Hay maneras de sentir los procesos del cuerpo

"Paciencia" por Susana del Rosario

“Paciencia” por Susana del Rosario

Por María del Carmen González Hernández

Siempre fui muy cachonda, pero el coctel hormonal del embarazo me hizo insaciable, no podía dejar de experimentar, la panza era un accesorio corporal más de mí placer. Así que tenía que disfrutarme. Cuando te embarazas de lo que no careces es de creatividad, de esa que mana del coño que deja de sangrar durante treintaytantas semanas y que va explotar.

Hay maneras de sentir los procesos del cuerpo. Pase de todo, casualmente cada vez que cuestionaban mi decisión de ser madre, vomitaba, para mí eso adquiría significados que me ayudaron a sobrellevar tanta bazofia. Desde las que me preguntaban si ya sentía como le latía el corazón a un cigoto, hasta cómo es posible que mi vientre sirva al patriarcado, pariendo hijos, me resulta incomprensible que las personas que supuestamente defendían el derecho de hacer lo que queramos con nuestro cuerpo, no incluyan en su mundo tan pequeño y cerrado que a una también le gustaría ser madre, en realidad sigo sin saber que discurso más ridículo.

Y es que el problema de la maternidad, radica en lo que pasa a partir del cuerpo, todas las construcciones que hay alrededor de una, porque no es lo mismo ser embarazada de la Ibero, que ser embarazada del Conalep, he ahí las burlas con corte no solo clasista o sexista, también racial. No conforme con eso, el sistema de salud, te recuerda que ser pobre y estar embarazada no va de la mano, filas y malos tratos por parte del servicio médico, carteles y comerciales que te recuerdan que existes como mujer solo si eres madre, pero que tu maternidad lleva el apellido de múltiples marcas (Gerber, Nestle, Huggies, entre otras) Así es como el mercado te recuerda que tu bebé si no cumple con ciertas características, no puede habitar este mundo y si no lo puedes mantener, mejor aborta. He aquí que la mayoría de las causales de aborto es por situación económica y es que no puedes tener los hijos que se te pegue el coño si no tienes con que mantenerlos.

Además de que el estado ha perpetuado a través de programas y políticas públicas que el cuerpo es útero, de ahí, los beneficios y condescendencias si eres madre trabajadora, los programas de desayunos y guarderías. A esto, hay que sumar los programas de televisión y las películas con historias sobre maternidades sumisas, subordinadas, no importa que te pasé a ti, siempre hay que salvar al producto, no importa si tú mueres en el parto o por una negligencia médica, salvaron a tu hijo y eso es lo que tu querías seguramente, porque no debes olvidar que eres madre, que no tienes descanso, que eres abnegada y sacrificada.

Es difícil decidir ser madre bajo este contexto, pero a mí parecer, el problema radica en que no hemos visto que la maternidad también empodera, que el ejercicio de una maternidad por decisión, subvierte, porque hemos creído que sobre nuestro cuerpo, nuestra vida, no opinamos, no hablamos, pero gritamos a la hora del parto, si todo lo personal es político, la maternidad es dinamita.

Nos han educado bajo el mandato de deben detestar el hecho de ser madre, porque es horrible cambiar pañales, porque todos los bebés son odiosos, apestosos y lloran, porque te vuelves fea, gorda y siempre hay que ser bonita y joven. Así las chicas exponen razones como estas con la finalidad de rechazar la maternidad, porque no es digno envejecer en esta sociedad, dedicarse a sí misma y a otro, y si el otro salió de tus entrañas, peor, que asquito. Sin embargo respeto a todas las que han decidido no ser madres, pero conscientes de esta decisión y de la carga política que esto implica también, y no lo hacen por las banalidades que dicta la modernidad, aunque difiero con ese discurso de que los vientres sirven al patriarcado en el momento en que decides ser madre, es seguir delegándole a un sistema de opresión lo que pasa por mi cuerpo y eso es a estas alturas ya, insostenible. Así el feminismo ahora habla de la maternidad como de la pornografía y el trabajo sexual: es necesario abolirlo. Y no, no estoy de acuerdo con rechazar lo que las demás hacen y tratar con desprecio a las que son madres.

Si bien este sistema no da muchas opciones para decidir si ser madre o no. La solución no está en obligar a las mujeres a ser madres, como tampoco está en excluirlas porque lo son. Hay que crear entonces las condiciones para las que decidan ser madres, lo ejerzamos con plenitud, fuera de violencias obstetras, sociales y estatales. Empoderarnos de nuestros cuerpos y de este proceso también. Hacernos conscientes de lo que pasa por nuestro cuerpo en momentos como este. Exigir no ser tratados como idiotas, aprovechar los desbordes hormonales para defendernos o experimentar placer. Por que como todo cambio corporal es personal y político. Hay que trabajar la maternidad desde la subversión y retomar lo que es nuestro, porque no es casualidad que un bebé solo necesite leche materna durante 6 meses para estar bien, alimentado, sintiendo el calor del cuerpo de su madre. Aquí, aquí toda construcción se cae y se retorna irremediablemente a lo salvaje.

ma.carmenMi nombre es María del Carmen González,  tengo 25 años y soy mamá de Batman, experiencia que me gustaría repetir, pero ahora quiero a La Mujer Maravilla. Tengo dos hijas caninas, me gusta la pornografía y las drogas. Me gusta ese feminismo que es incómodo para las institucionales, me han cerrado espacios. Me gusta David Bowie, New Order. Me gusta leer y no me gusta el lugar donde trabajo. 

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