Abrir publicación

Reflexiones sobre el (auto) cuidado. Mujeres y otrxs

Ilustración: Lily Cursed

por Carolina Belén González

 Las mujeres hemos tenido históricamente una relación ambivalente con el concepto del cuidado. Por un lado, se nos ha atribuido una especie de instinto natural que nos vuelve  idóneas para ejercer esta acción simplemente por nuestra condición de mujer, aunque también, paradójicamente, se nos ha delegado al cuidado de otrxs (en el pasado y actualmente se nos continúan negando derechos, en diferentes etapas históricas se nos ha prohibido la administración de bienes materiales, se confina el rol femenino a la preservación del grupo familiar, etc.) bajo distintos tipos de premisas: ser el sexo débil, no ser lo suficientemente inteligentes, tener una falta de rigor y determinación, padecer lo que yo llamaría “la inconclusividad de la mujer”, es decir, su aparente carencia de integridad, entre otras tantas. Cualquier persona que se aproxime a la historia con una mirada atenta y crítica podrá percibir esta ruta llena de sucesos duales y contradictorios que nos han colocado en el confuso lugar en el que nos encontramos hoy día.

Ahondando un poco más en la idea sugeridaquisiera plantear entonces dos posibles connotaciones del término cuidado y el estrecho vínculo de éste con la identidad de las mujeres. En primer lugar, podríamos hablar de su acepción “negativa”, la cual se caracteriza por manifestar el cuidado hacia una persona mediante la regulación/control de su existencia, es decir, cuando alguien más se ocupa o decide por otra persona priorizando su propio criterio sobre lo que considera el bienestar del otrx. En segunda instancia, entenderíamos al cuidado desde una perspectiva “positiva” o al menos socialmente compartida, cuando se relaciona con volcar nuestro interés, empeño y dedicación a procurar el bien a aquello/a que conforma el objeto de nuestra atención. Si bien en ambas acepciones la finalidad primordial es velar o garantizar un bien sobre lx otrx, considero que lo más importante para reflexionares a quién se dirige esa acción y, por qué y por quién se asume ese acto. No obstante, antes de continuar, cabe aclarar porqué la primera connotación de cuidado es planteada en términos negativos. Lo es, desde mi punto de vista, en la medida en que se anula o suprime el deseo o la voluntad de la persona a quién se dirige ese cuidado. Sin embargo, en lo que respecta a la segunda significación, su positividad no es inherente a la esencia del término puesto que también implica una anulación mucho más peligrosa, que es la de unx mismx. Será realmente “positiva”, auténtica y provechosa cuando el ejercicio del cuidar con todo lo que esto conlleva, sea bien (re)dirigido.

Entramos entonces a la cuestión central del tema: las mujeres y el cuidado. Si tenemos presente lo anteriormente comentado se detonan varios interrogantes por indagar en estos temas:¿A quién dirigimos el cuidado? ¿Cómo, por qué y por quién lo hacemos? ¿Para qué? ¿Es un instinto natural o, en su lugar, una responsabilidad impuesta? ¿Será el cuidado una conducta que nos reafirma y dignifica en la condición de nuestro género? ¿Cómo reapropiarnos de esta acción de manera tal que se oriente a desarrollar situaciones favorables para nosotras mismas y, por qué no –pensándolo ambiciosamente– también para nuestro entorno?

Nos encontramos justo en un momento que amerita pensar estas cuestiones con la conciencia plena en el acto simultáneo de deconstruirnos y reinventar quienes somos y, quiénes podemos y queremos ser. Muchas mujeres, desde la infancia, hemos sido instruidas para ser o comportarnos de forma adecuada, hecho que implícitamente nos anula ciertas libertades y estimula la idea de que debemos de ocuparnos de otrxs. Siempre hay alguien más: los padres, las madres, lxs abuelxs, lxs hijxs, lxs tíxs, lxs hermanxs, lxs novixs, lxs esposxs, lxs amigxs, nuestro rol es operar como mediadoras armoniosas portando el estandarte del bienestar ajeno. A veces nuestra acción parece devenir de forma instintiva, nata,  natural como producto del cuidado de connotación “positiva” que hemos mencionado anteriormente; sin embargo, en otros tantos escenarios de análisis posibles, en realidad, nuestra conducta obra por asimilación del concepto de cuidado “negativo”, puesto que se  ha regulado y adoctrinado tanto nuestra identidad, que debemos hacer un gran esfuerzo para discernir entre la esencia de nuestro impulso y aquello aprehendido que funciona en nuestra conciencia a modo de garantía, promesa o “camino correcto” que nos conducirá como mujeres a una verdadera realización. Sin llevar el asunto más lejos, sería entonces pertinente hacernos esta pregunta ¿y nosotras qué?

El hecho de que, como mujeres, cuidemos y nos ocupemos de otrxs implica, en muchas ocasiones, pequeñas micro renuncias a nuestra propia yo. Las relaciones y vínculos que establecemos con nuestro entorno nos sitúan en un rol de procuradoras de un bienestar socioafectivo – muchas veces a un nivel muy elemental. Este papel de procuradoras que sostengo representamos y llevamos a cabo (sin un previo cuestionamiento razonablemente necesario) no engendra ningún tipo de capacidad de autonomía que fomente una construcción de una identidad íntegra para la mujer. No hay tiempo para un “por y para mí” que nazca desde la entraña del deseo debido a que constantemente estamos retirando la mirada de nosotras mismas para ceder en nuestras conquistas diarias y guiar o acompañar las de otrxs.

Estas reflexiones no debieran interpretarse como un llamado al egocentrismo o, al narcisismo, y mucho menos al ensimismamiento. Pero sí es una invitación a repensarnos desde el autocuidado, el cual implica la acción y movilización, en primera instancia, desde el interior de cada una de nosotras. Persiguiendo el horizonte de ser lo suficientemente capaces para redirigir esa energía que solemos volcar en otrxs, a la ocupación de nuestro propio ser. Considero que esa sería una sensata noción del cuidadoen la que no se ejerce la práctica por obligación, por conducta incorporada ni tampoco por instinto. En su lugar, lo hago porque así lo decido, porque lo razono y asumo que lo quiero tanto conmigo misma como para con otras personas ¿Quién mejor que una para atreverse a experimentar, a prueba y error, sobre qué es lo mejor para mi propia yo? En este marco lleno de posibilidades, puedo, asumir primero el simplemente ser por y para mí y, luego de hacer ese difícil ejercicio que implica aceptar mi existencia, emprender un compromiso consciente –cuando así lo sienta- de custodiar y coexistir con el cuidado que pueda brindar a otrxs.

[divider]

Carolina Belén González. (Buenos Aires, 1990) Licenciada en Arte y comunicación digitales por la Universidad Autónoma Metropolitana. Ha exhibido sus proyectos artísticos dentro del marco de exposiciones colectivas de arte digital en México y muestras virtuales internacionales. Colabora como asistente de investigación en proyectos académicos que abarcan los campos interdisciplinarios entre arte, filosofía, género y tecnología.

Abrir publicación

Mis amantes y otros orgasmos

por Soledad Arnau Ripollés

Dpto. de Filosofía y Filosofía Moral y Política (UNED)

Yo no pido nada extraordinario
Solo un hombre de verdad
Que me cambie las bombillas y que me lave el coche
Que sea buen feminista
Que defienda la Igualdad de los Géneros
Quiero un tipo que sea NO CAPACITISTA
Que en la calle respete las diversidades humanas
Pero que en mi cama sea sexualmente NO hegemónico
(Versión libre realizada por Soledad Arnau
sobre el fragmento de la canción de Shakira y Nicky Jam “Perro Fiel”)

 

Introducción. De lo extraordinario a lo normal

Así es. Como bien dice la canción, en principio, yo, tampoco busco nada extraordinario, es decir, nada fuera de «lo normal». Como mujer heterosexual, manifiesto interés explícito por los hombres y, hasta cierto punto, confieso que podría interesarme si fuese un «hombre de verdad». En términos generales, cuando se producen encuentros con las demás personas, en particular, si existe una cierta intencionalidad afectivo-sexual, que sean mujeres u hombres «de verdad» ¿podría ser relevante a la hora de intercambiar sexo? Si pensamos bien estas afirmaciones, no cabe la menor duda de que son muy esencialistas. ¿Qué puede ser un hombre de verdad? ¿Qué tipo de sexo puede ofrecer un hombre así? Y, en contraposición, ¿pueden existir por tanto «mujeres de verdad»? Yo, ¿sería una de ellas?

Desde luego, me interesan los hombres dispuestos a cambiar bombillas o lavarme el coche. Todo ello es útil. Ahora bien, yo no tengo nada claro que realizar estas actividades cotidianas puedan tener algún tipo de correlato con lo que pueda significar qué es ser un hombre de verdad.

 

Primer orgasmo: La ontología del Ser (hombre/mujer)

Toda una búsqueda ontológica del «ser hombre», pero llegado a este punto, también lo podemos plantear sobre la ontología del «ser mujer». Cabe recordar que el sistema binario sexo-género nos explica que sólo existen dos sexos y dos géneros.

Esto es algo que se ha ido criticando a lo largo del tiempo y que ha tenido consecuencias trasformativas significativas. Tenemos un Sistema sexo-género que cuando se concibe exclusivamente como binario, es deficitario y alejado de la realidad. Las Teorías Queer y del Género han puesto sobre la mesa el hecho que los roles tradicionales divididos en función del género de una persona, de manera binaria, son procesos culturales y sociopolíticos que generan discriminaciones y opresiones. En estos momentos, la libertad sexual que hemos adquirido las mujeres es importante, sin embargo, lo cierto es que «en lo sexual» sigue existiendo una desigualdad estructural como punto de partida entre mujeres y hombres.

Dentro de este esencialismo buscamos unas características y cualidades o atributos determinados para intentar definir qué es lo humano; qué es el hombre; qué es no ser hombre; qué es ser mujer y qué no es ser mujer.

Las definiciones que se nos dan es que si alguien es una cosa, hombre o mujer, no puede ser «lo otro» o «las dos cosas a la vez». El hombre ha sido el referente, por tanto, la mujer ha sido concebida como aquello otro. La bisexualidad queda fuera de este esquema, es irreal.

 

Segundo orgasmo: la pluralidad epistemológica

A la hora de intentar explicar la realidad vemos que hay personas y seres humanos que no encajan dentro del binomio sexo-género hombre vs. mujer.

En todos estos discursos críticos que reclaman una igualdad (en derechos) desde las diferencias, el quiénes somos en sentido esencialista se desdibuja puesto que ya podemos ser de muchas formas, incluso de modo dinámico (en una época de nuestras vidas podemos ser de un modo y en otra época, seguir siendo pero de manera diferente). ¿Podemos ser lo que queramos y cuando queramos? Ahora bien, la sociedad en la que vivimos, ¿está preparada para todos estos cambios continuos?

Existen muchos hombres. Existen muchas mujeres. La pluralidad se concibe como «lo que es». Hay muchas modalidades diferentes de ser hombres; muchas modalidades diferentes de ser mujeres; y otro gran abanico de existencias humanas que no sólo conforman la pluralidad, sino que generan ruptura epistemológica. Existen muchas otras personas que, nos cueste más o menos de entender, no terminan de sentirse identificadas con determinadas identidades y prefieren mantenerse al margen; y algunas otras realizan tránsitos, yendo de unos espacios sexo-genéricos a otros.

Tercer orgasmo: El encuentro existencial conmigo misma

Soy una mujer con diversidad funcional física de nacimiento, con necesidades de apoyos generalizados y permanentes. Toda mi vida he necesitado que alguien me ayude a levantarme, comer, vestirme, encender/apagar el ordenador, ponerme las gafas, maquillarme, ducharme, ponerme el sujetador de encaje y las bragas a juego… Lo ha hecho mi familia, en particular, mi madre; Servicios Sociales a través de la ayuda a domicilio y, posteriormente, de una plaza residencial; y, en la actualidad, mediante los Servicios de Asistencia Personal.

El sistema biomédico-clínico-rehabilitador-sociosanitario, junto con uno de los sistemas de dominación opresor más universal que puede existir como es el patriarcado, se han encargado a lo largo de mi ciclo vital de recordarme que yo formo parte de ese lado «que no debería ser». Mi existencia se ha ido desarrollando desde una dis-ontología; soy aquello que no debería ser; soy aquello que no se es.

Por un lado, desarrollarme desde este «no ser» no ha sido nada fácil, es decir, desarrollarme como una «no mujer» (o, como una «no mujer de verdad») ha sido verdaderamente complejo. Sin embargo, y por otra parte, más difícil resulta todavía «no ser» con los otros o las otras.

Cuarto orgasmo: Siendo sin ser. El capacitismo

Las teorías clásicas del amor romántico, las políticas públicas de los cuidados tradicionales y patriarcales, el propio patriarcado o su gran aliado, el sistema capacitista, han definido mi realidad humana y fáctica como una cierta «aberración de la feminidad».

El Capacitismo, al igual que el patriarcado, puede llegar a matar; perjudica seriamente la salud; perpetúa relaciones asimétricas de poder; otorga privilegios a quienes «tienen capacidades»; quita valor moral/jurídico/político/económico/cultural a aquellas otras existencias «incapacitadas», con «menos capacidades», con «discapacidades». El Capacitismo se construye dividiendo la realidad en dos, donde todo queda muy delimitado.

Las personas con diversidad funcional, en función de su diversidad y de sus necesidades de apoyos, permanecemos más o menos en los márgenes de la sociedad, la cual quiere concebir como evidente sólo a unas determinadas realidades humanas muy concretas. La diversidad funcional no forma parte de este listado, por lo que queda fuera. Se nos deja en las periferias. Nadie parece querernos, ni menos aún, desearnos. La discapacidad, la dependencia, la minusvalía… y un largo etcétera de nomenclatura que nos recuerda que «somos menos» que el resto, son denominaciones vinculadas a la enfermedad, la tristeza, el sufrimiento, la debilidad, la fealdad, la pobreza, el analfabetismo… En este escenario, ¿quién en su «sano juicio» va a querer mantener relaciones sexuales con nosotras/os/xs?

Esta pregunta me ha atormentado durante muchos años. ¿Quién en su «sano juicio» va a quererme y/o relacionarse sexualmente conmigo? Aunque en estos momentos de mi vida entiendo que es una pregunta curiosa e interesante, reconozco que la necesidad más inmediata de las personas con diversidad funcional cuando tenemos necesidades de apoyos no es precisamente la sexualidad ni la erótica. Cosas muy inmediatas como levantarse, garantizar que alguien pueda darte de comer, te acompañe al WC tantas veces como se precise o te acueste, ya es mucho. Sin embargo, todas estas inmediateces nos copan gran parte de nuestra vida y eso significa que hay quien se olvida de su dimensión sexual.

Quinto orgasmo: rompiendo con el Capacitismo a través del sexo

En alguna ocasión hemos escuchado que el «sexo nos hará libres». Bien puede ser esta la ocasión.

A través de la vida sexual, de la sexualidad, de la erótica, de los deseos, de los placeres…, me reapropio de mi cuerpo. El sexo es carnal. También es plural como las personas.

El sexo es carnal, social, político, sensitivo, cultural, es propio y también puede ser compartido. Constantemente creamos «culturas sexuales«. Yo pertenezco a una realidad en la que la cultura sexual tradicional se fundamentaba en la ignorancia, la nula importancia del consentimiento sexual, los miedos, las reprobaciones por parte de la sociedad y de la religión, circunscripciones a que «lo sexual» sólo podía tener sentido dentro del matrimonio y enfocado para la reproducción, y desde la heterosexualidad y la monogamia. Entre todas estas creencias y el refuerzo que han tenido las teorías también tradicionales del amor romántico, se ha constituido un caldo de cultivo singular que, de algún modo, se ha materializado en lo que denomino como una Cultura de la anulación de la sexualidad.

¡Mi cuerpo me pertenece!, incluso, aunque tenga necesidades de apoyos generalizados constantes y permanentes. El sexo es conocimiento, es placer, es autoconocimiento, es un encuentro conmigo misma y con otros. ¡Me gusta el sexo! Y lo quiero vivir a solas y también en compañía.

Todos estos posicionamientos feministas (trans-feministas) han servido muchísimo a la población de personas con diversidad funcional con necesidades de apoyos. Si lo evidente ya no tiene por qué seguir siéndolo, puesto que aquello «evidente» también es una construcción social y cultural, y con fuertes tintes de prejuicios. Quienes hemos sido definidos como «discapacitados» o «dependientes» tampoco tenemos por qué seguir siéndolo. Este es un verdadero descubrimiento.

Sexto orgasmo: mis amantes

Vaya por delante todo mi respeto hacia los hombres con los que interactúo afectivo-sexualmente.

A lo largo de toda mi travesía existencial he conocido a unos cuantos; unos, a darlo todo; otros, a dar sólo lo que podían dar; otros, otros a sólo recibir… Todos ellos han interactuado conmigo desde mi diversidad, desde mi feminidad no hegemónica, desde mi sexualidad disidente, desde mis deseos y erótica concretos.

Hay quien lo ha llevado mejor; hay quien lo ha llevado más regular y hay quien no ha sabido llevarlo en ningún momento.

Estos hombres, desconozco ahora mismo si podríamos decir que conforman esa ontología inicial del ser «hombres de verdad» o no, pero han sido hombres aparentemente hegemónicos, convencionales, dentro de la media de la normalidad, hombres no extraordinarios, hombres sin diversidad funcional… ¿Cómo son estos hombres? ¿Cómo se comportan? ¿Por qué han interactuado conmigo? ¿Les gusta/excita tener sexo no necesariamente hegemónico?

Para empezar me es mucho más fácil relacionarme con estos hombres, puesto que hombres con necesidades de apoyos generalizados, en caso de que me apeteciera, apenas los encuentras en las calles o en los garitos nocturnos.

Aún así, relacionarme sexo afectivamente no es nada sencillo. ¿Qué es lo que dificulta tanto relacionarse conmigo? ¿Mi propia diversidad? ¿Mi necesidad de apoyos humanos permanentes? ¿Mi lenguaje diferenciado de seducción? ¿Existen hombres educados desde una cultura de vida independiente que conozcan que algunas personas para ser independientes y llevar una vida digna necesitan de sus asistentes personales?

Séptimo orgasmo: mis amantesy las figuras de apoyo (asistentes personales o asistentes sexuales)

Aunque siempre he sido una persona que no he encajado adecuadamente en el perfil de mujer que se esperaba de mí, ya que fallé en el minuto cero, naciendo como mujer con diversidad funcional física, lo cierto es que en determinado momento de mi vida empecé a desear y excitarme, como lo puede hacer una gran mayoría. He deseado/deseo hombres por mi condición heterosexual… ¡vaya!. Ahora bien, lo que en ningún momento hubiera/he imaginado es que pudiera sentirme deseada por algunos de esos hombres a pesar de mis circunstancias. ¡Vaya, vaya, vaya! Pero, ¿quiénes eran/son estos hombres? ¿Estaban/están en su «sano juicio» por desearme? ¿Era/soy yo quien tenía/tengo que «frenarles» para devolverles a la cordura? La cordura, ¿nos garantiza que sean «de verdad»? O, por el contrario, ¿nos aleja de ello?

Entiendo que algunos de ellos han expresado deseos sinceros hacia mi persona, hacia mi feminidad, hacia mis curvas y mis encantos. Ello ha sido combinado con deseos morbosos, no sé si igual de legítimos, pero sólo por el morbo de acostarse conmigo por mis circunstancias concretas. La cuestión es que entre unas realidades y otras he ido creciendo en mis experiencias vitales y sexuales.

A través del sexo he entendido cuán positivo es re-apropiarse del cuerpo. Reconocer tu cuerpo no como aquello que no es, como aquello que no debiera ser, sino como «lo que es» con sus sentires, placeres, dolores…

El sexo me reconcilia conmigo misma, pero… necesito encontrar hombres feministas, no capacitistas, con miradas sexuales más amplias, dispuestos a vivir la sexualidad no sólo de manera coito-genital.

Necesito encontrar unos amantes que sean respetuosos con la cultura de vida independiente, que entiendan mi necesidad de disponer de la figura laboral de asistente personal y, también, de esta otra nueva figura, la asistencia sexual.

Quiero seguir teniendo muchos amantes, pero quiero exigir unas condiciones sexuales adecuadas de vida y, para ello, necesito que la vida independiente configure la centralidad de las políticas públicas de los cuidados. Quiero amantes comprometidos con los derechos sexuales, con el consentimiento sexual, con la libertad sexual.

En qué punto se encuentra el orgasmo, ¿en mis exigencias respecto de los hombres? ¿En el hecho que soy una tipa singular con unas exigencias que tal vez no debiera expresar? Una de las lecturas que se hacen es que no seas exigente tal y como estás. En caso de que se me permita exigir/expresar mis deseos y voluntades, ¿influye la diversidad funcional concreta? ¿Tendría la misma validez o invalidez si estas exigencias las expresase una mujer con diversidad intelectual o del desarrollo?

Cuantas más necesidades de apoyo tenemos se sabe que nuestras posibilidades sexoafectivas son menores. No en cuanto a nuestras fantasías sexuales y/o eróticas, ni tampoco tiene porqué ser respecto de nuestras apetencias o deseos. Sin embargo, cuantas más necesidades de apoyo tenemos, parece que seamos menos deseables. Nadie construye su imaginario colectivo sexual con personas con necesidades de apoyos, porque… ¿qué lugar ocuparía el apoyo humano en todo ese constructo sexual?

Hay quien piensa, desde el más absoluto desconocimiento, que puede ser divertido porque se podría formar un trío y/o porque «da morbo» pensar que puede haber un tercero a modo de mirón (voyeurismo[1]​). Pocas personas entienden adecuadamente lo que implica vivir con apoyos humanos y el papel que deben jugar estos apoyos en cualquier escenario de la vida de la persona con diversidad funcional. Todavía a día de hoy no existe una Cultura de Vida independiente. Apenas conocemos personas que viven con asistencia personal, que sean nuestras vecinas, que coincidamos en los supermercados, universidades, lugares de trabajo, bares, clubs, fiestas BDSM o Swingers… No existe la cultura de vida independiente generalizada, con lo cual, ninguna persona sabe comportarse adecuadamente. No se ha tenido la oportunidad de cohabitar, con lo cual, no ha habido aprendizaje.

Como buena activista del Movimiento (mundial) de Vida Independiente, defiendo su filosofía abiertamente y, en consecuencia, interpreto que con asistencia personal se puede llegar a alcanzar unas cotas significativas de igualdad respecto a la demás ciudadanía y, por qué no decirlo, también de libertad en todos los ámbitos, incluido, por tanto, ¿también en el sexual? La única respuesta posible es/debe ser afirmativa.

Multiorgasmos: Reflexiones finales

En el proceso de desconstrucción teórico ha faltado durante mucho tiempo dar visibilidad a ese otro sistema también opresor de dominación hegemónico como es el «sistema capacitista«. La Teoría Crip y el paradigma de la diversidad son elementos clave a la hora de interpretar y dar explicación de manera crítica del capacitismo. Este sistema junto con el patriarcal, el sexo-género y el sistema capitalista, han configurado un gran entramado sociopolítico, cultural y económico que divide la realidad social entre quienes tienen muchas capacidades frente a aquellas otras, las personas nombradas como discapacitados o dependientes; es decir, entre quienes están dentro y quienes son expulsadas/repudiadas del listado mencionado más arriba.

Entre todo este panorama es difícil creer que pueden existir hombres que, tal vez, de manera crítica, o no, se aproximan a mí desde el deseo más carnal y humano. Aún así, me ha sucedido. Mi feminidad no hegemónica, mi ser sexualmente activa y otras singularidades de seducción, han contribuido a que haya hombres, en su sano juicio, o no, se hayan aproximado a mí. En esos instantes pienso si estos hombres serán «normales» o no… Yo, si quisiera no desconstruir, aspiraría a que sean normales, como si la normalidad me garantizase algo que ni siquiera sé bien de qué se trata. De hecho, puede que cuando Shakira y yo estamos pidiendo un «hombre de verdad» sólo nos estamos planteando un ¿hombre normal? Como si la normalidad y la verdad tuviesen que ser co-sustanciales. No lo son, pero hacemos muchas intentonas de interpretar ambos conceptos como si fuesen sinónimos.

Desde el más profundo respeto hacia todas las personas, en este caso, hombres que han compartido/comparten cama conmigo, debo confesar que existe un gran desconocimiento hacia mi condición humana concreta. Nadie sabe cómo tratarme; hacer uso de la grúa, el pañal, la silla de ruedas…, como posibles juguetes eróticos; cuesta bastante entender que mis códigos de seducción son diferentes a lo más estrictamente normativo; nadie sabe cómo compartir la intimidad; o nadie sabe cómo relacionarse conmigo (es decir, con alguien que necesita cotidianamente apoyos humanos para realizar cualquier actividad). Cada vez que quiero ponerme sexy lo hago a través de un apoyo humano.

Decía que el sexo es carnal, social, político, sensitivo, cultural, es propio y también es compartido. Constantemente creamos «culturas sexuales«. Y mi cultura sexual es la de la anulación «por defecto». El hecho de que mi cuerpo, mis maneras de acariciar, mis posturas sexuales y toda una serie de situaciones contextuales que envuelven un acto sexual conmigo, hacen que yo forme parte de esa «Cultura de la anulación de la sexualidad». Es importante recordar que esta cultura se apoya con las teorías tradicionales del amor romántico, las cuales comunican que para mí no hay un príncipe azul; y que yo no voy a poder ser princesa.

A lo largo de todo este aprendizaje, personal y profesional, observo que todas las personas necesitamos una mayor educación sexual, ahora bien, en sentido amplio. No sólo para prevenir embarazos no deseados o evitar enfermedades de transmisión sexual, que también, pero… se necesita una buena educación sexual en sentido amplio para que aborde la diversidad humana, y la diversidad funcional con necesidades de apoyo en particular, así como también los deseos, los placeres o las eróticas. Una educación que nos explique que existen tantas sexualidades/placeres/eróticas/deseos como personas hay; y que valore estas maneras de ser y de estar en el mundo a fin de que todas podamos tener encuentros sexuales placenteros y satisfactorios.

Los seres humanos de manera cotidiana intentamos transgredir constantemente ante muchas realidades; no hacemos caso cuando se nos dice que fumar perjudica seriamente nuestra salud; desobedecemos las normas establecidas constantemente y, cuando se trata de lo sexual, parece que incluso llegue a gustar más la transgresión. En lo sexual, transgredir es excitante o lo que no conocemos nos inquieta y puede que, incluso, nos apetezca más. Sin embargo, lo que la cultura de la anulación de la sexualidad nos dice continuamente es que las personas con diversidad funcional con necesidades de apoyos quedamos fuera de ese espectro deseable dentro de la transgresión.

En mi recorrido vital, en ocasiones me pregunto si mis amantes consideran que estarán transgrediendo cada vez que se relacionan conmigo. Pero… ¿puedo yo estar transgrediendo en algún sentido cuando comparto sexo con todos estos hombres?

En mi caso, no resulta fácil transgredir. La heteronormatividad obliga a unos comportamientos o prácticas que puede que yo no lo pudiese cumplir, bien en su totalidad o bien en parte. Pero eso no sería transgresión. Para que yo pudiera transgredir necesitaría tomar opciones libres sexuales. ¿Deben convertirse mis amantes en mis apoyos, aunque sea de manera puntual? No. Necesito Asistencia Sexual para cuando quiera practicar autoerotismo conmigo misma y para vivir mi libertad sexual. Mis amantes, los quiero para mis ganitas de hetero-erotismo.

El capacitismo anula mi sexualidad. No soy igual de válida sexualmente por unas condiciones biofísicas concretas o ¿por todo lo que nos cuenta esta cultura de la anulación de la sexualidad sobre las «condiciones biofísicas concretas» como las mías mediante su discurso diversofóbico? Necesito apoyos, sin embargo, esta cultura de la anulación de la sexualidad me dice que «con apoyos» mi vida sexual ya no merece la pena. En fin, esperemos que se equivoque y que cuando alguien se roce conmigo, la experiencia nos ayude a entender cuánta pasión y fogosidad puede haber en y desde la diversidad.

[1] La palabra francesa voyeur deriva del verbo voir (ver) con el sufijo de agente –eur, y significa «el que ve». De ella procede el castellano «voyerista». El voyeurismo​ es una conducta que puede llegar a ser parafílica. Quienes presentan esta conducta se conocen como «voyeristas» (del francés voyeur). Buscan obtener excitación sexual al observar personas desnudas o realizando algún tipo de actividad sexual (delectación voyeurista); sin embargo, no implica ninguna actividad sexual posterior por parte de esta persona voyeurista.

[divider]

Soledad Arnau Ripollés. Licenciada en Filosofía (UNED). Especialista en Filosofía para la Paz, Filosofía Feminista, Bioética y Sexología. Activista del Movimiento (mundial) de Vida Independiente. Investigadora del Dpto de Filosofía y Filosofía Moral y Política (UNED) y cofundadora de la Oficina de Vida Independiente de la Comunidad de Madrid y coordinadora de la misma de julio de 2006 a enero de 2012.

soledadarnauripolles@gmail.com

Abrir publicación

De cómo juntar nuestros pedazos

por Mariana Muscarsel Isla

“Haceme lo que quieras” me dijo. Y lo cuidé.

Ioshua

    La bibliografía sobre los cuidados heterosexuales, es decir para familias, parejas heterosexuales y con hijes, es amplia y ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. Si bien se trata de un aporte fundamental para el pensamiento lesbiano (¿cuántas lesbianas son las únicas que terminan haciéndose cargo de algún miembro de su familia de origen mientras que sus hermanos cis varones apenas colaboran?) todavía hay aspectos que no se han problematizado lo suficiente, como por ejemplo, la situación de aquellas identidades no-normativas que deciden hacer otra cosa, que apuestan a tejer otras redes por fuera de la lógica de la familia o la pareja. Como dice Ahmed: “Cuando un mundo entero está organizado para promover tu supervivencia, desde la salud hasta la educación, hasta los muros diseñados para salvaguardar tu residencia, hasta los caminos que facilitan tu viaje, no tienes que ser tan creativa para sobrevivir” (2017)[1]. Pero ¿quién cuida de (o cómo se cuida) la lesbiana, la persona trans, bi, o la marica que no se relaciona con su familia de origen y no vive o está en pareja, cuando se enferma? Como se pregunta Caleb Luna, ¿quién cuida de nosotr*s cuando somos solter*s?

Vivir para las amigas es mucho más común cuanto más joven se es. Al acercarse la década de los treinta, esta forma de vida pierde reconocimiento social y comienza a haber una idea generalizada de la importancia de vivir en (y para la) pareja y,efectivamente, es mayor la cantidad de gente que se encuentra en una.

La certeza de que alguien cuidará de nosotras cuando estemos enfermas, o que nos prestarán dinero si nos quedamos sin trabajo, o que tendremos un lugar donde dormir si nos quedamos sin casa, parece un privilegio reservado a la pareja. Hay un acuerdo social implícito respecto a que estos cuidados son deberes de la pareja, pero no hay una idea social generalizada de que son cosas que deba cumplir una buena amistad. Si alguien se queda sin casa y su novix no la invita a vivir a la suya hasta que resuelva su situación, probablemente habrá una sanción social o al menos una opinión sobre lo mala novia que esta persona es, mientras que no se juzgaría rápidamente a una amiga por no ayudar activa y materialmente ante la misma situación. Pareciera ser que de la amistad solo esperamos ayuda y contención afectiva, pero lo material y concreto queda reservado a la pareja y la familia.

Antes de estar tan asimiladas al sistema heterosexual, las lesbianas no contábamos de la misma forma con la posibilidad familiar y la pareja conformada y reconocida; nuestras redes amicales se veían por consecuencia fortalecidas para asegurar nuestra supervivencia. Hoy, con muchas en pareja fuera del clóset, con la posibilidad de casarnos y adoptar, con familias que se ven impelidas a tolerarnos y a no expulsarnos abiertamente de nuestros hogares de origen, estas redes se ven debilitadas.

Como dijimos antes, hay personas que nacen amadas y cuidadas y otras que tienen que insistir en que importan, por eso a diferencia de las políticas liberales del yo, de la exigencia selectiva del amor propio, está el autocuidado. Dice Lorde:Cuidarme no es autocomplacencia, es autopreservación”. Para las personas que tienen que recordar todo el tiempo que importan, el autocuidado es una guerra. El autocuidado es un rechazo al “no importar”. No tiene que ver con velar por la felicidad personal sino con encontrar maneras de existir en un mundo que dificulta la existencia. En este sentido, Ahmed piensa al privilegio como una zona de amortiguación, apoyos que están dados y naturalizados como derechos. Tener privilegios no implica que estemos excentxs de que nos sucedan cosas malas: podemos enfermarnos, podemos perder el trabajo, podemos tener un accidente. Pero el privilegio reduce los costes de la vulnerabilidad; tenemos más posibilidades de que velen por nosotras, zonas de apoyo que por defecto están allí.

Cuando nos cuidamos a nosotras mismas estamos redirigiendo el cuidado. No estamos cuidando a quienes se supone que debemos cuidar; no estamos cuidando los cuerpos que en teoría merecen ser cuidados (Ahmed 2017). A veces, autocuidado puede ser alejarse de la familia, a veces conservarla, a veces hacerse una amiga y otras, cuidarla. Autocuidado es también la creación de comunidades frágiles. Es cultivar amistades que velen por nosotras.

Se elige a quien se cuida y eso es un acto político. La política puede ser leída de muchas formas, y una de ellas es aquello que acontece por fuera de lo esperado, eso es un acto político. Entonces, lo político no está dado únicamente por lo que nos pasa, a quién amamos o de quién nos enamoramos, sino que tiene que ver con qué hacemos con eso que sentimos, cómo gestionamos lo que nos pasa. Es necesario desconfiar de nuestro deseo en términos románticos, cuestionarnos de quién nos enamoramos, pero también es muy necesario cuestionar a quiénes elegimos dedicar nuestro tiempo, nuestra energía y nuestro dinero más allá de con quién tenemos sexo o un vínculo amoroso. A quién le compartimos nuestra obra social, nuestra ciudadanía, invitamos a comer, le hacemos regalos, mantenemos cuando no tiene ingresos o compartimos la economía. Es necesario dar un lugar importante a los cuidados materiales, además de los emocionales y afectivos a nuestros vínculos no románticos.

Si pensamos en los cuidados como una cuestión de supervivencia, “Una política feminista de la fragilidad podría basarse no sólo en cómo sobrevivir a aquello contra lo que chocamos, sino también en cómo permitir que las relaciones fácilmente amenazadas por aquello contra lo que chocamos sean duraderas” (Ahmed, 2017, p. 236). Ejercer esta política como una práctica cotidiana y activa que no solamente se trate de desear el bien a compañeras y salir de los modos de competencia con los que el sistema nos cría y nos acostumbra, sino pensar políticamente a quiénes ayudamos a no morir, a quiénes nos esforzamos por mantener vivas, alegres y a nuestro lado.

    Lorde dice en Outside sister: “para sobrevivir a la intemperie tenemos que volvernos de piedra” también dice que “nos magullamos al golpearnos contra quienes tenemos más cerca”.[2]  Sara Ahmed explica que para Lorde la dureza no es la eliminación de la fragilidad sino las gestiones que realizamos para con ella. Cómo romper sin rompernos o, en todo caso, cómo recoger los pedazos.

Las lesbianas tenemos hermosos ejemplos de cuándo estas redes son fuertes, de cómo no nos dejamos morir en soledad, ni pasar frío, ni ir a la cárcel, de cómo nos cuidamos con nuestras exnovias, amigas, amantes y compañeras de militancia, de la resistencia que tejemos entrelazando nuestras fragilidades.
[divider]
[1]Ahmed retoma a Audre Lorde, quien sugiere en Burst of light que algunas tenemos que ser inventivas para sobrevivir. Cabe hacer la precisión, sin embargo, de que Lorde está refiriéndose a esta inventividad a partir de la lucha contra el racismo, una situación desprivilegiada desde el momento en que se nace con cierto color de piel. Reconozco, entonces, que se trata de opresiones distintas pero que pueden articularse a partir de las estrategias de supervivencia generadas por cada grupo en relación a un grupo hegemónico.

[2]Lorde se refiere con ello a lo fácil que resulta que las mujeres negras se hieran entre sí viviendo en un mundo tan duro (Ahmed 2017).

[divider]

Mana Muscarsel Isla. Artista interdisciplinaria, escritora, performer, música y activista queer. Nació en la Patagonia argentina en 1987 y migró a Buenos Aires en 2006. Se licenció en psicología y se especializa en géneros y sexualidades.

Publicó la “Casino Casa Grande”, (EME Editorial, 2018); un libro infantil con música original “Un regalo de Cuento” (Editorial Muchas Nueces, 2017), y ha publicado ensayos y poesías en revistas, fanzines y libros colectivos. Es compositora e intérprete de cinco lanzamientos en formato EP y LP. Desde el 2013 lleva adelante el proyecto experimental “Swing Queer” de investigación y performance.
Abrir publicación

¿Quién cuida a quien cuida? Familias cuidadoras de personas en situación de discapacidad

Jesús Manuel González Huerta
Juana Guadalupe Reynoso Mata
Froylán Mauricio Díaz Rojas

Hablar de lo que no se habla permite dimensionar los alcances de un problema, a su vez, identificar los aspectos que lo generan y, finalmente, ofrecer soluciones o alternativas. En este ensayo optamos por dialogar con sensibilidad y respeto de un tema complejo; debido a que conocemos las causas y consecuencias desde experiencias personales, así como aquellas que hemos recuperado a través del trabajo de acompañamiento de personas en situación discapacidad.

Es importante resaltar que no pretendemos generar ningún juicio valorativo ni mucho menos una crítica a la manera en que se construyen las relaciones entre las personas que cuidan y la persona en situación de discapacidad que requiere de cuidados, por el contrario, es abrir un diálogo que desde hace mucho tiene que de los silencios a los que se ha sometido debido al atentado que esto puede causar a las susceptibilidades de una sociedad que se rehúsa hablar de lo urgente y lo importante.

Con esto se quiere decir que no se habla de un tema porque no se encuentra la manera de abordarlo, de rodearlo con la suficiente objetividad para encarar lo que puede ser una problemática que culmina afectando la vida de estas personas.

La llegada de una persona en situación de discapacidad a un sistema familiar, viene acompañada de una serie de sentimientos ambivalentes por parte de las madres, los padres, los hermanos y de cada miembro de la familia, además, es un factor de cambio radical en la estructura de la dinámica familiar, por lo que la familia tiene que organizarse y restructurarse en cuanto a las actividades nuevas para los cuidados de la persona en situación de discapacidad y las actividades propias del hogar.

La organización del sistema familiar cambia en cuanto a los cuidados, la atención, las citas médicas y las terapias que la persona en situación de discapacidad requiera, esto va a estar relacionado con el tipo de discapacidad que la persona presenta, a mayor grado de severidad en la discapacidad mayor dependencia en atenciones para los cuidados por parte de la familia. En muy pocas familias se logra que los cuidados y la atención de las personas en situación de discapacidad sea equitativo, pues varía de acuerdo a la edad, a las ocupaciones, y a las actividades que cada uno realiza, y el rol de cada miembro de la familia en el hogar. Por lo general el cuidado y la atención se sesga a un miembro de la familia que toma el rol del “cuidador” o “cuidadora” y es quien asume la responsabilidad de hacerse cargo de la persona en situación de discapacidad, la mayor parte del día y de su vida, generando una dependencia y no una relación interdependiente entre ambas personas.

Recuperamos dos testimonios que permiten hacer un ejercicio de reflexión sobre las relaciones que se originan en torno a los cuidados.

TESTIMONIOS DE FAMILIARES QUE CUIDAN A PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

El primer testimonio es relatado por una mujer de 32 años, hermana de una mujer de 27 años con discapacidad motora de nacimiento.

Desde que tengo memoria mis padres me inculcaron el respeto al prójimo y el amor a Dios pues nací en una familia católica y conservadora. La ciudad en la que vivo tiene tradiciones religiosas muy arraigadas y al ser una población muy pequeña los chismes y los rumores corren rápidamente, cuando nació mi hermana menor recuerdo que los doctores y mi familia estaban preocupados por la salud de ella pues tenía una enfermedad que no lograban diagnosticar correctamente. Con el paso del tiempo y varias operaciones, la salud de mi hermana y su movilidad no mejoraban. Esto provocó que poco a poco nuestra familia se fuera resignando en que entre nosotros tendríamos que cuidar a mi hermana con discapacidad. Obviamente los rumores y las condolencias por la situación en la que se encontraba mi hermana y nuestra familia no tardaron en llegar. Mi familia y yo así como mis amigos y conocidos todo el tiempo procuramos atender las necesidades de mi hermana y apoyarla moralmente pues sus estados de ánimo varían de un momento a otro por diferentes razones; la escuela, el bullying, los chavos que le gustan y no la pelan etc. No sé por qué pero mi hermana menor siempre ha preferido salir conmigo a fiestas, de paseo simplemente que yo sea quien la atienda, tal vez por ser la mayor o tal vez por ser la más paciente, realmente a mi esta situación no me molesta pues yo creo que en esta vida estamos para servir y ayudar a quien más lo necesita, además que las labores de mis padres y la impaciencia de mi segunda hermana me orillan a ser yo quien la procure más, sé que no es culpa de ella aunque a veces tiene actitudes que no ayudan mucho, como por ejemplo que es muy celosa conmigo cuando un galán se me acerca o me pretende; otro ejemplo sería como cuando quiero salir con mis amigos o amigas a solas y mi hermana o mis padres me piden que me la lleve, realmente nunca me lo han exigido o condicionado pero yo me siento comprometida con mi hermana y mi familia tal vez sea por mi manera de ser, o tal vez sea porque mi otra hermana siempre busca algún pretexto para zafarse de situaciones como esta. En algún tiempo decidí por mi propia cuenta ir a terapia con un psicólogo pues tenía algunos problemas en el trabajo y problemas amorosos, estas terapias removieron sentimientos que tal vez no pensaba o que me costaba trabajo aceptar principalmente porque mi vida se estaba convirtiendo en algo aburrido, monótono y pesado. Hace un año mi hermana la de en medio se casó y se fue de la casa, mi hermana menor lleva tres años en un trabajo estable pero poco remunerado y mi relación con ella sigue igual pues sigo siendo yo quien la atiende y la acompaña a donde quiera, estoy consciente que no me gustaría estar así toda la vida pues los años pasan y estoy dejando de hacer actividades que me gustarían hacer. Por otra parte mis padres cada vez están más grandes y cansados y no los culpo de mi situación ni la de mi hermana menor pues ellos de una u otra forma nos han dado lo necesario para salir adelante.

Sé que debo buscar una solución a esta situación pero la costumbre y esta relación tan estrecha con mi hermana menor hacen que posponga esa búsqueda. Observación: actualmente y después de dos años de este relato la dinámica entre la hermana mayor y la hermana menor continúa de la misma manera, afortunadamente la hermana mayor consiguió un buen trabajo con un sueldo aceptable pero los escasos ingresos de su hermana menor la orillan a compartir gran parte de su paga con ella.

El segundo testimonio proviene de una familiar de dos personas con discapacidad severa un hombre de 42 años y una mujer de 39 años los cuales están bajo el cuidado de su hermana de 50 años quien nos relata lo siguiente:

En mi familia yo soy la mayor de 9 hermanos, de los cuales 3 nacieron con una enfermedad degenerativa que rápidamente los hizo usuarios de silla de ruedas. Mi primer hermano falleció cuando yo tenía aproximadamente 20 años por la misma enfermedad, mi segundo hermano con discapacidad nació cuando yo tenía casi 9 años de edad y la tercera hermana con discapacidad nació cuando yo tenía 11 años de edad. Ella es la más chica de mis 9 hermanos, algunas veces me preguntaba por qué mis papás decidieron seguir teniendo hijos a pesar de esta enfermedad congénita. Uno de mis primeros recuerdos con mis hermanos con discapacidad fue cuando repetidamente mis papás y principalmente mi papá nos dijeron que a pesar de la condición de nuestros hermanos nosotros teníamos que continuar con nuestras actividades y que no era nuestra responsabilidad hacernos cargo de ellos, que ese rol era de ellos, que estábamos en toda la libertad de seguir con nuestros planes de vida. A pesar de esto, uno de los primeros recuerdos que tengo de mi hermana menor fue cuando yo tenía 13 años aproximadamente, una noche mi mamá llego a mi cuarto y me dijo que al ser yo la más grande y mi hermana la más pequeña esta dormiría de ahora en adelante conmigo, hasta la fecha siempre he visto por mis papás y por todos mis hermanos sin distinción alguna y lo hago con gusto.

Observación: cabe hacer mención que durante este relato la cuidadora decidió no continuar con la entrevista, actualmente la cuidadora continua viviendo con sus papás y su hermano con discapacidad. La hermana menor con discapacidad consiguió un trabajo estable donde conoció a un hombre con discapacidad y hace algunos meses se casaron. Aun así la hermana mayor sigue estando al pendiente y atendiendo sus necesidades.

A modo de conclusión:

Es necesaria la visibilización del trabajo que realizan las personas que cuidan y acompañan a personas en situación de discapacidad, especialmente cuando son familiares directos, con el objetivo de diseñar e implementar acciones que permitan el pleno desarrollo de las personas involucradas en el cuidado, así como políticas públicas que posibiliten el goce y ejercicio de derechos y libertades en condiciones de igualdad.

[divider]

Nosotras somos un equipo que se conformó a raíz de nuestros intereses personales en el tema y a nuestras lineas de acción en el campo laboral. Froylán Diaz y Guadalupe Reynoso desde el sector gobierno apoyan a las personas en situación de discapacidad. Manuel González, desde la parte de la investigación en el Centro de Estudios para la Inclusión y la Cátedra UNESCO «Igualdad y No Discriminación». Nos consideramos personas defensoras de derechos humanos de las personas en situación de discapacidad, así como activistas, debido a que realizamos trabajo de acompañamiento y hemos realizado algunas activaciones en contextos universitarios sobre el tema.

Abrir publicación

¿Quién cuida a quién dentro de la militancia y el activismo cultural y político?

Una mirada feminista de la “ética del cuidado” en las colectividades

Por Tibisay Mendoza

imagen: En la calle te crees el Che, en tu casa eres Pinochet»/ Lily Cursed

Hace una semana atrás en mi país se suscitó una denuncia de violencia sexual por parte de una compañera, una activista internacionalista que venía en cooperación y voluntariado a permanecer en un espacio comunitario donde varios colectivos políticos y culturales hacen vida en función al accionar una zona agrícola comunitaria y de formación, cosas que en mi país siempre ha sido una carencia por décadas. Esa denuncia nos puso en estado de alerta a las feministas y asimismo nos preguntábamos ¿sino estamos a salvos dentro de nuestros propios espacios de luchas, entonces cómo nos cuidamos todes? A su vez me preguntaba en lo individual ¿entonces el mundo de la izquierda, es un mundo de hombres pero además de hombres machistas que además al parecer responden solo a los pacto de la fatria?

Vivimos en una sociedad donde el patriarcado es funcional al capital y a su vez el capital afecta al patriarcado haciendo que se recrudezca y se fortalezca. Así lo menciona Rita Segato dentro de sus tantas entrevistas sobre cómo se construyen la sociedad patriarcal[1]. Por otra parte entendemos que no pueden existir espacios comunes anticapitalistas, decolonial, sin estar consciente cómo se articula estos dos “ordenes” históricos como señala la antropóloga Segato. Cuando un hombre dentro de un espacio mancomunado y de accionar en una comunidad colectivista ejecuta una escena de poder machista llevándola a su máxima consecuencia como es la agresión sexual, violentando con afán de consumir un cuerpo de una mujer, y forzando a la conquistualidad del poder, el patriarcado al igual como los hábitos del capitalismo, del colonialismo han ganado nuevamente y por lo tanto “ningún patriarcón hará la revolución[2]

De los cuidados y los feminismos

Varias críticas casi peyorativas hablan de la visión que tenemos algunas feministas en el tema de cuidados, uno de lo más contiguo es la sentimentalización del cuidado[3]. Se nos ha tildado de propiciar un “pensamiento maternal” de codependencias en el operar colectivo. Sin embargo, hay una defensa sobre las múltiples teorías entorno a la “ética de cuidado”. Para algunas y algunos esta teoría solo se basa en estar consciente y luchar por la reivindicación (sobre todo económica) de quién es la sujeta que apoya, sostiene o labora para mantener a seres que necesitan de ser cuidados por causas de salud o de crecimiento como son los infantes, entre otros, y por el otro lado existe un ecofeminismo que se centra en repensarse las relaciones humanas y sus vínculos con la naturaleza en torno a la “ética del cuidado” en miras a una sociedad pospatriarcal[4]Adherido a esta malgama teórica tenemos recientemente otra “ética del cuidado” y de acción colectiva que ha empezado a emanar desde los feminismos y que permite dar frente a la violencia machista que cada vez va en incremento.

En este caso me referiré a este último postulado y eje de acción. Hace un mes leía una anécdota de cómo varias chicas (jóvenes) de una barriada Argentina habían encontrado la manera de cuidarse entre ellas para salir a rumbear (salir de fiesta) las chicas describían el entorno común como una zona lo suficiente violenta, machista y caracterizada por varios femicidios perpetuados, estas consecuencias habían territorializado la ética del cuidado popular y cómo el feminismo popular investigaba sobre los hechos de violencia de la localidad, narraban como iniciaban estrategias formativas en el barrio en materia de género y la prioridad de explicar a las jóvenes y a la población general el tema del consentimiento sexual[5]esa historia me hacía pensar en mi país en ¿cómo era la dinámica en mi país?

Acá nos hemos acercado a entender lo que implica esta “ética de cuidado”. Aunado a ello vivimos en una crisis de toda índole: económica, social y política, por dar un ejemplo no tenemos cifras oficiales que nos permita monitorear la violencia de género pero estamos consciente que la problemática va en aumento. En tal sentido, algunas feministas se han dado a la tarea de ir a la calle a denunciar y presionar a la “justicia”, otras se han dado la tarea de hacer acompañamiento a los familiares en casos concretos de femicidio y otras han diseñados estrategias para monitorear estas violencias a través de plataformas tecnológicas que son conocidas por algunos grupos feministas y por otros no. Estas tareas refuerzan el crecimiento dentro de la “ética de los cuidados”. Sin embargo, a pesar del esfuerzo, el tiempo y la dedicación todavía no somos mayoría, algunas son consecuentes y todavía no hemos terminado de concretar y aterrizar esas redes de apoyo, que a su vez salga de las bases y sea lo suficiente visible creo que estamos en ese proceso. Es una ardua tarea en un país polarizado por la política y los feminismos no están ausentes de tal situación.

Por otro lado en mi país la formación en temas de historia del feminismo, violencia de género, el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, entre otros, están presente en el quehacer de los diferentes grupos feministas sobre todos centrado en grupos de mujeres de diferentes clases sociales pero son muy pocos los hombres que se acercan a estos espacios, aunque si bien es un hecho importante este accionar, al parecer se necesita de mucho más para que podamos construir comunidades verdaderamente colectivas, libre de violencia, de entender los feminismos como diversos, plurales y transversal al Estado, de tejer vínculos por encima de los proyectos histórico de las cosas.

 

Comunidades colectivista, y los cuidados

«Retejer vínculos no puede ser para una finalidad inmediata.
La meta histórica tiene que ser el ser comunidad» Rita Segato 2015

A raíz de la denuncia que mencioné dentro de mis primeros párrafos que a su vez fue avalado por un comunicado oficial por diferentes organizaciones políticas, comunicacionales que hacen vida en el espacio me llamó mucho la atención que se solicitaba practicar la formación feminista y fue allí justo en ese párrafo del comunicadoque reflexioné que siempre va faltar hacer más.

He reflexionado mucho estos días esa especie de manía entre algunas feministas venezolanas de estarnos comparando con los feminismos foráneos esa causa nos ha traído sus consecuencias, observo que tenemos construidos métodos parecidos a los feminismos de afuera, siempre tenemos un referente exterior, yo también lo tengo. No fue sino hace poco que hubo un debate corto pero condensado que se mencionaba sobre el hacer un feminismo a la venezolana, crear identidades feministas donde podamos reconocernos y me preguntaba ¿cómo somos las venezolanas? Bueno, de verdad nos encanta crear vínculos de hecho a pesar que hemos sido invisibilizadas, las mujeres venezolanas son las que más se organizan en sus comunidades, tienen capacidad para trabajar de manera horizontal y tienden a la colectividad, eso lo vemos en espacios populares, espacios comunes, esa es una fortaleza que a pesar que algunas se acercan más al “sentimentalismo del cuidado y al pensamiento maternal” también otras entendemos que la dinámica del cuidado podrían ayudar a formar esas redes que tenga cómo fin último hacer comunidad.

Los hombres y las mujeres que se acercan a espacios colectivos deben tener claro varios valores necesarios como es la reciprocidad, la justicia social, la armonía de las relaciones (implicando todas las relaciones humanas y no humanas) poder entender que hay formas de convivencia posibles fuera del colonialismo de eso realmente se trata los cuidados colectivos que buscan sociedades comunitarias más justas, las feministas venezolanas tan diversa como nuestra cultura busca esos valores y debemos seguir armando estos discursos para que no suceda en ningún espacio colectivo, comunitarios, familiares hechos de violencia.

[divider]

[1]Video a Rita Segato. Serie 14 entrevistas en reunión anual del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al desarrollo, en mayo de 2018 en Ecuador. https://www.youtube.com/watch?v=CqdFtS208T8

[2]La consigna de Rita Segato en la marcha del 8 de mayo del 2017 en Madrid, España.

[3]María Luz Esteban. Los cuidados, un concepto central en la teoría feminista: aportaciones, riesgos y diálogos con la antropología. Revista 22 (2) Quaderns-e.

[4]Maristella Svampa. Las fronteras del neoextractivismo en Ámerica Latina: Conflictos. 2017.

[5]Eleonor Faur y Maria Alcaraz. Una ética del cuidado popular. Revista Anfibia http://revistaanfibia.com/ensayo/una-etica-del-cuidado-popular/

[divider]

Tibisay Mendoza. Licencia en Letras por la Universidad de los Andes, Venezuela con diplomado postgrado en Técnicas de Información y Comunicación por la cátedra de la Unesco del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño Habana, Cuba. Redactora, bloggera, investigadora, comunicadora y docente instructora en Lenguaje y Comunicación, en diferentes institutos universitarios. Feminista y activista del movimiento de autoayuda (Self help) y el autoconocimiento por la descolonización de nuestros cuerpos.

Blogger:

Uterina blog https://uterinablog.wordpress.com/

El nido de la libélula https://elnidodelalibelula.wordpress.com/

Abrir publicación

momennial

imagen por Ailen Possamay

por Anaité Ancira Garcia

la primera vez que fui mamá todo sucedió en un hilo hace diez años no había nadie solo mi hijo y yo un amor titánico y el instinto de supervivencia ahora soy mamá por segunda vez en la era millennial pero no soy millennial o al menos no por fecha de nacimiento me tocó ver trainspotting en el cine eso cuenta para mí como no ser millennial y tengo videos de mi hijo grabados con una cámara de vídeo ahora existe una tribu virtual hay aplicaciones  para el teléfono donde puedes obsesivamente anotar cada cosa que hace tu hijo desde tu vientre hasta que te aburras cientos de blogs cuentas de instagram grupos de maternidad en Facebook donde las mamás se quejan de sus suegras o de otras mamás  ¿haces colecho o lo dejas en su cuarto? ¿cuánto tiempo más le vas a dar chichi? ¿le vas a hacer la circunsición? ¿le pusiste aretes desde que nació? ? ¿pañales de tela o desechables? ¿le das papillas o BLW? ¿lo vas a rapar? ¿lo dejas llorar para que duerma? ¿vas a usar andadera o a dejarlo gatear? ni se te ocurra decir que no compras pollo orgánico  ¿porteas o usas carriola?¿alopatía o homeopatía?  ¿montessori, waldorf, constructivista, tradicional? ¿qué le vas a decir cuando te pregunte de dónde vienen los niños? ¿vacunas o no vacunas? ni toques ese son ¿cuánto tiempo los dejas ver la tele? ¿a los cuántos años les regalas un ipad? ahora hay una matrushka virtual con los dichos de las abuelas remasterizados en google leí que no debes dejar de hacer las cosas que te gustan y si ya no sabes qué te gusta te inventes algo no te descuides si quieres seguir trabajando no te sientas culpable de que se quede con una nana o en la guardería ocho horas no descuides a tu pareja vayan al cine o a cenar pero no dicen que es posible que no tengas ganas sobre todo tienes que sentirte bien porque si tú no te sientes bien tu bebé se va a sentir peor si lees bb mundo te dicen cómo hacerlo yo no encuentro el tiempo lo busco entre los pañales y las toallitas húmedas se volvieron algo indispensable en mi bolsa nunca las puedo olvidar porque si lo hago me arrepiento diez veces al día pero no importa tengo lavadora soy una mamá privilegiada el multitasking existe desde que existen las mamás si gugleas ¿cómo ser una buena mamá? aparecen 92,100,000 resultados pero la palabra maternar no existe en el diccionario de word  tengo siempre a la mano ibuprofeno no infantil de adulto a mis amigos ya casi nunca los veo pero siempre le dan like a las fotos de mis hijos en facebook nunca he hecho amigas en los grupos de mamás las toallitas húmedas del costco son baratas tal vez ahí pueda encontrarme a otra mamá que va los martes en la mañana porque a esa hora todos los demás están trabajando mientras yo ya sellé el boleto del estacionamiento y tengo diez minutos para salir pero ¡chin! se cagó el niño y se la sale todo por el pañal tengo que ir a cambiarlo me voy a pasar de los diez minutos voy a tener que pagar estacionamiento no tengo dinero sólo la tarjeta y el cajero no sirve lo bueno es que el niño ya no está cagado pero ahora quiere chichi ya aprendí a no salir sin un rebozo así puede ir tomando chichi mientras dejo las cosas en el coche y salgo caminando a buscar otro cajero cuando llego a mi casa la ropa ya está lista para sacarla de la lavadora pero primero la comida me acuerdo que desde hace horas tengo ganas de hacer pipí ¡ay qué rico se siente hacer pipí!  me quiero quedar en el baño hasta que sea de noche el otro día me tomé una selfie en el baño cagando con diarrea y mi bebé sentado en mis piernas no había nadie más que lo cargara estábamos él mi teléfono aka mamá virtual  y yo que no podía levantarme del  escusado  entonces vi nuestro reflejo en el espejo que está frente al baño “autorretrato de un día de mierda” le puse y la subí a instagram nunca te hace tanta falta tu mamá como cuando eres mamá así no son las selfies de las mamás millennials

[divider]

Anaité Ancira Garcia. México DF, 1980. 

Tengo estudios en psicología clínica, tarot y descodificación biológica sistémica. Desde el 2010 he publicado poemas en diversas revistas digitales e impresas como errr magazine, dédalo revista, periódico de poesía de la unam, revista consideraciones, punto en línea,  registro mx, revista trajín, el periódico de las señoras y revista el humo.

Mi primer libro de poesía “play, pausa, rec, mute” se publicó en 2018 con la editorial Grupo Rodrigo Porrúa.

Además de ser mamá de dos hijos soy terapeuta y actualmente estoy trabajando en dos poemarios, uno sobre maternidad y otro de poemas basados en las “figuras” del libro de Roland Barthes “Fragmentos de un discurso amoroso”.

Abrir publicación

Mi herencia

por Lilith Silva Sánchez

En homenaje a mi amada tía Félix Bañuelos y mis abuelas. Especialmente para mi madre.

Creo, que aprendí a cuidar porque mi mamita me compraba mis vestiditos para los bailables de la guardería, veía su felicidad en mis logros de danzarina, de ahí la épica foto de rumberita power con sus olanes rojos y mi sonrisa que quedó encuadrada ayer y ahora en su despedida y que pende de la pared de mi casa desde hace un año que ella se fue. Mi cuerpa, tiene en sus saberes a mi tía-madrina de bautizo Félix Sánchez Bañuelos; quien trabajó de empleada doméstica con la mamá de “La Doña Félix” en Sonora. Ahí estuvo por tres años consecutivos vistiendo el hábito de Carmen, para ahorrar y comprar una casa en Domingo Arenas, en el pueblo de Nativitas Tlaxcala (antes y ahora en mi corazona, Yaucuitlalpan). Ella logró, junto a todas las mujeres de la familia, inlcuyendo a mi tío Tomás, la manutención-cuidado de la enfermedad imposibilitante del abuelo; la depresión y tristeza profunda de Alberto. Ese diagnóstico invisibilizado nos dio tal protagonismo a pesar de su y mi tierna edad, ella junto a mi madre revelaron en mi esa tarea que me ha dado mucho e incluye cuestionarme. El cuidado de mis amigas amadas como si fueran mis carnalitaos. A mi padre y madre porque los vislumbré unos adolescentes a mi cuidado y se me olvidó que yo era 20 o 25 años más pequeña que ellaos. Que si por ser la más grande, que si porque fui a la escuela, que si porque soy la que no tiene hijos, que si porque soy la sobrina consentida, la hija predilecta… los cuidados en la familia se heredan de aprender a quienes nos toca cuidar o porque elegimos como un lenguaje amoroso y, a veces, vivificador. Yo hoy elijo husmear en lo positivo de la cuidadera hermosa.

Mi abuela Herlinda me cuidaba dándome consejos de que si el tesito de floripondio para abortar, que si hay que cuidarnos en manada, que si es nahual o cuerpo de hombre violador, por no decir del tráfico de personas en el Estado proxeneta más reconocido a nivel internacional como lo es Tlaxcala.

A mi abuela Elsa la amé cuidándome al sacarle punta a mis colores de la primaria y enseñarme las tablas de multiplicar y su paciencia que a naiden regalaba. Para mi fue el moño que se empeñó en gritarme que eso mero era el cuidado una tarde sentadas en la tranquilidad porque crear, aprender, leer y enseñar. Eso es para mi cuidar. Y aunque ahora en mi tostoñera vida adolezca de ese autocuidado, el feminismo me ha dado la pauta de virar pa mi sin subestimar que va de la mano. Apenas este año hice mi currículo de la participación política y de ahí nació el deseo de cuidar de la colectividad y de mis profesoreas, quienes me han enseñado que un nosotroases como masco en esta vida. Con ellas no me da tanto miedo escribir, además siento que tengo tanto que decir desde mi, que ya no tengo esa sensación de achicamiento, por el contrario, escribir ahora después de la manifestación del 16 de agosto de 2019 me dio impulso para decir que pa mi es importante sin que me preocupe cómo huir. Entintar con las historias de las mujeres de mi familia ese preciado acto de cuidar es, por tanto, un verdadero agasajo.

[divider]

Lilith Silva Sánchez. Alquimista de la corazona, trotamundos y saltapatrás. Ingeniera Química de profesione y cotidiano, artivista, cábula y standupera rapera y 30 años de ex-vendedora de nopales, habas y requesón en San Lucas Tepetlacalco en Tlanepalntla, Edo. de México.

Adicta a la poesía y al tibitábara.

Abrir publicación

Resistencia Trans

David Fernández de Lara

Empecé a usar maquillaje para apropiarme de mi feminidad, pero no he podido desmontar mis disforias. Hay momentos en un mismo día que me derrumbo en ansiedad y miedo. A veces mi rostro me parece muy feo y triste. La pérdida de cabello no disimula su redondez, y personas en la calle empiezan a llamarme señor. Mis ojos son muy pequeñitos y juntitos, mis mejillas gorditas y las cicatrices en las sienes son de acné como recuerdo de una adolescencia obstinada. Es muy cansado odiarse tanto. Mis años jóvenes los viví escabulléndome en lecturas «serias», asumí el cliché de intelectual desinteresado de la vanidad del cuerpo *privilegio masculino*. Nunca me sentí cómodx ahí. Pero darle pinta a mi cara me ponía en el espacio de la manera que yo decidía estar y me reconocía así. Sin embargo, la norma cisgenéro depreda mi tranquilidad. Entonces me percibo un ser de existencia ridícula por no pasar lo suficientemente «femenina» y sensual, degradada a cosa, cosa enferma, depravada que debe esconderse. En otros momentos deseo hacer política la fealdad y la pervensión, sin embargo tampoco es una postura que me resulte efectiva, ya que no siempre quiero renunciar a ser deseadx. Me está costando muchísimo ganar espacios de mi cuerpo, pero lo hago de poco en poco, asumiendo que habrá días donde pierda lo ganado, días que verme me provoque repulsión y decida no salir de la cama. Pero haré trinchera, amigxs. Soy #resistenciatrans.

Abrir publicación

La pospornografia como arma contra la maquinaria colonial

 

texto por Bruna Kury

traducción por Andrea Alejandro Freire 

Esto no es un texto escrito por una persona académica y no pretende ser cordial con ningún estándar de la escritura. Es un experimento con algunas indagaciones y alertas de lo que me afecta cuando pienso en la pospornografía como una vertiente de arte/antiarte/política contemporánea. Mis observaciones pueden dar algunos caminos de cómo la pospornografía es una propuesta de subversión al cis-tema[1].

La pospornografía aparece como una propuesta contra la pornografía comercial y tradicional.  La historia de esta nomenclatura (post porn) viene del manifiesto escrito por Verónica Vera (firmado por actrices  y directoras de porno) y de la performance “short post porn modernist” de la  actriz/directora/sexóloga Annie Sprinkle (EUA). Surge en el Norte y trae consigo una carga que me deja dudas; como un ejercicio de verificar lo que proviene de los colonizadores, que a menudo son mostrados como perfectos…

Hace más de 10 años produzco obras/performance que hablan sobre estas opresiones que los cuerpos disidentes vivimos.

Pienso en la popularización de la pospornografía, siempre de manera interseccional, porque la gran parte del posporno visto (podemos expandir la imagen a otros sentidos) por cuerpos hegemónicos también puede caer en la trampa de convertirse en fetiche. Pensemos en otros pornos que no sean los de cuerpos hegemónicos, o en un porno que no sea comercial.

Existe pospornografía coptada por el mercado del arte. El proyecto de pospornopiratería[2] es un ejemplo de eso, hecho con una red de afectos y personas que producen por fuera del molde.

foto Ariel Terra Boa

Muchas de mis producciones dialogan con el arte de la sexualidad y el arte contemporáneo, otras se distancian del mercado y son más políticas, como se evidencia en mis producciones actuales, objetos, instalaciones, etc.

Esta crítica al posporno, trata sobre la representatividad de los cuerpos que en el porno convencional son cosificados o invisibilizados. A menudo toman como referencia la blanquitud (lo que proviene de Europa/Estados Unidos); anulando corporalidades, sin dejar espacios cómodos para determinadas cuerpas. Es un proyecto político que excluye cuerpas disidentes del Sur global e incorpora la supremacía blanca, lo binario, el goce preponderante del macho, la higienización, la clase social, etc. Debemos estar alertas a esas prácticas venidas del Norte y esas afirmaciones de deconstrucción (ellos esclavizaron a nuestras ancestras).

Busco hablar acerca de las potencias en el Culo del Sur. La performer Pedra Costa escribió “Manifesto O Cú do Sul” (Manifiesto del Culo del Sur), habla sobre la pornografía en Europa y utiliza el término “del Sur”[3] para designar la pornografía racializada, o fetichizada con cuerpos del sur del mundo. Pedra subvierte en su obra, mostrando otras coyunturas, lo que nos puede llevar a interseccionalizar diversas cuestiones que nos atraviesan en tanto somos cuerpos subalternos.

En el posporno, veo producciones que muchas veces reproducen lugares de dominación/sumisión, reproduciendo también toda una cuestión racista, colonial implantada, asimilada y arraigada. Una de las convenciones del posporno es pensar en el BDSM como posibilidad de diálogo y consenso. Pero, ¿qué pasa cuando un látigo trae a la memoria, en un cuerpo diaspórico, a una imagen de un cuerpo negro siendo esclavizado y torturado? Estas son las cuestiones históricas, que en el contexto de Brasil, América Latina que hace necesario repensar esta práctica “libertaria”. Tengamos en cuenta de dónde proviene y a que accedemos en el posporno queer, punk y diversas prácticas que nos llegan como subversivas y desafiantes. La potencia está en cuestionar la colonialidad en estas manifestaciones, lo cual no significa que la potencia de hacer una posporno sudaka, kuir en el Culo del Sur no sea transformadora y revolucionaria.

foto por Cristina Maluli

La necesidad de repensar el imaginario sobre las sexualidades, es inminente y eso se ramifica en muchos otros sectores/estructuras sociales. Debemos prestar atención a las interseccionalidades para deconstruirnos y destruir esas carabelas que tratan a la fuerza de normalizar nuestras mentes.

La pospornografía no es necesariamente un porno feminista. De hecho, gran parte de lo que he visto del porno feminista también se limita a la cissexualidad y la blanquitud. ¡Pongamos atención a lo que reproducimos: otra vez corporalidades invisibilizadas! Al igual que en el porno, sólo aparecen personas blancas y eso también es racismo; a menudo esto se manifiesta incluso entre líneas. Houra Bouteldja dice: “el feminismo blanco es una redundancia, ya que el feminismo siempre ha sido un fenómeno blanco”. Estas reproducciones de blanquitud que muchas veces provienen de pensar el mundo a partir de la cultura hegemónica, por lo general no reflexionan sobre cuánto anulan otras corporalidades que se desechan; otras veces actúan cínicamente replicando al sistema con la inocencia blanca/white innocence.

¡Cuántas veces el feminismo blanco se cierra y se compagina con el racismo! Podemos ver en la historia del feminismo, que mientras las mujeres blancas reclamaban derechos civiles para equipararse con los hombres, las mujeres negras aún vivían la esclavitud y estaban subordinadas a esas mismas mujeres blancas. Incluso hoy, los salarios son inconsistentes, la violencia doméstica es flagrante, la violencia policial injustificada, las muertes por aborto tienen una tasa mucho más alta y todo se dimensiona más cuando eres una persona negra. Las mujeres negras son puestas en primera fila del holocausto negro en el que vivimos viendo morir a los nuestros.

La pospornografía se trata principalmente del cuidado, como táctica de guerrilla contra la maquinaria de heteronormas, la industria del porno convencional, la industria estético-farmacéutica, etc. Se trata del cuidado en las relaciones, la denuncia de los opresores y el goce para/por/en la disidencia. Es la desgenitalización del deseo, el ejercicio de otras posibilidades, el auto placer, el conocimiento y la comprensión del propio cuerpo. La práctica de la autonomía en los procesos de producción, ya sea desarrollando otras formas de vida que no sean las burbujas urbanocéntricas/consumidoras del estilo de vida en el sureste, o pensando en el extractivismo y la relación de consumo que subyace en la formación de la sociedad moderna (como propone la ecología interseccional propuesta por Mogli Saura con la producción de cosméticos y maquillajes naturales y artesanales, medicamentos originarios y procesos de hormonización a base de hierbas) y los espacios de diálogo profanokuir y performances rituales. Experimentando en sus prácticas y también pensando en el autocuidado, están lxs artistas Puri Yaguarete y Sucia Inmunda, brujes contemporánees.

El posporno surge como resistencia política y rompe la norma de castración impuesta por la Iglesia, el Estado, el núcleo familiar y varias construcciones sociales que conciben exclusivamente al sexo monógamo y falocéntrico (todos estos aliados del capitalismo y el patriarcado). La red se amplía y el cuidado resulta necesario de muchas maneras: el autocuidado, la defensa personal y otros conocimientos se transmiten entre unes y otres. Se trata de comprender la necesidad de empoderamiento,  de la otredad, de otros lenguajes y el reconocimiento de los privilegios.

Muchas personas y colectivos hacen reuniones/encuentros para compartir el conocimiento adquirido en autonomía o fuera de la educación formal. Por ejemplo: el Colectivo Quimera Rosa (experimentos biohacker), el Colectivo Coiote (espacio de pornoreciclaje y perras empoderadas), la Colectiva Vômito (espacio de vómitos) , Maldita Genni Thalia (taller de desCULOnización), Klau Chinche (taller de ginecología hacker), Sue Nhamandú (placeres a chorros / squirting), Mogli Saura (vivencias experimentales en kaos butoh), El Gabinete de la Dra. Kaligari (tecnología DIY), talleres/espacios de Drag King, hormonización a través de la alimentación, Grupo de Estudio Prostático Des-generadx, Ballroom, Cabaret, Hazte tu propio consolador, etc.

Colectivo Coiote

La propuesta del taller Maldita Genni Thalia desCULOnización, una serie de performances realizados por Pêdra Costa de_colon_ization, y mi proceso en los últimos años, propone repensar cómo el culo, la práctica anal y la ruptura de sus tabúes pueden revolucionar el cuerpo y lo político-social, debido a que la heterociscastración del culo se expande y ramifica a través de nuestras relaciones; estos son experimentos artísticos que proponen o representan la descolonización del cuerpo de manera decolonial.

¿Qué puede un cuerpo? En el posporno podemos investigar y rescatar tecnologías ancestrales, futuristas y contemporáneas. Las modificaciones de los cuerpos sudakas y travestis, por ejemplo, a menudo se realizan sin muchos recursos, creativamente y por necesidad, como el uso de prótesis temporales, con silicona industrial dañina, etc., incluso la transgenitalización ha permitido trasplantar recientemente un útero a una mujer trans usando electrodos y chips.

Entre 1963 y 2018, más de 8.027 personas LGBT fueron asesinadas en Brasil por su identidad de género u orientación sexual (según cifras oficiales), lo que significa que hay muchas más personas. Recordemos que el transfeminicidio no es estadístico y que las muertes son contabilizadas por este mismo sistema opresivo, racista y cissexual; por lo que las políticas son necesarias para que podamos acceder a estas modificaciones que sentimos que son necesarias. Puede parecer y es muy horrible depender del poder del Estado, pero también es una advertencia a esta gran crisis que estamos experimentando: ¡colapso!. ¿Qué hacer? Confiar en lo menos posible puede ser un camino. A veces una alternativa, a veces una urgencia. Y no olvidemos: «Mi cuerpo, mis reglas». En el festival Kuceta, utilizamos una frase que era otra versión: «Mi cuerpo, mis reglas, mi culo sin marcas”

La medicina blanca y la Iglesia patologizan una serie de diversidades corporales, que en la pospornografía aparecemos para decir: “Nosotrxs existimos». La patologización de la transexualidad y la intersexualidad son dos ejemplos de cómo la medicina occidental mutila y mata a las cuerpas. En otras culturas, las costumbres son diferentes y la diversidad a menudo se reconoce más allá de lo binario. Ej: Muxes (MEX), Hijras (IND), Two Spirits (Norteamérica), etc.

Recientemente participé/organicé un encuentro de posporno en Argentina, donde conocí a Ce, quien es parte del colectivo Quimera Rosa, investiga en un artículo reciente la mutación genética de las células vegetales en el cuerpo humano. Un trabajo anterior a este proyecto tiene un nombre que abre una gama de posibilidades: Mi sexualidad es una creación artística (Lucía Egaña, 46 ‘, 2011). Actualmente, el proyecto Mi enfermedad es una creación artística, del mismo colectivo, investiga el virus del papiloma (VPH).

El arte del performance es uno de los campos donde tienen lugar la resistencia y la manifestación política; la visibilidad no es como en otros segmentos del arte, pero el impacto con las acciones de performance es innegable. Cuando se trata de sexualidad, siempre está presente la polémica; en ocasiones surge la punición católica, la persecución y las amenazas de muerte.La libertad corporal sigue siendo un tabú, pero suele encontrar en el arte un aliado. Acciones como la de la artista Pêdra Costa en el Salón de Artes Visuales de Navidad donde se saca del culo un rosario religioso (2010), la acción del Colectivo Coiote en la Marcha de las Putas de Río de Janeiro con masturbación y rompimiento de símbolos religiosos (2013), la actuación conocida como Xêreca Satanik (Coyote Colectivo-2014) donde la intérprete Raíssa Vitral toma una bandera brasileña y cose su vagina, la performance de Viviany Beleboni, transexual crucificada en el desfile LGBT de São Paulo (2015), una performance de Golden Shower ( 2019), etc., son un ejemplo de resistencia.

 ¡Estamos siendo censuradas!

La prohibición del funk «carioca» es también una prohibición de la manifestación libertaria y subversiva de los barrios marginales, la relación con el cuerpo es libre y su rebelión se manifiesta artísticamente. Y no estoy ignorando  el contenido machista de la letra, pero una vez más es necesario interseccionalizar. MC Carol, Tati Quebra Barraco, MC Dandara, Deyse Tigrona, son diversos MCs racializades y luchando por sobrevivir en este sistema donde el encarcelamiento es un mecanismo racista y 2/3 de las personas en la cárcel son negras, esto también es resistencia. Aún más cerca de la pospornografía, Solange, tô aberta!, Putinhas Aborteiras, Coletivo Coiote,  Anarcofunk e Anarcofake.

 A menudo buscamos referencias del Norte, por esta validación gringa/colonial que es casi una presión para continuar con este borrado histórico. Recordemos algunas de las personas que también subvirtieron/subvierten la norma de género impuesta: Claudia Wonder (BR) con sus performances y actitud punk, Lemebel (CH), Lacraia subversiva (BR), Lia La Novia Sirena (MX), Claudia Pantera (BR), Laura de Mink (BR), Héctor Acuña (PE), Susy Shock (ARG) “no queremos ser más esta humanidad” y “reivindico mi derecho de ser un monstruo”, Marlene Wayar (ARG), Hija de Perra (CH) con sus Interpretaciones inmundas de cómo la teoría queer coloniza nuestro contexto sudaca, pobre en aspiraciones, tercermundista, perturbando con nuevas construcciones de género a humanos fascinados por la heteronorma, que deconstruye la carabela queer y habla acerca de ser kuir sudaka. Estos son sólo algunos nombres, porque existen muchas otras personas y colectivos que producen por fuera de la norma, y a medida que hacemos producciones (que por lo general no son asimiladas por el sistema élite de las artes) necesitamos divulgarlas entre nosotras, es una táctica de guerrilla para darle realce a las disidencias. (La rapera y artista performer Rosa Luz tiene en su trabajo la pregunta «¿Y si el arte fuera travesti?»)

En mis performances busco hablar sobre la frontera geográfica, el narcotráfico y la necropolítica, la prostitución, el cuerpo migrante, las racializaciones, la transgeneridad; y pensar no solo en los límites geográficos, sino también en los límites del cuerpo. Por eso trabajo con prótesis, principalmente temporales. En la performance «escorpiônika», que realicé con varios otros artistas como Ventura Profana, Diana Pornoterrorista, Mogli Saura, el cuchillo también funciona como prótesis, mi cola afilada, el culo a tope. He estado investigando los sonidos del cuerpo en otro proyecto de posporno sonoro – micrófonos de contacto y objetos resignificados como bólidos. Por ejemplo: en la performance «La frontera del cuerpo es el propio cuerpo y/o las prótesis», me aplico un enema anal y  alternadamente voy colocando excrementos hacia fuera y hacia dentro mientras interpelo la higienización social. Otros proyectos como objetos hechos de resina, publicaciones independientes, entre otras, forman parte de mis producciones actuales.

Performance en el An*rmal Festival 2017, México. Foto por Liz Misterio

Este texto fue construido con la colaboración de varias personas que son parte de mi vida, personas disidentes a quienes les tengo mucho cariño, afecto, admiración, etc.

Gracias a Gil Porto Pyrata (investigación de pospornografía, lenguajes como circo, danza y arte callejero), Vulcanica Pokaropa (maestrante en teatro, productora de la serie web Desaquenda y performer), Pêdra Costa (Solange, tô aberta!), Mogli Saura (compositora, bailarina, kaos butoh, actualmente con los proyectos Anarcofake y Profanokuir) y Juliana da Silva Henrique (madre de Maria Rita, periférica, historiadora y psicoanalista).

El texto no termina, no se cierra, espero que estimule otras preguntas y cuestionamientos.

La guerra de clases en la que vivimos me ha hecho inconforme y deseo recapitular/retomar la história, hacer visible lo invisible, la redistribución de ingresos y posicionamiento a los cuerpos que tienen privilegios. ¡Insurrección sexual!

«Tú solo miras de izquierda a derecha, y el Estado te aplasta de arriba hacia abajo». Rafael Braga

[divider]

[1] Con C de cisgenénero, palabra creada para identificar a las personas no trans. Haciendo referencia a la nomenclatura, cis-tema habla del sistema social centrado en la heterocissexualidad obligatoria, algunas disidencias lo llaman heteroland.

[2] El proyecto PORNOPIRATA (2017) fue creado para ser fuente de ingresos y autogestión en la marginalidad; para la popularización del POSPORNO y afrontar la heteronormatividad obligatoria, la idea es participar de eventos y ferias principalmente en la calle para mostrar que otro porno es posible y que la mayoría de veces nuestros deseos están condicionados. Sexorcismos, pornoterrorismo, pospornografía, glitterrorismo, sexualidades disidentes, cuerpas no capitalizables, marginalizadas y oprimidas, cuerpas gordas, travestis, enfermas, ciborgs, kuirs, sudakas, negres, indígenes, trans, intersexuales, con diversidades funcionales, sucias, antiheterokapital. Las producciones que componen los DVD’s son la mayoría de esta red sudaka posporno, otras hackeadas de internet de sitios como xvideos y xtube, producciones escatológicas, etc. Participan de los DVD’s posporno piratas: La Bala Rodriguez, Aily Habibi, Lechedevirgen Trimegisto, Constanza Álvarez Castillo, La Fulminante Roja, Hija de Perra, Liberta Morón, Post – Op, Tina Pit, Congelada de Uva, Invasorix, Walla Capelobo, Héctor Acuña, Raísa Inocêncio, Tertuliana Lustosa, MaríaBasura, Raíssa Vitral, Colectio Coiote, Colectiva Vômito, Ventura Profana, Geni Granado, Space Labia, Sara Kaaman y Ester Martin Bergsmark, PorNoporSi, Nishmi, Theo Meow, Wolfe Madam, Tora Martens, Antropofagia Icamiaba, Flasher Girl, etc.

[3] El término usado en inglés es: “Southern” y en alemán: “Südländer”.

[divider]

Bruna Kury – (1987), brasileña, anarcatransfeminista, performer, artista visual y sonora que actualmente reside en Sao Paulo (BR). Desarrolla trabajos en diversos contextos, ya sea en el mercado institucional del arte o en producciones periféricas. Enfocada en creaciones atravesadas por cuestiones de género, clase y raza (contra el cis-tema patriarcal heteronormativo obligatorio vigente y las opresiones estructurales – GUERRA de clases). Participó haciendo performance con: Colectiva Vômito, Colectivo Coiote, la Plataformance, MEXA y el Colectivo T. Actualmente investiga sonoridades en el posporno y la creación de objetualidades que son ramificaciones de su trabajo en el performance.

https://brunakury.weebly.com/

https://www.instagram.com/bruna_kury/

 

Abrir publicación

Machismo, la causa de todos los males.

por Marian Finck

¿Qué es un hombre?

En México son asesinados más hombres que mujeres. Sin embargo, la mayor parte de los hombres asesinados son baleados por arma de fuego por otros hombres y las mujeres son asesinadas no por arma de fuego si no por asfixia, apuñalamiento, golpes, ahogamiento y fuego, no por otras mujeres, sino por hombres, por lo cual deben considerarse como feminicidios.

Hombres matando hombres y hombres matando mujeres. El machismo también afecta a los hombres, porque se cree que deben ser violentos, fuertes y dominantes, sobre todo con las mujeres. La idea de que una mujer domine a un hombre les parece humillante, al punto de matarla antes de que algo así se sepa. De la misma forma sucede con otros hombres que consideran más débiles, se crean subgrupos dentro del dominio masculino en todos los estratos sociales, culturales y dentro de las subculturas. Los hombres son obligados a cometer actos violentos por otros hombres, que al negarse los llaman “putos”, maricas o cualquier otro insulto relacionado con la homosexualidad. Al punto de la violencia, y el rechazo social por parte de estos hombres machistas. Se necesita gran valor, autoconocimiento y apoyo de otros grupos sociales o familiares para no caer en estos clichés machistas.

Suponiendo que un hombre decida no seguir estas actitudes violentas machistas ¿En qué se podría basar su masculinidad? ¿Cómo pude decir que es un hombre si no es dominante y violento?

Nuevas Masculinidades

Las personas trans han generado cuestionamientos sociales acerca de lo que significa ser mujer y lo que significa ser hombre. Las mujeres trans hacen una transición de genero cambiando aspectos físicos, de ropa, modales, maneras de expresarse con el fin de ser reconocidas como mujeres dentro de su marco social. Así mismo los hombres trans, hacen esta transición de genero de mujer a hombre (FTM). Cambian aspectos físicos, de ropa, sociales, etc. Los hombres trans se han encontrado con todo un nuevo mundo en donde se les exige cumplir con el canon de la masculinidad.

Sí el núcleo familiar acepta el cambio se pueden encontrar con que el tío les diga que ya no llore, porque ahora es hombre. Pueden encontrarse en otras situaciones con su pareja; Nathan (Hombre trans) un compañero y amigo contaba que en una ocasión él no tenía dinero y fue con su novia a un restaurante, pero al momento de pagar su novia le paso el dinero por debajo de la mesa para que él pagara en caja, él no acepto esto y le dijo que su dinero era tan valido como él suyo. Esta anécdota nos habla también del machismo interiorizado en las mujeres, pues ella no quería pasar por la bochornosa situación de pagar cuando iba acompañada por un hombre.

La transición FTM de Nathan lo llevo a buscar nuevas masculinidades. Es un arduo camino de transición donde ha pasado por varias etapas. Su introducción a este mundo masculino fue agresiva: después de su transición social (aun sin hormonas), o sea donde ya se vestía como hombre, en un evento de personas dark, donde había personas de la comunidad LGBT, un hombre gay lo recibió con un abrazo dándole un golpe en la espalda muy fuerte, tanto así que Nathan se molestó y el hombre le respondió: ¿Ah, no que querías ser hombrecito? Lo primero que Nathan aprendió es que lo masculino es la negación de la feminidad. Sin embargo, dentro de su círculo con otros hombres cisgenero que no eran machistas empezó a aprender que hay otras maneras de ser hombre. Estas nuevas amistades eran más conscientes de su masculinidad, de lo que decían, de lo que pensaban, no eran el típico hombre que le ve las nalgas a las chicas que pasan, o les gritan cosas, tenían espacio para la reflexión. Después junto con otros hombres trans se empezaron a dar cuenta de los privilegios: Con lo que se refieren a que ahora como hombres se dan cuenta de que el acoso callejero ya no existe, pasan desapercibidos, ahora se sienten más seguros de caminar por las calle solos a altas horas de la madrugada, porque sienten que ya no pasa de un asalto en el peor de los casos y no están asustados por ser violados, se dieron cuenta de que lo que decían ahora tenía más peso, que lo que decía una mujer. También se empezaban a sentir presionados socialmente por representar un rol masculino constantemente. Nathan se dio cuenta de que ahora, después de las hormonas, pasaba como un hombre y que ahora en ocasiones él era también señalado como violento, o como un potencial violador, aun así en ese momento él paso por esta etapa donde tuvo una cisforia paradójica donde ya no sabía cómo ubicarse realmente, hasta que se encuentró con Delos Mario Julián, un hombre trans, referente importante para Nathan, pues Mario Julián se ubica desde lo no binario, hablando de una masculinidad consiente, en donde se reduzca la toxicidad al reflexionar lo que hacen, lo que dicen, mejorando el discurso de la nueva masculinidad con la práctica y ser coherente lo cual Nathan sabe es muy complicado, sobre todo al tratar de alcanzar la coherencia en la práctica neo-masculina.

Para que estas reflexiones no se queden solo en el discurso, es necesario admitir las practicas misóginas en las que se ha incurrido y las cosas en las que se han equivocado en muchos sentidos, pero sobre todo aprender del proceso trans FTM. Después de esto Nathan creó un grupo de hombres trans para sentirse acompañados, y que pudieran expresar esa presión social que les exige asumir una masculinidad normativa, que va desde cómo se paran, los movimientos de su cuerpo, hasta lo que dicen, que Nathan admite llevar acabo por supervivencia “allá afuera”, es ser un espejo de los otros hombres. Por eso Nathan creó este espacio seguro para hombres donde él puede ser el mismo.

Tal vez es por que alguna vez estos hombres trans fueron mujeres o si así por ellos mismos ven con otros ojos lo que a los hombres cis les parece un cotidiano, pero, algunos de estos hombres trans no están de acuerdo con la masculinidad normativa y buscan otras maneras de expresar lo que para ellos significa ser hombre.

Un mundo de hombres

A veces, como grupos trans, damos platicas sobre género en diferentes escuelas y universidades, y en una de esas ocasiones un chico trans menciono que él trabajó en telemarketing ya como un hombre y a él se le permitía ir con pantalón y corbata, pero no era así con sus compañeras mujeres trans, a las cuales no se les permitían ir en falda y tacones, sino que tenían que vestir con pantalón y corbata. A él le pareció un insulto y renunció a ese lugar por esa razón, pues le pareció que no era posible soportar el machismo de esa empresa.

El mundo laboral es considerado como un mundo de hombres, donde son ellos quienes toman las decisiones, y las mujeres que se logran incrustar en ese mundo tienen dos opciones o se olvidan de su feminidad o la usan para poder escalar o conservar un empleo. Dentro de esas oficinas no hay espacio para lo femenino, no realmente.

En mi propia experiencia he visto como la opinión de una mujer no es valorada, a menos que sea la jefa o la dueña de su propia empresa. Es un mundo altamente competido, es una selva de plástico que no acepta a las mujeres trans, las ve como un problema, esto porque hay que sensibilizar a los empleados y esperar que todo salga bien, si es que el dueño y los jefes están de acuerdo en su contratación, sin mencionar que muchos de estos trabajadores de oficina son los que contratan trabajadoras sexuales trans, por lo cual no admiten ninguna cerca de ellos en público.

 

Del machismo al TERF

La situación es que el feminismo surge como una reacción al machismo, les guste o no a las feministas. Muchas feministas son haters, odian a los hombres porque en ellos ven al enemigo, son en muchos casos androfóbicas y no realmente amantes de las mujeres. Existen grupos feministas que no admiten que las mujeres trans son mujeres, es decir son: Trans-Exclusionary Radical Feminist (TERF). Haters al fin y al cabo que odian a todos los hombres y de paso a las personas trans, tanto mujeres como hombres trans. Y esto es lo más machista que se puede hacer: odiar a alguien por su género.

Por supuesto que hay mujeres machistas, hemos vivido bajo el yugo del machismo por miles de años, más de 2000. Y apenas desde principios del siglo XX existen las olas feministas, son olas por que van y vienen, las mujeres ganan y pierden derechos, y dentro de los últimos 100 años se ha logrado establecer el voto de la mujer, es algo muy reciente. Entonces nos encontramos que hay mujeres machistas que dan privilegios a sus hijos, que no dan a sus hijas, mujeres que de verdad piensan que ser hombre es mejor y que por su “naturaleza” básicamente pueden hacer lo que quieran, y no exagero.

El feminismo se planteó como una contraposición del machismo, para defender los derechos de las mujeres, pero algunos grupos feministas radicales lo convirtieron en el otro extremo que defiende a capa y espada a la mujer destacando lo peor de los hombres, lo convirtieron en una guerra de sexos. Han surgido varios movimientos feministas, varias organizaciones que se dicen feministas pero que piensan de formas machistas, excluyen a las personas trans, por el hecho de medir el género de una persona desde su sexo (genitales), lo cual también hace el machismo, entonces dicen que si una persona no nació con vulva y vagina no es mujer, por lo tanto, si nació con pene es hombre. Es un error común confundir los genitales con el género. Parece que biológicamente sencillo designar el género de alguien según sus genitales, sin embargo, vemos que la realidad es otra: hay personas con vulva que no se identifican con el género femenino y viceversa. ¿Qué es una mujer?, ¿Una mujer es una vulva?, ¿Por su biología es frágil?, ¿Por su biología debe cuidar de la casa?, ¿Por su biología debe de tener hijos a fuerza?, ¿Por su biología debe de ser sumisa?, ¿Acaso todos los hombres son iguales?, ¿Acaso todas las mujeres son iguales? Si estos grupos radicales feministas separatistas tienen este discurso biológico, con el único argumento de que una mujer es vagina y senos, están apoyando al machismo. ¿Por qué entonces dónde queda la persona?, ¿en qué momento su discurso biológico habla de ellas mismas como individuos sintientes y pensantes, más allá de sus genitales y su genética?

Este discurso es igual al de los grupos conservadores que las oprimen cuando dicen que el género no es una idea si no una biología. Las mujeres no usan tacones por biología, es solo una idea de la modernidad, no se convierten en mujeres al usar labial, ni son menos mujeres si no pueden tener hijos, ni son el diablo si no se sienten atraídas por los hombres. ¿Qué es una mujer? La respuesta es ambigua, no hay una respuesta clara ni concreta, porque hay muchos tipos de mujeres, ninguna es igual. En la mayoría de los casos podemos decir que los genes de una persona son XY o XX si tiene vulva o pene, sin embargo existen personas intersexuales cuyos genes difieren de la norma XY o XX y sus genitales no son 100% pene o vulva. Pero eso es solo físico. Y el físico no va a determinar si alguien se siente atraído por un hombre o una mujer y tampoco el físico de una persona va a determinar si le gusta usar falda o no.

Hay TERFs que dicen que el progreso del género es deshacernos de los géneros (Peachyoghurt, 2016). Pero sería caer en lo mismo, a quien vieran teniendo un género, el que sea, ya se le estaría persiguiendo, juzgando y matando. No, el futuro del género es aceptar todos los géneros, como sean que vengan. ¿Qué importa si hay 3, 50 o 100 géneros?, ¿En qué les afecta realmente? Si alguien tiene un género diferente que no tiene sentido para elles, no importa, porque no hace daño a nadie. No pueden juzgar a una persona por su género, ni su ropa, ni sus genitales. O al menos no deberían. Pero quieren dividir, son separatistas, son machistas. Se trata de respetar todos los géneros sin importar cuál sea. Se trata de respetar toda preferencia sexual, porque el excluir a otrxs no cambia nada nunca. Si una persona decide delinquir, ser corrupta o simplemente mala, no tiene nada que ver su género, en realidad no. La policía de México empezó desde hace más de 15 años a reclutar mujeres con la promesa de que serían incorruptibles, y no hay visión más machista. Claro que se corrompieron, aceptan mordidas y hasta secuestran, hacen trata y todo lo que se puede hacer. Obviamente no todas son así, por lo cual ínsito en que el género, el sexo, la ropa, ni la preferencia sexual de alguien lo definen, ni lo hacen bueno, ni malo. Son sus acciones lo que define a una persona, nada más.

Las TERF piensan que los movimientos feministas están muy separados de los movimientos trans, sobre todo de los movimientos de mujeres trans. Porque creen que el enemigo es el hombre y ven a todas las mujeres trans como hombres, pero no, el enemigo no son los hombres, el enemigo es el machismo, es la discriminación a la que nos ha llevado, es el odio que sugiere. El machismo es la idea más peligrosa de esta era, el machismo mata, seas hombre, mujer o trans.

 

Lo frágil del machismo.

Es muy triste ver que los grupos feministas están divididos, es muy triste ver como el colectivo LGBTIQ está dividido, Michael Warner tiene razón: “The people who drift into the right-hand column not make common cause. If they did, the left-hand column wouldn´t stand a chance of survival.” (Warner, 1999)

Good, Normal, Natural Bad, Abnormal, Unnatural
Heterosexual

Married

Monogamous

Procreative

Noncommercial

In pairs

Same generation

In private

No pornography

Homosexual

Unmarriend

Promiscous

Nonprocreative

Commercial

Alone or in groups

Casual

Cross-generation

In public

Pornography

With manufacture objects

Sadomasochistic

Como explica Warner, la columna de la izquierda (normal) es muy frágil, tanto así que necesita reforzamiento constante, en medios de comunicación, en la familia y la sociedad, constantemente tienen que reforzar y forzar, por eso los hombres llaman marica a cualquiera de ellos que llore, y violentan al que tenga otra preferencia sexual, la televisión tiene senos por todas partes y violencia hasta en las caricaturas. Y muchos besos entre heterosexuales, porque no vayan a dar ideas raras, según ellos es menos peligroso sacar muertos en televisión que personas del mismo sexo dándose un beso. El machismo es frágil, tan frágil como la misma masculinidad, un hombre que se siente engañado, aunque no sea verdad, llega a ser muy violento con su pareja, acosándola con llamadas constantes, cuestionamientos insidiosos, gritos y amenazas, los celos del machismo matan. Y aquí se puede ver lo frágil que un hombre es, por que no puede admitir que lo engañen con otro, ve a la mujer como de su propiedad, confunde el amor con control, confunde el amor con posesión y peor aún confunde el amor con sexo. Hacer sentir a un hombre menos es muy fácil basta con cuestionar su heterosexualidad, basta con cuestionarlo en cualquier aspecto de su vida, dependen de una línea recta que no puede permitir cuestionamientos. Por lo cual si toda la comunidad LGBTIQ y las feministas se unieran acabaríamos con el patriarcado sin lugar a dudas. Pero desgraciadamente eso está muy lejos de suceder.

¿Qué futuro nos espera si las feministas odian a los hombres?, ¿Qué futuro nos espera si los hombres machistas odian a las mujeres?, ¿Qué futuro nos espera si los gays odian a las trans? Los desiertos de amor nos esperan, un mundo dividido que no se reconoce como sintiente, que se ve como ajeno, que se ve como el otro. El machismo nos afecta en todos los aspectos de nuestras vidas y a todes por igual, todes sufrimos, no tiene sentido pelear por ver quien sufre más, decir que una mujer trans no puede estar en una manifestación contra el aborto, por que las mujeres cis o biológicas sufren más desde que nacen por su cuerpo, no es solo ignorante, es hablar sin sentido alguno, es caer en el egocentrismo más absurdo. Porque bajo el machismo todos sufrimos, sin importar si eres hombre, mujer, trans o lo que tu digas que eres. Para el patriarcado y el machismo lo único correcto es ser un hombre blanco heterosexual y hasta ellos son obligados a no caer en ningún otro lado fuera de la columna de la izquierda, por que dejarían de tener privilegios en un segundo, ya no serían ellos, serían el otro.

Conclusión

El machismo está en todas partes, en la calle, en los estadios, en el trabajo, en la casa, en la iglesia, en la religión, en todas partes. Se pasa de persona a persona a través de las generaciones y queda incrustado en las ideas de hombres y mujeres por igual, se convierte en parte de la cultura, se normaliza. Hay algunas personas hombres y mujeres que se han dado cuenta del daño que causa el machismo y han empezado a hablar de ello, ya no solo en grupos feministas si en sus casas y sus entornos cercanos alzan la voz cada vez que ven un acto machista; es complicado hacer estos reclamos porque la sociedad soporta el machismo, lo ve como algo normal, mientras que rebatirlo es visto como algo ofensivo, fuera de lugar.

Aunque parece que las organizaciones que luchan contra la trata de personas, los grupos feministas TERF, los grupos trans-feministas o solo feministas o los grupos LGBT defienden causas diferentes, no es así, pelean contra diferentes cabezas de la misma hidra, cortan una y aparecen dos. Es decir, hacemos una marcha, ganamos un derecho feminista, luego un derecho LGBT, y después los grupos conservadores intentan reprimir las marchas, echan para atrás los derechos ganados y matan más mujeres cis y trans. Los grupos feministas, contra la trata, y LGBT, así como cualquier otra organización de minorías son grupos de resistencia y de fuerza, pero si no nos unimos esta será una guerra larga que tal vez nunca ganemos.

[divider]

 

Navegación de entradas

1 2 3 8 9 10 11 12 13 14 32 33 34
Volver arriba