Aborto libre SÍ, aborto selectivo NO

Aborto libre SÍ, aborto selectivo NO

Manifestación en Madrid. Imagen tomada de Corriente Roja, http://www.corrienteroja.net/.
 
Hace algunos meses el ministro de Justicia de España, Alberto Ruiz-Gallardón, apoyado por el Partido Popular, promovió una iniciativa para modificar la Ley de Aborto.
Dicha Ley propone que el aborto sea regido no por plazos de posibilidad de aborto como estipula la Ley de Salud Sexual y Reproductiva de 2010, que permite el aborto libre durante las primeras 14 semanas de gestación y hasta 22 si hay malformaciones o la salud de la madre corre riesgos, y que además permite a las jóvenes de 16 y 17 años realizar la interrupción sin permiso paterno-, sino por supuestos, algunos de los cuales-supestamente- abogan por el derecho del no nacido.
A continuación, un artículo publicado en septiembre 2013 por Antonio Centeno en la página del Rights International Spain, y que nos recuerda que  el ministro Gallardón espera que el próximo julio inicie el  trámite de esta ley en el Congreso Español.

Por Antonio Centeno

Enésimo anuncio del ministro Gallardón de que cambiará sustancialmente la legislación sobre el aborto, para “proteger a las personas con discapacidad”, dice. No somos pocas las personas (incuso algunas con tetraplejia, como un servidor) las que pensamos que el ministro actúa de manera hipócrita. No le interesa “proteger a las personas con discapacidad”, sino reformar la Ley al dictado de sus convicciones religiosas y/o de sus intereses electorales. Baste recordar el también reciente anuncio de mantener la legalidad de la esterilización forzosa de personas con diversidad funcional que establece el artículo 156.2 del Código Penal (aunque días más tarde se mostraba dispuesto a rectificar), el insufrible borrador de anteproyecto de Ley General de Discapacidad, el brutal recorte de derechos y prestaciones llevado a cabo por su Gobierno en la Ley de “Dependencia”, o la disminución de fondos para inserción laboral y un interminable etcétera. Una muestra más del inclemente retrato que esbozó Millás en El País allá por 2007.

    Sin embargo, haríamos bien en no confundir la defensa del aborto libre con la defensa del aborto selectivo según las características corporales del feto. La postura más extendida en “ámbitos progresistas” viene a ser algo así como “no, si yo estoy de acuerdo con el aborto libre, pero mientras no lo conseguimos me parece bien que haya un plazo diferente para malformaciones del feto”. Este posicionamiento es, a parte de peligrosamente poco ético, ilegal. Veamos por qué.

    Determinar plazos diferentes según alguna característica humana (sexo, etnia, diversidad funcional…) con el argumento de evitar sufrimiento a la futura persona o cargas al entorno familiar atenta contra la dignidad de las personas que ya viven esas realidades (como un servidor aquí o una mujer en la India). Nótese que el objeto de discriminación no es el feto, que no es un ser humano, si no las personas que tienen las características que pretenden justificar el aborto. En el mismo sentido, obsérvese que el sujeto discriminador no es la mujer que aborta, si no el texto legal que establece una minusvaloración de las vidas de las personas que poseen las características en cuestión.

    En particular, no puede haber un plazo diferente por “malformación del feto”. La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad forma parte del cuerpo jurídico español, y el Comité de la ONU que vela por su cumplimiento ya avisó a España en octubre de 2011 que debía corregir esa diferencia de plazos que se da en la actual ley. Nada dijo el Comité sobre si la corrección debía efectuarse eliminando todos los plazos, o elevando el plazo general a 22 semanas o eliminando el supuesto por “malformación del feto”. Algo hay que hacer, pero no necesariamente lo que anuncia el ministro.

    Suele argumentarse que debe mantenerse el supuesto por “malformaciones del feto” porque si nace será una carga económica y emocional para la madre. Bueno, es posible, pero parece mejor camino luchar contra las causas sociales que convierten a un ser humano en una carga, en vez de demonizar alguna característica humana. Recordemos que los primeros en ser exterminados por la Alemania nazi fuimos las personas con diversidad funcional, y que la propaganda utilizada para buscar la aceptación social se basaba, entre otras cosas, en la carga que suponían esos ciudadanos indeseables. Tenemos que encontrar una manera de evitar “cargas insoportables” que no justifique y naturalice las causas sociales que, en muchas ocasiones, subyacen a esa percepción.

    También es habitual afirmar que debe mantenerse el supuesto por “malformaciones del feto” porque si nace sufrirá mucho. Otra vez nos movemos en terrenos pantanosos. Sé que genera rechazo hacer referencia a la propaganda nazi, pero es un hecho histórico que dicha propaganda se imbuía de autoridad científica para referirse a esas realidades como “vidas que no valen la pena ser vividas”. No señalo ahí para acusar a nadie de nazi, sería profundamente injusto, sólo digo que la Historia debería ser como mínimo una señal de alarma para reflexionar muy fino en estas cuestiones. Y no detecto esa reflexión.

    Valga como ejemplo el exitoso artículo de El País “Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento”. Después de un párrafo entero invistiéndose de autoridad científica, el autor deja ir una buena ristra de “terroríficas” afirmaciones y algunas inexactitudes. Especialmente significativo para mí es el parágrafo donde describe una de las situaciones de “sufrimiento más allá de lo inimaginable” en términos de: “Parálisis de ambas piernas. En los casos más graves, que desgraciadamente podrían ser la mayoría si la ley se modificase, el grado de parálisis será completo. Atrofia en estos casos de los músculos de los dos miembros inferiores con grandes deformaciones en los pies, piernas y también en la espalda, con desviaciones muy graves de la columna vertebral. Incontinencia completa de orina y de heces. Impotencia sexual completa”. Un servidor, que es feliz como una lombriz, responde casi al milímetro a esa situación.

    Así que, cuidado, alármense, pensemos, compartamos experiencias, no todo es como nos lo cuentan. Por otro lado, el artículo también hace referencia a situaciones como “la anencefalia (falta completa de desarrollo de los hemisferios cerebrales)”, que sí me parecen claramente sin sentido alguno, tal y como ejemplifica El País en otro artículo sobre el caso de Gloria Muñoz y su hija Alba. Por tanto, no digo que no haya realidades a intentar evitar, digo que no puede hacerse estigmatizando personas a base de naturalizar su presunta infelicidad porque eso ayuda a construir un imaginario colectivo sobre el que se han asentado y se asientan políticas nefastas para la dignidad de todas las personas.

    Finalmente, el tercer argumento más popular afirma que debe mantenerse el supuesto por “malformaciones del feto” porque eso hace más libres a las mujeres para dedir sobre su propio cuerpo. La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995) establecieron el derecho al aborto como un derecho humano en base al derecho a decidir sobre el propio cuerpo y el derecho a la salud. No es necesario (ni aconsejable) ningún otro argumento para defender la libertad total de las mujeres para ejercer su derecho al aborto. La cuestión es, cuando esa libertad total está secuestrada por una legislación como la actual que no respeta los derechos humanos, ¿hace un “poquito libres” a las mujeres el supuesto de “malformación del feto”? 

    Parece que la impresión mayoritaria es que sí, y que mejor ese poquito que nada. En mi opinión, es un error gravísimo renunciar a lo establecido por el sistema de derechos humanos a cambio de un pedacito de “pseudolibertad” que consiste en que los médicos tengan la potestad de establecer una valoración suficientemente negativa de ciertas formas de vivir como para despenalizar el aborto. Así, ese pequeño trozo de pseudolibertad se construye validando el poder médico sobre el cuerpo de las mujeres y socavando la dignidad de las personas que ya viven las realidades que el estamento médico decide que no son dignas de ser vividas. ¿Es ésta la mejor manera de que las mujeres lleguen a ejercer con total libertad sus derechos humanos? ¿Estamos construyendo libertad cuando aceptamos y reforzamos la medicalización de la vida humana como forma de opresión y dominación sobre quienes no encajen en el modelo utilitarista imperante? A mi modo de ver, la respuesta a ambas preguntas es NO.

    Si tenemos la conciencia de que algo, como el aborto libre, es un derecho humano no podemos aceptar que se viole dando por buenos cambalaches (como el aborto eugenésico) que validan y perpetúan esa vulneración, menos aun si tomamos conciencia de que ello quebranta también la dignidad de otras personas. Así no se construye libertad, sino situaciones de estigmatización, opresión y dominación de las mujeres y de las personas con diversidad funcional. Si de algo debería servir este órdago lanzado por Gallardón, es de acicate para recuperar la reivindicación del aborto libre como derecho humano vinculado al propio cuerpo y a la salud, y limpiar definitivamente esta lucha de otros argumentos bastardos que lejos de ayudar a la causa la ensombrecen innecesaria y tétricamente.

Publicado originalmente en: http://ris.hrahead.org/home/blog/aborto-libre-si-aborto-selectivo-no

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