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«No somos objeto de estudio, somos artistas» Entrevista a Alberta Canadá

por León Daniel

El primer día de clases, como es costumbre, no encontraba el salón. Un tipo hablaba por teléfono en un pasillo, era moreno, delgado, alto, con cabello largo y un lenguaje corporal que podría pasar desapercibido para muchos aunque yo alcancé a leer algo diferente. Encontré el salón, habían 8 mujeres y yo. Entró el tipo al que había visto en el pasillo, era el maestro.

–Hola a todas, todos, todes… ¿saben qué? A partir de ahora les voy a hablar en femenino- dijo con mucha seguridad -espero que no les importe, ya que son la mayoría mujeres, y porque… bueno, porque aquí vinimos a jotear. En ese momento pensé: estoy en el lugar correcto.

El curso era teórico y práctico; en una clase hablábamos de vestimenta prehispánica o de expresión corporal, en otra aprendíamos a caminar en tacones (o correr en caso de que llegue la policía, porque bien se sabe que a las primeras que quieren agarrar son a las travestis). En fin, un curso  multidisciplinario  y fuera de lo común, que cambió mi manera de ver el drag.

Le hice esta entrevista a la Institutriz, ahora mi mamá drag, Alberta Cánada (Alberto Patiño), para profundizar en algunos aspectos que me parecieron muy importantes del curso de “Dragtivismo y Alta postura”.

León: Te dije que no iba a hacer preguntas básicas como ‘¿Cuál es tu peluca favorita?’ Aunque ahora que lo pienso, nunca te he visto con peluca.

Alberta: Casi nunca uso pelucas por que tengo el cabello largo y para mí siempre ha sido un gesto de rebeldía tener el cabello largo, con mi pelo hago muchas cosas, me hago peinados, lo pinto, es como una extensión de mi cuerpo que utilizo mucho. Sólo uso pelucas rubias y lo hago para burlarme de la gente que se quiere blanquear. Tampoco me rasuro las axilas ni las piernas por que no siento que aporte nada a mi personaje.

León: ¿Qué querías ser de grande?

Alberta: Artista. No me importaba mucho qué tipo de artista, sólo sabía que quería ser artista. Primero me fui por el dibujo y pintura, después empecé a hacer danza, luego quise hacer música, al final el teatro me gustó porque toca varias de las expresiones artísticas que me interesan.

León: Me gusta mucho decir que tomé un curso de drag en la UNAM, y la gente se sorprende cuando lo digo ¿cómo te sientes de haberlo logrado?

Alberta: Para mi fue una sorpresa, por que, aunque tengo una trayectoria muy amplia, no tengo un reconocimiento oficial como un título universitario y mi taller se centraba más en el tema social que en cuestiones técnicas. A mí no me interesa formar dragas que dominen técnicas de maquillaje porque para eso hay otros espacios y muchos tutoriales. Más bien platicamos de machismo, clasismo, homofobia, derechos de las mujeres, serofobia, de distintas problemáticas que atraviesan a todos, de arte y cultura con el pretexto del drag. Ayudó mucho que el objetivo de la Unidad de Vinculación Artística de la UNAM es impulsar talleres con una naturaleza “no formal” de la educación artística, pensados para un público heterogéneo.

Me da orgullo porque sienta un precedente, mi carrera se forjó en la calle, entonces abre una brecha para personas como yo, que estamos incidiendo en estos temas desde lo cultural. He trabajado en muchas universidades con mi personaje drag, sin embargo es la primera vez que se abre un espacio oficial, en el que se imparte un curso teórico y práctico de una forma de arte sobre la que no existen libros de texto.

León: Cuando vi el temario el primer día de clases quedé impresionado, creo que a veces pensamos que el drag es algo muy superficial. No creo que hayan muchos precedentes de un curso de este tipo, ¿cómo lo construiste?

Alberta: A través del análisis de mis experiencias, mi meta era explicarle a alguien que no tuviera referentes sobre el drag, cómo llegué a hacer el trabajo que hago. Entonces había que explicar desde diferencia entre sexo y género, identidad de género, preferencias sexuales, derechos humanos, sociología, antropología, historia del movimiento LGBT+. Luego la parte artística técnica: proyección escénica, expresión corporal, expresión gestual, historia de la moda, performance, básicamente un temario de actor, trasladado al formato del drag. Por ejemplo, hablamos de la comedia a través de la “lengua viperina” que es creatividad para expresarse de manera contestataria sobre discriminación social y no ofender por ofender con tintes racistas o clasistas como algunos lo entienden.

León: Una de las cosas que más recuerdo a diferencia de cualquier otro curso que haya tomado, fue el ambiente seguro que generaste desde el primer momento. En el curso la mayoría eran mujeres cis y sólo éramos dos hombres jotos, ¿por qué crees que fue así?

Alberta: Desde el principio mi intención era que el taller se promoviera sin distinción de género, por que ahí está el mensaje del taller, el drag es un arte libre de estigma y libre de discriminación, cualquiera puede hacer drag. Para mí fue una sorpresa que la mayoría fueran mujeres heterosexuales cisgénero que buscaban en el drag una experiencia liberadora y tenían también un interés de ser incluidas en un movimiento que está contra los estereotipos de género.

Me parece que la presencia de las mujeres enriqueció mucho las experiencias para los hombres que estábamos ahí, pues normalmente las actividades de gays son muy excluyentes. Creo que todas aprendimos a cuestionar los roles de género que nos son asignados pero al mismo tiempo tomar lo que nos guste del rol que sea y aprender a expresarlos a partir del disfrute personal y no de la imposición o del consumo de otro. Aprendimos a masculinizarnos o feminizarnos como cada quien se sintiera feliz.

León: Otra de las cosas que recuerdo mucho es que a las mujeres del curso les costaba muchísimo des aprender las cosas que les habían enseñado, por ejemplo del maquillaje, les costaba mucho exagerarlo, o le temían a verse demasiado sensuales o sexuales, ¿cómo sentiste tu esa parte?

Alberta: Una de mis intenciones era que todos nos confrontáramos con lo que nos han enseñado que significa ser mujer u hombre. El drag que enseño tiene que ver con la explotación de los estereotipos para evidenciarlos de una manera lúdica y sobre todo en espacios seguros, en un grupo que te hace sentir seguridad e inclusión. Y ya después  experimentar colores, tipos de maquillaje, siluetas del cuerpo, tipos de expresión corporal, de expresión de nuestra personalidad y de nuestra sexualidad.

Como lo platicamos en la clase de maquillaje drag, se trata de borrar tus facciones y dibujarte unas nuevas que te gusten y que expresen tu personalidad o que expresen un mensaje que quieras transmitir. Hay que borrarse todo lo que nos enseñaron que está bien o está mal de ser hombre o mujer y dibujarnos lo que nos gusta y lo que nos hace sentir bien, sin importar que al juicio de un tercero parezca bonito, feo o grotesco.

Esa es la mitad del proceso, la otra mitad es llevarlo a la gente. Poder transmitir este mensaje al público es lo más valioso de hacer drag, por eso es que mi pedagogía busca llevarlo a un público, y de preferencia que no sea un público fácil. En lugar de hacer una aparición en un antro a las 2 de la mañana, hacer un perfomance en el Zócalo en pleno día, confrontar la enseñanza con la experiencia colectiva.

León: Una de las prácticas que más recuerdo fue la caminata en tacones, hasta nos enseñaste a correr por si se ofrece, recuerdo que las chavas estaban muy agradecidas con las clases de caminata en tacones y nosotros los jotos aunque la sufrimos más, le agarramos rápido el gusto ¿Qué crees que puede aprender del drag una persona que no es LGBT+?

Alberta: Cuestiones de expresión y desenvolvimiento social y escénico pero sobre todo empatía con todos los que son diferentes, reconocer por ejemplo el privilegio que representa ser una persona cisgénero frente a una persona trans. También los hombres gay desarrollamos mucha empatía por ejemplo con las mujeres trans, el drag te lo puedes quitar. Muchas mujeres trans viven en un estado de vulnerabilidad constante, o tienen que reprimir su expresión para pasar desapercibidas y no sufrir violencias. Literalmente ponerse en los zapatos de otro, o los tacones en este caso. Asumir una postura crítica ante muchos temas, identificar cuándo estamos siendo opresores y oprimidos.

León: Hay quienes critican al drag por perpetuar los estereotipos de género.

Alberta: Creo que es diferente perpetuar un sistema que nos oprime y apropiarse de él para evidenciarlo y combatirlo. El drag viene de una lucha de hace muchos años para cuestionar, para incomodar, para rebelarse, para liberarse. Hay un drag que se queda muy corto y en la complacencia de la mirada masculina, también tiene mucho que ver para quién se hace. Hay muchos tipos de drag, y tal vez el problema está por ejemplo en los concursos en donde el premio se le da a la más bonita y no a la que tiene un discurso verdaderamente creativo o transgresor. Sigue siendo transgresor que nosotros como hombres nos apropiemos de esos estereotipos femeninos pero lo valioso es el mensaje que se pueda transmitir.

El drag no es en sí misógino, pero sí puede haber drag misógino como puede haber gays homofóbicos; por eso es importante ir más allá del show y la escena y verdaderamente aprender de la historia.

León: Yo definitivamente me siento diferente después de haber hecho drag, aunque no he tenido oportunidad de hacerlo de nuevo, cuando me siento inseguro me imagino en unos tacones y me ayuda mucho ¿Notaste un antes y después en tus alumnas?

Alberta: Sí, definitivamente, las que llegaron muy serias y tímidas al final se soltaron, encontraron su estilo particular para expresarse, siento que agarraron mucha seguridad. También se construyó un ambiente seguro y de mucha empatía y tolerancia entre nosotras, por ejemplo la cuestión de ayudarnos entre nosotras antes de salir a escena, que es una cosa muy del teatro. La parte técnica también mejoró mucho, los maquillajes, el caminado, la expresión de todas.

León: ¿Qué experiencias positivas te dejó el curso?

Alberta: Sobre todo que era una apuesta institucional, la institución quedó muy satisfecha con la experiencia. Aprendí mucho de la heterogeneidad del grupo. En otro tipo de cursos los alumnos tienen más en común, y es uno de los beneficios de que el curso se origine desde una institución como esta, hay un alcance a un público más diverso. También el uso del personaje drag me da muchas posibilidades de romper con la estructura vertical de la enseñanza; en algún momento yo era una más del grupo. Me gusta la experiencia de aprovechar una tendencia que es el drag como la excusa para enseñar sobre temas de activismo, sexualidad, género, moda, arte y cultura. Las personas que llegan a un curso como este, llegan más receptivas y tienen de entrada una disposición a hacer cosas diferentes.

León: RuPaul dice “Every time I bat my false eyelashes, I’m making a political statement”, ¿crees que que el drag sigue siendo político?

Alberta: Yo creo que depende mucho quién lo haga. Para estas drag queens súper famosas como RuPaul, me parece que no es suficiente con ser bonita por que ahora ya forman parte de un grupo privilegiado que explota el drag en términos comerciales. Ser bonita no es un talento, porque hay quien puede pagar para que la maquillen o que la vistan, entonces no es suficiente. Lo político viene desde una postura social e ideológica ante la opresión. Sin embargo, para mucha gente y en muchos contextos sigue siendo muy político y muy valiente hacer drag, por ejemplo fuera de las grandes ciudades.

León: Hay quien cree que el drag debe limitarse a la clandestinidad ya que ese es su origen, ¿qué opinas de esto?

Alberta: Para mí el drag es una herramienta artística de expresión, no creo que ninguna forma de arte se deba limitar a ningún medio ni a cierto público. Sacarlo de la clandestinidad no lo hace mejor ni peor, lo hace diferente y en todo caso lo enriquece. Por mi formación escénica yo veo al drag como un subgénero de la interpretación dramática y creo que debe ser analizado, debe ser profesional, con el objetivo de profundizar en este conocimiento y explotar sus posibilidades y no sólo se limite a hostear en antros.

León: Últimamente he buscado libros y teoría sobre el drag. Hay algunas buenas novelas que abordan el tema, tenemos películas históricas y libros muy buenos pero más bien de registro y de memoria. ¿Crees que debería haber una teoría drag?, ¿quienes deberían escribir y teorizar estos temas?

Alberta: Creo que es problemático precisamente cuando quienes escriben o teorizan son solamente personas que tienen cierto privilegio y que no hacen drag o lo hacen desde una posición muy cómoda sólo para divertirse; no está mal hacer drag sólo por diversión, pero el origen del drag es sobre todo de personas que lo hacían por que no tenían otra fuente de trabajo. Para muchas personas el drag es una forma de vida, entonces cuando los académicos se apropian de estos estudios, le arrebata a alguien la oportunidad para contarlo desde su realidad y se genera una imposición de estándares para su validación. Creo que el drag debe socializarse y discutirse, deben escucharse diversas voces desde su experiencia en primera persona, pero hablar de una teoría abre la puerta a ser sujetas a una validación y eso sí me parece contradictorio al drag que es diverso, es abierto y es disruptivo. No somos objeto de estudio, somos artistas.

León: Recuerdo que en las clases hacías énfasis en que la presencia del drag en el espacio público lo transformaba por completo, ¿podrías hablarme de ello y del efecto que tiene en ti ser observada en drag en contextos cotidianos, fuera de las zonas de tolerancia?

Alberta: Salirse de los espacios comunes y entrar a espacios públicos implica una exposición y una vulnerabilidad en muchos niveles: físicamente, emocionalmente, hasta en un nivel público, porque te puede ver alguien que te conozca, por ejemplo. Es un acto arriesgado y para mí esa es la rebeldía. En esos momentos yo soy la única persona responsable de mi seguridad y eso es muy importante. El drag también protege, porque impone, por la belleza o por lo extravagante o por ser llamativo. Se forma una barrera en donde la gente generalmente entiende que estás haciendo alguna actividad creativa o artística. Te pueden llegar a gritar algo o hacer algún gesto, pero incluso hay una barrera física, la gente que se acerca es para pedir una foto o algo así. Sí, es una circunstancia de riesgo finalmente, pero también es cuando hay un mayor impacto. También hay que hablar de que la gente lo permite, porque sabe que es casi un disfraz que se puede quitar y vuelves a ser “hombre”. Lo que la gente no perdona es, por ejemplo, a las personas trans, hay mucha transfobia y misoginia. Hay dragas que mientras más masculinas y varoniles sean fuera del drag más se les aplaude y eso también es problemático.

León: Me gusta la idea de colarnos a donde somos incómodxs. Ahora que el espacio público es virtual debido a la pandemia ¿Crees que es importante la apropiación también del espacio virtual?

Alberta: Sí porque al final es una extensión del espacio, que aunque no es convencional, ahora tiene un gran auge y no está tan explorado. Las reglas de convivencia se hacen más flexibles y en otros casos se acotan. Se puede llegar a otros públicos que si no fuera por la situación virtual no te podrían ver, pero de nuevo no hay que limitarse a los espacios convencionales o de tolerancia, incluso en el marco virtual. Tampoco hay que olvidar el espacio real y material, la razón por la que ahora están sufriendo muchas dragas que trabajaban en los antros es por limitarse a esos espacios,

León: Drag, draga, vestida, travesti (nunca trasvesti)… ¿Qué puede aportar el drag mexicano frente al drag mainstream que estamos acostumbradxs a consumir?

Alberta: Son realidades diferentes, es como el teatro, la danza y la música. Tenemos diferentes referentes, esa es nuestra aportación al drag. No debemos aspirar a hacer lo que se está haciendo allá, nuestros ingresos son diferentes, nuestro bagaje cultural es diferente, incluso la discriminación y el racismo son diferentes en Estados Unidos. Algunas categorías estéticas pueden ser universales y también tenemos cosas en común como la homofobia y la transfobia. Hay una historia del drag mexicano que es muy ignorada, existe mucho antes de que llegara el boom de RuPaul. Tenemos, por ejemplo, un lenguaje muy rico, que se ha nutrido también de muchas culturas. Hay cosas muy mexicanas como el albur, el doble sentido, la poesía o la musicalidad. La música del drag que se está haciendo acá es muy referencial a lo que se hace en Estados Unidos, por ejemplo, siendo que hay una cultura riquísima de la música de protesta o de cabaret en México. No tenemos nada que pedirle al extranjero, creo que tenemos que hacer un ejercicio de autoconocimiento y explotar las cuestiones locales sin llegar a la caricaturización.

León: Durante la pandemia, el drag se ha visto particularmente golpeado por la falta de espacios o eventos, lo que también ha evidenciado la precariedad de esta forma de expresión artística ¿Crees que las comunidades LGBT+ podamos hacer algo para respaldar a nuestras dragas?

Alberta: Tiene mucho que ver con nuestras formas de consumo, pero de entrada hay que exigir mejores condiciones laborales. Por ejemplo, la gente que está ahora haciendo porno por internet, de alguna manera les ha resultado tener un esquema autogestivo y no depender de un tercero para vender sus contenidos. Es el problema de que el drag se limite a los antros y al consumo del alcohol y que sea una actividad secundaria dentro del ambiente nocturno. Hay que valorar el drag por sí mismo, y verlo en otros espacios, en otros horarios. También hay que buscar incentivos del gobierno y de instituciones culturales que nos ayuden a construir algo para nosotras y no sólo hacer colaboraciones para terceros, por ejemplo.

León: De las cosas que más disfruté fue aprender a “hechizar”, hacer que algo barato se viera costoso, “hechizar” me gusta mucho como término porque creo que resume muy bien lo que es el drag y habla también de la magia. Te agradezco Alberta por estos minutos de buena plática y por los hechizos.

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León Daniel (Ciudad de México, 1987), es arquitecto por la Universidad Nacional Autónoma de México. Obtuvo el diploma al mérito por la tesis Cineteca Morelia, un espacio para el cine. Cuenta con estudios de especialización en museografía por el MUNAL e Intervención de Arquitectura Contemporánea en Contextos Históricos por la ENCRyM. Ganó la medalla de bronce en la XV Bienal Internacional del Cartel en México. Participa activamente en AHF México como voluntario, haciendo trabajo de campo en campañas de prevención y detección del VIH desde 2018. Actualmente desarrolla actividades de gestión cultural enfocadas a comunidades LGBT+.

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Oráculo Transfeminista: En busca de feminismos donde seamos posibles

Escrito el 19 de agosto del 2020, por Analuchx.

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Te damos la bienvenida a nuestro Oráculo Transfeminista, hecho pensando especialmente en feministas que estén enfrentando situaciones de tensión, violencia o exclusión en espacios del movimiento donde esperaban sentirse abrazadas, abrazades y en comunidad. Quienes lo creamos hemos vivido  diferentes exclusiones al interior de los feminismos por ser trans o transfeministas, con este proceso creativo hemos intencionado sanar esos dolores personales que sabemos son también colectivos.

Juntamos nuestra magia, sabiduría interna y amor para crear esta luminosa guía, deseando que sea útil para más personas y procesos que compartan  nuestra apuesta por feminismos interseccionales, donde podamos ser libres de ser quienes somos. Cada carta nace de las experiencias, aprendizajes y estrategias de resiliencia transfeminista de sus protagonistas. El espacio amoroso de creación fue el 1er MiniTaller de acción y reflexión transfeminista: Cómo debatir los TERFismos sin usar las herramientas del amo?

Hicimos parte de esta experiencia  14 activistas trans y aliadas cis que atravesamos fronteras temporales y espaciales para encontrarnos, tejer afectos y seguir creando feminismos que reconozcan, valoren y celebren a las personas trans, sus existencias, sus luchas y aportes a los feminismos. Para nosotres y nosotras la transfobia, así como la misoginia, la lesbofobia, el racismo, el capacitismo, el clasismo, la exclusión de las compañeras trabajadoras sexuales, no deberían tener cabida en los feminismos. El Feminismo Negro nos mostró que estamos cruzadas por múltiples opresiones, por eso nuestra apuesta está en crear transfeminismos capaces de cruzar y aunar las luchas, incluyendo también a otros seres y a la madre tierra.

En este contexto y con estas motivaciones nace este Oráculo Transfeminista. Conéctate con él, disfrútalo, compártelo, inclúyelo en tus reuniones, léetelo con tus amigues y ponlo en práctica!

Ideas para consultar el Oráculo Transfeminista

Como todo Oráculo, este busca conectarte con tu propia intuición, magia y sabiduría, sus mensajes ayudan a abrir el camino hacia las respuestas que habitan en tí,  que a veces cuesta escuchar  porque nuestra mente suele hacer mucho ruido, sobre todo cuando enfrentamos situaciones emocionalmente difíciles.

Para empezar, te recomendamos buscar un espacio en calma, encender una velita, respirar largo y profundo llevando las manos a tu corazón y meditando la situación para la que buscas una guía. Luego elige al azar tu carta. Puedes tener contigo lápiz y papel para escribir o dibujar las cosas que más te resuenan de su mensaje. También puedes hacer la lectura del Oráculo junto a tus amigas y amigues, haciendo la pregunta en voz alta o mentalmente y luego sacando la carta al azar y compartiendo con ellas y elles las ideas y emociones que te surgen.

Como el Oráculo está por ahora en versión digital puedes:  Escribir en 14 papelitos el nombre o número de cada carta, meterlos en una bolsita, revolver pensando en tu pregunta y sacar una. También podrías imprimir las cartas, barajarlas mientras piensas tu pregunta y elegir una al azar. O ensayar la versión GIF que está disponible en nuestras redes sociales.

Descarga y comparte libremente

Puedes descargar la versión PDF en este enlace. Nuestro “Oráculo Transfeminista” está bajo la licencia de Creative Commons Atribucion-No comercial-No derivadas, esto significa que puedes descargarlo, compartirlo, imprimirlo, regalarlo, difundirlo en tus redesde forma libre y gratuita, conservando los créditos de Mujeres Al Borde. No puedes venderlo,comercializarlo, ni  modificarlo. Si quieres traducirlo a otro idioma escribenos a contactamujeresalborde@gmail.com estaremos felices de que más personas lo conozcan y utilicen!

Equipo Creativo 

Gracias al bello Equipo creativo y amoroso que ha materializado este Oráculo! Deseamos que su magia vertida en este Oráculo acompañe muchos viajes, aprendizajes, reflexiones y prácticas transfeministas 🙂

Les mencionamos en el orden de aparición en cada carta: Urkito Gato, (Zaragoza -España), Stef ( Urano- Argentina), Elizabeth García (San Jose- Costa Rica), Concha Armas (León-Nicaragua), DABY (Neiva- Colombia), Paula Sofia (Guatemala), Chakala, (errando por Abya Yala), Barbara Delgado (Panamá), Michel (Santiago, Chile), Ana Lucia (Santiago, Chile), Maya, Gia y Magda Pola (Bogotá), Nany Guerrerx (Sur de México), Paule Cardenas (Manizales, Colombia), Nayra (La Paz-Bolivia). Diseño del oráculo: Ana Lucia Ramírez – Mujeres Al Borde. Colaboración en el diseño: Michel Riquelme

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MUJERES AL BORDE somos un equipo artivista y transfeminista, de disidentes de las normas del género y la sexualidad, que hacemos de nuestro deseo nuestra revolución. Activamos cambios desde la experiencia artística en colectivo, capaz de recuperar nuestra voz, imágenes y narrativas propias, para hacer visible y posible el mundo libre y justo que soñamos. También desde la educación popular expresada en los poderosos y bellos espacios de la micropolítica: el cuerpo, las emociones, la memoria personal, el amor, el placer, lo cotidiano; Y de los procesos de autocuidado y cuidado entre activistas, la alegría, la sanación y la vida digna para l*s activistas, fortalece nuestros movimientos y hace sostenibles nuestras luchas colectivas.

https://mujeresalborde.org/

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Obito travesti- un videoperformance de Eunuka Posporno

Óbito Travesti es un videoperformance de la colectiva Eunuka Posporno en el que mediante actos sexuales ritualizados, lxs performers expían los mandatos de género y las violencias que acechan a quienes los desobedecen. Desde la furia, lxs artistas nombran las violencias, los miedos y las culpas que cada día el orden patriarcal inflige sobre las corporalidades feminizadas y buscan venganza contra los mandatos de la domesticación. 

Óbito travesti from Eunuca Posporno on Vimeo.

Eunuca es una colectiva accidental ubicada temporalmente en la ciudad de Medellín. Indaga los cruces entre transfeminismos y antiespecismos usando la pospornografía para evidenciar los hallazgos y cuestionamientos resultantes de sus exploraciones. Desde sus inicios en 2014 sus creaciones han denunciado la violencia que resulta de los diferentes sistemas de dominación estructurales como el cisexismo, el colonialismo, la transfobia, el especismo y la destrucción del medio ambiente a través de acciones performativas o la proyección de estas, principalmente, en espacios públicos y no- convencionales.

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¿Qué se siente acompañar a una persona que transiciona?

Este texto surge de correspondencia con una amiga, en la que intento responder cómo he vivido la transición de mi esposa. Todo lo que aquí digo es producto de mi experiencia, que no necesariamente se parece a otras.

Te confieso que tu correo anterior generó un temblor casi imperceptible desde fuera pero movió todo de lugar adentro. Las preguntas que me haces sobre la transición de L., si bien son las mismas que otros amigos me han hecho, me generaron una sensación inquieta. Pasé por días tristes, sintiéndome un poco perdida, hasta que encontré de nuevo mis Nortes. Mis Nortes son pensadoras y escritoras como Adrienne Maree Brown, Audre Lorde, bell hooks, Gloria Anzaldúa, Lorena Cabnal, la Cusicanqui, por mencionar algunas. Ellas hablan del amor como una potencia que se revela en la transformación, del placer propio como poder y como camino de acción. Hablan también de la sanación como acto político enraizado en lo ancestral; y consideran que lo indeterminado o queer es poderoso. Todas estas ideas resuenan dentro de mí: me considero una persona libre, sobre todo en mis afectos y en mis placeres. Pero, a veces, también mi libertad y yo nos asustamos. Es difícil acompañar una transición, si bien el camino es hermoso.

Obra de Liliana Ang

Hay días y días.

Hasta ahora, hemos gozado de un proceso muy privado, y eso nos ha tenido muy protegidas. Hemos podido criar concentradas en nosotras, manteniendo pocos espacios de contacto con el mundo. Estos tres años han sido una buena cantidad de tiempo para entender la transformación, sanar lo que duele y acompañar este proceso, que es lo que me toca.

Hay días en que es desgastante sentir las emociones que genera un proceso así: su duda o miedo, mezclados con mi inseguridad o mi rabia. Creo que una parte de transicionar es sanar. En el movimiento de la transición se descubren heridas emocionales, causadas por no haber podido ser quien se es desde el principio. A su alrededor han crecido como maleza la culpa, el miedo, la soledad, la desesperanza. El movimiento lo descubre todo: las heridas tienen que airearse, recibir el sol, limpiarse con agua. Imagino que cuando se transiciona joven duele menos que hacerlo a los 37 años. Creo que por esto, entre otras cosas, es tan importante crear un ambiente tranquilo y de apoyo para las infancias y adolescencias trans.

Cuando se acompaña una transición a veces hay que limpiar heridas. La relación, elástica como un puente que une dos personas, recibe el peso de los cuidados. Los cuidados pesan en el cuerpo y en las relaciones.

Hay días en que es muy difícil; algo se desajusta y no entiendo qué. Hay días en que me doy cuenta que sus gestos están cambiando y tardo en reconocerle. Ella va cambiando físicamente, por momentos muy rápido o lento, en otros parece estancarse. En este movimiento permanente hay cosas que me gustaban y que desaparecen; algunas que no me gustaban desaparecen también y nuevas emergen. Surgen torpemente como todo lo que nace, a veces con muchos aspavientos, otras veces naturales. En ocasiones, aquello que emergió desaparece después. A estos ritmos naturales me he acostumbrado.

La despedida de las cosas que me gustaban fue dura. Por ejemplo, cuando dejó de ser «varonil» me costó mucho. Yo creo que siempre extrañaré su barba y una especie de timidez varonil que poseía y que me cautivó cuando le conocí. Estos cambios no se dieron de un día para otro. Un día me di cuenta de que hacía tiempo que ya no era como yo pensaba. Simplemente estuve triste un tiempo largo; poco a poco pasó el sentimiento. Luego ya estaba enamorada de otros aspectos de ella, cosas nuevas. A veces tengo la sensación de haberme enamorado de otra persona, aunque sean la misma. No expresan la timidez de la misma manera, aunque ambxs son tímidxs. En sus gestos, en sus formas de vestir y de hablar son diferentes. Ella se ve libre ahora, y veo claramente que antes no lo parecía.

No sirve de mucho hacer esta comparación entre una y otro, porque normalmente la transición se siente más como un fluir de olas. Una serie de transformaciones pequeñas; cosas que aparecen y desaparecen siguiendo un ritmo propio, natural.

Obra de Liliana Ang

Acompañar una transición se parece al acto de maternar, en tanto se cuida a alguien y una se implica en todos los niveles. Como dice Alejandra Eme Vázquez, cuidar es poner el cuerpo. Si lo hago por periodos largos es fácil perder el sentido de quién soy: qué necesidades tengo, qué me causa placer o cuándo necesito descanso. Aún cuando lo sé, a veces no tengo el tiempo o los recursos para atenderme, no encuentro apoyo o me causa culpa cuidarme. Caminar junto a una transición no es maternar, pero implica tanto que temo perderme a mí misma en el camino. No quiero sentirme atada a la relación, vacía de mí, acompañando una revolución transformativa tan potente.

La manera que encontramos para evitarlo fue abrir la relación. En medio del oleaje, aseguro mi libertad entendiéndola como autonomía sobre mi cuerpo y mi persona. Encontré esta forma para alejar a los fantasmas que imponen un hasta que la muerte nos separe. Permanecemos juntas por decisión, porque la compañía de la otra nos da felicidad; no por costumbre ni obligación. Prefiero habitar un no saber en la oscuridad que huele a verdad. Hasta ahora, esta forma de libertad nos ha funcionado. La ejercemos responsablemente, apoyándonos en la comunicación y como ejercicio de honestidad constante.

Pero ante tanto cambio es natural que surja la pregunta que enuncias: ¿qué nos hace ser nosotrxs mismxs? En las sensaciones que me despierta esa pregunta se reúnen mis experiencias de los últimos años: la maternidad, la transición de mi pareja y un cambio de país. Siempre he confiado en la comicidad y brevedad de La Agrado. Yo matizo sus palabras diciendo que uno sabe cuando se acerca a quien uno verdaderamente es. El cuerpo lo dice. Me gusta mirar fotos de personas antes y después de transicionar. En las segundas, suelo encontrar una seguridad de la existencia que se expresa claramente en el cuerpo. El brillo en la mirada y la anchura de la sonrisa no se fingen. Sé que la transición de mi pareja la acerca a quien ella es. También sé que antes de y durante el proceso, ella sigue siendo. Ahora es más ella, es distinta y la misma a la vez. Su camino de libertad nos ha enseñado mucho.

Obra de Liliana Ang

Yo acompaño el caminar de mi pareja mientras atravieso mi propio proceso: todo lo que implica re-conocerla. Por cierto que esto es complicado de abordar: es la primera vez que lo pongo en palabras de forma cuidadosa y exhaustiva. El puente, el peso, el dolor de la herida y el proceso íntimo de reconocerla implica una serie de malabares emocionales de dificultad avanzada. Los años que pasé en terapia (antes de conocerla), el amor que nos tenemos y nuestro compromiso con el trabajo interior son valiosas herramientas, así como fuentes de paciencia. Pero puedo decirte que el acompañamiento no es fácil, en el proceso enfrentamos demonios internos, inseguridades y dolores vivos, en un mundo que ya de por sí exige mucho equilibrio para hacerle frente cotidianamente.

En el plano sexual, hasta ahora no ha habido mucho cambio. Sé que algunas personas trans enfrentan disforia si performan sexualmente como antes, pero no ha sido el caso de mi pareja. (Lo cual no implica que no ocurrirá.) Hasta ahora seguimos disfrutando su pene, pero no lo considero imprescindible. Siempre he sido una persona libre en lo sexual y la voz autorizada para decidir sobre mi placer. Hemos atravesado ajustes y etapas, eso sí. Porque la atracción sí cuenta, y mucho. En el océano del cambio hay días y días para el deseo: existen periodos de sequía, luego llegan las lluvias y hasta inundaciones.

También me preguntas si yo ya sentía atracción por mujeres desde antes y la pregunta me puso a temblar ante la dificultad de articular mis evasivos gustos. Desde que tengo memoria, habito un territorio incierto. He renunciado a etiquetarme, pero soy consciente de la ambigüedad. Hasta ahora, no me había interesado tener una relación de pareja con ninguna mujer. He tenido encuentros, pero en el plano de lo real siempre me gustaron los hombres. Esto también es complicado: me atraen las masculinidades no heteronormadas, disidentes, divergentes.

En todo caso, creo que cuando renuncias a las etiquetas, todo se vuelve un caldo orgánico con cosas que emergen y se sumergen de manera natural, viva. Y eso, para mí, se siente cómodo; o al menos ahí he aprendido a estar y a ser.

Las imágenes que acompañan este texto son parte de una herramienta de autonoconocimiento en forma de baraja de 50 cartas en torno a las transformaciones, la libertad y las relaciones. Esta especie de tarot amoroso fue desarrollada por la autora. Algunas de las frases que aparecen en las cartas provienen de reflexiones de la artista y activista trans Lía Sirena.

 

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Mi nombre es Rosario Miranda

por Dani Curbelo

Este corto del año 2019 no sólo es un homenaje a una mujer que se enfrentó a una gran cantidad de obstáculos y dificultades por ser quien era, también es una denuncia a la situación de muchas personas trans mayores ya fallecidas a las que nunca se les ha reconocido sus identidades.

Rosario Miranda (1937-2004) vivió bajo la dictadura franquista en un pueblo de Tenerife (Islas Canarias) llamado Buenavista del Norte y se dedicó toda su vida a la ganadería y la agricultura. En un contexto rural y una época tan represiva muy poca gente en el pueblo la reconocía como la mujer que fue. La falta de información y referencias hicieron creer erróneamente a muchas personas que Rosario fue un «hombre travestido». En el año 2002 el director canario David Baute rodó una película documental sobre la vida de Rosario, que ya está online en Youtube, y también apareció mencionada en el libro «El látigo y la pluma» (2004) de Fernando Olmeda, una obra sobre la represión del franquismo a la diversidad. Sin embargo, en su lápida aparece un nombre que no le corresponde. Esta es la historia de Rosario, un claro ejemplo de resistencia y valentía y una referente trans canaria. Que no caiga en el olvido nunca.

«Mi nombre es Rosario Miranda» from Dani Curbelo on Vimeo.

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Dani Curbelo (Tenerife, 1995) se graduó en Bellas Artes en la Universidad de La Laguna en 2017 y en estos años ha participado en diferentes exposiciones y encuentros dentro y fuera de la Isla, colaborado en ediciones y promovido varios proyectos artísticos y audiovisuales como la dirección del documental «Memorias Aisladas» (2016) o la publicación «Entre Líneas» (2017). Desde 2019 cursa el Máster Universitario en Estudios de Género y Políticas de Igualdad de la Universidad de La Laguna. Su trabajo está vinculado con su situación y experiencia personal así como con problemáticas concretas, constituyéndose y transitando, desde una perspectiva transfeminista, anticolonial y disidente, dentro de los indefinidos marcos de lo interdisciplinar.
En 2018 participó en el congreso «¿Del otro la’o?: perspectivas y debates sobre lo cuir» de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y en el primer congreso internacional de Artes Escénicas y Diversidad celebrado en el Centro de Arte Párraga en Murcia. También ha colaborado con instituciones como El Palomar, LEAL.LAV y Tenerife Espacio de las Artes (TEA), donde en este último caso ha sido coordinadora de los programas de pensamiento crítico “¡Autonomía! ¡Automatización”!, “de/tra(n)s: fronteras, cuerpos trans y (contra)archivo de los sures globales. herramientas queer/cuir ante las experiencias del sexilio” y “Rituales del Caos”. En el año 2019 compartió junto a la artista y performer Celeste González una residencia de creación en La Poderosa Espacio para la Danza y sus Contaminantes (Barcelona), con quien ha continuado creando desde la disidencia sexual y lo performativo.

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TRANS*ITO

por La Sebas

A los tráns*itos lo puedo situar dentro de la lógica de la virtualidad, entendiendo primero a lo virtual aquí como un conjunto o un cuerpo complejo y en potencia, que demanda constante y perpetuamente una efectuación o actualización para hacerse presente.

La disposición perpetua de nuestro cuerpo-espacio determina las cualidades de nuestro trans*ito: una realización permanente de nuestras formas y viceversa, procesos de tensión constante entre la realización actual de nuestras formas con nuestro desconocimiento del futuro y nuestra capacidad propositiva.

El trans*sito no es solamente individual: nos trans*formamos y trans*formamos nuestro entorno a medida que este se trans*forma y nos trans*forma.

El confinamiento por covid-19 actualmente forma parte de nuestros trans*itos y junto con los otros detonantes de nuestros contextos: ¿Qué indicios y evidencias están presentándose en mi/nuestro cuerpo?

#TecnologíasAfectivas #Hipercuerpo

TRANS*ITO from Sebastián Guevara on Vimeo.

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Sebastián Guevara, 1998, CDMX. Prioritariamente exploro mis propias posibilidades creativas a través de mi propio cuerpo y estas las vínculo con otros medios como el video, la animación 2D/3D, el dibujo, la autopublicación, entre otras manifestaciones dentro de la digitalidad como el net.art y la realidad aumentada.
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Bob Flanagan debería estar muerto

Imagen tomada de https://lalulula.tv/. Sheree y Bob vestidos de novios. Ella lleva una rosa en la mano, él, en modo esmoquin, una camisa de fuerza de cuero. No trae pantalones, muestra su pene y testículos. Está conectado a un nebulizador.

Por IB

«40 años han pasado y Bob sigue por aquí,
lo atan por los tobillos y lo cuelgan cabeza abajo.
Una vida de infecciones con pulmones repletos de flema,
la FC* ya lo hubiera matado si no fuera por el SM*».
Fragmento de canción de Bob Flanagan tipo Disney

*Fibrosis cística-quística/ SadoMasoquismo

 

En Bob Flanagan la vida es simple, fluye de lo público a lo privado sin prejuicio. En este documental se relatan las expectativas y cotidianidades de una vida ligada al dolor crónico en un tono muy lejano al sufrimiento, sin olvidarse de él. Con un pronóstico de vida de unos meses, Flanagan vivió 44 años decidiendo desde muy niño colgarse más allá de las crisis y las visitas al hospital, controlar algo de lo que pasaba en su cuerpo.

Junto a su pareja, Sheree Rose, hizo una mancuerna de vida en donde se volvieron copartícipes continuos de su obra. Mucho que aprender en este registro donde se habla sobre sexo, respeto, consenso, muerte, crisis y todo, absolutamente todo, parece ser natural. Como lo es.

El documental completo lo encuentran en lalulula.tv (a quien además le pueden donar para que sigan con esta labor de seguir subiendo cosas chulas):

Enfermo: Vida y muerte de Bob Flanagan, Sumermasoquista
Sick: The Life & Death of Bob Flanagan, Supermasochist (1997)
Dir. Kirby Dick
1h 30min | Documental | 1997 (USA)

Enfermo > vida y muerte de Bob Flanagan

 

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Entre Metales y Nahuales

Por Erika Bülle

Erika Bulle sentada en una especie de escenario realiza un performance, al fondo una proyección de una cabeza humana iluminada con el texto: «La ciencia ha evolucionado ayudando a los pacientes a rehabilitarse con logros sorprendentes».

Fotografía de Josué Barrera.
Performance: Corpore Vulnere
Festival Extra!
XTeresa, CDMX, 2019

Los mitos prehispánicos aztecas hablan sobre la existencia del nahual, el gemelo del alma que todos tenemos y que llega en el momento de nuestro nacimiento, este nahual toma la forma del primer animal que pasa por la puerta del lugar donde se está llevando a cabo el alumbramiento.

Nací en la calle de Dante, en Polanco en una pequeña clínica con el nombre del mismo escritor “Clínica Dante”, la posibilidad de que pasara un animal por la puerta era casi nula, sin embargo varios años después regresé a buscar la clínica para ver su ubicación exacta.

La sala de parto se encontraba en el tercer piso de la clínica, aún puedo sentir el frío de los metales oprimiendo mi cabeza, aquella que no podía salir; aún puedo escuchar el ruido de mis huesos al romperse, primero mi cadera, después mi fémur y al final uno de mis pies, recuerdo el vórtice de los fórceps entregándome al abismo de la vida, y el casi beso de la muerte que me extendió su mano y me dejó como obsequio un derrame cerebral en mi cerebro izquierdo.

Con los años recuperé la órbita y la visión de mi ojo derecho, el equilibrio tardó un poco más, por lo que frecuentemente visitaba el suelo, aún suelo chocar con la gente al tambalearme cuando camino. La lluvia es ese extraño momento que viene anticipada a los dolores de mi cintura y pierna, aquella que vive reconstruida y es tres centímetros más corta que su par. Las sopas son de mis platillos favoritos, quizás por el reto que implica comerlas sin derramarlas antes de llegar a mi boca, un acto cotidiano se convierte en una gran tarea para algunas personas, generalmente termino de comer salpicada, me parece normal que la gente mire que mi ropa está sucia después de ganarle la batalla al tenedor o a la cuchara, las reglas de etiqueta nunca han sido lo mío.

Mis pulmones también fueron lentos, por lo que a los 19 años se tumorizaron, gran operación aquella. Nuevamente partida en dos, con una huella de 30 centímetros y dos costillas menos, hasta la fecha respiro con dificultad.

Aprender las matemáticas, con trabajos puedo sumar y ocupo mis dedos para mayor agilidad, la lectura se me facilita y también el entendimiento del arte, sin embargo puedo presumir de haber sido una de las niñas más dispersas de mi salón en la primaria y la secundaria, por lo que los maestros siempre se quejaban de que era muy “burra”, expresión amable para no decirme tonta, pero de tonta no tengo un pelo aunque me cueste contar el dinero en la tienda.

Llegué a la preparatoria y luego a la Universidad, alguna vez escuche por la noche a mi madre decir que sería difícil que saliera de la secundaria, eso me mantenía en terror, hasta ahora no sé que me hacía sentir peor, el notar que aprendía de una forma diferente o mi gran corporalidad que siempre estuvo presente.

En los afectos tampoco soy muy buena, me confundo con facilidad, quizás es el miedo de sentir el mismo dolor desde el cuerpo al corazón, quizás no me quiero fracturar más, pero soy reincidente y siempre acabo partida, esperando a ver que parte de mí habrá que reconstruir.

Entre aparatos y metales desinfectados al máximo y en un cuarto cerrado herméticamente de aquel hospital donde nací, se asomaba un pequeño rayo de luz, una pequeña ventana que dejaba ver los árboles altos de la zona de Chapultepec, mi nahual podría haber sido un pájaro que con su canto conmoviera a la muerte y que por ello me dejara vivir, sin embargo la posibilidad de que fuese una hormiga o una araña también es cercana.

Si tuviera que pensar en mi dualidad de acuerdo a mis características humanas, pensaría que un camino de hormigas cruzaba por la ventanita, lo que le ha dado el sentido del trabajo, de la recolección y de protección a mi vida.

yo sí creo en la dualidad del ser, nací bajo el signo de géminis, lo que a veces implica batirse a duelo entre el trabajo de las hormigas y el revoloteo libertario de los pájaros, ambos tienen algo en común y es la tendencia a crear nidos para permanecer cálidos y confortables en los momentos de frío.

Nací por la mañana por lo que estoy segura que las moscas aún no rondaban por el hospital, pero las arañas a esa hora ya comienzan a reconstruir su tejido que la mayoría de las veces se daña por el rocío de las noches.

A pesar de todas estas posibilidades, mi fecha de nacimiento es el 9 de junio de 1969, acompañada y regida por los números 6 y 9, el tonalli, el oráculo azteca me asigna como mi tonal acompañante al perro y al pedernal como mi nahual, quizás el espíritu del sacrificio en mi nacimiento era en realidad una ofrenda a la vida brindada por la mujer cuchillo.

Erika Bulle sentada en una especie de escenario realiza un performance, al fondo una proyección. Una joven a su izquierda parece ayudarla a hacer algo con unos frascos pequeños.

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Erika Bulle. (México) Performer y artivista gorda. Estudia Doctorado en artes y diseño en la FAD – UNAM, trayectoria como performer por 25 años, participando con colectivos como SEMEFO. Participación en los festivales internacionales, Buzzcut en Glasgow Escocia, Perfoartnet en Bogotá Colombia, Rapid Pulse en Chicago, Hommocult en Ciudad de México, Circuitoposporno Bogotá Colombia, etc. Forma y Sustancia en la Ciudad de Guatemala entre otros.

En el campo teórico cuenta con diversas ponencias y conferencias magistrales tanto en México como el extranjero.

Sus temáticas principales han sido la violencia y el uso del cuerpo disidente en la performance.

Contacto: bulleartedelcuerpo@gmail.com

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Yo no hablé, mi cuerpo sí

Descripción de imagen: El bosque. Fotografía de Eréndira Islas.

Por Becca Sueños / Ivelin Buenrostro

No podía moverme. No podía moverme, no pude hablar, no pude quejarme, no pude decir no. No obstante, mi cerebro iba a mil por hora diciendo, pensando que eso no estaba bien, que no lo quería, que no era algo que yo hubiera decidido, que no era algo que yo tenía ánimo de hacer. Pero yo no decía “No”.

Recientemente se nos enseña a decir “no”. Y “No” es “no”. Pero poco se sigue sabiendo del “no responde nada” o “no se ve divertida”. Pareciera que el cuerpo se congela y no hay posibilidad de decir una sola palabra, de poner resistencia. Me pasa que justo cuando pienso en lo que está pasando me pongo estática, como que mi cuerpo deja de funcionar, sólo mi cerebro esta pensando, dejo de moverme y me encuentro abriendo mucho los ojos, como de sorpresa, de susto, no sé porque, bueno un poco, me pasan mil pensamientos por mi cabeza, imágenes, recuerdos, sensaciones… todo en un instante. O me descoloco por completo, solamente estoy medio sintiendo, o no sintiendo nada, estoy ahí como muerta. Quizá no era tan evidente que ya mi cuerpo no estaba participando en nada, quizás tenía que quitarme, pero no sabía bien cómo hacerlo, de alguna manera también al principio yo estaba besando.

No supe bien cómo parar, quizás deba ser más rígida, hablar más fuerte, pararme, alejarme y hablar muy fuerte para que se entienda mi negativa o simplemente no invitar a nadie más a dormir conmigo por que se puede entender distinto. No debo tomar nada, ni hablarle a alguien para salir, al menos no a hombres. Para mí en un momento era evidente que no quería, pero me quedé pasmada y no supe cómo reaccionar, quiero pensar que esta persona seguramente, si me hubiera escuchado decir “para” hubiera parado, estoy casi segura de que hubiera parado.

En fin. No, no es lindo para todas las personas despertar con cariñitos, porque puede haber personas como yo que se sienten invadidas, pero no sabemos cómo reaccionar, no podemos defendernos y no podemos decir que no queremos. No sé que es lo que pasa en mí, no sé por qué mi reacción es tan lenta, torpe y a veces no he hecho nada. Definitivo no me gusta ponerme en esa situación y me choca hablar de esto (no lo hago, porque me apena, me siento como inútil y además no me quiero poner en el papel de víctima, y siento que al contarlo sigue siendo así), me choca ponerme en el papel de víctima porque siento me quita la posibilidad de agencia, pero es en serio cuando digo que no puedo reaccionar, que la mayoría de las veces no reacciono y el cuerpo se queda congelado, y la voz en el cerebro todo el tiempo está pensando que no, eso no es lo que yo quería.

Y lo más que empiezo a entender es que no sólo cada experiencia es distinta, que habría que reconocer y conocer la historia de vida de cada una, que cada contexto es diferente, sino que cada cerebro es distinto, que existimos personas que podemos tender todo un aparato de defensa para apoyar a las demás personas pero somos incapaces de defendernos a nosotras mismas, y que esa no sólo es una reacción aprendida, sino que tiene que ver con cómo está conectado y funciona nuestro cerebro, neurodivergentes que nos llaman. Y no voy a especificar mi neurodiversidad, simplemente que he sido incapaz de defenderme tantas veces y que ahora lo digo porque sé que hay más que se juzgan y les juzgan porque no han podido pero han tenido exactamente los mismos pensamientos y sentimientos que describo ahora.

Nunca he sabido si quizás el haber vivido violencia sexual de niña y en casi toda la historia de vida ha influido mucho en esa forma de actuar, pero no me queda claro, hay mujeres que se sobreponen y pueden gritar y reaccionar y decir “NO”.

Escribir esto me apena y me acusa mucho conflicto, jamás escribo sobre esto, me genera ansiedad leerlo en mis páginas, me da horror el que alguna vez alguien me lea, sepa de las historias con los abuelos, el médico, el primo, el amigo y que yo no hice nada desde los 5 años hasta los 28 años y ahora a mis treinta y tantos… cada historia de vida es muy distinta, cada una de mis historias son distintas, mis sentires, mis no sentires, son distintos en cada momento. Sé que necesito dejarles atrás y poner un alto consistente. Eso necesito, dejar de ponerme en este papel de ya no poder hacer nada, mover mi cuerpo, forzarle a reaccionar, que el peso de la educación de “saluda y permite el abrazo y beso”, “no seas grosera, es tu familia”, “ahora te aguantas para qué andas dando falsas señales”, solo por decir algunas cosas, bueno quiero dejarlas atrás. Quiero que me responda el cerebro. Doy talleres, terapias, hago crianza, hablo de autoconocimiento, de poner límites, de defendernos, doy acompañamientos, consejos, hago materiales para entender que estas situaciones no son normales, pero no puedo reflejarlo conmigo. Como que es más fuerte que yo y me tiene harta, creo que me veo fuerte lo suficiente, la gente me ve a sí, me lo ha dicho. Dueña de mí, de todo lo mío y me siento así, solo a veces no sé qué pasa pero mi cerebro no logra hacer reaccionar a mi cuerpo y este no estimula respuesta.

Suelo ser una mujer fuerte, suelo ser independiente, aguerrida. Y ni toda esa fuerza de lucha, incluso de activismo, de apoyo hacia otras me alcanza para poder defenderme y decir que no, que eso me hace daño y no es lo que quiero. Lo seguiré intentando, ahora por lo menos lo dejo aquí, para que lo sepan, para que les acompañe a quienes están en situaciones similares, para que sepan que se tiene que seguir hablando de que no todos los cuerpos reaccionan a las agresiones por más que sepan que tendrían que estar golpeando, arañando, mordiendo… me empeño en poder defenderme un día, sé que lo puedo lograr, pero apelo también a que esta sociedad mierda debe entender que el consentimiento incluye el que sea evidente que la pareja sexual está feliz, asintiendo, reiterando que es lo que desea, y nos preguntemos todo el tiempo si de verdad nos estamos sintiendo bien. Yo, me quiero sentir bien, siempre.

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Becca Sueños. Co-trabaja en procesos de sanación individuales y colectivos, desde la Psicoterapia Gestalt, prácticas narrativas, con perspectiva feminista. Loca, amorosa incongruente, amante de los gatxs.

Ivelin Buenrostro. Trabaja desde la fotografía, el arte, el diseño y la educación por sensibilizar hacia formas más amables de entender y construir la cotidianidad. Sus trabajos se centran en temáticas de género, diversidad corporal, afectividades y la creación de redes de mujeres.

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Foto[Zine] pornomaternal-tullido/ Diana Olalde y Vino Tirano

Imagen: Fotografía de la portada y el origami del Foto[Zine] pornomaternal-tullido* «Historia de un delito con música de fondo», hecho por Diana Olalde y Vino Tirano.

Por Diana Olalde y Vino Tirano

*Pueden pedir el Foto[Zine]
escribiendo al correo: rompecabezasmx@gmail.com

Cartas a la editorial

Ciudad de México, a 10 de mayo del 2020.

Queridas editoras de Hysteria!:

Les hacemos llegar nuestro escrito con el deseo de que lo tomen en cuenta para el número especial de su revista “Desbordando el deseo: sexo y carnalidades fuera de la norma”. Somos conscientes de que la convocatoria cerró hace unos días, mas hemos tenido semanas agitadas y movidas en medio del periodo excepcional que vivimos como causa de la pandemia. Sumado a lo anterior, se nos vino encima una temporada de festejos consecutivos que ocasionaron que aprovecháramos el contexto de encierro obligatorio y nos diéramos un encerrón para celebrar la vida por medio del sexo, la charla y el apapacho.

              El encerrón ha sido un maratón de sexo, conversaciones sobre las experiencias con las fragilidades de nuestros cuerpos, de los cuidados que se encuentran en los intersticios de la práctica carnal, de los cambios (tanto coroporales como identitarios) y tiempos, y en cómo todo esto nos atraviesa, determina y reconstruye constantemente. Los momentos de calma en esta montaña rusa de extasis y diálogos, los hemos aprovechado para recargar energía con algunos alimentos, marihuana, cerveza, café, pastelillos y una que otra lengüita de gato.

              El refugio desde el cual les escribimos, que tiene un mecanismo similar a El castillo vagabundo donde cada una de las puertas abre la posibilidad de visitar diferentes mundos, se ha convertido en un lugar de estudio e investigación que nos permite delinear y darle forma al proyecto pornográfico que estamos desarrollando. Parte del trabajo que hemos realizado en estos días, que queremos compartirles a las lectoras de Hysteria, se encuentra en la serie de ideas que exponemos a continuación:

  • Nuestro encuentro en el sexo (en la carnalidad y humedad) abrió posibilidades para explorar diversos temas, como la fragilidad, los cuidados, la maternidad, la discapacidad, entre otros, que nos atraviesan y definen.
  • Las experiencias con las pérdidas, los vacíos y la muerte, así como los acompañamientos en estos procesos.
  • Cada uno de nuestros encuentros sexuales, así como los laboratorios pornográficos que hemos realizado, son puntos de fuga para explorar, conocer y crear en torno al cuerpo en su cercanía con otros cuerpos, pero en particular con el de nosotras cuando estamos trenzadas, cachondas y disfrutando del sexo.
  • El sexo como espacio y práctica que nos permite sanar conjuntamente.
  • La presencia de Eros y Thanatos en cada acto sexual. El orgasmo nos permite experimentar una muerte (una pérdida) seguida de un renacer. En cada orgasmo le exprimimos algo renovable a la vida, es una energía que compartimos con quien(es) estemos en la acción sexual.

En estos momentos nos encontramos preparando la atmósfera adecuada para generar los laboratorios pornográficos que darán origen al segundo número de “Historia de un delito con música de fondo” Foto[Zine] pornomaternal-tullido. Seguimos con la misma consigna con la cual hicimos el primer número (Acá):

¡Fuimos a un hotel a coger!
Sí, los tullidos cogen.
Sí, las madres cogen.
Afectamos nuestros cuerpos al coger.
Deseamos afectar a otros cuerpos.
Lo imprimimos y queremos que sepan de nosotros.
Y claro, habrá mucha música de fondo.

            Con afectuoso cariño, se despiden de ustedes,

Diana Olalde y Vino Tirano.

P. D. No pretendemos construir una verdad absoluta en torno a la sexualidad, tampoco aspiramos a que nuestra propuesta sea del todo inclusiva en el formato que utilizamos: el fanzine. Somos conscientes de sus límites pero también de su potencial al ser un dispositivo de comunicación con una tradición contrahegémonica. Nuestra propuesta parte de lo lúdico, queremos divertirnos y compartir por medio del porno nuestras experiencias encarnadas en el sexo y con ello cuestionar las estructuras normativas con las que se impone una forma de pensar y practicar la sexualidad.

Laboratorios pornográficos 1 y 2. Selección de fotografías

Imagen: Historia de un delito I. Descripción: En la imagen se ve la parte superior de una cama en la que sobresale una cabecera con líneas verticales de diferentes grosores y tonalidades; las almohadas y las sabanas reflejan pliegues diferentes y aluden a que algo sucedió en ellas. Encima de éstas se encuentra descansando Tirano, se aprecia su cuerpo tatuado y desnudo, reposa su mano izquierda en su abdomen, sus dedos apuntan hacia su sexo peludo que envuelve a su verga flácida y brillosa y recae sobre su escroto. Las líneas de la cabecera son una metáfora de la forma de su cuerpo y él está en paralelo a ellas; de su cabeza sobresale una mata negra de cabellos largos que se despliegan en diferentes direcciones hacia su hombro izquierdo. La posición en la que se encuentra remite a la imagen de una serpiente de dos cabezas.
Imagen: Historia de un delito II. Descripción:  En blanco un baño, con su grifo metálico, un dispensador de jabón y un gran espejo rectangular que al fondo, a la derecha, exhibe un gran número 2 pintado en la pared y cubierto en parte por un juego erótico tubular. Toti, desnuda y en movimiento, desvía la mirada del espejo. Tirano asoma ligeramente, sobresale su mano que empuña un celular con el que observa sus senos grandes, caídos por la lactancia, en los que aprecia sus aureolas dilatadas; su abdomen menstruante e inflamado tiene una cicatriz horizontal que corona su pubis. Un espejo circular con brazo articulado a la pared mira a una ventana exterior.

“Historia de un delito con música de fondo”

Foto[Zine] pornomaternal-tullido

Audio descripción realizada por Octavio Garay para la performance-presentación del fanzine en agosto del 2019 (Acá):

“Un halo de luz, que me dicen que es blanco, corta por la mitad en la parte superior de la fotografía. Este halo baja formando un semicírculo hacia la derecha. Es un espejo. El reflejo muestra la imagen de dos cuerpos desnudos en segundo plano. El primer cuerpo, que está a la derecha de la foto, abraza un tubo vertical que nace de un asiento circular acojinado; su cuerpo desnudo está hincado con dirección asimétrica, su cabeza hacia la derecha, hombros a la izquierda y cadera hacia la derecha. Su mirada amorosa se dirige hacia un dispositivo móvil que es el que plasma la imagen. Apreciamos su cabello claro a la altura de los hombros, porta anteojos; se logra ver parte de su busto y de su pubis. En un plano intermedio aparece otro cuerpo desnudo de pie, cortado por el espejo y el haz de luz. También es un reflejo. Su cabeza partida por la mitad deja colgar su larga cabellera oscura y quebrada que se confunde con su tupida barba y bigote. Es un cuerpo decorado con tatuajes de diversos motivos con formas circulares arriba del pezón y onduladas en el antebrazo que se muestra abierto. Su muñeca, dividida por una pulsera, es el pivote de una torción de la mano. Solo alcanzamos a percibir la mirada que lanza a través de un ojo; su expresión es difícil de descifrar: es hierática. En el primer plano aparece de espaldas un cuerpo que origina uno de los reflejos. En la parte superior de la fotografía, cae como cascada la larga cabellera que muere a la altura de los omóplatos del lado derecho y a la altura de la espalda baja del lado izquierdo. Se perciben extremidades delgadas y sus nalgas que ladean el cuerpo hacia la izquierda de la foto. La iluminación en tonos rosados y tenues crea un ambiente de complicidad, intimidad y pasión”.

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Diana Olalde. Es artista de arte acción desde el 2001, a partir de ese año ha participado en festivales nacionales e internacionales de performance y video. Ha exhibido su trabajo en espacios académicos, independientes, museos, galerías y un par de cines porno. En 2015 comenzó una investigación sobre maternidad y vainilla (Serie de aire: desprenderse de la tierra al cielo) y en el 2018 su cuerpo maternante encontró empatía con el cuerpo en discapacidad por considerar a ambos cuerpos disidentes.

Vino Tirano. Nació en un cuerpo discapacitado. Es lector desde los doce, a los catorce se tatuó por primera vez y se puso su primera borrachera. Le gusta el ocio: lee, toma, de vez en cuando escribe, sale con sus amigos y genera complicidades con Diana. Cuando no está leyendo o borracho investiga temas sobre discapacidad en Latinoamérica. Desde 2006 desarrolla un proyecto de escritura que parte de su relación con la literatura, la enfermedad y la discapacidad; tres de sus ensayos se han publicación en revistas académicas.

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