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Mis amantes y otros orgasmos

por Soledad Arnau Ripollés

Dpto. de Filosofía y Filosofía Moral y Política (UNED)

Yo no pido nada extraordinario
Solo un hombre de verdad
Que me cambie las bombillas y que me lave el coche
Que sea buen feminista
Que defienda la Igualdad de los Géneros
Quiero un tipo que sea NO CAPACITISTA
Que en la calle respete las diversidades humanas
Pero que en mi cama sea sexualmente NO hegemónico
(Versión libre realizada por Soledad Arnau
sobre el fragmento de la canción de Shakira y Nicky Jam “Perro Fiel”)

 

Introducción. De lo extraordinario a lo normal

Así es. Como bien dice la canción, en principio, yo, tampoco busco nada extraordinario, es decir, nada fuera de «lo normal». Como mujer heterosexual, manifiesto interés explícito por los hombres y, hasta cierto punto, confieso que podría interesarme si fuese un «hombre de verdad». En términos generales, cuando se producen encuentros con las demás personas, en particular, si existe una cierta intencionalidad afectivo-sexual, que sean mujeres u hombres «de verdad» ¿podría ser relevante a la hora de intercambiar sexo? Si pensamos bien estas afirmaciones, no cabe la menor duda de que son muy esencialistas. ¿Qué puede ser un hombre de verdad? ¿Qué tipo de sexo puede ofrecer un hombre así? Y, en contraposición, ¿pueden existir por tanto «mujeres de verdad»? Yo, ¿sería una de ellas?

Desde luego, me interesan los hombres dispuestos a cambiar bombillas o lavarme el coche. Todo ello es útil. Ahora bien, yo no tengo nada claro que realizar estas actividades cotidianas puedan tener algún tipo de correlato con lo que pueda significar qué es ser un hombre de verdad.

 

Primer orgasmo: La ontología del Ser (hombre/mujer)

Toda una búsqueda ontológica del «ser hombre», pero llegado a este punto, también lo podemos plantear sobre la ontología del «ser mujer». Cabe recordar que el sistema binario sexo-género nos explica que sólo existen dos sexos y dos géneros.

Esto es algo que se ha ido criticando a lo largo del tiempo y que ha tenido consecuencias trasformativas significativas. Tenemos un Sistema sexo-género que cuando se concibe exclusivamente como binario, es deficitario y alejado de la realidad. Las Teorías Queer y del Género han puesto sobre la mesa el hecho que los roles tradicionales divididos en función del género de una persona, de manera binaria, son procesos culturales y sociopolíticos que generan discriminaciones y opresiones. En estos momentos, la libertad sexual que hemos adquirido las mujeres es importante, sin embargo, lo cierto es que «en lo sexual» sigue existiendo una desigualdad estructural como punto de partida entre mujeres y hombres.

Dentro de este esencialismo buscamos unas características y cualidades o atributos determinados para intentar definir qué es lo humano; qué es el hombre; qué es no ser hombre; qué es ser mujer y qué no es ser mujer.

Las definiciones que se nos dan es que si alguien es una cosa, hombre o mujer, no puede ser «lo otro» o «las dos cosas a la vez». El hombre ha sido el referente, por tanto, la mujer ha sido concebida como aquello otro. La bisexualidad queda fuera de este esquema, es irreal.

 

Segundo orgasmo: la pluralidad epistemológica

A la hora de intentar explicar la realidad vemos que hay personas y seres humanos que no encajan dentro del binomio sexo-género hombre vs. mujer.

En todos estos discursos críticos que reclaman una igualdad (en derechos) desde las diferencias, el quiénes somos en sentido esencialista se desdibuja puesto que ya podemos ser de muchas formas, incluso de modo dinámico (en una época de nuestras vidas podemos ser de un modo y en otra época, seguir siendo pero de manera diferente). ¿Podemos ser lo que queramos y cuando queramos? Ahora bien, la sociedad en la que vivimos, ¿está preparada para todos estos cambios continuos?

Existen muchos hombres. Existen muchas mujeres. La pluralidad se concibe como «lo que es». Hay muchas modalidades diferentes de ser hombres; muchas modalidades diferentes de ser mujeres; y otro gran abanico de existencias humanas que no sólo conforman la pluralidad, sino que generan ruptura epistemológica. Existen muchas otras personas que, nos cueste más o menos de entender, no terminan de sentirse identificadas con determinadas identidades y prefieren mantenerse al margen; y algunas otras realizan tránsitos, yendo de unos espacios sexo-genéricos a otros.

Tercer orgasmo: El encuentro existencial conmigo misma

Soy una mujer con diversidad funcional física de nacimiento, con necesidades de apoyos generalizados y permanentes. Toda mi vida he necesitado que alguien me ayude a levantarme, comer, vestirme, encender/apagar el ordenador, ponerme las gafas, maquillarme, ducharme, ponerme el sujetador de encaje y las bragas a juego… Lo ha hecho mi familia, en particular, mi madre; Servicios Sociales a través de la ayuda a domicilio y, posteriormente, de una plaza residencial; y, en la actualidad, mediante los Servicios de Asistencia Personal.

El sistema biomédico-clínico-rehabilitador-sociosanitario, junto con uno de los sistemas de dominación opresor más universal que puede existir como es el patriarcado, se han encargado a lo largo de mi ciclo vital de recordarme que yo formo parte de ese lado «que no debería ser». Mi existencia se ha ido desarrollando desde una dis-ontología; soy aquello que no debería ser; soy aquello que no se es.

Por un lado, desarrollarme desde este «no ser» no ha sido nada fácil, es decir, desarrollarme como una «no mujer» (o, como una «no mujer de verdad») ha sido verdaderamente complejo. Sin embargo, y por otra parte, más difícil resulta todavía «no ser» con los otros o las otras.

Cuarto orgasmo: Siendo sin ser. El capacitismo

Las teorías clásicas del amor romántico, las políticas públicas de los cuidados tradicionales y patriarcales, el propio patriarcado o su gran aliado, el sistema capacitista, han definido mi realidad humana y fáctica como una cierta «aberración de la feminidad».

El Capacitismo, al igual que el patriarcado, puede llegar a matar; perjudica seriamente la salud; perpetúa relaciones asimétricas de poder; otorga privilegios a quienes «tienen capacidades»; quita valor moral/jurídico/político/económico/cultural a aquellas otras existencias «incapacitadas», con «menos capacidades», con «discapacidades». El Capacitismo se construye dividiendo la realidad en dos, donde todo queda muy delimitado.

Las personas con diversidad funcional, en función de su diversidad y de sus necesidades de apoyos, permanecemos más o menos en los márgenes de la sociedad, la cual quiere concebir como evidente sólo a unas determinadas realidades humanas muy concretas. La diversidad funcional no forma parte de este listado, por lo que queda fuera. Se nos deja en las periferias. Nadie parece querernos, ni menos aún, desearnos. La discapacidad, la dependencia, la minusvalía… y un largo etcétera de nomenclatura que nos recuerda que «somos menos» que el resto, son denominaciones vinculadas a la enfermedad, la tristeza, el sufrimiento, la debilidad, la fealdad, la pobreza, el analfabetismo… En este escenario, ¿quién en su «sano juicio» va a querer mantener relaciones sexuales con nosotras/os/xs?

Esta pregunta me ha atormentado durante muchos años. ¿Quién en su «sano juicio» va a quererme y/o relacionarse sexualmente conmigo? Aunque en estos momentos de mi vida entiendo que es una pregunta curiosa e interesante, reconozco que la necesidad más inmediata de las personas con diversidad funcional cuando tenemos necesidades de apoyos no es precisamente la sexualidad ni la erótica. Cosas muy inmediatas como levantarse, garantizar que alguien pueda darte de comer, te acompañe al WC tantas veces como se precise o te acueste, ya es mucho. Sin embargo, todas estas inmediateces nos copan gran parte de nuestra vida y eso significa que hay quien se olvida de su dimensión sexual.

Quinto orgasmo: rompiendo con el Capacitismo a través del sexo

En alguna ocasión hemos escuchado que el «sexo nos hará libres». Bien puede ser esta la ocasión.

A través de la vida sexual, de la sexualidad, de la erótica, de los deseos, de los placeres…, me reapropio de mi cuerpo. El sexo es carnal. También es plural como las personas.

El sexo es carnal, social, político, sensitivo, cultural, es propio y también puede ser compartido. Constantemente creamos «culturas sexuales«. Yo pertenezco a una realidad en la que la cultura sexual tradicional se fundamentaba en la ignorancia, la nula importancia del consentimiento sexual, los miedos, las reprobaciones por parte de la sociedad y de la religión, circunscripciones a que «lo sexual» sólo podía tener sentido dentro del matrimonio y enfocado para la reproducción, y desde la heterosexualidad y la monogamia. Entre todas estas creencias y el refuerzo que han tenido las teorías también tradicionales del amor romántico, se ha constituido un caldo de cultivo singular que, de algún modo, se ha materializado en lo que denomino como una Cultura de la anulación de la sexualidad.

¡Mi cuerpo me pertenece!, incluso, aunque tenga necesidades de apoyos generalizados constantes y permanentes. El sexo es conocimiento, es placer, es autoconocimiento, es un encuentro conmigo misma y con otros. ¡Me gusta el sexo! Y lo quiero vivir a solas y también en compañía.

Todos estos posicionamientos feministas (trans-feministas) han servido muchísimo a la población de personas con diversidad funcional con necesidades de apoyos. Si lo evidente ya no tiene por qué seguir siéndolo, puesto que aquello «evidente» también es una construcción social y cultural, y con fuertes tintes de prejuicios. Quienes hemos sido definidos como «discapacitados» o «dependientes» tampoco tenemos por qué seguir siéndolo. Este es un verdadero descubrimiento.

Sexto orgasmo: mis amantes

Vaya por delante todo mi respeto hacia los hombres con los que interactúo afectivo-sexualmente.

A lo largo de toda mi travesía existencial he conocido a unos cuantos; unos, a darlo todo; otros, a dar sólo lo que podían dar; otros, otros a sólo recibir… Todos ellos han interactuado conmigo desde mi diversidad, desde mi feminidad no hegemónica, desde mi sexualidad disidente, desde mis deseos y erótica concretos.

Hay quien lo ha llevado mejor; hay quien lo ha llevado más regular y hay quien no ha sabido llevarlo en ningún momento.

Estos hombres, desconozco ahora mismo si podríamos decir que conforman esa ontología inicial del ser «hombres de verdad» o no, pero han sido hombres aparentemente hegemónicos, convencionales, dentro de la media de la normalidad, hombres no extraordinarios, hombres sin diversidad funcional… ¿Cómo son estos hombres? ¿Cómo se comportan? ¿Por qué han interactuado conmigo? ¿Les gusta/excita tener sexo no necesariamente hegemónico?

Para empezar me es mucho más fácil relacionarme con estos hombres, puesto que hombres con necesidades de apoyos generalizados, en caso de que me apeteciera, apenas los encuentras en las calles o en los garitos nocturnos.

Aún así, relacionarme sexo afectivamente no es nada sencillo. ¿Qué es lo que dificulta tanto relacionarse conmigo? ¿Mi propia diversidad? ¿Mi necesidad de apoyos humanos permanentes? ¿Mi lenguaje diferenciado de seducción? ¿Existen hombres educados desde una cultura de vida independiente que conozcan que algunas personas para ser independientes y llevar una vida digna necesitan de sus asistentes personales?

Séptimo orgasmo: mis amantesy las figuras de apoyo (asistentes personales o asistentes sexuales)

Aunque siempre he sido una persona que no he encajado adecuadamente en el perfil de mujer que se esperaba de mí, ya que fallé en el minuto cero, naciendo como mujer con diversidad funcional física, lo cierto es que en determinado momento de mi vida empecé a desear y excitarme, como lo puede hacer una gran mayoría. He deseado/deseo hombres por mi condición heterosexual… ¡vaya!. Ahora bien, lo que en ningún momento hubiera/he imaginado es que pudiera sentirme deseada por algunos de esos hombres a pesar de mis circunstancias. ¡Vaya, vaya, vaya! Pero, ¿quiénes eran/son estos hombres? ¿Estaban/están en su «sano juicio» por desearme? ¿Era/soy yo quien tenía/tengo que «frenarles» para devolverles a la cordura? La cordura, ¿nos garantiza que sean «de verdad»? O, por el contrario, ¿nos aleja de ello?

Entiendo que algunos de ellos han expresado deseos sinceros hacia mi persona, hacia mi feminidad, hacia mis curvas y mis encantos. Ello ha sido combinado con deseos morbosos, no sé si igual de legítimos, pero sólo por el morbo de acostarse conmigo por mis circunstancias concretas. La cuestión es que entre unas realidades y otras he ido creciendo en mis experiencias vitales y sexuales.

A través del sexo he entendido cuán positivo es re-apropiarse del cuerpo. Reconocer tu cuerpo no como aquello que no es, como aquello que no debiera ser, sino como «lo que es» con sus sentires, placeres, dolores…

El sexo me reconcilia conmigo misma, pero… necesito encontrar hombres feministas, no capacitistas, con miradas sexuales más amplias, dispuestos a vivir la sexualidad no sólo de manera coito-genital.

Necesito encontrar unos amantes que sean respetuosos con la cultura de vida independiente, que entiendan mi necesidad de disponer de la figura laboral de asistente personal y, también, de esta otra nueva figura, la asistencia sexual.

Quiero seguir teniendo muchos amantes, pero quiero exigir unas condiciones sexuales adecuadas de vida y, para ello, necesito que la vida independiente configure la centralidad de las políticas públicas de los cuidados. Quiero amantes comprometidos con los derechos sexuales, con el consentimiento sexual, con la libertad sexual.

En qué punto se encuentra el orgasmo, ¿en mis exigencias respecto de los hombres? ¿En el hecho que soy una tipa singular con unas exigencias que tal vez no debiera expresar? Una de las lecturas que se hacen es que no seas exigente tal y como estás. En caso de que se me permita exigir/expresar mis deseos y voluntades, ¿influye la diversidad funcional concreta? ¿Tendría la misma validez o invalidez si estas exigencias las expresase una mujer con diversidad intelectual o del desarrollo?

Cuantas más necesidades de apoyo tenemos se sabe que nuestras posibilidades sexoafectivas son menores. No en cuanto a nuestras fantasías sexuales y/o eróticas, ni tampoco tiene porqué ser respecto de nuestras apetencias o deseos. Sin embargo, cuantas más necesidades de apoyo tenemos, parece que seamos menos deseables. Nadie construye su imaginario colectivo sexual con personas con necesidades de apoyos, porque… ¿qué lugar ocuparía el apoyo humano en todo ese constructo sexual?

Hay quien piensa, desde el más absoluto desconocimiento, que puede ser divertido porque se podría formar un trío y/o porque «da morbo» pensar que puede haber un tercero a modo de mirón (voyeurismo[1]​). Pocas personas entienden adecuadamente lo que implica vivir con apoyos humanos y el papel que deben jugar estos apoyos en cualquier escenario de la vida de la persona con diversidad funcional. Todavía a día de hoy no existe una Cultura de Vida independiente. Apenas conocemos personas que viven con asistencia personal, que sean nuestras vecinas, que coincidamos en los supermercados, universidades, lugares de trabajo, bares, clubs, fiestas BDSM o Swingers… No existe la cultura de vida independiente generalizada, con lo cual, ninguna persona sabe comportarse adecuadamente. No se ha tenido la oportunidad de cohabitar, con lo cual, no ha habido aprendizaje.

Como buena activista del Movimiento (mundial) de Vida Independiente, defiendo su filosofía abiertamente y, en consecuencia, interpreto que con asistencia personal se puede llegar a alcanzar unas cotas significativas de igualdad respecto a la demás ciudadanía y, por qué no decirlo, también de libertad en todos los ámbitos, incluido, por tanto, ¿también en el sexual? La única respuesta posible es/debe ser afirmativa.

Multiorgasmos: Reflexiones finales

En el proceso de desconstrucción teórico ha faltado durante mucho tiempo dar visibilidad a ese otro sistema también opresor de dominación hegemónico como es el «sistema capacitista«. La Teoría Crip y el paradigma de la diversidad son elementos clave a la hora de interpretar y dar explicación de manera crítica del capacitismo. Este sistema junto con el patriarcal, el sexo-género y el sistema capitalista, han configurado un gran entramado sociopolítico, cultural y económico que divide la realidad social entre quienes tienen muchas capacidades frente a aquellas otras, las personas nombradas como discapacitados o dependientes; es decir, entre quienes están dentro y quienes son expulsadas/repudiadas del listado mencionado más arriba.

Entre todo este panorama es difícil creer que pueden existir hombres que, tal vez, de manera crítica, o no, se aproximan a mí desde el deseo más carnal y humano. Aún así, me ha sucedido. Mi feminidad no hegemónica, mi ser sexualmente activa y otras singularidades de seducción, han contribuido a que haya hombres, en su sano juicio, o no, se hayan aproximado a mí. En esos instantes pienso si estos hombres serán «normales» o no… Yo, si quisiera no desconstruir, aspiraría a que sean normales, como si la normalidad me garantizase algo que ni siquiera sé bien de qué se trata. De hecho, puede que cuando Shakira y yo estamos pidiendo un «hombre de verdad» sólo nos estamos planteando un ¿hombre normal? Como si la normalidad y la verdad tuviesen que ser co-sustanciales. No lo son, pero hacemos muchas intentonas de interpretar ambos conceptos como si fuesen sinónimos.

Desde el más profundo respeto hacia todas las personas, en este caso, hombres que han compartido/comparten cama conmigo, debo confesar que existe un gran desconocimiento hacia mi condición humana concreta. Nadie sabe cómo tratarme; hacer uso de la grúa, el pañal, la silla de ruedas…, como posibles juguetes eróticos; cuesta bastante entender que mis códigos de seducción son diferentes a lo más estrictamente normativo; nadie sabe cómo compartir la intimidad; o nadie sabe cómo relacionarse conmigo (es decir, con alguien que necesita cotidianamente apoyos humanos para realizar cualquier actividad). Cada vez que quiero ponerme sexy lo hago a través de un apoyo humano.

Decía que el sexo es carnal, social, político, sensitivo, cultural, es propio y también es compartido. Constantemente creamos «culturas sexuales«. Y mi cultura sexual es la de la anulación «por defecto». El hecho de que mi cuerpo, mis maneras de acariciar, mis posturas sexuales y toda una serie de situaciones contextuales que envuelven un acto sexual conmigo, hacen que yo forme parte de esa «Cultura de la anulación de la sexualidad». Es importante recordar que esta cultura se apoya con las teorías tradicionales del amor romántico, las cuales comunican que para mí no hay un príncipe azul; y que yo no voy a poder ser princesa.

A lo largo de todo este aprendizaje, personal y profesional, observo que todas las personas necesitamos una mayor educación sexual, ahora bien, en sentido amplio. No sólo para prevenir embarazos no deseados o evitar enfermedades de transmisión sexual, que también, pero… se necesita una buena educación sexual en sentido amplio para que aborde la diversidad humana, y la diversidad funcional con necesidades de apoyo en particular, así como también los deseos, los placeres o las eróticas. Una educación que nos explique que existen tantas sexualidades/placeres/eróticas/deseos como personas hay; y que valore estas maneras de ser y de estar en el mundo a fin de que todas podamos tener encuentros sexuales placenteros y satisfactorios.

Los seres humanos de manera cotidiana intentamos transgredir constantemente ante muchas realidades; no hacemos caso cuando se nos dice que fumar perjudica seriamente nuestra salud; desobedecemos las normas establecidas constantemente y, cuando se trata de lo sexual, parece que incluso llegue a gustar más la transgresión. En lo sexual, transgredir es excitante o lo que no conocemos nos inquieta y puede que, incluso, nos apetezca más. Sin embargo, lo que la cultura de la anulación de la sexualidad nos dice continuamente es que las personas con diversidad funcional con necesidades de apoyos quedamos fuera de ese espectro deseable dentro de la transgresión.

En mi recorrido vital, en ocasiones me pregunto si mis amantes consideran que estarán transgrediendo cada vez que se relacionan conmigo. Pero… ¿puedo yo estar transgrediendo en algún sentido cuando comparto sexo con todos estos hombres?

En mi caso, no resulta fácil transgredir. La heteronormatividad obliga a unos comportamientos o prácticas que puede que yo no lo pudiese cumplir, bien en su totalidad o bien en parte. Pero eso no sería transgresión. Para que yo pudiera transgredir necesitaría tomar opciones libres sexuales. ¿Deben convertirse mis amantes en mis apoyos, aunque sea de manera puntual? No. Necesito Asistencia Sexual para cuando quiera practicar autoerotismo conmigo misma y para vivir mi libertad sexual. Mis amantes, los quiero para mis ganitas de hetero-erotismo.

El capacitismo anula mi sexualidad. No soy igual de válida sexualmente por unas condiciones biofísicas concretas o ¿por todo lo que nos cuenta esta cultura de la anulación de la sexualidad sobre las «condiciones biofísicas concretas» como las mías mediante su discurso diversofóbico? Necesito apoyos, sin embargo, esta cultura de la anulación de la sexualidad me dice que «con apoyos» mi vida sexual ya no merece la pena. En fin, esperemos que se equivoque y que cuando alguien se roce conmigo, la experiencia nos ayude a entender cuánta pasión y fogosidad puede haber en y desde la diversidad.

[1] La palabra francesa voyeur deriva del verbo voir (ver) con el sufijo de agente –eur, y significa «el que ve». De ella procede el castellano «voyerista». El voyeurismo​ es una conducta que puede llegar a ser parafílica. Quienes presentan esta conducta se conocen como «voyeristas» (del francés voyeur). Buscan obtener excitación sexual al observar personas desnudas o realizando algún tipo de actividad sexual (delectación voyeurista); sin embargo, no implica ninguna actividad sexual posterior por parte de esta persona voyeurista.

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Soledad Arnau Ripollés. Licenciada en Filosofía (UNED). Especialista en Filosofía para la Paz, Filosofía Feminista, Bioética y Sexología. Activista del Movimiento (mundial) de Vida Independiente. Investigadora del Dpto de Filosofía y Filosofía Moral y Política (UNED) y cofundadora de la Oficina de Vida Independiente de la Comunidad de Madrid y coordinadora de la misma de julio de 2006 a enero de 2012.

soledadarnauripolles@gmail.com

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¿Quién cuida a quien cuida? Familias cuidadoras de personas en situación de discapacidad

Jesús Manuel González Huerta
Juana Guadalupe Reynoso Mata
Froylán Mauricio Díaz Rojas

Hablar de lo que no se habla permite dimensionar los alcances de un problema, a su vez, identificar los aspectos que lo generan y, finalmente, ofrecer soluciones o alternativas. En este ensayo optamos por dialogar con sensibilidad y respeto de un tema complejo; debido a que conocemos las causas y consecuencias desde experiencias personales, así como aquellas que hemos recuperado a través del trabajo de acompañamiento de personas en situación discapacidad.

Es importante resaltar que no pretendemos generar ningún juicio valorativo ni mucho menos una crítica a la manera en que se construyen las relaciones entre las personas que cuidan y la persona en situación de discapacidad que requiere de cuidados, por el contrario, es abrir un diálogo que desde hace mucho tiene que de los silencios a los que se ha sometido debido al atentado que esto puede causar a las susceptibilidades de una sociedad que se rehúsa hablar de lo urgente y lo importante.

Con esto se quiere decir que no se habla de un tema porque no se encuentra la manera de abordarlo, de rodearlo con la suficiente objetividad para encarar lo que puede ser una problemática que culmina afectando la vida de estas personas.

La llegada de una persona en situación de discapacidad a un sistema familiar, viene acompañada de una serie de sentimientos ambivalentes por parte de las madres, los padres, los hermanos y de cada miembro de la familia, además, es un factor de cambio radical en la estructura de la dinámica familiar, por lo que la familia tiene que organizarse y restructurarse en cuanto a las actividades nuevas para los cuidados de la persona en situación de discapacidad y las actividades propias del hogar.

La organización del sistema familiar cambia en cuanto a los cuidados, la atención, las citas médicas y las terapias que la persona en situación de discapacidad requiera, esto va a estar relacionado con el tipo de discapacidad que la persona presenta, a mayor grado de severidad en la discapacidad mayor dependencia en atenciones para los cuidados por parte de la familia. En muy pocas familias se logra que los cuidados y la atención de las personas en situación de discapacidad sea equitativo, pues varía de acuerdo a la edad, a las ocupaciones, y a las actividades que cada uno realiza, y el rol de cada miembro de la familia en el hogar. Por lo general el cuidado y la atención se sesga a un miembro de la familia que toma el rol del “cuidador” o “cuidadora” y es quien asume la responsabilidad de hacerse cargo de la persona en situación de discapacidad, la mayor parte del día y de su vida, generando una dependencia y no una relación interdependiente entre ambas personas.

Recuperamos dos testimonios que permiten hacer un ejercicio de reflexión sobre las relaciones que se originan en torno a los cuidados.

TESTIMONIOS DE FAMILIARES QUE CUIDAN A PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

El primer testimonio es relatado por una mujer de 32 años, hermana de una mujer de 27 años con discapacidad motora de nacimiento.

Desde que tengo memoria mis padres me inculcaron el respeto al prójimo y el amor a Dios pues nací en una familia católica y conservadora. La ciudad en la que vivo tiene tradiciones religiosas muy arraigadas y al ser una población muy pequeña los chismes y los rumores corren rápidamente, cuando nació mi hermana menor recuerdo que los doctores y mi familia estaban preocupados por la salud de ella pues tenía una enfermedad que no lograban diagnosticar correctamente. Con el paso del tiempo y varias operaciones, la salud de mi hermana y su movilidad no mejoraban. Esto provocó que poco a poco nuestra familia se fuera resignando en que entre nosotros tendríamos que cuidar a mi hermana con discapacidad. Obviamente los rumores y las condolencias por la situación en la que se encontraba mi hermana y nuestra familia no tardaron en llegar. Mi familia y yo así como mis amigos y conocidos todo el tiempo procuramos atender las necesidades de mi hermana y apoyarla moralmente pues sus estados de ánimo varían de un momento a otro por diferentes razones; la escuela, el bullying, los chavos que le gustan y no la pelan etc. No sé por qué pero mi hermana menor siempre ha preferido salir conmigo a fiestas, de paseo simplemente que yo sea quien la atienda, tal vez por ser la mayor o tal vez por ser la más paciente, realmente a mi esta situación no me molesta pues yo creo que en esta vida estamos para servir y ayudar a quien más lo necesita, además que las labores de mis padres y la impaciencia de mi segunda hermana me orillan a ser yo quien la procure más, sé que no es culpa de ella aunque a veces tiene actitudes que no ayudan mucho, como por ejemplo que es muy celosa conmigo cuando un galán se me acerca o me pretende; otro ejemplo sería como cuando quiero salir con mis amigos o amigas a solas y mi hermana o mis padres me piden que me la lleve, realmente nunca me lo han exigido o condicionado pero yo me siento comprometida con mi hermana y mi familia tal vez sea por mi manera de ser, o tal vez sea porque mi otra hermana siempre busca algún pretexto para zafarse de situaciones como esta. En algún tiempo decidí por mi propia cuenta ir a terapia con un psicólogo pues tenía algunos problemas en el trabajo y problemas amorosos, estas terapias removieron sentimientos que tal vez no pensaba o que me costaba trabajo aceptar principalmente porque mi vida se estaba convirtiendo en algo aburrido, monótono y pesado. Hace un año mi hermana la de en medio se casó y se fue de la casa, mi hermana menor lleva tres años en un trabajo estable pero poco remunerado y mi relación con ella sigue igual pues sigo siendo yo quien la atiende y la acompaña a donde quiera, estoy consciente que no me gustaría estar así toda la vida pues los años pasan y estoy dejando de hacer actividades que me gustarían hacer. Por otra parte mis padres cada vez están más grandes y cansados y no los culpo de mi situación ni la de mi hermana menor pues ellos de una u otra forma nos han dado lo necesario para salir adelante.

Sé que debo buscar una solución a esta situación pero la costumbre y esta relación tan estrecha con mi hermana menor hacen que posponga esa búsqueda. Observación: actualmente y después de dos años de este relato la dinámica entre la hermana mayor y la hermana menor continúa de la misma manera, afortunadamente la hermana mayor consiguió un buen trabajo con un sueldo aceptable pero los escasos ingresos de su hermana menor la orillan a compartir gran parte de su paga con ella.

El segundo testimonio proviene de una familiar de dos personas con discapacidad severa un hombre de 42 años y una mujer de 39 años los cuales están bajo el cuidado de su hermana de 50 años quien nos relata lo siguiente:

En mi familia yo soy la mayor de 9 hermanos, de los cuales 3 nacieron con una enfermedad degenerativa que rápidamente los hizo usuarios de silla de ruedas. Mi primer hermano falleció cuando yo tenía aproximadamente 20 años por la misma enfermedad, mi segundo hermano con discapacidad nació cuando yo tenía casi 9 años de edad y la tercera hermana con discapacidad nació cuando yo tenía 11 años de edad. Ella es la más chica de mis 9 hermanos, algunas veces me preguntaba por qué mis papás decidieron seguir teniendo hijos a pesar de esta enfermedad congénita. Uno de mis primeros recuerdos con mis hermanos con discapacidad fue cuando repetidamente mis papás y principalmente mi papá nos dijeron que a pesar de la condición de nuestros hermanos nosotros teníamos que continuar con nuestras actividades y que no era nuestra responsabilidad hacernos cargo de ellos, que ese rol era de ellos, que estábamos en toda la libertad de seguir con nuestros planes de vida. A pesar de esto, uno de los primeros recuerdos que tengo de mi hermana menor fue cuando yo tenía 13 años aproximadamente, una noche mi mamá llego a mi cuarto y me dijo que al ser yo la más grande y mi hermana la más pequeña esta dormiría de ahora en adelante conmigo, hasta la fecha siempre he visto por mis papás y por todos mis hermanos sin distinción alguna y lo hago con gusto.

Observación: cabe hacer mención que durante este relato la cuidadora decidió no continuar con la entrevista, actualmente la cuidadora continua viviendo con sus papás y su hermano con discapacidad. La hermana menor con discapacidad consiguió un trabajo estable donde conoció a un hombre con discapacidad y hace algunos meses se casaron. Aun así la hermana mayor sigue estando al pendiente y atendiendo sus necesidades.

A modo de conclusión:

Es necesaria la visibilización del trabajo que realizan las personas que cuidan y acompañan a personas en situación de discapacidad, especialmente cuando son familiares directos, con el objetivo de diseñar e implementar acciones que permitan el pleno desarrollo de las personas involucradas en el cuidado, así como políticas públicas que posibiliten el goce y ejercicio de derechos y libertades en condiciones de igualdad.

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Nosotras somos un equipo que se conformó a raíz de nuestros intereses personales en el tema y a nuestras lineas de acción en el campo laboral. Froylán Diaz y Guadalupe Reynoso desde el sector gobierno apoyan a las personas en situación de discapacidad. Manuel González, desde la parte de la investigación en el Centro de Estudios para la Inclusión y la Cátedra UNESCO «Igualdad y No Discriminación». Nos consideramos personas defensoras de derechos humanos de las personas en situación de discapacidad, así como activistas, debido a que realizamos trabajo de acompañamiento y hemos realizado algunas activaciones en contextos universitarios sobre el tema.

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La pospornografia como arma contra la maquinaria colonial

 

texto por Bruna Kury

traducción por Andrea Alejandro Freire 

Esto no es un texto escrito por una persona académica y no pretende ser cordial con ningún estándar de la escritura. Es un experimento con algunas indagaciones y alertas de lo que me afecta cuando pienso en la pospornografía como una vertiente de arte/antiarte/política contemporánea. Mis observaciones pueden dar algunos caminos de cómo la pospornografía es una propuesta de subversión al cis-tema[1].

La pospornografía aparece como una propuesta contra la pornografía comercial y tradicional.  La historia de esta nomenclatura (post porn) viene del manifiesto escrito por Verónica Vera (firmado por actrices  y directoras de porno) y de la performance “short post porn modernist” de la  actriz/directora/sexóloga Annie Sprinkle (EUA). Surge en el Norte y trae consigo una carga que me deja dudas; como un ejercicio de verificar lo que proviene de los colonizadores, que a menudo son mostrados como perfectos…

Hace más de 10 años produzco obras/performance que hablan sobre estas opresiones que los cuerpos disidentes vivimos.

Pienso en la popularización de la pospornografía, siempre de manera interseccional, porque la gran parte del posporno visto (podemos expandir la imagen a otros sentidos) por cuerpos hegemónicos también puede caer en la trampa de convertirse en fetiche. Pensemos en otros pornos que no sean los de cuerpos hegemónicos, o en un porno que no sea comercial.

Existe pospornografía coptada por el mercado del arte. El proyecto de pospornopiratería[2] es un ejemplo de eso, hecho con una red de afectos y personas que producen por fuera del molde.

foto Ariel Terra Boa

Muchas de mis producciones dialogan con el arte de la sexualidad y el arte contemporáneo, otras se distancian del mercado y son más políticas, como se evidencia en mis producciones actuales, objetos, instalaciones, etc.

Esta crítica al posporno, trata sobre la representatividad de los cuerpos que en el porno convencional son cosificados o invisibilizados. A menudo toman como referencia la blanquitud (lo que proviene de Europa/Estados Unidos); anulando corporalidades, sin dejar espacios cómodos para determinadas cuerpas. Es un proyecto político que excluye cuerpas disidentes del Sur global e incorpora la supremacía blanca, lo binario, el goce preponderante del macho, la higienización, la clase social, etc. Debemos estar alertas a esas prácticas venidas del Norte y esas afirmaciones de deconstrucción (ellos esclavizaron a nuestras ancestras).

Busco hablar acerca de las potencias en el Culo del Sur. La performer Pedra Costa escribió “Manifesto O Cú do Sul” (Manifiesto del Culo del Sur), habla sobre la pornografía en Europa y utiliza el término “del Sur”[3] para designar la pornografía racializada, o fetichizada con cuerpos del sur del mundo. Pedra subvierte en su obra, mostrando otras coyunturas, lo que nos puede llevar a interseccionalizar diversas cuestiones que nos atraviesan en tanto somos cuerpos subalternos.

En el posporno, veo producciones que muchas veces reproducen lugares de dominación/sumisión, reproduciendo también toda una cuestión racista, colonial implantada, asimilada y arraigada. Una de las convenciones del posporno es pensar en el BDSM como posibilidad de diálogo y consenso. Pero, ¿qué pasa cuando un látigo trae a la memoria, en un cuerpo diaspórico, a una imagen de un cuerpo negro siendo esclavizado y torturado? Estas son las cuestiones históricas, que en el contexto de Brasil, América Latina que hace necesario repensar esta práctica “libertaria”. Tengamos en cuenta de dónde proviene y a que accedemos en el posporno queer, punk y diversas prácticas que nos llegan como subversivas y desafiantes. La potencia está en cuestionar la colonialidad en estas manifestaciones, lo cual no significa que la potencia de hacer una posporno sudaka, kuir en el Culo del Sur no sea transformadora y revolucionaria.

foto por Cristina Maluli

La necesidad de repensar el imaginario sobre las sexualidades, es inminente y eso se ramifica en muchos otros sectores/estructuras sociales. Debemos prestar atención a las interseccionalidades para deconstruirnos y destruir esas carabelas que tratan a la fuerza de normalizar nuestras mentes.

La pospornografía no es necesariamente un porno feminista. De hecho, gran parte de lo que he visto del porno feminista también se limita a la cissexualidad y la blanquitud. ¡Pongamos atención a lo que reproducimos: otra vez corporalidades invisibilizadas! Al igual que en el porno, sólo aparecen personas blancas y eso también es racismo; a menudo esto se manifiesta incluso entre líneas. Houra Bouteldja dice: “el feminismo blanco es una redundancia, ya que el feminismo siempre ha sido un fenómeno blanco”. Estas reproducciones de blanquitud que muchas veces provienen de pensar el mundo a partir de la cultura hegemónica, por lo general no reflexionan sobre cuánto anulan otras corporalidades que se desechan; otras veces actúan cínicamente replicando al sistema con la inocencia blanca/white innocence.

¡Cuántas veces el feminismo blanco se cierra y se compagina con el racismo! Podemos ver en la historia del feminismo, que mientras las mujeres blancas reclamaban derechos civiles para equipararse con los hombres, las mujeres negras aún vivían la esclavitud y estaban subordinadas a esas mismas mujeres blancas. Incluso hoy, los salarios son inconsistentes, la violencia doméstica es flagrante, la violencia policial injustificada, las muertes por aborto tienen una tasa mucho más alta y todo se dimensiona más cuando eres una persona negra. Las mujeres negras son puestas en primera fila del holocausto negro en el que vivimos viendo morir a los nuestros.

La pospornografía se trata principalmente del cuidado, como táctica de guerrilla contra la maquinaria de heteronormas, la industria del porno convencional, la industria estético-farmacéutica, etc. Se trata del cuidado en las relaciones, la denuncia de los opresores y el goce para/por/en la disidencia. Es la desgenitalización del deseo, el ejercicio de otras posibilidades, el auto placer, el conocimiento y la comprensión del propio cuerpo. La práctica de la autonomía en los procesos de producción, ya sea desarrollando otras formas de vida que no sean las burbujas urbanocéntricas/consumidoras del estilo de vida en el sureste, o pensando en el extractivismo y la relación de consumo que subyace en la formación de la sociedad moderna (como propone la ecología interseccional propuesta por Mogli Saura con la producción de cosméticos y maquillajes naturales y artesanales, medicamentos originarios y procesos de hormonización a base de hierbas) y los espacios de diálogo profanokuir y performances rituales. Experimentando en sus prácticas y también pensando en el autocuidado, están lxs artistas Puri Yaguarete y Sucia Inmunda, brujes contemporánees.

El posporno surge como resistencia política y rompe la norma de castración impuesta por la Iglesia, el Estado, el núcleo familiar y varias construcciones sociales que conciben exclusivamente al sexo monógamo y falocéntrico (todos estos aliados del capitalismo y el patriarcado). La red se amplía y el cuidado resulta necesario de muchas maneras: el autocuidado, la defensa personal y otros conocimientos se transmiten entre unes y otres. Se trata de comprender la necesidad de empoderamiento,  de la otredad, de otros lenguajes y el reconocimiento de los privilegios.

Muchas personas y colectivos hacen reuniones/encuentros para compartir el conocimiento adquirido en autonomía o fuera de la educación formal. Por ejemplo: el Colectivo Quimera Rosa (experimentos biohacker), el Colectivo Coiote (espacio de pornoreciclaje y perras empoderadas), la Colectiva Vômito (espacio de vómitos) , Maldita Genni Thalia (taller de desCULOnización), Klau Chinche (taller de ginecología hacker), Sue Nhamandú (placeres a chorros / squirting), Mogli Saura (vivencias experimentales en kaos butoh), El Gabinete de la Dra. Kaligari (tecnología DIY), talleres/espacios de Drag King, hormonización a través de la alimentación, Grupo de Estudio Prostático Des-generadx, Ballroom, Cabaret, Hazte tu propio consolador, etc.

Colectivo Coiote

La propuesta del taller Maldita Genni Thalia desCULOnización, una serie de performances realizados por Pêdra Costa de_colon_ization, y mi proceso en los últimos años, propone repensar cómo el culo, la práctica anal y la ruptura de sus tabúes pueden revolucionar el cuerpo y lo político-social, debido a que la heterociscastración del culo se expande y ramifica a través de nuestras relaciones; estos son experimentos artísticos que proponen o representan la descolonización del cuerpo de manera decolonial.

¿Qué puede un cuerpo? En el posporno podemos investigar y rescatar tecnologías ancestrales, futuristas y contemporáneas. Las modificaciones de los cuerpos sudakas y travestis, por ejemplo, a menudo se realizan sin muchos recursos, creativamente y por necesidad, como el uso de prótesis temporales, con silicona industrial dañina, etc., incluso la transgenitalización ha permitido trasplantar recientemente un útero a una mujer trans usando electrodos y chips.

Entre 1963 y 2018, más de 8.027 personas LGBT fueron asesinadas en Brasil por su identidad de género u orientación sexual (según cifras oficiales), lo que significa que hay muchas más personas. Recordemos que el transfeminicidio no es estadístico y que las muertes son contabilizadas por este mismo sistema opresivo, racista y cissexual; por lo que las políticas son necesarias para que podamos acceder a estas modificaciones que sentimos que son necesarias. Puede parecer y es muy horrible depender del poder del Estado, pero también es una advertencia a esta gran crisis que estamos experimentando: ¡colapso!. ¿Qué hacer? Confiar en lo menos posible puede ser un camino. A veces una alternativa, a veces una urgencia. Y no olvidemos: «Mi cuerpo, mis reglas». En el festival Kuceta, utilizamos una frase que era otra versión: «Mi cuerpo, mis reglas, mi culo sin marcas”

La medicina blanca y la Iglesia patologizan una serie de diversidades corporales, que en la pospornografía aparecemos para decir: “Nosotrxs existimos». La patologización de la transexualidad y la intersexualidad son dos ejemplos de cómo la medicina occidental mutila y mata a las cuerpas. En otras culturas, las costumbres son diferentes y la diversidad a menudo se reconoce más allá de lo binario. Ej: Muxes (MEX), Hijras (IND), Two Spirits (Norteamérica), etc.

Recientemente participé/organicé un encuentro de posporno en Argentina, donde conocí a Ce, quien es parte del colectivo Quimera Rosa, investiga en un artículo reciente la mutación genética de las células vegetales en el cuerpo humano. Un trabajo anterior a este proyecto tiene un nombre que abre una gama de posibilidades: Mi sexualidad es una creación artística (Lucía Egaña, 46 ‘, 2011). Actualmente, el proyecto Mi enfermedad es una creación artística, del mismo colectivo, investiga el virus del papiloma (VPH).

El arte del performance es uno de los campos donde tienen lugar la resistencia y la manifestación política; la visibilidad no es como en otros segmentos del arte, pero el impacto con las acciones de performance es innegable. Cuando se trata de sexualidad, siempre está presente la polémica; en ocasiones surge la punición católica, la persecución y las amenazas de muerte.La libertad corporal sigue siendo un tabú, pero suele encontrar en el arte un aliado. Acciones como la de la artista Pêdra Costa en el Salón de Artes Visuales de Navidad donde se saca del culo un rosario religioso (2010), la acción del Colectivo Coiote en la Marcha de las Putas de Río de Janeiro con masturbación y rompimiento de símbolos religiosos (2013), la actuación conocida como Xêreca Satanik (Coyote Colectivo-2014) donde la intérprete Raíssa Vitral toma una bandera brasileña y cose su vagina, la performance de Viviany Beleboni, transexual crucificada en el desfile LGBT de São Paulo (2015), una performance de Golden Shower ( 2019), etc., son un ejemplo de resistencia.

 ¡Estamos siendo censuradas!

La prohibición del funk «carioca» es también una prohibición de la manifestación libertaria y subversiva de los barrios marginales, la relación con el cuerpo es libre y su rebelión se manifiesta artísticamente. Y no estoy ignorando  el contenido machista de la letra, pero una vez más es necesario interseccionalizar. MC Carol, Tati Quebra Barraco, MC Dandara, Deyse Tigrona, son diversos MCs racializades y luchando por sobrevivir en este sistema donde el encarcelamiento es un mecanismo racista y 2/3 de las personas en la cárcel son negras, esto también es resistencia. Aún más cerca de la pospornografía, Solange, tô aberta!, Putinhas Aborteiras, Coletivo Coiote,  Anarcofunk e Anarcofake.

 A menudo buscamos referencias del Norte, por esta validación gringa/colonial que es casi una presión para continuar con este borrado histórico. Recordemos algunas de las personas que también subvirtieron/subvierten la norma de género impuesta: Claudia Wonder (BR) con sus performances y actitud punk, Lemebel (CH), Lacraia subversiva (BR), Lia La Novia Sirena (MX), Claudia Pantera (BR), Laura de Mink (BR), Héctor Acuña (PE), Susy Shock (ARG) “no queremos ser más esta humanidad” y “reivindico mi derecho de ser un monstruo”, Marlene Wayar (ARG), Hija de Perra (CH) con sus Interpretaciones inmundas de cómo la teoría queer coloniza nuestro contexto sudaca, pobre en aspiraciones, tercermundista, perturbando con nuevas construcciones de género a humanos fascinados por la heteronorma, que deconstruye la carabela queer y habla acerca de ser kuir sudaka. Estos son sólo algunos nombres, porque existen muchas otras personas y colectivos que producen por fuera de la norma, y a medida que hacemos producciones (que por lo general no son asimiladas por el sistema élite de las artes) necesitamos divulgarlas entre nosotras, es una táctica de guerrilla para darle realce a las disidencias. (La rapera y artista performer Rosa Luz tiene en su trabajo la pregunta «¿Y si el arte fuera travesti?»)

En mis performances busco hablar sobre la frontera geográfica, el narcotráfico y la necropolítica, la prostitución, el cuerpo migrante, las racializaciones, la transgeneridad; y pensar no solo en los límites geográficos, sino también en los límites del cuerpo. Por eso trabajo con prótesis, principalmente temporales. En la performance «escorpiônika», que realicé con varios otros artistas como Ventura Profana, Diana Pornoterrorista, Mogli Saura, el cuchillo también funciona como prótesis, mi cola afilada, el culo a tope. He estado investigando los sonidos del cuerpo en otro proyecto de posporno sonoro – micrófonos de contacto y objetos resignificados como bólidos. Por ejemplo: en la performance «La frontera del cuerpo es el propio cuerpo y/o las prótesis», me aplico un enema anal y  alternadamente voy colocando excrementos hacia fuera y hacia dentro mientras interpelo la higienización social. Otros proyectos como objetos hechos de resina, publicaciones independientes, entre otras, forman parte de mis producciones actuales.

Performance en el An*rmal Festival 2017, México. Foto por Liz Misterio

Este texto fue construido con la colaboración de varias personas que son parte de mi vida, personas disidentes a quienes les tengo mucho cariño, afecto, admiración, etc.

Gracias a Gil Porto Pyrata (investigación de pospornografía, lenguajes como circo, danza y arte callejero), Vulcanica Pokaropa (maestrante en teatro, productora de la serie web Desaquenda y performer), Pêdra Costa (Solange, tô aberta!), Mogli Saura (compositora, bailarina, kaos butoh, actualmente con los proyectos Anarcofake y Profanokuir) y Juliana da Silva Henrique (madre de Maria Rita, periférica, historiadora y psicoanalista).

El texto no termina, no se cierra, espero que estimule otras preguntas y cuestionamientos.

La guerra de clases en la que vivimos me ha hecho inconforme y deseo recapitular/retomar la história, hacer visible lo invisible, la redistribución de ingresos y posicionamiento a los cuerpos que tienen privilegios. ¡Insurrección sexual!

«Tú solo miras de izquierda a derecha, y el Estado te aplasta de arriba hacia abajo». Rafael Braga

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[1] Con C de cisgenénero, palabra creada para identificar a las personas no trans. Haciendo referencia a la nomenclatura, cis-tema habla del sistema social centrado en la heterocissexualidad obligatoria, algunas disidencias lo llaman heteroland.

[2] El proyecto PORNOPIRATA (2017) fue creado para ser fuente de ingresos y autogestión en la marginalidad; para la popularización del POSPORNO y afrontar la heteronormatividad obligatoria, la idea es participar de eventos y ferias principalmente en la calle para mostrar que otro porno es posible y que la mayoría de veces nuestros deseos están condicionados. Sexorcismos, pornoterrorismo, pospornografía, glitterrorismo, sexualidades disidentes, cuerpas no capitalizables, marginalizadas y oprimidas, cuerpas gordas, travestis, enfermas, ciborgs, kuirs, sudakas, negres, indígenes, trans, intersexuales, con diversidades funcionales, sucias, antiheterokapital. Las producciones que componen los DVD’s son la mayoría de esta red sudaka posporno, otras hackeadas de internet de sitios como xvideos y xtube, producciones escatológicas, etc. Participan de los DVD’s posporno piratas: La Bala Rodriguez, Aily Habibi, Lechedevirgen Trimegisto, Constanza Álvarez Castillo, La Fulminante Roja, Hija de Perra, Liberta Morón, Post – Op, Tina Pit, Congelada de Uva, Invasorix, Walla Capelobo, Héctor Acuña, Raísa Inocêncio, Tertuliana Lustosa, MaríaBasura, Raíssa Vitral, Colectio Coiote, Colectiva Vômito, Ventura Profana, Geni Granado, Space Labia, Sara Kaaman y Ester Martin Bergsmark, PorNoporSi, Nishmi, Theo Meow, Wolfe Madam, Tora Martens, Antropofagia Icamiaba, Flasher Girl, etc.

[3] El término usado en inglés es: “Southern” y en alemán: “Südländer”.

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Bruna Kury – (1987), brasileña, anarcatransfeminista, performer, artista visual y sonora que actualmente reside en Sao Paulo (BR). Desarrolla trabajos en diversos contextos, ya sea en el mercado institucional del arte o en producciones periféricas. Enfocada en creaciones atravesadas por cuestiones de género, clase y raza (contra el cis-tema patriarcal heteronormativo obligatorio vigente y las opresiones estructurales – GUERRA de clases). Participó haciendo performance con: Colectiva Vômito, Colectivo Coiote, la Plataformance, MEXA y el Colectivo T. Actualmente investiga sonoridades en el posporno y la creación de objetualidades que son ramificaciones de su trabajo en el performance.

https://brunakury.weebly.com/

https://www.instagram.com/bruna_kury/

 

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Entrevista a promotora de la salud zapatista

Dibujo por Alex XAB

por Klau Chinche y Liz Misterio

Del 8 al 10 de marzo de 2018 se celebró el 1er Encuentro de Mujeres que Luchan en el Caracol Morelia, en Chiapas, México.

En ese contexto tuvimos el privilegio de conversar con la compañera zapatista, coordinadora de las promotoras de la salud, quién para efectos de esta entrevista prefirió permanecer anónima. Ella tenía a su cargo alrededor de 20 promotoras de la salud jóvenes, que estuvieron atendiendo a las 5000 mujeres que se dieron cita en territorio zapatista para el encuentro. Agradecemos a la compañera, quién a pesar de estar muy ocupada, nos regaló generosamente unos minutos de su tiempo. 

Promotora de Salud.-  Tenemos que liberar los caracoles, como uno sabe tienen que saber lxs demas.  Anteriormente no teníamos la oportunidad de curarnos con medicina (alópata), pero conocemos las plantas, por ejemplo un ampcilina: sabemos qué planta es ampicilina, entonces esa planta utilizamos por las calores y eso es lo que estamos viendo. Muchos jóvenes creen que ellos saben ya mucho más que los veteranos, pero pocos saben de las medicinas naturales. Nosotros organizamos a los jóvenes, y a las mujeres, para que en todas las comunidades en resistencia se sepan defender desde la salud. Tenemos parteras , hueseros y conocedores de las plantas medicinales y ahora gracias al señor ya hay enfermeros y hay doctores que ya utilizan la medicina (alópata) y  ya pueden entender a los demás y el que ya sabe de eso lo tiene que enseñar en el otro caracol, para que nos vayamos nivelando, que nadie sufra.

Klau Chinche.- ¿Cómo es la atención, en particular a mujeres, en relación con la ginecología y el parto? 

PS.- La atención es en casa, ahí te llevamos el control del puerperio, de inicio tenemos que mandar a la partera con el promotor para que el vacune al bebé, antes no sabíamos de vacunas, normalmente se controla que esté encefálico el bebe, para que nazca en casa solo ese era el trabajo de las parteras y saber cortar el ombligo, saber bañarlo saber todo, curarlo con flores, con “brazita”, y es un montón que se sabe ya, pero ahora como ya tenemos nuestros promotores de salud pues hay otro avance más y si todavía hay una comunidad que sabe menos , pues se tiene que nivelar.

K.Ch.- ¿Y el Tema de las enfermedades de Transmisión sexual?

PS.- Ese tema se habla con las parteras, lo de transmisión sexual, para que sepan por qué se produce, cómo se llaman las enfermedades y después de su parto ya saben .

K.Ch.- ¿Pero, habrá algún tratamiento con plantas?

PS.- Si hay tratamientos pero no para todas las transmisiones sexuales, solamente para las primeras enfermedades del sexo, pero como en el caso del SIDA, ese no, todavía no conocemos de plantas medicinales. Algunas otras si, como gonorrea, ahí mas bien se promueve el control porque allí no sabes que hombre esta infectado y que usa, no sabes que mujer quedó infectada. Aquí en las comunidades no hay lo que llaman los abuelos “zonas rosas” donde trabajan las sexoservidoras, no hay, los jóvenes se casan bien jóvenes, quieren tener sexo joven, de 20 a 21 años se casan y luego un hijo o dos hijos, ahora si quieren doce también lo pueden hacer, no se prohíbe ( risas de fondo ) pero ya depende de cada familia.

K.Ch.- Y por ultimo, para usted, ¿cuales son las  cosas que le gustaría que mejoraran o que hacen falta dentro del trabajo que están haciendo? Pueden ser cosas de laboratorio o herramientas. 

PS.- Hay muchos deseos en la comunidad que ya estamos atendiendo a través de la juventud, por ejemplo. En mi casa estoy bien tranquila con los conocimientos y herramientas que tengo, pero ya mis estudiantes jóvenes si me piden, me dicen ¿cómo podemos conseguir un ultrasonido en casa, para la comunidad ? ¿Un glucómetro? Para checar la sangre, y es que ya saben de eso, me preguntan ¿donde lo encontramos? Solo hay que buscarlo en las farmacias, les digo nada mas  para entretenerlos. En mi casa, en mi mera casa yo tengo un enfermero que ya me ayudó a atender dos partos, él solito los atendió cuando andaba yo fuera, ya cuando llegué bien contenta me sentí porque el bebé tenia ya cinco días y el no daba de alta a la compañera con su bebé, los estaba atendiendo, lo bañaba, le daba de comer, y cuando lloraba el bebe , lo controlaba. Y yo me sentí contenta cuando llegué porque yo siempre salgo mucho tiempo y les dejo a mi familia. Aquí me siento como en mi casa, muy alegre con las mujeres y yo me siento contenta. Lo único es eso, nos hace falta una cama exploradora, pero ya esta bien así como atiendo, tenemos camas provisionales de madera que hizo mi esposo y allí he defendido a muchas mujeres. De partera llevo ya treinta años. Yo tenía un registro, y en esa época ya había atendido 704 niños pero luego llegó el ejercito y lo quemaron.

Entonces pues la salud es algo grande, muy amplio. Hay que conocer una planta y otra planta para que nos podamos curar.

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Agradecemos a Valentina Xochimeztli por la transcripción de esta entrevista.

 

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NO EXISTEN PRUEBAS

por Augustine de Charcot (Alías Nadia Cortés)*

Un día empezó la ingesta. No hubo explicación. Hace 19 años. La anormalidad fue un motivo —el cuerpo no cumplía la regla tal como debía—.

Dificultad de flujo, según la etimología. El dolor es uno de los síntomas. El cuerpo descompuesto, exhibido. Falta de modestia. Organismo problemático, fuera de los límites convenientes. La convención-la conveniencia.

La dismenorrea es inconveniente —no permite la realización plena de las actividades habituales—. Los  fluidos se revelan, se vuelven incontenibles. Náuseas, mareos, vómitos, sudores. Se pierde la postura. La compostura. Extravío de la conciencia. El cuerpo se encuentra fuera de sí. La dismenorrea afecta tanto al estado físico como anímico.[1]

El derrame disfuncional conlleva la pérdida de interés y un cierto distanciamiento en las relaciones sociales.[2] Hay presencia de irritabilidad, ansiedad o depresión. Si la dismenorrea se acompaña de estos indicios es posible que la mujer presente Síndrome Premenstrual o Trastorno Disfórico Premenstrual.[3]

Existen dos tipos de dismenorrea. Primaria, de las mujeres jóvenes, y secundaria, la que aparece en mujeres adultas.[4] La primera puede mejorar con el tiempo —nunca se sabe—. Los fármacos previenen, mitigan, tratan y curan de una enfermedad, ya sea para evitar la aparición de un proceso fisiológico no deseado o bien para modificar condiciones fisiológicas con fines específicos.[5] La dismenorrea primaria puede desaparecer con el paso del tiempo. Nunca se sabe. La ingesta empezó hace 19 años.

Un fármacon es un acompañante. Esporádico o permanente. Hace 19 años un cuerpo conoció la drospirenona y el etinilestradiol. La drospirenona es parte de algunos anticonceptivos hormonales orales combinados y terapias de reemplazo hormonal. En combinación con etinilestradiol se utiliza como anticonceptivo, para tratar el acné moderado, y para el trastorno disfórico premenstrual.[6]

Un fármacon es un acompañante. La compañía pueda ocasionar dependencia. La dependencia hace imposible la existencia sin el fármacon. Hace 19 años comenzó la ingesta. La dismenorrea primaria puede desaparecer. Nunca se sabe.

La ginecología o ciencia de la mujer es una disciplina antigua. Tanto para la dismenorrea como para el Trastorno Disfórico Premenstrual es recomendable el uso de hormonas anticonceptivas. A los 12 años un cuerpo fue diagnosticado con dismenorrea y Trastorno Disfórico Premenstrual. Además, ese mismo cuerpo fue considerado un candidato para la infertilidad. Dadas esas razones el tratamiento con hormonas anticonceptivas pareció adecuado.

Durante un tiempo la compañía del fármacon fue innecesaria. Hasta que…

los dolores, el cuerpo se golpea a sí mismo buscando alivio.

Se sabe que las hormonas no quitan el dolor y, sin embargo, la amenaza de los médicos siempre fue: «tómate la pastilla si no quieres ser una histérica».

Desde hace 2555 días un cuerpo ha ingerido 7665 mg de drospirenona y  51.1 mg  de etinilestradiol. En diciembre de 2015, Bayer, una de las farmacéuticas más importantes del mundo, fue sometida a juicio por la distribución de hormonas anticonceptivas que provocan tromboembolismo. En 2008 se dieron a conocer diferentes casos de mujeres con dicha complicación. En 2013, 23 mujeres canadienses murieron por la ingesta de las pastillas anticonceptivas Yas. Bayer ha perdido casi 2 mil millones de dólares en demandas por Yas, Yasmin, Yasminelle.

Un fármacon es siempre un remedio que se convierte en veneno. La farmacología puede configurar  terapeúticas para el buen vivir o modos de dominación sobre los cuerpos.

“En 1946 se inventa la primera píldora antibaby a base de estrógenos sintéticos —el estrógeno se convertirá pronto en la molécula farmacéutica más utilizada de toda la historia de la humanidad […]”. “Esta vida no puede entenderse como un sustrato biológico fuera de los entramados de producción y cultivo propios de la tecnociencia. Este cuerpo es una entidad tecnoviva multiconectada que incorpora tecnología”[7]. Paul cuenta todo esto en su Testo Yonqui. O Nancy, con su corazón artificial, enuncia: “Se produce un cruce entre contingencia personal y una contingencia en la historia de las técnicas. Pero siempre ese «yo» se encuentra estrechamente aprisionado en un nicho de posibilidades técnicas”[8].

La anormalidad es un motivo, una categoría y una herencia. Aquel cuerpo descompuesto pertenecía a una familia de “dismenorreícas compungidas”. Ninguna fue capaz de saber si la enfermedad podría haber desaparecido con el tiempo. A todas les extrajeron la matrices como si de frutos secos se tratarán.

El diagnóstico suele hablar por los cuerpos. La ginecología es una ciencia muy antigua–una ciencia de hombres–. Antes de la comprensión, la diagnosis.

Tomar una píldora todos los días hasta acabar el paquete de 28 (24 comprimidos de color con drospirenona 3 mg/etinilestradiol 0.02 mg y 4 comprimidos blancos de placebo). Ingerirlas hasta la próxima consulta. Si no hay mejora habrá que buscar otra razón para explicar la anormalidad.

El Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM) ha sido tipificado como un trastornos mental dentro del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV.

Hace 19 años empezó la ingesta. Por un tiempo, el fármacon no fue necesario.

“No existen pruebas específicas de laboratorio que permitan diagnosticar con seguridad”[9] el Transtorno Disfórico Premenstrual.

Se calcula que el TDPM afecta aproximadamente al 3% de las mujeres que mensualmente presentan la menstruación, según Wikipedia[10].

No existen pruebas específicas para diagnosticar con seguridad.

Un cuerpo fue diagnosticado a los 12 años con TDPM.

Hace 19 años empezó la ingesta.

El fármacon es un acompañante. Puede convertirse en una dependencia.

No existen pruebas para diagnosticar…

Augustine X

* Lo que leerán a continuación es el relato fragmentado, en suspenso y complejo de una dependencia a un fármacon. Esta adicción ha estado siempre mediada por una serie de relatos sobre la normalidad del ciclo menstrual femenino, la vergüenza heredada de la disfuncionalidad, un lenguaje médico-técnico de la ciencia ginecológica que no había sido puesto en duda y un sistema capital de producción científica farmacéutica que ha permitido un sometimiento a escala microscópica del cuerpo de las mujeres. Este texto retoma la técnica de Cristina Rivera Garza en La imaginación pública, en donde narra sus enfermedades del 2012 a partir de definiciones de Wikipedia, utilizando un lenguaje de otros, mediado por máquinas.

[1] Dismenorrea. En Wikipedia. Recuperado el 15 de febrero del 2017 de https://es.wikipedia.org/wiki/Dismenorrea

[2] AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA)., Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona, Masson, 2002, pág. 731.

[3] Dismenorrea. En Wikipedia. Recuperado el 15 de febrero del 2017 de https://es.wikipedia.org/wiki/Dismenorrea

[4] Ibíd.

[5]  Dismenorrea. En Wikipedia. Recuperado el 17 de febrero del 2017 de https://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A1rmaco

[6] Drospirenona. En Wikipedia. Recuperado el 15 de febrero del 2017 de https://es.wikipedia.org/wiki/Drospirenona

[7] Preciado, Paul B., Testo Yonqui, Madrid, Escasa Calpe, 2008, págs. 26, 39.

[8] Nancy, J-L., El intruso, Buenos Aires-Madrid, Amorrortu, 2007, pág. 18.

[9] AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA)., Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona, Masson, 2002, pág. 732.

[10] Trastorno Disfórico Premenstrual. En Wikipedia. Recuperado el 17 de febrero del 2017 de https://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_disfórico_premenstrual

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Augustine de Charcot (Alías Nadia Cortés): perteneciente a una familia de histéricas, cuya herencia femenina se busca en permamente deconstrucción. Ha estudiado filosofía y no sabe más que ser aprendiz. No escribe sin luz artificial.

Blog: https://nadiacortes.wordpress.

Contacto: nadea@riseup.net

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Brebajes y conjuros con plantas mexicanas para cuidar la cuerpa

Andrea SinMiedo

Plantas mexicanas para brebajes y pócimas para la salud ginecológica y la salud integral

A las brujas del Mictlán nos lo han querido quitar todo y no han podido, nos han querido imponer lo que no es nuestro, pero nuestras memorias han resistido. Para cuidar las cuerpas y los desequilibrios físicos, hormonales, emocionales y espirituales nos hemos hecho de un arsenal nutrido de conjuros, plantas y alquimias distintas, provenientes de todos los saberes. Pero Tlazolteotl, Coatlicue, Xochipilli y Xochiquetzal nos dieron flores, árboles, hojas y raíces capaces de sanarnos sin recurrir al sistema médico patriarcal; a las transnacionales que saquean plantas y saberes alrededor del mundo; ni a conocimientos  de herbolaria que son comercializados a precios que no podemos ni queremos pagar.

A continuación se describen tan solo algunas plantas para preparar tus propios brebajes y conjuros de sanación, algunas están vinculadas a la salud ginecológica, pero no exclusivamente, pues la sanación de nuestras cuerpas debe ser integral y la medicina de las plantas así actúa.

Encontrarás aquí algunas plantas que tienen la medicina de nuestra tierra y los saberes de nuestras ancestras, plantas que podrás encontrar en tus andares por las calles o los montes. Hablan tú mismo idioma, beben la misma lluvia y se enferman de lo mismo que tú. Escúchalas, trabájalas y conócelas como mejor te venga.

Estas no son recetas médicas ni buscan serlo, son retazos de saberes tradicionales y populares de sanadoras, brujas, curanderas y de la experiencia y curiosidad propia. Si así lo quieres pueden constituir una alternativa al sistema médico alópata o puedes crear con ellas lo que te convenga. Observa tu cuerpa, experimenta, investiga, conoce las plantas, toma nota, y comparte los resultados con tu manada.

Pericón (Tagetes lucida Cav.)

Planta originaria de México, Guatemala y Honduras. Es de color verde oscuro, con flores amarillas, con olor y sabor a anís. Es fácil encontrarla en terrenos de cultivo abandonados, cerca de las milpas o en las calles, sobre todo en el otoño. Se utiliza para cólicos menstruales, dismenorrea, para eliminar flujos y para baños de postparto. El saber popular le atribuye propiedades abortivas, carminativas (disminuye gases y cólicos), digestivas y emenagogas (estimulan el flujo de sangre en la pelvis). También se ha comprobado que tiene propiedades antibacteriales sobre la Candida albicans.

Las curanderas la han usado desde tiempos muy antiguos para dolores en general, para sacar el frío, el aire y el espanto. Es una gran aliada para calmar la ansiedad y la tristeza. Se utilizan tallos, hojas y flores, se usa en infusión, tintura, en friegas con alcohol, en limpias o barridas,  en baños, como condimento en la cocina y se quema en el popochcomitl o sahumerio.

Zihuapahtle o Zoapatle (Montanoa tomentosa Cerv.)

Originaria de México. Su nombre proviene del náhuatl  zihua mujer, y pahtle remedio. Fue una planta ampliamente utilizada y estudiada en México, hasta que se prohibió su uso en productos herbolarios comerciales y entre las parteras certificadas por el estado-patriarcal. Es un arbusto de hojas anchas, con flores blancas en racimos y crece salvaje entre los campos y las calles.

Las parteras la han usado históricamente para inducir, facilitar y acelerar el parto, aunque también como abortivo, pues provoca fuertes contracciones en el útero.  También se usa para tratar trastornos menstruales, para aumentar el flujo menstrual, como emenagogo y para normalizar el ciclo. Se utilizan sus hojas y tallos en cocimiento. Es una planta con un espíritu y una medicina fuertes, por lo que debe ser utilizada con cuidado y  poco a poco hasta que la conozcas bien.

Cuachalalate (Amphipterygium adstringens)

Árbol torcido de corteza grisácea y hojas verde  opaco. Las parteras han recomendado su uso en lavados vaginales para infecciones, secreciones o flujos. También se utiliza para el útero caído y para la frialdad en la matriz. Actualmente su corteza es muy codiciada por sus propiedades contra la bacteria causante de la gastritis. En medicina tradicional la utilizan también para lavar heridas, piquetes de animales, granos y otras afecciones de la piel. Se dice que es buena contra los tumores, el cáncer y casi contra cualquier infección.

Se usa su corteza en cocimiento, tinturas, lavados, baños y cataplasmas. Este árbol ha sido fuertemente explotado, por lo que si vas a comprar la corteza asegúrate de hacerlo con productoras respetuosas de la naturaleza.

Toronjil (Agastache mexicana)

Planta de origen mexicano, de medicina suave y dulce. Es una planta aromática, de hojas verdes en forma de lanza y flores de color morado, blanco y azul. Tradicionalmente se ha utilizado para curar el espanto, el mal de ojo y la caída de la mollera. Tiene efectos relajantes y ansiolíticos, trabaja a nivel del sistema nervioso y es perfecta para curar la tristeza, el miedo y el insomnio ya sea en té o en un baño relajante.

Además se utiliza para el aparato digestivo pues es antiespasmódica,  ayuda en el empacho, quita el dolor de estómago y es buena con las digestiones pesadas. En cuanto a la salud ginecológica es útil para los cólicos y se utiliza para inducir la menstruación y en general puede ser una gran aliada en las molestias premenstruales y menstruales. Es una apapachadora por excelencia, cuéntale tus dolores y tus angustias, ponte en sus manos y disfruta su dulzura.

Copal  (Bursella copalifera)

Árbol alto de madera rojiza, crece en selvas secas y en regiones semiáridas de México. Se utiliza la resina que se recolecta de su corteza y de su savia. El copal es aliado de todas las brujas y curanderas en México, su humo limpia, purifica y se dice que establece un diálogo entre la tierra y el cielo. Es capaz de llevar las intenciones, peticiones y palabras hacia lo sagrado. Actúa sobre personas, animales, plantas, espacios, objetos inanimados y elementos sobrenaturales. Se quema la resina en carbón, normalmente en el popochcómitl y el humo blanco que genera estimula el olfato y produce respuestas en el sistema límbico del cerebro, que es donde se procesan las emociones. Interactúa con el sistema inmunológico, nervioso y endócrino, combinado con otras plantas puede potenciar sus poderes. Es una resina poderosa que contiene toda la sabiduría de nuestra tierra, es capaz de limpiar emociones negativas, enfermedades o malas vibras, pero es importante aprender a usarla y adentrarte a conocer sus poderes y medicinas.

Estas plantas son parte de los saberes de nuestra tierra que resisten vivos y palpitantes, las puedes encontrar fácilmente con hierberas en los mercados o algunas incluso crecen en las ciudades. Intenta utilizar plantas que vengan de entornos no contaminados y que no hayan sido cultivadas por explotación de personas, animales o de la tierra. Conocer la medicina de las plantas requiere tiempo, voluntad y respeto, encuentra y crea tus propios conjuros y brebajes y deja que las plantas te muestren su espíritu.

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Andrea SinMiedo: antropóloga, yogini, feminista, danzante de luna, y aprendiz de la naturaleza y sus medicinas, enganchada a los temazacales y a las ceremonias rituales. No sabe nada, pero disfruta acercarse, experimentar e intentar aprender de brujas, curanderas, plantas, cuerpas y de saberes vivos.

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La risa erótica como talismán

por Anna Adell

La etimología revela las divergencias entre los parámetros morales contemporáneos respecto los de la época clásica. Pascal Quignard, en El sexo y el espanto, brinda buenos ejemplos de cómo el vocablo castitas tenía más que ver con la “integridad de casta” que con ningún tipo de pureza virginal. Asimismo, virtus se refería al vigor viril, al poder del hombre libre o vir frente al servus.

mosaic dancers - le bastart
roman mosaic, dancers

Los romanos estaban obsesionados con la potencia viril, de ahí que el falo (Fascinus) fuera el icono más reproducido, a modo de amuleto o divinidad priápica. El Príapo griego se asimiló en Roma a Mutuno Tutuno, dios fálico sobre el que se hincaban las recién desposadas en el templo de las vestales.

Durante las fiestas de fertilidad romanas era costumbre la procesión de un fascinus gigante mientras se recitaban versos obscenos, los llamados cantos fesceninos. El lenguaje que sale como torrente sin dar tiempo a mentir, grosero y soez, violento y lascivo, aleja el mal de ojo. La risa sarcástica conjuraba la potencia sexual, la fecundidad de las tierras, la victoria bélica.

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Ama No Uzume dancing, Japanese drawing

Inicialmente los versos fesceninos eran insultos sexuales que chicos y chicas se lanzaban mutuamente. El disfraz y la inversión de rangos era propio de este tipo de farsas: en las saturae los hombres se disfrazaban de macho cabrío y se ataban un olisbos (consolador) en la cintura, o se vestían de lobos y se flagelaban; en las matronalias las matronas se convertían en siervas.

Quignard descubre un paralelismo entre estos ludibriumromanos y la Pasión de Cristo: la exhibición pública, la obscenidad sarcástica de la corona de espinas y de su desnudez mancillada… Cuenta el historiador que cuando los jesuitas trataban de evangelizar a los chinos del siglo XVII estos se reían de tan cómica escena.

Pero para los devotos cristianos la Crucifixión no tenía ni puñetera gracia, y fue precisamente para disipar el terror delirante del via crucis que los sacerdotes incitaron entre sus feligreses otro tipo de risa, el risus paschalis. A esta práctica ritual dedicó la antropóloga Maria Caterina Jacobelli su  estudio destinado a encontrar un fundamento teológico al placer sexual.

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stone corbel. Colegiata de Cervatos

Jacobelli siguió el rastro de una costumbre secular (que se extendió hasta la Edad Moderna) practicada sobre todo en la geografía germánica: en las misas de Pascua de Resurrección, a fin de aligerar la penitencia de la Cuaresma, el cura hacía reír a los fieles soltando chistes verdes, escenificando desde el púlpito groseras pantomimas eróticas e, incluso, mostrando sus órganos genitales.

Capiteles y ménsulas de iglesias románicas, como la cántabra colegiata de San Pedro de Cervatos, dejan constancia de tiempos más laxos, en los que la fe no condenaba al cuerpo al averno sino que   invocaba su graciosa voluptuosidad para celebrar la resurrección, los ritos de fecundidad y, en definitiva, el tránsito sin solución de continuidad entre el placer mundano y el gozo celestial.

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Laia Arqueros. Femmes

Nos adentramos así en el terreno de la risa erótica y sagrada, en el punto de encuentro de la Sara Bíblica y Baubo, de la nonagenaria madre de Isaac (“El que hacer reír”) y la sacerdotisa a la que la mitología griega dotó de un rostro púbico para divertir a Demeter.

La Biblia no está exenta de humor, y a menudo son los personajes femeninos los más rebeldes, como el de la incrédula Sara cuando recibe la noticia de su concepción: “¿acaso voy a conocer el placer ahora que estoy consumida y mi esposo es tan viejo?“. Se burla de la bizarra idea de ese Mago (así llama a Dios) que ni siquiera osa hablar con ella si no es por mediación de Abraham.

El aspecto físico de Baubo (su artífice casi podría considerarse el primer surrealista de la Historia), grotesco y divertido, monstruoso e irrisorio, propició que se reiniciaran los ciclos estacionales.

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Laia Arqueros. Baubo me salve

Cuenta la leyenda que esta anciana regordeta vestía un peplos cuando se encontró a Demeter, quien erraba triste por haberle sido arrebatada su hija Perséfone por el Hades. Se levantó el peplos ante la diosa de la agricultura y ésta no pudo menos que reír ante el espectáculo de su rostro-vulva danzante.

Esta deidad vulvar venía a ser el equivalente femenino de Priapo, pero el pudor misógeno de los siglos venideros fue relegándola al olvido.

La ilustradora Laia Arqueros ha rescatado a Baubo en reiteradas ocasiones, haciéndola capitanear su navío de féminas aventureras (Desembarco en la Rive Gauche), encaramándola en su cerda negra (versión particular, en cerámica, del jabalí sobre el que cabalgaba la diosa), o mimetizándose con ella en el gesto de levantarse la falda; dado que el deseo y la sexualidad femenina, su naturaleza indómita, es un aspecto medular de sus reflexiones.

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Laia Arqueros. Desembarco en la Rive Gauche

Asociada al carácter purificador de la risa erótica, la anciana cuya actitud desinhibida descarga la libido femenina y renueva la alegría de vivir, la fertilidad y el goce de la carne, era conmemorada en los ritos eleusinos (en honor a Demeter) mediante el recital de obscenidades y el sacrificio de cerdos.

Baubo también se evocaba en las Tesmoforias, otro culto a Demeter al que solo podían acudir mujeres, y en el que la exhibición de vulvas formaba parte del ritual. Arqueros ha rememorado también estos conciliábulos femeninos, rebosantes de sensualidad y misterio.

Retazos de leyendas mediterráneas y cuentos granadinos que espolearon su imaginación siendo niña se nutren entre sí para producir breves narraciones en las que se mezclan biografía y mito.

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Laia Arqueros. Tesmaforias, la comunión (para el n.4 Los Archivos de Beauvoir, Hola Ed.)

 

 

 

 

 

 

Su lenguaje plástico, de línea estilizada, trazo simplificado y discreta gama cromática, se emparenta con el de los frescos etruscos y los vasos griegos, devolviéndonos a un origen desde el que todo puede ser reinventado.

Es curioso que el sintoísmo narra una historia paralela a la de Baubo: cuando la diosa del Sol Amaterasu se encerró en una cueva porque su hermano había arrasado los campos con tormentas e inundaciones, la única que logró sacarla del agujero y devolver la luz al mundo fue Ame-no-Uzume gracias a las carcajadas que arrancó a los presentes con su baile erótico, cuando con el frenético contoneo se le abrió la túnica mostrándose su desnudez.

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Rurru Mipanochia, dibujo

Baubo y Uzume encarnan el poder de persuasión de la danza erótica y la alegría obscena que transgrede la solemnidad sagrada.

De transgresiones rituales también sabían mucho los precolombinos, en cuyos códices Rurru Mipanochia  se inspira para explayarse en una sexualidad polimorfa entre seres quiméricos, donde aguerridas féminas dotadas de arneses sexuales y máscaras transforman los cultos fálicos y sacrificiales de antaño en limbos de placer desprovistos de tabúes.

Rurru, en cada nueva saga, va ampliando su panteón, invitando a sus orgías pangenéricas deidades aztecas y nahuas en las que lo femenino, lo masculino y lo zoomorfo conviven, se confunden y alternan en festines lujuriantes.

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Rurru Mipanochia, dibujo

El sustrato mítico adquiere en la obra de Stefan Rinck un tono más siniestro y pesimista, pero  exorciza mediante el humor la escisión contemporánea entre la vida y la muerte, en cuya continuidad cíclica cifraban nuestros ancestros el sentido de la existencia.

Poco le queda de talismán sagrado a su Príapo post-mortem de arenisca, que reduce los amuletos itifálicos de las civilizaciones antiguas a ridículos esqueletos con falo erecto, cuyo simbolismo regenerador y victorioso queda anulado por su propia condición descarnada.

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Stefan Rinck. Eros and thanatos

Volviendo al ejercicio etimológico con el que iniciamos el texto, parece ser que los antiguos griegos acuñaron la palabra “obscenidad” para referirse a lo que ocurre ob skena en la representación teatral, lo que no se puede mostrar pero tampoco obviar (básicamente, escenas de violencia y sexo), lo que en el cine se llamaría fuera de campo.

El arte se ha interesado en mostrar lo que ocurre entre bambalinas, en colarse en los intersticios de la moral, desvelar el tabú, reírse del falso pudor… Decía el fotógrafo Erwin Olaf que retratar mujeres maduras auto-parodiándose en poses de pin-up fue liberador y divertido. Al conjugar erotismo y vejez de modo desinhibido Olaf mostraba lo que normalmente queda off escena. El grado de enfermedad social puede medirse por el sonrojo interior que sentimos ante estas imágenes naturales, sanas y, si ustedes quieren, obscenas.

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Publicado originalmente en la Revista Digital de Artes Visuales Le Bastart  el 27 de marzo de 2017.

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Anna Adell (España) directora y redactora de Le Bastart.

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La edad, un factor de discriminación en México

Aquí aguantando. Elizabeth Ross
Aquí aguantando. Elizabeth Ross

Por Karla Antuna

De acuerdo con el último censo (2010) hay 112, 336, 538 personas en México, de las cuales 10,055,379 son personas adultas mayores, poco más de las 8,800 personas que viven en toda la capital. Así, se cuenta con un índice de envejecimiento de 52 personas mayores por 100 menores de 14 años[1]. Lo anterior, está basado en un grupo de personas mayores nacidas antes de 1958, lo que supone que hasta ahora dichas personas tienen más de 60 años, edad a partir de la cual se les denomina a las Personas Adultas Mayores (PAM).

El problema recae cuando este sector de la población es visto como beneficiario de programas y dádivas sociales, y no siempre como verdaderos sujetos de derechos y protagonistas del desarrollo, que, frente a una cohesión social visible, sean jóvenes, niños, mujeres o personas adultas mayores, causan un resquebrajamiento al solicitar la erradicación de la desigualdad y discriminación.

En este último ejemplo, se deja de lado que las mujeres adultas mayores, sufren una doble discriminación debido a que dedicaron toda su vida al cuidado de la familia, entre muchas otras causas, provocando que tuvieran una preparación preocupantemente menor con respecto al de otros géneros, incluso esto puede verse en la edad promedio de vida que tienen las mujeres respecto de los hombres, estos últimos viven hasta 72 años respecto a la edad promedio de vida de las mujeres de 75 años, en un principio se podría decir que las mujeres viven más, sí, ¿pero acosta de qué tipo de calidad de vida? Exacto, una mucho más deficiente.

Con ello la esperanza de vida también se vuelve un factor muy importante para tener sobre la mesa, pues al aumentarse ésta, la esperanza de vida, provoca que las personas vivan más, y este crecimiento acelerado que no tiene en cuenta el tipo de vida, calidad, y dignidad, causa un estado momentáneo de alarma, porque de nuevo esa oleada de realidad sale, y concluye que no se está preparado para un país, ciudad o colonia que prevenga desde ahora aspectos mínimos al reparo de medidas esenciales como: las rampas en las calles de una ciudad o el simple conocimiento y acceso a la información para estas personas.

Uno de los aspectos más importantes en la etapa de desarrollo de las personas adultas mayores es el deterioro de sus capacidades funcionales, emocionales y cognitivas. Éstas, junto con las enfermedades crónico degenerativas, limitan la realización de las actividades diarias y necesarias para la vida de las personas.[2]

Otro punto a favor del porqué este grupo de población marginada y discriminada debe visibilizarse, son los resultados materiales arrojados en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016 en dónde se señala que en el país hay 33.5 millones de hogares y en 30.1 por ciento de éstos, reside al menos una persona de 60 años y más. Es aterrador desde que se lee hasta que se sabe que no hay políticas públicas que refieran a la regulación de ésta “futura crisis del 2017”[3]

En la actualidad, las personas con este rango de edad en todo el continente americano, representan el 14 por ciento del total de la población del hemisferio (más de 135 millones de personas). En 2030, cerca de dos de cada cinco personas adultas mayores tendrán 60 o más años, y en total habrá más de 215 millones de personas mayores en el continente americano.

Así, se creó la Convención Interamericana sobre la protección de las personas mayores, la cual permitirá reforzar las obligaciones jurídicas de respetar y promover los derechos humanos de las personas mayores. Su ratificación conllevará la obligación de los Estados parte de adoptar medidas, a fin garantizar a la persona mayor un trato digno en todos los ámbitos.[4]

Por otro lado, y teniendo conciencia del debido y para nada planeado aumento proyectado del número de PAM en el país, provocará que se incrementen las necesidades de salud para este sector de la población. Esto sería una causa de uno de los problemas más temidos de la vejez: la dependencia funcional.

Algo hasta ahora sí tiene que quedar claro, este sector de la población se vuelve tan importante dado que es un grupo que pesa y que es significante, que hace cambiar desde cosas mínimas como la adaptación de calles, hasta la creación de una Convención Interamericana primera en su tipo, en defensa de los derechos de este sector de la población. Tiene que quedar claro, que no es la manera en como los pensamos, si yo desde este lado con 23 años o de aquel otro lado del monitor con 43 años, no es como los consideramos, es el dónde se tiene encasillados a los “viejitos o ancianos”, peor aún, ¿realmente sabemos el significado de esta palabra?, que viene del latín antianus, y significa que va delante o que es anterior, en una sociedad donde lo que puede tener mayor peso es el valor que se les da a las cosas por su utilidad, y no a las personas por su sabiduría.

O incluso también podemos ver tal importancia en el Senado Romano, del latín senatus, de senex, anciano. Sí, era un grupo de “ancianos” que ratificaban las leyes, aconsejaban a los magistrados, dirigían la política exterior, las fianzas, etc. Esto no es una coincidencia.

Pero lo que uno deja de tener en cuenta es, que en realidad y sin pensarlo de hecho, estamos trabajando toda nuestra vida para llegar a ser personas adultas mayores, pues, así como podemos pasar miles de horas en la oficina, en el hospital o estudiando, esas mismas horas son las que tendrán un reflejo en esta, tan temida, etapa de la vida. Sin duda la madurez nos hace consientes, nos hace sabios, aprendemos y reaprendemos sobre esas experiencias, sobre esa nueva forma de adquirir y aceptar una nueva paciencia.

Así hace recurrir a las siguientes consideraciones: ¿Finalmente no son los que toman las decisiones? Tengamos presente Brexit. Pues, derivado de la apatía que de los jóvenes o aún peor de las pocas o nulas opciones para elegir candidatos, ¿ellos pudieron tomar la decisión? Otros más incluso existen, pensando que no son considerados como una fuente de economía, en un espacio donde ellos son una mayoría que concentra gran parte del dinero, por ejemplo, sus pensiones. Entonces, ¿qué esperamos para las nulas políticas implementadas? Tal vez que el tiempo nos alcance y entonces, y sólo hasta ese entonces hacer algo con el problema ya radicado.

Lo que sí es claro, es que no espero que como en todos los sectores los cambios aparezcan de un día al otro, pero sí que se cambie esa percepción, esos prejuicios, que se tienen para con este sector. Tampoco espero que entendamos la real e inminente falta de la creación de esta Convención, ni tampoco su funcionamiento, pero sí que tengamos en cuenta que existen reglamentos, leyes en favor de la protección de las personas adultas mayores, y que en el peor de los casos los juzgadores ni siquiera saben o toman en consideración al momento de tomar la última palabra.

Entonces, invito a que desde nuestros espacios empecemos hacer cambios, y dejemos de hacernos ….., y entonces hagamos de esto, una llamada de atención, que dentro de 40 años seremos nosotros los que estemos en su lugar, seremos nosotros los que pediremos ser escuchados, los que al hablar queramos ser atendidos y no sólo ignorados.

[1] INEGI, CENSO 2010.

[2] Mautone Acle, Marcos, “El principio de igualdad y no discriminación en la vejez y la introducción de la perspectiva de edad” en Huenchuan (editora), Los Derechos de las personas adultas mayores en el siglo XXI: situación, experiencias y desafíos. México, CEPAL, p. 63.

[3] Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, 2016. INEGI.

[4] Comunicado de Prensa: C-198/1, América se convierte en la primera región del mundo en contar con una Convención para la protección de los derechos de las Personas Mayores [en línea] <http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-198/15> [Consulta: 12 de noviembre de 2017]

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Karla Antuna. (Ciudad de México, 1994) Estudiante de Derecho por la Facultad de Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Formó parte del “Primer Congreso Internacional: Buenas prácticas en el Juzgar: el Género y los derechos humanos”, del Instituto de Investigaciones Jurídicas. Entre sus líneas de investigación se encuentran: los derechos de las personas adultas mayores y derecho de género. Ha participado en concursos sobre Derecho Civil: Obligaciones y Derecho Sucesorio. Trabajó en un Despacho en temas de Amparo, Derechos Humanos, Propiedad Industrial, Constitucional y Telecomunicaciones. Realizó su servicio social en el IIJ en la línea de investigación en Derecho de Género. Actualmente desarrolla su tesis para obtener el grado de Licenciada en Derecho, en temas de Personas Adultas Mayores en relación al marco legal nacional e internacional. Recientemente tomo el curso sobre: “Envejecimiento y Vejez” que imparte el Instituto para la Atención de los Adultos Mayores de la Ciudad de México. Trabaja en Laboratorio Nacional Diversidades de la UNAM-IIJ-CONACyT. Su pasión son temas que aborden la diversidad desde los derechos de las personas adultas mayores. Es música y lectora arraigada,  está certificada en italiano por la Università per Stranieri di Perugia en B2. Actualmente trabaja en el Laboratorio Nacional Diversidades, en conjunto con el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y CONACyT.


Este mismo artículo fue publicado el 1 de diciembre del 2017 en Animal Político

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Amar el cuerpo que envejece

Por Gloria Luz Rascón Martínez

 

 La vejez es un más allá de mi vida, del que no tengo experiencia interior plena.

Simone de Beauvoir

 

Nacer, implica abandonar el reposo en el tibio vientre materno para salir e iniciar la lucha de ser en la vida, experimentando en ese desprendimiento una primera pérdida de las tantas que aparecen en el proceso de transformación del tesoro hecho cuerpo-mente, el cual se va renovando a cada paso. Así entre ser y dejar de ser, entre tener y abandonar se emprenderá un camino pleno de experiencias que conducirán inevitablemente hacia el final de la existencia. Desde el inicio la mente va configurando imágenes de sí, mediante la integración de las diferentes formas, funciones, impulsos, afectos, deseos del propio cuerpo, imágenes en las que vamos reconociendo lo que somos, lo que significamos para los otros y para nosotros.

El cuerpo-mente va recibiendo durante su camino mensajes del mundo exterior que hacen que las personas reformulen constantemente quienes son, donde están, que valores tienen, que son para los otros, cuales son los sentidos de la vida. Así el grupo cultural impone la diferencia del valor y sentido del ser según el sexo, la edad, el grupo étnico entre otras características.

En la construcción del imaginario social de ser mujer que se recibe en la mente, prevalece la idea de un ser delicado, débil, apacible, hermoso que por ello carece de capacidad para ejercer la autonomía y enfrentarse a la vida pública, entonces el sentido de vida de ser mujer se proyecta al cuidado de los otros y de su belleza para conquistar al hombre que la cuidará en el espacio privado, teniendo como valor principal la maternidad. Es en este punto donde se establece en el camino de las mujeres el inicio de uno de los tantos conflictos que pueden impulsar la fuerza interior para enfrentar y hacer las rupturas de lo establecido en cuanto género, raza, edad y reconfigurar valorando con la reflexión crítica la imagen y el significado de ser para sí y los otros.

En medio del conflicto por reconfigurar el significado de ser, se va descubriendo en el cuerpo-mente los cambios inesperados de la niñez a la pubertad, la adolescencia, la juventud, la madurez, la vejez, cambios a los que nos tenemos que ir reacomodando, con ello a la vez reorganizando nuestra identidad –pensar qué somos y para qué estamos- lo cual se cargará de afectos de aceptación o rechazo según respondamos a nuestras expectativas y a lo que los imaginarios de la cultura nos señalan.

Con esa identidad siempre en transformación organizamos acciones y lazos con el exterior del que formamos parte, con el que podemos chocar al resistir y revelarnos frente a la concepción hiriente de ser mujer bella, débil, sumisa, de esconder el cuerpo sexuado, envejecido, pecaminoso, que debe ocultar sus pechos, genitales, menstruación con vergüenza, al renunciar a la maternidad como sentido obligatorio para ser mujer, de repudiar los valores sociales de belleza en cada etapa, para defender la libertad de ser y no responder sumisamente a las determinaciones culturales de la tradición, aunque con ello se ponga en juego la aceptación afectiva que siempre buscamos a cambio de resignificarnos con el respeto y amor a nosotras mismas en cada etapa de nuestro ser.

Al paso del tiempo en el intento de convertirnos en lo que deseamos alcanzar y en el recorrido de esa transformación encontramos siempre un cruce de puentes entre el presente y el futuro con sus cambios ineludibles, donde suele resurgir el conflicto de abandonar la imagen que hemos construido para dar paso a nuevas formas de ser y seguir adelante. La dificultad aparece porque no es claro que buena parte de las experiencias alcanzadas en la lucha por ser libres, formarán parte del equipaje del cuerpo-mente que en mucho ayudarán para ir al encuentro y disfrute de lo nuevo.

Sin embargo cuando encontramos la apertura hacia cada nueva instancia de la vida y proyectamos los nuevos alcances personales, no se puede evitar como parte del proceso de desapego la añoranza de esa imagen de sí, especialmente la significación de ese cuerpo-psique al que hemos habitado y configurado desde el nacimiento. Ese pasaje de despedida para dejar de ser, ese dejar morir algo, resulta indispensable para poder renovarse y florecer con nuevas ilusiones.

En ocasiones en esa añoranza penosa se quisiera regresar a lo abandonado pero al mirar hacia atrás percatándose que el puente ha caído, ya no es posible el retorno y ante el dolor de lo irremediablemente perdido no queda más que reconocer esa verdad y tomar fuerza para seguir adelante, pero cuidando ahora de disfrutar intensa y amorosamente lo que se tiene porque se podrá perder y quizá no habrá más puentes, sino que se llegará el final del camino.

El puente más temido es el que conduce hacia la vejez, donde se presentan grandes resistencias para continuar a pesar de que el cuerpo-mente que ha transitado por el largo camino y el cual inició como un pequeño tesoro se ha cargado de grandes vivencias, múltiples experiencias, una gran historia de transformación y ha engrandecido su imagen y significado de ser, pero que a la vez en la lucha ha ido dejando en el camino su vitalidad inicial, la lozanía de la juventud, su inocencia.

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Como la hoja del árbol que se torna dorada y quebradiza en el otoño, el cuerpo-mente cruza con dificultad el puente hacia la vejez, aunque va enriquecido en experiencias no puede evitar reconocer su nueva apariencia, observa sus arrugas, sus deterioros, sus debilidades, sus pérdidas, su fealdad, signos de las batallas que enfrentó en su largo camino. Tal transformación resulta casi siempre dolorosamente inaceptable colocando ante un doble reto a las mujeres que tienen que aceptar la pérdida de la juventud y la belleza para asumir con valor el cuerpo envejecido. De primera instancia se lucha por retener el sueño de fuerza, juventud y belleza como centro de aceptación, todo eso que el imaginario de la sociedad pondera como valores imperdibles de lo femenino, para seguir siendo valoradas e incluidas en el clan social.

Es por eso que al transitar ese puente hacia la vejez, ese ineludible paso del proceso de la vida, se requiere un gran trabajo de la mente para asumir el esfuerzo de un nuevo duelo y despedir con dignidad todo lo que se va perdiendo, para curar las múltiples heridas que han quedado en el camino, para abandonar las culpas y reproches por lo no alcanzado, para asumirse como persona diferente y prepararse a recibir la nueva imagen y significado de ser, para ser libre de las determinaciones provocadas por los imaginarios sociales que desprecian la vejez.

Será entonces que se podrá reconocer como en las hojas doradas del otoño, la belleza de lo vivido, la grandeza de lo sembrado y cosechado, de esa manera recuperar con toda la potencia del corazón y la creación una nueva mirada de sí que pueda asimilar el valor de los cambios obtenidos con el paso del tiempo. Para disfrutar esta nueva transformación como mujer en la vejez, cuidarse y amarse en un cuerpo-mente diferente, que pueda empoderarse al renovarse desde lo atesorado en el camino, continuando su lucha con toda la fuerza, agradeciendo el estar viva, disfrutando cada paso, aliento, nuevo día, nuevo logro para seguir construyendo y sembrando amorosamente. Sabiendo que la belleza de la vejez es una creación propia del amor para sí, en comunión con la naturaleza de la cual se es una pequeña parte.

Así, como la hoja se desprende del árbol y cae deslizándose en una danza cadenciosa, el cuerpo-psique llegará a su último respiro para dejar de caminar y volver a reposar tranquilamente sabiendo que ha sembrado semillas que darán nuevos frutos de amor y nueva vida.

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GloriaperfilGloria Luz Rascón Martínez. Licenciatura y maestría  en Psicología clínica en la UNAM, especialidad en Psicoanálisis en el círculo Psicoanalítico Mexicano. Psicoanalista   e Investigadora en historia oral sobre procesos de mujeres y de la lucha social.  Bailarina de Butoh.

correo : lambdinyeco@gmail.com

FB :  Gloria Olin Butoh.

 

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Encanecer en el país de los tintes

Por Brenda Raya

“Los cabellos que encanecen no se guardan, solo las frescas trenzas de una mujer joven o doncella. “

Margo Glantz

Delante de mí en la fila del super del barrio esta mi vecina Paty, compra sopas, aceite, huevo, jabón, papel y tinte para el cabello. Lleva el  cabello recogido en un chongo que oculta un poco el crecimiento de las raíces, el tinte que se deslava es tono borgoña, es también el color que se agota primero en los anaqueles de la tienda.

Mi amiga Luz, estudiante universitaria de menos de treinta años, destina una parte de sus gastos mensuales en comprar el tinte por mayoreo, porque así ahorra un poco y además previene que no se quede sin el producto antes de que las raíces aparezcan de nuevo. Ella tiñe su cabello cada 15 días, para asegurar que no se note el crecimiento, su cabello brilla y conserva el color intenso. En ocasiones si levanta su peinado, es posible notar también las manchas del tinte en su cuello.

La viejita de casi 80 años que labora haciendo el aseo en casa de unos compañeros, pinta cada uno o dos meses su poco cabello, y aunque es evidente que su cabello ya es totalmente blanco, es simplemente un habito que no puede ni quiere dejar, le aflige mucho que se den cuenta que “ya tiene canas”.

En México aun en tiempos de fuertes crisis económicas, hay una industria que no disminuye sus ventas: la industria cosmética. El consumo de productos de belleza está considerado dentro de la canasta básica, este país es uno de los grandes consumidores de tinte para el cabello, y no solo eso, también es donde se producen para consumo mundial, la empresa L’Oreal líder en la industria de tintes para cabello decidió colocar en el año 2012 su mayor planta de producción mundial en San Luis Potosí.

En todos los estratos sociales se consumen productos que ayuden a “vernos y sentirnos mejor”. La obligación de ser bella y joven esta tan presente en nuestra realidad, que incluso las personas que habitan en las calles llegan a consumir algún producto de belleza o higiene personal, al menos en las grandes ciudades.

Ser bella es simplemente no envejecer

La belleza como construcción social dicta los parámetros que debemos seguir, para ser  exitosas, atractivas y hasta socialmente funcionales y productivas. Uno de los primeros atributos que se nos adjudican a las mujeres es  tener un  cabello hermoso. Desde la infancia las mujeres tendrán que marcar la  diferencia con los hombres a través del cabello, llevándolo más largo que ellos.

El estereotipo seguirá toda la vida: cabello, largo, sedoso, brillante, bien cuidado y por supuesto sin canas,  el modelo universal a seguir es el cabello liso y de preferencia rubio o castaño. Los rizos tampoco están permitidos, la mayoría de las mujeres afros que salen de sus lugares de origen, lo primero que buscan es desvanecer la marca que se los recuerde, el cabello rizado no figura entre los modelos hegemónicos a seguir, salvo en momentos de efímera tendencia. El estilo dominante del cabello es el largo cabello rubio.

El cabello –lo mismo que el cuerpo- nunca debe envejecer, las canas como  manifestación del irreversible paso del tiempo, son enemigas naturales de muchas mujeres. Campañas enteras se han impulsado para combatirlas, las marcas de tintes mas vendidos son aquellos que aseguran desaparecerlas por mas tiempo, lapsos que máximo llega a 20 días. En el caso del “deber ser mujer” hay una sobrevaloración de la juventud y de la esbeltez contrario al ser masculino donde encanecer es símbolo de poder y hasta  de fetichismo sexual.

Si bien, encanecer es una consecuencia del desgaste de las células que pigmentan el cabello, no es un proceso aceptado o reconocido por la sociedad. Es quizá el más denostado, el más negado. Una especie de fracaso estético o una forma de anular el erotismo.Todos los procesos que tienen que ver con el envejecimiento están prohibidos y mal vistos, pero encanecer –y más aun si eres joven- es el peor que te puede pasar,  asumirlo es todavía más catastrófico.

Detesto el aroma del amoniaco

Descubrí mis primeras canas a los 22. Eran tan pocas que un simple corte de cabello las ocultaba, luego se multiplicaron rápidamente, probé un tinte para ocultarlas. Funcionó bien, permanecían discretas por un tiempo aceptable. Luego fueron más frecuentes y evidentes. El tinte seguía funcionando, me daba el lujo de probar tonos y marcas, el gasto era eventual y hasta parecía divertido. Al paso de los años, el ejercicio se hizo más frecuente, lo más desagradable de teñirlo era el aroma. El amoniaco no se va fácilmente del ambiente, a veces  hasta cinco días para dejar de percibirlo.

Luego vino la angustia de las inevitables raíces, el cabello crecía muy rápido y cada vez era necesario teñirlo más seguido para ocultarlas. Era un  cuento de nunca acabar, el día de teñirlo era felicidad por el color y desagrado por el aroma, imposible pasar desapercibido en cualquier sitio cerrado. Cuando el aroma por fin se difuminaba las raíces eran demasiado visibles para disimularlas y entonces había que volver a empezar, el tortuoso ritual se repetía. Pasaba de la tensión a la angustia, evitando las miradas directas a la cabeza, una sensación me perseguía: la de saber que todo el mundo lo notaria en algún momento. Era inútil, la gente lo sabía.

Casi una década de teñido continuo, angustia, gasto monetario, productos q tóxicos  de aromas penetrantes aplicados directo a la piel, los estragos son: la resequedad en el cuero cabelludo y la pérdida paulatina del cabello que puede llegar hasta la calvicie.

Lo intenté varias veces en periodos cortos de tiempo. He cumplido casi dos años sin teñir, asumiendo mi condición genética, o mi envejecimiento que al final es lo mismo, un proceso. He vivido esta transición de mil maneras, desde la alegría  hasta el llanto inesperado. Mi mayor nostalgia no es por tener el cabello gris, sino por haberlo tenido negro. Tuve que cortarlo tres veces para hacer desaparecer el resto de producto químico que mantenía en el. Mi cabello ha vuelto a recuperar su forma y su textura natural, mis rizos casi extintos han vuelto a aparecer, pero ahora son grises.

Mi decisión personal me ha encontrado en buen momento. El cabello gris esta de moda, el hashtag #grayheir es tendencia en varios países, existen infinitas galerías virtuales mostrando los mejores tonos grises, los  salones de belleza ofrecen como novedad logar el color plata en tan solo dos decoloraciones, es un tono de moda entre las celebridades pop. Triste paradoja: el cabello gris teñido es aplaudido, pero si el color es natural hay una desaprobación. Porque no negar las canas es sinónimo de descuido y abandono personal, aunque ciertamente implique todo lo contrario: fuerza y valentía.

En este camino he recibido muchas críticas, agresiones y “recomendaciones”, en México incluso hay un dicho popular que disfraza la burla: “las canas son de ganas”, se asocian a la insatisfacción sexual, a la depresión y a la pobreza: ¿que no te alcanza para un tinte?. En el extremo están quienes lo aplauden pero reviste de un toque mágico el hecho: “tus canas son de bruja”, “es que eres muy sabia”, “tienes más sex appeal” ,“ es la madurez”, y un sin fin de lugares comunes y argucias  para no de reconocer la naturalidad del cuerpo y sus procesos, pero sobre todo, las decisiones personales, la autonomía.

En este camino encontré grupos de autoayuda en Facebook, como si tener canas fuera sinónimo de ser adicta o alcohólica, mujeres de todas partes del mundo han creado sus espacios virtuales de esperanza y acompañamiento, para un momento de la vida  en que se vuelve decisivo  consolidar el carácter y enfrentar al mundo.

En medio de las ganancias millonarias que arroja la industria del tinte en este país, el mas terrible costo no es de salud o  el económico, es el emocional, que arrebata a las mujeres –de todas las edades y clases sociales- su tranquilidad. Los hombres no se quedan atrás de estas normas sociales, jóvenes y viejos también acuden a “la bondad” del color efímero que da el tinte, sin embargo, son la minoría, no hay comparación con las mujeres en relación al consumo, aunque sí a la angustia. Conozco hombres inteligentes y talentosos preocupados por sus canas, como mi querido maestro anarquista que a sus mas de 60 años pretende un negro lustroso en su escasa pero larga cabellera.

La tortura del amoniaco es una realidad para muchas mujeres en todo el mundo, tendremos siempre otra opción: mirar en el espejo nuestra nueva naturaleza, dar la bienvenida a la otra edad y aprender a amar el brillo de lo eterno.

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Referencias en internet

http://mx.fashionnetwork.com/news/L-Oreal-abre-en-Mexico-la-mayor-planta-de-produccion-de-tinte-de-pelo-del-mundo,300691.html#.Wh93RkvzaiY

https://www.profeco.gob.mx/encuesta/brujula/bruj_2012/bol218_pcuidpers.asp

https://www.forbes.com.mx/forbes-life/belleza-lujo-necesario/

https://www.mexicanbusinessweb.mx/106996/mexico-lider-consumo-industria-belleza/

https://www.facebook.com/search/top/?q=salpimentandome

https://www.facebook.com/search/str/yo+me+atrevo+a+lucir+mis+canas/keywords_search

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Brenda Raya (1985) Geógrafa de banqueta, artista de vidrio y papel. Fotografa aficionada y ciclista nocturna.brenda canitas

Cronista urbana en desarrollo. Defensora y promotora de los derechos humanos de las poblaciones callejeras,
ejecuta un proyecto educativo y de alimentación para indigentes en las calles del centro del DF.
Tambien es domadora de leones No tiene blog.

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