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Foto[Zine] pornomaternal-tullido/ Diana Olalde y Vino Tirano

Imagen: Fotografía de la portada y el origami del Foto[Zine] pornomaternal-tullido* «Historia de un delito con música de fondo», hecho por Diana Olalde y Vino Tirano.

Por Diana Olalde y Vino Tirano

*Pueden pedir el Foto[Zine] escribiendo al correo: rompecabezasmx@gmail.com

Cartas a la editorial

Ciudad de México, a 10 de mayo del 2020.

Queridas editoras de Hysteria!:

Les hacemos llegar nuestro escrito con el deseo de que lo tomen en cuenta para el número especial de su revista “Desbordando el deseo: sexo y carnalidades fuera de la norma”. Somos conscientes de que la convocatoria cerró hace unos días, mas hemos tenido semanas agitadas y movidas en medio del periodo excepcional que vivimos como causa de la pandemia. Sumado a lo anterior, se nos vino encima una temporada de festejos consecutivos que ocasionaron que aprovecháramos el contexto de encierro obligatorio y nos diéramos un encerrón para celebrar la vida por medio del sexo, la charla y el apapacho.

              El encerrón ha sido un maratón de sexo, conversaciones sobre las experiencias con las fragilidades de nuestros cuerpos, de los cuidados que se encuentran en los intersticios de la práctica carnal, de los cambios (tanto coroporales como identitarios) y tiempos, y en cómo todo esto nos atraviesa, determina y reconstruye constantemente. Los momentos de calma en esta montaña rusa de extasis y diálogos, los hemos aprovechado para recargar energía con algunos alimentos, marihuana, cerveza, café, pastelillos y una que otra lengüita de gato.

              El refugio desde el cual les escribimos, que tiene un mecanismo similar a El castillo vagabundo donde cada una de las puertas abre la posibilidad de visitar diferentes mundos, se ha convertido en un lugar de estudio e investigación que nos permite delinear y darle forma al proyecto pornográfico que estamos desarrollando. Parte del trabajo que hemos realizado en estos días, que queremos compartirles a las lectoras de Hysteria, se encuentra en la serie de ideas que exponemos a continuación:

  • Nuestro encuentro en el sexo (en la carnalidad y humedad) abrió posibilidades para explorar diversos temas, como la fragilidad, los cuidados, la maternidad, la discapacidad, entre otros, que nos atraviesan y definen.
  • Las experiencias con las pérdidas, los vacíos y la muerte, así como los acompañamientos en estos procesos.
  • Cada uno de nuestros encuentros sexuales, así como los laboratorios pornográficos que hemos realizado, son puntos de fuga para explorar, conocer y crear en torno al cuerpo en su cercanía con otros cuerpos, pero en particular con el de nosotras cuando estamos trenzadas, cachondas y disfrutando del sexo.
  • El sexo como espacio y práctica que nos permite sanar conjuntamente.
  • La presencia de Eros y Thanatos en cada acto sexual. El orgasmo nos permite experimentar una muerte (una pérdida) seguida de un renacer. En cada orgasmo le exprimimos algo renovable a la vida, es una energía que compartimos con quien(es) estemos en la acción sexual.

En estos momentos nos encontramos preparando la atmósfera adecuada para generar los laboratorios pornográficos que darán origen al segundo número de “Historia de un delito con música de fondo” Foto[Zine] pornomaternal-tullido. Seguimos con la misma consigna con la cual hicimos el primer número (Acá):

¡Fuimos a un hotel a coger!
Sí, los tullidos cogen.
Sí, las madres cogen.
Afectamos nuestros cuerpos al coger.
Deseamos afectar a otros cuerpos.
Lo imprimimos y queremos que sepan de nosotros.
Y claro, habrá mucha música de fondo.

            Con afectuoso cariño, se despiden de ustedes,

Diana Olalde y Vino Tirano.

P. D. No pretendemos construir una verdad absoluta en torno a la sexualidad, tampoco aspiramos a que nuestra propuesta sea del todo inclusiva en el formato que utilizamos: el fanzine. Somos conscientes de sus límites pero también de su potencial al ser un dispositivo de comunicación con una tradición contrahegémonica. Nuestra propuesta parte de lo lúdico, queremos divertirnos y compartir por medio del porno nuestras experiencias encarnadas en el sexo y con ello cuestionar las estructuras normativas con las que se impone una forma de pensar y practicar la sexualidad.

Laboratorios pornográficos 1 y 2. Selección de fotografías

Imagen: Historia de un delito I. Descripción: En la imagen se ve la parte superior de una cama en la que sobresale una cabecera con líneas verticales de diferentes grosores y tonalidades; las almohadas y las sabanas reflejan pliegues diferentes y aluden a que algo sucedió en ellas. Encima de éstas se encuentra descansando Tirano, se aprecia su cuerpo tatuado y desnudo, reposa su mano izquierda en su abdomen, sus dedos apuntan hacia su sexo peludo que envuelve a su verga flácida y brillosa y recae sobre su escroto. Las líneas de la cabecera son una metáfora de la forma de su cuerpo y él está en paralelo a ellas; de su cabeza sobresale una mata negra de cabellos largos que se despliegan en diferentes direcciones hacia su hombro izquierdo. La posición en la que se encuentra remite a la imagen de una serpiente de dos cabezas.

Imagen: Historia de un delito II. Descripción:  En blanco un baño, con su grifo metálico, un dispensador de jabón y un gran espejo rectangular que al fondo, a la derecha, exhibe un gran número 2 pintado en la pared y cubierto en parte por un juego erótico tubular. Toti, desnuda y en movimiento, desvía la mirada del espejo. Tirano asoma ligeramente, sobresale su mano que empuña un celular con el que observa sus senos grandes, caídos por la lactancia, en los que aprecia sus aureolas dilatadas; su abdomen menstruante e inflamado tiene una cicatriz horizontal que corona su pubis. Un espejo circular con brazo articulado a la pared mira a una ventana exterior.

“Historia de un delito con música de fondo”

Foto[Zine] pornomaternal-tullido

Audio descripción realizada por Octavio Garay para la performance-presentación del fanzine en agosto del 2019 (Acá):

“Un halo de luz, que me dicen que es blanco, corta por la mitad en la parte superior de la fotografía. Este halo baja formando un semicírculo hacia la derecha. Es un espejo. El reflejo muestra la imagen de dos cuerpos desnudos en segundo plano. El primer cuerpo, que está a la derecha de la foto, abraza un tubo vertical que nace de un asiento circular acojinado; su cuerpo desnudo está hincado con dirección asimétrica, su cabeza hacia la derecha, hombros a la izquierda y cadera hacia la derecha. Su mirada amorosa se dirige hacia un dispositivo móvil que es el que plasma la imagen. Apreciamos su cabello claro a la altura de los hombros, porta anteojos; se logra ver parte de su busto y de su pubis. En un plano intermedio aparece otro cuerpo desnudo de pie, cortado por el espejo y el haz de luz. También es un reflejo. Su cabeza partida por la mitad deja colgar su larga cabellera oscura y quebrada que se confunde con su tupida barba y bigote. Es un cuerpo decorado con tatuajes de diversos motivos con formas circulares arriba del pezón y onduladas en el antebrazo que se muestra abierto. Su muñeca, dividida por una pulsera, es el pivote de una torción de la mano. Solo alcanzamos a percibir la mirada que lanza a través de un ojo; su expresión es difícil de descifrar: es hierática. En el primer plano aparece de espaldas un cuerpo que origina uno de los reflejos. En la parte superior de la fotografía, cae como cascada la larga cabellera que muere a la altura de los omóplatos del lado derecho y a la altura de la espalda baja del lado izquierdo. Se perciben extremidades delgadas y sus nalgas que ladean el cuerpo hacia la izquierda de la foto. La iluminación en tonos rosados y tenues crea un ambiente de complicidad, intimidad y pasión”.

Diana Olalde. Es artista de arte acción desde el 2001, a partir de ese año ha participado en festivales nacionales e internacionales de performance y video. Ha exhibido su trabajo en espacios académicos, independientes, museos, galerías y un par de cines porno. En 2015 comenzó una investigación sobre maternidad y vainilla (Serie de aire: desprenderse de la tierra al cielo) y en el 2018 su cuerpo maternante encontró empatía con el cuerpo en discapacidad por considerar a ambos cuerpos disidentes.

Vino Tirano. Nació en un cuerpo discapacitado. Es lector desde los doce, a los catorce se tatuó por primera vez y se puso su primera borrachera. Le gusta el ocio: lee, toma, de vez en cuando escribe, sale con sus amigos y genera complicidades con Diana. Cuando no está leyendo o borracho investiga temas sobre discapacidad en Latinoamérica. Desde 2006 desarrolla un proyecto de escritura que parte de su relación con la literatura, la enfermedad y la discapacidad; tres de sus ensayos se han publicación en revistas académicas.

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