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AFECTOS, POLÍTICAS Y SUEÑOS

fotografía del archivo Walpurgis Gara

por Benjamín Martínez Castañeda

El presente escrito es una reflexión, muy personal, de lo que considero alianza y amistad; en ambos casos se trata de políticas, en el caso de la primera es afectiva, en la segunda son relaciones de poder. Pienso la alianza como afecto, en la medida en que somos intensidades y devenimos potencias creativas en el momento en que nos unimos con otras fuerzas; mientras que, veo en la amistad un contrato y un ejercicio de poder vertical disfrazado de compañerismo.

A continuación, compartiré tres emociones que me han acompañado en diferentes momentos personales, laborales, académicos y sentimentales; estos son: alegría, desilusión y resistencia.

UNO:

No sé desde dónde escribo, siento que desde muchos lugares, tengo emociones encontradas. En primer lugar, Hysteria! Revista ha sido un espacio de encuentro entre muchas mentes y cuerpos, aquí empecé a escribir por primera vez y pude compartir lo que había en mi cabecita allá por el 2013; gracias a esta oportunidad, pude dialogar y hacer alianzas con Liz, Tadeo, Lucre, Jorge, Johan, Lía, Bala… Entre nosotras aún perreamos, a la distancia, en la mente o cuerpo a cuerpo; pero nunca solas.

En Hysteria! conocí la interseccionalidad, me tiraron un bracito e hicimos una alianza; aprendí que las luchas son colectivas, pero también personales e individuales. Que si le va bien a una, nos va bien a todas. Que cada lucha y espacio ganado es para una y, lo es también, para todas; sin territorialidad, pero sí con la obligación de reconocer por qué, y por quién, llegamos ahí.

DOS:

Recientemente me enfrenté a las políticas de la amistad, esa farsa que supone que los amigos somos libres e iguales, siempre y cuando se esté alineado a su discurso moralizador y a su monopolio de justicia (Derrida, 1998); porque, bajo el llamado de la amistad está el bloqueo y el chantaje. Si somos libres, ¿por qué he de aceptar las condiciones? Si somos iguales, ¿por qué he de aceptar la indiferencia hacia mi?

Me vinieron con el cuento de que aún no es mi tiempo, pero nunca lo será; si uno no procura las acciones, tu tiempo nunca llegará. Me vinieron con el cuento de ponerme la camisa, pero no me dijeron que era de fuerza; porque hacer algo afuera de la amistad sería considerado desleal. Me vinieron con el cuento de los afectos, pero los del gaslighting y dudé de todas mis facultades y capacidades; me convertí en un fantasma de pasillo.

Después de ese amoroso ghosting, me pregunto, ¿por qué no me fui antes? Tras esta experiencia, veo que la amistad no deja de ser una práctica hegemónica y totalizadora; en la que si no estás conmigo, estás en contra de mi. Una vieja forma reaccionaria de controlar los cuerpos, las emociones y los afectos.

TRES:

Todo mundo sabe que soy amante del cruising, asiduo a los vapores, miembro exclusivo del último vagón del metro y voyerista en las apps de ligue. Pero, cuando comencé a impartir clases a nivel universitario, en esta política de la amistad, se me pidió olvidarme de esas prácticas o que me anduviera con cuidado para no ser visto por los estudiantes. Me dio mucha tristeza, pues implicaba volver al closet.

Me negué a todo esto, pues no sería congruente con mi persona y pensamiento; me aferré a mi devenir marica y lo hice mi alianza con mis estudiantes. Intervine mis programas para tener presente al arte y filosofías LGBTTTIQ+, comencé con un tema, después con una unidad, y ahora es todo el curso.

Asumirme como profesor universitario marica y travesti, fuera del closet, lo considero una forma de acompañar a mis estudiantes en sus procesos personales y artísticos; que sepan que no están solos y que no son las únicas locas en las aulas. Y creo que, mejor aún, llevar la historia y teoría del arte LGBTTTIQ+ al currículo, es una alianza entre las locas que ya no están, las que están y las que vendrán.

La educación artística se ha preocupado por la investigación, la producción y las experiencias de unos cuantos; que ha olvidado a las maricas dentro de su horizonte. Apropiándome de una frase de Lemebel, el día que la educación artística involucre a las locas, no me llames, porque ya estaré en primera fila.

Ya aquí, en el final, quiero agradecer a cada una de las personas que me han acompañado; reconocer que han dejado cosas positivas y negativas en mí. Injusto sería que no me dejaran algo. Sigamos adelante en este devenir intensidades y afectos.

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Benjamín Martínez Castañeda (Ciudad de México, 1988). Artista-investigador marica y travesti. Su investigación gira entorno a las figuras del Drag Queen y el travestismo en la cultura visual contemporánea en América Latina. Considera el dragcuinismo como una metodología de investigación y producción artística.

Su obra se ha mostrado en el CENIDIAP, CCBorder, FFyL (UNAM), UACM, SNTISSSTE, Instituto Lou Andreas Salomé, Ex Teresa Arte Actual, MUAC, Fundación Pedro Meyer, U. del Norte (Colombia), U. Alberto Hurtado (Chile), U. de Valparaíso (Chile), U. de Viña del Mar (Chile); entre otras. Cuenta con publicación de obra en Hysteria! Revista, Maricarmen Zine y Agenda Kuir.

Actualmente, es profesor de asignatura de la ENPEG “La Esmeralda”, y de la FAD (UNAM); en esta última, forma parte del Seminario de Creación, Diseño y Gestión de Exposiciones “Patricia Real Fierros”. También estudia el Doctoreado en Artes Visuales, Escénicas e Interdisciplina (INBAL), con la investigación peDRAGogía. Educación artística y travestismo.

 

 

 

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TRANS*ITO

por La Sebas

A los tráns*itos lo puedo situar dentro de la lógica de la virtualidad, entendiendo primero a lo virtual aquí como un conjunto o un cuerpo complejo y en potencia, que demanda constante y perpetuamente una efectuación o actualización para hacerse presente.

La disposición perpetua de nuestro cuerpo-espacio determina las cualidades de nuestro trans*ito: una realización permanente de nuestras formas y viceversa, procesos de tensión constante entre la realización actual de nuestras formas con nuestro desconocimiento del futuro y nuestra capacidad propositiva.

El trans*sito no es solamente individual: nos trans*formamos y trans*formamos nuestro entorno a medida que este se trans*forma y nos trans*forma.

El confinamiento por covid-19 actualmente forma parte de nuestros trans*itos y junto con los otros detonantes de nuestros contextos: ¿Qué indicios y evidencias están presentándose en mi/nuestro cuerpo?

#TecnologíasAfectivas #Hipercuerpo

TRANS*ITO from Sebastián Guevara on Vimeo.

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Sebastián Guevara, 1998, CDMX. Prioritariamente exploro mis propias posibilidades creativas a través de mi propio cuerpo y estas las vínculo con otros medios como el video, la animación 2D/3D, el dibujo, la autopublicación, entre otras manifestaciones dentro de la digitalidad como el net.art y la realidad aumentada.
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Feminismo Crítico de Género: Análisis y consideraciones en el marco de los debates feministas. ‘Conclusiones y postura política’

por Angie Rueda Castillo

  1. El Feminismo Radical Transexcluyente constituye una vertiente extremista, irracional y promotora del odio en contra de las mujeres trans dentro de los feminismos, que termina dividiéndonos a las mujeres.
  2. Sus planteamientos, discurso, campañas y acciones transantagonistas son circulares y no buscan de ninguna manera, salvo en muy contadas excepciones y solamente en algunos pocos temas, el diálogo respetuoso, el intercambio abierto de argumentos o la discusión razonada de puntos de vista.
  3. Frente a posturas supremacistas e irracionales que llegan al extremo del odio como las del Feminismo Radical Excluyentes de Trans no es posible ni tiene ningún sentido el debate, porque lo que buscan es provocar mediante el esquema de victima/agresión.
  4. No es posible, en consecuencia, establecer ningún tipo de acuerdo y mucho menos de alianza política o de otro tipo con esta vertiente del feminismo. Tampoco lo es, hay que decirlo, con mujeres misóginas, patriarcales, racistas, clasistas, capacitistas, edadistas, fascistas y otras supremacistas y excluyentes que las hay, tanto entre las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento, y no únicamente feministas radicales, como entre las mujeres trans y en otras.
  5. Convengo en la necesidad de conocer de este tema, de expresar los puntos de vista de las mujeres trans y no trans, de responder sin violencia a los ataques y de posicionarnos.
  6. Reconozco que existe una violencia específica asociada a la biología de las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento, que no se puede ni se debe silenciar ni tratar de invisibilizar. Cuando se habla de violencia específica por ser mujeres-hembras de la especie humana, nos referimos a temas como: ablaciones del clítoris, criminalización del aborto, aborto selectivo de fetos femeninos, rituales de desfloramiento, matrimonios infantiles, inanición por haber nacido niñas, vientres de alquiler, etc. Poner de manifiesto esta realidad innegable y el hecho de que millones de niñas y mujeres están siendo violentadas y asesinadas por haber nacido hembras de la especie humana no es transfobia ni transmisoginia.
  7. Las mujeres que no fuimos socialmente asignadas como tales al nacimiento, vivimos generalmente a lo largo de nuestra existencia estigmatización, discriminación, marginación y violencia en los diferentes ámbitos de la vida social, que pueden llevar a agresiones verbales y físicas, secuestros, violaciones sexuales y asesinatos, porque no aceptamos ni asumimos la socialización y los roles y expectativas que socialmente se asignan a los hombres, al menos no enteramente, además de que en el mundo la mayor causa de muerte no natural en esta población se debe a los suicidios, fundamentalmente por el rechazo y la condena sociales. El origen y causa de esta discriminación, marginación y violencia se encuentran en el rechazo por parte del sistema de sexo-género dominante y de grupos políticos, sociales y religiosos conservadores a reconocer e incluir como mujeres a quienes no fuimos socialmente nombradas como tales al nacer pero así nos autoidentificamos y construimos. Denunciar esta realidad no constituye ningún acto de misoginia ni de apoyo a la cultura de la violación.
  8. Las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento y las mujeres que no fuimos nombradas socialmente con esa categoría al nacer, enfrentamos realidades diferentes, derivadas de los distintos roles de género y su jerarquización asociados histórica y sociopolíticamente a la biología y a la crianza y socialización, como en los casos centrales de la división sexual del trabajo y el papel en la reproducción biológica y social de la especie humana. Al mismo tiempo, unas y otras compartimos importantes y significativas semejanzas, relacionadas tanto con los espacios, actividades, limitaciones y amenazas que nos impone este sistema sexual y sociopolítico heteropatriarcal y binarista, como a las búsquedas y luchas en las que nos encontramos y confluimos las diversas mujeres que somos en defensa de nuestras libertades y derechos. Con diferencias y semejanzas, con encuentros y desencuentros, todas las diversas mujeres que somos nos reivindicamos y reinventamos. Las mujeres no somos un grupo homogéneo.
  9. Ha habido mujeres lesbianas y bisexuales que en el pasado se han cuestionado y rechazado ser y/o asumirse mujeres, precisamente por los mandatos del sistema de sexogénero heteropatriarcal y binarista asociados a sus genitales y socialización. También ocurre ello crecientemente entre mujeres heterosexuales que, empero, aún reivindican para sí la categoría “mujer” por razones políticas.
  10. Considero, entonces, que no hay un sujeto universal abstracto ni de Mujer ni del feminismo, pretendidamente sustentados ambos en una esencia ontológica de origen biológico y ajeno o por encima de las condiciones sociohistóricas, materiales y culturales en las que nos desenvolvemos las mujeres reales con nuestras diferentes identidades, características y circunstancias. Un movimiento feminista para las mujeres, que somos y nos asumimos mujeres, debería representar su diversidad, complejidad y riqueza, como expresión misma de su potencialidad.
  11. Para que los objetivos fundamentales de los feminismos de desmantelar el patriarcado, terminar con la dominación masculina y acabar con las violencias machistas, se hagan realidad para todas las mujeres que somos, y no solamente para aquellas socialmente asignadas como tales al nacimiento, heterosexuales, blancas, adultas, de clase media o acomodada y sin discapacidad, es indispensable ir más allá de los aspectos relacionados con la jerarquía entre los géneros, sin negar que éstos son efectivamente centrales, pero no únicos. Para ello, requerimos asumir un enfoque de la interseccionalidad que explore la dinámica entre identidades coexistentes (mujer, negra o indígena, pobre, lesbiana con discapacidad o neurodivergencia) con sistemas conectados de opresión (patriarcado, supremacía blanca, capitalismo, heterocentrismo, capacitismo), esto es, que no se limite al reconocimiento de la diversidad existente, sino que confronte las opresiones múltiples y simultáneas que vivimos.
  12. El feminismo interseccional demuestra que no hay una realidad fija ni única que vivan de la misma manera quienes comparten vivencias, realidades y una identidad paraguas, como la de Mujer, sino una multitud de situaciones, cuya experiencia está dada por la coexistencia de identidades, condiciones y circunstancias. En otras palabras, las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento y quienes no fuimos nombradas al nacer con la categoría mujer –como de otras maneras ha acontecido con las mujeres blancas y negras, con las mujeres heterosexuales y lesbianas, con las mujeres lesbianas y bisexuales1— experimentamos la condición de mujer de formas diferentes, debido a cómo se configuran y viven la identidad de género, la raza y la sexualidad en unas y en otras. Unas no son más mujeres que otras. Lo contrario es transmisoginia.
  13. Las mujeres no constituimos una clase ni una casta como realidad homogénea y única enfrentada a la de los hombres, también como otra realidad homogénea y única. El ejercicio del poder y el disfrute de los privilegios no son única y de la misma manera para los hombres con exclusión absoluta y total de las mujeres, por más que el heteropatriarcado imponga la dominación de aquéllos para la opresión de éstas. El poder se conforma y distribuye de formas complejas que generan ventajas, beneficios y, también, privilegios. No todos son por igual ni únicamente para quienes fueron socialmente asignados como hombres al nacer o han transicionado para vivirse como tales.
  14. Las condiciones y circunstancias ventajosas y de beneficio de algunas mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento pueden convertirse en privilegios sobre muchas otras e incluso sobre muchos hombres, sin que ello elimine o implique un cuestionamiento a fondo del patriarcado o la completa superación de su situación de vulnerabilidad personal frente al conjunto de los hombres. Estas mujeres no están interesadas en el Feminismo o feminismos que las obliguen a abandonar sus condiciones de privilegio. Muy probablemente no serán aliadas y mucho menos sujetas de la transformación radical del régimen sexual y sociopolítico heteropatriarcal, binarista y capitalista.
  15. Sabemos que las mujeres no vamos ni tenemos por qué querernos o simpatizar todas, que tenemos diferencias, discusiones y desencuentros, pero el principio central de cualquier feminismo nos dice que entre nosotras no podemos ni debemos calumniar ni desacreditar a ninguna mujer. Que la división, la competencia y el enfrentamiento entre mujeres ha sido uno de los grandes objetivos y éxitos del patriarcado para mantenernos sometidas, oprimidas y vulnerables, precondición indispensable para su permanencia.
  16. Me manifiesto, por ello, en contra de cualquier forma, lo mismo de transmisoginia que de misoginia, y de todo tipo de agresión entre las diversas mujeres que somos. Estoy en desacuerdo y en contra del uso de términos como “transfemeninos”, “transféminos” u “hombres vestidos”, al igual que lo estoy en contra de otros como “embraz”, “maquinas de hacer bebés” o “vulvas con patas”, o de considerar como excluyente el uso del símbolo de la vulva en las acciones y movilizaciones feministas.
  17. De manera semejante, y más allá de elementos descriptivo-explicativos, en mi activismo he decidido abandonar el uso del término “cisgénero”, del prefijo “cis” y del acrónimo TERF, porque, en el caso de los dos primeros no dan cuenta de que precisamente es la correspondencia entre el género y el sexo asignados socialmente a las mujeres al nacimiento, la que determina e impone las condiciones de opresión, sometimiento, discriminación, cosificación y violencia que viven desde su nacimiento y a lo largo de sus vidas, en su lugar, por ello, hablo de mujeres socialmente asignadas como tales al nacer, y en el último porque ha adquirido un sentido derogatorio y de insulto, sustituyéndolo por la denominación completa de Feministas Radicales Transexcluyentes. Busco así, además, ampliar y fortalecer las posibilidades de diálogo y entendimiento con las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento feministas transincluyentes, que sí están abiertas y receptivas a nuestras realidades, particularidades, necesidades, así como a las demandas en favor de lo mucho que objetiva y subjetivamente nos une a las diversas mujeres que somos, diversas no solamente en relación con el sexo-género o identidad de género, sino también en cuanto a raza, condición socioeconómica, pertenencia étnica, nacionalidad, orientación sexual, edad, capacidad funcional, ideología política, creencia religiosa, etc.
  18. Nosotras las mujeres feministas sabemos que el enemigo no somos las mujeres, que el enemigo es el régimen sociopolítico y sexual del heteropatriarcado binarista y los privilegios que se asignan a los hombres socialmente asignados como tales al nacimiento, particularmente a los heterosexuales. No nos equivoquemos en este aspecto crucial.
  19. En lo personal, estoy completamente en contra del “borrado” de las mujeres en la historia, la vida social y el lenguaje, pero de todas las diversas mujeres que somos, incluyendo a las mujeres trans y a todas aquéllas en condiciones y circunstancias de opresión y con identidades violentadas y en riesgo.
  20. El paraguas trans en su creciente diversidad y accionar ha resultado un espacio de mayor comprensión, aceptación y apoyo para las mujeres trans, que lo que ha sido el Feminismo o los feminismos. Lo reconozco y aprecio, por un lado, y lo lamento como feminista, por el otro. Considero que el conjunto de las personas trans, incluyendo a los hombres trans, personas transfemeninas o transmasculinas y las no binaries pueden encontrar en corrientes del feminismo, como el Transfeminismo, el Feminismo Decolonial y el Feminismo Interseccional espacios para la lucha por sus derechos y demandas, como también los pueden hallar en el discurso de los Derechos Humanos, en sus versiones liberal y radical y en los planteamientos de la Diversidad y el movimiento LGBTIQPA+, sea en sus versiones más institucionales como en las más críticas e independientes, tal el caso del Orgullo Crítico.
  21. Con las luchas, la mayor conciencia y la formación de organizaciones trans se ha venido desarrollando un pensamiento trans, propio y específico, que no debe depender de los feminismos y los feminismos no tienen por qué encargarse de las personas trans. 

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1 Historia que queda brutalmente puesta de relieve con la vida de las mujeres negras esclavizadas, como en el caso de Sojourner Truth (1797-1883), quien nació esclava en el estado de Nueva York y obtuvo su libertad en 1827, convirtiéndose en una oradora antiesclavista. Sojourner Truth pronunció su famoso discurso “¿No soy una Mujer?” en la convención de Mujeres en Akron, Ohio, el 29 de mayo de 1851, en el que clamaba por el reconocimiento de las mujeres negras como mujeres y por su libertad. Por otra parte, en 1970, un grupo feminista lésbico irrumpió en el Segundo Congreso para Unir a la Mujeres, celebrado en Nueva York, con un panfleto titulado The Woman Identified Woman (La mujer que se identifica mujer), en el que responden a los comentarios peyorativos de Betty Friedan sobre la cuestión de la participación de las mujeres lesbianas en el feminismo. Friedan, un referente del feminismo (heterosexual), se oponía a vincular los asuntos lésbicos con el feminismo por miedo a que la homofobia de la sociedad pusiera freno al éxito feminista, llamando a las lesbianas feministas la “amenaza violeta” (Lavender Menace).

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Angie Rueda Castillo: Mujer feminista, de identidad política lesbiana y devenir trans; promotora de derechos humanos de las poblaciones LGBTIQPA+; Licenciatura y Maestría en Sociología y estudios de Doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad Iberoamericana.

IG: @castilloangierueda

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La disidencia sexual/ ensayo/ posicionamiento político.

por Leafrox

1. Nunca antes había creado o escrito un posicionamiento político o quizá todavía no termino de comprender sobre cómo se tiene que hacer uno, o quizá cada vez que escribo para desahogar la rabia y canalizar la existencia cada vez que me escribo con las letras que sangran, esto es un posicionamiento político. Cada vez que abro mi boca saco de adentro lo que soy, lo que me conforma dolorosa pero rebeldemente, existo desde aquí y cuando no hablo, cuando no emito sonidos mi cuerpo se comunica por mi voz, mi lengua se comunica por mi voz, mis cabellos se comunican por mi voz, la rabia se comunica por mi voz.

Escucho y siento la música al igual que la rabia que se mueve entre mis venas, porque me conecto para sanar dentro y fuera de mí, cierro los ojos como cuando era una niña y aprendí a sentir el coraje antes que mostrar mi dolor, arrodillada ante aquella mesa del ¨santo¨ que estaba en el mismo cuarto donde dormía, en ese mismo cuarto donde todas las noches rezábamos de rodillas pidiéndole a dios para que nos ayudara y nos protegiera, aunque yo sabía que aquello era mentira porque a mi dios nunca me ayudo, en ese mismo cuarto donde me arrodillaba cuando mi madre adoptiva azotaba mi espalda con un azote de cuero por tenía que sacarme la sangre mala, ese mismo cuarto que tenía un pedazo de lámina de luz en el agujero que dejaron en el techo cuando se metieron a robar un domingo que andábamos en la misa por la visita del padre que llegaba una vez al año a la única iglesia del pueblo que nos quedaba a cuarenta minutos caminando, en ese cuarto donde compartía el colchón con mi hermano menor que me orinaba las costillas todas las madrugadas por algún trauma que mi hermano y yo nunca pudimos resolver pero que en mi casa buscaban corregir a través de la violencia que ejercían sobre su cuerpo y el mío, aunque en el suyo pesaba menos porque él era el nieto, un hombrecito, y yo la hija adoptada y la hermana mayor de mi hermano, que también lo pario mi mamá biológica que trabajo como empleada doméstica en esa casa donde me dejaron para servir, vivir y resistir todo tipo de abusos que con el tiempo se cargaban en mi cuerpo adolorido, mutilado, despreciado, adoptado, pobre, negro y feminizado.

Este posicionamiento político es el dolor colectivo, la rabia, la ternura, todo junto que rompe e irrumpe con todos estos silencios blancos, normales, hegemónicos y binarios a los que renuncio total y definitivamente porque ya no voy a guardar nunca jamás estos silencios que me destruyeron durante tanto tiempo, censurando, silenciando y hasta blanqueando mi negro ser, habitable, posible, en otras vivencias, realidades e historias de mi piel, mis pies, mis manos y mi cuerpo que han sembrado los hijos de las matas de huerta, estas manos y esta espalda que han cargado los sacos del café en uva del cafetal para luego despulparlo en una máquina, este cuerpo que ha corrido detrás de las vacas para encerrar los terneros y sacar algo de leche al día siguiente por la mañana, estas manos y estos pies que trepaban los arboles de naranja para llevarme un saco a la casa donde habitaba mi ser, porque si se siembra se cosecha y si cosecha entonces tiene para comer, estas manos que saben matar la gallina, alinearla y envolver los tamales, las montucas y los tamalitos, estas manos y callos de mis dedos de darle vuelta y vuelta al molino para moler el maíz para la masa que luego hay que pasar por la piedra de moler para hacer las tortillas.

2. Estoy volviendo y aprendiendo a caminar, a hablar, a sentir, a decir lo que siento, lo que veo, lo que vivo, lo que soy como persona, esta piel que habito, hablo con mi negricia que quiere ser borrada, otra vez blanqueada, pero que este cuerpo negro lo repele como una forma de rebeldía, de autocuidado, de rabia, de ternura para mí, mi madre, mis hermanas, mis abuelxs también negros, también pobres, también desterrados, también rebeldes y ancestrales como todo lo verde que todavía me rodea y rodea a mis hermanes/as/os marikas, trans, lesbianas, travas, no binaries, no blanques pero sobre todo disidentes de esta esta normalidad que apesta a colonialidad.

Estoy siendo como nunca antes lo había hecho, muevo mi cuerpo y mi cabello de lado a lado y a todas partes como las olas del mar atlántico que guardan la sangre, el alma y el espíritu de mis ancestrxs negrxs que fueron secuestrados para ser esclavizados y que en esa travesía terminaron en el corazón del mar, fuerza y rabia inmensa como los ríos que resguardan mis ancestrxs indígenas, rabia inmensa como la madre áfrica, como la madre pachachama, como la planta de la mota que me ayuda a sentirme más conmigo, con este entorno y con esta antecesion a esta historia blanqueada que ya no soporto y que es esa misma construcción blanca/racista que ahora dice que la mariguana solo es para pobres y negrxs, me rio y pienso mientras veo sus ojos enmotados que son aceptados y que no se ocultan pero que tienen aceptación todo lo contrario a cómo ven mis ojos rojos enmotados que no le hacen daño a nadie pero que están en este cuerpo, en esta piel, con esta cara, con este pelo, con este pueblo y con este barrio que traigo encima, con estas palabras no reales académicas de la lengua española.

Todavía se me hace un nudo en la garganta cuando escribo estas verdades que no tengo que ocultar porque quiero contar otras realidades que son posibles pero que me han dolido tanto.

3. Este posicionamiento político es este dolor convertido en rabia colectiva, es el eterno llanto para sanar los cuerpos adoloridos, maltratados, la sed de este fuego que quema el alma, estas ganas de gritar muy alto y que termine esta maldita humanidad.

Para poder encontrarme y poder escribir esto que posiciono políticamente tengo que volverme el tiempo, hacerme une sole con el dolor, la rabia, la alegría, la ternura y volver al pasado, poder mirarme con estos ojos cicatrizados y con esta existencia negra, cimarrona que me mira fuerte, rebelde, sin mentiras blancas y me acompaña para hacer ese recorrido para abrirme con estas otredades que somos la disidencia sexual contrahegemónica, somos estas corporalidades monstruas enrabiadas con un puñal en la lengua, en la rabia que compartimos para acompañarnos desde la ternura disidente marika, loquísima, negra, cimarrona, indígena, prieta, gorda, lesbiana, trans, barrial, disca, neurodivergente, antirracista, anticapitalista, anticolonial, antiestatal, antinormal.

Esta apuesta política colectiva y esta ruptura con lo normal, es la rabia contenida en las historias vividas que necesitamos contarnos, escucharnos, sentirnos, abrazarnos, decolonizarnos y sanarnos para construir una otredad diferente, alterna, disidente, contrariada a la normatividad universal, hegemónica eurocéntrica sobre lo que es el, la, lo ser. Una existencia alterna a esta narcodictadura que atraviesa nuestro cuerpo/territorio que es ancestral. Una apuesta antirracista en una sociedad racista, en una sociedad antinegra que reproduce la aceptación como ese constructo blanco histórico, binario y hetercisnormativo que sigue arraigado en la cotidianidad, en el lenguaje, incluso en la desesperanza. Una apuesta colectiva que rompa con la hegemonía individual que ha sostenido como bandera de lucha y por nombre sálvese quien pueda, somos comunidad, somos barrio, somos pueblo, somos de la tierra, somos disidencia sexual y diversidad, somos ancestralidad, somos para la tierra, nuestra retribución es la colectividad y nuestra bandera de lucha es la contrahegemonia antiblanca, anticolonial antinormativa, antindividualista.

Nuestra apuesta política disidente sexual también es la ternura de abrazarnos y llorarnos nuestras dolencias, hacernos cargo sacudirnos lo colonial, seguir resistiendo y nunca dejar de sentir rabia, es construir otras formas de amarnos, de sentirnos, de darnos placer, de juntarnos unes con otres y ser esta fuerza que no se rompe y que en su lugar se reconstruye, nos reconstruye.

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Soy Leafrox, lesbianx, no-binarie, y disidente sexual, soy una persona negra, afroindígena, cimarrona y adoptade. Soy Poeta/Escritore y actualmente estoy creando una serie de dibujos experimentales. Escribo desde mi barrio en medio de la pandemia de covid-19 y de una narcodictadura desde Honduras, Centroamérica. Tengo 23 años.

Escribo para mí, escribo para que mi gente negra, indígena, racializada, pobre, diversa, gorde y con discapacidades se identifique con mis palabras y que juntxs/es venzamos el miedo a través de la escritura o de cualquier forma de crear y/o hacer arte que vaya más allá de la academia y de la hegemonía occidental, porque nuestras realidades no son académicas, no son formales ni normales, no son blancas, no son heterosexuales ni de clase, no son cisnormativas. Escribo y TRANScribo esta rabia universal y ancestral como forma de retribuirles a mis ancestrxs su lucha por una tierra libre y en armonía con nuestras energías. Estoy creando y escribiendo para que otros mundos y otras formas de vida nos sean posibles.

Hablo desde esta marginalidad que habito junto con otrxs cuerpxs empobrecidxs por un sistema racista, capitalista, patriarcal, colonialista y neoliberal. Escribo desde aquí para no dejarme morir en esta agonía diaria de mantenernos con vida, escribo porque quiero dejar mis letras, palabras y creaciones como prueba infalible de mi existencia maricona, desvergonzada y a mucha honra rebelde, descarada y enrabiada.

No soy de este mundo, solo soy un viajere mas y si pronto me voy estaré feliz de haber escrito mucho de lo que soy, de lo que somos. Mi corazón, mi cuerpo y mi existencia es migratoria desde antes de haber nacido en este plano que me duele, que nos duele tanto.

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Convocatoria Cineminuto contra la Transfobia

AHF México

Asociación por las Infancias Transgénero

Red de Juventudes Trans

Librería U-tópicas

La Sandía Digital A.C.

Hysteria! Revista

Cátedra Rosario Castellanos de Arte y Género

Seminario Permanente de Cine y Género

Filmoteca UNAM

Cooperativa de Imágenes

Convocan a participar en:
UN CINEMINUTO CONTRA LA TRANSFOBIA.

Sobre la Convocatoria:

Un fantasma trans recorre México. La teoría queer asoma por las ventanas de nuestras casas queriéndose robar a nuestras hijas. Hay cuerpos gestantes y menstruantes deambulando por la ciudad hormonando a familias enteras. El cuirismo ilustrado invade la academia y el lobby LGBT* bombardea con drones dinero gratis para campañas contra Harry Potter y sus secuaces.

Preocupades por la violencia que están tomando las discusiones en torno al sujeto político de los feminismos, el acceso a los derechos de las personas trans y el respeto a las identidades, nos movilizamos con la presente convocatoria para promover desde las narrativas audiovisuales la deconstrucción de todos estos mensajes que pretenden reestigmatizar al colectivo trans* y sus aliades.

Cuéntanos en un video de un minuto con los medios que tengas a tu alcance alguna historia de amor, una comedia, ciencia ficción, una historia de terror, una animación o lo que se te ocurra que ayude a contrarrestar los mensajes de odio, los discursos contra derechos y las representaciones tóxicas en torno a lo trans*. Apelamos a la creatividad individual y colectiva para seguir construyendo prácticas e imaginarios de género y
sexualidad donde quepamos todes.

BASES:

Géneros:

1. Ficción
2. Documental
3. Animación

a) Podrá participar cualquier proyecto de manera individual y/o colectiva.

b) Los cineminutos podrán ser realizados con procedimientos y equipos profesionales, semiprofesionales, teléfonos celulares o cualquier otro dispositivo. No se valorarán los medios sino la originalidad y contundencia de la obra.

c) Los trabajos presentados deberán tener una duración de 60 segundos o menos, sin incluir créditos.

d) El contenido visual y sonoro deberá ser totalmente original o, en su defecto, deberá contar con la cesión de Derechos correspondiente (La cual deberá estar en los créditos).

e) No hay límite para el número de trabajos que puede presentar cada participante.

f) La inscripción es completamente gratis.

g) El jurado evaluará la coherencia técnica y narrativa de los trabajos.

h) El Jurado estará conformado por tres integrantes del medio, de reconocida trayectoria, y serán designados por la organización de la Convocatoria.

i) La producción que se presenta para participar pasará a formar parte de un  Acervo Virtual dedicado a la lucha y acción contra la transfobia. Se garantiza su uso para fines exclusivamente activistas y de difusión, conservando lxs autorxs todos los derechos que la ley otorga.

FECHAS:

* Lanzamiento de la convocatoria: Viernes 21 de agosto 2020.

* NUEVO cierre de convocatoria: JUEVES 15 de octubre de 2020.

* Resultados: 15 de Noviembre

* Evento: Muestra de los mejores cineminutos y premiación: Pendiente de confirmación por contingencia.

PREMIOS:

1º PREMIO
– Cámara GoPro HERO8 Black

2º PREMIO
– Grabadora Zoom H4n Pro Portable

3º PREMIO
– Pack de Películas y Libros (Filmoteca UNAM)
– Libro a elegir de Librería U-tópicas (hasta 500 MXN)
-Kit de playera, publicaciones y stickers de Hysteria! Revista

La convocatoria está abierta para personas de todo el mundo.  La ceremonia de premiación y exhibición se realizará en Ciudad de México, invitamos vigorosamente a lxs autorxs que resulten ganadorxs a que nos acompañen en el evento.*

Asimismo los cineminutos premiados serán exhibidos en la la Muestra de Video-arte «El Ojo Oportuno»; que se realizará en el mes de noviembre en el Cinematógrafo del Museo Universitario del Chopo, quien garantiza su uso para fines exclusivamente académicos y de difusión, nunca con fines de lucro, conservando lxs autorxs todos los derechos que la ley otorga.

*En caso de no residir en la Ciudad de México se les hará llegar el premio a su correspondiente lugar.

INSCRÍBETE:

– Recuerda que deberán darse un tiempo para llenar con los datos solicitados en el formulario de inscripción, y después cargar su cineminuto en nuestro repositorio.
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#NoEnNuestroNombre: Pronunciamiento de feministas cis en apoyo a las identidades trans

por Colectiva Dignas Hijas

Como mujeres feministas cisgénero –que fuimos asignadas “mujeres” al nacer y hoy en día nos nombramos como tales– expresamos nuestro apoyo a las identidades trans, particularmente a nuestras compañeras trans, y denunciamos, con preocupación e indignación, los discursos transantagonistas que se proclaman “feministas” y que están cobrando fuerza en múltiples países del mundo, incluyendo México.

Como mujeres feministas afirmamos que:

1. Como seres humanas estamos atravesadas por múltiples esquemas, tanto de opresión como de privilegio, por lo que ser mujeres no nos exenta de producir (y reproducir) estructuras de dominación que violentan a otras personas, tales como el racismo, el clasismo, el capacitismo, el adultocentrismo, el cis-hetero-sexismo, etcétera.
A lo largo de la historia de los movimientos feministas, desafortunadamente ha habido y continúa sabiendo diversas grupas e independientes que ejercen prácticas de dominación hacia otras mujeres.
Ha ocurrido en contra de las mujeres racializadas1 y del Sur Global2 , de las mujeres lesbianas3 y bisexuales4 , y tal como lo estamos atestiguando ahora, en contra de las mujeres trans. En cada ocasión, los feminismos que pretenden excluirlas las constituyen como Otras, considerando que no comparten los mismos problemas que ellas, que inclusive representan una amenaza, y que de alguna forma están “masculinizadas” o son más aliadas del patriarcado que de “la causa de las mujeres”. Rechazamos esta visión y nos portamos sororas y solidarias con todos estos grupos de mujeres, de los cuales frecuentemente también hacemos parte.

2. El género es una construcción social que se entiende y analiza de diversas maneras, y no existe un consenso universal en cuanto a lo que representa ni cómo funciona, en gran parte debido a su inmensa complejidad. Que predomine un modo occidental de interpretar el género no signifca que sea la mejor categoría posible, ni mucho menos la única. Se ha cuestionado la aparente “división natural” de la sociedad en “hombres y mujeres”, de tal manera que el cuerpo y su “sexo” ya no preceden el género sino que al contrario son percibidos y construidos a partir del género5. Se ha considerado que si bien nuestra capacidad reproductiva es un elemento importante dentro del sistema patriarcal, tampoco es lo que nos define ni a nosotras ni a nuestra opresión6. Desde los análisis decoloniales, transfeministas y queer destaca la crítica a la construcción de las categorías “hombre” y “mujer” basadas en criterios biologicistas y esencialistas que se relacionan también, por ejemplo, a la patologización y el borrado de las corporalidades intersex7. Es así que nos oponemos a una visión universalizante, monocromática, y reduccionista del género y que a su vez ésta se pretenda usar para negar el reconocimiento de las identidades trans.

3. Desde una perspectiva de derechos humanos, las personas trans tienen derecho a la identidad, al libre desarrollo de su personalidad, a la no discriminación, a una vida digna y libre de violencia, entre muchos otros derechos establecidos en marcos jurídicos nacionales e internacionales. Incluso, cabe destacar la existencia de instrumentos internacionales como los Principios de Yogyakarta (2006) que reconoce la identidad de género. La Corte Interamericana de Derechos Humanos en ejercicio de su competencia contenciosa y consultiva ha desarrollado a través de resoluciones y opiniones consultivas, que la orientación sexual e identidad de género son una categoría protegida por la Convención Americana sobre Derechos Humanos y por ende, queda prohibida toda discriminación basada en ellas. Con la ratificación de tratados internacionales y con la reforma del 2011, México tiene la obligación de respetar y garantizar los derechos humanos y las libertades de las personas sin discriminación alguna.

Exhortamos a que se respeten, defiendan y protejan los derechos humanos de las personas trans, sobre todo su derecho a la identidad. Negar sus identidades transgrede directamente la dignidad humana, siendo ésta el sustento de los derechos humanos. Adicionalmente es un acto violento que atenta signifcativamente contra su salud emocional. Es por esta razón que reiteramos que las mujeres trans son mujeres, al igual que los hombres trans son hombres, y las personas que entran dentro del espectro no-binarix son tal como se identifcan.

4. Reconocemos la inmensa diversidad de mujeres que somos no sólo por nuestras múltiples pertenencias sociales, sino también porque todas tenemos experiencias, perspectivas, vivencias e identidades únicas. No existe una experiencia única de ser mujer, y nuestras realidades son tan complejas que las generalizaciones siempre se quedarán cortas. Somos seres complejos con capacidad de agencia más allá de lo que la sociedad pretende imponernos; el principio mismo del movimiento feminista es que existe una posibilidad de cambio, de tomar control sobre nuestras cuerpas y vidas. Si bien existen tendencias en cuanto a nuestras vivencias de tal forma que compartimos problemáticas y luchas, no tiene sentido pretender constituirlas como requisitos para reforzar las fronteras de género. Esta visión que reconoce nuestra diversidad y complejidad como mujeres es compatible con la lucha conjunta para con nuestras compañeras trans, así como en algunos casos con hombres trans y ciertas personas nobinarixs.

Rechazamos la violencia hacia las personas trans desde cualquier lugar, incluyendo por parte de los movimientos feministas.
Los derechos de las personas trans son derechos humanos. Tomando en consideración sus principios de indivisibilidad, interdependencia y progresividad, reconocer y garantizar sus derechos humanos no afecta nuestros derechos como mujeres, al contrario, los fortalece y complementa.
Nos comprometemos a construir una sociedad libre, justa, igualitaria, diversa y pacífca junto con nuestrxs compañerxs trans.

Firmas al 07 de agosto 2020

Organizaciones

Colectiva Dignas Hijas (CDMX), Feminasty (CDMX), Investig-acción Colectiva LGBT* (CDMX), Asociación por las Infancias Transgénero (México), Bifanzine Colectivo (Mexicali), StandUperras (CDMX), Fundación Arcoiris por el respeto a la diversidad sexual A.C. (CDMX), Red Tierra Solidaria (Puebla, MX), Insured: acompañamiento y psicoterapia feminista (CDMX), AcosoEnLaU (Nuevo León, MX), La Cuarta Ola (CDMX), Coatlicue Siempreviva CDMX, Las Reinas Chulas Cabaret Y Derechos Humanos A.C. (México), EQUIS Justicia para las Mujeres, A.C. (CDMX), Marcha Lencha (México), Hijas de su Abortera Madre (Oaxaca, MX), Antes de Eva (México), Órbitas (Tijuana, MX), Villanas Feministas (Montevideo, Uruguay), Balance Promoción para el Desarrollo y Juventud A.C. (México), ¿Y yo, por qué no? (México), Pink Nopal Collective (Ciudad Juárez, Chihuahua, MX), Perlas del Pacífico (Mazatlán, MX), Colectiva feminista Old Witches (Durango, Dgo., MX), Descarte (Puebla, MX), Sororas Guasave (Sinaloa, MX), La Diversidad Detrás del Tabú (Guasave, Sinaloa, MX), Jóvenes por una Salud Integral A.C. (CDMX), Desarrollo Psicocultural Tlaxcala A.C. (Tlaxcala, MX), La reci taller comunal (San Cristóbal de las Casas, Chiapas, MX), CICATA, A.C. (Veracruz, MX), Coatlicue Siempreviva Puebla, Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, A.C. (CDMX), Mujeres Juntas Marabunta (México), Red de Madres Lesbianas en México (CDMX), Más Sueños A.C. (CDMX), De Mujer a Mujer (Nueva Zelanda), Las Cuidanderas (Sinaloa, México), LEDESER A.C. (México), Centro Integral de Sexualidad y Educación Sexual (CISES), Red Amor Transparente CME, Colectivo Cultural Jalapa está en el mapa (Oaxaca, México), Trans Infancia, Tu Espacio Holístico (México), Salud Perinatal México, El Sexo Sabe a Vainilla, Sororas Guasave (Sinaloa, MX), Accede sin discriminación A.C. (CDMX), REDEFINE CDMX, Morras Help Morras (México), Colectiva Sororosa (CDMX), El Clóset de Sor Juana A.C. (CDMX), Las C4 (CDMX), Feminista del Mayab (Mérida, Yucatán, MX), Cultura Crítica (Tlaxcala, MX), Las Tejedoras (Toluca, Edomex, MX), Feministas Universitarias UAEMex (Toluca, Edomex, MX), Morras del Desierto (Mexicali, BC, MX), Colectiva Muxa (MX, Honduras y República Dominicana), Parafernalia Teatro, A.C. (CDMX), Pro Mujeres Veracruz (Veracruz, MX), Abortera en la montaña (Orizaba, Veracruz, MX), Red Nacional de Juventudes Diversas (México), Conejo Clandestino (Orizaba, Veracruz, MX), Girl Up Borregas León (León, Guanajuato, MX), Colectivx Transfeminista Qro. (Querétaro, MX), Hysteria Revista (México), Comando Colibrí (CDMX- San Cristobal de las Casas, Chiapas, MX), Cuerpos Parlantes (Jalisco, MX) Cohesión Comunitaria e Innovación Social A.C. (CDMX)

INDIVIDUALES

Organizaciones Aliadas

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1 Por ejemplo con el caso de las sufragistas estadounidenses lideradas por Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Staton.
2 Léase por ejemplo el análisis que hace Chandra Mohanty en “Bajo los ojos de occidente” (2008).
3 Fue el caso de Betty Friedan y la National Organization of Women contra la “Lavender Menace”; en México, Gloria Careaga narra una invisibilización similar por parte del movimiento feminista en “Las lesbianas organizadas”.
4 Generalmente por parte de feministas lesbianas, como las mismas integrantes de la “Lavender Menace” tal como se indica en el artículo previamente citado sobre ellas.

5 Léanse los escritos de Anne Fausto-Sterling, Thomas Laqueur, Judith Butler, Oyèrónke Oyèwùmí, Monique Wittig…
6 Léanse los escritos de Catharine MacKinnon, Oyèrónke Oyèwùmí, Chandra Mohanty, Andrea Dworkin…
7 Léanse los escritos de María Lugones, Anne Fausto-Sterling, Judith Butler, Sandy Sto

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Sara/ Galería X

Mis ojos no alcanzan a ver mi cuerpo, nunca me visto frente al espejo, cuando estoy ante uno es en mi silla, con una manta que me sostiene y cubre todo mi torso, vestida, pero si estuviera desnuda no se me revelaría mucho más de lo que pueden dejar ver unos shorts y una camiseta sin mangas. – SV

Sara desnuda reposa sobre un colchón cubierto por una sábana. Sus piernas cruzadas, que ligeramente se levantan, impiden ver su sexo. En su abdomen se aprecian lunares de diversas circunferencias y tonalidades. Sus brazos flexionados dejan a su diestra con los dedos entreabiertos sobre el seno derecho cubriéndolo totalmente con su palma; con la zurda, que sube hasta su cuello y casi toca la barbilla, deja al desnudo el seno y pezón izquierdos. En la sábana queda la sombra que dibuja parte de su cuerpo. Su melena tiene una extensión mediana, oscura, ondulada, frondosa, alborotada. Sus labios entreabiertos junto con su nariz asemejan a líneas rectas que se hinchan y sonrojan de un rubor tenue al igual que sus mejillas. Sus cejas espesas remarcan su mirada fija a lo que podría ser una invitación al otro, resuelta a descubrirse. – DO/VT

Fotografía 1. 11€ / $222MXN

Un colchón cubierto con una sábana almidonada con veinticinco arrugas que se forman por el peso de Sara. Es como si el cuerpo hubiera estado sentado y se dejará caer; su peso la avasalla y la deja tirada, inmóvil. Su trasero, bien asentado en la cama, aplana y aplasta su nalga izquierda; de la derecha, más relajada, nace el contorno de una masa de carne inclinada hacia la izquierda. Su omóplato derecho se contrae y tensa el brazo que levanta el codo; el resto del brazo se pierde tras el territorio de su cuerpo que resguarda sus muslos y rodillas. Sus pantorrillas aparecen rectas, ligeramente cruzadas, una baja más y la otra se pierde tras la planta escarlata de un pie. Arriba y a la izquierda de su cabeza (con el cabello alborotado como mata) están dos apagadores dobles que desentonan con el muro cubierto de un tapiz claro y una luz que sesga al papel y al cuerpo de Sara. – DO/VT

Fotografía 2. 11€ / $222MXN

Sigo en la posición de la fotografía 2, la cámara ahora enfoca en mi cuerpo desde arriba, mi brazo derecho ha bajado un poco y cubre mi seno, toco la sábana con mi mano. El brazo izquierdo está un poco extendido hacia la pared, con esa mano casi estoy tocando el papel tapiz. Mi cara se observa desde un ángulo inferior y posterior, mi oreja abre un hueco en la figura que forma mi oscura cabellera. En la base de la imagen se ve mi cadera, mis piernas dibujan una montaña hacia la derecha, sólo se ve una parte de mi pie izquierdo. Desde mi cadera hacia arriba se observa mi abdomen, mis costillas, del brazo derecho resalta mi hombro y a la derecha mi cuello, luego mi cabeza que se abre espacio en el blanco de la sábana para terminar en la esquina del colchón que visualmente apunta hacia arriba, puede intuirse que esta esquina junto con mi cuerpo forman una flecha. – SV

Fotografía 3. 5€ / $111MXN

“Eco, enamorada de Narciso, no podía hablarle de su amor. Un día se encontró con Narciso y éste le preguntó: «¿Hay alguien aquí?», y Eco respondió: «Aquí, aquí»”. El dorso del cuerpo inclinado de Sara posa sobre un lienzo que brilla por algunas marcas de luz. Una pequeña toalla debajo de sus sentaderas evita manchar la cama del escurrimiento de sangre menstrual. Su pierna izquierda en arco, y pie y talón levantado, hacen tope; pie derecho recostado debajo del arco. El brazo izquierdo flexionado y apoyado, el antebrazo largo precede a una mano delicada con dos dedos extendidos que rozan la planta del pie descansado. El brazo derecho ausente cual Venus de Milo. Las mechas que salen de su cabeza marcan el inicio de una cicatriz que desciende por la columna y se pierde en sus nalgas. – DO/VT

Fotografía 4. 5€ / $111MXN

¿Cómo se ve este cuerpo que conozco por cómo se siente habitarlo y que ha estado tan expuesto a aquellas personas que alguna vez me han ayudado a vestir o a bañarme pero no a mí? A aquellas personas con quienes he compartido mi cuerpo pero no a mí? ¿Puedo encontrar belleza en él? ¿Es sensual? ¿Qué se encuentra un amante cuando me desnuda…? – SV

Fotografía 5. 5€ / $111MXN

Estoy acostada sobre mi lado izquierdo y se observa mi cuerpo de frente, una almohada sostiene mi espalda para evitar que me gire hacia atrás. Una sombra atraviesa mi pecho, es originada por el brazo derecho que formando un ángulo recto enmarca mis senos, el derecho se nota un poco abultado; la mano derecha se apoya sobre mi codo izquierdo, éste brazo descansa horizontal y flexionado, la mano relajada está frente a mi boca que se ve completa y pinta una suave sonrisa que, haciendo juego con la expresión de mi mirada fija hacia el frente, me transmite picardía. Mi cara, apoyada sobre el colchón se aprecia en 3/4, el cabello desordenado no permite definir claramente el contorno de mi cabeza. Detrás del marco que hace mi brazo derecho se observa mi abdomen, parece que la pierna derecha sale desde ahí al frente, la izquierda aparece desde abajo de mi cuerpo y se aprecia más larga, las rodillas embonan cada una en la pierna opuesta, éstas, de un color más claro, se cruzan y contrastan con el tono rojizo de los pies que están acomodados el derecho por delante del izquierdo. – SV

Fotografía 6. 5€ / $111MXN

La habitación imperial tiene un muro con papel tapiz reflectante de ornamentos florales. A la mitad hay dos apagadores y a su lado una puerta cerrada con una manija de la que cuelga un letrero con letras negras del que no se aprecia qué dice. Al fondo intersecta con un muro blanco con un detalle vertical del mismo acabado; en medio de éste hay seis chakras acomodados en línea recta en el siguiente orden (de abajo hacia arriba): rojo, naranja, amarillo, verde, azul e índigo. Al lado del muro blanco hay una puerta y enfrente está la cama donde se acuesta Sara y su cuerpo forma una S. En la base de la letra está un talón, de sus nalgas levantadas se erizan unos pequeños pelos. La entrenalga forma una curva ocre, pequeña y oscura, ahí inicia una cicatriz carnosa que asciende por el camino de lunares de su espalda y desaparece en el túnel que forma la contracción provocada por sus omóplatos y hombros como si fuera una línea de la vida. Su pelo en mechones abriga la parte alta de su espalda y su cintura presiona una bufanda gris, pachona, suave, que sirve de soporte y apoyo. – DO/VT

Fotografía 7. 11€ / $222MXN

El cuerpo en la cama, con la cabeza descansada hacia la esquina inferior izquierda del cuadro de foto sólo permite ver el perfil derecho donde apenas asoma un poco la boca y nariz; el arco de su ceja resalta al ojo que pareciera cerrado; las pestañas impiden ver el iris. Un mechón de pelo recogido hacia atrás deja descubierta la oreja. Su cuello forma una gargantilla de pliegues y conecta con los ligamentos de su hombro. Sus senos aplanados por la gravedad dejan un par de botones erectos que a la distancia se confunden con los lunares de su vientre. La curva de su torso (del costado derecho a la cadera izquierda) revela aún más los surcos de sus costillas. En la cima del vientre, un ombligo discreto antes de bajar la pendiente que lleva al Monte de Venus sin rasurar. Los muslos de sus piernas en paralelo los eleva hacia la izquierda una tela enrollada. La sábana lleva al borde de la cama, con el negro del piso forma un triángulo en la esquina superior derecha terminando la foto que es a blanco y negro con distintos degradados y matices en escala de grises. – DO/VT

Fotografía 8. 11€ / $222MXN

La fotografía no enfocada de Sara. En un baño sentada en la silla su cuerpo recae hacia adelante. La fuerza del cuello es la energía que libera a su garganta y eleva su cabeza aumentada por el frizz del pelo, y cubre al resto del cuerpo de ninfeta crip que cede ante el peso y pierde volumen. El rostro, en primer plano y en posición de tres cuartos, mira al objetivo (de la cámara) desafiante, y, tal vez, en un reflejo, a ella misma. Hombros, brazos y manos asemejan a unas alas de murciélago que de pronto pudieran resguardar sus senos con los pezones erectos. De la cadera derecha al costado izquierdo el torso serpentea, dando el efecto de extensión al cuadro lumbar. – DO/VT

Sé que hay belleza en mi cuerpo, pero ¿dónde?
Me impresiona. Es una especie de desagrado lo que siento al ver algunas de las fotos por primera vez. – SV

Foto 9. 11€ / $222MXN

El ombligo es una mediatriz que va del medio a su pubis y del medio a su melena creando una línea imaginaria. Los brazos forman un eje extendido. Los pezones siempre erectos. La garganta termina en un mentón firme. La cabeza tumbada, ligeramente reclinada hacia atrás, deja ver un rostro que tiene la boca semiabierta donde se asoman los dientes; arriba de ésta se encuentran las cavidades nasales y la punta de la nariz; unas cejas negras y arqueadas enmarcan unos ojos con efecto de muñeca que tienen una mirada relajada, tranquila, de gusto ––transmiten la contradicción de una incomodidad que ya no incomoda demasiado. – DO/VT

En el asiento de su silla de ruedas hay un cojín con diseño floral donde descansa su cicatriz en pendiente que ahora no se percibe carnosa. La manta en tensión, que se equipara a un corrector postural, le da soporte y figura al cuerpo de Sara; normaliza su espalda iluminada con luz natural que se salpica de lunares: una sombra (que parece la silueta de un perfil) mancha parte de su piel, mientras que otra se encuentra sobreexpuesta. Ahora, sus brazos aparecen relajados. Su melena caoba resplandece por la luz en diferentes tonos. Todo sucede en un baño. – DO/VT

Fotografía 10. 5€ / $111MXN

A través de estas fotografías el conocimiento y la belleza de mi cuerpo se me presentaron de formas inesperadas: a través de geometrías muy particulares, de reflejarme en mi propia mirada y sentir una esencia de mí que no conocía y que me permitió percibirme con una sensualidad de la cual no había sido consciente hasta entonces. – SV

Diciembre 2013
Fotografía: Coqo González
Modelo: Sara Villanueva

Junio-Julio 2020
Descripciones y textos: Diana Olalde . Vino Tirano . Sara Villanueva

Para contacto, otras imágenes o adquirir alguna fotografía en alta resolución enviar un correo a sarav.fotos@gmail.com

 

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Bolsa Negra, Bolsa Roja/ Celeste Aída

Imagen por ive.chula: dibujo de un camisón con un cargador por cinturón. El dibujo es en línea blanca sobre fondo rojo.

Por Celeste Aída

He oído decir que en otros países, en cuanto los hijos cumplen la mayoría de edad se espera que agarren sus cositas y se salgan de la casa. ¿Quién lo espera con más ansias, los jóvenes listos para lanzarse a la adultez, o los padres satisfechos por haber cumplido cabalmente con la crianza y manutención de sus crías? No lo sé. Lo que sí sé, es que para bien o para mal en México a menudo no es así. Menos cuando una pertenece al sexo femenino, y menos aún, cuando se cuenta con una discapacidad visual, como es el caso de quien por aquí escribe. Les ruego no me pregunten mi edad. Basta con decir que rebaso por mucho los 18 años, y por lo tanto no es de sorprender que tenga, o haya tenido pareja, novio, encuentros casuales y periodos de abstinencia íntima, voluntaria o circunstancial.
¿Cómo se las arregla una mujer (ceguera o no), para sostener dichas relaciones cuando aún vive con sus padres?. Simple, en cualquier lugar menos en su casa. Y si se trata de pasar la noche bajo techo ajeno, hay que ponerse creativa con las excusas, y sobre todo, nunca guardar las antenitas para que no te cachen en la mentira. Lo que a continuación narro, data de mi última relación estable con un chico. ¿Qué clase de chico? De esos sonrientes y perfumados que suelen agradar a las abuelas.
Román mi novio, me llevó a casa de mi abuela para leer. Con toda puntualidad, tocamos a su puerta y al llegar intercambiamos saludos corteses, pues Román y ella apenas se conocen.
– “¿No me vas a dar un beso? – “Si, abue”. Quizá un poco apenada, saludé a mi abuela de la manera acostumbrada, tras lo cual Román se despide con la misma cortesía con la que llegó, diciendo que volverá por mí un par de horas más tarde. Hasta aquí, todo en orden.
Cuelgo mi chamarra y mi mochila negra en el perchero ansiosa por entrar al baño, pero entonces caigo en cuenta que mi celular está sin batería y el cargador se quedó en el carro, precisamente en la maletita roja que contiene lo que necesité la noche anterior para pasarla en casa de Román. Así que le marco para que vuelva.
– «Se va a tardar», dice mi abuela, mientras ambas esperamos en la entrada. – «Tiene que dar vuelta para no meterse en sentido contrario por esta calle.»

Mi vejiga amenaza con estallar, pero quiero estar en la entrada cuando llegue Román para extraer rápidamente mi cargador, pues me preocupa que mi abuela vea la maletita, y sospeche que he pasado la noche con un hombre.
No aguanto más y entro al baño. Pero casi de inmediato me arrepiento, pues desde adentro oigo las voces de Román y de mi abuela intercambiando frase tras frase. No entiendo lo que dicen, pero el tono fluído de su conversación denota interés, y ya se han tomado más tiempo del que requeriría la simple entrega de una maleta. Evidentemente soy una esclava de la maldita tecnología, incapaz de sobrevivir sin mi celular durante dos horas un domingo en la tarde.
Casi puedo oír su conversación: – «Aquí está la bolsa de Margarita. No sé dónde guardó lo que busca. A ver… camisón, cepillo de dientes…» (Tal vez entonces mi galán se de cuenta de su error pero ya será tarde) – «Ponla en el sillón», dirá mi abuela. – «Mejor esperemos a que salga». (Y una vez yo allí) – «Veo que no estabas en el cumpleaños de una amiga como nos dijiste a todos. – «Sí, estuve con ella primero y luego…», pero sonará sospechoso. Poco convincente. Estoy segura que Román no habrá pensado en buscar él mismo el cargador, ni en dárselo en la mano a mi abuela, cosa que nos ahorraría todo este embrollo. Si tan solo no hubiera yo entrado al baño en ese momento…
Salgo dispuesta a enfrentar la situación, que debe ser peor de lo que creí, pues mi abuela y Román ya no conversan, sino que están en silencio. – «Nunca había visto fotos tuyas de niña», dice Román. -«Si,», responde mi abuela. -«Esa foto se la tomaron en unas vacaciones. ¿Cuántos años tenías entonces?” – «12.», respondí. – «Te ves hermosa», agrega mi chico. – «Me siento algo pederasta al decirlo.» (¡Vaya, Solo falta que mencione que hemos estado leyendo al marqués de Sade! Dicho sea de paso, la voz de Román es bastante sensual).
– «Bueno. ¿Vamos al carro por tu cargador?». Al oír esto el corazón se me llena de alivio, lo acompaño a paso veloz.
Pero al llegar al carro resulta que el cargador no está. No está en ningún rincón de mi maletita roja. Me disculpo con Román dándole muchos besos. Él no parece nervioso ni ofuscado en absoluto, al contrario, me sorprende con un beso en la boca justo en la puerta delante de mi abuela. Ya no tiene muy buena vista (pienso). Ojalá no se haya dado cuenta.

Mi abuela y yo subimos las escaleras hasta su cuarto y nos acomodamos sobre su cama repartiéndonos una multitud de cojines. Ella se pone los lentes, y abre la novela histórica que hemos estado leyendo: El Muchacho Persa, de Mary Renault.
– “¡No creas que se me escapó el beso que te dio ese niño antes de irse!”. Exclama mi abuela en tono… ¿cómplice? ¿acusatorio?. El silencio que sigue lo lleno diciendo: – “Si Abue. ¿Cómo se te hace? ¿Está guapo?”. – “Si, si. Muy guapito.”. Con esto pone fin a la conversación, se aclara la garganta y da inicio a la lectura:

– “Por un beso yo haría mucho más que eso. Mataré a este hombre por ti. Ya es hora. Concédeme tu autorización.”
– “¿Eso harías?, me preguntó, más pensativo que ansioso.
– “Pues claro que sí. Cada vez que vas a la guerra tus amigos matan a tus enemigos. Jamás he matado a nadie por ti. Permíteme hacerlo ahora.”
– “Gracias, Bagoas.”¹

Quiero suponer que existen otras personas de mi edad que gustan de hacer resonar sus voces para deleite y compañía de sus padres o abuelos ancianos. En la sala de su casa o quizá en algún asilo donde el disfrute sea grupal. En mi caso es al revés; mi abuela me lee desde que tengo memoria, con su entonación melodiosa y pausada que es un bálsamo para el alma. Pero hoy apenas la escucho, más bien me dejo acariciar por su voz y mientras tanto, con la mano navego las profundidades de mi mochila negra, para toparme con la figura esbelta y enredada del cargador furtivo, quien por fin se digna hacer su aparición. Con el cable ondulando entre mis dedos me transporto a la antigua Macedonia mientras pienso en Román. Es un muchacho divino. Tan discreto y educado. Me lo imagino sirviendo vino en la corte de Alejandro Magno.

¹ Cita: “El Muchacho Persa” de Mary Renault. pág. 206. Traducción de María Antonia Menini. 2da edición en Debolsillo.

[divider]
Celeste Aída. Lectora ferviente desde niña. Amante y exploradora de las artes en especial la literatura, el cine y la música. Cuando contaba con 10 años de edad formó parte del equipo creativo de un programa de radio infantil. Posteriormente se ha desempeñado como cuentacuentos en un museo interactivo, cantante, maestra de canto, maestra de idiomas y guía en una exhibición inmersiva que tuvo como propósito la sensibilización sensorial y concientización ante la diferencia de todos los concurrentes.

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Bob Flanagan debería estar muerto

Imagen tomada de https://lalulula.tv/. Sheree y Bob vestidos de novios. Ella lleva una rosa en la mano, él, en modo esmoquin, una camisa de fuerza de cuero. No trae pantalones, muestra su pene y testículos. Está conectado a un nebulizador.

Por IB

«40 años han pasado y Bob sigue por aquí,
lo atan por los tobillos y lo cuelgan cabeza abajo.
Una vida de infecciones con pulmones repletos de flema,
la FC* ya lo hubiera matado si no fuera por el SM*».
Fragmento de canción de Bob Flanagan tipo Disney

*Fibrosis cística-quística/ SadoMasoquismo

 

En Bob Flanagan la vida es simple, fluye de lo público a lo privado sin prejuicio. En este documental se relatan las expectativas y cotidianidades de una vida ligada al dolor crónico en un tono muy lejano al sufrimiento, sin olvidarse de él. Con un pronóstico de vida de unos meses, Flanagan vivió 44 años decidiendo desde muy niño colgarse más allá de las crisis y las visitas al hospital, controlar algo de lo que pasaba en su cuerpo.

Junto a su pareja, Sheree Rose, hizo una mancuerna de vida en donde se volvieron copartícipes continuos de su obra. Mucho que aprender en este registro donde se habla sobre sexo, respeto, consenso, muerte, crisis y todo, absolutamente todo, parece ser natural. Como lo es.

El documental completo lo encuentran en lalulula.tv (a quien además le pueden donar para que sigan con esta labor de seguir subiendo cosas chulas):

Enfermo: Vida y muerte de Bob Flanagan, Sumermasoquista
Sick: The Life & Death of Bob Flanagan, Supermasochist (1997)
Dir. Kirby Dick
1h 30min | Documental | 1997 (USA)

Enfermo > vida y muerte de Bob Flanagan

 

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Ejercicios de manipulación

Ilustración por Ollinca Torres. Dos puños cerrados, de frente sobre un fondo morado, en los dedos llevan la palabra Poderosa pintada de rojo. Unas líneas alrededor enfatizan la imagen.

Por Israel Nicasio

Apagué la computadora y caminé hacia la sala. Daniela estaba sentada justo en centro el sillón principal. La podía ver desde el pasillo; traía la misma ropa del día anterior. El cabello a medio arreglar le enmarcaba la cara afilada. Pensé en la posibilidad de fingir no haberle escuchado, pero ella volteó cuando yo planeaba huir de regreso a la recámara. Mi escondite no fue suficiente; la luz del sol casi mataba las sombras donde intentaba no ser visto. Continué con el trayecto hasta quedar frente a ella. Me siguió mirando y de inmediato entendí: debía tomar asiento. Era momento de platicar.

<< ¿Ya viste a los nuevos vecinos? >> Me pregunta con atención. <<No. ¿Cómo son?>> Respondo. <<Iguales a todos; solo hay una pequeña diferencia: uno de ellos no quiere estar aquí. Llevan viviendo acá más de un mes, pero evitan todo contacto con casi todos los inquilinos del edificio. Quizá les desagradan>>. Termina por decir mientras intenta, con dificultad, acomodarse sobre el sillón. Su cuerpo delgado y pequeño siempre me ha parecido débil, aunque, en realidad, es más fuerte que yo; a veces tengo que ayudarle a realizar algunas maniobras, pero eso pasa en pocas ocasiones. Es autosuficiente.

A toda costa evito la conversación central. Le hablo sobre las nuevas piezas de la galería. Solo mira dentro de mis ojos, más dentro cada vez. Todo lo dicho es aburrido; lo es porque resulta evasivo y ella lo sabe. Me dice que necesitamos hablar. Intento esconderme con la mirada en cada uno de los muros; me pierdo en el que le ha servido de lienzo por años.

<< ¿Te apetece algo de comer? Ya tengo hambre y tú no has probado bocado desde la mañana>>, le digo mientras me pongo de pie y me dirijo a la cocina. Solo asiente con la cabeza. Ella se acerca a la ventana con el chillido que produce su silla al avanzar sobre el piso de madera. A veces ya no lo notamos; nos hemos acostumbrado a ello. Probablemente intenta aprender de memoria lo que pasa por ahí. Nunca se le escapa un solo detalle. Su mirada lo sabe todo. << ¿Me ayudarás o vas a quedarte esperando?>> Intento preguntar sin parecer agresivo, pero solo me responde que tomará una siesta. Cierra los ojos y me doy cuenta que intentó, sin lograrlo, ser amable.

Minutos más tarde despierta. Veo sus intentos por incorporarse. Me mira; quiere hablar. Lo dice dulcemente. Le advierto de la comida que recién he puesto sobre la estufa. No parece importarle. En realidad nada le importa, su mirada y el tono de voz me lo hacen saber.

<<Ya no te quiero. Ya no quiero estar contigo. No sé cómo hacer de esta afirmación algo menos rudo. Pero he decidido irme mañana mismo>>. Puedo adivinar, por su tono de voz y la profundidad de su mirada, lo verdadero de esos comentarios. Daniela habla con tanta seguridad que no puedo creerlo. <<Hace mucho he pensado en decirlo; llevo más de un mes buscando la manera de hacerlo, pero no encontraba un modo adecuado. Tenía miedo. También estaba enojada y cuando me di cuenta de que ya no quería estar acá, todo fue más fácil. Espero lo entiendas. Me llevaré la ropa y durante la semana, posiblemente, venga alguien por el resto de cosas>> dice antes de alguna de mis creativas interrupciones.

Pienso en lo complejo de su comentario. No quiero que se vaya. Probablemente me he portado como un imbécil, pero no creo haberlo hecho tanto como para terminar esta relación así. << ¿Estás segura de lo que dices?>> Le pregunto intentando parecer incrédulo; muy en el fondo comprendo sus comentarios. <<Es decir, mírate; mira todo esto. Es nuestra casa. ¿A dónde te vas a ir? Me necesitas…>>. Quiero hacerla dudar, pero no lo logro. Algo en su semblante bloquea todo esfuerzo por destruir su decisión.

<<No sé qué haré. Tampoco sé bien si a donde voy sea el mejor lugar para vivir de ahora en adelante, pero sí es uno mejor que a tu lado; no tengo dudas>>. Daniela habla sin tropiezos. Es como si hubiera ensayado cada uno de los comentarios durante días. Me ha desarmado. ¿Dónde puede estar mejor? Conmigo lo tiene todo; su vida está resuelta. <<Ágata pasará por mí; es la nueva vecina. Tiene un auto grande donde puedo poner mis cosas>>. La miro intentado burlarme de sus comentarios. Hablo sobre lo difícil de la vida. Le hago saber de todas las complicaciones posibles al no tener el apoyo de alguien como yo. Intento, desesperadamente, hacerla desistir. ¿Qué le han metido en la cabeza para haberle dado tanta fuerza? Ella se escapa y no la podré detener.

<< ¿Te has enamorado de alguien más?>> Lo pregunto con la intención de hacerla sentir mal. Llorar puede ser un recurso útil ahora. Ella me mira. Me hago pequeño; aprieto los dientes y logro llegar al llanto. <<Ágata tiene algo que ver acá? ¿Es ella de quien te has enamorado? ¿Te la cogiste? ¿Ahora te gustan las mujeres? >> Espero hacerla sentir culpable.

Daniela ya no entiende de culpas. Es como si hubiera encontrado una cura para todos mis comentarios. Me mira y a pesar de mi llanto no se quiebra. No me deja doblegarla como en otras ocasiones. Le digo que ya sabía de sus encuentros; también comento que hace tiempo sabía de su gusto por las mujeres. Pero lo hago solo por decir algo para hacerla cambiar de opinión.

Ella me observa con un gesto de impaciencia novedoso; se aleja de la ventana. Empuja las ruedas enormes de la silla con tanta facilidad, que entiendo su decisión. Solo guarda silencio y cuando parece haber llegado al límite del fastidio, responde. << Entonces ya lo sabías. Si es así, no es necesario dar explicaciones. Me hiciste pensar que esta silla y tú eran lo único para mí>> Habla con más fuerza cada vez. << Siempre has procurado hacerme sentir querida, pero con los límites suficientes para no hacerme sentir importante o fuerte y ¿Sabes? Eso es más terrible que haberme rechazado. Ágata es hermosa. Mírala. Solo basta con verla una vez para poder decirlo. Ya me la cogí, ¿tan obvio fue? Ella se deshace por mi felicidad; cada caricia es una nueva forma de disfrutar; ella se esfuerza por hacerme sentir ¡Mario, tú solo piensas en tu pene! ¡Siempre has sido un egoísta!>>.

Solo intentaba hacerla retroceder, conducirla al punto del arrepentimiento. Pero me ha dicho la verdad. Me encargué de construirle un mundo perfecto y la volví una habitante adecuada para la pequeñez de la realidad que le podía ofrecer. Miro de un lado a otro. El silencio recorre el departamento desde la última recámara hasta la puerta principal. Daniela tiene la costumbre de pintar una y otra vez sobre una pared que escogió para expresarse; incluso le puso nombre: El muro del dolor. Lo llamó así porque dijo necesitar un lugar para comunicar lo que sentía sin hablar. Durante mucho tiempo se pintó sobre su silla de ruedas; ahora se ha pintado en pleno vuelo, como las aves. Pienso en todo lo plasmado ahí; entiendo que ella no me necesita.

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Israel Nicasio. Licenciado en Filosofía por la Universidad La Salle. Tesista de la Maestría en Historia por la UNAM. Profesor en la Licenciatura en Enseñanza de Lenguas, en el área de Lengua y cultura, de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, Campus Calpulalpan.

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