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Mis amantes y otros orgasmos

por Soledad Arnau Ripollés

Dpto. de Filosofía y Filosofía Moral y Política (UNED)

Yo no pido nada extraordinario
Solo un hombre de verdad
Que me cambie las bombillas y que me lave el coche
Que sea buen feminista
Que defienda la Igualdad de los Géneros
Quiero un tipo que sea NO CAPACITISTA
Que en la calle respete las diversidades humanas
Pero que en mi cama sea sexualmente NO hegemónico
(Versión libre realizada por Soledad Arnau
sobre el fragmento de la canción de Shakira y Nicky Jam “Perro Fiel”)

 

Introducción. De lo extraordinario a lo normal

Así es. Como bien dice la canción, en principio, yo, tampoco busco nada extraordinario, es decir, nada fuera de «lo normal». Como mujer heterosexual, manifiesto interés explícito por los hombres y, hasta cierto punto, confieso que podría interesarme si fuese un «hombre de verdad». En términos generales, cuando se producen encuentros con las demás personas, en particular, si existe una cierta intencionalidad afectivo-sexual, que sean mujeres u hombres «de verdad» ¿podría ser relevante a la hora de intercambiar sexo? Si pensamos bien estas afirmaciones, no cabe la menor duda de que son muy esencialistas. ¿Qué puede ser un hombre de verdad? ¿Qué tipo de sexo puede ofrecer un hombre así? Y, en contraposición, ¿pueden existir por tanto «mujeres de verdad»? Yo, ¿sería una de ellas?

Desde luego, me interesan los hombres dispuestos a cambiar bombillas o lavarme el coche. Todo ello es útil. Ahora bien, yo no tengo nada claro que realizar estas actividades cotidianas puedan tener algún tipo de correlato con lo que pueda significar qué es ser un hombre de verdad.

 

Primer orgasmo: La ontología del Ser (hombre/mujer)

Toda una búsqueda ontológica del «ser hombre», pero llegado a este punto, también lo podemos plantear sobre la ontología del «ser mujer». Cabe recordar que el sistema binario sexo-género nos explica que sólo existen dos sexos y dos géneros.

Esto es algo que se ha ido criticando a lo largo del tiempo y que ha tenido consecuencias trasformativas significativas. Tenemos un Sistema sexo-género que cuando se concibe exclusivamente como binario, es deficitario y alejado de la realidad. Las Teorías Queer y del Género han puesto sobre la mesa el hecho que los roles tradicionales divididos en función del género de una persona, de manera binaria, son procesos culturales y sociopolíticos que generan discriminaciones y opresiones. En estos momentos, la libertad sexual que hemos adquirido las mujeres es importante, sin embargo, lo cierto es que «en lo sexual» sigue existiendo una desigualdad estructural como punto de partida entre mujeres y hombres.

Dentro de este esencialismo buscamos unas características y cualidades o atributos determinados para intentar definir qué es lo humano; qué es el hombre; qué es no ser hombre; qué es ser mujer y qué no es ser mujer.

Las definiciones que se nos dan es que si alguien es una cosa, hombre o mujer, no puede ser «lo otro» o «las dos cosas a la vez». El hombre ha sido el referente, por tanto, la mujer ha sido concebida como aquello otro. La bisexualidad queda fuera de este esquema, es irreal.

 

Segundo orgasmo: la pluralidad epistemológica

A la hora de intentar explicar la realidad vemos que hay personas y seres humanos que no encajan dentro del binomio sexo-género hombre vs. mujer.

En todos estos discursos críticos que reclaman una igualdad (en derechos) desde las diferencias, el quiénes somos en sentido esencialista se desdibuja puesto que ya podemos ser de muchas formas, incluso de modo dinámico (en una época de nuestras vidas podemos ser de un modo y en otra época, seguir siendo pero de manera diferente). ¿Podemos ser lo que queramos y cuando queramos? Ahora bien, la sociedad en la que vivimos, ¿está preparada para todos estos cambios continuos?

Existen muchos hombres. Existen muchas mujeres. La pluralidad se concibe como «lo que es». Hay muchas modalidades diferentes de ser hombres; muchas modalidades diferentes de ser mujeres; y otro gran abanico de existencias humanas que no sólo conforman la pluralidad, sino que generan ruptura epistemológica. Existen muchas otras personas que, nos cueste más o menos de entender, no terminan de sentirse identificadas con determinadas identidades y prefieren mantenerse al margen; y algunas otras realizan tránsitos, yendo de unos espacios sexo-genéricos a otros.

Tercer orgasmo: El encuentro existencial conmigo misma

Soy una mujer con diversidad funcional física de nacimiento, con necesidades de apoyos generalizados y permanentes. Toda mi vida he necesitado que alguien me ayude a levantarme, comer, vestirme, encender/apagar el ordenador, ponerme las gafas, maquillarme, ducharme, ponerme el sujetador de encaje y las bragas a juego… Lo ha hecho mi familia, en particular, mi madre; Servicios Sociales a través de la ayuda a domicilio y, posteriormente, de una plaza residencial; y, en la actualidad, mediante los Servicios de Asistencia Personal.

El sistema biomédico-clínico-rehabilitador-sociosanitario, junto con uno de los sistemas de dominación opresor más universal que puede existir como es el patriarcado, se han encargado a lo largo de mi ciclo vital de recordarme que yo formo parte de ese lado «que no debería ser». Mi existencia se ha ido desarrollando desde una dis-ontología; soy aquello que no debería ser; soy aquello que no se es.

Por un lado, desarrollarme desde este «no ser» no ha sido nada fácil, es decir, desarrollarme como una «no mujer» (o, como una «no mujer de verdad») ha sido verdaderamente complejo. Sin embargo, y por otra parte, más difícil resulta todavía «no ser» con los otros o las otras.

Cuarto orgasmo: Siendo sin ser. El capacitismo

Las teorías clásicas del amor romántico, las políticas públicas de los cuidados tradicionales y patriarcales, el propio patriarcado o su gran aliado, el sistema capacitista, han definido mi realidad humana y fáctica como una cierta «aberración de la feminidad».

El Capacitismo, al igual que el patriarcado, puede llegar a matar; perjudica seriamente la salud; perpetúa relaciones asimétricas de poder; otorga privilegios a quienes «tienen capacidades»; quita valor moral/jurídico/político/económico/cultural a aquellas otras existencias «incapacitadas», con «menos capacidades», con «discapacidades». El Capacitismo se construye dividiendo la realidad en dos, donde todo queda muy delimitado.

Las personas con diversidad funcional, en función de su diversidad y de sus necesidades de apoyos, permanecemos más o menos en los márgenes de la sociedad, la cual quiere concebir como evidente sólo a unas determinadas realidades humanas muy concretas. La diversidad funcional no forma parte de este listado, por lo que queda fuera. Se nos deja en las periferias. Nadie parece querernos, ni menos aún, desearnos. La discapacidad, la dependencia, la minusvalía… y un largo etcétera de nomenclatura que nos recuerda que «somos menos» que el resto, son denominaciones vinculadas a la enfermedad, la tristeza, el sufrimiento, la debilidad, la fealdad, la pobreza, el analfabetismo… En este escenario, ¿quién en su «sano juicio» va a querer mantener relaciones sexuales con nosotras/os/xs?

Esta pregunta me ha atormentado durante muchos años. ¿Quién en su «sano juicio» va a quererme y/o relacionarse sexualmente conmigo? Aunque en estos momentos de mi vida entiendo que es una pregunta curiosa e interesante, reconozco que la necesidad más inmediata de las personas con diversidad funcional cuando tenemos necesidades de apoyos no es precisamente la sexualidad ni la erótica. Cosas muy inmediatas como levantarse, garantizar que alguien pueda darte de comer, te acompañe al WC tantas veces como se precise o te acueste, ya es mucho. Sin embargo, todas estas inmediateces nos copan gran parte de nuestra vida y eso significa que hay quien se olvida de su dimensión sexual.

Quinto orgasmo: rompiendo con el Capacitismo a través del sexo

En alguna ocasión hemos escuchado que el «sexo nos hará libres». Bien puede ser esta la ocasión.

A través de la vida sexual, de la sexualidad, de la erótica, de los deseos, de los placeres…, me reapropio de mi cuerpo. El sexo es carnal. También es plural como las personas.

El sexo es carnal, social, político, sensitivo, cultural, es propio y también puede ser compartido. Constantemente creamos «culturas sexuales«. Yo pertenezco a una realidad en la que la cultura sexual tradicional se fundamentaba en la ignorancia, la nula importancia del consentimiento sexual, los miedos, las reprobaciones por parte de la sociedad y de la religión, circunscripciones a que «lo sexual» sólo podía tener sentido dentro del matrimonio y enfocado para la reproducción, y desde la heterosexualidad y la monogamia. Entre todas estas creencias y el refuerzo que han tenido las teorías también tradicionales del amor romántico, se ha constituido un caldo de cultivo singular que, de algún modo, se ha materializado en lo que denomino como una Cultura de la anulación de la sexualidad.

¡Mi cuerpo me pertenece!, incluso, aunque tenga necesidades de apoyos generalizados constantes y permanentes. El sexo es conocimiento, es placer, es autoconocimiento, es un encuentro conmigo misma y con otros. ¡Me gusta el sexo! Y lo quiero vivir a solas y también en compañía.

Todos estos posicionamientos feministas (trans-feministas) han servido muchísimo a la población de personas con diversidad funcional con necesidades de apoyos. Si lo evidente ya no tiene por qué seguir siéndolo, puesto que aquello «evidente» también es una construcción social y cultural, y con fuertes tintes de prejuicios. Quienes hemos sido definidos como «discapacitados» o «dependientes» tampoco tenemos por qué seguir siéndolo. Este es un verdadero descubrimiento.

Sexto orgasmo: mis amantes

Vaya por delante todo mi respeto hacia los hombres con los que interactúo afectivo-sexualmente.

A lo largo de toda mi travesía existencial he conocido a unos cuantos; unos, a darlo todo; otros, a dar sólo lo que podían dar; otros, otros a sólo recibir… Todos ellos han interactuado conmigo desde mi diversidad, desde mi feminidad no hegemónica, desde mi sexualidad disidente, desde mis deseos y erótica concretos.

Hay quien lo ha llevado mejor; hay quien lo ha llevado más regular y hay quien no ha sabido llevarlo en ningún momento.

Estos hombres, desconozco ahora mismo si podríamos decir que conforman esa ontología inicial del ser «hombres de verdad» o no, pero han sido hombres aparentemente hegemónicos, convencionales, dentro de la media de la normalidad, hombres no extraordinarios, hombres sin diversidad funcional… ¿Cómo son estos hombres? ¿Cómo se comportan? ¿Por qué han interactuado conmigo? ¿Les gusta/excita tener sexo no necesariamente hegemónico?

Para empezar me es mucho más fácil relacionarme con estos hombres, puesto que hombres con necesidades de apoyos generalizados, en caso de que me apeteciera, apenas los encuentras en las calles o en los garitos nocturnos.

Aún así, relacionarme sexo afectivamente no es nada sencillo. ¿Qué es lo que dificulta tanto relacionarse conmigo? ¿Mi propia diversidad? ¿Mi necesidad de apoyos humanos permanentes? ¿Mi lenguaje diferenciado de seducción? ¿Existen hombres educados desde una cultura de vida independiente que conozcan que algunas personas para ser independientes y llevar una vida digna necesitan de sus asistentes personales?

Séptimo orgasmo: mis amantesy las figuras de apoyo (asistentes personales o asistentes sexuales)

Aunque siempre he sido una persona que no he encajado adecuadamente en el perfil de mujer que se esperaba de mí, ya que fallé en el minuto cero, naciendo como mujer con diversidad funcional física, lo cierto es que en determinado momento de mi vida empecé a desear y excitarme, como lo puede hacer una gran mayoría. He deseado/deseo hombres por mi condición heterosexual… ¡vaya!. Ahora bien, lo que en ningún momento hubiera/he imaginado es que pudiera sentirme deseada por algunos de esos hombres a pesar de mis circunstancias. ¡Vaya, vaya, vaya! Pero, ¿quiénes eran/son estos hombres? ¿Estaban/están en su «sano juicio» por desearme? ¿Era/soy yo quien tenía/tengo que «frenarles» para devolverles a la cordura? La cordura, ¿nos garantiza que sean «de verdad»? O, por el contrario, ¿nos aleja de ello?

Entiendo que algunos de ellos han expresado deseos sinceros hacia mi persona, hacia mi feminidad, hacia mis curvas y mis encantos. Ello ha sido combinado con deseos morbosos, no sé si igual de legítimos, pero sólo por el morbo de acostarse conmigo por mis circunstancias concretas. La cuestión es que entre unas realidades y otras he ido creciendo en mis experiencias vitales y sexuales.

A través del sexo he entendido cuán positivo es re-apropiarse del cuerpo. Reconocer tu cuerpo no como aquello que no es, como aquello que no debiera ser, sino como «lo que es» con sus sentires, placeres, dolores…

El sexo me reconcilia conmigo misma, pero… necesito encontrar hombres feministas, no capacitistas, con miradas sexuales más amplias, dispuestos a vivir la sexualidad no sólo de manera coito-genital.

Necesito encontrar unos amantes que sean respetuosos con la cultura de vida independiente, que entiendan mi necesidad de disponer de la figura laboral de asistente personal y, también, de esta otra nueva figura, la asistencia sexual.

Quiero seguir teniendo muchos amantes, pero quiero exigir unas condiciones sexuales adecuadas de vida y, para ello, necesito que la vida independiente configure la centralidad de las políticas públicas de los cuidados. Quiero amantes comprometidos con los derechos sexuales, con el consentimiento sexual, con la libertad sexual.

En qué punto se encuentra el orgasmo, ¿en mis exigencias respecto de los hombres? ¿En el hecho que soy una tipa singular con unas exigencias que tal vez no debiera expresar? Una de las lecturas que se hacen es que no seas exigente tal y como estás. En caso de que se me permita exigir/expresar mis deseos y voluntades, ¿influye la diversidad funcional concreta? ¿Tendría la misma validez o invalidez si estas exigencias las expresase una mujer con diversidad intelectual o del desarrollo?

Cuantas más necesidades de apoyo tenemos se sabe que nuestras posibilidades sexoafectivas son menores. No en cuanto a nuestras fantasías sexuales y/o eróticas, ni tampoco tiene porqué ser respecto de nuestras apetencias o deseos. Sin embargo, cuantas más necesidades de apoyo tenemos, parece que seamos menos deseables. Nadie construye su imaginario colectivo sexual con personas con necesidades de apoyos, porque… ¿qué lugar ocuparía el apoyo humano en todo ese constructo sexual?

Hay quien piensa, desde el más absoluto desconocimiento, que puede ser divertido porque se podría formar un trío y/o porque «da morbo» pensar que puede haber un tercero a modo de mirón (voyeurismo[1]​). Pocas personas entienden adecuadamente lo que implica vivir con apoyos humanos y el papel que deben jugar estos apoyos en cualquier escenario de la vida de la persona con diversidad funcional. Todavía a día de hoy no existe una Cultura de Vida independiente. Apenas conocemos personas que viven con asistencia personal, que sean nuestras vecinas, que coincidamos en los supermercados, universidades, lugares de trabajo, bares, clubs, fiestas BDSM o Swingers… No existe la cultura de vida independiente generalizada, con lo cual, ninguna persona sabe comportarse adecuadamente. No se ha tenido la oportunidad de cohabitar, con lo cual, no ha habido aprendizaje.

Como buena activista del Movimiento (mundial) de Vida Independiente, defiendo su filosofía abiertamente y, en consecuencia, interpreto que con asistencia personal se puede llegar a alcanzar unas cotas significativas de igualdad respecto a la demás ciudadanía y, por qué no decirlo, también de libertad en todos los ámbitos, incluido, por tanto, ¿también en el sexual? La única respuesta posible es/debe ser afirmativa.

Multiorgasmos: Reflexiones finales

En el proceso de desconstrucción teórico ha faltado durante mucho tiempo dar visibilidad a ese otro sistema también opresor de dominación hegemónico como es el «sistema capacitista«. La Teoría Crip y el paradigma de la diversidad son elementos clave a la hora de interpretar y dar explicación de manera crítica del capacitismo. Este sistema junto con el patriarcal, el sexo-género y el sistema capitalista, han configurado un gran entramado sociopolítico, cultural y económico que divide la realidad social entre quienes tienen muchas capacidades frente a aquellas otras, las personas nombradas como discapacitados o dependientes; es decir, entre quienes están dentro y quienes son expulsadas/repudiadas del listado mencionado más arriba.

Entre todo este panorama es difícil creer que pueden existir hombres que, tal vez, de manera crítica, o no, se aproximan a mí desde el deseo más carnal y humano. Aún así, me ha sucedido. Mi feminidad no hegemónica, mi ser sexualmente activa y otras singularidades de seducción, han contribuido a que haya hombres, en su sano juicio, o no, se hayan aproximado a mí. En esos instantes pienso si estos hombres serán «normales» o no… Yo, si quisiera no desconstruir, aspiraría a que sean normales, como si la normalidad me garantizase algo que ni siquiera sé bien de qué se trata. De hecho, puede que cuando Shakira y yo estamos pidiendo un «hombre de verdad» sólo nos estamos planteando un ¿hombre normal? Como si la normalidad y la verdad tuviesen que ser co-sustanciales. No lo son, pero hacemos muchas intentonas de interpretar ambos conceptos como si fuesen sinónimos.

Desde el más profundo respeto hacia todas las personas, en este caso, hombres que han compartido/comparten cama conmigo, debo confesar que existe un gran desconocimiento hacia mi condición humana concreta. Nadie sabe cómo tratarme; hacer uso de la grúa, el pañal, la silla de ruedas…, como posibles juguetes eróticos; cuesta bastante entender que mis códigos de seducción son diferentes a lo más estrictamente normativo; nadie sabe cómo compartir la intimidad; o nadie sabe cómo relacionarse conmigo (es decir, con alguien que necesita cotidianamente apoyos humanos para realizar cualquier actividad). Cada vez que quiero ponerme sexy lo hago a través de un apoyo humano.

Decía que el sexo es carnal, social, político, sensitivo, cultural, es propio y también es compartido. Constantemente creamos «culturas sexuales«. Y mi cultura sexual es la de la anulación «por defecto». El hecho de que mi cuerpo, mis maneras de acariciar, mis posturas sexuales y toda una serie de situaciones contextuales que envuelven un acto sexual conmigo, hacen que yo forme parte de esa «Cultura de la anulación de la sexualidad». Es importante recordar que esta cultura se apoya con las teorías tradicionales del amor romántico, las cuales comunican que para mí no hay un príncipe azul; y que yo no voy a poder ser princesa.

A lo largo de todo este aprendizaje, personal y profesional, observo que todas las personas necesitamos una mayor educación sexual, ahora bien, en sentido amplio. No sólo para prevenir embarazos no deseados o evitar enfermedades de transmisión sexual, que también, pero… se necesita una buena educación sexual en sentido amplio para que aborde la diversidad humana, y la diversidad funcional con necesidades de apoyo en particular, así como también los deseos, los placeres o las eróticas. Una educación que nos explique que existen tantas sexualidades/placeres/eróticas/deseos como personas hay; y que valore estas maneras de ser y de estar en el mundo a fin de que todas podamos tener encuentros sexuales placenteros y satisfactorios.

Los seres humanos de manera cotidiana intentamos transgredir constantemente ante muchas realidades; no hacemos caso cuando se nos dice que fumar perjudica seriamente nuestra salud; desobedecemos las normas establecidas constantemente y, cuando se trata de lo sexual, parece que incluso llegue a gustar más la transgresión. En lo sexual, transgredir es excitante o lo que no conocemos nos inquieta y puede que, incluso, nos apetezca más. Sin embargo, lo que la cultura de la anulación de la sexualidad nos dice continuamente es que las personas con diversidad funcional con necesidades de apoyos quedamos fuera de ese espectro deseable dentro de la transgresión.

En mi recorrido vital, en ocasiones me pregunto si mis amantes consideran que estarán transgrediendo cada vez que se relacionan conmigo. Pero… ¿puedo yo estar transgrediendo en algún sentido cuando comparto sexo con todos estos hombres?

En mi caso, no resulta fácil transgredir. La heteronormatividad obliga a unos comportamientos o prácticas que puede que yo no lo pudiese cumplir, bien en su totalidad o bien en parte. Pero eso no sería transgresión. Para que yo pudiera transgredir necesitaría tomar opciones libres sexuales. ¿Deben convertirse mis amantes en mis apoyos, aunque sea de manera puntual? No. Necesito Asistencia Sexual para cuando quiera practicar autoerotismo conmigo misma y para vivir mi libertad sexual. Mis amantes, los quiero para mis ganitas de hetero-erotismo.

El capacitismo anula mi sexualidad. No soy igual de válida sexualmente por unas condiciones biofísicas concretas o ¿por todo lo que nos cuenta esta cultura de la anulación de la sexualidad sobre las «condiciones biofísicas concretas» como las mías mediante su discurso diversofóbico? Necesito apoyos, sin embargo, esta cultura de la anulación de la sexualidad me dice que «con apoyos» mi vida sexual ya no merece la pena. En fin, esperemos que se equivoque y que cuando alguien se roce conmigo, la experiencia nos ayude a entender cuánta pasión y fogosidad puede haber en y desde la diversidad.

[1] La palabra francesa voyeur deriva del verbo voir (ver) con el sufijo de agente –eur, y significa «el que ve». De ella procede el castellano «voyerista». El voyeurismo​ es una conducta que puede llegar a ser parafílica. Quienes presentan esta conducta se conocen como «voyeristas» (del francés voyeur). Buscan obtener excitación sexual al observar personas desnudas o realizando algún tipo de actividad sexual (delectación voyeurista); sin embargo, no implica ninguna actividad sexual posterior por parte de esta persona voyeurista.

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Soledad Arnau Ripollés. Licenciada en Filosofía (UNED). Especialista en Filosofía para la Paz, Filosofía Feminista, Bioética y Sexología. Activista del Movimiento (mundial) de Vida Independiente. Investigadora del Dpto de Filosofía y Filosofía Moral y Política (UNED) y cofundadora de la Oficina de Vida Independiente de la Comunidad de Madrid y coordinadora de la misma de julio de 2006 a enero de 2012.

soledadarnauripolles@gmail.com

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¿Quién cuida a quien cuida? Familias cuidadoras de personas en situación de discapacidad

Jesús Manuel González Huerta
Juana Guadalupe Reynoso Mata
Froylán Mauricio Díaz Rojas

Hablar de lo que no se habla permite dimensionar los alcances de un problema, a su vez, identificar los aspectos que lo generan y, finalmente, ofrecer soluciones o alternativas. En este ensayo optamos por dialogar con sensibilidad y respeto de un tema complejo; debido a que conocemos las causas y consecuencias desde experiencias personales, así como aquellas que hemos recuperado a través del trabajo de acompañamiento de personas en situación discapacidad.

Es importante resaltar que no pretendemos generar ningún juicio valorativo ni mucho menos una crítica a la manera en que se construyen las relaciones entre las personas que cuidan y la persona en situación de discapacidad que requiere de cuidados, por el contrario, es abrir un diálogo que desde hace mucho tiene que de los silencios a los que se ha sometido debido al atentado que esto puede causar a las susceptibilidades de una sociedad que se rehúsa hablar de lo urgente y lo importante.

Con esto se quiere decir que no se habla de un tema porque no se encuentra la manera de abordarlo, de rodearlo con la suficiente objetividad para encarar lo que puede ser una problemática que culmina afectando la vida de estas personas.

La llegada de una persona en situación de discapacidad a un sistema familiar, viene acompañada de una serie de sentimientos ambivalentes por parte de las madres, los padres, los hermanos y de cada miembro de la familia, además, es un factor de cambio radical en la estructura de la dinámica familiar, por lo que la familia tiene que organizarse y restructurarse en cuanto a las actividades nuevas para los cuidados de la persona en situación de discapacidad y las actividades propias del hogar.

La organización del sistema familiar cambia en cuanto a los cuidados, la atención, las citas médicas y las terapias que la persona en situación de discapacidad requiera, esto va a estar relacionado con el tipo de discapacidad que la persona presenta, a mayor grado de severidad en la discapacidad mayor dependencia en atenciones para los cuidados por parte de la familia. En muy pocas familias se logra que los cuidados y la atención de las personas en situación de discapacidad sea equitativo, pues varía de acuerdo a la edad, a las ocupaciones, y a las actividades que cada uno realiza, y el rol de cada miembro de la familia en el hogar. Por lo general el cuidado y la atención se sesga a un miembro de la familia que toma el rol del “cuidador” o “cuidadora” y es quien asume la responsabilidad de hacerse cargo de la persona en situación de discapacidad, la mayor parte del día y de su vida, generando una dependencia y no una relación interdependiente entre ambas personas.

Recuperamos dos testimonios que permiten hacer un ejercicio de reflexión sobre las relaciones que se originan en torno a los cuidados.

TESTIMONIOS DE FAMILIARES QUE CUIDAN A PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

El primer testimonio es relatado por una mujer de 32 años, hermana de una mujer de 27 años con discapacidad motora de nacimiento.

Desde que tengo memoria mis padres me inculcaron el respeto al prójimo y el amor a Dios pues nací en una familia católica y conservadora. La ciudad en la que vivo tiene tradiciones religiosas muy arraigadas y al ser una población muy pequeña los chismes y los rumores corren rápidamente, cuando nació mi hermana menor recuerdo que los doctores y mi familia estaban preocupados por la salud de ella pues tenía una enfermedad que no lograban diagnosticar correctamente. Con el paso del tiempo y varias operaciones, la salud de mi hermana y su movilidad no mejoraban. Esto provocó que poco a poco nuestra familia se fuera resignando en que entre nosotros tendríamos que cuidar a mi hermana con discapacidad. Obviamente los rumores y las condolencias por la situación en la que se encontraba mi hermana y nuestra familia no tardaron en llegar. Mi familia y yo así como mis amigos y conocidos todo el tiempo procuramos atender las necesidades de mi hermana y apoyarla moralmente pues sus estados de ánimo varían de un momento a otro por diferentes razones; la escuela, el bullying, los chavos que le gustan y no la pelan etc. No sé por qué pero mi hermana menor siempre ha preferido salir conmigo a fiestas, de paseo simplemente que yo sea quien la atienda, tal vez por ser la mayor o tal vez por ser la más paciente, realmente a mi esta situación no me molesta pues yo creo que en esta vida estamos para servir y ayudar a quien más lo necesita, además que las labores de mis padres y la impaciencia de mi segunda hermana me orillan a ser yo quien la procure más, sé que no es culpa de ella aunque a veces tiene actitudes que no ayudan mucho, como por ejemplo que es muy celosa conmigo cuando un galán se me acerca o me pretende; otro ejemplo sería como cuando quiero salir con mis amigos o amigas a solas y mi hermana o mis padres me piden que me la lleve, realmente nunca me lo han exigido o condicionado pero yo me siento comprometida con mi hermana y mi familia tal vez sea por mi manera de ser, o tal vez sea porque mi otra hermana siempre busca algún pretexto para zafarse de situaciones como esta. En algún tiempo decidí por mi propia cuenta ir a terapia con un psicólogo pues tenía algunos problemas en el trabajo y problemas amorosos, estas terapias removieron sentimientos que tal vez no pensaba o que me costaba trabajo aceptar principalmente porque mi vida se estaba convirtiendo en algo aburrido, monótono y pesado. Hace un año mi hermana la de en medio se casó y se fue de la casa, mi hermana menor lleva tres años en un trabajo estable pero poco remunerado y mi relación con ella sigue igual pues sigo siendo yo quien la atiende y la acompaña a donde quiera, estoy consciente que no me gustaría estar así toda la vida pues los años pasan y estoy dejando de hacer actividades que me gustarían hacer. Por otra parte mis padres cada vez están más grandes y cansados y no los culpo de mi situación ni la de mi hermana menor pues ellos de una u otra forma nos han dado lo necesario para salir adelante.

Sé que debo buscar una solución a esta situación pero la costumbre y esta relación tan estrecha con mi hermana menor hacen que posponga esa búsqueda. Observación: actualmente y después de dos años de este relato la dinámica entre la hermana mayor y la hermana menor continúa de la misma manera, afortunadamente la hermana mayor consiguió un buen trabajo con un sueldo aceptable pero los escasos ingresos de su hermana menor la orillan a compartir gran parte de su paga con ella.

El segundo testimonio proviene de una familiar de dos personas con discapacidad severa un hombre de 42 años y una mujer de 39 años los cuales están bajo el cuidado de su hermana de 50 años quien nos relata lo siguiente:

En mi familia yo soy la mayor de 9 hermanos, de los cuales 3 nacieron con una enfermedad degenerativa que rápidamente los hizo usuarios de silla de ruedas. Mi primer hermano falleció cuando yo tenía aproximadamente 20 años por la misma enfermedad, mi segundo hermano con discapacidad nació cuando yo tenía casi 9 años de edad y la tercera hermana con discapacidad nació cuando yo tenía 11 años de edad. Ella es la más chica de mis 9 hermanos, algunas veces me preguntaba por qué mis papás decidieron seguir teniendo hijos a pesar de esta enfermedad congénita. Uno de mis primeros recuerdos con mis hermanos con discapacidad fue cuando repetidamente mis papás y principalmente mi papá nos dijeron que a pesar de la condición de nuestros hermanos nosotros teníamos que continuar con nuestras actividades y que no era nuestra responsabilidad hacernos cargo de ellos, que ese rol era de ellos, que estábamos en toda la libertad de seguir con nuestros planes de vida. A pesar de esto, uno de los primeros recuerdos que tengo de mi hermana menor fue cuando yo tenía 13 años aproximadamente, una noche mi mamá llego a mi cuarto y me dijo que al ser yo la más grande y mi hermana la más pequeña esta dormiría de ahora en adelante conmigo, hasta la fecha siempre he visto por mis papás y por todos mis hermanos sin distinción alguna y lo hago con gusto.

Observación: cabe hacer mención que durante este relato la cuidadora decidió no continuar con la entrevista, actualmente la cuidadora continua viviendo con sus papás y su hermano con discapacidad. La hermana menor con discapacidad consiguió un trabajo estable donde conoció a un hombre con discapacidad y hace algunos meses se casaron. Aun así la hermana mayor sigue estando al pendiente y atendiendo sus necesidades.

A modo de conclusión:

Es necesaria la visibilización del trabajo que realizan las personas que cuidan y acompañan a personas en situación de discapacidad, especialmente cuando son familiares directos, con el objetivo de diseñar e implementar acciones que permitan el pleno desarrollo de las personas involucradas en el cuidado, así como políticas públicas que posibiliten el goce y ejercicio de derechos y libertades en condiciones de igualdad.

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Nosotras somos un equipo que se conformó a raíz de nuestros intereses personales en el tema y a nuestras lineas de acción en el campo laboral. Froylán Diaz y Guadalupe Reynoso desde el sector gobierno apoyan a las personas en situación de discapacidad. Manuel González, desde la parte de la investigación en el Centro de Estudios para la Inclusión y la Cátedra UNESCO «Igualdad y No Discriminación». Nos consideramos personas defensoras de derechos humanos de las personas en situación de discapacidad, así como activistas, debido a que realizamos trabajo de acompañamiento y hemos realizado algunas activaciones en contextos universitarios sobre el tema.

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¿Quién cuida a quién dentro de la militancia y el activismo cultural y político?

Una mirada feminista de la “ética del cuidado” en las colectividades

Por Tibisay Mendoza

imagen: En la calle te crees el Che, en tu casa eres Pinochet»/ Lily Cursed

Hace una semana atrás en mi país se suscitó una denuncia de violencia sexual por parte de una compañera, una activista internacionalista que venía en cooperación y voluntariado a permanecer en un espacio comunitario donde varios colectivos políticos y culturales hacen vida en función al accionar una zona agrícola comunitaria y de formación, cosas que en mi país siempre ha sido una carencia por décadas. Esa denuncia nos puso en estado de alerta a las feministas y asimismo nos preguntábamos ¿sino estamos a salvos dentro de nuestros propios espacios de luchas, entonces cómo nos cuidamos todes? A su vez me preguntaba en lo individual ¿entonces el mundo de la izquierda, es un mundo de hombres pero además de hombres machistas que además al parecer responden solo a los pacto de la fatria?

Vivimos en una sociedad donde el patriarcado es funcional al capital y a su vez el capital afecta al patriarcado haciendo que se recrudezca y se fortalezca. Así lo menciona Rita Segato dentro de sus tantas entrevistas sobre cómo se construyen la sociedad patriarcal[1]. Por otra parte entendemos que no pueden existir espacios comunes anticapitalistas, decolonial, sin estar consciente cómo se articula estos dos “ordenes” históricos como señala la antropóloga Segato. Cuando un hombre dentro de un espacio mancomunado y de accionar en una comunidad colectivista ejecuta una escena de poder machista llevándola a su máxima consecuencia como es la agresión sexual, violentando con afán de consumir un cuerpo de una mujer, y forzando a la conquistualidad del poder, el patriarcado al igual como los hábitos del capitalismo, del colonialismo han ganado nuevamente y por lo tanto “ningún patriarcón hará la revolución[2]

De los cuidados y los feminismos

Varias críticas casi peyorativas hablan de la visión que tenemos algunas feministas en el tema de cuidados, uno de lo más contiguo es la sentimentalización del cuidado[3]. Se nos ha tildado de propiciar un “pensamiento maternal” de codependencias en el operar colectivo. Sin embargo, hay una defensa sobre las múltiples teorías entorno a la “ética de cuidado”. Para algunas y algunos esta teoría solo se basa en estar consciente y luchar por la reivindicación (sobre todo económica) de quién es la sujeta que apoya, sostiene o labora para mantener a seres que necesitan de ser cuidados por causas de salud o de crecimiento como son los infantes, entre otros, y por el otro lado existe un ecofeminismo que se centra en repensarse las relaciones humanas y sus vínculos con la naturaleza en torno a la “ética del cuidado” en miras a una sociedad pospatriarcal[4]Adherido a esta malgama teórica tenemos recientemente otra “ética del cuidado” y de acción colectiva que ha empezado a emanar desde los feminismos y que permite dar frente a la violencia machista que cada vez va en incremento.

En este caso me referiré a este último postulado y eje de acción. Hace un mes leía una anécdota de cómo varias chicas (jóvenes) de una barriada Argentina habían encontrado la manera de cuidarse entre ellas para salir a rumbear (salir de fiesta) las chicas describían el entorno común como una zona lo suficiente violenta, machista y caracterizada por varios femicidios perpetuados, estas consecuencias habían territorializado la ética del cuidado popular y cómo el feminismo popular investigaba sobre los hechos de violencia de la localidad, narraban como iniciaban estrategias formativas en el barrio en materia de género y la prioridad de explicar a las jóvenes y a la población general el tema del consentimiento sexual[5]esa historia me hacía pensar en mi país en ¿cómo era la dinámica en mi país?

Acá nos hemos acercado a entender lo que implica esta “ética de cuidado”. Aunado a ello vivimos en una crisis de toda índole: económica, social y política, por dar un ejemplo no tenemos cifras oficiales que nos permita monitorear la violencia de género pero estamos consciente que la problemática va en aumento. En tal sentido, algunas feministas se han dado a la tarea de ir a la calle a denunciar y presionar a la “justicia”, otras se han dado la tarea de hacer acompañamiento a los familiares en casos concretos de femicidio y otras han diseñados estrategias para monitorear estas violencias a través de plataformas tecnológicas que son conocidas por algunos grupos feministas y por otros no. Estas tareas refuerzan el crecimiento dentro de la “ética de los cuidados”. Sin embargo, a pesar del esfuerzo, el tiempo y la dedicación todavía no somos mayoría, algunas son consecuentes y todavía no hemos terminado de concretar y aterrizar esas redes de apoyo, que a su vez salga de las bases y sea lo suficiente visible creo que estamos en ese proceso. Es una ardua tarea en un país polarizado por la política y los feminismos no están ausentes de tal situación.

Por otro lado en mi país la formación en temas de historia del feminismo, violencia de género, el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, entre otros, están presente en el quehacer de los diferentes grupos feministas sobre todos centrado en grupos de mujeres de diferentes clases sociales pero son muy pocos los hombres que se acercan a estos espacios, aunque si bien es un hecho importante este accionar, al parecer se necesita de mucho más para que podamos construir comunidades verdaderamente colectivas, libre de violencia, de entender los feminismos como diversos, plurales y transversal al Estado, de tejer vínculos por encima de los proyectos histórico de las cosas.

 

Comunidades colectivista, y los cuidados

«Retejer vínculos no puede ser para una finalidad inmediata.
La meta histórica tiene que ser el ser comunidad» Rita Segato 2015

A raíz de la denuncia que mencioné dentro de mis primeros párrafos que a su vez fue avalado por un comunicado oficial por diferentes organizaciones políticas, comunicacionales que hacen vida en el espacio me llamó mucho la atención que se solicitaba practicar la formación feminista y fue allí justo en ese párrafo del comunicadoque reflexioné que siempre va faltar hacer más.

He reflexionado mucho estos días esa especie de manía entre algunas feministas venezolanas de estarnos comparando con los feminismos foráneos esa causa nos ha traído sus consecuencias, observo que tenemos construidos métodos parecidos a los feminismos de afuera, siempre tenemos un referente exterior, yo también lo tengo. No fue sino hace poco que hubo un debate corto pero condensado que se mencionaba sobre el hacer un feminismo a la venezolana, crear identidades feministas donde podamos reconocernos y me preguntaba ¿cómo somos las venezolanas? Bueno, de verdad nos encanta crear vínculos de hecho a pesar que hemos sido invisibilizadas, las mujeres venezolanas son las que más se organizan en sus comunidades, tienen capacidad para trabajar de manera horizontal y tienden a la colectividad, eso lo vemos en espacios populares, espacios comunes, esa es una fortaleza que a pesar que algunas se acercan más al “sentimentalismo del cuidado y al pensamiento maternal” también otras entendemos que la dinámica del cuidado podrían ayudar a formar esas redes que tenga cómo fin último hacer comunidad.

Los hombres y las mujeres que se acercan a espacios colectivos deben tener claro varios valores necesarios como es la reciprocidad, la justicia social, la armonía de las relaciones (implicando todas las relaciones humanas y no humanas) poder entender que hay formas de convivencia posibles fuera del colonialismo de eso realmente se trata los cuidados colectivos que buscan sociedades comunitarias más justas, las feministas venezolanas tan diversa como nuestra cultura busca esos valores y debemos seguir armando estos discursos para que no suceda en ningún espacio colectivo, comunitarios, familiares hechos de violencia.

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[1]Video a Rita Segato. Serie 14 entrevistas en reunión anual del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al desarrollo, en mayo de 2018 en Ecuador. https://www.youtube.com/watch?v=CqdFtS208T8

[2]La consigna de Rita Segato en la marcha del 8 de mayo del 2017 en Madrid, España.

[3]María Luz Esteban. Los cuidados, un concepto central en la teoría feminista: aportaciones, riesgos y diálogos con la antropología. Revista 22 (2) Quaderns-e.

[4]Maristella Svampa. Las fronteras del neoextractivismo en Ámerica Latina: Conflictos. 2017.

[5]Eleonor Faur y Maria Alcaraz. Una ética del cuidado popular. Revista Anfibia http://revistaanfibia.com/ensayo/una-etica-del-cuidado-popular/

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Tibisay Mendoza. Licencia en Letras por la Universidad de los Andes, Venezuela con diplomado postgrado en Técnicas de Información y Comunicación por la cátedra de la Unesco del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño Habana, Cuba. Redactora, bloggera, investigadora, comunicadora y docente instructora en Lenguaje y Comunicación, en diferentes institutos universitarios. Feminista y activista del movimiento de autoayuda (Self help) y el autoconocimiento por la descolonización de nuestros cuerpos.

Blogger:

Uterina blog https://uterinablog.wordpress.com/

El nido de la libélula https://elnidodelalibelula.wordpress.com/

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Transición ó Muerte en las pinturas de Aria de la Serna

Aria de la Serna es mujer transgénero y artista visual mexicana que nos presenta la serie de pinturas «Transición o Muerte» en la que reflexiona en torno al cuerpo en transición y la violencia que éste experimenta.

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Aria de la Serna García, mujer transgénero y artista visual nacida en la Ciudad de México en 1969. Egresada de la ahora FAD -antes ENAP de la UNAM. Labora como docente en educación básica y recientemente ha colaborado en diversas exposiciones de la comunidad trans en las ciudades de México y de Buenos Aires.

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ilustración por Liz Misterio

No se nace mujer, ni se llega a serlo.

por María del Carmen González

Es momento de romper, de hacer un llamado a las afinidades y establecer los criterios necesarios para revivir en situaciones de revuelta frente a las agresiones de la heteronormatividad, hay que tener claro el papel del cuerpo trans-cuir-nobinario en la guerra social, cuerpo por oposición a las representaciones de estabilidad, cuerpo – territorio de tensión, cuerpo en que florece la rebelión, agentes de desorden. Hay mucho ruido, necesitamos que se callen para responder al llamado de las otras.

Para acuerpar la ruptura a las categorías binarias, necesitamos romper con la mujer, construcción histórica para explotarnos y marginarnos, sin embargo, existe un pasado doloroso, la mujer es consecuencia de los experimentos desarrollados para generar una imagen y establecer relaciones de poder que se fundan y determinan desde la anatomía. Apelar a esta última como única posibilidad de alianza antiautoritaria es una señal del fracaso, ya que ese perpetuar las imágenes que contienen la producción de subjetividad, con un discurso biologicista, que apela a defender una opresión, es una trampa, nadie necesita a la mujer, ya que está supeditada a los engranajes de normalización corporal con la única finalidad de controlar un cuerpo que pertenece al estado y al mercado para una expansión política futura; garantiza la continuidad de los efectos de uniformación del discurso.

La mujer es un elemento constitutivo de la modernidad, se definió como mujer biológica, basada en una pedagogía médica, arma que permite articular las políticas de higienización y persecución social, en tanto que sostienen el mantenimiento de un cuerpo especifico, que a su vez, pone de manifiesto el funcionamiento eficaz de amoldar los cuerpos y sus prácticas, de manera indirecta su necesaria invención, es un símbolo de lealtad para legitimar una visión concreta; a su vez, se ve atravesado por sistemas de regulación sexual, saberes y dispositivos disciplinarios de moralización y medicalización del cuerpo, y en su dimensión simbólica, plantea un clima de sospecha para mantener una jerarquía ¿Quién es mujer, qué mujer cumple con los requisitos y cuáles son los valores morales implicados en estas? Así se produce un apartheid en el feminismo.

No es casualidad que el papel de la mujer en las crisis del capital, en las posguerras y la creciente manifestación del fascismo este bajo la lupa la identidad, se torna evidente con mensajes totalitarios de expandir democracias, reconfiguración de políticas ambientales y la glorificación del estado.

Si una de las condiciones para agregarse como sujeto a las distintas luchas políticas es compartir opresiones, no hay opresión que no tenga un rasgo de criminalidad, que, en la cotidianidad, se vuelca sobre el cuerpo la lógica de muerte del sistema capitalista, los transfeminicidios son una de las develaciones más crudas de aniquilamiento a la diferencia radical, en pocas palabras existe una maquinaria de control que se mantiene criminalizando la existencia de lo que no opera dentro del marco binario y permite el recrudecimiento del régimen occidental a partir del ideal regulatorio, la peligrosidad social a partir del comportamiento sexual y su consolidación.

La respuesta es la furia, no el odio, aprender a responder, desarmando y desarticulando el discurso que impera en el feminismo hegemónico, no para pelear un espacio, sino para tener las armas de construir otro, en donde sea necesario, pero teniendo claro que no así.

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ma.carmenMi nombre es María del Carmen González y soy mamá de Batman, experiencia que me gustaría repetir, pero ahora quiero a La Mujer Maravilla. Tengo dos hijas caninas, me gusta la pornografía y las drogas. Me gusta ese feminismo que es incómodo para las institucionales, me han cerrado espacios. Me gusta David Bowie, New Order. Me gusta leer y no me gusta el lugar donde trabajo.

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Lx DragOna

por Andrea Alejandro Freire 

Cuando mama comenzó a inyectarme estrógenos, también comenzó a inyectarme miedo a ser quién soy. Me temí por mucho tiempo. Ahora me abrazo y despedazo de pasión comiendo mis propias entrañas.

Yo, yo soy lo desconocido. Yo soy mi deidad y mi oscuridad. Yo soy unx milagro de carne, carne revoltosa, lúbrica, perversa, violenta. Irreformable.

Monstrux de sexualidad infinita, incansable, inagotable. En mi sexo habita mi monstruosidad.

Sin marcos teóricos ni límites. Solo un cuerpo para devorar.

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Andrea Alejandro Freire (Ecuador)  Actriz en potencia, escritora en esencia y publicista en espera! Sobre todas las cosas: Tortuga Ninja combinada con X- Men!!

Miembrx del proyecto Trans Pride.

http://dreanfreire.tumblr.com/ 

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Descarga, Imprime, Pega y llena tu ciudad de gráfica de protesta feminista.

Me topé con un de imágenes, conformado por obra de muchas compañeras que están produciendo imágenes para intervenir el espacio público con gráfica y consignas feministas. Platiqué con quienes lanzaron esta iniciativa para saber más sobre el proyecto.

Liz Misterio.- ¿Cómo surge la idea de lanzar la convocatoria?

Chicle Mascado: Hace unos meses Natalia y yo nos conocimos en un bazar en Cholula, Puebla y comenzamos a seguir nuestro trabajo, ambas teníamos perspectiva feminista.

Ella me propuso armar unas pegas para compartir con otras compañeras y platicando se nos  ocurrió crear un enlace en Drive para invitar a otras chicas a subir contenido y que otras pudieran imprimir y difundir, esto con la idea de no limitar a las chicas que no dibujan o así, pero también querían denunciar o expresarse. La convocatoria la armamos hasta el 7 marzo, para que se pudiera usar el material en las marchas organizadas el 8 de marzo.

Creamos un cartel y lo subimos a redes sociales, por mi parte lo subí a mi página y tuvo buena respuesta, en la propa estaban las especificaciones y el enlace donde se podían subir los archivos, éste era totalmente abierto y cualquiera podía subir y/o descargar contenido de él.

Narval: Daniela y yo nos conocimos en el bazar de una amiga en Puebla e hicimos una conexión inmediata, es increíble cuánto puedes compartir con alguien que nunca antes habías visto, entre nuestros intereses comunes, está la ilustración, la perspectiva feminista y la intervención al espacio público.

Nos encontramos con un problema, residimos en ciudades diferentes y aunque nos dediquemos a cosas muy parecidas, el contacto a veces se dificulta. También nuestras amigas, conocidas y desconocidas se encontraban en distintos lados, entonces ideamos un lugar de encuentro intangible para compartir con otras mujeres.

Poder comunicarnos y compartir en una carpeta de drive, permitiría que todas pudiéramos converger en un archivo de arte feminista (collage, fotografía, bordado, stencil, ilustración, gráfica, pintura, etc) de acceso abierto, para que cualquiera pudiera aportar y descargar contenido.

Así también, todas podríamos intervenir nuestros espacios y los públicos, con la obra de compas de todos lados.

L.M.- ¿Cómo han activado el archivo, es decir, has sabido de gente que si haya pegado los carteles en las calles?

Chicle Mascado: En lo personal no he sabido si se han pegado, porque solo subimos la convocatoria para subir, descargar y el enlace ahí está, lo que me sorprendió fue la respuesta de las chicas, subieron mucho más contenido del que esperaba aunque también sufrimos cierto acoso por algunos “hombres” que de pronto eliminaban el contenido o no permitían subir nada, entonces constantemente tenía que revisar el link para ver que funcionara.

Creo que a pesar de que no tenemos evidencias de si se utilizó el contenido, la convocatoria motivó a las chicas a expresarse y ver el trabajo de otras

Narval: Tampoco he sabido si ya se pegaron los carteles, lo que me llenó de alegría fue saber que las chicas se sintieron motivadas para compartir su talento y amor. Creo que es una ventaja de que el archivo sea permanente, cada quién puede hacerlo cuando esté lista.

L.M.- ¿Por qué crees que es importante que las demandas políticas de las mujeres se hagan visibles en el espacio público?

Chicle Mascado: Creo que para empezar es importante visibilizar para tener en cuenta, ya que por mucho tiempo la opinión de la mujer ha sido desplazada y no tomada en cuenta, en diferentes cuestiones, culturales, políticas, económicas, etcétera, y sobre todo sobre nosotras mismas, sobres nuestros cuerpos, nuestros derechos y decisiones. Para mí, lo más importante es que otras mujeres vean y se den cuenta que la violencia patriarcal no es normal y que no es algo que debamos soportar por siempre, que no estamos solas y que ese descontento lo tenemos muchas.

Apropiarse del espacio público es algo que se ha hecho siempre, porque es eso, público, y justo en este momento el feminismo tiene un gran peso que no podemos dejar que caiga, sino, debemos fortalecerlo, porque también el machismo y fascismo están ganando peso y a veces parece increíble que sigan existiendo pensamientos de ese tipo.  Como consecuencia decidimos expresarnos, nuestras ideas, denunciar las injusticias y fortalecer los lazos entre nosotras, que el estado y la sociedad en general pueda ver el descontento que lleva muchos años guardado en nosotras.

Narval: Estamos en una época de transición y reconexión con nuestras conciencias. Creo que es una necesidad social y cultural, por lo tanto, de la especie volver a reconocer nuestros vínculos naturales, los que no tienen relación con la enseñanza del hombre blanco, occidental y heteronormado.  Es decir, lo que nos permite reconocernos como partes de la misma energía, complementarias, en equilibrio.

La reconexión con la feminidad es incuestionable y urgente, porque vivimos en un mundo que nos acecha, devora o nos obliga a andar con las garras de fuera, dispuestas a incendiarlo todo. Tenemos que terminar con las costumbres que promueven sin razón la opresión de una parte mayoritaria del mundo, a manos de la otra, entorpeciendo nuestro desarrollo, e incluso creo, nuestra evolución.

Las mujeres nos hemos demostrado a lo largo de la historia, que la determinación inagotable y empatía nos permiten una perspectiva social-política, que emana desde el bien común, entendemos del cuidado y la reciprocidad.

La relevancia de las mujeres en el mundo es tal, que por todos los medios han intentado enemistarnos, hacernos contras, competencias, aislarnos unas de otras, pero nuestro vínculo es real y poderoso. Cuando existe la comunicación entre mujeres, todo es posible, y se derrumba el miedo-desconcierto, hasta el paradigma capitalista se extingue frente a redes cooperativas entre amigas, madres, vecinas. Tenemos la capacidad de compartirnos en todos los sentidos, para proveernos mutuamente.

La simbiosis.­

En términos generales, las mujeres necesitamos ser escuchadas porque aunque hemos sido mutiladas, desaparecidas, calladas, esclavizadas, explotadas, ridiculizadas, menospreciadas y muchas cosas más, existimos (resistimos) desde el amor.

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Mi nombre es Daniela, soy diseñadora gráfica pero en los mundos de la ilustración soy Chicle Mascado.

Chicle mascado nació hace 4 años, como mi marca personal y estaba enfocada a la ilustración, pero a partir del 2017 fue que comencé a hacer mi trabajo de una forma más profesional. Mi estilo está basado en vivencias o historias que creo para mis personajes, aunque también esporádicamente me adentro en la historieta. Mi inspiración es la gente que conozco, la calle, los psicotrópicos, el espacio, la psicología, historias que leo, canciones, el humano, seres mutantes/alienígenas, la mujer, el empoderamiento y el feminismo. Para mí la ilustración es un recurso para decir muchas cosas, porque no tiene un lenguaje y se puede interpretar, no solo con usos comerciales, sino también en el activismo y me ayuda a expresar muchas cosas que no he sabido decir. Aún estoy en constante evolución de estilo, pues trato de no estancarme y ser versátil. Pueden seguir mi trabajo en Facebook, Instagram y Behance como Chiclemascado.

 

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Bestiarios Feministas – por Revista Vozal

VOZAL es una publicación en formato digital de origen colombiano, que desde sus inicios se preocupó por mostrar diferentes perspectivas sobre los feminismos latinoamericanos, la disidencia sexual, la identidad y el cuerpo, contando siempre con una impecable curaduría de textos e imagenes.

En el año 2016 convocaron al público en general a participar en la edición de «Bestiarios Feministas», un compilado que combina texto e imagen para dar cuenta de de los feminismos contemporáneos en sus diferentes devenires, con sus complejas potencias, mitos y contradicciones, para conformar su primer número impreso.

Para contextualizar la convocatoria y contextualizar las participaciones hicieron este vídeo humorístico en el cual exponen en gran medida el tono y las intenciones de la publicación.

El equipo editorial estuvo conformado por: Mónica Eraso Jurado, Maria Teresa Garzón Martinez y Andrea Barragán Gómez.

Maquetación y troquelado: Daniel Pinzón

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Para leer más visita: http://revistavozal.com/vozal/

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Se exige respuesta adecuada de autoridades del ámbito público y privado ante el #MeTooMx

Quienes suscribimos la presente -mujeres representantes de la academia, la sociedad civil, personas expertas en derechos humanos y violencia de género- exponemos nuestra postura frente al clima que se ha generado sobre el #MeTooMx y sus hashtags vinculados.

Reconocemos la situación de violencia sistemática que ataca la seguridad y vida de las mujeres, limitando el pleno ejercicio de sus derechos, en este caso particular, los relativos a la educación y al trabajo en condiciones de igualdad y dignidad.

La ola de denuncias hechas en estos días desde los diferentes hashtags del #MeTooMx, son solo un ejemplo del carácter estructural de la violencia de género. Dan cuenta de cómo la violencia en espacios laborales y escolares son prácticas presentes y normalizadas en diferentes ámbitos de la vida social. Son testimonio también de que las instituciones han fallado en garantizar el acceso de las víctimas a la justicia, preocupación que por cierto fue externada por el Comité CEDAW en julio de 2018, en ocasión del informe del Estado mexicano.

Las respuestas agresivas que se han hecho contra las denuncias, son muestra de cómo la violencia en general, pero estas formas particulares, están profundamente normalizadas de manera que se siguen reproduciendo formas históricas que promueven la impunidad y perpetuación de la violencia contra las mujeres.

Valoramos el rompimiento del silencio por parte de las mujeres que se han atrevido a hablar y suscribimos la postura de la Colectiva Periodistas Unidas Mexicanas1 al reconocer la diferencia entre “confidencialidad” y “anonimato”. Nos pronunciamos a favor del derecho que tienen las víctimas de brindar su testimonio de manera confidencial.

Afirmamos categóricamente que los efectos que está teniendo el rompimiento del silencio son producto de la violencia y omisión de las autoridades, no de las mujeres que alzaron la voz.

Nuestra posición además enfatiza que la presunción de inocencia va acompañada de la presunción de buena fe de la víctima, tal como se establece en la Ley General de Víctimas.2 Ambas presunciones cobran sentido y relevancia dado que es la autoridad la que está obligada a investigar.

En este sentido, afirmamos que el Estado está cometiendo una grave omisión al no investigar los hechos que están siendo denunciados. Consideramos al Estado en un sentido amplio, sin limitarnos a las funciones del Ministerio Público, ya que en todos los casos, las autoridades tienen la obligación de garantizar una vida libre de violencia, cumplir con la debida diligencia y en su caso, por lo menos, iniciar de oficio las investigaciones por delitos como la violación sin parte querellante. Los testimonios recabados por los hashtags del #MeTooMx dan muestra que hay un amplio margen de denuncias que deberían ser investigadas, por las instituciones e industrias de donde emergen, de acuerdo a sus procedimientos internos y con las obligaciones reforzadas que ya establecen las normas vigentes por el propio interés de garantizar espacios laborales, escolares y sociales dignos y libres de toda discriminación y violencia.

Entre las obligaciones señaladas por las leyes, además de la investigación, se encuentra la prevención, con el objetivo de consolidar relaciones sociales sustentadas en los derechos humanos. El silencio de las autoridades ante estas denuncias está propiciando el encono y la confrontación social, por lo que urgimos a su respuesta integral y oportuna ante las denuncias y en este contexto.

1 Ver Comunicado 3. Sobre las denuncias CONFIDENCIALES de acoso, hostigamiento y violencia sexual publicadas en @PeriodistasPUM. 1 de abril de 2019. 2 http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGV_030117.pdf

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Andrea Medina Rosas
Lorena Wolffer
María Renée Prudencio
Adriana Martínez Noriega
Fernanda Murillo Pichardo
Roberta Liliana Flores Ángeles
CERRUCHA

Rocío García M.
Hazyadeth Acero
Irene Asenet Márquez
Sandra Chaher
Paola G. Ortega Garay
Gabriela González Ortuño
Jazmín Sánchez Méndez

Cecilia Espinosa Martínez
Verónica Altamirano
Lydia Cordero Cabrera
Itzel Ramírez León
María del Mar Monroy García
Xanny Itandehui Hernández
Hernández

Sonia Madrigal
María Corina Muskus Toro
Elizabeth Ross
Olivia Tena Guerrero
Montserrat Castillo Portillo
Jahel López
Verónica Rodríguez López
Aimée Vega Montiel
Jacqueline L’Hoist
Leticia Díaz Quiroz
Martha Patricia Castañeda Salgado
Leticia Pedrajo
Carmen Trejo Colchado
Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña
Ariana Lourdes Rodríguez González
Itzel Eguiluz
Ingrid Ebergenyi Salinas
Lourdes Charlotte Burgueño Sánchez
Mirna Roldán Gutiérrez
Ofelia Álvarez
Olga Guzmán Vergara
Haydee Deutsch
Beatriz Rodríguez
Úrsula Pruneda
Marisol de la Rosa Urquía Sánchez
Karla Ávila
Paula Vrelly
Ana Zavala
Luisa Kislinger Selene Soto
Fabiola Bailón Vásquez
Fernando Aranguren
Martha Forjas Tovar
Diana Merchán
Linda Loaiza
Anel Flores Cruz
Magally Huggins
Norma Georgina Gutiérrez
Ivonne G. Villalón
Mariana Avendaño O.
Karina Salinas Basave
Silvia Bénard
Rosa Bertha Simón Sánchez
Lilia García
Noemí Domínguez Gaspar
Angélica de la Peña
Gabriela Aguilar Gutiérrez
Brenda H. Arana
Evlin H. Aragón
Mónica Mayer
Adriana Pérez Amador
Paloma Rodríguez Tejeda
Cirenia Celestino Ortega
Liz Misterio
Ixchel Cisneros Soltero
Fabiola Mancilla
Ana Gaitán Uribe
Guadalupe Trejo (Fru)
Áurea Ceja Albanés
Andrea Viteri García

Florencia Franco Romo
Angélica Abelleyra
Samantha Nolasco Coiffierc
Ana Banderas
María Edith López Hernández
Brenda Selene González Ramos
Stephanie Siliceo Luna
Maribel López Rodríguez
Gabriela Loaria Pedroza
Lizeth Pérez Cárdenas
Osiris Isidra Hernández Hernández
Lucía Núñez Rebolledo
Mónica Nepote
María del Rosario Ruiz Jaramillo
Pérez Ortega Miranda Emilia
Natalia Eguiluz Ornelas
Silvia D. Esparza Rodríguez
Quiteria Franco
Talia Loaria
Patricia Bedolla Zamora
Adriana Mújica Murias
Gisela Ortiz Torres
Guadalupe Santaella
Estrella Pedroza
María de la Luz Luévano Martínez
Lucía Bayona Caballero
Tania Sánchez
Laura Berenice Gutiérrez
Calíope Martínez
Luz Galindo
Académicas en Acción Crítica:
Emanuela Borzacchiello
Lucía Melgar
Lourdes Enríquez
Diana Evangelista
Fernanda Oceguera Espinosa de los
Monteros
María Fernanda Wray
Gisela Martínez
Maricarmen de Lara
Gabriela Ortega Valdez
Gema Liliana González Pérez
Claudia Vásquez Ortuño
Isabel Clavijo Flórez
Elizabeth C. Plácido Ríos
Susana Azcue
Lydia Alpízar Durán
Marcia Itzel Checa Gtz.
Julia Escalante De Haro
Marlene Diveinz
Violeta Horcasitas
Antígona Segura Peralta
Karen Cordero
Adina Barrera Hernández
Magali Lara
Carmen Boullosa
Minerva Ayón
Río Polly Krac
Srishti Granados

Marisol García Walls
Colectiva Feminista Interseccional
Colectiva Ciudad y Género
Laura Orduña Álvarez
Claudia Ocaranza Abascal
Andrea González Cornejo
Claudia Ordoñez Víquez
Claudia L. Corona de la Peña
Andrea Avilez Ortega
Adriana Lecona Escartín
Carolina Hernández Nieto
María Eugenia Chávez Fonseca
Brenda Rodríguez Herrera
Verónica Rodríguez López
Mercedes Ballesté Gálvez
Avelina Fonseca Orozco
Estefanía Veloz
Amy Lira
Elvira Urrutia Castro
Gina Ileana Chacón
Renata Ruelas Romo
Mariana Recamier
Liliana Monroy
Daniela Díaz
Iván Facundo Rubinstein
Carolina Pacheco Luna
Cecilia García Ruiz
Martha González Rentería
Cristina Salmerónf
María Jaritzi Camacho Serrano
Claudia Ivette Navarro Corona
Ana Negri
Tania Morales
Mónica Jasis
Patria Jiménez
Magdalena Huerta
Paola Rebeca Arteaga López
Yael Cayetano
Gloria Careaga Pérez
Gabriela Aragón
Luz María Moreno Tetlacuio
Nancy L. Flores Castillo
Sofía Jiménez Poiré
Cinthia Nallely Gamboa Luna
Norma González Benítez
Mariana Rodríguez Espinoza
Gabriela Serralde Díaz
Adriana Zentella Chávez
Mariana Rodríguez
Yndira Sandoval Sánchez
Ivelin Buenrostro
Josefina Chávez
Katherine Martínez
María Elena Estavillo
Daniela Cerva
Melisa Morán
Aurea Rendón
Samanta Zaragoza Luna
Yolanda Pineda López

Mariana Niembro
Ángeles Hernández Alvarado
Selene Mazón
Arlen Palestina Pandal Madrid
Alma Rosa Colín
Claudia Díaz de León
Teresa Ordorika Sacristán
Colectiva Las Sincréticas
Maira Melisa Guerra Pulido
Ramírez García Claudia Libertad
Samantha Mino Gracia
Yerid López Barrera
M. Sagrario Hernández
Yusif E. Escalona
Arely Torres Miranda
Andrea Alicia Prado Álvarez
Yanet Miranda
Verona Valencia
Jan de la Rosa
Aurora Montaño Barbosa
Mónica Perea
Laura Torres Quiñones
Mónica Raya
Colectivo Las Olvidadas
Marissa Villareal
Andrea Foncerrada
Érika Elizabeth Luis Nicolás

José Alberto Patiño
Sandra Escutia Díaz
Juan Martín Pérez García
Adriana Cruz Miranda
María Julieta Lamberti
Ana Paola Mendoza García
Micaela Bocanegra Rodríguez
Carmen Alcázar Castillo
Paola Cabello Montaño
Alejandra Cabello Montaño
Colectiva Con Letra F
Rosy Laura Castellanos Mariano
Delia Mondragón
Azorenny Bracamonte
Ana Teresa Pérez
Mercedes Muñoz
Gabriela Delgado Ballesteros
Rodrigo Llanos Flores
Marcela Arévalo Contreras
Mercedes Ballesté Gálvez
Irina Ventura Dávila
Marisol Fernández Alonso
Aleida Hernández Cervantes
Jennifer Ann Cooper Tory
Karla M. Ramírez Murillo
Yadira Cortés Castillo
Imelda Marrufo Nava

Mariana Berlanga Gayón
Flor Ariadna Juárez López
Aline Castellanos Jurado
Sophie Alexander-Katz
Margarita Dalton Palomo
Lidia Guzmán Hernández
Erika Yamada Kubo
Blanca Castañón Canals
Lidia Fabiola Vázquez
Martha Ávalos Calderón
Emilia Canavati Pérez
Andrea Frías Rosales
Patricia Piñones Vázquez
Yara Olivia Vergara Bustamante
Andrea Kenya Sánchez Zepeda
Verónica Caporal Pérez
Alicia Mendoza Guerra
Daniela Esquivel
Cynthia Galicia
Leonardo Martínez Flores
Gloria Ramírez
Melisa Morán Esteva
Arzu Martínez Estavillo
Lulú V. Barrera
Roxana Foladori Antúnez
Aime Jezabel Pérez Godínez
Lucía Lagunes

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Autoeditora, dibujante y feminista: Iurhi Peña en entrevista

por Liz Misterio
Tuve el enorme placer de conversar con Iurhi Peña, una dibujante y editora radicada en la Ciudad de México, que actualmente es una potente voz dentro de la escena del arte feminista local. Iurhi también archiva y promueve la obra de otrxs chavxs que como ella han visto en la gráfica y el fanzine un espacio fértil para hablar de los temas que le aquejan y le preocupan. Por eso y porque nos cae muy bien, la invitamos a ser la editora invitada de este #28 Subversiones Gráficas. 
Liz Misterio.- ¿Cómo describirías tu obra y que es lo que te motiva a hacerla?
Iurhi Peña .- Estrictamente considero que son pequeños pedacitos de reflexión feminista a través de dibujos sobre mi cotidianidad y mi sentir. La mayoría de ellos surgen de situaciones que voy viviendo en ese momento y trato de abordar (rupturas, mi trabajo deprimente, mi salud mental, bla bla), mediante experiencias en las que te puedes reflejar, las problemáticas que una morra semi chava que existe en nuestro contexto citadino que es al mismo tiempo irreal, violento, tierno y patético.
Lo que me empuja a hacerlo es que aunque he encontrado otras formas de manifestar y enfrentar mi malestar por las injusticias que se cometen día a día, el dibujo es una cosa que me sana y es un terreno en donde yo puedo hacer que las cosas sucedan tal como las quiero, pero a partir de lo que observo y experimento diariamente.
Me ayuda a curar mi neurosis y mis sentimientos de odio y tristeza. Me hace sentir útil y viva. No soy performer para nada, tampoco soy una gran oradora o tengo una gran capacidad para la retórica. Pero creo que con mis dibujos puedo decir lo que pienso de una forma más acorde a mi (accidentado) proceso personal.
LM.-  En las ferias de fanzines, sobre todo al principio de la oleada reciente dentro de la cual empezaste a mover tu trabajo se veían muy pocas mujeres y personas LGBT exponiendo su obra, y de esos productorxs, muy pocxs abordaban el activismo feminista- cuir dentro de sus temáticas. ¿Cómo te insertaste en esa movida? ¿Cómo fue recibido tu trabajo en ese primer momento?
IP.- Como siempre, aunque lo nieguen, casi todas las disciplinas están inundadas de machos que nunca se preguntan por qué solo están rodeados de machos, lo que pasa es que en México, la situación de las mujeres y las personas no heteras es ridículamente triste. Por mucho que la gente clasemediera piense que ya andamos acá bien avanzados, en todos los circuitos se da preferencia a las voces masculinas, machistas y violentas.
Al inicio no creo que nadie tomara en serio mi trabajo, y yo creo que ni yo misma lo hacía hasta que empecé a tener un poco de respuesta medianamente positiva de gente en esos espacios. Comencé a intentar confiar en mi trabajo.
Yo creo que soy de un lugar raro entre la primera banda fanzinera (alguna banda de esa hoy prefiere exclusivamente la atención de la gente blanca famosa que sí le compre a pararse en un festival chiquito tranquilo sin pretensión) y lxs que vinieron después, de lxs cuales pocos se mantienen todavía haciendo cosas. Aunque quienes se quedaron crecieron bien perrón y hoy son muy increíbles.
Creo que me reflejo y a la vez no, en las dos partes.
Hoy veo mucha bandita de diferentes lados y posturas políticas haciendo muchas cosas, creo que es un ambiente saludable cuando existen muchas personas publicándose en lugar de las mismas 5 de siempre. Y más si esas 5 son puros vatos y tal vez una morra que es bastante hostil hacia las demás.
LM.- De cuando tu empezaste a la fecha, ha cambiado la escena para las mujeres y las personas cuir? O ¿Qué crees que debería de cambiar o mejorar en la escena?
IP.- Claro, como decía antes, hoy hay un montón de morras y morres haciendo su propio trabajo y colaborando entre sí para hacer nuevos eventos de los que ya luego una ni se entera. Eso está chido. Que las personas sepan que tienen en su poder la capacidad de organizarse sin tener que pedir permiso para hacer cosas chidas.
Incluso ahora ya un montón de editoriales más colocadas que antes no daban un peso por impulsar carreras que no fueran del circuito de los ya privilegiados conocidos hoy andan con mucha prisa buscando publicar morras y morres que se rifen para poder capitalizar ese dulce néctar creativo de la lucha feminista y de las disidencias, ya que está de «moda».
Yo creo que mientras les estén pagando chido está bien, lo más probable es que a menos de que estas personas se claven en una ética feminista del trabajo (es decir, que haya morras y gente sexo disidente participando activamente en la organización, en la publicación y en las decisiones fuertes), y los mismos vatos sigan a cargo de las estructuras de distribución, acción y validación, no importa que estén publicando a la morra feminista más famosa de las redes. Las cosas que importan se quedan igual de patriarcales que siempre.
Por eso invito a las personas sexo-disidentes, género inconformes, chavas y razita femenina no hegemónica no blanca que no está dentro de esos circuitos a organizarse sin intentar repetir los esquemas de la fama y que no olviden que la autogestión, las cooperativas y la ternura son herramientas que están al alcance de todo mundo, por mucho que se nos diga que necesitamos brillar individualmente o que alguien más de «la escena» deba validar nuestro camino. Eso es lo que definitivamente quisiera cambiar.
LM.- Perteneces a una colectiva que se llama Autoeditoras, nos puedes platicar un poco sobre quiénes son y qué es lo que hacen?
IP.- Pues ahorita tal cual somos una página de memes y de información feminista. Pero originalmente es una biblioteca de fanzines feministas o hechos por mujeres de diferentes estados del país, de Latinoamérica y de España.
 Somos Gelen Jeleton, fanzinera extraordinaria de Murcia, Xoch Rodríguez de acá del D.F. que hoy trabaja en Feminasty y su servidora.
Lo que hacemos es mover la biblioteca a donde sea que nos inviten para que se puedan consultar todos los fanzines que hemos recolectado desde el 2015. Hemos estado en varias ferias y encuentros de libros y ahora mismo estamos trabajando en una publicación que recopile las cosas que hemos hecho desde que empezamos.

LM.- ¿Cómo y por qué surge la editorial Beibi Creizi?

Catálogo de las publicaciones de Beibi Creyzi
IP.- Beibi Creyzi surgió como un no producto raro (¿una feta no ingeniera?) y maravilloso de Autoeditoras porque para mí no bastaba tener el archivo únicamente, a mí me interesaba justamente publicar y trabajar con todas las artistas y personas que hacen cosas chidas dentro de los feminismos y las disidencias pero para hacer/distribuir libros y zines con la muy afamada (pero poco utilizada para cosas que no sean dibujos puramente estéticos) técnica de la riso y con serigrafía.
Surgió hablando con Frosh Samo, mi cómplice de baile y también excelente dibujante y persona en general, de cómo estaría chido hacer libros con toda esta gente con la que comulgamos o igual no pero que nos encanta, que admiramos y que queremos ver en zines y libros chidos. Gente que los machos apenas se están dando cuenta que tienen valor también.
Tenía un dinero ahorrado de mi deprimente trabajo de día que usamos para comprar la riso y así empezamos.
Creemos que es muy importante trabajar con gente de Latinoamérica y de México porque la raza gringa y europea tiene un montón de visibilidad. Y aunque nosotras admiramos a mucha de esta gente, creemos que es innecesario poner más atención ahí. Al menos no desde el lado de la producción. Mejor abrir a ese espacio a personas de acá con el mismo potencial.
LM.- ¿Cuales son tus proyectos de autoedición feminista favoritos?
IP.- Brígida, Chicks on Cómics, Bombas para Desayunar, todo lo que ha hecho Gelen, el Molúsculo que aunque no explícitamente feminista tiene a un equipo de morras top haciendo un gran trabajo. La gallina feminista, ediciones inestables, Ediciones La Social, etc. Y seguro se me olvidan personas pero estoy segura de que habrán más.
Pero definitivamente faltan más espacios edición explícitamente feministas o siquiera con una perspectiva no macha ni colonial, la mayoría de los que conozco son colectivos de varios chavos donde sólo hay una chava o dos que se la pasan mal porque…, ¿adivina por qué?
LM.- ¿Para ti cuál es el papel o la importancia de la gráfica en el movimiento feminista?
IP.-  Para mí es un generador de identidad y de búsqueda de nuestro propio lenguaje con el que nosotras vamos a mostrar y pensar nuestras exigencias y necesidades.
Po ahí escuché que ya existe el cliché de la «morra que hace morras» o de banda diversa que que «sólo dibuja eso», y me da un chingo de risa porque el cliché de los vatos sólo dibujan vatos y chavas con chichotas y nalgotas es tan viejo como la historia del arte occidental.
Yo creo que estamos abriendo fisuras creativas que los algoritmos rápidamente intentan predecir aunque no del todo bien, o rápidamente son cooptadas por esos medios «alternativos» que tienen una gran corporación pagando esos honorarios. Precisamente porque hay un montón de verdades atractivas en toda esta producción es que está tan solicitada de pronto.
La pregunta para mí es si es posible seguir hablando de esta forma por muchos años más, si si esto morirá pronto o no. Yo deseo que madure y que se cree un camino colectivo de gráfica loca en mexicana (pues porque vivo aquí, no por otra cosa) que no esté reguardada por grupúsculos de machos acosadores que deciden qué vale la pena y que no. Que sea muy común, accesible, que tenga calidad y haya muchas venas que explorar hasta el infinito.
Que haya gráfica bien rara e incomprensible hecha por niñas y niñes bien viajades y que podamos conversar con elles sobre su doujinshi videojuego de unas Bratz transmaricalenchas cogiéndose al Bad Bunny y dejándolo en visto para irse a una fiesta con algunas personajas originales no blancas (de las que se puede sacar merch barata y chida que voy a querer comprar), todo esto proyectado en el funeral de Norberto Rivera y musicalizado por un proyecto de electro cumbia joven no irónica. O algo así.
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Sigue el trabajo de Iurhi en:  http://iurhipena.tumblr.com/

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