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Señorita Lisístrata

Señorita Lisistrata

AUTOR: Enrique Olmos de Ita

DIRECTOR: Rodolfo Guillén

REPARTO: Nadia Hernández

Domingos, 18:00, $180

Inspirada en la obra de Aristófanes y las huelgas de piernas cerradas de la actualidad (Liberia 2003, Barbacoas, Colombia, 2011, Togo, 2012, entre otras), narra la historia de una contemporánea Lisístrata, que es reina de belleza en un México como lo conocemos actualmente: violento y misógino.

   Casada con un narco, la reina de belleza se propone lograr “la paz mundial” incitando a las mujeres a la abstinencia sexual, para castigar de esta manera a los rudos hombres que dominan el mundo, mostrando así a una joven naive, con buenas intenciones pero en un contexto que deja mucho que desear para lograr su objetivo.

   La obra se mueve entre el drama y la comedia, dejando un sesgo de incertidumbre sobre el mensaje final que se quiere transmitir. Nadia Fernández hace una excelente representación un tanto opacada por el papel que la mujer adquiere en esta puesta en escena.

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De realidades creadas y ficciones normalizadas: el comic Suicide Girls.

 

por Alejandra Collado 

A la figura del ciborg la tenemos identificada con la aleación permanente o semi-permanente de metales, cables y fármacos alojados en los cuerpos biológicos que somos y que portamos, cuestión que no carece de coherencia en una época en las que las tecnologías se han convertido ya en extensiones nuestras. Tod@s somos ciborgs. Pero no somos ciborgs únicamente porque nuestras prácticas subjetivas están impregnadas de tecnologías genéricas o porque nos comunicamos con cada vez más frecuencia sólo a través de interfaces. Somos ciborgs porque nuestra percepción, nuestra emoción, nuestra sexualidad, subjetividad, identidad, naturaleza y construcción ya no es puramente humana, genérica, real o ficcional, sino una mezcla continua de todas estas. ¿Y qué son las Suicide Girls (SG) sino una combinación de todo esto? ¿Y qué son todas sus creaciones1 sino unas crías bastardas procreadas por la cultura dominante y por la cultura de oposición en una noche de borrachera?

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El sitio suicidegirls.com hace su aparición en la web en 2001, con sede física en Portland Oregon, (después L.A., lugar en el que permanecen hasta hoy) bajo la batuta y dirección de Missy Suicide. Su idea, aparentemente, era la de abrir un espacio de expresión en la red a mujeres diferentes, “alternativas”, con nacionalidades, prácticas y corporalidades diversas; las transgresoras, las que no tenían lugar en la contracultura, ni en el mainstream… Unas ciborgs en permanente construcción: mutaciones de la época, excéntricas, performativas o suicidas sociales2 (aunque en estos tiempos, el suicidio social bien puede ser una estrategia para la supervivencia), las SG proyectan sus cuerpos como territorios políticos que las definen, y sin embargo, no dejan de confundirse en la trama del consumo, los estereotipos y la estructura casi imperial del sitio SG. Así, como en todo imperio, los productos de la industria cultural, jamás una industria ligera, diría Mattelart, se convierten no sólo en el medio, sino también en la finalidad última, la estrategia maestra para el sentimiento de comunidad y pertenencia.

El cómic Suicide Girls se desarrolla en un futuro imaginado en el que el mundo está dominado por una organización que lleva por nombre Way Of Life (WOL). Dicha organización controla los pensamientos, actos y modos de vida de las personas bajo argumentos religiosos basados en las dicotomías bueno-malo, correcto-incorrecto, cielo-infierno, superior-inferior. Dentro de esta sociedad distópica, cualquier persona que excede los límites de los márgenes impuestos de pensamiento, comportamiento e incluso imagen, es “neutralizado” o desaparecido por esta organización.

La neutralización consiste en intervenir sus mentes mediante un software que controla todas sus acciones, opiniones, borra sus recuerdos, y que incluso sirve como localizador de otras personas “rebeldes” que deben ser “puestas en su lugar”, mismas que, si no se redimen después de ser encarceladas en la prisión de WOL, serán intervenidas por el ya mencionado proceso de intervención mental en el buscan borrar la identidad y generar una nueva, más correcta. El líder de la organización, además, es un misógino que repite constantemente que las mujeres debemos comprender nuestra función y nuestro lugar en la sociedad, razón por la que odia especialmente a las SG.

Las protagonistas de este cómic, las SG por supuesto, son un grupo de chicas duras, sensuales, y tatuadas, que por alguna razón pasan la mayor parte del tiempo desnudas, y que cuentan cada una con habilidades diferentes que buscan ayudar a la liberación de las mentes del WOL. Frank es una excelente peleadora y busca salvar a su novia que, según sus sospechas, fue secuestrada por la misma organización; Porter es una hacker experta en sistemas de información y aficionada a los juegos de video, al igual que Cassius, quien es también es una hábil tiradora; Kim, especialista y aficionada a los explosivos; Wheeler, amante de los autos y la velocidad, y conductora oficial en las misiones SG; y Sana, la seductora líder que también busca salvar a su hermana secuestrada por WOL.

¿Contra quienes luchan las SG del cómic? Contra un clérigo, un empresario poderoso y hombres máquinas que buscan destruirlas, borrarles la mente y convertirlas en mujeres correctas y “bien portadas”. Su lucha también consiste en liberar a aquellas cuyas mentes ya fueron borradas y reprogramadas por el ingeniero en sistemas de WOL, entre ellas, la novia de Frank y hermana de Sana.

Además de esta trama dividida en cuatro tomos, cada número del comic SG (del 1 al 3) contiene un mini-comic que presenta a las SG luchan contra la opresión en diferentes historias: Una SG salvando a una mujer condenada a la hoguera en Salem; una súperSG setentera redimiendo a una secretaria alemana de su monotonía diaria y, por último, una pirata SG liberando a un grupo de esclavas y adueñándose, junto con ellas del barco que las tenía esclavizadas.

El comic plantea a la comunidad SG como la liberación a la opresión sexista, religiosa y normativa, regida por la heteronormatividad y la dominación del patriarcado. Todas sus personalidades reflejan poder al controlar ámbitos considerados históricamente como masculinos: la batalla, los autos, la guerra, la estrategia, los sistemas y hasta los videojuegos. Claro, ninguna de ellas pierde el toque femenino, ni la silueta de su cintura, y un enorme par de senos que las definen como mujeres.

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Entre las protagonistas podemos observar relaciones únicamente de amistad, hermandad, familiaridad, y un amor lesbiano. Las relaciones con los hombres son de enemistad, o de dominación de ellas hacia ellos. Ellas tienen el control. Luchan contra la institución, la norma, y contra la máquina que intenta, en manos de un hombre, penetrar en su cerebro y hacerles olvidar todo lo que son borrar su identidad y crearles una nueva, aquella que hará el mundo funcionar como debe. Así que el hombre máquina representa aquí la dominación y el peligro de internalización de las identidades que tratan de imponer.

Ellas son las triunfadoras. Juntas logran vencer a la organización, de la que descubren que el dirigente era un ciborg que despreciaba a la humanidad, y por otro lado, encuentran que una de ellas era una soldado ciborg enviada por el WOL para rastrearlas. Sin embargo, ésta logra trascender los fines para los que fue creada y rebelándose a los mismos, se une a la causa SG.

La historia de este comic puede parecer muy actual y libertadora viniendo de un sitio SG, eso, si nos olvidáramos de que no es más que material publicitario para el sitio que busca vender una forma de ser, vestir y actuar, sin embargo, debemos reconocerle las representaciones femeninas que nos muestra (al menos es posible encontrarnos en algunas de ellas), aunque no logran desechar el estereotipo del cuerpo-objeto de deseo para la mirada masculina. Alcanzo a vislumbrar al menos cuatro tipos de ciborgs en esta narrativa:

SG-04-pg-022-11) Ciborg de la ciencia ficción. El que todos conocimos en Terminator, RoboCop, y muchas otras más. Aleación de human@-máquina, que en este sentido apunta al objetivo de dominar a la humanidad (o salvarla) a través de sus habilidades superiores devenidas de su unión con la máquina.

2) Ciborg tecnológico. El que casi tod@s somos: obsesión tecnológica; extensión del cuerpo, casi alma es lo que son ahora las redes sociales, el teléfono celular y un sinfín de aparatos sin los que ya no podemos imaginarnos. Un ejemplo de este tipo de ciborg en el comic, es Porter, obsesionada con la tecnología y lo videojuegos, que no puede dejar de publicar a cada momento en su blog cómo se está sintiendo anímicamente.

3) Ciborg absorbido. Otra clasificación en la que la mayoría de nosotr@s estamos inmers@s: medicamentos, vitaminas, sustancias, vacunas. La industria farmacéutica habita nuestros cuerpos. En la narrativa del comic referido, las SG que no pueden ser controladas son sometidas a través de medicamentos que adormecen su sistema nervioso, para después ser suspendidas en cápsulas llenas de una sustancia que las debilita y las imposibilita a defenderse y huir.

4) Ciborg mutante. En el plano meramente filosófico y metafórico, mestiz@s cibernéticos, sujetos múltiples con más de una visión. Seres inacabados, contradictori@s y en construcción, monstruos de subjetividades mutables y mutantes, organismo y máquina fusionados, con todo y cables, y terminaciones nerviosas. El otro ciborg que tenemos encarnado.

Tod@s somos ciborgs mutantes, aunque nos parezca que eso desaparece a la humanidad y Haraway haya desintegrado en él al género. No me siento menos humana, y no me siento menos mujer por ser una ciborg. Mis marcas de género no se borran por mi aleación con la máquina-industria-tecnología-ficción. El ciborg es real y ficticio al mismo tiempo, capaz también de incidir en otros cuerpos, con los márgenes borrados y a la vez encarnados. ¿Qué tanto y cuáles de estos ciborgs traemos encarnados, por el momento, en la piel?3

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1 Con creaciones me refiero a sus productos culturales: la película Suicide Girls must to die, unos cuantos videos promocionales, un blog en línea, un show de burlesque en vivo, programa de radio, y su comic homónimo del 2011, protagonista de este breve texto.

2 El suicidio social refiere a “asesinar” la parte mainstream que vive dentro de nosotros, según en palabras de la propia Missy SG, renunciar a las convenciones sociales impuestas por la sociedad y aceptar desaparecer para ésta. Es el precio que se tiene que pagar por ser un@ mism@.

3 Se me vienen a la mente otras posibles categorías de ciborg como el biónico y el estilizado. Estudiándolo más a profundidad saldrían nuevas categorías y subcategorías.

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Referencias bibliográficas:

-Haraway, Donna J.(1991), Ciencia, ciborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Madrid, Universidad de Valencia, 431 pp.

-hooks b., Brah A.; Sandoval, C.; Anzaldúa, G. (2004) Otras inapropiables, Feminismos desde las fronteras, Madrid, Traficantes de sueños, 184 pp.

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Ale-1Alejandra Collado Comunico-loca, poeta, narradora, libre y loca. Abyecta por naturaleza, agnóstica (excepto cuando se habla de diosas) y riot por convicción; con serias debilidades por las cosas enfermas, proscritas y rotas. Promotora cultural underground, maestrante en Estudios de la Mujer, ciborg y varias anormalidades más…

 

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Tetsuo, the iron Man

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Por Amado Cabrales

El dilema humano de la total sujeción del ser a las prótesis tecnológicas que suponían la extensión de su facultades sensibles y potencias físicas, no podía ser narrado de mejor manera que por un japonés. Shinya Tsukamoto, ciudadano de un país y, sobre todo, de una ciudad -Tokio-, en total sincretismo entre tradición y tecnología, es el artífice de esta pesadilla tecnológica.

Tetsuo, the iroman (1988) es un filme de horror y de venganza que, a partir de la fragmentación de la narrativa a lo largo de la película y con movimientos rápidos de cámara, nos sumerge en un filme que bien pudo ser un VHS encontrado entre escombros de cables y silicio.

El ritmo de Tetsuo es sumamente acelerado; en sus 67 minutos los cortes de cámara son innumerables, las secuencias de stop motion y los efectos especiales llenos de sangre y cables son magníficos, mas caen en lo artesanal bajo los estándares actuales. No obstante, su vigencia temática y su valor como obra experimental son innegables.

Su estética es la de un video casero con estática. Lo que pareciera la superposición de otras escenas, son las pesadillas del Salary man que se va transformando en un ser mitad metal mitad carne, tras ser infectado en el metro por una mujer con un brazo deforme lleno de cables y pus. Lo que en apariencia es en primera instancia incidental, en realidad es la venganza de The Metal Fetishist, tras ser atropellado por el Salary man, quien trató con descuido su lacerado cuerpo.

El miedo que crea al Frankenstein de metal de Tetsuo es el fundado a partir de la imposibilidad de controlar aquello que nos fascina y seduce, aquello que en lugar de causar bienestar nos domina y transforma irreversiblemente: la maquinización de la cultura y la dominación de lo tecnológico en todos los aspectos de la vida humana. Este monstruo tecnológico surge en una etapa muy temprana de la era tecnológica, pero como toda ficción visionaria, adelanta lo que puede llegar a ser el terror del dominio tecnológico.

Un sueño. Sumisión fálica, tecnológica demoniaca y seductora a manos de la pareja del salary man, la cual lo sodomiza con un tubo flexible, cuestión que se invierte al despertar, pues entre las nuevas partes tecnologías del salary se encuentra una especie de taladro de punta afilada, justo en su pelvis: un pene de metal asesino. Pasaje por demás ambiguo en la historia si no fuese porque al final (así es, spoiler incluido) salary vence a Fetishist con su pene-taladro, justo antes de ser absorbido por el metal, lo que deriva en una fusión de los contrarios y una escena un tanto homoerótica en donde hacen las paces.

Esto aventura a pensar que el verdadero miedo radica no en el domino de la vida física de los seres humanos, sino en la transformación y sujeción de las relaciones afectivas por medio del metal. “Convirtamos con nuestro amor, todo el mundo en metal” pregona el ente de dos cabezas. Esto, entra en la visión ciberpunk del futuro, en la que la tecnología, en lugar de mejorar a la humanidad la degrada (pensemos en Videodrome (1983), Existenz (1999) de Cronenberg, incluso en Crash (1996), del mismo director y en Nirvana, de Gabriele Salvatores. Todas películas deliciosas que problematizan este conflicto.

Para entender tal panorama, debemos volver en el tiempo y pensar en la creación del primer elemento mecánico y tecnológico semejante a nuestros sentidos y con el cual la comunicación como es ahora sería incomprensible: el ojo máquina que es la cámara y por consecuencia y evolución de la misma, el cine, espacio de nuestra imaginación. Ahora pensemos en todas las formas de extensión virtual de nuestras relaciones y sensibilidades y nos encontramos en la posibilidad de entender tal miedo y dominio. Bienvenidos a los albores del ciborg, cabe en cada uno tener control o ser parte de la pesadilla.

 

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El chip del conejo de haluro de plata. Cineciborg

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Por Magalli Salazar

En esta sección cinéfila será bueno aclarar una pequeña pero notable diferencia: el concepto de ciborg es muy diferente al de androide. Los primeros son aquellos humanos que han sido “intervenidos o reconstruidos” con partes bio-tecnológicas, tecnológicas o prótesis mecánicas, ya sea para prolongar su vida o mejorar alguna condición física deficiente, o dotarlos de “poderes” y habilidades/funciones que a no ser por esos artefactos, no tendrían. De modo que la ciborg construcción podemos verla, por ejemplo en el caballero Jedi, Anakin Skywalker quien fuera seducido por el lado oscuro de la fuerza, blablá… y se convirtiera en el malvado Darth Vader, (La guerra de la Galaxias, dir.George Lucas, 1977); el oficial de policía rehabilitado Alex J. Murphy en Robocop, (dir. Paul Verhoeven,1987); el científico Otto Octavius, transformado en el Doctor Octopus en Spider-Man2 (dir. Sam Raimi, 2004); o, el empresario en armamento militar, luego redimido, Tony Stark de Iron Man, (dir. Jon Favreau, 2008)

    Del otro lado del espectro se encuentran los robots que son fabricados para imitar las cualidades humanas, como el tener voz, memoria o voluntad, hasta aquellos que literalmente son casi humanos: el robot computadora HAL9000 de 2001. Odisea del espacio (dir. Stanley Kubrik, 1968); los robots humanoides: el caballero negro y el pistolero del parque de diversiones del futuro de Westworld, (dir.Michael Crichton,1973); el robot antropomorfo C3PO, en la saga de La guerra de la Galaxias, (dir. George Lucas, 1977); el robot T-800 modelo Cyberdyne101 deTerminator, (dir. Chris Cameron, 1984); o el niño robot David en la película Inteligencia artificial (dir. Steven Spielberg, 2001), etc.

CiborgsvsAndroides en la vida contemporánea.

    Dentro de la estética post-humana el mundo tecnológico es indisociable de lo humano porque se ha estrechado esa delgada la línea que separa el desarrollo del pensamiento, la comprensión de las emociones y la corporalidad, etc., así como de la percepción del yo y del otro, -lo virtualizado en la pantalla ha sido reconfigurado en el #, el @, o el avatar, etc.

    Nuestras sociedades sobreviven, hasta cierto punto, lo biológico, ya que prescindimos de los artefactos tecnológicos y electrónico-mecánicos para casi todo. ¿Qué sería de la raza humana sin computadoras o microprocesadores, sin equipo de telecomunicaciones, sin sonares, endoscopios, impresoras, marcapasos o equipos para recuperar la audición?

    La filosofía transhumanista también plantea el reencuentro de esa otra parte posible a través de la tecnología electrónica, mecánica, digital. Un replantearse el uso político, alterno y hasta experimental de lo electrobiológico, lo sintético y lo geek en función de suplir o mejorar las funciones “naturales” para transformar incansablemente nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos. De la música electrónica a una conversación con Stephen Hawkins conectadas por un satélite orbitando para la transmisión de nuestro nutrido universo binario.

    De manera breve revisemos una interesante pieza cyborg del artista australiano Stelarc, Stelios Arcadiou (1946). Este artista del performance ha intervenido su cuerpo con partes biónicas e implantes como apología del cuerpo robotizado. Más que como una forma de reemplazo orgánico, como una extensión del propio cuerpo. En una entrevista realizada por Jens Hausser (sk-Interfaces. Liverpool University Press, 2008), este artista transhumano describe el largo proceso de implantación de una oreja funcional en la pieza titulada “oreja en el brazo”. Él relata las complicaciones médicas de “esculpir el cuerpo quirúrgicamente”, ya que se tuvo que remover la oreja de material sintético a la parte interna del antebrazo para después colocarle un micrófono y, que éste comenzara el procedimiento de “registrar sonidos”. La ingeniería genética, la nano tecnología y las prótesis biocompatibles se reúnen en esta pieza de bioarte por el “deseo de deconstruir nuestra arquitectura evolutiva e integrar la electrónica microminiaturizada al interior del cuerpo” (Stelarc).

    Un caso aparte es de Neil Harbisson, quien naciera con acromatopsia, es decir, la incapacidad de ver el color. Por ello en el año 2003 construyó el eyeborg, que es una diadema integrada a su cráneo que le permite “escuchar” los colores.

    No menos interesante y dentro de la corriente del pensamiento cyberfeminista podemos situar a Donna Haraway quien es autora del Manifiesto Cyborg (1984). En su texto reflexiona sobre el género y la máquina y la disolución de los territorios que han sido atribuidos a ambos. Así mismo, radicaliza los conceptos de organismo cibernético, híbrido y criatura, y pone en cuestión la relación entre lo real y la ficción. Su sitio web: http://people.ucsc.edu/~haraway/.

    Finalmente, demos un vistazo a los androides que poblarán en un futuro muy cercano parte de nuestro mundo cuyo creador es el Dr. Ishiguro Hiroshi de la Universidad de Osaka, Japón. Él desarrolla un intenso y revolucionario trabajo de ingeniería, mecánica y robótica con varios modelos: el primero del que hablaremos es el telenoidR1. Un robot humanoide minimalista de 80 cms. de alto que pesa 5 kg. Utiliza nueve sistemas para mover los ojos, boca, cabeza y extremidades rudimentarias. El prototipo está recubierto de silicón para dar la apariencia de piel. Este robot teleoperado está siendo empleado por el momento para dar clases de idiomas. Quizá los siguientes desarrollos de androides son los más extremos: los robots antropomorfos Geminoid F y Geminoid HI-1, que hacia el año 2001 se les anexara a la serie el Geminoid DK como parte de la colaboración en el proyecto del Profesor Henrik Scharfe de la Universidad de Aalborg en Dinamarca. Estos androides son casi idénticos a sus creadores. En una reunión de exhibición organizada en el año 2011, se argumentó que un objetivo alcanzado en la construcción de estos modelos, fue la gesticulación suave y su apariencia muy cercana a los humanos, entre otras cosas.

    De hecho la androide femenina de la serie, Geminoid F, debutó como actriz en el teatro de Tokyo, en la obra Farewell en 2010.

    Un motivo de peso para que en el país asiático se trabaje arduamente en el desarrollo de robots es debido a que la sociedad japonesa en las próximas décadas verá reducida drásticamente su población de habitantes jóvenes, y, aquellos que en el futuro sean ancianos, discapacitados o que vivan solos, podrán tener compañía y asistencia. Esto es real, y frente a la creciente integración masiva e irreversible de los elementos tecnológicos a nuestras actividades, cabe preguntar si tiene algún sentido la argumentación distópica de la denominada cultura cyberpunk, cuya novela representativa es Un mundo feliz, de Aldous Huxley (1932).

    Por lo pronto, recomendamos algunas cintas relacionadas con este género: Metrópolis (dir. Fritz Lang, 1927), de la novela homónima de Thea von Harbou (1926); Blade Runner (Ridley Scott, 1982); Akira (dir.Katsuhiro Ohtomo, 1988); El Quinto Elemento(dir. Luc Besson, 1997); Brazil y Doce monos(dir. Terry Gillian, 1985 y 1995); Videodromme y eXistenZ (dir. David Cronenberg, 1983 y 1999);Matrix (dir. Hnos. Lana y Andy Wachowski, 1999)…

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SALCON | Magalli Salazar_ Junio 2014

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Maga150pxMagalli Salazar/SALCON. Artista mexicana. He realizado arte público en la Ciudad de México. Actualmente trabajo en un proyecto de arte y educación. También he colaborado en varias publicaciones.
www.artepublicomx.com

http://elparpadodeceluloide.wordpress.com/about/

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Reseña del webcómic «I think you´re sauceome»

por Pola RG

    Detrás de un diario ilustrado (que además se publica a la vista de quien quiera y tenga la paciencia de revisarlo) siempre hay un subtexto de lo personal que me fascina, y el caso de Sarah Becan (ilustradora que vive en Chicago) y su “I think you’re sauceome” no es diferente al del resto de artistxs que hacen lo propio. Empezó a publicarlo en marzo del 2010 y actualmente ha tomado un giro, no inesperado, pero sí muy agradable.

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Las ilustraciones no son demasiado complicadas aunque sí muy coloridas. Al principio, su diario hablaba sobre la manera de mantenerse en forma y controlar lo que comía, pero eso y la interacción con las personas que visitaban su blog dieron pie a preguntas más profundas acerca de la relación con su cuerpo.

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    Me parece curioso enterarme tan tarde que “los diarios de dieta” son al parecer algo más o menos común (se me viene a la mente Ana Casas). Quizás -ya que los problemas de autoestima e imagen van pegados a una terrible sensación de no tener control y por lo tanto uno empieza a anotar y revisar todo-, es mas fácil analizar la situación a través de la producción de otra imagen, una que finalmente nos muestra más de lo que se planeaba al final. O quizá sea de lo más normal que una ilustradora dibuje y una fotógrafa se tome fotos para revisar/analizar esa cosa llamada cuerpo.

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    La aceptación es un proceso que toma tiempo y Becan demuestra que ese camino está plagado de baches llenos de lágrimas y autoestima. Actualmente parece haber hecho las paces con ella misma y con la comida, por lo tanto la página nos presenta más ilustraciones con colores deliciosos de recetas y platillos, donde se nota el cariño por ambas cosas: las ilustraciones bonitas y la comida sabrosa.

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El humor de Becan es muy suavecito y a veces algo ñoño; se burla cariñosamente de cosas que a nadie ofenden sinceramente ya que en realidad el enfrentamiento directo no es uno de sus objetivos.

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Porque a veces se necesitan colores pastel y frases cursis para recordar que todos somos salsabrosxs.[1]

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[1]     Todas las imágenes pertenecen a Sarah Becan, queda estrictamente prohibida su reproducción sin el consentimiento de la artista.

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La cotidianidad de la violencia contra las mujeres

Por Yuli Rodríguez

“Señorita Extraviada” de Lourdes Portillo

9 de mayo de 2014

En el año 2000, Lourdes Portillo nos obsequió este relato cinematográfico en el que, por primera vez, se le dio rostro y voz a las víctimas de feminicidio en Cd. Juárez. Se empezó a utilizar esta palabra para nombrar un problema social gravísimo que comenzó a suscitarse de forma alarmante hace ya algunas décadas y, para tristeza de todos, en la actualidad lejos de disminuir ha seguido aumentando y haciéndose presente no sólo en aquella ciudad norteña, sino en el resto de nuestro país.

    El pasado 9 de mayo, un día antes de la gran celebración anual con motivo de las madres, el Colectivo Habitajes, en coordinación con la Embajada de Estados Unidos y el Centro de Estudios Cinematográficos, organizaron una proyección de Señorita Extraviada, con la presencia de su realizadora y acompañada de una comitiva de mujeres de diferentes formaciones integrada por la periodista Mariana Berlanga, la antropóloga Abeyamí Ortega, la documentalista Amaranta Díaz y la abogada especialista en derechos humanos Andrea Medina para reflexionar en torno al tema de la película.

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Vine a Ciudad Juárez para ser testigo del silencio y el misterio que rodea las muertes de cientos de mujeres”

Lourdes Portillo, “ Señorita Extraviada” –

    Lourdes Portillo es una documentalista chicana, nacida en México pero criada en el país vecino del norte, una de las directoras que nos transmite a través de su obra el compromiso que tiene con las temáticas que aborda. Más allá de simplemente acercarse a los protagonistas de sus documentales para contarnos una historia, podemos ver el grado de compenetración que tienen realizadora y personajes, de modo que es casi palpable el profundo respeto y empatía que Lourdes tiene con sus entrevistados.

    Al final de la película, Amaranta Díaz nos regaló un excelente análisis para hacer honor a la maestría con la que Lourdes Portillo hace uso del lenguaje cinematográfico. Está compuesta de principio a fin como un réquiem dedicado a las mujeres asesinadas y sus familias. La música juega un papel fundamental en la experiencia estética que el espectador va a tener aunada al tema principal, las metáforas visuales hacen referencia a los pies, a los zapatos, el camino recorrido y los objetos encontrados, el cuerpo como un territorio y el documental como una herramienta de sanación.

Las imágenes de la violencia nos dejan en la inmovilidad”

Mariana Berlanga –

    El filme, estrenado hace más de 10 años, constituye una investigación intensa y además una nueva perspectiva para adentrarse al tema de las Muertas de Juárez. Al contrario de lo que se podría pensar, en esta película no vemos ni una sola imagen explícita de lo que han sido las violentas y crueles muertes que han sufrido cientos de mujeres en esta ciudad fronteriza, lo que veremos es una pieza de cine combativo, que toma una postura clara y asume una responsabilidad reflexiva y catártica sin hacer uso del morbo.

¿Cómo se construye cotidianamente la discriminación? Comienza con una mirada.”

Mariana Berlanga –

    La reflexión en torno al tema de esta película, nos lleva a un terreno peligroso en el que se tiene que responsabilizar también a la comunidad de lo que está ocurriendo en nuestro país con respecto al feminicidio. A pesar de lo que se maneja mediáticamente, Ciudad Juárez no es la ciudad con mayor número de asesinatos de mujeres. Andrea Medina nos relataba el descubrimiento de hace poco tiempo, en el que los resultados arrojaron que los más altos índices de feminicidios se encontraron en el estado de Nayarit, y ya no hablemos del Estado de México.

    Lamentablemente en la sociedad mexicana sigue existiendo un problema de discriminación hacia las mujeres, prevalece la visión hacia nosotras como si fuéramos un objeto desechable y esto se ve reflejado en el nivel de violencia perpetrado en los sucesos acaecidos en Juárez. También se nos ve como esclavas nativas de los quehaceres hogareños; el valor más grande de las mujeres viene únicamente con la maternidad que tan fervientemente celebramos cada 10 de mayo y que la televisión se encarga de perpetuar. Es necesario pensar en las faenas cotidianas que siguen haciendo prevalecer estas representaciones sociales en relación a las mujeres, la degradación a través del lenguaje, de las acciones y la diferencia en el trato, como nos compartió Mariana Berlanga: “la discriminación comienza con una mirada”. Es necesario reflexionar en nuestras formas de expresarnos, desde lo corporal y lo verbal, pues la cosificación de la mujer llega a traducirse en formas de violencia que nos afectan a todas y todos.

    Señorita extraviada, un filme necesario en el entendimiento y la investigación de la violencia de género, una ola de emociones guiadas por la forma cinematográfica y un instrumento de reflexión y lucha en contra de la violencia hacia las mujeres.

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Reseña de los dulces BJ Blast para hacer sexo oral

Para experimentar en el sexo no hace falta hacer acrobacias increíbles, aguantar 30 horas seguidas o comprar carísimos juguetes sexuales. Con un poco de ánimo y unos dulces, es más que suficiente para que la pasión o la calentura agarre otros bríos y nos sorprenda un poquito: una sesión de sexo puede ser más divertida o tener nuevos toques, incluso sonoros.

Así que, tan fácil como eso, acá les traemos una pequeña reseña de unos dulcecillos que acabamos de probar, para hacer el sexo oral.

Compramos los BJ Blast en un puestecillo de una feria sexual. Estos son sus puntos a favor:

  1. Si no te encanta dar el sexo oral porque el sabor de los fluidos no te convencen, los dulces son una buena opción para modificarlo y hacer más divertida tu rutina. Así, tanto tú como tu(s) pareja(s) serán más felices y te llevarás con más agrado a la boca ese tremendo manjar.
  2. No son empalagosos y el sabor es como el de cualquier caramelillo. Bueno, saben bien.
  3. Truenan en tu boca. Seguro probaste esos dulces tronadores en tu infancia, éstos son igual. Pero tienen el extra de que no son pegajosos, así que podrás hacer tu rutina de sexo sin esperar que se conviertan en un batidillo de melcocha, esparcirlos por el cuerpo y darle rienda suelta a la lengua (y tu boca).
  4. El ruidito que hacen al tronar sirve para juguetear unos ritmos mientras abres y cierras la boca que da un toque divertido a la situación, pero sin distraerte. De hecho, puede ser hasta erótica.
  5. Es para chicxs y grandes. Con toda la seriedad que se requiera.
  6. Tienen un precio bastante accesible (aproximadamente 50 pesos mexicanos), los cuales, dependiendo lo dulcerx que seas (o qué tanto sexo oral practiques) te pueden durar una, dos y quizás hasta tres sesiones.

Otras consideraciones:

  1. Están hechos en China. Habría que hacer toda una investigación sobre si la marca (Pipedream) utiliza la esclavitud pra la producción de sus productos.
  2. Contienen lactosa y azúcar.
  3. El sabor cherry tiene Rojo #40 de FD&C, que, según algunos estudios, es propenso a ocasionar daños de hígado o cáncer, pero bueno, no es que lo estemos ingiriendo en grandes cantidades.

Recuerda siempre tener sexo seguro, cuidarte y cuidar a tu pareja y pensar un poco en el planeta (personas y naturaleza).

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La madre de todas las palabras en ultimadamadremente tres películas poca madre

por SALCON | Magalli Salazar

Para esta minimadre de ensayo cabe hablar del trabajo de tres directores y de algunas películas que refieren muy creativamente a esta bella y colorida palabra en la jerga de lxs mexicanxs. Claro está que películas hay un putamadral, pero estas son la muestra de tres acercamientos al fenómeno de lo madresco. Además de rendir honores póstumos a la revista Alarma! con esta imagen, por su último año de circulación impresa…¡Qué poca madre!

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Comencemos hablando de una parafilia no incluida en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría – en inglés American Psychiatric Association, o APA– , que ha sido recreada en el relato de ficción, Crash: extraños placeres (David Cronenberg, 1996) de la novela del mismo nombre del escritor J. G. Ballard (1973). En ella los personajes se desenvuelven en el mundo de a quienes les excita romperse la madre, sangrar y desmadrar sus autos para después explorar las partes metálicas y abolladas y proporcionarse placer sexual, entre otros desmadres. Es claro el culto por la tecnología. En esta cinta se reconstruye un ambiente cargado de tensión narrativa ambientado en el zoom de la piel desgarrada, amoratada, inflamada a causa del contacto y colisión con el metal.

    Pero, ¿qué madres significa parafilia? Del griego παρά, pará: ‘al margen de’, y φιλία, filía:amor’, es un patrón de comportamiento sexual. Las consideraciones acerca del comportamiento considerado parafílico dependen de las convenciones sociales. Ciertas prácticas sexuales, como el sexo oral, la masturbación o la gerontofilia, eran consideradas parafilias hasta mediados del siglo pasado. Estas se dividen en dos principalmente: las típicas, como el fetichismo, el exhibicionismo, el travestismo, el voyeurismo, la zoofilia, el masoquismo sexual, (que incluye la autoasfixia, la cual se conoce como asfixiofilia), la paidofilia y el sadismo sexual; y las atípicas: coprofilia (placer con los excrementos), necrofilia (placer por los cadáveres en distintos grados de putrefacción), escatología telefónica (incitar a otros a hablar de su actividad sexual o hablarles de cosas indecorosas), clismafilia(la introducción de líquidos en el ano), eproctofilia (gozar con las flatulencias), urofilia (beber o bañarse con la orina), la acrotomofilia (interés sexual por las partes amputadas del cuerpo).

    Crash: extraños placeres es un relato de carne cruda y molida, fierros doblados y actos sexuales con automóviles y vehículos que evidencia la transformación psicológica del ser corpóreo que se ha visto alejado y diluido por la tecnología. La construcción de la ciudad y las máquinas como habitantes del extravagante deseo humano.

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Otra cinta que ni madres se pueden perder es El bebé de Rosemarie del escritor Ira Levin.  Dirigida por Roman Polanski en 1968, explora la tesis del amor incondicional de una madre. En ella se muestra a una joven pareja de recién casados que llega a vivir a un edificio ¡que no tiene madre!, pero que lo preceden historias escalofriantes. La pareja Woodhouse espera tener a su primogénito.

Esta película es maravillosa, entre otras cosas, porque matiza una historia escalofriante dentro de un ambiente familiar y cotidiano, y muestra en primera persona la vida cándida de la amable protagonista, quién será víctima de la confabulación de un grupo de personas siniestras (¡hijas de su pelona madre!) que realizan un pacto terrorífico –y, la incluye, sin ella siquiera imaginarlo-. La transformación del personaje es extraordinario y lleva una sobrecogedora carga psicológica. Al final, y a pesar de tratar de librarse de ese destino orquestado para ella, todo vale madres. Rose Marie estará dispuesta a proteger y a amar a su bebé, cuyo verdadero padre engendró en ella el Mal.

     Esta es una de esas historias de maternidad extrema en el cineque escapa a la tipología de ser madre. Como, por ejemplo: la solapadora (demasiado permisiva): mamá de Renton (Mrs. Renton), en Trainspotting, de Danny Boyle, 1996; la rígida (autoritaria, dura y fría): Mamá de Tita, (Mamá Elena), en Como agua para chocolate, de Alfonso Arau, 1992 ; la manipuladora (culpa hacia el hijo porque debe estar agradecido eternamente por lo que ella hace por él): la madre de Edward Gein, (Augusta Gein), en Ed Gein, dir. Chuck Parello, 2000; la abnegada (ha sufrido durante toda su vida): la mamá de los Grape (Momma), en ¿Quién ama a Gilbert Grape?”, dir. Lasse Hallström, 2001; la inversionista (sus hijos son un negocio a largo plazo), La madre de Margot (Catalina de Médicis), en La reina Margot, de Patrice Chéreau, 1994; la vanidosa (sólo le importa su apariencia): mamá de Sam Lowry (Ida), en Brazil, dir. Terry Gilliam, 1985; la enfermiza (ni cómo ayudarle): la mamá de Lionel (Vera Cosgrove), en Tu madre se ha comido a mi perro, Peter Jackson, 1992; (la desconsiderada y preocupona): La llorona, en La maldición de la llorona, dir. Rafael Baledón, 1963; y por último, la explotadora (sus hijos la alimentan de por vida): La matrix, en Matrix, dirs. Lana y Andy Wachowski. 1999.

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Por último, ya que de puras madres estamos hablando, veánse la revoltosa y extraña película Entre Tinieblas (Pedro Almodóvar, 1992), que relata la vida de una chica que vive en el valemadrismo y que de pronto tendrá que refugiarse en el convento de las Redentoras Humilladas: Sor rata de callejón, Sor perdida, Sor víbora, Sor estiércol…

   Una historia bastante tierna y caprichosa, que en algunos momentos es coherente y divertida, y en otros, sufre deslices narrativos. En ella se resalta el papel femenino del sacrificio que toman como opción este grupo de monjas y, como sus nombres lo indican, ellas están dispuestas a la humillación como acto redentor. Una gran pieza de melodrama que juega con el sentido del compromiso y la culpa, del amor fraterno y la entrega. Las redentoras humilladas, esas madrecitas que develan la ambición y el sufrimiento en aquella que escribe best sellers, en la que se droga como prueba de amor, o la que alberga y cuida de las almas descarriadas.

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Reseña de la exposicion «Petite Maman» de Louise Bourgeois

Por Mónica Galván

Hace meses, una araña gigante llegó a descansar a la explanada del Palacio de Bellas Artes. Desde su llegada, causó admiración a propios y extraños, resultaba muy llamativa porque contrastaba con este espacio que siempre se ha caracterizado por su pulcritud, transmitida por el mármol blanco de su construcción.

    Este arácnido estimulaba deseos de adentrarse al museo y ver que había ahí, ¿porqué ese gran bicho andaba tan seguro de sí fuera de uno de los edificios más importantes de México?. Se llama Maman, pero quizás su nombre es lo de menos, aunque saberlo hacía que quisieras conocer más y más sobre l y sobre la artista que la realizó.

   Petite Maman era el título de esta muestra que presentó por primera vez en México la obra de la artista Louise Bourgeois. Esta reflexiva e inquietante mujer nos invita siempre a internarnos en su propia psique, presentando de mano a sus demonios internos para al final tener un diálogo propio de la ambivalencia humana. Cada una de las setenta y cinco piezas que integraron la exposición creaban un lugar onírico único, la atmósfera generada permitía tener una experiencia íntima, era inevitable pararse y sentir escalofríos al observar lo que se presentaba.

   La sexualidad, lo femenino, la memoria y la identidad, son los ejes centrales del proceso creativo de la artista quien encuentra en el arte la catársis de su propia existencia. Por eso era tan emotivo, sensible y cercano, porque, literalmente, ella desnuda su propio ser.

   A lo largo de la exposición se disfrutaron diferentes etapas productivas, vimos sus retratos y autorretratos, la serie Celdas, impresionantes personajes, y una otra araña más que cuidaba de una celda. La gran variedad de materiales que utiliza, muestra lo versátil de sus procesos: lo sutil de las transparencias de su propia ropa, los retazos que une con puntadas cerradas o los objetos que rescata respetando su propia memoria, presentándolos con el desgaste propio del tiempo, las suaves pinceladas en gouaches además del particular manejo del bronce, con el que logra piezas soberbias y delicadas a pesar de la dureza de dicho material. Todo esto se traduce en que no es necesario mantener una constante en la técnica, el resultado material muta de acuerdo a los conceptos que preocupan a la artista.

   Todo en esta muestra fue delicado y potente, recorría de lo individual en la psique de Bourgeois a lo colectivo debido al manejo de emociones constantes del ser humano.

   Louise Bourgeois es una de las más importantes artistas del siglo XX, hay que profundizar en sus conceptos, vida y obra, sin duda se encontrarán puntos en común que resultarán en reflexiones propias y emotivas.

Por Mónica Galván

 

 

 

 

 

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De cuando mujeres activistas clausuraron el Hotel Alcázar de la colonia Doctores

Para Nestora Salgado. Porque la queremos libre.

Texto y foto: Alfredo López Casanova

Era 9 de marzo. Se citaron a mediodía en Eje Central y Dr. Liceaga de la Colonia Doctores. Llegaron discretas y en silencio desde muchos puntos de la ciudad de México. Se juntaron poco a poco. Eran mujeres de distintas edades y también algunos hombres.

Era domingo y andaban vestidas de negro con morado. Muchas llevaban la cara cubierta por seguridad. Iban con un tambor al que le daban un golpe a cada paso. Al inicio parecía un procesión religiosa porque llevaban algunas cruces. Adelante llevaban ramos de rosas, claveles y un pequeño anafre con brasa ardiente del cual salía humo de incienso que lo impregnaba todo.

A lo lejos, una señora las vió y preguntó si rezaban por lo de la semana santa. Pero no, no eran de ninguna la iglesia. “¡Ni Dios lo mande!” dijo una muchacha que la alcanzó a oír. Pero sí rezaban, llevan hojas con un rosario de agravios, no de ahorita, no, sino de todos los tiempos y gritaban: “¡Ni una asesinada más!” “¡Ante la violencia machista, la autodefensa feminista!” A la señora le quedó claro y despejó sus dudas con un ceño fruncido cuando escuchó que gritaban a coro: “¡Verga violadora, a la licuadora!” “¡Despídete de tu verga, violador de mierda!”. Un trío de jóvenas iban apuradas cargando hojas que denunciaban a los hermanos violadores del Hotel Alcázar. Los pegaban con engrudo en los muros, mientras otra brigada los colocaba en los parabrisas de los carros estacionados.

La marcha, llamada La ruta contra la injusticia, era una ruta de dolor y de esperanza. De dolor porque fue el camino que siguieron los hermanos Omar y Miguel Ángel Ramírez Anaya, cuando secuestraron a Yakiri Rubí Rubio Aupart, aquel 9 de diciembre de 2013, cuando amenazándola con un cuchillo la subieron a una moto y la llevaron al Hotel Alcázar y en la habitación número 27, la toruraron y violaron.

De esperanza, porque su caso logró reunir a una gran cantidad de mujeres feministas y coletivos que lograron, junto con su abogada, la libertad provisional. Y ahora se propusieron clausurar simbólicamente el hotel. Conforme van avanzando, el tambor suena fuerte y las consignas suben de tono. El sol empieza a calar un poco. Caen unas gotas, como que quiere llover pero sólo se nubla. “El tiempo está de nuestro lado” dice una muchacha que parece sonreir a través de la frazada que le cubre medio rostro.

Dos mujeres con un bote de pintura espesa color naranja y con dos sandalias en la mano, van adelante marcando la ruta. Mojan una sandalia, la mujer más grande la aplasta con su cuerpo y la presión marca “Yakiri”. Luego la segunda: “Libre” y así se van todo el camino: “Yaki” “libre” dicen los pasos. Decenas, quizás cientos de pasos.

La marcha llega a su destino: Doctor Liceaga #143. Son las dos de la tarde y el ambiente se respira denso, extraño. De sobra saben que la colonia Doctores no es una perita en dulce. Hay gente a las orillas de la calle que no se atreve a acercarse y otros de plano parecen vigilantes vestidos de civil. A dos cuadras una patrulla de la policía: la P17-07 se estaciona en media calle y cierra el paso. Otra mujer del contingente toma el micrófono y denuncia: “venimos a informar a la colonia, que en este hotel hay un nido de violadores, que antes, mucho antes de lo de Yaki, violaron a un niño y las autoridad no hace nada por atraparlos” y grita una consigna que repiten todas: “¡Vergüenza, vergüenza, justicia sinvergüenza!”. Y esta es la historia consignada en los volantes que son repartidos al paso: “En el mes de mayo de 2013, un niño de diez años desaparece después de que fue a visitar a su mamá al trabajo. Un sujeto le ofrecío dulces y le prometió de regalo una consola, videojuegos y se lo lleva. La madre, al no encontrar a su hijo en casa, lo reporta en CAPEA de la PGJDF. Al amanecer del día siguiente, el niño fue encontrado en la Plaza de Santo Domingo. Al abrirse la Averiguación Previa en la Agencia 59, el niño lleva a las autoridades y señala el Hotel Alcázar donde el hombre lo tuvo retenido. El diagnóstico médico comprueba que el niño fue violado.

La concentración sigue. Una de las más grandes mantas es puesta frente a la entrada del hotel, remite al suceso reciente que ha sido discutido por jueces, ministros,abogados, medios de comunicación, organizaciones y redes sociales. Para algunos la frase resulta polémica, pero para estas mujeres que están aquí no hay duda: ante tantas violaciones torturas y asesinatos, la legítima defensa nunca es, ni será un exceso. Más claro ni el agua. Y la actividad sigue. Brigadas de jóvenes se mueven a los extremos de la entrada del Hotel Alcázar que se encuentra cerrado. Pegan las calcomanías y tiras de plástico. En pocos minutos el hotel es clausurado en medio de aplasusos y gritos contra la violencia. El tambor repica con más fuerza, y en un dos por tres, unas bolsas de pintura roja color sangre se estrellan frente a los muros y puertas de vidrio de la entrada del hotel. Una voz al micrófono sentencia: “No nos van a silenciar porque la resolución que liberó a medias a Yakiri es injusta. Hasta que se le libere sin cargo alguno, hasta que Luis Omar Ramírez esté en la cárcel y hasta que este hotel esté clausurado, entonces podemos decir que se está aplicando la ley».

El contingente se va. Se retira compacto varias cuadras. Se agarran de las manos, se abrazan y luego desaparecen tal como llegaron con la promesa de estar vigilantes.

La calle Liceaga de la colonia Doctores se queda desierta. En el aire estas mujeres activistas y valientes dejaron tres retos inmediatos: ¿Tendrán las autoridades delegacionales valor y disposición para clausurar de manera oficial el Hotel Alcázar? ¿Las autoridades encargadas de impartir justicia girarán orden de aprehensión a Luis Omar Ramírez Anaya? ¿Y Yakiri Rubí Rubio…? Eso ya lo dijo la manta, y ya lo dijeron estas mujeres desde antes, mucho antes que saliera de prisión.

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