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Desde el margen. Mujeres construyendo entre telas / Judith Medea

Por Judith Medea

A Cristina Burneo Salazar
Coser una premisa como comienzo: desde el margen también se piensa.Narrar la ciencia desde la mirada de las subjetividades que la hacemos. Dar lugar a la historia, al trazo de cada cuerpo en su acrobacia por nombrarse y no solo cuerpo que se nombra.

Esto me dijo ella en sus líneas, he encontrado en ellas un remanso para escribir desde este margen.

 

Mujeres que se construyen cuerpos entre telas

Prácticas profesionales. Para mí rebasaba eso. Versaba sobre costureras y las afecciones físicas que trae consigo la vida laboral. En un principio me interesaba la relación de las condiciones físicas de los talleres, el trabajo y la salud. Investigación revestida de mis padecimientos. Invisibilidad, trabajo no remunerado, enfermedad, trabajo a domicilio, maquila, ausencia de derechos en el trabajo. Buscaba contribuir a la ciencia, estaba en realidad buscándome. Proyectos y dudas se sincronizaron con mi cuerpo. La mano enferma, la madre enferma, la niña pegada a la máquina esperando que su madre dejara de coser. La pregunta por la ciencia era la pregunta por la raíz de mis afecciones, por mi amor a la costura y la aguja tejedora de hilos metida en cada afección, en tanto trastorno como afecto.

La formación de costureras en la industria textil es en algunos casos en  el ámbito de la maquila y los verbos que conlleva su nombre: explotar, repetir, enfermar. Pero no se trata solo de las condiciones físicas de trabajo, precarias en un contexto donde la vida en sí lo es también, la ergonomía no parece estar al servicio de este sector de la comunidad porque como en muchos casos, se trata de conocimiento que no permea las prácticas y es generado por trabajos de investigación que están más al servicio de la academia que de los sujetos que dan cuerpo, vida e historia a los proyectos.

Esta investigación dio apertura a un campo de saberes múltiples, no solo sobre la iluminación adecuada de los talleres, o las alturas ideales para la antropometría de la mujer mexicana, sino algo más complejo, el significado del trabajo en la mujer, de la vida activa, lo remunerado y lo no remunerado, la explotación sistemática contra las trabajadoras, contra las mujeres, el sistema actual de la moda, la reproducción de la desigualdad en varios niveles a partir del desarrollo de la industria, las políticas de flexibilidad laboral, las jornadas multiplicadas sin que signifique multiplicación de recursos. El cuerpo enfermo, el cuerpo ignorado incluso por la misma ciencia, que se sirve de su cualidad “anormal” para fundamentar sus presupuestos teóricos y económicos. El cuerpo de las mujeres y la economía de la industria textil segmentada en distritos industriales, con el cargo de la salud a las trabajadoras a cambio de diez pesos por cada blusa, es decir, trabajadoras que creen laborar por su cuenta pero trabajan por cuenta ajena aun pagando sus espacios de trabajo y los impuestos que no son bajos, a cambio de una actividad económica  en su mayoría precaria y sumergida, en donde el dueño de la mercancía evade responsabilidades económicas y sociales obteniendo mayor plusvalía por sus productos.

Cartografía del dolor

La relación entre trabajo de costura en la maquila a domicilio o en fábrica, trae consigo enfermedad y violencia. Situaciones ignoradas tanto por los empresarios, como por el estado, el daño y la responsabilidad sobre ello trasladada a las trabajadoras.

Problemas en distintos órganos del cuerpo esparcidos en el mapa cartográfico; en Argentina se encontraron afecciones pulmonares por la pelusa inhalada, un tipo de tuberculosis tratada como riesgo de trabajo. En Cuba enfermedades  en el aparto genitourinario por permanecer largas jornadas sentadas y  en sillas inapropiadas, así como por la falta de tiempo para ir a orinar, problemas  oculares a nivel de visión y objetos extraños  que entran en ojos; en México, problemas sociales en el caso de las que trabajan en su casa, como violencia a manos de la misma familia por no cuidar bien la casa aun estando ahí todo el día, problemas en la espalda por la altura inadecuada de sillas y mesas, en España problemas tendinosos por repetición de movimientos. El estado de California en Estados Unidos incorporó un manual para costureras sobre el cuidado de la salud a partir de las condiciones físicas del trabajo, instando a las trabajadoras a exigir que esas condiciones se implementen, solo que la variante de ser migrante indocumentado deja fuera a muchas de las trabajadoras de la industria.

La reproducción de los modelos de producción que mantienen nuestras enfermedades activas, las políticas del changarro, las empresas pepetoñianas y el espejismo del progreso. Casas habitación con talleres al centro, al lado de la cocina, con la cuna debajo de la mesa, la máquina en el cuarto de la niña, la lavadora al lado, poca iluminación, sillas inadecuadas, pero la promesa de que, si te endeudas con el estado y además contribuyes a cubrir su responsabilidad sobre el trabajo y la salud, progresarás al crear fuentes de empleo, para en realidad tener la expectativa de sobrevivir, a condición de que busques ser parte de la cadena productiva de una gran empresa.

Por el lado del trabajo a domicilio, hay leyes que regulan y tipifican el trabajo, como trabajo con existencia de un patrón y las prestaciones que implica trabajar, pero es una ley que no se aplica, que no se conoce por las costureras y los empresarios poderosos omiten, un vacío como tantos en la ley. Economía informal o sumergida aunadas al trabajo invisible más investigaciones que no dan cuenta del sujeto, como activo, dan lugar a un saber no saberse de nosotras. En muchos países el trabajo de costurera es parte de sistemas de esclavitud relacionados con ser mujer y migrante. Padecemos un sistema laboral que nos explota y eso incide en la constitución de nuestros cuerpos, una cartografía del dolor, acontecimiento en el cuerpo atravesado por las prácticas laborales, con todo lo que teje de hilos invisibles el trabajo de las mujeres.

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Judith Medea. 1982. 
Nació en Guadalajara Jalisco, México y creció entre telas. Medea es uno de los nombres de Judith. Se ha nutrido de filamentos y muerte. Su pasión por la costura y el dolor devana del cordón umbilical. Cose y escribe mientras se nombra. Envuelve, repara, anuda, teje, versa, muda de tela. Ha participado en antologías de distintos cortes literarios. Actualmente vive en Tijuana. Trabaja en Cosescribe y Nudo.
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Bordar es resistir. Reflexiones feministas entre la aguja y el hilo / Galia González Rosas

Texto e imagen: Galia Isabel González Rosas

Cómo habitar un mundo que busca borrar las multiplicidades y volvernos a todas el mismo imponiendo la norma del hombre entre nuestra lengua y lo que alcanza a decir, entre nuestros ojos y lo que alcanzan a ver, entre nuestra piel y lo que alcanza a sentir, entre nuestros oídos y lo que alcanzamos a escuchar y a entender. Cómo construir mundos fuera de aquella norma, que den cuenta de nuestros devenires múltiples, de los deseos de nuestra piel y de nuestra forma de construir realidad. Las mujeres y las corporalidades fuera de la norma del hombre blanco y heterosexual1, hemos alzado resistencias y las hemos heredado a través de narraciones y lenguajes corporeizados que escapan a las formas de contar las cosas de aquel mundo de todos iguales.

  Hay algo que sucede cuando atravesamos la tela con la aguja y que resuena en nuestros cuerpos. Es un algo de la tela que interpela a muchas personas. Quizás sea el eco milenario en nuestra memoria corporal de un lenguaje que ha estado antes que la palabra escrita: el lenguaje de las agujas y los textiles. Antes de tener la posibilidad de construir reflexiones trascendentes a través de la escritura, las personas quizás filosofaban con textiles. Tejidos, anudaciones y remiendos, con los que se iban pensando las formas de habitar de nuestros cuerpos en el mundo y las formas de mirarse y relacionarse entre quienes existían. Textiles que mientras se construían, iban dando cuenta de formas de pensar la organización del mundo, al cuerpo y a lo que sucedía allí. No sabemos quiénes tejían, cosían y bordaban cuando no había palabra escrita, pero quienes han resguardado y transmitido los lenguajes milenarios de los textiles y nos los han transmitido a través de los afectos, son las mujeres.

Las mujeres cercanas afectivamente a nosotras son quienes nos enseñan a bordar. Cuando era niña, en San José de Pantoja, Guanajuato, mis tías, que cuidaban a los animales, cocinaban para toda la familia, sabían trabajar en el campo y que nos hacían gorditas de trigo con piloncillo para decirnos que nos querían, no pensaban nunca en «arte» pero me enseñaron a bordar las servilletas que mantenían calientes las tortillas. Aprendemos a bordar cerquita de las mujeres, las observamos, nuestros cuerpos reconocen los saberes de sus cuerpos, tratamos de imitarlas. Y aprendemos a través de los afectos y del cuerpo, no de la palabra o de aquello que han nombrado «razón».

En el discurso occidental, la verdad del mundo y la única forma de contarla, sucede a través de un salto fuera del cuerpo, imponiéndose en todas las corporalidades una misma forma de entender el mundo, la de aquel cuerpo que se ubica en la posición de poder y que puede existir sin ser nombrado o visto, y que en nuestras sociedades es un cuerpo masculino, blanco y heterosexual. Tal mundo en masculino, pretende organizar la existencia en dicotomías, antagónicas y jerárquicas, que comienzan con la oposición cuerpo/razón, y continúan con mujer/hombre, naturaleza/cultura, objeto/observador2. Desde allí se establecen las formas válidas para pensar, enunciar y construir. Es también quien posee la expresión de la razón, quien configurará lo que es bello y las prácticas artísticas y creativas3. Por ello, nuestra forma de mirar, pensar y producir arte, también está determinada por una norma que busca volvernos a todas el mismo. Eliminan nuestros devenires, silencian nuestras experiencias y nos anulan, nos anulamos unas a otras. Y pensamos en individual y los encuentros no pasan a través de los afectos porque el cuerpo está silenciado.

Pero nuestras tías, nuestras abuelas, nuestras madres o nuestras amigas, nos han enseñado a bordar. Y es a través de aquel otro lenguaje, textil y corporeizado, que hemos resguardado las potencias para configurar mundos donde quepamos todas, la colectividad, los afectos, la escucha. Bordar ha sido una forma de resistir frente al discurso que ha buscado anular a las corporalidades y a sus saberes. En la intención patriarcal de despojar a las mujeres de lenguajes artísticos (los considerados por las instituciones de arte que no permitieron que las mujeres fueran grandes artistas como lo sostuvo Linda Nochlin), y enmarcarlas en el ámbito doméstico, imponiéndoles el bordado o el tejido, las mujeres encontraron lenguajes para construir resistencias y defender las vidas de todas y su derecho a la palabra, a la poesía y a una vida digna.

El bordado accionado desde el feminismo, puede configurar críticas a las estructuras que mantienen a las mujeres y a las corporalidades no hegemónicas, junto con sus saberes, en lugares de subordinación. En 1909, las sufragistas estadounidenses hicieron una huelga de hambre en la prisión Holloway, y guardaron memoria de esto firmando un estandarte, bordando cada una su nombre en él4, construyendo un documento textil de denuncia y de posicionamiento político. No firmaron con pluma un documento de papel, sino que accionaron aquel saber corporeizado y milenario, y configuraron una exigencia de justicia con nuestro lenguaje de resistencia: el bordado.

Bordar desde los feminismos, nos permite anudar hilos y potencias para pensarnos desde otros lugares fuera de la norma del mundo en masculino. Bordar puede ser un lenguaje de resistencia y de libertad. Pero la libertad desde el bordado, que es una actividad donde se reconoce la implicación de unas personas con otras, no es una cualidad individual, sino que es una resistencia colectiva que lucha por la dignidad común5 (Marina Garcés, 2013, 153).

Bordar es un saber de nosotras

De nuestras abuelas, nuestras madres, nuestras tías, nuestras hermanas, nuestras amigas, nuestras maestras. Nosotras, las borradas por la palabra del hombre y por los discursos en masculino y en blanco del mundo-el único mundo que dicen que existe-, empuñamos la aguja y bordamos resistencias. Devenimos nosotras, mujeres, afrodescendientes, indígenas, trans, migrantes, porque bordar sucede con otras, porque nunca estamos solas. Bordar que es resistir, es anudar hilos, imaginar telarañas, sentir con otras. Es cuestionar si podemos, existiendo como hombres, escuchar cuando se narra en femenino.

Nosotras, las que no tienen permitido construir conocimiento ni configurar la realidad, las que debemos permanecer calladas, las que existimos sólo para ser miradas y consumidas como objetos para el placer, para la extravagancia, para la nota roja, para la violencia, usamos la aguja para bordar epistemologías que le den oportunidad de existencia a nuestros afectos, nuestros placeres, nuestras voces, nuestras palabras, nuestra dignidad y nuestros cuerpos vivos y libres.

Nosotras configuramos mundos con los hilos y las agujas que rasgan las estructuras de un sistema de muerte.

Las bordadoras feministas bordamos presente, pasado y futuro. Bordamos para recordar y recuperar lo que nos susurraron, las resistencias de las que estuvieron antes que nosotras y de las que nos acompañan. Bordamos para detenernos y escuchar, para sentir e intuir cómo configurar nuestros caminos y nuestros pasos, porque no existen, y usamos los hilos para sabernos perder sin extraviarnos de nosotras. Bordamos porque nuestras puntadas son infinitas, como el cariño, la tristeza y la alegría; y dibujamos con ellas caminos que también son infinitos y que entre sus agujeritos, que parecen pequeños y silenciosos, se escucha el grito fuerte de la esperanza.

Bordar es un conocimiento colectivo y rizomático, porque surge en cualquier lugar y en cualquier momento. Es opuesto a la linealidad del conocimiento masculino, a su validación institucional, a su individualidad y a su jerarquía. Para bordar necesitamos a otras y al mismo tiempo bordamos para otras: para mostrarles cómo o para regalarles una servilleta que mantenga calientitas las tortillas y las esperanzas. A bordar podemos aprender solas, con todas nosotras resonando en nuestras memorias corporales, o acompañadas. Podemos reconocernos en las puntadas de las otras. Las otras pueden reconocerse en nuestras puntadas. Si estamos juntas bordando y platicamos, nos conocemos de otras formas, nos escuchamos con los oídos pero también con el cuerpo entero donde resuenan nuestras voces, porque la mirada está ocupada en nuestras puntadas, y entonces nos escuchamos-sentimos-miramos de otras formas.

Bordar es dar paso a otras maneras de conocer y sentir mundos. Bordamos y configuramos realidades, recuperamos e ideamos resistencias.

Embrujamos las estructuras del sistema de muerte con nuestros hilos y nuestras agujas, desnormalizamos sus discursos, bordamos existencias para el gozo y la vida. Las agujas son herramientas milenarias, cada puntada que hacemos carga el conocimiento de las brujas que existieron, pensaron y configuraron realidades desde antes de la escritura.

Las bordadoras somos brujas milenarias.

  1.  Haraway, Donna, Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza (España: Ediciones Cátedra, 1991.
  2.  Elsa Muñiz, “Las prácticas corporales. De la instrumentalidad a la complejidad”, El cuerpo Estado de la cuestión (México: La Cifra-UAM, 2015).
  3.  Gargallo, Francesca, «Una metodología para detectar lo que de hegemónico ha recogido el feminismo.», en Investigación feminista epistemología metodología y representaciones sociales, coord. Blazquez Graf Norma, Flores Palacios Fátima, Ríos Everardo Maribel. (México, D.F.:UNAM, 2010).
  4.  “WSPU Holloway Baner”, abril 2017, Textile Research Centre TRC Needles. Consultado el 25 de enero de 2020  << https://trc-leiden.nl/trc-needles/individual-textiles-and-textile-types/commemorative-and-commissioned-textiles/wspu-holloway-banner>>
  5.  Garcés, Marina. Un mundo común. (Ediciones Bellaterra. 2013. EBook.)

[divider]

Galia Isabel González Rosas (1990) es originaria de Salvatierra, Guanajuato. Estudió Estudios e historia de las artes, en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Está interesada en otras formas de conocimiento, desde el bordado y la investigación feminista, que posibiliten las construcciones de mundos donde todas tengamos derecho a la vida, a la palabra y a la poesía.  Ha realizado talleres de bordado en la Universidad de Guanajuato, campus Salvatierra; en la Sala Literaria Bellas Artes, en San Miguel de Allende; en Tres Cero Tres, por las 3as Jornadas artivistas contra las violencias machistas, de la colectiva Batafem, en la CDMX; entre otros.

Página de Facebook Galia hilos https://www.facebook.com/galiahilos

Instagram Galia hilos https://www.instagram.com/galiahilos/

galygoro@gmail.com

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EL SIMPLE HECHO DE NOMBRARLO YA GENERA ESPECULACIÓN

Bajo una perspectiva crítica el proyecto Barrio Alameda, desarrollado por Colectivo OVNI (Yolanda Benalba y Rodrigo Cué) aborda el fenómeno de gentrificación que desde hace varios años se vive en el Centro Histórico de la Ciudad de México.  El proyecto abre un espacio a la reflexión colectiva mediante la organización de eventos públicos y la vinculación con la comunidad que habita el edificio del emblemático Café Trevi.
«El concepto de gentrificación ha tomado una dimensión en el imaginario urbano casi proporcional a sus efectos mismos. Es entendido de forma global como el desplazamiento de habitantes de un barrio que a sido descuidado, y que tras proyectos de inversión pública y privada, se suscita un incremento desmedido de las rentas, provocando que solo sea accesible a clases sociales con mayor poder adquisitivo.
Esta publicación forma parte de una investigación artística en la que hemos registrado los procesos de lucha por la permanencia y el arraigo en el contexto del Centro Histórico; en específico del edificio ubicado en la calle Colón número 1  de la Alameda Central en la Ciudad de México. Donde un grupo de vecinos y locatarias han resistido al acoso inmobiliario, la corrupción del gobierno y la amenaza de transformar lo que ha sido un patrimonio social y cultural en un espacio de coworking y hotel boutique, siguiendo la tendencia global de convertir los centros históricos en grandes centros comerciales aptos ara el consumo de estilos de vida.»
Proyecto seleccionado en la residencia de vinculación comunitaria Me Sobra Barrio 2019, del Centro de la Imágen (México) desarrollado de mayo a septiembre del mismo año.
1º Edición:

Septiembre 2019
Ciudad de México
150 ejemplares

Papel reciclado gris, color, 20 páginas

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#PoeTINDER

fotografía por Ithmus

por Joaquín Diez Canedo

Soy super relax,

amable cordial,

honesta,

directa,

nada estresada.

M molestan las personas soberbias

y vanales

m dan

flojera.

[emoji]

HUSTLER,

dancer,

believer,

strong,

brave, direct, honest

when I love

fully.

Aquí para clases de baile

Escríbeme para más info.

Let’s go for a walk

for a drink

for a talk

let’s go dancing,

movies,

videogames,

let’s travel the world

Let’s

have

fun

tonight.

Mis fotos no tienen filtro.

Mexicana in Montreal !!

I love travelling,

singing and dancing.

Enjoy the time with your

friends and family

is

the

most

important.

Inefable

6 miles away.

Soy buena onda me gusta el

cine

cena

gym

shopping y sobre todo un buen café

para charlar

No tomo

me gusta conocer gente

y ganarme su amistad

Sophie, 25

5 miles away

Recommend Sophie

       To a friend

    Report Sophie

Rosela, 26

Part mermaid,

[part man,]

temporarily living

on land.

Me gusta viajar

a

otras

dimensiones.

6 miles away.

No soy

de esas mujeres que

les gusta

lo material,

no pretendo ser nadie solo yo

Amo caminar y comer,

escribo

de vez

en cuando,

recuerdo chistes malos,

olvido

los nombres

de mis películas favoritas,

y soy tan ubicada

que me pierdo

en mi misma calle

Latina Flight Attendant

& International Business

I believe in destiny and magic.

Spanish/English

Bla

bla

bla

Nunca sé qué poner en estas cosas,

mejor conversemos.

Me declaro enamorada

de México,

de su cultura

historia y gastronomía

[y luego te regalas toda entera

suave Patria, alacena y pajarera.]

Ana, 24

No me gusta el aguacate

(y

me dan

ñáñaras

las mariposas.)

Me gusta

bailar

samba.

No sex [emoji]

Maestra de profesión,

artista por convicción.

Hablemos

conóceme

y sorpréndete.

–>

ES IMPOSIBLE DESCRIBIRSE EN TAN POCO ESPACIO [, concluye.]

[divider]

Joaquín Díez Canedo N. (Ciudad de México, 1989) es historiador del arte. A veces, cuando no está haciendo tesis, hace otras cosas.

twitter  @joaquindcn

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Pronunciamiento contra la impunidad a profesores violadores en la UACJ

 

Ciudad de México a 25 de enero de 2020

 

A las instituciones de procuración de justicia de todos los niveles
A las autoridades de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
A la comunidad académica
A la comunidad cultural
A las colectivas feministas y de sexualidades disidentes
A la opinión pública

Desde hace casi 30 años, Ciudad Juárez ha sido un escenario particularmente golpeado por la incidencia de crímenes en contra de las mujeres. Si bien eso no es, en este momento, necesariamente diferente en otros estados de la república, y entendemos el lamentable incremento de violencia de género en todo el país, profesoras universitarias, estudiantes, artistas, activistas, cineastas y aliadxs observamos con gran preocupación los hechos recientes de violencia contra las mujeres que se han suscitado en Ciudad Juárez, Chihuahua, y extendemos nuestro apoyo y total solidaridad hacia las víctimas y sus familiares, así como hacia las compañeras activistas feministas que cotidianamente acompañan estos procesos y resisten al sistema patriarcal desde sus trincheras.

El 4 de mayo de 2019 una profesora de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) fue violada por 4 profesores de su misma institución. El proceso legal se ha visto entorpecido por omisiones desde los organismos de procuración de justicia que filtraron información confidencial del caso a la prensa, lo que facilitó que los responsables se dieran a la fuga y se ampararan para evadir la justicia. La universidad hasta el día de hoy no se ha posicionado de manera contundente en repudio a estos actos ni ha tomado acciones claras para la no repetición de estos hechos de violencia contra las mujeres.

 Solo uno de los imputados, Geovanni E.G.S., Coordinador de la Academia de Ingeniería en Aeronáutica, del Departamento de Ingeniería Industrial y Manufactura del Instituto de Ingeniería y Tecnología de la UACJ, ha sido aprehendido y vinculado a proceso en espera de juicio. Del resto, se desconoce su paradero.

Los otros implicados, prófugos ahora, son: Israel A.G.S., profesor investigador en el Instituto de Ingeniería y Tecnología de la UACJ y los otros dos, Alejandro G. y Roberto S., son miembros fundadores de Colectivo Vagón, organización cultural originaria de Ciudad Juárez, Chihuahua, que se dedica a hacer producciones cinematográficas, muchas de ellas de temática social y de derechos humanos, además de organizar el festival Internacional de Cine y Derechos Humanos y Pueblos Originarios FIC Apanérowa. Ambos son profesores del Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte de la UACJ.

Las abajo firmantes comprendemos la gravedad de seguir manteniendo el silencio que tanto la sociedad como las autoridades responsables  han guardado con el fin de que este, como otros tantos casos, queden impunes y olvidados por lo que:

  • Exigimos la inmediata destitución de los agresores de sus cargos como profesores investigadores.
  • Exigimos un posicionamiento de la UACJ en el que informen a la ciudadanía sobre las maneras en las que han colaborado con el proceso legal que enfrentan sus empleados.
  • Exigimos un cese inmediato a la intimidación de parte de autoridades de la UACJ hacia las profesoras y estudiantes que han manifestado su apoyo a la víctima. Que la lucha por una vida libre de violencia no le cueste el derecho al trabajo ni a la educación a ninguna compañera. 
  • Exigimos una universidad segura para todas las mujeres, en donde podamos estudiar, trabajar y desarrollar nuestras capacidades sin temor a vivir una agresión. 

Compartimos la urgencia de pronunciarnos como mujeres organizadas y aliándonos entre nosotras ante cualquier caso de violencia en apoyo a las víctimas y demandando justicia para todxs.

¡Fuera agresores sexuales de las universidades!
¡Ni un espacio más para agresores sexuales en el gremio cultural! 
¡Alto al encubrimiento desde las instituciones educativas!

SUSCRIBIMOS   

-Xanny Hernández Hernández, Abogada Feminista. CDMX. 
– Elizabeth Ross, 5célula arte y comunidad, CDMX 
– Ana Elena Contreras Álvarez, Feminista y activista de Las del Aquelarre Feminista.
-Colectiva Las del Aquelarre Feminista, defensoras de derechos humanos.
– Lorena Méndez Barrios (Artista Visual, activista y profesora de UACM-CH)
– Liz Misterio. Hysteria! Revista, colectivo INVASORIX, CDMX
– Ivelin Buenrostro. Hysteria! Revista. Ciudad de México
– Rebeca Aguilar. Maestría Estudios de la Mujer. CDMX
– Mariana Sasso Rojas. Diseñadora. CDMX
– Julia Antivilo. Cátedra Rosario Castellanos de Arte y Género, UNAM
– Adriana Martínez Noriega. Curadora y editora. CDMX
– Mónica Nepote, escritora y editora. CDMX
– Erendira Islas, Artista visual. CDMX
– Noemí Domínguez Gaspar. UAM Xochimilco, CDMX. 
– Sonia Madrigal. Desarrolladora web y fotógrafa independiente. Cd. Nezahualcóyotl
-Mirta Claudia Mejía Ortega. Psicóloga Clínica Feminista. CDMX
– MInerva Valenzuela (la del cabaret) Ciudad de México
– Bibiana Díaz, fotoperiodista Puebla.
– Sara Neria Ordaz, psicóloga social. UAM Xochimilco
– Koral Carballo. Fotógrafa independiente. Veracruz. 
– Frida Bulos, fotógrafa. Pachuca.
– Rosalba Vázquez Valenzuela. Feminista. Universidad de Guanajuato. 
– Alejandra Gorráez Puga. Doctorado en Historia del Arte, UNAM. CDMX
– Sonia Yuruen Lerma Mayer. Doctorado en Estudios Feministas. CDMX
– Mónica Mayer. Artista visual feminista. CDMX
– Brenda Hernández Novoa. Diseñadora Industrial. CDMX
– Yuli Rodríguez. Productora CDMX
– Marisol Maza. Artista Visual. CDMX
– Leticia Cordero, artista visual. CDMX. 
– Lina Andrea Bernal Carmona. Doctorado en Estudios Feministas. UAM Xochimilco CDMX
– Liliana Paola Avila Meléndez, CDMX
– Sandra Mayela Juárez Hernández, profesora, Ciudad de México.
– Mariana Avendaño Ortiz  CDMX
– María del Carmen Amézquita Benítez. Integrante Comité Ciudadano de la Colonia Guadalupe Tepeyac, Cdmx
– Sandra Estrada Maldonado. Docente Universidad de Guanajuato. 
– Fernanda Zendejas Bernal. Maestría en Estudios de la mujer, UAM-X, CDMX
– Elizabeth Ortiz Caballero. Académica. UNAM
– Erika Yamada Kubo. Activista por los DDHH. CDMX
– Yumi Yamada Kubo. UAM Xochimilco, CDMX
– Rosa Maria Tomoko Kubo, CDMX
– Yara Olivia Vergara Bustamante, C.P. CDMX
– Grecia Sebastian Zepeda. Activista por los DDHH. UNAM.
– Guadalupe Villalobos Uaemex
– Reyna Aguiar. Gestora cultural y editora, Ciudad de México.
– Martha Alicia Escartín García. Filósofa renegada
– Gabriela Aragón Zamorano. Academia de la Danza Mexicana INBA, CDMX. Activista Feminista y de derechos de las personas con discapacidad psicosocial.
-Andrea Selene Morales, fotógrafa, miembro del colectivo TrasLuz Photo, Veracruz. 
– Liliana Vianey Vargas Vásquez. Investigadora independiente y doctorante por la Universidad Iberoamericana.
– Yenifer cuesta Mosquera. Docente y Abogada en Derecho Laboral.
– Libertad García Sanabria, Gozadera/PPELA UNAM
– Carmen Elena Arroyo Rodriguez. Abogada, CDMX.
– Liliana Perez Gutierrez. Abogada, CDMX.
– Andrea Medina Rosas. Abogada feminista. CDMX
– Lorena Wolffer, artista y activista cultural, CDMX
– Paulina Berdon, Licenciada en Relaciones Internacionales, Guadalajara.
– Karla Jhoana Núñez Sandoval, Docente en la ENMSI de la Universidad de Guanajuato.
– Mariana Rodríguez Espinoza , escritora
– María del Carmen De Lara Cineasta #Ya es hora 
– Erika Reyes Jácome. Ciudad de México.
– Luna del Sur A.C. Oaxaca de Juárez
– Diplomado Internacional de Estudios de las Mujeres, Feminismos y DEscolonización. Oaxaca de Juárez.
– Claudia de Anda. Mediadora intercultural. CDMX
– Antonio Cintora. Investigador social en violencias. CDMX
– Soledad Rojas Rajs, Investigadora, Conacyt- UAM-X
– María Dolores Blancas Rueda, Casa Gaviota, Ciudad de México
– Lourdes Georgina Jiménez Vidiella. Académica, Ciudad de México
– Amauta García, Artista Visual, Ciudad de México 
– Martha Forjas, Gestora Cultural, artista escénica. Las Constituyentes CDMX Feministas. 
– Producciones y Milagros Agrupación Feminista, CDMX
– Aleli Vieyra Reyes, Abogada Litigante en el Despacho Jurídico Galicia, Vieyra y Asociados
– Teresa Osorio Ochoa, estudiante del doctorado en Estudios Feministas de la UAM-X 
– Eva Paola Arenas Loera, profesora Universidad de  Guanajuato. 
– Soledad Jarquín Edgar, periodista y feminista 
– Fabiola Mendoza Cabrera. Académica. Oaxaca
– Paola María Marugán Ricart, doctoranda en Estudios Feministas, UAM-X
– Ixchel  Silva Rodríguez, Artista gráfica, Querétaro.
– Claudia Muñoz Buenrostro, Abogada, Querétaro
– Berenice Lorraine Martínez Jiménez. Psicoanálisis. CDMX
– Daniela Ramos Banda, Psicóloga, Guanajuato. 
– Argelia Leodegario Calderón, Artista visual, CDMX.
– Karina Hernández vivas. Abogada, CDMX.
– Maynné Cortes Escobedo, psicóloga, CDMX.
– Paola Rebeca Arteaga López. Dra. en Ciencias, CDMX.
– Dulce María Romo Zúñiga. Abogada postulante y profesora UNAM
– Magdalena García Hernández, Economista, Ciudad de México.
– Ytzel Maya Jiménez, editora, CDMX. 
– Cecilia Irene Anaya González, IPN, CDMX. 
– Noemí Agapito Confesor, abogada mixe, Oaxaca
– Marycarmen Ortega Bravo. Red Chimalli
– María Guadalupe Sánchez Alba, Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes, Ags.
– Lucía Melgar, Investigadora, Cd Mx
– Red Feminismo(s), Cultura y Poder. Diálogos desde el sur
– Mónica Inés Cejas, profesora-investigadora UAM-X
– Nina Hoechtl, artista, investigadora, docente, miembrix de INVASORIX, CDMX
– Sofía Hinojosa, artista, CDMX. 
-Betzabeth Torres, artista Feminista, Edo de Mex. 
– Veneranda Pérez, artista-educadora y fermentista,Tlaxcala.
– Fernanda Dichi, historiadora del arte e investigadora independiente, CDMX
– Luba Ramírez, #YaEsHora
– Andrea Sánchez Rendón, #YaEsHora
– Sofía Espinosa Carrasco, #YaEsHora 
– Laura Imperiale, Productora, #YaEsHora 
– Karina Medina Mora, #YaEsHora 
– Támara Vallarta Compeán, #YaEsHora 
– Dulce María Lara, #YaEsHora
– Leticia Huijara, #YaEsHora
– Eréndira Ibarra, Actriz, #YaEsHora
– Ángeles Cruz, Actriz-Directora, #YaEsHora
– Sonia Riquer, #YaEsHora
– Paulina Padilla Guerrero, investigadora feminista CDMX
– Gabriela Martínez Flores, Estudiante de la Maestría en Estudios de la Mujer, Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco, CDMX.
– Maria del Mar Herrerias, #YaEsHora
– Citlalli Sánchez Martínez, académica Universidad de Guanajuato, Guanajuato #YaEsHora
– Luna Marán, cineasta. #YaEsHora
– Arantxa Luna, #YaEsHora
– Fabiola Quintero Hernández, #YaEsHora 
– Mariana Varela, #YaEsHora 
– Lucero Sánchez Novaro, #YaEsHora
– Regina Serratos, #YaEsHora
– Abril Alzaga, Directora de FICUNAM, #YaEsHora
– Marcela Zendejas, #YaEsHora 
– Paulina Romo Guionista, Feminista, Persona, CDMX Mujeres Lab, #YaEsHora
– Patricia Bernal, #YaEsHora 
– Johanna Murillo, Actriz #YaEsHora 
– Agustina Quinci, #YaEsHora
– Vanessa Bauche, Actriz #YaEsHora
– Mariana Gutiérrez Noriega, #YaEsHora 
– Mónica De La Mora, #YaEsHora
– Laura Alderete, #YaEsHora 
– Paula Amor, #YaEsHora 
– Ana Laura Rascón, #YaEsHora
– Fernanda Ramos Mena, Gestión y curaduría, feminista, CDMX.
– Verónica Quijada Monroy, académica UNAM
– Melissa Monroy Hernández UAEMex.
– Sianya Gutiérrez, Libres y Combativas, UPN
– Areli Veloz Contrera, UABC
– Tanya Huntington, escritora y artista, CENTRO
– Rosalinda Torres Cerna. UABCS
– Ariadna Solis. Docente UNAM
– Samanta Zaragoza Luna, Diplomado en Estudios Feministas desde América Latina, UACM 
– Laura López Brizuela, Gestión cultural, feminista, Oaxaca. 
– Angelina Yah Torres, Feminista de Chetumal, Quintana Roo
– Xochitl Rivera, Artista Visual, CDMX
– Andrea Saucedo, Artista Visual, Monterrey N.L.
– Alejandra Leonor Salado Íñiguez, Doctorante UAM-I
– Claudia Corona, Facultad de Derecho, UNAM
– Márgara Millán Moncayo, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM
– Alma Arcelia Ramírez Iñiguez, Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali
– Karen Cordero, historiadora del arte, Universidad Iberoamericana, CDMX
– Rosa María González Jiménez, Universidad Pedagógica Nacional
– Josefina Hernández
– Ana Lau, UAM-Xochimilco 
– Libia Sánchez Segura, IPN Escuela Superior de Economia 
– Merarit Viera, UAM-Xochimilco 
– Martha -Karla Johana Núñez Sandoval, Escuela de nivel medio superior de la Universidad de Guanajuato 
– Marisa Ruiz Trejo, UNICACH
– María Guadalupe Huacuz Elias, UAM-Xochimilco
– Claudia Dominguez Hernández, UACM
– Rosa Hilda Rojas, Universidad Veracruzana
– Janette Góngora Soberanes, UAM-Xochimilco 
– Elena Tapia Fonllem, UPN Ajusco
– Guadalupe Meza Lavaniegos
– Josefina Hernández Telléz, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
– Leticia Romero, UACM 
– María Eugenia Covarrubias Hernández, UACM
– Lourdes Enríquez, PUB-UNAM
– Maritza Urteaga Castro-Escuela Nacional de Antropología 
– Norma Mogrovejo, UACM
– Gloria Luz Alejandra Ramírez, UACM
– Martha Yoko Takane Imaz, UNAM
– Teresa Garzon, Cesmeca- Unicach 
– Comando Colibrí Lacandona. Escuela de defensa personal para mujeres y otros cuerpos en peligro, San Cristóbal de Las Casas
– Elvira Clavijo Escobar
– CERRUCHA, Artista y activista feminista. 
– Martha Nava Perez, feminista Colima
– Rocío Barrionuevo, profesora.
– Lucía Lagunes Huerta. Periodista Feminista, CIMAC, CDMX. 
– Las Sincréticas, Oaxaca – CDMX 
– Carolina Ledezma, Feminista socialista, CDMX
– Dainzú López de Lara Espinosa, Udlap, San Andrés Cholula, Puebla
– Stephanie Siliceo Luna, Licenciada en Administración Industrial, CDMX
– Naomi Rincón-Gallardo, artista visual 
– Mara Sánchez Renero, Fotógrafa, CDMX
– Elsa Chabaud – Fotografa
– Alejandra Rajal. Fotógrafa independiente 
– Atziri Ávila, comunicóloga social y defensora de los derechos humanos, Oaxaca 
– Roxana Lucía Foladori Antúnez, feminista y profesora universitaria, CDMX 
– Lucía Núñez, investigadora CIEG-UNAM 
– Yara Iricea Silva López, profesora, FCPyS-UNAM
– María Trinidad Gutiérrez Ramírez PIIAF, A.C
– Elma Aurea Correa Neri, UABC, Mexicali 
– Marcela Gaona Díaz, Universidad Veracruzana, Xalapa, Veracruz
– Ana María Sánchez Sáenz, jubilada UNAM, feminista, CDMX
– Blanca Esthela Torres Alamilla, UAEH, Escuela Superior de Actopan, Hidalgo
– Lorena Cervantes Reyes, socióloga, Santiago de Chile
– Angelica Lopez Valdez, abogada feminista
– Ángeles Ronquillo Blanco, Red de Mujeres Rurales e Indígenas Poblanas A.C.
-Brenda San Román Thompson
– Rosa María Saenz Herrera
De- Karla Teresa Jacott Núñez
-Ma isabel Encerrado Treviño
– Naomi Anchondo Núñez. Abogada feminista
– Centro de Atención a la Mujer Trabajadora de Chihuahua A.C.
-Martha T. González Renteria
-Claudia Erika Rascón Marquez
-Cristina López Cadena
– Mercedes Fernández
-Irma Villanueva Najera
-Edeni Rodríguez
-Claudia Arlett Espino Profesora Universitaria UACH
-Silvana Ornelas Tapia, colectiva amor no es violencia AC
– Andrea Saldaña Rivera Titular del programa de Radio Claret América
– Roselia Bernardo Santos / Movimiento Tochetepetl A. C.
– Alma Bernal
– Rosario Terrones Rincon, Directora Arboceta Mexicana SC.
-María de Jesús López Ortiz
-Patricia Hume Lourdes Elizondo
– Heather Dashner Monk /  Feministas con Voz de Maíz
– Laboratorio Curatorial Feminista, CDMX
– RED FEMINISMO (S) CULTURA Y PODER, México 
-Saraí Ojeda Sánchez, fotógrafa y profesora. Centro Morelense de las artes / UAEM.
-María Magdalena Pérez Alfaro, Dirección de Estudios Históricos-INAH, CDMX
-Edisabel Marrero, Doctorado en Historia del Arte, UNAM. CDMX
-Tania I. Anchondo Maldonado. Artista Visual.
-Erika Athié. Fotógrafa, Artista Visual, Colectivo TLC, CDMX
– Zaydé Sinaí Castañeda. Gestora musical y comunicologa. 
-Adriana Raggi Lucio, ICDAC, Facultad de Artes y Diseño, UNAM.
– Nabil Yanai, artista, trabajadora del hogar y miembrx de INVASORIX
– Laura Gómez Flores feminista…defensora de los Derechos Humanos de las Mujeres
– Dulce María Lara, psicóloga, actriz y activista feminista. Liga Mexicana de Mujeres de Teatro y YaEsHora.
-Lorena Gutiérrez Rangel mamá víctima de Feminicidio de Fátima Varinia Quintana Gutiérrez Edo Mex Lerma 
 – Ariana Berenice Guedea Rodríguez, Defensora de los Somos Manada Mx.
– Yadira Ivonne Álvarez Alamilla Estudiante de Derecho en la UAM Azcapotzalco, perteneciente al Seminario Permanente de Género y Violencias contra la mujer
– Mónica Olivera Aguilar / artista visual CDMX 
 – Iris Rocío Santillán Ramírez. Profesora-Investigadora UAM-Azcapotzalco.
– Esperanza Rojas UACM       
– Diana Margarita Magaña Hernández Profesora-investigadora UAM-A
– Moulinie Shvartz Alanna Nichelle/ estudiante de Derecho UAM Azcapotzalco.

– Rubén Cerrillo García/ Profesor de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM y miembro del ICDAC.
-Angélica García Estrada /ceramista CDMX
-Ana Lucia Gonzalez, Asamblea Feminista Autonoma e Independiente, CDMX
– Nancy Samara Guzmán Fernández / Distrito Federal México
– Ma. Del Carmen Rossette Ramírez / Artista Visual y Profesora  en la FAD-UNAM, CDMX 
– Lucia Joselin Muñoz. Periodista. Ciudad de México.
– Martha Barragán “Mar” / Caricaturista / Caricaturistas con Causa
-Maribel Pedroza /Unidad de género Azcapotzalco. Filósofa Feminista 
-Dulce Ivonne Montes de Oca UACM
– Hellène Aligant, artista visual, colectivo Cuerpo Estratégico, CDMX
– María Martha Avalos Calderón. CDMX.
– María de Lourdes Martínez Rodríguez, Hidalgo
– Yanira Mejía Martínez – UAM Xochimilco
– Gema Liliana González Pérez UNAM
-Dra Lilia Granillo Vazquez, profesora investigadora titular, UAM Azcapotzalco
– Claudia Chávez Camero Representante directiva de la Cooperativa y Huerto Urbano Ver-D Santa María la Ribera SC de RL de CV
-Arely Orozco, Psicóloga Feminista. CDMX. 
-Adriana Flores, Gestora cultural, CDMX
-Nictexa Ytza Páez, Tesista de la Licenciatura de Pedagogía, UNAM, CDMX. 
– Martha Patricia Medellín Martínez, Artista Visual, Profesora investigadora UABC, MXLI.
– Ingrid Cota Morgan, Artista Visual, CDMX
-Isaura Leonardo Salazar, investigadora, editora, correctora, CDMX
– Fernanda Barreto, artista visual, UNAM, CDMX
– Erika García Meneses, Profesora investigadora, Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali.
– Karen Cuellar Fernandez, Profesionista, CDMX.
-Brenda J. Caro Cocotle, ciudadana de a pie,  Xalapa, Veracruz.
-Lola Dolor, etnohistoriadora, ENAH, periodista feminista en La Teta Informativa, Radio Zapote, CDMX
– Quetziquel Flores Villicaña, Profesora-Investigadora UAM-Azcapotzalco
– Liliana Fort, Profesora-Investigadora UAM-Azcapotzalco
– Alicia Azzolini B., Profesora-Investigadora UAM-Azcapotzalco
– Ma. del Lourdes Martínez Peña, Profesora-Investigadora UAM-Azcapotzalco
– Ana Laura Nettel, Profesora-Investigadora UAM-Azcapotzalco
– Guadalupe Lorena Isidoro Cuevas, Profesora-Investigadora UAM-Azcapotzalco
– Susana Nuñez Palacios, Profesora-Investigadora UAM-Azcapotzalco
– Yatziri Patiño Juárez, Diseñadora Industrial, CDMX
-Noemí Maldonado, Artista musical, CDMX
– Gerardo Montes de Oca Valadez, psicólogo, artista/curador e  investigador, Academia de Bellas Artes de Viena, Austria.
– Aurora Montaño Barbosa, gestora cultural, CDMX 
– Josefina Aranda Bezaury, investigadora,  Oaxaca.
– Tzinnia Carranza 
– Margarita Dalton, Ciesas, 
– Ana María Hernández Cárdenas.
– Beatriz Casas Arellanes, 
– Blanca Castañón Canals
– Maria Cristina Galante Di Pace
– Aline Castellanos
– Sara Carrillo de UABJO, OAXACA, 
– Pilar Muriedas Juárez 
– Araceli Gil Archundia
– Atziri Avila.
-Isabel Vaqueiro, ENES, Unidad León
-Vivian Abenshushan, escritora, CDMX
-Ana María Nolasco Cano, COLECTIVA de Mujeres FA-STUNAM, CDMX
– Alejandra Eme Vázquez
– Ixchel Cisneros Soltero, periodista, CDMX
-Andrea Ancira, editora, CDMX
-Mariana Recamier, periodista, CDMX
-Carmen Ortega Casanovas, productora y diseñadora, CDMX
– Monica Tapia A, politóloga, CDMX
– Clorinda Romo G, Consultora, CDMX 
– Rosángela Pérez Mendoza, Docente Tutora Investigadora, Instituto de Educación Media Superior de la CdMx 
– Julia Gómez C, Arquitecto, CDMX
– Elvira Liceaga, CDMX 
-Lorena Camorlinga Alanís, Madre, Jalisco
– Cecilia Navarro Gautrin. Unison
– Sara Chávez, UAM Xochimilco
– Itzel Eguiluz, investigadora CdMx
– Gabriela Zubillaga, artista visual, CDMX
– Pola RG, fotógrafa CDMX
– Diana Olalde, artista independiente
– Lourdes Almeida. Artista Visual
– Marlene Diveinz, escritora y periodista

#FueraVioladoresDeLasEscuelas       #UniversidadesLibresDeViolenciaSexual  

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La Unidad. Autogeografía vertical en siete niveles

por Rigoberto Reyes Sánchez 

Planta Baja. Con estacionamiento.

Mi abuela-niña arrancaba rábanos justo aquí, chamaca bandida que robaba hortalizas y raíces en las últimas tierras ejidales de la Magdalena Mixhuca, lugar del parto, cruce de canales. En 1972 aquél paisaje quedó definitivamente sepultado por la construcción de la Unidad Habitacional en la que ahora vivo. Ocho edificios clonados, ciento noventa y dos departamentos de cincuenta y seis metros cuadrados cada uno. Unidad sin nombre, levantada en una avenida que, no sin ironía, ostenta el nombre de Francisco del Paso y Troncoso, un buscador de historias perdidas. De oídas sé que las primeras en habitar esta Unidad de estilo funcionalista fueron pequeñas familias de jóvenes burócratas de la banca estatal. Los departamentos más codiciados eran los de la Planta Baja; no había que subir escaleras y, según me contó el señor B-31, ofrecían una magnifica vista a los jardines de la Unidad. En realidad parece que nunca existieron tales jardines, más que un recuerdo era un sueño. La Unidad es un archipiélago de cemento anaranjado rodeado de autos.

Aquí un auto es más una prolongación de la vivienda que un transporte. Un Chevy rojo 2000 opera como una prótesis de la bodega insuficiente para la señora A-02. Un Dodge Attitude 2005 sustituye cabalmente las funciones de un bar de barrio, con sistema de sonido incluido, generalmente abre los martes a la media noche. El Chevrolet Aveo 2017 rojo sirve a  la agobiada doctora C-12 como oficina y dormitorio diurno. El desvencijado Chrysler LeBaron 1984 no es un auto, es un talismán incrustado en el cemento para que el pasado no se vaya del todo. No son meros símbolos de estatus, los autos con sus lugares de estacionamiento funcionan como extensiones móviles de la propiedad privada, territorios arrebatados al espacio exterior,  por eso los defienden con tubos, palos y cubetas repletas de cemento. En la Unidad, como en la tundra, la ley es “ devora o te devorarán” (Jack London). 

Primer piso. Tiempo compartido. 

Aún quien vive solo siempre comparte su espacio aunque no sea con otros humanos. Además de las mascotas comunes, plagas de chinches, cucarachas o ratas que azolan de vez en cuando la Unidad generando las más diversas reacciones; desde el pánico colectivo hasta la pasmosa indiferencia de quién ya dio la batalla por perdida. Lugar aparte ocupan las plantas pues, a pesar de que se trata de presencias cuyo lenguaje y movimiento apenas percibimos, son cuerpos que transforman hondamente el espacio que comparten con nosotros, lo vuelven o más denso, o más rugoso o más viscoso. A veces, incluso, cuajan el tiempo en el que nos movemos, de un modo sutil nos acompasan a su ritmo. Poblar de un “mundo vegetal” los apartamentos es una forma de ensanchar el espacio doméstico y de dotarlo de una intimidad orgánica y muda. En este sentido, las plantas son mucho más que un ornato, el filósofo Michael Marder propone que pensemos en ellas “como fines en sí mismos, agentes activos y autónomos” con los que compartimos la existencia.  

Inventario de plantas que viven en el edificio B: Euphorbia milii o Corona de Cristo que estira sus tallos espinosos desde un balcón para tocar la luz solar con sus puntas coronadas de flores rojas, Echeveria Elegans, suculenta de bordes violáceos  que ha emigrado de maceta en maceta asentándose en tierras inhóspitas, Calatea luisae y Goeppertia altissima,  frondosas plantas de sombra que descansan en las escaleras al cuidado de un grupo de ancianas. Hedrea o hiedra  agarrada de raíces que se hunden en el piso pero cuyos retoños se han desplegado por balcones y herrerías hasta trepar a la azotea, su enredado cuerpo alberga orugas, hormigas y abejas. Pequeños racimos de resistentes Aegopodium podagraria y Urtica dioica, infames “malas hierbas” que brotan aquí y allá de entre las grietas que ha dejado el cemento, persistente memoria de un campo que fue.  

Segundo piso. Se renta.

Esta es una ciudad que crece esclerotizando barrios y expulsando cuerpos. La estrategia económica de la especulación inmobiliaria posee una dimensión pedagógica: la permanencia es un privilegio de unos pocos, el resto deberá asumir la desposesión, alquilar como forma de vida líquida. Uber, Spotify, AirBnb, CoWorking, CoLiving, en inglés suena más sofisticada la precarización. Sin auto, sin música, sin lugar para vacacionar, ni trabajar, ni vivir. Humo que se aviva a golpe de rentas. 

En la Unidad la renta aún no se convierte en tiranía y, por lo general, los alquileres suelen surgir de arreglos entre vecinos a pagos módicos, aún así la amenaza crece en los alrededores; al sur han brotado enormes desarrollos verticales como Privalta, un monstruo inmobiliario de 18 pisos de altura, o el Hotel y Centro Comercial Via 515 cuya construcción provocó en 2018 hundimientos  denunciados por vecinos.

La especulación agita los alrededores y habrá que reaccionar.  Una iluminación del pasado: “La noche del 6 de marzo de 1922, las prostitutas del puerto de Veracruz popularmente conocidas como ‘las horizontales de Guerrero’, amenazaron con quemar en vía pública las sillas, las camas y los colchones sobre los que trabajaban, en señal de protesta por las elevadas rentas que debían a los propietarios de los patios de vecindad que les alquilaban las pocilgas donde vivían”. 

Tercer piso. Vecindad. 

El miedo social otorga un nuevo esmalte a la arquitectura urbana. Muros, rejas, concertinas, hileras de botellas rotas, herrería en puertas y ventanas, cámaras de vigilancia, candados y cadenas, perros de ataque. El costo de esta seguridad es vivir encerrados en un panóptico con ojo de mosca. Sin embargo, a veces el miedo conjunta, agrupa, acuerpa, desestabiliza las fronteras que nos alejan del vecino. La forma por excelencia de reunión entre condóminos es la “Asamblea vecinal” que opera, ante todo, como un espacio de reconocimiento en el que el rostro del otro se nos revela con toda su cercanía, ambivalencia y afectación. El tema: ¿cómo cuidarnos de la inseguridad?, frente a las tentativas policiacas que suelen surgir tras estas  oleadas de temor, el señor B-31 recordó que la mejor forma de cuidar-nos es a través de la ayuda mutua (Kropotkin reverbera con el nombre descarapelado). Así se mantuvo a raya a la policía y  a sus encarnaciones civiles. 

Tras el barullo de la asamblea cae la noche y cada quién necesita volver, al menos  por un tiempo, a su fresca soledad, su claustro, su laberinto de cincuenta y seis metros cuadrados. Nietzsche tenía razón, “toda persona es una cárcel, y también un rincón” ,sin embargo recogerse no implica desatarse. 

Cuarto piso. Mirilla. 

Pero la privacidad es un privilegio. Las anchas ventanas luminosas permiten observar instantáneas de vidas ajenas, retazos de cuerpos e historias comunes que, aunque ocurren simultáneamente, no se tocan.  Secuencia de rectángulos brillantes en una pantalla de celular mirada con distracción o de reojo. El precio de ver es ser visto, no hay puerta con mirilla que resguarde al fisgón. Esta exposición inevitable sitúa a los cuerpos en una suerte de espacio gris cercano a la intemperie en el que el pudor se va diluyendo para dar paso a la mostración irremediable de la desnudez pálida de lo cotidiano.   

Quinto piso. Timbres. 

Yi-Fu Tuan  lo resumió en una elocuente imagen; ante lo aterrador del mundo exterior podemos cerrar los ojos pero no los oídos. El ruido nos hace sentir vulnerables pues quiebra la ilusión de distancia y protección que se pretende en el espacio privado. La experiencia urbana posee una importante dimensión sonora que está segmentada según las clases sociales, el proletariado regularmente habita los espacios “ruidosos” cercanos a fábricas, terminales aéreas, carreteras abarrotadas o centrales de abasto popular, además las vecindades y Unidades Habitacionales tienden a estar impregnadas de ruidos domésticos permanentes que reverberan en los cuerpos. 

Martes de noviembre. Compendio de ruidos: Trailers cruzando un puente a la distancia, ¿balazos o cohetes a las tres de la mañana? ambulancia, patrulla, patrulla, patrulla. Rumor de una Salsa a lo lejos, alguien llora ¿o canta?. Largos y amargos bostezos, ¿alerta sísmica? no, alarma de auto. Seis de la mañana, puertas que se azotan, licuadoras, regaderas abiertas, pedos, carraspeos. “El gaaaaas”, casi es mediodía. Repicar insistente del timbre de al lado “¿no me vas a abrir?, la niña está enferma…”. Gemidos de un video porno. Reguetón, reguetón, reguetón, vibran las ventanas, el estribillo: “Ella tiene nalga y tetita, nalga y tetita”. El timbre agudo de un triángulo: el vendedor de obleas. “La basuuura”, “Tor-ti-llas”, “el paan”, pulmones vigorosos. Autos que entran, una discusión acalorada, el motor de una, dos, tres, cuatro motonetas. Un perro ladra. ¿Alerta sísmica? no, un noticiero televisivo. Decenas de aviones atravesaron el cielo.  Grillos, un perro aúlla. 

Cuarto de azotea con perro. 

Obra negra de Goya. Desterrado  a la frontera con el cielo, un perro se vuelve sombra en la azotea. Ya no aulla, llora. 

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Rigoberto Reyes Sánchez Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (medalla al mérito), Maestro en Estudios Latinoamericanos por la UNAM (mención honorífica), con estancia de Investigación en el Magister de Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad de la Universidad de Chile. Candidato a Doctor en el Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la UNAM con estancia de investigación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima Perú. Miembro del núcleo central del Seminario de Estudios Avanzados sobre el Cuerpo con sede en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM. Sus temas de interés son el arte y en general las prácticas simbólicas en su relación con la violencia política. Además de publicar diversos artículos sobre estos temas ha co-coordinado los siguientes libros: “Violencia, desaparición forzada y migraciones en Nuestra América” (Ediciones EON-UNAM), “La Liga Comunista 23 de septiembre a 40 años de su fundación: historias, memoria y archivo” (PELA-UNAM-UATX) y “Cartografías del horror. Memoria y violencia política en América Latina” (Editorial Casa del Mago). Actualmente es el coordinador principal del Dossier “Herencias y exigencias: los usos de la memoria en los proyectos políticos de América Latina y El Caribe (1959-2010)” de la revista Pacarina del Sur.

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Acompañar la vida. El trabajo de Regina López

texto por Tadeo Cervantes

De Laia, defensora de Santa María Ostula, he aprendido que la lucha es la vida y que la dignidad no se negocia” Regina López 

Esta es una conversación intermitente. Hecha por la espera. Respondida en el punto donde la señal agarra. Entre la distancia. Regina en las comunidades. Yo impotente y urbana. Lánguida en mi cama. Preguntando. Enviando una nota de voz. Ella acompaña. Documenta. Su trabajo es ese. Ella fotografía. Sus fotos son viajes, coberturas, seguimiento a los procesos comunitarios. Documentar, dice ella, es defender la vida, defender una forma de vida. Es preservar una forma otra de habitar, una forma otra de existir.

La lucha para nosotros urbanitas es espasmódica. Un momento que sacude. Una marcha que acontece. Un respiro. Allá, me comenta Regina, es un largo aliento. Un continuum. Son las mujeres que hacen tortillas y transmiten los saberes y cocinan y alimentan el fuego y levantan barricadas y las sostienen y.… son las mujeres. Ahí, no se está y se resiste. Ahí se está resistiendo.

La fotografía para Regina es una intercambio. Un reflexión sobre su propio estar en el mundo. Sobre su posición en el feminismo. Una forma de re-conocerse.

Presentamos en este número de Hysteria retratos de mujeres hechos por Regina en las luchas territoriales de los pueblos originarios.

Cambio de mayordomía en Xayakalan, comunidad nahua fundada en 2009 sobre tierras recuperadas que les habían arrebatado terratenientes junto con el crímen organizado de la región. Santa María Ostula, Michoacán. Junio 2015.
Cucú. San Miguel del Progreso, Juba Wajiin, comunidad Mé Phaá en resistencia a la minería. Montaña de Guerrero. Julio 2014.
Recuperación de territorio ancestral del pueblo wixárika de San Sebatián Teponahuaxtlán, en la frontera entre Jalisco y Nayarit. La comunidad reclama al rededor de 10,000 hectáreas invadidas desde mediados del siglo pasado por ganaderos mediante varios juicios en los tribunales agrarios. Exigen que el derecho histórico del pueblo wixárika sobre su territorio se haga valer.
Laia y su maíz. Parcelas en el territorio recuperado de Xayakalan, Santa María Ostula. Michoacán. Octubre de 2016.

Berta en la playa recuperada de Xayakalan, Santa María Ostula. Michoacán. Febrero 2015.
Acto conmemorativo por los 20 años de la masacre de Acteal. Acteal, Chiapas. Diciembre 2017.
Tercer nombramiento del Cocejo Mayor del gobierno comunal de Cherán K’eri. En el 2011, cuando la comunidad purépecha se levantó en armas, fueron las mujeres las que primero se enfrentaron al crimen organizado que talaba ilegalmente sus bosques, la comunidad se sumó a ellas para defender su territorio. Organizaron fogatas en las calles y ronda comunitaria para cuidarse mutuamente. Después la comunidad echó a los partidos políticos y armó un gobierno comunal.
Mujeres en la barricada. Costa michoacana. Julio 2014.
Tercias Compas registrando el Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan en el Caracol de Morelia, Chiapas. Marzo 2018.
Torneo de futbol en el Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan en el Caracol de Morelia, Chiapas. Marzo 2018.
Preparativos de la fiesta del segundo aniversario de autonomía del Ejido de Tila, comunidad ch’ol en Chiapas. Diciembre 2017.
Doña Güera y sus nacatamales, platillo para el día de muertos. Guerrera purépecha, de la comunidad de Cherán K’eri. Ella fue una de las mujeres que se enfrentaron al crímen organizado para defender su territorio. Falleció en 2017 a causa de cáncer de mama. Noviembre 2014.
Cocina comunitaria de Cherato, Los Reyes, Michoacán. Comunidad purépecha en defensa de su territorio ante la amenaza del crímen organizado. Junio 2013.
Huapango de los santos inocentes, realizado por el colectivo Aaltepe cada 28 de diciembre en Acayucan Veracrúz. Diciembre 2015.
«aquí está la lucecita que nos dieron. Segundo Encuentro de Mujeres que luchan en San Juan Volador, Veracrúz, convocado por compañeras del CNI y el CIG.
Mujeres al frente. Asamblea nocturna de Cherato, Los Reyes, Michoacán. Comunidad purépecha en defensa de su territorio ante la amenaza del crímen organizado. Junio 2013.

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Regina López es fotógrafa y videodocumentalista. Participa en diversos espacios colectivos, dando acompañamiento a proyectos de comunicación comunitaria y documentando procesos organizativos en comunidades indígenas. También ha colaborado en proyectos de investigación curatorial y mapeo. Es integrante de la Agencia Autónoma de Comunicación SubVersiones.

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Historias de la frontera. Alejandra Aragón en entrevista

por Tadeo Cervantes

Alejandra Aragón es una artista visual, fotógrafa, documentalista y activista oriunda de Ciudad Juárez, Chihuahua, una ciudad ubicada en la frontera norte de México, tristemente famosa por los casos de feminicidio que se han registrado desde principios de los 90 hasta la fecha, y es desde ahí que Alejandra narra diferentes aspectos que atraviesan la vida cotidiana de las mujeres en ese territorio lleno de violencias, pugnas y complejidades.

Estamos muy contentxs de haber podido conversar con ella sobre su obra y la manera en la que a través de la misma esta pensando este territorio y los cuerpos que lo habitan.

Tadeo Cervantes.- En el siglo XIX la pintura del paisaje fue una estrategia para poder dimensionar eso que es el territorio en un estado-nación en formación ¿Encuentras alguna relación entre esta estrategia y tu trabajo documental? ¿Encuentras algún paralelismo entre eso y un territorio que hay que re-estructurar?

Alejandra Aragón. Definitivamente el territorio debe re-distribuirse y por ende re-estructurarse. En el periodo del que hablas el paisaje fue usado como una herramienta directa para afirmar la “dueñidad”, la propiedad, el poder, el triunfo de la tecnología sobre la naturaleza y la dominación de la tierra. No sé si estoy intencionalmente re-configurando, porque me separan más de cien años de ese tiempo y muchas cosas pasaron en el siglo XX y los últimos años con respecto al uso del paisaje particularmente en la fotografía, pero si busco cuestionar esos paradigmas y mostrar sus repercusiones históricas. Que lo que me ocurre a mí, a nuestros cuerpos, al paisaje, a la ciudad, al país, no son particularidades, son el resultado directo de la precarización de la vida y la cultura que trajo consigo la eterna promesa del progreso moderno/capitalista.

fotografía de Alejandra Aragón

T. C.- En tu obra “Las Noches Invisibles” muestras esta complejidad entre las mujeres que trabajan de noche y las estrategias para hacerse de un territorio, ¿podrías hablarnos de eso?

A. A.- El proyecto Las Noches Invisibles (2016) tiene dos momentos. En el primero lo que deseaba era acercarme a las atmósferas, a como desde mi experiencia percibía estos espacios que mucho de ellos se hablaba pero pocas veces habían sido representados. Aunque ya desde mi escuela se venían explorando de otras maneras. Como en el trabajo pedagógico/relacional de Gracia E. Chávez. Lo que resultó es un mosaico de viñetas de la vida nocturna, en donde las mujeres estamos presentes. Y ojo, no todas las mujeres retratadas son trabajadoras sexuales, muchas son solo mujeres en una noche de copas con amigas. Me basé en una investigación de Jorge Balderas Domínguez que asevera que: “el problema es realmente entender la vida de los juarenses, entender la vida de las mujeres juarenses, entender que [tenemos] derecho a la vida”. Habitar la noche es algo a lo que tenemos derecho en una ciudad en la que el trabajo industrial capitalista consume el tiempo, “el bar es un lugar donde triunfa la identidad”, donde afirmamos nuestra humanidad y nuestros vínculos. Porque, si bien son espacios donde se reproduce violencia y traen arrastrando fuertes estigmas, yo quería hablar de como la habitamos nosotras, en ese sentido, si, como nos apropiamos de esos territorios.

Documentación de instalación del proyecto “Las Calles de la Vergüenza” (2014) en El Hotel Bombín, proyecto artístico/pedagógic de Gracia Emelia Chávez, profesora investigadora del Departamento de Arte de la UACJ.
De la serie de fotografía documental “Las Noches Invisibles” (2016)

En un segundo momento exploro los estigmas. No podía retratar la vida nocturna solo como un caleidoscopio de atmosferas coloridas y rostros apacibles, necesitaba internarme en la historia que había construido el estigma, y entender los mitos del pasado glamouroso siempre añorado por esta nostálgica ciudad. Así que hice un documental sobre Brenda y Cristina, ambas dedicadas al trabajo nocturno en dos momentos de la historia de Ciudad Juárez. Los relatos de ambas desdoblan esa realidad, y lo que develan es que la vida nocturna recae sobre los cuerpos de las mujeres, y que hubo actos muy específicos, decisiones que vinieron desde la esfera del poder que precarizaron la vida de las mujeres que trabajaban la noche. Antes del auge de la maquiladora en Juárez, el trabajo nocturno estaba sindicalizado y protegido. Ante el giro económico hacia el sector industrial empresarios expulsaron a las trabajadoras sindicalizadas y trajeron mujeres de otras partes de México. Hay un vínculo muy directo entre la historia de la violencia contra las mujeres, la trata y las estrategias de convertir a la ciudad en proveedora de mano de obra barata. Una vez más, ante el supuesto afán de progreso.

Del archivo de Doña Cristina Hernández López en la década del 70
Brenda en un still del documental “Las Noches Invisibles, (2016)

T. C.- Hay una forma interesante de cómo ligas un archivo personal que al mismo tiempo está resonando con la política presente. Y como la memoria del pasado construye un espectro de los acontecimientos presentes. Nos podrías comentar sobre esas relaciones entre las imágenes personales y lo político.

A. A.- No sé a cuál proyecto en particular te refieres. Pero te puedo contar del mas resiente, “Vine a la Pinta porque me dijeron que acá vivía mi padre…” (en proceso).

de la serie “Vine a la Pinta porque me dijeron que acá vivía mi padre…”

Es importante para mí hablar de como nuestras circunstancias no vienen de meras condiciones individuales, sino que existe una causalidad histórica y estructural. Mi intención con el proyecto es entretejer los vínculos que existen entre el constructo de la masculinidad hegemónica y la violencia que atañe al país. Esta no es idea mía, parto de las propuestas de Sayak Valencia y Rita Segato. Para mí, el abandono de mi padre, de mi abuelo, de los pueblos de la sierra de Chihuahua hoy a merced de supuestos grupos del narcotráfico son fenómenos consecuencia de una masculinidad afirmando sus potencias en un contexto capitalista.

Mi padre es una figura ausente que tuvo muchxs hijxs dentro y fuera de su matrimonio, en un afán de afirmar su potencia sexual, de igual manera que mi abuelo, quien dejó a su familia para afirmar su masculinidad con una mujer más joven ante el frenesí de lo que experimentó al emigrar de su pequeño pueblo, de igual forma que un joven pobre o no, se afirma con su troca cromada, sus armas, narcocorridos al poder acceder a mucho dinero. Y por encima de todo esto, el estado, paternalista, que igualmente abandonó sus eternas promesas, orillando a pueblos enteros a la diáspora para cumplir su agenda neoliberal.

El archivo es una ventana a los signos de esa historia. Usé película infrarroja, tecnología bélica para develar ese espectro invisible en la batalla. Este país está en guerra, y la guerra es un acto de afirmación masculina por medio de la dominación del territorio. Estoy en el proceso del ampliar el proyecto para hablar un poco más a profundidad de los proyectos extractivistas de estas regiones de la sierra de Chihuahua, pues es lo que parece ser la motivación principal del fenómeno del narco y las repercusiones de esta realidad en las familias que emigraron a Estados Unidos.

T. C.- Existe una relación compleja entre quien documenta y lo documentado, entre quien representa y lo representado, incluso re-presentar, cómo lidias con estas tensiones, qué estrategias utilizas.

A. A.- Estoy definitivamente de acuerdo con esto que mencionas. Ha sido justo una de mis preocupaciones y lo que me desvió un poco de la práctica meramente documental, aunque no del todo. Para mí es una condición intrínseca de la fotografía documental, ya que en el proceso del registro de la vida o los eventos en donde los otros son actores el acto de fotografiar los objetiva. Esto es así porque lo convierte en imagen, que se puede reproducir, vender, etc. Pero trato de no caer en el debate pueril que circula mucho especialmente en el mundo del arte contemporáneo de si debemos o no descartar la
práctica documental, porque ese proceso de objetivación se da en muchas otras prácticas del arte.

Existen eventos en la vida social que tienen que ser documentados, que debe de quedar registro de que esto o aquello ocurrió. Es válido. Lo que si creo es que hace falta que ese gremio se cuestioné mucho más la capitalización de las imágenes y la forma como se relacionan con los sujetos. Porque, para bien o para mal, para vivir de esta profesión, existe un mercado sumamente enfocado a la práctica documental. Acabo de ir a un encuentro de fotógrafas latinoamericanas en Ecuador, y fue sumamente interesante ver las estrategias que las mujeres están llevando a cabo para cuestionar esta relación de formas super creativas, como el trabajo auto representativo de Elizabeth Farinango, ecuatoriana de origen Kichwa.
En lo personal esa reflexión la he estado planteado desde varios proyectos: Autorretrato Premonitorio (2017), Canibalismos de la Mirada (2018) , Paisajes Paralelos (en proceso) y más recientemente en Los Muros no son para Siempre (2019), estos últimos tres proyectos colectivos.

de la serie «Autorretrato Premonitorio» (2017)

Te cuento el caso particular de Autorretrato Premonitorio, el cual consideró una respuesta a las formas en las que se ha representado la vida de las mujeres de Ciudad Juárez generalmente de modo documental. Para mi era de suma importancia encontrar una forma de hablar de como fue crecer en una ciudad en la que desde pequeñas aprendimos que en cualquier momento nos podían desaparecer o matar, pero sin revictimizar, sin caer en el lugar común de retratar el cuerpo de otras mujeres. Me pregunté ¿por qué seguir depositando sobre nuestros cuerpos la carga simbólica de la violencia en Ciudad Juárez?

Entonces empecé a entrevistar amigas, a jugar con mapas de mi experiencia creciendo en la ciudad, a hacer derivas buscando signos de mi feminidad, y resultaron estas imágenes de baños de una secundaria donde las chicas se siguen diciendo putas como me lo decían a mí, de una papelería, de un mural de Blanca Nieves en una tapia. Me di cuenta de que entre el territorio y mi memoria se podía condensar mi identidad y mi experiencia como mujer. Mi memoria estaba llena de imágenes y sensaciones de la televisión y música de los 90’s, que fue justo el momento cuando los feminicidios
empezaron a ocupar el imaginario mediático.

Autorretrato Premonitorio (2017)

Además por esos días estaba leyendo a Marguerite Duras y Elena Garro. Duras tiene un texto bien bonito en su novela de El Amante en donde crea un bucle de tiempo interesante: ella en su vejez recurre a su memoria para situarse en el lugar de la niña que fue, viendo desde el pasado su futuro, para darse cuenta de que lo había presentido, lo había adivinado. Y así me sentí yo, como esa niña que sabia que su futuro estaba escrito por haber nacido en una ciudad como Juárez. De Garro retomo la idea de que la violencia anula el tiempo. De ahí viene la idea del fotograma. Detener el tiempo ya que el trauma y la violencia detienen la vida, anulan el futuro.

Antes mi idea era un tanto ingenua, quería dar una solución a este problema de la representación. Pero pues ya no pretendo dar respuestas, solo resultó que en esta particular experiencia el territorio toma el lugar del cuerpo, y las imágenes mediáticas el lugar de la memoria. Y ahí estoy yo, y espero se puedan encontrar otras como yo.

T. C.- ¿Qué papel juega lo urbano y lo territorial en tu trabajo, en una Ciudad como Juárez, donde la violencia desfragmentó la habitabilidad?

A. A.- Pues creo que justo a esta pregunta intenta dar respuesta el proyecto “Los Muros no son para Siempre” un trabajo colectivo que llevé a cabo con las artistas también juarenses, Maire Reyes, Nayeli Hernández, Iris Díaz, Ana Iram, Paloma Galavíz, Marcia Santos y una participación a distancia de Olga Guerra, una artista de Juárez que vive en Uruguay.

Ilustración de Nayeli Hernández

En el marco del 2do Encuentro Internacional de Objetos y Muros convocado por Tlaxcala 3, el día 13 de octubre del 2019, llevamos a cabo una serie de acciones de las cuales surgieron objetos, imágenes, ilustraciones y textos testimoniales. Recorrimos Ciudad Juárez desde uno de los extremos al sur donde vive Maire, pasando por los territorios que cada una habitamos en nuestra cotidianidad. Llegamos hasta el Puente Internacional Santa Fe por el cual cruzamos la frontera hacia El Paso Tx. y visitamos el barrio de Iris al otro lado, mientras Nayeli tuvo que esperarnos del lado mexicano por no tener documentación migratoria. Olga participó durante el proceso vía internet, en un intento de acercarnos ante la distancia que la separa de su natal ciudad.

El proyecto habla de como la ciudad entera es un muro de contención, y como las distintas fronteras que limitan el territorio han determinado nuestra identidad y repercutido sobre nuestros cuerpos. Justo da respuesta a como es que logramos habitar esta ciudad, a pesar de sus condiciones, y como nos afecta a las mujeres esa realidad.

Este es un link donde pueden ver todos los detalles del proyecto que es muy amplio y desemboca en un fanzine: https://cargocollective.com/alejandraaragon/Los-muros-no-son-para-siempre

T. C.- En parte de tu trabajo apuestas por la vitalidad por mostrar, como en Noches Invisibles y Cuéntanos de la Cuesta, aquellas personas, sobre todo mujeres, que resisten a pesar de lo agreste, nos podrías comentar un poco sobre eso.

A. A.- Si, me interesa mostrarnos como fuertes y resistentes, pero tampoco quiero romantizar la resistencia. Justo he estado reflexionando sobre la noción de “resiliencia” que se ha generado desde lugares como Juárez. La realidad es que es exhaustivo. A veces me parece que ese discurso propicia la noción de que vamos a resistirlo todo, siempre. Las identidades marginalizadas siempre han resistido. Pero también es válido no hacerlo. Irse, buscar lugares mas dignos para vivir. A veces parece que la miseria se ha capitalizado a tal punto de que, es justo desde esa condición que el arte y la cultura se sostienen. A Juárez me obsesiona entenderlo, hacer sentido de la realidad que se vive aquí. Porque para
bien o para mal Juárez se ha convertido en una categoría. Y no reniego de eso que me tocó vivir, soy de aquí, no podía ignorar mi realidad, pero estoy en un proceso donde me estoy replanteando muchas cosas.

[divider]

Alejandra Aragón es originaria de Ciudad Juárez, es Licenciada en Artes Visuales y Administración de Empresas por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Obtuvo la Beca PECDA en el 2011. Fue parte del Seminario de Producción Fotográfica del Centro de la Imagen en el 2017. Entre el 2013 y 2018 ha participado en varias exposiciones colectivas entre ellas en el Museo de Arte Moderno de Toluca, Hidalgo, Centro de la Imagen de la Cd. De México, en la Fototeca de Zacatecas, el Centro Cultural Tijuana en B.C. Fue parte del festival de documentales Ambulante y del Festival Monat der Fotografie-OFF Berlin en el 2018. Actualmente es becaria de programa Jóvenes Creadores del FONCA 2018-2019.

IG: aleprendelaluz
Página: https://cargocollective.com/alejandraaragon

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Descubrir la ciudad a través del cuerpo

por Paola Flores 

Quería abarcarlo todo y aun con esa voluntad, me quedé en el intento

El pavimento quema. Es fácil ver espejismos en la ciudad, otorgan la sensación de estar perdido en el desierto. Voy sola por la banqueta. Los rayos del sol se resienten en cada poro de la piel. Mis hombros indefensos están ardiendo y no dejo de pensar en el bloqueador que dejé olvidado en la casa. La gente duerme en la sombra que encuentra, no hay valiente que camine por la calle a esta hora. El cuerpo no resiste los 40 grados a los que se eleva la temperatura. Los pies se hinchan, pesan, reclaman* (Yibuti, 2009).

Un día desperté y me encontré arriba de un árbol en medio del desierto. Estaba en un país llamado Yibuti; el lugar más impensable del mundo. Yibuti; nación ubicada en el cuerno de África, es un pequeño territorio estratégico, en el que conviven multiplicidad de etnias, nacionalidades, lenguas y religiones. No reparo en las razones por las cuales llegué ahí; más bien, quiero enfocarme en la traza que esa experiencia dejó en mi cuerpo y en la forma de acercarme a otras modos de ver y vivir la vida, y cómo éstos se manifiestan en el espacio.

Yo no hablaba árabe ni francés. No sabía nada sobre los somalí y los afar. En ese tiempo, yo era una ignorante de todo lo que pasaba en esa zona geográfica. Eran formas, lenguajes y prácticas con las que nunca había tenido contacto. No siento vergüenza y lo digo como es, porque fueron todas esas preguntas ordinarias, las que me orientaron a caminar sus calles, observar a su gente, diluirme en sus espacios y dar respuesta a mi cabeza repleta de inquietudes. Esta ignorancia previa me provocó un fuerte impulso de conocer de manera empírica lo que este mundo me ofrecía.

Quiero entenderlo todo, cansarme de verlo, olfatearlo hasta asquearme. Perderme en su gente, vivir en sus casas y comer su comida. Caminar como caminan, peinarme como se peinan, mirar como miran, sentir el sol como lo sienten. Quiero saber lo que piensan de esto o de lo otro. Ir a todos sus centros de culto, rezar como rezan, bailar como bailan, entender como entienden. (Yibuti, 2009).

Desde el enfoque de la geografía de las emociones, se busca comprender la emoción (aquella que se experimenta y aquella construida conceptualmente) en su articulación socio espacial. Para Alicia Lindón (2009), las emociones – fuertemente vinculadas a la experiencia sensorial y al cuerpo- tienen una implicación en la relación que se establece con el espacio. Considera que las acciones que realizamos no son independientes a lo que sentimos al utilizar y pertenecer a los lugares.

Asimismo, Paula Soto, menciona que la ciudad no es solamente el medio físico, sino que “integra emociones, sentimientos, recuerdos, sueños, miedos y deseos de los sujetos como como ejes de la experiencia espacial individual y colectiva” (Soto 2011: 21).

¿Cómo comprender las interrelaciones entre el espacio, los sentidos y las emociones? Necesitaba establecer una relación con los rincones que visitaba Es así que tanto en el ámbito personal como profesional, me di a la tarea de concientizar y agudizar la exposición de mi cuerpo al espacio en la ciudad. Mi cuerpo se volvió el campo de recepción de información por excelencia y punto de arranque para comprender lo que pasaba a mí alrededor. Empecé a crear una estrategia en la que no sólo aprendiera a moverme en esos ambientes; sino que me permitiera, sobre todo; apropiarme, conocer, sumergirme a profundidad en ellos.

El cuerpo y lo que sentimos es una ventana que nos sitúa en la ciudad y nos invita a experimentarla de un modo específico. Es así que, identificar la experiencia sensorial se volvió una acción fundamental. Saber cómo leerme, lo que percibía en mi cuerpo ya partir de ahí, acercarme a una realidad que me era infinitamente ajena. Reconocerme y observar. La utilización práctica de los sentidos en el espacio, formó parte de mi proceso pedagógico para comprender lo que estaba viviendo.

Mi cuerpo es el campo donde se establece esta diversidad de experiencias. Es el sitio deliberadamente escogido para construir otras visiones. Es una noble posibilidad y un inagotable descubrimiento. Mi cuerpo, desde dentro se identifica para relacionarse afuera. En él constato mi existencia, la capacidad de adaptarme y sorprenderme, mi percepción se modifica; yo acepto, me dejo llevar a la vez que escondo los ojos que miraron otro mundo. (Yibuti, 2010).

Esta conciencia perceptiva y corporal implica una constante ruptura y replanteamiento de ideas, de lo que he aprendido, de lo que conozco, de lo que pienso. Es comprender desmenuzando lo que vivo, priorizando mis sensaciones y emociones. Procuro apartar las ideas preconcebidas y atribuidas al contexto en el que me encuentro. Veo con lupa el espacio en el que vivo e intento entender el territorio desde mi experiencia.

El avión ha hecho una escala en Sana (Yemen), antes de llegar a Yibuti. Estoy sola, cansada y aunque trato de ocultarlo, nerviosa. Hay demasiado bullicio y no entiendo los anuncios, no entiendo lo que pasa, ni lo que tratan de decirme. Trato de no desconcentrarme, observo sus gestos, trato de entender de qué va. Pido información, pero no me contestan. Con cada movimiento que realizo me gano una estampida de miradas desaprobatorias. Me siento como un venado indefenso antes de ser cazado. Opto por observar e imitar lo que las mujeres hacen y así pasar desapercibida.

Los hombres me miran insistentemente, siempre con su aire prepotente, con su ceño fruncido. Me empujan para pasar antes, no me dirigen la palabra, ni las gracias, ni las buenas tardes. Pienso que van solos, hasta que enseguida que bruscamente me rebasan, soy empujada de nuevo, esta vez por la mujer con niños en brazos que hace lo posible para alcanzarlo. Suben al avión e inmediatamente han provocado un desorden, se sientan en el lugar que les da la gana y a pesar de los reclamos, nadie soluciona. Lo único que quiero es sentarme, ponerme los audífonos y cerrar los ojos. Me toca el asiento en la ventana, estoy junto a puros hombres. Hablan y gesticulan fuertísimo. Ya van dos veces que tengo que esquivar los movimientos del joven sentado a lado mío. Sus amigos ocupan los asientos alrededor. Su ruidosa plática pinta para durar todo el viaje. Me siento demasiado pequeña (Yibuti, 2009).

Instalada en el país africano, me interesaron particularmente las mujeres. Los movimientos de su cuerpo, sus gestos y astucias. Me volví aficionada a caminar por la ciudad y registrar la forma en la que se comportaban en el espacio público. En cualquier oportunidad me colaba en sus prácticas cotidianas, ya que para mí, no bastaba con permanecer impávida observándolas.

Cuando pasan cerca de mí, aquellas mujeres a quienes llamo las sultanas de Yibuti, cierro los ojo. Intento grabar la sensación del viento que su cadencia al caminar deja. (Yibuti, 2010).

Las pláticas invitaron superar los debates sobre diferencias absurdas. Las había observado tanto que podía predecir sus movimientos. Me gustaba estar ahí para realizarlos, esparcirme entre ellas, entenderlo desde mi cuerpo. Me compartieron un poco de lo que miran sus ojos, con lo que aprendí a combinar sus colores, y discernir las texturas adecuadas del vestido de fiesta, el de diario, el de domingo. Mis sentidos reaccionaron e incorporaron la inmensidad de formas, olores y tonalidades; mi piel olvidó las modas ya acostumbradas.

Escuché con atención lo que percibía mi cuerpo, lo que veía, lo que escuchaba u olía en lo cotidiano, en las calles, en las esquinas; Identifiqué las emociones que sentía en el espacio, al estar y desplazarme en él. Todo me abría la posibilidad de vincularme con Yibuti. Todo me daba respuestas y me planteaba nuevas preguntas.

Ya no me asusto cuando gritan cerca de mí. No me perturba sentir la densidad de su mano estrechando la mía. Ya no me angustio al ver tanto velo negro cubriendo su cuerpo; sólo huelo el cálido perfume que deja a su paso, lo escribo en mi memoria. Acepté la lentitud que las convierte en eternas, mi mirada ha musicalizado sus danzas. Aprendí a disfrutar la belleza sutil que se esconde tras esas telas tornasol (Yibuti, 2010).

Un recuerdo recurrente la calle Aux Mouches, en el centro. Imagino el escenario que se construye. Callejones infinitos, sucios, decadentes. La gente pasa, hay mucha. Avanzan lentamente. Recuerdo la sensación de cuando pisan mi sandalia torpemente. La calle está llena de infinitas telas de todos los colores posibles Las telas empiladas, según el color, el estampado, el uso. Veo la tienda que en la puerta tiene un poster con una niña orando a Alá, la niña es casi rubia. Las mujeres pasan. Su ingenio para combinar los estampados más impensables con el color más brillante nunca antes visto. Admiro el ritmo de la tela que se mueve marcando sus formas, el rápido gesto para acomodar el velo en sus hombros.

Me involucro con lo que tocan, con lo que respiran, con la manera como ven, sólo así entiendo mi cuerpo, solo así aprendo del otro cuerpo (Yibuti, 2010).

[divider]
* Una primera versión de este texto puede encontarse en el documento elaborado a partir del seminario El cuerpo y sus representaciones coordinado por Karen Cordero y organizado por el Cenidi Danza José Limón en 2009. Puede consultarse en:

https://mexicana.cultura.gob.mx/es/repositorio/detalle?id=_suri:INBA:TransObject:5bce83537a8a02074f8311fd

Bibliografìa

Lindon, A. (2009), “La construcción socioespacial de la ciudad: el sujeto cuerpo y el sujeto sentimiento” en Cuerpos emociones y sociedad, Córdoba, Núm. 1, Año 1, pp. 06-20.

Soto, P. (2011). “La ciudad pensada, la ciudad vivida, la ciudad imaginada. Reflexiones teóricas y empíricas”. La Ventana 34: 7-38

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El sueño de toda célula – antología poética de Maricela Guerrero

» Cuerpo/célula» por Alex XAB

Selección de Tadeo Cervantes

Sonoridades

Hay ronroneos, bufidos que claman:

Llueve más de lo que esperábamos y la tierra ruge:

un acto de restauración:

soñamos devenir y clorofila:

recuperación:

aliento:

lluvia

sobre las plantas y los árboles en el baldío de al lado:

 

sonoridades

que resuenan al día

en que nos conocimos

y a devenir amantes

redes

y miradas de reconciliación.

        Una loba acecha desde lo alto del bosque.

 

Partidas

 

Parto de que a mi padre carpintero a veces le duelen los pulmones

parto de que un día amanecimos con miles de mariposas por todas partes y cadáveres de pájaros en las calles

que restringieron el uso de los autos

que nos asustamos

y de todas formas

no inventamos una mejor forma de hablarles

de comunicarnos.

 

Cuál es la variante dialectal en que traducir esto:

moléculas de agua fósforo nitrógeno sales minerales y cobijo

 

¿De qué manera una madera madre atiende el crecimiento y el ritmo de sus hojas sus retoños: plántulas a la vera?

¿De qué manera una madera madre

puede enviar mensajes punzantes y turbios

en moléculas dolorosas?

 

Azar y entretejidos: espacios que se restauran y florecen.

A veces deternerse es otra forma de fluir y amar.

Decir

no es suficiente:

es preciso respirar:

mensajes de humus y nitrógeno y aminoácidos y alegría

 

de qué manera: azar:

 

aquí se dice de árboles y bosques a kilómetros de distancia donde se sueltan lobos y se respira.

 

se dice de lobos y de ciervos

y también se busca

una lengua

en la que hablarte

y cobijarte sea vibrante y tierno, anémona.

 

A ocho años de distancia del día en que nos alivió una sábila, vi un video el video de los lobos, que me mostraste:

 

Reintrodujeron lobos en un bosque.

Catorce, los echaron a correr por la reserva.

Todo comenzó con los lobos cazando ciervos, dice el documental.

Redujeron la población de ciervos y las plantas crecieron de nuevo.

Llegaron insectos y florecieron nuevamente plantas y brotes de árboles.

Regresaron aves y castores que construyeron diques para que las especies de los ríos prosperaran, y los reptiles y conejos.

Y hubo charcas y el cauce de los ríos fue de nuevo caudaloso:

Guadalupe.

 

A unos metros de distancia las células de la Maestra Olmedo reconocen la información que dieron en exploraciones a bosques artificiales y a bosques orgánicos en sopas en suéteres en ropitas tejidas y que podrían decir serenamente: basta.

 

Soñé con lobos.

Nos perseguían.

Entramos todos:

optar por el azar.

 

A veces detenerse es otra forma de fluir.

Una manada a nuestro lado duerme bosque arriba.

Datos

La lengua del imperio de nuestros días está cifrada en estadísticas, en ríos de datos fluyendo por redes de energía y siliconas, sales: que acumulan reglas y multas y cárcel a los que van en contra del imperio y a nuestra forma establecemos formas de resistirnos a esa lengua: a veces nos sale a veces no.

 

El imperio habla en monedas y talentos que absorben y cercan ríos que destrozan territorios y extraen minerales y ríos y personas: que disuelven, trozan y acumulan. Intervienen procesos metabólicos: sustraen.

 

Acumular es una lengua imperiosa.

Competir es una tarea imperial.

 

Imponer es la masmédula de esto que hasta ahora vislumbro como lengua imperial inserta y dolorosa: aguda, punzante: imponer es una forma de dolor que se introyecta y envenena.

 

Hace pensar en sustracciones.

 

Hay algo que requerimos conocer. Hay algo que es preciso comprender y amar. Hay algo ajeno que debe ser soltado.

Soltemos lobos.

Soltemos la idea de que estamos solos.

Esta noche a dieciséis kilómetros de distancia en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía las células de la maestra Olmedo se debaten entre el sueño de devenir células o dormir profundamente; no podemos acompañarlas.

 

Respirar

 

Había una vez un mundo en el que el sueño de las células sólo era devenir células y fluía en lenguas vernáculas:

 

después comenzamos una carrera por buscar la combustión para producir magnitudes en la lengua del imperio, que la idea del imperio impuso.

y a veces parece

que perdimos

que rompimos

aceptamos jaulas, jardines botánicos y zoológicos:

 

oficinas

vehículos de locomoción

altius fortius raudos:

 

aunque en el baldío de al lado:

la vida bulle

y me vuelvo cursi

y simple:

imagino que si hago

crecer un árbol podremos hablar

y escucharnos

así:

respiraciones

comunes,

puntos de vista paralelos:

un lobo y un cangrejo:

anémonas malvas:

valentía

y abrazo en

un álbum de la forma de las hojas en las manos

 

diques y represas a la lengua del imperio:

con sus magnitudes y medidas:

 

aunque ahora te encuentres

en la misma ciudad

a nueve kilómetros y un metro de distancia

a veinte minutos sin tráfico

estás más lejos que la

secuoya que la mujer

no pudo salvar

que los bosques que se están talando justo ahora

o el manantial que resguardaron esta

tarde los municipales:

sembraré un árbol.

 

Estoy aquí hablando en lo que tengo porque

respirar contigo es una transformación que produce aliento.

 

Alentar es una forma redonda y cálida de resistir.

Devenir célula que sueña devenir célula.

 

¿Cómo en una lengua precisa, anémona?

 

Soñaríamos fonemas que devienen precisos e impermanentes márgenes de holgura y placidez, extensiones inmensas de un presente bullendo en la hermosa combustión de inspirar oxígeno y expirar dióxido de carbono y otros gases: reburbujeo de calidez y luz, aromas, balbuceos, quejidos, babas, mocos, fluidos estruendosos, amorosos gemidos que quedan balbuciendo una inhalación tras otra y dan paso a nuevas y redondas maneras de compartir espacio, ocupar tus honduras y las mías como el agua que fluye en las montañas: claro río.

Amarnos en presencia y alegría como la gota que derrama el vaso, amarnos ahora anémonas imantadas y espléndidas en inhalación y exhalación profunda bosque arriba ajenas al dolor y a las imperiales formas. Ajenas al tú o al yo trágico, cómico y Leucipo.

Amarnos ajenas anémonas precisas y bullentes formas de la tarde, presencias espumosas transformadas en calidez y bonituras deleitables sin orillas, trancas: hojas sueltas.

Amarnos malvas volcadas en caricia en alegría en prístinas piedras al fondo del claro río, manantial, tumbadas en paz y en reverberaciones libres:

Amarnos

Y a veces detenerse es otra forma de fluir.

[divider]

Maricela Guerrero, (Ciudad de México, 1977), compone poemas y otros materiales mientras intenta hacer crecer suculentas en los intersticios oficiniles. Kilimanjaro, traducción de Stalina Villarreal, Cardbord House Press, Pheanix, USA, 2018; Se llaman nebulosas, Conaculta, México, 2010; Fricciones, Centro de Cultura Digital, 2016, http://editorial.centroculturadigital.mx/libro/fricciones, entre otros; y el más reciente El sueño de toda célula, Premio Clemencia Isaura de Poesía 2018, Antílope Editorial, Ciudad de México, 2018. @papelcontante pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.

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