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Comunicando desde Oslo, Noruega: A propósito del aborto libre

Ilustración por Jessie Jack

Por Jessie Jack

Hace 10 años que no vivo en mi país de origen y ahora regresé por razones urgentes: me embaracé. Espontáneamente, indeseado, a love child, a love story, trágico y sin esperanza. Pues así lo dirían en mi patria que, en su mentalidad nórdica, prefieren tener todo planeado. Hasta su propio funeral.

    Yo amo a México con todo mi mal de emigrante, ahí prefiero estar. Pero rápidamente entendí que México no puede compararse a los beneficios que puedo ahora extraer como cargadora del pasaporte noruego. Es decir, seguimiento médico y nacimiento gratuito. O bien, aborto gratuito…

Yo nunca he deseado tener hijos

Estoy en Noruega, la razón de mi correspondencia. Literalmente pues, del lado contrario de Latinoamérica. Aquí no existen los embarazos adolescentes, la edad promedio para tener el primer hijo es de 28.6 años y el promedio de natalidad es de 1.7 hijos por persona (2013). Yo tengo 28 años, soy de la capital y ninguno de mis amigos de la secundaria, ni la prepa tiene hijos.

    Al entender que cargaba una vida, también entendí el grado de egoísmo en que vivía. Como artistas comúnmente pensamos que hacemos trabajos para los demás, idealmente para un mundo mejor, pero me parece que, ante todo, ejercemos una libertad individual: de nuestro cuerpo libre, de nuestros derechos personales, nuestros valores humanos. No obstante, y en consecuencia, ya que el manifiesto personal es manifiesto social, al sanarme, sano el mundo.

    Pero pensar que yo, que he vivido como quiero, cuando quiero y donde quiero los últimos diez años, de repente tenía que poner todo de lado y volver a Noruega -mi peor pesadilla- por otro ser humano, era algo inconcebible. El protagonismo de mi vida radicalmente se cambiaba, literalmente, desde adentro.

    Al llegar, enfrenté el debate sobre el derecho de reservación, una nueva ley que asegura que los médicos, también vistos como cuerpos libres de acción, puedan reservarse de ejercer un aborto. Tal como el cuerpo femenino puede ejercer un aborto libre hasta la semana 12. Ahora bien, la mujer que quiere hacer el aborto puede llamar directamente al hospital y hacer otra cita pues, si su médico se abstiene, otros médicos se pueden encontrar en una lista del internet. El debate del derechode reservación surge por la preocupación de algunos médicos sobre el abuso del aborto libre, lo cual actúa provocadoramente en la sociedad noruega general, pues esta ley está vista como retrógrada y conservadora.

     Resulta interesante que para los vikingos era común ejercer el infanticidio, esto es, matar al bebé si era bastardo, indeseado, imposible, con discapacidad, etc. Los vikingos no veían al infante como un ser humano hasta que era reconocido por el padre, al noveno día de su vida. Era entonces que entraba a la sociedad, con derechos humanos.

    Ahora reconocemos al feto como humano después de 12 semanas -a menos que tenga discapacidades y entonces podemos abortarlo aún, porque, ¿no es humano entero?-, lo cual va de la mano con el desarrollo científico y nuestras capacidades de reconocer el micro universo. Ahora el padre reconecedor es la ciencia.

    Yo no conozco mujeres madres noruegas de mi generación, pero sí las que han ejercitado un aborto, algo mas común entre mujeres de mi edad. En la capital creo que la mayoría intenta tener hijos a sus treinta y tantos años, una vez conseguido lo necesario, pero entonces irónicamente muchos se encuentran en la imposibilidad de tener hijos, o bien frente a un embarazo arriesgado.

    Según un informe de WHO (World Health Organization) de 2012, los números de abortos en Europa del Norte -donde es legal-, son de 17 por cada 1000 mujeres, unos de los números más bajos del mundo, contrariamente a las estadísticas en América Central y México -donde es ilegal-, que tienen 32 abortos por cada 1000 mujeres. Además WHO informa que 95% de todos los abortos en Latinoamérica fueron inseguros (2008). Las complicaciones relacionados con aborto y maternidad en Nepal cayeron de un 54% en 1998 a un 28% en 2009, tras legalizarlo en 2002. Cuando fue legalizado en Africa del Sur en 1997, el número anual de muertes relacionadas con la interrupción del embarazo cayó 91%.

    Es evidente que las leyes no tienen que ver con la cantidad de aborto ejecutados. Lo importante es la seguridad de las mujeres, de su salud y de sus derechos: NUNCA NADIE debe ser criminalizada por cualquier elección íntima sobre su cuerpo.

    Durante mis 8 años conociendo México y viviendo mucho tiempo ahí, nunca conocí hombre que propusiera por sí solo, o demostrara una preocupación en usar condón. Algo que me pareció horroroso en comparación con Noruega, donde el no-uso de condón es el tabú. Tampoco conocí a alguien que tuviera como costumbre preocuparse por su salud sexual, o hablar del tema en público.

    Se trata de educación. Pero la educación no puede existir, si el mismo país ilegaliza el tema. Es urgente la información sexual y normalización del tema, además de -o primordialmente- solucionar el tema de aborto.

    Sé que los mexicanos son cachondos, y a la mayoría de mis amigos a quienes pregunté si habían en algún momento sido infieles a su pareja, me contestaban que sí. ¿O sea que el sexo es libertino, pero la responsabilidad es un tabú? Catolicismo clásico. Festeja hoy, confiesa mañana.

    Una de las cosas que me pesan más allá de la discusión de aborto o no aborto es la preocupación capitalista de asegurarse ciertas comodidades antes de poder empezar a vivir o dar vida. El embarazo no planeado es visto como un incomodidad. El embarazo es un producto, un objeto, que se ordena en el momento planeado y deseado, inclusive puedes cancelar tu pedido. No estoy contra del aborto, al contrario, agradezco la posibilidad de elección libre sobre mi cuerpo. Algo opuesto sería una ofensa.Pero me extrañó que mi médico de cabecera me dijera hasta tres veces en la misma cita: «hey, estamos en Noruega, y lo bueno con Noruega, es que puedes hacerte un aborto». Hasta que lo sentí: sentí la pregunta de que si soy o estoy en una situación apta para ser madre. ¿Debería pensar más en mi, en mi situación económica, por ejemplo? Ahora mi padre insiste en que estudie otra carrera.

Yo elegí no abortar

Me enfrento con el miedo de perder mi soledad, mis vicios, mi carrera, mi vagina -mi cuerpo juvenil, en fin- mi libertad como la conozco y como se entiende desde esta sociedad nórdica del primer mundo (una competencia propuesta por los mismos ganadores, los güeros que eligen güeros como ideal… ¡que hueva!). A menos que me vuelva un súper MILF, aunque ahora también es un estereotipo legal (televisado).

    Me encuentro en un momento donde yo, artista, en mi contexto noruego, resulte quizás algo radical o progresiva en comparación con mis conocidos noruegos, al ser la primera en elegir tener un hijo. Lo progresivo en Mexico sería, quizás, abortar. Mis padres, mis amigos, la sociedad, ven que sin las comodidades necesarias destruyo mis posibilidades de tener una vida plena, por una acción cuya gracia misma es mi existencia. Y la suya.

    Pero cada historia es diferente y felicito la lucha latina e internacional por el aborto. México, entre otros países, tienen la posibilidad de ir hacia lo que quizás perciben como ideal, hacia países como Noruega, donde el aborto libre es legal desde 1978. Pero es importante buscar un equilibrio.

    El mundo capitalista individualista propone la libertad como independiente de interdependencia humana, aunque a la vez es dependiente de tantos bienes materiales. Creo que la libertad entonces se entiende como independiente de la naturaleza misma; que libertad es la conquista de ella y el hombre estápor encima. «Compra hoy, paga mañana», así parece que vivimos sin preocupación de la interdependencia de los tiempos.

    La interdependencia y la pluralidad, si no necesarios, son para mí, la belleza. Y yo quiero concebir mi lucha como libertad, pero también que mis acciones libres, sean hipotéticamente dependientes de cambios imprevistos, porque dentro de la libertad todo es posible. La libertad es lo sublime, el ser humano en su naturaleza, donde todo puede suceder. Y la libertad va de la mano con responsabilidad, el enfrentar e intervenir en su naturaleza, donde todo sucede. Desde una sociedad ultra materialista, así busco yo mi libertad como mujer y como futura madre, al manifestar que no tengo que elegir una vida adaptada a un modo patriarcal y de ideales materialistas.

Así formo yo parte del cambio,

desde este polo, del norte,

-over and out.

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Jessie Jack Mayo, 2014

www.jessiejack.tumblr.com

 

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Manifestación en Madrid. Imagen tomada de http://www.corrienteroja.net/

Aborto libre SÍ, aborto selectivo NO

Manifestación en Madrid. Imagen tomada de Corriente Roja, http://www.corrienteroja.net/.
 
Hace algunos meses el ministro de Justicia de España, Alberto Ruiz-Gallardón, apoyado por el Partido Popular, promovió una iniciativa para modificar la Ley de Aborto.
Dicha Ley propone que el aborto sea regido no por plazos de posibilidad de aborto como estipula la Ley de Salud Sexual y Reproductiva de 2010, que permite el aborto libre durante las primeras 14 semanas de gestación y hasta 22 si hay malformaciones o la salud de la madre corre riesgos, y que además permite a las jóvenes de 16 y 17 años realizar la interrupción sin permiso paterno-, sino por supuestos, algunos de los cuales-supestamente- abogan por el derecho del no nacido.
A continuación, un artículo publicado en septiembre 2013 por Antonio Centeno en la página del Rights International Spain, y que nos recuerda que  el ministro Gallardón espera que el próximo julio inicie el  trámite de esta ley en el Congreso Español.

Por Antonio Centeno

Enésimo anuncio del ministro Gallardón de que cambiará sustancialmente la legislación sobre el aborto, para “proteger a las personas con discapacidad”, dice. No somos pocas las personas (incuso algunas con tetraplejia, como un servidor) las que pensamos que el ministro actúa de manera hipócrita. No le interesa “proteger a las personas con discapacidad”, sino reformar la Ley al dictado de sus convicciones religiosas y/o de sus intereses electorales. Baste recordar el también reciente anuncio de mantener la legalidad de la esterilización forzosa de personas con diversidad funcional que establece el artículo 156.2 del Código Penal (aunque días más tarde se mostraba dispuesto a rectificar), el insufrible borrador de anteproyecto de Ley General de Discapacidad, el brutal recorte de derechos y prestaciones llevado a cabo por su Gobierno en la Ley de “Dependencia”, o la disminución de fondos para inserción laboral y un interminable etcétera. Una muestra más del inclemente retrato que esbozó Millás en El País allá por 2007.

    Sin embargo, haríamos bien en no confundir la defensa del aborto libre con la defensa del aborto selectivo según las características corporales del feto. La postura más extendida en “ámbitos progresistas” viene a ser algo así como “no, si yo estoy de acuerdo con el aborto libre, pero mientras no lo conseguimos me parece bien que haya un plazo diferente para malformaciones del feto”. Este posicionamiento es, a parte de peligrosamente poco ético, ilegal. Veamos por qué.

    Determinar plazos diferentes según alguna característica humana (sexo, etnia, diversidad funcional…) con el argumento de evitar sufrimiento a la futura persona o cargas al entorno familiar atenta contra la dignidad de las personas que ya viven esas realidades (como un servidor aquí o una mujer en la India). Nótese que el objeto de discriminación no es el feto, que no es un ser humano, si no las personas que tienen las características que pretenden justificar el aborto. En el mismo sentido, obsérvese que el sujeto discriminador no es la mujer que aborta, si no el texto legal que establece una minusvaloración de las vidas de las personas que poseen las características en cuestión.

    En particular, no puede haber un plazo diferente por “malformación del feto”. La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad forma parte del cuerpo jurídico español, y el Comité de la ONU que vela por su cumplimiento ya avisó a España en octubre de 2011 que debía corregir esa diferencia de plazos que se da en la actual ley. Nada dijo el Comité sobre si la corrección debía efectuarse eliminando todos los plazos, o elevando el plazo general a 22 semanas o eliminando el supuesto por “malformación del feto”. Algo hay que hacer, pero no necesariamente lo que anuncia el ministro. Seguir leyendo

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El mito de la fertilidad. Maternidad y aborto en el bajío mexicano

"Semillas" por Susana del Rosario
«Semillas» por Susana del Rosario

Por Amor Teresa

Hace unos días viajé por enésima vez a Celaya, Guanajuato, la ciudad donde nací y crecí hasta “pasadita” la mayoría de edad. Desde que me mudé fuera de allí, la distancia que he tomado con aquel lugar, junto con el montón de experiencias vitales que he tenido, entre ellas ser feminista, me ha permitido faltarle al respeto a mi lugar de nacimiento. Y mejor que sea así, porque no me gustan los regionalismos (menos los nacionalismos) y sobre todo, porque Guanajuato es un estado anclado en una región sexista, misógina y profundamente machista.

Ante la necesidad de escribir un algo para la revista Hysteria (necesidad mía que afortunadamente es acogida por Liz Misterio y compañía), me puse a pensar y pensar y sentir y sentir… y fue montada en un autobús de camino hacia Querétaro donde surgió el texto que a continuación les comparto.

Guanajuato es un estado de la república sumamente conservador cuya “moral social” está vinculada fuertemente con la moral católica. No sólo lo digo yo y mis hermanas que me dan la queja de tal o cual iniciativa de ley que ya propusieron los políticos, cada vez que voy de visita, o las amigas feministas que bien enteradas están de las barbaries que en términos de derechos sexuales y reproductivos vivimos las mujeres en Guanajuato. Lo dice también Verónica Cruz de Las libres, por ejemplo, a quien me encanta traer a colación cuando arranca mi perversa letanía en contra del Estado porque ella ha cuestionado a abogadas panistas para que “de abogada a abogada” le justifiquen jurídicamente las iniciativas de ley que su bancada ha propuesto para criminalizar a las mujeres que abortan. En respuesta ha escuchado que “se trata de llevar al pleno la ideología del partido” (¡ni más ni menos!), ideología religiosa que sabemos que fundamenta al PAN como partido de ultra derecha.

El anterior, un pequeño ejemplo de las joyitas parlamentarias que nos representan en aquel estado.

Por otra parte, Guanajuato es un territorio en el que por sus características geográficas las principales actividades económicas son la agricultura, la ganadería y el comercio, las cuales, a su vez se han visto vejadas por la llegada del TLC a México.

Se dice de Guanajuato que pertenece a la región del Bajío. Esta región se caracteriza por ser tierra llana y fértil, y según Wikipedia “es la región geográfica, histórica, económica y cultural del centronorte de México que comprende los territorios no montañosos de los estados de Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y los Altos de Jalisco”. En otras palabras, es una región vista por sus habitantes como un gran campo de cultivo.

Queridas lectoras, no es que me haya equivocado de convocatoria y envié el texto incorrecto, prometo que iré al meollo del asunto, vamos, al grano. Nomás era importante comentar estos dos aspectos de la región que acoge a este lindo estado de la república.

En Guanajuato existen las peores leyes en términos de derechos sexuales y reproductivos. Las mujeres de Guanajuato no pueden abortar libremente so pena de ser castigadas, según claro, su estatus socioeconómico porque las más ricas sí que lo hacen o por lo menos tienen acceso a esta acción y las más pobres, si lo hacen es a costa de su salud, su vida o su libertad. Las mujeres son fuertemente vigiladas y castigadas en estos aspectos.

De Celaya, se dice que es “la puerta de oro del bajío” y la imagen que acompaña a esta publicidad es un cuerno de la abundancia. Por eso cuando Belén Romero, una amiga feminista, nos habló en un taller sobre la crítica ecofeminista que analiza la vinculación entre la desvalorización de la naturaleza y la desvalorización de las mujeres y que opera desde un paradigma epistemológico que separa naturaleza y cultura, algo hizo click en mi cabeza.

A la luz de reflexiones ecofeministas que nos permiten analizar que tradicionalmente el cuerpo de las mujeres ha sido visto como materia prima al servicio de todxs menos de ellas mismas, yo me pregunto: ¿existe alguna relación entre la asunción de vivir en una tierra fértil y la concepción de fertilidad de las mujeres en Guanajuato? ¿El mandato social de ser madre en Guanajuato está vinculado con la “fertilidad” de aquellas tierras? ¿Los cuerpos de las mujeres son valorados como mercancía, como materia prima al igual que lo es la tierra “fértil”? y de ser así, ¿quiénes tienen el poder de trabajar esa tierra? ¿Es la fertilidad de la tierra de aquella región una analogía esencialista comparativa con el cuerpo de las mujeres y por lo tanto aún más perversa?

La célebre frase revolucionara zapatista versa: “la tierra es de quien la trabaja”, ¿será entonces que los campesinos, empresarios, esposos católicos y novios furtivos de las guanajuatenses se creen que el cuerpo de sus esposas, sometidas, enamoradas, feligresas, etc. les pertenece y es a ellos a quienes les corresponde “trabajar” esa tierra?

Vale la pena pensar y repensar el asunto, porque me pregunto, si un cuerno de la abundancia es la “señal” de que se está entrando en territorio fértil, y si por otra parte, está bien documentado que los propietarios de las tierras son los señores, los empresarios-terratenientes, las trasnacionales desde hace más de 20 años ancladas en esta región y ya de manera más humilde, los campesinos que apenas tienen una o media hectárea, cabe preguntarnos, si efectivamente en su imaginario opera la fantasía de que el cuerpo de las mujeres tiene-que-proveer-hijos a la región, en un ejercicio imitativo de la tierra que les provee de todo.

Siguiendo con la especulación de esta hipótesis, los señores pensarían: si se vive en tierra dadora de vida, sería inconcebible que las mujeres fueran “estériles” y peor aún, sería un pecado el hecho de que las mujeres decidieran no tener hijos o recurrir al aborto.

Como feministas sabemos muy bien las terribles implicaciones que tiene ver la maternidad como algo natural e instintivo. Hemos criticado largamente y desecho la idea del instinto maternal y hemos pugnado de una y mil maneras por decidir lo que queremos hacer con nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. Pero parece que todo esto no es importante, vamos, ni siquiera es pensable que las mujeres en Guanajuato puedan no desear ser madres.

Para quienes sí es importante es para muchas mujeres jóvenes guanajuatenses. Me llena de alegría escuchar que muchas chavas reniegan del modelo de maternidad impuesta por sus familias conservadoras, por los curas en las misas y por los políticos de ultra derecha. Me emociona y da mucha esperanza conocer las iniciativas de artistas que trabajan en Guanajuato denunciando la discriminación y la violencia y el asesinato de mujeres jóvenes, ya no sólo en este estado, sino en toda la región bajío.

Por eso sospecho de los políticos, de los señores que tienen el poder de legislar sobre el aborto, de los neocaciques, incluso de algunos campesinos humildes ¿porqué? Pues porque tal vez y sólo tal vez, sí opere en su imaginario la idea del cuerpo femenino como materia prima que necesita ser explotada.

Ya desde diferentes posiciones feministas rechazamos la valoración de las mujeres como objeto y en este sentido, lo que propongo aquí es considerar la posibilidad de que probablemente las mujeres en Guanajuato seamos vistas como materia prima con la agravante de que nacimos y vivimos en una región que se jacta de presentarse ante los ojos ajenos como fértil y abundante. Estas son algunas ideas que comparto porque pienso que vale la pena que las pensemos entre todas.

Pero no quiero dejar margen para que estas ideas sean mal interpretadas. Todo lo anterior no es una argumentación en contra de que las mujeres se embaracen, tengan hijos o sean fértiles, en lo absoluto. Mi crítica es otra vez a la discursividad que rodea a la maternidad normativizada en nuestra sociedad que en primer lugar se postula como obligatoria para todas las mujeres y que además es absolutamente estereotipada.

La abnegación, el sufrimiento, el sacrificio son virtudes que se atribuyen a la madre y se espera que todas las que aspiren a parir sean así. Más aún, pareciera que si no cumplen con esos estándares no son dignas de ser valoradas, sus enseñanzas vitales no tienen trascendencia puesto que su jurisprudencia abarca solamente el espacio íntimo del hogar y la familia nuclear tradicional.

Tan poco vale para una sociedad, para un Estado Nación que funciona sobre la base de un sistema económico capitalista, que las mujeres en Guanajuato y en todo el país, quienes con su trabajo sostienen este sistema económico llegadas a los sesenta años y una vez que trabajaron por y para su familia e hijos, posean un mínimo incentivo económico que pudiera equivaler a una pensión económica y mucho menos aspiran a jubilarse, porque incluso muchas de ellas consideran que una vez que son madres no dejarán de serlo hasta que mueran.

Ante este panorama se me ocurre rápidamente considerar que si las mujeres asumen que su cuerpo es su territorio “suyo, de su propiedad” (como diría una amiga de Celaya), pensar en labrarlo, trabajarlo, es decir, hacer con él lo que se les venga en gana incluyendo embarazarse y parir, ¿sería algo parecido a reapropiarse de su tierra?

Si la tierra es de quien la trabaja, habrá que trabajar nuestro cuerpo, apropiarnos de él, hacer con él lo que mejor nos plazca, con aquel placer que tanto temen que experimentemos, porque estoy de acuerdo con Verónica Cruz quien considera que el tema del aborto no surge tanto por la preocupación moral religiosa-católica-panista-conservadora del alma del feto, cuanto por el control de la sexualidad de las mujeres.Por esto, como dice la activista brasileña Sonia Correa, el aborto y la maternidad son temas para pensar desde el punto de vista del ejercicio de la sexualidad y de los derechos sexuales más que reproductivos.

Reapropiarnos de nuestro cuerpo significaría expropiar nuestras prácticas maternas, significaría despojar a los curas, machos y capitalistas de aquella función que nos asignan y convertir nuestro deseo de parir en un acto basado en el placer; la decisión propia y la reivindicación de nuestro derecho de reservarnos el derecho de “procrear”.

Incluso si nos embarcáramos en la decisión de procrear y en el supuesto de que ni el embarazo ni el parto llegara a proporcionarnos placer, podríamos ser capaces de gritarlo y contárselo a todas, sin temer a ser vigiladas, juzgadas y maltratadas por ser humanas y sentir dolor, asco, miedo y hasta recelo tanto por el proceso del embarazo, por el parto mismo y hasta por el hijo o hija que está por venir. E igualmente, no estaríamos avergonzadas de sentir una gratificación infinita.

Concluyo con una nota vigentísima respecto al aborto en Guanajuato, pues en la penúltima semana de abril “el congreso local discute una iniciativa para establecer el acceso a la interrupción legal del embarazo bajo el supuesto de violación”, la intención es obstaculizar el acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) aun cuando en este estado de la república sólo cuenta con la causal de aborto imprudencial y aborto por violación.

Así las cosas, sólo me resta decir que las feministas estamos atentas a estos cambios, que aunque aquí, en España o en otros lugares se trate de hacer retroceder los avances legales que hemos conseguido en estos temas, seguiremos resistiendo culturalmente porque esta es nuestra trinchera y desde ésta lucharemos ¡porque la revolución será feminista o no será!

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Hay maneras de sentir los procesos del cuerpo

"Paciencia" por Susana del Rosario
«Paciencia» por Susana del Rosario

Por María del Carmen González Hernández

Siempre fui muy cachonda, pero el coctel hormonal del embarazo me hizo insaciable, no podía dejar de experimentar, la panza era un accesorio corporal más de mí placer. Así que tenía que disfrutarme. Cuando te embarazas de lo que no careces es de creatividad, de esa que mana del coño que deja de sangrar durante treintaytantas semanas y que va explotar.

Hay maneras de sentir los procesos del cuerpo. Pase de todo, casualmente cada vez que cuestionaban mi decisión de ser madre, vomitaba, para mí eso adquiría significados que me ayudaron a sobrellevar tanta bazofia. Desde las que me preguntaban si ya sentía como le latía el corazón a un cigoto, hasta cómo es posible que mi vientre sirva al patriarcado, pariendo hijos, me resulta incomprensible que las personas que supuestamente defendían el derecho de hacer lo que queramos con nuestro cuerpo, no incluyan en su mundo tan pequeño y cerrado que a una también le gustaría ser madre, en realidad sigo sin saber que discurso más ridículo.

Y es que el problema de la maternidad, radica en lo que pasa a partir del cuerpo, todas las construcciones que hay alrededor de una, porque no es lo mismo ser embarazada de la Ibero, que ser embarazada del Conalep, he ahí las burlas con corte no solo clasista o sexista, también racial. No conforme con eso, el sistema de salud, te recuerda que ser pobre y estar embarazada no va de la mano, filas y malos tratos por parte del servicio médico, carteles y comerciales que te recuerdan que existes como mujer solo si eres madre, pero que tu maternidad lleva el apellido de múltiples marcas (Gerber, Nestle, Huggies, entre otras) Así es como el mercado te recuerda que tu bebé si no cumple con ciertas características, no puede habitar este mundo y si no lo puedes mantener, mejor aborta. He aquí que la mayoría de las causales de aborto es por situación económica y es que no puedes tener los hijos que se te pegue el coño si no tienes con que mantenerlos.

Además de que el estado ha perpetuado a través de programas y políticas públicas que el cuerpo es útero, de ahí, los beneficios y condescendencias si eres madre trabajadora, los programas de desayunos y guarderías. A esto, hay que sumar los programas de televisión y las películas con historias sobre maternidades sumisas, subordinadas, no importa que te pasé a ti, siempre hay que salvar al producto, no importa si tú mueres en el parto o por una negligencia médica, salvaron a tu hijo y eso es lo que tu querías seguramente, porque no debes olvidar que eres madre, que no tienes descanso, que eres abnegada y sacrificada.

Es difícil decidir ser madre bajo este contexto, pero a mí parecer, el problema radica en que no hemos visto que la maternidad también empodera, que el ejercicio de una maternidad por decisión, subvierte, porque hemos creído que sobre nuestro cuerpo, nuestra vida, no opinamos, no hablamos, pero gritamos a la hora del parto, si todo lo personal es político, la maternidad es dinamita.

Nos han educado bajo el mandato de deben detestar el hecho de ser madre, porque es horrible cambiar pañales, porque todos los bebés son odiosos, apestosos y lloran, porque te vuelves fea, gorda y siempre hay que ser bonita y joven. Así las chicas exponen razones como estas con la finalidad de rechazar la maternidad, porque no es digno envejecer en esta sociedad, dedicarse a sí misma y a otro, y si el otro salió de tus entrañas, peor, que asquito. Sin embargo respeto a todas las que han decidido no ser madres, pero conscientes de esta decisión y de la carga política que esto implica también, y no lo hacen por las banalidades que dicta la modernidad, aunque difiero con ese discurso de que los vientres sirven al patriarcado en el momento en que decides ser madre, es seguir delegándole a un sistema de opresión lo que pasa por mi cuerpo y eso es a estas alturas ya, insostenible. Así el feminismo ahora habla de la maternidad como de la pornografía y el trabajo sexual: es necesario abolirlo. Y no, no estoy de acuerdo con rechazar lo que las demás hacen y tratar con desprecio a las que son madres.

Si bien este sistema no da muchas opciones para decidir si ser madre o no. La solución no está en obligar a las mujeres a ser madres, como tampoco está en excluirlas porque lo son. Hay que crear entonces las condiciones para las que decidan ser madres, lo ejerzamos con plenitud, fuera de violencias obstetras, sociales y estatales. Empoderarnos de nuestros cuerpos y de este proceso también. Hacernos conscientes de lo que pasa por nuestro cuerpo en momentos como este. Exigir no ser tratados como idiotas, aprovechar los desbordes hormonales para defendernos o experimentar placer. Por que como todo cambio corporal es personal y político. Hay que trabajar la maternidad desde la subversión y retomar lo que es nuestro, porque no es casualidad que un bebé solo necesite leche materna durante 6 meses para estar bien, alimentado, sintiendo el calor del cuerpo de su madre. Aquí, aquí toda construcción se cae y se retorna irremediablemente a lo salvaje.

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ma.carmenMi nombre es María del Carmen González,  tengo 25 años y soy mamá de Batman, experiencia que me gustaría repetir, pero ahora quiero a La Mujer Maravilla. Tengo dos hijas caninas, me gusta la pornografía y las drogas. Me gusta ese feminismo que es incómodo para las institucionales, me han cerrado espacios. Me gusta David Bowie, New Order. Me gusta leer y no me gusta el lugar donde trabajo. 

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Onanismos visuales

 La construcción de una DIVA y otros placeres

Por Magalli Salcon

La imagen, la imaginación y el imaginario son constitutivos del universo subjetivo en que viven los objetos presentes frente al espectador para alimentar sus sueños. El sueño de trastocar el tiempo, el sueño de experimentar lo increíble y de ser presencia mágica, el sueño de la inmortalidad.

  Dentro de canales invisibles comienza el diálogo con lo observado. Eso que se observa es traducido por los anhelos y las creencias, para convertirse en aquello que ahora pertenece al mundo interior de su espectador, y así se erige el espectáculo privado. Esas cosas que lo forman, con vida propia, se convierten en los síntomas del poder que la imagen ha ejercido sobre éste. Pero a la vez, la ficción reforzada por el universo del símbolo retrata una cualidad genética superior: la fantasía. Traducir la imaginación de lo soñado para convertirla en sensación plena que se dirige hacia el corazón de este cómplice.

  El alma de los objetos que vive en las imágenes cinematográficas está integrada en un universo meta fílmico. Morín dice que esta alma es metafórica, e involucra la vivencia contemplativa del espectador que construye para y desde el, un imaginario. La relación del espectador con su visión desde ahora es infinita.

  La Diva es el imaginario ideal de la belleza y la perfección, ha sido diseñada para cubrir aún otra necesidad: el placer como relato. A lo largo de la historia del cine ha existido una serie de micro relatos ligados a la creación de personajes atemporales que poseen una presencia extra fílmica visitada en la figura de la femme fatale.

  Apodada como La muerte Árabe: Theda Bara, protagoniza a “Cleopatra” (1917); como La demasiado Bella: Barbara La Marr, en “Romance Árabe” (1922); Las piernas perfectas: Marlene Dietrich, en El ángel azul (1930); La divina: Greta Garbo, en Mata Hari (1931); Lolita: Dolores del Río, en Flor Silvestre (1943); La Diva de divas: María Félix, en La Diosa arrodillada (1947); Miros-Mango: Miroslava, en Ensayo de un crimen (1955); La ambición rubia: Marylin Monroe, en Los caballeros las prefieren rubias (1953); La señorita profundamente helada: Kim Novak, en Vértigo (1958); La rubia de hielo: Catherine Deneuve, en Bella de Día (1967)…

  Y así una serie de iconicidades y poderosas atmósferas renuevan el placer. ¡Todo está vivo! Cada uno de esos objetos dentro del espacio del imaginario ha sido insuflado por el rayo hipereléctrico del cañón de luz sobre los cuadros de celuloide.

La figura humana es el centro de los deseos y del ataviado capricho del espejo. Revestida también por el zoom y el diálogo, desarmada y vuelta a armar. La figura, el rostro, la voz y esa melodía que son uno: fascinación. Onanismos visuales cuando cada parte ha cobrado vida: las hojas al viento, la copa al romperse en el suelo, la mención del perfume, las lágrimas y los diamantes.

Desde el cinematógrafo elementos como el humo, el viento o el gas (Sadoul) poseen esa alegoría mágica que aún nos atrae, y en combinación con la fantasmagoría humana que se desenvuelve ajena a su contemplación; el arte que radica en el cine es el del placer de la visualidad que puede hasta sentirse.

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Cinco chaquetas mentales sobre onanismo

Por César Cortés Vega

Intro… 

El orden del pensamiento común da vuelcos con velocidad inusitada. Doy un ejemplo. Para contrariedad de los conservadores escondidos detrás del buenaondismo internacional de hoy, corre un rumor que podría ser trascendental para su existencia, si la lentitud moral no cerrara los ojos de los peones que la sustentan; se dice que la penetración anal ayuda a resolver los problemas de próstata. Si bien una cosa así parece ser publicidad para mandar a tomar por culo a todo el mundo, en cuanto a «natura» se refiere, nos encontraríamos frente a un descubrimiento médico que podría salvar miles de vidas. Se trata, sin duda, de un problema espiritual inagotable, pues obligaría a colocar la discusión en un territorio de confrontación de ideas bien interesante: o se sostiene el mito de que el placer no puede a la vez ser placebo, o se olvidan las inconveniencias respecto a la idea de que la mierda es mala, así como todo lo que tenga que ver con ella, y se decide por darle un buen masaje al órgano interno con algún objeto que por muy fálico que pareciera, tendría ante todo el carácter de un medicamento preventivo. El anterior, como muchos otros, es un clásico dilema de definiciones y usos culturales de los signos. Si es cierto que no podemos ocultarnos siempre tras la ambigüedad detrás de todo lo que nos sustenta, tampoco vamos a creer en las idioteces heredadas, por mucho que hayan sido mantenidas por cientos de generaciones. Al fin y al cabo, ¿no estamos hablando de un orificio y de un fetiche cultural que lo penetra? Un cup cake en la boca de un hermoso y lascivo ser –agreguémosle a la imagen unos tatuajes en las manos, embarrados de crema pastelera azul– puede parecer lo mismo. Una uña con cerilla, el placer del palillo en la encía o lo que se les antoje que tenga que ver con una cosa entrando en otra que deja entrar.

     Así  pues, mantenerse en una ambigüedad suspicaz, siempre será cruel para espíritus definitorios, pero a nosotros nos ahorrará tiempo frente a las ciencias que avanzan a pasos caracólicos.

    Lo que quiero decir en este breve texto a través de cinco ángulos es una idea que si se le piensa con calma, es bien común: más allá de nuestro ánimo moral, el orgasmo sucede. Por eso hay que advertir antes que sostengo que quienes no descreen de su propio pensamiento gracias a que bloquean la sencilla idea de que éste está regulado por una cantidad indeterminable de sucesos micro-históricos que hacen la conciencia de una época, y las proporciones de su emergencia, forman parte de un linaje distinto al mío. Así pues, hoy me rehúso a perder tiempo en convencerlos de manera directa. Una vida no bastaría para modificar los dos milímetros de poder cerebral que han conseguido mediante la necedad y el respeto a su propia genealogía. En todo caso una provocación como esta, tiene su parte clara (la oscura es que si chingas demasiado, no tendrás participación en el circuito de poder que se hace de silencios y complicidades fraudulentas). Si bien la argumentación en un desafío retórico puede llegar a ser pobre, de plática de café y berrinchazos nefastos, lo que establece es un sistema de perspectivas definidas a través de las cuales los campos se negocian por una estrategia emocional que fuerza posiciones. Los energúmenos microcefálicos de Pro-vida y sus arengas furiosas son un ejemplo: en tanto más los provoquemos, más asomarán la cabeza, y más fácil será declarar que siguen ahí, que por mucho que se disfracen de liberales, continúan operando bajo lógicas similares a las de sus predecesores históricos. Y es que hay que tener desconfianza cuando no los vemos, porque no por ello habrán desaparecido, y quién sabe qué necedades estarán planeando así en lo oscuro.

Entonces:

Chaqueta mental 1: Ipanema y Copacabana

Así el origen, una parte de este texto lo escribí de regreso de Brasil.  Y, entonces, específicamente hablo de las playas de Copacabana e Ipanema. Yo había elaborado la idea de que el paraíso estaba en las playas desiertas, cerca de la relación especular que a muchos nos hace pensar en que fuera del «mundanal ruido» se encuentra el espacio que nos salvará de la incongruencia racionalista que nos hace vivir en ciudades cada vez más estúpidas, ofrecidas a las instancias mediocres del capital y sus sabuesos. Sin embargo, las playas de Brasil son distintas y alucinantes, en lo que cabe de conciencia operativa del presente; nunca vi tantos cuerpos hermosos, tantas nalgas y senos presentes en su cotidianidad. Inundado todo de seres humanos, yo sencillamente estaba ahí como un espectador, incluido en su diferencia, o quizá, en su indiferencia latinoamericana. Y frente a todos esos cuerpos, inhibido en mi silencio, la cosa era imaginar, imaginándonos, en una estructura de poder fabulosa que no implementara la sexualidad fincada en un preconcepto de lo que debe ser, sino en una especie de orgía de miradas asumida desde la ambigüedad. La vocación del sexo en potencia. Belleza primigenia; todo comienza en la imaginación, y quien no lo considere así es un poco idiota.

  Hermosos cuerpos masculinos, y no tanto. Un hombre acariciándose la verga mientras veía a un adolescente de pelo brillante. Nunca nada, sino pura especulación. Mujeres de nalgas inconmensurables danzando su estrategia culilínea frente a ti. Quiero decir; toda esa gente contoneando ese cuerpo extraordinario en su diferencia. Una sexualidad incorporada al cotidiano. Por eso, la ambigüedad a la que me refiero arriba es apenas una manera de nombrar lo innominado: ahí el pensamiento conservador no puede hacer nada, porque no entiende. Ya sea en la oscuridad del bosque, o en la luminosidad de la playa, los ritos silenciosos seguirán cumpliéndose, una y otra vez donde la masturbación no se diferencia, porque está presente todo el tiempo en la base de los sentidos, invisible para quien no tiene ojos conceptuales para verla, y plena para quien sin nombrarla, la comprende.

Chaqueta mental 2: las cuentas de vidrio

Una especie de paraíso hereje: ignorantes acerca de las bellezas de una moral hecha de cuentas de vidrio, intercambiamos todo. Sin embargo, ¿qué tienen de malo las cuantas de vidrio que en sí son hermosas, lejanas siempre a la especulación del mercado decadente?: permiten la difusión lumínica del sol, hacen de los colores una experiencia ambigua del presente, nos hermanan con la luz… No así las cuentas de una economía regulada por la carencia promulgada hace siglos por el cristianismo y su experiencia heredada del vacío y la culpa. Cambiar cuentas de vidrio por joyas verdaderas, hace más incautos a quienes ya están dentro de un sistema de intercambio siniestro, y en ese sentido, yo seguiría condenando su engaño. Sin embargo, los sentidos pueden muy bien no ser burlados: ¿han colocado la mirada frente a un prisma de pedrería luego de haberse fumado un porro? Ninguna experiencia se le iguala, porque lo que entendemos ahí es inconmensurable. La luz se fragmenta y señala así espacios coincidentes, una geometría que si midiésemos dejaría de ser azarosa. Y el mapa mental que posibilita, dice complejidades poéticas, dice palabras radicalizadas por las sombras, dice sentido de vida más allá de un utilitarismo cruel y chato.

Chaqueta mental 3: The Presets

El tiempo no existe, babanclas inmemoriosos. Existe, sí, una definición del tiempo que predetermina nuestros movimientos. Yo hoy tengo quince años, pero podría tener menos o más. Hoy tengo diez o treinta. ¿Importa? Sí, para ánimos convencionales. Pero hay que hacer ahora una salvedad: sin mentir, escribo esto en el aire, de regreso a la Ciudad de México. He bebido más wiskys de los que a la aerolínea le convendría. Y qué voy a decir, sino la verdad; escucho a los Presets, un grupo ya viejo, pero que sigue siendo parte de mi relato de vida. Sin embargo, allá de nuestra historia personal, hay algo que  nos mantiene fuera de las estructuras. The Presets, son ahora para mí más que cualquier cosa realizada por la cultura. Pero no soy su fan. Es decir, no puedo recordar ni uno sólo de los álbumes que han grabado, y difícilmente me he aprendido el título de alguna de sus mezclas. Apenas bailo cada que los escucho, incautamente pero recibiendo un cierto tipo de energía que no se consume sino en la consecución de sí misma. Aquello que limpia la presencia, en un preset, concibe un futuro distinto… Un futuro que tiene su propio «futuro»; es decir, una conciencia de sí. Futuro con una estructura in-moral. Se ama a sí mismo, y por ello no conviene a ningún vaticinio. Ese futuro, por ejemplo, extermina la tontería porno: no tiene momento para el placer diferido. Es como una canción así, que por supuesto es producto de la cultura pop, y que sin embargo puede colar a través de los elementos que la propia estructura le brindó un memento radical, sin redención ni ánimo salvador, con una buena dosis de lo que parecerá cinismo, pero que apenas es revisión de los nuevos lugares comunes de la cultura, su rodeo, su pasar de ello por medio del baile y la hinchazón.

Chaqueta mental 4: Phillip José Framer y «La imagen de la bestia»

El detective Childe se viene, literalmente, en el momento menos esperado. Una cosa que me fascinó, pues en el evento narrativo, recordé que Bataille relataba algo parecido en su Historia del ojo; un tipo que se corría a la menor provocación, sin tacto ninguno, sin otro estímulo salvo el de la inconsciencia. Entonces, grandes chorros de semen brotaban en medio de las situaciones menos provocativas. Cuando leí el libro, no antes de una edad infantil que me hacía pensar estas cosas como si estuviera hipnotizado, me pareció que era ese el mayor recurso que ubicaba a la novela como género de ciencia ficción:

Abrió los cajones, con la esperanza de encontrar alguna ropa que ponerse. Antes de que pudiera examinar el primero, se vio estremecido por otro orgasmo epiléptico y eyaculó sobre las ropas colgadas en su interior. Había un lavabo que utilizó para lavarse los genitales, la cara y las manos. Bebió varios vasos de agua y regresó al buró. Había algunas camisetas y unos shorts de gimnasia. Encontró unos que eran casi de su talla y se los puso. Entonces se le ocurrió pensar que pronto tendría otro orgasmo y que no resultaría nada cómodo con los shorts empapados de esperma. Se resignó a dejarse la polla fuera del short, aunque se sentía ridículo. Ridículo que constató al mirarse al espejo. Un caballero andante con una frágil y rechoncha lanza. ¡Valiente caballero andante! ¡Valiente detective! ¡Un detective privado que se había vuelto público!

  Como buen escritor salido de los movimientos underground de los setentas, Framer es uno de los primeros autores que mezclan en sus novelas ciencia ficción, suspense y sexo explícito. En el caso de su personaje Childe, en La imagen de la bestia, el conflicto se evidencia entre la estructura de la ley y el carácter de monje a su servicio que tiene todo detective, y lo pagana que resulta la gratuidad de su orgasmo sobre los cadáveres que investiga.

Chaqueta mental 5: las chaquetas mentales

La idea común en México: chaqueta mental es una de esas estrategias rápidas para inhabilitar los embates reflexivos de alguien que intenta ganar –o recuperar– poder discursivo frente a los otros. Todo depende, también, del lugar en donde se sitúe el que utiliza la frase para desde ahí equilibrar su peso al lado de las acciones y las cosas que alguien más dice sobre ellas.

  Pienso, sin embargo, que el límite entre acción y pensamiento no es definitivo. Que aquella frase latina res non verba (algo así como «el que hace no dice») es poco certera. Eso porque se puede hacer con unas ganas tan estériles que al final se termine no haciendo nada significativo o, también planificar discursos a la vez que se juega a la posibilidad de error en la acción. Un hacer es finalmente una consecución de resultados que además de ser concretos, representan modelos que de no estar sustentados por ideales específicos, no serían útiles ni a nivel teórico, ni a nivel práctico. Las ideas, incluso, son un hacer simbólico, una configuración imaginaria de supuestos. Se hace como se dice y se dice como se hace.

  No es una acción  en el espacio lo que representa una transformación, sino la idea que es capaz de operar a través de ella. Por eso una acción es más la transformación de figuraciones que la realización de una cosa que puedas palpar. Incluso en el trabajo meramente utilitario, lo que está en juego no es la practicidad manifiesta, sino una serie de intercambios que pueden pasar desapercibidos, sí, pero que representan formas meramente ideales de realidad.

  Lo que puede ponerse a discusión es si eso que se imagina sobre un hacer concreto tiene o no sentido, que visto desde cierto ángulo le parezca bueno o no a quien lo contempla. Por eso lo que me parece sustancial no es si se hace o si se dice, sino la posición que ocupa quien, como todo actor que configura realidades a través del discurso activo, afecta el entorno en el que vive. Para decirlo en otras palabras bien comunes: cuáles son los ideales que representa la chaqueta y su sucesivo orgasmo. A quien, o a qué encarna –dado que toda cultura es una entidad dinámica de herencias creativas de distinta procedencia–por medio de su hacer-decir en acto. Qué placeres más allá del tiempo intenta reproducir una y otra vez.

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El cuerpo como identidad y lucha política

La base de los movimientos de diversidad funcional en España es el respeto a la diversidad humana y el entendimiento del individuo como un nodo interdependiente capaz de decidir cómo es ayudado, sin caer en asistencialismos paternalistas. Este es un texto de Antonio Centeno que introduce a la discusión existente sobre las políticas de aborto selectivo y la Ley General de Discapacidad, entrada en vigor el 3 de diciembre pasado. Dejamos su opinión para motivar las reflexiones en torno a la temática.

Por Antonio Centeno

Una de las expresiones que ha hecho fortuna en el mundo de la educación –al menos, en los congresos de pedagogía- es la metáfora que afirma que «“una gallina no es una águila defectuosa”», para explicar, por ejemplo, que una niña no es un niño débil y lento en la clase de educación física o que un niño con autismo no es un nefasto relaciones públicas, ni un catalanohablante es un castellanohablante torpe. En general, no tiene ningún sentido describir la diversidad humana en términos de aberraciones respecto a un patrón de normalidad que ni ha existido ni existe ni existirá jamás. Por esto, algunas personas catalogadas tradicionalmente como “discapacitadas” han empezado a proclamar que la manera como funcionan sus cuerpos es una expresión más de la diversidad humana y que lo que hay que cambiar es el medio social.

    Las personas usuarias de sillas de ruedas han dejado de aceptar que la causa de que no puedan subir a un tren sea porque sus piernas sean defectuosas. Tienen muy claro que lo que no funciona es el tren, porque sus piernas son tan humanas y reales como las de cualquier otra persona. Por esta razón, han decidido autonombrarse personas con diversidad funcional, asumiendo que comparten con todo el mundo la realidad intrínsicamente humana de funcionar de manera diversa y, que la necesidad de una etiqueta viene dada por un contexto social discriminatorio.

Un foro para la construcción identitaria

Hay quien dice que las discusiones sobre el lenguaje son bizantinas. –eufemismos nacidos de la obsesión de seguir el patrón políticamente correcto- y que no sirven para resolver los problemas reales. No es el caso de las más de 800 personas que integran el Foro de Vida Independiente (FVI), que están convencidas de que el lenguaje no es únicamente el vehículo del pensamiento, sino que es pensamiento, ya que lo conforma, lo orienta, lo modifica y, por tanto, deviene una palanca importante para el cambio cultural que necesitamos. El FVI nació el año 2001 como un espacio virtual de reflexión y debate para construir un discurso propio sobre la realidad de todas las personas con diversidad funcional, un discurso tejido desde la experiencia vivencial cotidiana. No tiene entidad jurídica, ni estatutos ni junta directiva, ni presupuesto, ni sede, pero ha organizado el primer Congreso Europeo de Vida Independiente, ha publicado diversos libros y decenas de artículos; ha comparecido ante el Congreso de Diputados y ante diversos parlamentos autonómicos; ha promovido acciones reivindicativas en la calle; ha participado en jornadas, conferencias y debates y ha impulsado diversos proyectos piloto de asistencia personal autogestionada.

    Esta dinámica, en la que el discurso proviene de las experiencias y las experiencias del discurso, ha resultado profundamente enriquecedora y fecunda y ha generado una identidad de grupo positiva. Esto ha hecho que muchos de los que lo integran han comenzado a vivir sus diferencias con un sentido de orgullo identitario similar al que, en su momento, experimentaron otros grupos sistemáticamente discriminados y oprimidos (mujeres, etnias minoritarias, personas homosexuales, etc.) Como en estos casos, el orgullo no deriva de creerse mejores que los demás, sino de la clara consciencia del valor que aportan, como expresión intensa de la rica diversidad humana, a la construcción de un mundo más fraterno, en donde acaben por desaparecer precisamente estas líneas absurdas que separan este supuesto “nosotros” de “los otros”.

Los retos del Movimiento de Vida Independiente

El paralelismo entre las trayectorias de construcción identitaria y lucha política de las personas con diversidad funcional y otros grupos humanos discriminados tiene raíces en el mismo origen del Movimiento de Vida Independiente (MVI), un movimiento social internacional que nació en los EEUU en el marco de las luchas de los años 60, por los derechos civiles de colectivos como las mujeres, los afroamericanos, los homosexuales y, con cierto retraso, las personas con diversidad funcional.

    Este nexo de unión histórico es muy significativo y, a menudo, resulta útil para identificar situaciones discriminatorias sutiles. Por ejemplo, imaginad que la ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) recién aprobada hubiese establecido un plazo diferente del plazo general, en caso que se detectara que el futuro niño será homosexual. La cuestión no sería tanto la posible discriminación del nasciturus homosexual sino la innegable carga de valoración negativa que se estaría proyectando sobre una condición que es parte de la diversidad humana, con el consiguiente daño social, moral y psicológico que esta construcción social estaría infligiendo a las personas homosexuales. Pues, precisamente el artículo 15 b y parte final del 15 c de la citada ley establecen que, a partir de la semana 14, si el nasciturus tiene una probabilidad alta de parecerse a la persona que subscribe estas líneas –“malformada” y “con una enfermedad grave e incurable”-, la interrupción voluntaria del embarazo es legal, mientras que si se va a parecer al señor Brad Pitt, entonces la interrupción no se autoriza. Este acuerdo social agrede a las personas con diversidad funcional y es el primer paso para construir caminos de vida de separación, segregación y exclusión social. La pregunta que yace en la base de todo ello es : ¿por qué las personas con diversidad funcional tendrían que recibir los apoyos sociales necesarios para tener las mismas oportunidades que Brad Pitt, si su vida es valorada menos digna que la de él? Pero, en este caso concreto, no se trata de debatir IVE sí o IVE no, sino de entender que la IVE tiene que ser respetuosa con la diversidad humana y, a partir de aquí, cada cual que formule las demandas en función de sus convicciones.

Bioética y cambio cultural

Otra cuestión bioética recurrente cuando se trata la diversidad funcional es el suicidio asistido. Hay quien propugna legalizar el suicidio asistido sólo para algunas personas, concretamente para aquellas que se parezcan al autor de este artículo (“más tetrapléjico” que el señor Sanpedro) o, como ha sido noticia recientemente en Holanda, para las personas mayores de 70 años. Igual que en el caso de la IVE, se vuelve a señalar con el dedo qué vidas son susceptibles de tener tan poco valor como para ser eliminadas legalmente y cuáles son tan dignas que el hecho de ayudar a ponerles fin sería un crimen. De la misma manera que antes, no se trata de plantear el debate suicidio asistido sí o suicidio asistido no, sino únicamente de señalar que, en cualquier caso, tiene que ser suicidio asistido respetuoso con la diversidad humana y, por tanto, quien defienda el suicidio asistido sí, que lo defienda para todas las personas y quien no lo defienda, que no acepte ningún supuesto. La bioética también se encuentra a la base del cambio cultural que necesitamos y, en este sentido, conviene no olvidar lecciones históricas tan dolorosas como que el primer objetivo del exterminio nazi fueron las personas con diversidad funcional. No se trata solo de que dejen de matarnos, sino de asumir las consecuencias del hecho que nuestras vidas son igual de dignas y que tienen el mismo valor que la del resto de la humanidad.

    El paralelismo entre las luchas identitarias y políticas de grupos humanos históricamente oprimidos pone de manifiesto que el objetivo final es común y muy simple: vivir fraternalmente en comunidad.

 Cuando hablamos de vida independiente no hablamos de vivir aislados y hacer las cosas por nosotros mismos sin el apoyo de nadie, sino de devenir nodos y no islas en medio del entramado comunitario y asumir la responsabilidad y el control sobre los instrumentos sociales que nos dan acceso a nuestro propio cuerpo, a la cotidianidad del hogar, a la participación social en todos los ámbitos. En el caso de las personas que necesitan apoyos de otras personas para poder realizar las actividades de la vida diaria, el instrumento fundamental sobre el que tienen que responsabilizarse y tienen que controlar, es la asistencia personal. Se trata de algo tan básico como poder decidir quién nos acompaña al lavabo o al cajero automático, a qué hora vamos a la cama o al cine, cuánto tiempo pasamos en la biblioteca o asistiendo a reuniones sindicales, por ejemplo.

La autogestión liberadora

La asistencia personal no nos hace libres sólo por las actividades que nos permite realizar, sino también por el empoderamiento y el potencial emancipador que supone el hecho de poder tomar todas las decisiones sobre quién, cómo, cuándo y en qué nos da apoyo. Esta forma de gestión que nos posibilita transitar de objetos de cuidados a sujetos de emancipación la llamamos autogestión y, técnicamente, se basa en la libre gestión –no necesariamente posesión- de la prestación económica correspondiente a un presupuesto individual en función de las horas de asistencia que cada persona necesite. Actualmente, la prestación económica para asistencia personal generada por la ley de dependencia (en adelante ley de independencia) ha sido integrada en el nuevo sistema catalán de servicios sociales de manera precaria e insuficiente. El importe máximo sólo permite financiar tres horas diarias de asistencia, cuando las personas a las que se dirige (grado 3, gran dependencia) requieren entre ocho y 24 horas al día. El denominado Plan individual de atención no contempla modular el importe de la prestación en función de la valoración individual de las horas necesarias, se reduce toda la complejidad que representa un plan de vida y ciudadanía activa al grado y al nivel que resulte del baremo. Además, la asistencia tecnológica (ayudas técnicas, supresión de barreras, adaptación del entorno) que podría minimizar y potenciar la asistencia personal no se contempla en el plan individual ni tiene el carácter de prestación garantizada en la cartera de servicios sociales.

    Desde la administración se analiza este desarrollo de la ley de independencia y de la ley de servicios sociales desde el punto de vista de los inputs – es decir, del dinero y los recursos que se dedican- y se indica que ha habido un gran avance. Esta mejora de la inversión es real y necesaria, pero no es suficiente ni cuantitativa ni cualitativamente, y este último aspecto es el más preocupante. Tendrían que empezar a valorarse las políticas públicas también desde la perspectiva de los outputs, de los efectos finales sobre la vida de las personas que producen los inputs. Si nos preguntamos cuántas personas con diversidad funcional han podido independizarse de la familia y ejercer una ciudadanía plena y activa, cuántas personas (mayoritariamente mujeres) del entorno familiar han podido recuperar su vida y dejar de hacer asistencia forzosa o cuántas personas (mayoritariamente mujeres inmigradas) que trabajaban como asistentas desde la economía sumergida han podido integrarse al mercado laboral ordinario en condiciones dignas, la respuesta debe ser nadie o casi nadie. La capacidad de transformación social del nuevo sistema ha sido, hasta el momento, prácticamente nula, más bien ha servido para reforzar y perpetuar el sistema patriarcal de atención familiar y asistencialista.

Hacia la vida independiente

Es posible reorientar el desarrollo del nuevo sistema de autonomía personal creando opciones con verdadera capacidad de transformación social. El proyecto piloto –Cap a la vida independent- que desarrolla el FVI, conjuntamente con el Ayuntamiento de Barcelona, hace más de tres años que muestra que podemos autogestionar la asistencia personal que cada persona necesita (siete horas al día de media) para asumir el control y la responsabilidad sobre la propia vida, vivir emancipadas, trabajar, estudiar, cotizar, pagar impuestos, participar en la vida comunitaria, social y cívica de nuestro entorno en igualdad de oportunidades y tener expectativas y planes para formar nuevas familias. Se puede hacer de manera eficaz y eficiente, tanto social como económicamente.

    La asistencia personal autogestionada tiene un coste de doce euros la hora, de media, (el Servicio de Ayuda a Domicilio más de 18 euros cada hora) y 2.500 euros al mes de media, (una residencia del tipo donde iríamos a parar nosotros cuesta más de 3.100 euros al mes, según el decreto 151/2008 punto 1.2.5.3.3.3.2 del anexo 1). Además, este modelo ha posibilitado que mujeres del entorno familiar recuperen plenamente su libertad y que los asistentes personales puedan tener un trabajo con condiciones laborales dignas.

Convivir fraternalmente en comunidad es la única manera de generar empatía, de cambiar la mirada y el pensamiento para que todo esto se traduzca en una firme voluntad política de reorientar las prioridades presupuestarias. Como decía Paulo Freire: «Nadie libera a nadie ni nadie se libera solo. Las personas se liberan en comunión”.

El derecho a la vida independiente, un derecho humano vulnerable

La ONU acordó, en el año 2006, el primer convenio de Derechos Humanos del siglo XXI para garantizar a las personas con diversidad funcional el ejercicio efectivo de todos los Derechos Humanos y el respeto a su dignidad inherente. En particular, reconoce explícitamente el derecho a la vida independiente y obliga a los estados a proporcionar la asistencia personal necesaria para hacer vida en comunidad. Establece el concepto de ajuste razonable como toda modificación necesaria y no desproporcionada que permite el ejercicio de todos los Derechos Humanos y de las libertades fundamentales. En este sentido, los recursos institucionalizadores (por institución hay que entender vivir según las reglas, valores y prioridades establecidas por otros y esto se da tanto en las residencias como si se vive en reclusión en el ámbito familiar), no se pueden considerar un ajuste razonable, ya que vivir en instituciones vulnera los artículos 3, 5, 12, 13, 16, 17, 18, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y 30 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

    A nivel europeo, la desinstitucionalización es una estrategia clave y un proceso imparable. En el año 2009, el grupo Ad Hoc de expertos sobre la transición de servicios residenciales a servicios comunitarios entregó al comisario europeo de Trabajo y Asuntos Sociales, Spidla, un informe donde recomendaba «“adoptar estrategias y planes de acción basados en los principios básicos comunes, acompañados de un calendario claro y de un presupuesto para el desarrollo de servicios en la comunidad y la clausura de las instituciones residenciales de larga estancia”». Más recientemente, el comité de ministros adoptó la Recomendación CM/Rec (20010)2 sobre la desinstituzionalización y la vida en comunidad de los niños con diversidad funcional, que pide a los gobiernos de los estados que emprendan “todas las medidas legislativas, administrativas, así como otras medidas adecuadas para adherirse a los principios establecidos en el apéndice de esta recomendación, para sustituir los servicios residenciales por servicios comunitarios, dentro de un calendario razonable y con un enfoque global”.

    Hay que evitar caer otra vez en un proceso de desarrollismo de los servicios sociales que acabe visualizando a las personas con diversidad funcional como mera materia prima para insuflar energía en la poderosa maquinaria económica de la que participan empresas constructoras, aseguradoras, bancos, colegios profesionales y sindicatos. Encerrar a las personas en instituciones no es parte de la solución, sino parte del problema.

(Publicado originalmente en: http://www.forovidaindependiente.org/node/239)

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En números rojos

por Adriana Raggi

Los daños a la La Venus del espejo de Velázquez
Los daños a la La Venus del espejo de Velázquez

El 10 de marzo de 1914 una sufragista llamada Mary Richardson entró en la National Gallery de Londres y atacó con un picador de hielo La Venus del espejo de Velázquez. La obra fue severamente dañada, Richardson declaró:

He tratado de destruir la imagen de la mujer más hermosa de la historia mitológica como una protesta contra el Gobierno por la destrucción de la señora Pankhurst, quien es el personaje más hermoso de la historia moderna. Justicia es un elemento de belleza tanto como el color y contorno en el lienzo. La señora Pankhurst pretende procurar justicia para la mujer, y por ello está siendo asesinada lentamente por un gobierno de políticos traidores. Si hay una protesta en contra de mi hecho, que cada uno recuerde que tal protesta es una hipocresía, siempre y cuando permitan la destrucción de la señora Pankhurst y otras hermosas mujeres vivas, y  hasta que el público deje de tolerar la destrucción humana, las piedras lanzadas en mi contra por la destrucción de esta imagen son cada una una prueba en su contra de las patrañas y la hipocresía artística, así como moral y política.[1]

 Richardson fue detenida y juzgada, permaneció en la cárcel varios meses. Este no fue su único ataque violento, ni la única vez que estuvo en la cárcel. También fue detenida por provocar un incendio, por romper las ventanas de un edificio gubernamental y por poner una bomba en una estación de trenes. La lucha de Richardson, junto con la de las Suffragettes, sufragistas inglesas, era por el derecho al voto de la mujer y por sus derechos políticos.

La historia de Richardson podría verse como la de una mujer que lucha por sus derechos de todas las maneras posibles. En su discurso está la búsqueda de la justicia para la mujer, y en su forma de protesta está la intención de llamar la atención a como de lugar. La destrucción de La Venus del espejo es para ella solamente un medio de protesta, una muestra de su capacidad como mujer que lucha y está en la lucha. La fuerza de su argumento es grande. La primera vez que lo leí me impresionó, sobre todo porque en el contexto feminista en el que lo leí Richardson era una heroína.

Hoy me puedo preguntar ¿qué sería de las mujeres hoy en día sin las sufragistas? Yo entiendo que hay necesidades, formas de lucha, momentos complicados en cuanto a la búsqueda de los derechos de las minorías o las mujeres o la gente en general. Pero también hay elementos, pequeños elementos en esas luchas que rompen los límites. Que dejan de ser luchas por la equidad y se vuelven luchas por el poder político, social y económico. Que olvidan el origen de la lucha social y a quienes se supone que defienden, y muchas veces en donde más se olvida no es en las luchas originales sino en los discursos posteriores, en las formas distorsionadas de contar la historia. Mary Richardson es un ejemplo de eso, esta heroína del feminismo se unió a las Suffragettes y buscó los derechos políticos de las mujeres. Para posteriormente unirse a la BUF (British Union of Fascist). Ella no fue la única que se unió al movimiento fascista inglés, varias de las sufragistas lo hicieron: Nora Elam y Mary Allen, otras como la fundadora del movimiento sufragista Emmeline Pankhurst (a quien Richardson defendió destruyendo La Venus del espejo) fue una ávida defensora del partido conservador y del imperio inglés, su hija Adela Pankhurst  fue una de las fundadoras del partido fascista de Australia (Australia First Movement) y un largo etcétera.

¿Por qué el movimiento sufragista se volvió hacia la derecha, hacia la xenofobía y el autoritarismo? En las estructuras del movimiento sufragista se encuentra una base igual de autoritaria que la del fascismo, dice Julie V. Gottlieb en su libro Feminime Fascism. Women in Britains’ Fascist Movement:

Huellas de proto-fascismo se han identificado en el movimiento sufragista, y el mandato de las Pankhursts sobre la WSPU[2] ha sido caracterizado como una dictadura. Cecily Hamilton argumentó que la WSPU era ‘la primera muestra de los movimientos dictatoriales que son la forma de desplazar la democracia del continente europeo.’ Emmeline Pankhurst fue precursora de Lenin, Hitler y Mussolini – el líder cuyo mandato no debe ser cuestionado, el líder que no podría hacer nada malo.’[3]

 La líder incuestionable es un clásico del feminismo, las luchas por el poder, el sectarismo y la manipulación de información son elementos que se manejan sin ningún cuestionamiento, sin que nadie pueda levantar la voz para decir ya no sin ser acusada de traición, de machista, de misógina. Por supuesto la unión con la derecha no es exclusiva de las Suffragettes. Durante la segunda ola feminista, la unión con la derecha, la promulgación de leyes que limitaban la libertad de expresión (las leyes anti-pornográficas), la condena a quienes pensaban diferente, las luchas de poder eran la característica del movimiento. Pero esa información no es difundida, quienes marcharon en contra de la pornografía ahora lo niegan, porque no está de moda hacerlo. Ahora quienes se dicen luchadoras por los derechos de las mujeres y por los derechos de la prostitución citan a Andrea Dworkin o a Catherine MacKinnon, sin darse cuenta de que estas dos mujeres lucharon por prohibir la prostitución y la pornografía, a tal punto que hacían comparaciones absurdas entre la pornografía y los campos de concentración, y que veían la libertad de expresión como un mal a eliminar.

Katie Roiphe, una feminista disidente que ha sido tachada de traidora y anti-feminista, cuenta en su libro The Morning After, la impresión que tuvo de MacKinnon en una conferencia que dio en su universidad:

 Con grandes florituras metafóricas, MacKinnon compara la pornografía con el Holocausto, la esclavitud, los linchamientos, la tortura, aferrándose a cualquier palabra de la historia del mal le ofrece. En su deseo de establecer la situación desesperada, la urgencia de vida o muerte, de su causa, MacKinnon toma prestados los símbolos de otras instancias, más aceptadas de la opresión. Su envidia del símbolo la lleva a una hipérbole extraña:  ella comparó la supuesta violación en la cita de William Kennedy Smith al linchamiento, en un artículo de opinión en el New York Times. En su conferencia, dice en un momento: «Incluso Hitler no sabía cómo volver la matanza en sexo de la misma forma en que la industria de la pornografía lo hace».[4]

 Roiphe abarca en un capítulo de su libro la impresión que MacKinnon le dejó, y también se pregunta porqué una feminista disidente como Camille Paglia es considerada por las feministas como una loca, mientras MacKinnon es tomada muy en serio. Roiphe, al principio de su libro nos cuenta que se le dijo en varias ocasiones que publicar su crítica al feminismo era darle herramientas al enemigo, ella dice que no puede callar su experiencia negativa en un movimiento que ella creció admirando, y que ha caído en una lucha de poder absurda. De la misma forma Camille Paglia o Christina Hoff Sommers, quienes cuestionan al feminismo en el poder, han sido tachadas de traidoras y misóginas.

Mi experiencia al respecto es parecida, en el momento que decidí cuestionar esas verdades absolutas se me tachó, por quienes se decían mis amigas, de misógina o neo-machista, de tirar todos los logros del feminismo a la basura, por atreverme a cuestionar actitudes del feminismo que me parecen totalitarias. En alguna ocasión en la que defendí a un hombre atacado y acusado de forma injusta, una de ellas me dijo: yo también creo que es inocente, pero ni modo, la falsa acusación de un inocente a cambio de salvar a muchas mujeres, es un mal necesario.

Yo no creo de ninguna forma que el esconder información histórica acerca del feminismo  valide nada, tampoco creo que el sacrificar a un inocente pueda ser un mal necesario, ni creo que eso salve a ninguna mujer de nada. Mucho menos que sea un argumento válido la acusación de quien piensa diferente como: misógina, neo-machista o traidora. En mi experiencia, el feminismo está en números rojos: las falsas acusaciones, la información histórica que se esconde, la destrucción pública y social de quien piensa diferente o es diferente, las luchas por obtener el poder ante todo, el odio y la culpabilización de los hombres por ser hombres, el deseo de aplastar al otro, la autovictimización de las mujeres por ser mujeres, la facilidad del insulto y la desacreditación del pensamiento disidente, son los elementos que me obligan a decir no más, se acabó. Yo admiro y respeto las ganancias del feminismo, sé que sin ellas no estaría escribiendo este texto, también admiro a quienes están ahí y pueden, desde ese lugar, seguir pensando de forma independiente y crítica, agradezco a quienes me escuchan y son mis amigas. Pero definitivamente los números rojos me han expulsado de ahí, me movieron a otro lugar que no tiene nomenclatura ni límites.


[1] The Times, 11 de marzo de 1914, p.9-10, http://www.heretical.com/suffrage/1914tms2.html, consultado el 17 de diciembre de 2013. (Las traducciones en este texto son mías).

[2] Women’s Social and Political Union, la organización de las sufragistas inglesas, fundada por las Pankhurst en 1903.

[3] Julie V. Gottlieb, Feminime Fascism. Women in Britains’ Fascist Movement, Londres: Tauris, 2000, p. 159.

[4] Katie Roiphe, The Morning After. Sex, Fear and Feminism, Boston, Little, Brown and Company, 1994, p. 141.

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La Huelga de los Putos

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Por Emmanuel Álvarez Brunel[1].

Los nuevos feminismos parecen estar preparando grandes sorpresas en nuestro país. Diversas identidades, adscritas a estas corrientes empiezan a vincularse para preparar nuevas formas de lucha contra el sistema patriarcal capitalista, el modelo heterocéntrico y el Estado y su papel obsoleto.

    Al mismo tiempo vivimos en un contexto mundial de protestas contra los proyectos maquiavélicos que llevan a cabo los grupos más poderosos a través de los distintos gobiernos y poderes de facto. Mejor dicho, la historia de las sociedades capitalistas está repleta de rebeliones, de personas valientes, indignadas e inconformes, pero hoy en día estas luchas se viralizan, se siguen al momento desde cualquier parte del mundo gracias al internet, son globales.

    La situación de violencia, pobreza y militarización, la explotación de los bienes naturales y del trabajo de las personas, el envenenamiento de la comida con agrotóxicos y la venta de tierras a trasnacionales nos dejan muy pocas posibilidades de reacción, entre ellas dos extremos: la enajenación y la rebelión.

    Aunque sabemos sobre la apatía y la poca movilización del grueso de la gente por motivos distintos, quisiera con este artículo hacer un llamado a un grupo en especial, uno que se ha quedado muy cómodo: los putos/jotos/maricones, quien ha preferido traicionar su historia de rebeldía junto a los feminismos y disidencias sexuales, por, las migajas que les ofrecieron las sociedades neoliberales.

    El sistema económico, político y social en el que vivimos es perfectamente capaz de mutar. A pesar de condenar por mucho tiempo las prácticas sexuales que no llevaban a la reproducción, algunas sociedades occidentales han admitido, bajo la premisa de otorgar derechos a todas las personas por igual, que distintos grupos se incorporen a la vida pública, abriendo paso a nuevxs trabajdorxs y consumidorxs. No es casualidad que grandes empresas se hayan declarado “gay friendly” como estrategias de mercado, así como que las más importantes ciudades inviertan en guías para el turismo gay y exista un crecimiento del mercado rosa. Incluso, algunas sociedades “de vanguardia” han legalizado la máxima expresión de amor romántico para las personas del mismo sexo.

    Esto no representa grandes avances para los homosexuales, menos cuando las palabras puto/joto/maricón siguen siendo las groserías más fuertes para insultar a un biohombre en países de habla hispana, así como sus traducciones en francés e inglés y casi todos los idiomas occidentales. Estas palabras, por más difícil que sea aceptarlo para los fanáticos de pronunciarlas como insultos, son una expresión micro de un problema macro de violencia de género.

    La discriminación y la violencia hacia la población gay no es cosa menor, y sus consecuencias van desde el daño emocional hasta el asesinato o el suicidio, pasando por acoso, hostigamiento, violencia física, abandono y rechazo familiar.

    Preocupa que los hombres homosexuales se asimilen tan naturalmente a las sociedades que los han violentado. Esta naturalidad responde a siglos de adoctrinamiento. Responde también a la posibilidad y a la promesa de adquirir un lugar en la sociedad, siempre inferior a otros grupos más amoldados pero ya no en las escalas más inferiores.

    Los gays han creído la idea de que vivimos en un mundo de oportunidades, de posibilidades: todo es cuestión de echarle ganas, de trabajar para “alcanzar tus sueños”. Así, ingresar en el mercado laboral les ha dado mayor proximidad con sus aspiraciones de acumulación de bienes y de inclusión en la sociedad. En este sistema, se piensa que tener dinero es sinónimo de ser libre. La soltura económica permite tener la casa de ensueño, el automóvil último modelo, las cenas en los lugares de moda, la cantidad de ropa para no repetir nunca, la pareja ideal (la posibilidad de formar una familia y consumir más), y una larga lista de ideas que nos vende la publicidad, el arte hegemónico, el gobierno y las empresas.

     Para quien pueda ver un poco fuera de esta burbuja de felicidad individualista podrá reconocer lo costoso que es mantener estos modelos de vida, y no hablamos de dinero, sino del costo humano y ecológico.

    Se ha calculado que un trabajador en México que gana el salario mínimo, produce el dinero que gana en 9 minutos, es decir, dedica 9 minutos al día para generar el dinero que gana en ese mismo día1. El resto del día (7 horas con 51 minutos según la jornada laboral oficial) las dedica a producir riquezas para otras personas. Este dato nos muestra la realidad de millones de humanxs y la inhumanidad e indiferencia de otras millones.

    Por otro lado, el costo ambiental deja como saldo la sobreexplotación los bienes naturales, la contaminación, la erosión de los suelos, la destrucción de ecosistemas por uso exagerado de estos bienes, por consumir más de lo que nos corresponde, y la extinción de muchas especies animales y vegetales, etc.

    El capitalismo cambiante, que se adapta,  dará respuesta a todo gay que se preocupe “más de lo necesario” por esto, con absurdeces como el Capitalismo Verde y el Capitalismo socialmente responsable. Esto, sin duda, dejará a más de un gay tranquilo y sin remordimiento de conciencia. Otros gays se convertirán a un “activismo LGBTI” bastante superficial, que poco hará por comprender la violencia de fondo y servirán más como un parche frente al enorme problema.

    Sin embargo, la mayoría de los gays sólo aspirarán a este modelo de vida de placer y gozo, y gran parte de ellos se incorporarán a las largas jornadas laborales para tener pocos ratos de disfrute del dinero ganado, para tener algunos destellos de esta vida de ensueño. Muchos otros no verán este modelo de vida jamás.

    Asusta el hecho de pertenecer a una identidad y sexualidad que por tantos siglos ha sido contestataria, mientras que ahora se aspira a amar como lo hacen lxs heterosexuales. El amor romántico ha sido usado como arma del capitalismo para enajenar a la población, para provocar la posesión, los celos, el amor/odio en la pareja, la exclusividad, el drama, el amor imposible. Es la regulación de las relaciones.

    Frente a todas estas cuestiones, la pregunta va siendo más clara: ¿por qué adaptarnos a un sistema tan macabro, inhumano, enfermo, opresivo?

La respuesta me parece aún más evidente: no nos adaptemos más.

    Seamos parte de la lucha. Regresemos a los feminismos radicales y combativos. Construyamos con otros grupos los nuevos feminismos que se preparan para dar la lucha, para acabar con el machismo, el sexismo y el género binario.

    Llenémonos de rabia e indignación y cultivemos la sana rebeldía. Pensemos y reflexionemos en un sistema que nos enseña a no cuestionar, a obedecer y ser disciplinado. Hagamos caos en este mundo basado en la ley y el orden. Amemos libremente frente al amor en el que nos educan, frente al amor que nos esclaviza. Eduquemos niñxs libres de género y sin sexualidades normadas obligatorias. Disfrutemos más del tiempo libre y menos de la acumulación material. Pensemos más en la felicidad y menos en el trabajo que nos hace siervxs.

    Rechacemos al hombre que nos dijeron que éramos, seamos los putos que luchan junto a las putas. Seamos lxs putxs. Sin división binaria, sólo diferenciación múltiple.

Seamos putxs contra el sistema, seamos lesbianas, negrxs, indixs, seamos animales. Seamos locxs por la libertad, la paz con justicia, por la dignidad, por la rebeldía necesaria.

Hagamos la huelga contra la opresión, la regulación, la obligatoriedad. Hagamos la huelga anti capitalista, anti heterocentrista.

Vayamos a la Huelga de los Putos. Sumémonos a las luchas globales por un mundo humano.

1La Jornada, 7 de mayo del 2012, pág. 23

FUENTES

Federici, Silvia. Caliban y la Bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Edit Traficantes de sueños. España, 2010.

Foulcault, Michel. Historia de la sexualidad 2: el uso de los placeres. Edit. Soglo XXI. México, 2009.

Bakunin, Mijail. Dios y el Estado. Edit. Biblioteca Pensamiento Crítico. 2009.

Las técnicas participativas en la Educación Popular, en Mariano Algava coordinador. Jugar, jugarse. Argentina, 2006.

El lugar del cuerpo en la Educación Popular, en Mariano Algava coordinador. Jugar, jugarse. Argentina, 2006.


[1] Miembro activo del Bloque ROSA. Participo en espacios de reflexión y lucha contra la injusticia y la corrupción de nuestros gobiernos. Estudié Derechos Humanos y Gestión de Paz. Soy vegano.

 

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Mickey Mouse ha muerto

Por Cristopher Garnica.


Mickey Mouse ha muerto. En el video Suicide Mouse.Avi podemos ver su cadáver en blanco y negro, después de una caminata por la ciudad decadente. Hasta que la pantalla se disuelve a negros por algunos minutos. De pronto la escena retoma su curso, Mickey sonríe desesperado, entre gritos agónicos y una cara terrible. Cuando los gritos cesan, presenciamos su muerte.

Se cuenta que es un video que hizo el propio Walt Disney en los 30`s, para expresar el declive del mundo. Sin embargo, conforme se buscan diversas fuentes, el mito se deconstruye según paranoias y obsesiones de las mismas fuentes. Se dice que es un video que forma parte del archivo secreto de Disney, que convivió oculto con Destino, que hiciera Salvador Dalí; que forma parte de alguna teoría de conspiración, que sirve para traumatizar a la gente y controlar su mente… Al final todas coinciden, en que después de que lo viera un policía, este saca su arma y se pega un tiro en la cabeza.

La única certeza es que a ésta clase de videos se les llama Creepy Pastas. Historias que dejan un halo de tensión, terror y shock en el espectador, son bizarras, de contenido grotesco y estética perturbadora. Las Creepy Pastas, son formas de castigar los mitos de la civilización, introduciendo el mito del fatalismo. Suicide Mouse, toma venganza del eterno optimismo del ratón, y lo castiga con la locura y el suicidio. No obstante, tanto el optimismo, como el fatalismo son posturas radicales muy parecidas.

Mickey Mouse es un personaje sometido al extremo de la salud o al extremo del sufrimiento. La salud constante, la alegría, el juego, el derroche de vida es lo que se condena de los locos, de los que viven atormentados “en la casa de la risa” por su exceso de embriaguez, inquietos por ser alegres e inmutables.

En su origen Mickey fue concebido para ser un eterno optimista, y ante tal síntoma de decadencia, no habría más que esperarle una forma de suicidio menos fastuosa. Pues nadie en su sano juicio podría vivir engañado por la seguridad de la felicidad extrema. Mucho menos en un mundo, que como en el video, se cae a pedazos, acercándonos a la incertidumbre, si no es que a momentos de vacío y revelaciones de la consciencia que permanecen disolviéndose en negro.

El extremo fatalista de Mickey, es el que avanza hacia un futuro sin porvenir, el que exhibe su extrema melancolía y se hunde en la desesperación absoluta. Su cabeza está perturbada, escucha gritos como si fuese una alucinación severa, su sonrisa es agresiva como la de los enfermos mentales, y su cara refleja una neurosis obsesiva, paranoia, hasta que comienza el silencio y termina su vida.

El optimismo, tanto como el fatalismo, son propagandas de la abundancia. El optimista es esclavo de la bondad a pesar del caos, de la utopía del bien aunque vive terribles circunstancias. El clímax de la prosperidad, nos hace creer que tenemos satisfechas nuestras necesidades, así que pagamos el precio, sosteniendo una idea falsa de felicidad.

El fatalista desencantado del mundo, hastiado de insatisfacción, al que ninguna situación le parece digna de vivirse, evita acercarse a sí mismo, y a lo que le rodea. Su exceso nunca se confronta, la abundancia no lo compromete, y sin luchar por su existencia, opta por aniquilarse.

Mickey es un esclavo tanto como un enfermo. Su libertad es una decisión ilusoria, entre la eterna felicidad o la auto destrucción. Siendo esclavo le queda estar al servicio de la locura, sometido a una existencia ficticia en la alucinación del optimismo, o lo infranqueable de los obstáculos. En cualquier caso, lo mejor es suicidarse, porque ninguna de las dos es forma de vida.

Someterse al delirio por el bien supremo, o a los pastiches Creepy, también es la elección de muchos ratones enfermos. Sin embargo, un ratón sensato, valoraría sus posibilidades individuales, el imperativo del placer que navegue sobre la realidad; juega, es gracioso y la risa está de su lado. El ratón sensato, es de muchos colores, experimenta formas de vida, media entre el optimismo y el fatalismo, los confronta y los rechaza con agresividad si es necesario. Toma responsabilidades de sí, porque sabe que es necesario cuando se camina por la ciudad decadente. Sobre todo porque sabe, que la locura no es postura, cuando se trata de afrontar la vida.

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