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AFECTOS, POLÍTICAS Y SUEÑOS

fotografía del archivo Walpurgis Gara

por Benjamín Martínez Castañeda

El presente escrito es una reflexión, muy personal, de lo que considero alianza y amistad; en ambos casos se trata de políticas, en el caso de la primera es afectiva, en la segunda son relaciones de poder. Pienso la alianza como afecto, en la medida en que somos intensidades y devenimos potencias creativas en el momento en que nos unimos con otras fuerzas; mientras que, veo en la amistad un contrato y un ejercicio de poder vertical disfrazado de compañerismo.

A continuación, compartiré tres emociones que me han acompañado en diferentes momentos personales, laborales, académicos y sentimentales; estos son: alegría, desilusión y resistencia.

UNO:

No sé desde dónde escribo, siento que desde muchos lugares, tengo emociones encontradas. En primer lugar, Hysteria! Revista ha sido un espacio de encuentro entre muchas mentes y cuerpos, aquí empecé a escribir por primera vez y pude compartir lo que había en mi cabecita allá por el 2013; gracias a esta oportunidad, pude dialogar y hacer alianzas con Liz, Tadeo, Lucre, Jorge, Johan, Lía, Bala… Entre nosotras aún perreamos, a la distancia, en la mente o cuerpo a cuerpo; pero nunca solas.

En Hysteria! conocí la interseccionalidad, me tiraron un bracito e hicimos una alianza; aprendí que las luchas son colectivas, pero también personales e individuales. Que si le va bien a una, nos va bien a todas. Que cada lucha y espacio ganado es para una y, lo es también, para todas; sin territorialidad, pero sí con la obligación de reconocer por qué, y por quién, llegamos ahí.

DOS:

Recientemente me enfrenté a las políticas de la amistad, esa farsa que supone que los amigos somos libres e iguales, siempre y cuando se esté alineado a su discurso moralizador y a su monopolio de justicia (Derrida, 1998); porque, bajo el llamado de la amistad está el bloqueo y el chantaje. Si somos libres, ¿por qué he de aceptar las condiciones? Si somos iguales, ¿por qué he de aceptar la indiferencia hacia mi?

Me vinieron con el cuento de que aún no es mi tiempo, pero nunca lo será; si uno no procura las acciones, tu tiempo nunca llegará. Me vinieron con el cuento de ponerme la camisa, pero no me dijeron que era de fuerza; porque hacer algo afuera de la amistad sería considerado desleal. Me vinieron con el cuento de los afectos, pero los del gaslighting y dudé de todas mis facultades y capacidades; me convertí en un fantasma de pasillo.

Después de ese amoroso ghosting, me pregunto, ¿por qué no me fui antes? Tras esta experiencia, veo que la amistad no deja de ser una práctica hegemónica y totalizadora; en la que si no estás conmigo, estás en contra de mi. Una vieja forma reaccionaria de controlar los cuerpos, las emociones y los afectos.

TRES:

Todo mundo sabe que soy amante del cruising, asiduo a los vapores, miembro exclusivo del último vagón del metro y voyerista en las apps de ligue. Pero, cuando comencé a impartir clases a nivel universitario, en esta política de la amistad, se me pidió olvidarme de esas prácticas o que me anduviera con cuidado para no ser visto por los estudiantes. Me dio mucha tristeza, pues implicaba volver al closet.

Me negué a todo esto, pues no sería congruente con mi persona y pensamiento; me aferré a mi devenir marica y lo hice mi alianza con mis estudiantes. Intervine mis programas para tener presente al arte y filosofías LGBTTTIQ+, comencé con un tema, después con una unidad, y ahora es todo el curso.

Asumirme como profesor universitario marica y travesti, fuera del closet, lo considero una forma de acompañar a mis estudiantes en sus procesos personales y artísticos; que sepan que no están solos y que no son las únicas locas en las aulas. Y creo que, mejor aún, llevar la historia y teoría del arte LGBTTTIQ+ al currículo, es una alianza entre las locas que ya no están, las que están y las que vendrán.

La educación artística se ha preocupado por la investigación, la producción y las experiencias de unos cuantos; que ha olvidado a las maricas dentro de su horizonte. Apropiándome de una frase de Lemebel, el día que la educación artística involucre a las locas, no me llames, porque ya estaré en primera fila.

Ya aquí, en el final, quiero agradecer a cada una de las personas que me han acompañado; reconocer que han dejado cosas positivas y negativas en mí. Injusto sería que no me dejaran algo. Sigamos adelante en este devenir intensidades y afectos.

Benjamín Martínez Castañeda (Ciudad de México, 1988). Artista-investigador marica y travesti. Su investigación gira entorno a las figuras del Drag Queen y el travestismo en la cultura visual contemporánea en América Latina. Considera el dragcuinismo como una metodología de investigación y producción artística.

Su obra se ha mostrado en el CENIDIAP, CCBorder, FFyL (UNAM), UACM, SNTISSSTE, Instituto Lou Andreas Salomé, Ex Teresa Arte Actual, MUAC, Fundación Pedro Meyer, U. del Norte (Colombia), U. Alberto Hurtado (Chile), U. de Valparaíso (Chile), U. de Viña del Mar (Chile); entre otras. Cuenta con publicación de obra en Hysteria! Revista, Maricarmen Zine y Agenda Kuir.

Actualmente, es profesor de asignatura de la ENPEG “La Esmeralda”, y de la FAD (UNAM); en esta última, forma parte del Seminario de Creación, Diseño y Gestión de Exposiciones “Patricia Real Fierros”. También estudia el Doctoreado en Artes Visuales, Escénicas e Interdisciplina (INBAL), con la investigación peDRAGogía. Educación artística y travestismo.

 

 

 

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