Abrir publicación

Mil agujas por la dignidad. Manifiesto

Mil agujas en Santiago de Chile
Mil agujas en Santiago de Chile

[ads2] Karen Rosentreter es organizadora de la manifestación textil «Mil agujas por la dignidad» llevada a cabo el 7 de diciembre de 2019 en más de 21 países y 70 ciudades del mundo. Ponemos a continuación el Manifiesto de la misma, así como trabajo de Karen y el link para ver la documentación de dicha manifestación.

Hoy es un día importante para América Latina. Sin importar el color de las telas y menos las puntadas que se han dado, las textileras nos cansamos de la falta de cordura, de la falta de humanidad, y nuestros bordados se transformarán en gritos de justicia, porque somos todas las voces acalladas de nuestra Latinoamérica sufriente, la que sigue respirando, aunque la quieran hacer agonizar.

Honremos a nuestras mujeres y hombres que entregaron sus almas al trabajo por la dignidad, desde de sus agrietados rostros, desde sus inmerecidas jubilaciones, desde el olvido de una sociedad que no los contempló. Reivindiquemos a todas nuestras maestras, esas de manos marcadas por jornadas extensas, las de ojitos cansados por coser de noche, de enseñanzas humildes pero profundamente significativas, porque sus hazañas de guerreras textiles, no caben en los libros de historia para recordarlas. Gracias por todas las puntadas que dieron, porque con ellas nos trazaron el camino que hoy nos lleva a exigir la vida que merecemos.

Reclamemos, con la punzante lengua de nuestras agujas, todo aquello por lo que gritó la Violeta, no hay que “ser sabio competente” para entender que lo robao, no es más que la esencia colonizada de nuestro pasado, por el solo hecho de ser los Americanos del patio de atrás. Los hijos de los incas que nacieron en ese pedacito de tierra que la historia no recuerda, el destino exótico para los turistas extranjeros, el manantial donde los poderosos meten sus manos y se quedan con nuestra agua, con nuestro cobre, con la savia de nuestros árboles y hasta con el hierro de nuestras venas.

Pero poco a poco se cose la manta, porque las acciones urgentes de la gente y todo lo que hilvanan sus ilusiones cansadas, son el aire de los pulmones de este continente. Nuestros anchos pensamientos, son como las alamedas que alguna vez nos ofrecieron caminar y en la inocencia de nuestra pobreza, creímos en el demonio de turno que nos cortó en pedazos. Pero despertamos y nos cosimos las manos, para seguir tocando la guitarra de Víctor, para seguir bordando de día, de noche, sin luz, con la ropa de nuestros desaparecidos; con las ansias de volver a abrazarlos enhebramos nuestras agujas, y con todas las angustias de nuestros días sin ellos, bordamos una eternidad de cantos textiles que se escuchan hasta hoy.

Que esta danza de piel morena se haga costumbre, porque fuimos paridos desde la misma tierra, esa que nos da el café más poderoso del mundo, la que nos abraza por la cordillera, la que nos contempla desde el cañaveral, nos arropa desde la pampa, nos acaricia desde el mar caribe y nos cuida desde el océano Pacífico y también desde el Atlántico.

Una mujer adulta muestra una manta con bordados.

En un 7 de diciembre de 2019, las y los textileros repartidos por el mundo nos unimos a una sola puntada, a un solo corazón, porque a las ideas le crecen alas cuando son colectivas, cuando van direccionadas a un bien común. Gracias a todas las “Mil agujas por la Dignidad” presentes hoy.

Para ver más acerca de este evento: https://milagujasporladign.wixsite.com/manifestaciontextil

[divider]

Karen Rosentreter. Profesora y artista visual chilena originaria de Valparaíso. Actualmente reside en Barcelona donde acaba de terminar un máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte en la Universidad de Barcelona.

Ha realizado y participado de diferentes muestras y proyectos artísticos de carácter social y comunitario. Una de sus principales líneas de investigación tiene relación con el arte textil femenino y el reconocimiento de los artistas latinoamericanos. Actualmente se desempeña como dinamizadora social y codirige el grupo de arpilleras de Poble-sec, en la ciudad de Barcelona.

En la actualidad su proyecto Mil agujas por la Dignidad funciona como plataforma de difusión de proyectos textiles.

Abrir publicación

Arpilleras urbanas por la justicia

Por Cynthia Imaña

con fotos de Memorarte y Marcelo Aragonese

El colectivo Memorarte se formó el año 2015, después de que 3 arpilleristas (Alejandra Campos, Cynthia Imaña y Erika Silva) acordaran trabajar en conjunto en la difusión y fomento del trabajo de las antiguas arpilleristas de tiempos de dictadura, que se enfrentaron al régimen con hilos, agujas y pedazos de tela.

Luego del golpe militar del año 1973, la dictadura comenzó a detener y hacer desaparecer a cualquier persona que consideraran adversario político. Las familias de estos detenidos desaparecidos, generalmente mujeres; las madres, hijas, hermanas y abuelas, comenzaron a indagar sus paraderos, por lo que eran duramente reprimidas. Buscando apoyo llegaron a la Iglesia, y así se formó primeramente el Comité Pro Paz, y luego la Vicaría de la Solidaridad, donde llegaron a trabajar voluntariamente algunos abogados para apoyar a estar mujeres a quienes nadie escuchaba.

Las oficinas de la Vicaría se llenaron de mujeres dolidas y desesperadas, y los pasillos estaban llenos por largas horas, así que a una de las abogadas le surgió la idea de hacer una actividad que les permitiera ocupar el tiempo y sobrellevar de mejor manera el sufrimiento que vivían.

Como la mayoría eran pobladoras muy pobres, tampoco tenían para comprar materiales para hacer algo, por lo que se les ocurrió ocupar la tela de los sacos de harina que se repartía en las mismas dependencias de la Vicaría. Con el apoyo voluntario de la artista visual Valentina Bonne, quien conocía las molas panameñas, unió esta técnica con el bordado tradicional chileno y así surgió una nueva técnica que es el bordado con retazo o ensamble de telas, que se pasaron a llamar arpilleras.

Las familiares de los detenidos desaparecidos comenzaron a contar en sus textiles todo lo que estaba pasando y de lo que nadie hablaba por miedo: las desapariciones, muertes, torturas a los que estaba siendo sometido el pueblo.

También representaban la pobreza, el hambre y la represión a la que estaban expuestas. Estos bordados fueron el único medio que tuvieron estas mujeres para denunciarlo horrible que estaba pasando en el país ante los ojos del mundo.

Actualmente usamos las arpilleras como instrumento de denuncia y memoria, conformando la resistencia textil contra las desigualdades e injusticias del Chile actual. Nos juntamos una vez por semana, para planificar nuestros bordados y actos según la contingencia. Pueden ver nuestro trabajo y convocatorias en FB: @colectivomemorarte.

[divider]

Cynthia Imaña. Arpillerista chilena, dedicada a que la historia de las arpilleristas de la dictadura se conozca en todo el mundo, como una lucha anónima, en que unas cuantas valientes mujeres se enfrentaron a una feroz dictadura sólo armadas con una aguja, hilos y unos pobres trozos de tela.

Búscala en su FB: @cynthiarpilleras

Abrir publicación

Chinelas del Faro Tláhuac

Por Akire Huautli

*Dedicado al chinelo que hace vibrar la memoria, Luis Ehecatzin(q.e.p.d),

 gracias por seguir inspirando este brinco cotidiano.

Existe un rincón en el sur de la Ciudad de México, una casa llamada Fábrica de Artes y Oficios Tláhuac, en donde cada martes mujeres vecinas de la delegación Tláhuac e Iztapalapa se reúnen a dialogar con los hilos, las puntadas y las historias.

En este espacio de creación/reflexión se dan cita mujeres como Araceli, Arely, Julia, Leticia, Aurelia, Patricia, Adriana, Leonor, Heidi,Luz María, Socorro, Verónica y Reyna quienes además de ser cuidadoras de la vida y del hogar han ofrendado gran parte de sus minutos, horas, días a la creación textil; ellas conviven con mujeres más jóvenes como Angélica, Victoria, Nuscaá y con el único compañero bordador Aurelio, todas estas voluntades textiles han generado un ambiente de convivencia, fraternidad, confianza y armonía.

Dentro de los varios proyectos que han tejido juntas está el de CHINELAS FARO TLÁHUAC, que surgió a partir de una invitación por parte de la Red de Faros para sumarse a las comparsas que participarían en el Mega Desfile del Día de Muertos 2019.

Fue a partir de un diálogo e intercambio entre todas que se consolidó la idea de conformar una comparsa de Chinelas, pues dentro de las danzas de la región, esta es una de las más importantes. Se retomó el traje como en los inicios de la danza, que hace referencia a las batas de dormir de los caciques españoles, como una burla a ellos en tiempo de carnaval donde era posible ejecutarla. Esta danza surgió en el Estado de Morelos pero fue extendiéndose hacia el oriente del Estado de México y hacia el Sur de la CDMX, ahora cada traje tiene elementos distintivos de cada región y es valorado por su manufactura y confección artesanal.

El objetivo de este proyecto era justo crear un traje distintivo/identitario de la FARO Tláhuac ya que el desfile sería el escenario perfecto para mostrar los procesos de largo aliento que aquí se trabajan, además de compartir con los asistentes parte del cuidadoso proceso de bordado que las compañeras han desarrollado a lo largo de estos años.

Las compañeras seleccionaron iconografías vinculadas al tema “animales de día” pues era el eje temático que nos correspondía aBORDAR. Retomaron la iconografía del mandil de la Sra Antonia de Jesús Nolasco nacida en 1922 (q.e.p.d),abuelita de Doña Juanita, quienes son originarias del pueblo de Santiago Zapotitlán, fue así que entre gallos, flores, conejos, maíces, guajolotes y pastitos cada una de las compañeras bordadoras le dio vida a su traje, arrancaron primeramente con el bordado del sombrero y posteriormente con la confección de la bata.

Para ello fue importante la organización que permitiera llevar a cabo de manera óptima todas las tareas, comprar los insumos al mayoreo para ahorrar y ponerse de acuerdo en las medidas para la confección, llevar máquinas de coser desde casa y auxiliarse en la manufactura, colaborar para bordar los motivos y bordar un poco extra por si a alguien le hacía falta.

En la parte posterior del traje usualmente es posible ver un “pantli” o banderín identitario de cada comparsa, en este caso se hizo un diseño colectivo de los motivos iconográficos y del nombre: Cenyeliztli Tlahuac (Familia Tláhuac) re-entendiendo el espacio: la FARO, como una extensión de la familia, donde se fortalecen los vínculos de confianza y donde las tareas y responsabilidades se comparten; además donde se reconoce la labor cotidiana de quienes hacen posible estos enlaces como Alejandro, Montserrat, Nayma, Papik y un sin número de voluntades que van direccionando y acompañando los procesos creativos.

Es importante señalar que dentro de las reflexiones colectivas de este ejercicio estuvo la de sanar todas las malas experiencias, no sólo a través del bordado sino también mediante la danza, pues entre tantos simbolismos de ella y del carnaval mismo está presente manifestar la alegría para seguir con las adversidades del camino, pero bien dicen en los pueblos sin música no hay fiesta y por supuesto tampoco carnaval, por lo cual se hizo la invitación a la Banda de Viento San Luis Huentli, quienes son originarios de diversos puntos geográficos, pero comparten como eje o punto en común el gusto por los sones de chinelo, al igual que las compañeras bordadoras.

Así pues música, danza y textil fueron hilvanados para dar pie a la reconstrucción de la memoria, la cual es dinámica y se va adaptando a los procesos de cada espacio/territorio/intención.

En esta experiencia de varias horas/días bordando para finalmente pasar varios kilómetros danzando/brincando/tocando hicieron vibrar y recordar la memoria de antaño, en donde a través del baile y la convivencia se fortalecen los vínculos pero también brindan una sensación de alivio, de dicha a través de la expresión del cuerpo mediante el brinco y la música. 

Una fuerte lluvia hizo presencia minutos antes de arrancar, pero parece fue el augurio de la memoria que este brinco requería, un acompañamiento de quienes en otro tiempo habían brincado también para sanar y así continuar con las labores cotidianas que como en toda historia tienen adversidades y tristezas, porque los tiempos no cambian, sólo los caciques cambian de rostro y forma, pero la disidencia estará ahí brincando para recordar las otras formas de lucha y resistencia que han permanecido con el paso de los años.

 

Fotografía: Giz Arellano

[divider]

Erika Karina Jiménez Flores

Omotlacatilih ipan 1986 xihuitl ompa Tlaxialtemalco altepetl, Xochimilco itechpohui Hueyi Altepeyollohco Mexihco.
Nochi inemiliz mochantilia ipan ialtepetzin TlaxialtemalcoOmomachtihtzinoh Toltecayotl ipan Hueyi Caltoltecayotl FAD/UNAM noyuhqui omomachtihtzinoh ompa Tlahtoltemachtilcalli “Formación de Profesores en Lengua y Cultura Náhuatl” ipan ENALLT/ UNAM.
Motequitilia quenin nahuatlahtoltemachticatzintli ompa FAD Toltecayotl ihuan ompa Hueyi Toltecayotl FARO Tlahuac.
Yehuatzin noyuhnqui tlatzotzona in hueyi tampoltzin itech ce Tlatzotzonacenyeliztli “Banda San Luis Huentli”.

Nació en 1986 en el pueblo de Tlaxialtemalco, Xochimilco en la Ciudad de México.
Toda su vida ha residido en el pueblo de Tlaxialtemalco.
Estudió Artes Visuales en la Facultad de Arte y Diseño UNAM y también el curso de Formación de Profesores en Lengua y Cultura Náhuatl en la ENALLT/UNAM.Trabaja como profesora en FAD UNAM y como tallerista de la Fábrica de Artes y Oficios FARO Tláhuac. Ella colabora tocando la tambora en la Banda de Viento “San Luis Huentli”.

Abrir publicación

Bordamos Feminicidios. Acompañar bordando

Por Marisol Maza

¿Y si un día yo no vuelvo quién recordará mi nombre? ¿Quién contará mi historia?

Bordamos Feminicidios es un grupo de mujeres que surge ante la impotencia de ver como nos están matando, la tristeza y desesperación de saber que mañana faltarán otras mujeres más…

Quienes en algún momento hemos bordado acudimos a la convocatoria de las compañeras organizadoras con el objetivo de visibilizar y hablar de los casos de feminicidio en México y también como un espacio de acompañamiento entre nosotras para sobrellevar los procesos de duelo, enojo, miedo…

Durante el sexenio de Felipe Calderón se disparó el número de asesinadxs y desparecidxs en el país, producto de su mal llamada “guerra contra el narcotrafico”. A raíz de esto, entre otras formas de protesta, surgieron varios colectivos de bordadorxs exigiendo justicia para las víctimas, con réplicas en distintas ciudades del país y del extranjero. Paralelamente a la ola de violencia generalizada se incrementa también el número de feminicidios, destacándose algunos estados y municipios, entre ellos el Estado de México, donde en ese momento era gobernador Peña Nieto, y quien en el 2012 asumió la presidencia del país.

Bordamos Feminicidios comienza en noviembre de ese año para bordar específicamente los casos de mujeres y niñas asesinadas. Desde esa fecha cada año se han incrementado de manera alarmante las cifras de feminicidios diarios en todo el país.

La importancia de este proyecto no ha radicado en saber bordar; muchas de las participantes no habíamos bordado nunca anteriormente. Lo que se hace no es arte ni artesanía y los bordados no forman parte de ningún proyecto personal ni de lucro.

El bordado es una actividad para dedicar tiempo y atención desde lo individual en tiempos libres, de transporte, en la sobremesa, etc. y desde la colectividad como un espacio para socializar entre todas y acompañarse. En una sociedad que nos dice que las mujeres no podemos hacer cosas juntas y nos enseña a desconfiar y competir, son especialmente valiosas este tipo de propuestas que desmontan en absoluto esas ideas.

También se han organizado bordadas colectivas en lugares públicos como parques para dar a conocer el proyecto, y como acción de ocupación de los espacios públicos. Constantemente se nos dice que las calles no son un espacio seguro para estar, por lo tanto un grupo de mujeres bordando en una plaza es también un acto de resistencia.

NOMBRAR es traer de vuelta, hacer presente… lo que no se nombra no existe pero ¿Desde dónde y de qué manera se nombra?

Paralelamente a la espectacularización que se hace de la violencia feminicida, la revictimización, el morbo y el amarillismo, es importante generar otras narrativas; desde la indignación y la empatía señalando siempre al agresor como culpable.

Uno de los puntos más importantes del proyecto ha sido rescatar la individualidad de cada una de las mujeres que faltan; que sus nombres e historias no se pierdan en las cifras. No es solo una más; es Fátima, es Ingrid, es Valeria…

Los datos para los bordados son tomados de notas de prensa, sin embargo en los textos se escribe en primera persona enfatizando el nombre de la víctima, fecha, lugar y datos relacionados con su vida o actividades. El objeto de esto es “prestarle eso que a ella le fue arrebatado y que nosotras todavía tenemos: vida, tiempo, espacio, voz”  darle la oportunidad de narrar su denuncia desde su voz.

En algunos casos, si se conoce el nombre del asesino (muchas veces familiar o pareja sentimental) a criterio de la bordadora se deja en lápiz sin bordar o se borda tachado en otro color.

Más allá del proceso de hacerlos, los objetos finales son una forma de materializar el dolor, la idea es generar un memorial que también sirva para visibilizar los casos y sensibilizar a la sociedad en general.  Los pañuelos bordados se han montado en varios espacios, llevado a marchas en contra de los feminicidios y se han mostrado en eventos públicos.

Actualmente el proyecto funciona a través de una página en facebook, donde se comparten notas de feminicidios y otras violencias hacia las mujeres. Si estás interesada en colaborar con el proyecto puedes escribir al FB de Bordamos Feminicidios.

En este país feminicida los nombres de nuestras muertas también se escriben con hilo morado, rodeados de flores. Las ausencias también se cuentan desde el amor.

[divider]

Marisol Maza (México, D.F) Artista Visual. Trabaja con fotografía e intervenciones al espacio público. Su trabajo se ha presentado en varias ocasiones en México y el extranjero. Actualmente trabaja en el proyecto Cartografías Temporales que consiste en intervenciones a partir del mapeo de las ocupaciones temporales en espacios urbanos.

Abrir publicación

Bordar: un performance para reparar

Por Niñas Anómalas

Bordar es un acto de reparación y de reunión ya sea con una misma o con otras, durante nuestros talleres se convierte en un momento de encuentro, encontrarnos con las otras es encontrarnos con nosotras mismas, en su voz, en sus palabras, en sus historias, en lo que nos atraviesa el cuerpx.

Al bordar se entra en un trance, el cual nosotras lo dirigimos hacia dialogar con el cuerpo desde el sentipensar, redescubriendo y renombrando nuestros cuerpxs. También lo dirigimos a observar lo que lo construye y atraviesa, especialmente las violencias patriarcales y discursos dominantes.

Dentro éste diálogo con el cuerpo  encontramos un espacio de reflexión donde encontramos relaciones entre bordado, tejidos y cuerpo:

Reconocemos nuestro cuerpo como una serie de tejidos, sociales, biológicos, afectivos, que se encuentra atravesado por un sistema patriarcal y a la vez al cuerpo como nuestro borde con el mundo y con lxs otrxs.

Al reflexionar los conceptos desde esta perspectiva bordar cobra otro sentido, comienza a ser una estrategia para resignificar nuestros cuerpos atravesados, para encontrarnos con la vulnerabilidad (capacidad de atravesar y ser atravesadx) y hacerla nuestra, para así (a)bordarnos.

De esta forma transformamos el acto de bordar en un encuentro con el cuerpo, un cuerpo herido, roto, fracturado, silenciado. Para empezar a bordarnos recorremos ese cuerpo y a partir de diferentes dinámicas exploramos alguna herida, la sentimos, nos reconocemos vulnerables y atravesadas.

Reconocernos vulnerables y atravesadas es necesario para darnos oportunidad de repararnos.

El bordado es una técnica cuya una de sus funciones es reparar prendas, textiles, tejidos, durante nuestros performance el tejido que bordamos, ya sea una prenda o una tela, el tejido que bordamos se vuelve una metáfora de nuestro cuerpo, la reparación se da en el diálogo íntimo con una misma o con las otras, se traduce en cada puntada convirtiendo el bordado de cada una, en una carta escrita en el lenguaje que cada una elige darle.

Esta carta puede fungir como apapacho, como recordatorio, o como lo que mejor le funcione a una misma para tener presente ese camino de reparación y reconexión con nuestrx cuerpx y no abandonarlo. Porque bordarse es reconocer los propios límites (cómo la piel, nuestro borde con el mundo) cuestionarlos, cuidarlos  y hacernos cargo de aquello que llevamos dentro.

 

 

Abrir publicación
Servilleta de más de cien años de vida, hecha por la señora Carmen Gallo, abuela de mi abuelo materno al que no conocí, mi tatarabuela pues. Puro punto de cruz en cuadrillé, chiquito y grandote.

En el borde / Pitaflorida

Servilleta de más de cien años de vida, hecha por la señora Carmen Gallo, abuela de mi abuelo materno al que no conocí, mi tatarabuela pues. Puro punto de cruz en cuadrillé, chiquito y grandote.
Servilleta de más de cien años de vida, hecha por la señora Carmen Gallo, abuela de mi abuelo materno al que no conocí, mi tatarabuela pues. Puro punto de cruz en cuadrillé, chiquito y grandote.

Por Pitaflorida

Hacerse con las manos, hacerse de las manos, manos, las manos de mamá. Las manos y la vida.

Antes de saber que podía incendiarme en mi cabeza, antes de dejarme arrasar por olas más grandes que cualquier voluntad y morir poquito sin querer, varias veces, aprendí a usar mi cuerpo, y en algún momento, después de mucho experimentar, aunque también después de mucho hacer siempre las mismas piruetas y las mismas arrastradas reptilianas en el piso, aprendí a usar mis manos, y son sin duda mi parte favorita de este cuerpo que soy.

Aprendí a bordar por instinto y por capricho, no era una reapropiación, no era un acto político, eran las ganas de hacer algo con todo lo que se acumulaba en el plexo solar y muy seguido no hallaba cómo salir sin convertirse en un desastre, cosa de la que no fui consciente hasta después, que empecé a pensar en lo que hacía; pronto descubrí, que, como actividad humana, el bordado me pertenece como le pertenece a la colectividad de mujeres que a lo largo de la historia se han visto resguardadas entre la aguja sutil que perfora segura la manta o el cuadrillé y el silencio o el ruido del chisme que muy a menudo acompaña al bordado.

Dicen que las manos frías indican anemia, pero para mí, y para muchas otras, significan horas y horas de labores con hilos y bastidor, para mí, también significan cariño, ternura y deseo. Hacerse con las manos, tocar, pasar largos ratos siguiendo el contorno del rostro o de la espalda de los seres queridos y de una misma, hacerse con las manos, cariño, ternura y deseo. Existir. Así con cada puntada avanzando lento en el tiempo, no dejando ver el resultado hasta –de verdad- el último momento, pasar largos ratos haciendo-me con las manos, existiendo, hasta este instante cobró un sentido político el bordado, hasta que supe que era el deseo instintivo y caprichoso el que me había acercado a él. Las ganas de ser y dejar rastro(s).

Creo profundamente en la magia, en la energía y en las intenciones con las que una anda en la vida, uno de los recuerdos mágicos más potentes que tengo es de cuando por el ojo del aguja salió una voz que me decía, «ten paciencia, los mundos nuevos tardan tiempo en crearse» y voy recordándolo todos los días, varias veces al día porque a veces, las ansías son muchas. Pero la magia de mis manos también es mucha, también hago hechizos con cada bordado terminado, y también tengo que ser paciente y precisa al dejar salir de a poco lo que llena el pecho, para no pincharnos, para no estropearlo.

Encontrarme en el borde de mis pensamientos y mis movimientos ha resultado sanador y mágico en todas las ocasiones, me ha hecho parte individual de esta bolita colectiva de mujeres que nos hemos dedicado a saber y conocernos a nosotras mismas y al mundo a través de las manos, del tejido, del bordado, de las redes de apoyo, del silencio, del cariño, la ternura y el deseo.

[divider]

Pitaflorida. Proyecto individual de intervención textil y bordado que se ha convertido en un medio de expresión,descubrimiento y acción. Con la aguja y el hilo está Alejandra Vera, que ha escrito, ha bailado, ha sido mamá, y espera continuar haciéndolo.

Instagram. @pitaflorida       Facebook. pitafloridabymalva

Abrir publicación

Al hilo de las palabras (u kansa ji chui*)

Por Maga Salazar

No fui niña ni mujer joven de hilos y costura. Pero el tiempo y la observación profunda de mi necesidad de conexión conmigo me dirigió a una nueva vida, o energía, que con el paso del tiempo me acercó hacia otras mujeres que bordan, cosen o tejen. Todas, al contacto con los materiales, nos fuimos enamorando de la materia que se transforma en nuestras manos y pensamientos, de esa que nos habla de su huida de la madeja, que va libremente y apasionada para encontrarnos reflejadas en una forma nueva. La “labor” te encuentra. Labor le dicen algunas bellas mujeres a su proyecto de bordado. Yo bordo, y desde que lo hago, me reconecté con mis ancestras, aunque no sabría exactamente cómo explicarlo.


En el siglo pasado era una obligación de género saber “bordar, zurcir, tejer, coser” (como en la ronda infantil). Actualmente bordar no es una actividad excluyente hacia los hombres, pero sí muy introspectiva, de quietud activa. Se puede meditar mientras se trabaja en esto, se puede sanar, incluso, pero no es fácil. Lleva tiempo, quizá el mismo que se tarda en aprender alguna técnica compleja y aplicarla a un proyecto delicado y demandante.
El bordar tiene muchas manifestaciones. Lo lamentable de todo es que se le considere un oficio artesanal tildado peyorativamente de femenino y, por ende, de carácter secundario, donde pocas personas pagan el precio justo de tan bellos objetos de tiempo y color. De esto deriva que algunas bordadoras lo hagan como medio de “apoyo económico”; otras bordadoras, en cambio, lo vivan desde la terapia, y por ello se rehúsan a vender si quiera alguno de ellos, también hay quienes atesoran herencias bordadas en colchas, ropones, manteles, o zapatos, y las usen como guías o manuales para conservar diferentes técnicas; o, están aquellas que bordan como denuncia y protesta en contra de la extrema violencia de género, como sucede en la acción social colectiva de “Bordamos feminicidios” aquí en la ciudad de México, con eco y participación internacional. Mal indicio.

Conocí y participé en ese proyecto hacia 2012, invitada por Minerva Valenzuela. En ese momento yo habría sufrido una ruptura amorosa donde hubo violencia. Me encontraba frágil. Creo que por eso conecté enseguida con la propuesta y bordé, nunca antes lo había hecho. Bordar me enseñó la fuerza que se necesita para externar un dolor tan intenso: en este caso, contar en primera persona la historia de una mujer cuya vida fuera interrumpida, ya sea por algún conocido o por su pareja sentimental, en ocasiones quedó sin identificar al feminicida. Historias de mujeres de todas las edades y condiciones de vida. Bordar sus voces sobre un aparente delicado pedazo de tela, en realidad fue bordar sobre un pañuelo estandarte.

En mi vida han pasado muchas cosas en torno al bordado como fuente de reconciliación. Lo que me recuerda el atender las señales de mi salud visual y no comprometerla, pues desde hace siete años que empecé a bordar no he parado de hacerlo. A veces con labores gigantes, como en el proyecto de bordado colaborativo* que activara junto a mi amiga Silvia Noh. Vivimos una muy alejada de la otra, así que cada casi dos años nos reencontramos, al hacerlo compartimos charla y sonrisas. Nos “chuleamos” mutuamente las cosas bonitas que bordamos y nos explicamos cómo las aprendimos a hacer, o hablamos sobre cómo va la vida y algo sobre nuestros planes y alegrías diarias.


U kansa ji chui = al hilo de las palabras es el nombre en lengua maya que asignamos a aquel proyecto que estará entre nosotras, y entre las demás mujeres que bordan y se comparten, entre las personas que sueñan y bordan al mismo tiempo, entre aquellas personas que descubren quienes son, lo que saben y lo que sienten frente a la tela, los hilos y las agujas, en todas sus formas y dimensiones, entre quienes se reparan con el tiempo. Al hilo de las palabras es todo lo que hay entre las personas que resistimos también bordando.

*Parte del proyecto Popol Nah: un espacio comunitario para activar talleres e intercambios de saber en la comunidad maya tzotzil de San Lorenzo, Municipio Lázaro Cárdenas, Quintana Roo (Idea original y espacio físico Nash Salazar, madrina de u kansa ji chui, Sussana Nagy).

 

 

 

 

 

 

[divider]

Magalli Salazar. Artista visual y educadora. Cd. de México. Me gusta trabajar con niñxs, jóvenes y adultxs, especialmente con mujeres en actividades sobre arte y creatividad, diversidad humana, discapacidad y derechos, autoconocimiento a través del arte, memoria e identidad social. También me interesa el cine, el bordado, la fotografía, el huerto casero y lo oculto.
Publico notas en: artepublicomx.com
Emprendo en: efímera.arteentela (instagram)
Divago en: elparpadodeceluloide.wordpress.com

Abrir publicación

Telar de cintura en la comunidad de Milpa Alta

Texto y fotografías por Tonantzin Arreola

En la comunidad de Milpa Alta, en el barrio de Santa Marta, desde 2009 se imparte el taller de Telar de Cintura por Flor Hernández, quien desde hace más de quince años ha investigado los textiles tradicionales milpaltenses. En las clases, además de las técnicas, se enseñan la historia, utilización y valores de las prendas que se fabrican, utilizando los materiales y colores que más se acercan a los originales, algunas técnicas de producción (como el teñido con añil y cempaxochitl) y hasta los patrones propios de la comunidad.

Flor Hernández, parte del colectivo Contraviento A.C., primero realizó un acercamiento con fines documentales, pero al realizar la investigación se enfrenta con la creciente pérdida de las técnicas y el recelo de las tejedoras de compartir sus saberes, incluso con sus propias familias. Convencida de que la supervivencia de los textiles tradicionales depende de su utilización, comenzó un proceso de reactivación a través de un taller de telar de cintura. Esta revitalización consta en volver a integrar estas prácticas a la vida cotidiana, lo cual comprende aprender las técnicas, realizar prendas y utilizarlas, creando piezas significativas para los integrantes del taller. Además de la técnica, se enseñan los motivos tradicionales, sobre las prendas regionales y su utilización.

Aprender telar de cintura para los habitantes de Milpa alta es parte en la lucha de la construcción identitaria milpaltense, además abona en la construcción individual ya que la habilidad de elaborar la propia vestimenta fomenta la construcción de un individuo con capacidades. Desde el 2011 es un taller permanente en la comunidad de Milpa Alta y se imparte en el Salón Santa Martha en el barrio del mismo nombre, ubicado en Villa Milpa Alta.

En las fotografías puede observarse los procesos como construcción de la urdimbre, el telar, motivos bordados, los instrumentos para bordar, el espacio de trabajo y el molido de añil, usado para teñir la tela necesaria para la elaboración de la falda tradicional (chincuete).

[divider]

Tonantzin Arreola (1991)

Artista nacida en Milpa Alta, en la Ciudad de México. Estudió la carrera técnica en Museografía y Restauración, Artes Visuales en la Facultad de Arte y Diseño de la UNAM, y es pasante de Arte y Patrimonio Cultural en la UACM. Ha tomado diversos talleres en espacio como la FAD-UNAM, el FARO de Milpa Alta, la Cineteca Nacional y el Centro de Cultura Digital. Ha expuesto en diversas muestras individuales y colectivas en México y el extranjero. Es miembro fundadora de Colectivo Nopalitos y colabora con la artista Mónica Mayer en el archivo Pinto mi Raya desde 2015.

https://www.facebook.com/TonantzinAr/

https://www.instagram.com/tunambilia/

Abrir publicación

Mata a tus ídolos. Anecdotario

Kutri ( vulva ancestral ). Natalia Cabezas. Fotografía por Francisca Jimeno

Por Natalia Cabezas

Hoy tuve una decepción muy grande, me enteré de la muestra de la artista textil, Sheila Hickis que estaba en el Museo de Arte Precolombino.

Por coincidencias de la vida, pasé por afuera y ella estaba comiendo, me invitó a ver su muestra, luego salí a conversar con ella y le mostré mi trabajo.

Su trabajo era bonito, con fibras vegetales y naturales muy finas, lo que más me llamó la atención es que ella viniera a Latinoamérica a aprender los conocimientos sobre telares, algo muy común en los europeos y gente del «primer mundo» (mundo oscuro, diría yo), que vienen a extraer conocimiento de Abya Yala, cuando le mostré mi trabajo y le conté de él, me dijo que mi trabajo era horrible, que daba miedo; se lo mostraba a sus acompañantes como burlándose, que era de psiquiátrico… me preguntó si tenía padres.

La señora me hizo sentir muy mal, hasta las lágrimas, le iba a regalar un tejido mío pero pensé que no se lo merecía y se lo quité de sus manos. Qué pena me dio.

Su trabajo muy bonito, realizado con técnicas que aprendió acá, pero su persona me dejó mucho para pensar en cómo no quiero ser de anciana cuando sea una artista textil reconocida mundialmente.

Mata a tus ídolos, me hizo llorar la señora esa.

[divider]

Natalia Cabezas. Instagram @tejidassubversivas      FB tejidos subversivos

Abrir publicación

Editorial #32 «Textiles, tejidos y bordados»

En la portada, imágenes de Dora Bartilotti, Paulina Vázquez y Manuel Parra

Este número se irá tejiendo de a poco como al ritmo y al tiempo del textil, lenta y pacientemente.

Damos la primera lazada para comenzar a compartir esfuerzos que muestran la potencia del textil desde distintos puntos, nudos y lienzos así como el diálogo interno y el diálogo colectivo. Desde una mirada muy urbana en donde se ha sentido la necesidad de coger hilo y aguja para expresar reflexiones, visiones y luchas esto es comprensible puesto que nuestro llamado ha sido desde las redes sociales pero espera expandirse de voz en voz, de reunión en reunión, de tejedera en tejedera. 

Este lienzo comienza con visiones que recuperan la vivencia que se tiene del tejido y el bordado como resistencia a las afrentas cotidianas, atravesando el lienzo con puntadas de memoria, saberes, espacios y contextos.

Esperanzadora es la conexión de varios saberes a través del textil, donde se interactúa y se abona al discurso generando colectividades diversas, motivadas y hermanadas desde el punto, la hebra y aguja. Además esta necesidad imperante de sentir las madejas y crear se siente en las manos de quienes realizan y van dejando huella de sus ánimos, tiempos, miradas y argumentos.

Esta primera lazada nos da un aliento de vida, pues las almas creadoras jóvenes están renovando este lienzo de manera continua y precisa. Agudizando la mirada, la reflexión y los valores estéticos desde la práctica, lo cual definitivamente nos marca la pauta hacia la continuidad y al necesario replanteamiento de las miradas, críticas, prácticas y quehaceres textiles.

[divider]

Editora invitada: Erika Karina Jiménez Flores

Omotlacatilih ipan 1986 xihuitl ompa Tlaxialtemalco altepetl, Xochimilco itechpohui Hueyi Altepeyollohco Mexihco.
Nochi inemiliz mochantilia ipan ialtepetzin Tlaxialtemalco
Omomachtihtzinoh Toltecayotl ipan Hueyi Caltoltecayotl FAD/UNAM noyuhqui omomachtihtzinoh ompa Tlahtoltemachtilcalli “Formación de Profesores en Lengua y Cultura Náhuatl” ipan ENALLT/ UNAM.
Motequitilia quenin nahuatlahtoltemachticatzintli ompa FAD Toltecayotl ihuan ompa Hueyi Toltecayotl FARO Tlahuac.
Yehuatzin noyuhnqui tlatzotzona in hueyi tampoltzin itech ce Tlatzotzonacenyeliztli “Banda San Luis Huentli”.

Nació en 1986 en el pueblo de Tlaxialtemalco, Xochimilco en la Ciudad de México.
Toda su vida ha residido en el pueblo de Tlaxialtemalco.
Estudió Artes Visuales en la Facultad de Arte y Diseño UNAM y también el curso de Formación de Profesores en Lengua y Cultura Náhuatl en la ENALLT/UNAM.Trabaja como profesora en FAD UNAM y como tallerista de la Fábrica de Artes y Oficios FARO Tláhuac. Ella colabora tocando la tambora en la Banda de Viento “San Luis Huentli”.

[divider]

Este número fue editado con el apoyo de

Navegación de entradas

1 2 3 17 18 19 20 21 22 23 116 117 118
Volver arriba