Durante siglos, los museos han contribuido a la conformación de un sentido común patriarcal, blanco, burgués y heteronormado: se han jactado de poder determinar unidireccionalmente “loBueno, lo Bello y lo Verdadero” (Montpetit, 2000: 5). En este sentido, la configuración de sus acervos patrimoniales y discursos expositivos, han legitimado determinadas formas de ser y estar en el mundo, invisibilizando las memorias de mujeres, disidencias sexuales, pueblos originarios, afrodescendientes. Sin embargo, ha habido en los últimos años, diferentes cambios conceptuales, como la irrupción de la museología crítica y social, las cuales han posibilitado cierta democratización de las narrativas de las exposiciones. En este sentido, los museos han ido aceptando el hecho de que no sólo son instituciones que resguardan patrimonio, sino que también son actores capaces de contribuir con la construcción de justicia social. (Chagas & Gouveia, 2014). Paralelamente, su rol educativo -en alianza o no con la educación formal-, ha ido creciendo a medida que lxs visitantes fueron tomando mayor relevancia en las gestiones museales.
En este contexto, surge la propuesta de una serie de capacitaciones que vislumbran el curriculum oculto de la enseñanza de la disciplina museológica. Por un lado, un curso online sincrónico, titulado Museología y memorias queer en Latinoamérica, destinado a profesionales de la cultura de la región. Es auspiciado por el Instituto mexicano de Curaduría y Restauración y sus dos primeras promociones tuvieron lugar en 2020. La capacitación tiene por objetivo principal brindar un panorama generalizado del nivel de integración de las memorias de las disidencias en los ecosistemas museales de América Latina. En este sentido, y en un contexto de gran activismo cuir, el curso teórico-práctico comienza por un estudio de la coyuntura social de la región en cuanto a la equiparación (y efectiva garantizacion) de los derechos del colectivo LGBTIQ+, continuando por la descripción de acciones activistas que han preservado las memorias del colectivo ante la indiferencia de los estados (en el pasado y en la actualidad), concluyendo con un análisis propositivo y desagregado del potencial nivel de apertura queer que los diferentes departamentos de los museos (curaduría y gestión de colecciones, educación, marketing) podrían alcanzar.
Anteriormente (2019), fueron diseñados dos cursos para profesionales de la Argentina, que abordan la diversidad sexual a través del currículo de la Educación Sexual Integral (ESI), titulados ESI: Museos y escuelas y ESI+ Museos. Mientras que el primero de ellos, estuvo destinado a docentes de nivel medio y maestrxs del primario; el segundo, fue dirigido a profesionales de museos. Las organizaciones que lo auspiciaron fueron la Escuela de Maestros, dependiente del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y ASINPPAC, respectivamente. Ambas capacitaciones se enmarcan dentro de una coyuntura de alta demanda de enseñanza de la ESI con un enfoque transfeminista por parte de estudiantes, y tiene como principal objetivo proponer a los productos museales (colecciones, exposiciones, catálogos, talleres) como herramientas educativas que lxs docentes tienen a su alcance a la hora de diseñar un proyecto pedagógico para impartir ESI en clave queer. En otras palabras, presentar a los museos como instituciones culturales que pueden contribuir con la consolidación del derecho a la educación sexual de miles de estudiantes.
En referencia al análisis realizado luego de la ejecución de las capacitaciones, se vislumbró que ha resultado crucial para muchxs docentes y profesionales de museos el aprendizaje del marco legal en el cual generan sus proyectos, integrado en las fundamentaciones conceptuales de los mismos. El conocimiento de dicha normativa les ha permitido lidiar con obstáculos y oposiciones a la hora de generar proyectos patrimoniales- educativos desde una perspectiva de diversidad sexual. Asimismo, en los tres cursos dictados se ha visto un gran compromiso y voluntad por parte de lxs participantes a la hora de diseñar colaborativamente proyectos en los que, de una vez y para siempre, se acabe con el silenciamiento de las memorias de las disidencias sexuales tanto en las curriculas de las escuelas como en el quehacer cotidiano de los museos.
Referencias
-Chagas, Mario & Gouveia, Inês, “Dossier Museologia social. Cadernos do CEOM”, v.27, n 41, 2014
-Montpetit, Bryan, “Les musées: generateurs d’un patrimoine pour au jourd’hui” Ministere de la Culture et de la communication, 2000. Disponible en : https://www.mcc.gouv.qc.ca/publications/montpetit.pdf.Recuperado:12 septiembre de 2020
Lic. en Museología y gestión del patrimonio cultural(UMSA), especializada en educación de museos (UAI) y gestión cultural (FLACSO). Especialista en industrias culturales en la convergencia digital (UNTREF). Trabaja en museos nacionales argentinos desde el 2014: Museo Yrurtia y Museo Evita. Asimismo, desde 2017, se desempeña como profesional independiente dictando cursos sobre museología. Gracias a sus investigaciones, ha publicado y disertado en diferentes revistas y congresos internacionales de museología.
Desde el año 2017 este proyecto ha realizado talleres sobre la fisiología del ciclo menstrual dirigido a adultas género diverses. Sostengo un profundo convencimiento de que es necesario crear instancias de formación y debate para adultas acerca de los temas relacionados a la educación sexual integral y los derechos reproductivos. Las mismas cuentan con necesidades y características particulares de aprendizaje que están relacionadas con la deuda de una correcta implementación de una educación sexual integral en su etapa escolar, una cultura predominante desinformante y a las curiosidades particulares que despiertan las vivencias sexuales a lo largo de sus vidas.
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Esta es una edición autogestionada. Se solicita colaboración en la difusión del Proyecto Ovotabú y este material para poder seguir investigando y publicando. En caso de querer contratar talleres, charlas, acercarme comentarios, etc. pueden contactarse a: Instagram: @ovotabu
Daniela Alejandra Pastor es Licenciada en Biotecnología y Biología Molecular egresada de la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente se desempeña como Personal de Apoyo de CONICET en el área de cultivo celular en el IHEM (Instituto de Histología y Embriología de Mendoza). Es miembra del IDEGEM (Instituto Multidisciplinario de Género y Mujeres de la UNCuyo). Durante su tiempo de estudiante participó en el Espacio Pedagógico de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y tiene experiencia docente en los niveles medio y universitario. Creadora del proyecto de educación independiente y autogestionado “Ovotabú” (en el año 2017) desde el cual pretende democratizar conocimientos sobre la fisiología del ciclo menstrual desde una perspectiva de género. Este proyecto ha realizado actividades en varios países de Latinoamérica: Argentina, Chile, Colombia y Costa Rica.
Una “nueva normalidad” se asomó en 2020. Todo lo que creíamos establecido, nuestras rutinas, nuestros modos de vida, nuestra relación con el espacio-tiempo se trastornó. Otra experiencia de vida (que esta vez pegó fuerte) nos enfrenta con un cambio de paradigma en todos los sentidos. Aprendemos de esto mientras transitamos la incertidumbre, pero ¿de qué manera lo hacemos, lo hemos hecho y lo haremos en el futuro?
Acostumbradxs a la educación formal, jerárquica, heteronormativa y lineal, esta realidad pandémica nos lleva a re-cuestionarnos cómo aprendemos, quienes enseñan, cómo compartimos conocimiento y quienes aún no tienen acceso a conocer otras realidades.
Dentro de estos compartires y pedagogías, quisiera poner el foco en el drag king no solo como herramienta metodológica y de investigación, sino como parte de los cuidados colectivos tan necesarios en estos tiempos pandémicos.
¿Qué es ser Drag King?
Ser drag King, es trastocar el género, es jugar, fluir y retorcer la norma. Es reconocerme con varies. Es salir a la calle para pasar desapercibide, para no recibir las miradas lascivas y el acoso. Es preguntarme ¿Qué te hace ser hombre? ¿Qué te hace ser mujer? ¿Y si no quiero ser ni uno ni lo otro? ¿Si quiero transitar libremente? Vivirme entre géneros me hace sentirpensarme como alguien fuera de las cajitas, no me empodera, sino que me permite habitar ese fluir. También me pregunto todas las condiciones, decretos y formas heredadas por mi familia, por el Estado, por la sociedad y la norma, por el “deber ser”. Estoy en Nepantla, me gusta transitar y habitar diversas corporalidades. Rompí mis límites y fronteras, me encuentro en el puente, en el presente, no soy más la mujer que nací ni el hombre que imaginé ser.
El drag king como propuesta surge a mediados de los años ochenta debido a la efervescencia del movimiento post-porno (con Anne Sprinkle), la teoría queer (Judith Butler) y con una gran influencia del movimiento feminista interseccional. Contó como principales impulsorxs Shelley Mars, el movimiento Burlezk, Del LaGrace Volcano y Diane Torr. Los talleres, o laboratorios, drag king van de la mano con el aprendizaje político de cómo los hombres adquieren poder, tanto en el ámbito público como entre otros hombres.
No es una práctica corporal común pues: “(..) esta no tiende a generar cuerpos dóciles sino que irrumpe en la lógica secuencial del género (…)”.[1]A diferencia de lo que se conoce sobre la práctica drag como show o espectáculo, el drag king transita hacia una experiencia corporal-política y más allá de un performance, se refiere más a una performatividad; un día a día que puede trascender (o no) del habitar la masculinidad “solo por un día” a incorporarlo como parte de una dimensión individual o acuerpamiento colectivo, como resultado del cuestionamiento y práctica del ideal de género impuesto desde el sistema sexo-género.
Cabe mencionar que los talleres drag king no solo desmenuzan como se conforma la identidad masculina y los roles de género; sino que también nos permiten cuestionar nuestros estereotipos de la categoría hombre, tanto en lo corporal (fisionomía) así como los cuerpos masculinos que deseamos ser o a quienes deseamos sexualmente, siendo de esta manera una forma de visualizar la diversidad corporal e identitaria, ya que: “al dramatizar o representar figuras de la retórica del género distintas a las que acostumbramos cotidianamente se evidencia que toda experiencia corporal y de género tensiona las categorías identitarias”.[2]Indiscutiblemente, además de ser una práctica metodológica y de investigación, el drag king forma parte de cuidados colectivos y acompañamiento entre nosotrxs.
En mi experiencia compartiendo el taller en México desde el 2015, se ha creado un espacio lúdico de escucha y diálogo. Los ejercicios corporales y gestuales que conforman la Laboratoria Drag King[3] funcionan principalmente como técnica de relajación, bienestar y concientización de nuestras corporalidades como primer espacio de acción. Se recrea un ambiente de respeto a todo tipo de corporalidades y experiencias psico-emocionales. La recreación y formación del drag king propio se desarrolla orgánicamente dando lugar a una reflexión y experiencia colectiva. Podemos mencionar, si bien los talleres drag king como tales surgen de un contexto Occidental, hay una referencia de prácticas de drag en Abya Yala y especialmente en México; en donde por cuestiones de sobrevivencia y apropiación del espacio, las mujeres ya se vestían y adoptaban una performatividad masculinizada, un ejemplo notable de esto es el coronel de la Revolución Mexicana, Amelio Robles, quien es considerado el primer hombre trans en México.
He mencionado que las Laboratorias Drag King son espacios de contención y escucha, de compartición y recreación de otras realidades en las cuales si queremos, podemos transitar de género temporalmente o de forma más constante. En su mayoría lxs participantes de las Laboratorias en un primer momento crean un personaje dentro del estereotipo machista-misógino y de violencia patriarcal, ya sea en forma de sátira o crítica, pero esto de ninguna manera es una propuesta final y se invita a llevar al personaje a una evolución o transformación.
Otra parte del acuerpamiento y acompañamiento colectivo es cuando salimos al espacio público e irrumpimos como drag kings, siendo esta una experiencia única por el hecho de cómo nos leen y cómo nos expresamos y movemos en un espacio donde por años las corporalidades feminizadas han sido violentadas y acosadas. En la calle es donde podemos apreciar como al performear una corporalidad masculinizada nos volvemos invisibles a pesar de estar en grupo. La Laboratoria Drag King ha servido, además, para crear red entre nosotrxs, siendo este aprendizaje en varios niveles importante en la conformación de un sentido de comunidad y acuerpamiento colectivo.
Los talleres Drag King como pedagogía lúdica y cuir
Cuando hablamos de pedagogía nos referimos a técnicas y metodologías de enseñanza, una forma de educación o conocimiento. Lamentablemente hemos aprendido a obedecer, a no cuestionar el sistema sexo género y a concebir la educación como un proceso jerárquico desde lo social hasta lo espacial; debido a que: “El ideal del pedagogo promedio no es un ser completo, integro, original; en vez, busca que el resultado de su arte de la pedagogía seanautómatas de carne y sangre, para adecuarse mejor al molino de la sociedad y al vacío y la insipidez de nuestras vidas”.[4] Desde las diferentes propuestas pedagógicas como es la educación popular, la pedagogía social, así como las pedagogías libertarias que se nutren entre otras corrientes ideológicas y movimientos, del anarquismo y la comunalidad, podemos rescatar la propuesta de Paulo Freire, quien menciona que es justo la educación tradicional quien oprime, domestica y reproduce el orden; donde el “educador” o maestro, piensa, programa y decide, mientras que el educando acata, no sabe, acepta y recibe la información. Dentro de esta estructura vertical y unidireccional, no hay espacio para el cuestionamiento, el intercambio de saberes y la escucha.
En los talleres drag (tanto king, queen o cuir) podemos encontrar otra forma de compartir conocimiento, no solo teórico sino más humano: “Estoy en contra de las relaciones verticales, yo no puedo renunciar a la relación director maestro que sostengo con mis patrones, pero si puedo romperlas dentro de mi salón de clases (…)”.[5] El hecho de impartir talleres o de crear la Laboratoria Drag King me lleva a más allá de ser “maestrx” o “tallerista” a reconocerme como deformadorx, ya que la misma dinámica del compartir descoloca el binomio saber-poder; en el entendido de que todxs poseemos un conocimiento, y sobre todo, diversas experiencias de vida que atraviesan nuestras corpo-realidades de maneras diversas. Es un espacio en donde todxs aprendemos de todxs y carece de la rigidez que en los ámbitos académicos prevalece y justamente por esto se puede crear otro tipo de aprendizaje, uno más cuidadoso y juguetón, en donde podemos expresarnos, movernos y conectarnos de muchas formas posibles.
Referencias:
[1] Alba Pons Rabasa, “Los talleres Drag King: una metodología feminista de investigación encarnada”. En Investigación Teatral. Revista de artes escénicas y performatividad. Vol. 9. Núm. 13, abril-septiembre 2018. Universidad Veracruzana: Xalapa. Disponible en: https://investigacionteatral.uv.mx/talleresdragking (Última consulta: 31 de marzo de 2021).
[3] Las laboratorias Drag King se han realizado en distintos espacios, autogestivos en su mayoría, como: FEMSTIVAL, Jornadas contra la violencia Batafems-RAAT y en espacios transfeministas. A su vez, existe una Red Latinoamericana de Drag King que reúne varias propuestas de América Latina.
Nad MA es originarie de CDMX, estudio Geografía Humana en la UAM-I y es Terapeuta masajista por la Universidad de Chapingo.
Sus líneas son al arte/cuerpo- espacio/género. Pertenece a diversos colectivos desde las artes gráficas en donde colabora con artivistas. Imparte talleres de concientización corporal, mapeo colectivo, artecuidados y Drag King.
Con la creencia firme de que a través del arte se puede transformar la realidad, participa en diversos proyectos en donde convergen el performance, instalación y la producción audiovisual. Así mismo, junto con BATAFEMS, Red King Latinoamericana y de manera individual imparte jornadas, cursos y talleres sobre diversidad sexual y prácticas disidentes.
El Grupo de Educación y Género de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UAB, nos comparte un registro del seminario que tuvieron con LucasPlatero, titulado «¿Qué es lo Queer en la educación Queer?».
El Grupo de Educación y Género estudia y fomenta experiencias de contrapedagogías que en sus palabras «retan las convenciones, destruyen el closet, y se permiten reinventar las relaciones en el aula».
Como respuesta inmediata al confinamiento y a la obligación (opción casi forzada) de dar clases a través del internet, utilizando el Zoom, pensé en armar un cuaderno con ejercicios que los estudiantes pudieran bajar de manera rápida. En él estaría el material que cubriría lo esencial del curso. Había que pensar además en el contenido de esos textos que abordara la dimensión emocional de los estudiantes. La selección de este material tendría el objetivo de detectar depresión, duelo(s), tristeza, enojo… Lo urgente era y sigue siendo, dar salida a una experiencia traumática: apalabrarla. Una vez terminado el manual en mayo de 2020, se presentó en las instancias correspondientes para obtener los dictámenes positivos, necesarios para publicarlo. Tuvo la suerte este cuadernillo de atraer la atención de Alfredo Garibay, director de Publicaciones de la División que imaginó un diseño amigable con los estudiantes enriqueciendo el material original. Gracias a su entusiasmo, el cuadernillo se transformó en un libro electrónico que pronto se colgará en la página de la División de CSyH de la UAM-Azcapotzalco para su distribución gratuita.
El manual Lectura. Pandemia. Escritura está dirigido a estudiantes de 18 años de Derecho, Administración, Sociología, Economía, del Tronco común de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En este libro, se hace énfasis en la diversidad sexual al discutir la película ElDecamerón de Pier Paolo Pasolini, la peste que asoló a la capital mexicana en 1695 cobrando la vida de Sor Juana Inés de la Cruz, y la trayectoria recorrida por una generación a la que le tocó vivir la emergencia del VIH desde la década de los ochenta del siglo pasado y la del Sars-cov-2 en el ensayo “De una pandemia a otra”.
La humanidad ha pasado por diversas pandemias superándolas. La Biblia, el mito de Edipo, la Ilíada, textos de la Conquista de México dan cuenta de ello. El objetivo de la selección de los textos para su inclusión en el manual es poner es perspectiva histórica los hechos graves que vivimos en 2020-2021, haciendo énfasis es las estrategias de los protagonistas para superar el peligro y comparando los contextos.
En Lectura. Pandemia. Escritura se da clase y organizan los textos desde una perspectiva gay que trasmite la experiencia emocional de haber enfrentado otra pandemia devastadora. En el momento presenta, no es rara la tentación de negar el peligro de infección, de menospreciar el riesgo que se corre (como se hizo en la década de los ochenta con el VIH), sin embargo, es preciso aceptar, confrontar el peligro y procurar la unión social más allá de sexismo y clasismo. En el manual se hace énfasis en enfrentar el reto grupalmente. En el fragmento que abre el manual, los marinos en la nave de Ulises permiten al estudiante entender la importancia de la unidad, de utilizar las herramientas a la mano, al mismo tiempo que transformar los objetos en la nave (la cera) en armas efectivas para ignorar el canto de las Sirenas. Solo Odiseo lo escucha, pero está encadenado al mástil.
En Lectura. Pandemia. Escritura se propone al estudiante textos que van desde la Antigüedad, La Odisea, pasando por obras medievales (un cuento de El Conde Lucanor), del Renacimiento (El Decamerón de Giovanni Bocaccio), hasta el momento actual, la Francia del desconfinamiento de junio del 2020; fotografías de la pandemia, publicadas por la Agencia France Press; el análisis de los precios de la canasta básica en mayo de 2020 en un artículo de La Jornada. Cada uno de los textos tiene que ver con pandemias, como la que azotó a la ciudad de México a finales del siglo XVII.
VIH en la familia
También se aborda los avatares de una pareja serodiscordante que se arriesga a tener un hijo. Se insiste en que el sida no es una enfermedad de homosexuales. También los heterosexuales se infectan (ello no significa ahora una sentencia de muerte)[1]. Por el contrario, Aquiles (uno de los protagonistas de “Parto feliz” de Antonio Bertrán) toma la decisión de vivir, de casarse y tener un hijo. Los retos que enfrenta la pareja no son fáciles; tampoco imposibles.
Bélgica y México; depresión y determinación por vivir
Si en el corto Familia Nuclear se observa las posibilidades de la vida en Bélgica, la depresión impide a la familia gozar de un entorno rico, libre. Comparando ambas problemáticas: en Bélgica bien pueden tener todo a la mano; la capacidad de goce se viene abajo porque el marido abandona a su mujer; ella no logra hacer el duelo; la familia resuena en una depresión inelaborable. La familia de Aquiles en cambio toma decisiones firmes, se compromete, logra lo que se propone: a partir de haber pasado por una fuerte depresión y vivir como seropositivo. Para cerrar el análisis de un texto, se reflexiona en los textos anteriores: la comparación permite repensar las estrategias que sirvieron a los personajes salir del peligro de muerte que enfrentaron.
La tisis decimonónica
Al concluir la entrevista-crónica del periodista y activista Antonio Bertrán, “Parto feliz”, se presentó la oportunidad de ver en transmisión desde el Metropolitan Opera House de Nueva York, La Traviata, ópera de Giuseppe Verdi que plantea la disyuntiva entre placer o el amor, entre vivir disipadamente para la fiesta, el alcohol y el amor, solo que la enfermedad, en este caso la tuberculosis, cobra una elevada tarifa por la falta de tratamiento. Violeta y Alfredo logran vivir un muy breve lapso felices (el suficiente para dar la espalda a la sociedad y la familia). El “pálpito del universo” puede ser el amor (como lo sostiene Alfredo), sin embargo, los amantes Violeta y Alfredo solo alcanzan a vivir un corto lapso huyendo a la campiña francesa. La felicidad de la unión amorosa permite superar prejuicios familiares; no hay cura, sin embargo, para la enfermedad que termina separando a los amantes.[2] El amor de Alfredo, su osadía al pronunciar una nueva profesión de fe, logra transformar todo su entorno: a pesar del poder del amor para transformar a la sociedad, la familia y a los padres, nada se puede contra el bacilo de Koch.
Economía del Covid
A través de un artículo periodístico sobre el precio de la canasta básica aparecido en La Jornada, se invitó al grupo a trabajar sobre la economía en tiempos de pandemia. La investigación se centró en el precio de terapia intensiva, de los medicamentos; el costo de una ambulancia, del oxígeno… con el objetivo de armar un texto colectivo con esta información. Se hizo hincapié en recabar en fuentes cuya confiabilidad no dé lugar a crítica. El punto central de este ejercicio fue tener conciencia de los elevados precios de la enfermedad. Ello servirá para fortalecer el autocuidado.
Videografía del desconfinamiento
Filmado en junio, en el primer momento de desconfinamiento en junio del 2020, el video Despertemos[3] se pregunta cuál es la tarea de la juventud ante la grave crisis provocada por el Covid-19. El corto es una llamada a la toma de conciencia y la acción. Su valor consiste en difundir una voz articulada, propositiva y crítica de dos jóvenes francesas que pertenecen a la generación milenial. Después de analizar la propuesta de estas jóvenes se propone que los estudiantes hagan un video que recoja el punto de vista mexicano. En especial el de un joven de veinte años que vive en el norte de la ciudad de México. Aventurarse en una videoescritura significa explorar nuevas herramientas a su disposición para expresarse. El reto de hacer un video y colgarlo en el internet es un proceso que parte de escribir el guion a partir del análisis de las acciones urgentes en el entorno, al mismo tiempo que involucrarse imaginando un futuro. El proceso en términos generales implica un compromiso no solo con la crítica del mundo en el que vivimos hasta marzo de 2020 sino con la toma de decisiones, con la posibilidad de pensar en alternativas cuando llegue el momento del desconfinamiento en Ciudad de México.
Rituales funerarios en época de Covid
El texto de Néstor Braunstein indaga en las condiciones que para el duelo tiene la desaparición de los rituales. Ciertamente no es un texto fácil para los jóvenes estudiantes del Tronco Común. Sin embargo, ese texto reflexiona sobre la tragedia Antígona de Sófocles y ensayos de Giorgio Agamben, textos imprescindibles en la reflexión sobre los derechos humanos.
VIH-Covid
“De una pandemia a otra”, ensayo que cierra el manual es una reflexión del autor sobre las dos pandemias que le ha tocado vivir en tanto que comunidad gay: el VIH y covid-19, dos sacudimientos mayores que cambiaron el curso de la cultura y de las vidas de los gays, del erotismo, del acercamiento al otro, de la ciencia. Hemos sido fuertemente saqueados en dos ocasiones; las pandemias se han llevado a nuestros seres queridos, al mismo tiempo que ha significado un duro golpe a la economía gay. Cierres de espacios en donde florecía la cultura drag, galerías y museos donde se exhibía la producción LGBTTTI. Los golpes han sido duros, intensos, incesantes. A un año del confinamiento aún no hay señales evidentes de que termine esta pandemia.
El diseño del libro está en función de la edad de los lectores a los que está dirigido. No solo quiere atraer su atención a través del colorido. También pretende que la carga emocional de los estudiantes logre elaborarse en cada una de las sesiones.
La redacción no tiene por qué seguir siendo un asunto árido. Reglas y más reglas que se leen y acaso se memoricen, sin aplicarse, sin introyectarse.
Para las y los estudiantes universitarios, profundizar en el aprendizaje de leer y escribir debe ser un acto de alto significado. El libro que presenta el Departamento de Humanidades, Lectura, pandemia, escritura se focaliza en textos significativos sobre algunas pandemias a lo largo de la historia.
El objetivo es que los y las estudiantes hablen (y escriban) sobre la actual pandemia; que conozcan cómo se ha reaccionado en el pasado buscando ya sea el aislamiento o la entrega total a todo tipo de placeres (como lo muestra el Decamerón), o cuidando a las hermanas infectadas en el convento como fue el caso de Sor Juana Inés de la Cruz.
Confrontados con la muerte, hombres y mujeres cobran una talla insospechada. Enfrentar los peligros, uno tras otro, conforma el relato del héroe griego. Para ello, éste responde inmediata, creativa, vigorosamente en grupo. Sin su tripulación, el barco de Ulises no tendría esa bien conocida trayectoria. Fue en grupo como arribaron a buen puerto, como libraron cada uno de los peligros.
Lectura, pandemia, escritura apuesta por la grupalidad: es en grupo donde se profundiza en la lectura, se confronta las diversas ideas, se enriquece cada uno de los textos. Si la lectura atenta es un hecho individual y concentrado; es en la discusión, debatiendo, cuestionando…, donde se enriquecen lectores y lectoras; como el y la estudiante se abren a los puntos de vista del otro, como defienden sus opiniones. En el intercambio se consolidan vínculos significativos.
Escuchando al otro, defendiendo una interpretación personal, se siente la necesidad de leer más a fondo; también de escribir y de expresarse oralmente con claridad, de manera directa. Lectores y lectoras del futuro se construyen persuadiendo.
Lectura, pandemia, escritura contribuye a elaborar la ansiedad, angustia y depresión generadas por el aislamiento en la crisis del Covid-19.
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[1] Como trasfondo se insiste en que han sido notables los avances en la investigación médica. Los retrovirales, los tratamientos PreP, la fundación de la Clínica Condesa, la posibilidad de dar a luz un hijo libre de VIH es algo posible.
[2] Los estudiantes que no pudieron ver La Traviata., se les propuso ver otras dos óperas en la semana de Heroínas y villanos (segunda quincena de enero): Don Giovanni y Rigoletto. En Don Giovanni la adicción al amor. La enorme lista del seductor llevada y leída por su fiel sirviente Leporello se vuelve un registro frío. A Don Giovanni le interesa el número, no hay referencia al placer.
[3] Solal Moisan, “Reveillons-nous” (Despertemos), guion de Camille Etienne, coreografía Lea Durand. Francia, 2020.
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Antonio Marquet (Ciudad de México, 1955) es licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras (ffyl) de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) y maestro en Teoría Psicoanalítica por el Centro de Estudios e Investigación en Psicoanálisis (ciep). Realizó estudios de especialización en las Universidades de París, Washington y Colombia; en la Asociación de Lenguas Extranjeras, de Texas; en el Instituto Francés para América Latina, en la Universidad Autónoma Metropolitana (uam) y en el Colegio de Bachilleres, de la Ciudad de México. Fue investigador en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la unam (1976-1980) y profesor en la uam, donde tiene a su cargo el área de Literatura. Ha colaborado en los periódicos Excelsior y El Día, en los suplementos «El Gallo Ilustrado» y «La Cultura en México», y en las revistas Plural, Nexos, Universidad de México, Fuentes, Territorios y Topodrilo.
Antonio Marquet Montiel es crítico literario y traductor, utiliza el método psicoanalítico para analizar textos de escritores mexicanos y extranjeros como Agustín Yáñez, Jorge Esquinca, Elías Nandino, Juan Rulfo, Alfonso Reyes, Carlos Fuentes, Fernando del Paso, Hugo Argüelles, Luis Zapata, Severino Salazar, Vargas Llosa, Lezama Lima, Beckett, Wilde, Emile Jacobs, Jean Genet, Styron y otros.
por Alán Alcántara, Axelle B., Benjamín Martínez y Danilo Meléndez.
El presente ensayo está escrito a ocho manos como resultado del Seminario de Arte Queer: cuerpo y sexualidad y género, que impartí en la ENPEG “La Esmeralda” de agosto a diciembre de 2020. La primera parte corresponde al desarrollo de lo que comprendo como pedagogía cuir y que sirvieron de base para la formulación del Seminario, que se puede apreciar de mejor manera en la segunda parte. Mientras que, en la tercera sección, lxs estudiantes Axelle B., Alan Alcántara y Danilo Meléndez comparten sus experiencias dentro del Seminario, así como en la curaduría AKMTRJHD que fungió como evaluación final, y como un primer registro de las prácticas artísticas queer y LGBT dentro de “La Esmeralda”. El cierre de este ensayo sirve como manifiesto para invitarlxs a cuirizar sus prácticas pedagógicas y artísticas, y a construir nuevas narrativas.
Pedagogía Cuir
Me gusta entender la pedagogía cuir como un ejercicio sexy, una referencia tomada de la CUDS, que en palabras de Felipe Rivas San Martín es: “Una educación de base no sexista, pero sexy, utilizará estrategias lúdicas y desdramatizadas para confrontar las asociaciones comunes y los lugares habituales que se nos imponen en materia sexual” (RIVAS & LÓPEZ, 2016: 180). Es una manera de hablar de disidencia sexual y realidades LGBTTTIQ+ en los espacios que nos han excluido de sus discursos, es ocupar la sexualidad como “un campo creativo de potencialidad radical, de goce y placer, de experimentación y de error” (RIVAS & LÓPEZ, 2016: 180); de tal forma que, una educación sexy (o una pedagogía cuir) busca activar en la diversidad afectivo-sexual.
Por tal motivo me pregunto, yo cómo profesor universitario, travesti y marica, ¿qué me queda por hacer cuando los programas de asignaturas no contemplan estas problemáticas, o cuando los espacios educativos no están preparados para estas transformaciones? En primer lugar, esta lucha es moral y sirve para “preparar a los nuevos maestros para crear entornos seguros, (re)educar y (re)sensibilizarnos a nosotros mismos y a nuestros colegas en las preocupaciones de aquellos (no)reconocidos como minoría dentro de las escuelas” (COSIER & SANDERS III, 2007: 23). En segundo lugar, es nuestra obligación incorporar estos problemas en nuestros temarios, con ello abriremos las aulas al diálogo y el reconocimiento a lxs artistas, estudiantes y colegas LGBTTTIQ+.
Si lo cuir es resistencia, y llevado a los espacios normativos, como la Universidad, “el aula/centro puede ser un espacio que potencie el cambio social si las prácticas educativas revisan su estructura autoritaria y se combina con el cuestionamiento de la heteronormatividad a través de un aprendizaje transgresor” (ESCUDERO, 2017: 45); así pues, la educación artística es un medio para analizar nuestra realidad y entornos, y nos brinda herramientas para la transformación social. A este proceso Ricard Huerta lo ha llamado Transeducar, un concepto que apela al derecho a trans-itar desde lo educativo:
“Necesitamos claves para educar en la diversidad afectivo-sexual y de género desde las artes visuales, analizando producciones artísticas y tecnológicas que nos ayuden a conocer y transitar por conceptos como ciborg, drag queen, drag king, gay, lesbianismo, etc., con el fin de contribuir a la configuración de identidades de una manera más flexible y enriquecedora, sin complejos ni cohibiciones” (HUERTA, 2019: 16).
Para Huerta, Transeducar implica construir y transitar procesos creativos, diseñar iniciativas que mejoren la realidad en la que vivimos, además de actualizar teoría y prácticas educativas.
Seminario de Arte Queer en La ENPEG “La Esmeralda”
Bajo estas premisas, el semestre pasado (agosto-diciembre 2020) impartí el Seminario de Arte Queer: cuerpo, sexualidad y género, el curso ocurrió como asignatura de la Licenciatura en Artes Visuales en la ENPEG “La Esmeralda”; el curso fue diseñado a distancia por el confinamiento global que vivimos. Los contenidos estuvieron divididos en cinco temas:
Historia de un concepto: revisamos de manera general el origen y desplazamiento del término Queer desde la perspectiva de Paul B. Preciado; para así comprender la heterosexualidad como un régimen político y la violencia que el <<género>> implica en sí misma.
Estética Queer: estudiamos los postulados de Douglas Crimp en torno a la política visual y la necesidad de una praxis artística desde el mismo colectivo LGBT; también acudimos a los escritos de José Esteban Muñoz y reconocer la importancia de los afectos en el espacio público y en las producciones artísticas.
Disidencia sexual en América Latina: acudimos a la literatura de Manuel Puig, Néstor Perlongher y Pedro Lemebel para comprender la importancia de la política sexual en las dictaduras latinoamericanas.
Del Queer al Cuir: revisamos el desplazamiento geopolítico del término desde la perspectiva de Sayak Valencia; esto nos ayudó a comprender las diferencias entre la Teoría Queer, lo Queer identitario y lo Cuir como postura política.
Postpornografía: se estudió el tema como un ejercicio de resignificación política, afectiva y estética; revisamos los escritos de Lucía Egaña, así como material audiovisual de An*rmal Festival.
El grupo, conformado por 14 estudiantes, presentó una curaduría como resultado final; el título del proyecto es AKMTRJHD, y cumple con la función de lo impronunciable, lo indecible y lo incomprensible de lo queer aplicado en un proyecto artístico. Dicha curaduría reúne el trabajo de 13 artistas y 1 proyecto con perspectiva Queer y LGBTTTI+; todos pertenecientes a la comunidad de aprendizaje de “La Esmeralda” (como estudiantes o exalumnxs), y tiene la finalidad de generar un primer registro o archivo de este tipo de prácticas artísticas dentro de la escuela.
Lxs estudiantes Axelle B., Alan Alacántara y Danilo Meléndez compartieron su experiencia dentro de este seminario y en la gestión del proyecto final.
Axelle B.
El Seminario de Arte Queer fue bastante nutritivo para conocer más sobre los antecedentes e historia de aquellos que han luchado por llevar a la luz dinámicas presentes en nuestra sociedad que desfavorecen ciertos cuerpos, expresiones, orientaciones, identidades, etc. Este concepto me era un tanto familiar y lo llevo presente en mi proceso como mujer trans e intersexual; es una herramienta que permite una mayor estructuración en las temáticas que deseo abordar artísticamente.
imagen por Karen Leite
Fue muy agradable encontrar un seminario como este porque considero que las temáticas concernientes al género, el feminismo, lo cuir/queer, son vitales para visibilizar cuestiones como la heteronorma o los estándares de belleza, por mencionar algunos ejemplos, que estructuran nuestro pensamiento de forma que, determinadas personas, experimentaremos opresión. Es una posibilidad de identificar la existencia completamente válida de todes en sus diferentes formas, desde mi punto de vista. Es liberación.
Alan Alcántara
Conocía la palabra, de lo poco que sabía me identificaba en ella, hasta la adopte como una postura política. Desconocía y conocía a muy poca gente-compañerxs con los que se pudiera hablar de aquella palabra; que para entender, arrastra una historia llena de contextos, fechas, personajes, símbolos y teorías. Dentro de “La ENPEG” existe una comunidad pequeña de profesores que se han comprometido a impartir temas de feminismo y de género, a veces en algunas clases se mencionaba; pero nunca hubo una clase (que yo supiera) como tal que llevara la palabra queer-cuir sino hasta agosto del 2020 se abrió la materia de Seminario de Arte Queer. La importancia de impartir materias con perspectiva de género y sexualidades permite convocar, reunir y conocer a un monto de identidades (alumnado) que dialogaran, exponen, reflexionan y debaten de temas a fines que ligan con sus identidades-expresiones de género, producciones de trabajo artístico e intereses personales de académico-cultural.
En el Seminario de Arte Queer, impartido por Benjamín Martínez, permitió reunir lo ya mencionado, bajo una estrategia de planeación pedagógica la clase fue necesaria y nutritiva para estos tiempos de pandemia. El resultado final de esta unión a distancia, pero con el mismo interés, permitió identificar y reunir-conocer a un grupo (no minoría) de alumnxs-compañerxs de “La ENPEG” (cursantes y egresadxs) que están produciendo-develando obra con temas de género, sexualidad, cuerpo e identidades (cuir).
Después de casi seis meses, estamos mostrando y necesariamente divulgando en un dossier con el nombre de AKMTRJHD que, a pesar de la dificultad que es mencionar el nombre del colectivo a la primera, la importancia es saber y conocer que esta publicación contiene-reúne la producción de imágenes y objetos de una comunidad de catorce de nuestros compañerxs.
Danilo Meléndez
Al formar parte de la comunidad LGBTTTIQ, no me es ajena la palabra
imagen por Karla Frías (Baby Putx)
Queer o lo que presuntamente yo creía en cuanto a su significado o definición; antes de realizar el Seminario de Arte Queer, impartido por el profesor Benjamín Marínez, tomaba la identidad Queer como una manifestación más del sinónimo gay, pero inclinado hacía una perspectiva más femenina, ignorando todo el trasfondo que aquello implica, y qué recientemente he aprendido. Gracias al Seminario, las tareas, lecturas, archivos visuales u audiovisuales, pero sobre todo a mis compañeros y profesor; logré ampliar aún más la percepción en cuanto a lo que Queer significa. Siendo una expresión más por parte de la comunidad, en la cual se manifiestan las inquietudes sobre la expresión de género, la ruptura con cánones y estéticas establecidas, dentro de lo social y heteronormado. El descubrir a lo largo del semestre que significa en parte lo Queer, liberó en mí una inquietud interna que no sabía manejar ni identificar del todo, y que ahora incita a mi quehacer artístico a abordar temáticas que involucran a mi comunidad y mi persona.
Reflexiones finales
El momento ha llegado, es nuestra hora de educar desde la trnasversalidad y las diferencias para visibilizar las diversidades sexuales en sus distintas etapas y edades. Es hora de reivindicar el cuerpo, la sexualidad y el deseo como derechos humanos y terminar con las aulas armarios, las que nos han excluido de los programas educativos. Ahora nos toca a nosotrxs contar nuestras historias.
Haz Click en la imágen para ir al dossier
Referencias:
COSIER, Kimberly y James H. Sanders III, (2007), “Queering Art Teacher Education”. En International Journal of Art and Desing Education. Special Issue: Lesbian and gay issues in art, desing and media education. Vol. 26, No. 1, febrero 2007. EUA: Blackwell Publishing Ltd, pp. 21-30.
ESCUDERO Ledesma, Irene, “La educación como espacio de resistencia. Una propuesta desde las Artes y la Educación Social asentada en la pedagogía queer (pedagoqueer)”. En MÉRIDA Jiménez, Rafel, Jorge Luis Peralta y Lukasz Smuga, (Eds.), (2017). InterAlia: A Journal of Queer Studies No. 12. Entre otros/as. Perspectivas Queer en el mundo hispánico. Disponible en: http://interalia.org.pl ,pp. 40-52.
HUERTA, Ricard, (2019). Transeducar. Arte, docencia y derechos LGTB. 2ª ed. Madrid: Egales.
RIVAS San Martín, Felipe y Miguel A. López, “Una educación sexy. Disidencia sexual y espacios estudiantiles. Entrevista por Miguel A. López”. En CERVETTO, Renata y Miguel A. López, (Eds.), (2016). Agítese antes de usar. Desplazamientos educativos, sociales y artísticos en América Latina. Buenos Aires: MALBA, TEOR/éTica, pp. 171-180.
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Semblanzas
Benjamín Martínez Castañeda (Ciudad de México, 1988). Artista-investigador marica y travesti. Su investigación gira entorno a las figuras del Drag Queen y el travestismo en la cultura visual contemporánea en América Latina. Considera el dragcuinismo como una metodología de investigación y producción artística.
Su obra se ha mostrado en el CENIDIAP, CCBorder, FFyL (UNAM), UACM, SNTISSSTE, Instituto Lou Andreas Salomé, Ex Teresa Arte Actual, MUAC, Fundación Pedro Meyer, U. del Norte (Colombia), U. Alberto Hurtado (Chile), U. de Valparaíso (Chile), U. de Viña del Mar (Chile); entre otras. Cuenta con publicación de obra en Hysteria! Revista, Maricarmen Zine y Agenda Kuir.
Actualmente, es profesor de asignatura de la ENPEG “La Esmeralda”, y de la FAD (UNAM); en esta última, forma parte del Seminario de Creación, Diseño y Gestión de Exposiciones “Patricia Real Fierros”. También estudia el Doctoreado en Artes Visuales, Escénicas e Interdisciplina (INBAL), con la investigación peDRAGogía. Educación artística y travestismo.
Axelle B.
En su obra, a Axelle Balderas le interesa explorar a través del dibujo y la pintura, principalmente, temáticas relacionadas con los cuerpos disidentes y la salud mental en relación a los sistemas de opresión presentes en el contexto en el cual se ha desarrollado. Con elementos formales básicos como la línea, la mancha; y una perspectiva propia de su experiencia como mujer trans e intersexual, busca generar reflexiones y reconstruir, por medio de símbolos y situaciones ficticias, las vivencias de personas intersexuales, trans y otros cuerpos fuera de los cánones de belleza occidentales o de la cisnorma, así como transmitir emociones y sensaciones propias de una salud mental afectada, con la intención de generar empatía.
IG: @axisa_a
Alan Alcántara (Edo.Méx, 1996) actualmente estudia artes visuales en la Escuela Nacional de Pintura Escultura y Grabado “La Esmeralda”, sus intereses vienen a partir de la cultura pop, el mundo editorial y la museografía. Los detonantes principales de su trabajo como artista visual (fotografía y dibujo); son el recuerdo-relaciones de pareja, amistad y familiar.
thecocoalan@gmail.com
IG: alan.alcaantara
Danilo Meléndez comenzó su carrera en la Lic. de Ciencias del Arte y Gestión Cultural, de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Actualmente cursa la carrera en Artes visuales en La ENPEG “La Esmeralda”. Su trabajo artístico se desarrolla en piezas abstractas, expresionistas y de la cultura pop, que van desde lo geométrico hasta lo figurativo, tridimensional y bidimensional.
«El día que te aceptes como una persona freak, serás feliz»
Mariana Botey, 1988 (Una alumna mía, entonces)
I
Partamos de hechos concretos, el Censo de Población y Vivienda INEGI 2020 no específica cuántas de esas personas encuestadas somos miembr@s de la comunidad LBGTTTIQ+ y mientras esperamos que se resuelva esta solicitud expresada ya desde 2017 por diferentes colectivos, tampoco tenemos la información de nuestros grados de educación y ocupación in/formal. Si las expectativas de vida para nuestra comunidad es de 35 años, la educación juega un papel fundamental como agente de cambio.
El otro hecho concreto es que ni la Secretaría de Educación Pública ni las Universidades Públicas o Privadas contemplan programas específicos de educación para nuestra comunidad, aunque hay algunas excepciones notables. Las preguntas, inquietantes, es si podemos plantear, planificar e impartir un tipo de educación incluyente para todo el espectro social de las comunidades LBGTTTIQ+, desde el kínder hasta el posgrado.
II
No me hago ilusiones. La educación occidental heteropatriarcal es, en realidad, un ejercicio social de dominación para capacitar, entrenar y adecuar personas para la producción capitalista neoliberal. Los hombres son adiestrados para trabajar como gerentes o trabajadores y las mujeres somos relegadas a las labores domésticas y de reproducción de la especie. Este sistema funcionó así desde el siglo XIX hasta mediados de la década de los 60 del siglo XX. La primera gran rebelión fue de las mujeres que exigieron educación universitaria, derecho al voto, igualdad de salarios y respeto a sus decisiones personales sobre sus cuerp@s y si vemos lo que ocurre en la actualidad, si ganamos muchas posiciones en cuanto a la educación universitaria, el derecho al voto pero la equidad de salarios, posiciones laborales y libertad de decisión sobre nuestras cuerpas siguen estando en el frente de nuestras luchas actuales.
La segunda rebelión no ha alcanzado a plenitud sus demandas. Es decir, las comunidades LBGTTTIQ+ llevamos medio siglo luchando por el derecho a una educación incluyente, derecho al trabajo profesional y respeto a nuestros modelos de vida. Es cierto que muchas personas LBGTTTIQ+ hemos llegado muy lejos en el campo de las artes y las humanidades pero si comparamos los números, son menores en relación a la ciencia, la ingeniería y los trabajos administrativos y el ejército. Si leemos los periódicos impresos o las noticias en las redes sociales, la violencia machista, heteropatriarcal es el pan de cada día con la cantidad de hechos desgraciados de mujeres violadas y asesinadas, miembros de nuestras comunidades LBGTTTIQ+ golpead@s y/o asesinad@s. La guerra contra nosotras empezó en la época medieval y la otra guerra contra los homosexuales empezó en el siglo XIX y ambas continúan ferozmente hasta nuestros días.
III
Después de dar clases durante 40 años en diferentes instituciones y haber introducido más de 35 diferentes seminarios en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda en los últimos 20, los programas de los Planes de Estudio 1994 y 2007 no contemplaron cursos y talleres para la comunidad estudiantil LBGTTTIQ+. L@s estudiantes se adaptaban al sistema de enseñanza porque el sistema de talleres de producción les permitía aprender técnicas de diferentes lenguajes artísticos y el sistema de Teoría e Historia del Arte les abría una ventana a diferentes seminarios teóricos / históricos para comprender su propia producción artística.
Las cosas sutilmente cambiaron cuando La Esmeralda aceptó más mujeres que hombres, además de tener su primera mujer directora y el Plan de Estudios 2016 introdujo materias como estudios de género, talleres de historieta y novela gráfica, graffitti, tatuaje, animación, entre otros y los seminarios de Teoría e Historia comenzaron a abordar la poscolonialidad, la deconstrucción, estudios de cine y la escuela empezó a recibir a sus primer@s estudiantes trans.
No es lo mismo dar clases a grupos donde sabes que tendrás estudiantes gays o lesbianas y tu lenguaje intentará ser lo más incluyente posible a ofrecer seminarios donde uno de los elementos centrales es ofrecer servicios académicos a una comunidad trans.
IV
¿Cuál fue la diferencia? Los chicos gays van al baño de hombres, las chicas lesbianas van al baño de mujeres, pero que pasa ¿si una chica trans va al baño de mujeres? Los policías la sacaron del baño, llamaron a Carla Rippey, la directora, para reportar la situación y ella al ver a la chica trans, le permitió que usara el baño que necesitara. Se discutió el tema en el Consejo Académico y entonces, felizmente, éste sugirió que las personas trans deberían usar los baños según su género. En ese momento, era la única persona trans en la escuela.
Al siguiente año, entraron dos, un chico trans y una chica no binaria y en medio de todo esto, yo decidí salir del closet y asumirme plenamente como profesora trans. Poco a poco, otr@s estudiantes también se aceptaron como no binarias o trans. Pero debemos ir al verdadero problema: ¿Es posible una educación queer? Las profesoras que impartían estudios de género trazaron un nuevo hito en la escuela porque tuvieron y tienen muchísima demanda porque se toca/ban temas fundamentales del feminismo, la transfobia, las nuevas masculinidades y nuevas maternidades, entre otros temas fundamentales.
El seminario de teoría de la arquitectura tenía en su currícula diseñar baños y estudios de artista para personas trans, entre muchos otros temas y el Taller de Producción de Modas ha recibido a tod@s los estudiantes de la comunidad LBGTTTIQ+, el seminario de Teoría del Performance contó con un chico trans, artista extraordinario, que retó a la misma autoridad en su intento por censurar uno de sus performances y recibió un aplauso muy cálido de muchas personas porque eran las Muestras Académicas de fin de semestre en diciembre del 2019.
V
La pedagogía queer tiene que desarrollar mucho trabajo teórico y práctico, todavía, porque los ejemplos de arriba son a nivel de educación profesional universitaria en el área de artes visuales pero debemos pensar en una educación incluyente para l@s niñ@s trans y/o LBGTTTIQ+ en etapa de educación primaria y secundaria. Ahí radica el gran reto, cómo meter en las agendas de trabajo al interno del SNTE o el CNTE de la SEP, la posibilidad de una pedagogía queer que tome en cuenta a es@s niñ@s y adolescentes. Entonces el Censo Nacional de Población y Vivienda de las comunidades LBGTTTIQ+ ofrecerá una lectura más completa de si hemos mejorado como sociedad.
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Abigail Maritxu Aranda Márquez1 (Oaxaca, 1957) Profesora Investigadora de tiempo completo en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, donde imparte las asignaturas de Teoría e Historia del Arte y un Taller de Producción de Moda que se autogestiona como una fábrica social. Estudió la Licenciatura de Letras Modernas (Inglesas) en la Universidad Nacional Autónoma de México (1978 – 1982). Así como la Licenciatura en Docencia de las Artes (2016 – 2018) en La Esmeralda. Artivista Trans se ha dedicado al performance desde 2009, con acciones en Oaxaca y la Ciudad de México y ha comenzado a explorar su nueva identidad como mujer trans desde la escultura, la moda y el arte acción. Autora del libro El cerillo que nunca se apaga. Ha participado en varias exposiciones colectivas. Fundadora de la banda de arte sonoro y noise The Fucking Dogs.
¿Acaso la palabra pedagogia no es igual a la palabra demagogía, sólo que con dislexia?
¿Por qué la dislexia no es considerada algo sexy?
¿Podemos imaginar una poesía de cuerdas para atar un pacto del aprendizaje?
¿La excitación es un argumento expositivo?
¿Por qué insiste el gesto de desacreditarse a una misma ante los criterios heterosexuales de legitimidad pedagógica e institucional?
¿Por qué esos heterosexuales, viéndote ahí despojada de todos sus principios de legitimación, aprovechan de quitarte el saludo, te denuncian o te botan a un precipicio?
¿No será el camino de las pedagogías cuir uno que sólo retrocede y se degrada, en el sentido de que no es capaz de proyectarse a ningún futuro promisorio?
¿Es posible entender dentro de un marco normal y normalizante una práctica pedagógica que busca romper divisiones, entre teoría y práctica, entre arriba y abajo, entre hombre y mujer, entre futuro y pasado?
¿Quién hace válido el buscar que atenta contra las relaciones de poder?
¿Se le pueden poner bombas molotov al poder?
¿Cómo le pones bombas molotov al capacitismo?
¿Se pueden plantear procesos pedagógicos donde ni el futuro ni los padres sean lo más importante?
¿Quién aprende como un perro, quién pregunta como un hongo, quién observa como una partícula de polvo?
¿Se puede pensar (puedes imaginar) una pedagogía que no se fije en resultados esperados?
¿Cuándo cae el logro por el hueco agrietado de lo roto?
¿Cómo ignorar ese intento por moldear el cuerpo, la subjetividad y el intelecto de la educación que te brindaron?
¿Cómo ignorar la producción de la ignorancia como modelo de conocimiento occidental, blanco y heterosexual?
¿Por qué esa ignorancia desconoce lo que ignora, hace como que no existe, lo convierte en un detenido desaparecido?
¿No son las escuelas que conocemos fábricas o agentes de producción de ignorancia, simplemente, sin sospecha, sin inquietud, simplemente, el ignorar como borramiento de la complejidad?
¿Cuándo la educación heterosexual se constituye como elemento terminantemente homogeneizante?
¿Qué hacen metidos aquí los proyectos de estado-nación?
¿En qué contextos puede conducir la rarificación de lo cuir hacia un lugar no concluyente?
¿Se puede hablar de pedagogías cuir sin hacer cuenta de la existencia de las heterosexuales?
¿Por qué insisten tanto en la relación entre sexualidad obligatoria y cuerpo “normal”mente capaz?
¿Se podrían usar las pedagogías cuir para develar la incoherencia de la heterosexualidad?
¿Por qué entienden lo de “incorporar el cuerpo en el discurso pedagógico” de una forma tan anticorporal?
¿Alguien lo entiende?
¿Por qué algunos “textos de estudio” parecen escritos con amoxicilina?
¿Con qué objetivo matar todo rastro de bacterias?
¿La asepsia es algo de lo que deberíamos aprender?
¿Cuánto de esto que lees es cuir?
¿Cuánto del texto es pedagógico?
¿Puede haber una definición cerrada de algo que se llamaría “pedagogía cuir”?
¿Cómo interviene la diferencia entre queer y cuir cuando acompaña a lo pedagógico?
¿Acaso los marcos teóricos existentes son capaces de definirlo?
¿Cómo hacer una pedagogía que no sea extractivista?
¿Cuáles serán los conjuros contra la deuda, el robo y la violencia?
¿Cómo enseñar algo sin robar lo material ni lo doloroso?
¿Cómo no esperar siempre del futuro lo rápido y la velocidad del logro desmemoriado?
¿Cómo hacer una pedagogía que no sea racista?
¿Se puede acaso enseñar algo haciendo como si la violencia no existiera?
¿Cómo orientarse ante el binomio que disgrega teoría y práctica?
¿Cómo emanciparse de la “distancia crítica” y de esa noción de crítica que expulsa al cuerpo de las esferas de lo pensante?
¿Existe un lugar en el que se pueda mezclar pedagogía y sexualidad sin los marcos que han regulado ese vínculo habitualmente permeado por el abuso y la perversión?
¿Cómo “incluir” la sexualidad va a ser tan difícil si se supone que la traemos puesta?
¿Puedes enseñar poniendo el culo compañera, prima, vecina, hermana de una sangre ansiosa por una ética del aprendizaje?
¿Cómo emancipar la sexualidad que no es heterocentrada de lo pervertido?
¿Por qué podría escribir yo sobre pedagogía cuir?
¿Qué me habilita para hacerlo?
¿Existen expertas del tema?
¿A partir de qué se configuraría la experticia en algo tan difuso?
¿Por qué no existen lxs expertxs cuir, y sólo los expertos de lo queer?
¿Por qué en los procesos pedagógicos que ejerzo, o que creo ejercer, tantas veces las estudiantes me preguntan si utilizo o tengo una metodología porque no se nota que la tengo si voy vestida así y trato de escuchar cómo se organiza un grupo cuando no se le dan órdenes?
¿Un texto que no afirma nada y solo duda es quizás lo más pedagógico y lo más cuir que logro decir?
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Lucía Egaña Rojas (1979 Münster [Chile]) Es Doctora en Comunicación Audivisual (UAB, 2016), Licenciada en Artes Visuales (PUC, Chile 1998-2001), Diplomada en Estética y pensamiento contemporáneo (UDP, Chile 2002), y Máster en Documental Creativo (UAB 2004-05). Artista independiente y video-maker. Como artista trabaja en proyectos que a través de metodologías colaborativas problematizan la noción de autor, la construcción de imaginarios sociales en la cultura popular. Durante unos años formó parte del colectivo barcelonés desBASURAment, tendente a la reutilización de objetos, tecnología e imágenes. En 2011 realizó “Mi sexualidad es una creación artística”, su primer documental, exhibido en festivales y encuentros en más de 15 países.
La cuarentena eterna en la que vivimos desde marzo de 2020 obligó a trasladar a plataformas digitales lo que antes fuera una rica interacción en los salones de clases, museos, cafeterías o cualquier otro lugar en el que nos reuniéramos para compartir y aprender. Aunque cotidianamente se asocia el estudio con la juventud, como seres sociales, nuestra posibilidad de ampliar fronteras físicas y mentales no se limita a los ciclos escolares establecidos por los sistemas educativos, ya que todo el tiempo estamos aprendiendo sea por el contacto que tenemos con otras personas, las cosas que vemos, leemos, conversamos o practicamos.
Sin embargo, el encierro prolongado interrumpió de forma indefinida muchas de las actividades que nos mantenían alerta y ocupadxs, entre éstas las clases formales. Una de las poblaciones con las que trabajo como docente y de la que más me he nutrido en estos meses de clausura son los adultos mayores. Personas de entre 55 y 80 años que todavía tienen la curiosidad despierta y ocupan su tiempo aprendiendo lengua italiana y arte. No preciso decir que, si bien la Covid 19 ha hecho cundir el pánico de forma global, en específico, entre los más ancianos se volvió una amenaza latente, por lo que conforme el tiempo pasaba el miedo y la frustración crecía entre lxs estudiantes.
La posibilidad de vernos pronto para seguir nuestros cursos era prácticamente nula y eso motivó a que la comunicación que había continuado vía chat se replanteara para dar cabida a formas más organizadas de concluir con el programa propuesto a inicios de 2020. La entereza de mis viejitxs no cesó a pesar de que ya tenía noticia de algunos contagios -de los cuales, por fortuna, salieron avante. La primera estrategia que empleamos para retomar nuestras clases a distancia se basó en breves videos en los que yo aparecía, apoyada de algunas imágenes, explicando los puntos más destacados de alguna corriente del arte moderno europeo o las bases gramaticales de algún tema del italiano, compartía el enlace del audiovisual con ellxs y ¡listo! Pudieron volver a verme y eso incentivó sus participaciones en el chat.
A falta de libros o materiales impresos para trabajar les pedía que recurrieran al internet, que bajaran aplicaciones, que grabaran sus respuestas en audio o se tomaran fotografías. Aunque para el promedio de lxs jóvenes con acceso a estas tecnologías esto es cosa fácil, si tenemos un adulto mayor en la familia, bien sabemos que para ellxs los teléfonos, tabletas o computadoras, son regularmente enemigos capaces de provocar un corto circuito nacional, de ahí el miedo que les provocan las teclas, botones y las ventanas emergentes. Si bien todxs tenían ya un celular y usaban mensajería por chat, la serie de innovaciones que aparecieron para multiplicar los recursos comunicativos, eran algo ajeno a su interés, pero con cada tarea entregada notaba cómo su seguridad crecía.
Fue por eso que, al adquirir algo de experiencia en plataformas de interacción sincrónica me propuse articular cursos para ellxs usando esa modalidad, y nuestro chat permanecería sólo como un soporte para compartir información, recordatorios o tareas. Alrededor de mayo del año pasado iniciamos con esta nueva aventura digital, para mí especialmente grata por todo lo que he aprendido.
Al tener experiencia docente con jóvenes de la UNAM sabía que las clases sincrónicas representan varias dificultades, desde el acceso a los equipos hasta la conexión de internet. Existen variables ajenas a lxs estudiantes que en ocasiones impiden que las sesiones sean accesibles. Con esta antesala me esperaba una respuesta similar, pero cuál fue mi sorpresa al comprobar que para mis viejitxs aprender a usar estas plataformas fue un acceso afectivo y no sólo escolar. Poder ver y escuchar a sus compañerxs constituía una manera de sentirse acompañadxs, de escapar de casa por un momento.
Si en las primeras sesiones la pelea con los micrófonos era constante, semana a semana hubo un mejor dominio de las características de la plataforma, en ocasiones, facilitado por el apoyo de hijos y nietos que llegaban a aparecer en cámara indicando a sus familiares cómo resolver un imprevisto. Las sesiones se sucedieron durante todo el año con ánimo y buen índice de asistencia lo que indicaba que aún con las dificultades, prácticamente, el 100% de mis estudiantes se familiarizó con las aplicaciones y participó con animosidad. Asomarme a sus hogares desde la computadora me dejaba verles preparadxs para su clase, bien vestidxs y atentxs. Su interés en cada sesión vía remota me inyectaba energía para preparar los próximos contenidos y perfilarlos hacia sus intereses, siempre con el propósito de despertar otras inquietudes que nos mantuvieran ávidxs de saber.
De mis viejitxs aprendí que nunca es tarde para ampliar nuestros marcos mentales y ajustarnos a las necesidades que se presenten, que a pesar de las dificultades tecnológicas, de salud física o mental, la actitud que demostremos ante las circunstancias dice mucho de nuestra capacidad de resiliencia, ésta es una estrategia personal para sortear dificultades, pero también tiene nexos con nuestro entorno, con la sociedad a la que pertenecemos, por lo que entrar en contacto nuevamente, aunque fuera mediante los portales de internet, nos fortaleció e hizo más empáticos al reconocer que todxs estábamos viviendo situaciones extraordinarias, preocupantes y de incertidumbre.
Aunque soy su profesora, en retrospectiva, pienso que ellxs me enseñaron más a mí, porque nunca se rindieron y a pesar de estar lejos construimos un vínculo de cariño basado en su respuesta confiada a mis ideas. Cada dinámica se enriquecía con sus experiencias, de éstas rescato la entereza con la que seguimos cultivando saberes en este arranque de 2021.
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Semblanza de la autora:
Ana Laura Torres Hernández estudia el Doctorado en Artes (INBAL) y es maestra en Historia del Arte (Estudios Curatoriales) por la UNAM, cursó la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Como curadora participó en la exposición: La ciudad está allá afuera. Demolición, Ocupación, Utopía, exhibida en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco del 26 de noviembre 2016 al 2 de abril 2017 y en el Museo de Arte de Sinaloa de mayo a agosto de 2017. En la UNAM es profesora de la asignatura “Patrimonio, museos y divulgación del arte”, en el Colegio de Historia, FFyL, así como del “Seminario de Arte Moderno” y “Métodos de análisis de la obra de arte” en la Facultad de Artes y Diseño. También imparte cursos independientes de Lengua y cultura italiana e Historia del Arte, dirigidos para adultos mayores.
Si eres feminista y no plantas cara a quienes en nombre de este movimiento político violentan a personas trans y no binarias, temo decirte que se llama complicidad. Del mismo modo en que hablamos del pacto patriarcal para denunciar la complicidad entre hombres, así como su silencio o pasividad ante los actos misóginos de sus congéneres, podemos y debemos hablar también de aquellas mujeres cisgénero feministas que deciden pasar de largo los actos transfóbicos de sus presuntas compañeras de lucha.
Qué tan lejos hemos dejado avanzar la transfobia en México que ahora se convoca a “marchas feministas” ya no para luchar a favor de los derechos de las mujeres, sino para impedir que las poblaciones trans accedan a ellos. Esto es precisamente lo que está ocurriendo en lugares como Puebla, donde un colectivo de feministas radicales ha tomado como su principal objetivo impedir que se apruebe la Ley Agnes, una iniciativa con la que las personas trans podrían ver reconocida su identidad sexogenérica mediante un trámite administrativo. En el Estado de México ocurre algo similar, pues otro colectivo ha hecho un llamado para que la marcha del 8 de marzo sea “contra el borrado de las mujeres”.
Marcha organizada en nombre del feminismo contra los derechos de las personas trans.
¿A qué se refiere este presunto borrado de mujeres?, ¿cuáles mujeres?, ¿blancas, racializadas, pobres, trabajadoras sexuales, trans…?, ¿cómo podría borrarse a más de la mitad de la población mundial? Bien, pues del mismo modo en que construcciones discursivas como “ideología de género” o “lobby gay” llegaron con fuerza desde los sectores más conservadores de la sociedad para reprimir a la diversidad sexogenérica, ahora nos enfrentamos al presunto “borrado de mujeres”, una idea que (aparentemente) no es impulsada ni por la iglesia ni por la ultraderecha, sino por voces feministas de periodistas, escritoras e intelectuales, tales como la ex diputada del partido español PSOE Ángeles Álvarez, la antropóloga y académica mexicana Marcela Lagarde o la creadora de Harry Potter, J.K. Rowling.
La lucha contra el “borrado de mujeres” se ha erigido para impedir que en países como España, Reino Unido (y ahora México) entren en vigor leyes que permitan el reconocimiento de las identidades sexogenéricas de las personas trans y no binarias mediante trámites administrativos y ya no a través de juicios o certificaciones de género, para las que se necesitan acompañamientos psicológicos o psiquiátricos, así como tratamientos hormonales, los cuales han contribuido históricamente con la patologización de las personas trans.
En España, por ejemplo, Ángeles Álvarez y el sector transexcluyente del feminismo español, consideran que de aprobarse la Ley Trans, ésta pondría en peligro la representación de las mujeres –de nuevo: ¿qué mujeres?– en los distintos ámbitos de la vida pública como la política, deportes, espectáculos, etcétera. El argumento de Álvarez se desbarata cuando constatamos en las estadísticas que las poblaciones trans somos minoría en el mundo, y sin embargo con un alto índice de crímenes de odio en nuestra contra, una alta tasa de suicidios y una esperanza de vida reducida. En contraste, son contados los casos de personas trans en las esferas antes descritas, y aún así se emplean de forma sensacionalista, particularmente en el mundo de los deportes, para acusar que su presencia pone en peligro la posibilidad de victoria de las “mujeres biológicas” (sic).
Me parece increíble que en pleno 2021, luego de décadas y décadas de feminismos y estudios de género, frases como “mujeres biológicas” y “hombres biológicos” (sic) sigan siendo empleadas como argumentos para descartar la legitimidad de las identidades trans y para enarbolar abiertamente una lucha en contra de nuestros derechos más básicos: identidad, libre desarrollo de la personalidad, a la no discriminación, acceso a la educación y a un trabajo digno.
Y es que más que estar en contra del “borrado de las mujeres”, las voces transexcluyentes están en contra de la categoría género y a favor de la reivindicación de la realidad material del sexo como factor único y decisivo para determinar quién sí y quién no es mujer; se trata, pues, de una postura esencialista contra la que, de hecho, el feminismo lleva años luchando. Consideran, además, que de su realidad sexuada deriva una “opresión primaria”, con lo que universalizan las experiencias de todas las mujeres y dejan de lado aspectos de la identidad como raza, clase u orientación sexual, que en el caso de algunas mujeres se trata del factor principal de la opresión en que viven.
“Hay mujeres que son negras, mujeres que son lesbianas, mujeres que son trans y mujeres pobres. No sólo sufren discriminación por ser mujeres, sino por su raza, su género o su situación socioeconómica (…) El feminismo está en contra de la opresión de género y la explotación, si hay mujeres afectadas por el racismo o por la homofobia o por la transfobia, luchar contra eso es parte de la liberación”, señala Reni Eddo-Lodge, feminista y periodista británica.
Es debido a la particularidad de nuestras realidades y las distintas violencias que nos atraviesan, que me parece necesario ser sincera y señalar que en esta ocasión hablo de lo peligroso que es el discurso transexcluyente para las mujeres trans; sin embargo, me gustaría subrayar que éste atenta también contra otras posibilidades de vida: hombres trans, por ejemplo, a quienes llaman “hermanas” si deciden detransicionar, o traidorAs y “lesbofóbicas” si deciden mantenerse firmes en su transición de género. Basta con ver la violencia con que se lanzan contra hombres trans que, en tanto tienen también la capacidad de gestar, han acudido a marchas a favor de la despenalización del aborto:
tal como decia laurel, las personas trans apoyan la despenalizacion del aborto, pero la reaccion de muchas separatistas es esta
— Susana Putería: BarebacKeisha López (@ElSimioArcoiris) January 1, 2021
Como señalan Gracia Trujillo y Moira Pérez, “con frecuencia se resalta del feminismo TERF su oposición a incorporar a las mujeres trans dentro del movimiento de mujeres (o del colectivo mismo). Sin embargo, se trata en realidad de un feminismo excluyente en términos amplios, que se opone, desde el privilegio, a distintas formas de autonomía decisional, autonomía corporal, al derecho a la identidad, al derecho a una vida libre de violencia… El movimiento feminista excluyente es contrario a muchas formas de existencia: no solo de todo el espectro de personas trans y no binarias, sino también de las trabajadoras y trabajadores sexuales o de cualquier persona que recurra a la gestación por sustitución, entre otros. En el caso de estos dos últimos, el trabajo sexual y la gestación por sustitución se entienden en todos los casos como violencias contra las mujeres. Este análisis no se ajusta a la realidad, obtura el avance de derechos para las personas directamente involucradas en estas prácticas y las sitúa en posiciones de víctimas pasivas sin, por otra parte, escucharlas”.
El peligro de este discurso no radica únicamente en su lucha por restringir derechos, sino también en su función como caldo de cultivo para reforzar estigmas y prejuicios en contra de nuestra comunidad. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso reciente de las pintas que manifestantes transfóbicas realizaron para posicionarse en contra de la Ley de Identidad de Género y que, sin embargo, fueron atribuidas por medios locales a personas trans. Al final del día la construcción discursiva y mediática que se hace de nuestras identidades, que nos asocia con lo anormal, lo fuera de lugar, lo iracundo, alimenta también los crímenes de odio en nuestra contra, particularmente los transfeminicidios.
Pintas de feministas transfóbicas, atribuidas por medios locales a activistas trans
En el contexto actual, no suscribir el discurso transfóbico o desmarcarse de él no es suficiente: también hay que posicionarse en su contra. Por ello aplaudo a la colectiva Dignas Hijas, que desde agosto del año pasado y luego de visualizar la forma en que el feminismo está siendo instrumentalizado con fines transfóbicos lanzaron la iniciativa #NoEnNuestroNombre para subrayar que “los derechos de las personas trans son derechos humanos, no una amenaza”.
Mujeres feministas cis nos pronunciamos en apoyo a las identidades trans, en particular a nuestras compañeras trans, y decimos #NoEnNuestroNombre ante discursos transantagonistas que se dicen feministas.
— Colectiva Dignas Hijas ☂️ (@DignasHijas) August 6, 2020
Queridas aliadas, queridas feministas cisgénero, si desean identificar cuál es el caballo de Troya en su movimiento, les invito a analizar qué discurso se aproxima más al de la ultraderecha. ¿Es acaso el que lucha por los derechos y digna existencia de las personas trans o el de sus “hermanas” abolicionistas, que ven un peligro en la otredad? No nos equivoquemos, que se frenen las leyes que permiten el reconocimiento de las identidades sexogenéricas no va a lograr que haya menos personas trans, sólo repercute en que nuestras vidas sean más difíciles y tengamos un acceso limitado a nuestros derechos.
En este momento la avanzada va contra personas trans y trabajadoras sexuales, pero de continuar con la tibieza, la factura también les alcanzará a ustedes. No al pacto (cis)patriarcal.
**Un abrazo y mi solidaridad con Siobhan Guerrero y Ophelia Pastrana, cuyo nombre e imagen se ha empleado para denostar a la comunidad transgénero cuando figuras como ellas ponen en alto nuestras identidades a la vez que dedican su vida por la defensa y conquistar de nuestros derechos.
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Este texto, que forma parte de mi blog #SerEsResistir, se publicó originalmente en otro medio.
Láurel Miranda es una mujer trans, periodista, licenciada en Ciencias de la comunicación y egresada en Historia del arte por la UNAM. Se desempeña en el área digital de Grupo MILENIO como SEO manager; es profesora de periodismo multimedia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y de Marketing Digital en la Universidad de la Comunicación. Ama a su familia, su gato y el chocolate caliente.