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La ley de trata. Una ley de censura

Por Adriana Raggi

Esta es la historia de un hombre que cae de un edificio de 50 pisos. El tipo, mientras cae al vacío, se repite para tranquilizarse: ¡hasta aquí todo está bien!, ¡hasta aquí todo está bien!, ¡hasta aquí todo está bien! Pero lo importante no es la caída, es el aterrizaje.

Mathieu Kassovitz

México es un país que cae al vacío: es un país en el que la mayoría de sus habitantes vivimos con miedo todos los días, miedo de la violencia, miedo del crimen organizado, de los secuestros, del abuso de poder, del acoso, de la falta de legalidad. En un país en el que la policía es absolutamente corrupta e ineficiente, en el que el sistema judicial trabaja para quien le paga, lo menos que podemos hacer es tratar de luchar contra esas estructuras que permiten el abuso de poder, la violencia absoluta en contra de la población civil, el tráfico de influencias, el tráfico de armas, el tráfico de seres humanos, la esclavitud.

     La Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos[1] que fue aprobada en el 2012 en México, es una ley que parte de una idea central: el tráfico humano debe ser erradicado. Idea con la que por supuesto concuerdo totalmente, pero, y aquí viene el asunto, es una ley mal hecha que parte de una ley histórica dentro del feminismo anti-sexo en los Estados Unidos: la Antipornography Civil-Rights Ordinance[2], escrita y promovida por Andrea Dworkin y Catharine MacKinnon y que se basaba en la idea de que la pornografía es una forma de esclavitud de las mujeres y de expresión de la sexualidad masculina, a la que clasificaban como violenta por naturaleza.

     Andrea Dworkin llegó a comparar a la pornografía con los campos de concentración nazi; por lo tanto, lo que pretendía su ley era eliminar cualquier rastro de la pornografía en Estados Unidos. Si bien esta ley fue eliminada por la Suprema corte de justicia de los Estados Unidos por atentar contra la libertad de expresión, se ha infiltrado en leyes como la canadiense, Offences Tending to Corrupt Morals[3], y en el Protocolo de Palermo o Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños[4], que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional

      En México, la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos mezcla situaciones que son comunes en este país, como es la explotación, que define como esclavitud, condición de siervo, explotación laboral, trabajo forzado, mendicidad forzosa, matrimonio forzoso, utilización de menores para cometer delitos y adopción ilegal. Hasta aquí todo podría funcionar –aunque me parece que la cuestión de explotación debería ser tema de la ley del trabajo– pero después agrega como de manera casual a la prostitución, la pornografía, las exhibiciones públicas o privadas de orden sexual, el turismo sexual o cualquier otra actividad sexual remunerada, para después en los artículos 15 y 16 decir lo siguiente:

Será sancionado con pena de 5 a 15 años de prisión y de un mil a 30 mil días multa, al que se beneficie económicamente de la explotación de una persona mediante el comercio, distribución, exposición, circulación u oferta de libros, revistas, escritos, grabaciones, filmes, fotografías, anuncios impresos, imágenes u objetos, de carácter lascivo o sexual, reales o simulados, sea de manera física, o a través de cualquier medio.

No se sancionará a quien incurra en estas conductas con material que signifique o tenga como fin la divulgación científica, artística o técnica, o en su caso, la educación sexual o reproductiva. En caso de duda sobre la naturaleza de este material, el juez solicitará dictamen de peritos para evaluar la conducta en cuestión.

Artículo 16. Se impondrá pena de 15 a 30 años de prisión y de 2 mil a 60 mil días multa, así como el decomiso de los objetos, instrumentos y productos del delito, incluyendo la destrucción de los materiales resultantes, al que procure, promueva, obligue, publicite, gestione, facilite o induzca, por cualquier medio, a una persona menor de dieciocho años de edad, o que no tenga la capacidad de comprender el significado del hecho, o no tenga capacidad de resistir la conducta, a realizar actos sexuales o de exhibicionismo corporal, con fines sexuales, reales o simulados, con el objeto de producir material a través de video grabarlas, audio grabarlas, fotografiarlas, filmarlos, exhibirlos o describirlos a través de anuncios impresos, sistemas de cómputo, electrónicos o sucedáneos, y se beneficie económicamente de la explotación de la persona.[5]

 

      La redacción de la ley tiene una amplio margen interpretativo, partiendo del hecho de que no define ni la pornografía ni la prostitución, así como que entra al tema de la divulgación artística, que no el arte, hasta el punto en que no queda claro si habla de personas menores de edad solamente o no, y califica la descripción como un delito. Entonces las preguntas son muchas y los peligros son más, ¿la obra de los artistas de la post-pornografía y en general cualquier desnudo o imagen relativa al sexo es ilegal en México, el productor de una película que muestra una relación sexual puede ser acusado de trata de personas?, ¿se va a censurar?, ¿quién va a hacer un peritaje en cuestión? Si lo hace algún mal llamado experto en arte, alineado con el sistema, conservador y reaccionario, como por ejemplo Avelina Lésper, quien dice que “Si cobrar por la exhibición o el intercambio sexual es un delito de trata de personas, estas piezas que se exhiben en museos no deberían venderse, ni cobrar por verlas o pedir apoyo económico por lo que hacen.”[6] seguramente le darán 15 años de prisión a varios artistas.

     Respecto a esta relación arte y pornografía, pienso en lo que sucedió con la exposición El hombre al desnudo. Dimensiones de la masculinidad desde 1800 del MUNAL, en el año 2014, cuando su página de Facebook fue censurada y cerrada de la red social porque varias personas reportaron una de las imágenes que era parte de la exposición. La obra Mercurio, del 2001 de los artistas franceses Pierre et Gilles que era un desnudo de espaldas, parece haber ofendido gravemente la moral de los usuarios de la red social. El reporte que se hacía era porque era pornográfico. ¿Cuál es la diferencia entre arte y pornografía?

Beatriz Preciado define la pornografía a partir de que se excavaron las ruinas de Pompeya, y se encontraron imágenes de una sexualidad

[…] radicalmente distinta de la que dominaba la cultura europea en el siglo XVIII.

[…] Las autoridades (el gobierno de Carlos III de Borbón) deciden entonces seleccionar ciertas imágenes, esculturas y objetos, y forman con ellos la colección secreta del museo borbónico de Nápoles, conocida también como Museo Secreto. La construcción del Museo Secreto implica el levantamiento de un muro, la creación de un espacio cerrado y la regulación de la mirada a través de dispositivos de vigilancia y control. Según decreto real, sólo los hombres aristócratas –ni las mujeres ni los niños ni las clases populares– podían acceder a ese espacio. […]

La palabra pornografía, aparece en este contexto museístico, de la mano de un historiador del arte alemán C. O. Müller que reclamando la raíz griega de la palabra (porno-grafei: pintura de prostitutas, escritura de la vida de las prostitutas) denomina los contenidos del Museo Secreto como pornográficos.[7]

 

     Entonces, la clasificación de la pornografía aparece como una arma para regular el placer y la mirada y otorgar ciertos privilegios a determinados sujetos. Es como se crea una distinción respecto la pornografía, el arte y el erotismo que hasta la fecha es sumamente difícil de explicar y sostener, y que precisamente leyes, como la que tratamos aquí, pretenden regular sin ni siquiera hacer un análisis de esta relación.

El articulo 17 dice:

Se impondrá pena de 5 a 15 años de prisión y de un mil a 20 mil días multa al que almacene, adquiera o arriende para sí o para un tercero, el material a que se refiere el artículo anterior, sin fines de comercialización o distribución.[8]

 

     Entonces, quien tenga en su posesión material, que pueda ser interpretado como pornográfico por un juez, puede ser condenado a hasta 15 años de prisión. Por todo lo anterior esta es una ley que atenta contra la libertad de expresión de una manera profunda.

     El hecho de que esta ley condena a quienes trabajan al rededor del trabajo sexual, marca a las personas que viven de estas tareas, como criminales. Asimismo, la ley es ambigua en cuanto a la situación de los trabajadores sexuales. Por un lado, condena a todo el que trabaje al rededor de la actividad, a pesar de no condenar a quien lo hace, es decir, las prostitutas, lo actores porno, las bailarinas de table dance, pero los deja en un estado de indefensión y sin los medios para realizar el trabajo, es decir una trabajadora de un table dance pierde su medio de vida en cuanto meten a la cárcel a quien maneja su lugar de trabajo. Claudia Torres desarrolla una crítica certera al respecto en sus textos Ambigüedades y complejidades: la trata con fines de explotación sexual y el no reconocimiento del trabajo sexual en México[9] y Problemas de la redacción y aplicación de la ley general de trata.[10]

     El trabajo sexual no debería ser clasificado como ilegal, su criminalización tiene graves consecuencias en el medio de vida de personas que viven de él sin ser forzadas a hacerlo. El argumento del feminismo anti-sexo, de que el patriarcado las lleva por ese camino, no les deja opción y las hace creer que eso quieren hacer, es un argumento ciego de aquel feminismo que hace de las mujeres víctimas y les quita la agencia, les quita la libertad de utilizar su cuerpo, porque al final lo que dice es lo mismo que los conservadores: nuestro propio cuerpo, a las mujeres, no nos pertenece. Es importante escuchar a quien realiza este trabajo y entender lo que significa. Por un lado, una trabajadora sexual que dejó su testimonio anónimamente en Problemas de la redacción y aplicación de la ley general de trata, dice:

No todas la trabajadoras sexuales tenemos 13 años ni trabajamos para un padrote, la mayoría tenemos hijos que mantener y un trabajo que defender, yo te puedo decir que tengo una trayectoria de siete años ejerciendo el trabajo sexual por necesidad y no por mantener a ningún vividor.[11]

Por otro, Virginie Despentes, quien hizo trabajo sexual, dice de quienes tratan de ilegalizarlo:

El tipo de trabajos que las mujeres no pudientes ejercen, los salarios miserables a cambio de los cuales venden su tiempo, eso no le interesa a nadie.[…] Pero la venta del sexo, eso le concierne a todo el mundo, y las mujeres “respetables” tienen algo que decir al respecto. Durante los últimos diez años me he encontrado bastantes veces en un bonito salón, en compañía de mujeres mantenidas a través de un contrato matrimonial […] sin dudarlo un solo segundo, me explican que la prostitución es algo intrínsecamente denigrante para las mujeres. Ellas saben intuitivamente que ese trabajo es más degradante que cualquier otro.[…] La afirmación es categórica, pocas veces matizada […] Intercambiar un servicio sexual por dinero, incluso en buenas condiciones, incluso voluntariamente, es un ataque a la dignidad de la mujer. He aquí, la prueba: si pudieran elegir, las prostitutas dejarían de hacerlo. Hace falta retórica… como si la chica que hace la depilación en Yves Rocher extendiera la cera o limpiara los poros de la nariz por pura vocación estética. La mayoría de la gente que trabaja dejaría de hacerlo si pudiera, ¡menudo chiste![12]

Como contraste a la declaración de Despentes, está esta de Teresa Ulloa, directora de CATWLAC, organización que busca la abolición de la pornografía y la prostitución: “La prostitución es el sistema que el patriarcado utiliza para controlar la vida y la sexualidad de las mujeres.”[13] La ley que tratamos, y la declaración de Ulloa, olvidan que el trabajo sexual no solamente lo ejercen las mujeres y que hay una parte de todas estas personas que lo relacionan con el placer y la diversión. En su artículo, Prostitution Push and Pull: Male and Female Perspectives, Ine Vanwesenbeeck hace una interesante investigación sobre las razones y las formas de trabajo sexual de hombres y mujeres, además de que aborda cómo las redes sociales y las nuevas formas de comunicación facilitan el trabajo sexual remunerado e independiente, y plantea cómo es que hay en él una ética de la diversión.[14] Existe una gran variedad de formas del trabajo sexual y de consumo sexual. Hoy en día se utilizan aplicaciones de teléfono y tabletas para crear contactos, grupos de redes sociales, vapores, saunas, cabinas de sex shops, todos sin la necesidad de que alguien controle y cobre un porcentaje del resultado del trabajo. El criminalizar cualquiera de estas formas, es un acto de represión a la sexualidad humana y de ceguera ante el hecho de que nos están limitando el uso de nuestro cuerpo, nos están prohibiendo desde el utilizar la imagen de un cuerpo desnudo hasta describirlo.

Prohibir el trabajo sexual de forma tajante, sin hacer distinciones y pensando que es sinónimo de trata –en donde la trata es el comercio de personas con fines de explotación sexual, trabajos forzados, esclavitud o extracción de órganos– es como querer hacer ilegal el trabajo doméstico, porque en él ha habido y sigue habiendo explotación y esclavitud y –si pensamos en la base de los argumentos de este feminismo anti-sexo para prohibir la pornografía–, degrada a la mujer. El trabajo doméstico es necesario, es básico para nuestra vida y para la economía, no se necesita prohibir, se necesita regular, darle un estatus legal, crear sindicatos y darle beneficios laborales, como a todo trabajo.

La ley está basada en una visión blanco y negro en la que no ve tonos de gris pero que además promueve el autoritarismo, un problema grave en México, al promover el acoso policial, tanto físico:

Artículo 104. La Secretaría de Seguridad Pública y autoridades estatales, municipales y del Distrito Federal, dentro del ámbito de sus competencias, supervisarán negocios que puedan ser propicios para la comisión del delito previsto en esta Ley, realizando inspecciones en agencias de modelaje o artísticas, salas de masajes, bares, cantinas, hoteles, cines, servicio de Internet, baños públicos u otros.[15]

como virtual:

Para autorizar la operación de los negocios que presten servicio de Internet, deberán contar con filtros parentales y defensa contra intromisiones no deseadas.[16]

así como en las publicaciones periódicas:

Artículo 106. Queda prohibida toda publicidad o inserciones pagadas en los medios de comunicación masiva de cualquier índole, que incluya en sus publicaciones anuncios de contacto sexual o que promueva la prostitución y la pornografía que pueda propiciar la trata de personas y demás delitos previstos en el presente ordenamiento.[17]

Acoso policial que ha provocado en México una siembra de terror y una falta de libertad de las trabajadoras sexuales para organizarse. En 2014 la Expo-sexo fue cancelada por el miedo de los organizadores a ser encarcelados.[18] Aun así los organizadores lograron hacer un trato con el gobierno del D.F. El terror no corresponde a quien tiene dinero, corresponde a quien vive de forma marginal.

     Esta ley fue promovida y discutida por algunas organizaciones feministas, cuyas ideas quedaron plasmadas en diferentes puntos. En el proceso se utilizaron diversas formas de presión en diversos foros. La alguna vez diputada federal por el PAN Rosi Orozco, quien se dice la principal impulsora de esta ley,[19] exhibió a víctimas de prostitución forzada de una forma poco ética. Además, se les escucha agradecer de una y mil formas al entonces presidente de México, Felipe Calderón, con palabras que obviamente les fueron dictadas.[20] También participó la organización CATWLAC, surgida de uno de los grupos norteamericanos anti-sexo y que se unieron a la derecha en Estados Unidos, Women Against Pornography (WAP), liderado por Gloria Steinem. De WAP se formó la Coalition Against Trafficking in Women (CATW), que fundaron Dorchen Leidholdt y Norma Ramos en 1988, y que tendrá su representación regional en América Latina y el Caribe como CATWLAC desde 1990. Esta organización, pretende criminalizar al consumidor de la prostitución, califica a todas la mujeres que hacen trabajo sexual de víctimas e invisibiliza a los cuerpos y personas diferentes que se dedican a este trabajo.[21]

     Cuando se hacen leyes que parten de un problema horrendo como es el de la trata de personas, y bajo ese pretexto se crea un estado de censura, represión de la sexualidad, de limitación del derecho sobre nuestros cuerpos, limitación del arte, la ciencia, la técnica y el derecho al trabajo, podemos darnos cuenta de que caemos al vacío y nos repetimos que todo va bien, pero ¿cómo será el aterrizaje?

 

El recuento de artistas que han sido censurados o encarcelados es muy grande. Unos cuantos ejemplos: Jules Gay, John Steinbeck, Guillaume Apollinaire, Andy Warhol, Marlene Dumas, Paul Morrisey, Virginie Despentes, Phyllis Reynolds Naylor, Marqués de Sade, David Cronenberg, Dorota Nieznalska, Arturo Ripstein, Arcady Boytler, Alejandro Jodorowsky, Alfonso Cuarón, Jean-Luc Godard, Chen Kaige, Howard Hughes, Mohammad Bakri, Martin Scorsese, Stanley Kubrick, Camille Paglia, Nagisa Oshima, Leslie Kee, María Eugenia Trujillo, Coralie Trinh Thi.

 

 

[1] Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGPSEDMTP.pdf, consultado el 6 de enero de 2016.

[2] Andrea Dworkin y Catharine MacKinnon, Model Antipornography Civil-Rights Ordinance, http://www.nostatusquo.com/ACLU/dworkin/other/ordinance/newday/AppD.htm, consultado el 6 de enero de 2016.

[3] Gobierno de Canadá, Criminal Code (R.S.C., 1985, c. C-46), http://laws-lois.justice.gc.ca/eng/acts/C-46/page-36.html#docCont, consultado el 6 de enero de 2016.

[4] ONU, Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, https://www.unodc.org/documents/treaties/UNTOC/Publications/TOC%20Convention/TOCebook-s.pdf, consultado el 6 de enero de 2016.

[5] Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, op. cit., p.8.

[6] Avelina Lésper, Importencia creativa, http://www.avelinalesper.com/2014/05/impotencia-creativa.html, consultado el 8 de enero de 2016.

[7] Beatriz Preciado, Museo, basura urbana y pornografía, http://lasdisidentes.com/2012/08/12/museo-basura-urbana-y-pornografia-por-beatriz-preciado/, consultado el 8 de enero de 2016.

[8] Ibid., p.9.

[9] Claudia Torres Patiño, Ambigüedades y complejidades: la trata con fines de explotación sexual y el no reconocimiento del trabajo sexual en Méxicohttp://myslide.es/documents/ambiguedades-y-complejidades-la-trata-con-fines-de-explotacion-sexual-y-el.html, consultado el 6 de enero de 2016.

[10] Claudia Torres Patiño, Problemas de la redacción y aplicación de la ley general de trata, México: Brigada Callejera en Apoyo a la Mujer EMAC, 2015.

[11] Claudia Torres Patiño, Problemas de la redacción…, p. 14.

[12] Virginie Despentes, Teoría King Kong, trad. Beatriz Preciado, Barcelona: Melusina, 2007, p.50.

[13] Teresa Ulloa Ziáurriz, “Prostitución no es trabajo: propicia trata y explotación sexual infantil”, 14/10/2014 en CIMAC Noticias, http://www.cimacnoticias.com.mx/node/67891, consultado el 6 de enero de 2016.

[14] Ine Vanwesenbeeck “Prostitution Push and Pull: Male and Female Perspectives” en The Journal of Sex Research, 2013, 50:1, 11-16, DOI: 10.1080/00224499.2012.696285.

[15] Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, op. cit., p.36.

[16] Ibid., p.9.

[17] Ibid., p.37.

[18] Cancelan Expo Sexo por temor a operativos contra trata, http://www.eluniversaldf.mx/home/cancelan-expo-sexo-por-temor-a-operativos-contra-trata.html, consultado el 6 de enero de 2016.

[19]Rosi Orozco, Biografía http://rosiorozco.com, Consultado el 6 de enero de 2016.

[20] Foro hacia una legislación integral en materia de trata de personas y delitos relacionados, 12/08/2010, https://vimeo.com/15684263, min 17:34 al 30:35, consultado el 6 de enero de 2016.

[21] Véase http://www.catwlac.org

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Una abuela del oficio

por Horia Varlan
por Horia Varlan

“En la prostitución, el cuerpo no se vende, se emplea.”

Valérie Tasso

“Yo quería ser doctora. Sólo llegué a tercer año de primaria, tengo 60 años y soy prostituta.

Nací en Guadalajara, mi padre murió cuando yo tenía diez años por lo que tuve que empezar a trabajar a esa edad, soy la menor de cuatro hermanos. Las cosas en la casa fueron muy difíciles, mi hermano mayor era un desobligado, se iba con los amigos, tomaba y luego no le llevaba la raya a mi mamá. Yo me daba cuenta de las cosas y veía a mi madre cómo se angustiaba por no saber qué hacer, así es que empecé a trabajar con una señora haciendo la limpieza para sacar un poco dinero. Al principio fue duro porque extrañaba la escuela. A mí me gustaba mucho estudiar.”—Magos[1] habita en una casa refugio, me recibió en el comedor; ese día le tocó la limpieza y preparar la comida. Aún con el mandil y gorra antiséptica puestos, me preguntó con preocupación qué tipo de preguntas le haría. Se llevó las manos a la cara y rió nerviosa. Me dijo que le daba pena contestar ciertas preguntas, cosas íntimas.

“Como a los quince años comencé a trabajar de mesera en una cantina gracias a que una amiga mía conocía a la dueña; aprendí rápido y me volví la encargada de la barra. Supervisaba a las ficheras. Sabía el teje y maneje del negocio. Yo revisaba y repartía las fichas de las muchachas según lo que se hubieran bebido. Me gustaba ser supervisora, me sentía importante.

Mientras trabajé en la cantina me sobraron ofertas para salir con los clientes, un día no faltó quien insistiera de más y me llegó al precio. Así fue como empecé. No me acuerdo que sentí, pero no fue difícil taba yo bien chiquilla, tenía 16 años.” —Esbozó una sonrisa como evocando su perdida juventud. Mientras platicaba, los dedos regordetes de sus manos buscaron enredarse en el mandil que llevaba puesto, bajó la mirada y la fijó en su blusa blanca como si en ella pudiera ocultarse también. Es robusta, de piel blanca, tiene ojos negros, pequeñitos, uno de ellos lo tiene desviado; perdió la vista de ese ojo cuando en un asalto le encajaron un desarmador en la parte frontal de su cara, justo en el nervio óptico.

“Llegué a la Ciudad de México a los 22 años, pero lo que yo había aprendido allá en mi tierra y en el negocio no era igual que aquí. Todo fue diferente, estaba más maliado el asunto. Para ganarme el lugar donde trabajar me pusieron a peliar con un montón de viejas. Me quisieron echar montón, pero yo les dije que de una por una, sí me aventaba. Así es que pa’ ganarse un lugar había que entrarle a los chingadazos. Así me lo gané. De esa y otras formas me curtí en este ambiente.” —Movió sus manos con insistencia, se tocó la cara del lado donde está su ojo desviado como si hubiera querido ocultarlo y risueña contó las veces que la razia se la llevó; recordarlo le hace gracia, como si le vinieran muy buenas anécdotas que se reserva.

Afuera de la casa justo frente a la ventana del comedor, un grupo ambulante de música norteña comenzó a tocar, se escucharon los primeros acordes y poco a poco el voluptuoso cuerpo de Magos se fue escurriendo dentro de la silla de plástico.

“Pero no siempre he vivido de la prostitución, también un tiempo trabajé con una licenciada. Yo supe de este refugio por una amiga; yo no quería venir porque no tengo acta de nacimiento y pensé que me la pedirían. Luego me enteré que para estar aquí sólo hacía falta no peliar con las compañeras, asistir a las juntas con la directora, participar en los talleres y cooperar con las tareas en la casa. Lo que me ha costado un poco de más trabajo es sobrellevar a mis compañeras, algunas tienen el carácter muy agrio y luego andan agarrándose de las greñas. Yo mejor me aparto y me voy a otro lado. Todas hemos sufrido, pero no entiendo porqué tienen que ser tan amargadas. A pesar de eso me siento bien aquí, ya cumplí los siete meses y pues me quedo por no estar sola. Ya no tengo familia, mis padres y dos de mis hermanos ya murieron. Tengo mis hijos, pero no nos hablamos. Hace años que no sé de ellos. Nunca me casé.” —La música no dejó de oírse al otro lado de la ventana. A lo lejos los ladridos del perro, que adoptaron con el nombre de Cochambres, avisaron que alguien tocó la puerta. Magos volteó a su alrededor, me miró sin expresión y continuó.

“Todavía ejerzo el oficio de sexoservidora. Me salgo cuando no tengo nada que hacer aquí (en el refugio) o cuando me quiero comprar algo o necesito dinero. No tengo tarifa, es espontáneo. A veces les digo, paga el hotel, invítame a cenar y dame unos 200 pesos. Yo no estoy en una esquina, me voy a la placita y me siento a platicar. Como todos ya me conocen hay quienes solitos se acercan y hacemos bisne, a veces solo me invitan a comer, no es necesario tener la relación, solo buscan compañía. Siempre me he cuidado, a todos mis clientes les exijo usar preservativo. Tenía clientes frecuentes, pero ya murieron, solo queda uno, pero a veces se desaparece y luego regresa. Yo creo que siempre va a haber trabajo para mí porque dicen que tengo carácter bonito.”

Magos estaba sentada frente a mí, debajo de su mandil color café portaba una blusa y pantalón pescador, ambos blancos, que hacían resaltar las sandalias negras de plástico que calzaba, cruzó sus piernas blancas y redondas, se acomodó el gorro del cual se asomaron algunas canas entre sus cabellos dorados.

“Hace un par de días enterramos a una compañerita, ya estaba enferma. A mí me da harto miedo morirme sola, por eso prefiero quedarme aquí, aunque luego se estén peliando. Ya si me pongo más mala pos habrá quién me acerque un vaso de agua y una cobija.” —Magos es tímida, pero también risueña y hasta tierna. Cuando sonríe muestra sus pequeños dientes gastados y amarillos, sus ojos están enmarcados por cejas pobladas y canosas que se pierden en un rostro que las arrugas aún no invaden por completo. Su ojo desviado es el izquierdo. Actualmente padece de insuficiencia cardíaca, un problema que tiene desde hace algunos años. Disfruta mucho escuchar música, dice que la pone alegre.

“Estoy contenta en este lugar, qué bueno que en algo nos haya ayudado el gobierno. En general nunca han hecho nada por nosotras; cuando pueden nos señalan y nos levantan para llevarnos a la cárcel; eso sí, cuando están en campaña nos llenan de promesas y ahí tá uno echándoles la firma, ya cuando están en el poder se olvidan de todo.

Como somos la escoria de la sociedá, solo se acuerdan de nosotras cuando les conviene. A mí me ha ido mal con la policía, cuando no tenía dinero para pagar la protetsión y me dejaran trabajar, pos me levantaban. Pero cuando salía a trabajar más chamaca me ponía mis chorsitos y me les pelaba, pocas veces me levantaron. Nunca me pinté. Ora salgo como me ves y no tengo bronca. La vida está re difícil allá ajuera, aquí como quiera solo hay aguantarse el carácter de las compañeras, prefiero eso que estar sola.”

[1] Nombre ficticio para proteger su identidad.

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aleAlejandra Buenrostro. Chilanga de nacimiento, le gusta escribir y viajar. Ama la chela, los esquites y las películas francesas. Destesta el frío, las cosquillas y la televisión.

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La cocina

ilustración Alex Xavier Aceves Bernal
ilustración Alex Xavier Aceves Bernal

Por Brenda Raya

Durante más de 7 años cocinamos todas las noches para ellas, casi 60 mujeres cada día, de todos los colores de todas las latitudes, de casi todas las edades. Al principio fue difícil el trato, la gran mayoría eran altaneras, mandonas -trabajar en el “centro nocturno” más cotizado de la ciudad no debe ser cualquier cosa-, absolutamente todas generaban ingresos de mínimo 2 mil y hasta 50 mil pesos por noche. Eso era trabajar en el Cadillac, el mítico Table Dance que fue clausurado hace dos años.

     Nuestro trabajo era cocinar para ellas, a quienes respetuosamente todos llamábamos bailarinas, y para los trabajadores en general: meseros, boleteras, garroteros, bañeros, cigarreras, cajeros, barmans, sacaborrachos (seguridad)  dj´s  y valets. Toda esa red de personas vivíamos de ellas, de su baile, de sus servicios de su compañía para los cientos de clientes que cada noche acudían al lugar. Los clientes eran variados. Los había desde comerciantes pudientes, hasta funcionarios y políticos; eran frecuentes también los cantantes de moda, ¿Y quien más podría estar ahí? Si el trago más barato costaba 100 pesos y era un vaso de agua.

    Ahí llegamos gracias a mi tío, que entre sus únicas cualidades esta la de cargar borrachos y manejar con destreza las ganzúas. El recomendó a mi mamá para cocinera cuando la anterior había desistido por la excesiva carga de trabajo, entonces nos fuimos integrando los hijos y, ya después, cada uno fue encontrando su perfil. El lugar dejaba muchísimo dinero, era difícil resistirse, mi hermano se convirtió en dj y, mi hermana, al poco rato desertó. Yo continué en la cocina. Me gusta. Mis horarios eran pesados -de 4 de la tarde hasta las 6 o más de la mañana-, dependiendo de cómo se pusiera “el ambiente”; los días los alternaba con mi mamá. Eran días de tanto trabajo…

     Cualquier cocina en cualquier parte te da una intimidad única , la sensación de tranquilidad, de respiro, de desconectarte de tu trabajo, de disfrutar el alimento. Eso permite que la gente hable, que abra el corazón, que compart. Así fue como conocí cada historia y también fui viendo las generalidades de ese trabajo, por ejemplo: un 60% de las mujeres eran dominicanas, después le siguen las hondureñas y venezolanas, las colombianas y las cubanas; en todo ese tiempo nunca conocí, por decir algo, una boliviana o una chilena, sólo una argentina. Había también mujeres rusas, estonias, letonias, algunas gringas, pero eran las menos, el resto eran mexicanas y sobre todo del norte del país.

     Las dominicanas trabajaban en familia, o sea, la mamá, las hijas, las tías. Contaban la difícil situación de su país, muchas venían de vender cualquier cosa en las calles, de trabajar como empleadas con un salario bajísimo: “La putería  allá no deja. Es más, quieren que lo hagas gratis, allá nadie te paga por eso”. Esas morenas eran muy trabajadoras y también muy humildes en todo: en el trato, en su alimentación, eran felices comiendo plátano frito y huevo todos los días; les encantaba el arroz con frijoles y era una ofensa no darles aguacate en sus platos. Ellas hicieron una fortuna, pusieron negocios, construyeron casas y pagaron la educación de sus hijos, la familia de “Alicia” sabía muy bien cuál era su trabajo y desde allá se congratulaban que su hija por fin conociera la suerte en este país. Ella me enseñaba sus fotos muy contenta, no había día en que no hablara de ellos, de su pueblo, de su gente; vivía pensando cada día regresar allá, ahorraba cada peso que ganaba y vivía temerosa de perder el trabajo y por la migración.

     Su comida favorita eran los camarones y la sopa la pedía bien caliente. “Sofía”, una colombiana ingeniera naval, pequeñita de estatura a quienes todos llamábamos cariñosamente “Parce” había llegado ahí porque le habían dicho lo bien que se podía ganar en ese trabajo. Su sueño era pagar la fianza de su padre preso en Panamá, acusado de tráfico de drogas que le habían sido sembradas en un aeropuerto por su acento colombiano. La «Parce» lloraba cada vez que se pasaba de tragos, vivía con el dolor permanente, era la única hija y sentía el deber de sacarlo de ahí, nadie le creía que era ingeniera y un día nos llevo las viejas fotos de su graduación y de ella con su uniforme en un barcote con su equipo de compañeros en altamar. Nunca nadie la volvió a cuestionar, tampoco cuando aseguraba que hablaba cuatro lenguas.

     La hermosísima cubana “Sandra” había sido interceptada en un lugar de baile del sur de la ciudad, esa persona le dijo: «oye, tú puedes ganar un dineral, te voy a decir dónde», y la llevó. Ella probó unos días y se quedó. Ella, al contrario de la «Parce» o de «Alicia», deseaba nunca regresar a su país , y esperaba un día poderse traer a su madre. «Sandra» había llegado al país a dar un curso de pedagogía de las matemáticas en cierta universidad. Como buena cubana no solo tenía una maestría, contaba además con varias especialidades, pero ella decía: “No mami, de loca me regreso a la academia”. Vivía feliz haciendo su pequeña riqueza, a ella la quise mucho, era muy entrañable, muy simpática, me gustaría saber qué ha sido de su vida y de sus sueños.

     Conocí a muchas, madres de familia, profesionistas, mujeres casadas que buscaban ganar algo extra para sus hijos, jovencitas a las que les encantaba la fiesta, mujeres que lo hacían por aburrimiento en sus casas o por pura diversión. Muchos casos, muchas historias todas convencidas y consientes de lo que hacían.

    Cuando el operativo cayó esa noche, las autoridades abusaron como suelen hacerlo: golpearon, se robaron el dinero, las manosearon y las agredieron; aunque en las noticias dijeron que había sido un “rescate” de más de 40 mujeres por el delito de trata, las subieron semidesnudas a las camionetas, con sus minúsculos atuendos en el frío de la noche. Algunas alcanzaron a jalar un mantel y con eso se cubrieron el cuerpo, así llegaron hasta el búnker.

     Las que peor la vivieron fueron las extranjeras: humilladas por su origen, fueron deportadas y cuando ellas decían que estaban ahí por su voluntad, entonces ¡se les quería acusar de ser ellas mismas las que se explotaban! Un absurdo total, muchas ya ni se defendieron, sabían lo que les esperaba, estaban  muy tristes y también aterradas.

     Hubo 14 personas encarceladas y hasta ahora 10 continúan ahí, todos hombres y mujeres trabajadores, cabezas de familia, acusados de trata con condenas de más de 8 años. Algunas bailarinas continuaron testificando para probar que ellas hacían su trabajo por decisión propia, y que sus compañeros eran inocentes, el dueño del lugar nunca apareció, las corruptas autoridades jamás lo buscaron. Ahora nadie se acuerda de ellos, y mucho menos de ellas, quién sabe en dónde estén, si sigan trabajando en lo mismo, no se sabe nada. El cierre del Cadillac fue la cereza del pastel para la campaña contra la trata que en ese momento estaba en auge y que obviamente fue capitalizada por algunos partidos políticos y activistas contra la trata. Sobre el tema se escribieron cantidad de artículos, unos exageradísimos, relatan casos de verdadero horror, de mujeres que habían sido enganchadas en otras ciudades y que vivían encerradas sin ver la luz del sol y comían sólo pan y agua una vez al día, se difundieron tantas cosas….

     No trato de hacer apología de este lugar, creo que es difícil que las mujeres tengan que vivir de ésto habiendo procurado antes otras posibilidades laborales que no las beneficiaron como hubiera sido justo. Yo conocí a todas y cada una porque les cociné lo que más les gustaba todos esos años, escuché sus historias y sabía en dónde vivían algunas, sus vidas eran como las de cualquier otra mujer trabajadora, también conocí los detalles de la vida de los demás trabajadores, hicimos amistad, fuimos compañeros como en cualquier trabajo, había apoyo y solidaridad cuando sabíamos que alguien tenía un familiar enfermo o un problema… ¿será porque gran parte de los que trabajan en esos círculos vienen de la miseria, «de los residuos de la sociedad», mucha gente sin estudios, ex-convictos, madres solteras que a nadie le indignó esos presos? al contrario, los medios hicieron bien su trabajo de desprestigio y la sociedad aplaudió el trabajo de la autoridad.

     He encontrado a algunos compañeros, nadie ha podido superarlo, pero sobre todo nadie ha podido con la impotencia de que el único dueño y en todo caso responsable ande por ahí, gastándose sus millones, mientras nuestros compañeros están en la cárcel. Ahora lo escribo si de algo sirve mi testimonio, y en memoria de todas ellas que ojalá estén bien y cumpliendo sus sueños.

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Brenda Raya, (1985) WOMAN
Estudiante de Geografia en la UNAM, artesana y tallerista con niños en situación de riesgo, promotora de los derechos de las poblaciones callejeras,ha participado en proyectos de cartografía social en la ciudad de mexico con artistas internacionales,colaboradora del estudio taller selenium taller de cine y fotografia,actualmente atiende un comedor para indigentes en la colonia guerrero. No tiene blog

 

 

 

 

 

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Entrevista con Chelsea Poe. (The first of the american girls)

Por Dr. Dickersson

“We need a new world order

We need a new kind of faith

This is a new world order

Start to believe”

William Control

New World Order

 El arte ayuda a observar fenómenos que se encuentran fuera del foco normal que la vida cotidiana nos muestra. Nos ayuda a entender y, con algo de suerte, a retar al status quo actual. La industria de la pornografía tiene un género que cumple con la definición anterior al enseñarnos un nuevo mundo de cuerpos y expresiones: el QUEERPORN. Éste nos ayuda a entender que el género es una construcción y los genitales no definen absolutamente nada. Las nociones que tenemos de hombre y mujer se vuelven borrosas y desenfocadas para que cada espectador pueda definirse a sí mismo a través de un orgasmo real. El QUEERPORN se diferencia del porno heterosexual, gay o lésbico, al ser un acumulado de varias expresiones de género y genitales. En un DVD podemos encontrar escenas que nos muestran interactuando de una manera natural a una lesbiana transexual con una mujer heterosexual, mientras que en la siguiente escena podemos disfrutar el encuentro de dos transexuales hombres queer. Así, como toda expresión humana, tiene artistas que viven y mueren por su arte, el QUEERPORN tiene varios kamikazes dispuestos a cambiar el mundo una cogida a la vez.

Chelsea Poe es una punk radical para quien el QUEERPORN es una oportunidad de confrontar el STATUS QUO de una industria que piensa que sus únicos consumidores importantes son solamente heterosexuales. El QUEERPORN ha empezado a cambiar esto poco a poco han sido quince años los que le ha tomado formarse pero está aquí para quedarse.

Mientras que el porno tradicional limita nuestra sexualidad al vendernos la misma escena una y otra vez, Chelsea Poe ha hecho una misión personal el representar de una manera real la forma en que una mujer transgénero tiene sexo. Su porno está diseñado para gente de su comunidad, para que se sientan representadas y representados de una manera real y, por supuesto, está diseñado para que te pongas ¡¡lo más caliente que se pueda!!

QUEERPORN es una bocanada de aire fresco para el porno en los últimos quince años. Chelsea Poe nos ha enseñado que el mejor porno es aquel que no se preocupa por géneros o categorías si no el que retrata una realidad y sexualidad capaces de borrar la manera tradicional en que se puede interactuar con una película porno.

El porno tradicional, sin importar si es heterosexual, gay o lésbico, logra perpetuar el sistema patriarcal que nos domina. Chelsea Poe desea volar el status quo una buena cogida a la vez y enseñarle al resto de la sociedad que el género es una mentira. Parafraseando al viejo asesino de la montaña: “El género no es verdad y todo está permitido.”

En una sociedad en que las redes sociales, estereotipos de género y el pertenecer a un grupo son valoradas como esenciales para que podamos funcionar de una manera normal, Chelsea Poe reta nuestras nociones del cuerpo al hacernos ver que ella es una mujer antes que cualquier otra cosa, cuya naturaleza rebelde ha tenido un impacto en la manera en la que las compañías establecidas se refieran a sus actores transgénero. Si el porno define la manera en que la gente coge, Chelsea Poe dejo caer una bomba atómica en el lenguaje de estas compañías capaz de crear un hueco en la industria del porno en donde los clichés y estereotipos puedan ser olvidados. Un cambio que hará que toda una comunidad de actores transgénero sean percibidos. Esto me recuerda a una frase de William Burroughs: “Los artistas en mi mente son los verdaderos arquitectos del cambio y no los legisladores políticos que implementan el cambio después del hecho”.

Chelsea Poe es una artista cuyo trabajo continúa en desarrollo y madura de una manera radical. Debemos seguirla de cerca y dejarnos coger por esta mujer que no conoce el miedo.

Considero que el porno que has hecho con Courtney Trouble es muy artístico, sucio, DIY y muy real al incluir todos los tipos de expresión sexual y de género. ¿Esa es la manera en la que te acercas a cualquier otro trabajo artístico?

Vengo de la escena DIY punk del medio oeste y esa es la manera natural en la que enfrento cualquier proyecto artístico. Courtney es del Pacifico norte de la escena Riot Grrrl así que cuando decidimos trabajar juntas hubo una dinámica punk que no existe en las compañías grandes y establecidas.

Courtney Trouble es una de las directoras más irreverentes y personales trabajando en cualquier medio actualmente; su trabajo me recuerda a LaBruce, Kern, Anger, Zedd, etc. ¿Cómo se conocieron y te convertiste en su musa?

La primer escena que filmé fue con Courtney y Dylan Ryan para la serie Crash Pad y congeniamos muy bien e incluso antes de filmar la escena me ofreció trabajar con Maxine Holloway en Transgrrrls y fue muy bien recibida y empezamos a ser amigas y a trabajar juntas cada vez más.

Fucking Mystic es más que una película porno cualquiera, hay un elemento ritualístico, en especial la escena de la orgía. Sé que el titulo lo dice pero, ¿fue algo que hicieron de manera consciente? Y si fue así, ¿qué reacción esperas obtener de la gente que vea tu película?

Con Fucking Mystic realmente quise hacer una narrativa porno con una mujer transgénero en donde no nos enfocáramos solo en ser transexual como tantas películas. Courtney y yo tenemos una gran influencia de la cultura gótica y eso era algo que quería se viera en este proyecto. Pienso que soy percibida como una actriz más oscura y alternativa de lo que realmente soy, la mayoría de mi trabajo muestra un lado completamente distinto de mí.

sandy-chelsea

BDSM (Bondage/Disciplina/Sadismo/Masoquismo) es una parte integral de tu trabajo, en especial en las escenas con Courtney. Me recuerda a las escenas de sexo en las novelas de Kathy Acker en donde le género es fluido y casi olvidado, ¿esa era tu intención? ¿Por qué escogiste BDSM como parte integral en tu trabajo?

Courtney es GENDERQUEER así que la escena se dio de una manera natural. BDSM es mi sexualidad, tuve fantasías realmente intensas de BDSM antes de tener inclusive deseos sexuales. Descubrí mas de la cultura BDSM cuando estaba saliendo de la adolescencia. Conecta y expresa muy bien con mi sexualidad y al identificarme como QUEER.

El soundtrack es una parte muy importante en Fucking Mystic, especialmente William Control para quien el BDSM y hípsters de la época Victoriana son parte integral de su mensaje, ¿hay algún otro artista, escritos, banda o músico que te ponga en un buen ambiente para poder crear?

Estuve en una banda que fue telonera de William Control en 2010 y él es uno de mis artistas favoritos. Fue un sueño el poder tener su música para este proyecto porque de verdad complementa perfectamente lo que quería hacer con este DVD. Otra banda con la que espero poder trabajar en un futuro es una banda de pop punk feminista llamada “The Lippies”. Crecí escuchando pop punk y gótica así que son los géneros que naturalmente uso para mí trabajo

Las religiones, el arte, la magia, el marketing y el personaje principal de Fucking Mystic tienen un talismán que hace que las cosas ocurran, ¿tienes algún talismán personal?

La verdad fue algo que sucedió durante la filmación, una vez que terminamos de filmar empecé a usarlo por todos lados, hasta que me di cuenta que lo perdí en Las Vegas la noche de los AVN (los Oscares para la industria porno), lo cual me parece muy simbólico y un buen lugar para extraviarlo ya que Fucking Mystic se encontraba nominada esa noche.

Raven Kaldera escribió un libro llamado Hermaphrodieties, en donde la fluidez de género se ve como algo sagrado y revolucionario, el porno que haces es de género fluido y nos enseña que es un constructo social y el Sistema de control más grande; ¿crees que la comunidad transgénero tiene lecciones importantes que compartir con el resto de la sociedad en temas como búsqueda spiritual y anarquía binaria?

Creo que las mujeres y hombres transgénero necesitan hacer más productos para nosotros en vez de dirigirlos al consumidor heterosexual para que puedan entendernos. La mayoría del porno trans está dirigido para consumidores heterosexuales, por lo que no puedes encontrar en estas escenas lo que la comunidad transgénero encuentra cachondo y quiere ver. Pienso que las películas acerca de gente trans se centran en tratar de entendernos y no nos dejan reflejar nuestras vidas y que a través de eso avance la película como cualquier actor heterosexual. Creo que será importante el dia en que la gente trans no necesite hablar de su trans para poder ser vistos en un filme.

¿Qué significa para ti la palabra QUEER?

QUEER para mi es mi género, mi sexualidad, mi política, mi perversión y mi estilo de vida. Creo que todo en mi vida es QUEER y creo que de cierta manera tiene que ver con crecer en un medio rodeada de republicanos heterosexuales. QUEER es lo que me hace sentir cómoda y el querer levantarme todas las mañanas e intentar hacer un cambio positivo.

El porno es un espejo de la sociedad en la que vivimos, y es precisamente en el porno el primer lugar para que suceda un cambio real dentro del Status Quo. Siendo tú la primer mujer transgénero en aparecer en GODS GIRL, programas en MTV y AOL que siguen la vida de personas transgénero, ¿dónde crees que se encontrará esta comunidad en unos cinco años?

Honestamente no sé si haya tal avance, hay miembros de nuestra comunidad que no han visto este avance. Siete mujeres transgénero de color fueron asesinadas este año, mientras MSNBC debate que la aceptación de esta comunidad está cerca o que el reality show de Bruce Jenners va a cambiar muchas cosas. Creo que puedes ver a la comunidad transgénero como un monolito en donde a grupos establecidos como GLAAD y HRC no les preocupa lo que realmente ocurra, es por eso que transgénero con presencia en los medios necesitan poder decir lo que realmente sucede.

El arte ayuda a evolucionar y a realizar cambios personales, ¿hay algún otro medio en el que te gustaría expresarte?

Toqué en varias bandas a lo largo de mi adolescencia y ahora me interesa escribir. Nunca consideré una carrera como escritora pero hay gente a la que le interesa mi perspectiva, que ha ido floreciendo poco a poco. Es cierto que la perspectiva de una mujer QUEER transgénero es generalmente olvidada, pero es precisamente por eso que necesitamos más voces trans que nos representen.

https://www.youtube.com/watch?v=LQOF4_3mL6E

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Sigue a Chelsea Poe en Twitter @ChelseaPoe666

y en su página personal http://chelseapoe.com/

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Laura

 

Estuve trabajando como webcammer durante un año. Aunque siempre tuve fascinación hacia el trabajo sexual, empecé en él como salida hacia una situación difícil. Soy española, y desde el comienzo de la crisis han sido muchas las personas que se han visto obligadas a migrar. Despues de estar un año sin trabajo y sin ninguna perspectiva de futuro, decidí que migrar al Reino Unido era la mejor opción que tenía. Me fui de au pair, un trabajo que en teoría consiste en cuidar a los niños de una familia a cambio de un pequeño salario mas el alojamiento que te ofrece la familia en la propia vivienda. Nadamás llegar mi trabajo era el de una empleada doméstica interna, sin ningún tipo de cobertura legal a cargo de todas las tareas domésticas y de cuidados en una familia adinerada con tres menores y una casa enorme. El salario era de setenta libras semanales. Al poco de llevar más de dos semanas, en mi día libre llegué a la noche con más de dos copas de más y me echaron. Yo estaba sola, en otro país, sin saber inglés y sin dinero; y esa misma noche pensé que el trabajo sexual sería la mejor opción. Me asustaba el cómo poder negociar con los clientes o con los empresarios del sexo debido a mi bajo nivel de inglés, así que pensé en hacer webcam con una productora porno española.

Antes de trabajar como webcamer, tenía una visión bastante simplista sobre el trabajo sexual, reduciéndolo a la premisa neoliberal de la libre elección. Desde que empecé en el trabajo sexual me di cuenta de que las cosas no son ni blancas ni negras y debe haber un acercamiento entre el regulacionismo  y el abolicionismo. La industria del sexo a día de hoy es un pilar fundamental para el capitalismo y el patriarcado, creo que eso no se puede negar. Por otro lado, el trabajo sexual es una opción que suele tomarse en situaciones delicadas y creo que es ante todo una decisión valiente. Esta experiencia a mi no me traumatizó, como mucha gente puede pensar, pero sí que me dejó una huella emocional. También he de decir, que ha sido en este trabajo donde más he disfrutado, me he sentido realizada y valorada en comparación a otros trabajos que he tenido.

Hay muchas cosas que me gustaban de este trabajo. Siempre he sido muy exhibicionista y abierta a nuevas experiencias sexuales, disfrutaba sexualmente con muchos de mis clientes. Pero más allá de lo puramente físico, también había una conexión emocional. Aprendí mucho de mis clientes, me sirvió para tener un mejor entendimiento de la masculinidad, de los deseos y los miedos de los hombres. Sin embargo también tenía sus cosas negativas. Eran muchos los clientes que podías llegar a tener a lo largo de un día, muchas veces incluso varios a la vez. Terminaba desgastada aguantando a decenas de hombres al día, muchos de ellos tratándote muy mal. La gran mayoría te mandaban continuamente, diciéndo qué tenías que hacer en cada momento. Eran pocos los que te daban vía libre en tu performance o los que querían hablar. Hay muchos clientes a los que les guardo cariño y aunque pase el tiempo me seguiré acordando de ellos, pero también ha habido otros que te han querido humillar y hacerte pedazos. Otro aspecto negativo era el dinero y no tener ninguna cobertura. No ganaba gran cosa, algo más que haciendo un trabajo de baja cualificación pero tampoco los ingresos eran demasiado. Yo ganaba alrededor de 1.000 euros por trabajar unas veinticinco horas semanales, obviamente sin cotizar, sin bajas laborales y sin vacaciones. La productora se quedaba con la gran parte de lo que yo generaba. Si un cliente pagaba 60 euros por estar conmigo una hora, yo sólo recibía 12.6 euros.

El estigma especialmente al principio fue muy duro de llevar. Yo nunca he tenido prejuicios respecto al trabajo sexual, sin embargo al empezar en ello, me entraban miedos y vergüenza, mentía a casi todo el mundo, y me resultaba muy angustioso llevar esa doble vida. Pero con el paso de los meses lo fui aceptando, mi círculo cercano lo sabía y lo contaba sin problema si estaba con la persona o en el momento oportuno.

Durante el tiempo que estuve trabajando, mi sexualidad se vio afectada. La masturbación dejó de ser algo íntimo a producción de capital. Era rara la vez que me masturbaba sin estar trabajando, mis energías sexuales iban a la webcam. Cuando terminé de trabajar con la webcam, me costaba masturbarme por mi cuenta. Necesitaba encender el ordenador y verme en la pantalla, era sólo a través de mi propia imagen repitiendo los mismos guiones que hacía con mis clientes como podía excitarme y tener orgasmos. Pero a las pocas semanas fui recuperando mi sexualidad y volví a poder masturbarme como lo hacía anteriormente de trabajar en esto.

Ante todo fue una experiencia de la cual me siento muy orgullosa ya que me permitió poder seguir adelante sola en otro país, y conocer de primera mano las fantasías sexuales, los demonios y la ternura de miles de hombres.

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Laura es una mujer española de 26 años, migrante en Reino Unido, feminista y licenciada en Sociología. Siempre ha tenido un profundo interés en la sexualidad, las relaciones afectivas, la industria del sexo y la violencia sexual. http://bajaspasionesudores.blogspot.com/

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De chichifos y otras puterías

por Alex Xavier Aceves Bernal
por Alex Xavier Aceves Bernal

Por Axler Yépez Saldaña

“¿O cuál es más de culpar? ¿La que peca por la paga o el que paga por pecar?”

Sor Juana

Esta vez quiero presentar una serie de reflexiones que me han ocupado durante mi último viaje familiar por las grandes montañas y los Tuxtlas en Veracruz, como una reapropiación a la tradición mexicana del conocido maratón “Guadalupe-reyes” (influencia católica, ¿dónde?). Igual que el catolicismo nuestra cultura mexicana esconde una doble moral que permite hablar de algunas de nuestras prácticas cotidianas y esconder otras que también ocurren; parece una especie de variante del mundo público y el mundo privado, en el que hay un conjunto de normas de convivencia sistemática que van desde las plazas públicas hasta la propiedad privada, habitaciones propias, donde hay cosas dichas y otras no dichas.

     Lo que deviene privado es exclusivo de ciertas miradas, lo que deviene público es visible y tiene potencial de ser compartido con una comunidad.  La sombra judeo-cristiana que carga el sistema colonial moderno continúa estigmatizando las prácticas sexuales para mantener vigente la organización hegemónica burguesa de la “civilización” occidental: la familia; así encontramos que supuestamente para ejercer “libremente” nuestra sexualidad se espera que lo hagamos en privado, además de que las transgresiones a la heteronorma y la moral sexual cultural en general también deben ser ocultas, al menos del discurso explícito.

     Pensando en el trabajo sexual me parece fácil de mostrar la labor de nuestras amigas prostitutas, insertas en un claro sistema de compra-venta de un servicio: uno paga para obtener, a cambio, que ella acceda a realizar determinadas prácticas sexuales con el cliente. Su caso me parece interesante por la clara visibilidad de este tipo de trabajo sexual debido a su prevalencia en algunas “calles” y establecimientos privados, conocidas popularmente.

     Estos días que me he encontrado en Xalapa ocurrió la represión pública del gobierno del estado de Javier Duarte a algunos ancianos manifestantes por no recibir su pensión derivada de su servicio docente. Junto a esta nota que generó reacciones críticas, también cabría destacar que hay quienes no tienen acceso a una pensión, o a algún beneficio pos-laboral durante la vejez protegido por instituciones públicas, un ejemplo son justamente las prostitutas, cuya falta de reconocimiento institucional (sobre todo de tipo jurídico) de su trabajo público, genera condiciones que van desde el proxenetismo (lo que llega a confundir esta práctica con la trata) y los riesgos de salud e integridad, hasta la libre elección del oficio por comodidad económica.

     La visibilidad de las trabajadoras sexuales se presenta en horario diurno en zonas como La Merced en la Ciudad de México, y la zona aledaña al Mercado Jáuregui en Xalapa. También se presenta visibilidad nocturna (Av. Sullivan CDMX), es curioso que sea tan visible el trabajo sexual de mujeres, y varones, que asumen un rol femenino. En las calles, avenidas y establecimientos, hombres ofrecen servicios sexuales asumiendo el rol femenino (Insurgentes sur y Calzada de Tlalpan, CDMX; Lázaro Cárdenas en Xalapa) diría que es improbable encontrar a mujeres ofreciendo servicio sexual estando ellas masculinizadas. Aunque el consumo de prácticas sexuales, con varones masculinos, también se muestra visible de noche (Calle Hamburgo, Zona Rosa CDMX) , en este caso al menos en apariencia pues estos hombres son contratados frecuentemente para prácticas homoeróticas, ¿qué tan masculino puede ser eso? Por supuesto también se oferta este servicio para mujeres, claro está que tiende más al ámbito privado.

     Cuando la joven Marta Lamas hacía travestismo político y se vestía de prostituta, ya venía buscando beneficios para este sistema de compra-venta de un servicio “sexualizado”, no sólo jurídicos sino también sanitarios. Es ético y solidario pensar en un marco de derechos para el trabajo sexual. Ahora, creo que esto implica una reivindicación de nuestra manera de pensar el trabajo sexual, pues no sólo incluye lo fácilmente reconocible: a las mujeres prostitutas, sino también otras prácticas insertas en dinámicas de capital de una manera socialmente aceptada, o socialmente oculta.

     Tal vez a esto debemos que La marcha de las putas no sea de prostitutas sino de mujeres y varones solidari@s que entienden que ser una “puta” no es ser una prostituta, sino una figura estigmatizada por su condición de género. Así las prostitutas, comúnmente nombradas como putas, se disuelven con otras féminas en la injuria “puta” aplicada para con aquellas mujeres que gozan de la promiscuidad.

     Vivimos insertos en sistemas de dominación, tanto nos habituamos que no siempre los reconocemos. Otra práctica sexual inserta en el sistema económico es la dinámica que genera el matrimonio a partir de acuerdo implícito, fácilmente explicitable, sobre el trabajo doméstico no remunerado y la crianza, dos labores asignadas a las mujeres. Si le sumamos la actividad sexual en la que también participa la esposa tenemos 3 labores no remuneradas. Los roles familiares de las mujeres para con los otros resultan más baratos que una enfermera a sueldo, quien además trabaja sólo por unas horas al día. Vale la pena mencionar que existen excepciones, por parte de ellas y de ellos, pues para cubrir su rol, u obtener beneficios, también los hombres realizan trabajo doméstico, y procuran a los demás, sólo que tradicionalmente suelen realizar labores que no desempeña la trabajadora doméstica sino un carpintero, fontanero o cargador.

     A diferencia de la esposa, reconocida públicamente, tenemos a “la otra”, quien obtiene beneficios sexuales y/o afectivos, y en algunas ocasiones monetarios; esta mujer quien también puede asumir un rol servil se diferencia de la esposa por la  falta de reconocimiento jurídico y/o público. Diría mi informante “legalmente las amantes no tienen derecho a nada”, aunque esto sólo aplicaría en los casos en que hallemos un macho proveedor, en caso contrario los hombres suelen ser quienes se encuentran en la condición de subordinación.

     Para quienes no contraen el pacto matrimonial, pero viven dentro de la fantasía del amor romántico también existe la tendencia a fantasías monógamas, casi siempre irrealizables, Marx fue incapaz de advertirnos sobre volver propiedad privada a las personas con quienes realizamos prácticas sexuales, la ideología de-forma nuestros afectos. Para despejar mis dudas al respecto de prácticas lucrativas en ambientes afectivos, recurrí a una charla con un carpintero conocido de Ciudad Lerdo, Veracruz. El motivo es que en su taller encontramos a un grupo de jóvenes que comparten tiempo entre compañerismo y el desarrollo del oficio de carpintería y tejido en muebles, del que reciben su respectiva paga; para mantener su identidad anónima lo nombro Enmascarado pues durante la plática mencionó que todos tenemos diferentes máscaras y las usamos dependiendo de dónde nos encontremos -casi escuchaba las máscaras mexicanas de Octavio Pus.

-De aquí para allá- dijo el Enmascarado, señalando la puerta de entrada a su casa a escaso medio metro de donde estábamos sentados. Menciona que -se rumoran muchas cosas sobre lo ocurrido dentro de su casa-taller, y muy seguro afirma -yo por mi parte no tengo nada que esconder (…) sé lo que pasa allá dentro- invitándonos a la sospecha de la experiencia privada. El Enmascarado se siente cómodo de mantener vínculos afectivos con algunos jóvenes de la zona a quienes enseña carpintería y tejido. A sus 55 años, descubre que los jóvenes tienden a compartir su tiempo con él en el taller, y durante su tiempo de esparcimiento, pues el ambiente entre ellos les genera mayor estabilidad emocional que la que encuentran en sus casas. Curiosamente, sin hacer insinuaciones psicoanalíticas, varios de estos jóvenes le han confesado –amarlo como a un padre- pero él asegura que prefiere un amor de otro tipo, pues los sentimientos de esos muchachos hacia sus padres suelen ser de rechazo o indiferencia.

     Enmascarado confiesa que no busca un compromiso, pues asumiendo que le correspondería un rol proveedor, por su condición de varón, no siente que pueda desempeñarlo con su oficio. Algo contradictorio pues en varias ocasiones ha dedicado periodos de su vida a procurar a otras personas que quería y no a sí mismo, como mencionó. Tenemos que es el hijo menor de 10 hermanos, asume la responsabilidad de cuidar a su padre y a su madre cuando mueren y cría a dos de sus sobrinos que lo reconocen como un padre. Tras estas situaciones, también abandona su profesión de normalista. Con el tiempo desempeña el oficio de carpintero y comienza a formar esta red afectiva con los jóvenes que, ya van varias “generaciones”, han pasado por este taller.

     La figura del chichifo entonces emerge en mi mente como una contraparte dada por parte de algunos varones que, a partir de intereses personales, ofrecen acompañamiento a otros con o sin sentido sexual, o sea que el beneficio que estos obtienen puede darse a partir de prácticas sexuales, ofertadas implícitamente, o simplemente por su carisma. Y más allá de esta forma resultan más enriquecedoras las experiencias personales como cuando a mis amigas jotas, y a mí mismx, nos han invitado más de una cerveza por un interés entre “varones”. En el caso del chichifeo de hombres para mujeres, le pido instrucciones a alguien con más experiencia en el tema, pues lo que sabemos es sólo nuestra experiencia, como dijo en una charla mi empirista tía Cristina: cocinera y costurera.

     Para Enmascarado los vínculos no debieran funcionar a partir del lucro, pues en ese tipo de relación alguien sería el mandamás: él cree que su facilidad para convivir con jóvenes es por los cuidados mutuos, lo que le hace sentir que jamás está solo, pues ambas partes muestran un interés no sólo del tipo económico; sus opiniones y tonos de voz para con ellos son parte del goce del reconocimiento afectivo. Para mi informante tampoco el sexo casual es una práctica viable, pues se descuida al otro, no se le procura. Así que si pensamos que las prácticas homoeróticas entre varones son menos lucrativas si son casuales, estamos lejos de imaginar lo individualista que resulta el metreo como práctica de consumo de cuerpos como máquinas sexuales sin capital de por medio.

     Claro, por si llegamos a pensar que el sexo entre varones subvierte algo, nos equivocamos, ¡nada más falogocentrista que esto! Le faltó decir a Jacques Derrida, algo que ya sospechaba el buen Carlos Monsiváis, quien se definía a sí mismo como misógino feminista: en definitiva, las prácticas sexuales no se pueden separar de sistemas de dominación dentro de los que se presentan insertas en dinámicas de poder, y para esto es necesario reconocer la visibilidad de las prostitutas como una posición fronteriza entre lo público y lo privado, promovida por el heterosexismo hegemónico y escondida por discursos legítimos del Estado, que debiera servir para garantizar nuestros derechos humanos. Obviamente el “civilizado” marco jurídico para el matrimonio tiene una carga moralista que los sujetos de género de nuestras modernidades alternativas en México aún no alcanzan a notar, pues se ha de-formado su subjetividad.

     Ni los chichifos, ni las putas, ni las quimeras parecen estar menos contagiadxs de la domesticación del deseo sexual para su mejor inserción en este sistema mexicano –de la mierda- que nos tiene enajenados. Terminando esta reflexión sobre el reconocimiento de la presencia de trabajo sexual cotidiano, y más allá del tabú de la sexualidad que arrastra nuestra cultura racista, clasista y estigmatizadora sólo quedan nuestras prácticas. No sólo se domesticó nuestro deseo sexual, ¡ojalá sólo fuera eso!, fijémonos más en lo que vemos y sospechemos lo que no vemos… ¿o nadie se pregunta qué hay tras un montón de machos y machas mexican@s gritando -eeeeh… ¡putos!- en un estadio?

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Axñler-YepezAxler Yépez Saldaña. Nací en Xalapa en 1992, ciudad que habité hasta los 18, me mudé al Distrito Federal donde estudié la licenciatura en Psicología por la Facultad de Psicología UNAM, titulándome en el 2015 con mención honorífica. Durante mi estancia por la actual Ciudad de México me he dedicado a la formación e investigación en humanidades, asistiendo a talleres posicionados desde el feminismo, la filosofía, el psicoanálisis y las artes, formo parte del grupo de trabajo MANUELA que prepara el seminario “Cultura Visual y Género” del semestre 2016-2 en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo. Practico el teatro como tallerista, director y actor, realicé la adaptación y montaje de 2 libretos (Las brujas de Salem y Casa de Muñecas) además de ensayar la escritura académica y de estilo libre, con algunas publicaciones. Actualmente tengo una beca de investigación y edición de videos en la biblioteca “Rosario Castellanos” del PUEG, UNAM; trabajo colectivamente la puesta escénica de “La filosofía del tocador” del Marqués de Sade y practico la psicoterapia, la escritura y algunos proyectos artísticos personales en los tiempos libres.

Página personal: https://www.facebook.com/PsicoAx

Página colectiva: https://www.facebook.com/fragmentoskitsch/

 

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Escribo de memoria…de lo que me contaron y de lo que vi

Bertha

por Adriana Raggi Lucio

Escribo este texto de memoria, de la memoria de lo que me contaron y lo que vi de mi abuela, quien murió una semana antes de cumplir los 100 años. Siempre que pienso en ella, pienso en una mujer fuerte e interesante. Bertha Gómez Maqueo Olivera fue una de las primeras mujeres en estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras.  Se graduó como Maestra en Letras en 1937 con la tesis La forma y el contenido en la novela de Pérez de Ayala. En alguna ocasión me contó que en su facultad las únicas mujeres eran ella y una monja. Bertha era apasionada del idioma, por eso estudió letras. El inglés y el español eran sus dos idiomas, los manejaba ambos como lengua materna.

     Aun recuerdo la foto de su papá vestido de marino, mi bisabuelo, que ella guardaba con gran cariño y admiración en su cómoda. Mi abuela fue educada de una forma estricta, con una madre fuerte y desde mi punto de vista muy fría. Claro yo era muy pequeña cuando mi bisabuela Bertha Olivera era ya una señora muy grande, ella murió a los 92 años, y siempre fue, para mi infancia, una figura central y misteriosa de la vida en la casa de mi abuela. No recuerdo nunca haber cruzado una palabra con ella.

     Mi bisabuela estaba casada con el Capitán Antonio Gómez Maqueo –quien era su primo– y que luchó contra la invasión estadounidense a México en 1914, para después unirse a las filas del General Francisco Villa. En 1915, decidió retirarse de la vida militar y se fue a trabajar como marino mercante. El destino lo llevó a vivir en Estados Unidos. Para finalmente regresar a México en 1932 y trabajar duramente por la fundación de una escuela náutica en Mazatlán, para lo cual tuvo que negociar con el presidente Cárdenas y la clase política de ese momento, y la que ahora lleva su nombre Escuela Náutica de Mazatlán “Cap. Alt. Antonio Gómez Maqueo”.[1] Mi abuela nació en Estados Unidos, y renunció a su nacionalidad gringa cuando regresó a México. Un poco antes de morir, me pidió que pusiera música de fox-trot y entonces me platicó, con gran emoción, cuánto disfrutaba bailarlo cuando llegó a México en su juventud, por supuesto lo aprendió en los Estados Unidos. Yo nunca la vi bailar.

     Desde que yo recuerdo mi abuela y mi abuelo, Fernando Lucio, no vivían juntos. Mi abuelo era un hombre guapo y sumamente mujeriego, tuvo muchos hijos y muchas esposas y parejas. Lo de guapo lo supongo, porque a mí de daba miedo el abuelo Chango, nunca he sabido porqué le decían Chango, me saludaba de mano, con una mano inmensa. La hermana menor de mi abuela, Margarita, me comentó, en una ocasión que mi abuela estaba enferma, y la cuidábamos ella y yo en el hospital: “cuando tu abuela se casó con Fernando, lo hizo a sabiendas de quién era él, pero eso no le importaba, estaba enamorada y sobre todo, se divertía muchísimo con él. Que no te digan que su vida juntos fue puro sufrimiento”.

      Mi abuela tuvo cuatro hijas, Bertha, Emilia, Lupe y María Fernanda. Trabajó como profesora en la SEP por muchos años, escribió libros para estudiar inglés. El que más recuerdo se llama English alive: an English course for Mexican secundaria schools, publicado en 1975. Fue fundadora, en 1973, de la Asociación Mexicana de Maestros de Inglés, MEXTESOL. La enseñanza era su forma de vida. Recuerdo que cuando tenía 80 años le comentó a mi papá que ya no era la misma de antes, que después de dar cuatro horas seguidas de clases se cansaba. Aun recuerdo a mi papá sorprendido diciéndole que cualquiera se cansa después de dar cuatro horas de clase.

     A sus ochenta años daba clases y viajaba en metro a su trabajo. En algún momento trabajó en la SEP, en la certificación de locutores de radio y televisión, haciendo los exámenes de inglés. Ella contaba sus experiencias ahí, le gustaba conocer a los actores que iban a hacer sus exámenes. La jubilación no la trató nada bien, en algún momento su sueldo era de 2,000 pesos que no le servían para nada. Pero ella siguió trabajando desde su casa, hacía traducciones y cada año asistía a las reuniones de la MEXTESOL.

     Durante un tiempo, en mi infancia, no la vi porque se fue a estudiar a Inglaterra, no recuerdo que edad teníamos ninguna de las dos, pero a mí me parecía genial que la abuela estudiara. Esa es una de las cosas que más tengo presente de ella, su sentido de búsqueda de soluciones ante la vida. Y ya casi a sus cien años, su absoluta desesperación por no poder ser independiente, su cuerpo no se lo permitía, a pesar de su lucidez y su buena memoria.

     Mi abuela no fue especialmente cariñosa, aun recuerdo con cierto horror que ella mi mamá se saludaban de mano. Pero su lejanía física se compensaba con su cercanía mental, siempre se preocupaba y sabía que hacía cada una de sus hijas, sus nietos, bisnietos y, casi al morir, su tataranieta. Tenía en la mente las cosas que nos gustaban y nos interesaban a todos. En su lecho de muerte me dijo: “recuerdo mucho las cartas que me escribías cuando te fuiste a estudiar fuera de México, las recibía con mucho cariño”, entre otras cosas que quedarán entre ella y yo. Pero ahora que he escrito esta breve memoria de mi abuela, lo hago con el mismo cariño con el que le escribí esas cartas. Simplemente para recordarla, porque su vida merece ser contada.

[1]Al respecto se puede consultar Julio Alfonso Ruíz Ramírez Escuela Náutica de Mazatlán “Cap. Alt. Antonio Gómez Maqueo” La historia. Bloomington: Palibrio, 2012.

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Lo que nadie me dijo de la disidencia sexual

por Benjamín J. M. Martínez Castañeda

Hace poco, no mucho, alguien me hizo una pregunta: ¿Cómo llegaste a los estudios de género y a la teoría queer? Fue algo que no supe contestar de primer momento. Después de tratar de recordar de manera veloz cómo llegué ahí, vino a mi mente una imagen de cuando tenía 18 años; me encontraba cursando el tercer año de preparatoria y tenía que acreditar una materia llamada Historia de la cultura, la cual impartía el profesor Héctor Jiménez en la ENP 1 “Gabino Barreda”. La indicación del profesor fue: elegir un tema contemporáneo y desarrollarlo desde alguna de las metodologías vistas en clase. Yo no sabía qué hacer, pero un buen día fui con mis amigos al Living de Reforma; esa noche se encontraba ahí Guadalupe Loaeza, había ido a anunciar que escribiría un libro sobre la “cultura homosexual”, el cual, tiempo después se publicó bajo el nombre: En el clóset (2010). Cuando el profesor Héctor nos preguntó de qué escribiríamos para nuestro ensayo final, yo le pregunté si se podía hablar de una cierta cultura homosexual; él contestó que sería un buen tema de investigación y me aconsejaba revisarlo desde los estudios lésbico-gay, de su boca comenzaron a salir nombres al infinito; el único que pude grabarme en la cabeza fue el de Antonio Marquet.

    El primer, y único, libro que revisé de Marquet en aquel año 2007 fue: ¡Que se quede el infinito sin estrellas! La cultura gay a fin de milenio (2001). En él encontré un vasto archivo sobre el movimiento LGBT desde los años 60 hasta los 90 del siglo XX. A decir verdad, no me sentía identificado con esas luchas, sin embargo, me llamaba la atención la forma en que se colectivizaba el movimiento; algo que me hacía ruido era que los colectivos se hacían, se deshacían y rehacían. Mi pregunta es: ¿por qué? La respuesta la supe muchos años después, más adelante hablaré al respecto. En aquel libro de Marquet también encontraba manifestaciones artísticas bajo los nombres de Julio Galán, Armando Cristeto, Tito Vasconcelos, Alejandra Bogue, entre otros, además de festivales como la Semana Cultural Lésbica Gay. El movimiento LGBT se veía consolidado y fuerte, pero algo estaba pasando en mi generación: la disidencia se disolvía. Entre mis amigos y compañeros lesbianas y homosexuales no sentíamos represión ni opresión, al contrario, sentíamos gran libertad para salir a las calles sin pancartas ni marcas en el cuerpo.

   Al externar este sentimiento con el profesor Héctor, me pedía que revisara los medios de comunicación, en particular los programas de televisión,  y cómo se usaba la figura de las identidades lésbico-gay en ellos. Yo casi no veo televisión, fue un trabajo bastante difícil. El primer personaje abiertamente gay que recuerdo en una telenovela era un chico llamado Freddy, después aparece su novio Charlie, esto en la telenovela Clase 406 (2002). En una de esas ojeadas a la TV, estaba el escándalo: ¡Christian Chávez es gay! Para mí fue un: ¡bah! ¿Apenas lo saben? Para mí era más que obvio, él era cliente frecuente del mítico Living de Reforma. Después de esta desgarradora noticia sobre la sexualidad de quien pintaba para galán de telenovela, di con los programas Válvula de escape (2001-2001) y Desde Gayola (2002-2006 / 2008-2013), ambos conducidos por Horacio Villalobos. En estos programas se hablaba de la diversidad sexual, pero con un conductor de clóset, racista y clasista; todo el tiempo Villalobos se la pasaba menospreciando las producciones locales y enalteciendo las gringas, de los artistas que ocultaban su sexualidad Villalobos de jotitas chuscas no los bajaba. ¿Cómo alguien que habla de diversidad sexual, se puede expresar así en medios masivos de comunicación? Y qué decir de La Manigüis, personaje creado por Villalobos para Desde Gayola y que, en lugar de dignificar la figura y la identidad del homosexual, la humillaba públicamente. Alejandra Bogue pertenecía al equipo de Desde Gayola, en el año 2005, luego deja el programa y, a partir de esto, Villalobos se expresa de ella como «el viejito con chichis de labio leporino». Vuelvo a mi pregunta: ¿es justo que alguien que intenta hablar del nuevo movimiento homosexual, se exprese así de una persona transgénero, olvidando la lucha que hay detrás de todo el movimiento de liberación LGBT?

     Así fue mi primer acercamiento con los estudios lésbico-gay. Sobre el trabajo que tenía que presentar realmente no recuerdo nada sobre el desarrollo ni las conclusiones, sólo conservo las fuentes de investigación. Sobre el cómo llegué a la teoría queer, siento yo que fue más dramático. Me encontraba saliendo como novios con un médico y todo pintaba color de rosa, pensábamos en formar un hogar en cuanto yo terminara la licenciatura –semejante idea propia de un joven de 19 años- ; él era todo para mí y supongo que yo para él igual, pues no me dejaba ni a sol ni a sombra. ¡Qué ironía es esto del amor romántico-celoso-posesivo! Los últimos meses de relación fueron bastante tormentosos, él se enojaba si yo salía con mis amigos, pero como todo tiene límites, yo llegué al mío; decidí que nuestra relación terminaría, las razones que le di, fueron: no estoy dispuesto a ser propiedad de nadie. ¿En qué momento se le ocurrió decir esto a un joven enamorado? Como respuesta obtuve: «está bien, mejor así, porque como te gusta salir mucho, en una de esas te acuestas con alguien y me contagias». ¡Uf!  En aquel tiempo (2010) me encontraba haciendo mi tesis de licenciatura El cuerpo post-humano y el cuerpo transexuado. El discurso de la jotería, en la cual estudiaba desde la fenomenología y postestructuralismo la figura del drag queen, encontraba en el cuerpo y el lenguaje los eslabones de la inteligibilidad discursiva. Mi trabajo de campo lo realicé tomando fotos y anotaciones en los shows de Las Hermanas Vampiro, en particular con Oswaldo Calderón, Carlos Bieletto y Roberto Cabral; en ellos vi la reflexión política que yo necesitaba: el perreo. Perra que ladra primero es pendeja –dice Oswaldo Calderón-, y de eso se trata, de ser cautelosos y hacer de las palabras nuestras armas; aquí aprendí la violencia del lenguaje. Todo esto me tenía muy ocupado como para tirarme a llorar por alguien; en una de esas visitas rápidas que uno hace a la biblioteca en tiempos muertos encontré el libro Foucault y la Teoría Queer (2004) de Tamsin Spargo. Me puse a investigar el término y las búsqueda me dirigía a autoras como Butler y Preciado.

     En ese momento no me adentré en la teoría queer porque no la entendía, recurrí a las traducciones de Marquet: El crepúsculo de heterolandia. Mester de jotería. Ensayos sobre cultura de las exuberantes tierras de la Nación Queer (2006); me sentía atraído a él en cuando a la mariconería y la jotería como formas de desarmar la heterosexualidad ante las producciones culturales así como resistencia al discurso homonormado, es decir, la mercantilización de lo gay desde las relaciones de poder patriarcales. Para Marquet la Nación Queer está compuesta por identidades y cuerpos transgéneros, transexuales, lesbianas, homosexuales, bisexuales, intersexuales, travestis; todas aquellas identidades que resisten y niegan las sexualidades binarias. Solo que algo no andaba bien en la traducción. Esta fue la idea que yo tenía sobre lo queer. Terminé mi tesis y comenzaba a leer un poco de Beatriz Preciado, ahora Paul B. Preciado, y esa idea de los cuerpos parlantes y deseantes, la concepción del dildo potens, en sí, todas esas construcciones sobre la contrasexualidad y políticas anales me chiflaban la cabeza; encontré en Preciado a mi psicóloga y gurú que me orientó y auxilió para reconocer mi cuerpo, mi identidad y mis placeres, y así dejar de pensar en relaciones amorosas, interpersonales, amistosas y laborales, como relaciones verticales y heteronormativas.

     La primera cosa que nadie me dijo sobre la disidencia sexual: no le puedes decir «te quiero» a nadie, pues inmediatamente piensan que quieres algo “serio”. ¿Qué es serio? Sigo sin saberlo. Solo para aclarar, yo a mis amigxs les digo te quiero, como a Paco, Gab, Liz, Mirna, Adriana, Carmen, Moni (a ella le digo te amo), Oscar, Alex, Viky, Dany, Tadis, Abraham; así como a mis amantes, vigentes o no, como a Jesús, Ángel, Ignacio, Carlos, Daniel y los que se vayan sumando. El problema no está en el “te quiero”, el problema está en el decirlo. Hablar es confesar, es exponerte y volverte vulnerable; es bajar la guardia en estos tiempos donde se tiene que ser duro, donde todos estamos en busca de afectos, caricias y sentirnos queridos, sin necesidad de llegar a “lo serio”. Pero que miedo saber y reconocer que alguien me quiere en estos tiempos de individualismo. Yo no veo en el «te quiero» peligro alguno, al contrario, pienso que es un esfuerzo y una forma de preservar, se trata de un obrar a favor de la existencia humana; es decir, a favor y en función del amor que experimentamos como un proceso o devenir en estos tiempos de feminicidios, desaparecidos políticos, precariedad laboral…vulnerabilidad. Es estar con el hombro siempre libre para auxiliar a los que quiero y amo, es dormir con un ojo abierto para cuidar el sueño del otro; pero sobre todo, es poner el cuerpo para que el otro no muera en desgracia.

     Hace poco decidí alejarme un tanto de los estudios lésbico-gay y enfocarme de lleno en el estudio de la teoría queer y sus posibilidades en México, el «por qué», se lo debo a un mal sabor de boca. Fui invitado por las artistas, profesoras e investigadoras feministas queer Nina Hoechtl y Naomi Rincon-Gallardo a participar en lo que sería el XXVIII Festival Internacional por la Diversidad Sexual, antes Semana Cultural Lésbica Gay. Ellas fueron invitadas por la UNAM como curadoras de la exposición que cada año con año se realiza en el Museo Universitario del Chopo, ellas vienen de otras organizaciones, prácticas y escenas que no cuadran con la hegemonía LGBTTTI; la propuesta era agua fresca al canal estancado del movimiento LGBTTTI, el proyecto pensaba recompilar espectro y fragmentos de la diversidad sexual y su lucha en la Ciudad de México sin emitir juicios de valor entre las luchas. No sabía qué decir, en el fondo de mi ser, tenía la intuición que eso terminaría mal, pues ya tenía conocimiento de las dinámicas laborales de las persona que dirigen este festival; sin embargo acepté. Se me asignó trabajar con Liz Misterio, la tarea fue: mapear todos aquellos lugares, actividades o personas que fortalecieran a la comunidad LGBTTTI desde lo cultural; decidimos nombrar a nuestro equipo como prostéticos culturales, pensábamos en las prótesis y todas aquellas indumentarias estéticas que revisten al cuerpo desde lo médico y lo social, sólo que nosotras teníamos en la cabeza algo más amplio. Nos dimos a la tarea de investigar sobre prácticas sexuales disidentes, fetiches, cabaret, literatura, tiendas de ropa, lugares de colectivización identitaria y de producción artística; pensábamos que todo esto formaba esa piel cultural que reviste al cuerpo, eso de lo que tanto habla la fenomenología, de ahí el nombre de prostéticos culturales.

     Trabajamos unos meses antes de nuestra primera revisión grupal, al llegar ese día todos teníamos algo que decir. El equipo de encuentros buscaba que se le pagaran los covers de los lugares que visitaban, nuestro equipo se las veía difícil porque atravesábamos a los equipos de encuentros y activismos, éstos externaban que algunos colectivos y personas en específico no querían prestar material por órdenes de los del FIDS; nuestras curadoras tenían la noticia: posiblemente la exposición no sea parte del FIDS, pero ésta se realizará con o sin su apoyo. Al final por estrategia de no «perder su espacio», el FIDS apoyó la exposición. Sería muy injusto si tomara la palabra por cada unx de mis compañerxs, la historia que ellxs tengan que contar sobre la exposición que ellxs la hagan; yo me detendré en lo que viví.

      Archivos Desclosetados: Espectros y poderes disidentes se inauguraba el dos de julio de 2015 en el Museo Universitario del Chopo. Nuestra misión: pasarla bien y estar atentos a los comentarios. La exposición fue la primera en su tipo, una revisión de archivos conformada por: Archivo Histórico y Fanzinoteca del Museo Universitario del Chopo, Archivo Histórico de LeSVOZ A. C. y Comité Organizador de la Marcha Lésbica de México, Archivo Histórico del Movimiento de Lesbianas Feministas de México (1976-2015) Yan María Yaoyólotl, Archivos y memorias diversas, Archivo Piratas de Género, Archivo sobre el movimiento BI, Jorge Yañez, Archivo Súper Gay, Los 41, GHAI, José Luis Castillo Torres, Colección Rafael Cruz Báez, Colección Horacio Guerrero, Colección Musas de Metal Grupo de Mujeres Gay, Paulina Martínez Peredo, Jorge Claro León, Armando Cristeto, Colección Fidel García Reyes, Fondo I, CAMeNA/UACM, Jorge Estrada, Fabiola García, Rotmi Enciso, Producciones y Milagros Agrupación Feminista, Museo del Estanquillo, Bala Studio, Contacto condonería, Lovemouse y Luna Gótica. Pero si fue una exposición primera en su tipo dentro el FIDS, ¿cuál fue el problema? En palabras de Salvador Irys: «¿No les ha pasado que hacen una fiesta en tu casa y no eres invitado?» Los organizadores del FIDS querían ver a sus artistas en la exposición, querían ver a los mismos de siempre, y ver reafirmada en la exposición la “historia” que de la diversidad sexual ellos han venido construyendo desde finales de los años setenta del siglo XX. Sin embargo, no es la única versión de la historia.

     ¿Por qué estamos acostumbrados a hablar de lo que no está? ¿Por qué no podemos criticar de fondo? ¿Por qué hacer de lo superficial un huracán? Quizás porque no hay argumentos o no saben cómo criticar de manera inteligente. El equipo del FIDS y su galería Hazme el milagrito se dedicaron a rasgar con exageración, exigían cuentas, aclaraciones y disculpas. ¿Porqué disculparnos de una curaduría y una investigación? ¿A caso no saben que toda curaduría e investigación es un proceso de discriminar y organizar información? Sin embargo, yo tengo la vaga espina sobre el coraje de aquel equipo: un grupo de jóvenes con posicionamiento político feminista y cuir venía a desplazar a los mismos de siempre que se dicen hablar de la diversidad sexual, pero su única artista trans es Viviana Rocco, los mismos que no aceptan lesbianas en su círculo, los mismos que se quejan de la homofobia pero solo enaltecen cuerpos blancos hipermasculinos. ¿O sea cómo? Se nos tachó de ignorantes por no incluir una foto o el nombre de José María Covarrubias (La Pepa). Nuestra idea nunca fue hacer un homenaje a la persona sino a las causas; si hubieran observado bien la exposición, habrían notado que había carteles de la Semana Cultural Lésbico Gay fundada por La Pepa y Jorge Fitchl, la causa estaba expuesta. ¿Por qué hacer un altar al patriarca Covarrubias desde el feminismo? Otra ironía.

     Al parecer, para pertenecer a la comunidad gay se necesita ser machista misógino, o al menos eso es lo que nos hicieron saber Salvador Irys y Omar Feliciano. El equipo de investigación fue agredido a través de las mujeres que lo conformaban, en particular Nina, Naomi y Liz; los comentarios iban desde lo xenófobo hacia la güera extranjera pendeja, hacia lo clasista para la “hija” del diputado, etc. Yo como parte de ese equipo de investigación me sentía indignado; no voy a negar que caí en el juego de estos sujetos y me vi envuelto entre dimes y diretes que no pasaron a mayores, a diferencia de mis compañeras. En cuanto al equipo prostéticos culturales puedo decir que mostramos artículos como dildos, condonería, indumentaria leather, así como explantes para cuerpos trans; el bando contrario a través de varias cuentas de Twitter cuestionaban desde la burla nuestros objetivos. Están en su derecho de no saber lo que es la prostética, pero ¿porqué llegar a los insultos y difamaciones? tan fácil hubiera sido preguntar honestamente el significado de esta palabra; pero no, fue más fácil señalar y acusarnos de fraudulentos. Algo que me tocó vivir desde los prostéticos culturales fue la constante muestra de doble moral que existe en todos los sectores de la diversidad, veían en los dildos que mostrábamos una forma de exhibir lo íntimo y personal de las relaciones sexuales. ¡Momento! ¿No se han dado cuento cómo son las marchas LGBTTTI? ¿Han visto porno? ¿Sabrán lo que significa lo personal es político? Yo respondía en Twitter: «Se espantan por los dildos, pero bien que se los meten por el culo». Mi error.

     La idea de poner los dildos surgió por la firme causa que sostengo sobre el derecho al placer, algo aprendido de Paul B. Preciado; no se trata del placer por el placer, sino del placer situado. Es reconocer los grados de sensibilidad que posee tu cuerpo, es aceptar las posibilidades de afección que los objetos ejercen sobre tu cuerpo. Es el cuerpo vivo. Así es como me alío al feminismo cuir y al transfeminismo, desde el cuerpo situado. Sin embargo el bando contrario reaccionó desde el espanto; se ofenden de la exhibición de condones pero se olvidan de la crisis del VIH en los años 80 y 90, se ofenden por los dildos pero se olvidan de la pornografía gay donde el dildo es parte esencial. En fin, la doble moral nuestro peor enemigo. Nuestra nueva tarea: olvidarnos de Facebook y Twitter. Omar Feliciano, a través de estas redes sociales, agredía, hostigaba, acosaba y amenazaba a Liz; le toca a Liz contar su parte. Lo más alarmante, que Feliciano decía: «No me pueden acusar de misógino porque soy feminista». ¡Verga! ¿Si eso no es misoginia, entonces qué es? ¿Es verdad que un “activista feminista” hostigue y agreda de semejante manera a otras activistas feministas?

      La segunda cosa que nadie me dijo de la disidencia sexual: puedes ser feminista y joder a las otras feministas. Puedes hacer de la victimización tu mejor herramienta y forma de ataque. Si te agreden como equipo, puedes callarte, bajar la guardia y desaparecer del mapa con tal de no perder tus privilegios dentro de un sector que se mueve por conveniencia. Fue hasta entonces que entendí el por qué los movimientos homosexuales de los años 70 del siglo XX se disolvían a los tres días de haber nacido. Puedes pedirle a tus amigos que le dejen de hablar a los que te caen mal. Puedes ofrecerle tres pesos y chambitas a los amigos de los que te caen mal para desestabilizar su amistad. El activismo que pudo representar o significar el FIDS en sus mejores épocas, quedó reducido a difamación, chisme y actos mezquinos; nosotrxs no estábamxs preparadxs para pelear en esos términos, porque no es nuestro juego el reproducir esquemas y estrategias de batalla de los partidos políticos y la voz amenazante del patriarcado feminicida. La derecha ni para dar vuelta.

     Por estas razones es por lo que decidí distanciarme, por un tiempo al menos, de los estudios lésbico-gay, porque lo que nadie me dijo de la disidencia sexual es que ésta se vive y se encarna en cuerpo propio y no en discurso de dientes para afuera. He encontrado en lo queer una metodología y forma de trabajo que me permite ir más allá de los binarismos; he visto en lo cuir, más allá de una traducción vacía, un punto de partida en el que la enunciación desde esta trinchera es una resistencia política a las prácticas normativas y monosexuales. Lo que me ha dejado la disidencia sexual es un reconocimiento de mi cuerpo, dentro del espacio público y de las relaciones de poder. No se trata de renunciar a lo LGBT ni a lo cuir, para mí esto sería  tirar a la basura mi trabajo; se trata de limpiar el camino, ir abriendo espacios, reconstruir historias, repensar lo escrito, cuestionar las diferencias. Es crear posibilidades existenciales y afectivas con los otros cuerpos, historias e identidades que transgreden los límites de lo normal.

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Benjamín J. M. Martínez Castañeda

Facultad de Artes y Diseño (UNAM)

Facultad de Filosofía y Letras (UNAM)

https://benjaminmtzc.wordpress.com/

http://benjamin-walpurgis.tumblr.com/

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Relato histérico: los mecanismos de control médico sobre el embarazo

Por Sara Neria Ordaz

Los primeros días de febrero de 2013 sentí el cuerpo diferente. No tenía duda, estaba embarazada. Un par de semanas después un análisis clínico lo confirmó y, como es habitual, comencé la búsqueda de un médico con quién atenderme durante el embarazo. En ese momento no reflexioné respecto a la decisión, es normal que una mujer embarazada busque apoyo médico, sin embargo a la distancia me parece importante la interrogación del hecho, dado que el embarazo como bien sabemos es un proceso fisiológico y propio de toda mujer, es decir, la naturaleza de nuestro organismo se hace cargo del proceso de principio a fin, entonces ¿por qué se ha naturalizado la intervención del médico? Es evidente que el papel de la medicina es fundamental para el propio desarrollo de la sociedad, no es posible negar que gracias a los avances científicos y tecnológicos en torno a la medicina, se salvan vidas y que en el caso de la obstetricia se aumentan las posibilidades de nacimientos de niñas y niños sanos cuando hay problemas durante el embarazo, evitando también la mortalidad materna, pero en mi caso, como en el de la mayoría de las mujeres con quienes conviví en las salas de espera para consulta y estudios, no era ese.

     ¿Entonces porqué acudir al médico? Creo que la respuesta es: por prevención. Desde mi perspectiva, la prevención es un eje fundamental en el ejercicio de la medicina contemporánea y no tocar a sus puertas puede provocar ser tachada de irresponsable, más aún cuando de un embarazo se trata, porque todo el cuerpo social se adjudica el derecho de opinar por el bien del futuro hijo o hija, descalificando la capacidad de las mujeres y sus cuerpos para hacerse cargo, dando por sentado que no tenemos la capacidad racional y emocional para llevar nuestro embarazos de forma apropiada y autónoma. Por eso creo que acudimos al médico, aún sin tener síntomas ajenos a los del propio embarazo (sueño, nauseas, gripes, etc.)

    Inicié la búsqueda de una homeópata, suponiendo que encontraría un acompañamiento distinto al de la medicina alópata. Sin embargo, desde la primera cita inició el permanente discurso del riesgo y la prevención, que se mantuvo durante los siguientes ocho meses, e instaló una especie de angustia y temor por la salud de mi bebé. Recuerdo que la médico me dijo que por las fechas que le daba respecto a la última menstruación, era casi seguro que no hubiera embrión, sólo un saco embrional y me dio una orden para un ultrasonido transvaginal. Si se confirmaba la ausencia de embrión, tendría que hacerme un legrado para retirar el saco.

      No diré que me sentí mal, pero sí agredida por la seguridad del diagnóstico sin estudio previo y el nulo tacto para decir algo así. Ante la noticia de tal posibilidad, mi madre sabiamente dijo: “qué estudio ni que ocho cuartos, dale tiempo al tiempo, espera y verás que todo está bien, déjate de estudios” y con esas palabras también inició un acompañamiento entre mujeres, mismo que se enriqueció entre charlas coloquiales e intercambios de experiencia con otras madres, que por cierto fueron muchísimo más certeras y cálidas en sus diagnósticos y consejos que los y las expertas, sobre todo por la gran capacidad y sensibilidad que tuvieron todas ellas para calmar mi angustia. No está de más decir que como estrategia, considero que una embarazada debiera siempre hacerse acompañar por otras mujeres que ya han vivido la experiencia del embarazo y maternidad.

     El estudio finalmente reveló que había un embrión de aproximadamente 5 semanas de gestación, tras lo cual la médico del Instituto Nacional de Homeopatía decidió que debía usar progesterona, no por algún síntoma en específico, si no por si las dudas ¿dudas de qué? Como es común, no hubo mayor explicación o información respecto a lo recetado, quizá los médicos consideren que ante sus decisiones profesionales no debe cuestionárseles, finalmente el saber médico los faculta para decidir sobre el cuerpo de esos otros que debemos ser los pacientes, lo que también reafirma, desde mi perspectiva, la enajenación del propio cuerpo, porque aunque los reglamentos de los hospitales indiquen que el médico debe dar explicación al paciente sobre los padecimientos, tratamientos y sus consecuencias, sabemos que esto no ocurre y aunque haya excepciones, el lenguaje técnico del médico también se vuelve una barrera, incluso reflejado en la escritura de las incomprensibles recetas.

     Entonces decidí que no usaría la progesterona ¿por qué? Primero porque consideré que sin tener por lo menos un síntoma de alerta, era innecesario y después porque asumí que el embarazo es un proceso que implica un posicionamiento de género y que entregarlo a las decisiones médicas, es ceder en el territorio de los derechos, de lo que es propio y corresponde a las mujeres y con ello me refiero a que hay límites de comprensión por la simple diferencia biológica, así como las mujeres estamos imposibilitadas para sentir un dolor de testículo y jamás tendremos referencia de ello, un hombre vive en la imposibilidad de vivir la experiencia de la menstruación o el embarazo, porque son propios del otro sexo, así es que considero que un médico, sobre todo hombre, debería manejarse con respeto ante un proceso que, de entrada, le representa cierto límite de comprensión física. Aunque la petición de respeto no es exclusiva para los médicos hombres, pues aunque fui atendida por varias mujeres, su actitud no era menos insensible e indiferente, se imponía la profesión al género.

     No obstante mi decisión, opté por mantener un espacio médico de revisión, con la intención de no ser negligente conmigo y mi bebé. Acudí entonces al Instituto Nacional de Perinatología, donde fui admitida dados mis 36 años de edad o lo que los especialistas consideran ser una “mujer añosa”, condición que determina un “embarazo de alto riesgo”. Nuevamente salí alarmada de la primera consulta porque me recetaron 5 medicamentos preventivos: aspirina para preeclampsia, progesterona, un multivitamínico, ácido fólico y ranitidina para las posibles agruras después de tanto medicamento. Enojada pero segura de ser yo quien decidiría respecto a seguir o no las disposiciones médicas, opté por el multivitamínico y una amplia documentación respecto a las etapas que íbamos viviendo mi bebe y yo, opté por escuchar al cuerpo, por profundizar en lo que sentía y observaba, por reflexionar; lo que en conjunto produjo en mí una sensación de bienestar, no he vivido jamás una etapa tan placentera respecto a mi cuerpo y de empoderamiento como mujer ante el cuerpo social.

     No daré pormenores de lo que fue el recorrido entre consultas y estudios porque podría resultar tedioso. Solo mencionaré dos eventos por considerarlos característicos y porque ejemplifican claramente lo que me parece alarmante.

     Hoy es común realizar en el primer trimestre de embarazo un ultrasonido estructural para determinar la salud del bebé, mismo que me realicé con resultado satisfactorio: mi bebé estaba bien, pero la médico me comentó que si yo quería mayor certeza podía pedir un análisis de líquido amniótico, así sabríamos a ciencia cierta si el bebé no tenía algún problema. Para ello, debía firmar un documento donde se dejara al médico sin responsabilidad alguna, porque el estudio implicaba un alto porcentaje de riesgo de aborto. Obviamente me negué y molesté, porque entendí que cuando los procedimientos médicos no implican riesgo debemos obedecerlos al pie de la letra, sin duda o explicación mediante y su omisión implicaría irresponsabilidad de nuestra parte; pero cuando el procedimiento implica alto riesgo, debemos asumirlo nosotros como pacientes, dejando sin responsabilidad alguna al médico. Así, en ambos casos, estamos en desventaja; me resulta paradójico porque no hablamos de un objeto ajeno, sino de nuestros cuerpos, cuya responsabilidad es siempre nuestra, incluidas las decisiones, pero al entrar a un consultorio pareciera que el médico se apropia de nuestro cuerpo y efectivamente lo vuelve objeto, enajenándonos de lo que decide sobre él, o sea de lo decide sobre nosotras.

     Respecto al segundo ejemplo describiré otro procedimiento: como parte de las revisiones de rutina se mide el diámetro del cérvix, una apertura anatómica que se dilata al momento del parto para facilitar la salida del bebé, cuyo diámetro es variado aunque existen ciertos estándares. Pues bien, mi cérvix en el octavo mes de embarazo estaba, según el médico que me hizo el estudio, con una medida de riesgo y había que aumentar la cantidad de progesterona (misma que como ya he dicho, no estaba administrándome). Opté por no dar explicaciones al respecto y en cada revisión (que por cierto hacía un médico diferente siempre), las medidas de mi cérvix variaban, a veces más amplio, a veces menos, pero invariablemente me decían que iba bien con la progesterona. En la última revisión pregunté al médico si no era posible que variara el tamaño del cérvix, según la estatura y complexión de cada mujer, siendo normal que el mío estuviera un poco más dilatado, a lo que tuvo a bien responder que en realidad, el estudio daba resultados no tan precisos y que cada médico podía dar medidas distintas, pero que en mi caso el uso adecuado de la progesterona había prevenido cualquier problemita ¡¡¿Qué??!! Salí de ahí convencida de que mi decisión de no administrarme la progesterona había sido lo más adecuado y me sorprendió que el especialista pudier dar semejante respuesta.

     Finalmente, con 35 semanas de embarazo, en la última revisión (donde a esas alturas no esperaba que me propusieran un parto natural), el médico que me atendía sentenció que si para la semana 39 no había indicios de contracciones, él indicaría la cesárea o aceleraría el parto por medio de oxitocina, porque a él no le gustaba que los embarazos pasaran de la semana 39. Quiero pensar que en realidad tenía razones médicas para tal decisión y que no sólo se trataba de un gusto personal, pero obviamente no opté por quedarme a averiguarlo. Anticipadamente busqué y encontré un espacio para el nacimiento de mi hija, pero eso corresponde a otro relato.

     Y, bueno, ante la arbitrariedad ¿por qué decidí permanecer bajo revisión médica cuando tanta desconfianza me provoca? Respondo lo siguiente: me parece que teniendo los avances científicos de hoy en día, sería absurdo no acceder a ellos habiendo posibilidades. En la ciudad tenemos servicios que ciertamente anhelan en otras regiones del país, en donde es lamentable que haya casos de mortalidad materna e infantil, por partos mal atendidos o no atendidos a falta de médicos, hospitales e instrumental básico, pero habría que contextualizar, reflexionar y dimensionar al respecto. No es lo mismo una valoración médica del embarazo para conocer la salud del bebé y la madre e intervenir en caso de ser necesario, que asumir el embarazo como un proceso de riesgo materno-infantil y sin signos o síntomas de alarma, prevenir cualquier situación que el médico piense que pueda ocurrir, porque de por medio se establece un mecanismo de control que refuerza de manera importante el discurso patriarcal, que ahora se desliza a la figura del médico; sin dejar de lado la cuantiosa ganancia que generan los tratamientos preventivos para la industria farmacéutica.

     Concluyo comentando que pese a mi diagnóstico de embarazo de alto riesgo y a la omisión de los medicamentos que por prevención debía tomar, me mantuve nadando hasta el octavo mes de embarazo, actividad que suspendí por precaución ante la cercanía del parto, pero que me mantuvo en un perfecto estado de salud física y emocional; realicé todas las actividades que me hacían sentir plena, lo que incluyó bailar y acudir a una que otra marcha como corresponde a una activista.

     Hoy mi hija rebasa los dos años de edad, es saludable, hermosa e inquieta. ¿Que si hubo riesgos? Por supuesto, primero por las propias disposiciones médicas, después porque el riesgo es algo constante y permanente en nuestra condición de seres vivientes, no solo en el caso de embarazo, pero creo que ver el riesgo como una oportunidad y no como posibilidad de control vale la pena para así poder decidir sobre nuestros cuerpos y embarazos aunque nos digan necias e irracionales. Porque algo es cierto: lo emocional juega un papel fundamental durante el embarazo, nuestra sensibilidad es una herramienta de autocuidado y protección de nuestros bebés, lo que no se contrapone con lo racional, por el contrario, se complementa. Creo que para escuchar al propio cuerpo, para volver a él, es necesario restarle valor a la palabra del médico, ubicarlo como un apoyo junto con el cuerpo social, que debería ser acompañante de nuestro embarazos, pero con base en el respeto más que con la permanente insistencia del control y dirección de lo que nos es propio, sin imponer procedimientos violentos como las cesáreas, cuyo número es alarmante en el país, contraviniendo incluso sugerencias de organismos internacionales, y en el mismo tenor se encuentran otros procedimiento de rutina como la episiotomía (corte quirúrgico del periné al ano), el rasurado del área genital o la anestesia, a los que, sin ser necesario, se somete a las mujeres que llegan a los hospitales ya en trabajo de parto.

     Pareciera ocioso hacer énfasis en lo anterior, pero a nivel psico-emocional es sumamente importante, porque el impacto que generan los procedimientos, el instrumental médico, la amenaza de posible cesárea, establecen un ambiente poco propicio para un momento en el que las mujeres tenemos una sensibilidad excepcional y debemos conectarnos con nuestro bebés para crear juntas y juntos el extraordinario evento del nacimiento. Que se requiere del apoyo de otras y otros es cierto, definitivamente, pero como siempre, la cualidad y calidad del acompañamiento requiere de un vínculo afectivo que genere confianza y seguridad, no de procedimientos de rutina que cosifiquen el cuerpo de la madre y el bebé.

     Lamentablemente el embarazo es objeto de control del cuerpo de las mujeres y por lo tanto un ejercicio de violencia naturalizado culturalmente, que se ejerce inconscientemente como tantos otros mecanismos de control y que consolidan la estructura social cotidiana, que reproducimos sin reflexionar en su sentido y objetivos.

La otra historia de Eva

por Helena R. Tripp.

<<¿Por qué será que nunca aparecemos en las historias?>> fue lo que le dijo Meriadoc Brandigamo al rey Theoden en El Señor de los Anillos. En el universo de J.R.R. Tolkien los hobbits son una especie aparentemente insignificante que, sin embargo, tiene entre su raza algunos miembros que detrás de esa aparente insignificancia esconden una gran valentía. Caso parecido al de los hobbits, sucede con las Evas, las no – nadie, las también llamadas amas de casa, esposas sumisas, mujeres abnegadas, las puritanas y recatadas mujeres de bien, nadie las toma en serio en ninguna historia.

Ahora se busca decir que las mujeres de antaño detrás de la máscara de complacencia y amabilidad escondían a una Lilith reprimida que rugía por salir. Puede que sí, de hecho, hay muchos ejemplos en la Historia que demuestran que sí. Sin embargo, también puede ser que no. Puede ser que detrás de la máscara de complacencia y benevolencia de las amas de casa, detrás de la máscara imperturbable de amabilidad de nuestras bisabuelas y tatarabuelas, lo único que se encontrará fuera verdadera felicidad. En el complejo mundo que son las mujeres, cabe la posibilidad de que varias integrantes hayan encontrado su camino al convertirse en complacientes Evas.

     Eva – según la tradición blasfema (dicho esto con mucho orgullo) de los santos evangelios apócrifos – es la mujer que viene a sustituir a Lilith en los brazos de Adán. Lilith fue expulsada del paraíso por rebelde y caótica y Dios ante la necesidad de Adán de compañía femenina le crea a su hijo una mujer sacada de su costilla. Esa costilla, de la cual salió, es el timón de conducta de Eva. Eva es la mujer que cree en el mito griego de que los dioses envidiosos de los hombres los partieron en dos, condenándolos así a vagar por la vida buscando su otra mitad, y no siente estar completa hasta encontrarla.

     Eva se convierte en ese soporte que el hombre necesita para poder triunfar: quien le prepare comida, atienda y vista a los hijos, limpie la casa, tienda la cama, lave y planche la ropa y sepa adivinar qué necesita su hombre, cómo, cuándo y por qué lo necesita, cumpla todos sus deseos y lo apoye incondicionalmente. Y puede ser – repito – que en el complejo universo que somos las mujeres, haya habido quienes se dedicaron a la tarea de ser Evas por propia y gustosa voluntad.

   A las feministas post modernas esto no nos gusta. A nosotras nos gusta creer que debajo del disfraz de oveja de la mujer se encontraba una loba, pero puede que no. Aceptar el feminismo, abrazar a las mujeres, es querer y respetar a éstas en todas sus aristas y una de esas aristas es el rostro de Eva. Aceptar el rostro de Eva es abrazar los siglos enteros en los que la mujer permaneció callada y sumisa, porque así pensó que era bueno estar. Puede que Eva haya decidido, al contrario de Lilith, quedarse en el Paraíso porque allí encontró en la idea del matrimonio una forma de satisfacer su universo interior.

     Las Otras Historias, las radicales Otras Historias, esas que nadie cuenta, esas que nadie quiere escuchar, esas que todos consideran una falsa que ha perdurado pero que dista mucho de ser verdad, son las historias que nos molestan, que nos incomodan, que nos enfrentan a la más terrible experiencia de ver el rostro del Otro y descubrirlo completamente distinto a nosotros, son las historias en las que no nos sentimos identificados. Son las historias donde creemos, contrario a nuestras historias favoritas, que el personaje principal es una tonta y que está haciendo todo mal.

 

Las Otras Historias es voltear y aceptar que si todas las mujeres del mundo nos pusiéramos en una fila interminable, cerca y lejos de nosotras – las hijas de Lilith – habría muchas hijas de Eva, a las cuales les debemos de dejar de imponer que vivan la liberación femenina de la misma forma que nosotras lo hacemos. Toda mujer tiene derecho a ser lo que quiera ser y cualquier cosa que quiera ser está bien, y eso incluye casarse, tener hijos, un esposo y tener como única preocupación primordial en la vida qué platillo cocinar hoy o cuáles zapatos combinan mejor con cuál bolsa.

 

Las Evas son las mujeres que se auto nombran y se vuelven un prefijo, un “de”. Mujeres de su esposo, de su familia, de sus hijos, de su casa, mujeres de salón de belleza, mujeres de clubes sociales, mujeres de extensiones, maquillaje y peinados interminables que piensan que el feminismo es hembrismo, mujeres que no toleran no depilarse y que están orgullosas de ser ellas las mujeres detrás de los grandes hombres. Son el rostro actual de la Era griega que busca en un Zeus todo poderoso los brazos en los cuales descansar de la existencia. ¿Por qué habríamos de decirles que están mal?

 

 

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