Resistencia Trans

Resistencia Trans

David Fernández de Lara

Empecé a usar maquillaje para apropiarme de mi feminidad, pero no he podido desmontar mis disforias. Hay momentos en un mismo día que me derrumbo en ansiedad y miedo. A veces mi rostro me parece muy feo y triste. La pérdida de cabello no disimula su redondez, y personas en la calle empiezan a llamarme señor. Mis ojos son muy pequeñitos y juntitos, mis mejillas gorditas y las cicatrices en las sienes son de acné como recuerdo de una adolescencia obstinada. Es muy cansado odiarse tanto. Mis años jóvenes los viví escabulléndome en lecturas «serias», asumí el cliché de intelectual desinteresado de la vanidad del cuerpo *privilegio masculino*. Nunca me sentí cómodx ahí. Pero darle pinta a mi cara me ponía en el espacio de la manera que yo decidía estar y me reconocía así. Sin embargo, la norma cisgenéro depreda mi tranquilidad. Entonces me percibo un ser de existencia ridícula por no pasar lo suficientemente «femenina» y sensual, degradada a cosa, cosa enferma, depravada que debe esconderse. En otros momentos deseo hacer política la fealdad y la pervensión, sin embargo tampoco es una postura que me resulte efectiva, ya que no siempre quiero renunciar a ser deseadx. Me está costando muchísimo ganar espacios de mi cuerpo, pero lo hago de poco en poco, asumiendo que habrá días donde pierda lo ganado, días que verme me provoque repulsión y decida no salir de la cama. Pero haré trinchera, amigxs. Soy #resistenciatrans.

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