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Elogio de la Carne

por Lucrecia  Masson

*fotografía de portada: Laurent Benaim

luchadoras en el ring de la hermosura

ali gua gua

El colectivo de danza integrada Liant la Troca1 finaliza su espectáculo Los nadie – who wants my body? invitando al público presente al escenario para así cerrar bailando juntas. Y, como en una manifestación, se repite el cantito: No nos mires, tócanos! En el estado español y en lengua castellana se suele cantar, como típico canto de manifestación: No nos mires, únete. Es esta una invitación a marchar, hace de la protesta algo que invita y convoca aliadas en el camino.

La invitación es ahora al tacto. No basta con el reclamo que busca visibilizar, ni con que nuestras voces como corporalidades disidentes se hagan posibles, sino que es necesario ir por más y también reclamar la posibilidad de ser tocadas. La posibilidad del deseo.

Y si ante la pregunta de si es posible pensar el cuerpo como espacio de disidencia encarnada la respuesta es un sí radical, entonces bien podemos abrir otra pregunta: ¿es posible que este cuerpo sea también un espacio para el placer?

Antonio Centeno es activista de diversidad funcional y lleva a cabo una intensa tarea alrededor de la sexualidad y los cuerpos disidentes2, reflexionando sobre este tema él dice: “Nos han exiliado de nuestro propio cuerpo, tenemos que recuperarlo. Reivindicarlo para el placer es lo más subversivo y transformador que podemos hacer”.

Como gord*s nos sabemos cuerpos exiliados del deseo. Y hay acá otro reclamo urgente: la reconquista de los placeres.

No queremos que nos persigan, ni que nos prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan:  Lo que queremos es que nos deseen.

Nestor Perlongher

La forma de un cuerpo produce valores y verdades y éstos cristalizan como inobjetable norma de salud, operando de particular manera sobre las corporalidades gordas. Gordo es un cuerpo para la desaparición. Se es gorda para querer dejar de serlo. Las tallas generan verdades y dentro de estas certezas se dirime la posibilidad de existencia o no. El cuerpo gordo se presenta como una amenaza. Amenaza la normalidad pretendida, amenaza a la salud que es posible perder. La amenaza es también quedarse sol*, no ser mirad*, no ser desead*.

La gordura es siempre un estado equivocado del cuerpo. La felicidad y el éxito no se corresponden con los cuerpos gordos. El rechazo se encarna, se te mete en cuerpo. Eres una perdedora y lo sabes. Pero, ¿Y si fuera un lugar también político el de las perdedoras? ¿Y si hubiera en esas carnes que nos dicen erradas la potentísima posibilidad de rechazar los discursos del éxito, de la aceptación, de la superación?

El cuerpo gordo se construye como cuerpo deudor, siempre. Es la falta el elemento que nunca deja de rondar. Falta de voluntad, falta de capacidad para superar ese estado de un cuerpo que excede por todos lados. Falta de autoestima. Falta de libido. Estas faltas son precisamente parte del cuadro clínico de obesidad. ¿Puede el hecho de tener un tamaño mayor al de la pretendida media social provocar falta de libido? ¿qué clase de correspondencia “natural” hay entre el peso corporal y el apetito sexual? Gordo es el cuerpo de la carencia, justamente cuando su defecto es el exceso.

Siguiendo la línea del cuerpo gordo como cuerpo deudor es que se me hace urgente reconocer esa genealogía de la violencia donde nuestros cuerpos se inscriben. Un cuerpo en falta del que, como mínimo, se sospecha no ser del todo un plan satisfactorio, ser siempre la opción menor. De esta misma idea se desprende el hecho del plus que como gord*s nos toca pagar. Una especie de peaje a la construcción normalizante de las bellezas. En este sentido toca demostrar “habilidades” a ver… ¿qué puedes hacer? Porque con tu cuerpo solo no basta. Hay un plus que toca entregar, un tributo a la hegemonía corporal, que debes pagar para que tu cuerpo sea, tal vez y si has logrado superar esos traumas que son solo tuyos, un lugar donde el placer se realiza.

Ahora, ¿cómo podemos pasar a celebrar nuestras identidades, nuestros cuerpos grandes y rebozantes, o viejos, o no sanos, o no correspondientes con el cistema sexo-género, o no funcionales?  ¿Es posible celebrar nuestros cuerpos en toda su diversidad y belleza? Sí es posible, lo estamos haciendo, nos estamos encontrando y enunciando, estamos generando nuevos relatos y nuevas representaciones. Otros cuerpos son posibles y el feminismo el campo de cultivo.

Es posible habitar otros lugares, y es posible arrebatar a esa construcción hegemónica de los cuerpos la posibilidad del placer y el goce. Podemos dar un grito de guerra y asaltar ese ente regulador de pieles, medidas y funciones que nos enseña cómo usar adecuadamente el cuerpo y sus partes desde su repugnante normativa blanca, hetero-cis-patriarcal, capacitista y capitalista. Es en esta cruzada donde nos encontramos una serie de cuerpos que no pueden sino aliarse, y ¡cuidado!, juntas podemos ser peligrosas. Los sinuosos relieves de las pieles inadecuadas invitan a iniciar la reconquista de los placeres.

Y el placer puede ser una estrategia, una gran estrategia desplegada en diferentes, sabrosas y excitantes tácticas. Solo por nombrar una de ellas y haciendo un ejercicio de intimidad; encuentro una enorme satisfacción en usar mi fuerza y mi tamaño en mis encuentros sexuales. De repente el imperativo que recae sobre mí y me exige, como atributo de una feminidad correcta y medida, ser delicada y pequeña, se ve absolutamente desobedecido en ese poner las carnes en movimiento. Carnes desbordadas, desbordas de placer ahora. Los dedos se hunden generosamente. Las redondeces friccionan lubricadas por el sudor grasoso. Se aprieta, se empuja, el peso se distribuye y los pliegues invitan al juego. La carne se pone en valor, por fin.

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LucreLucrecia Masson. Activista feminista. Sudaka y gorda en descolonización. Pasó su infancia entre vacas y cardos rusos, un día dijo que quería ser bailarina y sus padres, que sabían sobre el mundo, le dijeron que el cuerpo no le daba. Más tarde cruzó el charco y ya en las europas se enteró que hasta las personas podían ser ilegales. Actualmente, desde Barcelona y ya con papeles en regla, dialoga y acciona en torno a corporalidades disidentes y afectos, apostando por generar alianzas desviadas y por asumir la tarea colectiva de darnos existencias más posibles y felices.

Facebook: https://www.facebook.com/lucrecia.vonmahlsdorf?fref=ts  /mail: lucreciamasson@gmail.com

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IMPERIAL BEACH

por Marcia Santos 

Caminábamos por las playas de San Diego, y to be honest I hated him.

Me resultaba patético su existir.
Panza redonda de miedo, transparent yellow skin, arrugada, llena de lunares, estaba allí para llenarme de qué?

Pedí el breakfast más caro del restaurant -como venganza-.
Bacon Hamburger.
Comí pensando en cualquier cosa, ignoring the smiley shadow besides me, desdeñando lo que había acontecido esa mañana.

Yo era la nice hooker, morena, mexa, pobre, veinteañera, broken english.

Pasamos un monumento que para mi significaba la conquista del petróleo en el mundo: juegos de plástico y goma moldeable para los niños que visitaban la veteran beach. Beautifull place que les habían otorgado a cambio de muertes de guerras anteriores.

-This rubber used to make these games is super toxic but nobody says anything, children play anyways.  Me dijo.

Tocando la arena con los pies me confesó:
– In war everybody get sick.

Some time ago I was on a mission in an African country. I was asked to hunt down a group of slavers who kidnapped civilians and sold to transnational corporations for forced labor.

We were on the trail through northern Africa, almost snapping at tracks, until one day we catch them near beach.
We torture them.
Then a machine used to dig in the sand made many holes, depth of a body to the neck.
We buried them.
And another machine step over them and cut off their head.
Several of my colleagues took decapitated heads from hair and took selfies.
War ill.

Sound of waves, gaviotas y la gente laughing a nuestro alrededor aderezaba la narración, suddenly i saw a child contemplating his own childhood. Por un instante sentí un amargor que emanaba de algún lugar que no era físico.

Emboscada, castigada, vigilada.
I was there, con la brisa salada pegada a la skin, judging me with the hardest weapon.
¿En qué momento decidí ser my propio victimario?

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marciaMarcia Santos (Cd. Juárez, 1990) Bruja marginal fronteriza
Website:
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La festividad de la carne

Por: Benjamín J. M. Martínez Castañeda

 

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación,

inmundicias, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos,

iras, contiendas, discenciones, herejías, envidias, homicidios, borracheras,

orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto ya os

lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredaran el reino

de Dios.”

(Gálata, 5:19)

 

Estamos a unos días de la Semana Santa y con ella algunos rituales se deben cumplir al pie de la letra, estos son: el Carnaval, la Cuaresma y la Pascua. Me interesa abordar el Carnaval, éste es una celebración anterior a la Cuaresma cristiana; son los disfraces y las máscaras la indumentaria para esta celebración. No se sabe dónde inicia esta festividad, pero la tradición heleno-judeocristiana da dos posibilidades: es un rito dedicado a Baal divinidad del Asia Menor como un falso dios y opuesto a Yahvé, o bien, es un rito dedicado a Baco dios del vino. Ya sea Carnaval o Bacanal, una de sus características principales es el descontrol.

Y es que han sido varios los comentarios sobre el por qué de una política desde lo alegre, lo lúdico y lo afectivo. ¿Por qué seguir haciendo política desde la banqueta y el silencio? Para nosotros el Carnaval se vive día con día, es una revolución afectiva, tal y como lo dice el Manifiesto Transchanga:

Transchanga porque ante la mirada de lo civilizado somos primitivxs, somos exóticxs e incivilizadxs. Me reapropio de su exotismo selvático y juego con ello. Vomito su civilización sostenida a base de desigualdad social, explotación natural y laboral, misoginia, racismos y homofobia. Bajo esos términos no me interesa ser civilizado, prefiero la locura y la desobediencia, la incivilización. [1]

Este manifiesto juega con lo anormal, no como un estigma, sino como una condición bastarda que reniega de sus leyes; el <<ser>> transchanga no va a lo perverso ni a lo enfermo, es detectar el peligro de los discursos morales y civiles; lo que lo vuelve en un sujeto peligroso, ya que se resiste a las tecnologías del poder: a la que expulsa, excluye, prohíbe, margina, reprime; así como al poder positivo que norma y transforma desde sus propios efectos (normatividad). Así pues, la transchanga es ese monstruo humano, es la naturaleza en forma brutal.

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Isaay Rojas. Transchanga. Fotografía digital. México. 2014.

Ser monstruo implica un problema, no para él sino para los demás, pues es él quien interroga al sistema; en otras palabras, la monstruosidad es una irregularidad natural externa que cuestiona el derecho que ya no funciona. De este modo el <<ser>> del monstruo es la transgresión: “(…) por consiguiente, de los límites naturales, transgresión de las clasificaciones, transgresión de la ley como marco (…)”. [2]

Habrá que entender entonces la transgresión como un desorden de la naturaleza. En este punto, donde la monstruosidad de la naturaleza se hace presente, la figura del hermafrodita[3] aparece como aquello que tiene los dos sexos; a este desorden de la naturaleza se nos ha enseñado a temerle.

 

“¿Qué es, realmente lo que queréis, hombres, conseguir uno del otro? (…) ¿Acaso lo que deseáis es sestar juntos lo más posible el uno del otro, de modo que ni de noche ni de día os separéis el uno del otro? Si realmente deseáis esto, quiero fundiros y soldaros en uno solo, de suerte que siendo dos lleguéis a ser uno (…)”

Platón (§192 d-e)

 

Mientras para unos la figura hermafrodita es un monstruo, nosotros la vemos como la forma originaria del ser humano, es uno solo en forma y nombre que reúne lo masculino y lo femenino desde el amor. Así es el performance de Lía García Barreto, que bajo el arquetipo de la Novia ha mostrado el <<encuentro>> como algo pedagógico que sitúa al cuerpo en espacios afectivos donde el cuerpo se disfruta de manera colectiva.

 

En noviembre de 2013 en la Galería Agua Fuerte en la Ciudad de México, se llevó a cabo Sobre la distancia. Mostrarse/Mostrae/Monstruo; performance de Lía García[4] en el que el diálogo afectivo comenzaba con la mirada de ella hacia alguno de los asistentes. Elemento importante para el evento fueron los cristales de la galería que sirvieron de barrera entre artista y espectador, este muro divisorio te permitía ver al otro pero no sentirlo; se trataba de un compromiso, por parte del espectador un compromiso ético y de respeto para las identidades trans, por parte de Lía un compromiso activista que daba visibilidad a este sector siempre segregado. Se anula la barrera de cristal cuando el compromiso es aceptado, “(…) cuando se encuentran con aquella auténtica mitad de sí mismos (…) quedan entonces maravillosamente impresionados por afecto, afinidad y amor (…) Estos son los que permanecen unidos en mutua compañía a lo largo de su vida (…)”[5]. “Puede besar a la novia” dicta el cierre de los votos matrimoniales.

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Lía García Barreto. Sobre la distancia. Mostrarse/Mostrae/Monstruo México. 2013. Registro fotogáfico: Luis Felipe Hernández.

“Nada ahorraremos para pervertirla y degradarla, para arrasar con todos los falsos principios de moral con los que hayan podido aturdirla; en dos lecciones quiero verla tan perversa como yo… tan impía… tan dada a los excesos.”

(Marqués de Sade, La filosofía del tocador)

 

Ahora toca el turno a Casa Gomorra[6], espacio que reúne proyectos artísticos que van desde la música hasta el tatuaje, pasando por la joyería, el fanzine, pole dance y economías alternativas. Gomorra se ha convertido en punto de encuentro afectivo para todas nosotras, los anormales han gentrificado la olvidada colonia Obrera de la Ciudad de México.

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Gomorra es la Ciudad de la furia, donde nadie sabe de mi y soy parte de todos; aquí el nombre y la procedencia no importan, se trata de una heterotopía de la desviación: “(…) lugares que la sociedad acondiciona en sus márgenes (…) son más bien reservados a los individuos cuyo comportamiento es marginal respecto de la media o de la norma exigida”.[7] Heterotopía entendida como una forma de disfrazar los espacios incompatibles donde el tiempo es visto como un goce, o disfrute, es volver al momento previo del pecado original.

 

De este modo, Casa Gomorra abre sus puertas al banquete. Los cuerpos se disfrutan, se sienten, se extienden. La música te lleva a un estado de purificación y reconocimiento colectivo. Las musas de Casa Gomorra: Ali Gua Gua, Charlee Chamuko, Mery Izquierda y Bruno Cuervo, te seducen y te incitan a la perdición; y es muy difícil no ceder a semejantes bellezas que de sus cuerpos expulsan sensualidad, sabrosura y calentura. Entrar a Casa Gomorra te invita a un devenir animal, el más salvaje.

 

“Nadie nos oye y nadie me impedirá profanar otra vez tus sentimientos más sagrados, y desempeñar contigo un papel frívolo. ¿Soy ahora cruel y despiadada, o bien, grosera? ¿Me amas o me desprecias? Ten el látigo…”

(Leopold von Sacher-MAsoch, La venus de las pieles)

 

Cuerpos Utópicos es un trabajo colaborativo entre Liz Misterio[8] e Ivelin Meza*, es una intervención colectiva donde se invita al público a la auto-representación erótica; aquí las relaciones de poder no existen, la cámara fotográfica no es vista como ese ojo que todo lo ve y lo cosifica. Al contrario, se vuelve tu aliado en lugar de tu policía. Este ejercicio performático nos demuestra que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Parte de la propuesta de este proyecto es cuestionar los cánones del género, en este ejercicio el cuerpo es modelado y recreado, no a partir de un género, sino del mismo deseo y la fantasía; es poderle dar vida a ese cuerpo que se nos ha prohibido construir.

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Liz Misterio e Ivelin Meza. De la serie Cuerpos Utópicos. Fotografía digital. México. 2011

Es esencial para este proyecto el lugar donde se ejecuta, la idea es poner un set fotográfico ya sea en una fiesta o en un evento cultural; el principio es el mismo: el juego. “Lo que hace que el juego sea enteramente juego no es una referencia a la seriedad que remita al protagonista más allá de él, sino únicamente la seriedad del juego mismo. El que no se toma en serio el juego es un aguafiestas”.[9] De este modo, Cuerpos Utópicos se convierte en una experiencia que transforma al que la vive, haciendo que la obra de arte se vuelva una experiencia; ya que el carácter significativo de este proyecto performático radica en su esencia y no en la conciencia de quien participa en ella, ya que el jugador se vuelve una manifestación del juego mismo.

Bajo la premisa: el sujeto se construye, Cuerpos Utópicos nos invita a la construcción de un cuerpo, de una identidad o de un género que no existe en un sistema donde el ser mujer, homosexual o trans te puede costar la vida.

 

Del sol y de los mundos, nada sé yo que decir, y, sólo veo como de fatigan los mortales. El raquítico dios de la tierra sigue siendo de igual calaña y tan extravagante como en el primer día. Un poco mejor viviera si no le hubieses dado esa vislumbre de la luz celeste, a la que da el nombre de Razón y que no utiliza sino para ser más bestial que toda bestia.

(Goethe, Fausto)

 

Después de un breve recorrido por el arte disidente en la Ciudad de México y cerrando con un epígrafe de Goethe, me gustaría concluir este ensayo enunciando lo siguiente: lo que se ve reunido aquí es una Baca, sí, como la tragedia de Eurípides. El arte que estos artistas puedan proponer, cuestionan los modos de hacer arte y las políticas de representación del arte. Estas prácticas artísticas orgiásticas crean su propio mundo, el furor del que habla Eurípides, en estos artistas es visto como una fuerza de producción que reúne huellas de lo existente; esto es, hacer el arte desde sí mismo. Pues cada uno propone un problema (monstruosidad, misoginia, transfobia) que se resuelve desde un posicionamiento político: lo trans, lo feminista, lo cuir. El proceso creativo de estos artistas radica en la transformación de los afectos; el luto se vuelve memoria, la protesta en melodía y la marcha se asume como fiesta. No se calla, se grita. Nuestra venganza es: ser felices.

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FUENTES DE CONSULTA.

Bibliografía:

GADAMER, Hans-Georg, Verdad y método I. Traducción de Ana Agud Aparicio y Rafael de Agapito. Salamanca: Ediciones Sígueme. 1977.

FOUCAULT, Michel, Los Anormales. Curso en el Collège de France (1974-1975). Traducción de Horacio Pons. Buenos Aires: FCE. 2007.

______________________, “Las heterotopías”, en El cuerpo utópico. Las heterotopías. Traducción de Víctor Goldstein. Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión. 2010.

PLATÓN, “Banquete. (§192 b-c)”, en Diálogos III, Traducción de M. Martínez Hernández. Madrid: Gredos. 1988.

 

Ciberografía:

Casa Gomorra, https://www.facebook.com/casa.gomorra/ . Consultado en marzo 2016.

Tadeo Cervantes, “Manifiesto Transchanga”, en Hysteria! Revista #10 Anormales, 2014. Disponible en línea: https://new.hysteria.mx/transchanga/ . Consultado en marzo 2016.

Lía García Barreto, http://jerrychinos.wix.com/transartivismosudaka . Consultado en marzo 2016.

Liz Misterio, http://lizmisterio.wix.com/liz-misterio

[1] Tadeo Cervantes, “Manifiesto Transchanga”, en Hysteria! Revista #10 Anormales, 2014. Disponible en línea: https://new.hysteria.mx/transchanga/ . Consultado en Marzo 2016.

[2] Michel Foucault, Los Anormales. Curso en el Collège de France (1974-1975). Traducción de Horacio Pons. Buenos Aires: FCE. 2007, p. 68.

[3] Tengo muy claro que el hermafrodita ha sido renombrado como intersexual para neutralizar el poder de estigmatización del primero; no voy a hablar de las personas intersex, sino de las personas trans para continuar con la escuela filosófica postestructuralista que así las ve para otorgarle poder de agenciamiento.

[4] Vid. http://jerrychinos.wix.com/transartivismosudaka

[5] Platón, “Banquete. (§192 b-c)”, en Diálogos III, Traducción de M. Martínez Hernández. Madrid: Gredos. 1988, p. 227.

[6] Vid. https://www.facebook.com/casa.gomorra/

[7] Michel Foucault, “Las heterotopías”, en El cuerpo utópico. Las heterotopías. Traducción de Víctor Goldstein. Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión. 2010, p. 23.

[8] Vid. http://lizmisterio.wix.com/liz-misterio

[9] Hans-Georg Gadamer, Verdad y método I. Traducción de Ana Agud Aparicio y Rafael de Agapito. Salamanca: Ediciones Sígueme. 1977, p. 144.

*N.deR. Ahora Ivelin Buenrostro.

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Benjamín Martínez Castañeda. Productor visual mexicano, maestro en Artes Visuales por la U.N.AM. Su investigación está encausada a la teoría queer y filosofía política.

 http://benjamin-walpurgis.tumblr.com/
http://bjmmcteoriafotografia.blogspot.mx/
http://benjaminmartinezmvaf.blogspot.mx/

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Bacanal, fiesta, orgía, encuentro, celebración, carnaval en la Academia

fotografía del archivo Walpurgis Gara
fotografía del archivo Walpurgis Gara

por Adriana Raggi

Una bacanal como forma de resistencia es lo que ha sucedido en el Posgrado de Artes y Diseño de la UNAM. En las dos últimas generaciones de la maestría ha habido una revolución de formas y conceptos. Una serie de jóvenes han entrado al posgrado a hablar más allá de lo impuesto, a hablar del cuerpo, la raza, las búsquedas sexuales y sus relaciones de estos temas con el arte. Relaciones que tienen que ver, también, con las formas de producción artística. El destino alcanzó a la academia desde el carnaval.
Y desde ahí es que yo celebro el poder ser testigo, y cómplice, de esta búsqueda de un lugar por parte de quienes suelen ser excluidos de diversos espacios artísticos y sociales. El pensamiento de quienes llegaron a la FAD en estas generaciones es uno de cuestionamiento de la normalidad, de las ideas de superioridad y la heteronormatividad y es generado por artistas como Benjamín Martínez “Walpurgis Gara”, Lizeth Gamboa “Liz Misterio”, Mirna Roldán, Alex Xavier Aceves Bernal, Ivelin Meza*, Carlos Romualdo o Paola García.
Pero lo más relevante para la academia es que es una forma de confrontar el conservadurismo tanto de pensamiento como de producción artística. El hecho de que estos alumnos hayan sido aceptados en la maestría es ya un logro, en cierta forma una muestra de su fortaleza y capacidad conceptual y su calidad artística, pasaron por una serie de trabas ideológicas, tanto del pensamiento como de la idea de la factura artística.
Sus obras no caben en la noción que se impone en el Posgrado de Artes y Diseño, ellos no buscan talleres que les den una introducción a la técnica –eso ya lo pasaron en la licenciatura– buscan confrontarse con la producción artística desde todo un proceso conceptual y de creación de espacios para hablar de las cosas que no se hablan: la sexualidad desde la disidencia, la identidad indígena y su exclusión, los proceso artísticos como espacios de discusión. A todos se les ha cuestionado si lo que hacen es arte, si sus enfrentamiento a la fotografía es válido, que si no tienen un espacio porque ¿en qué orientación del posgrado pueden estar?, que si su trabajo es o no es válido.
Lo que han hecho todos y cada uno de ellos, es confrontar a algunos profesores con una realidad: el arte hoy en día es algo más de lo que ellos creían. Han logrado introducir cuestionamientos en nuestra conservadora facultad, han producido espacios de discusión como Hysteria Revista y han invitado a agentes externos a mirarnos, cuestión sumamente importante e interesante. Personas que pueden darnos una mirada diferente y productiva, como Erika Lindig, Rían Lozano, Nina Hoechtl, Cuauhtémoc Medina o Deborah Dorotinsky, y muchos más que han volteado hacia nosotros gracias a otras formas de presentarnos. Y claro, con ellos hemos participado distintos profesores de la facultad, que hemos aprendido, y propiciado otras formas de hacer.
Estas otras formas de hacer también son importantes para buscar otras estructuras educativas en el arte. Nos encontramos un lugar de educación, en donde el principal problema es la pregunta por lo que estudia un posgrado en arte. Pienso que el enfrentamiento que podemos tener ante este problema se hizo desde el carnaval, porque fue desde el cuestionar de muchas formas y nunca de un enfrentamiento que surgiera de la rabia o la amargura. Los alumnos llegaron al posgrado y desde diferentes formas de disidencia, desde su cuerpo sexual, social, indígena, y desde el cuerpo de otros, lograron mover formas de hacer y de ver. Lo cuir, queer, indígena, trans, lo diferente nos dieron un golpe de carnaval.

Abril 2016

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*N.deR. Ahora Ivelin Buenrostro

Adriana Raggi

Doctora en Historia del arte por el IIE de la UNAM. Obtuvo la licenciatura en Artes Visuales en la ENAP (hoy FAD) de la UNAM en 1993. De 1995 a 1996 asistió como Estudiante Invitada a la Kunstakademie Düsseldorf, Alemania. En 2002 obtuvo el grado de Maestra en Historia del arte, IIE, UNAM. En el 2013 obtuvo doctorado en Historia del arte, IIE, UNAM. En 2013 cursó el Diplomado en Fotonarrativa y Nuevos Medios de World Press Photo y la Fundación Pedro Meyer.

Actualmente es profesora de tiempo completo de la FAD, UNAM. Además ha impartido clases en la Fundación Pedro Meyer y La Esmeralda, INBA. Es miembro del colectivo Las Disidentes,

Página web: adrianaraggi.net y lasdisidentes.com

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Horchi-puerquix (Orgía puerca)

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“Mapa Rosa” por Felipe Ugalde

por Axyz (Axler YezSal)

No necesitamos sino la ganas, y la ausencia de un ridículo freno moral, para buscar complacer nuestras pasiones más bajas… o las más altas, depende en qué posición nos guste clavarnos, engancharnos o sobarnos; si con la cabeza… o los pies, es que nos gusta llegar a las vísceras, o que nos lleguen a las nuestras, nos cumplan las fantasías, digo.

Como en el carnaval de Saint-Saëns, para gozar hay que devenir animales, liberar a nuestrx reptil, poni, sirena o puerca interior, abrir la jaula de la de-formación humana, que tanto daño hace a la humanidad cuando le prohíbe de disfrutar del perrito, ya se sabe a lo que me refiero: los colazos, las mordidas, los arañazos y hasta los pericazos.

Si en la casa de la vaca sagrada, la vaga burguesa, pues hoy día parece que el dinero hace más milagros que Dios, se arma la horchata, la bandita sólo llega cuando en vez de acompañarse con hamburguesas se sirven las hambur-proles y veganas. La bola de animales llega y trae el carnaval consigo, la parafernalia, como en los tiempos de Dionisio, cuando se respetaban a los dioses y no se mataba al que convertía el agua en vino, ni a la madre naturaleza, ¡idiotas!…

El carnaval comienza como en Veracruz pues la vaca recibe a la morena de fuego, a la zorra, pero esta historia no se desarrolla en aquel fraudulento estado, ¡ya hubieran matado a los animales y extorsionado a la vaca!, nos encontramos en una comuna lésbico-mariK/hippie/punk, es por eso que aquí a la vaca sagrada no se la comían (se la follaban), y que a la zorra ésta la recibe con el acto más nutricio, le da de mamar de su ubre, a lo que la zorra le agradece acariciando su rostro, de las manchas a los cuernos, con su esponjada cola.

Llega la jirafa y éstas otras dos se emocionan, sus corazones laten acelerados pues no pueden esperar recorrer esas larguísimas piernas, así como besar ese cuello tan fino que sostiene una lengua tan larga que llega a cualquier rincón, hasta al fondo de la nariz de la misma jirafa. Las tres gracias no pueden ser capturadas en un cuadro, el trío lésbico es la prueba de que el falo no existe, está en nuestra imaginación.

Y hablando de tres llegan tres ostras, besándose sus labios que escondían algo parecido a una perla, manantiales que eyaculaban, cada una poseyó los mayores labios de cada una de las mamíferas, los de la boca ¡claro está!, así la vaca, la zorra y la jirafa pudieron probar las capacidades de las moluscas: pasar la perla de unos labios a los otros.

Siguiendo ellas en sus asuntos llegan el oso y la nutria, como eran una pareja dispareja de gays que sólo disfrutaban de la sodomía decidieron comenzar por su cuenta, la nutria tenía gran habilidad para recorrer el cuerpo del oso, a pesar de su tamaño, y el oso disfrutaba de poder abarcar todo el placer de la nutria con una sola mano. Dicen que el que mucho abarca poco aprieta, pero el oso podía abarcar a la nutria, y también apretar, a pesar del tamaño del otro miembro.

Tanta feromona volaba ya por los aires, ¡pelos por todos lados! y los animales apenas iniciaban. Como esta comuna estaba en un lugar de esos ¡que quedan pocos en México!, los demás animales llegaron retrasados, como muchas reglas que llegan después de lo que se espera, también se atrasó el vuelo del quetzal, pues se estaba parando el moicano. Como a todxs fascinaba la belleza de este animal, además de su gran cola, interrumpió por un momento los rezos que sollozaban los animales entre pujidos y logró lo inesperado, una des-estructuración de las prácticas de los animales. Pues el quetzal no sólo era sexxxy, también dadivoso, llevaba en el pico bayas para todxs, también les dio algunas venidas, pasado el rato, tantas buenas venidas que los otros animales interrumpieron su gozo para lamentar que su amigo estuviera en peligro de extinción.

En eso llegó la mantis, los miraba con la cara en alto y evitaba el contacto, sólo quería mirar un rato. En un convertible llegaron el camarón, el pez espada y unos renacuajos. El camarón era todo un güerejo descolorido, el junior de don langostino, de allá del norte; y sus amigos eran unos jóvenes bellos e ilusos adolescentes que apenas descubren las virtudes de los vicios.

La horchata no tardó en derramarse, ya pasaba de la media noche, y todos se quedaron porque les cerraron el metro, excepto la zorra, quien corrió veloz tras el último vagón, aún podía pasar unas horas esta noche en otra casa, con otro animal.

El pez espada era la sensación, pues su nariz era tan grande como su verga. La excitación era tan grande que, repentinamente, el koala (que nadie vio venir) penetró al pez por una branquia, mientras que un flamingo los tomó entre las patas, y se dejó venir.

La noche apenas empezaba, y los renacuajos estaban en boca de todos, sobre todo por su entusiasmo juvenil del que la vaca sagrada carecía. No obstante todos encontraron una buena acogida por parte de las otras especies de gustos, y hasta de disgustos. Había leche, perlas y escamas por todos lados. Tantas cosas pasaron esa noche que los renacuajos se convirtieron en sapos y ranas, aprendieron a usar su larga lengua.

Todo iba muy bien hasta que llega el toro y les descubre. Éste conmociona, ¡cómo fueron capaces de no invitarlo!, sin perder tiempo intenta meter su cuerno en la primera cola que encuentra, pero sólo halla resistencia en cada animal, pues sus modales lo vuelven indeseable. Frustrado se va a buscar alguna nariz, oreja o boca dispuesta a su cuerno, pero no lo consigue… comienza a derramar su mala leche y a incomodar, así que entre picotazos, espadazos, botellazos ¡y hasta un cabezado de la jirafa! Lo ahuyentan. Llegan los puercos, la noche es joven, estos puercos no reprimen, se revuelcan, dicen que las cochinas no mienten.

La mantis intenta devorar a cada uno de los machos, todos la abandonan porque sus mordidas no van acompañadas de deseo por el otro, sino de hambre propia. Encuentra en el camarón un reto, duro de roer. Escapan juntos en el carro del hijo de papi, al poco rato sacan el perico de la guantera, ella enloquece, descubre su parte más blanda, que tiene caca en la cabeza, intenta cometer un crimen pasional, pero él trae un arma, la mata de un disparo, la arroja desde el coche, y en un arrebato de cocaína el camarón se arroja con su auto a un río de aguas negras, muere ahogado.

El macho burgués, el toro, tuvo un glorioso desenlace, murió con una verga en la boca. Tras conocer una zorra en una esquina, intenta propasarse, le agarra, se lleva una sorpresa, saca la homofobia, la zorra es más cabrona, se la clava en el corazón, la navaja que traía en los calzones, la sorpresa, le corta la verga y se la mete a la boca, luego se la mete al toro y le roba la cartera.

A pesar de la verga en la boca, la horchi-puerquix es mejor opción, amanecer en un carnaval de animales, juro que la verga está sobrevalorada cuando hay garras, picos, ubres, aletas y pelos por todos lados… cuando los humanos y las puercas se revuelcan hasta que ya no se distingue dónde empieza uno y termina el otro, o la otra, o lxs otrxs. Hasta fundirnos en orgasmos de 30 minutos… como cualquier marranx.

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Axler Yépez Saldaña. Originario de Xalapa, Ver. Actualmente CdMx. Durante mi estancia por el Monstruito Federal estudié psicología, aunque en vez de ejercerla me he dedicado a la formación e investigación en humanidades, sobre todo en posiciones desde el psicoanálisis, el feminismo descolonial, la filosofía, y las artes; practico el teatro así como la escritura académica y letras libres, y técnicas de análisis.

Página personal: https://www.facebook.com/PsicoAx

Página colectiva: https://www.facebook.com/fragmentoskitsch/

Proletari-ano

Yosjuan Piña Narváez

-Me gustan los besos, el morreo y las pajas. Luego lo que surja. Llega puntual. Te agradezco discreción.

-Ok. voy en camino -le contesté- (Doble checking en whatsapps me generó angustia). Salí con miedo de casa, con cuter en la cartuchera junto a mis lápices de dibujo -Contrato sexual aceptado. Ya no había escapatoria.

– Hola – me dijo, con un tono de calma-  pasa. ¿Eres Latino, no?

-Soy de Sudamérica- contesté, sin querer dar detalles-.

– ¿De México o de Brasil? -insistía en geolocalizarme-.

No quise colocar en tela de juicio el escaner en su pupila que me clasificó de acuerdo al nivel de melanina en mi piel, rasgos fenotipos, pronunciación y acentuación del “castellano”. Daba igual qué lugar dijera y si correspondía con el lugar escrito en mi pasaporte o no.  Esa persona sólo quería un cuerpo foráneo, para satisfacer sus fetiches.  Más aún cuándo su gramática de racialización entró en sintonía con estereotipos burdos.

-¡Desnúdate y dúchate! . Me dijo.

-No podía ver bien su rostro. Había esa iluminación de escena romántica de bajo presupuesto. En la casa, un olor a incienso y su cuerpo hedía a muestras gratis de perfumes que dan en el Corte Inglés. Era working class, indudable. Subjetividad, blanca, europea, que paga por sexo. No hubo más palabras. Entré a la ducha y la persona que pagaba no quería más nada. Por ahora. Sólo ver. Encendió  la tele y subió el volumen. Escuchaba el noticiero de medio día. Escándalo en el Estado Español por las llamadas “Visas black”.

-Sal del baño, ven-  me dijo.

Fin del contrato sexual.

#BlackBitchLivesAlsoMatter

No podía pasar de 15 euros por los servicios. Esa era la tarifa más baja en el mercadeo de cuerpos. Comparé con otros servicios del precariado/precariano sudaka en Europa que pone el cuerpo para que otros cuerpos con privilegios consuman comida, gaseosas, marihuana, cocaína, o sexo.  La negra Fati, migrante, trabajaba en una cocina y ganaba 5 euros por hora, era la tarifa de lo que implica trabajar “en el negro”. Harold, otro amigo negro, migrante ganaba 5 euros la hora en esos famosos coffee shop. Obviamente también trabajaba “en el negro”.  Yo también acepté trabajar “en el negro”[1], al entrar en la llamada “guerra estética planetaria”:  mercadearme de acuerdo al índice de masa corporal, etnicidad y responder a cuestionarios anatomopolíticos de clientes obsesivxs con el cuerpo del “otherness racializadx” ¿Eres de la india o de Latinoamérica? ¿eres circuncindadx? ¿cuánto mide tu pene? ¿cuánto calzas? Es la lógica  enterprise de “mi propio yo”, de “mi propia” carne. Hablar de “propia carne”, es asumir la neoliberalización de este cuerpo que escribe, que se sumergió  en una especie de marketing barato de un narcisismo mal fotochopiado y 2.0. Con toda la lógica del heterocapitalismo, el homocapitalismo o el tan resistentemente blanco capitalismo queer.

La oferta de servicio: exotismo, esencialismos estratégicos y puristas. Metaperformatividad racializada, cisnormada o crossdress. Una producción de mí mismx a partir de la imagen fetichizada de lxs clientes. Es una gestión del “quién soy”, del cuerpo y de la subjetividad a partir de los deseos y fantasías de subjetividades amamantadas en el mundo blanco-colonial-europeo. Acepto mi poca destreza para gestionar la sexualización racializada del cuerpo que habito y cómo es leído: cuerpo “foráneo”. Para ellxs: un cuerpo más, que llegó a Europa a dar placer sexual a quien pague. La demanda: cuerpos blancos, con pasaporte de libre circulación en la euro-zona schengen, con aparente carencia afectiva y víctimas del contrato heterosexual monogámico y de los relatos de la pornografía: categoría interraciales. Entro en juego: Cuerpo-valor, cuerpo-función, cuerpo-gramática racial y cuerpo-mercancía-dinero. Ésta última, fórmula básica para al menos completar el alquiler del piso en el Raval.

-Hola, te estoy llamando por el anuncio -. Me  habló alguien con un castellano con acento italiano.

-¿Eres latino?

-No, soy de Sudamérica.

– Es lo mismo- me dijo, haciendo gala de su sabiduría y de mi supuesta ignorancia-. Vivo por la Sagrada Familia. Te ruego discreción, sólo puedo una hora. Porque mi hija está por venir. Tengo 66 años ¿no te importa?- Me preguntó con vergüenza.

-No. -Le respondí mintiendo.

Llegué . Me miraba, me observaba. Tocaba como quien toca un aguacate en la frutería. Nunca he hecho el ejercicio de antropomorfizar el aguacate y saber qué piensa cuando es tocado. Desde ese momento, lo he hecho.

#FindelContratoSexuaal

     Era un trabajo más y , al mismo tiempo, el trabajo de otras tantas personas que desfilaban por la pasarela hedónica del mercado sexual do it your self. El dispositivo neoliberal está hecho para que nos peleemos como hienas por trozos de carne, euros, estudios en Europa y ropa de descuentos de H&M. Es un continuo: cuerpos racionalizados, seguimos siendo el lubricante para el funcionamiento del engranaje del capital Europeo. Europa sigue funcionando por la colonialidad y la colonización de nuestros cuerpos manchados y bastardos. La diversión y el placer que disfrutan olas de turistas en Barcelona-Catalunya es a costa del precariado y mas aún el necroprecariado migrante, racializado, sin papeles.

-¿Vamos a la manifestación del primero de Mayo? me dijo la Luisa, otra perra sudaka migrante.

-Vamos y hagamos una pancarta-. Contesté.

¡Las putas migrantes también somos trabajadoras! fue lo que escribimos para caminar junto a compañerxs del Espacio del Inmigrante. Luego, en horas de la tarde fuimos a otra concentración . En el camino muchas miradas con rareza leían la pancarta. Un señor que pedía dinero cerca de la Rambla de Catalunya nos detuvo y dijo: “Estáis llevando una pancarta mal escrita”. Si, señor, las putas migrantes, tampoco sabemos escribir – le contestamos. Seguimos caminando a la manifestación del primero de Mayo que convocaba grupos anarquistas y la izquierda “progre”, mayoritariamente blanca, del “rollo” Barcelona. Una chica en la mani, se nos acercó y nos preguntó: -¿Ustedes vienen por las putas del Raval?

-No. Nosotrxs no venimos “por” ellas. Somos putas y del Raval. Fin de la conversación. Seguimos caminando y gritando. Caminando e incorporándole melanina ideológica a las consignas despigmentadas del  activismo blanco europeo: “¡Antifascista, anticapitalista!”. Gritaban. Nosotrxs agregábamos: antiracistas, anticapitalistas. Y no son consignas vacías. Implicaba hacer visible el privilegio blanco, incluso en el precariado y la fuerza de trabajo que sostiene parte de la economía Europea: «C.I.E[2], putas, farlopa, redadas y fronteras, así se construye la riqueza europea”. Y colectivizar la rabia era necesario, al menos que saliera del cuerpo.

“Nadie sabe lo que puede un cuerpo”. Nadie sabe lo que puede un cuerpo negrx/indix, bastardo e infecto y más cuando en la necropolítica “hay cuerpos que importan”, y otros que no. Unxs seguimos en nomadismo, otrxs mueren, otros cuerpos y subjetividades viven, agencian se organizan y resistes desde el comercio de sus anatomías para los placeres. Sólo hablé desde mi corto recorrido vital y las experiencias asumidas dentro del precariado sexual. Sólo hablé desde mi cuerpo-textual y cuerpo sexual, cuerpo hipertextualizado, cuerpo desobediente- cuerpo que se niega a ser borradx, blanqueadx. Sólo mostré tímidamente fragmentos del uso del inmediatismo carnal desbordado para la sobrevivencia que devino en una especie de re-pensar y re sentir los deseo e intentar colocarlos en palabras, algunas más pretenciosas que otras, algunas más próximas a lo que siento que otras.

     No pretendo de estos relatos y momentos de agenciamiento de mi cuerpo como indx/negrx, disidente sexual, y perrx-nomádica, hacer un hecho virtuoso con plus para el mundo de la academia pop. No pretendo hiper valorar el vivir al riesgo y  muchas veces en el borderline. No. Tampoco quiero sobredimensionar una realidad encarnada, por un lapso de mi crono-política-vital, donde entré y no sé si salí. Porque no puedo dejar de ser putx. Porque cada vez que vendo mi fuerza laboral estoy poniendo el cuerpo y “mis” ideas como putx, tanto como cuando pongo los genitales, fluidos y el orificio excretor.

[1] “Estamos acostumbradas a de manera racista llamar de trabajo en negro, la actividad en la cual el acuerdo laboral es oscuro y ilegal. Así repetimos la asociación entre negro y precario, entre negro y esclavo”. Negro como el olvido inquieto, negro como el azabache que brilla. Negro y oscuro como el hachís transportado en el culo del proletari-ano/precari-ano. Negro como cuando cierro los ojos mientras cogemos/tiramos/follamos (sin placer). // Intervención poética: Plaza del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba 2015). Lectura de manifiesto público contra la censura y el trabajo “en negro en el Macba”. Luisa Escher Furtado. Yosjuan Piña Narváez

[2] Centro de Internamientos para Extranjeros. Cárceles para migrantes en Europa.

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Yosjuan Piña Narváez. Sociólogx-activista-militante Universidad Central de Venezuela (UCV) // Programa de yosjuanEstudios Independientes (P.E.I) Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba). Investigadxr nomádicx  en resistencia. Trabajo temas relacionados con necropolítica,  procesos de racialización, colonialidad de los cuerpos/subjetividades, critical whiteness, disidencias sexuales y de géneros. Ilustradxr de garabatos, viñetas, comics, fanzines. Asmáticx. Actualmente vivo en Buenos Aires,  Argentina.

Twitter:  @erchos // https://twitter.com/erchos

Entrevista a activista y trabajadora sexual de la ciudad de Morelia, Michoacán, México.

por Fernando Zarco Hernández

Con la finalidad de escuchar las voces de las personas que se dedican al trabajo sexual, presentamos esta entrevista acerca de este polémico tema, que aporta argumentos al debate sobre las políticas respecto al trabajo sexual, la diferencia con la trata y los derechos de quienes ejercen este trabajo, desde la perspectiva de una activista y trabajadora sexual de la ciudad de Morelia.(1)

¿Cuáles son los problemas principales que encuentras por parte de los políticos de esta ciudad y del Estado respecto al trabajo sexual?

Pues, antes de finalizar el año escuchamos una noticia de que el secretario del ayuntamiento piensa cobrarnos impuestos por estar trabajando aquí en la calle. Para mí eso es una estupidez, primero debería  de regularizar el trabajo sexual para poder dar el siguiente paso, que es organizarnos bien como debe de ser, incluirnos bien dentro de la sociedad. El cobrarnos impuestos a todas las trabajadoras sexuales, me imagino que se refiere en verdad a todas, no nada más a las que la sociedad tiene a la vista, que somos las que trabajamos en la calle, las que trabajamos en la zona centro. Porque tenlo por seguro que estas personas no están bien ubicadas, no saben bien en realidad cuánta es la población de trabajadoras sexuales y en dónde están ubicadas las demás, porque somos muchas, no somos nada más las que estamos en la zona centro, somos bastantes. Al pretender cobrarnos impuestos, para mí eso sería como empezar a entrar al negocio de la trata, al lenocinio pues. En realidad primero tendría que regularizar el trabajo sexual, permitirlo y aceptarlo tal como es, como un trabajo, para poder dar el siguiente paso.

¿Qué diferencia encuentras tú entre el trabajo sexual y la trata?

Es muy grande, es un abismo la diferencia entre el trabajo sexual y la trata de personas. En la trata hay un padrote, hay una persona que las está mangoneando, las está manejando de lugar en lugar, esa persona está cobrando por ella, esa persona hace el acuerdo por ella, y aquí con nosotras, en lo que es en verdad el trabajo sexual, es muy diferente. Aquí nosotras venimos a ganarnos un peso porque nosotras lo ocupamos para nosotras mismas, para nuestros hijos, para nuestra familia, pero no tenemos ninguna persona que nos esté vendiendo y que él esté cobrando. Es muy diferente. Siempre hay que diferenciar eso, lo que es trabajo sexual y trata. Aquí habemos muchas personas que salimos a trabajar, mas no estamos inmiscuidas en la trata.

¿Qué derechos como trabajadora sexual crees que has ganado actualmente y cuáles faltan todavía por trabajar?

El respeto de mucha gente porque saben que andamos luchando por los derechos de los y las trabajadoras sexuales y tratamos de que todos sus derechos se hagan válidos, ante las instancias de gobierno, que al fin de cuentas hay veces que nos rechazan, nos discriminan pues. Hay bastante por hacer, hay que educar a la sociedad, hay que educar al mismo gobierno, hay que educar a las autoridades de seguridad pública, hay que estar constantemente haciéndolo, porque desgraciadamente hay mucha ignorancia. Hace quince días la [patrulla] 3003 aquí se le ocurrió parar a dos carros, ponle que uno por hora. Me tocó ver a mi eso. Yo me acerqué junto con otra compañera para pedirle que se retirara y que no hiciera eso aquí en nuestra zona de trabajo por el acuerdo que tenemos con el ayuntamiento y con seguridad pública. Tenemos acuerdos con ellos. Este personaje optó por dejar ir al cliente, porque era un cliente para mí y un cliente para él, porque lo iba a extorsionar, optó por dejarlo ir y se acercan los dos patrulleros preguntándome que entonces dónde sí podían parar carros para extorsionarlos. Yo le dije que yo no le podía dar esa respuesta, porque al fin de cuenta ellos no están para extorsionar, están para servir a la ciudadanía, porque son empleados de nosotros como ciudadanos, se les paga un sueldo de los impuestos que pagamos. Como trabajadoras sexuales nos quieren cobrar un impuesto, pero como ciudadanos estamos pagando impuestos. Fue lo que le indiqué, yo no podía darle esa respuesta, él sabía lo que hacía, su trabajo es su trabajo y yo no podía decirle cómo elaborarlo. Si él quería robar o extorsionar que se retirara nada más de la zona donde nosotras trabajamos porque espantaba a nuestros clientes. Por eso te digo, hay mucho por hacer, hay que educar a la mayoría de los que están dentro de estos sectores de gobierno.

¿Cuál es el acuerdo que tienen con el ayuntamiento, en qué consiste?

Consiste en no salir tan encueradas, salir a trabajar con decencia, un pantaloncito, un suetercito, ya la gente sabe quiénes somos y a qué nos dedicamos, no es necesario un escote muy pronunciado, con unas minifaldas que se ven hasta las anginas, no es necesario andar así. Ese fue el acuerdo que tuvimos con el ayuntamiento. El dar la garantía de que no se va a robar en estas calles, al menos con nosotras, porque robos sí se dan, con los lavacoches, con los policías que no saben que tenemos acuerdos, se da con gente aquí que se dedica a la delincuencia, al robo, sí se da. Pero al menos entre nosotras tratamos de evitar esos problemas. De no tomar, no drogarse, de dar un buen servicio y siempre protegernos y proteger a los clientes, siempre usar un condón. Esa es la garantía que nosotros dimos al ayuntamiento, ya tiene mucho rato de eso. Tendrá unos ocho años o nueve años de ese acuerdo.

¿Qué crees que sea lo más urgente para trabajar respecto al trabajo sexual en Morelia?

Que se nos respeten nuestros derechos y que se nos den más garantías como ciudadanos, porque somos parte de Morelia. Estamos haciendo un trabajo que, la sociedad lo ve mal y pega de gritos, se espanta, se escandaliza, pero al final de cuentas es una actividad que también las mujeres amas de casa la tienen. Porque ya se llega la quincena y… -a ver si no se molesta una que otra por ahí-, ya se llega la quincena y se pone cariñosa con el marido porque ya sabe que trae dinero. Ya se llega la quincena y se pone complaciente porque sabe que hay dinero, o sea, eso también es un negocio para ellas, como saben que ya hay dinero, ya se ponen cariñosas. Aquí nosotras todo el tiempo estamos cariñosas por dinero. Este es un trabajo. Que la gente lo vea mal, es una sociedad de doble moral y eso nunca lo vamos a poder cambiar, pero ahora sí que cada quien en su amplio criterio que lo juzgue. No estamos haciendo mal a nadie, porque no venimos a violar, no venimos a secuestrar, no venimos a violar niños, nada de eso. Venimos simplemente a ganarnos un peso, con el sudor de… la parte que tú quieras, pero a ganarnos un peso.

(1) A petición de la entrevistada no se ha hecho público su nombre.

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Semblanza personal: Doctor en Psicología Social, licenciado en Psicología, ingeniero en Sistemas Computacionales y ex-seminarista. Después de múltiples crisis, ahora quiere ser artista de la literatura y el performance para utilizar el arte contra la homofobia, el racismo, el sexismo y la privatización del espacio público. Actualmente realiza una estancia posdoctoral, con el apoyo del CONACYT, en el Doctorado Interinstitucional de Arte y Cultura, de la Universidad de Guanajuato.

Página personal: http://fernandozarco.wordpress.com

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Asistencia sexual y prostitución inclusiva, herramientas para el empoderamiento

Por Antonio Centeno

DiagramaCenteno

En las últimas décadas hemos acumulado evidencias empíricas de que los procesos sociales obtienen mejores resultados para el conjunto de la población cuando incluyen la diversidad humana en general y la diversidad funcional en particular. Ejemplos de esto último son el transporte, el urbanismo, la pedagogía, la arquitectura…Gracias a pensar en las diferentes maneras de funcionar del ser humano hemos conseguido un transporte más seguro y confortable, un urbanismo más habitable, una pedagogía con más y mejores herramientas, una arquitectura más amigable, etc. Estos beneficios son para todo el mundo, no sólo para las personas con diversidad funcional, pero es la presencia de estas últimas lo que ha constituido la inspiración y el motor para conseguir esas transformaciones sociales hacia un mejor vivir.

     Todo apunta a que debería ocurrir lo mismo en el ámbito de la sexualidad; si follamos todxs follamos mejor. ¿Se imaginan cómo sería incluir en los hasta ahora estrechos territorios del deseo y del placer todxs los cuerpos, todas las formas de moverse, sentir, entender? Ahí parece latir una revolución pendiente. Revolución porque dinamita el heteropatriarcado coitocéntrico que secuestra nuestros cuerpos y deseos al servicio de la reproducción capitalista. Y revolución porque reclama para el placer los cuerpos abyectos, los cuerpos improductivos para ese mismo sistema capitalista

     La asistencia sexual  es un apoyo para acceder sexualmente al propio cuerpo. Reconocerlo, explorarlo, masturbarlo, son acciones que habitualmente cada cual hace por sí mismx, pero algunas personas con diversidad funcional  requerimos el apoyo del asistente sexual para ello. De la misma manera que necesitamos asistentes personales  para otras tareas cotidianas que no podemos hacer por nosotrxs mismxs. En este sentido, la asistencia sexual puede proporcionar apoyos antes, durante y/o después de realizar prácticas sexuales con otra persona. El asistente sexual no es alguien con quien tener sexo, sino alguien que te apoya para tener sexo contigo mismx o con otra persona.

    ¿Por qué hasta aquí? Porque hasta aquí llega la materialización del derecho al acceso al propio cuerpo, éstas son las acciones que la persona con diversidad funcional podría hacer por sí misma en ausencia de diferencias funcionales. Nadie hace un coito o sexo oral consigo mismx. Ni las personas con diversidad funcional ni nadie tiene derecho al acceso a otros cuerpos. A los otros cuerpos se accede por acuerdo, no por derecho,ése es el espacio de la prostitución inclusiva (si el objetivo es el placer) o del surrogate (si hay una intención terapéutica)

    Así, si la asistencia sexual empodera rompiendo la barrera de acceder sexualmente el propio cuerpo, la prostitución inclusiva empodera facilitando la experimentación, el juego y el gozo de compartir sexo con otros cuerpos. Lo primero sólo es imprescindible para algunas personas con diversidad funcional y, por tanto, constituye un derecho fundamental que debe ser financiado por el Estado. Lo segundo , en cambio, no responde a las necesidades específicas que se derivan de las diferencias funcionales para ejercer un derecho, tiene que ver con la vivencia lúdica del sexo por parte de cualquiera y, en consecuencia,no genera obligaciones para los poderes públicos,  más allá de garantizar los derechos laborales. Son pues, trabajos sexuales diferentes en los roles, las expectativas, las prácticas posibles, las personas a las que se dirige y su configuración como derecho,  pero complementarios en el proceso de empoderamiento, de abrir un abanico de posibilidades para que las personas con diversidad funcional podamos vivir nuestro propio cuerpo y el vínculo con lxs demás desde el deseo y el placer.

    Por supuesto, igual que ocurre con la población en general, la vivencia de la sexualidad de las personas con diversidad funcional debería desarrollarse mayoritariamente más allá de los trabajos sexuales, en los ámbitos cotidianos de las amistades, las parejas, el poliamor, las relaciones esporádicas, etc  Sabemos que actualmente no es así, persiste una notable desigualdad generada por la barreras materiales y simbólicas. En este sentido, afirmaciones del tipo “hay personas con diversidad funcional que sólo pueden follar pagando”, resultan sesgadas (no son ni más ni menos ciertas que dichas de otros tantos grupos humanos) y juegan el triste papel de profecía autocumplida al reforzar ese imaginario colectivo que expulsa a las personas con diversidad funcional de los placeres en ámbitos cotidianos.

    De la misma manera, esgrimir una formación previa obligatoria como elemento para pretender que la prostitución inclusiva no es prostitución puede resultar estigmatizador para lxs trabajadorxs sexuales (son ignorantes y discriminan), para las personas con diversidad funcional (no pueden hacerse cargo de sí mismxs, están enfermxs) y alimenta tentaciones corporativistas (sólo puede hacer este trabajo quien sea formadx por mí). Cuanta más formación mejor, pero siempre como derecho a disposición de la persona trabajadora, nunca como filtro que secuestra el conocimiento y limita la libertad personal.

    Volviendo a las tareas propias de la asistencia sexual, hay que tener presente que masturbar a alguien o ayudarle a mantener relaciones sexuales con otra persona tiene una carga erótica importante. Las sensaciones y las emociones pueden ser intensas, eso dificulta la gestión del vínculo y mantener roles y expectativas. Como todxs estamos fuera de guión, y deserotizar la asistencia sexual no parece ni posible ni deseable, habrá que seguir aprendiendo, poniendo en común, compartiendo estrategias y pautas para facilitar los pactos y una buena armonía entre asistentes y asistidxs. El tener una definición clara de asistencia sexual es necesario porque ayuda a delimitar tareas, roles y expectativas, pero no es suficiente.

    Vinculado con el punto anterior, hay un problema económico de fondo; la exclusión del sistema educativo y del mundo laboral, junto a un sistema de pensiones raquítico, hacen que las rentas de las personas con diversidad funcional sean, en media, inferiores a las del resto de la población. Esto dificulta acordar precios que satisfagan a ambas partes. Vuelve a ser clave distinguir entre asistencia sexual y prostitución inclusiva, así como reconocer su papel complementario. Entendiendo la primera como herramienta para materializar el derecho al propio cuerpo es posible que  a medio/largo plazo se pueda conseguir que los poderes públicos asuman su responsabilidad en financiarla. Comprendiendo el papel complementario de la segunda, estaremos más cerca de garantizar derechos laborales para las personas trabajadoras.

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Antonio Centeno. Nació en 1971 en Montcada i Reixac, vive en Barcelona desde 1999. Adquirió su diversidad funcional antonioa los 13 años. Licenciado en Matemáticas por la Universitat de Barcelona, ejerció como profesor de Matemáticas de Educación Secundaria desde 1998 hasta 2010. Activista del Movimento de Vida Independiente desde 2004.

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Curanderas urbanas

Por Livia Motterle

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí
ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí
tus senos carne de anón
tu boca una bendición
de guanabana madura
y era tu fina cintura
la misma de aquel danzón

ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí
ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
Tus pies dejaban la estera
y se escapaba tu saya
buscando la guardarraya
que al ver tu talle tan fino
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueses molino

Ponme la mano aquí Macorina
ponme la mano aquí.

(Versos de la canción de Chavela
Vargas, Macorina)

 

Mis piernas están cansadas. Hace mucho calor. Menos mal que casi he llegado a casa. El ruido de las máquinas cavando el suelo que una vez albergó la Galera1 me tortura la cabeza. En pocos meses se inaugurará la Filmoteca. ¿Otra cárcel? Me siento desmotivada. Dudo si podré cumplir mi misión. No tengo idea de dónde encontrarlas. No veo faldas violetas, ni tocoyales2 entrelazados a espesos mechones de pelo corvino. ¿Donde están escondidas las curanderas en Barcelona? 

Al regresar a casa, por la calle Sant Pau, me pierdo en las callecitas del Raval, pensando que quizás sería mejor cambiar el tema de la investigación. Me enciendo un cigarro. Se acerca una joven pidiéndome un mechero. Se lo doy. Enciende su camel y luego regresa a la esquina, con sus compañeras. Las miro y me doy cuenta de que están en la calle para ofrecer servicios sexuales. No van vestidas con largas faltas violetas, ni llevan tocoyales en sus cabellos. Van con pantalones apretados y grandes escotes. No son mayas. Son rumanas, nigerianas, marroquíes, ecuatorianas, brasileñas, españolas. ¿Y si fueran ellas las brujas rebeldes, las curanderas (no reconocidas) que estaba buscando.

  – diario de campo, 3 de julio de 2011 –

Esta inquietud, que cierra el fragmento de diario de campo arriba citado, nació una tarde de julio en la calle Sant Pau, en el barrio del Raval, Barcelona. Acababa de llegar a la ciudad y de ser aceptada en el Máster de Antropología de la Universidad de Barcelona, con un proyecto titulado: “De Mesoamérica a Cataluña: reelaboración de las prácticas médicas tradicionales de las mujeres guatemaltecas y mexicanas mayas migrantes”. Las experiencias compartidas durante muchos meses con mujeres mayas de la comunidad de San Pedro La Laguna, en Sololá, Guatemala, había despertado mi interés sobre las formas no hegemónicas de cura/cuidado. Me pareció entonces interesante poder desarrollar una comparación entre las prácticas tradicionales de estas mujeres mayas en territorio indígena y sus reelaboraciones en un contexto urbano como el de Barcelona. Nunca hubiera imaginado que ese objetivo se transformaría tan inesperadamente y rápidamente. Y fue así que empecé a interesarme al fenómeno del trabajo sexual profundizando la mirada en las prácticas de cuidado que incorporan las trabajadoras sexuales a la hora de atender a sus clientes.

robador
Calle-d’En-Robador. Cortesía de la autora

     Las entrevistas con las trabajadoras sexuales han sido herramientas fundamentales para desvelar realidades estrategicamente ocultadas, entrelazando y re-significando tramas de subjetividades. Muy importante ha sido la voluntad de construir juntas una otra historia, compartiendo las palabras inscritas en la tumba de Walter Benjamin: “es tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que la de las personas célebres. La construcción histórica está consagrada a la memoria de quienes han perdido el nombre”. Es dentro de esta linea política que nacieron los encuentros con Paula, Montse, Rosa y Vero3. A todas cuatro, he preguntado si las personas que ejercen la prostitución pueden ser consideradas cuidadoras o curanderas.

      Así contestó Paula, trabajadora sexual (de la calle, de pisos y de clubs),  activista feminista y de origen argentina:

La cuestión es que en nuestro trabajo desarrollamos muchas capacidades laborales. Mira, somos economistas porque hacemos marketing; sabemos de imagen porque sabemos cómo atraer; sabemos organizarnos el tiempo porque tenemos que cuidar a nuestros hijos, hacer la comida y trabajar. Luego, somos enfermeras porque sabemos dónde tocar para no hacer daño; somos psicólogas porque sabemos escuchar a los clientes y tenemos que cuidarnos para que no nos hagan daño. Entonces desarrollamos un montón de recursos laborales como cualquier otra persona. Todas sabemos de matemáticas, economía, don de gentes, psicología, enfermería, prevención de VIH… Sobre todo, somos expertas en el cuidado de la gente, de los hijos, de los padres, de los clientes, de nosotras mismas y de las otras personas.

(Paula, 7 de noviembre 2013).

Según Montse, trabajadora sexual (en su propio piso), madre, activista feminista, de origen catalana:

Bueno, psicólogas y educadoras sí. Cuidadoras no sabría decirte…antes tendría que tener claro que entiendes por cuidado. Seguro que cuidamos una enfermedad pero se trata de una enfermedad general y a nivel emocional más que físico. De los hombres que vienen, la mayoría son casados, y son ellos quienes más están sufriendo algo. Hay un malestar, una disfunción en las relaciones afectivas. Siempre lo digo, para mí la prostitución es un sustituto, un complemento, un canalizador de las frustraciones de la pareja dictadas por el sistema hetero-normativo en el que vivimos.

(Montse, 15 de octubre 2013).

En palabras de Rosa, trabajadora sexual (de la calle), de origen ecuadoreña:

Cuidar, cuidar…¿Si yo me cuido? Sí, yo me cuido, pero también cuido a mis ocho hermanos enviando dinero cada mes a Ecuador. Y te diré más, a las personas que más cuidamos con nuestro trabajo es a vosotras. Si no fuera por nosotras, habría más violaciones, porque un hombre lo que necesita es el orgasmo y tiene que correrse rápido y no se controla… Si nos quitan de la calle, ¿adónde irían esos hombres?

(Rosa, 3 de septiembre 2012).

Nos explica Vero, trabajadora sexual (de la calle y de pisos), transexual, activista feminista, de origen madrileña:

En el trabajo sexual hay la misma intimidad que se crea con un psiquiatra. La prostitución está vista desde un punto de vista dramático, triste, victimista…. cuartos oscuros con un gordo al que te follas, cuatros negros que te encierran…¡¡no es así!! (con énfasis). Hay muchas opciones. Y sí, también hay formas de cuidado en el trabajo sexual, claro. Hay mucho cuidado con las compañeras y con los clientes también. A mí, por ejemplo, me gusta mucho que haya un ambiente preparado cuando estoy con mi cliente. Intento crear una performance para que quede todo lo más bonito posible. Es parte del cuidado para mí. Y la higiene es súper importante en el trabajo sexual.“¡Lávate!”, le digo a mis clientes, “así te la chupo más a gusto”.

(Vero, 14 de enero 2013).

Al comparar los relatos se puede observar cómo los cuerpos de las trabajadoras sexuales sean cuerpos activos, dotados de agencia y capaces de construir formas de cuidado. Detrás de encuentros que escapan de una legalidad institucional y de un modelo de amor romántico se esconden prácticas de cuidado y afecto que no encajan con el imaginario naturalizado de la prostitución.

La sexualidad es una construcción social, un hecho cultural y un fenómeno político. Se transforma en tarea urgente (también desde el feminismo) re-imaginar formas de amor y de sexualidad(es) sin estructurarlas o dicotomizarlas, si no más bien mirando a ellas como creaciones en continuo cambio ya que experimentadas en los cuerpos, por los cuerpo, gracias a los cuerpos.  El trabajo sexual no es sólo explotación, violencia o alienación. Muchas veces es cuidado, cura y atención.

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liviaLivia Motterle. Filósofa, antropóloga y activista feminista. Actualmente es doctoranda en el programa de Estudis Avançats en Antropologia Social por la Universitat de Barcelona (UB) con una tesis que tiene por objeto las narrativas de resistencia de unas trabajadoras sexuales frente los mecanismos de violencia institucional en Barcelona. Sus líneas de investigación son: cuerpos, géneros, sexualidades, feminismos, trabajo sexual, espacio público, urbanismo, estigma.

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