La ética ilocalizable del sida: pensando en la “peste gay”

por Sergio Castellanos a.k.a Sok

por Sergio Castellanos a.k.a Sok

Putonesimo Alfaro

Ya había tardado en hacerme la rutinaria prueba de detección de VIH. Entonces pensé que si hubiera salido reactivo, de la misma forma lo hubiera notificado como un suceso importante en mi vida de manera pública con amigos, familiares, parejas. amigos sexuales e incluso en mis redes sociales notificándoles algo que para muchos parecería funesto; o información no solicitada e irrelevante para otros. Haciendo frente a mi situación y expuesto al escarnio público, sé que podrían juzgarme, sentir conmiseración o animarme con palabras de aliento las cuales, por supuesto, rechazaría.

En cambio yo aceptaría mi seropositividad, que circunstancialmente me acompañaría toda la vida y no quisiera vivirla encapsulado en un closet, porque todo empieza por el rechazo, el ocultamiento o la autoflagelación de culpa. Por una discriminación que surge desde el interior y no precisamente desde afuera, diría:

–Sí, tengo sida. -Con lujo de exclamación, de ser necesario.

Pues el VIH ya está atado a nuestra materia hasta el día en que no haya una cura. ¿Porqué no aceptarse así, como quien tiene una diabetes o un cáncer aunque sean etiologías distingas? Sólo que valdría la pena recordar que algunos somos homosexuales, maricas o trans y que podríamos afirmarnos haciéndonos visibles como primer paso, asimilando la enfermedad como una identidad agregada de la misma forma que decimos soy gay, soy lesbiana, soy trans, soy tv, soy T girl, soy cuir, soy marica, soy lencha, soy puñal. Soy Sidral ¡y qué! Sidral.

Tal vez muchos evitan estos pensamientos cuando quieren conocer su estado serológico o lo piensan hasta que tienen una plática de consejería pre-prueba y se ven obligados a pensarse así mismo frente al sida, y en su mayoría, las preguntas circundantes al monstruo ¿qué haré?, ¿lo diré a los demás?, ¿me señalarán?¿moriré?, ¿mejor me lo guardo en secreto?

Algunos otros, por comodidad y pasmados por algo que consideran una peste gay prefieren limitar su actividad sexual bajo la salvaguarda de discursos bañados de un neopuritanismo sexual en contra de la promiscuidad. Estos discursos que se abstienen de caminar sobre la cuerda de la paranoica y contagiosa enfermedad del cáncer rosa, por el que muchos homosexuales solemos sentimos vulnerables. Él, a quien hemos detectado como nuestro asesino furtivo, ilocalizable, pero a la vez tan presente. Todo el tiempo se nos manifiesta a través del miedo y la intimidación al grado de que en algunos casos puede regular nuestras prácticas sexuales y nuestras interacciones eróticas y sociales.

No me permitiré, entonces, perderme en esa cortina de humo. Seguiré cogiendo y cogiendo con placer, gozo y sin arrepentimiento. Evaluando cuándo y con quién usar el látex del Fondo Mundial. Al final del cuento el destino, las decisiones y la inteligencia misma siempre tienden comportarse muy azarosas.

PUTONESIMO ALFARO (México D.F.) Estudié la carrera de Pedagogía con preespecialidad Onesimo_yolandaen Pedagogía Social por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, donde formé parte del grupo de jóvenes CDiverisA enfocado al reconocimiento de las personas LGBT. A su vez incursioné en mi formación de los estudios de género y teorías cuirs por los Diplomados del Programa Universitario de Estudios de Género UNAM y del Programa de Estudios en Disidencia Sexual de la UACM además de distintos cursos y seminarios sobre la materia. Participé en coloquios, conferencias y encuentros académicos locales, nacionales e internacionales para poner sobre la mesa temas tan fundamentales y de debate como la desigualdad y los nuevos paradigmas cuir en la educación. Actualmente me desempeño en la investigación sobre la discriminación de lxs jóvenes LGBT en el espacio universitario, además de reflexionar sobre mi cuerpo y mi sexualidad como un espacio político y deconstrucción continua.

Contacto:

onesimo.alfaro@gmail.com

https://www.facebook.com/onesimo.alfaro

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