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Yo aborto, tu abortas, ellas abortan, NOSOTRAS ABORTAMOS: Empoderamiento en nuestros cuerpos

ilustración por Gelen Jeleton
ilustración por Gelen Jeleton

por Flora Alderisi

Vivimos en  sociedades de consumo que nos encarcelan en nuestros cuerpos, nos imponen qué decir, qué vestir, cómo coger, parir; nos imponen la vergüenza de nuestro sangrado, nos obligan a  menstruar de manera oculta, en silencio y callarnos porque «calladitas están las señoritas». Y pensamos, ¿verdaderamente este cuerpo es mío? ¿nos pertenece o estamos encerradas cada una en la disconformidad absoluta?

     Nuestra cárcel no solo está impuesta por la maldita moral patriarcal, occidental, católica, monogámica y de la hetenorma, EL CAPITALISMO que todo lo vende, nos etiqueta una por una, nos empaqueta en nylon y finalmente con su código de barra nos envía al mercado.

     Entonces para sobrevivir recurrimos a nuestra propia historia para zafar, para respirar, tratamos de recordar compañeras que dejaron sus historias marcadas con fuego, historias que quisieron arrebatarnos de las manos y se olvidaron de que las tenemos en la sangre. Definitivamente hablar de «nuestros cuerpos» es hablar de luchas de poder-sometimiento.

     En la actualidad, existen concepciones críticas de Derechos humanos. Según Wlasic, los Derechos Humanos son aquellos que protegen la dignidad de la persona humana y sus valores derivados de libertad e igualdad a través de la efectiva y plena satisfacción de sus necesidades, tanto físicas, psíquicas, como morales y que derivan en características, principios propios de carácter general y normas jurídicas básicas de protección. La calidad de vida es un eje central en dicho análisis. No podemos dejar de resaltar que esta concepción de los derechos también está en disputa como el derecho todo, pues su nacimiento, como se conoce en la actualidad, es occidental y en sus orígenes a las mujeres nos guillotinaban por reclamar aquella Liberté, égalité, fraternité.

     ESTAR EN CONTRA DEL ABORTO NO ES ESTAR A FAVOR DE LA VIDA. ES ESTAR A FAVOR DE QUE EXISTA (COMO EXISTE, DE HECHO) TODA UNA MAQUINARIA CLANDESTINA EN LA QUE SIGUIENDO, LOS PARÁMETROS DEL MISMO SISTEMA, LAS RICAS SOBREVIVEN, LAS POBRE NO. Por eso las campañas pro aborto exigen una educación que nos permita decidir cuándo y cómo ser madres,  la posibilidad de conseguir anticonceptivos que verdaderamente nos protejan de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y de embarazos no deseados, se trata de poder abortar de manera  segura, LEGAL sin tener que perseguirnos, sin que la sociedad y el estado nos juzgue y, finalmente, garantizar la igualdad material o real siendo gratuito para el acceso de todas las mujeres.

      Tenemos que lograr  dejar de pensar en el derecho como un acto coactivo obligatorio para empezarlo a ver como argumentación racional donde su primer punto es ser transformable, ser producto de un acto colectivo racional en el que se respete al máximo la diversidad, ser moldeable como toda acción humana, que mejore nuestra calidad de vida. No que nos mate.

     Nosotres estamos en la disputa, y en el recorrido de los derechos de igualdad descubrimos que no somos iguales, pero que tampoco necesitamos estados paternalistas que nos digan qué hacer. Ni que se metan en nuestras camas y decidan con quiénes, cómo y por qué podemos coger, pues  no podemos decir que tenemos derechos humanos, si nosotras no somos las que decidimos sobre nosotras mismas, si no tenemos garantizada una vida digna.

     Como dice Almudena Grandes : “El conocimiento es poder, un arma tan importante como las consignas y las pancartas, porque ningún factor ha hecho tanto daño a las mujeres que afrontan un embarazo no deseado como la ignorancia, el oscurantismo y la manipulación ideológica”. Lo que termina provocando una fractura en la lucha, contraponiéndonos las mismas mujeres a estas reivindicaciones; como debía ser, el patriarcado se asegura su hegemonía poniéndonos unas contra otras. Nuestra lucha es por ser sujetas, ser genéricamente humanas para decidir, ser libres para amar o no, tomar decisiones sobre nuestro propio cuerpo sin ser juzgadas, solo SER humanas, no varones y esa diferencia es esencial, ellos han querido acaparar nuestras características de personas y por eso se confunden.

EN MÉXICO

Desde el 24 de abril de 2007 se abrió un nuevo camino en México. Se aprobaron  las modificaciones necesarias en la Ley de Salud local de Distrito Federal para lograr la  despenalización del aborto hasta las doce semanas de gestación. Además se garantiza el derecho a abortar de las mujeres por violación, malformaciones detectadas, inseminación artificial no consentida, amenazas a la salud de la mujer o el llamado aborto imprudencial o culposo (cuando una mujer aborta por una causa ajena, como un accidente). A este derecho tienen acceso mujeres mayores y menores de edad. Deben tener menos de 12 semanas de gestación; firmar una carta de consentimiento (de los padres, en caso de tener menos de 18 años); presentar una identificación y un comprobante de domicilio. Dependiendo las semanas de gestación, hay tres métodos para interrumpirlo: con medicación, antes de las nueve semanas; y con Aspiración Manual Endouterina o Legrado Uterino Instrumentado en los casos de nueve a 12 semanas de gestación.

     Entre los argumentos fundamentales que colaboraron a dicha modificación,  encontramos el documento que publicó el colegio de Bioética, que introdujo elementos precisos en cuanto al principio básico de la racionalidad, entre otras cuestiones, que a las 12 semanas el embrión no ha desarrollado la corteza cerebral ni las conexiones nerviosas indispensables para sentir.

     Como era de esperarse, luego de los cambios en la ley del DF, la Procuraduría General de la República y de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, (apoyadas por la Iglesia Católica), impugnaron las modificaciones. El máximo tribunal validó las leyes capitalinas en 2008 bajo el argumento de que cada legislatura local tiene la facultad de promulgar leyes sobre el tema. La resolución, sin embargo, no penaliza ni despenaliza el aborto en todo México.

     Tras la despenalización en  DF, se desencadena en los 31 estados restantes del país diversas modificaciones en sus leyes y, hasta la actualidad, 16 estados establecen protección al derecho a la vida desde su concepción. Excepto en Distrito Federal el resto penaliza el aborto, salvo en casos de violación y, en los casos de Guanajuato, Guerrero y Querétaro, también  lo permiten cuando la vida de la madre corra peligro.

     El estado de Yucatán, desde el año 92 incluye factores económicos cuando la mujer ya ha dado a luz a 3 o más niños y en el estado de Guanajuato el hecho de practicar un aborto se castigará con penas de prisión de hasta 30 años. En Baja California se reforma la constitución local en su artículo 7 que «tutela el derecho a la vida, al sustentar que desde el momento en que un individuo es concebido, entra bajo la protección de la ley y se le reputa como nacido para todos los efectos legales correspondientes (…)».

     Guerrero, es el Estado  donde ocurre el mayor número de casos de muertes de mujeres por abortos clandestinos en el país, según el gobierno.“Las mujeres en situación de pobreza que viven en el medio rural tienden a depender de los métodos menos seguros y de prestadores de servicio sin capacitación. Éstas son, por lo tanto, las que tienen mayor probabilidad de sufrir efectos secundarios graves del aborto inseguro”, dijo el gobernador del estado con 67.7% se encuentra en situación de pobreza.

     No podemos dejar de mencionar la lucha de Adriana Manzanares Calletano, quien  fue acusada y sentenciada a sus 22 años por homicidio en razón de parentesco debido a que tuvo un aborto espontáneo al cuarto mes de gestación. Este es un caso donde se observa la discriminación estructural: no sólo la discriminan por ser mujer, también por ser Indígenas (nahua). La Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que el proceso en su contra tuvo violaciones a sus derechos humanos, por lo que fue determinada su libertad.

     El aborto está justificado en 25 estados por amenaza de muerte para la mujer, por malformaciones (14), daños a la salud de la mujer (13), inseminación forzada (11), entre otros. Pero sólo en el Distrito Federal, una mujer puede abortar por decisión propia dentro de las 12 semanas de gestación. Los estados de Baja California Sur, Jalisco, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala son las cinco de 32 entidades del país en las que el aborto es un delito grave, es decir, que las mujeres son encarceladas mientras son sometidas a juicio; en el resto del país pueden pagar fianza.

Avances en números

Según las estadísticas del Gobierno del Distrito Federal, desde la legalización el 24 de abril de 2007 a julio de 2015 se han realizado 145313 ILE`s de los cuales el 72,9% se han realizado con medicación.

     De las mujeres que se practican un aborto, 5 de cada 10 son solteras; casi la mitad de quienes se lo han practicado tiene entre 18 y 24 años; y la mayoría tienen educación de preparatoria o universitaria.

     Lo paradójico es que el 61,9% de las mujeres que han abortado se definen católicas . En los datos actualizados a junio de 2015 del GiRE, se han realizado 8928 ILEs a menores de 18 años de 2007 a julio de 2015

     En el Distrito Federal, existen 13 hospitales públicos donde se ofrece de forma gratuita el procedimiento de interrupción legal del embarazo, o ILE, además de las clínicas privadas que estén autorizadas para efectuar el procedimiento con un costo.

     Basado en cifras de la Secretaría de Salud federal, GIRE informó que alrededor de 11% de las muertes maternas se produce por abortos mal practicados en todo el país.

Entre 2007 y 2012, en 19 entidades del país hubo 127 sentencias por el delito de aborto, y la Suprema Corte dijo en un informe que entre 1992 y 1997 se abrieron alrededor de 1,000 averiguaciones en el Ministerio Público, un promedio de 62.5 casos al año en todo el país.

     Hoy alzamos nuestras voces para reclamar un derecho esencial que es ser dueñas de nuestro propio cuerpo, porque creemos que lo personal también es político en su construcción, queremos ser libres realmente para decidir. No nos quedemos calladas porque:

Las mujeres DECIDIMOS, la sociedad RESPETA, el Estado GARANTIZA y la Iglesia NO SE METE

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De Gouges,Olympe  DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA MUJER Y DE LA CIUDADANA

http://clio.rediris.es/n31/derechosmujer.pdf

Grupo de información en reproducción elegida. GIRE en cifras

http://www.gire.org.mx/nuestros-temas/aborto/cifras

Datos sobre el aborto inducido en  México   http://www.guttmacher.org/pubs/2008/10/01/FIB_IA_Mexico_sp.pdf

Estimaciones del aborto inducido en México: ¿qué ha cambiado entre 1990 y 2006?

http://www.guttmacher.org/pubs/journals/3500409S.pdf

Lamas Marta, Diferencias de sexo, género y diferencia sexual*

http://enp4.unam.mx/diversidad/Descargas/G%E9nero%20y%20Salud%20Reproductiva/Marta%20Lamas%20gnero,%20sexo%20y%20diferenciacion%20sexual.pdf

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El Aborto Eugenésico desde la mirada de la Bioética (feminista) de/desde la diversidad funcional

por Soledad Arnau Ripollés

¡Verano 2012!: La esterilización forzosa y el aborto eugenésico

El debate público se desarrolló de la siguiente manera. A lo largo del mes de julio del 2012, el Ministro de Justicia, D. Alberto Ruiz Gallardón, realizó un par de declaraciones que tuvieron un fuerte impacto social. El primero, sucedió cuando el 04/07/2012 anunció que descartaba eliminar el artículo 156.2 del Código Penal que despenalizaba la esterilización forzosa o forzada de personas con diversidad funcional o discapacidad, que son declaradas incapaces judicialmente, porque entiende que «no se trata de una vulneración de sus derechos»[1]. El 31/07/2012 volvió a pronunciarse sobre esta cuestión comentando que se estudiaría la petición propuesta por el CERMI.

     Es prioritario que esta práctica cese como «opción segura» para que no existan embarazos no deseados. El CERMI ha hecho público que, sobre todo, son las mujeres con diversidad funcional quienes sufren mayoritariamente esta problemática. Existen residencias de personas con diversidad funcional, donde se solicita la práctica de la esterilización como requisito para acceder a una plaza residencial. Por ello, es importante identificar estas residencias, denunciar a quienes gestionan estos recursos, puesto que son responsables de esas «normativas internas», y que, en muchas ocasiones, son centros que están financiados por fondos públicos y/o privados, y por la propia persona con diversidad funcional que va a acceder a dicha plaza residencial.

     La segunda noticia, todavía mucho más impactante si cabe, sucedió el 22/07/2012. Tras el anuncio de modificación de la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, se comunicó que el «aborto eugenésico» ya no iba a seguir siendo un supuesto válido para abortar sin penalización alguna porque vulneraba el derecho humano a la vida en igualdad de términos.

     En relación a esta segunda noticia, cabe recordar que en 2009 el Foro de Vida Independiente y Divertad (FVID) instó al Defensor del Pueblo a presentar un recurso[2] de inconstitucionalidad referente a este tema.

     Así también, en 2011, el Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, en la sexta sesión (19 -23/09/2011) recomienda al Estado Español:

[…] la abolición de la distinción hecha en la Ley 2/ 2010, acerca del período permitido por la ley dentro del cual se puede interrumpir un embarazo, basándose únicamente en una discapacidad.

Las Políticas Eugenésicas: Análisis desde la Bioética (feminista) de/desde la diversidad funcional

En septiembre de 2003 nace una nueva rama en el pensamiento filosófico, y muy en particular, en el bioético. Se trata de la nueva voz «Bioética de/desde la diversidad funcional» (Arnau Ripollés[3], 2011), o que «nace al otro lado del espejo» (Romañach Cabrero[4], 2009), como una innovadora propuesta que viene a deconstruir el argumentario tradicional que construye una cultura de violencia y opresora contra la realidad humana específica de la diversidad funcional, a través del «Modelo o paradigma de dominación patriarcal -biomédico -capacitista -minusvalidista», así como sobre otras diversidades humanas.

     Existe una búsqueda de perfeccionamiento humano que, en definitiva, se desarrolla mediante este paradigma de dominación hegemónico, y que se apoya en los avances biotecnológicos y biomédicos de los últimos tiempos. Es así como se perpetúa una perspectiva eugenésica sobre determinadas condiciones humanas, tales como la diversidad funcional, la intersexualidad, la vejez, la selección por sexo… Sin embargo, este deseo de «perfección» parece que de no saber «gestionarlo adecuadamente», puede derivar en un importante proceso de deshumanización: de exterminación de diferencias humanas.

     La consigna feminista que dice que la «Anatomía NO es destino», la cual, es compartida por la filosofía del movimiento mundial de vida independiente y del paradigma de la diversidad, refuerza la postura de la bioética de/desde la diversidad funcional que deconstruye el reduccionismo biologicista que genera dicho modelo de dominación hegemónico, mediante la biomedicalización o patologización.

     El «Aborto Eugenésico» simboliza todo un imaginario en el que «rechazamos directamente lo que entendemos que es diferente, defectuoso…». Pero, no sólo eso. También «nos creemos con el derecho» a no traer niños/as defectuosos/as a este mundo, ni tener la necesidad de cuidarles y/o tener que invertir recursos públicos para construir un mundo más amable e igualitario. Por tanto, abortar, significa seleccionar el tipo de hijo/a, y de miembros de una sociedad, que deseamos que conformen la población actual, y futura.

     La Bioética de/desde la diversidad funcional, y el Feminismo de/desde la diversidad funcional, son dos materias intelectuales que analizan críticamente las políticas eugenésicas actuales, fundamentalmente, cuando inciden en el «desde», como una mirada imprescindible a tener en cuenta para poder abordar las cuestiones bioéticas desde la justicia social y el reconocimiento a las diversidades humanas, a través de:

  • Modelo de la Diversidad
  • Éticas del Reconocimiento recíproco de la Diversidad
  • Feminismo de/desde la diversidad funcional
Fotografias tomadas del Facebook del Foro de vida Independiente, 2012: https://goo.gl/U7j8JX
Fotografias tomadas del Facebook del Foro de vida Independiente, 2012: https://goo.gl/U7j8JX

     Desde la «Bioética de/desde la diversidad funcional» se percibe otro punto de vista: ¡todas y todos, con y sin diversidad funcional, o con cualquier otra tipología de diversidad, como seres humanos, tenemos la «misma dignidad»! La dignidad, por tanto, es inherente, tanto si una persona con diversidad funcional pasa por un proceso de rehabilitación y/o curación, como si no lo hace (o, aunque pase, que no lo logre, tal cual prescribe la ciencia biomédica). Esta nueva mirada bioética, por tanto, se fundamenta en el enfoque de derechos humanos de Naciones Unidas mencionado más arriba: es decir, la diversidad funcional ya no es principalmente una cuestión de salud, sino de derechos humanos. Y, por ello mismo, la erradicación de nuestra discriminación por ser diferentes y nuestra plena participación en la sociedad en igualdad de oportunidades, es el objetivo prioritario a alcanzar. En ese marco, la salud pasa a ser, simplemente, uno de nuestros muchos derechos.

     Las mujeres y hombres con diversidad funcional merecemos ser ciudadanas y ciudadanos de pleno derecho. Nuestros derechos humanos así lo expresan. Para lograrlo, necesitamos por tanto que se acabe con toda la discriminación que existe contra nuestra condición humana específica. Las distintas políticas eugenésicas actuales (aborto coercitivo, aborto eugenésico, región forzosa, selección embrionaria, intervenciones quirúrgicas…) no pueden seguir siendo motivo de aniquilación humana contra la diversidad funcional. En todo caso, el aborto debe ser un acto libre, de decisión individual de la mujer, con y sin diversidad funcional, y gratuito.

[1] http://www.finanzas.com/noticias-001/sociedad/20120704/justicia-descarta-prohibir-esterilizacion-1444587.html

[2] Esta argumentación fue presentada a todos los Partidos Políticos, pero sólo el Partido Popular fue quien lo incluyó en su recurso de inconstitucionalidad.

[3] ARNAU RIPOLLÉS, Mª. S. (2011): «La Bioética de la diversidad funcional. Voces diferentes para una Cultura de Paz», en ANCHUSTEGUI IGARTUA, E. y CASADO DA ROCHA, A. (Edit.) (2011): 17ª Semana de Ética y Filosofía Política: «Nosotros y los Otros». Congreso Internacional de la Asociación Española de Ética y Filosofía Política (AEEFP). (San Sebastián, 1-3 de junio de 2011). País Vasco: Universidad del País Vasco. Págs.: 244 -245.

[4] ROMAÑACH CABRERO, J. (2009): Bioética al otro lado del espejo. La visión de las personas con diversidad funcional y el respeto a los Derechos Humanos, A Coruña: Ediciones Diversitas-AlES.

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Soledad Arnau Ripollés. Feminista. Filósofa  para la Paz. Bioeticista. Escritora. Directora de la Universidad Abierta Iberoamericana Manuel Lobato (UAIML-IPADEVI). Presidenta de la Asociación Instituto de Paz, Derechos Humanos y Vida Independiente (IPADEVI). Licenciada en FILOSOFÍA, por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED-España). Master en: (Título Propio) Master Universitario “Europeo en Discapacidades”, por la UNED; Master (online) Universitario Oficial Europeo en “Bioética”, por la Universitat Ramon Llull (URL); Master Interuniversitario Oficial en “Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos”, por la Universidad de Málaga (UMA); (Título Propio) Master (online) Universitario en “Sexología y Género”, por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Título de Especialista en “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos”, por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). Título de Experto Universitario en “Sexualidad humana y Educación sexual”, por la UNE

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El acceso a Interrupción del Embarazo sin ningún requisito, en casos de violación, Legítimo Derecho de las Mujeres

Por Getsemani Barajas
Por Getsemani Barajas

Por Saúl Hernández

 La Mujeres y niñas en situación de embarazo, víctimas del delito de violación sexual, muchas veces, posterior a este evento, se enfrentan a otro tipo de violaciones; las de sus Derechos Humanos, específicamente el de sus derechos reproductivos: un embarazo forzado que lleva en sí mismo una ignominiosa carga de tortura cuando éstas solicitan interrumpirlo y se les niega. Las victimas no deberían transitar por esta doble estigmatización; sufrir una violación sexual y además ser obligadas a acreditar una serie de requisitos (como la obligación de denunciar el evento delictuoso) para acceder a otro derecho fundamental como lo es el derecho a la salud. El Estado y Sociedad deben de entender que son única y exclusivamente las mujeres quienes deben de decidir sobre sus cuerpos, los hombres aunque sea víctimas de violación, nunca se encontrarían en situación de embarazo.

     En este breve ensayo exploraremos algunos conceptos y fundamentos de derecho internacional y Nacional, con la finalidad de aportar respuestas y soluciones para el verdadero ejercicio de los derechos reproductivos y derechos Humanos de las Mujeres. A continuación, enumeramos los que consideramos los más importantes, y exponemos el fundamento en que nos basamos y finalmente exploramos y proponemos un Instrumento jurídico como una forma de acceder a ILE por violación sin necesidad de denunciar, o de que sea necesaria la autorización del Ministerio Público, de un Juez o de cualquier otra autoridad.

I.- Derecho a la Salud de las Mujeres

En su artículo ato, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. De la misma manera, respecto a la salud como derecho Humano de las Mujeres, el Poder Judicial de la Federación ha dicho que “…el derecho humano a la salud, se traduce en la obligación del Estado de garantizar el disfrute de servicios de salud y de asistencia social que satisfaga las necesidades de la población, entendiéndose por tales servicios, las acciones dirigidas a proteger, promover y restaurar la salud de la persona.”[1]. También la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha determinado que “…la protección de la salud se traduce en la obligación del Estado de establecer los mecanismos necesarios para que todas las personas tengan acceso a los servicios de salud y que en virtud de que ésta es una responsabilidad que comparten el Estado, la sociedad y los interesados…”[2]. Es decir, las mujeres que soliciten servicios de salud para interrumpir un embarazo, tienen en todo momento el derecho de ser atendidas por instituciones de salud pública, de lo contrario estamos ante una omisión del estado, quen está obligado a proporcionar información segura, confiable y gratuita, así como el servicio de salud de calidad para las ciudadanas en situación de embarazo producto de una violación.

      La SCJN ha establecido como obligatorio el criterio de que el derecho a la salud, entre varios elementos, comprende el disfrute de servicios de salud de calidad en todas sus formas y niveles, dice:

el derecho a la protección de la salud previsto en el citado precepto constitucional tiene, entre otras finalidades, la de garantizar el disfrute de servicios de salud y de asistencia social que satisfagan las necesidades de la población, y que por servicios de salud se entienden las acciones dirigidas a proteger, promover y restaurar la salud de la persona y de la colectividad.

II.-El derecho a la Integridad Personal

     Este derecho se encuentra reconocido en el artículo 22 la Constitución Federal y en el numeral 5 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos[3]. Este derecho implica dos vertientes: 1) el respeto a la integridad física, psíquica y moral; y 2) la prohibición de la tortura y de penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Cabe destacar que la Convención no sólo prohíbe estos últimos, sino que hace referencia explícita al necesario respeto a la integridad personal; en este sentido, “los tratos crueles, inhumanos o degradantes conforman una protección mucho más amplia contra la posibilidad de cualquier tipo de abuso ya sea físico o mental”.[4] Bajo estos parámetros puede sostenerse que la consagración de un derecho a la integridad personal revela dos aspectos de esta disposición: genera, por una parte, la obligación del Estado de no realizar ninguna acción u omisión de las prohibidas por el artículo 5 de la Convención y de impedir que otros las realicen; por otra parte, alude a la cualidad de todo individuo de ser merecedor de respeto, sin que nadie pueda, en principio, interferir con él o con sus decisiones respecto de él (ellas), sugiriendo, de este modo, que el individuo es el dueño de sí mismo, tiene autonomía personal y por lo tanto, está facultado para decidir a su respecto, sin que el Estado tenga, en principio, la facultad de impedírselo. Negar a las mujeres víctimas de violación a al aborto seguro, es también una forma de maternidad forzada y por consiguiente una práctica de tortura, que implica una serie de las graves violaciones a sus derechos fundamentales.

III.- Derecho a la Vida Privada.

El derecho a la vida privada es la facultad que tienen las personas, en este caso las mujeres y niñas para no sufrir injerencias o ser molestadas en su esfera personal o intimidad[5], en todo aquello que desean compartir únicamente con quienes ellas elijan; tal derecho, deriva de la dignidad de la persona e implica la existencia de un ámbito propio y reservado frente a la acción y conocimiento de los demás. De acuerdo con el artículo 11 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos[6], el 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos[7], el 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos[8] y el V de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, así como criterios emitidos por órganos internacionales de protección a los Derechos Humanos, el derecho a la vida privada y a la intimidad, son derechos internacionalmente protegidos y obligaciones jurídicas a cumplir por parte de los Estados. La Corte IDH ha señalado respecto al artículo 11 de la Convención Americana que “si bien esa norma se titula ‘Protección de la Honra y de la Dignidad’, su contenido incluye, entre otros, la protección de la vida privada.”. La Corte IDH ha abordado recientemente el tema de la injerencia arbitraria en los derechos de las mujeres en cuanto a sus derechos reproductivos al resolver el caso Artavia Murillo y otros (Fertilización In Vitro) vs Costa Rica[9], al determinar que la prohibición de que las personas puedan acudir a las tecnologías para reproducirse interfiere arbitrariamente en la vida de las personas, los derechos a la autonomía y libertad reproductiva, que están íntimamente relacionados con el ejercicio del derecho a la salud reproductiva. En consecuencia, las autoridades estatales (federales y locales) no deben limitar los derechos de las personas, específicamente de las mujeres, más cuando éstos tienen especial importancia para la toma de decisiones de nuestra vida privada.

VI.- El Argumento para solicitar ILE sin la necesidad de ningún requisito.

La Ley General de Víctimas considera como servicios de emergencia la interrupción del embarazo cuando éste haya sido producto de violación; señala además que dicho servicio debe prestarse de manera inmediata sin exigir condición previa. Artículo 29: «Las instituciones hospitalarias públicas del Gobierno Federal, de los estados, del Distrito Federal y de los municipios tienen la obligación de dar atención de emergencia de manera inmediata a las víctimas que lo requieran, con independencia de su capacidad socioeconómica o nacionalidad y sin exigir condición previa para su admisión». Artículo 30: «Los servicios de emergencia médica consistirán en: (…) IX. Servicios de interrupción voluntaria del embarazo en los casos permitidos por ley, con absoluto respeto de la voluntad de la víctima», y el artículo 35 de la Ley General de Víctimas establece que, a toda víctima de violación sexual, o cualquier otra conducta que afecte su integridad física o psicológica, se le garantizará el acceso a los servicios de anticoncepción de emergencia y de  interrupción voluntaria del embarazo en los casos permitidos por la ley, con absoluto respeto a la voluntad de la víctima.

Del mismo modo el Reglamento de la Ley general de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica contempla: Artículo 215 Bis 6. En caso de Emergencia Médica, los Establecimientos para la Atención Médica del sector público estarán obligados a brindar a la Víctima los servicios a que se refiere el artículo 30 de la Ley General de Víctimas, con independencia de su capacidad socioeconómica o nacionalidad y sin que puedan condicionar su prestación a la presentación de la denuncia o querella. Es decir que las restricciones para acceder a los servicios de interrupción del embarazo producto de una violación ha sido recientemente abordada como una afectación a la salud y la integridad personal de las mujeres en su grado más extremo: como tratos crueles, inhumanos y degradantes, inclusive de tortura, por el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes que en febrero de 2013 al rendir su informe en el 22º periodo de sesiones de Naciones Unidas estableció: «El Comité contra la Tortura ha expresado reiteradamente su preocupación por el hecho de que las restricciones en el acceso al aborto y las prohibiciones absolutas con respecto al mismo conculcan la prohibición de la tortura y los malos tratos». El Comité de Derechos Humanos señaló explícitamente que las violaciones al artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos incluían el aborto forzoso, así como la denegación del acceso a un aborto en condiciones seguras a las mujeres que han quedado embarazadas a raíz de una violación y manifestó su inquietud acerca de los obstáculos impuestos al aborto cuando era legal.[10]

     Con la normatividad actual, los Hospitales Públicos y personal médico pueden atender a las mujeres y niñas que soliciten ILE por violación sin la necesidad de condicionarlas a ningún tipo de requisito ni de autorización de las autoridades, y sin responsabilidad para los Médicos, es oportunidad de impulsar esta ruta jurídica para que en respeto y pleno derecho de su Libre Autodeterminación y libre decisión sobre sus cuerpos, las mujeres en esta situación puedan interrumpir el embarazo y exigirle al Estado que les proporcione y garantice su derecho a la salud. El aborto seguro es una cuestión de Políticas Públicas de Salud y de Justicia Social, hay una deuda histórica de la sociedad por haber dejado a las mujeres solas en esta lucha en reconocimiento de la Dignidad Humana, es momento de lograr transformaciones juntos Mujeres, Gobierno y Sociedad Civil.

Santiago de Querétaro, Querétaro., 06 de septiembre de 2015.

 [1]T.C.C, “Derecho humano a la salud. La simple afirmación de las autoridades responsables sobre la inexistencia de los actos en su informe justificado, relativos a otorgar incapacidades y medicamentos, es insuficiente para revertir la carga de la prueba y, por tanto, dicha actuación contraviene aquél”, Tesis aislada, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, 10ª época, libro XIII, tomo IV, octubre de 2012, p. 2467.

[2]SCJN, “Salud. El derecho a su protección conforme al artículo 4o., tercer párrafo, de la constitución política de los estados unidos mexicanos, es una responsabilidad social”, Tesis jurisprudencial, Pleno, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, 9ª época, tomo XXVIII, octubre de 2008, p. 61.

[3]Convención Americana sobre Derechos Humanos.  Artículo 5.  Derecho a la Integridad Personal 1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral. 2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.  Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.

[4] ALFONSO Galindo, Javier; Contenido del derecho a la integridad personal; Revista Derecho del Estado n.º 23, diciembre de 2009.; Universidad del Externado de Colombia, p. 99.

[5]Corte IDH, Caso Atala Riffo y niñas vs Chile. Fondo, reparaciones y costas. Sentencia, 24 de febrero de 2012, párrafo 161.

[6]Convención Americana sobre Derechos Humanos

Artículo 11. Protección de la Honra y de la Dignidad

  1. Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad.
  2. Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación.

[7]Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

Artículo 17.1. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputación.

[8]Declaración Universal de Derechos Humanos

Artículo 12. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

[9]Corte IDH, Caso Artavia Murillo y otros (“Fecundación In Vitro”) Vs. Costa Rica. Excepciones preliminares,fondo y reparaciones. Sentencia, 28 de noviembre de 2012.

[10] Ver, Informe del Relator Especial sobre la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Juan E. Méndez, 1 de febrero 2013.

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Saúl Hernández. Querétaro, Querétaro. Abogado y Defensor de Derechos Humanos.Abogado Litigante, desde hace más de 10 años Defensor de Derechos Humanos en materia de Género, Diversidad Sexual, Derechos Reproductivos, Feminicidios, Mujeres y Niñas Desaparecidas. Miembro de la Red Nacional de Abogados Radar 4ª por la Defensa de los Derechos Reproductivos, Becario en 2015 de Grupo de información en reproducción Elegida GIRE en el área de Litigio y documentación de casos.

Celular: 044) 4421576821

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UNA LINA PARDO IBARRA – UNA MUJER DE ROJO Pre-texto para un acercamiento a prácticas artísticas con perspectivas feministas en Colombia


por Ángela Patricia Robles Laguna.1


«En términos de los temas que tocamos,
hemos tenido ciento cincuenta años de feminismo
y siglos enteros de misoginia y odio hacia las mujeres
y estas cosas no cambian muy rápido…»
Gerrilla Girls (2010)

Imagen 1. Circula actualmente en facebook. Autorx desconocidx. Fecha de realización desconocidx.
Imagen 1. Circula actualmente en facebook. Autorx desconocidx. Fecha de realización desconocidx.

Hace poco circuló en facebook una imagen en la que está una madre, frente a la puerta de un baño, escuchando a su hija decir que le ha llegado el periodo por primera vez, pero que no está segura, porque no sale azul como en el comercial. La publicación de ésto, en mi perfil en la red social, suscitó risas, varios comentarios y la celebración de la aparición de una caricatura crítica respecto a este fenómeno naturalizado de la menstruación azul. Enfrentarnos continuamente a la representación azulada de la sangre menstrual no produce ninguna extrañeza, está tan interiorizada como la forma en la que “debe verse la regla”, que el rojo-tinto de la sangre es lo que causa sorpresa, asco, terror y demás reacciones que muestran lo poco familiarizadxs que estamos, tanto a que se hable del sangrado menstrual, a menos de que se use el eufemismo: “ella está en sus días”, como a que se represente el mismo, a menos de que éste, esté censurado con el líquido en color azul ya mencionado.

El Colectivo Zunga, el 11 de Marzo del año en curso, publica en su blog un proyecto en video llamado: Nosotras las de Sangre Azul, en el que las integrantes del grupo intervienen un comercial de Nosotras (la marca de “productos íntimos para la mujer”: toallas higiénicas, protectores diarios, jabón…) con la escena de una chica que va caminando por la calle y a la que, progresivamente, se le mancha de azul el pantalón blanco que lleva puesto. El texto que se encuentra en la publicación en internet en la que dan cuenta del proyecto, las Zungas (2012) escriben:

Sólo habla de la menstruación la publicidad y se la trata como una vergüenza, el fenómeno natural del cuerpo femenino es siempre relacionado con la higiene. Es por esto que tomamos las imágenes en las cuales se prueban con líquido azul los productos, reclamando el reconocimiento al funcionamiento de nuestro cuerpo tal como es, dignificándolo y sin las cargas que culturalmente han pesado sobre él.

La proliferación de imágenes que continúan representando a las mujeres como objeto de deseo de la masculinidad hegemónica, con unas características específicas que las validan como tal, que abarcan clase, raza, edad, “orientación” sexual y el cumplimiento con la construcción de una feminidad particular, constituye este espacio de la producción visual, como uno de los dispositivos más efectivos de regulación y producción de normativas corporales. Por ello, a través de este texto y de su proyecto en video, las Zungas evidencian que, aún hoy, cuando muchxs las creen superadas, las luchas que se han emprendido desde el movimiento feminista, desde bio-mujeres y tecno-mujeres (2) por una autorepresentación digna de nos-otrxs, que no nos violente, censure y que no nos produzca como sujetos que deben avergonzarse, siguen siendo vigentes y necesarias.

En Colombia, el lugar de las representaciones de las asignadas como mujeres es, en gran medida, el de objetos de deseo, musas, amas de casa que promocionan jabones y productos alimenticios, madres, cuerpos sublimados, metáforas de belleza y espacios a ser higienizados. Nos son comunes las imágenes de las “Chicas Águila” quienes, en vestido de baño, son el ícono publicitario de una marca de cerveza, que ve en los cuerpos de estas mujeres, un objeto atrayente para los consumidores de su producto, consumidores entendidos como hombres. No nos son extrañas las imágenes de amas de casa, en diversos comerciales de televisión, promocionando jabones para el aseo del hogar, de la ropa, de los baños o de la loza, como sucede en marcas como la del jabón “Axión” o la del caldo “Ricostilla”. Así, tampoco nos causa ninguna sorpresa la sangre azulada de las mujeres que aparecen como protagonistas en los comerciales de “Nosotras”, tanto como no nos asombra ver que se hace uso del periodo de la menstruación como lugar para ser llenado con los estereotipos de la feminidad “sensible” e “irritable”, nombrada como “cara de cólico” en ciertos comerciales.

Andrea Barragán, en abril de 2012, sube a youtube su proyecto Mujer:es, en el que a través del montaje de imágenes de archivo, de comerciales producidos a finales de los 90’s en la televisión colombiana, señala cómo estas representaciones re-producen los modelos sexistas, que conforman los parámetros bajo los cuales, se naturaliza la idea del cuerpo de las mujeres como diferente, complementaria y subordinada al cuerpo de los hombres. Barragán (2012), en el texto adjunto al video, escribe:

…estas imágenes las pongo en contraste con una canción icónica de tributo a las mujeres hecha por Arjona, un machirulo Guatemalteco que en varias ocasiones ha tratado de definir lo que es la mujer con respecto al hombre./ Quise unir estas dos versiones sobre lo que debe ser una mujer, para en ellas encontrar las relaciones que se establecen en el ordenamiento social, en donde la mujer:es jerárquicamente subordinada al mundo masculino, para el cual ella es objetualizada, reduciendo su nivel de agenciamiento a lo privado en donde el reino y su empresa será el cuidado de su morada.

El interés en las formas en las que se representan los cuerpos de las biomujeres y tecno-mujeres en Colombia, atravesado por lineamientos de clase, raza, edad, ubicación geopolítica, práctica sexual, talla…, es actualmente la fuente de proyectos colectivos e individuales desde las prácticas artísticas y diversos procesos creativos, que parten de entender que «las representaciones son[…] hechos sociales y, por lo tanto, tienen consecuencias visibles en la cotidianidad de los miembros de una sociedad o de una cultura» (Rabinow, citado por Rodríguez Rondón, p. 39-45 2006). Pensar que las imágenes y múltiples representaciones a las que estamos expuestxs continuamente no son neutras, sino que implican afectaciones en nuestra emocionalidad y en las maneras en las que construimos nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestros deseos y las formas en las que vemos el mundo, implica concebirlas como dispositivos que re-producen las normas corporales que son actualizadas constantemente en y por lxs sujetos a lxs que interpelan.

Iniciativas críticas, dadas algunas a la luz o cercanas a diversas perspectivas feministas, como las del Colectivo Zunga, la Colectiva Lobas Furiosas (actualmente separada), la Revista Vozal, Mujeres Al Borde, Féminas Festivas, Colectivo Rexiste Riot Girrrl, Colectivo Gafas Violetas, Colectivo Divergentes (actualmente separado), Colectiva Juana Julia Guzmán, Zenaida Osorio, Mónica Eraso, Andrea Barragán, Ángela Robles y Una Lina Pardo Ibarra (autora del proyecto que convoca este texto), son actualmente, a nivel local, algunxs de lxs que han propiciado lugares desde dónde problematizar, a través de diversos procesos creativos, las formas en las que son construidas las subjetividades, identidades y corporalidades.

La articulación entre prácticas feministas y prácticas artísticas no hace parte de un momento histórico superado, ni tampoco es un movimiento, una vanguardia ni un estilo anclado en el trabajo de las artistas de finales del siglo XX. Esta confluencia sigue siendo vigente, en tanto que «el discurso feminista se ha convertido en la actualidad en una de las prácticas y en una de las teorías más activas en el desmontaje de las categorías de subjetividad, de identidad y de transformación de los roles asignados a los géneros y a los estereotipos sexuales» (Martínez Collado, 2005, p. 12). Así mismo, las prácticas artísticas posibilitan, a través de sus propias herramientas, el lugar de subversión de dichas normativas corporales y la posibilidad de transformación de las mismas. Al encontrar, en la generación de imágenes propias, un lugar de resistencia a las formas en las que los cuerpos son representados y así disciplinados, se generan iniciativas, que no corresponden propiamente al espacio de prácticas artísticas, desde donde se cuestiona, a través de herramientas creativas, las lógicas de poder que atienden al mundo de las imágenes.

Entender la multiplicidad de perspectivas feministas, no dadas linealmente, sino como respuesta crítica a sistemas de dominación actualmente perpetrados sobre los cuerpos conformados como “lxs otrxs” de la modernidad blanca, hetero, europea, colonial y delgada de lo humano, así como la diversidad de formas en las que se articulan estas perspectivas con las prácticas artísticas, permite el acercamiento a varias iniciativas creativas, como las nombradas anteriormente en nuestro contexto, desde las cuales se hace uso de diferentes procesos de producción de imágenes para generar lugares de reflexión sobre las maneras en que son construidas socialmente las representaciones sobre nuestrxs cuerpos y las maneras de contrarrestarlas, subvertirlas, resistirlas y transformarlas.

UNA MUJER DE ROJO (3)

Del 13 al 17 de agosto de este año, Una Lina Pardo Ibarra, en el marco del espacio de La Vitrina, en la Universidad de los Andes, en Bogotá, realiza su imagen performática(4) Una Mujer de Rojo. La invitación al evento, es difundida días antes, a través de la red, en plataformas como facebook. En ella, aparece el nombre del proyecto y la fotografía de su autora, vestida de rojo. Una Lina Pardo Ibarra hace uso de La vitrina como espacio de exposición de su cuerpo menstruante, durante cinco días, durante cinco horas cada uno, en relación con un mueble que se encuentra en la parte baja del lugar en el que ella está encerrada; el mueble contiene una serie de imágenes, que a manera de estampas religiosas, conforman un archivo de fotogramas, en los que son visibles mujeres vestidas de rojo en diversas películas, desde 1939 hasta el 2011. La disposición de la vitrina referente al mueble en el que se encuentran las estampas, consigue que quienes se acercan a ver el proyecto, deban inclinarse y ubicar sus rostros en la parte baja de la vitrina, en donde se localiza la vagina sangrante de Una Lina Pardo Ibarra.

Durante el tiempo de realización de la imagen performática y después de ésta, se despliegan en la red, espacios de discusión sobre el proyecto Una mujer de Rojo, dentro de los cuales podemos contar el blog de la asignatura Intervenir el espacio público, del departamento de Artes de la Universidad de los Andes, cuyo profesor es Jaime Iregui, y la página Intervenir el espacio, dentro de la plataforma de Esfera Pública; las dos páginas están enlazadas y los comentarios realizados en el primer espacio, pueden verse en el segundo.
Sorprende cómo, en la plataforma de Esfera Pública, en los dos lugares que se le dedican a la discusión generada en torno al proyecto de Una Lina Pardo Ibarra, se elija como punto de partida, un texto de Camila Montalvo (2012), que concluye de esta manera:

Así es, una reflexión a través del lenguaje corporal “liberador” que sugiere una relación con otros aspectos complejos pero que finalmente son lugares comunes donde viene la cosa feminista: vestido rojo + sensualidad + menstruación = mujer. Como si el verdadero mal fuera la menstruación: soy mujer, luego menstruo. Es bastante simplista, un intento por apoyarse en símbolos creados por su propia limitación de lo femenino: encerrarse en una vitrina, menstruar públicamente y relacionarlo inmediatamente con el vestido rojo. Quizá si la artista supiera que en la década de los noventas, en Colombia se dio el fenómeno feminista, de donde surgieron muchas posiciones que cuestionaban lo femenino y las revisara con cuidado, no hubiera quedado tan tibia en su cuestionamiento que se limita a esa condición reductiva de los medios de comunicación, dejando por fuera toda una serie de
discursos y censuras sobre el entendimiento del cuerpo que son toda una conciencia de la sociedad y que además ha evolucionado con el tiempo, pues el acto de menstruar en público visto como experiencia femenina podría ser equivalente al acto de sacarse un moco en público visto como experiencia infantil, no se trata de la mujer, se trata del cuerpo (Negrillas mías).

Esta opinión, nombrada en la página, en una primera instancia como “sinopsis”, permite evidenciar cómo el acercamiento a propuestas, dentro de ciertos espacios (al parecer, como el de las prácticas artísticas en Colombia), que estén ligadas o que parten de perspectivas feministas, son deslegitimadas por el hecho de ser consideradas anacrónicas, pasadas de moda o superadas, como si ya no valiese la pena hablar «de la mujer» porque ahora «se trata del cuerpo», como lo enuncia Montalvo; afirmación que no queda muy clara, ¿a qué querrá referirse con el enunciado «no se trata de la mujer, se trata del cuerpo»? ¿Acaso las mujeres no somos cuerpos? ¿Generar espacios de reflexión sobre cómo se perpetúan los roles asignados a las mujeres ya no son necesarios? ¿Qué se siga matando a mujeres, por el hecho de ser mujeres (feminicidios), quiere decir que «hay conciencia» de qué? ¿Las prácticas artísticas están escindidas de los movimientos sociales y de los campos críticos sobre las imágenes? ¿De verdad creerá que menstruar es como «sacarse un moco»? ¿Repensar cómo se representa a las mujeres y cómo a través de dichos modelos se construyen y legitiman relaciones sociales, no es un «aspecto social» y no le concierne a las mujeres? ¿A las prácticas artísticas no les corresponde problematizar, los dispositivos visuales que continúan produciendo el género? ¿Las prácticas artísticas se entienden como lugares neutros, en donde no se reproducen los roles asignados a las mujeres? ¿Quedó tan escandalizada Montalvo, al ver a Una Lina Pardo Ibarra menstruando, que no logró entender las relaciones críticas tejidas desde el trabajo de archivo de mujeres objetos de deseo y la acción de menstruar en una vitrina que incomoda el cuerpo de Una asignada como mujer?

Teresa de Lauretis (1989) escribe que «la construcción de género prosigue hoy a través de varias tecnologías de género (por ejemplo, el cine) y de discursos institucionales (por ejemplo, teorías) con poder para controlar el campo de significación social y entonces producir, promover e “implantar” representaciones de género» (p.25). A través del trabajo de archivo cinematográfico sobre mujeres de rojo, Una Lina Pardo Ibarra señala, cómo la construcción de personajes, como modelos de representación, ha localizado a las mujeres, en el cumplimiento de unos roles que se re-producen como característicos de nuestrxs cuerpos. Las estampas de “mujeres de rojo” en el cine, hace parte de una recopilación que evidencia cómo ese “hacerse mujer”(5), responde a unos códigos que actualizan la objetualización de los cuerpos de las mujeres y su lugar como imágenes deseables para el ojo masculino.

Muestra de este lugar constitutivo en el que se ha enmarcado y se enmarca actualmente al cuerpo de las mujeres, como objeto de deseo para la mirada masculina, es el comentario de Julian Felipe Baquero (2012), espectador de Una Mujer de Rojo, quien escribe:

En esta intervención vemos que la artista desea resaltar lo que ella llama “lo femenino” de la mujer, haciendo uso de un ciclo fisiológico característico de la mujer, el ciclo menstrual. De esta manera ella quiere hacer evidente la diferencia que marcan las etapas de este ciclo, haciendo énfasis en la etapa menstrual[…] el aumento en la secreción de sustancias químicas en el cuerpo lleva a que ella se siento más a gusto con su físico de mujer[…] Con esta intervención no me siento del todo a gusto, ya que para resaltar la feminidad en la mujer no es necesario el uso de tabúes. La belleza y feminidad de una mujer se va a campo más abstracto y subjetivo, pues las sensaciones que despiertan los aspectos físicos no son suficientes para considerar a una persona como bella […] Por esta razón veo que a esta propuesta le falta creatividad, ya que la desnudez y la menstruación se quedan cortas en el momento de resaltar la feminidad y sensualidad en la mujer.

¿Cómo es posible pensar que el llamado “asunto de las mujeres” o “la cosa feminista” esté superada, cuando se acerca un bio-hombre al trabajo Una mujer de rojo, esperando que la autora exalte de manera efectiva la feminidad y sensualidad que supone propias de las mujeres? ¿No percibió que lo que cuestionaba Una Lina Pardo Ibarra, era precisamente ese rol de objeto de deseo, que implica la expropiación de su cuerpo, la invisibilización de su menstruación, por ejemplo, y que conduce al cumplimiento de unos códigos que violentan la existencia de muchas mujeres?

Me detengo en estos dos comentarios, a pesar de la gran cantidad de letras leídas en torno al proyecto de Una Lina Pardo Ibarra, puesto que creo que condensan puntos problemáticos en común, respecto a lo suscitado por la acción: la deslegitimación de Una mujer de rojo por parecer una apuesta feminista y por tanto anacrónica y la imposibilidad de ver las relaciones tejidas por la autora en su imagen performática, debido a la centralización de los espectadores en que “había una mujer, menstruando en público, en la universidad”.

Las perspectivas feministas, o “la cosa feminista”, como la llama la espectadora Camila Montalvo, en su total desconocimiento de las mismas, con todos esos “asuntos” que problematizan las construcciones y los lugares de los cuerpos de las mujeres, de lxs no heterosexuales, de lxs racializados, de lxs que no estamos en el norte geopolíticamente dominante, de lxs gordxs, de lxs discapacitadxs, de lxs locxs, no es un “algo” superado, puesto que éstos siguen siendo los cuerpos violentados, simbólica y materialmente.

Generar posturas críticas sobre las imágenes, respecto a los sistemas de dominación y regulación de los cuerpos en nuestro contexto, parte de entender los dispositivos visuales que atraviesan las maneras en que construimos nuestras subjetividades y nos relacionamos en el mundo. Las representaciones no son simples imágenes ajenas a nuestra cotidianidad, a través de ellas se generan complejos hilos en los que nuestrxs cuerpos son interpelados, «proceso por el cual una representación social es aceptada y absorbida por un individuo como su (de ella o de él) propia representación y así volverse, para ese individuo, real, aún cuando en realidad es imaginaria» (Althusser, citado por Lauretis, 1989, p. 19).

Como señala el Colectivo Zunga, la producción mediática de imágenes respecto a la menstruación de las bio-mujeres, es un asunto que está enmarcado dentro de la higienización de nuestrxs cuerpos, y no constituye un espacio neutro y despolitizado, sino que atiende a lógicas de poder que mantienen y actualizan discursos desde donde se enuncian las maneras en que deben construirse, sentirse y pensarse las mujeres. Preciado (2006) enuncia que, la arquitectura, y para nuestro caso, los dispositivos visuales y protésicos generados para el manejo de lo relacionado con la menstruación,

 …bajo pretexto de higiene pública, dice ocuparse simplemente de la gestión de nuestras basuras orgánicas. BASURA>GÉNERO. Infalible economía productiva que transforma la basura en género. No nos engañemos: en la máquina capital-heterosexual no se desperdicia nada. Al contrario, cada momento de expulsion de un desecho orgánico sirve como ocasión para reproducir el género”.

Así, las campañas publicitarias que giran en torno a la promoción de los productos que se suponen simples artefactos para “el cuidado del cuerpo de las mujeres”, constituyen el espacio de re-producción de nociones de feminidad hegemónicas, como la vergüenza a la vagina, ese lugar que sigue siendo metáfora de “misterio” e “inmundicia”, tanto como la actualización de nociones esencialistas sobre la construcción de los cuerpos de las mujeres, como el pensar que “nacemos mujeres”, ligada a una genitalidad particular.

Asistimos a la extensa fabricación de productos dirigidos al “cuidado íntimo” de las bio-mujeres. Jabones exclusivamente diseñados para la vagina, una gran cantidad de dispositivos de absorción de la sangre menstrual, protectores diarios para “cuidar” la ropa interior del “flujo vaginal” y pañitos húmedos para limpiar “efectivamente” la zona genital, por ejemplo. En el portal web(6) de los productos Nosotras, el siguiente texto acompaña la página de promoción de los productos:

Sabemos que cada mujer es diferente... Nosotras tiene para ti, muuuuuchos productos que se ajustan a tus gustos y necesidades, diseñados especialmente para tu comodidad y tranquilidad. Conoce los tipos de Toallas, Protectores, Tampones, Pañitos Húmedos…y mucho más! Para que vivas segura estés donde estés.

Seguido de esto, aparece acompañando el jabón líquido (7) con el siguiente enunciado:

Las relaciones íntimas, el uso de baños públicos, el sudor, la humedad, las diferentes texturas de tus pantys, la depilada y mucho más, hacen que tu zona íntima esté expuesta a irritaciones, infecciones, rasquiñas y posibles olores./ El nuevo Jabón Íntimo Nosotras Natural con ácido láctico, evita que el ph de la zona íntima se altere y elimina los hongos que producen infecciones vaginales, lo que los jabones de tocador no hacen./ Además tiene aloe vera y manzanilla, ideal para la delicada piel de tu zona intima./ ¡cómpralo ya! úsalo todos los días en la ducha y siéntete íntimamente limpia, íntimamente segura.

Se habla de la menstruación, se habla de la vagina, pero ¿en qué términos se hace? El gran éxito que tienen este tipo de dispositivos, es que nos hacen creer que “ya lo vimos”, que “ya lo sabemos”, que se habla y que no se necesitan “modos literales” para hacerlo. Ahí está la vagina, ahí está la menstruación, así no se haga de manera explícita. Así, pareciese que no hay restricciones por las cuales “luchar”, de “esto ya se habla”, tanto como ya trabajamos, como ya votamos, como ya hemos accedido al llamado “espacio público”, entonces, ¿porqué seguir peleando por lo mismo?

Imagen 2. Respuesta de la colectiva Lobas Furiosas a las publicaciones de las revistas HOLA y SOHO. Difundida en internet.
Imagen 2. Respuesta de la colectiva Lobas Furiosas a las publicaciones de las revistas HOLA y SOHO. Difundida en internet.

Hace aproximadamente un año, en Diciembre de 2011, aparece en la revista Hola, la imagen de cuatro mujeres adineradas de Cali, quienes se encuentran en primer plano; en el segundo plano, simétricamente acomodadas, aparecen dos mujeres negras, con bandejas de té, a manera de decoración en la fotografía. La gran conmoción mediática por la que se llamó “una imagen racista”, que en realidad no sólo era racista, sino también sexista, clasista y colonial, produjo diversas respuestas, entre las cuales aparece una publicación “reivindicativa” al hecho, por parte de la revista Soho, que resuelve poner cuatro modelos racializadas, desnudas, en primer plano y en segundo, dos mujeres blancas, vestidas, con bandejas de té, a manera de decoración en la fotografía. ¿Está, de verdad, “ese asunto de las mujeres”, superado?

¿Cómo se habla de los cuerpos de las mujeres? ¿Quiénes lo hacen? ¿Quisiéramos seguir dejando las representaciones de nuestros cuerpos en manos de quienes creen que somos floreros para cambiar de lugar a su antojo? ¿Queremos que nuestrxs cuerpos sigan siendo considerados como lugares inmundos, foco de infecciones y “malos” olores? ¿Queremos ser el centro de las burlas (violencias) cada vez que se manche nuestro pantalón de rojo, porque la menstruación debe estar escondida? ¿Queremos seguir pensando que los fluidos de nuestro cuerpo son algo “grotesco”? ¿Queremos que nos sigan matando por ser mujeres? ¿Queremos seguir pensando que esto que nos han dicho es lo que somos y que no podemos estar de otras formas?
Lo que generó el proyecto de Una Lina Pardo Ibarra, fue la ruptura de un lugar de comodidad y la puesta en evidencia de los parámetros normalizadores, sexistas, anti-feministas y violentos, con los que se acercaron muchxs de lxs espectadorxs a Una mujer de rojo y su incapacidad para poder ver la imagen performática planteada por la autora. El pánico producido por saber a una mujer menstruando públicamente en las locaciones de su universidad, imposibilitó a lxs estudiantes de artes de los Andes, quienes escribieron prolongadamente sobre su  molestia al tener que ver una acción a la que catalogaron de “literal”, el poder interpretar los diferentes elementos que tenían frente a ellxs.

No les dijo nada la vitrina pequeña, incómoda, en la que se encontraba el cuerpo, no de un maniquí, sino de la autora del proyecto; no les suscitó nada, saber que fueron cinco días, durante cinco horas cada uno, los que Una Lina Pardo Ibarra estuvo allí, en silencio, presenciando las maneras en las que se acercaban a su cuerpo expuesto; no se molestaron en pensar el trabajo de archivo realizado en torno a las mujeres de rojo del cine y la relación de estas imágenes, que puestas a manera de estampas religiosas, se contraponían con el rojo de la sangre menstrual, señalando la paradoja de las representaciones de los cuerpos de las mujeres, que se encuentran entre lo sublime y lo inmundo, lo pagano y lo religioso, lo bueno y lo perverso, binarismos constitutivos de los dispositivos de regulación de los cuerpos; no se preocuparon por entender que éste no era un reencauche de las artistas de fin de siglo pasado, sino una acción contextualizada, una preocupación actual sobre las formas en las que se construyen los cuerpos de
las mujeres a través de la vergüenza; no entendieron, ni siquiera, cómo al acercarse a las estampas, se inclinaban ante la vagina de un cuerpo que no se quitó la camisa blanca para mostrarles las tetas, sino que centró la atención en el espacio de su vagina, sin depilaciones, sin maquillaje, sin condescendencias, desafiando la tal “sensualidad” que alegaron, había faltado; de lo que no se dieron cuenta, en general, fue de cómo sus reacciones e intentos de comentar lo que suponen vieron, muestran ampliamente la actualidad, la pertinencia y la importancia del proyecto Una Mujer de Rojo en nuestro contexto.

Mientras lo “humano”, siga construyéndose a través de parámetros racistas, sexistas, heterosexistas, coloniales y clasistas, las críticas realizadas desde
perspectivas feministas y cercanas a éstas, serán pertinentes, actualizables, necesarias y fundamentales. Las prácticas teóricas y las acciones feministas no son algo dado, estancado y pasado, por el contrario, son constantemente reevaluadas, ampliadas y repensadas. Helena Reckitt (2005), es su libro Arte y Feminismo escribe: «La promesa del arte feminista es la creación realizativa de nuevas realidades. El arte feminista reconocido llama nuestra atención sobre las posibilidades de pensamiento y práctica que aún quedan por crear, por vivir» (p. 20). Considero que la categoría Arte Feminista es re-evaluable, debatible, pero lo escrito por Reckitt pone de manifiesto la potencia transformadora de los proyectos que tienen la preocupación de generar espacios de reflexión, desde las prácticas artísticas y yo sumaría, diversos procesos creativos, en torno las formas en las
que se construyen nuestrxs cuerpos y las formas en las que lxs entendemos en relación con el mundo.

Apunte final, para lxs espectadorxs indignadxs por Una mujer de Rojo

 originalEn facebook rota una imagen que tiene por asunto “curar a una feminista”. Para quienes crean que es posible, lamento darles una mala noticia, no lo es. Si les pareció aterrador ver cómo Una Lina Pardo Ibarra se atrevía a ser la protagonista del acto “grotesco” de menstruar frente a ustedes, y si creyeron que sus comentarios serían capaces de callar, de silenciar, y de curar a esa “feminista anacrónica”, no entendieron algo más: nada más peligroso, que una feminista a la que se le ratifican, una y otra vez, los motivos de sus rabias y preocupaciones, los afectos que la movilizan y su situarse en contra. Serán parte, seguramente, de muchas más acciones “escandalosas”, feministas y “grotescas”; las mujeres perversas, las malas mujeres, las feas, las gordas, las maricas, las lesbianas, las camioneras, las locas, las barbudas, las indias, las machorras, las de vaginas menstruantes, las putas, las pobres, las sureñas, las travestis, las negras, las monstruosas, las que quieren ser hombres, las que tienen pene, las de vaginas dentadas, aún tenemos muchos espacios que tomarnos y mucho que decir, porque “ciento cincuenta años de feminismo” no son suficientes, frente a “siglos enteros de misoginia y odio a las mujeres”, racismo, clasismo, heterosexismo y colonialismo.
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(2) Entenderemos el término “mujeres” durante el texto, teniendo en cuenta la forma en la que aborda Beatriz Preciado, en Testo Yonqui, las categorías hombre y mujer: “Surge así, en medio de la guerra fría, una nueva distinción ontológico-sexual entre los hombres y mujeres «bio», aquéllos
que conservan el género que les fue asignado en el momento del nacimiento, y los hombres y las mujeres «trans» o «tecno», aquéllos que apelarán a las tecnologías hormonales, quirúrgicas y/o legales para modificar esa asignación”. Así, cuando diga “mujeres”, estaré haciendo referencia a
bio y tecno mujeres, cuando haga alusión explícita a Bio-mujeres, me estaré refiriendo a los cuerpos de las asignadas como mujeres al momento del nacimiento.

(3) Para ver imágenes de Una Mujer de Rojo, ir a: http://arte.uniandes.edu.co/expo/una-mujer-de-rojo/
(4) Llamaré “imagen performática” al proyecto de “Una Lina Pardo Ibarra”, a manera de “imagenacto”– “imagen-acción”.

5 Desnaturalización de la categoría mujer, “no nacemos mujeres, llegamos a serlo”, “la mujer no nace, se hace”. Posturas críticas que parten del trabajo de Simone de Beauvoir.

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BIBLIOGRAFÍA
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Imagen 3. Imagen que circula en facebook. Autor y fecha de realización desconocida.
Esfera Pública – Intervenir el espacio, un espacio de reflexión sobre el arte. (2012, Agosto 14). Una mujer de rojo. [Mensaje en Blog].
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Preciado, B. (2008). Testo Yonqui. Madrid: Espasa Calpe.
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 Angela Patricia Robles Laguna: Maestra en Artes Visuales, con énfasis en expresión audiovisual, de la Pontificia Universidad Javeriana. Lleva a cabo proyectos de investigación-creación e investigación-intervención en arte y género.

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Disidencias al Sur. El paradigma del arte contemporáneo

Benjamín José Manuel Martínez Castañeda

 

Introducción

 

A partir de la lectura de Arthur Danto me invita a pensar en el arte después del fin del arte, como bien se menciona en el texto, el paradigma de la modernidad ha sido superado; la pregunta ahora es: ¿qué nos quedó? Lo que pretendo defender, es resultado de las observaciones que he realizado de las prácticas artísticas recientes: performance, instalación, dibujo, investigación artística, archivo, proyectos editoriales, fanzines; es que se preocupan por mostrar de manera activista, arqueológica y documental los estragos de la modernidad como espectralidad y disyunción entre lo contemporáneo y la historia.

    Bien es cierto que Danto pertenece a la escuela analítica, sin embargo, en “Después del fin del arte. El arte contemporáneo y el linde de la historia” (1997) está enfocado a los modos de hacer arte así como a las políticas de representación en la posmodernidad; le preocupa el arte pop, el arte conceptual, el apropiacionismo y el arte denominado <<los neos>>. La tesis principal de Danto es, que en el arte posmoderno no hay nada por hacer, sin embargo, creo, por sucesos ocurridos en encuentros de teoría del arte contemporáneo y las agendas culturales de los museos, el arte contemporáneo se está encausando al discurso de las translocalidades, minorías y disidencias como el paradigma de lo contemporáneo.

 

El fin del arte en cuerda floja

 

Uno de los objetivos de Arthur Danto en “Después del fin del arte. El arte contemporáneo y el linde de la historia” fue evidenciar el fin de todos los relatos legitimadores del arte, calificando a éste como <<impuro>>; no en sentido peyorativo, sino para delimitar entre la memoria del modernismo y la reciente, en ese entonces, performatividad posmoderna.

Se trata de una práctica en la que los pintores (artistas) ya no dudan en disponer sus pinturas (obras) mediante el empleo de recursos que pertenecen a medios del todo diferentes -escultura, video, película, instalación, y otros- (…) esto evidencia cuánto se apartaron los pintores (artistas) contemporáneos de la ortodoxia estética del modernismo que insistió en la pureza del medio que lo definía.[1]

    Con performatividad posmoderna me refiero al carácter que tiene el arte contemporáneo de no dejarse definir por ningún discurso; sin embargo, lo que intento demostrar es que sí tiene un discurso el arte contemporáneo, sólo que permanece a la sombra del arte posmoderno, así como éste lo estuvo del moderno.

            La línea que separa lo posmoderno de lo contemporáneo, Danto la llamó como <<momento posthistórico>>, es decir: “(…) que no hay más un linde de la historia (…) es un momento de profundo pluralismo y total tolerancia, al menos (y tal vez sólo) en arte. No hay reglas.”[2] Unos años antes, Suzi Gablik en ¿Ha muerto el arte moderno? (1984) ve en este supuesto fin del arte un progreso estilístico, debido a que ella piensa en el arte moderno como una pérdida de destreza y una burla; hay que ser concientes de lo que implica el paso del arte romántico al expresionismo abstracto, pasando por el impresionismo, expresionismo, dadaísmo, etcétera; mientras que el arte posmoderno tiene un nuevo marco histórico en el que los modelos del pasado no son tan importantes:

    Todo está en continua transformación; no hay objetivos o ideales estables en los que la gente pueda creer, ni una tradición lo suficientemente duradera para evitar la confusión. La herencia de la modernidad es la soledad del artista que ha perdido su sombra. Como la sociedad no marca ningún rumbo a su arte, éste debe inventar su propio destino. [3]

    Si seguimos pensando en que no hay reglas en el arte, y en que cualquier cosa puede ser arte, no podremos apreciar las posibles innovaciones del posmodernismo. El error de los filósofos del arte, o estetas, ha sido el seguir estudiando el arte “moderno”, “posmoderno” y “contemporáneo” desde su tradición filosófica y no desde el arte mismo, o bien, desde las líneas de pensamiento de su propia época.[4]

    Las teorías, contemporáneas, de la muerte del arte están basadas en dos tendencias. Por un lado, Hans Belting comenzaba a conceptualizar una idea del arte anterior a la era del arte; en el que éste era considerado imagen y no arte al no estar sujetas a una conciencia histórica y por la nula figura del artista. Mientras que por el otro lado, se hablaba de la muerte de la pintura, al pensar en la pintura de vanguardia como un agotamiento de la misma. Por lo tanto, pensar en el fin de la era del arte, para Danto, significó el vitalismo interno, y la capacidad de renovación, del arte mismo.

 

Delimitando lo contemporáneo del arte

 

Tanto para Danto como para Gablik el arte del pasado no tiene sentido, sino que está a disposición, como objeto y no como esencia, del artista. Arthur Danto ve en el collage una estrategia de hacer arte, en el que:

(…) ya no hay un plano diferente para distinguir realidades artísticas, ni estas realidades son tan distantes entre sí. Esto se debe a que la percepción básica del espíritu contemporáneo se formó sobre el principio de un museo en donde todo arte tiene su propio lugar, donde no hay ningún criterio a priori acerca de cómo el arte deba verse, y donde no hay un relato al que los contenidos del museo se deban ajustar. Hoy los artistas no consideran que los museos están llenos de arte muerto, sino llenos de opciones artísticas vivas. [5]

 

    A diferencia de Danto, considero este modo de hacer arte como una forma de <<postproducción>>, siguiendo con la teoría de Nicolás Bourriaud en Postproducción (2007), en la que: “(…) ya no se trata de elaborar una forma a partir de un material en bruto, sino de trabajar con objetos que ya están circulando en el mercado cultural (…)”[6]; es decir, el artista tiene la posibilidad de reorganizar los materiales sin una conexión histórica entre sí, ejerciendo un tipo de autoconciencia.

    Siguiendo con las propuestas de Gablik y Danto, el arte contemporáneo sería una mezcla pluralista en la que todo puede ser contemporáneo, ya que cualquier producto cultural es producto de su tiempo y de su espacio; como el barroco cortesano es lo contemporáneo del siglo XVII en Holanda, así como el muralismo mexicano es lo contemporáneo en la primera mitad del siglo XX en México.

    Las temáticas del arte contemporáneo se abordan desde la ontología del presente, al respecto dice Terry Smith en ¿Qué es el arte contemporáneo? (2009):

Los seres humanos siempre necesitamos producir relatos de contemporaneidad. En la actualidad, lo hacemos con tal grado de apremio que, al parecer, no podemos detenernos a pensar si tiene o no precedentes. La coexistencia de distintas temporalidades, de diferentes modos de ser en relación con el tiempo, experimentado en el marco de una sensación creciente de que muchas clases de tiempo están llegando a su fin, constituye otro sentido más profundo de contemporaneidad, el tercero hasta ahora: ser con el tiempo, ser contemporáneo.[7]

 

    Así pues, la reconstrucción histórica se ha vuelto en la característica principal de lo contemporáneo; de esta manera, la vida misma se convierte en el aparato de representación como condición de <<experiencia>>. “Parecería en efecto que la imaginación ha sido declarada obsoleta: la historia ha dejado de ser la memoria profunda, para estar habitada de memoria corta. Sólo es histórico lo que podemos experimentar, sólo es antiguo lo que podemos ponernos el fin de semana sobre el cuerpo.”[8] De tal manera, el sentimiento de lo contemporáneo del sujeto, depende de sus relaciones históricas con el pasado sin la experiencia de la muerte.

    Por lo tanto, si hablaremos de lo contemporáneo como espectralidad, a partir de lo semejante, lo diferente, lo mismo y lo otro; debemos observar el arte contemporáneo como pluralismo. Esto es: “(…) una crítica que no dependa de un relato histórico excluyente, y que tome cada obra en sus propios términos, en términos de sus causas, sus significados, sus referencias y de cómo todo esto está materialmente encarnado (…)”.[9] Este pluralismo implica el arte de las experiencias, donde la obra de arte no afecta de forma horizontal al espectador sino de manera transversal, donde la obra de arte sirve para hacer conciencia histórica en el espectador. Como resultado se encuentra el deseo de esas multitudes, excluidas de todo relato histórico de la modernidad, en busca de un arte propio.

 

Arte, política y disidencias

 

Debemos pensar que las relaciones contemporáneas son colectivas, lo que implica a un individuo como miembro de una multitud humana organizada; la cual, es organizada a partir de los lazos con un grupo de personas, que fuera de éste le pueden ser ajenos. Se dirá de esta multitud que:

(…) cualquiera que sean los individuos que la componen y por diversos o semejantes que puedan ser su género de vida, sus ocupaciones, su carácter o inteligencia, el solo hecho de hallarse transformados en una multitud les dota de una especie de alma colectiva. Esta alma les hace sentir, pensar y obrar de una manera por completo distinta de cómo sentiría, pensaría y obraría cada una de ellos aisladamente. [10]

    Las ideas y los sentimientos construidos en multitud serán los componentes heterogéneos que unirán a los individuos de esta colectividad, en la cual se desdibujará la personalidad de cada uno de los integrantes; lo que implica, que el sujeto sea víctima del contagio mental (sentimientos), sacrificando su interés personal al colectivo. Por otra parte, los individuos que pertenecen a la masa tienen una idea de la naturaleza y función de la misma masas; la cual debe tener usos y tradiciones propias.

            Esta multitud hambrienta de un arte propio reacciona y resiste a los procesos de globalización, desigualdad y dominación que proliferan en los modos de hacer arte; estas multitudes cuestionan las claves para entender el presente. Con esta acción, Terry Smith ha diferenciado el hacer arte político del hacer arte políticamente, y así configurar las posibles diferencias entre lo ético y lo político desde la multitud: “(…) se atreven a preguntar: ¿qué otra imaginería, que otra retórica, qué otras descripciones son posibles, a partir del horror y el vacío de lo moderno, que no traiga consigo una promesa de regresión?”[11] Siguiendo esta línea, si lo que se busca es no regresar a la modernidad, habrá que realizar, desde el arte, críticas al Estado de excepción como paradigma universal de la humanidad.

 

El giro poscolonial

 

Las prácticas artísticas recientes se caracterizan por enunciarse desde las vidas despojadas y como víctimas del ejercer soberanía sobre ellos, lo que estas multitudes cuestionan son las desgastadas y desahuciadas políticas: las izquierdas sudamericanas, la autocracia en África, las oligarquías en Medio Oriente y las guías gubernamentales de Estados Unidos de América y Europa. Se piensan estas prácticas como prácticas de supervivencia en la contemporaneidad; dice T. Smith al respecto:

    He sugerido que al menos cuatro temas atraviesan la heterogeneidad que domina la situación actual. Miles de artistas hoy encauzan sus distintas preocupaciones en las preguntas por el tiempo, el lugar, la mediación y el afecto. Con ánimo de ser más precisos, podríamos decir que interrogan la fricción entre múltiples temporalidades, el par locación/dislocación, la saturación de mediaciones en la sociedad del espectáculo, sus fisuras internas, y sobre todo, el modo en que esos factores modelan el afecto individual y los vínculos colectivos. En resumen, se muestran alertas a las condiciones de la contemporaneidad, inhóspitas como son, pero buscan posicionarse dentro de ellas, al menos de manera transitoria.[12]

    Las nuevas preocupaciones: tiempo, lugar, mediación y afecto, son resultado del giro poscolonial, el cual, cuestiona el capitalismo, el espectáculo y la globalización. “(P)oscolonial está caracterizado por la independencia del gobierno colonial directo, la formación de nuevos estados nacionales, el crecimiento económico, el incremento del capital local (…)”[13]; la estética poscolonial responde a las necesidades de las economías alternativas y a las acciones políticas en relación a la ética. Lo que se pretende producir son relatos aleatorios para repensar el propio tiempo desde la experiencia personal.

    El Estado está volviendo a su forma más primitiva y el nacionalismo se recrudece, el Estado-nación vive una crisis en la que la dominación es desvergonzada, lo que ha potencializado formaciones sociales no nacionales, es decir, <<producción de localidad>>; la cual funciona como estructura del sentimiento de existir juntos y en unión, en otras palabras, <<copresencia viva>>. Éstas tienden a desafiar el orden del Estado-nación, a partir de la elaboración de: “(…) mundos existenciales constituidos por asociaciones relativamente estables, historias relativamente conocidas y compartidas, y espacios y lugares recorridos y elegibles colectivamente (…);”[14] para que estos espacios existenciales y colectivos sean efectivos, se necesita de los recuerdos locales (ideales) así como de un lugar para congregarse. Por lo general, estos espacios están en desacuerdo con las necesidades reguladas del Estado-nación.

 

Tren al sur

 

Todos los caminos llevan a la Antártida, el Sur se ha vuelto el centro y hoy es nuestro Norte, el eurocentrismo ha terminado:

Impulsado por una gama intensificada de interacciones entre ciudades, regiones y genealogías que antes giraban entre el fantasma de la dependencia y la ilusión de la diferencia absoluta, un nuevo Sur ha venido germinando, Lo mismo en Cali que en Lima y Sidney, se viene produciendo una serie de concentraciones de energía que, al construir redes complejas, crean instituciones, mercados y circuitos intelectuales que buscan diferenciarse de los operativos euroamericanos.[15]

El sur se ha posicionado en el mapa, el Tercer Mundo subversivo (Sudamérica, África, Oceanía y Medio Oriente) se convierten en potencia intelectual en el que la miseria y la precariedad se convierten en las líneas de fuga de los discursos institucionales preponderantes.

    Esta fuga se vuelve <<local>> al reaccionar ante los relatos hegemónicos que amenazan las fronteras: “(…) se convierte así en el refugio nostálgico de la pureza de una cultura originaria que debería aislarse de las contaminaciones de signos exacerbados por los tráficos de la globalización capitalista.”[16] Así pues, el Sur como localidad no es visto como territorialidad soberna, sino como diferencia situada; es decir, una diferencia local que se forma y adquiere significado en un lugar particular.

    Las producciones culturales latinoamericanas, como localidad situada, se hacen visibles en lo global a partir de sus experiencias históricas y sociales, parten de contextos específicos, la mayoría de los casos desde sus heridas coloniales, que producen lugares entre que se resisten a los relatos hegemónicos.

 

“Hysteria! Revista” Compañeros políticos

    Habíase visto semejante cosa en la historia del arte? ¿Desde cuándo los anormales tienen voz y representación? ¿Pueden hablar “las minorías”? Hysteria! se enuncia desde lo personal es político[17]; este proyecto a cargo de Liz Misterio, Ivelin Meza, Pola RG y Alex Aceves, milita desde el feminismo abyecto inspirado en Virginie Despentes: “(e)scribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidad del gran mercado de la buena chica.”[18] El acierto de Hysteria! es la producción de localidades (copresencia viva) y construcción de saberes desde el arte en comunión con todos esos excluidos de los estándares hegemónicos de belleza y comportamiento.

            Si nos situamos en la psicología de las masas, Hysteria! funciona como eso, como una multitud de excluidos que reaccionan desde la rabia y la furia de las palabras y el cuerpo; en esta colectividad la producción intelectual y artística son desde la exaltación e intensificación de las emociones de los individuos que la integran.

    Hysteria! es una revista independiente que explora las políticas de representación del cuerpo desde la perspectiva del arte y la búsqueda del placer atendidos como espacios políticos; es una publicación de cultura y sexualidad dirigida a personas interesadas en el desnudo masculino como objeto del deseo desapegadas a la heteronormatividad y procura formas de representación que cuestionan los roles tradicionales del cuerpo deseado y sus clichés; aboga por el respeto a la diversidad de identidades sexuales y tipos de cuerpo existentes. Hysteria pretende ser una fuente de recursos prácticos, teóricos y estéticos para fomentar una cultura erótica crítica, diversa y satisfactoria.[19]

    Esto es parte del texto editorial inaugural, en abril de 2013, a partir de ese momento la obra de arte comenzaba. En Hysteria! no hay autor, sino autores, quienes escriben desde sus geografías y contextos políticos, principalmente Latinoamérica.

            Como se ha hecho mención: la historia se repite dos veces. Las disidencias van y vuelven recargadas, en la historia del arte del siglo XX las vanguardias de inicio de siglo (post-impresionismo, fauvismo y expresioneismo) disentían de las reglas de composición y las Academias de arte; en cambio, las disidencias del siglo XXI, a partir del giro poscolonial, rechazan las metáforas de los binarismos (hombre/mujer) y el cuerpo racializado. Durante la modernidad la figura del <<Otro>> era una proyección de deseo por parte de la mirada empoderada, al mismo tiempo el arte era considerado como relaciones de poder en las que las Bellas Artes fungían como ese arte original e innovador, mientras que el artista como genio creador llevaba el papel del blanco colonialista.

    Esta visión moderna del mundo ha hecho que las productos artísticos del Tercer Mundo sean visto como artesanías, reducido a lo primitivo. Lo que Hysteria! busca es romper con esta racialización de la mirada hegemónica; en este proyecto el Otro se vuelven los colaboradores (escritores y editores) en el que las subjetividades están en continua batalla contra el privilegio del hombre blanco: mirar sin ser mirado.

(…) para Hysteria, no es sólo reunión de brujas o liderazgo de seres que definen sus propios modos de actuar, representarse y ejercer su conocimiento, es también, el quehacer colectivo y no normativo, es la manifestación, el encuentro. La unión de una serie de subjetividades que se vinculan y ejercen, aunque sea momentáneamente, su derecho a participar; es el momento liberador de placer, consigna, desahogo, independientemente de la etiqueta que cada persona lleva consigo; no es sólo un momento de euforia, es también vinculación efectiva entre las diversidades que se comunican, interactúan y se hacen un solo cuerpo: el de la voz colectiva que respeta cada una de esas particularidades de la masa que alcanza fines comunes actuando en conjunto y sacudiéndose el patriarcado todo el tiempo.[20]

 

    Así pues, el posicionamiento político de los colaboradores-artistas en Hysteria! es desde las políticas estéticas del feminismo, entendiendo éste como método crítico de autoconciencia; es decir, se trata de no resistir a la dominación, sino a la capacidad de acción que permite la construcción de una comunidad que va más allá de una identificación sexo-genérica.

    El pensamiento comunitario apela al <<amor>>, es querer a nuestros compatriotas, es un instinto de fraternidad imaginaria: <<comunidad>>. Debemos entender a éstas como vínculos estrechos, armoniosos, leales e irrompibles. Si bien es cierto, la comunidad no produce un mundo, pero si juega y se crea a partir de políticas de representación que la vuelven visible, sensible y perceptible.

    Somos educadxs para competir. Para creernos más que lxs otrxs, hacerles menos, compararnos recurrentemente. El hueco esquema de superación personal está ligado estrechamente a una visión a futuro desde el éxito profesional individual.

     Pero, ¿qué pasa cuando sobreviene la catástrofe? La organización colectiva es la única manera de salir adelante. Por eso, en este número, “Colectividades” presentamos distintas experiencias colectivas y grupos de trabajo que parten de la unidad para desarrollar proyectos que no sólo tienen que ver con los interese de las personas que las construyen, sino que van más allá, reiterando, una vez más que “lo personal es político”.

     En este sentido, las afinidades iniciales para trabajar juntxs pasan por un proceso en donde las dificultades se encuentran caminando, se procesan y resuelven, de tal forma en que las individualidades son respetadas en sus necesidades, tiempos y habilidades, pero que sumadas forman fuertes estrategias de resistencia dentro de un Estado ineficaz y burocrático, incapaz de resolver los problemas más básicos de las personas a quienes debería servir.[21]

 

Finalmente me resta decir, que Hysteria! como colectividad es un espacio de pensamiento intersubjetivo, en el que la proximidad y la ritualidad del estar juntos y sentirse juntos se vuelve el lazo social de este proyecto; el cual se da partir de los muertos y la sangre derramada de los cuerpos víctimas del patriarcado, la normatividad y la modernidad. La sangre, de estos cuerpos y vidas lloradas, es lo que nos ponen juntos como sujetos-objetos de la política.

 

Conclusiones

    Lo que la estética analítica ha aportado a la teoría del arte, es la misma conceptualización de <<arte>>, como un concepto evaluativo desde la creación de experiencias estéticas; ya no se preocupa por la naturaleza de la obra de arte, sino por los códigos que la rigen. Esto hace que la obra de arte se vuelva tautológica. En el arte contemporáneo las disciplinas y esencialismo del arte moderno están superados, lo que nos obliga a ver la obra de arte como un mero artefacto: “(…) ciertas prácticas institucionalizadas regidas por convenciones en un momento histórico y en un marco geográfico determinado.”[22]Así pues, la revista Hysteria! como obra de arte, se debe entender como un sistema de símbolos que nos muestran una versión de su contexto, así como la forma de su hacer colectividad.

            Si es verdad que el arte es un lenguaje, debemos saber que un objeto artístico tiene características específicas de representación que lo hacen diferente a los demás objetos físicos; esto es lo que la teoría de Danto en el arte posthistórico. Para él una obra de arte es eso, una obra de arte y no un simple objeto; es arte porque es la representación sobre algo, y como representación de algo tiene que ser interpretada más allá de que sus características físicas sean iguales a las de un objeto común. Por lo tanto, Hysteria!, entendida como obra de arte, es la transfiguración del objeto común revista en una obra de arte participativa, colaborativa y relacional.

 

 

[1] Arthur Danto, Después del fin del arte, p. 19. (Los paréntesis son míos).

[2] Op. Cit.,p. 20.

[3] Suzi Gablik, ¿Ha muerto el arte moderno?, p. 13.

[4] Con esto me refiero, a que no se puede seguir viendo en el arte contemporáneo las figuras del genio, la belleza y el gusto, éstas son propias de la modernidad filosófica y no de la modernidad artística, que se caracterizó por ese arte que dejaba de ser útil a la sociedad.

[5] A. Danto, Op. Cit., p. 28.

[6] Nicolás Bourriaud, Postproducción, pp. 7-8.

[7] Terry Smith, ¿Qué es el arte contemporáneo?, p. 18.

[8] Cuauhtémoc Medina, “ La historia se repite…si no dejaría de ser historia”, en Jeremy Deller, El ideal infinitamente variable de lo popular, p. 44

[9] A. Danto, Op. Cit., p. 174.

[10] Apud. Sigmund Freud, Psicología de las masas, p. 10.

[11] T. Smith, Op. Cit., p. 273.

[12] Op Cit. , p. 279.

[13] Apud. Miguel Mellino, La crítica poscolonial, p. 30.

[14] Arjun Appadurai, “Soberanía sin territorialidad. Notas para una geografía posnacional”, en Nueva Sociedad 163, p. 111.

[15] Cuauhtémoc Medina, “Sur, sur, sur, sur…”, en C. Medina (ed.), Sur sur, sur, sur, p. 12.

[16] Nelly Richard, “Derivaciones periféricas en torno a lo intersticial”, en C. Medina (ed.), Op. Cit., p. 35.

[17] Frase acuñada por la feminista radical Carol Hanisch en 1968, la cual es una enunciación de la mujer que agencia políticamente desde su yo y su cuerpo.

[18] Virginie Despentes, Teoría King Kong, p. 7.

[19] Hysteria! revista, #0. “En el principio…”, https://new.hysteria.mx/portada-editorial-0/ (Última consulta mayo 2015).

[20] Hysteria! Revista, #3 “Akelarre”, https://new.hysteria.mx/editorial-3-akelarre/ (Última consulta mayo 2015).

[21] Hysteria! Revista, #13 “Colectividades”, https://new.hysteria.mx/editorial-13-colectividades/ (Última cosnulta mayo 2015).

[22] Salvador Rubio, “Introducción”, en B. R. Tilghman, Pero, ¿es esto arte?, p. 21.

Bibliografía

APPADURAI, Arjun, “Soberanía sin territorialidad. Notas para una geografía posnacional”, [Trad. Nora López], en Nueva Sociedad 163. Aproximaciones a la globalización, Septiembre-Octubre 1999, Colombia, pp. 109-124.

BOURRIAUD, Nicolás, Postproducción. La cultura como escenario: modos en que el arte reprograma el mundo contemporáneo, [Trad. Silvio Mattoni], Adriana, Hidalgo editora, Argentina, 2007, 123 pp.

DANTO, Arthur, Después del fin del arte. El arte contemporáneo y el linde de la historia, [Trad. Elena Neerman], Paidós, España, 1999, 252 pp.

DESPENTES, Virgine, Teoría King Kong, [Trad. Beatriz Preciado], España, Melusina, 2007, 126 pp.

FREUD, Sigmund, Psicología de las masas, [Trad. Luis López-Ballesteros y de Torres], España, Alianza Editorial, 2003, 213 pp.

GABLIK, Suzi, ¿Ha muerto el arte moderno?, [Trad. Miriam de Liniers Barreiros], Hermann Blume, España, 1987, 126 pp.

MEDINA, Cuauhtémoc, “Sur, sur, sur sur…”, en MEDINA, Cuauhtémoc (editor), Sur, sur, sur, sur. Séptimo Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo, Patronato de Arte Contemporáneo, México, 2010, pp. 11-15.

__________________, “La historia se repite…si no dejaría de ser historia”, en Jeremy Deller. El ideal infinitamente variable de lo popular, MUAC, UNAM, México, 2015, pp. 40-56.

MELLINO, Miguel, La crítica poscolonial. Descolonización, capitalismo y cosmopolitismo en los estudios poscoloniales, [Trad. Alfredo Grieco y Bavio], Paidós, España, 2008, 214 pp.

RICHARD, Nelly, “Derivaciones periféricas en torno a lo intersticial”, en MEDINA, Cuauhtémoc (editor), Sur, sur, sur, sur. Séptimo Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo, Patronato de Arte Contemporáneo, México, 2010, pp. 35-43.

TILGHMAN, Benjamin R., Pero ¿es esto arte?, [Trad. Salvador Rubio Marco], Universitat de València, 2005, 256 pp.

 

Fuentes electrónicas

Hysteria! Revista

#0. “En el principio…”, https://new.hysteria.mx/portada-editorial-0/ (última consulta mayo 2015).

#3 “Akelarre”, https://new.hysteria.mx/editorial-3-akelarre/ (última consulta mayo 2015).

#10 “Anormales”, https://new.hysteria.mx/editorial-10-anormales/ (última consulta mayo 2015).

#13 “Colectividades”, https://new.hysteria.mx/editorial-13-colectividades/ (última cosnulta mayo 2015).

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Capitalismo rosa: ser dinero o ser persona

"Pink tube" por Miguel Angel Padilla Salazar
«Pink tube» por Miguel Angel Padilla Salazar

José Clemente Núñez Hernández

El mundo es dinero, dinero, dinero. Aprende algo, dinero.

MC Dinero

 

Cuando el joven rapero MC Dinero nos dice que “el mundo es dinero” probablemente no está siendo exagerado.

     Claro que tendríamos que ver en qué sentido nuestro mundo se rige por el capital. Pero no sólo es interesante que diga que el mundo sea dinero, sino que a nosotros también nos dice dinero (“Aprende algo, dinero”). ¿En qué medida somos dinero nosotros para el sistema capitalista? Específicamente ¿en qué medida es la comunidad LGBTTTI dinero para el sistema capitalista? ¿qué es el capitalismo rosa y cómo nos afecta?

     Tal vez para ir pensando toda esta problemática deberíamos comenzar con un ejemplo sencillo: una persona.

     Imaginemos a un adolescente que sea aficionado a los discos de Madonna, los musicales, la ropa de moda y el gimnasio. Automáticamente muchos creerán que este chico es gay o algo por el estilo, pero ¿por qué alguien podría hacer un juicio de ese tipo? ¿en que momento pasamos del “me gusta tal tipo de música” o “tal tipo de productos culturales” al “soy un hombre que se acuesta con hombres”? ¿cómo pasamos del “consumo esto” al “soy esto”?

     Pareciera que ser gay, asumir esa identidad, es estar relacionado con ciertos campos semánticos. Si pensamos gay pensamos en ciertas prácticas que no se limitan a tener relaciones eróticas con “personas del mismo sexo”, sino que se extiende a elementos más complejos que construyen el arquetipo de gay. Una especie de gay ideal que no existe y al que parecería que debe aspirar todo hombre que se quiera acostar con otros hombres.

      Es como si decir “soy gay” automáticamente viniera con un paquete más grande que nos intenta condenar a realizar un tipo de prácticas específicas.

     El gay ideal nos indica que ropa debemos usar, cómo debemos hablar, con quién nos debemos juntar, qué debemos escuchar, y hasta cómo nos debemos relacionar entre las personas que asumen la misma identidad que nosotros. Ya no hablamos de personas específicas (Juan Pérez, María Echeverría), sino que hablamos de entidades que abarcan grupos: un gay, una lesbiana, una persona trans, etcétera, y de todos los conjuntos de prácticas que conllevan cualquiera de estas identidades.

      Todas estar relaciones identitarias le caen perfectamente al capitalismo y nos constituye como un sujeto/objeto de mercado que se comporta de ciertas prácticas. Decimos sujeto/objeto porque son sujetos que realizan acciones y objetos porque esas acciones son el objeto en el que se interesa el sistema capitalista.

     También somos sujetos, porque sólo estando sujetos a estas identidades es como obtenemos ciertas ventajas de ser reconocidos dentro del sistema… un momento ¿existir el sistema trae ventajas?

 Capitalismo rosa: pasar de la resistencia a la subjetivación y viceversa

 Podríamos remontarnos a los orígenes del capitalismo rosa en aquellas empresas y negocios que comenzaron a ofrecer sus servicios para cumplir necesidades de la comunidad LGBTTTI que otras empresas no les querían ofrecer. Desde taxis que les brindaban mayor seguridad, hasta bares especializados en este tipo de clientela.

     Pero muchas empresas y países ya se han dado cuenta de las cantidades exorbitantes de dinero que este mercado puede ofrecer. Desde los objetos que necesitan las mujeres trans para su cuerpo (maquillaje, por ejemplo) o los hombres transexuales (el gimnasio), hasta aquello que consumen los hombres gay (ropa, discos, cruceros, etcétera).

     Claro que cada mercado es distinto, no son iguales las necesidades de un hombre trans que las de una mujer lesbiana. Pero lo importante aquí es ver como el mercado ha podido distinguir ciertos “comportamientos típicos”, aunque… ¿de verdad todos los gays o todas las mujeres trans se comportan como el mercado dice que lo hacen?

 

Ser LGBTTTI o morir en el intento

Entonces ¿cuál es el problema con el capitalismo rosa?

     Para empezar, el mercado rosa (o el mercado a secas) no atiende a individuos, sólo entiende de sujetos genéricos, de poblaciones (o sectores de la población) que funcionan de una manera determinada… todo lo demás sólo no es considerado (los individuos que no se comporten como se espera que lo hagan no existen).

      Pero no podemos decir que es el mercado el que impone (o es el que se inventa) las costumbres de sus sujetos/objetos. Tampoco podemos decir que el mercado sólo se limita a ser espectador de las costumbres de sus sujetos/objetos y a cubrir sus necesidades. No podemos decir qué fue primero, si el huevo o la gallina, y no importa, lo importante es que es una relación sincrónica (se da al mismo tiempo) en el que los gays, lesbianas o trans tienen ciertas relaciones que sustentan la oferta del mercado y en el que la oferta del mercado refuerza esas relaciones para seguirse sustentando (es un círculo vicioso).

      Para entender lo anterior pensemos en un ejemplo como el físico. El cuerpo de los gays y los hombres trans es un cuerpo que ha sido atravesado por procesos como la pornificación de la imagen.

      Actualmente los gays y hombres trans van al gimnasio, se tatuan, y buscan una cierta apariencia por muchos motivos, uno de ellos es la existencia de un modelo ideal de figura masculina. El mercado mismo nos ofrece imágenes en sus campañas publicitarias, pero ¿qué pasa con aquellos cuerpos que no embonan con este ideal físico? La respuesta más pronta será decir que existen otros tipos de cuerpos, como el de los osos, por ejemplo o el de los twinks. Pero, ¿no existen también en estos dos tipos de cuerpos ideales en el que no embonan otro tipos de cuerpos?

      La manera que se relacionan los hombres con su cuerpo y la manera en que tratan (y consumen) el cuerpo de los demás se ve atravesada por estos ideales físicos, mismos que, a su vez, están atravesados por otros mecanismos como el racismo (hay un ideal blanco), el clasismo (un gimnasio cuesta dinero, por ejemplo), el machismo (se discriminan a los cuerpos afeminados), entre otros procesos de exclusión que son reproducidos por el mercado (modelos de tez clara, que tienen un cuerpo esbelto bien marcado y que no se ven muy afeminados) y que al ser reproducidos los perpetúan (las personas que quieren consumir buscan identificarse con estos ideales y buscan consumir estos ideales).

      Parece que las redes de ligue (el Mc Donald’s de la carne) son la manera más explicita en la que vemos esto con expresiones como “no afeminados, no morenos, no gordos, etcétera” en el que la manera en que actúa el mercado es más transparente.

      Así, las cosas que consumimos nos empiezan a identificar y todos los que no estén en posibilidad de identificarse con dichos ideales, son excluidos y, por consecuencia, discriminados.

      Aunque hay que aclarar que los ideales de gay, lesbiana, mujer trans, hombre trans, etcétera, no son inmutables, cambian con el tiempo. Así, no es igual el ideal del hombre gay de los 90, que el ideal de hombre gay actual (por ejemplo, las marcas ya empiezan a apuntar a un público homoparental, monógamo, de clase media alta, etcétera, que pueda adquirir sus servicios, como créditos bancarios, o préstamos hipotecarios).

      La monogamia como un sistema que favorece al capitalismo comienza a invisibilizar otro tipo de relaciones que no eran, ni son tan inusuales entre las personas que son identificadas como LGBTTTI, como la poligamia o la agamia (el no querer instituir una relación fija con alguien más), entre otras.

      Y al final ¿estamos condenados a sentirnos mal cada vez que no embonemos con las identidades LGBTTTI que el mercado rosa nos vende?

Un caso interesante: el queercore

 En sus inicios, el punk era un movimiento interesante que, entre muchos de sus elementos, tenía la problematización de todos los sistemas, entre ellos, el sexo/genérico. La mayoría de las grandes bandas punk tenían miembros de declarada ambigüedad sexual. Pero cuando el punk se comercializó a niveles masivos, pronto se comenzaron a replicar sistemas de discriminación (muchos de sus fans comenzaron a ser abiertamente homofóbicos).  Esto empujó a que fans del punk no heteronormados (no normados con el canon heteropatriarcal) crearan sus propios espacios.

      El queercore critica tanto a la homofobia de ciertos punketos, como a la identidad gay comercial consumista con la que no se identifica (recuperando una veta importante del movimiento punk en sus inicios).

      Así, aquellos que no se identificaban ni con el gay ideal ni con el heterosexual ideal, encontraron una válvula de escape.

 

El escape al dinero rosa

 

Al final, volvemos a nuestro adolescente que le gusta Madona, los musicales y la ropa. ¿De verdad tendría que ser un hombre que se acueste con hombres para disfrutar de Madona? Y al revés, ¿qué pasa con los homosexuales a los que no les gusta Madona, los musicales y la ropa?

     Parece que si uno quiere liberarse de esta sistematización de los gustos (de los deseos) uno debería lograr desafanarse de este tipo de identidades LGBTTTI (que, como vimos antes, nos sirvieron para dar una visibilización a otro tipo de subjetividades, pero que también sofocan a los individuos que no se comportan como ellas dictan que deberían comportarse).

     Tal vez, para cambiar esta economía rosa y las personas no se sientan sofocadas por esta econmía de las identidades, la estrategia sería tratar de ser una persona singular que sea un agente de sus propios deseos, y no sólo ser dinero (un valor de intercambio) como nos hizo darnos cuenta el chico MC Dinero.

 

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José Clemente Núñez Hernández. Filósofo, participó alguna vez en un proyecto de investigación de la Facultad de Filosofía y Letras sobre procesos y vocabularios de la exclusión. Actualmente colabora con artículos de política y grupos minorizados escritos de manera didáctica en @plumasatomicas de Sopitas.com porque cree que es su manera de colaborar con el mundo…o de destruirlo poco a poco. Ha participado en varios coloquios de distintas escuelas, así como en eventos culturales interdisciplinarios organizados de manera independiente. Ama a Foucault, le encanta estar tocándole las pelotas al Gobierno y es infiel a la academia… todo es en serio.

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La muerte de los putos: Vidas indeseables, Muertes deseadas y Duelo in(con)cluso

 

por Alex Xavier Aceves Bernal
por Alex Xavier Aceves Bernal

por Alberto Alejandro Medina Jiménez

“Cadáveres sobre cadáveres tejen nuestra historia en punto cruz lacre. Un cordón de costras borda el estandarte de raso revenido en aureolas de humo que desordenaron las letras. Separando en estratificaciones de clase a locas, maricas y travestis de los acomodados gays en su pequeño arribismo traidor.” Pedro Lemebel. Loco afán.

Esta historia a la que refiere Lemebel es la de aquellas que devenimos minorías sexuales, que aún con un falo entre las piernas fuimos exiliadas de la categoría de Hombre. Nuestra historia es un texto que se hilvana alrededor de ausencias y de olvidos. En su ombligo, la muerte. Trazos que conducen a historias terroríficas del SIDA, de suicidios y de crímenes pasionales sin justicia. Minorías sexuales pero no de género ni de clase, en apariencia. Cuerpos femeninos que se desclasifican del de biomujer. Cuerpos infecundos incapaces de reproducir mano de obra. Cuerpos lumpen, improductivos, errantes, dados a la prostitución, al vicio y a la enfermedad. Es ante esta historia que lo gay aparece como promesa liberadora. Así, estas minorías encontrarán en el mercado y sus símbolos la posibilidad de ocupar un lugar en el sistema mundo. Cuerpos, ahora, consumistas.

    Si bien este horizonte igualitario fue ensombrecido por el fantasma del sida en Latinoamérica, es en esta misma enfermedad, y en México de manera específica, que lo gay se irá filtrando en la agenda política a través de la constitución de un colectivo arcoiris. Ante la urgencia, y al tomar la lucha contra la pandemia como estandarte, estos colectivos lograrán negociar con el Estado estrategias preventivas y de tratamiento; a la par de un reconocimiento de la identidad gay como forma de organización social (centrada en la ubicación y acción de un grupo epidemiológicamente importante). Sería erróneo reducir la agenda gay a la lucha contra el sida, sin considerar la compleja trama cultural que se fue instalando desde la academia hasta los mass media o, por ejemplo, en la ciudad de México, la importancia de la geografía urbana y la clandestinidad de la vida nocturna. Sin embargo, esta historia positiva que se ha ido trazando, y que parece concretizarse hoy con el matrimonio igualitario y el reconocimiento de la identidad jurídica para personas trans, no ha podido eludir la huella de la muerte: ese vacío que ha representado el sida.

    Hablo de vacío y no de ausencia, ya que para ausentarse es necesaria una presencia que se esfume; siendo que, ante la aparición del sida, los muertos aparecen como números, como vidas seriadas desposeídas de un nombre y una historia. Esto no implica que aquellos fallecidos por la epidemia no tuvieran tales características humanas, sino que en esa Historia jamás estuvieron presentes. Por esto fue que el Estado tardó tanto en responder a la demanda de salud, incluso a nivel internacional, ya que la muerte de los putos era, o un castigo divino, o un evento natural. Por esto es que lo gay aparece como el acto de retomar un lugar negado, de apropiarse de un nombre y de una historia dentro de la Historia; pero ya no sólo como un reclamo de hacer escuchar la voz, sino como una apremiante necesidad para permanecer con vida. Entonces es preciso preguntarnos ¿Cuál ha sido el precio de esta normalización? Aplaudo de pie el esfuerzo de activistas durante esta época difícil, ya que de algún modo las personas jóvenes que discutimos libremente temas como éste, somos deudoras de ello. Sin embargo esta es una invitación a replantear nuestras estrategias políticas, de repensar el lugar ético y político que ocupamos como colectivo, retomando en este caso un tema de suma urgencia en el México de hoy (y no solamente aquí): la muerte y el luto.

    ¿Cómo hacer luto, cómo procesar una pérdida de algo que nunca estuvo presente? Si bien para las personas cercanas de los muertos por sida, estos representaron una pérdida real y manifiesta, a nivel comunitario muchas de estas muertes permanecieron ocultas. Retomo entonces la cuestión planteada por Judith Butler sobre la pérdida, el duelo y la comunidad[1], es decir ¿Cómo pensar la pérdida como un factor común, como pensar ese dolor, esa rabia, como aliciente de un proyecto político? Más que como un argumento en contra de tal autora, para discutir su idea es necesario señalar que el concepto Freudiano de duelo que utiliza Judith proviene de una visión muy psiquiatrizada[2]. Aunque ella misma lo avisora, considero, no lo lleva a sus últimas consecuencias. Tal como ella lo señala, el duelo no “se supera” como la concepción más popular nos dice, más bien se trata de aceptar la pérdida. La melancolía podría entenderse como la negación del duelo y no como la imposibilidad de superarlo ¿Ese vacío en la historia de los putos, que representa el sida, no podría implicar un estado melancólico? ¿No podría ser el orgullo y la fiesta incesante, una forma de ocultar el duelo, así como lo gay oculta otro tipo de dolor, otro tipo de marginación como las de género, raza y clase? Ya no sólo el sida, sino la muerte desposeída de duelo ¿Podría ocupar un lugar traumático dentro de la historia de las minorías? Según Freud el trauma reprimido se manifiesta incesantemente, aún enterrado el muerto permanece y re-muerde, en lo que llamó pulsión de muerte.

    En el caso del sida es manifiesto mediante investigaciones sociales y psicológicas que, a pesar que hoy los fármacos impiden la reproducción del virus y permiten retomar la salud después de un cuadro sidático, el imaginario de muerte perdura, a veces con tal fuerza que ocasiona un estado de shock frente a un diagnóstico positivo. Pero la muerte también sigue apareciendo de manera real: los fallecimientos por afecciones relacionadas al sida siguen ocurriendo pese al avance tecnocientífico. Las respuestas, aunque a veces efectivas, son siempre individualizadas. El duelo se debe resolver de manera clínica. La constitución de grupos, pensados para tal finalidad, continúan constituyendo un tipo de aislamiento de quienes tienen el virus con respecto al resto de la comunidad. Esto no responde a un deseo de exclusividad o de elitismo, sino de marginación. La llamada muerte social que ha acompañado al virus por más de 30 años, también hoy aparece como un riesgo latente. El estigma y la discriminación intentan relegar a los sujetos con el virus del lugar simbólico que ocupa “una vida digna de ser vivida”.

    Y es que al sida no es la única forma de muerte presente entre los putos, quienes hemos estado sujetos a la violencia aún antes del cáncer rosa. A la violencia física a la que estamos expuestos cotidianamente (asesinatos, golpes o tortura) le precede esa violencia simbólica, ese destierro no sólo de las categorías sexogenéricas binarias, sino también de una existencia real y plena; lo que permite pensar a nuestros cuerpos, no sólo como imprescindibles, sino como indeseables. El sida sólo concretizó el terror que ya existía ante nosotros, a quienes ya se nos veía como un riesgo en potencia para la sociedad cuyo soporte es una moral patriarcal basada en la familia. El suicidio entre los nuestros es sólo una forma en que el poder ha logrado implantar ese deseo de muerte hasta el punto de cesar nuestro deseo por la vida. ¿De qué modo la muerte se inscribe sobre nuestra piel? ¿Cuántas muertes no lloradas, vidas invisibles, sufrimientos silenciados, nos constituyen como seres históricos?

    Esto no implica que debamos vivir en un sufrimiento persistente, sino más bien de vivir ese duelo y retomar el dolor para establecer una lucha contra la muerte. Pero ese duelo no puede llevarse de manera individual o restringida. El duelo debe ser comunitario. Siendo que el duelo no sólo es la pérdida del otro, es la pérdida de sí mismo. Es renunciar a lo que de nosotros mismos el otro se lleva, y también aceptar lo que del otro se queda en el sí mismo. El duelo es tan conflictivo porque rompe el espejo del yo y revela que nuestros vínculos con los otros nos constituyen no sólo relacionalmente, sino ontológicamente. Sin los otros no somos nada. Nuestras vidas y nuestras muertes son siempre en comunidad, y no sólo en un sentido representativo y psicológico, ya que políticamente nuestra vida está expuesta a la muerte, o no, en relación a los otros.

    Una lucha contra la muerte, entonces, necesitaría repensar esas categorías que nos escinden como seres comunitarios. Las minorías sexuales debemos repensarnos desde esta posición y retomar el dolor para convertirlo en lucha. Al mismo tiempo que repensarnos en relación a otras formas de marginación, que incluso reproducimos. Quizá para un gay de clase media (o incluso de clase baja) sea poco o nada relevante la muerte de una transexual que murió asesinada por su cliente; o de un jornalero indígena, que no se identifica como gay, y que murió de sida por falta de atención médica. Estas muertes pueden ser producidas por el mismo sistema que defienden algunos gays y su lucha puede ser carente de una ética y compromiso con los otros, encerrándose cada vez más en su propio mundo idealizado de promesas ofrecidas por el capitalismo.

    No se trata entonces de decir nuestros muertos como si fueran propiedad de alguien, como si fueran Otros los que mueren; siendo que en realidad somos nosotros mismos los que morimos; no son nuestras muertas o muertos, son nuestras muertes. Ese es el carácter comunitario del duelo como proyecto político. La muerte importa porque nuestras vidas importan.

    No sólo se trata de las minorías sexuales, sino de cualquiera que deviene minoría por su raza, género, clase, enfermedad, condición física, etc. Y no es para menos, siendo que en América Latina y en específico en México vivimos bajo un régimen de explotación neocolonial, sumergidos en un gobierno de muerte e impunidad. Por esto es importante para los putos construirnos espacios de vida y exigir justicia para que nuestras muertes tengan un significado; pero también el apoyar otras formas de lucha que pugnan por la vida, puesto que todos estamos expuestos a la violencia y a la muerte, debemos construir alianzas con otros movimientos antifascistas.

    En México las desapariciones a causa del narcogobierno se han convertido en un tema central debido a que son una forma imperante en el país, una forma de aniquilación de nuestro sistema social. Son, además, una especie de postergación del duelo, una forma de ausencia total del cuerpo que impide llorarle. Pero la vida, aún en estas condiciones, insiste, y la lucha surge del dolor y la pérdida. El caso de Ayotzinapa le puso rostro a las miles de desapariciones y muertes causadas por este sistema necrófilo. No debemos caer en el error de impugnar ¿Por qué ellos son dignos de una empatía y tantas otras minorías no? Estas también son nuestras desapariciones, también son nuestras muertes, su herida está en nuestros corazones; y el sistema de violencia al que los putos estamos sometidos es el mismo que resuena en las palabras “querían ponerse con hombrecitos, pues ahora, éntrenle”[3]. De muchos modos su lucha es la misma que la nuestra.

    Para nosotros los putos, los indeseables, llegó el momento de fundar nuevas formas de vínculos e interacción entre nosotros y con otros colectivos. De resistir la privatización de los vacíos y las ausencias, y mantenerlas abiertas y colectivas (como proponía Hocquenghem respecto a la analidad). De luchar por la vida y la libertad, propia y de los demás; y entonces, no sólo permanecer unidos por el dolor, sino también por el deseo.

“Tal vez lo único que decir como pretensión escritural desde un cuerpo políticamente no inaugurado en nuestro continente sea el balbuceo de signos y cicatrices comunes. Quizás el zapato de cristal perdido esté fermentando en la vastedad de este campo en ruinas, de estrellas y martillos semienterrados en el cuero indoamericano. Quizás este deseo político pueda zigzaguear rasante estos escampados.” Pedro Lemebel. Loco afán.

[1] Butler, Judith Vida precaria: el poder del duelo y la violencia. Buenos Aires: Paidós, 2006.

[2] Uno de los mayores críticos de la concepción de duelo en Freud proviene del mismo psicoanálisis: Jean Allouch. Veáse: “Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca” México. Edelp. S.A. 1998.

[3] Palabras de un grupo de militares a un grupo de normalistas.

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 Alberto Alejandro Medina Jiménez: Psicólogo social, maestrante y activista.

https://www.facebook.com/untal.alejandro.5

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Pedagogía anal: de la construcción y territorialización de la subjetividad homosexual en los baños

por Alex Xavier Aceves Bernal
por Alex Xavier Aceves Bernal

por Edward Bernardo Valencia Escobar

“¿Qué es lo que exige ser un hombre de verdad?… estar angustiado por el tamaño de la polla… tener miedo de su homosexualidad, porque un hombre, uno de verdad, no debe ser penetrado…”[1]

El repudio que genera lo coprológico por ser maloliente, desecho, abyecto, innombrable, territorializa los cuerpos cuyo placer yace en el lugar no procreativo, el campo de desperdicio de la semilla de la vida. La sodomía.

Ese pequeño lugar de goce reservado al “placer recreativo o excremental” (en palabras de un senador en plenaria televisada). El hueco degenerado… porque el culo no tiene sexo/género, el culo no es masculino o femenino, es un orifico común, un lugar como la boca o las manos, pero proscrito, tal vez por eso el lugar de encuentro de los “anormales, pervertidos, invertidos, uranistas”, sea el inodoro, los baños públicos, donde sus puertas son lugar de encuentro, canal de comunicación, de ocultamientos públicos, de encierros no infligidos, sino queridos, donde lo privado, lo anal, se promueve como localización de cuerpos empujados al retrete.

El baño (inodoro/retrete) es el culo de la escuela, el lugar donde más se tiene que hacer aseo, y donde todos se asean y expulsan sus desperdicios, donde se exponen aquellas partes que en ningún otro lugar se pueden ver: los penes, las vaginas, los culos, la desnudez, lugar de contradicción, maloliente y necesario, espacio de lo prohibido-deseado, donde acuden quienes quieren no ser vistos, para poder ser vistos por otros ocultos, encuentro de pervertidos, de sodomitas. La ducha/inodoro/orinal donde no es vedado el ver otro cuerpo como nuestro cuerpo, dónde comparar tamaños, y aprender que la anatomía es menos aburrida si existe un interés erótico en la visibilidad de lo innombrable, la dulzura del pecado, la libertad del animal enjaulado, que acude al abrevadero de la higiene para enfermar, para dejar volar los sucios pensamientos y deseos que el aula proscribe.

El baño escolar, ese ultrahigienizado pero siempre sucio, lugar de juegos indecentes, patio de recreos y despertares, donde el control disciplinar trata de imponer sus horarios, restringir su uso, como si el reloj biológico pudiera ser tan exacto para defecar solo a horas permitidas. Lugar de limpieza, dónde lavar la sangre menstrual, dónde eyacular, y consumir sustancias psicoactivas. Lugar de abuso, de generización impuesta, o de libertades subversivas, territorio colonial impuesto por la modernidad como único espacio permitido para recluir lo no procreativo, lo enfermo. Se enseña desde el preescolar a usar el ano a horas, a limpiarlo y desodorizarlo. El baño de los pequeños es lugar de las primeras enseñanzas sobre higiene, quitándole lo lúdico a la excreción, haciendo de ello un momento vergonzante, un espacio privado y un lugar de pudor, de ocultamiento de olores repugnantes, referido al castigo que implica no controlar el esfínter anal, el paso del pañal al papel higiénico, rito de paso entre la dependencia infantil de la madre y el ascenso a la autonomía del control de sí mismo, aprendizaje de cómo desaparecer la suciedad por medio del agua purificadora del inodoro. El ano no tiene sexo, pero sus usos sí, (dicen las mamás: las niñas no se limpian hacia adelante porque puede producir una infección). El pañal es el mismo, excepto últimamente por el color, ambos aprenden a defecar sentados, allí son iguales, no como al orinar donde la niña está sentada y el niño de pie. Tiene potestad la madre y la maestra del jardín para asear y enseñar al infante a asearse, mas cae la sospecha sobre el padre y el maestro si tuvieran que ejercer dicha función.

Lo anal, la analidad, se va reconfigurando al crecer el “animalito infantil asexuado” para convertirse en un adolescente salvaje lleno de pulsiones incontroladas, el lugar del culo se revela como punto de un placer proscrito y enigmático, usado como insulto, o amenaza, culiar puede ser sinónimo de copular en el lenguaje escolar de las puertas de los baños, sin embargo representa una penetración ambigua, que refiere a un sujeto no necesariamente femenino, si bien lo penetrativo comúnmente se entiende como esencialmente unido a lo vaginal, la palabra culiar implica la expansión del placer a otro territorio el cual debe ser colonizado, posiblemente el ano masculino de aquellos pseudo-hombres rebajados a la condición femenina del penetrado: los maricas, las locas, los lameculos, los muerdealmohadas, las pasivas, chupavergas, travestis, entre otros insultos que nominan al sujeto que abandonando el rol natural de su culo decide usarlo para posicionarse políticamente como diferente al modelo de macho patriarcal reproductor. Subvirtiendo el orden natural de la excreción para “hacer de su culo un potrero” dónde actuar como animal irracional de campo (los caballos y los toros copulan entre sí al estar encerrados sin hembras). Sin ánimo de naturalizar recurro al lenguaje popular para mostrar como el uso del culo es común y referido a connotaciones negativas como “la cagó”, “estoy vuelto mierda”, “culo y saliva”, “me rompe el culo”, “culipronta”, “culiflojo”, “nacido por el culo”, “cagón(a)” o a otras connotaciones sexistas como “culona”, “sí lo hago… pero si me da culo”, etc.

Los juegos de orinales: medirse el pene para ver quién lo tiene más grande, las competencias masturbatorias de ver quién eyacula más rápido o más lejos, el orinar al otro, abrirle la puerta al que está defecando, o amarrar a alguien y dejarlo encerrado en el sanitario, pueden ser formas de homoerotismo permitido, ya que en el baño es menos obvio, menos sospechoso, el que tales juegos produzcan excitación. Sin embargo también pueden ser prácticas de reforzamiento de masculinidades diversas, falocéntricas en quienes tienen el poder de un mayor tamaño, homofóbicas hacia quienes no pueden ocultar su gusto por observar a los demás. Allí los baños pueden ser lugar de castigo, de burla, de abuso, de exploración, de morbosidad, de fetichismo, de primeras prácticas de sexo oral o penetrativo.

La feminización del sujeto homosexual al ser penetrado puede ser considerada como degradación de la condición masculina pues no se concibe que la naturaleza del hombre ni del ano sea el ser penetrado, se supone que ese rol pasivo lo hace menos hombre, por ello en algunos conflictos armados los hombres vencidos son sodomizados con lo cual los penetradores reafirman contradictoramente su masculinidad heterosexual quitándole la virilidad al derrotado, humillando, usándolo como mujer. Así vemos que se considera gay o marica sólo al sujeto activo de la práctica homoerótica, ya que el cacorro sigue siendo hombre penetrador dominador activo, mientras el penetrado es quien “se deja romper el culo” desconociendo que el sujeto activo también disfruta del placer de poseer a otro cuerpo masculino, quitándole su masculinidad. Se silencian públicamente otras prácticas como el sexo anal lésbico o el gusto de muchos hombres heterosexuales o bisexuales que gustan de ser penetrados ya sea por otros hombres o por mujeres con dildos y arneses o por mujeres trans.

Estas prácticas que son “secreto a voces” en muchos contextos escolares (sobre todo en los internados no mixtos), esconden en los baños un universo paralelo inexplorado, porque se supone que estas cosas no pueden ocurrir en la escuela, donde el sexo y lo homosexual parecen no tener cabida. Los ambientes de reclusión como los internados, cárceles, batallones, seminarios, facilitarían el acercamiento a estas dinámicas, sin embargo es complicado el acceder a realizar una investigación seria y profunda de forma permitida por sus directivas. Aun así, existen algunos acercamientos investigativos muy interesantes ya sea desde la sexualidad en los baños de la escuela[2] o desde la construcción de masculinidades a través de grafitis no solo en los baños sino en toda la escuela.[3]

Desde mi experiencia tras haber trabajo como docente en un internado para niñas en el sector rural y al haber pasado cuatro años y medio de mi vida en dos seminarios para formación de sacerdotes, puedo decir que allí se manifiestan muchas prácticas homoeróticas, y no porque el ambiente haga que las personas “se vuelvan gays o lesbianas” sino porque es más fácil que se visibilicen estas situaciones, subjetividades, discursos y prácticas.

Volviendo al tema de la configuración del sujeto homosexual desde la analidad y su territorialización en los baños escolares, es interesante ver cómo esta dinámica se desplaza también a la universidad; allí ya no sólo se ponen ofensas, frases morbosas, o se denuncia o amenaza a quien se cree ser gay o a quien se quiere degradar, se pasa al nivel de la promoción publicitaria ofreciendo explícitamente servicios sexuales con números de celular, lugares y direcciones de encuentros sexuales, características anatómicas que describen la forma y el tamaño del pene, los gustos particulares del sujeto o los servicios que se pueden prestar. También se pueden encontrar discursos políticos marcados desde la ultraderecha o la izquierda a favor o en contra de la homosexualidad. Estas prácticas se hacen más explicitas en otros baños públicos[4] como en los centros comerciales, bibliotecas, parques, restaurantes, etc. Sin embargo no es algo nuevo, ya que desde la época victoriana los baños públicos eran lugares de cruissing para los caballeros no tan caballeros de la época.[5] Por esta razón se establecieron brigadas policiales para vigilar los baños. Tal vez por esta razón tienen mucho éxito los saunas y videos para hombres gays, ya que representan un lugar privado donde se puede encontrar sexo casual, rápido y sin compromiso, como se hacía en los baños del colegio, pero sin el miedo a ser visto, sin el peligro de ser agredido por heterosexuales homofóbicos entre otras ventajas. Allí los anos se liberan y se disfrutan sin prevenciones, sin pudores, entre la penumbra y el vapor, que ya desde los años 60 y hasta hoy proliferan como centros de homosocialización donde se aprendían las dinámicas del ámbito homosexual, como lo dice un hombre entrevistado para una tesis de la Universidad Nacional:

Iguazú, este es de los más viejos que había, El Chapinero, quedaba aquí en los 60. Ah, esos baños turcos de Chapinero quedaban aquí en la Caracas; fue la escuela de todo el mundo homosexual en Bogotá y después se llamaba ¡Paraiso!, esa fue la escuela de todo el mundo gay en Bogotá. Ese fue uno, otro… la hipocresía del macho, baños Niágara. Todos los machos de la ciudad iban a esos baños turcos, se las daban de machos pero eran maricas, iban a conseguir, ¡sí! Eso está en la memoria de la gente.”[6]

Los baños eran y son un ícono de la sexualidad homosexual, el cine rosa y el porno están llenos de escenas en baños, vestidores de duchas, casilleros de baños, baños de universidades, que se adaptan con orificios en las paredes internas de los inodoros para poder introducir el pene de forma anónima sin ver a quién se penetra o se le hace una mamada. Los baños son refugio y materialización del deseo homosexual como lo presentan en la película The curiosity of chance donde un adolescente tiene sus primeras experiencias en los baños, esperando por horas a que alguien “de señas” de ser como él, para la cual se establecen códigos de miradas, señales con la cabeza o las manos, formas de caminar o vestir.

Esas dinámicas se han ido modificando y ampliando a través de la internet y el uso de teléfonos móviles ya que se pueden concertar citas a través de grupos en Facebook u otras redes sociales, (Grindr, Manhunt, etc) localizando baños de centros comerciales o universidades para tener encuentros sexuales. El sexo anal se ha restringido a lo casual, al miedo de ser vistos por los vigilantes, pero eso también puede significar que se apropian de lo público como forma de rebeldía o como única forma de encuentro, haciendo una cultura del sexo rápido, sin compromiso, dificultando el establecimiento de relaciones estables, cuestionando temas como: la monogamia, la moralidad impuesta, la restricción del placer al ámbito privado.

Para finalizar, los cuerpos configurados por el ano y territorializados en los baños plantean un campo investigativo interesante que si bien ha tenido algunos acercamientos no se ha enfocado en el ámbito escolar. Ver el sexo desde otras zonas corporales puede permitir poner en tensión el falocentrismo heterosexista[7] pero que también circula en la cultura homosexual. Reconfigurando otros usos del cuerpo y del placer, otras estéticas y campos simbólicos. Este campo de lo anatomopolítico en la escuela es un espacio de exploración muy amplio sobre todo en cuanto a lo que se refiere a la diversidad sexual, y la construcción de las subjetividades no heterosexuales.

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[1] Despentes, Virginie. “Teoría King Kong” traducción de Beatriz Preciado. Editorial Melusina, España 2007. Pp 25.

[2] Raffeta Paola. “Sexualidad en la escuela: graffitis en baños escolares de la ciudad de buenos aires”.Buenos Aires.2012.

[3] Scharagrodsky, Pablo. “Dibujando y narrando a los cuerpos. El caso de los murales, carteles y graffitis escolares.”  http://www.iv-coloquio-2011.com.ar/mesas/085.doc.Argentina. 2011.

[4] Garibello Leonardo. Crónica encuentros sexuales en los baños públicos de Bogotá. Sep, 29 del 2007.Youtube.

[5] Nicolás Jean. La cuestión Homosexual. Editorial Fontamara, México D.F.1989.

[6] Garzon García, Ember Darío. “Cruzando los umbrales del secreto: aproximaciones al estudio de las ofertas estilísticas en las casas de baño para hombres en Bogotá.” UNAL, Facultad de Ciencias Humanas. Tesis de maestria en Sociología. Bogotá 2002. Pp 55.

[7] Preciado Beatriz. Manifiesto contrasexual. Simancas ediciones, España. 2002.

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Edward Bernardo Valencia Escobar.Docente, estudiante de maestría en educación en la UPN de Bogotá, licenciado en Filosofía y Ciencias religiosas de la Universidad santo Tomás de Bogotá. Interesado en reflexionar acerca de las diversidades sexuales en el ámbito escolar.

Mail: edwardprofe@hotmail.com

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La necesidad de un movimiento de *Poder Negro* desde México, después de Ayotzinapa y Ferguson: una mirada y una llamada

por Daniel Brittany Chávez

   Soy un Afro Americano, nacido en los EEUU, que actualmente reside en Chiapas, México. Tengo raíces indígenas (Cherokee), Sudamericanas, Africanas, e Irlandesas. Con compromisos políticos entre el norte (EEUU) y el sur (México) de lo que es Norteamérica, he desarollado una mirada hacia estos momentos históricos que está profundamente enraizada en mis propios posicionamientos, memoria ancestral, y las luchas sociales en los cuales he participado activamente con performance y con escritura. Creo profundamente en la producción de conocimiento hacia cambios en nuestrxs comunidades y que tomamos la responsabilidad de hablar desde nuestrxs locus de enunciación. Desde este posicionamiento, deseo brevemente articular un nodo de la intersección de los momentos históricos actuales entre los EEUU y México y desde aquí insistir en un nuevo movimiento de *Poder Negro* iniciando desde México. Tomo mi noción de intersección de la colectiva afro-americana famosa de los 60, Combahee River Collective.[i]

            Tenemos que pensar en la eradicación del tiempo lineal occidental cuando confrontamos las realidades actuales. Es necesario enraizarnos en el tiempo serpentino que se ha revelado en estos momentos históricos en el norte de este continente, que estamos viviendo tanto en los estados unidos, como en Méxcio.[ii] Déjame empezar por unas visualizaciónes. La verdad es que estamos en la repetición de los años 1960 en los dos países. No es ninguna situación irónica ni por casualidad.

     En esta primera serie de imágenes, vemos la brutalidad de la violencia hacia afro-americanos en los 60 durante la época de derechos civiles. En ellas vemos la misma historia. Lo que vemos en 2014 empezó por la decisión judicial de la corte de Ferguson, Missouri, estados unidos que determinó que el asesinato del joven afro-americano Michael Brown por un policía era legítimo. El policía salió libre. Michael Brown siguió muerto. Algo similar pasó con Eric Garner, quien vendía cigarros en la calle cuando la policía llegó para cortar la venta y terminaron estrangulándole en pleno día mientras que él gritaba: “¡No puedo respirar, no puedo respira, no puedo respirar!”. Y estos momentos, también se ha señalado a la sociedad la cantidad de mujeres y las personas afro- americanas trans y LGB que han muerto a manos de policía sin que les demos la menor atención. Lo que estos instantes enseñan a la sociedad es lo que ha dicho la feminista afro-americana bell hooks: que la forma en que la policía mata a los afro -americanos en 2014 es el equivalente a los linchamientos del siglo XIX (bell hooks ha llamado a ésto el Efecto Zimmerman, por el policía con apellido Zimmerman que fue liberado después del asesinato de otro joven afro-americano, Trayvon Martin el verano 2013).[iii] En este sentido, aun cuando este joven ha sido asesinado por la policía, el sistema legal lo detemina culpable de su propia muerte y la policía libre de cualquier culpabilidad. Nos lleva a ver cómo la situación no ha cambiado no solo en décadas, sino en siglos. Como dijo la pensadora radical feminsita afro-americana Sylvia Wynter en 1994, el sistema de justicia sigue clasificando a jóvenes afro-americanos como casos de “N.H.I. – NO HUMANS INVOLVED/ NINGÚN SER HUMANO IMPLICADO.”[iv] Las probabilidades de vivir una vida digna como persona afro-americana en los Estados Unidos hoy día, siguen siendo demasiado escasas.

            En tiempo paralelo, es esencial ver la situación en este país. Como todos deben saber ahora, la situación de la desaparición de los 43, el asesinato de los 3 en la escena, la comprobación de uno de los cuerpos quemados por pruebas de ADN, y la impunidad continua nos marca en tiempo serpentina con el año 1968, con el masacre de Tlatelolco. La situación de desaparecidos en Ayotzinapa es un grito hecho en realidades históricas. Otra vez aquí vemos la represión policiaca en 1968 en la primera imagen

cortesía de: http://sobrehistoria.com/tlatelolco-matanza-estudiantil-en-mexico-68/
cortesía de: http://sobrehistoria.com/tlatelolco-matanza-estudiantil-en-mexico-68/

y en la parte de abajo, vemos una de las marchas en Oaxaca contra Ayotzinapa en 2014

cortesía de: http://www.seccion22.org.mx/2014/10/02/seccion-xxii-marcha-en-repudio-a-la-represion-y-masacre-de-estudiantes-del-2-de-octubre-de-1968-en-tlatelolco/
cortesía de: http://www.seccion22.org.mx/2014/10/02/seccion-xxii-marcha-en-repudio-a-la-represion-y-masacre-de-estudiantes-del-2-de-octubre-de-1968-en-tlatelolco/

            Demostrar para el derecho de ser estudiante provoca respuestas de fuerza bruta en ambos países. Los cofres del estado en ambos lugares vienen del mismo bolsillo.[v] Es hora de asumir la complicidad del estado neoliberal patriarcal eurocentrado y defensor de la supremacía de la raza blanca que crea la violencia en ambos países. En México ser estudiante, ser mujer, ser campesino, es peligrosísimo. Y no soy el único en decir que este tiempo serpentino nos demuestra la interseccionalidad de estos eventos y nuestras historias. Ver la profundidad histórica de las intersecciones de estas luchas, es crucial. Las escuelas normales rurales insisten en un sistema educativo basado en proyectos de vida y gente afro-americana estamos exigiendo que nos traten como seres humanos, lo cual nunca ha sucedido como algo normalizado ni en los eeuu ni en México. Pero en México, matan afro-mexicanos por extrema marginalización al decir que no existen o que se han borrado por el proyecto de la raza cósmica y en los estados unidos, los matan adentro de las leyes con pistola o estragulación en pleno día. Entonces, quiero exigir que este momento histórico sea un momento pedagógico no sólo al ver la temporalidad de la historia como serpentine, sino también de ver cómo venimos caminando juntxs y cómo tenemos que seguir caminando juntxs:

imagen cortesía de: (http://www.easterwood.org/hmmn/2007/09/sponsored-by-nike-and-nikon-where-the-power-lies/
imagen cortesía de: (http://www.easterwood.org/hmmn/2007/09/sponsored-by-nike-and-nikon-where-the-power-lies/

            Para lxs que no conocen esta imagen, son dos atletas afro-americanos, Tommie Smith y John Carlos, durante la ceremonia de medallas de las Olimpiadas del verano de 1968. El puño en el aire, boca abajo, es en señal del poder negro estadounidense. En 1968, los estados unidos estaba en medio de un fuego de derechos civiles y habia sucedido la matanza de Tlatelolco. Tlatelolco sucedió 10 días antes del principio de estos Juegos Olímpicos. En una entrevista, Tommie Smith dijo que este momento no sólo fue un gesto del poder negro, sino de “derechos humanos” en protesta a la situación actual. Pausando en este evento, aquí viene mi llamada: quiero que pausemos un momento y, simbólicamente, reto a la población estadounidense y mexicana a dejar de separar estos momentos y estas luchas. Es hora de poner los puños en el aire en los dos lados de la frontera. En esta última imagen, estudiantes afro-americanos de medicina reapropian el lema mexicano que ha circulado sobre Ayotzinapa “Quisieron enterrarnos, pero no sabían que éramos semilla/They tried to burry us but they didn’t know we were seeds” pero en lugar de demostrar solidaridad para México (aunque es implícito por el uso de la frase) están nombrando su lugar como estudiantes de medicina en una de las universidades más reconocidas del mundo (Harvard) mientras que la policía mata personas con su aparencia física de una manera naturalizada.  Quiero señalar también que en la imagen anterior de la marcha para Ayotzinapa en Oaxaca en 2014, los puños están en el aire.

Imagen cortesía de twitter
Imagen cortesía de twitter

            Pero, de acuerdo a los eventos mundiales que nos tocan vivir ahora, especialmente en México y los estados unidos, donde están matando a mi gente por ser negra, por ser estudiante, por ser Latina/o, yo me aferro aún más a mi negritud. Ante los hechos, me siento completmante deshecho. Como me ha señaladao una amiga poeta/artivista/académica de Trinidad, Angelique V. Nixon, “Mi rabia es memoria genética, alimentada por el conocimiento diario y de ver todas las maneras en que nuestras vidas están en riesgo.” Y para continuar esta línea de pensamiento, como dijo Stacey Ann Chin, “Es hora de que pongamos nuestros cuerpos donde nuestras bocas siempre han estado.” En este ensayo corto, es imposible dibujar la interseccionalidad perfecta que estos momentos históricos nos están señalando, pero es muy posible afferarnos a los hechos.     Fue una experiencia conmovedora estar en Oventic con lxs compas Zapatistas para el 31 de diciembre de 2014.[vi] E increíble escuchar a varios familiares de Ayotzinapa hablando al lado de Subcomandante Moisés en un momento histórico solidario. Pasar un año nuevo no siempre se trata de brindar y emborrachar en fiesta total. A veces es el absoluto silencio y solidaridad en lucha mientras que reflexionemos en la continuidad del tiempo. Lo que hizo falta en Oventic, fue la presencia de la población Afro-mexicana. El olvido y el aislamiento también mata. Es hora de dar un paso enorme a las luchas fenomenales de las poblaciones Afros de México, en voz altítisma.[vii] Es esencial reconocer que, en una protesta contra Ayotzinapa, si los puños están en el aire, afro-americanos de toda parte del continente estan implicados y presentes. Es hora, ante la violencia impune estatal, de levantar los puños en poder negro y intersectar las luchas. Es más que hora para solidaridad entre afrodescendientes de diferentes partes de este Norteamérica de juntar fuerzas en lucha. Es hora. Levántense los puños conmigo compañerxs. Es hora de construir un nuevo movimiento.

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Imagen por Cecilia Monroy Cuevas
Imagen por Cecilia Monroy Cuevas

 Para más información sobre el trabajo de performance de Daniel, puden visitar a www.brittanychavez.org. Para más escritos de Daniel, pueden visitar su página de academia.edu: https://unc.academia.edu/BrittanyChávez.

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[i] Para ver el manifiesto del Combahee River Collective, pueden dirigirse a: http://circuitous.org/scraps/combahee.html (en inglés).

[ii] Desarollo mi idea del tiempo serpentino desde el texto de la Dra. Catherine Walsh en su Introducción al libro Pedagogías Decoloniales, “Lo Pedagógico y lo Decolonial: Entretejiendo Caminos” (2014).

[iii] Para ver el texto completo, esta disponible aquí: http://www.jetmag.com/made-of-shade/bell-hooks/ (inglés)

[iv] El texto completo de Sylvia Wynter esta disponible en PDF aquí: http://carmenkynard.org/wp-content/uploads/2013/07/No-Humans-Involved-An-Open-Letter-to-My-Colleagues-by-SYLVIA-WYNTER.pdf (inglés)

[v] Para ver la cobertura completa sobre la responsabilidad y la complicidad entre los gobiernos estadounidenses y mexicanos, pueden escucharlo aquí: http://www.democracynow.org/2014/11/13/are_mexicos_missing_students_the_victims

(inglés con Amy Goodman de Democracy Now)

[vi] Para ver una de las imágenes más circuladas por de esta noche, pueden ir a: http://aristeguinoticias.com/0101/mexico/ezln-y-ayotzinapa-unidos-en-oventic-chiapas/?utm_source=twitterfeed&utm_medium=facebook

[vii] Para ver ejemplos de luchas de pueblos Afro-mexicanos, véanse al grupo de Facebook que sirve como un archivo de luchas, eventos e imagines: https://www.facebook.com/groups/afromexico/?fref=ts

La ciudad anormal. Periferización y la construcción de ciudadanías anormalizadas

Juan M. Fernández Chico

 

Introducción. La ciudad que se cierra

Podríamos empezar con la reflexión que hacía Robert Musil de una humanidad condenada al encierro: nace en una clínica y muere en un hospital. Se refugia en el encierro cuando tiene miedo, cuando debe ser castigado, formado o curado. Pero la reflexión de Musil no se limita ahí: ¿debería también vivir en una clínica? El encierro es la práctica de la construcción urbana de la ciudad. Pero este encierro no se manifestará siempre de la misma manera, es decir, el claustro del cuerpo y el alma, como proponía Michel Foucault cuando recurría a la imagen del panóptico para explicar los sistemas de control en Vigilar y castigar (Foucault, 2005). La ciudad, ese fenómeno social complejo, múltiple, que propone miles de lecturas diversas, como reflexiona Sassen (Sassen, 2003), crea otras dinámicas de encierro. Podríamos arriesgar la expresión y decir que es un encierro abierto. En sus múltiples transfiguraciones, encierra a sus ciudadanos en espacios dentro de si misma que, a pesar de no estar cerrados, enclaustran a los cuerpos. Es un encierro ciudadano que tiene que ver con la posibilidad de acceso, de traslado, de uso de recursos y espacios, de limitación política y de infraestructura.

La idea de encierro, por lo menos como la retrató el mismo Focault, termina revertida en una ciudad que dibuja su encierro a través de la marginación y la periferización. La forma de metaforizar estos encierros nos lo da Jorge Luis Borges en el cuento Los dos reyes y los dos laberintos. Dos reyes enfrentan la imposibilidad de salida de sus laberintos: el primero recurre al laberinto convencional, cerrado, confuso, con enromes y fuertes paredes que impiden la visibilidad y el camino; el segundo, a un laberinto abierto, libre, extenso, proyectado en el desierto. El encierro de la ciudad es como el segundo: no hay una imposibilidad de entrar y salir, sino una restricción a los códigos de acceso: socioeconómicos, étnicos, de género, raciales, de status migratorio. Las paredes no son visibles, pero existen.

Esto, que en otros momentos he llamado la periferización de la ciudad, está relacionado con las formas en que la ciudad excluye y margina a ciertos ciudadanos llevándolos a un encierro periférico que se observa en dinámica de restricción a la vida activa política y económicamente de las ciudad localizada en los centros de éstas. Esto que Abramo llama las súper-periferias: espacios más allá de la ciudad en donde se concentra el mayor número de marginación, pobreza y violencia, pero que, además, está total o parcialmente incomunicada, alejada de los centros neurálgicos del dinamismo económico de la ciudad que normalmente es situado en el o los centros de la ciudad (Abramo, 2013: 49).

La periferización o la anormalidad de la ciudad

El análisis no debería bastar en entender la existencia de estos lugares de marginación ciudadana, sino ampliar la interpretación al cómo estas dinámicas de periferización producen y reproducen tipos de ciudadanos anormales, una anormalidad que Foucault identifica en el proceso de industrialización del mundo europeo, en donde no sólo se creaba la distinción de lo funcional frente a lo que no lo era, sino que se genera todo un sistema punitivo que lo debía castigar (Foucault, 1979). Justo ese momento histórico en donde surgen las formas de las ciudades contemporáneas.

    Es decir, hay una asociación indisociable entre el hábitat y el habitante. La relación de estas periferias no se limita a la posición geopolítica a la que pertenece en la ciudad, sino a la forma en que estas ideas asociada al espacio urbano periférico también recae en estigmas contra sus habitantes. Matute hace un ejercicio interesante al encontrar que los habitantes del barrio de La limonada, en Guatemala, eran recurrentemente estigmatizados por el resto de la ciudad al asociar su residencia y vida a una colonia con tan altos índices de violencia (Matute, 2013). ¿No pasa lo mismo en estos espacios periféricos, en donde se crea una asociación inmediata entre el lugar y la definición de ciudadanía de quienes habitan ese lugar? La reflexión va en el sentido que al surgir estas periferias altamente marginales e incomunicadas, se está dando un mensaje sobre cómo se construye y se mantiene una ciudadanía: eres en donde vives. No solamente un habitante sin acceso a servicios básicos, como agua corriente o electricidad, sino que desarrollas una ciudadanía anormal que le impide tener acceso a los centros políticos de la ciudad (como oficinas de gobierno, de pago o de acceso a programas públicos), como de servicios esenciales (como educación y saludad), de entretenimiento (centros nocturnos, restaurantes o parques) o de traslado (acceso al transporte público o calles pavimentadas).

Los ciudadanos anormales y el lugar que habitan en la ciudad

Esta construcción informal, porque no está regulada en las formas de establecer valores que permitan identificar una ciudadanía, genera una condición de anormalidad que se vive a partir del acceso a los derechos de la ciudad[1]. Esto que yo he llamado el rechazo a la ciudad, lo traduzco como las formas en que se establecen dinámicas de restricción de comunicación y acceso a ciertos elementos esenciales de la vida ciudadana. Esto lo podemos nombrar como la construcción de una ciudadanía anormal. No entendida solamente como el sujeto excéntrico o disfuncional que debía ser encerrado para no cruzarlo en la calle, sino eso que Fernando Carrión Mena llamó el miedo al otro a causa de un tránsito intersectorial, es decir, a saber que ese otro habitan en nuestra ciudad, pero en una geografía diferente, y que en cualquier momento nos lo habremos de encontrar (Oybin, 2013).

    Esta condición de ciudadanía anormal no sobrepasa las condiciones de marginación históricas: los cuerpos sexuados, la etnicidad, la raza, la salud o la condición de clase. Las ciudades son paisajes asociativos, y cada pequeño elemento que la integra es relaciona con un valor, dinámica o condición. Esto que Reguillo hace cuando reflexiona que, por ejemplo, la pobreza siempre es vinculada con un paisaje o un lugar, normalmente justificado en términos de seguridad (Reguillo, 2009: 7).

La ciudadanía anormal es, entonces, asociada con un paisaje, con un lugar, con una geografía específica. Es ese lugar otro que existe dentro de la muralla de seguridad. En ese recorrido histórico de la otredad, Todorov nos lo propone como el resultado de un extraño que nacía y vivía fuera de nuestros países y ciudades siempre amenazando con entrar (Todorov, 2003), hoy la ciudad, convertida en un monstruo de dimensiones abrasadoras, también establece estas barreras de distinción, pero con mecanismos más sutiles: sin medios de transporte necesarios o eficientes para comunicar a la periferia de los centros de la ciudad, permitiendo residencias en zonas inestables y alejadas de todo servicio básico, creando centros industriales que establecen dinámicas de alejamiento como parte de una política de contratación. Es decir, crea un ciudadano anormalizado, excluido, que no entra en las lógicas y dinámicas de la ciudad.

 

Bibliografía.

Foucault, M. (1979). Microfísica del poder. España: Las ediciones de la Piqueta.

— (2005). Vigilar y castigar. México: siglo Veintiuno editores.

Matute, N. (2013). “Ciudad de Guatemala: centralidad urbana y exclusión social, el caso del asentamiento La Limonada”. En Bolívar, T. y J. Erazo, Los lugares del hábitat y la inclusión (pp. 433-446), Ecuador: FLACSO-CLACSO-MIDUVI.

Oybin, M. Fernando Carrión Mena: “Ahora, el principal miedo es el otro”. Revista Ñ [en línea]. 4 de julio de 2013. [fecha de consulta: 4 de julio de 2013]. Disponible en: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Ahora-principal-miedo_0_946705352.html

Reguillo, R. (2009). “Retóricas de la seguridad: escenificaciones y geopolítica del miedo”. En Conexiones, volumen 1, número 2 (pp. 5-18), Puerto Rico: Universidad de Puerto Rico.

Sassen, Saskia. (2003). Contrageografías de la globalización. Género y ciudadanía en los circuitos transfronterizos. España: Traficantes de sueños.

Todorov, Tzventan. (2003). Nosotros y los otros. México: Siglo XXI.

[1] Debo en gran medida esta reflexión a Luis Alfonso Herrera, quien está trabajando actualmente los derechos de la ciudad como la última batería de derechos a los que podemos tener acceso, los cuales se traducen básicamente al acceso y disfrute de la ciudad. De su idea desprendo una propia: más que discutir los derechos de la ciudad, deberíamos reflexionar las dinámicas de rechazo a la ciudad, de lo cual este trabajo es un esbozo.

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JuanFdezJuan M. Fernández Chico. Nació en Ciudad Juárez, México. Estudio sociología y una maestría en ciencias sociales por la Universidad de Guadalajara. Es parte de Colectivo Vagón, un grupo multidisciplinario de artes enfocado al trabajo cinematográfico. Actualmente es profesor por cátedra en el programa de sociología en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

www.colectivovagon.org

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