La dominación del semen, o la desviación de la intención y el límite del placer

"Paělido rosa VI" por Omar Matadamas

“Paělido rosa VI” por Omar Matadamas

por César “Trivium” De la Rosa

Mi deseo con estos párrafos es simplemente hablar de algo que me genera una sensación ambivalente, que en un primer plano explico como el placer y el deleite del cuerpo, posicionándolo transversal en lo psíquico y lo físico, y en otro plano como una ira al meditar sobre mi propia satisfacción sexual. Esto, pensando en algo que desde que recuerdo me ha causado una gran gama de pensamientos. Estoy hablando de la sensación del semen (tanto el mío como el de otros); lo que muchos llaman el clímax, mientras que yo lo nombro como el inicio. Al estar yo solo he podido identificar los cambios de temperatura, el cómo se impregna en mi cuerpo, el olor, el poder abrirme, amarme un tanto por llamarlo de alguna manera; al estar con otros, he podido visualizarlo, percibir el sabor, el olor, la textura ajena, y el cómo a veces este mismo aturde mis sentidos y llega a aquello que Lacan llamaría el vacío.

    Sin embargo hay algo que he podido visualizar principalmente con ciertas personas con las que he explorado mi vida sexual. Por ejemplo, al tener coito con militares (a los que en la actualidad aborrezco por distintos motivos), “hombres fuertes, necios, de mal carácter, machos los cabrones…” -síntesis de lo que he escuchado a varios conocidos-, todo iniciaba como un juego, un intercambio de miradas, un duelo de carácter, poco más que un reto. Pero al acabar la excitación del juego me di cuenta de que el coito era breve, poco o nada satisfactorio, sin embargo me quedaba la esperanza de que al soltar aquel dulce néctar blanquecino el sabor fuera dulce y vivaz. Que “lo valdría”, pues. Pero al terminar y ver ese rostro sobre su pene lo único que podía ver era una expresión de aparente gusto, que solo me evocaba un goce desagradable, algo que parecía más una imposición, y que posteriormente no solo vi en militares, si no en policías, conocidos, amigos, seres en el supuesto de lo querido, hombres “en pro de lo queer y del feminismo”, en donde lo común era que toda esa ideología quedaba muy de lado por el deseo expresado en “quiero venirme en tu cara, papi”. Esto que no solo era simbólico de la dominación, si no de la compensación, el poder implícito, y la necesidad de obtenerlo.

    Todo aquello que representaba ese fluir, ese paradigma llamado “placer en lo carnal” como lo nombraba un amigo, no hablaba más que de una falta, de un hecho simbólico e imaginario que limitaba la capacidad de experimentar del cuerpo, que no les permite sentir lo placentero del sudor al estar en contacto con otro cuerpo, el flujo de sus venas, inclusive las lágrimas caer sobre el rostro, aquellas que se asemejan a la sensación de la lluvia mientras se está recostado en el pasto.

Hoy puedo decir que he pasado por muchas personas que se quedan en la sola satisfacción de una lejana eyaculación sobre otro objetal. Pero gracias a ello he aprendido sobre el deleite de la otredad más allá de verlo como un objeto, de buscar un placer propio a través del placer del otro, y no solo disfrutar de aquel dulce líquido blanquecino, sino de todo un cuerpo fluido, no solo físico sino psíquico, que más allá de que el momento puede ser casual, con un sujeto aparentemente desconocido, en realidad puede resultar pleno, toda esa interacción de saliva, piel, sangre, deseo, y más de un solo clímax, el cual no tiene que ver con que ambos acabemos viniéndonos, sino de agotar la energía, de vivir ese cansancio en plenitud, no como una señal de goce cuando puede volverse un encuentro con el placer.

cesarCésar “Trivium” De la Rosa. Estudié Psicología con especialidad clínica en el Instituto Politécnico Nacional, en donde pasé mucho tiempo en lo comités de lucha estudiantil, también incursionando en el “activismo” lgbt (del cual estoy un tanto decepcionado hasta el día de hoy). Me he formado alrededor del tema de la violencia incursionando en primera instancia en la violencia sexual y de género, actualmente me desempeño proporcionando atención psicológica en el área de niños, niñas y adolescentes de la Asociación por el desarrollo integral de personas violadas (ADIVAC A.C), además de la consulta psicológica privada, actualmente soy miembro del Colectivo Anarcoqueer y un prácticamente amateur de artes marciales mixtas

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