Dirce se la vio difícil, porque le pedimos que hiciera un top ten, ya que siempre está compartiendo música. Y pues eso, acá su selección.
No sé si hay algo más complicado para mí que seleccionar un #Top10 de #MúsicaFeminista Hay millones de canciones, miles de bandas y un chingo de proyectos de todo tipo que hacen referencia a las participación de las mujeres en la música y la industria musical. Intenté que esta lista estuviera variada en cuanto a géneros musicales e intenté seleccionar bandas que tuviera una propuesta activista, más allá de sus letras. En algunos casos elegí las rolas que repito incansablemente esos días que necesito una inyección de energía feminista. Bueno va.
K-PASA USA
Pensaba poner a Bomba Estéreo, pero recordé este increíble proyecto ¿mexicano?, que no solo tiene mucha onda, sino que además trae un mensaje feminista bien locochón y hacen performance. K-Pasa USA es un grupo queer feminista que produce música y performance electro-tropical. Ellas lo explican así: “Primero, nuestras letras y show cuestionan temas de género y sexualidad. Segundo, tocamos música que mezcla electro, rock, cumbia, y samba, y que está hecha pa bailar y celebrar el cuerpo.” Si lo que andan buscando es un inyección de energía feminista con mucho sabor, aquí tienen:
Miss Bolivia con Rebeca Lane y Ali Gua Gua
A estas morras no las tengo que presentar. Es la de cajón de las fiestas de Feministlán. Es con estas rolas que se reafirma que el feminismo se hace también bailando. Les dejo una playlistcolaborativa de música para la #FiestaFeminista. Solo hay tres reglas para meterle música: que no se repitan las rolas, que tengan mucho mucho sabor y que sean canciones feministas.
María Alba
No logré encontrar nada de información de María Alba. No sé si es feminista o no, ni tengo idea de la historia detrás de esta rola, pero me gusta la cumbia, salsa y guaracha y si esta canción no es revolucionaria, no sé entonces lo que es la revolución.
https://www.youtube.com/watch?v=jj8buZH9rkE
Batallones Femeninos
No podía faltar el Rap Feminista en esta lista. Hay muchísimas propuestas bastante buenas, pero elegí a un grupo mexicano que, además, realiza activismo en diversos espacios, como lo son los centros de reclusión, mandando mensaje críticos y feministas desde el barrio, desde la periferia.
Madame Gandhi es un proyecto feminista de otro mundo. Kira es politóloga, matemática y una increíble baterista. Tal vez la conozcan porque en 2015 decidió correr el Maratón en Londres dejando que su menstruación saliera libremente durante todo el recorrido, como una forma de protesta en contra del estigma de la menstruación. En conjunto con la productora Alexia Riner han logrado colocar este proyecto como uno de los más innovadores, creado completamente por mujeres feministas.
Buscando música de Madame Gandhi topé con Princesa Nokia, se identifica como bruja y tomboy feminista queer, así que, dejen correr las sugerencias de youtube y escúchenla también.
La Otra / Road Ramos
Cuando el amor no romántico no nos sale, o nos sale muy bien, las feministas escuchamos a la Otra, y así llegué también a Road Ramos. Música anticapitalista, reivindicativa, feminista y que se te pega aunque no lo quieras. Una entrevista con La Otra que da cuenta de su apuesta:
Anni Clark. ¡Pfff! Mujer, lesbiana, directora de cine, multiinstrumentalista, una artista en toda la extensión de la palabra. Una de la más reconocidas guitarristas de esta época, que además aportó al diseño y creación de una guitarra que tomara en cuenta las necesidades y características de los cuerpos de la mujeres, dejando en evidencia que el mundo de la música, ni los instrumentos están a nuestro favor.
Creo que mi primer acercamiento con el feminismo fue gracias al metal. Así que, con su permiso, me permito poner una banda metalera en el gran tercer lugar de este Top10. No puedo decir que Angela Gossow (quien alguna fue vocalista de esta banda) sea feminista, y las letras de esta banda le tiran mucho más al anarquismo. Sin embargo, ver a una mujer cantando gutural con una banda tan poderosa, rompió mis esquemas de la feminidad durante mi pubertad. Y en el mundo del metalero, sin duda marca una referencia contundente cuando se habla de mujeres y metal.
Savages
¡Post-punk hecho por morras! Evitaré las palabras y me atreveré a poner aquí todo un concierto de ellas, porque son mi banda favorita. Fin.
Bikini Kill
Cada que conozco una morra feminista le quiero cantar esta rola. Bikini Kill está en el primer lugar de esta lista porque con su música y apuesta política fueron unas de las iniciadoras del movimiento Riot Grrrl, que fue un estallido feminista en la música underground en Estados Unidos en la década de los 90. Con punk, arte, fanzines y activismo feminista, lograron aglutinar la exigencia de las mujeres que les gusta el rock-punk y hacen rock-punk. Tienen un manifiesto que claro que no voy perder oportunidad de ponerlo aquí: https://radiotlc.blogspot.mx/p/manifiesto-riot-grrrl.html
También vean el documental:
Como un bonus le comparto el proyecto Mujeres y Música http://mujeresymusica.com/. Una plataforma que desde España realiza diversas acciones para visibilizar a las mujeres en la música. Podrán encontrar listas interminables de bandas y morras que hacen música feministas, así como diversos artículos y materiales para analizar los obstáculos que las mujere enfrenta en la industria musical. No conozco algo parecido en México, así que ¿hay que armar, no?
Y para aquellas que ya hemos caído en la garras de Spotify, igual ya saben pero les recuerdo que hay varias listas de reproducción de mujeres en diversos géneros musicales, como jazz, pop, rock, metal, indie, entre otros. Solo búsquenlos como Women of… y disfruten.
Vivimos en una estructura social patriarcal y sus dinámicas se reproducen en todos los ámbitos, muchas veces de manera silenciosa. MYM nace con el objetivo principal de visibilizar y combatir estas dinámicas machistas en el sector musical para alcanzar un escenario de equidad en el que el género no limite las oportunidades, ni los roles a interpretar y no condicione la respuesta del público.
Las principales metas que nos planteamos con este proyecto son:
Cambiar el panorama de infrarrepresentación de las mujeres en todos los ámbitos del panorama musical actual: festivales, productoras, discográficas, medios,…
Visibilizar a mujeres que han marcado la historia de la música y aquellas que actualmente comienzan a forjarse un camino en la música.
Concienciar sobre el machismo en las letras de las canciones, en la educación y en la industria musical e introducir una perspectiva de género para cambiar esta situación.
Dar voz a los diferentes colectivos que luchan por cambiar el escenario y aunar esfuerzos, promoviendo acciones conjuntas, difundiendo actividades y colaborando para generar sinergias. Juntas podemos.
Para ello investigamos y divulgamos datos, planteamos reflexiones y debates, realizamos entrevistas a artistas, promocionamos discos y eventos realizados por mujeres o con perspectiva de género y fomentamos la lucha activa y consciente frente a situaciones injustas por motivo de género en el ámbito musical. Paralelamente generamos unabase de datos de mujeres músicas para facilitar el descubrimiento de nuevas artistas clasificadas por géneros, países, épocas, instrumentos… Este directorio busca ser también un recurso para programadorxs musicalxs que desean romper la brecha de género y el círculo vicioso de la infrarrepresentación programando mujeres en sus eventos musicales.
Se trata de un proyecto colaborativo, abierto a publicar reflexiones y propuestas que aporten nuevas perspectivas. Si te animas a colaborar escribe a hola@mujeresymusica.com.
Me gustaría partir de la idea de <<despojo>>. La modernidad se encargó de despojar a sus moradores de condiciones humanas y los redujo a la vida desnuda, el hombre moderno ha sido despojado de la naturaleza, lo divino y de lo humano; hoy en día el hombre contemporáneo, el hombre de la vida desnuda, precaria y vulnerable, va en busca de ese resplandor luminoso. Está en busca de ese instinto de vida. Así lo hace ver Susy Shock[1] en su poema Yo monstruo mío (2008).
Las preguntas son: ¿qué es ser un pobre mortal equidistante de todo? ¿Qué significa ser un monstruo en este mundo desalmado? Tal vez para la primera pregunta se pueda recurrir al <<ser ahí>> de Heidegger: “(…) el ‘ser ahí’ es en la forma de un ‘poder ser’ compresor al que en su ser le va este mismo. El ente que es de esta forma soy en cada caso yo mismo”.[3]El ser ahí como poder ser implica una <<existencia>> la cual va marcada por una posibilidad der ser: el fin de sí mismo. La muerte.[4] Susy Shock es consciente de algo: se está en el mundo sin nada y que todas esos elementos materiales que nos dan identidad no sirven de nada en este camino a la muerte; con esta escuela de los suplicios, nos da a entender que todos esos elementos que se adhieren a nuestro ser como lesiones, castigos y sufrimientos morales, son despojados de nuestros procesos de identificación y nos dejan desnudos en este camino hacia la muerte. Al final ni mi nombre, ni mi Documento Nacional de Identidad y mucho menos mi cuerpo serán de gran utilidad, pues se van desintegrando en el áspero camino hacia la completud; lo único que queda después de la muerte tras de mí, es mi esencia. La segunda pregunta fue: ¿qué significa ser un monstruo en este mundo desalmado?[5] Antes de llegar a lo monstruoso debo pasar por la guerra del deseo, ¿qué anhela Susy Shock? El que la filosofía contemporánea haya tenido un giro de trescientos sesenta grados, es decir, que se hayan olvidado las preguntas por lo universal y la naturaleza por aquellas que apelan a las singularidades y particularidades, nos puede ayudar a ver en el deseo una guerra; cuando se escribe Amazona en mi deseo, invita a pensarnos como aquellas antiguas mujeres griegas guerreras que con sus armas, arcos, lanzas, hachas, escudos y cascos hacen la guerra a los que con sus garras quieren robarnos lo más natural que le ha quedado al hombre contemporáneo: el soñar.[6] De esta manera, Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.
10 ni varón ni mujer
11 ni XXI ni H2O
12 yo monstruo de mi deseo
13 carne de cada una de mis pinceladas
14 lienzo azul de mi cuerpo
15 pintora de mi andar
16 no quiero más títulos que cargar
17 no quiero más cargos ni casilleros a donde encajar
18 ni el nombre justo que me reserve ninguna Ciencia[7]
El cuerpo humano ha sido separado, ya no somos esa quimera que Aristófanes narra en el banquete platónico; la naturaleza del andrógino ha sufrido graves modificaciones. En dicho encomio se cuenta que los hombres al sentirse superior a los dioses, por Zeus fueron separados por la mitad haciéndolos más débiles y útiles para los dioses mismos.[8] ¿Pero qué culpa tenemos nosotros de la insolencia de los antiguos? Si el deseo es la carencia de algo, ¿qué es lo que hace que Susy Shock se vea monstruosa ante su deseo? Considero que no sólo ella se sienta así, entre los hombre hemos perdido la capacidad de amarnos entre nosotros mismos; es el precio que tenemos que pagar por haber sido separados. Lo que nos mueve como monstruos de nuestros deseos es, “(…) el amor de los unos a los otros innato en los hombres y restaurador de la antigua naturaleza, que intenta hacer uno solo de dos y sanar la naturaleza humana”.[9]La cuestión está en no caer en esa vorágine del mundo industrializado y hacer de nuestra vida una obra de arte. Ya Heidegger lo plantea en El origen de la obra de arte (1936), todo es una cosa que encarna la experiencia del ser en la presencia.
Lo que le da a las cosas su consistencia y solidez, pero el mismo tiempo provoca los distintos tipos de sensaciones que confluyen en ellas, esto es, el color, el sonido, la dureza o la masa, es lo material de las cosas, en esta caracterización de la cosa como materia está puesta ya la forma. Lo permanente de una cosa, su consistencia, reside en que una materia se mantienen con una forma. La cosa es una materia confirmada. Esta interpretación de la cosa se apoya en la apariencia inmediata con la que la cosa se dirige a nosotros por medio de su aspecto. La síntesis de materia y forma nos aporta finalmente el concepto de cosa que se adecua igualmente a las cosas de la naturaleza y a las cosas del uso. [10]
Así es como concibo la posibilidad de ver nuestra vida como cosa, pues tal como se muestra en lo versos 13-15, nosotros somos los que le damos forma a esos sueños por alcanzar, nosotros los ideamos, los planeamos y nosotros los concretamos; yo soy ese artista que a partir de la razón[11] me vuelvo uno mismo en unión con la materia que el mundo pone ante mí. Yo ser humano autocreado de barro, de esa tierra que se guarda en el mundo que me contiene, me abro a mi ser; así es como Susy Shock se muestra, en los versos 16-18, en contra de toda imposición industrial de esta era de la técnica que de todo me protege. ¿Pero de qué?
Lo que hace tiempo amenaza mortalmente al hombre, y precisamente con la muerte de su esencia, es lo incondicionado del puro querer, en el sentido de su deliberada autoimposición de todo. Lo que amenaza al hombre en su esencia es esa opinión de la voluntad que piensa que por medio de una liberación, transformación, acumulación y dirección pacíficas de las energías naturales, el hombre puede hacer que la condición humana sea soportable para todos y, en general, dichosa. [12]
La técnica nos protege de ese horrible deseo de individualidad, deseo que nos fortalece como cuerpos en el mundo y que afirma la existencia de nuestro ser en el mundo; lo que el mundo de la técnica busca es ampararnos ante de la desprotección propia del ser humano alejándonos de lo sagrado y lo divino. El mundo de la técnica ha conseguido la muerte de los dioses y con ello pone en peligro la esencia del hombre en relación consigo mismo. En contra de esto, Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.
La modernidad ha fracasado, la gran promesa de progreso nos dejó esperándola sentados en la sala de espera del Seguro Social, o de cualquier otra dependencia que tiene por objetivo regular nuestras vidas. América Latina pasó por la posmodernidad con los pies por delante, sería mejor hablar de una post mortem-nidad. Yo mariposa ajena a la modernidad / a la posmodernidad / a la normalidad, son versos que nos invitan a pensar en que no todos caben en ese cajón de la productividad que nos da forma de seres grises con la necesidad de ser indispensables en el dominio técnico que nos norma y sistematiza en años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos. Ante esta serialidad, Susy Shock se muestra más artesanal, más cercana a la tierra, más al contacto con la naturaleza, haciendo de su vida una vida más arriesgada. “Como todos los seres, sólo somos entes en cuanto arriesgados dentro del riesgo de ser. Como, sin embargo, en cuanto seres que quieren marchamos junto con el riesgo, somos más arriesgados y, por tanto, estamos más a merced del peligro. (…) el riesgo más arriesgado nos crea una seguridad”.[14] La de seguir vivos. Esta pulsión hace que la poeta de la barbarie se concentre en las vísceras y los residuos de la humanidad, se embadurna de ellos para enfrentar al peligro; se vuelve abyecta. Hay en la pulsión un deseo inquietante como amenaza, es todo aquello que es pensable pero inadmisible; se trata de un lazo de atracción/repulsión que lo lleva a estar fuera de sí como condena, lo abyecto es la oposición a mí ser, que no es en referencia al camino de la muerte sino a lo que me lleva a donde no hay sentido. Es un expulsado que no para de retar y desafiar cuestionando su lugar y su ser como los situacioncitas. En esta deriva, Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.
30 Reivindico: mi derecho a ser un monstruo
31 que otros sean lo Normal
32 El Vaticano normal
33 El Credo en dios y la virgísima Normal
34 y los pastores y los rebaños de lo Normal
35 el Honorable Congreso de las leyes de lo Normal
36 el viejo Larousse de lo Normal
37 Yo solo llevo las prendas de mis cerillas
38 el rostro de mi mirar
39 el tacto de lo escuchado y el gesto avispa el besar
40 y tendré una teta obscena de la luna más perra en mi cintura
41 y el pene erecto de las guitarras alondras
42 y siete lunares
43 setenta y siete lunares
44 ¡qué digo! Siete siete siete (777) lunares de mi endiablada señal de Crear[15]
La historia contemporánea se ha encargado de culpar a Nietzsche por la muerte de Dios, sin embargo, considero justo decir que fue el cristianismo quien mató a los dioses; el cristianismo separó al hombre de la naturaleza. En estas dos estrofas Susy Shock se deja ver como el loco de Nietzsche que busca a Dios sin respuesta alguna:[16]
<<¿Adónde ha ido Dios?>>, gritó, <<¡yo os lo voy a decir! ¡Nosotros lo hemos matado –vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! ¿Pero cómo hemos hecho esto? ¿Cómo fuimos capaces de bebernos el mar hasta la última gota? ¿Quién nos dio la esponja para borrar todo el horizonte? ¿Qué hicimos cuando desencadenamos esta tierra de su sol? ¿Hacia dónde se mueve ahora? ¿Hacia dónde nos movemos nosotros? (…) ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos los asesinos de todos los asesinos? Lo más sagrado y lo más poderoso que hasta ahora poseía el mundo, sangra bajo nuestros cuchillos. (…) <<¿Qué son, pues, estas iglesias sino las tumbas y sepulcros de Dios?>>.[17]
Si Dios ha muerto ¿en qué podemos creer ahora? El problema radica en no ver a Dios como ese ente supremo que nos gobierna, nos vigila y nos castiga; ese ha sido el problema de los modernos. Hay que ver en Dios todo lo mutable, la luz que nos deslumbra al amanecer, el verde del follaje de los árboles que año tras año reverdece, el volcán que hace erupción; habremos de comprender a Dios como la naturaleza que nos contiene, nos envuelve y nos sostiene. Si Dios ha muerto es posible entender el vació cultural, social y espiritual que se vive en estos tiempos de guerra y abandono social. Ante la necesidad que muestra Susy Shock, en estas estrofas, de volver a un punto más primario del ser humano de sí mismo ante la naturaleza; ella pone el ejemplo, al ver en su cuerpo transgénero un proceso de auto-poiesis. Pienso el concepto de poiesis desde Platón: “Tu sabes que la idea de <<creación> (poiesis) es algo múltiple, pues en realidad toda causa que haga pasar cualquier cosa del no ser al ser es creación, de suerte que también los trabajos realizados en todas las artes son creaciones y los artífices de éstas son todos creadores (poietat).”[18] Pensar la situación de Susy Shock como un acto de auto-poiesis implica que ha sido poseída por un impulso creador divino: “(…) la inspiración (o, con mayor propiedad, la condición de quien se sabe poseído por un dios) supone un estado de exaltación emotiva afín a la embriaguez y al delirio amoroso”.[19]Esto me hace pensar que el retorno de los dioses está en el camino hacia la muerte de cada uno, si entendemos ésta como una posibilidad del ser en el mundo; posiblemente Dios ha muerto, pero yo aún no. En mi aún no de la muerte tengo la posibilidad de crear vida con los residuos del mundo; la única posibilidad de vida se encuentra en el arte. Así pues, Susy Shock se piensa en un estado dionisiaco en el que se estimula, “(…)hasta el grado supremo de sus capacidades simbólicas; algo nunca sentido se esfuerza por exteriorizarse (…) el ser uno con el genio de la especie, incluso con el de la naturaleza. Ahora debe expresarse simbólicamente la esencia de la naturaleza. Un nuevo mundo de símbolos es necesario, todo el simbolismo corporal (…)”[20]. En esta búsqueda por la divinidad, en la que mi esencia, mi ser y mi cuerpo se transforman constantemente siendo poseídos por la naturaleza, Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.
En lo monstruoso existe la seguridad de estar vivos, pues ante la mirada del otro no hay fuerza que resista y enfrente lo monstruoso; esto infunde terror ante la vida del otro. La naturaleza ha dejado de ser la fuente de expresión y contemplación de lo divino, para el hombre posmoderno <<la seducción>>[22] ha ocupado el lugar de la divinidad; en este sentido, el posmoderno no se diferencia tanto del medieval, pues ambos ven en lo monstruoso una atracción exótica. La belleza de lo monstruoso radica en que, al igual que lo normal, es una creación de la naturaleza (divina). Ante mi carácter de ser homosexual, de ser andrógino, de ser travesti, de ser transgénero, de ser transexual, de ser quimera, de ser abyecto; Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.
53 Yo: trans…pirada
54 mojada nauseabunda germen de la aurora encantada
El cuerpo transexual se ha vuelto en el mundo contemporáneo el centro de lo sagrado. La mirada, el cuerpo y la voz de lo otro han cuestionado las lógicas dominantes[24], para darle paso a las <<otras historias>>; las cuales consideran que: “No todas las culturas reconocen los mismos marcadores anatómicos y no todos perciben las marcas anatómicas como naturales y contrapuestas a un dominio distinto de lo cultural. En muchos casos, conocer los genitales que un individuo tiene es menos importante que conocer cómo los cuerpos son culturalmente construidos y qué rasgos y procesos particulares se consideran comprometidos con el sexo”.[25] En estas últimas dos estrofas Susy Shock muestra su condición de vida como un acto trascendental, una fuerza mayor que la lleva a la unión paradójica de los contrarios;[26] así pues, Susy Shock nos muestra en su transitar, en su trans…pirada que:
“Transing”, in short, is a practice that takes place within, as well as across or between, gendered spaces. It is a practice that assembles gender into contingent structures of association with other attributes of bodily being, and that allows for their reassembly. Transing can function as a disciplinary tool when the stigma associated with the lack or loss of gender status threatens social unintelligibility, coercive normalization, or even bodily extermination. It can also function as an escape vector, line of flight, or pathway toward liberation. [27]
El cuerpo y la vida trans…pirada para Susy Shock ha sido de resistencia, burla y dominio de los estigmas; no busca ser definida, ni reconocida como hombre o mujer. Su estar en el mundo se abre a lo masculino, a la maternidad, y a la luz de la naturaleza que la abraza día con día. Las categorías no le importan, siempre las rompe, escapa de ellas para no ser domesticada por reglas de convivencia y reconocimiento. Ella no tiene problemas con las normas y los normales, son éstos los que los tienen hacia ella. Susy Shock en este trascender las categorías ontológicas e identitarias…reivindica su derecho a ser un monstruo.
[divider]
[1] Buenos Aires, 1968. Actriz, escritora, cantante y docente trans sudaca como ella se define.
[3] Martín Heidegger, “El ‘ser ahí’ y la temporalidad”, en El ser y el tiempo, (Trad. José Gaos), 2ª ed., FCE, México, 1971, p. 253.
[4]“(…) la muerte sólo es en la forma de ser del ‘ser ahí’ en un existencial ‘ser relativamente a la muerte’”. M. Heidegger, Op. Cit., p. 256.
[5] Responder esta pregunta en un primer intento me fue imposible; por esta razón, será un pregunta que me acompañe a lo largo del texto con diferentes respuestas.
[6] Entiendo el sueño como María Zambrano lo plantea en El sueño creador.
“Si los sueños no fueran un despertar, un cierto modo de despertar, hubieran pasado desapercibidos siempre, como quizás pasen desapercibidos todavía algunos aspectos de la vida humana en el mundo del sueño, bajo los sueños o, en la vigilia, del otro lado de las fronteras de la conciencia.
Soñar es ya despertar. Y por ello hay un soñar que despierta la realidad aún dormida en los confines de la vigilia: en esa tierra donde la conciencia no se aventura (…)”. María Zambrano, El sueño creador, Universidad Veracruzana, México, 1965, p. 13.
[9] Platón, “Banquete (§191c-d)”, en Diálogos III, (Trads. C. García Gual, M. Martínez Hernández, E. Lledó Íñigo), Gredos, Madrid, 1988, pp. 225-226.
[10] Martin Heidegger, “El origen de la obra de arte”, en Caminos de bosque, (Trad. Helena Cortés y Arturo Leyte), Ed. Alianza, Madrid, 2010, p. 18.
[11] Habrá que entender el concepto de razón como Heidegger lo plantea; esto es, como una manera de pensar mas no la única ni la más superior, pero sí un calcular. “La razón es la percepción de lo que es, y eso significa a la vez: lo que puede ser y lo que tiene que ser (…) La percepción que actúa en la razón se propone fines, establecer reglas, prepara medios y así pone en marcha la acción”.Apud. Jorge Acevedo Gurra, “La razón poética. Una aproximación (María Zambrano y Heidegger)”, en Aurora No. 9. Papeles del “Seminario María Zambrano”, Universidad de Barcelona, Noviembre-Diciembre 2008, p. 8.
[12] Martín Heidegger, “¿Y para qué poetas?”, en Caminos de Bosque, (Trad. Helena Cortés y Arturo Leyte), Ed. Alianza, Madrid, 2010, p. 218-219.
[16] Cf. Friedrich Nietzsche, La Gaya Ciencia, §§ 108, 125 y 343.
[17] Friedrich Nietzsche, “La ciencia jovial”, en El nacimiento de la tragedia. El caminante y su sombra. La ciencia jovial, (Trad. Germán Cano), Gredos, Madrid, 2010, pp. 440-441.
[22] Sobre la seducción dice Lipovetsky: “La seducción posmoderna no es ni un sucedáneo de comunicación ausente ni un escenario destinado a ocultar la abyección de las relaciones comerciales. Sería remitirla de nuevo a un consumo de objetos y de signos artificiales, reinyectar engaño allí donde existe ante todo una operación sistemática de personalización, dicho de otro modo, de atomización de lo social o de expansión en abismo de la lógica individualista. Hacer de la seducción una <<representación ilusoria de lo no-vivido>> (Debord), es reconducir el imaginario de las pseudonecesidades, la oposición moral entre real y aparente, un real objetivo al abrigo de la seducción, cuando ésta se define ante todo como proceso de transformación de lo real y del individuo. Lejos de ser un agente de mistificación y de pasividad, la seducción es destrucción cool de lo social por un aislamiento que se administra ya no por la fuerza bruta o la cuadrícula reglamentaria sino por el hedonismo (…)” Gilles Lipovetsky, La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo, (Trad. Joan Vinyoli y Michèle Pendanx), 13 ed., Anagrama, Barcelona, 2000, pp. 23-24.
[24] Eva Giberti entiende por lógicas dominantes al: “(…) pensamiento binario que instituyó –patriarcado mediante- la oposición/complementariedad hombre/mujer; a partir de ese ordenamiento, cualquier diversidad fue consignada como desvío, perversión, vicio, degeneración, pecado, peligro social”. Eva Giberti, “Transgéneros: síntesis y aperturas”, en Diana Mafia (comp.), Sexualidades migrantes, género y transgénero, Feminaria, Buenos Aires, 2003, p. 38.
[26] Es el deseo innato e inherente al hombre el que lo obliga a intentar concebir los opuestos como aspectos complementarios y tratar de acercarse al misterio de la Realidad Última. De ahí que el espíritu del mal puede revelarse como incitador del bien, mientras que los demonios pueden aparecer como aspectos ocultos o nocturnos de los dioses. Liliah Shivananda, Coincidentia Oppositorum: el Misterio de la Totalidad y su Manifiesto, en http://sol-oriente.blogspot.mx/2011/04/coincidencia-oppositorum-el-misterio-de.html , última consulta diciembre 2015.
[27] “<<Transitar>>, en definitiva, es una práctica que se lleva a cabo en el interior, así como a través p entre, los espacios del género. Es una práctica que reúne los géneros en las estructuras contingentes de asociación con otros atributos del ser corporal, y que permiten su re-ensamblaje. Transitar puede funcionar como una herramienta disciplinaria cuando el estigma asociado con la falta o la pérdida de la condición de género amenaza la inteligibilidad social, la normalización coactiva, o incluso el exterminio físico. También puede funcionar como un vector de escape, línea de vuelo, o vía hacia la liberación”. Susan Stryker, Paisly Currah y Lisa Jean Moore, “Introduction: Trans-, Trans, or Transgender”, en Women’s Studies Quarterly, Volume 36, Numbers 3&4, Fall/Winter 2008, p. 13. La traducción es mía.
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Fuentes de consulta.
GIBERTI, Eva, ““Transgéneros: síntesis y aperturas”, en MAFIA, Diana (comp.), Sexualidades migrantes, género y transgénero, Feminaria, Buenos Aires, 2003, pp. 31-58
HEIDEGGER, Martín, El ser y el tiempo, (Trad. José Gaos), 2ª edición, FCE, Buenos Aires, 2009, 479 pp.
__________________, “El origen de la obra de arte” e “¿Y para qué poetas?”, en Caminos de Bosque, (Trad. Helena Cortés y Arturo Leyte), Alianza, Madrid, 2010, pp. 11-62, 199-238.
NIETZSCHE, Friedrich, El nacimiento de la tragedia. El caminante y su sombra. La ciencia jovial, Estudio introductorio por Germán Cano, (Trad. Germán Cano y Alfredo Brotons), Gredos, Madrid, 2010, 610 pp.
____________________, “Escritos preparatorios de El nacimiento de la tragedia”, en El nacimiento de la tragedia o Grecia y el pesimismo, (Trad. Andrés Sánchez Pascual), Alianza, Madrid, 2009, pp. 203-272.
STRIKER, Susan, Paisley Currah y Lisa Jean Moore, “Introduction: Trans-, Trans, or Transgender?”, en WSQ: Women’s Studies Quarterly, Volume 36, Numbers 3 & 4, Fall/Winter 2008, pp. 11-22.
Es una plataforma de investigación sobre arte y feminismo coodinada por Jacqui Casais que pretende visibilizar a las mujeres (cis y trans) en la música en la historia del arte y en la actualidad.
En los dos números del fanzine me propuse invitar a mujeres vinculadas de distintas maneras al arte (músicas, escritoras, periodistas etc) y pedirles textos sobre sus especialidades (algunos textos de opinión, otros de investigación, entrevistas, crónicas etc).
En 2015 edité un pequeño fanzine con textos, investigaciones y entrevistas y en 2016 presenté una nueva edición, más grande, con la mayoría de los textos que compilé durante ese año y lo presenté en el Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario.
El movimiento Riot Grrrl es una pieza fundamental en el feminismo mundial, un manifiesto punk necesario para plantarnos frente al eterno patriarcado. La música siempre fue un medio útil para lograr que el mensaje llegue a más personas. El objetivo está claro y parece utópico, pero también se sabe que la unión hace a la fuerza.
Janis Joplin fue la precursora en expresar estas ideas. Dentro del movimiento hippie de finales de los sesenta, ella fue la imagen de la libertad femenina. Patti Smith siguió sus pasos, sobre el final de la década siguiente, transformando su poesía en canción. De lo hippie hacia el punk, ellas dejaron una huella perfecta para que las mujeres cambiaran la realidad.
A mediados de los ochenta apareció en el under estadounidense la banda Pussy Galore. Tres discos y un puñado de EP’s, fueron suficientes para marcar los cimientos del Riot Grrrl en Washington para siempre. Terminó siendo una banda de culto, apreciada más a la distancia que en aquel momento.
“Las chicas inventaron el punk rock, no Inglaterra”, dice una remera icónica que usó en los noventa Kim Gordon, integrante de Sonic Youth. Con la inminente revolución de Nirvana, todo estaba a punto de estallar. En ese momento Kathleen Hanna y Tobi Vail, futuras , eran dos fanzineras que militaban el feminismo y la libertad en sus fotocopias. En sintonía, estaban Molly Neuman y Allison Wolfe, integrantes de Bratmobile. Se conocieron, vieron que iban por el mismo camino y entre las cuatro armaron el fanzine “Riot Grrrls!”, el puntapié inicial de la revolución feminista como movimiento.
En paralelo, algunos hombres de la escena se sumaron. Los muchachos de Fugazi fueron los primeros en armar fechas con Bratmobile y Bikini Kill. Llegaron a tocar en la puerta de la Casa Blanca. Además, Ian McKaye, el motor del under de Washington hasta el día de hoy, editó a través de su sello Dischord Records a Bikini Kill y a Slant 6, otra banda feminista integrada por la ex Bratmobile, Christina Billotte. Sin embargo, el hombre feminista más famoso fue Kurt Cobain. En ese momento, él salía con Tobi Vail. Su amistad con Kathleen era tal que fue ella quien, a través de un graffiti, bautizó la canción que marcó una década: “Smells like teen spirit”. Por otro lado, Nirvana, en su visita a Buenos Aires trajo como teloneras a las Calamity Jane, una banda de chicas punk con algunos tintes grunge característicos de la época. El público argentino las agredió y, en respuesta a esto, Cobain amagó toda la noche con tocar “Smells like teen spirit”, a modo de protesta.
En la misma línea del Riot Grrrl, a mediados de los noventa y también en Washington, surge Sleater-Kinney, que en 2015 regresó a los escenarios y con disco nuevo. Tal vez reconozcas a Carrie Brownstein, guitarrista de la banda y actualmente actriz de la serie Portlandia. Las Sleater-Kinney iban a la misma escuela secundaria que las Bikini Kill. Por otro lado, Hole también apareció en ese momento, militando las mismas ideas pero en una forma menos política y más desprolija. A las Riot Grrrl nunca les cerró la idea de Hole como parte de este movimiento. Tal vez esta desconfianza surja porque Courtney Love le pegó a Kathleen Hanna, mientras miraba a Sonic Youth en el Lollapalooza 95. Kim Gordon también dejo su marca feminista con Free Kitten, una banda que tenía junto a Julie Cafritz, integrante de los históricos Pussy Galore.
Sin embargo, en Latinoamerica también había un movimiento naciente. En Argentina, She Devils marcó el terreno. En sus canciones hablaban de anarquía y feminismo. En 1997, hicieron un Split con Fun People que se llamó “El aborto ilegal asesina mi libertad”. Hacían punk porque en ese momento era contracultural (¿lo sigue siendo?). A partir del quiebre social del 2001, la cumbia se transformó en el hogar de esa contracultura que supo ser punk, ese espacio que la ‘gente bien’ considera molesta. Es por eso que sus integrantes mutaron e iniciaron una nueva banda de cumbia, llamada Kumbia Queers. En Brasil, el riot grrrl empezó a aparecer en 1982, de la mano de Mercenárias. Durante los noventa, Dominatrix encabezó el movimiento de ese país. Las acompañaron otras bandas como Bulimia y Menstruação Anarquika. Actualmente, Anti-Corpos, una banda de lésbica feminista de hardcore, es quien sigue llevando la bandera.
Hoy por hoy, el machismo sigue en todos las lados. La búsqueda de la igualdad femenina ya es un tema cotidiano, pero no alcanza con eso. Todavía falta. Un claro ejemplo de esto es el caso de las Pussy Riot, un colectivo ruso feminista. En 2012, tres de sus integrantes fueron encarceladas luego de un recital improvisado en el altar de la Catedral de Cristo Salvador de Moscú. Las acusaron de vandalismo por exponer sus ideas. Jamás se resistieron ante las autoridades y, ya en la cárcel y cumpliendo los dos años de condena, no pararon.
En Latinoamérica, la lucha y la unión es doble. Hay muchas chicas que alzan su voz a través del rap, y en sus líneas resumen todo el pensamiento feminista. Tal vez sea porque junto a la cumbia son el ritmo de la calle, la contracultura actual. Algunas de ellas son: Rebeca Lane (Guatemala); Diana Avella (Peru); Sara Hebe (Argentina); Caye Cayejera (Ecuador); Anarkia Ruiz (Venezuela); Belona MC (Chile); Danay Suarez (Cuba) y Jessy P (Mexico).
El objetivo sigue siendo el mismo que en los sesenta. Janis Joplin buscaba esto, Patti Smith buscaba esto. Somos feministas porque es necesario. No tenemos opción. Hay que levantar nuestras palabras, nuestro manifiesto, en camino a la verdadera libertad.
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Valeria Lugosi. periodista de cultura joven y productora. Editora del fanzine “Elegí tu propia aventura”. Actualmente colabora con la Revista Rolling Stone.
Este artículo fue publicado originalmente el 4 de diciembre de 2016 en la plataforma Ni Groupies ni Musas
¿Habrá sido el odio de sí mismo el culpable de la masacre?
En la noche del 12 de junio 2016, Omar M., un hombre joven de origen afgano, mató a 49 personas e hirió a otras 53 en una discoteca cuya clientela era sobretodo de personas homosexuales. El asesinato masivo fue reivindicado por los islamistas integristas de Daech.
Resumiendo ante la prensa la vida de su hijo multicriminal, el padre de Omar M. lamenta profundamente su trágico fin y la horrible tragedia de la que fue autor; no se explica lo sucedido, y dando testimonio de la amabilidad de Omar quien respetaba fielmente las tradiciones familiares, agrega: “ Es a Dios a quien compete castigar a quien se lo merezca y no a los humanos”. Podremos estar de acuerdo con el Sr M, sobre tal aseveración, sin embargo, es necesario tomar en cuenta que Omar creció en un ambiente patriarcal y arcaico donde la autoridad del padre es absoluta y los papeles de las personas se encuentran perfectamente definidos en función de su sexo.
¿Era amable Omar? Podemos creerlo, sólo que el peso de la familia, del clan, de la religión, y sobre todo del odio que tenía de sí mismo, del que no se pudo liberar, no solamente no le ayudaron a vivir su gentileza sino que lo empujaron a convertirse en un terrible asesino. En efecto, los fanáticos islamistas con los que Omar se puso en contacto, que se creen el brazo justiciero de un Dios de caricatura que debe castigar a los que no están de acuerdo con ellos, lo hundieron más en el problema que él tenía con su propia identidad, ofreciéndole una puerta falsa de salida.
Víctima y verdugo.
Generalmente, a la gente que ama la justicia y siente horror del crimen le cuesta trabajo darse cuenta de que, con frecuencia, la primera víctima es el verdugo mismo. Esto sucede en el caso que nos ocupa: podemos explicarnos la angustia existencial de Omar, víctima de la leyes que rigen a su familia y del ambiente socio-étnico más estrecho en el que él se mueve, (a pesar de vivir en un país multicultural y multireligioso. ) Leyes y tradiciones que lo condenan a vivir como marginal, como clandestino avergonzado de sí, desgarrado en su interior por su doble vida. Y no es para menos: En su medio socio-cultural, Omar, como varón, debe garantizar el honor de la familia. Es así como, tratando de negar sus pulsiones profundas, trata de sobreponerse a ellas y se orienta hacia el objeto mayoritario del deseo para un varón, – la mujer -, con la esperanza de convertirse en otro hombre conforme a la norma. Por eso Omar se casa hasta dos veces con chicas de su medio socio-cultural, para darles gusto a sus allegados pero sobre todo para huir de sí mismo ya que no se resigna a la apremiante realidad de su orientación sexual.
Luego de fracasar en sus dos matrimonios, Omar no puede más que constatar que no le es posible “curarse”. Y es que cada vez sus pulsiones naturales regresan con más fuerza…y esto es insoportable… ¿ Qué salidas se le ofrecen entonces a este hombre atormentado? Una hubiera podido ser la de decidirse por fin a tomar el camino de la aceptación de sí mismo, camino doloroso porque lo pondría en conflicto con la familia, la religión, etc.. Camino doloroso, es cierto, pero no imposible. Omar ha cultivado lazos de amistad con otros muchachos homosexuales de familias musulmanes. Esos amigos con los que se ha codeado en la discoteca LGBT “Pulse” de Orlando parecían vivir con serenidad su diferencia y trataban de mirarse sin mentirse a sí mismos. Ellos habían tomado el camino de la aceptación que puede conducir a la paz interior, o al menos al principio, a un pacto de no agresión consigo mismo.
La otra salida, la que por desgracia va a tomar Omar, es la que le ofrecen en charola de plata los fanáticos sanguinarios con los que se ha puesto en contacto. Poder escapar de un mundo en el que le es imposible vivir, y sobretodo escapar de la detestable imagen que tiene de sí mismo…Así entra, pues, por última vez a esa discoteca a la que ya había entrado tantas veces y, llevando ahora un arma de grueso calibre, en el clímax de su enajenación, se vuelve el protagonista de una diabólica apoteosis.
El odio de sí mismo lo llevó al odio de otros, de todos los que se encuentran en el mismo pecado condenado por la religión, pecado que él debe castigar sintiéndose el brazo justiciero de Dios. Su Dios, ese Dios que le fabricaron los fanáticos le pide que mate a esos seres pecadores porque son indignos, comenzando por él mismo. Es así como la víctima se convierte en verdugo. Un medio familiar, un medio cultural que toma la religión como la dictadura de un Dios que oprime en vez de liberar puede producir muchas víctimas. Y esto sucede igualmente con los cristianos de las diversas iglesias cuando sólo leen la Biblia fijándose en la letra y no en la profundidad del Espíritu que la habita. Olvidándose de que la ley está hecha para servir al Hombre, y no el Hombre para servir la ley (Marcos 2 : 27 – 28), olvidándose de que “La letra mata y sólo el Espíritu vivifica” (Pablo, 2 Cor 3, 6). Esos que condenan a sus hijas e hijos, parientes, amigos a vivir en la hipocresía mintiéndose a sí mismos y a los demás. Esos que no saben o que han olvidado que la mentira nos hace vivir en la esclavitud y que sólo la verdad nos puede liberar (Juan 8: 32)
“Yo soy el camino, la verdad y la vida” ( Juan 14: 6)
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Nota: Este artículo, en su versión original, fue publicado en francés en la revista católica “Les Réseaux des Parvis”, París, número de noviembre-diciembre 2016
Este es un homenaje. No es por deceso alguno. No es imprescindible la muerte para celebrarnos en vida. Tampoco es para cumplir con el imperativo capitalista de la felicidad, es sólo para regodearnos en nuestra propia alegría, ya de por sí indisciplinada. Puede tomarse como un agasajo literario o como un cortejo activista. O puede olvidarse.
Este es un homenaje a las chongas, a las que vivimos, a las que sobrevivimos, en este suelo movedizo de las categorías inestables y fluidas, pero que su apropiación ayuda a respirar un poco entre tanto polvo hetero. Para las que hemos sido desterradas del canon de belleza, y “lindas” y “hermosas” son palabras sepultadas en nuestros márgenes del audio vivir. A lo sumo, un susurro las exhuma para una íntima transacción erótica o sexual.
Chongas de mandíbulas rectas, del rapado como marca capilar de lectura, de la ropa ancha y abultada, del jean apretado y remera ceñida al torso, del músculo firme y disponible, de los borcegos desteñidos y gastados, de la fuerza a flor de piel, de la seriedad como gesto de desmarcamiento de la risa, siempre mesurada, del modelo de heterofeminidad hegemónica. Para las chongas que queremos que se nos note, lo torta, lo marimacha, lo vulgar, lo rústico, lo de barrio bajo. Para las chongas de piernas arqueadas que su caminar abre un portal mágico para los géneros disidentes. Para las chongas que buscan y gustan de zapatos “de hombre”, ahí, donde una vez más, el binarismo nos descalza porque las de 38 para abajo no encontramos número del modelo elegido. Para la chonga guerrera y lacónica, la verborrágica esquizoide, la tetona y la lisa, la de aliento gélido y la de voz grave y cavernosa que te excita. Y también para las que vendrán con la gloriosa ley de identidad de género, las chongas sin tetas o sin útero, pero chongas sin más. Para las que paleamos rellenando las fosas que pretenden aislar y confiscar la masculinidad como territorio exclusivo de los hombres. Para las motoqueras y las incansables andadoras en bici. Para las que se dejan la barbita y también las que se depilan. Para las chonguitas de la primaria y la secundaria, a quienes se castiga con el aislamiento afectivo y la extorsión emocional: a mayor feminidad mayor oferta de cariño y atención. Para las chongas que nos perdemos en las entrelineas de lo lésbico mujeril y lo trans varonil, y nos encontramos en el gesto interruptus del régimen óptico del imperio heterosexual, encarnando la falla y el fracaso de la norma.
Dicen por ahí que somos desaliñadas. Un poco cierto es, nos salimos de las líneas que dibujan la belleza hetero y también la de lesbiana chic & vip. Y en parte se equivoca, porque aliñarse chonga lleva su tiempo, sus minucias, sus astucias, sus tretas. Ponerse chonga es un arte de la imitación y de la creación apasionada. Chongocopia, copia de copia reinventada sin original.
Nos acusan de pretender usurpar las prerrogativas de la masculinidad hegemónica: el poder, la fuerza y la dominación…y si fuera así, ¿cuál sería el problema? O ¿para quién se convierte en un problema? ¿por nuestro deseo de poder? ¿ porque nos enseñan que portar concha nos inhabilita socialmente para el poder? Somos okupas del género dominante porque creemos en la libre circulación de los códigos por y en los cuerpos. Algunas queremos esas licencias para transformarlas, otras ni ahí. Y en esa cadena de imágenes en la que la gente produce su propia película, nos meten de prepo en la cama, de manera unívoca, como penetradoras inalterables. Pobre imaginación sexual la de nuestra cultura. Chongas las hay de todas las formas de coger, de prácticas más fluidas, más rígidas, más salvajes, más vainillas, más hard core, más sluts. No todo se anuda tan fácilmente, por suerte.
Y en este homenaje destaco la ternura. La ternura de las chongas que se vuelve ilegible a los ojos hetero y homonormativos. Y no es para certificar que “algún rastro de mujer nos queda”, sino para desconectar de y desconcertar a, la máquina normativa que mira, piensa y siente sólo de a dos. Porque interferir la administración dicotómica de los repertorios sensibles y de afectos disponibles es parte de desprogramar nuestro aparato perceptivo heterosexual. Porque la ternura no debería ser un atributo privativo y excluyente de un género determinado, ¿no?
Un sencillo y emotivo halago para las chongas, para abrir, tan sólo, un espacio placentero en los entretelones de la vida del género donde circule la ternura sin nombre propio.
Miguel es una de esas personas que, sin conocerla demasiado, me llevaba a presentir que su sola incorporación a mi vida produciría un cambio cualitativo en mi cotidianidad. Algo me decía que con él tenía la libertad de mostrarme como soy, con toda mi vulnerabilidad y mi montoncito de contradicciones. No sabría cómo describir esta sensación, pero siempre supe que era especial. Y no me equivoqué.
Tras una invitación vía whatssap donde le expresaba sin tapujos mi deseo de verlo, conversar con él, -y corriendo el riesgo de que creyera que le insinuaba una cita romántica-, una noche vino a mi departamento de Narvarte a cenar. La conversación nos embargó tanto que la carne que preparaba al horno con cebollas al estilo argentino, se (me) quemó. Evidentemente, ése no sería el día para alardear sobre mis habilidades culinarias; aunque intenté salir airosa de la cocina invitándolo con un buen tinto.
En algún momento del encuentro, entre la pelea de nuestras dentaduras con esa carne recontra-pasada-de-cocción y los duraznos con dulce de leche que serví de postre, hablamos de amor. Más concretamente, de la ausencia de él o de lo duro que se siente creer que a veces este sentimiento no es suficiente para estar con quien anhelamos; con quien nos hace vibrar, dentro y fuera de la cama.
Miguel me cuenta su historia y llora: después de un breve paso por el seminario de la Orden de Agustinos Recoletos, en Querétaro, donde compartió diez meses con Hugo; se descubrió deseándolo y fue comprendiendo que no sólo de mujeres o de alguna deidad se podía enamorar. El amor con su entonces compañero de piso fue correspondido, pero silenciado; pues Hugo no pudo enfrentarse con lo que le pasaba.
El temor a tener que asumir una identidad sexual no hegemónica, desaprobada por una cultura patriarcal que oprime y amedrenta a quienes pretendan correrse de las etiquetas de “buen ciudadano/a”, fue decisivo. ¿Qué dirían los vecinos de su pueblito, en su Chihuahua natal? ¿Cómo reaccionarían sus padres, conservadores, al enterarse que su hijo ama a otro varón? No lo sabemos, pues para Hugo fue un riesgo demasiado alto para afrontar.
¿Cómo se llama el amor que, existiendo de forma bidireccional, no se permite ser?, ¿amor cobarde? La cobardía, a mi juicio, es el lado más repudiable del miedo. Pero el de esta historia es un miedo diferente porque se germinó a partir de los prejuicios que pululan por los imaginarios sociales que, con una supuesta base autorizada en principios religiosos y/o éticos adoptados por ciertos sectores, sentencian cada día qué tipo de amor, sexualidad, pa/maternidad, es aceptado/a. Señalan con su dedito moralista “esto sí, aquello no”; “esto es natural, aquello es una aberración”, “éstos irán al cielo, aquellos (pecadores) al infierno”.
En medio de su angustia, Migue me dice que si él hubiera nacido mujer, podría estar con Hugo. Su cuerpo masculino lo aleja de aquél que quiere, pero no puede. Yo me quedo sin palabras, casi sin reacción. Segundos después, lo abrazo fuerte, como queriendo reconstruir un poco de lo que esta experiencia que me narra arrasó en su cuerpo lánguido de filósofo foucaultiano.
Es curioso porque fue justo de él de quien supe hace poco que los japoneses reparan la cerámica rota rellenando las grietas con oro; que es una forma de enaltecer lo dañado. Ellos creen que ese objeto quebrado y con historia, se vuelve más hermoso y fuerte. Yo realizo mentalmente una analogía con las personas que sufrieron (sufrimos), y también lo creo. Se vuelven más valiosas y únicas.
“¡Pinches prejuicios!”, pienso; y enseguida me doy cuenta que terminaré escribiendo sobre ese momento tan especial e íntimo porque no podré guardarme tantas preguntas y emociones que me atraviesan en lo hondo. Debo dejarlas salir a la superficie, para que muchxs las lean, las sientan y empecemos a cuestionarlas. Le digo a Migue que lo haré, que lo necesito sacar de acá adentro, donde se me acumulan las injusticias. Él asiente. La verdad, estoy orgullosa de que sea mi amigo.
¿Por qué es tan urgente hacer una crítica al pensamiento amoroso?
Es urgente porque quiero sugerirles que dejemos de colocar al amor como toda la solución, panacea o metafísica que resolverá los males de la humanidad ¿Con amor y una cadena de oración dimitirá Donald Trump o Peña Nieto? ¿Amándonos mucho saldremos adelante y haremos que ya no nos impacte el gasolinazo? ¿O con nuestra idea viciada de amor responsabilizaremos solo a las madres sobre la educación de las/os/es hijo/e/as y diremos que “hijxs amadxs, serán hijxs sanxs”? ¿la fórmula es realmente tan sencilla? NO.
Es decir, todo el pasmoso conjunto de ideas que quiensabequé significa el amor, nos hace obviar elementos de vida cotidiana sobre los que podemos trabajar para construir constante y permanentemente en redes afectivas que pueden desarrollarse desde otros linderos, llamándolas aquí, las afectividades disidentes.
Es urgente la denuncia sobre los modos actuales que conocemos de la idea de amor construida en occidente, y que siempre nos remiten a conceptos que, si escudriñamos de fondo, están intrínsecamente relacionados con la violencia. Permíteme colocar solo dos ejemplos:
1)En este 2016 vivimos en las redes sociales un revuelo internacional que se dio por nuestra voz masiva en el hastag mi primer acoso. Millones de mujeres de Latinoamérica narraron horribles experiencias de acoso, abuso y violación. Experiencias que comenzaron a los 6 o 7 años (o antes) y que han sido repetidas y sistemáticas durante toda la vida. Y ¿saben quiénes fueron los primeros violadores, abusadores?
Nuestros familiares. Sí, todas conocemos o tenemos una historia con el primo, el hermano, el papá, el padrastro y ¿Saben que palabra acompañada con la idea tan carcomida de familia, nos confundió -en su momento- a grado tal, que en su espacio y tiempo es probable nos hundiéramos en la culpa y el nulo entendimiento del por qué estaba pasando eso? Esa palabra se llama AMOR y con esa palabra, nos dijeron que debíamos entenderlo o soportarlo todo… ¿Qué es el amor?
2) Ya mayores, nos empezamos a involucrar en relaciones amorosas con personas ajenas a la familia y “formamos nuestros hogares”. Seguramente sin saberlo, contribuimos con la idea de pareja, al sostenimiento de las relaciones económicas y políticas de nuestra sociedad, aún más si se consagra desde el matrimonio, satisfaciendo con ello, los ideales religiosos y morales que condimentan “la entrega y el ser para el otro”. ¡¡Caray!! Sin embargo, resulta que, de acuerdo a las estadísticas oficiales de la ONU más conservadoras, es México el país en el mundo con más asesinatos contra mujeres. Tenemos siete feminicidios al día y según el INEGI señala que 47 de cada 100 mujeres de 15 años y más que han tenido al menos un vínculo de pareja, matrimonio o noviazgo, han sido agredidas por su actual o más reciente pareja durante la relación.[1] Pregunto de nuevo: ¿Qué es el amor?
Lo anterior, nos permite mirar que el amor se viste de manto institucional que además va acompañado con la existencia de la propiedad privada patriarcal de los sentimientos: La monogamia.
¿Por qué nuestros modos de amar son acompañados por modelos hegemónicos?
¿Por qué en nombre del amor reproducimos jerarquías y mantenemos a cabalidad el orden social existente? ¿Por qué le hemos permitido participar al Estado, a la economía y en concreto al mercado capitalista de nuestros modos de relación inter subjetiva?
Cada vez que hablamos tanto de amor, sin contenido ni sustancia, le estamos arrebatando fuerza a la amistad, al cariño, al acompañamiento, al auto-apapacho, a la sororidad, a la acción directa, a los ejercicios efímeros de caminar con alegría junto al otro, al otre, a la otra. ¿Dónde la fuerza a la ternura radical?
Cada vez que solo nombramos amor, estamos edulcorando o tal vez sepultando, ejercicios políticos que propongo vitales para nuestra coexistencia, y que es importante re-pensemos, re-tomemos, re-construyamos. Hablo de revisar los procesos de autonomía, autoestima, el trabajo con la horizontalidad y contra el poder inserto en nuestra cotidianidad. Hablo de la radicalidad de ejercicios libertarios.
No quiero edificar nuevas metafísicas y ahora sumar al amor a la libertad, (Te contra amo Emma Goldman pero diste la pauta no la respuesta) sino propongo, que esos ejercicios como la autodefensa feminista, el acompañamiento para el aborto de una compañera, el abrazo a una desconocida, el replantear el modo de vivir nuestros acuerdos con las personas que convivimos, incluso la decisión de como nombrar a nuestros afectos, etc., sean también reflexionados desde la dimensión ética y política que ya tienen.
De ahí, que propongo dos ideas importantes desde el DESAPRENDER:
1) La Descolonización de nuestros senitres, pensares, acciones, buscar potencialidades de relaciones inter subjetiva con otras cuerpas. Dar cabida a la multiplicidad de afectos.
2) La des-idealización, des-romantización de todo lo idealizable y romantizable. ¿Qué si el macho de Paz decía que el mundo nace cuando dos se besan? ¿Neta? ¿Qué dice la Frida en una carta amorosa a ¿”Su Diego” (sí, si el macho comunista falso poliamoroso) “Dame ilusión, esperanza, ganas de vivir y no me olvides”? y no, desde el contra amor propondría incluso revisar la carnita de conceptos como ilusión, esperanza, expectativas, incluso contra-amor. Porque esta propuesta, no es una propuesta, no es un páramo o una tierra, sino acaso un puente y una palabra incomoda que quiere preguntar, cuestionar, darnos permiso de mover nuestras certezas.
En resumen, el amor actual entendido como entramado cultural impuesto desde occidente, se ha construido como un gran mito que da plasticidad y cabida a grandes violencias, tales como la heterosexualidad, (el modo de vivir a través de roles impuestos y relacionarnos mediante los dictados de un sistema económico, político) la monogamia (idea de pareja, matrimonio, familia) y el pensamiento romántico (idealización, expectativas, sufrimiento, entrega total). En su conjunto nos limita a vivirnos en otros ejercicios de pluralidad e insisto: Afectividades.
Y no, no hablo de Poliamor, este también tiene actualmente tendencias a la institucionalidad, a la moda, a volverse un poliamor liberal. No afirmo que por lo menos en México ahora lo sea, sino que tiende galopantemente a…
No estamos enunciando desde las medias naranjas, ni de la blanquitud en el amar, o el amor cono energía, no hablo de pareja, triejas o de familias nucleares, no hablo de etiquetas o modos unívocos de relacionarse, hablo de la tarea de preguntar, y reflexionar en colectivo, a eso también llamo contra-amor:
¿Quién es la otra? ¿Quién es la otro? ¿Quién es la otre? Y en lugar de querer desde nuestra mismidad y atrapar lo inasible, propongo buscar desde algunos principios éticos como la amistad, el compromiso, el respeto, los acuerdos etc, el modo de caminar y acompañarse.
¿Afectarnos?
Y si no amamos ¿Qué nos queda? Nos quedan las conjugaciones con sustantivos, otros verbos, nuevos adjetivos, nos queda reconstruir (si eso nos apetece) al amor, pero no desde la unicidad, sino en lo plural, es decir amor-es. Propongo un vistazo a la creatividad y los gerundios que tienen en nuestra cotidianidad, más posibilidad y contundencia que la ineficacia de los infinitivos. Invito a sentí-pensarnos desde los afectos.
¿Afectarse? ¿Trabajar, sentir desde lo que me afecta? Cierto. Afectarse es una de las pasiones de ánimo para el compa Spinoza, que implica una inclinación, “(…) en cuya virtud el alma afirma de su cuerpo o de alguna de sus partes una fuerza de existir mayor o menor que antes, y en cuya virtud también, una vez dada esa idea, el alma es determinada a pensar tal cosa más bien que tal otra.”[2]
Lo anterior implica una afirmación, una claridad sobre el estar vivx que además da cuenta que, desde el cuerpo/la cuerpa estamos frente a la naturaleza exterior. Que tenemos la potencia de obrar a través de la fuerza de existir, y que esta, aumenta o disminuye si es favorecida o reprimida. Y si “el alma” está determinada a pensar tal cosa más bien que tal otra, esto sería saber de los vaivenes de nuestro ánimo, de nuestra participación con el enojo, la tristeza o la melancolía, pero también con una entrega ante el asombro, la alegría, la embriaguez y la consternación. Y en ese vaivén está la naturaleza del deseo.
Las tensiones son las dinámicas de las afecciones: alegría, tristeza, deseo.
Somos seres en potencia, somos personas que nos afectamos en las ideas y en los sentires de otros cuerpos que estén cerca o no. Esto nos hace no poder ser/estar indiferentes a lo que nos rodea. Se vuelve impacto, estar/sentirse unido por un momento con el mundo, el paso del existir, la caricia de la mirada breve, el autocuidado que nos salva la vida, la atención y la solidaridad que implica sabernos parte del todo, pero… ¿si nos sabemos parte del todo?
Lo sé, parte de nuestras angustias existenciales.
El mundo se nos presenta desde mundos diferentes, todo en un mismo espacio de aparente realidad, pero desde lugares de enunciación distinta. La realidad se presenta desde el cuerpo/la cuerpa y el modo en que esta accede a lo que nos rodea, particularmente a aquello que permitimos entre a nuestra subjetividad.
Apetito para Spinoza es la potencia misma, la fuerza contundente desde el alma[3] y el cuerpo y la idea de ese apetito es lo que conforma el deseo. Un apetito consiente. Seres deseantes que aumentamos nuestra potencia con la alegría, el baile, la risa desparpajada, el maravilloso canto desafinado, pero somos también una potencia que a veces disminuye cuando con claridad miramos los horrores del mundo, y de pronto el nihilismo o la pastosidad nos atrapan en la pasividad de la tristeza.
Sí, me reconozco como la brillante estrella de todxs lxs perdedores.
¿Qué lugar ocupan los afectos en nuestra vida? ¿Cómo trabajamos nuestra paradoja de la otredad?
Digo paradoja, porque sin duda ese otra/e/o es un semejante complejísimo y ajeno, “atascado” de contexto, historias y experiencias que a veces nos conectan entre afinidades y ganas, pero que, en la mayoría de ocasiones nos coloca lejísimos de sus ideas/expectativas/caminos/deseos. No puedo reconocer a esa otredad desde mis ojos, el espejo de nuestro narciso se atraviesa.
Abrirse es también un rompimiento. A veces jugamos a una puesta en escena, donde asumimos conscientemente o no, personajes que están en la dialéctica del poder, sin embargo, se nos escapa siempre un poco o un mucho, de eso que hace, que seamos lo que somos y fuimos, aunque ya no queramos ser.
Dicho de otro modo, la ética de la existencia se abre al rompimiento del yo, en una apuesta por compartir, con el deseo de que esa otredad deje de ser ajena y nos demos juntxs espacios para el acompañarnos, para volverse nosotrxs, o al modo de Bataille, alcanzar, aunque sea por un momento a la continuidad.
Nuestra fragilidad, aunque disfrazada de múltiples artilugios nos acompaña tímida y voraz y a veces nos pide a gritos no involucrarnos, no abrirnos, no conjugar la risa, no afectarnos, porque le teme a la perdida, le teme al fracaso, le teme a la soledad.
Hace algunos meses, dieciocho minutos en un documental japonés, fueron un parteaguas sobre las ideas sociales de fracaso y derrota que tradicionalmente asumimos. En la lógica capitalista del ganar/ganar, competencia y patrañas de la supervivencia, nos han enseñado hasta el cansancio -y nuestros afectos- no se salvan, que nos sintamos (suceda o no) personas de éxito, personas ganadoras. Y Haru Urara[4] un caballo de carreras (tristeza aparte por el especismo) se convierte en un símbolo nacional japonés al vivir con interesante dignidad una racha de derrotas. Mickey Duzyj documenta la historia de un caballo que jamás gano una carrera, que jamás estuvo en un pódium, que en más de 300 competencias siempre quedo en casi último lugar y, sin embargo, desde el principio hasta sus últimos días, asumió la algarabía de un caballo querido, de un caballo placido, que contrario a sus colegas incluyendo ganadores, vivió con una actitud alegre y en la comunicación con quien lo entrenaba, nunca le intereso “involucrarse” en la dinámica del hacer/correr/demostrar/ganar. Tan inspiradora resulto la historia, que millones de personas iban a conocerlo, a verlo correr, le mandaban cartas y otros etcéteras, reconociéndose también desde sus contextos, perdedores, fracasados, pero no por ello, menos entregadxs a lo que hacían y querían lograr. «La Brillante Estrella de Todos los Perdedores» es la historia también de mi vida, y no porque me ubique en el dualismo o el victimismo del perdedor, sino porque es una interesante analogía que me ha dado pauta para entender que no quiero competir con nadie, ni por nada, que no quiero apegos y finales bonitos de televisión. Quiero des-aprendizajes y nuevas experiencias, quiero sentír/pensar también, desde la perdida, el desapego.
No podemos no afectarnos, no podemos no sentir, pero podemos desaprender y buscar desde el fuego personal y colectivo, modos de renunciar al consumo efectivista del deseo, de la necesidad/necedad de aprehensión.
Desaprender a pensar en términos de teleología, desprendernos de nuestro interés por el resultado y/o el final de las cosas, sin renunciar a la intención ni al deseo, sino sumergiéndonos en lo desconocido, adentrándonos en el campo de todas las posibilidades.
Disfrutar aquí y ahora, todo fluye dice Heráclito, lo único que permanece es el cambio. Rompamos expectativas, no poseamos, seamos compañeros/as/es. Bien dice Heidegger que nuestra relación con el otro/e/a primero es afectiva y luego racional, por lo que, la apuesta es que ya una vez que tenemos ese reconocimiento desde nuestras potencias, conjuguemos el sentí/pensar de los actos y las decisiones.
Dice la chulísima Pizarnick: “Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma”. Eso quiero, afectar a otrxs, que esxs otrxs me afecten, pero quiero desde la ternura radical, afectar los pedacitos del todo que soy.
Hagamos acciones directas de nuestro actuar cotidiano.
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[1] El Inegi destacó que la violencia de pareja está más extendida entre las mujeres que se casaron o unieron antes de los 18 años (52.9 por ciento) que entre quienes lo hicieron a los 25 o más (43.4 por ciento). En 2011, 63 de cada 100 mujeres de 15 años y más declaró haber padecido algún incidente de violencia, ya sea por parte de su pareja o de cualquier otra u otras personas. Entre las mujeres con dos o más uniones o matrimonios el nivel de violencia es mayor (54.6%), que entre aquellas que solo han tenido una unión o matrimonio (48.7%). Tomado de: Reyna Quiroz Julio,”Inegi: 7 mujeres asesinadas diariamente en 2013 y 2014” en Periódico la Jornada, lunes, 23 nov 2015, http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/11/23/inegi-7-mujeres-asesinadas-diariamente-entre-2013-y-2014-1824.html
[2] Spinoza, Baruch. Ética demostrada según el orden geométrico. Fondo de Cultura Económica
[3] Para nuestra tradición actual atea y/o libre pensadora es muy difícil pensar en esta categoría, pero propongo nos demos espacio para pensarla desde el contexto Spinozista.
[4] Mickey Duzyj La brillante estrella de todos los perdedores / The Shining Star Of Losers Everywhere, 2016 Categories: Official Selection Short Documentary, Selección Oficial Cortometraje Documental
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Diana Marina Neri Arriaga. Prefiere que la llamen bruja, zapatista, contra-amorosa, feminista, y anti-especista. Los “papelitos académicos” dicen que es abogada, filósofa, y maestra en filosofía política. Profesora en el Instituto Politécnico Nacional y del Colegio de Bachilleres. Ha publicado en varias antologías. Le fascina leer, coger, viajar, compartir cine, plantitas y correr como desbocada en compañía de los animales (perrxs y gatxs) con los que comparte vida.
Muchos de nosotrxs llegamos a implicarnos políticamente en el feminismo a través del queer (el cuir o el kuir en sus acepciones locales). Quizás suena paradójico pero entre nosotrxs no hay una temporalidad que implique un orden históricamente conforme, pues son aquellos momentos que nacen del juntarnos en el activismo, del cortar el tiempo personal de los proyectos pre-trazados, los que configuran una posición y nos dan un cuerpo. Por lo mismo, nos cuesta pensar como positiva la generalidad que utiliza cierta metodología academicista estructurada en tesis, que entiende a los movimientos de política sexual como una organización lineal de transmisión del conocimiento y la desobediencia. Marcando firmemente un solo mapa. Peor aún cuando quieren traducirnos con el lenguaje del paper, un lenguaje organizado por el método elitista de las disciplinas que solo se leen entre ellas. Esos escritos jamás explicitarán nuestros deseos porque se desbordan. Las feministas que leemos y con las cuales trabajamos nos han enseñado que la palabra es un espacio de experimentación. Tal como lo son nuestros cuerpos. Además, hay siempre en cada localidad de articulación política, capas más finas, micro-texturas y afectividades que urgen de ser reconocidos para ir contra el pensamiento lineal de las rebeldías sexuales que se escriben en Formato APA. Es una historia local la que nos implica siempre y esto lo aprendimos también del feminismo. Llegamos al feminismo realizando acciones, talleres, performances, escribiendo y leyendo desde el lugar que parodia la insolencia patética del mundo heterosexual en el que vivimos. Sí, leímos la teoría queer traducida desde la madre patria, que sigue colonizándonos con su estructura materna que rechazamos por rebeldía. Es cierto, sabemos desde la Malinche que toda traducción es traición, pero no queremos defender el espacio ultra-inmunitario de comprender las lenguas como territorios de guerra. Ya vivimos en el apocalipsis constante. En inglés, como también en otros idiomas, escriben muchos activistas con quienes nos relacionamos en un vínculo afectivo y de manera trans-fronteriza. Así que más que rehuir a hablar en las palabras de un compañerx de activismo que vive en el otro lado de la tierra, debemos prepararnos para seguir estableciendo vínculos de traducción que nos permitan comprender que si bien no todos tenemos los mismos tipos de opresiones de raza, clase o género, existe una agenda global del feminismo que entiende los espacios minoritarios y de violencia en muchos lugares del planeta como propios. Queremos leernos y conocernos, establecer vínculos que permitan enriquecer nuestras miradas con todas aquellas figuraciones y formas de leer la realidad de las cuales el feminismo kuir, ese escrito en el punk y el quechua, está saturado. No tenemos teoría que defender porque la teoría somos nosotrxs mismos, encarnada en nuestras hablas, acciones y textos. Porque las feministas siempre escribimos, no podríamos negarnos la letra. Ya no podemos negarnos nada. Y es de manera azarosa, o quizás no, que en español teoría rima con utopía, aquella que muchos dicen es imposible llevarla a la política práctica. Nosotros no creemos eso pues para nosotrxs, la utopía se encuentra en ejercer la política radical de la amistad. Estamos acostumbrados a vivir en una fragmentación que separa radicalmente el yo del nosotrxs en nuestros pequeños contextos. Una forma de pensamiento que nos ha llevado a establecer espacios de separación ahí donde nuestros cuerpos parecen separarnos por algo que muchos llaman diferencia sexual. Pienso que la primera tarea es aquella que nos implica a dejar de ser hombres.
Soy un biólogo feminista que se identifica con una forma de investigar y vivir que tomando la materialidad corporal de lo vivo y lo no vivo, pretende volver a traducir las dimensiones del sexo como un espacio abierto a nuevas interpretaciones que se alejen de los reduccionismos. Porque debemos ir en contra de lo que nos enseñaron en el colegio: la competencia, la prueba o la copia obligada y en desacuerdo con el difundido conocimiento darwiniano que dice que las especies tienen que competir para sobrevivir. Nosotrxs apostamos por una vida de ayuda y contención mutua. Queremos una sociedad de participación social con la amistad como forma de vida. Los actuales feminismos de intercambio libre en la web, las políticas del código abierto, las guerrillas del ciberfeminismo, las barreras inmunológicas de las cocinerías comunitarias, la política del “hazlo tú misma”, la autoformación, las relaciones sexuales y de compañía entre diferentes generaciones, el anti-especismo como forma de lucha, las transiciones de género como momentos de felicidad, las imprentas anarquistas, las editoriales independientes y el cambio de la palabra “competencia” por “afectividad radical”, son quizás las únicas salidas que tenemos para no ser devoradas por un sistema de lucro, ganancia y mezquindad.
Apostar por unas letras y un activismo que pierdan el respeto a las grandes autoridades y promueva la emancipación, la parodia, la difusión del feminismo como práctica y como teoría política nos salvará de ser carcomidas por el avarismo individualista del experimento neoliberal en el que vivimos. Ya lo han dicho: ningún partido político, ninguna institución ni escuela podrán jamás emancipar a nadie.
Somos híbridos, bailamos gaga y leemos a Marx y creo que no por eso tenemos que odiarnos, sino hacer de esas mismas contradicciones nuestra fortaleza.
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Jorge Díaz. Biólogo feminista y activista de la disidencia sexual. Candidato a Doctor en Bioquímica por la Universidad de Chile. Es miembro del Colectivo Universitario de Disidencia Sexual (CUDS) desde el año 2008. Ha escrito textos sobre farmaco-política, cine, teoría y arte feminista participando en ponencias y encuentros de arte y política sexual nacional e internacional. En el área de la ciencia trabaja en la biología celular y molecular de patologías contemporáneas.