El chip del conejo de haluro de plata. Cineciborg

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Por Magalli Salazar

En esta sección cinéfila será bueno aclarar una pequeña pero notable diferencia: el concepto de ciborg es muy diferente al de androide. Los primeros son aquellos humanos que han sido “intervenidos o reconstruidos” con partes bio-tecnológicas, tecnológicas o prótesis mecánicas, ya sea para prolongar su vida o mejorar alguna condición física deficiente, o dotarlos de “poderes” y habilidades/funciones que a no ser por esos artefactos, no tendrían. De modo que la ciborg construcción podemos verla, por ejemplo en el caballero Jedi, Anakin Skywalker quien fuera seducido por el lado oscuro de la fuerza, blablá… y se convirtiera en el malvado Darth Vader, (La guerra de la Galaxias, dir.George Lucas, 1977); el oficial de policía rehabilitado Alex J. Murphy en Robocop, (dir. Paul Verhoeven,1987); el científico Otto Octavius, transformado en el Doctor Octopus en Spider-Man2 (dir. Sam Raimi, 2004); o, el empresario en armamento militar, luego redimido, Tony Stark de Iron Man, (dir. Jon Favreau, 2008)

    Del otro lado del espectro se encuentran los robots que son fabricados para imitar las cualidades humanas, como el tener voz, memoria o voluntad, hasta aquellos que literalmente son casi humanos: el robot computadora HAL9000 de 2001. Odisea del espacio (dir. Stanley Kubrik, 1968); los robots humanoides: el caballero negro y el pistolero del parque de diversiones del futuro de Westworld, (dir.Michael Crichton,1973); el robot antropomorfo C3PO, en la saga de La guerra de la Galaxias, (dir. George Lucas, 1977); el robot T-800 modelo Cyberdyne101 deTerminator, (dir. Chris Cameron, 1984); o el niño robot David en la película Inteligencia artificial (dir. Steven Spielberg, 2001), etc.

CiborgsvsAndroides en la vida contemporánea.

    Dentro de la estética post-humana el mundo tecnológico es indisociable de lo humano porque se ha estrechado esa delgada la línea que separa el desarrollo del pensamiento, la comprensión de las emociones y la corporalidad, etc., así como de la percepción del yo y del otro, -lo virtualizado en la pantalla ha sido reconfigurado en el #, el @, o el avatar, etc.

    Nuestras sociedades sobreviven, hasta cierto punto, lo biológico, ya que prescindimos de los artefactos tecnológicos y electrónico-mecánicos para casi todo. ¿Qué sería de la raza humana sin computadoras o microprocesadores, sin equipo de telecomunicaciones, sin sonares, endoscopios, impresoras, marcapasos o equipos para recuperar la audición?

    La filosofía transhumanista también plantea el reencuentro de esa otra parte posible a través de la tecnología electrónica, mecánica, digital. Un replantearse el uso político, alterno y hasta experimental de lo electrobiológico, lo sintético y lo geek en función de suplir o mejorar las funciones “naturales” para transformar incansablemente nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos. De la música electrónica a una conversación con Stephen Hawkins conectadas por un satélite orbitando para la transmisión de nuestro nutrido universo binario.

    De manera breve revisemos una interesante pieza cyborg del artista australiano Stelarc, Stelios Arcadiou (1946). Este artista del performance ha intervenido su cuerpo con partes biónicas e implantes como apología del cuerpo robotizado. Más que como una forma de reemplazo orgánico, como una extensión del propio cuerpo. En una entrevista realizada por Jens Hausser (sk-Interfaces. Liverpool University Press, 2008), este artista transhumano describe el largo proceso de implantación de una oreja funcional en la pieza titulada “oreja en el brazo”. Él relata las complicaciones médicas de “esculpir el cuerpo quirúrgicamente”, ya que se tuvo que remover la oreja de material sintético a la parte interna del antebrazo para después colocarle un micrófono y, que éste comenzara el procedimiento de “registrar sonidos”. La ingeniería genética, la nano tecnología y las prótesis biocompatibles se reúnen en esta pieza de bioarte por el “deseo de deconstruir nuestra arquitectura evolutiva e integrar la electrónica microminiaturizada al interior del cuerpo” (Stelarc).

    Un caso aparte es de Neil Harbisson, quien naciera con acromatopsia, es decir, la incapacidad de ver el color. Por ello en el año 2003 construyó el eyeborg, que es una diadema integrada a su cráneo que le permite “escuchar” los colores.

    No menos interesante y dentro de la corriente del pensamiento cyberfeminista podemos situar a Donna Haraway quien es autora del Manifiesto Cyborg (1984). En su texto reflexiona sobre el género y la máquina y la disolución de los territorios que han sido atribuidos a ambos. Así mismo, radicaliza los conceptos de organismo cibernético, híbrido y criatura, y pone en cuestión la relación entre lo real y la ficción. Su sitio web: http://people.ucsc.edu/~haraway/.

    Finalmente, demos un vistazo a los androides que poblarán en un futuro muy cercano parte de nuestro mundo cuyo creador es el Dr. Ishiguro Hiroshi de la Universidad de Osaka, Japón. Él desarrolla un intenso y revolucionario trabajo de ingeniería, mecánica y robótica con varios modelos: el primero del que hablaremos es el telenoidR1. Un robot humanoide minimalista de 80 cms. de alto que pesa 5 kg. Utiliza nueve sistemas para mover los ojos, boca, cabeza y extremidades rudimentarias. El prototipo está recubierto de silicón para dar la apariencia de piel. Este robot teleoperado está siendo empleado por el momento para dar clases de idiomas. Quizá los siguientes desarrollos de androides son los más extremos: los robots antropomorfos Geminoid F y Geminoid HI-1, que hacia el año 2001 se les anexara a la serie el Geminoid DK como parte de la colaboración en el proyecto del Profesor Henrik Scharfe de la Universidad de Aalborg en Dinamarca. Estos androides son casi idénticos a sus creadores. En una reunión de exhibición organizada en el año 2011, se argumentó que un objetivo alcanzado en la construcción de estos modelos, fue la gesticulación suave y su apariencia muy cercana a los humanos, entre otras cosas.

    De hecho la androide femenina de la serie, Geminoid F, debutó como actriz en el teatro de Tokyo, en la obra Farewell en 2010.

    Un motivo de peso para que en el país asiático se trabaje arduamente en el desarrollo de robots es debido a que la sociedad japonesa en las próximas décadas verá reducida drásticamente su población de habitantes jóvenes, y, aquellos que en el futuro sean ancianos, discapacitados o que vivan solos, podrán tener compañía y asistencia. Esto es real, y frente a la creciente integración masiva e irreversible de los elementos tecnológicos a nuestras actividades, cabe preguntar si tiene algún sentido la argumentación distópica de la denominada cultura cyberpunk, cuya novela representativa es Un mundo feliz, de Aldous Huxley (1932).

    Por lo pronto, recomendamos algunas cintas relacionadas con este género: Metrópolis (dir. Fritz Lang, 1927), de la novela homónima de Thea von Harbou (1926); Blade Runner (Ridley Scott, 1982); Akira (dir.Katsuhiro Ohtomo, 1988); El Quinto Elemento(dir. Luc Besson, 1997); Brazil y Doce monos(dir. Terry Gillian, 1985 y 1995); Videodromme y eXistenZ (dir. David Cronenberg, 1983 y 1999);Matrix (dir. Hnos. Lana y Andy Wachowski, 1999)…

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SALCON | Magalli Salazar_ Junio 2014

Maga150pxMagalli Salazar/SALCON. Artista mexicana. He realizado arte público en la Ciudad de México. Actualmente trabajo en un proyecto de arte y educación. También he colaborado en varias publicaciones.
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