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Urofilia

Por Fabrizio Quemé

Mis deseos de probar la lluvia dorada surgieron en un par de relaciones de pareja. Dichas parejas se negaban a probar mi fantasía limitándose a tacharme de sucio y pervertido (de lo que ahora me enorgullezco). Años más tarde, sostuve una relación sexual con un chico que estaba dispuesto a probarlo todo. Durante 6 meses mantuvimos desde relaciones sexo genitales hasta el bondage y el sadomasoquismo.
En una ocasión estábamos en la ducha, me arrodillé y le pedí que me orinara. Accedió inmediatamente, su pene flácido se endureció al instante mientras descargaba su líquido caliente sobre mi pecho, mi abdomen y mis nalgas. Continuamos copulando en la ducha mientras la orina sobre mi cuerpo se impregna a su piel. Ahora también disfruto orinar sobre mi propio cuerpo, dejando que mi “perversión” fluya.

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fabFabrizio Quemé (1990). Guatemala. Anti-artista queer, todo terreno. Ha participado en diversos festivales y muestras de colectivas. Sus textos y fotografías han sido publicados en diversos medios impresos y digitales. Su trabajo es documentado a través del blog:
baladadeunlibertino.blogspot.com

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La dominación del semen, o la desviación de la intención y el límite del placer

"Paělido rosa VI" por Omar Matadamas
«Paělido rosa VI» por Omar Matadamas

por César “Trivium” De la Rosa

Mi deseo con estos párrafos es simplemente hablar de algo que me genera una sensación ambivalente, que en un primer plano explico como el placer y el deleite del cuerpo, posicionándolo transversal en lo psíquico y lo físico, y en otro plano como una ira al meditar sobre mi propia satisfacción sexual. Esto, pensando en algo que desde que recuerdo me ha causado una gran gama de pensamientos. Estoy hablando de la sensación del semen (tanto el mío como el de otros); lo que muchos llaman el clímax, mientras que yo lo nombro como el inicio. Al estar yo solo he podido identificar los cambios de temperatura, el cómo se impregna en mi cuerpo, el olor, el poder abrirme, amarme un tanto por llamarlo de alguna manera; al estar con otros, he podido visualizarlo, percibir el sabor, el olor, la textura ajena, y el cómo a veces este mismo aturde mis sentidos y llega a aquello que Lacan llamaría el vacío.

    Sin embargo hay algo que he podido visualizar principalmente con ciertas personas con las que he explorado mi vida sexual. Por ejemplo, al tener coito con militares (a los que en la actualidad aborrezco por distintos motivos), “hombres fuertes, necios, de mal carácter, machos los cabrones…” -síntesis de lo que he escuchado a varios conocidos-, todo iniciaba como un juego, un intercambio de miradas, un duelo de carácter, poco más que un reto. Pero al acabar la excitación del juego me di cuenta de que el coito era breve, poco o nada satisfactorio, sin embargo me quedaba la esperanza de que al soltar aquel dulce néctar blanquecino el sabor fuera dulce y vivaz. Que “lo valdría”, pues. Pero al terminar y ver ese rostro sobre su pene lo único que podía ver era una expresión de aparente gusto, que solo me evocaba un goce desagradable, algo que parecía más una imposición, y que posteriormente no solo vi en militares, si no en policías, conocidos, amigos, seres en el supuesto de lo querido, hombres “en pro de lo queer y del feminismo”, en donde lo común era que toda esa ideología quedaba muy de lado por el deseo expresado en “quiero venirme en tu cara, papi”. Esto que no solo era simbólico de la dominación, si no de la compensación, el poder implícito, y la necesidad de obtenerlo.

    Todo aquello que representaba ese fluir, ese paradigma llamado “placer en lo carnal” como lo nombraba un amigo, no hablaba más que de una falta, de un hecho simbólico e imaginario que limitaba la capacidad de experimentar del cuerpo, que no les permite sentir lo placentero del sudor al estar en contacto con otro cuerpo, el flujo de sus venas, inclusive las lágrimas caer sobre el rostro, aquellas que se asemejan a la sensación de la lluvia mientras se está recostado en el pasto.

Hoy puedo decir que he pasado por muchas personas que se quedan en la sola satisfacción de una lejana eyaculación sobre otro objetal. Pero gracias a ello he aprendido sobre el deleite de la otredad más allá de verlo como un objeto, de buscar un placer propio a través del placer del otro, y no solo disfrutar de aquel dulce líquido blanquecino, sino de todo un cuerpo fluido, no solo físico sino psíquico, que más allá de que el momento puede ser casual, con un sujeto aparentemente desconocido, en realidad puede resultar pleno, toda esa interacción de saliva, piel, sangre, deseo, y más de un solo clímax, el cual no tiene que ver con que ambos acabemos viniéndonos, sino de agotar la energía, de vivir ese cansancio en plenitud, no como una señal de goce cuando puede volverse un encuentro con el placer.

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cesarCésar “Trivium” De la Rosa. Estudié Psicología con especialidad clínica en el Instituto Politécnico Nacional, en donde pasé mucho tiempo en lo comités de lucha estudiantil, también incursionando en el “activismo” lgbt (del cual estoy un tanto decepcionado hasta el día de hoy). Me he formado alrededor del tema de la violencia incursionando en primera instancia en la violencia sexual y de género, actualmente me desempeño proporcionando atención psicológica en el área de niños, niñas y adolescentes de la Asociación por el desarrollo integral de personas violadas (ADIVAC A.C), además de la consulta psicológica privada, actualmente soy miembro del Colectivo Anarcoqueer y un prácticamente amateur de artes marciales mixtas

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Elásticos Sin excusas

por Adriana Raggi

Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y, sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace.
Jean-Paul Sarte

Dice Beatriz Preciado que nunca se debe subestimar el poder de crear cambio de los pequeños grupos. Por eso mismo es que creo que el trabajo colectivo –del tamaño que sea– es importante para generar un movimiento de ideas, un intercambio de saberes y experiencias que produzca una forma diversa de ver las cosas. Esta colectividad también lleva al rompimiento de actitudes aprendidas en medio del capitalismo más salvaje. La individualidad como moneda preciada por un sistema que rompe colectividades es difícil de cuestionar. Estamos solos, sin excusas, es cierto, y somos responsables de todo lo que hacemos, y esa soledad incluye la colectividad. Estamos solos en colectivo, y ahí es en donde hay un terreno difícil de pisar.
Las disidentes. Colectivo artístico está formado por Adriana Raggi y Bruno Bresani, en un principio también por Adriana Calatayud. Hemos trabajado juntas desde agosto del 2011 con la idea de elaborar textos sobre arte, género y cuestiones educativas, así como trabajo con foto, video e intervenciones. Las Disidentes pretendemos promover la creación artística, la reflexión, lectura, investigación y análisis del arte como una forma de crítica de las estructuras sociales que nos marcan como violentos.
Las Disidentes hace una propuesta crítica con respecto al mundo del arte y de las colectividades. Originalmente nos formamos con la idea de crear un espacio de crítica y creación de textos desde nosotros como artistas. El trabajo fue enriqueciéndose debido a diferentes sucesos personales y colectivos, y comenzó a forjarse una especie de resistencia a las imposiciones ideológicas que, desde nuestro punto de vista, pretendían crear una censura y control velados por una fachada ideológica que se convertía en dogma. En ese momento decidimos hablar de ciertos temas que no serían muy bien recibidos, pero que desde nuestro punto de vista eran necesarios. Como la discriminación hacia los hombres por ser hombres y por lo tanto ser considerados violentos automáticamente, el acoso ejercido por las mujeres o aquellos feminismo que se unieron a la derecha y utilizan el discurso feminista como una arma de censura.
El trabajo en colectivo se realiza a través del intercambio de ideas. Por ejemplo, para escribir un texto, hablamos de un interés en común y alguna de las dos integrantes lo comienza, después el otro lo continúa y así se va haciendo un intercambio e intervención de los texto, las fotografías o videos. La colectividad en Las disidentes es un intercambio y confrontación de ideas, entre nosotras y hacia afuera del colectivo. Para nosotros el género en el lenguaje es indiferente. Nosotras somos nosotros también.
Nuestra página contiene también textos que vamos recopilando, que son de nuestro interés y que han marcado nuestra producción. Trabajar en conjunto es algo complicado, se cruzan los tiempos, los espacios y los intereses personales, y por supuesto los problemas y egos. Este último punto es muy importante. Trabajar en colectivo no significa deshacer los egos, pero sí se trata de manejarlos de una manera diferente a la que nos ha acostumbrado este capitalismo gore –pensando desde Sayak Valencia–, en donde la destrucción del otro alimenta el ego de una.
Y es que el ego como máquina de construir y destruir es uno de los medios que le sirven al capitalismo. He visto espacios de trabajo de la universidad en donde se tienen todas las oportunidades para trabajar de manera individual en lo colectivo, abandonadas porque sus investigadores prefieren estar aislados en su casa. He visto amistades abandonadas porque no se cumple con el ego totalizador de una de las partes. He visto amores abandonados por miedo a dejar de tener un ego intacto y públicamente poderoso e independiente. He visto al ego gore tomar los espacios para dejarlos vacíos sin un colectivo de gente que sea capaz de hablar y de intercambiar ideas y conocimiento.
Trabajar en colectivo, el tiempo que dure es, o ha sido para mí, una experiencia sumamente enriquecedora, de la que he aprendido a escuchar al otro y a filtrar mis pensamientos a través de los del otro, lo que ha resultado en una forma elástica de pensar. Esto es la que provoca golpes de suerte y cambio. Nuestra elasticidad mental nos hace capaces de ver más allá de lo obvio y lo aprendido de memoria. Por ejemplo, el género, el sistema de género, el lugar en donde nos normaliza. No podremos ver más allá de sus trampas si no pensamos de forma elástica y somos capaces de saltarlas. De la misma forma, este feminismo dogmático que dice: todos los hombres son violentos, todas las mujeres son víctimas, tampoco podemos cuestionarlo sin una forma crítica de pensar.
Mi experiencia en colectivo la he llevado a mi salón de clases, siempre que uno da clases tiene la oportunidad de trabajar en colectivo, es una elección del profesor y de los alumnos. No es sencillo, el pensamiento educativo más ortodoxo nos enseña que el profesor imparte sabiduría a los ignorantes alumnos. Hay muchas formas y muchas propuestas educativas que desafían esa idea. Lo que a mí me gusta hacer –desde que comencé a trabajar en el colectivo Las Disidentes y me di cuenta de la riqueza de esta forma de trabajo– es crear una idea colectiva de lo que se quiere estudiar en el salón de clases y a partir de ahí provocar en grupo la confrontación con un texto, una idea, una forma de hacer. Aún no encuentro el espacio y la forma más adecuados, pero lo experimento y procuro hacerlo cada principio de ciclo, lo cual ha llevado a una diversidad de resultados que no podría clasificar como buenos o malos, pero sí como experimentales y elásticos.
Por supuesto, lo que reina en este mundo son las dificultades provocadas por los egoísmos. Pero ante esas dificultades me parece que habría que llevar el pensamiento colectivo a todos los lugares posibles, darle probadas de él a todo el que se deje, sembrar una duda que pueda provocar una elasticidad mental en alguna persona, y que esa persona decida que puede llevársela a un grupo de personas, y se creen miradas colectivas y no miradas egoístas.

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Disidencias al Sur. El paradigma del arte contemporáneo

Benjamín José Manuel Martínez Castañeda

 

Introducción

 

A partir de la lectura de Arthur Danto me invita a pensar en el arte después del fin del arte, como bien se menciona en el texto, el paradigma de la modernidad ha sido superado; la pregunta ahora es: ¿qué nos quedó? Lo que pretendo defender, es resultado de las observaciones que he realizado de las prácticas artísticas recientes: performance, instalación, dibujo, investigación artística, archivo, proyectos editoriales, fanzines; es que se preocupan por mostrar de manera activista, arqueológica y documental los estragos de la modernidad como espectralidad y disyunción entre lo contemporáneo y la historia.

    Bien es cierto que Danto pertenece a la escuela analítica, sin embargo, en “Después del fin del arte. El arte contemporáneo y el linde de la historia” (1997) está enfocado a los modos de hacer arte así como a las políticas de representación en la posmodernidad; le preocupa el arte pop, el arte conceptual, el apropiacionismo y el arte denominado <<los neos>>. La tesis principal de Danto es, que en el arte posmoderno no hay nada por hacer, sin embargo, creo, por sucesos ocurridos en encuentros de teoría del arte contemporáneo y las agendas culturales de los museos, el arte contemporáneo se está encausando al discurso de las translocalidades, minorías y disidencias como el paradigma de lo contemporáneo.

 

El fin del arte en cuerda floja

 

Uno de los objetivos de Arthur Danto en “Después del fin del arte. El arte contemporáneo y el linde de la historia” fue evidenciar el fin de todos los relatos legitimadores del arte, calificando a éste como <<impuro>>; no en sentido peyorativo, sino para delimitar entre la memoria del modernismo y la reciente, en ese entonces, performatividad posmoderna.

Se trata de una práctica en la que los pintores (artistas) ya no dudan en disponer sus pinturas (obras) mediante el empleo de recursos que pertenecen a medios del todo diferentes -escultura, video, película, instalación, y otros- (…) esto evidencia cuánto se apartaron los pintores (artistas) contemporáneos de la ortodoxia estética del modernismo que insistió en la pureza del medio que lo definía.[1]

    Con performatividad posmoderna me refiero al carácter que tiene el arte contemporáneo de no dejarse definir por ningún discurso; sin embargo, lo que intento demostrar es que sí tiene un discurso el arte contemporáneo, sólo que permanece a la sombra del arte posmoderno, así como éste lo estuvo del moderno.

            La línea que separa lo posmoderno de lo contemporáneo, Danto la llamó como <<momento posthistórico>>, es decir: “(…) que no hay más un linde de la historia (…) es un momento de profundo pluralismo y total tolerancia, al menos (y tal vez sólo) en arte. No hay reglas.”[2] Unos años antes, Suzi Gablik en ¿Ha muerto el arte moderno? (1984) ve en este supuesto fin del arte un progreso estilístico, debido a que ella piensa en el arte moderno como una pérdida de destreza y una burla; hay que ser concientes de lo que implica el paso del arte romántico al expresionismo abstracto, pasando por el impresionismo, expresionismo, dadaísmo, etcétera; mientras que el arte posmoderno tiene un nuevo marco histórico en el que los modelos del pasado no son tan importantes:

    Todo está en continua transformación; no hay objetivos o ideales estables en los que la gente pueda creer, ni una tradición lo suficientemente duradera para evitar la confusión. La herencia de la modernidad es la soledad del artista que ha perdido su sombra. Como la sociedad no marca ningún rumbo a su arte, éste debe inventar su propio destino. [3]

    Si seguimos pensando en que no hay reglas en el arte, y en que cualquier cosa puede ser arte, no podremos apreciar las posibles innovaciones del posmodernismo. El error de los filósofos del arte, o estetas, ha sido el seguir estudiando el arte “moderno”, “posmoderno” y “contemporáneo” desde su tradición filosófica y no desde el arte mismo, o bien, desde las líneas de pensamiento de su propia época.[4]

    Las teorías, contemporáneas, de la muerte del arte están basadas en dos tendencias. Por un lado, Hans Belting comenzaba a conceptualizar una idea del arte anterior a la era del arte; en el que éste era considerado imagen y no arte al no estar sujetas a una conciencia histórica y por la nula figura del artista. Mientras que por el otro lado, se hablaba de la muerte de la pintura, al pensar en la pintura de vanguardia como un agotamiento de la misma. Por lo tanto, pensar en el fin de la era del arte, para Danto, significó el vitalismo interno, y la capacidad de renovación, del arte mismo.

 

Delimitando lo contemporáneo del arte

 

Tanto para Danto como para Gablik el arte del pasado no tiene sentido, sino que está a disposición, como objeto y no como esencia, del artista. Arthur Danto ve en el collage una estrategia de hacer arte, en el que:

(…) ya no hay un plano diferente para distinguir realidades artísticas, ni estas realidades son tan distantes entre sí. Esto se debe a que la percepción básica del espíritu contemporáneo se formó sobre el principio de un museo en donde todo arte tiene su propio lugar, donde no hay ningún criterio a priori acerca de cómo el arte deba verse, y donde no hay un relato al que los contenidos del museo se deban ajustar. Hoy los artistas no consideran que los museos están llenos de arte muerto, sino llenos de opciones artísticas vivas. [5]

 

    A diferencia de Danto, considero este modo de hacer arte como una forma de <<postproducción>>, siguiendo con la teoría de Nicolás Bourriaud en Postproducción (2007), en la que: “(…) ya no se trata de elaborar una forma a partir de un material en bruto, sino de trabajar con objetos que ya están circulando en el mercado cultural (…)”[6]; es decir, el artista tiene la posibilidad de reorganizar los materiales sin una conexión histórica entre sí, ejerciendo un tipo de autoconciencia.

    Siguiendo con las propuestas de Gablik y Danto, el arte contemporáneo sería una mezcla pluralista en la que todo puede ser contemporáneo, ya que cualquier producto cultural es producto de su tiempo y de su espacio; como el barroco cortesano es lo contemporáneo del siglo XVII en Holanda, así como el muralismo mexicano es lo contemporáneo en la primera mitad del siglo XX en México.

    Las temáticas del arte contemporáneo se abordan desde la ontología del presente, al respecto dice Terry Smith en ¿Qué es el arte contemporáneo? (2009):

Los seres humanos siempre necesitamos producir relatos de contemporaneidad. En la actualidad, lo hacemos con tal grado de apremio que, al parecer, no podemos detenernos a pensar si tiene o no precedentes. La coexistencia de distintas temporalidades, de diferentes modos de ser en relación con el tiempo, experimentado en el marco de una sensación creciente de que muchas clases de tiempo están llegando a su fin, constituye otro sentido más profundo de contemporaneidad, el tercero hasta ahora: ser con el tiempo, ser contemporáneo.[7]

 

    Así pues, la reconstrucción histórica se ha vuelto en la característica principal de lo contemporáneo; de esta manera, la vida misma se convierte en el aparato de representación como condición de <<experiencia>>. “Parecería en efecto que la imaginación ha sido declarada obsoleta: la historia ha dejado de ser la memoria profunda, para estar habitada de memoria corta. Sólo es histórico lo que podemos experimentar, sólo es antiguo lo que podemos ponernos el fin de semana sobre el cuerpo.”[8] De tal manera, el sentimiento de lo contemporáneo del sujeto, depende de sus relaciones históricas con el pasado sin la experiencia de la muerte.

    Por lo tanto, si hablaremos de lo contemporáneo como espectralidad, a partir de lo semejante, lo diferente, lo mismo y lo otro; debemos observar el arte contemporáneo como pluralismo. Esto es: “(…) una crítica que no dependa de un relato histórico excluyente, y que tome cada obra en sus propios términos, en términos de sus causas, sus significados, sus referencias y de cómo todo esto está materialmente encarnado (…)”.[9] Este pluralismo implica el arte de las experiencias, donde la obra de arte no afecta de forma horizontal al espectador sino de manera transversal, donde la obra de arte sirve para hacer conciencia histórica en el espectador. Como resultado se encuentra el deseo de esas multitudes, excluidas de todo relato histórico de la modernidad, en busca de un arte propio.

 

Arte, política y disidencias

 

Debemos pensar que las relaciones contemporáneas son colectivas, lo que implica a un individuo como miembro de una multitud humana organizada; la cual, es organizada a partir de los lazos con un grupo de personas, que fuera de éste le pueden ser ajenos. Se dirá de esta multitud que:

(…) cualquiera que sean los individuos que la componen y por diversos o semejantes que puedan ser su género de vida, sus ocupaciones, su carácter o inteligencia, el solo hecho de hallarse transformados en una multitud les dota de una especie de alma colectiva. Esta alma les hace sentir, pensar y obrar de una manera por completo distinta de cómo sentiría, pensaría y obraría cada una de ellos aisladamente. [10]

    Las ideas y los sentimientos construidos en multitud serán los componentes heterogéneos que unirán a los individuos de esta colectividad, en la cual se desdibujará la personalidad de cada uno de los integrantes; lo que implica, que el sujeto sea víctima del contagio mental (sentimientos), sacrificando su interés personal al colectivo. Por otra parte, los individuos que pertenecen a la masa tienen una idea de la naturaleza y función de la misma masas; la cual debe tener usos y tradiciones propias.

            Esta multitud hambrienta de un arte propio reacciona y resiste a los procesos de globalización, desigualdad y dominación que proliferan en los modos de hacer arte; estas multitudes cuestionan las claves para entender el presente. Con esta acción, Terry Smith ha diferenciado el hacer arte político del hacer arte políticamente, y así configurar las posibles diferencias entre lo ético y lo político desde la multitud: “(…) se atreven a preguntar: ¿qué otra imaginería, que otra retórica, qué otras descripciones son posibles, a partir del horror y el vacío de lo moderno, que no traiga consigo una promesa de regresión?”[11] Siguiendo esta línea, si lo que se busca es no regresar a la modernidad, habrá que realizar, desde el arte, críticas al Estado de excepción como paradigma universal de la humanidad.

 

El giro poscolonial

 

Las prácticas artísticas recientes se caracterizan por enunciarse desde las vidas despojadas y como víctimas del ejercer soberanía sobre ellos, lo que estas multitudes cuestionan son las desgastadas y desahuciadas políticas: las izquierdas sudamericanas, la autocracia en África, las oligarquías en Medio Oriente y las guías gubernamentales de Estados Unidos de América y Europa. Se piensan estas prácticas como prácticas de supervivencia en la contemporaneidad; dice T. Smith al respecto:

    He sugerido que al menos cuatro temas atraviesan la heterogeneidad que domina la situación actual. Miles de artistas hoy encauzan sus distintas preocupaciones en las preguntas por el tiempo, el lugar, la mediación y el afecto. Con ánimo de ser más precisos, podríamos decir que interrogan la fricción entre múltiples temporalidades, el par locación/dislocación, la saturación de mediaciones en la sociedad del espectáculo, sus fisuras internas, y sobre todo, el modo en que esos factores modelan el afecto individual y los vínculos colectivos. En resumen, se muestran alertas a las condiciones de la contemporaneidad, inhóspitas como son, pero buscan posicionarse dentro de ellas, al menos de manera transitoria.[12]

    Las nuevas preocupaciones: tiempo, lugar, mediación y afecto, son resultado del giro poscolonial, el cual, cuestiona el capitalismo, el espectáculo y la globalización. “(P)oscolonial está caracterizado por la independencia del gobierno colonial directo, la formación de nuevos estados nacionales, el crecimiento económico, el incremento del capital local (…)”[13]; la estética poscolonial responde a las necesidades de las economías alternativas y a las acciones políticas en relación a la ética. Lo que se pretende producir son relatos aleatorios para repensar el propio tiempo desde la experiencia personal.

    El Estado está volviendo a su forma más primitiva y el nacionalismo se recrudece, el Estado-nación vive una crisis en la que la dominación es desvergonzada, lo que ha potencializado formaciones sociales no nacionales, es decir, <<producción de localidad>>; la cual funciona como estructura del sentimiento de existir juntos y en unión, en otras palabras, <<copresencia viva>>. Éstas tienden a desafiar el orden del Estado-nación, a partir de la elaboración de: “(…) mundos existenciales constituidos por asociaciones relativamente estables, historias relativamente conocidas y compartidas, y espacios y lugares recorridos y elegibles colectivamente (…);”[14] para que estos espacios existenciales y colectivos sean efectivos, se necesita de los recuerdos locales (ideales) así como de un lugar para congregarse. Por lo general, estos espacios están en desacuerdo con las necesidades reguladas del Estado-nación.

 

Tren al sur

 

Todos los caminos llevan a la Antártida, el Sur se ha vuelto el centro y hoy es nuestro Norte, el eurocentrismo ha terminado:

Impulsado por una gama intensificada de interacciones entre ciudades, regiones y genealogías que antes giraban entre el fantasma de la dependencia y la ilusión de la diferencia absoluta, un nuevo Sur ha venido germinando, Lo mismo en Cali que en Lima y Sidney, se viene produciendo una serie de concentraciones de energía que, al construir redes complejas, crean instituciones, mercados y circuitos intelectuales que buscan diferenciarse de los operativos euroamericanos.[15]

El sur se ha posicionado en el mapa, el Tercer Mundo subversivo (Sudamérica, África, Oceanía y Medio Oriente) se convierten en potencia intelectual en el que la miseria y la precariedad se convierten en las líneas de fuga de los discursos institucionales preponderantes.

    Esta fuga se vuelve <<local>> al reaccionar ante los relatos hegemónicos que amenazan las fronteras: “(…) se convierte así en el refugio nostálgico de la pureza de una cultura originaria que debería aislarse de las contaminaciones de signos exacerbados por los tráficos de la globalización capitalista.”[16] Así pues, el Sur como localidad no es visto como territorialidad soberna, sino como diferencia situada; es decir, una diferencia local que se forma y adquiere significado en un lugar particular.

    Las producciones culturales latinoamericanas, como localidad situada, se hacen visibles en lo global a partir de sus experiencias históricas y sociales, parten de contextos específicos, la mayoría de los casos desde sus heridas coloniales, que producen lugares entre que se resisten a los relatos hegemónicos.

 

“Hysteria! Revista” Compañeros políticos

    Habíase visto semejante cosa en la historia del arte? ¿Desde cuándo los anormales tienen voz y representación? ¿Pueden hablar “las minorías”? Hysteria! se enuncia desde lo personal es político[17]; este proyecto a cargo de Liz Misterio, Ivelin Meza, Pola RG y Alex Aceves, milita desde el feminismo abyecto inspirado en Virginie Despentes: “(e)scribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidad del gran mercado de la buena chica.”[18] El acierto de Hysteria! es la producción de localidades (copresencia viva) y construcción de saberes desde el arte en comunión con todos esos excluidos de los estándares hegemónicos de belleza y comportamiento.

            Si nos situamos en la psicología de las masas, Hysteria! funciona como eso, como una multitud de excluidos que reaccionan desde la rabia y la furia de las palabras y el cuerpo; en esta colectividad la producción intelectual y artística son desde la exaltación e intensificación de las emociones de los individuos que la integran.

    Hysteria! es una revista independiente que explora las políticas de representación del cuerpo desde la perspectiva del arte y la búsqueda del placer atendidos como espacios políticos; es una publicación de cultura y sexualidad dirigida a personas interesadas en el desnudo masculino como objeto del deseo desapegadas a la heteronormatividad y procura formas de representación que cuestionan los roles tradicionales del cuerpo deseado y sus clichés; aboga por el respeto a la diversidad de identidades sexuales y tipos de cuerpo existentes. Hysteria pretende ser una fuente de recursos prácticos, teóricos y estéticos para fomentar una cultura erótica crítica, diversa y satisfactoria.[19]

    Esto es parte del texto editorial inaugural, en abril de 2013, a partir de ese momento la obra de arte comenzaba. En Hysteria! no hay autor, sino autores, quienes escriben desde sus geografías y contextos políticos, principalmente Latinoamérica.

            Como se ha hecho mención: la historia se repite dos veces. Las disidencias van y vuelven recargadas, en la historia del arte del siglo XX las vanguardias de inicio de siglo (post-impresionismo, fauvismo y expresioneismo) disentían de las reglas de composición y las Academias de arte; en cambio, las disidencias del siglo XXI, a partir del giro poscolonial, rechazan las metáforas de los binarismos (hombre/mujer) y el cuerpo racializado. Durante la modernidad la figura del <<Otro>> era una proyección de deseo por parte de la mirada empoderada, al mismo tiempo el arte era considerado como relaciones de poder en las que las Bellas Artes fungían como ese arte original e innovador, mientras que el artista como genio creador llevaba el papel del blanco colonialista.

    Esta visión moderna del mundo ha hecho que las productos artísticos del Tercer Mundo sean visto como artesanías, reducido a lo primitivo. Lo que Hysteria! busca es romper con esta racialización de la mirada hegemónica; en este proyecto el Otro se vuelven los colaboradores (escritores y editores) en el que las subjetividades están en continua batalla contra el privilegio del hombre blanco: mirar sin ser mirado.

(…) para Hysteria, no es sólo reunión de brujas o liderazgo de seres que definen sus propios modos de actuar, representarse y ejercer su conocimiento, es también, el quehacer colectivo y no normativo, es la manifestación, el encuentro. La unión de una serie de subjetividades que se vinculan y ejercen, aunque sea momentáneamente, su derecho a participar; es el momento liberador de placer, consigna, desahogo, independientemente de la etiqueta que cada persona lleva consigo; no es sólo un momento de euforia, es también vinculación efectiva entre las diversidades que se comunican, interactúan y se hacen un solo cuerpo: el de la voz colectiva que respeta cada una de esas particularidades de la masa que alcanza fines comunes actuando en conjunto y sacudiéndose el patriarcado todo el tiempo.[20]

 

    Así pues, el posicionamiento político de los colaboradores-artistas en Hysteria! es desde las políticas estéticas del feminismo, entendiendo éste como método crítico de autoconciencia; es decir, se trata de no resistir a la dominación, sino a la capacidad de acción que permite la construcción de una comunidad que va más allá de una identificación sexo-genérica.

    El pensamiento comunitario apela al <<amor>>, es querer a nuestros compatriotas, es un instinto de fraternidad imaginaria: <<comunidad>>. Debemos entender a éstas como vínculos estrechos, armoniosos, leales e irrompibles. Si bien es cierto, la comunidad no produce un mundo, pero si juega y se crea a partir de políticas de representación que la vuelven visible, sensible y perceptible.

    Somos educadxs para competir. Para creernos más que lxs otrxs, hacerles menos, compararnos recurrentemente. El hueco esquema de superación personal está ligado estrechamente a una visión a futuro desde el éxito profesional individual.

     Pero, ¿qué pasa cuando sobreviene la catástrofe? La organización colectiva es la única manera de salir adelante. Por eso, en este número, “Colectividades” presentamos distintas experiencias colectivas y grupos de trabajo que parten de la unidad para desarrollar proyectos que no sólo tienen que ver con los interese de las personas que las construyen, sino que van más allá, reiterando, una vez más que “lo personal es político”.

     En este sentido, las afinidades iniciales para trabajar juntxs pasan por un proceso en donde las dificultades se encuentran caminando, se procesan y resuelven, de tal forma en que las individualidades son respetadas en sus necesidades, tiempos y habilidades, pero que sumadas forman fuertes estrategias de resistencia dentro de un Estado ineficaz y burocrático, incapaz de resolver los problemas más básicos de las personas a quienes debería servir.[21]

 

Finalmente me resta decir, que Hysteria! como colectividad es un espacio de pensamiento intersubjetivo, en el que la proximidad y la ritualidad del estar juntos y sentirse juntos se vuelve el lazo social de este proyecto; el cual se da partir de los muertos y la sangre derramada de los cuerpos víctimas del patriarcado, la normatividad y la modernidad. La sangre, de estos cuerpos y vidas lloradas, es lo que nos ponen juntos como sujetos-objetos de la política.

 

Conclusiones

    Lo que la estética analítica ha aportado a la teoría del arte, es la misma conceptualización de <<arte>>, como un concepto evaluativo desde la creación de experiencias estéticas; ya no se preocupa por la naturaleza de la obra de arte, sino por los códigos que la rigen. Esto hace que la obra de arte se vuelva tautológica. En el arte contemporáneo las disciplinas y esencialismo del arte moderno están superados, lo que nos obliga a ver la obra de arte como un mero artefacto: “(…) ciertas prácticas institucionalizadas regidas por convenciones en un momento histórico y en un marco geográfico determinado.”[22]Así pues, la revista Hysteria! como obra de arte, se debe entender como un sistema de símbolos que nos muestran una versión de su contexto, así como la forma de su hacer colectividad.

            Si es verdad que el arte es un lenguaje, debemos saber que un objeto artístico tiene características específicas de representación que lo hacen diferente a los demás objetos físicos; esto es lo que la teoría de Danto en el arte posthistórico. Para él una obra de arte es eso, una obra de arte y no un simple objeto; es arte porque es la representación sobre algo, y como representación de algo tiene que ser interpretada más allá de que sus características físicas sean iguales a las de un objeto común. Por lo tanto, Hysteria!, entendida como obra de arte, es la transfiguración del objeto común revista en una obra de arte participativa, colaborativa y relacional.

 

 

[1] Arthur Danto, Después del fin del arte, p. 19. (Los paréntesis son míos).

[2] Op. Cit.,p. 20.

[3] Suzi Gablik, ¿Ha muerto el arte moderno?, p. 13.

[4] Con esto me refiero, a que no se puede seguir viendo en el arte contemporáneo las figuras del genio, la belleza y el gusto, éstas son propias de la modernidad filosófica y no de la modernidad artística, que se caracterizó por ese arte que dejaba de ser útil a la sociedad.

[5] A. Danto, Op. Cit., p. 28.

[6] Nicolás Bourriaud, Postproducción, pp. 7-8.

[7] Terry Smith, ¿Qué es el arte contemporáneo?, p. 18.

[8] Cuauhtémoc Medina, “ La historia se repite…si no dejaría de ser historia”, en Jeremy Deller, El ideal infinitamente variable de lo popular, p. 44

[9] A. Danto, Op. Cit., p. 174.

[10] Apud. Sigmund Freud, Psicología de las masas, p. 10.

[11] T. Smith, Op. Cit., p. 273.

[12] Op Cit. , p. 279.

[13] Apud. Miguel Mellino, La crítica poscolonial, p. 30.

[14] Arjun Appadurai, “Soberanía sin territorialidad. Notas para una geografía posnacional”, en Nueva Sociedad 163, p. 111.

[15] Cuauhtémoc Medina, “Sur, sur, sur, sur…”, en C. Medina (ed.), Sur sur, sur, sur, p. 12.

[16] Nelly Richard, “Derivaciones periféricas en torno a lo intersticial”, en C. Medina (ed.), Op. Cit., p. 35.

[17] Frase acuñada por la feminista radical Carol Hanisch en 1968, la cual es una enunciación de la mujer que agencia políticamente desde su yo y su cuerpo.

[18] Virginie Despentes, Teoría King Kong, p. 7.

[19] Hysteria! revista, #0. “En el principio…”, https://new.hysteria.mx/portada-editorial-0/ (Última consulta mayo 2015).

[20] Hysteria! Revista, #3 “Akelarre”, https://new.hysteria.mx/editorial-3-akelarre/ (Última consulta mayo 2015).

[21] Hysteria! Revista, #13 “Colectividades”, https://new.hysteria.mx/editorial-13-colectividades/ (Última cosnulta mayo 2015).

[22] Salvador Rubio, “Introducción”, en B. R. Tilghman, Pero, ¿es esto arte?, p. 21.

Bibliografía

APPADURAI, Arjun, “Soberanía sin territorialidad. Notas para una geografía posnacional”, [Trad. Nora López], en Nueva Sociedad 163. Aproximaciones a la globalización, Septiembre-Octubre 1999, Colombia, pp. 109-124.

BOURRIAUD, Nicolás, Postproducción. La cultura como escenario: modos en que el arte reprograma el mundo contemporáneo, [Trad. Silvio Mattoni], Adriana, Hidalgo editora, Argentina, 2007, 123 pp.

DANTO, Arthur, Después del fin del arte. El arte contemporáneo y el linde de la historia, [Trad. Elena Neerman], Paidós, España, 1999, 252 pp.

DESPENTES, Virgine, Teoría King Kong, [Trad. Beatriz Preciado], España, Melusina, 2007, 126 pp.

FREUD, Sigmund, Psicología de las masas, [Trad. Luis López-Ballesteros y de Torres], España, Alianza Editorial, 2003, 213 pp.

GABLIK, Suzi, ¿Ha muerto el arte moderno?, [Trad. Miriam de Liniers Barreiros], Hermann Blume, España, 1987, 126 pp.

MEDINA, Cuauhtémoc, “Sur, sur, sur sur…”, en MEDINA, Cuauhtémoc (editor), Sur, sur, sur, sur. Séptimo Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo, Patronato de Arte Contemporáneo, México, 2010, pp. 11-15.

__________________, “La historia se repite…si no dejaría de ser historia”, en Jeremy Deller. El ideal infinitamente variable de lo popular, MUAC, UNAM, México, 2015, pp. 40-56.

MELLINO, Miguel, La crítica poscolonial. Descolonización, capitalismo y cosmopolitismo en los estudios poscoloniales, [Trad. Alfredo Grieco y Bavio], Paidós, España, 2008, 214 pp.

RICHARD, Nelly, “Derivaciones periféricas en torno a lo intersticial”, en MEDINA, Cuauhtémoc (editor), Sur, sur, sur, sur. Séptimo Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo, Patronato de Arte Contemporáneo, México, 2010, pp. 35-43.

TILGHMAN, Benjamin R., Pero ¿es esto arte?, [Trad. Salvador Rubio Marco], Universitat de València, 2005, 256 pp.

 

Fuentes electrónicas

Hysteria! Revista

#0. “En el principio…”, https://new.hysteria.mx/portada-editorial-0/ (última consulta mayo 2015).

#3 “Akelarre”, https://new.hysteria.mx/editorial-3-akelarre/ (última consulta mayo 2015).

#10 “Anormales”, https://new.hysteria.mx/editorial-10-anormales/ (última consulta mayo 2015).

#13 “Colectividades”, https://new.hysteria.mx/editorial-13-colectividades/ (última cosnulta mayo 2015).

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Mujeres en Tránsito. Llegar rápido, llegar lejos

Llegar rápido… llegar lejos…

Si hace un par de años me hubiesen pedido que describiera qué era un colectivo, estoy segura de que mi respuesta hubiese sido algo parecido a ‘un grupo de personas que no reciben ningún pago, que se arriesgan mucho a ser objetos de la violencia de estado y que luchan por obtener o defender un bien común (principalmente un bien que les ha sido suprimido o no les esta siendo otorgado por el mismo estado). No hay necesidad de externar que mi visión de la colectividad era bastante limitada -y es probable que aún lo siga siendo-, sin embargo, ahora puedo decir que desde que pertenezco a una colectiva, mi visión de las cosas se ha enriquecido y no sólo eso, puedo decir que un colectivo supera por mucho el simple propósito de la queja o la visibilización de problemáticas como argamasa cohesionadora de personas.

    Un colectivo es una isla de paz y la materialización de la fuerza dentro de la vulnerabilidad. Es la forma en la que nuestros cuerpos se unen, sí en igualdad de condiciones de opresión, pero de donde nace la fortaleza y el valor para no sentirnos víctimas ni permitir que se nos victimice. Un colectivo es la utopía y la fiesta que empuja y resiste desde una posición de opresión al poder. Porque somos sujetos oprimidos, pero nunca sujetos pasivos.

    Soy integrante de la colectiva Mujeres en tránsito y al unirnos buscamos la visibilización de las formas en las que el espacio público nos ha sido y no sigue siendo sistemáticamente arrebatado por el simple hecho de habitar cuerpos leídos como de mujer. Nos negamos a ser víctimas, nos negamos a replegarnos y a tener miedo; gritamos que estamos hartas del acoso y la violencia de género en las calles. Queremos que se escuche que el espacio público ES NUESTRO. No estamos pidiendo favores, no lo estamos poniendo a consideración. Estamos exigiendo nuestro reconocimiento y nuestra legitimidad en él.

    Todas somos ciclistas urbanas y eso puede dar razón del porqué somos especialmente sensibles a temas como el libre tránsito, el acoso en las calles y los problemas que como mujeres tenemos para movernos dentro de la ciudad. Somos 14 mujeres de entre 26 y 36 años con perfiles variados y habilidades distintas – tal y como se podría esperar de un grupo tan relativamente numeroso como el nuestro-. Estudiantes, diseñadoras, profesionistas, comunicólogas y economistas.

     No mentiré y, al menos en mi caso, puedo decir que el proceso de ‘acoplamiento’ no fue sencillo. Crear conocimiento colectivo dentro de un sistema que privilegia la competencia no es una tarea fácil -de hecho es bastante difícil-. Asimilar que hay cosas más importantes que tus propios intereses en un mundo que pugna por el individualismo y que todas las opiniones dentro de una reunión tienen exactamente el mismo valor independientemente de quién las diga en un mundo tan jerarquizado, es un acto en sí complicadísimo.

    Bebemos de nuestro entorno la falsa idea de que existen conocimientos más validos que otros, y de que hay discursos más relevantes que otros dependiendo de ‘las fuentes que nos respalden’ y a partir de esas ideas nos movemos y decidimos rumbos a seguir; sin embargo la construcción del conocimiento colectivo da la espalda y apunta hacia otro lugar, dando luz a procesos más horizontales, sin protagonismos y entre personas que se reconocen como iguales.

    Nos hemos descubierto creativas e ingenieras de actividades en la búsqueda de la toma del espacio público. Alguien pone en la mesa el cimiento de una idea que podría funcionar y las demás colocamos tabiques, uno sobre otro en escenarios posibles y si algo no funciona en la construcción volvemos a empezar.  Hacemos un balance, asimilamos cuando las cosas no funcionan e intentamos de nuevo con una idea nueva.

    Nuestro mayor problema en realidad es el tratar de compatibilizar los tiempos laborales/escolares con el dedicado al activismo. Casi todas trabajamos a jornadas de lunes a viernes y otras integrantes no viven en el DF, así que aunque el ideal sería poder dedicar más tiempo para reunirnos y estar juntas, las cosas se complican cuando existe constantemente un alud de responsabilidades y necesidades a cubrir tocando a la puerta.

    A pesar de esto, vemos como un gran logro el que, voluntariamente y poco a poco más personas se interesen en formar parte de esto que crece y que paulatinamente también se animen a alzar la voz desde sus trincheras, porque ¿Qué puede haber más contestatario dentro de un mundo regido por valores monetarios, que un grupo de personas que no busca ganar dinero brindando su tiempo y esfuerzo por un bien común? Personas unidas gritándole a las instituciones que no necesitan de títulos para tener voz, y que se validan a sí mismas porque la experiencia y el habitar un cuerpo es suficiente argumento para poder decir.. «desde ésta mi posición, te exijo». ESO es una colectiva.

    Este año he aprendido muchas cosas sobre el verdadero trabajo con otros, sobre el escuchar y crear conocimiento conjunto. Aprender de otros, disfrutar, abrazarnos ante el dolor que nos sobrepasa, ante las cosas que no comprendemos y nos dan rabia. Sobre el gozo de escuchar y reconocer a mujeres capaces, chingonas y admirables. Sobre el amar de formas no patriarcales y discutir para crear. Llorar  mientras se baila. Gritar consignas en la calle con las manos entrelazadas y pensar en los cómos, en los dóndes y también en los para qués…

    El avance es lento y sin embargo siempre es reconfortante no saberse sola, y creo que justo ese es uno de los retos a los que se enfrentan los colectivos: no sucumbir al desánimo, no soltar, no ceder al cansancio, y no permitirse ser aplastados ante la inmensidad de lo que parece una tarea que sobrepasa la finitud de una sola vida humana.

    Que puede que aun con la lucha constante de nuestra generación no logremos ser partícipes y testigos de verdaderos avances: Sí, es verdad. Pero no hay lucha que llegue a su fin si antes no se comienza. Y aquí estamos, buscando formas de resistir.

Dice una frase popular: Si quieres llegar rápido camina solo… si quieres llegar lejos camina acompañado.

Luchar en colectivo no es ni el camino más fácil, ni el más rápido, pero sí es el camino que contraviene lo que ya comprobamos no funciona y nos oprime. Y para nosotras luchar en colectivo es en sí mismo una forma de resistir.

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Mujeres en tránsito son: Laura Bustos, Isela Cruz, Temis Laguna, Diblik Vasco, Ornella Delfino, Malena, Adriana López, Gabriela Ruiz, Daniela Ocaranza, Lu García, María Monguitón, Paola Jorquera, Laurinda

  • Facebook: mujeres en tránsito
  •   Twitter: @mujeresentransi
  • Correo: mujeresentransito@gmail.com

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Pasante de la maestría en Historia del Arte con especialidad en Arte Contemporáneo y la tesis ‘Pornografía para mujeres u otra forma de hacer porno mainstream. Análisis crítico de la película Cinco historias para ellas de Erika Lust’. Licenciada en Comunicación Social por la UAM y en Relaciones Comerciales por el IPN.

Actualmente trabaja en proyectos, ensayos y análisis sobre las formas en la que se construye el género femenino a través de la imagen –tanto fija como cinematográfica-, así como las múltiples relaciones simbólicas y de construcción de género entre la mujer, el deporte, y los problemas de movilidad en la ciudad.

 http://godzillandroide.blogspot.mx/

http://marcomovil.blogspot.mx/

http://mibicicletaenlaciudad.blogspot.mx/

 

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Colectiva Las Mafaldas: patriarcado y capitalismo caerán juntos

Somos una colectiva feminista con perspectiva de género integrada por un grupo de nueve mujeres, jóvenes, estudiantes de diferentes licenciaturas pero sobre todo somos amigas, cómplices y compañeras de lucha. Nuestras experiencias vitales se articularon desde el ámbito universitario, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, lugar en el que estudiamos.

    Nuestro proyecto propone la politización radical de nuestras existencias cotidianas. Radical, porque asumimos una postura feminista y anticapitalista que no se conforma con la emancipación de unas cuantas personas, sino que apuesta por la construcción de un nuevo orden social y de un mundo completamente distinto. Como lleva diciendo más de veinte años el EZLN: “El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos”.

    Creemos que lo político no puede ni debe reducirse a los órganos estatales e institucionales, ni a los sujetos ligados a éstos, que reproducen sistemáticamente la violencia contra miles de personas diariamente. Por el contrario, asumimos como lo político todas las relaciones de poder que median entre uno y otro ser humano, tácitas o explícitas, las estrategias y discursos que legitiman y perpetúan la desigualdad y la violencia.

    Estamos convencidas de que como sujetas y colectividades politizadas podemos y debemos construir nuestras propias plataformas y medios para luchar. Porque vernos las caras también es un acto político.

    Surgimos al margen de las movilizaciones masivas que desataron el crimen de Estado cometido contra los 47 compañeros normalistas (43 desaparecidos, tres masacrados y uno en actual estado de coma) la terrible noche del 26 de septiembre del 2014 en Ayotzinapa, Guerrero.

    Aún cuando los motivos principales que nos movilizaron son los miles de feminicidios, desapariciones forzadas de mujeres y niñas y la violencia generalizada que enfrentamos cotidianamente por el simple hecho de ser mujeres, reivindicamos y nos solidarizamos con otras formas de luchas y resistencias antisistémicas.

    Afirmamos que no podemos jerarquizar luchas, que la rabia por cada injusticia cometida en nuestro país debe trastocar nuestra cotidianidad, que de alguna manera, desde las altas esferas del poder nos tratan de imponer con la sordera a nuestras exigencias.

Llevamos ocho meses de actividad continua trabajando con la comunidad universitaria, organizando círculos de discusión, talleres y cine debates con el propósito de visibilizar la problemática específica de la violencia de género y su relación con los feminicidios; buscando abrir canales de diálogo que nos ayuden a plantear alternativas.

    La conformación de nuestra colectiva nos ha permitido transformar la indignación personal en politización, pues además de analizar las problemáticas que como mujeres jóvenes enfrentamos en nuestra realidad social nos hemos dado cuenta de lo significativo que resulta tejer redes afectivas y de acompañamiento, que las risas y la amistad también son formas de resistencia.

Nuestras experiencias como colectiva nos han llevado a reflexionar y problematizar sobre los retos que implica el trabajo en comunidad pues estamos conscientes de que hemos sido construidas desde un individualismo exacerbado que nos impide imaginar otras formas de existir. Aunado a eso debemos admitir que la gestión de recursos materiales y humanos conlleva un grado de disciplina y responsabilidad con el que no todas estamos familiarizadas y eso también significa trabajo adicional.

    Ya que uno de nuestros principales objetivos es construir redes de apoyo y lucha combativa, crear colectividad precisamente, estamos en la mejor disposición de compaginar esfuerzos con otres. La única experiencia que hemos tenido en ese sentido fue con les compañeres del colectivo Perspectivas Críticas quienes nos apoyaron en la organización de un cine debate y el taller para crear consignas no sexistas (concretamente el llevado a cabo en la Facultad de Filosofía y Letras de Ciudad Universitaria).

    Por el momento no contamos con un manifiesto ni declaración ya que nuestra formación política apenas comienza y está en construcción y modificación constante. Los espacios en los que operamos suelen ser los que la universidad nos ofrece y en general cualquier lugar que se preste para una intervención política. Con ello pretendemos irrumpir en la cotidianidad y transformar los espacios, dotándolos de fuerza política y romper con las divisiones entre lo público y lo privado.

Porque nos queremos vivas y creemos en defender nuestras vidas luchando: ¡que el patriarcado y el capitalismo caigan juntos!

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El putito del taller. La obvia prole y el devenir de la pluma en la vida laboral

Por Ángel Martínez

Malaquías 3:5 Y me acercaré a vosotros para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros (¡aguas manas! dejen de llamar a la línea psíquica…), contra los adúlteros (bueno… aquí ya me las arrinconaron), contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario (¿ya se habrá dado una vuelta por los Call centers en donde trabaja gran cantidad de lxs morrxs en nuestro pais?), bla-bla-bla-bla-bla y los que no me temen–dice el Señor a los ejércitos. 

    Máquinas que resuenan con música de banda al fondo; todos trabajan atentos en el taller, unos cantan, otros fingen trabajar, unos platican y el resto parece mirar un sinfín de papel con la esperanza de salir temprano de la jornada laboral.

    Entonces aparece él, un chico de jeans y camiseta, aparentemente común hasta que decide romper con el silencio y el dominio de la relación máquina-hombre.

    Unos lo llaman chiquita, otros le dicen mi amor, cualquiera diría que la homofobia invade el taller hasta que este chico abre la boca para decir: ¿Ya le dijiste a tu esposa de lo nuestro? El taller lleno de ruidos de metal hueco se llena de carcajadas.

    Pasa el rato y entre bromas el marica va a su máquina, se coloca los audífonos y se pone a cantar sus canciones favoritas a todo pulmón, se escuchan algunas risas mientras baila sus canciones, todos bromean con él mientras les dedica a los presentes canciones de amor y desamor incluso frente a sus esposas que ríen e incluso le llaman socia.

    Durante todo el día escuché múltiples bromas y palabras entre él y los trabajadores que hasta entonces sólo había escuchado entre comadres y entre clientes del cabaretito. Debo aceptar que me fue difícil creer la forma en que este sujeto, el putito del taller, había logrado apropiarse del estigma de lo que parecieran insultos para crear formas de convivencia que lo empoderaban, que le permitían ser como quería y con esto llevar a los más machos a jotears, a hacer propias algunas expresiones de la joteria. -¡Manden al (aquí el nombre de su jotita favorito) a la tienda para que se cruce con su chacal!- Decía una de las trabajadoras, a esto le siguieron los clásicos aullidos burlescos que invitan, que incitan al sujeto a estar con esa persona que no puede escuchar el alarido de complicidad…

Este día, me permitió reflexionar acerca del aporte de este singular personaje de la vida del proletario mexicano, a la lucha por una sociedad sin géneros.

    Si bien, la relación entre el putito del taller y el resto de los trabajadores se desenvuelve en un principio a través de una posición de desigualdad ante el modelo heteronormativo de sexualidad, progresivamente la convivencia de estos hombres y mujeres con este marica empoderado los ha llevado a conformar un espacio en donde se permiten y se celebran las múltiples maneras de ser, un espacio en donde se juega con el género que se separa de lo biológico y pierde importancia a través del elemento lúdico de la jotería.

    El grueso de la sociedad mexicana aprende la homo-lesbo-trans-fobia en la praxis y en su vida cotidiana; difícilmente habrá seminarios, cursos o talleres para enseñarle a la gente a discriminar u odiar (esto sin contar la misa del domingo, las reuniones de las juventudes neo-nazis panistas, el curso de la ex-comadre Richard Cohen, etc. etc. etc.). Entonces, si el homofóbico no aprendió a odiar en un taller especializado ¿son los cursos educativos, las canciones de Macklemore, los folletos y el resto de indumentaria cliché de la lucha contra la discriminación una solución real en contra del problema?

    La propaganda lgbt/cuir es vista como una amenaza, como una imposición de grupos que se perciben como alejados y ensimismados en sus trincheras. No existe un contacto real entre los homo-lesbo-trans-cuir-fóbicos y el grueso de las disidencias sexo-genéricas, ambos se miran como si fueran un problema. ¿De qué sirve la cantidad de dinero, tiempo y esfuerzo que estos grupos gastan si la información difícilmente es asimilada por los grupos a los que se dirige?

    Los grupos organizados de la disidencia sexual, el activismo y la burocracia lgbt tienen mucho que aprender del joto anónimo; del joto que lleva la pluma al taller, baila e interviene las dinámicas del modelo heteronormativo en la vida laboral. Del joto que invita a los cabrones e incita a la auto-exploración del cuerpo sin fronteras de género.

Nota final: Comadre, nadie te cree que eres macha varonila… ¡ya deja de fingirssss! (dedicada a todas las machas varonilas, godinaz, call centeras, oficinistas, operadoras, recepcionistas, capturistas, televisas, actoras, panistas, trabajadoras de CDHDF, etc. etc. etc.)

¡Jotas emplumadas del mundo, Uníos!

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angelUna jotilla muy *desas*, Wannabe, Socióloga, Obvia, Godínez, dando sus primeros pininos en la observación y registro de la flora y fauna jota de la ciudarks.

Redes: [@dexnovelty] y [/dexnovelty]

 

 

 

 

 

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La ética ilocalizable del sida: pensando en la “peste gay”

por Sergio Castellanos a.k.a Sok
por Sergio Castellanos a.k.a Sok

Putonesimo Alfaro

Ya había tardado en hacerme la rutinaria prueba de detección de VIH. Entonces pensé que si hubiera salido reactivo, de la misma forma lo hubiera notificado como un suceso importante en mi vida de manera pública con amigos, familiares, parejas. amigos sexuales e incluso en mis redes sociales notificándoles algo que para muchos parecería funesto; o información no solicitada e irrelevante para otros. Haciendo frente a mi situación y expuesto al escarnio público, sé que podrían juzgarme, sentir conmiseración o animarme con palabras de aliento las cuales, por supuesto, rechazaría.

En cambio yo aceptaría mi seropositividad, que circunstancialmente me acompañaría toda la vida y no quisiera vivirla encapsulado en un closet, porque todo empieza por el rechazo, el ocultamiento o la autoflagelación de culpa. Por una discriminación que surge desde el interior y no precisamente desde afuera, diría:

–Sí, tengo sida. -Con lujo de exclamación, de ser necesario.

Pues el VIH ya está atado a nuestra materia hasta el día en que no haya una cura. ¿Porqué no aceptarse así, como quien tiene una diabetes o un cáncer aunque sean etiologías distingas? Sólo que valdría la pena recordar que algunos somos homosexuales, maricas o trans y que podríamos afirmarnos haciéndonos visibles como primer paso, asimilando la enfermedad como una identidad agregada de la misma forma que decimos soy gay, soy lesbiana, soy trans, soy tv, soy T girl, soy cuir, soy marica, soy lencha, soy puñal. Soy Sidral ¡y qué! Sidral.

Tal vez muchos evitan estos pensamientos cuando quieren conocer su estado serológico o lo piensan hasta que tienen una plática de consejería pre-prueba y se ven obligados a pensarse así mismo frente al sida, y en su mayoría, las preguntas circundantes al monstruo ¿qué haré?, ¿lo diré a los demás?, ¿me señalarán?¿moriré?, ¿mejor me lo guardo en secreto?

Algunos otros, por comodidad y pasmados por algo que consideran una peste gay prefieren limitar su actividad sexual bajo la salvaguarda de discursos bañados de un neopuritanismo sexual en contra de la promiscuidad. Estos discursos que se abstienen de caminar sobre la cuerda de la paranoica y contagiosa enfermedad del cáncer rosa, por el que muchos homosexuales solemos sentimos vulnerables. Él, a quien hemos detectado como nuestro asesino furtivo, ilocalizable, pero a la vez tan presente. Todo el tiempo se nos manifiesta a través del miedo y la intimidación al grado de que en algunos casos puede regular nuestras prácticas sexuales y nuestras interacciones eróticas y sociales.

No me permitiré, entonces, perderme en esa cortina de humo. Seguiré cogiendo y cogiendo con placer, gozo y sin arrepentimiento. Evaluando cuándo y con quién usar el látex del Fondo Mundial. Al final del cuento el destino, las decisiones y la inteligencia misma siempre tienden comportarse muy azarosas.

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PUTONESIMO ALFARO (México D.F.) Estudié la carrera de Pedagogía con preespecialidad Onesimo_yolandaen Pedagogía Social por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, donde formé parte del grupo de jóvenes CDiverisA enfocado al reconocimiento de las personas LGBT. A su vez incursioné en mi formación de los estudios de género y teorías cuirs por los Diplomados del Programa Universitario de Estudios de Género UNAM y del Programa de Estudios en Disidencia Sexual de la UACM además de distintos cursos y seminarios sobre la materia. Participé en coloquios, conferencias y encuentros académicos locales, nacionales e internacionales para poner sobre la mesa temas tan fundamentales y de debate como la desigualdad y los nuevos paradigmas cuir en la educación. Actualmente me desempeño en la investigación sobre la discriminación de lxs jóvenes LGBT en el espacio universitario, además de reflexionar sobre mi cuerpo y mi sexualidad como un espacio político y deconstrucción continua.

Contacto:

onesimo.alfaro@gmail.com

https://www.facebook.com/onesimo.alfaro

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Rosa prostiputx, revolución social

millaray y diego

Por Diego corrales

Criada en el mundo de la heterosexualidad obligatoria, situado y adoctrinada al binomio del color, se perdieron regalos placenteros en el rosado, lo rechacé con todas mis fuerzas, aunque siempre que jugábamos a los “power rangers” quería ser la kimberli, la rosada, y peleaba con mis primas por el glamoroso personaje. El rosado siempre de sábanas femeninas, telas de mujercita, mariquita, el rosado al igual que las muñecas en mi infancia se me tenía prohibido.

Con el tiempo, fiel a las lecciones de heteronorma de mis pares, el rosado no sólo era de mujeres sino también de maricones, de personas raras; mi adolescencia darks se vanagloriaba de la nulidad rosita, de esa masculinidad que se supone aparece cuando desaparece el rosado. Hoy escribo vestida completa de negro pero con mis maravillosos calcetines rosado, rosado fuerte y me propongo a comentar, relatar lo que por mi cuerpx calienta y excita, esa política bandida.

Desde las oportunidades que nos brinda el escape del machismo, nos esforzamos por sabotear las mentalidades heterosexuales, nos proponemos hacer estallar esa lógica binaria, queremos hacer fuerza TRANSformadora, despreciamos/desajustamos tu esencialismo biologicista. Que vengo a portarme mal, a decirle a esos curas pedófilos que el aborto es mi emergencia, soy libertaria porque mi cuerpo es pueblo y autonomía, región chilena amiga de la miseria, la disidencia sexual responde a la cultura patriarcal con destrozos de heteronormas, de asignaciones obligatorias al cuerpx y construcciones de roles genéricos (político-sexuales-económicos) estáticos y jerarquizados por el patán, EL, el soberano, el único, la soberbia ego de DIOS, la emperador, la ridícula del rey, y así otros.

Me apestan las huachas que puro quieren ser líderes, dirigentes, que sueñan con que su muerte será como un funeral revolucionario lleno de flores y multitudes llorando la pérdida del guía del espíritu de la patria, que se esfuerzan por dejar un legado que se insisten en aparecer después del busto de engels, puro ego, puro hocico vacilante, harta de las que quieren puro mandar y se creen con la verdad absoluta, como si no bastara con su avasalladora práctica, como si la gente y nosotras y todxs en realidad fuéramos siempre instrumentos de control, o por socialismo o por capitalismo, ese liberalismo cursi y para qué vamos a hablar del payaso de chile, esa social democracia centro izquierda centro derecha, ¡basta!

Queremos que el proyecto feminista, transfeminista, feminista monstruoso, disidente sexual y pornopolítico, sea un proyecto alejado de la masculinidad y autoridad estatal, no sólo de la institución sino también de las ideas y nociones que provienen de la fe en el estado, en los varones y el mando. La torta argentina valeria flores me seduce cuando dice:

No obstante, la política feminista ha quedado cautiva, en los últimos tiempos, de un circuito fagocitante que rechaza la radicalidad de experimentaciones relacionales, sensuales, extáticas, delirantes, al escribir y re-escribir el sujeto político de la acción, «las mujeres», bajo la ficción del binarismo de la diferencia sexual. De esta manera, se reduce la escritura a los significados predeterminados del repertorio feminista tradicional, A LOS TEMAS Y DIRECTRICES DE UN FEMINISMO MUJERIL, PRAGMÁTICO, Y REFORMISTA, QUE SE CONVIRTIÓ EN PRESA DE LA MAQUINARIA ESTATAL Y SU LENGUAJE TÉCNICO-ADMINISTRATIVO.

Las escrituras latinoamericas, el eurocentrismo, el lenguaje técnico-administrativo de las butifarra del estado, se nos está haciendo ajeno, con las amigxs del colectivo arroz quemado, nos hablamos entre localidades entre experiencias y posibilidades micropoliticas de acción directa. Este es el potencial del cual la disidencia sexual, lxs otrxs cuerpxs ya no sólo sean sujetos políticos sino también cuerpxs revolucionarixs, combatiendo la urgencia, la emergencia ante el capital-patriarcal-hetero-basura, sin embargo aún hay colas (homosexuales) cómplices de la violencia, colas que en sus familias, trabajos, y lugares de estudios callan su potencial (visibilizar) por conservar puestos, estatus, reconocimientos heterosexuales. Debemos ser colas, colas fuertonas como el cloro, patudas, hipermegasuper afeminadas gritonas, lokas revolucionarias y destruir la clandestinidad homosexual que nos arroja esa moralidad facha, de derechas, de izquierdas.

Desde la disidencia sexual y feminista libertaria mi activismo está entre los ojos de milla cuando nos conversamos la denuncia, el análisis, diagnóstico de esta región pinochetizada. Este modelo neoliberal fue implantado en dictadura a través de la violación de mujeres, de la tortura con animales, de vejaciones sexuales y psicológicas, de la persecución y desaparición de cuerpxs, de adoctrinamiento modo shock y la institución de la violencia como algo domestico y cotidiano. Ser de derecha(izquierdon) y legitimar la heterosexualidad obligatoria capitalista, heterocapitalismo, legitimar y aceptar lógicas mercantiles de las economías de mercado, las dominaciones y asignaciones sexuales adoctrinarias, estamos legitimando la tortura, las violaciones sexuales de miles de cuerpxs que sufrieron durante la dictadura militar de pinochet.

Esa igualdad e inclusión al sistema patriarcal es la excusa para dejar de lado, atrás, la lucha política del feminismo libertario, de las políticas transfeministas, lobas fugaces, travestis lesbianas anarcas, como inspiración emancipadora de ruptura y detonadora de mentes hetero, sin binomios, nuestrxs cuerpxs son un territorio de lucha y resistencia a la cultura patriarcal mercantil, que las divisiones y enemistades que nos impone el capital para con nuestros pueblos hermanxs, latinoamericanos sea humo, humo de barricadas y lucha, ante las masacres latinoamericas de estudiantes, de mujeres con la lluvia ácida de la violación en potosí, y nuestrxs propixs cuerpxs latinos masacrados por el capital yanqui. Quienes quieran encontrar a través de la política masculina una vía al socialismo desafiando la epistemología feminista sólo buscan en sus luchas la liberación del hombre, no la completa emancipación social e individual de lxs cuerpxs.

Entre mis compañerxs amigxs de lucha y vÍsera, nos empolvamos de rosado cada vez que pegamos un cartel en la calle, en los Lienzos en las palabras rosadas que murmuramos y gritamos, de ese rosado pink hueco que esconde a la travesti terrorista saboteadora del capital heterosexual, del mercado de lxs cuerpxs. Nuestro rosado se embandera con el negro y en diagonal , así marchamos morinegro y rosado chillón desbordando el feminismo hetero, el Rosado nos posibilita en la Lucha un tercer o quinto cuerpx, en la pompa colorada del rosado reivindicamos la homosexualidad subversiva, desobediente, feminista radical. El rosado libertario es nuestra pintura y letra que colectiviza las ideas e intenciones de transformar la realidad violenta llena de sufrimiento que el patriarcado impone.

 

¡Por un rosa  revolucionarix, por la emancipación  social e individual, feministxs libertarixs en acción, con el ano!

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diegocchicaDiego corrales: activista colectivx arroz quemado Valparaíso , feminista libertaria, amigo de las carcajadas y desordenada.

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Enferma del alma

POESÍA TRAVESTI

 

Se cree que lo diferente es grotesco y monstruoso. He sido tan odiada que tengo razones para escribir. Nunca fui una esperanza para nadie. Junto las letras y escribo mediocremente sobre este vacío. Escribo porque no he sido la única. Con mis amigas travestis hemos sido rechazadas porque el cuerpo es sagrado y con él no se juega. Por eso escribo, por todas las travestis que no alcanzaron a saber que estaban vivas, por la culpa y la vergüenza de no ser cuerpos para ser amados y murieron jóvenes antes de ser felices. Murieron sin haber escrito ni una carta de amor.

Las travestis somos iguales que las mapuches, igual que las mujeres antiguas que aprenden de las abuelas cómo se amasa el pan. Nosotras aprendemos hablando con las viejas a pensar lo que tiene que ver con el cuerpo, sobre el deseo, que es lo mismo que aprender a ver. Ver por ejemplo que en el campo, las lechugas también tienen deseo, deseo del sol y lo persiguen hasta que logran que las bese. Las travestis somos igual que las mapuches que no necesitábamos ni leer, ni saber escribir para entender el mundo. Nos bastó con nuestra imaginación hasta que comenzaron las matanzas.

Otra vez en las noticias dijeron que un temblor fulminante y triste desarmó las casas y armó otros paisajes. Lo recuerdo, fue ese tironeo lo que me despojó de los brazos de mi madre y de una vez tuve que soportar mi propio peso. Sobre unos ensordecedores desajustes subterráneos tuve que aprender a mantenerme paraa. ¡Mamá el mundo se retuerce bajo nosotras! Nunca pensé que el mar estuviera aquí, bajo nosotras. ¡Mamá nacimos en un mundo que no nos quiere!

Dicen que no sé contar historias porque desde la niñez poseo una salud que esquiva la costumbre, que me hace desaparecer de las ideas tradicionales. Mi problema de salud es la agobiante persecución de las palabras y los ojos, y es que no me alcanzan las letras unidas para decir que la ciudad se mueve, que nunca nada fue igual en las mismas calles. Se presume que mi trastorno es negarme a ser niño y querer ser hija de mi madre. La psiquiatra dice que si no hubiera sido hija, sería un niño alegre y fuerte y las palabras hubieran sido otras, y la forma de mirar, resistente. Se dice que la pequeñez íntima que conservo me debe excluir del mundo y determinar infeliz por cobarde y débil, por llorona. Soy la hija travesti de una madre analfabeta.

Desde un principio, una cree tener la razón de que lo sólido nunca podría ser relativo y nos hacemos de una seguridad imposible, falsa, porque lo incierto sabe mostrarse a sí mismo, fulminantemente, para caer sobre todas nosotras, en venganza. Es algo que presiento desde niña. Una cree tener la razón de una fijeza, porque siempre es posible negar aunque ésta se demuestre súbita. Desde un fatal principio, la ciudad miente y se toma toda voluntad y nos hace creer en la seguridad de la rutina, en la solidez del ahora, de lo irrelevante de los movimientos del mar presente debajo de todas y que podría venir a abrazarnos, fulminantemente, en venganza. Dicen que no sé contar historias, pero no hay nada que contar porque dicen que estoy enferma y desde que me diagnosticaron me dejaron sin nada que decir. Enmudecieron la ciudad que llevo dentro.

¿Quién dijo que las mujeres no se tiran peos? Una vez cuando desperté a su lado ella se peó con la fuerza del resoplido de una ballena de las más grande, ppppppffffuuuuuuuuuuaaaaaaaa y aperfumó toda la casa con olor a pastel de choclo, un olorcito que empezaba con aceitunas y que al finaaaaaaaaaal era más dulce que las humitas. Cuando la vi dormir así me dio pena porque se movía insistentemente para tocarme y decirme sin despertar, en murmullos: te quiero mi niñe, porque algo sabía. La pobre, ni cuando dormía me olvidaba. Me da pena, porque hasta dormida sigue trabajando. La pobre me alimenta hasta cuando ya no tengo hambre. Vive todo el tiempo preocupada de poner el sol, de sacar el sol, de tantas cosas que llegan a ser sobrenaturales, del viento y de las estrellas. Cuando la vi dormir se movía igual que cuando lava, rascando toda suciedad posible, revolviendo el sofrito pa que no se queme y dando wuelta el pan pa’ que quede tierno y nutra la cuerpo. Parece que sólo cuando duerme se queja un poco, porque de día no se queja de ná’ y eso es lo que me da pena. Ella no es consciente de que tiene razones de sobra pa’ decir que algo le duele, por las entrañas, por el interior de sus tripas. Yo no me guardo los peos. Ella sólo cuando duerme protesta, suspira y llora como dicen que cantan las ballenas. Me gustaría decirle que deje de sufrir y que cuando estemos solas, juntitas, nos tiremos todos los peos del mundo.

Ahora me maquillo y me depilo porque me gusta que me digan m’ijita. Cuando me pongo triste bailo sola y me drogo porque las cosas son como son. Bailo borracha y sola. Los hombres me ofrecen coca y me ensucian con sus besos porque me odian. Llego a mi casa cuando amanece y me quedo feliz dormida y sucia, lamida por desconocidos, penetrada por hombres que no querrán volver a verme, que durante días trabajaran en olvidarme y le mentirán de su deseo por mí a sus mujeres.

Claudia Rodríguez

Inicia su activismo en 1991 una vez terminado el régimen militar que afectó a Chile en la primera organización homosexual donde se forma como activista. En el 2007 toma el Diplomado de Género en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile para posteriormente iniciar la carrera de Trabajo Social en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano en el 2008, misma fecha en la que ingresa a la Colectiva Lésbica Travesti Feminista Paila Marina, colectiva con la cual desarrolla foros públicos y performance en marchas nacionales por la despenalización de la píldora del día después, del orgullo lésbico travesti y por la transformación de la Educación Pública en Chile. Además en el 2007 toma talleres de escritura con el Poeta Diego Ramírez, publica su primer fanzine de poesía “Dramas Pobres” y postula a los Fondos Nacionales del Libro (FONDART) beca para escritores emergentes el año 2010. Hoy su principal interés es problematizar la lectoescritura y la producción de arte como estrategia política del movimiento travesti.

 

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