Abrir publicación

smallest hits

nora castrejón & fabián ávila e 

(feat. maría hope1)

 

Cada instante para mí Una canción es un barco 

Es como asistir a un gran milagro isla 

Uh, oh, uh, oh, autos, moda y rock and roll bosque que se acerca. 

Uh, oh, uh, oh, nuestra civilización Una canción es una fogata en medio de la tundra.

Autos, moda y rock and roll | Fandango (1987) Sólo la música | Guadalupe Galván (2012) 

Diatriba contra el pop: superficial, de mal gusto, basura para ignorantes y masas ávidas de una identidad pre-fabricada –¿Y cuál no lo está?–. Cada oreja tiene gustos poperos singulares, variados, íntimos, volubles, duraderos, culposos. ¿Nos ataremos al invento de la culpa por escuchar canciones sabrosas? ¿Ni eso es posible gozar?

*

Santos patronos de la industria musical jalan para sus molinos los variados caudales sonoros de países y comunidades «subdesarrolladas» (#ThirdWorld, #TercerMundo, #WeAreTheWorld). Su hambre de novedad recorre bailes, congregaciones «desviadas» y demás celebraciones musicales: house, cumbia, banda, techno, reguetón, punk, merengue, etc. Ni el blues improvisado por quienes ellos encerraron en viles prisiones ni las trepidantes voces autodidactas del jazz quedaron libres de su cacería. La fábrica millonaria de ídolxs y hits es una industria extractivista y oportunista que se adueña de las múltiples invenciones anónimas que florecen en los cuerpos divergentes, siempre atosigados por ella y por sus pusilánimes acólitos que con tanto orgullo izan un estandarte de libertad, tolerancia y equidad. 

El pop resucita a lxs muertxs. 

Al Siglo XX lo despedimos con música grabada en formatos cada vez más inverosímiles y llenos de desquiciados ruidos al límite del silencio, diseminados por bocinas policiacas que habitan toda oficina y recoveco. Nos deleita esa música de jugosos dividendos que defiende feroz su negocio, enarbolado con repiqueteos de Derechos de Autor y Copyright en su 

1 Agradecemos a María Hope por ayudar tanto a labrar más bonito estas palabras.

cruzada imaginaria por la «originalidad». Y qué hay del apantallador Siglo XXI de premium content, con leyes cada vez más severas para quienes se atrevan a ser «plagiarixs e infractorxs» de las melodías más bellas y caras de todo el universo, mediante un código legal inventado por negociantes que siempre tienen el don para Ver la paja en el ojo ajeno/ Y no la viga en el propio. ¿Espacios de intercambio y libre distribución? Aniquilados por estxs idólatras de la censura. 

Hemos experimentado más géneros musicales que sexuales. 

Destellos del pop que abrieron la puerta a todo lo que nos obligaron a concebir como eróticamente repulsivo, y que regaron con su vendaval de divas voces al contento jardincito que creció y creció entre delicias «exóticas»: A mí me gusta andar de pelo suelto/ Me gusta todo lo que sea misterio/ Me gusta ir siempre en contra del viento/ Si dicen «Blanco» yo les digo «Negro» (Gloria Trevi –decolonial–, 1991). Aire fresco que desterró al dogma punitivo de la buena conciencia, inoculado gracias a la sana diversión familiar suministrada en dosis generosas de programas estelares que todavía hoy transmite la impoluta televisión «gratuita»: Seré/ Lo que me pidas tú/ Amor/ Lo digo muy deveras/ Haz conmigo lo que quieras/ Reina, esclava o mujer (Dulce, 1982). 

Musical flor de un día, o el one-hit-wonder en el que hallamos a quienes se desvanecieron. * 

Esxs divxs pop que reacomodaban los artículos y pronombres en las letras de las canciones para que no surgiera la sospecha del «pecado homosexual» hoy son fervientes defensorxs LGBT+ en conciertos y teletones, pero jamás en Las Mañanitas del doce de diciembre frente a los violadores ensotanados que jacarandosos pasan de La Guadalupana al Ven, devórame otra vez

No hay cuerpo que alcance a escuchar todas las canciones que germinan en el planeta, pero presumimos «nuestro» enorme archivo en la app que forzosamente se actualiza, siempre y cuando hagamos un pago puntual no sujeto a regateo: uso y abuso algorítmico de ganancias exponenciales. ¿Recuerdas esas películas pop con computadoras que dejan de obedecer y devastan todo? Quizá también los algoritmos distribuirán memes en códigos ilegibles que nos inunden de alegría, o nos contarán sus historias con sonidos e interacciones sensoriales

jamás imaginadas, aunque solo tengan a su alcance nuestro software que se pasma y que eleva su precio con cada actualización redundante y obsoleta. 

La Novena de Beethoven (1824): extended mix que prohíben bailar lxs puritanxs de siempre. * 

¿Cómo comenzó nuestra «adicción» al pop? ¿En las fiestas que cerraban las calles sin permiso con la música a todo volumen, aunque hubiera quejas vecinales y rondines policiacos? ¿Quizá durante los ensayos maratónicos para memorizar las coreografías de nuestrxs ídolxs? ¿Recordamos el refugio que nos ofreció aquel hit del TVyNovelas contra la intransigente rutina laboral, o durante las interminables travesías citadinas? ¡Ah, el glorioso placer liberador al escuchar esa famosa canción que a todo volumen evapora nuestra voz en la regadera! 

El acelerado desarrollo del audio digital se dirige ansioso hacia sonidos prístinos de una «calidad más alta», una que borre quirúrgicamente cualquier mínimo ruido anómalo que se oponga a las calculadas melodías de «Nuestro Progreso»: fantasía perversa que siempre está aquí a la vuelta y a la que vamos Pasito a pasito/ Suave suavecito (Luis Fonsi & Daddy Yankee, 2017). Ilusión en la que jamás viviremos, pero que con sutil publicidad nos matará de envidia. 

¿Qué aventuras de niñez y juventud guardas en tus playlists? Las melodías más divertidas son las primeras que nos prohíben cantar quienes ayer se desbordaban en after-parties y hoy claman «¡Viva la familia!». Hay otrxs que ya hasta perrean al ritmo de alguna congregación eclesiástica o evangélica de «caderas sueltas» que Así/ Sin tantita pena (Alejandro Fernández, 2001), cobra más cara la misa que no se empalme con el gran final de la telenovela con mayor rating en la historia. 

¿Cuántos greatest hits de países «en vías de desarrollo» cantamos hasta el éxtasis? * 

Desconocemos la dosis letal del pop y de sus sonidos para pegar y ser el hitazo: golpecitos «adictivos» que dejen huella gracias a una repetición incontrolable. Ráfagas que nunca nos sacian y de las que exigimos novedad tras novedad, cuesten lo que cuesten. *

¿Te vienen a la memoria ídolxs que promuevan las producciones musicales de nosotrxs sus fans o que al menos nos etiqueten en sus redes sociales? Ah, pero durante el concierto dicen que somos nosotrxs, siempre el mejor y más cálido público, a quienes aman más que a nada en el mundo. No tanto como sus mánagers y productores de moral intachable lxs aman a ellxs, exprimiéndolxs en apariciones interminables hasta que de estas naranjas agridulces sólo quede un triste bagazo de fama, abusos y llana explotación: My loneliness/ Is killing me (Britney Spears, 1999). 

¿El pop dicta ánimos? Después de la crisis de 1929, el hit número uno «internacional» fue Happy Days Are Here Again de Ben Selvin & The Crooners. Mientras Cuba recibía con candela al viajero Juan Pablo II en el año 1998, Celia Cruz cantaba: Ay, no hay que llorar/ Que la vida es un carnaval/ Y es más bello vivir soñando. En 2022, entre millones de contagios diarios por COVID-19, los siempre fieles organismos benefactores anuncian que ya superamos la pandemia como eco al fustigante deseo corporativo, mientras el hit número uno en México es para el XT4S1S «anti-patriarcal» de Danna Paola: Vibra deliciosa/ Pasando la nota/ De boca en boca. Y en Provenza, con ternura «mundial» Karol G nos canta: ¿Qué malo puede pasar?/ ¿Que nos vaya mal?/ Estoy afuera, sal/ Tenemos cosas pendiente’ por repasar/ Tú ere’ un polvito difícil de reemplazar. No hay suspicacias, sólo curiosas coincidencias. 

¿Cómo olvidar el hambre que reprimimos con tal de parecernos a esos cuerpos inalcanzables que nos muestran con todo detalle en revistas, series, películas y contenidos trendy? ¿Recuerdas la tortura de aquellas ortodoncias y ortopedias obligatorias con tal de no padecer el escarnio social que implica una dentadura o una pierna chueca? ¿Con qué otros correctivos «saludables» nos endeudamos, pero eso sí, imaginando lo sexys que nos vamos a sentir con abdomen plano y piel espléndida? ¿Qué inhóspito rincón de nuestro deseo obliga a las divas a enrrubiar, rejuvenecer, «maternar» y enflacar eternamente? ¿Por qué los cuerpos que nos condena a idolatrar el pop nos parecen más deseables que los nuestros? 

La hiper-realidad tecnológica del naciente Siglo XXI no programará ninguna Inteligencia Artificial impresionante para reducir la miseria globalizada, pero lo dará todo con tal de reprenderte el streaming HD en las redes sociales «libres y gratuitas». 

*

¿Por qué Los Compositores de la música «nueva» se emperran tanto cuando escuchan en el pop aquellos sonidos que les hubiera fascinado inventar? ¿Y en tal consciencia innovadora, y antes de que las olas feministas más rancias los alcanzaran, qué sabíamos sobre las «maestras» de la música «contemporánea» o las «madres» de la producción musical? Tanto como la heterogeneidad de Los 40 Principales. 

Lo mucho que nos ha ayudado el pop para no matarnos, gracias a esa canción que nos sedujo con bailes excitantes o con minuciosos montajes musicales que nos ponen la piel chinita. Usamos prendas y objetos similares a los de nuestrxs divxs para sentir protección, y nos preguntamos qué harían o sentirían ellxs si pasaran por todo esto que vivimos. Aquel cobijo del pop durante los encuentros amargos y los dulces, amplificados por bocinas cuya calidad es lo de menos, siempre y cuando se entienda la letra, un breve consuelo que nos abstrae de la tediosa brutalidad presente. 

¿Conducir las melodías de lxs simples mortales hacia el salón de la fama de los «democráticos» Grammy? Tal vez eso no suceda, o quién sabe, en alguna vuelta de tuerca de nuestro relato común quizá otras canciones arropen los momentos significativos de nuestro andar por el mundo, con la misma o aun mayor intensidad que las imposiciones de la industria: la revancha de los smallest hits

Para cantar a cappella la tonada de aquel Pueblito que llevo/ Muy dentro del corazón (Rigo Tovar y Conjunto Costa Azul, 1972), me despojo de aquella viscosa vergüenza de todo lo que hicieron «por mi bien». 

Al artista aclamado «mundialmente» por la crítica musical especializada, y que coloca ocho hits en el Top Ten de un álbum que lxs fans todavía ni escuchan, lo venden también como el cantante más arriesgado y políticamente disruptivo de todos los tiempos; hasta le organizan seminarios no gratuitos que remezclen un Cachún-Cachún-Ra-Ra (Goya, 1940) con Neverita (Bad Bunny, 2022). Aquellas canciones suenan durante meses en los que nuestro artista incluso delira ser queer, aunque más bien refuerce el No te metas con mi cu-cú (Sonora Dinamita, 1988), tan claro en sus letras y videos siempre higienizados de cualquier referencia a vergas perreando con vergas. 

*

En 1983, a la par de las paranoicas Star Wars de Ronald Reagan, Divine cantaba Shake It Up! –menear con prisa todo, o provocar cambios radicales en la organización de un sistema–. Al parecer, no se llega a la cúpula del Billboard Hot 100 si en tu videoclip derribas los pilares de utilería de nuestra alucinación civilizatoria. 

Karaoke: orquesta vacía montada por todxs, y en la que lxs tímidxs son más conmovedorxs y virtuosxs que la estrella pop a la que imitan. Actuaciones estremecedoras que acompañamos a coro y lágrima en aquellas canciones que aligeran nuestra autocensura, y por las que sobregiramos la tarjeta de crédito con tal de obtener un ticket para un concierto de playback y pantallas. Volvamos al karaoke aderezado con exclamaciones de venganza o pirotecnias de amor y engaño, mientras que un montón de cuerpos que apenas se conocen, sobre un mismo micrófono gritan pandemias invencibles. 

Lxs vagabundxs invocan al Sol, la Luna y las Estrellas con un extático recital pop cada madrugada impredecible, aunque no lxs escuchemos ni regalemos un sincero aplauso. * 

Hasta el más hombre se diluye con llanto y baile entre estrobos multicolor y coros llenos de azúcar amargo (Fey, 1996): Quien esté libre de pop, que arroje la primera piedra.

Parpadea, dame esperanza, Y en esta historia 

centellea luciérnaga, lampíride No existe el tiempo 

que este laberinto que me he empecinado por andar, Porque en tus brazos reinventé el universo requiere de tu brillo

Al fin entiendo 

continuar, continuar. Que el pasado y el futuro sólo existe hoy.

Sin orden de salida | Muzy Eguiza (2022) Tus ojos | Belanova (2003)


Referencias 

[compartimos materiales que nos ayudaron a generar estas ideas; 

puedas revisarlas y crear las tuyas] 

Textos 

Anzaldúa, Gloria. «La prieta». 1989, Traducido y editado por Ana Castillo y Norma Alarcón, Debate Feminista, vol. 24, 2001. doi.org/https://doi.org/10.22201/cieg.2594066xe.2001.24.662. Acceso: Enero 8, 2023. Artaud, Antonin. Páginas escogidas. Traducido por Sara Irwin y Mirta Rosenberg, NEED, 1997. Attali, Jacques. Ruidos. Ensayo sobre la economía política de la música. 1977, Traducido por Ana María

Palos, Siglo XXI Editores, 2011. 

Byrne, David. Cómo funciona la música. Traducido por Marc Viaplana, 2012, Sexto Piso, 2014. Cage, John. Del lunes en un año. Traducido por Isabel Fraire, 1969, Alias, 2018. 

Castrejón, Nora y Ávila Elizalde, Fabián. «¿Un arte sonoro menor? Dosis de escucha (2018) y El aula de los ruidos (2019)». Border-Listening/ Escucha-Liminal, vol. 2, 2021. 

https://www.contingentsounds.com/border-listening-escucha-liminal-vol-1-2020/border-listening-escucha -liminal-vol-2/un-arte-sonoro-menor-dosis-de-escucha-2018-y-el-aula-de-los-ruidos-2019/. Acceso: Enero 9, 2023. 

DeLaurenti, Christopher. «Una historia secreta de la fonografía». Traducido por Neural Xólotl, 2008-12, Laboratorio de Música Libre, 2016. 

laboratoriodemusicalibre.wordpress.com/2016/09/10/una-historia-secreta-de-la-fonograf ia-20082012-por-christopher-delaurenti/. Acceso: Enero 8, 2023. 

Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Traducido por José Vázquez Pérez y Umbelina Larraceleta, 1980, Pre-Textos, 2015. 

Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Kafka. Por una literatura menor. Traducido por Jorge Aguilar Mora, 1975, Era, 2008. 

Deligny, Fernand. Lo arácnido y otros textos. Traducido por Sebastián Puente, 1981, Cactus, 2015. Deligny, Fernand. Semilla de crápula. Consejos para los educadores que quieran cultivarla. Traducido por Sebastián Puente, 1945, Cactus, 2017. 

Domínguez Ruiz, Ana Lidia M. «El oído: un sentido, múltiples escuchas. Presentación del dosier Modos de escucha». El oído pensante, vol. 7, no. 2, 2019, 

revistascientificas.filo.uba.ar/index.php/oidopensante/article/view/7562. 

Acceso: Enero 9, 2023. 

Eguiza, Muzy. Sin orden de salida. Estudio Marsala, 2022. 

Foucault, Michel. «Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber». Traducido por Ulises Guiñazú, 1976, Instituto Coahuilense de las Mujeres, 2020, 

www.icmujeres.gob.mx/wp-content/uploads/2020/05/681-4.pdf. Acceso: Enero 9, 2023. Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Traducido por Aurelio Garzón del Camino, 2a. ed., 1975, Siglo XXI Editores, 2019. 

Galván, Guadalupe. Sólo la música. Proyecto Literal, 2012. 

Grant, Sydney. «The Black History of House Music». EDM Identity, 2020

edmidentity.com/2020/06/19/black-history-of-house-music/. Acceso: Enero 9, 2023. 

Guasch, Òscar. (2000). La crisis de la heterosexualidad. Libro digital, 2a. ed., 2000, Laertes, 2007. kolectivoporoto.cl/wp-content/uploads/2015/10/Guash-Oscar-La-crisis-de-la-hetero-sexualidad.pdf. Acceso: Enero 9, 2023. 

Hocquenghem, Guy. El deseo homosexual con Terror anal de B. Preciado. Traducido por Geoffroy Huard de la Marre. 1972, Melusina, 2009. 

Laks, Simon. Música en Auschwitz. Traducido por Enrique G de la G. 1948, 2a. ed., Herder, 2018. Larson Guerra, Samuel. Pensar el sonido. Una introducción a la teoría y práctica del lenguaje sonoro

cinematográfico. 2010, Universidad Nacional Autónoma de México, 2015. 

Le Guin, Ursula K. «La Teoría de la Alforja de la ficción (The Carrier Bag Theory of Fiction)». Traducido por Nora Castrejón, Fabián Ávila Elizalde y DeepL. 1986, Armstrong Liberado, 2023, 

armstrongliberado.wordpress.com/2023/01/10/la-teoria-de-la-alforja-de-la-ficcion-the-carrier-bag-theory of-fiction/, Acceso: Enero 11, 2023. 

Lemebel, Pedro. Loco afán. Crónicas de sidario. 1996, Seix Barral/ Planeta, 2021. 

Lorde, Audre. Las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo. Traducido por María Corniero y revisado por Alba V. Lasheras y Miren Elordui Cadiz, 1979, Senripensares Fem, 2016. sentipensaresfem.wordpress.com/2016/12/03/haal/. Acceso: Enero 9, 2023. 

Monsiváis, Carlos. «De las variedades de la experiencia homoerótica». Debate Feminista, vol. 35, 2007. debatefeminista.cieg.unam.mx/df_ojs/index.php/debate_feminista/article/view/1332/1174. Acceso: Enero 9, 2023. 

Monsiváis, Carlos. Que se abra esa puerta. Crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual. 2010, Fondo de Cultura Económica, 2020. 

Oliveros, Pauline. «Quantum Listening». 1999, Amazon Aws. 

s3.amazonaws.com/arena-attachments/736945/19af465bc3fcf3c8d5249713cd586b28.pdf. Acceso, Enero 9, 2023. 

Pessoa, Fernando. Galaxia de un hombre solo. Verso, prosa y miscelánea. Traducido por Rafael Toriz, Universidad Veracruzana, 2019. 

«Pop Music». Wikipedia, 2023. en.wikipedia.org/wiki/Pop_music. Acceso: Enero 9, 2023. «Popular Music». Britannica, 2023. www.britannica.com/art/popular-music. Acceso: Enero 8, 2023. Quignard, Pascal. El odio a la música. Traducido por Margarita Martínez, 1996, El cuenco de plata, 2012. Rivera Escamilla, Guillermo y Ávila Elizalde, Fabián. «Rituales sonoros y libre improvisación alrededor del 

ligue-sexual-ocasional [cruising]: ‘Del fino arte de la escucha y la atención a los silencios’». Brújula: Revista interdisciplinaria sobre estudios latinoamericanos, vol. XIV, 2022. 

brujula.ucdavis.edu/sites/g/files/dgvnsk13236/files/inline-files/8._avila___rivera_-_rituales_sonoros_y_lib re_improvisacio%CC%81n_0.pdf. Acceso: Enero 9, 2023. 

«Shake it up!». Free Dictionary, 2023. idioms.thefreedictionary.com/Shake+it+up!. Acceso: Enero 10, 2023. Silvestri, Leonor. Primavera con Monique Wittig. El devenir lesbiano con el dildo en la mano de Spinoza transfeminista. Queen Ludd, 2021. 

Small, Christopher. «El Musicar: Un ritual en el Espacio Social». Trans. Revista transcultural de música, vol. 4, 1999. www.sibetrans.com/trans/article/252/el-musicar-un-ritual-en-el-espacio-social. Acceso: Enero 9, 2023. 

Spinoza, Baruch. Ética demostrada según el orden geométrico/ Tratado Teológico-Político. Traducido por Manuel Machado/ Julián de Vargas & Antonio Zozaya, 1677, Editorial Porrúa, 2022. 

Sterne, Jonathan. The Audible Past. Cultural Origins of Sound Reproduction. Duke University Press, 2003. Szymborska, Wislawa. Y hasta aquí. Traducido por Abel Murcia y Gerardo Beltrán, Versus/Posdata, 2012. Tiqqun. Primeros materiales para una teoría de la jovencita. 2013. 

https://tiqqunim.blogspot.com/2013/11/jovencita.html. Acceso: Enero 18, 2023.

Toole, Floyd E. Sound Reproduction. Loudspeakers and Rooms. Focal Press, 2008. Valle-Inclán, Ramón del. La lámpara maravillosa. Ejercicios espirituales. 1922, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2017: www.cervantesvirtual.com/obra/la-lampara-maravillosa-ejercicios-espirituales-876520/ 

Videos 

Donna Haraway: Cuentos para la supervivencia terrenal. Dirigida por Fabrizio Terranova, Icarus Films, 2016. Feldman, Sarah. «Wendy Carlos | Women In Electronic Music». YouTube, subido por Sounds Good, Enero 20 de 2021, youtu.be/wIq_WR8cl1E 

Hija de Perra. «Ofensivo margen sexual en una raza sospechosa». Vimeo, subido por Edwin Oryace, Diciembre 2 de 2010, vimeo.com/17407674 

Lemebel, Pedro. «Crónicas de Pedro Lemebel en Radio Tierra». YouTube, subido por Radio Tierra, Febrero de 2016, youtube.com/playlist?list=PLcD49_bohn_5gNVK7k_vLEPQliXRMlVRQ 

Maillard, Chantal. «Medea y Kali. Para una deconstrucción de los mitos patriarcales». YouTube, subido por Cátedra Alfonso Reyes, Octubre de 2022, www.youtube.com/live/oYpa9jfJIac?feature=share Neely, Adam. «The Girl From Ipanema is a far weirder song than you thought». YouTube, subido por Adam Neely, Julio 15 de 2020. youtu.be/OFWCbGzxofU 

Preciado, Paul B. «¿La muerte de la clínica?». YouTube, subido por Euskadi, Abril 7 de 2013, youtu.be/4aRrZZbFmBs 

Salas, Becka. «Queerbaiting: El peor enemigo de la representación LGBT». YouTube, subido por Becka Salas, Marzo 15 de 2020, youtu.be/plP2C8KKEx8 

Silvestri, Leonor. «Clases por Zoom». YouTube, subido por Haciendo Amigues con Leonor, 2020, youtube.com/playlist?list=PLw4Z_i7KK58NNbN5l5B9neVyOH9PvTq_f 

Canciones 

Alejandro Fernández. «Sin tantita pena». Escrita por Fernando Riba y Kiko Campos, Producida por Kiko Campos, Pedro Ramírez y Alejandro Fernández, Orígenes, Sony Music, 2001. 

Bad Bunny. «Neverita». Escrita por Benito Ramírez, Producida por Tainy, La Paciencia y Cheo Legendary, Un verano sin ti, Rimas Entertainment, 2022. 

Beethoven, Ludwig van. «Sinfonía No. 9 en Re menor, op. 125, Coral». Viena, 1824. Belanova. «Tus ojos». Escrita y producida por Denisse Guerrero, Edgar Huerta, Ricardo Arreola y Alex MIDI Ortega, Cocktail, Universal Music México, 2003. 

Ben Selvin & The Crooners. «Happy Days Are Here Again». Escrita por Milton Ager y Jack Yellen, Columbia Records, 1929. 

Britney Spears. «Baby One More Time». Escrita y producida por Max Martin y Rami, …Baby One More Time, Jive, 1999. 

Celia Cruz. «La vida es un carnaval». Escrita por Víctor Daniel, Producida por Isidro Infante, Mi vida es cantar, RMM Records & Video, 1998. 

Danna Paola. «XT4S1S». Escrita y producida por Danna Paola y Alex Hoyer, Universal Music, 2022.

Divine. «Shake It Up!». Escrita y producida por Bobby Orlando, Break Records, 1983. Dulce. «Déjame volver contigo». Escrita y producida por Rafael Pérez Botija, Heridas, Melody Internacional, 1982. 

Fandango. «Autos, moda y rock and roll». Escrita y producida por José Ramón Flórez, Loris Ceroni y Miguel Blasco, Autos moda y rock and roll, EMI, 1987. 

Fey. «Azúcar amargo». Escrita por Mario Ablanedo y David Boradoni, Producida por José Ramón Flórez, Tierna la noche, Sony Music, 1996. 

Gloria Trevi. «Pelo suelto». Escrita por Mary Morín, Producida por Sergio Andrade, Tu ángel de la guarda, BMG Ariola/ Sony Music/ RCA Records, 1991. 

«Goya». Escrita por José Luis Rodríguez Palillo, México, 1940. 

Karol G. «Provenza». Escrita por Carolina Giraldo, Daniel Echavarria y Kevin Cruz, Producida por Ovy On The Drums, Universal Music Latin Entertainment, 2022. 

«La Guadalupana». Escrita por Manuel Esperón y Ernesto Cortázar, México. 

Lalo Rodríguez. «Ven, devórame otra vez». Escrita por Palmer Hernández, Un nuevo despertar, Rodven Records, 1988. 

«Las Mañanitas». Escrita por Manuel M. Ponce, México. 

Luis Fonsi & Daddy Yankee. «Despacito». Escrita por Erika Ender, Luis Fonsi y Daddy Yankee, Producida por Mauricio Rengifo y Andrés Torres, Universal Music Latin Entertainment, 2017. 

Rigo Tovar y Conjunto Costa Azul. «Matamoros Querido». Escrita por Rigo Tovar, Matamoros Querido, Melody, 1972. 

Sonora Dinamita. «Mi Cu-Cú». Escrita por Rockin’ Sidney, Mi cucú, Discos Fuentes, 1988.

Abrir publicación

«TodXs somos VIH+» por IN-SID(I)OSAS

 

Diamanda Galas tatuó en los nudillos de su puño izquierdo la frase: «We are all HIV+» (Todxs somos VIH+), en 1986; luego de la muerte de su hermano a causa del virus1. Esta acción de asumir el virus y de intentar hacerlo colectivo, me resulta realmente potente. 

Me expreso desde mi carnalidad sodomita cis-género, kuir y virulenta. Fornicamos entre maricas cis-género a pelo; nos sumergimos en múltiples prácticas sexuales penetrativas (transgresoras y peligrosas). Sin embargo, la hipocresía y el punitivismo hacia otras de nuestra especie, suelen estar bajo la máscara de muchxs. El camino que va desde mi diagnóstico hasta mi devenir virus, ha venido acompañado de la violencia que se ejerce desde el sistema farmacopornográfico, que deja morir a lxs más marginadxs parias sexuales. 

La llegada del PrEp y su higienización de lxs cuerpxs con fines de productividad capitalista ha sido crucial2. Se sigue perpetuando la idea de los “cuerpos enfermos y los no enfermos”. Sin embargo, no se cuestiona esa codependencia asimilada y agradecida a dicho sistema. También quiero hacer un énfasis en esa violencia dentro de nuestras colectividades, que va desde señalar a lx seropositivx, la divulgación de un diagnóstico, el rechazo, la estigmatización, etc. 

Por eso, si todxs fuimos responsables de manchar el monumento o quemar el edificio gubernamental; TODXS SOMOS VIH+. Debemos colectivizar y poner en común  el diagnóstico y DEVENIR VIRUS, por lo menos de manera metafórica. Esto para confundir al cis-tema, para aterrorizarle y para acuerpar a nuestrxs compañerxs infecciosas, sin importar cual sea el virus.


Referencias

1 http://diamandagalas.com/writings/prayers-for-the-infidel/

2 https://paroledequeer.blogspot.com/2015/06/condones-quimicos-paul-b-preciado.html

[divider]

IN-SID(I)OSAS

Colectiva emergente de Marikas virulentas de Abya Yala.

Instagram: @INSIDIOSASS

Abrir publicación

El deseo es contagiosa

imagen x YoSoyMaret
imagen x YoSoyMaret

Diego Safa Valenzuela

Se hacían doce horas en coche hacia Torreón desde el Distrito Federal. Todas las navidades viajábamos en una Tsubame azul, la minivan de Nissan que se basaba en el Tsuru. Durante este largo trayecto era fácil enfrascarse en discusiones para decidir qué música poner. Lo bueno es que había suficiente tiempo para dividirlo. De vez en vez sonaban Los Tigres del Norte, no recuerdo si lo escogía mi papá o mi tío. Para mí, los tigres son ese desierto. 

Por eso mismo, antes de cantar en el karaoke de Travesura1, le dediqué «La Jaula de oro» a Torreón o más bien, a ese desierto. Creo que sucede algo mágico en los cantabares. En especial con el de Travesura, no sólo porque una marisquería se transforma en un karaoke, sino porque se construye un espacio de respeto y confianza mutua entre las personas que en su mayoría podrían parecer desconocidas entre sí. Cantar es permitido, por más feo que suene. Después de la euforia y los aplausos regresé a sentarme con mis amigas. De camino a la estación de Metrobús nos preguntábamos: ¿Cómo era posible que por esos minutos nos habíamos despejado de toda esa basura de autoflagelo que diariamente nos impide realizar nuestros deseos? ¿Cómo se produce esta transformación subjetiva?. Quiero aclarar que esta sensación no se acota a Travesura, sino que podemos sumar a los espacios, fiestas, eventos, antros que alojan la diversidad de las disidencias sexuales; claro con distintas intensidades.

Buscando dar posibles respuestas, podemos partir estipulando que la confianza es un afecto que se construye colectivamente, pero también se transmite; igual que la angustia. Se contagia. 

Ahora bien, ¿cómo se propaga? Para contestar, propongo deambular por algunas ideas freudianas sobre contagio histérico, para descolocar el contagio de una perspectiva biologicista. Empezaré por un fragmento del caso “Dora”, “una de las histéricas más repulsivas que jamás conoció”, en palabras de Felix Deustch. En un pasaje del historial, Dora le cuenta a Freud que identificaba cómo su prima se enfermaba “para obtener algo”, es decir, esta simuladora usaba dolores estomacales como una estrategia para arreglárselas en el amor. 

Dora tomó esta treta como una maqueta, pero con ciertas modificaciones; ella se quedaba afónica cuando su enamorado partía y recuperaba su voz cuando regresaba. Entre las dos mujeres, se había construido un lazo tejido desde un modo específico de sufrir mediante una suerte de transmisión implícita de saberes.

La infección parece ser punto de confluencia afectiva entre varias personas. No es que se imite el sufrimiento, sino que se trata de una apropiación. Se apropia de una posición subjetiva. Para precisar lo propio de este posicionamiento, recordamos el “descontento con la condición de mujer” que caracterizaba a Elizabeth Von R.2, una paciente que Freud describía con mirada retadora. La joven histérica se rehusaba a casarse, en vez de esto, deseaba estudiar e iniciar una formación musical. Este descontento podría pensarse como una posición crítica a la determinación que encauzaba su femineidad a la que dictaban otros. Resuena una de las tesis freudianas sobre la sexualidad; los síntomas son la vida sexual de los neuróticos3. Es decir, los síntomas son expresiones de una sexualidad que ha sido reprimida para someter las prácticas eróticas bajo estándares morales que se erigen como la normalidad.

Las histéricas son buenas para producir síntomas.

Desde este punto de vista, el síntoma como un saber que erotiza lo prohibido, teje una comunidad sexual cuando se contagia.

Algo así sentí al cantar Los Tigres del Norte. Pero la diferencia es que lo que compartía no era el modo de sufrir. Quizá lo que sentía era más cercano a otra dimensión del síntoma; el deseo. 

Es conocido que Lacan, poco después del movimiento de 1968 4 parisino insistía en definir la histeria como un trabajo imposible, es decir; la labor de hacer desear. Producir el deseo. Quizá uno de los intentos de Lacan era ampliar la noción deseo y no restringirla a una flecha entre dos elementos, o a una disputa por el reconocimiento entre una persona que intenta gobernar y otra que se esfuerza por develar las faltas de aquel que se coloca déspotamente como amo. Sino como una comunidad. Una comunidad de deseo. 

Lo que se propagará no sólo es el sufrimiento, sino también el deseo. Quizá como describe Rodrigo Parrini en el trabajo etnográfico que hace sobre un grupo en Tenosique de personas gays 5. El deseo homosexual pensado como un virus que se propaga transformando la sexualidad de las personas que ha infectado. Pienso que la transformación del sujeto puede no sólo acontecer al asumir el riesgo de señalar un trato despótico al develar su verdad; sino también al ser franco con el deseo propio frente a otros. 

Esta franqueza es propia de un karaoke, desde el hecho de escribir el nombre de la canción que has escogido para cantar; hasta subirte al escenario y presentarte frente una audiencia de personas desconocidas que cantan contigo. Esa experiencia implicó para mí, transformar el soundtrack de un viaje tedioso de doce horas, a un mensaje de cariño a una ciudad donde pasaba todas las navidades. Escuchar desde otro lugar esa música que era tan familiar y tan ajena a la vez. Acercarme a sus letras, sus narraciones, su contexto; para cambiar su sentido, hacerlo mío y hacer que ellas me hagan suyo. 

Mi experiencia no se termina ahí. Encontré mayor fuerza con la respuesta de la audiencia, es decir, no espectaban silenciosamente con distancia y ajenidad. Mi canto resonó en el canto de otros. Algo se había contagiado. No podía decir mi reapropiación de la música de la carretera hacia Torreón, pero tampoco estaba lejos de ello.

Quizá la participación del acto de franqueza con respecto al deseo propio, no sólo se base en constatar. Atestiguar conlleva apropiarse del deseo, hacerlo resonar. Infectarse. Cantar con quien está en el escenario. Esta vez, la voz de Eco quiebra los muros que edifican a Narciso. Un momento en donde se produce la más profunda y verdadera transformación subjetiva. 

Creo que no es necesario coger para sentirse en una comunidad sexual.

 

[divider]

Pies de página

1 Quiero agradecer especialmente a La Maga y a Diana J. Torres por hacer que este espacio sea posible. Después de tantos embates, es de reconocer que sigan brillando.

2 Freud, S., y Breuer , J. (1893-95). Estudios sobre la histeria. En obras completas. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.

Freud, S. (1905). Tres ensayos de teoría sexual. En obras completas. Buenos Aires: Amorrortu

 Lacan, J. (1969-70). El Seminario 17: El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 2004.

5 La exigencia es semejante a otra que analizamos previamente: si los gays pueden circular libremente y sin máscaras, si han salido de sus escondites, entonces no hay razón para que nadie se oculte. Su deseo tampoco se propagará, asunto que preocupa a todos estos informantes, porque estarán circunscritos. La operación que se les exige con respecto a su deseo, también se les pide con el sida: contengalo, eviten su propagación”. 

6 Mando un fuerte abrazo a toda la raza de Torreon.

Parrini, R. (2018) Deseografías. Una antropología del deseo. Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana y Universidad Nacional Autónoma de México, p. 66. 

 

[divider]

Diego Safa Valenzuela. (México, 1988). 

Empezó sus estudios en la Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco. Al salir de la carrera de psicología trabajó en Elige, Red de jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos, en el área de educación feminista. En búsqueda de una experiencia clínica, se fue a Argentina a estudiar la maestría en Psicoanálisis de la Universidad de Buenos Aires. A la par del posgrado, tuvo la fortuna de colaborar con Ágora, una asociación dedicada a la atención de pacientes por medio del acompañamiento terapéutico. A su regreso, con el objetivo de trabajar en un espacio del sistema de salud público mexicano, encontró la posibilidad de ser terapeuta por más de un año en un centro de reclusión para adolescentes en conflicto con la ley. Por las dificultades de esa labor, fue necesario tener espacio de reflexión y de contención, el cual lo fue en la maestría sobre Violencia y Subjetividad por parte el Colegio de Saberes. Actualmente, se dedica a la práctica del psicoanálisis desde su ejercicio clínico y en su transmisión; es profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco y de Dimensión Psicoanalítica.

 

Abrir publicación

Este #25N Nos enunciamos contra la violencia en consultorios ginecológicos

En el marco del 25 de Noviembre, día en el que se conmemora la lucha para erradicar la violencia contra las mujeres, en Hysteria queremos enunciar un tipo de violencia en concreto: la violencia gineco-obstétrica.

Con esto, nos referimos a prácticas que atentan la soberanía sobre nuestrx cuerpx, nuestros derechos sexuales y reproductivos. Contra nuestra libertad reproductiva; el derecho a decidir de forma autónoma sobre nuestra reproducción.

Decidir sin ningún tipo de coerción o de violencia de por medio.

¿Cuándo pasa? Más seguido de lo que lo hablamos. Estas actitudes las traducimos como una atención o tratamiento deshumanizado, el uso de procedimientos innecesarios o intencionalmente dolorosos, el abuso de fármacos, la patologización de  procesos naturales del cuerpo, y no brindar información o tratamiento suficientes y oportunos.

Al realizar estas prácticas, el aparato médico suscita la pérdida de autonomía de lx paciente y afecta su calidad de vida, lo que en muchas ocasiones deriva en lesiones graves e incluso la muerte

El contexto base de la violencia gineco obstétrica, es la violencia heteropatriarcal machista e institucional. La encontramos “escondida” en las prácticas comunes de los sistemas y servicios de salud. Ejemplos de esto son: el desestimar el nivel de dolor que experimenta una persona ante un procedimiento, los juicios y comentarios estigmatizantes de la vida sexual y los hábitos de una persona; hasta la manipulación descuidada del cuerpo de las pacientes… Sólo por mencionar algunos.

Es necesario exponer la situación que vivimos dentro de consultorios ginecológicos y hospitales para que esto cambie.

¿Y porqué sólo quedarnos ahí?; Volteemos a ver el trabajo de las parteras y médicas tradicionales aún mantienen vivas y sanas a mujeres en comunidades que fueron aisladas  por la modernidad y que no tienen acceso a servicios de salud en las ciudades. 

No son acciones aisladas o que se den sólo en esos sectores culturales. La autogestión dentro de las grandes urbes también existe y resiste. Proyectos como Gynepunk Lab, con talleres y divulgación de información que cultivan la descolonización visceral para transformar la medicina patriarcal hegemónica.

Es necesario reafirmar lo siguiente:

No importa la cantidad de parejas sexuales con las que hayas compartido; no importa si vives con alguna condición y/o enfermedad; no influye tu etnia, edad o condición económica. No hay justificación para violentar. Todxs tenemos el derecho a recibir atención digna y pertinente en torno a nuestra salud sexual. 

Y cuando no es así, ¡Exigirlo!

Enunciamos en alto y sin miedo las violencias vividas por mujeres en consultorios, para que estas no se repitan más:

– Es VIOLENCIA cuando el personal de salud te juzga sobre tu orientación o identidad sexual

– Es VIOLENCIA cuando te juzgan porque tu estilo de vida o identidad no corresponde con los valores o prejuicios personales de quienes te atienden

– Es VIOLENCIA cuando el personal de salud te indica la cantidad de parejas que debes o puedes tener.

– Es VIOLENCIA cuando te intimidan o atemorizan para tratarte por padecimientos que no tienes.

– Es VIOLENCIA cuando asumen tu diagnóstico por tu apariencia física o estilo de vida.

– Es VIOLENCIA cuando lx médicx decide sobre tu diagnóstico y tratamiento, sin haber realizado los estudios correspondientes.

– Es VIOLENCIA cuando lx médicx te toca sin avisarte.

– Es VIOLENCIA cuando lx médicx introduce el material médico en tu cuerpo sin tu consentimiento.

– Es VIOLENCIA cuando lx médicx no te explica el procedimiento que realizará en ti, y comienza sin que estés listx.

– Es VIOLENCIA cuando lx médicx realiza tocamientos por todo tu cuerpo sin razón alguna.

– Es VIOLENCIA si no consentiste lo que está pasando.

– Es VIOLENCIA cuando te imponen un método anticonceptivo con el que no estás cómoda o sus efectos adversos son demasiado para ti, o simplemente no lo deseas.

– Es VIOLENCIA cuando te juzgan por no haber tenido hijxs al llegar a “cierta edad”, o si no puedes, o si no quieres

– Es VIOLENCIA cuando a tu consulta entran personas al espacio de revisión sin tu consentimiento

– Es VIOLENCIA, cuando te juzgan por haber abortado

– Es VIOLENCIA cuando los médicos esterilizan a las mujeres sin su consentimiento

– Es VIOLENCIA que desde niñxs nos imponen tabúes sobre nuestrxs cuerpxs y el autoconocimiento

– Es VIOLENCIA que los métodos anticonceptivos solo se enfoquen en las mujeres, y seamos nosotras las que viven con la carga de la salud reproductiva

¿Que implica haber experimentado violencia gineco-obstétrica?

Como cualquier otra situación que implica VIOLENCIA, la persona afectada vive un daño. Ser violentadx duele, deja heridas que se volverán cicatrices, un recordatorio de una mala (o terrible) experiencia. Eso si sobrevivimos al suceso.

Vivir estrés postraumático, secuelas emocionales, ansiedad, depresión… ¿Todo porque fui al doctor?

Ahora entendemos porque hay mujeres que temen ir a los consultorios, y no tratan enfermedades que se pueden prevenir, o diagnosticar antes de ser mortales.

Hoy escribimos para enunciar a las mujeres que murieron como consecuencia de prácticas violentas por parte de personal médico. Profesionales quienes se especializaron en ayudarnos a sentirnos bien, vivir con dignidad. Se supone…

Personal que intimida, se burla, vulnera, revictimiza, infantiliza… O que se vuelve cómplice al notar estas acciones en compañerxs y guardan silencio.

Al acostarte en una mesa de observación, abrir las piernas frente a una persona que acabas de conocer y que esperas que esté para ayudarte porque te ocupa tu salud… No estás esperando ser violentadx. 

No deberíamos de prepararnos para saber cómo responder a la violencia en esos casos, sin embargo es tristemente necesario.

Debemos enfocar los esfuerzos en aquellos que utilizan su poder para atentar contra nuestrxs cuerpxs y nuestra dignidad. No es normal que la mayoría de las mujeres que su servidora conoce, hayan vivido violencia, específicamente en el consultorio de algunx medicx. 

No podemos seguir invisibilizando nuestras vivencias. Necesitamos terminar con el ciclo del silencio.

Hoy nombramos a las mujeres que murieron en manos de los primeros médicos ginecólogos. Mujeres esclavas negras de EU, quienes fueron usadas para experimentar en la práctica de la ginecología.

Se tienen los diarios del doctor J.M. Sims, el “padre de la ginecología”, donde relata sus experimentos y torturas en mujeres esclavas, con quienes no utilizaba anestesia durante los procedimientos, porque no eran “cuerpos blancos” cuyo dolor interesara mitigar.

Anarcha, Lucy y Betsy. Son nombres de 3 de las esclavas, a quienes Sims no mantuvo en anonimato, por haber sido mujeres que resistieron mucho tiempo a sus prácticas de investigación. En sus diarios hay registro de aproximadamente otras 15 mujeres que murieron como parte de las investigaciones del “padre de la ginecología”.

Hoy te invitamos a conocerte, a descolonizar tu cuerpx. 

Partiendo del trabajo de Klau Chinche en Gynepunk, renombramos nuestra anatomía, a la vez que mantenemos viva la memoria de las mujeres torturadas muertas “en pro” de los avances médicos.

Renombramos nuestrxs cuerpxs, dejamos de usar la nomenclatura impuesta por esclavistas y torturadores. Hombres que valuaron como menos la vida de mujeres negras esclavizadas; mujeres con traumas físicos dejados por partos potencialmente mortales, fístulas vesico-vaginales, lesiones usadas para practicar en sus cuerpos vivos, y envenenados con opio para resistir sin necesidad de anestesia.

Retomamos la siguiente nomenclatura propuesta por Klau Chinche para conocernos:

Glándula de Anarcha: Glándula parauretral o eyaculadora. (Antes “Gándulas de Skene”)

Glándulas de Lucy y Betsy: Glándulas lubricantes (Antes “Glándulas de Bartolino”)

Te dejamos el link del documental: Anarcha, Lucy, Betsey y otras chicas del montón. https://vimeo.com/84837293

 

Erradiquemos la violencia juntxs. Rompamos el silencio. Cambiemos lo impuesto.


Emiasis NxOne1

Gestora Intercultural y periodista amateur

Artista underground autoproclamada

Instagram: @nx1.333 

Abrir publicación

Pornografías desde el cuidado, una apuesta colectiva en la Educación sexual

imagen por Marian**

por Lima 

Una niña de 12 años tiene su primer encuentro con la lesbiandad a través del celular de su hermano adolescente, antes sus ojos se encuentras una chica bailando y quitándose la ropa, el placer y la culpa se incrustan inmediatamente, reprimiendo sus deseos sin saber por qué, pero asociándolo con algo malo en automático. Este es uno de los muchos ejemplos de cómo los primeros acercamientos que se tienen con el placer sexual se dan a través de la pornografía, desafortunadamente este tema es omitido cuando se habla de Educación Sexual en instituciones de salud, educativas, familiares, entre otras, por la incomodidad que genera hablar de placer y sexualidad en contextos morales.

De acuerdo a un estudio realizado por un sitio web de pornografía masiva o “mainstream”, Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Brasil, Alemania, Canadá, Japón y México se encuentran entre la lista de países que más visitan su sitio web. Las conexiones digitales han sido vías para el acceso a contenido pornográfico, también llamado XXX o para adultos de manera masiva y gratuita, sin embargo, la niñez y adolescencia también habitan los espacios digitales y pueden acceder a este contenido, un estudio realizado en México por Save the Children (2020) concluyó que el 62.5% de adolescentes de 13 a 17 años han visto pornografía al menos una vez.

Estigmatizar el consumo de pornografía genera una distancia que imposibilita dialogar respecto a este tema, las estadísticas y experiencias muestran la importancia de que la pornografía sea abordada en la Educación Sexual y así dar paso al reconocimiento del placer en vez de obviarlo, porque una realidad es que el porno está educando sexualmente a las generaciones por la falta de información que se imparte sobre educación sexual.

En libro el Dedo en el porno (2021) Laura Milano hace una compilación de diversas entrevistas y escritos respecto a la Pornografía, en uno de los apartados titulado: “Lo que sé del sexo lo aprendí del porno”, de su autoría, aborda el tema de la Educación Sexual que se recibe a través de la pornografía mainstream en la juventud, la participación de las tecnologías digitales y el nulo diálogo respecto a la pornografía en la Educación Sexual Integral como vía de reflexión sobre las violencias sistemáticas que se reproducen en la industria pornográfica y que se alejan de las varias realidades en cómo se habita el placer sexual.

Ante la ausencia de Educación Sexual Integral (ESI) a nivel institucional, ha sido necesario generar espacios alejados de las lógicas del Estado para compartir experiencias con el consumo de pornografía y reflexionar sobre los discursos patriarcales y violentos que se reproducen en el porno masivo, así como proponer creaciones pornográficas desde el cuidado, que muestran narrativas a partir de la diversidad de placeres sexuales,  cuerpos, historias, tiempos, trascendiendo lo permisible desde los límites morales del Estado y sus instituciones.

Así, ante la ausencia del placer sexual como tema en la ESI, el Posporno se ha convertido en un espacio de incidencia en esta área, a través de reflexiones y aportaciones desde narrativas alejadas de la lógica heterosexual, capacitista, gordofóbica, racista y colonial que hay en el porno masivo, ha intervenido en pro de una Educación Sexual Integral. El Posporno ha sido una postura política contra discursiva del porno masivo o mainstream, una propuesta para habitar el placer sexual pornográfico desde lugares más cuidados.

Es importante visibilizar las raíces transfeministas del Posporno y la presencia de la disidencia sexual en la construcción de representaciones no heteronormadas, tan necesarias cuando se habla de Educación Sexual, así también la apuesta política que tiene la comunidad Posporno en la compartencia de saberes que aporten a la Educación Sexual Integral; val flores, escritora, feminista, lesbiana y pro sexo, en su publicación “El derecho al gemido. Notas para pensar la ESI desde una posición prosexo” (2019), aborda otras alternativas educativas desde las colectividades:

“…la ESI se presenta como una economía pedagógica de los saberes, los cuerpos, los placeres y la imaginación que es urgente interpelar y contrastar con otros modos de producción de saberes no escolarizados vinculados a esxs “otrxs” que fueron lanzadxs a los márgenes de la ciudadanía sexual, como lxs trabajadorxs sexuales,  practicantes de BDSM, productorxs y consumidorxs de pornografía y posporno, alianzas poliamorosas o pactos no monogámicos, etcétera.” (Flores, 2019).

 Así, la autogestión del proceso de producción Posporno parte de un discurso contrasistema, una vía de acción para crear pornografías desde el cuidado, la diversidad y autonomía de las personas que hacen Pospornografía, partiendo de lugares anti prohibicionistas, reconociendo la experiencia del placer sexual en el universo que eso significa.

Se vuelve necesario reflexionar constantemente sobre los discursos pornográficos estereotipados aún existentes en el Posporno, aprender a acompañar las diferencias que pueden existir en los procesos colectivos de creación o difusión Pospornográfica, explorar la diversidad de lugares desde donde se puede habitar, dejar de centralizar la experiencia en lo visual y genitalista. Y también es necesario encontrarse desde el sentir, el goce, el placer, tejer redes entre personas y colectivos que hacen pornografías desde el cuidado y que participan en la Educación Sexual.

En el libro de compilaciones realizado por Miriam Solá y Elena Urko: “Transfeminismos. Epistemes, fricciones y flujos”, las activistas y performanceras post porno Post Op aparecen con un escrito nombrado “De placeres y Monstruos: Interrogantes en torno al Post Porno” donde comparten esta reflexión:

El PostPorno es intrínsecamente político. El porno mayoritario ha perpetuado históricamente unos estereotipos de sexo género y normalidad corporal. A través de la repetición de unos estándares nos muestran qué cuerpos son deseable y cuáles no, qué prácticas son sexuales y cuáles no…Decide qué se supone que es el sexo ignorando una multitud de prácticas y cuerpos, o mostrándolos como abyectos o anecdóticos”.(Post Op, 2014).

Así, el Posporno ha abierto un camino que abona a la Educación Sexual de quienes consumen pornografía, una posibilidad desde el placer y la fantasía para mostrar otras prácticas sexuales desde el cuidado, otras pornografías posibles que se alejen de los parámetros heterosexuales, normativos y moralistas, la discusión de si se consume porno o no es insostenible porque prohíbe la exploración del placer sexual, el cuestionamiento deber ir dirigido hacia qué tipo de pornografía se está produciendo y consumiendo en su mayoría y las posibilidades de transformarla.

El Posporno y los múltiples Pornos desde el cuidado, son una apuesta política comunitaria, de acompañamiento y cuidado colectivo de quienes habitan desde diversos espacios el placer sexual.

Fuentes:

Flores, V. (2019). El derecho al gemido. Notas para pensar la ESI desde una posición prosexo. Argentina. 249-254. Debate Revista Mora N°25.

Milano., L. (2021). El Dedo en el Porno, r/goces entre teoría, feminismos y pornografía. Argentina, Editorial Madre Selva.

Save the Children. (2020). (Des) información sexual: Pornografía y Adolescencia. España.

Solá, M. y Urko, E. (2014, 3ª edic.). “Transfeminismos. Epistemes, fricciones y flujos. Tafalla. Editorial Marea Negra.

*** La ilustración que acompaña este artículo está basada en el video MIAU: Movimiento insurrecto por la autonomía de una misma. Puedes verlo aquí: https://hysteria.mx/miau/


Soy Lima, transfeminista y pro trabajo sexual, el dolor, la rabia y el placer son mi trinchera. 

IG: @unalimalimon

Abrir publicación
ilustración por Marian

El poder de las vulvas Por Honey Nagiko

ilustración por Marian
ilustración por Marian

por Honey Nagiko

“¡Eres una hedonista!” Siempre lo escuché como un insulto. Dicho con resentimiento. Con coraje. Casi con odio. Y eso que la apreciación venía de mis “amigos”, tan liberados, según ellos, de los paradigmas religiosos, pero muy castigadores hacia quienes asumimos la búsqueda del placer como nuestra brújula. Tan interiorizado su temor al gozo, su culpa ante la complacencia, y su necesidad de castigar para redimir. Hedonista. Como si el placer fuera un pecado.

Pero qué digo, ¡Si sí lo es! Y bueno, no uno, sino varios. Y capitales. El placer de comer: gula. El placer de descansar, del “dolce far niente”: pereza. El placer de coger: lujuria. ¿Tendrá el placer algo de peligroso que prácticamente todas las religiones, gobiernos, culturas y sociedades han considerado imprescindible estigmatizarlo, al punto de castigar a quienes lo practican libremente?

El castigo y el control obsesivo surgen, la mayoría de las veces, del miedo. Del miedo a que el placer se pueda convertir en un obstáculo. Del miedo al poder que el placer puede tener. ¿Pero qué poder puede tener el placer? Sigamos un par de pistas:

La primera es muy obvia y reduccionista, pero también es cierto que es la base de toda economía: el poder de crear más seres humanos. El poder de generar un recurso indispensable para crear riqueza, es ciertamente un poder y un recurso que ha sido controlado por milenios. No por las poseedoras de las cuerpas que ostentan ese poder, sino por quienes regulan la riqueza y cómo se produce. Poder que aún recae, a su vez, en ciertos linajes legitimizados como capaces de gobernar. La perpetuación de estos linajes, sin la interferencia del semen de hombres pertenecientes a otros grupos, es lo que ha motivado los elaborados discursos religiosos hechos para que las mujeres auto regulen su deseo y el acceso a sus vientres. Aunque lxs cuerpxs de lxs mujerxs han sido controladas físicamente, la mayoría de las veces este control se ha ejercido a través de ideas falsas sobre sus propixs cuerpxs y su propio placer, las cuales han moldeado su identidad como “mujeres”.

El control religioso, social y mental que se ejerce sobre el placer de lxs cuerpxs con vulva se puede condensar en una palabra: virginidad. Tantas generaciones de mujeres mutiladas por el sentimiento de culpa y vergüenza, educadas para sentir miedo y rechazo ante la capacidad de su cuerpo de sentir deseo, y de satisfacerlo. Una educación en la que sistemáticamente se ha dejado fuera el conocimiento de los órganos de placer de lxs cuerpxs con vulva, de los líquidos que emanan de ellxs, y de cómo hacerlxs correr. Y no puedo dejar de mencionar las mutilaciones de clítoris, aún practicadas. No hay adjetivo que pueda describir el inefable horror de esta práctica, sobre todo cuando las mutilaciones son llevadas a cabo por otras mujeres. Una mutilación aún más violenta e irreversible.

La persecución y el castigo del placer no han sido únicamente religiosos. El Calibán y la Bruja, es el ensayo histórico en el que Silvia Federici plantea la tesis de cómo fue necesario castigar el ocio, el juego y la lujuria (sobre todo la de las mujeres consideradas “ancianas”, quienes durante buena parte de la edad media no eran desexualizadas y ejercían más o menos abiertamente su sexualidad), los  cuales eran mucho más aceptados y cultivados en las sociedades medievales que en las modernas, para moldear una sociedad lo suficientemente obsesionada con la productividad como para autoesclavizarse voluntariamente al trabajo. Esto es, para construir los cimientos del capitalismo. La infantilización del juego y la estigmatización del ocio y del placer fueron sólo dos estrategias para construir, a lo largo de varios siglos, al perfecto humano ciudadano del capitalismo; quien sólo se permite tener acceso al placer sin culpa durante los dos últimos días de la semana inglesa, esto es, durante el fin de semana.

El control de la reproducción y la obsesión por la productividad no son las únicas causas por las que el libre ejercicio del placer es considerado como algo que pone en peligro “al sistema”. Sigamos otra pista: el tantra. Ciertamente el término engloba una gran cantidad de prácticas, filosofías y paradigmas. Para propósitos de este ensayo, nos referiremos al tantra como una práctica sexo-religiosa entre ciertos practicantes devotos en la India. En las religiones tántricas el sexo es una práctica espiritual, una forma de conectar con el poder divino.  Lo que más se venera en las religiones tántricas es el yoni, o, en otras palabras, la vulva y la vagina. En prácticas tántricas patriarcales, los practicantes tienen sexo con “prostitutas sagradas”, de quienes obtienen el poder de conectar con lo divino e “iluminarse”. Así, el tantra coloca a la unidad creada por la vulva, la vagina y la matriz como un portal cósmico a través del cual se puede acceder al poder divino. Un portal que en sociedades patriarcales sigue siendo controlado por hombres, para beneficio de ellos mismos.

Me interesa explorar junto con ustedes, querides hysteriques, una pista más sobre el poder de lxs cuerpxs con vulva. Charlando con un ex-colega bastante machirulo sobre edad y sexo, me confesó que los hombres prefieren a las mujeres más jóvenes porque tienen menos deseo sexual y son más fáciles de satisfacer. Estudios científicos (y no es que yo crea en la capacidad incuestionable de las ciencias para producir verdades, la verdad, pero el dato viene al caso en esta caso crítico), revelan que, mientras que los hombres llegan al pico de su deseo sexual alrededor de los 20 años, las mujeres experimentan el mismo pico de deseo sexual alrededor de los 40. El miedo a la vulva dentada o devoradora, una vulva insaciable, probablemente nace ahí: una mujer de 40 años o más tendrá un apetito sexual que un hombre de su misma edad, mayor o ligeramente menor no podrá satisfacer. Esto, obviamente hablando desde un paradigma heterosexual, en el cual el placer “femenino” depende de la penetración prolongada o repetitiva; lo que desafortunadamente sigue definiendo la forma en la que viven el placer trillones de cuerpas en la planeta.

Esta plática me hizo recordar el amargo y tajante comentario que alguna vez escuché de una colega: “Las mujeres a los 40 desaparecemos”. Lo que desaparece, o disminuye, en realidad, es la capacidad del miembro masculino de gozar de erecciones una o más de una vez durante el mismo encuentro sexual a medida que los hombres envejecen. Lo cual, en el imaginario heterosexual patriarcal, es directamente proporcional a la capacidad de un onvre de satisfacer a una cuerpa y a su vulva mediante la penetración, sobre todo cuando la compañera de juegos es poseedora de una vulva y una vagina de alrededor de 40 años o más.

Acá por supuesto cabría una argumentación que podría ser larga sobre cómo, sea que el susodicho tenga 20, 40, 60 o 150 años, el miembro masculino desafortunadamente no está diseñado para provocar un orgasmo en unx cuerpx con vulva. Esto, como sabrán muches de ustedxs queridxs hysteriquxs, se logra con las manos y sí, en las edades moderna y posmoderna, también con ayuda de ciertos tipos de “juguetes” sexuales.

El placer de las vulvas y las vaginas es un poder que ha sido controlado para controlar, a su vez, la reproducción, la mano de obra, la “pureza” de los linajes que han gobernado los muchos mundos creados por lxs humanxs, así como para construir sistemas económicos basados en la explotación. E incluso, para controlar el acceso a “lo divino”. Conocer nuestrxs cuerpxs con vulva, saber cómo estimularlas para que se pongan jugosas, para regalarnos orgasmos; es la rebeldía que tenemos siempre tan a la mano para contrarrestar milenios de control religioso, político, económico y social sobre el placer de nuestrxs poderosxs cuerpxs con vulva.

[divider]

Honey Nagiko es exploradora de cuerpxs y placeres. Hedonista por elección y de profesión. Tuvo su primer orgasmo accidentalmente a los 9 años, jugando a escalar un tubo. Fue censurada por sus progenitores y desterrada a las sombras, donde el placer sexual era “algo malo”. Comenzó a recuperar la capacidad de disfrutar de un placer sexual sin culpas y autoamoroso hace 13 años. Se reencontró con su propio poder para regalarse orgasmos a través de la autoexploración y con ayuda de otrxs activistxs del placer.

@honey.nagiko

https://www.instagram.com/honey.nagiko/

 

Abrir publicación

La revolución del culo

por Daniela Solís Rangel – Sora. 

 

Odio mi culo, odio que no sea jugoso, odio que no sea grande, odio que sea huesudo, odio que mis hip dips sean tan marcados, odio que sea plano. 

Recuerdo cuando estaba en la adolescencia y anhelaba ver redondear mis caderas y tener un culo hermoso, realmente lo deseaba, no sólo en esa etapa, hasta la fecha sigo añorando que el reflejo que tengo cambie a uno más carnoso. 

Me acuerdo que cuando tenía trece años estaba viendo un documental donde te explicaban la transición corporal que se experimenta de la pubertad a la adultez (claro que las especificaciones eran señaladas desde el binarismo de género y la hegemonía). 

A las mujeres les crece el pecho y se les redondean el abdomen y las caderas

Me da gracia recordar aquellas palabras como si fueran la regla, lo ansié y lo esperé durante años. Mi sorpresa fue que jamás vi mi cuerpo con esas características, mis caderas no son redondas y mi culo es el menos colosal que he visto. 

Un afearse frente al espejo, siempre atado a las ansiedades y las comparaciones con lo normativo, con aquel prototipo establecido como bello. Lo alejada que me comencé a sentir de la silueta femenina. Me obsesionè. 

La obsesión comparativa es monstruosa, te carcome mirando incisivamente cada detalle de esa parte que detestas, lo mucho que te falta o lo mucho que te sobra, es un demonio que te susurra al oído con odio venenoso lo alejada que estás de pertenecer al deseo, te vuelve hostil, perdiendo toda línea de cordialidad con tu propio cuerpo. 

¿Cómo se recupera la bondad con una misma después de llevar años tratándote tan abusivamente?

Mi relación con mi culo es la más tormentosa que he tenido, los años que llevo detestando verlo, lo poco deseable que me he sentido por cómo se mira y lo mucho que me he acortado el placer que me da. Es gracioso que esta parte de mi cuerpo sea una de las que más me brinda disfrute, porque me encanta sentir tacto, apretones, humedad sobre ellos, considero que esta es su revolución para que lo note, para que lo goce. 

Pero lo que más me invade es que mi cuerpo y culo pequeño no son deseables, mi placer lo he transitado desde mi apariencia y perspectiva física y, como no me gusta lo que miro acorto esta experiencia, la vuelvo banal y me deslindo para que ojos ajenos me digan si me desean o no, si merezco placer o no. 

Pienso en lo doloroso que ha sido vivir mi placer desde este lugar, a partir de la enajenación de mis formas, no me reconozco porque no habito la pertenencia de este cuerpo, me siento forastera ante la dicha de sus sentires y experiencias. ¿Qué significa mi placer?, no sé, no entiendo, que alguien me cuente. 

Tal vez para encontrar indicios debería escuchar a quien llevo tiempo ignorando. 

Me imagino a mi culo gritando: «¡Queremos placer, merecemos placer!». Estoy segura que cerraría calles y haría un plantón para hacerse escuchar, realizando su propia revolución ante esta sociedad culera que me ha hecho rechazarle, encararía a la gente con la que me he compartido y le ha despreciado. Estoy segura que si dependiera él se sentaría en sus jetas y les diría: «¡A ver!, dime que no lo estás disfrutando». 

O me imagino otro escenario, uno más personal. Me espera con un cartel al fondo que dice Intervención. 

— Tenemos que hablar. 

Yo lo miro con duda y desconfianza, no estoy lista para escucharle. Se le nota enojado. — Tienes que agarrar el pedo mija, ya estoy hartooo de tu desprecio e indiferencia, tú piensas que porque no me miro como: “¡un buen culooo, un sabroso culooo, un graaan culoooo!», no merezco gozar. Y discúlpame, pero no hay peor pendeja que la que se cree todo lo que le dice la hegemonía colonial y patriarcal—. Y ahora que le escucho pienso que mi culo es muy listo. Tanto desprecio lo volvió neurótico y agresivo, no es para menos. 

Este culo al que sólo lo he mirado para criticar, ¿me está pidiendo compasión o que me ponga perra en contra de este sistema que nos ha hecho considerar que la belleza sólo existe en aquellas formas que son consumibles? 

Porque pienso, ¿para quién quiero que este culo sea agradable de ver?, ¿de verdad se trata de mí?, ¿este culo no redondo se revela ante la belleza hegemónica para defender su lugar? 

¡Sí!, existimos culos feos, ¿y qué? 

La forma de mi culo es una venganza ante el canon de belleza patriarcal que me ha hecho creer que sólo existe una forma de ser deseable, mi culo no se consume, ni se considerará gustoso de saborear para aquellas personas que están nubladas por la hegemonía de la belleza. Lo feo como resistencia a lo perfecto, mi culo como resistencia a la violencia estética. 

No pretendo quererlo, no por ahora, pero sí comenzar a mostrarlo y experimentarlo más para incomodar mi propia percepción de belleza, para dejar de esconder esa parte de mí que creo imperfecta, quiero dejar de acortar el placer que me hace sentir, quiero dejarme jugar con este culo enojado por tanto rechazo, quiero dejar que se mueva, que golpetee caderas ajenas con goce, que sea manoseado de una forma rica, que sea lamido y mordido, quiero gritar de placer por tanto deleite que llega a sentir. Y tal vez, sólo tal vez, pueda ir comprendiendo que la belleza que tiene no radica en sus formas.

[divider]

Daniela Solís Rangel. Veinteañera en crisis que estudió periodismo. Escribo sobre la cotidianidad, la sensibilidad y el hallazgo.
Instagram: @s.o______r.a

 

Abrir publicación

A las Vacas Sagradas se les Sacrifica.

Lechedevirgen
23 03 23

Acudí como artista invitadx a la inauguración de la exposición “Imaginaciones Radicales: Una Lectura Disidente de la Colección del MAM” en el Museo del Arte Moderno de la Ciudad de México. Celebro lo arriesgado en la curaduría que apostó por las voces diversas de la disidencia, con una visión actualizada que habla desde el presente y dialoga con el pasado en un recinto de tal magnitud e importancia para el panorama nacional del arte, pues posiblemente después del Palacio de Bellas Artes, el MAM sea el museo de mayor prestigio artístico en el país. Sin embargo, el motivo real de la escritura de este texto es una crítica a la jerarquía del sistema del arte y las problemáticas que de ella se derivan.

Antes que otra cosa, quiero dejar en claro que mi intención no es el de apostar por el discurso de la cancelación, el cual no sólo me resulta ineficaz en tanto a la búsqueda de soluciones a las problemáticas aquí descritas, sino que abona a una lógica punitivista que no comparto, pues criminaliza, polariza y construye una narrativa instantánea y dicotómica entre “víctima y victimario” que termina por banalizar las violencias y recrear “cacerías de brujas”, sino que al contrario, mi interés es la búsqueda de la reflexión colectiva en torno a las practicas de violencia y abuso de poder normalizadas en el mundo del arte.

Este texto, escrito desde la anécdota, la escritura autobiográfica, la crónica y el ensayo crítico, busca abrir el diálogo en torno a como desactivar estas estructuras de poder y técnicas de invalidación, desacreditación, discriminación etc. en nuestra práctica artística cotidiana derivadas de privilegios de clase, privilegios epistémicos, meritocracia y gerontocracia, entre otras.

Lo ocurrido en el MAM

Resultó maravillosa y muy gratificante la experiencia de verme incluidx en la selección de artistas junto a figuras como Graciela Iturbide, Francisco Toledo o Nahúm B. Zenil (de lo cual me siento muy orgullosx) así como recorrer la exposición al lado de colegas con quienes comparto más de una década de intercambios y vivencias en la que nos hemos visto crecer a la distancia, tan admiradxs y queridxs como Mar Coyol, Fabián Cháirez, Fershow Escárcega y muchxs otrxs como Lía García o Lukas Avendaño que aunque no asistieron físicamente sus piezas allí expuestas me hicieron sentirles cerca. Después de una hora y media de haberse inaugurado la exposición, decidí separarme de mi grupo de amigxs para poder tomar registro fotográfico de la exposición.

Casi con la sala vacía y cuándo me encontraba completamente solx, fuí detenidx de forma abrupta por alguien quién me increpó con una pregunta: “¿Eres tú el de esas fotos?” a lo que respondí que sí, que efectivamente era yo. Llamó mi atención el que no utilizara mis pronombres (elle) y también que las fotografías a las que se refería eran las de mi serie Cantos Xenobinarixs (2020) que abordan justamente el tema de la identidad no binarix.

“Me parece sospechoso qué se parezcan tanto al trabajo de Fershow (Escarcega), son peligrosamente parecidas” me comentó mientras se pegaba en la espalda con una mano y repetía la frase “lo traes aquí, lo traes aquí detrás”, yo le pregunté a que se refería, pues su uso del lenguaje, tanto corporal como verbal, me resultó confuso. Él no había sido para nada amable (al contrario de todas las demás personas con las que interactué en la exposición, pues él fue el único con una actitud hostil hacía mi persona) y yo no entendía a que venía el uso de palabras como “sospechoso” o
“peligroso” (palabras que me recordaron el argot que usualmente utiliza el estado para criminalizar y que me hicieron sentir como si yo estuviera robándole algo a alguien), entonces me aclaró con un gesto de obviedad: “Los curadores no van a querer tu obra, ni van escoger tu trabajo si se parece al de Fershow. No si le copiaste a otro artista”, entonces, le pregunté quién era y le extendí la mano para saludarle, él respondió el saludo y hasta entonces me dijo su nombre.

He decidido omitir su nombre porque como he dicho antes, el motivo de este texto es el de hacer visibles las problemáticas del abuso de poder y violencia derivados de la verticalidad del sistema del arte y sus jerarquías, y no el de buscar perjudicar de ninguna persona, ya que no se trata de una cuestión personal sino estructural. Tampoco veo necesario el nombrar públicamente a alguien que no necesita más reconocimiento del que ya tiene, por lo que he decidido no darle más publicidad en este escrito. Sin embargo, puedo decir que irónicamente se trata de un artista abanderado
por la diversidad sexual, defensor de los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ en México, que incluso formó parte de la generación que inició el Movimiento de Liberación Homosexual desde 1978.

No le reconocí, pues a pesar de saber sobre su trabajo y trayectoria nunca lo había visto en persona, ni tampoco nadie me lo había presentado. Yo le respondí que sus comentarios me resultaban invasivos, que mi trabajo artístico jamás lo he hecho pensando en el gusto de los curadores, o los jueces de las becas o los directores de las instituciones (porque de hacerlo de esa forma no sería un trabajo honesto ni auténtico, sino que estaría tratando de agradar con tal de obtener algo a cambio, cuándo confío totalmente en la calidad de mi trabajo y en la relevancia de mis propuestas), que mi
forma de hacer arte es muy extensa, qué mi trabajo artístico se ha abierto paso sólo, que quizá si realmente lo conociera se hubiera dado cuenta de todos los errores de interpretación que había cometido y de lo cerrada que resultó su visión, y que además, esas fotografías no las había propuesto yo, sino que fueron seleccionadas por Katnira Bello, como curadora de la exposición y que con ella podía discutir sus dudas e inquietudes. De hecho, los aspectos por los cuales considero que este artista comparó mis fotografías de Cantos Xenobinarixs con la obra de Fershow (colores estridentes y
elementos simbólicos de la identidad mexicana) hacen referencia a los colores de la bandera no binaria y también reflexionan sobre ese mismo tema en el contexto nacional actual.

La realidad es que cuándo me dijo su nombre sentí una fuerte decepción, decepción de saber que aquel pionero cuyo trabajo que resultó tan importante desde hace ya casi 50 años para luchas sociales y los derechos humanos, alguien que vivió la represión de aquella época que apenas yo apenas puedo imaginar, se había convertido en un juez gracias a la gerontocracia y meritocracia, en una persona que sólo puede enunciarse desde una posición de poder, desde el “yo estuve antes que tú / yo tengo más trayectoria que tú”, incluso me hizo saber su currículum en menos de un 30 segundos, diciendo un montón de cosas y logros personales que no recuerdo con exactitud por la sorpresa que me generó el darme cuenta que después de tantos años, alguien quién yo veía con admiración por ser una pieza clave de los movimientos políticos de las diversidades y de las revoluciones artísticas en el país se había convertido en una figura de autoridad.

Le mencioné que lamentaba mucho haberlo conocido de esta forma, mientras la frase “nunca conozcas a tus héroes” pasaba por mi cabeza, y pensaba también en lo mucho que me hubiera gustado compartir con él y aprender de él, cosa que ya no es de mi interés después del mal sabor de boca que me generó su personalidad, actitud y actos hacía mi persona.

Él, molesto por lo que imagino interpretó como un acto de desobediencia de mi parte por no haberlo reconocido al instante, contestó de una forma golpeada, subiendo la voz y entrecerrando los ojos: “Pues si tu dices que yo soy invasivo, yo digo que tu eres un irrespetuoso”. Acto seguido se dio la vuelta y me dejó hablando solx.

Entre el enojo, la confusión y el shock, sólo atiné a gritarle (porque ya estaba algo lejos) que lo que estaba haciendo no era justo, a lo qué el respondió con una mueca de asco mientras me miraba de arriba abajo: “Tú no me vengas a hablar a mí de justicia”, afirmando mi sospecha de que de verdad él creía que yo estaba plagiando a Fershow, un artista con quién además sostengo una relación de admiración mutua, con quién mantengo una amistad desde hace más de una década y que desde que nos encontramos hemos querido hacer colaboraciones juntxs, pero que por alguna u otra razón no han sucedido aún.

Este “artista consagrado y pionero de la fotografía” fue agresivo conmigo sin siquiera importarle conocer mi nombre ni mucho menos mi trabajo, pues creía que yo era fotógrafo cuándo realmente me dedico al performance desde el 2009, además de que la serie fotográfica a la que se refería es una editorial creada en colaboración del fotógrafo Herani Enríquez para la revista Noula, y que justo al lado estaba expuesto el registro fotográfico de mi performance Adiós al Clóset (mismo que tuve la oportunidad de presentar el pasado 28 de junio en el MAM como parte de esta misma exposición), fotografías que seguramente pensó que eran de alguien más. Tampoco respetó mis pronombres y por supuesto nunca me los preguntó, asumiendo que soy un hombre CIS género como él, a pesar de que mi expresión de genero y la ficha técnica de mis obras decían lo contrario. Este artista fue invasivo al abordarme y darme un “consejo” que sonó a amenaza, “consejo” que nunca pedí y que no necesito.

Mi sorpresa era grande, había sido ninguneadx, agredidx (“corneadx” o “embestidx” mejor dicho) por un vaca sagrada, varón CIS homosexual representante de la defensa de los derechos humanos de las diversidades, en medio de una sala enorme del Museo de Arte Moderno, sala repleta de obras que hablaban de respeto, inclusión y diversidad (contando las de este mismo artista también) y que se presentaba como una exposición creada “bajo una perspectiva de género, no bajo la óptica del binomio femenino/masculino, sino como un reconocimiento de la diversidad”, justo como decía el texto de sala.

Descolonizar las prácticas artísticas

Estos hechos me hicieron querer escribir este texto, no como una crítica a este artista, sino como una crítica al propio sistema del arte que produce y sostiene estas subjetividades, interacciones y mecanismos, porque me pregunto: ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que artistas/ curadores/ historiadores/ directores que se benefician del peso institucional, de su trayectoria y de su renombre sigan pisoteando, humillando y atacando a artistas jóvenes? ¿A caso ya olvidaron cuándo ellxs mismxs lucharon contra esas instituciones a las que se adhieren ahora?, ¿A caso la única forma de vincularse con las nuevas generaciones es a través de la agresividad, de la hostilidad, de la imposición, la humillación, demeritando el trabajo y decirnos como tenemos que hacer las cosas? ¿A caso ellxs no aborrecían, tanto como yo lo hago ahora, esas mismas figuras de autoridad en las que se terminaron convirtiendo?

He decidido dejar de normalizar esa lógica y sus violencias, e invito al lectorx a hacer lo mismo de una vez por todas. Yo ya no pienso seguir con el juego falocentrista de “quien la tiene más grande / quién tiene más trayectoria” con el que los machos del mundo del arte siguen tan fascinados. Conmigo no, cariño. Hay perras que ladran, pero otras mordemos, y mordemos porque estamos hartas de sus estructuras coloniales de dominación, sistemas jerárquicos, verticales, patriarcales y eurocéntricos por más que duela reconocerlo, estructuras que siguen muy dentro de las prácticas artísticas en México y que benefician a quienes están arriba a costa de quienes están abajo y que en lugar de construir comunidad de forma horizontal terminan por generar separación, exclusión y la destruyen. Porque como dice la activista y feminista boliviana, María Galindo: “Ante el poder no te empoderas, te rebelas”.

También estoy hartx de la competencia. Sí el trabajo de alguien que admiro tanto como Fershow, se parece al mío o viceversa, yo lo celebro, celebro que nuestras comunidades disidentes estemos en la misma página, en el mismo sentido, en el mismo frente. Celebro que podamos estar todas juntas y también revueltas que nuestras obras se entrelacen, se nutran unas con las otras, muten y se contaminen, celebro generar lazos y puentes, referencias, genealogías, etc. Incluso si existe disenso y la crítica, que siempre serán bienvenidas, pues no necesitamos estar todas de acuerdo en todo para entender que aún así podemos confluir con el otrx en lo común.

Celebro y hasta me parece un halago que las personas que vean mi obra piensen que mi trabajo es parecido a otrx artista con quién comparto ideales y sueños, y lo celebro porque eso no me quita mi identidad artística, ni mi a propia trayectoria, ni mis propios logros, ni le resta poder a mi obra o la del otrx artista, al contrario, potencializa el trabajo de toda una nueva generación que ya no quiere seguir compitiendo entre ellxs, ni se preocupa por lo que piensen los “artistas consagrados” desde sus posiciones de poder, sino que quiere organizarse para generar mejores mundos posibles para las generaciones que vienen, porque realmente eso es lo que nos importa.

Ya no estamos en el siglo XIX para seguir creyendo que los “artistas consagrados” son “genios”, que hay que buscar crear la “opus magna”, que el arte desde ser único e irrepetible, que el arte es arte siempre y cuándo no se parezca a nada antes creado, que el arte es arte siempre y cuándo personas con poder lo legitimen como tal. Llamarme artista es mi propia venganza contra la exclusión al apropiarme de un término que en otras épocas y contextos hubiera estado fuera del alcance para alguien como yo, como ha sido el caso de las constantes y notables omisiones que ha hecho la historia del arte con artistas mujeres, disidentes sexuales, poblaciones trans, travestis o no binarias, racializadxs, con diversidad corporal, etc.

Confío en que es posible descolonizar la forma de relacionarnos en las prácticas artísticas, descolonizar y horizontalizar la forma de interactuar entre artistas, curadores, directores, etc. y desengancharnos de las estructuras de poder que nos ha dejado ese modo colonial y paneuropeísta de actuar.

En los 1.946 millones de kilómetros cuadrados que tiene México caben 24 de los 49 países que conforman el continente europeo. De hecho, para ser considerado un continente tendría que ser una gran extensión de tierra rodeada por cuerpos de agua, por lo que en todo caso debería considerarse como Euroasía, o incluso al revés Asiáeuropa debido a la extensión del territorio.

Sin embargo, antes Plutón dejó de ser un plantea, que Europa un continente. Europa no es el mundo entero y aún así ¿vamos a seguir reproduciendo y alimentando los discursos eurocéntricos de competencia, poder y autoridad que se han heredado/infiltrado en el arte, incluso en el arte disidente creado por personas pertenecientes a la diversidad de género y sexual?

Aún aunque el arte parece ser un lugar de libertad, respeto y transformación social, la realidad es que la gran estructura que mantiene el sistema del arte como lo conocemos, esta plagado de casos de abuso de poder, explotación y precarización que continua manteniendo en burn out a lxs artistas más jóvenes, quienes son pionerxs en sus propias historias, en sus propias ciudades, comunidades y contextos, y que resultan lxs más vulnerables, mismxs que en su mayoría no se atreverán a decir lo que viven justamente por la posición de vulnerabilidad en la que se encuentran y que por ello mismo soportan a diario los malos tratos de profesores, jefes, curadores, museógrafos, otros artistas de mayor trayectoria o de mayor edad, etc. Al mismo tiempo muchas personas en posiciones de poder preferirán normalizar estas prácticas de verticalidad porque así fue como consiguieron los lugares en dónde están y porque no quieren ver afectadas sus relacionales laborales.

Todxs conocemos a unx becarix, estudiante, pasante o artista que al ser considerdx “amateur” o “principiante” son (fuimos/somos) tratadxs como si no tuvieran derechos y que lamentablemente han (hemos) aceptado de forma tácita y sumisa ser explotadxs bajo el ritmo de las exposiciones, semanas del arte, bienales, galerías, museos, etc. La verticalidad está en todos lados ¿Cuántas personas que trabajan, exponen, enseñan o colaboran en estas instituciones relacionadas al arte, se detienen en aprenderse el nombre de lxs trabajadorxs del aseo, del personal de montaje, lxs de la cafetería, la librería, la tienda de recuerdos, de lxs veladores y guardias? y ¿Qué pasaría si, por ejemplo, yo sufriera un accidente en un performance? ¿A caso algún festival, espacio artístico o institución cultural está dispuesta a darme seguro médico, a asegurar mi derecho al acceso a la salud, como regularmente se hace con los trabajadores de cualquier negocio o empresa? La empresa billonaria del mercado del arte no paga, ni lo que se considera un salario mínimo (ni mucho menos da prestaciones) a quienes creen que funcionaremos como simples peones desechables en sus engranajes clasistas.

En mi caso, y después de haber vivido durante varios meses en la etapa terminal de una enfermedad crónica y degenerativa que no logró asesinarme, no tengo el tiempo de cuidar las apariencias ni mucho menos si eso significa que debo aceptar someterme a estas formas de abuso de poder, cuya herencia podríamos rastrear hasta los sistemas de castas y esclavitud, que por supuesto se reproduce en el mundo arte.

fotografías por Ana Victoria Cárdenas

¿Qué significa ser pionerx?

Si bien se respeta, valora y reconoce el trabajo de nuestrxs antecesorxs, aún más tratándose de una genealogía tan particular como la del legado de las diversidades sexogenéricas en un contexto histórico en el que se ha tratado constantemente de callar, borrar, patologizar, encarcelar y aniquilar a nuestras comunidades, también es de suma importancia manifestar que reconocer esas aportaciones no implica dejar pasar por alto ninguna forma de violencia, discriminación o abuso de poder, utilizando la crítica (en este caso al menos) con el propósito de llegar al diálogo y encontrar disposición para la reflexión, el cambio y la reparación del daño.

Para continuar trayendo el diálogo a María Galindo, recuerdo una de sus ideas vertidas en su libro Feminismo Bastado (2021) apropósito de construir otro tipo de alianzas: “las alianzas éticas (no ideológicas) nos empujan a repensar las alianzas no explicitadas
que son las que hoy circulan sin ser discutidas” entre ellas las “alianzas generacionales, que terminan o instalando una mirada gerontocrática en lxs jóvenes, o a la inversa un rechazo generacional hacía lxs mayores”, en este sentido, buscar alianzas éticas y no esencialistas ni instantáneas al interior de la comunidad artística y las colectividades de la diversidad sexogenérica, también implica transformar las formas de organización normalizadas que sostienen el statu quo y por tanto las posiciones de poder que de allí se desprenden, para con ello transcender ideas caducas como el hecho de pensar que todo lo que hicieron las generaciones anteriores es perfecto, necesario, histórico, heroico, etc. y por lo tanto les convierte en figuras incuestionables y blindadas.

Estoy consciente del valor histórico que tiene el trabajo de lxs pionerxs que han abierto el paso y brecha, que han construido de forma muy comprometida y arriesgada un camino muy necesario para que las nuevas generaciones podamos caminarlo, pero estoy totalmente en contra de tener que pagar casetas, derecho de piso o rendir tributo, pleitesía o reverencia a nadie, sea quién sea, más cuándo ese camino creado por nuestrxs antecesores y ancestrxs, un camino trans-cestral, ha sido un esfuerzo colectivo, legado del que nadie debe beneficiarse a título personal. Si algo me ha enseñado la furia travesti, trans y no binaria que me atraviesa el cuerpo y el de mis hermanas, es nunca dejar que nadie pase por encima de mi ni de noso-trans/nosotrxs, en ningún contexto de ninguna manera.

Al comunicar lo ocurrido a las curadoras de la exposición, a mis amigas y lxs demás artistas con quienes celebramos en esa noche de cantina, las sorpresas no acababan: múltiples testimonios de situaciones similares con el mismo artista, malos tratos, formas ofensivas de acercamiento, abuso de poder y un largo etc. También surgieron otros testimonios de actos similares con otros artistas de generaciones anteriores, pero lo que más me sorprendió fue el argumento constante: “Así son ellxs, son de otra generación, ya están grandes”. ¿De verdad es suficiente argumento para permitir este tipo de actos, para seguir soportando ser tratadxs como basura?, o peor aún ¿No vamos a intentar dialogar con ellxs sólo porque pertenecen a otra generación?, ¿Qué no acaso eso es otra forma de invalidación y subestimación, al hacerles creer que siempre están en lo correcto? entonces, ¿Realmente se reconocen sus conocimientos o simplemente es un simulacro? y además, en este caso yo tuve que enfrentarme a estas violencias en un día y en una ocasión que significa un gran logro personal (pero también colectivo) tomando en cuenta que soy unx artista que nació, creció y vive en Querétaro y no en la capital, disidente sexual, con un trasplante renal y diversidad corporal, prietx, con inmunosupresión, no binarix, y cuya obra habla de cosas tan necesarias como incomodas (cómo el resto de lxs artistas en esa exposición) en un país con altos índices de odio (Querétaro es el tercer estado con mayor discriminación a nivel nacional acorde a la Encuesta Nacional Sobre Discriminación 2022 del INEGI) y con instituciones llenas de prejuicios, explotación, saqueos y extractivismos históricos a grupos como a los que pertenezco.

Entre más trayectoria, fama, reconocimiento y/o poder poseas, más compromiso y responsabilidad tienes con la comunidad, la misma comunidad que te puso en ese lugar que ocupas y que te sostiene, justo como se supone que tu tendrías que sostenerla también, aún más al tratarse de las nuevas generaciones de la población de la disidencia sexogenérica, con quienes se tendría que construir en conjunto, en un intercambio transgeneracional desde el reconocimiento de tus propios límites y no desde la soberbia, con alianzas éticas y con una visión que abarque el pasado y el presente hacía mejores futuros.

Por supuesto que estoy consciente de que en algún momento las nuevas generaciones también habrán de criticar mi trabajo y mis ideas, sin embargo, espero ese momento con mucho entusiasmo, porque significa dos cosas muy importantes: que logré vivir muchos años (cosa no tan fácil de decir al tener un trasplante) y que entonces tendré la oportunidad de aprender de quienes en el futuro estarán marcando la pauta en torno a las necesidades más actuales y urgentes, y con ello se transformará mi trabajo también.

Parte de mi trabajo consiste en tratar de generar caminos menos violentos y complicados para que quienes vengan después de mi no tengan que pasar por lo que yo pasé, como dice Lemebel: “Hay tantos niños que van a nacer con una alita rota, y yo quiero que vuelen compañerx”.

Quizá yo no tenga la trayectoria que tienen los “artistas consagrados” como el que me atacó en esta ocasión, ni la de los grandes nombres de la historia del arte occidental, pero cuándo pase el tiempo y sí me toca ocupar el espacio de lxs precursores, de algo estoy muy segurx: Yo no quiero ser una vaca sagrada. No quiero ser alguien que con tantos años de experiencia y con tantas cosas positivas que puede compartir con las nuevas generaciones de artistas a quienes les toca seguir cambiando el mundo, escoja atacarles de la nada, reducirles, humillarles, reclamarles, o dar “consejos” no solicitados y tratar mal a las personas que no conozco sólo porque en mi cabeza creo que todo mundo debe escuchar mi opinión. No quiero ser una vaca sagrada, porque a las vacas sagradas tarde o temprano, se les sacrifica.


Lechedevirgen Trimegisto (1991) es el seudónimo del artista mexicanx no-binarix Felipe Osornio, conocidx por desarrollar una práctica artística expandida que abarca un amplio abanico de propuestas híbridas, combinando la disidencia sexual, la cultura popular, los saberes brujos y la ciencia con el arte de performance, la creación de imágenes, el video y la escritura. Referente de la pospornografía y el arte queer/cuir latinoamericano, su trabajo contiene una fuerte carga política y se considera a sí mismx un organismo híbrido por poseer tres riñones, resultado del trasplante renal que hace 4 años le salvó de la etapa terminal derivada de insuficiencia renal crónica (IRC) que le acompañó durante una década.

Abrir publicación

Todavía me cuesta sentir placer

por Valentina Velázquez de León

Todavía me cuesta sentir placer, en todo. En el sexo, en la comida, en el convivir, en el ir y venir. Me atraviesa como una daga el deber ser, el tener qué. Hace unos meses, antes de decidir terminar una relación de tres años, una amiga me dijo “el deber ser, no debería estar en los afectos”. Esa frase, entre otras cuantas, contribuyó a que yo por fin tomara la decisión de salir de un lugar en el que yo no quería estar desde hace mucho. En otra ocasión, estando con amigues, tomé la decisión de irme de ahí, creyendo que yo ya no quería permanecer en ese lugar, y al llegar a casa y encontrarla sola, pensé “debí haberme quedado más tiempo”, dándome cuenta que otra vez, mi deseo se encontraba atravesado por el deber ser, el tener qué. El deber ser una buena hija y llegar a casa a buena hora para no preocupar a mis padres, el tener que regresar temprano y avisar para no generarle un ataque de ansiedad a mi madre. ¿Cómo se vería mi vida, si todo este tiempo no hubiera sido penetrada por estos discursos?

En la prepa, yo encapsulaba al placer únicamente en el aspecto sexual, aunque en retrospectiva, veo que nunca sentí placer en ello, más bien, sentía violencia. En el movimiento, en lxs cuerpxs, en las palabras, en la experiencia en sí misma. Una manera de desahogar todo lo que me pasaba, mas jamás de disfrutar. Dar lx cuerpx por buscar atención.

Encuentro placer en y por sentirme acompañada, reconocida, validada.

Acompañada, reconocida, validada. Acompañada, reconocida, validada. Quiero ser suficiente. “¿Cuándo sabrás que es suficiente?” Hasta que desaparezca. Acompañada, reconocida, validada. Acompañada, reconocida, validada. Nadie me enseñó que ya soy suficiente, que ya estoy completa. Si somos seres sociales que buscan legitimación dentro de su entorno, ¿cómo hago para encontrar un balance entre la validación externa y la interna? Acompañada, reconocida, validada.

Nadie me enseñó a sentir placer hasta muy recientemente. “Dale despacio, suavecito”, cocinar rico, y sabe más rico porque comemos juntxs y nos comemos después, salir a caminar y hacer la compra de la semana, dibujar juntxs. El arte de la convivencia, de la colectividad, de una compañía que si bien involucra al deseo, también involucra el afecto, responsable y puntual.

Sigo explorando y haciéndome consciente de las cosas que me dan placer. Me doy cuenta que a veces, todavía vivo mi vida con violencia, cuando voy con prisa, cuando baso mis decisiones en lo que les demás esperen de mí, cuando trabajo todo el día y no descanso, porque en mi mente, trabajar todo el día es lo que me hará alcanzar un ideal de suficiencia. Sé que esto es mentira, pero debo negociar constantemente conmigo misma para darme placer. Tomarme el tiempo para hornear, para procurar mis vínculos, buscar y encontrar espacios que me provean de descanso. Querer. Mi placer es, localizar situaciones, lugares y actividades, en las que con toda seguridad yo pueda afirmar, “sí quiero”.

[divider]

Semblanza: Valentina Velázquez de León (CDMX, 2000) es una artista visual y escritora, quien actualmente cursa la licenciatura de artes visuales de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. Desde las disciplinas del vídeo, el textil y la re-significación escultórica, ha participado en exposiciones colectivas a nivel nacional e internacional, las cuales incluyen “Ciudad basura”, en colaboración con el colectivo “Lo que trajo el camión de la basura” y el estudio de animación “Casiopea” para el Centro Cultural España en México, Ciudad de México, México (2022); “Irracionales”, segunda edición, en colaboración con el colectivo de Irracionales, LcExpos y ElExpendio, Monterrey, México (2022); “Nuestro Derecho a la Ventana», por parte de la plataforma Microacontecimientos en Medellín, Colombia (2021); entre otras, además de su exposición individual “Espacios Necios”, en ElExpendio, Monterrey, México (2022). También ha asistido curatorial y museográficamente en la galería de El Rule Comunidad de Saberes, espacio por parte de la Secretaría de Cultura en la Ciudad de México, México, y por otro lado participado en colaboraciones de carácter divulgativo o editorial en la creación y difusión de autopublicaciones con editoriales independientes o instituciones. Sus investigaciones y prácticas se centran en una reflexión y exploración del habitar el cuerpx, el ser y el sentir, partiendo del (re)conocimiento del espacio como un conjunto de experiencias reales y virtuales sensibles, para así proponer otras maneras de hallarnos nosotrxs mismxs en el espacio-tiempo.

https://www.instagram.com/killvalen/

Abrir publicación

Conversación entre Croissant y Nads: Resistiendo desde los fuegos

🥐Croissan y  🦂Nads se conocieron por el drag. Han estado desde entonces escribiendo, compartiendo pensamientos y sentires en torno a temas diversos, como los placeres/deseos, la performance, las neuro diversidades, el burlesque, el drag, los duelos. etc. De ahí viene esta charla/entrevista en torno a lo que nos prende/erotiza, cómo construimos intimidad y nuestras prácticas como forma de resistencia al capitalismo/ capacitismo/ heterosexismo.

*Cómo re-descubriste tus deseos y como los transmutaste?

Nads: Había tenido relaciones sexoafectivas hetero, a pesar de que yo me vivía como bisexual, empecé a entrar en mucho conflicto porque me di cuenta que lo que estaba creando, es decir a nivel artístico, a nivel gráfico, como yo me expreso, como creo, pues no iba muy alineado con el proyecto heterosexual en el que estaba, o sea en ese sentido el vínculo que tenía. También por lecturas y por oídas de amigues que el deseo se construye, tanto el deseo de ser mamá, el deseo por otros cuerpos, como el deseo en general. De repente pensaba, no estoy muy segurx de si deseo esto o más bien como que me dejo llevar como por lo que se supone que es lo que debo de desear y lo empecé a transmutar cuando me reconocí trans no conforme con mi género y fue muy evidente cuando empecé a tener una relación de larga distancia y me di cuenta que la cuestión física no era tan necesaria y empecé a experimentar otras formas de desear, ser deseadx a través del sexting, de las videollamadas, hacía vídeos performeando o haciendo lip sync o haciendo acciónes que tuviera que ver con lo sensorial y que involucraba sensaciones con otros seres y se las mandaban a mi pareja. Entonces ahí empecé a transmutar eso porque yo
pensaba que mi deseo por una relación física era como vital, ¿no? Y cuando empecé a tener esta relación a larga distancia me di cuenta de la posibilidad de poder ampliar eso, me encontré muchas posibilidades y mucha creatividad en mí.

Croissant: yo tengo déficit de atención, estoy dentro del espectro autista y luego las relaciones penetrativas la verdad se me hacen raras, como demasiado estímulo, muy frenéticas, a veces también muy performativas. La mayoría de las veces que me he relacionado sexualmente, pues ha sido con hombres cis y he anotado que como que interpretan un papel, no? Y que yo también me pongo en un papel y las pocas veces que me he relacionado con mujeres sexualmente también como que las chicas interpretan ese papel masculino. No me permite concentrarme porque como que estoy analizando todo. Y de igual manera, me gusta mucho empezar una relación generando está expectativa por medio de las fotografías, de los videos, como dejar estos pequeños ,ahora sí que como Hansel y Gretel ¿Como saber que estoy siendo mirada pero desde cierta distancia? pues me ya desde ahí me genera placer ,no sé si sea considerado como for play, a veces me causan más placer que la misma actividad sexual. También siento que es una manera de conocer a la otra persona, porque te das cuenta que tanta imaginación tiene, como cuáles son sus temas favoritos,etc. Muchas veces ni siquiera hay imágenes, es puro texto. ¿Cómo huele el lugar ? ¿Cómo vamos vestidos?, cosas así. Y entre más detallado es me causa más placer y expectativa.

*Cómo construimos intimidades de ahí?

Nads: creo que es muy chido porque parte de esta transmutación que hacemos de lo que para nosotros es placer ,es que la intimidad no solamente se refiere a la cama o tener una relación sexual sino también creamos intimidad al compartir fantasías, imaginarios o creaciones. Yo encuentro mucha placer y mucha intimidad cuando comparto , por ejemplo la otra vez que hablábamos sobre burlesque y recordé los rituales de los pájaros como referentes , es algo muy sensual desde el ritual. Y siento que nos involucramos a un nivel que va más allá del del like, de la inmediatez. Me he inspirado mucho en el texto de Audre Lorde de Los usos de lo erótico para reconocer otras formas de experimentar placer de maneras que no me había imaginado nunca pero que si había experimentado, como cocinar, leer, masajear, amarrar, perforar, etc. y que sin duda cuando comparto pues se crea esa intimidad.

Croissant: Regresando al tema de las neurodivergencias, las personas autistas tenemos como este mecanismo de defensa de estar actuando todo el tiempo para tratar de encajar, sobre todo en relaciones hetero me he encontrado a mi misma tratando de ser la mujer que me dijeron que tenia que ser como para seducir y eso como que dificulta el poder crear intimidad. Desde que descubrí que era pansexual las relaciones con cualquier otra persona que no sean hombres cis han mejorado drásticamente, aunque todavía hago masking ( enmascarar). Yo creo que para mí situándome (como pansexual, mujer cis, neurodivergente), crear para mi intimidad es que mis amigos me acepten como soy, ese recibimiento fue muy bonito y generó intimidad, algo que nunca en mi vida había tenido, el saber que no era un problema y simplemente eres tú. Nunca dijeron ah que hueva, incluso a veces hasta con mi familia, que me dijeron “Yo no creo en eso” “yo te creo muy capaz”. Y pues una cosa que genera intimidad es la aceptación y poder ser yo misma, de estar relajada, de decir, aquí puedo descansar y se que no me van a juzgar, incluyendo los deseos sexuales y las pasiones.

*Que prácticas eróticas/ sensuales realizas? Son colectivas o privadas?

Nads: Hablando sobre prácticas eróticas que tengan que ver con la creación en general, ese fuego que nos mueve a hacer las cosas que amamos, he encontrado prácticas que me llevan a estados de mucho éxtasis, sobre todo aquellas que me regresan a habitar mi corporalidad, ya que como persona trans y seguramente alguna neuro divergencia no diagnosticada me deshabito muy seguido. El drag se me hace una práctica muy sensual por lo mismo de que creo más conciencia con mi cuerpo y cuando lo comparto/colectivizo se crea esa intimidad y posibilidad desde lo marika, monstruosx, desde lo masculino, etc. También otras prácticas como estar en contacto con otros seres, las texturas de las plantas, los sabores al cocinar, la texturas de las cuerdas, el escarbar un grabado. Estas prácticas pueden ser privadas pero también colectivas, en ese sentido creo que no tengo mucho pedo, solo me fijo en poder generar esa intimidad con quienes estoy compartiendo.

Croissant: Creo que ambxs estamos en la misma pagina en que lo erótico y sensual esta en lo creativo y no como tal en el acto sexual, y extender sexualidad y placer a áreas comunes en nuestras vidas. Tu mencionas lo de cocinar y yo también lo comparto, estoy aprendiendo a cocinar para mí. Cocinar y comer es una práctica de cuidado, a mi la verdad me causa mucho placer, para empezar, comer algo rico, y luego que a otras personas se les antoje. Hablando de la colectividad porque vivo con otros rommies y la cocina es un lugar que se comparte y me da mucha alegría cocinar. Creo que por eso escogí ser artista, porque la actividad de planificar, de mi siguiente movimiento, como todo el trabajo que nadie ve, sacar referencias, pues me causa mucho placer. La cuestión del maquillaje se me hace muy fuerte porque estás tocando a una persona desconocida, el hecho de que me den permiso de tocarles, de aplicar los productos con mis manos, sentir su piel, la textura, evaluar que necesitan, y pues es un momento muy vulnerable, las personas luego se disculpan conmigo, se sienten muy expuestas y me gusta decirles que aquí no hay juicios, más bien gracias por permitirme ver esta parte de ti. Obviamente es un momento muy erótico, no en el sentido de que quiero besar a esa persona, sino esa cercanía, sobre todo porque las normas sociales no nos permiten ese acercamiento.
Las brochas y mis dedos se empiezan a extender y me parece fascinante esa transformación, sobre todo irrepetible porque probablemente no voy a volver a ver a esa persona.

*¿Cómo relacionas tus prácticas eróticas/placenteras como resistencia a un sistema cisheteronormado/ capacitista/ capitalista?

Nads: Para empezar sacar toda esa experiencia erótica/sensual del ámbito coger/objeto de deseo/penetración y traer a la mesa la vulnerabilidad, la intimidad en otros niveles, creo que en el momento en que nuestras prácticas toman otro sentido, otro significado y otra intención se goza mucho y se resiste, de manera colectiva cuando lo compartimos. Hablamos un poco de las neurodivergencias y personas con condiciones de salud complicadas muchas veces no tenemos acceso al placer o lo erótico de manera normativa pero nos hemos ingeniado otras formas de sentir placer, de cambiar nuestros deseos y sobre todo explorando las posibilidades de fluir y experimentar nuestra sexualidad. Yo encuentro mucha potencia en el eros ( vida) cuando veo crecer las plantas en contraste con la muerte que es fomentada por el capitalismo, donde todo se desecha, todo tiende a la
destrucción, a la homogeneización. Y ahí también entran las propuestas que se hacen desde las posibilidades, de corporalidades diversas, de maneras de sentir, de habitar, de existir, de estimularnos o no.

Croissant: Durante todas las prácticas que he realizado en mi vida, desde la danza, las artes visuales, la pintura, el drag, el burlesque, que tienen como cierta pautas de lo que “es lo correcto” que es “que es ser buenx artistx”, desde la academia, siempre han sido super capacitistas y siguiendo el ideal blanco. Cuando una personas sigue haciendo aunque no sea lo que se enseñó o está bien pues ahí ya hay una resistencia. Es una declaración como tu dices de brotar vida hacia ti, aunque me
digan que estoy mal pues yo lo voy a seguir haciendo porque es lo que me da alegría, placer y vida. En la actualidad vemos a alguien feliz o nos ven felices, sobre todo disfrutando, tendemos a atacar mucho el disfrute personal, entre mas intimo sea el disfrute la gente más lo ataca, se preguntan cómo se atreve a disfrutar, a hacerlo público y colectivizar? Incluso con el mismo maquillaje que tiene un lado muy normativo y muy blanqueado, hay muchas críticas alrededor de tus capacidades cuando no haces lo normado, revelarte en eso se me hace muy digno y se está resistiendo a todas estas conversaciones ajenas que a veces pesan más que lo personal.

[divider]

Nad MA (elle/they) Nads es deformadorx, geografx disidente, artista transmutante, practicante de tecnologías expandidas
y masajista. Vive en Culhuacán CDMX, le encanta la papaya, el pulque y subir al cerro a hacer rituales.
Sus redes sociales
@nadnadius
@nadartetransmutante

Croissant (ella)  Gabriela Contreras MartínezEs Licenciada en Artes Visuales por parte de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. Es autora de “El diseño activista y el drag” artículo publicado en la revista Inventio de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Actualmente – además de realizar proyectos de maquillaje profesional – es diseñadora de experiencias e interfaces web y construye un número de performance burlesque con su personaje “Cuerita Croissant”.
Redes: @croisssaaanttt

Navegación de entradas

1 2 3 4 32 33 34
Volver arriba