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Llamado de CapuchasRojas EnResistencia de Chile

Fotografías e información de Francisca José Jimeno

La intervención #CapuchasRojasEnResistencia es un llamado feminista que invita a las mujeres a fabricar una capucha roja para manifestarse en las diversas convocatorias, principalmente en miras al 8M, conmemoración internacional de la mujer trabajadora. Así es como en cada territorio las agrupaciones feministas y lesbofeministas han convocado a talleres y performances para visibilizar la prenda símbolo de resistencia.

El sábado 21 de Febrero, la colectiva “No Somos Eva” citó a  las mujeres de Litoral Central en el mirador del Paseo 21 Mayo de el Puerto de San Antonio, Chile; un territorio que sufre por la devastación socioambiental: contaminación del agua potable, extracción de áridos, extinción de flora y fauna nativa; y el evidente machismo de la actividad portuaria.

Se extiende la invitación a mujeres y disidencias para reunirse a crear este símbolo de lucha.

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Colectivo “Bordadoras en resistencia” De Santiago de Chile

Fotos de Bordadoras en resistencia y  Marcelo Aragonese 

El objetivo principal de Bordadoras en Resistencia es utilizar el oficio del bordado como instrumento para difundir y visibilizar la problemática de la violencia de género, de las que muchas mujeres son víctimas en nuestro país.

El oficio del bordado está ligado históricamente a la cultura femenina de nuestro país, siendo el arma que tuvieron las mujeres que sufrieron la violenta represión política de la dictadura chilena en los años 70´/80´. Actualmente, este oficio ha sido retomado por el movimiento feminista, que utiliza el bordado de resistencia para reclamar sus demandas y exigir el respeto de sus derechos.  A raíz de ello es que este colectivo surge al alero de una masiva manifestación del las activistas LasTesis, que reunió una multitud de mujeres en Santiago, y donde algunas quisieron seguir manifestándose a través del bordado.

Como colectivo buscamos que las mujeres tomen conciencia de sus derechos y la exigencia del respeto de éstos, no sólo a nivel familiar, sino también de parte de la comunidad en general y el Estado chileno. Para lograr estos objetivos, realizamos talleres prácticos de bordado de resistencia de manera gratuita y abiertos para mujeres de toda edad.

En este proyecto se nos han unido a la distancia un grupo de mujeres mexicanas que también bordan contra la violencia de género, denunciando los graves niveles de feminicidios que ocurren en ese país. Nos comparten a través de las redes los bordados que realizan para visibilizar la problemática que nos une a ambos países y a toda América Latina en general.

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Voz Pública / Pieza artística de Dora Bartilotti

Voz Pública es una pieza de arte participativo que busca visibilizar el problema de violencia de género en el contexto urbano de Latinoamérica. La intención del proyecto es ser un mecanismo portavoz de aquellas voces que han permanecido neutralizadas a consecuencia de una sociedad que aún discrimina a la mujer y que invisibiliza las violencias que la atraviesan, en una denuncia y demanda colectiva por recuperar nuestro derecho a la ciudad.

El proyecto se da en el contexto actual de Latinoamérica, en el cual, diferentes formas de machismo prevalece y dan como resultado un contexto violento para las mujeres. Frente a esto y a una falta de respuesta y proporción de mecanismos para abordar el problema por parte del estado, es que surge Voz Pública como una propuesta que apuesta por el activismo creativo.

Voz pública está conformado por tres partes que trabajan en conjunto paralelamente: Una plataforma en línea (www.vozpublica.cc), un textil electrónico y una serie de Laboratorios urbanos llamados La Rebelión Textil.

La primera parte consiste en la plataforma de participación y visualización en línea en donde mujeres y personas no binarias pueden compartir, de forma textual y anónima, relatos personales relacionadas a este tipo de experiencias de violencia. A partir de estas aportaciones se genera una base de relatos vinculada con las otras dos partes del proyecto.

La segunda parte del proyecto, consiste en un textil electrónico basado en un sistema de computación embebido, una arreglo de microbocinas e hilo conductivos. El sistema embebido contiene la base de relatos del proyecto, la cual utiliza para dar voz a las historias a través de un sintetizador de voz. Este textil electrónico hace referencia visual a la tradición textil latinoamericana, así como a  diversas propuestas gráficas vinculadas al activismo y lucha feminista. Esta prenda electrónica es activada en espacios públicos con mayor índice de este tipo de violencias, como son los parques, plazas, calles y transporte público. De esta manera, este dispositivo textil busca amplificar y visibilizar estos testimonios para convertirse en un mecanismo portavoz de sus narradoras. Igualmente, en tanto que el proyecto hace uso de las prendas, éste hace alusión a la presencia y ocupación del cuerpo sobre el espacio urbano.

La tercer parte del proyecto consiste en una serie de encuentros nombrados La Rebelión Textil: Laboratorios de textiles electrónicos y activismo feminista. Estos Laboratorios tienen por objetivo ser un espacio de reflexión, convivencia e intercambio de saberes, así como de apropiación y construcción grupal de textiles electrónicos basados en el prototipo inicial del proyecto. Las Rebeliones pretenden propiciar otros modos de asociación y relación que nos permita interrogar nuestras maneras de hacer, donde se apueste por la convivencialidad y la juntanza como formas contestatarias de organización colectiva en contra de los mecanismos y sistemas que nos oprimen, nos marginan, nos separan y nos individualizan. El objetivo final del laboratorio es generar acciones públicas para activar estos dispositivos, como una forma de acción y protesta colectiva por recuperar nuestro derecho a la ciudad.

Desde esta perspectiva, el proyecto se apropia de las tecnologías textiles electrónicas con dos objetivos: Por un lado, para dar una presencia física, a través del sonido, a aquellos relatos que previamente han sido compartidos por las participantes del proyecto. Por otro lado, como una forma de unir estos relatos a un sentido de corporeidad. En otras palabras, encarnar los relatos y dejar que los mismo se sientan en la propia piel, pues aquí, el cuerpo juega un papel importante, ya que es en éste donde residen y donde toman efecto las estructuras de poder sobre las que se articulan las prácticas sociales y las instituciones que dan forma a nuestra comunidad.

En resumen, Voz Pública plantea un conjunto de significaciones corporales, espaciales, temporales y materiales que se entretejen desde su desarrollo formal hasta las dinámicas participativas y prácticas colaborativas que lo conforman. Dicho de otra manera, busca hilar voces para sumergirnos en las tramas de sus narrativas, propiciar puntos de encuentro para en conjunto bordar resistencias colectivas, y de esta manera, tramar acciones en la urdimbre de lo público que amplifiquen la protesta a través de nuestros cuerpos portavoces.

Actualmente el proyecto se encuentra por iniciar la sexta edición de La Rebelión Textil en Xalapa, teniendo sus encuentros anteriores en las sedes: Casa de Cultura de San Agustín en Oaxaca, Centro de Cultura Digital y Centro Cultural España en Ciudad de México, La Colmena Centro de Tecnologías creativas en Tlaxcala y Platohedro en Medellín, Colombia.

Créditos de la pieza: Idea original, diseño y producción textil: Dora Bartilotti / Programación y electrónica textil: Leonardo Aranda y Dora Bartilotti / Programación Web: Leonardo Aranda / Diseño gráfico y de interfaz web: Dora Bartilotti

Diseño e impartición de laboratorios: Dora Bartilotti

Ficha técnica de la obra:

Pieza: Voz Pública / Artista: Dora Bartilotti / País: México / Año: 2018-2019 / Técnica: Textil electrónico, plataforma en línea, laboratorios urbanos.

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Dora Bartilotti. Artista multimedia, estudió en la FAD, UNAM. Su trabajo aborda las intersecciones entre arte, diseño, pedagogía y tecnología. Fue co-fundadora de BINARIO: Festival Internacional de Arte, Diseño y Cultura de los Nuevos Medios. Fue beneficiaria del programa de residencias artísticas en el extranjero del FONCA en Medellín, Colombia, así como de la residencia del Laboratorio de Inmersión BBVA-CCD y de la residencia virtual Fem-Tek Hika Ateneo Bilbao. Actualmente forma parte de Medialabmx. Su trabajo ha sido presentado en diversos espacios entre los que cabe resalta: FILE Electronic Language International Festival, Laboratorio Arte Alameda, Museo Franz Mayer, Centro Cultural España, Centro Multimedia, Centro de Cultura Digital, Mutek México, Mutek Montreal.

Link a página personal:

www.dorabartilotti.com

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Lo fuerte también es frágil / Manuel Parra

Pieza #6 de la serie Él Desnudo Cianotipo sobre tela y estambre. Circunferencias 20 cm cada una, estambre 200 cm. 2014

Al inicio de mi trabajo artístico, en el año de 2013, me interesaba responderme ¿qué es lo masculino? Como si esto fuese algo ubicuo y constante, presa de mi propia ingenuidad comencé a trabajar en torno a la identidad masculina, buscando respuestas a lo que entendía, como lo construía y a través de qué elementos; siendo para aquel momento la imagen fotográfica, principalmente el autorretrato, el medio para explorar estas inquietudes creativas, siempre atravesadas por el tejido a crochet.  A estos primeros retratos agregaba tejidos o bordados de tal manera que construyeran una idea personal sobre la identidad del retratado a través del tejido, medio asociado culturalmente a lo femenino, de tal manera que estas obras eran un vehículo para dialogar frente a frente con mi identidad femenina, como un elemento fundamental que construye mi masculinidad. La importancia de este momento radicó no en la génesis de mi trabajo creativo, sino en una consolidación de mi identidad.

Tal vez como acto de madurez comencé a preguntarme sobre mi relación con el tejido, actividad que aprendí de mi madre pues ¿De quién más podría aprenderlo ¿No acaso tejer es algo que se enseña de generación en generación, de madres a hijas como una perpetuación de los saberes de la abuela, una memoria que mantiene vivo un lazo sentimental? de ahí que el tejido esté ligado siempre a una historia, a una persona y a un amor, un tesoro que adorna nuestra mesa o mejor aún, nos cobija. Entonces comprendí que mi relación con el tejido esta definida por mi madre y por el arte, como forma de comunicarme conmigo, con mi entorno y con todas aquellas personas que me rodean, de ahí que el tejido siempre ha estado presente de alguna manera en mi práctica, teniendo cada vez mayor conciencia de su importancia y posibilidades, no solo desde sus dimensiones técnicas sino también simbólicas.

[divider]Manuel Parra. (Mex.1990). Estudia la Maestría en Producción Artística en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Fue becario del programa Jóvenes Creadores del FONCA y PECDA Hidalgo. Obtuvo mención honorífica en el XXXIX Encuentro Nacional de Arte Joven (2019). Fue seleccionado en el Festival de Fotografía Foto Monumental (Perú), el XXXIV Encuentro Nacional de Arte Joven, en el FIDS/Museo del Chopo. En 2017 expusó individualmente en La Quebrada Espacio de Arte.

Instragram: @fando_parra
Web: https://manuelparraartes.wixsite.com/manuelparra        E-mail: manuelparra.artes@hotmail.com

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Señalética textil / Gabriela Zubillaga

Por Gabriela Zubillaga

Es una serie de tapices que responden a la necesidad de generar espacios que funcionan como refugios ante una sociedad con desigualdades, discriminaciones y agresiones constantes y normalizadas en todos sus espacios, tanto los públicos, como los privados y hasta los de uso íntimo.

Sin ser casualidad, los primeros sitios a intervenir para volverse refugios, son los domésticos. Pues es éste el primer lugar que funciona para resguardarse del espacio público y sus inclemencias climatológicas, así como los riesgos de violencia de otros ciudadanos. Aún más importante, son en estos espacios donde generalmente se imponen los roles de género sobre los que se montan las desigualdades, la cosificación y la discriminación hacia las mujeres. Por ello, estos primeros tapices responden a la problemática de género. (Fig. 1) Sin embargo tampoco son ajenas a la violencia sistemática en la que vive nuestro país.

Fig. 1 ‘Espacio libre de misoginia’, tejido a mano con lana sobre urdimbre de algodón. Mide 37 x 45 cm
Fig. 1 ‘Espacio libre de misoginia’, tejido a mano con lana sobre urdimbre de algodón. Mide 37 x 45 cm

Iniciar con la intervención de espacios domésticos es también una analogía del trabajo personal o espiritual que va desde el interior al exterior.

Los tapices letrero buscan modificar espacios al transformar las relaciones sociales de las personas que lo habitan o transitan, generando conciencia de las consecuencias de nuestros actos hacia el otro y así formar un estado psíquico que defina al lugar que interviene. (Fig. 2) En esta búsqueda, las piezas anuncian espacios utópicos que necesitan ser reconstruidos con una consciencia quisquillosa y de cuidado, necesitan de una reeducación del cuerpo y del actuar. Cabe mencionar que muchas de las veces, la reacción hacia estos letreros es de incomodidad, sobre todo para el género masculino. Sin embargo lo considero como una primera etapa de la intervención.

ig. 2 ‘Aquí termina el miedo’ tejido a mano con lana sobre urdimbre de algodón. Mide 33x 26.5
Fig. 2 ‘Aquí termina el miedo’ tejido a mano con lana sobre urdimbre de algodón. Mide 33x 26.5

Los letreros son tejidos recurriendo al lenguaje textil que ya tiene una carga histórica de género, por lo que es una técnica también relegada del mundo del arte. Tejer a su vez puede ser un acto que, al ser repetitivo, propicia la reflexión. Tanto en solitario como en compañía. Tejer con otras tejedoras también es un espacio-tiempo para compartir alegrías, tristezas, problemas, técnicas o ideas.

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Gabriela Zubillaga. Nace el 17 de enero de 1987 en Acapulco, Guerrero. Estudió la licenciatura en Artes Visuales en el Centro Morelense de las Artes. Su obra ha participado en exposiciones colectivas e individuales en distintas ciudades de la República. Su trabajo alterna el dibujo y la producción tridimensional con materiales y técnicas textiles.

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Manto a Los Siempre Presentes

Por Patricia Catalán Benítez, Vicky Martínez Stumpf y Sandra Ciro Contreras

A través de este manto inmortalizamos
tu canto nunca más silenciado por el desamor
y el olvido.
(Extractos de conversaciones entre tres migrantes latinas y feministas)

Los complejos conflictos que atraviesan la realidad latinoamericana tienen raíces coloniales. Este relato (siempre) incompleto de nuestra identidad y territorio, parece escrito por el lado opuesto de la punta del lápiz. Somos pueblos sin historia, países sin verdad y una región sin memoria.

En los ritos mortuorios de la cultura precolombina Paracas, se envolvía el cuerpo del difunto en un manto textil portador de significativos diseños: chamanes, colores y patrones geométricos; con el cual buscaban la inmortalidad al vestir y acompañar de manera sagrada al espíritu que seguía su camino hacia la otra vida.

Aunque muchísimos pueblos indígenas siguen resistiendo en todo América, gran parte de las prácticas rituales han sido perdidas, y otras han sido insertadas o impuestas. Entre la amalgama de creencias y significaciones de la muerte que hoy atraviesan el continente, el común denominador sigue siendo la necesidad de despedir al ser amado a través de un ritual para el cual es requerido su cuerpo.

La desaparición forzada es un crimen ̶i̶n̶v̶i̶s̶i̶b̶l̶e̶ invisibilizado, un crimen negado y el que más impunidad tiene. Es un delito profundamente violento que busca producir dolor, miedo y control. Hablamos de los “chupaderos” en Argentina, los “falsos positivos” en Colombia o los “levantados” en México, por mencionar algunos de los términos que son una realidad cotidiana y a su vez de la cual no se puede hablar.

El dolor de la desaparición forzada no es ajeno a casi ningún país en nuestra región, y sus razones aunque diversas, son suspicazmente similares. Las guerras civiles, las dictaduras y los megaproyectos económicos legales e ilegales, dejan a su paso ausencias, vacíos y preguntas, los hilos sueltos de Latinoamérica.

En un intento de reconexión con las prácticas ancestrales, en esta obra retomamos el manto mortuorio como acto ritual, para abrazar la ausencia de nuestros desaparecidos, recordar a los “nadie”, a los “NN”. Queremos visibilizar lo (que quieren hacer) invisible.

Las mujeres latinoamericanas, como colectivo, somos el sujeto político que le ha hecho frente a la violencia y la política del terror que quieren imponernos con las desapariciones. Somos las que buscamos1, denunciamos y exigimos verdad y justicia. Somos Las Madres de la plaza de Mayo contra el “Proceso”, buscando a sus hijos y nietos en Argentina. Somos Las Madres de Soacha contra el terrorismo de estado en Colombia, mal llamado “falsos positivos”. En México somos Las Madres de Ciudad Juárez, buscando a sus hijas en el desierto y Las Rastreadoras de Sinaloa, que tienen más éxito encontrando los cuerpos de sus desaparecidos que cualquier autoridad. Somos Las Arpilleristas de Chile plasmando en sus bordados la búsqueda de sus familiares. Somos la resistencia! Somos la memoria viva!

“Son tantos día a día
los que simplemente no aparecen que un día no cabrán en el subsuelo y brotarán y cubrirán todo este territorio”2

Quisimos mostrar rostros de víctimas y evitar la despersonalización de los números y las estadísticas, números que además no han sido más que subregistros de una realidad atroz, pues la huella del terror que deja la desaparición forzada en nuestras sociedades no es mensurable. Y números en los cuales no se incluyen a las víctimas indirectas3, las familias, que cargan con un dolor casi perpetuo y a quienes ningún gobierno está interesado en dar respuestas.

El arte textil tan relegado de las artes, como todo lo femenino (o feminizado), salvaguarda la historia de los pueblos, y ha servido como medio de denuncia y memoria de la mujer latinoamericana. Nos resulta más que oportuno usar el arte textil para visibilizar una lucha tan femenina como lo es la búsqueda de personas desaparecidas.

Utilizamos una técnica de unión andina llamada espina de pez, costura en la que las puntadas se alternan para tomar cada paño por arriba y por debajo, formando una espiga que articula el encuentro de las partes4.

Frente al peso del alma, tomamos los hilos sueltos de nuestros desaparecidos y creamos una envolvente para el vacío que dejan, para llenar su cosmos de color e inmortalidad. Siguen presentes en nuestra memoria, los abrazamos, y gritamos fuerte

¡PRESENTE, PRESENTE, PRESENTE!

1. En Colombia, que es un caso cercano a nosotras, según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, para el periodo 1934-2014, el 90,77% de los reportes de desaparición forzada se hizo por mujeres, principalmente madres, seguidas de compañeras sentimentales y esposas, después hermanas y finalmente hijas.

2. Fragmento de “Desaparecidos” poema de Jesús María Peña Marín (Chucho Peña) Actor, poeta y cantor. Nació el 22 de febrero de 1962 en Medellín. El 30 de abril de 1986, a la edad de 24 años, fue desaparecido en Bucaramanga y posteriormente asesinado.

3. Únicamente en Colombia y Perú se realiza el registro de víctimas indirectas de desaparición forzada, sin dejar de ser un subregistro que presenta incongruencias entre diferentes organismos.

4. María Soledad Hoces de la Guardia & Paulina Brugnoli. (2006). Manual de técnicas textiles andinas: Terminaciones. Santiago, Chile: Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile.

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Patricia Catalán Benítez. Chilena, historiadora y artista plástica.
Vicky Martínez Stumpf. Chilena, Museógrafa y diseñadora textil.
https://qenqotextilstudio.wixsite.com/qenqo
Sandra Ciro Contreras. Colombiana, arquitecta y bordadora.
Las tres convergimos en Montréal, Canadá por azares del destino, lo cual es un eufemismo para no decir “por la falta de oportunidades en nuestros países”, y nos reunimos entorno a la lucha feminista y el despertar social en toda Latinoamérica.

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Primitiva Kutri / Natalia Cabezas

Fotografías Cristian Rojas y Francisca Jimenota
Texto: Francisca Jimenota y Natalia Cabezas
Audiovisual: Sebastián Moreno Triviño

«Habitamos con amor y respeto la tierra que nos alberga , respetamos a cada ser que transita libre en su espacio natural, cuidamos y respetamos la flujo natural del agua , nos sumergimos en ellas para limpiarnos , utilizamos las hierbas para sanar… Somos cuidadoras del territorio que es nuestro hogar , quebradas , lagos , ríos , bosque y la mar.. entendemos nuestra labor seres conscientes y mágicos en conexión con nuestra madre tierra»

Primitiva Kutri

Parte 1: Primitiva Kutri. Quebrada de Córdova, El Tabo

Primitiva Kutri teje sobre un territorio que yace entre dos placas. La Quebrada es un trazo que esas dos fuerzas dibujaron en Litoral Central. Una zona donde las aguas continentales comparten tierra con sus pares oceánicas. Los tejidos se afirman a través del entramado de los hilos, de la misma manera que la integridad de un territorio se sostiene en la dinámica de sus partes. La antropización ha atentado contra la riqueza nativa del lugar, significándole un riesgo a especies endémicas, algunas tan extravagantes que recién están siendo clasificadas para estudiarse; también en el lugar se encontró una especie de musgo que se creía extinto. La codicia ha provocado intervenciones en este santuario, provocando una erosión que aumenta la sequía y obliga a algunas especies a trasladarse o perecer.

Amparada en una perspectiva feminista, heredar el cuidado a la naturaleza, en lo íntimo y lo público, es una manera de promover la permanencia del territorio a las generaciones siguientes. El tejido y el bordado son un acto emancipatorio, la autora crea prendas funcionales, gráficas contestatarias y otras piezas que transitan entre ambos usos. La revuelta popular es un precedente a favor de la recuperación del tejido social y la resistencia territorial. Coaccionar por el lugar que se habita es tejer un entramado de conciencia por la vida. La dimensión en que nos desenvolvemos es tangible, fácilmente reconocible a nuestro alrededor; la tierra nos alberga y nos provee. La maternidad es una estación de la ciclicidad humana, la artista textil invoca con sus piezas a la armonía de la sexualidad, entregando autonomía a sus sucesoras a través del conocimiento.

La violencia patriarcal abusa de la capacidad reproductiva y en ese afán modifica a su antojo territorios y corporalidades que son autónomas.

Parte 2: Natalia Cabezas: Primitiva y les Niñes Salvajes

Sé que no fue casualidad que llegara a vivir al lugar donde mi abuela Primitiva nació y amaba estar junto a la mar, después de un tiempo viviendo en este nuevo territorio, me enteré que el lugar de origen de mi abuela estaba siendo contaminado por una empresa relacionada con los cementos y hormigones, que utiliza clinker componente cancerígeno que están envenenando a la comunidad, y por si fuera poco se encuentra a pocos metros de la boca toma de Esval, que es la empresa que distribuye al agua potable a toda la costa central, incumpliendo con todas las normas, además la industria cementera El Melón, contamina el río, las chacras y todo lo que está a su paso. Por este motivo me dirijo hacer una acción de arte fuera de estas empresas construyendo la casa de mi abuela, una casa de barro, donde se criaron mis ancestros , rememorando el buen vivir respetando la naturaleza, un poco construyendo la casa en la que hoy quiero vivir. Esta es mi forma de protestar por lo que ocurre en el territorio donde vivo con el agua potable.

 

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Francisca Jimeno. Egresada de fotografía en 2015, ejerciendo de manera independiente desde la fecha. Ligada principalmente a causas feministas y socioambientales he colaborado con diversos medios de «contracultura» para dar cobertura al agitamiento popular. Actualmente residente de Litoral Central. V Región, territorio donde conocí a la Artista Textil Natalia Cabezas.
Natalia Cabezas. Instagram @tejidassubversivas      FB tejidos subversivos
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No te dé pena tu desnudez / Paulina Vázquez

Aproximación a mi cuerpo y al cuerpo del otro a través del tejido

Piezas tejidas a crochet, con hilos de algodón. Los colores fueron elegidos según el tono de piel y características específicas de las zonas heteropatriarcalemente determinadas como sexuadas de los sujetos, así como la forma, tamaño y características de cada uno, con la finalidad de normalizar el contacto y observación de estas zonas “tabú”.

La primera pieza es una reproducción de dichas partes de mi cuerpo, en dos secciones: las mamas y la zona genital hasta la cintura. El proyecto explora la aproximación y la conciliación con mi cuerpo partir de la elaboración del traje, utilizando al tejido como medio para lograrlo.

La segunda pieza es una reproducción de la zona genital de un sujeto masculino, rellena de semillas, para lograr así una imagen poética y al mismo tiempo más cercana a lo real.

El baño, 2018. Fotografía digital. 15×15 cm

Durante la elaboración de los trajes se logró una relación de respeto y vulnerabilidad entre el otro y yo, situación lograda gracias al tiempo y como consecuencia del proceso del tejido, desmitificando y normalizando así la observación y contacto hacia el cuerpo propio al del otro.

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Paulina Vázquez. México 1997. Cuenta con una licenciatura en Artes Visuales por la Escuela Nacional de Escultura, Pintura y Grabado «La Esmeralda», México. En 2018 fue nominada por la misma Institución al Premio Nacional de la Juventud. Su trabajo es una exploración constante de la identidad a través de la memoria, el cuerpo femenino y la casa. Utiliza medios muy variados, aunque sus herramientas principales son la tridimensionalidad traducida al textil y la cerámica, así como los medios audiovisuales y la instalación.

Página web: https://paulinaabril14.wixsite.com/pavr-portafolio
e-mail: paulina.abril14@gmail.com
Instagram: @paulina_va_vazquez

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Afectadas y Afectivas  / Niñas Anómalas

Niñas anómalas es una colectiva integrada por niña hormonal y anomalía, dos artistas visuales feministas que convirtieron el bordado en su práctica artística. Dentro de su producción se encuentran parches bordados a mano con personajes en diversas situaciones y sentires llamadas anómalas.

Para ellas el bordado se ha transformado en estrategias para enunciar sus cuerpos heridos y atravesados por el sistema médico-patriarcal y en el caso específico de los parches de niñas anómalas una manera de compartirse y acompañar. 

Cuando ambas atravesamos por momentos difíciles para nuestros cuerpos, diagnóstico VPH y tratamientos hormonales, cada una construyó un personaje, anomalía y niña hormonal, el cual después empezamos a bordar, sin darnos cuenta esos personajes empezaron a acompañarnos en nuestros propios procesos, bordarlas se convirtió en una necesidad y al tener demasiadas empezamos a compartirlas con las otras, fue ahí cuando el proceso de esas niñas anómalas se complejizó, ahora no solo nos acompañaban a nosotras…

Las niñas anómalas se vuelven parte del cuerpo de lxs otrxs, así como parte de sus procesos, se bordan con aquella que las adquiere, llevándola consigo cada vez que portan la prenda que aquel parche de reparo.

Encontramos al parche como un dispositivo afectivo, que acompaña y repara, son hechas con la intención de ser bordadas en la ropa (la segunda piel) de quien las adquiere,  portar una anómala se vuelve un performance en el que al encontrarnos afectadas (rotas, heridas, vulnerables) no dejamos de ser afectivas.

Proponen a la figura de la artista como acompañante en procesos de reconexión corporal, resignificación de experiencias y su enunciación. Porque está bien estar mal, está bien ser anormal, está bien estar hormonal y ser todo lo que históricamente se ha estigmatizado.

En el contexto actual, repararse es político. Resignificar los estigmas que cargamos, sanar las heridas de tantas violencias, enunciar nuestros cuerpos desde otros lugares (no hegemónicos) y reconectar con nosotras mismas encontrando una reconciliación es político. Recuperar nuestrx cuerpx se ha convertido en uno de los ideales de las niñas anómalas, es lo que proponen en cada una de sus acciones artísticas.

Finalmente el mensaje con estos bordados de anómalas es NO ESTAMOS SOLAS,  desde estos bordados Niñas Anómalas construyen otras estrategias para acompañarnos.»

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Escuchando telas / Cordelia Rizzo

Por Cordelia Rizzo

Gif animado: Embroidered-Zoetrope de Elliot Schultz

Las palabras no siempre salvan. Pueden llegar a asfixiar rincones que necesitan aire. Constriñen las formas de nuestros afectos, y también excluyen elementos importantes programáticamente. Las palabras no tienen la capacidad infalible de ponernos en relación. Hay que poseer cierta jerarquía social para nuestras palabras comuniquen y nos relacionen efectivamente. Escribo este ensayo para explicar una faceta de mi relación con los textiles frente a lo que percibo que es un fracaso de la discursividad.

De niña, mientras más complejos y precisos fueron mis enunciados, menos relación con el mundo social tuve. Echando una mirada hacia el abismamiento de infancia, entiendo mejor las rutas afectivas paralelas que nos ingeniamos de pequeñas. Para entrar al mundo afectivo de mi madre y mi abuela había que jalar un hilo de estambre, y otro, y otro. Hasta que entendí que la comunicación con ellas iba a ser diferente. Las palabras, sin importar la calidad o cantidad, no lograrían que el afecto circulara.

César Vallejo tiene un poema que cuestiona “¡Y si después de tantas palabras / no sobrevive la palabra!”. Vallejo sabía que la capacidad de los sabios para nombrar los horrores estaba rozando sus límites. Sus esfuerzos poéticos-políticos alcanzaron a testimoniar el horror de la capacidad destructiva de la Guerra Civil Española. Aunque generaron solidaridad internacional, no pararon las atrocidades, “Se dirá que tenemos / en uno de los ojos mucha pena / y también en el otro, mucha pena / y en los dos, cuando miran, mucha pena… / Entonces… ¡Claro!… Entonces… ¡ni palabra!”

Con la clausura del poema pienso en la diferencia de escuchar la descripción de las heridas estructurales del país por el poeta Javier Sicilia en 2011 y escucharlo en 2020 tras la conclusión de los cuatro días de caminata el lunes 27 de enero. Las palabras están ahí, son su recurso, pero tiemblan. El cambio de las cualidades aurales de su voz tersa -de entrenada lectura en voz alta- en el noticiero de Carmen Aristegui el lunes 27 de enero fácilmente pueden enmarcarse como fracasos de las agendas políticas del Movimiento. Pero voy a suspender esta inercia a evaluar. Veo en la vacilación del poeta, del hombre de palabras, una apertura para generar otras capacidades y acciones.

Sigo el silencio activo que prescribe el poema de Vallejo, y va mi atención hacia lo más próximo. ¿Qué escuchan las manos? ¿escuchan cuando tocan? Hay fases de cicatrización de quemaduras en la piel que se sienten como capas de organza. La costra que se forma en la sangre de un raspón podría recordarnos la textura de una lana virgen. A lxs bebés hay que cuidarles la piel, porque es el conducto principal de sus primeras memorias. Por lo tanto sus primeras prendas deben ser de algodón. Una herida que me cosieron hace 20 años conserva trazos de suturas. Estoy escuchando/tocando a mi cuerpo en varios tiempos. Me inspira la poesía de la artista trans Lía García (La Novia Sirena), “No necesito un cuarto propio cuando sé que soy la herida propia… me habito y me cobijo ahí / R E S I S T O / Soy de las que habla hacia dentro / Bien adentro.” (Instagram @cucaracha_debarrio)

Como los modos de performar de Lía García, las telas guardan recuerdos afectivos que condensan experiencias de placer, y también son receptáculos de memorias ásperas. Aunque estén cortadas y ensambladas, los géneros de las telas en principio fueron superficies llenas de posibilidad. Imaginemos a Lía vestida de quinceañera en una estación del Metro de la Ciudad de México cargando metros de organza y tul azul cobalto en la falda en la performance Próxima estación, mis XXy años. Esa tela acumulada en el faldón le da a Lía parte de las capacidades que necesita para tocar y dejarse tocar.

Tengo ocho años de participar en iniciativas de arte textil de protesta, vía Bordando por la Paz principalmente. Investigo la producción de textiles con intencionalidad política para una tesis doctoral. Mi pregunta de investigación está entre lo que Lía García afirma en su artivismo sobre habitar la herida como un espacio creativo y una relación a la insuficiencia de las palabras de voces que tuvieron autoridad moral y académica en éste México reciente que identifico/denuncio.

Sobra decir que vivo suspirando por las capas de belleza que me muestran los procesos textiles. Tejido, bordado o confección de colchas, cada soporte tiene sus capacidades expresivas únicas. Pero me frustra escuchar la simplificación del trabajo textil. Percibo que la curiosidad académica se detiene en el momento de entrar en contacto literal con un tipo de trabajo que ‘feminiza’. Es como un tabú agarrar la tela, el hilo y la aguja y preguntarles cosas. Pareciera que nos pusieran en la ruta cuesta abajo hacia estadios ‘menos iluminados’ de la humanidad. Ponernos en contacto físico con la reverberación de lo primitivo en la técnica de coser nos contagia ese ‘pensamiento salvaje’. Yo acepto el pensamiento mágico de ese tabú, aunque venga de un mandato colonial. Devengo primitiva. La exploración de esta ruta puede ser un túnel profundo al que podemos entrar a reconocer economías de explotación, placeres táctiles y la singularidad de los espacios de práctica de arte textil.

Regresando a la organza de la falda del vestido de Lía García, el faldón es un clamor del espacio para existir en el renacer de la vida que se desea vivir. La falda ampona instala a Lía en el ahora de aperturamiento afectivo, donde dejarse tocar es también una forma de decir al mismo tiempo que cuestiona lo que normativamente se dice sobre ella. La tela es parte de su voz y a la vez la protege.

Para entrar mejor al panorama de la ternura de La Novia Sirena, Cynthia Delgado Huitrón abunda sobre la cualidad táctil de las intervenciones de Lía García, “Entonces, el tacto, es al mismo tiempo un medio y un órgano sensorial, y siempre es ya trans-: un sentido que busca algo que está más allá.” (Delgado Huitrón 167) Coincido con Delgado Huitrón, y quisiera que lejos de que las telas con las que nos encontramos sean un límite, sean más bien un posible punto de tránsito hacia la muerte-renacer que es parte de los procesos vitales, como lo postula Lía García.

Es un decir que García postula, pues su trabajo fluye. Ahondar en la herida, como una vía hacia el amor no es una ruta exclusiva de La Novia Sirena. En Vulnicura, Björk describe el final de su matrimonio con Mathew Barney utilizando varias metáforas textiles y aludiendo al tacto como un archivo afectivo. Habla sobre cómo habitar la herida del rompimiento le provee de información y capacidades sobre cómo hacer las pases con la pérdida de la relación. Diferencia entre las heridas de las partes del matrimonio que se ha disuelto, “We carry the same wound / But have different cures / Similar injuries / But opposite remedies.” (Cargamos la misma herida /pero tenemos diferentes curas /heridas similares /pero remedios opuestos y luego lo que empieza a sanarla es la “Danza de los Átomos”.

La organza y el tul del vestido de Lía García, el disco de Björk y los estambres de mi madre y mi abuela, son portales a mundos que ‘la academia’ y distintas vertientes de educaciones formales nos han enseñado a menospreciar. Pero mientras más tiempo paso con ellos y otras telas, siento que mejor escucho la voz de los poetas. Por ejemplo la voz del poeta Javier Sicilia tuvo la capacidad de sonar como nuestras palpitaciones. Pero ahora su voz es parte de una polifonía de procesos. Como los pañuelos bordados para la iniciativa de Bordando por la Paz, simultáneamente en este país hay trabajos muy avanzados y unos que apenas comienzan a tocar la tela para salir del pasmo.

En conclusión, yo me volvería cauta de las palabras. No en términos de que sean verdades o mentiras, sino porque lo que las quemaduras de tercer grado, las telas y los ritmos de la composición de un disco nos pueden enseñar es a aprender a escuchar distinto. Es clave, ahí donde es posible, pausar nuestras reacciones. Productivamente podemos sentir la frecuencia desde la que habla un padre huérfano de un hijo al inicio, a la mitad del camino y frente al uso de su dolor como alguien que consciente de su poder hace política. La frecuencia, y la tonalidad, también son parte de la voz. Una parte que nos interpela ahí donde intuimos y desde donde construimos lo que para nosotrxs es verdad.

Cito a Sicilia no porque él deba cargar en sus hombros a un movimiento de víctimas, tampoco porque sea mi única referencia de voz. Pero sigo creyendo que las cualidades de su voz, no tanto el contenido de su mensaje, nos congregaron a pensar en las ‘heridas comunes’. En lo táctil nos encontramos de frente con una multiplicidad de hilos. Si cada trozo es una voz, hay una multitud de voces. Si nos atreviéramos a tocar la fibra textil y la fibra humana, su opacidad tal vez nos daría claridad sobre el respeto a los ‘remedios opuestos’ a ‘heridas similares’ que Björk batalla en aceptar en su disco autobiográfico.

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Cordelia Rizzo.  (México D.F. 1982) Es académica y activista. Después de varios años trabajando en ámbitos de derechos humanos, actualmente cursa un doctorado en Estudios del Performance. Su investigación ahonda en lo que Bordando por la Paz y otras formas de protesta textil generan en proyectos de accionar político de sujetxs que buscan reaccionar ante el horror de la violencia organizada.

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