Nuestra relación, desde su sexto año, ha mejorado a gran velocidad comparada con los años anteriores a una constante y hermosa velocidad. Se llenó de experiencias hermosas relacionadas con el amor y, desde luego, con el sexo. Él y yo habíamos jugado a varias cosas, siempre nos han gustado los personajes, los disfraces, la teatralidad. Descubrimos dentro de esos juegos que nos agradaba muchísimo pretender, en diferentes tiempos, que cada uno era el señor en la vida del otro, ordenarle, complacer nuestros deseos y mirar al mismo tiempo cómo los suyos se completaban. Cada uno por separado, pero casi al mismo tiempo descubrimos gracias a internet nuestro hoy tan querido mundo del BSDM.
En realidad no nos era completamente ajeno, y en mi caso, era familiar el hecho de que algunas personas fueran discriminadas debido a sus hábitos sexuales o sus gustos, pues desde muy temprana edad me vi también envuelta en ello, principalmente, en forma de homofobia. Leía cosas acerca de personas que gustaban de restringir al otro del movimiento, del placer, de la vista, personas que gustaban de la sensación de opresión, quienes querían ser castigados, castigar a los demás, premiarlos por sus buenas acciones y ser mimados y consentidos por una figura poderosa e imponente. Aunque nunca lo juzgué como malo, tampoco le di la importancia que cobró cuando después de jugar con mi muy amado, me di cuenta de que, sin saberlo, habíamos entrado a una habitación de bellezas y placeres con todo lo anterior. Supe que había mitos acerca de la salud mental de quienes tenían estas prácticas, que incluso dentro de aquellos que no estuvieran en la supuesta mayoría cisgénero y heterosexual, eran discriminados. Mi compañero y yo hemos tenido la suerte de procurarnos siempre un ambiente de respeto absoluto y comunicación abierta, así que fue cuestión de unos días hablarle de mis encuentros con el bondage/shibari. Me llamó la atención que tuviese raíces en un arte marcial, que procurara la serenidad y la paz de quienes lo practican, que aunque hubiera una evidente relación entre un dominante y un sumiso, ambos eran iguales, y no solo sus cuerpos, sino sus mentes cambiaban en cada sesión. Él había leído ya al respecto, así que pronto accedió a mis requerimientos: con escasísimos recursos y muchísimo entusiasmo cuidó de mí y me procuró toda la felicidad que pudo darme durante mi primer auto-amarre, hecho con un listón de 2cm. de grosor. No era una cuerda, no era sencillo, pero al menos, lo había intentado. Sentimos que nuestra relación había avanzado como nunca. Nos dio mucha fuerza el hecho de dejar nuestra seguridad y tranquilidad absolutamente en manos de otro. El bondage, así como el D/s, implican riesgos que no son necesariamente aquellos que se le asocian de primera instancia, del tipo de las muertes accidentales por un juego mal llevado a cabo. Aunque existe en efecto un riesgo, con la preparación apropiada y después de mucho estudio, el mayor peligro incide sobre todo en la salud mental: sentirse más vulnerable y solo que nunca es muy posible si la pareja no tiene el cuidado de mostrar siempre afecto y ternura; es posible hacer sentir al otro como el peor de los seres si estando inmovilizado, no se le presta la atención debida y no se le proporciona todo el amor de que se es capaz. Como en cualquier actividad que se realice en pareja, la confianza y la comunicación son obligatorias. Es importante no tratar el tema con pena, y documentarse apropiadamente al respecto, ser críticos con la información obtenida (especialmente del internet), y no intentar abarcar cosas demasiado difíciles sin haber experimentado primero las más sencillas.
Después el sexo nos llevó de nuevo por bellas sendas, y unos meses después, le llamé por primera vez Amo. Pocas veces me he sentido tan unida a el, y tan feliz. Me mimó y procuré complacerlo tanto como pude, desobedecí y me castigó, y fui siempre su hermosa y pequeña princesa. Eventualmente, el control pasó también a mis manos ya que él había olvidado castigarme. Fui entonces su Ama y él mi precioso y dulce príncipe. Mi tamaño es, al menos, la mitad del suyo y dominarlo fue una experiencia muy intensa, ya que se volvió mucho más evidente que no se trata de un poder físico, sino mental. En ocasiones nos apoyábamos de las modestas cuerdas y los juguetes que construí con mis, también modestos, conocimientos. Un pequeño látigo hecho con materiales de manualidades, por decir algo.
A veces no asumimos ningún rol y simplemente jugamos con ellos y apreciamos el bienestar que las cuerdas nos dan, semejante a la D/s, pero mucho más sutil y delicada. Es importante señalar que no siempre jugamos a esto ni es una parte de nuestras vidas que tome el control de todas las demás. Esta práctica, de hecho, es tan simple como decir que uno prefiere tener sexo en una posición o en otra, no es una cuestión que se deba hacer obligatoriamente y depende de cuestiones variables como el ánimo. Si la pareja o uno mismo no está teniendo el mejor día, quizá, entrar en una dinámica D/s presente aun más dificultades de las que ya se tenían, y entonces el estado de ánimo en lugar de mejorar empeora, y todo aquí se trata de sentirse bien y felices, por separado y en la pareja. Las personas de fuera se extrañan de todo esto y consideran que el bondage, la D/s, y en general, el BDSM, se asocian con la violencia y el abuso. Para nosotros, ha sido la forma más completa y valiosa de demostrar amor, una forma que en nosotros ha tomado formas incluso cursis, embelesadas y preciosistas. No se trata de fuerza, de placeres ni de sensaciones, se trata de amor.
El anilingus es una práctica también conocida como beso negro que consiste en la estimulación erótica del ano con la boca y que proporciona placer a hombres, mujeres y quimeras por igual.
Primero que nada, debo aconsejar que si eres primerizx en estas prácticas, apartes tus tabús y experimentes los inmensos placeres que te tiene reservados esa hermosa parte de nuestro cuerpo a la que culturalmente se nos ha enseñado a temer e injuriar por ser considerada sucia y hasta de baja moral. El ano es un órgano sumamente controvertido y del que poco se habla (ver Por el culo de Javier Sáez y Sejo Carrascosa); sin embargo, todos podemos sentir placer a través de él si nos lo permitimos y si se estimula adecuadamente, por lo que podrás experimentar el beso negro sin importar tu sexo, género u orientación sexual.
Dicho lo anterior, procedo a describir cómo hacer un beso negro y las precauciones a observar al realizarlo.
Lava el área con abundante agua y jabón para remover cualquier olor o residuo fecal, pero con mucho cuidado de no lastimar la delicada piel. Para esto, los bidés son lo máximo.
Para protegerte de bacterias y enfermedades puedes usar un plástico protector bucal de látex, un condón abierto por la mitad o plástico de cocina para crear una barrera entre el ano y tu boca. Sin embargo, parte de lo encantador del beso negro es sentir con la lengua los pliegues de la piel y percibir los sabores de esta parte del cuerpo, que pueden experimentarse si tanto quien da el beso como quien lo recibe es cuidadosx con su salud y su higiene.
El ano está lleno de terminaciones nerviosas por lo que un simple roce de la lengua o un beso bien plantado puede despertar sensaciones sumamente placenteras en quien recibe las caricias. Por esto mismo es importante tratarlo con mucha delicadeza, así que ¡nada de mordidas! Para estimularlo puedes dar lengüetazos, penetrarlo ligeramente con la lengua o haciendo círculos con la misma, dar besos tronados y todo lo que tu lujuria te inspire. Es importante tener una buena comunicación con tu pareja para que te guíe en el tipo de caricias y el ritmo que le resultan más placenteros.
¡Explora y disfruta!
No hay mejor manera de agradecer un buen beso negro que devolviendo el favor. 😉
Cerré los ojos. De pronto me recordé en la Frailesca. Tenía 12 años. Era verano. Estaba frente al patio, ancho, verde, de la casa de papá. Sentía el viento que me golpeaba la cara, frío, tibio. Hacía un eco profundo, delgado, en los oídos, que me maravillaba: era el sonido del aire pasando por las cavidades, entre los árboles, como una barcaza entre las olas de la nada. Era la música que emergía de las copas, donde las hojas se rozaban ligeramente unas contra otras, provocando una sinfonía de cascabeles verdes; el sonido era verde o dulce, y yo me erizaba tanto.
Tenía ya 15 años. Esa tarde llegué a la sierra. Era inverno y el frío calaba. A lo lejos alcanzaba a ver las luces endebles de los quinqués, que pardeaban entre las tablas de las paredes de las casas. También se veían intermitiendo suavemente por los orificios de las láminas, formando un espectáculo de cucayos sobre los oxidados techos de La grandeza. El equilibrio entre el paisaje de luces y sombras, entre la neblina y la tiniebla, me parecía una húmeda y aguda sacudida.
Por fin entré a la casa de Amable, era de tierra. Desde el portal podía sentir el olor, el llamamiento. La densa oscuridad era levemente penetrada por los filos mellados de su foco de 60W. Me invitó a sentarme a la mesa. Puso una taza pequeña, azul, de peltre frente a mí. Vertió el caliente, fuerte, amargo quizá, café que me acarició la cara con el vapor que no se intimidaba ante el frío. Luego puso otra, la sirvió, y se sentó frente a mí. Comenzó a hablar sobre no sé qué cosas del clima y del río del que sólo quedaban guijarros. Yo nada más podía sentir el paso del líquido fluyendo por mi pecho, por mis venas: quemándome.
Era primavera. Iba en el barco hacia Valparaíso. Había un sol tan intenso que doraba la cubierta. Leía, extasiada, el capítulo siete de Rayuela. De repente el barco comenzó a mecerse con un rigor que me lejos de intrigarme, me provocó. Corrí hacia la proa: me aferré a las barandas. Sentía el mar tremolando, enardecido, produciendo un sonido sordo, como el del enjambre cuando se desata como temporal. Las olas chocaban contra el costado de la embarcación, salpicando mi cara, poblándola de brisa y de sal. Cerré los ojos. Entonces mi boca era el centro. Mis labios sentían los embates del Pacífico que se empeñaba en cavarla violentamente. Los movimientos eran cada vez más intensos de modo que tras un crujido estremecedor, abrí los ojos… Fue entonces que vi la tierra, se desprendía lentamente de mi boca. Alejándose me revelaba sus lunares, su piel oscura; sus cucayos, su patio; su viento, su neblina… su mar. La distancia le iba poniendo forma: te daba sentido. Fue así que te reconocí, sonriendo. Eras una cicatriz de mi boca, de la historia de mi boca y de la rebelión de mi memoria que en ella desató tu beso.
Licenciado en Artes Visuales, especializado en pintura y grabado en metal. Videoasta, utilero, pintor escénico y diseñador de vestuario. Se dedica mayormente a trabajar en el teatro. Pintor escénico, atrezzo de utilería y vestuario. De Septiembre de 2010 a Diciembre de 2012 trabajó como técnico utilero, retoque pintura escénica y atrezzo en la Compañía Nacional de Teatro en todos sus montajes. Realizador de pintura escénica: “Toda un hombre” de Alberto Castillo (2012), “Las mil y una noche” de Raúl Uribe, “La explosiva” de Dainzú Zacatenco (2013).2012 Diseño de vestuario de la obra “Toda un hombre” de Alberto Castillo. Participación en varias exposiciones colectivas y montajes teatrales.
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[dropcap]A[/dropcap]lex Xavier Aceves Bernal (1987)
Artista Visual por la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Su producción plástica se centra en el dibujo y la instalación. Asiste al artista Cai-Guo Qiang en la producción de la muestra “Resplandor y Soledad” y a Rirkrit Tiravanija dibujando para la pieza “100Years Pictorial history of World Revolution” ambos trabajos presentados en el MUAC. Ha participado en una docena de exposiciones colectivas. Sus ilustraciones han sido publicadas en diversos medios independientes.
[dropcap]B[/dropcap]runo Bresani (Recife, Pernambuco, Brasil 1973.)
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[dropcap]C[/dropcap]ésar Cortés Vega (Mx).
Algunos de sus libros publicados son Abandona Silicia (novela), espejo-ojepse (noveleta experimental), Periferias y mentiras. Textossobre arte, banalidad y cultura (ensayo). Poemas suyos han sido publicados en las antologías San Diego Poetry Annual 2013, Paraguas para remediar la soledad, Siete de la poesía, Ecos de la imagen, poesíacero, Región de ruina, entre otras. Ha compilado los libros Textos postautónomos, Citas caníbales y Anti/Pro canibalia. Coordina la publicación Ágora Speed; postliteraturas (http://agoraspeed.org/). Ha presentado obra visual en México, España, Japón, Irlanda y Dinamarca. Ganó el XX Premio Interamericano de Poesía Navachiste 2012 con el libro «Reven».
Periodista y Filósofo… a veces. Escribe para diversos medios sobre Teorías de Conspiración, violencia, y ensayos relacionados con el humor, la risa y sus derivados contorsionistas.
Sus preocupaciones artísticas actuales giran en torno al habitar un cuerpo de mujer, nociones de feminismo y antifeminismo, interpretaciones sobre la belleza y la violencia en la cultura occidental.
Francisco Naishtat, graduado en Filosofía y en Lógica en la Sorbona (Universidades de París I y de Paris V), es Doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires), ex becario Fulbright en la Universidad de Berkeley. Es autor de tres ensayos, de los cuales uno ha aparecido en 2010 en Francia (L’Action et le Langage, París, l’Harmattan) y los otros en EEUU y Argentina. Ha publicado en México el Libro de poemas Territorialidades, juntamente con Enrique Gallegos y Pedro Goche), México, Libros Invisibles, 2013, y varios poemas en Ñ (Buenos Aires), en abril de 2013. Bajo el título «Roturas» un grupo de diez poemas suyos ha sido seleccionado en 2013 para ser editado por la Editorial Cuatro Vientos, Buenos Aires, en septiembre de 2013.
[dropcap]J[/dropcap]uan Alberto Negroni (Puerto Rico)
Lives and work in Puerto Rico. Posses a BA on Fine Arts from Escuela de Artes Plasticas de Puerto Rico (Puerto Rico School of Fine Arts) with a Major in Print Making and a MA in Art History Education and Museology from Caribbean University. Counts with three solo shows, The Defect Effect, 2005, If it weren’t for my horse, 2008 and Not About Beauty (Religion, Politics and other failures) all in San Juan, PR. Has participated in multiple group shows and art fairs.
As curator has created projects such as, Pretty/Much Collective, San Juan/Alabama, De Bayamón a la 15, Cart Watch, San Juan, PR 2011, COYUNTURA, Liga de Arte de San Juan 2011, The object of my affection, El 1B en San Juan 2012, Pie Forzado .001, Georgia State Univ. Museum 2013.
His work is part of art collections in Puerto Rico, London, Argentina, United States, Canada and Greece.
Egresó de la licenciatura en Lengua y literatura hispanoamericanas de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach). Escribe principalmente poesía, pero ha realizado algunos trabajos ensayísticos, algunos cuentos y también unas cuantas reseñas bibliográficas; sus publicaciones se limitan, por convicción, a la divulgación en periódicos de circulación estatal (allá, en su natal Chiapas), salvo las traducciones de dos de sus poemas al portugués que fueron incluidos en la revista de Letras de la PUC, en Brasil, en 2010.
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[dropcap]M[/dropcap]arisol Maza García de Alba (Ciudad de México, 1978)
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[dropcap]M[/dropcap]auricio Ramírez
Mauricio Ramírez de la ciudad de México se inicia como fotógrafo a temprana edad. En el 2010 inicia su educación mas formal en el lenguaje fotográfico en el taller central de fotografiar del IPN a cargo del profesor Miguel Angel Mendoza, participa en el festival Foto Septiembre. despues de participar en el taller «Bitácora Visual» en la fundación Pedro Meyer con el apoyo de la misma decide incursionar de lleno en el medio de las artes visuales
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[dropcap]M[/dropcap]aya Ayeis
Apareció un día, sin padre ni madre y sigue aquí. Mujer, pagana, artista, madre y creativa desempleada.
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[dropcap]P[/dropcap]ola RG (México DF, 1986)
Fotógrafa egresada de la ENAP, ha trabajado para el Centro Cultural Helénico y forma parte de la casa productora «Estudio 42». Fue directora de fotografía y arte en: «Tres hilos para bordar» corto ganador del reto DocsDF en el año 2010. Su trabajo como fotógrafa se ha usado como portada para la antología de teatro de Tierra Adentro, así como del libro «El amor en cada esquina».
Lo primero en lo que se piensa cuando se habla de besos, son aquellos besos color de rosa, como los que aparecen en las películas, perfectos, cursis y apasionados. Pero ¿qué hay de todos aquellos besos que no salen en las películas, de los que nadie habla? Los que muchos deseamos pero no nos atrevemos a pedir. Los que nos causan morbo, los que nos causan horror.
En este número celebramos los intercambios de saliva y fluidos entre las personas, desde los más castos e inocentes, pasando por los atascados, hasta llegar hasta los que pueden ser desagradables para algunos.
El cuerpo, la mirada y el deseo son perfectamente naturales e inherentes a nuestra vida diaria. Están ahí ¿Por qué no usarlos como tema?
Katnira Bello
El mirar se identifica tradicionalmente con conocer. En algunos casos, tanto el beso como la mirada, son ambos actos de reconocimiento, de ecuación y de comunicación absoluta.
César González – Aguirre:¿Qué proyectos previos te llevaron a realizar tu serie Juillet 1976?
Katnira Bello: Hago arte acción y fotografía desde hace 17 años. Creo que inevitablemente iba a llegar a un proyecto donde el cuerpo fuese el tema central de una serie fotográfica. Juillet 1976 fue el encuentro de varios intereses personales de creación y estudio. Aunque me di cuenta de eso hasta que la había terminado. No llegué a partir de un proyecto anterior, fue el azar de encontrar una revista de fotografía que coincidiera con mi fecha de nacimiento y entonces tuviera el deseo irrefrenable de tener que producir algo a partir de ella. La premisa era utilizarla como detonante creativo dentro de un proceso, se me fueron ocurriendo varias opciones, Juillet 1976 es la final.
De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.Dans un train surchauffé (1976), Jeanloup Sieff. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.
CGA: ¿Qué tipos de imágenes y formas de representar están presentes en la revista de los años 70, de la que partes, y cuáles están presentes en tu serie fotográfica que fue realizada recientemente?
KB: La revista PHOTO era emblemática para el trabajo fotográfico en esa época, era referente y guía. Existían pocas revistas fotográficas entonces. Este número, el de julio del 76, es casualmente un número dedicado en específico a los Maestros del Erotismo; en general la revista no sacaba números temáticos sino más bien heterogéneos. En este número especial, todas las fotografías representan un erotismo partiendo desde distintos puntos de vista, desde la ensoñación hasta lo lúdico surrealista. Un erotismo que para nosotros es casi de manual pero que proviene precisamente de esa época, se consolidó en ese entonces y luego se ha reiterado.
En la revista se representa la belleza del cuerpo femenino en el canon y esquema cultural de la época, desde una visión masculina setentera. En mi serie se presentan cuerpos masculinos que no corresponden a ningún ideal de belleza específico, son hombres comunes, personas que considero 100% reales y no un ideal inexistente. Se encuentran en espacios mucho más sencillos y cotidianos (es decir, los cánones de mi época); representan una búsqueda hacia el imaginario erótico femenino difícil de precisar partiendo de mi visión personal. Algo importante es que forcé bastante menos la postura de los modelos, evité los escorzos -exceptuando un caso- para hacerlos un tanto más naturales, aunque por supuesto estando en situaciones que no corresponden a la vida cotidiana sus posturas tampoco lo son.
Hay una foto de Jeanloup Sieff, tomada en un pasillo vacío de un tren en París, ahí se encuentra inclinada una mujer de espaldas, usando únicamente unos calzones que baja mientras mira hacia la cámara. Pensé en hacer mi versión en un espacio semejante y elegí las escaleras de un teatro, donde un hombre sube mientras baja su ropa interior y mira a la cámara, pero su postura es erguida.
En contraste con esta operación, está una foto de Christian Vogt que muestra solamente de la cintura a media pierna, a una mujer acostada sobre un mosaico, masturbándose con un tubo de metal. La foto que yo hice conserva el concepto: alguien dándose placer con un objeto que simbólicamente representa los genitales del/la ausente. Abrí el encuadre desde el cuello hasta el tobillo para mostrar una erección provocada por un par de rosas blancas sobre sábanas blancas. La idea es la misma, pero el resultado visual es muy diferente.
De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.Fotografía de David Hamilton. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.
CGA: ¿Cómo fue el proceso para elegir qué hombres participarían en el proceso creativo de tu serie?
KB: Sencillísimo. Nunca había fotografiado hombres para un proyecto, solo mujeres (ya fuera vestidas o desnudas) y objetos, cientos de objetos. Así que recurrí a lo que recurrimos todos cuando necesitamos solidaridad y apoyo: a los amigos. Era un experimento para mí y quería realizarlo con personas con las que me sintiera cómoda, en parte porque no sociabilizo con facilidad y porque a los amigos les puedes proponer jugar contigo y lo harán, o te dirán honestamente que no quieren hacerlo. Con un modelo contratado para posar, el proyecto hubiera sido imposible, así es que busqué entre los amigos más cercanos, no todos dijeron que sí pero la mayoría accedió a participar.
CGA: ¿Cuál es tu interés en que algunas de las fotografías de la revista PHOTO, sean seleccionadas y actuadas posteriormente bajo tus interpretaciones, por personas cercanas a ti?
KB: La revista de la que parto está llena de mujeres fotografiadas por hombres. Yo pensé en realizar la operación inversa, ser una fotógrafa retratando a hombres como espacio central de una contemplación femenina.
Ahora bien, no quería que fueran simples modelos repitiendo posturas, sino que fueran parte del proceso de la obra. Quería subvertir por entero el tema del erotismo, que el deseante fuera el deseado. Tenía que convertir a mis modelos de observadores a observados. Para ello necesitaba saber qué fotografías les resultaban eróticas a ellos y partir de la elección de sus deseos eróticos, en una charla previa les mostraba la revista de manera casual para luego preguntarles qué foto les parecía la más erótica. Luego analizaba e interpretaba desde qué conceptos estaba trabajando el fotógrafo y pensaba en mi equivalente. ¿Cómo resolvería yo la misma pregunta, con qué elementos, en qué entorno, o bien cómo la hago pasar al otro lado del espejo?
De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.Fotografía de John Thornton. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.
CGA: ¿A qué público va dirigida tu serie?
KB: A todos. Prefiero que sean mayores de 12 años o bien, que si son más jóvenes «estén acompañados por un adulto coherente» que pueda resolver sus dudas. El día de la inauguración descubrí a una niñita de ocho años entre las fotos, la hija que no conocía de unos amigos, su mamá le explicaba qué estaban haciendo los modelos: encontrándose con otro yo, jugando con una muñeca, caminando. Veían detalles de la composición. El cuerpo humano es lo más natural que tenemos. Nacemos con él y nos vamos cuando deja de funcionar, nada más simple que ello. Esta serie fotográfica es para cualquiera dispuesto a mirar. En especial me interesan las mujeres como público pero me encanta la idea de que la vea todo mundo, los abuelitos sobre todo, que creen que una mujer joven desnuda es hermosa y un hombre desnudo una barbaridad.
CGA: Siendo la serie una captura de atmósferas íntimas, ¿qué papel adquieren al ser exhibidas de una forma pública?
KB: Siempre fueron pensadas para exhibirse. Creo posible que el espectador se involucre con la atmósfera de las imágenes, que sienta espiar un momento íntimo, pero eso varía de persona en persona. Pocas fotografías sobre hombres se refieren a la intimidad, también era un tema que me interesaba. Algunas son divertidas o juegan con el absurdo, espero que a alguien le arranquen una ligera sonrisita. Al ser exhibidas públicamente creo que también adquieren el estatuto de algo sobre lo que se puede dialogar abiertamente.
CGA:¿Qué lugar ocupa la contemplación en tu serie y en tu vida?
KB: Cuando era niña mi familia pensaba que tenía flojo algún tornillo porque podía pasar horas contemplando cualquier tontería: la tela de la cortina, los mosaicos del piso, el interior de un vaso vacío, una pila oxidada, la punta de un lápiz. Me es muy natural perderme en la contemplación. A menudo me preguntan “¿Qué piensas?” y respondo “Nada, solo estaba mirando”, y es verdad. El arte justo es para mirar y que algo suceda con quien mira, una reacción por más pequeña que sea, trastoca por un momento lo cotidiano. En el caso de la serie, el proyecto es circular, inicia y concluye con imágenes para contemplar por puro placer estético. No en busca de la excitación sexual sino de la placidez visual. Los hombres también deben ser algo digno de ser mirado.
De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.Dans une chambre presque vide (1974), Jeanloup Sieff. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.
CGA: ¿Es importante crear representaciones del cuerpo masculino actualmente?
KB: Seguro que sí. Aún no somos cyborgs, así es que el cuerpo humano sigue siendo tema de nuestra existencia corpórea, sensual y sexual. Eros y Tánatos residen campechanamente en nuestro cuerpo, a la par. Tendemos a pensar el cuerpo como tema intrascendental porque creemos que es algo ajeno a nosotros que somos mente y espíritu, que somos construcción cultural y no animalidad, que somos civilización y no pulsión. Pero lo cierto es que somos todo lo anterior interactuando simultáneamente.
En cuanto al cuerpo masculino en particular, sí, me parece importante. El imaginario erótico se ha elaborado principalmente desde la mirada masculina, para el consumo masculino (independientemente de las preferencias sexuales).
Es curioso, pero es un campo poco explorado, especialmente desde la mirada heterosexual femenina. Un tema poco tratado… sí, ellas también gustan de mirar pero no necesariamente buscan perfección. Creo que hace falta hablar del placer femenino, y ahí estarán incluidos cuerpos humanos con seguridad. Por otro lado, en una época de homogenización mediática creo necesario también hablar de cómo son los cuerpos masculinos que no son rubios y «perfectos».
El cuerpo masculino como espacio de contemplación estética no tendría por que ser un tema extraño ni viejo; a todas las personas, independientemente de nuestro género y preferencia sexual, nos gusta deleitarnos observando. Existen muchas barreras que deben continuar derribándose. Es necesario hablar del tema, de los tabúes e ideologías que niegan el interés de la mujer sobre la imagen de los hombres.
CGA: ¿Dónde se ha exhibido esta serie?
KB: La primera vez en Guadalajara, como parte de la exposición colectiva Jóvenes Creadores en 2009. Como exposición individual la serie se presentó en julio del 2012 en la galería Casa del Tiempo, de la Universidad Autónoma Metropolitana. También fue publicada una selección de las fotografías en Literal, gaceta de literatura y gráfica en 2011. Ese mismo año mostré la serie a través de un video para la exposición colectiva “Bataclán”. Quise también exponerla en provincia pero les pareció algo grosero el tema.
CGA: ¿Cómo decidiste el formato de exhibición y distribución de tu serie? ¿Influyó en algo el formato editorial, donde se encontraban tus referentes?
KB: En un principio pensé en hacer una especie de revistita. La primera vez que expuse las imágenes estaban en un formato de plancha de impresión, como si fuesen los pliegos que saca la imprenta antes de cortarlos. Pero resultaba poco comprensible para mucha gente que desconoce cómo se hacen libros y revistas. Finalmente me decidí por impresión en papel fotográfico para exhibición. Aunque la idea de hacer una pequeña publicación sigue gustándome.
CGA: Partiendo de algunas formas de mirar a los cuerpos de sus modelos, que se manifiestan en las imágenes de los fotógrafos incluidos en la revista referente:
David Hamilton: mira al cuerpo como inocente – indefenso
Christian Vogt: mira al cuerpo como objeto – mero asunto formal
Jeanloup Sieff: mira al cuerpo como fetiche
Duane Michals: mira al cuerpo como narración
John Thornton: mira al cuerpo como consumo / formato editorial
Lewis Carroll: mira al cuerpo como proposición
… me gustaría preguntarte ¿qué formas en las que miras a los cuerpos ajenos, detectaste al llevar a cabo esta serie?
KB: Lo primero es que estaría en desacuerdo contigo. Mostrar exactamente lo que miro desde mi perspectiva sería trabajo documental. Un fotógrafo no mira un cuerpo como _______, sino que lo convierte en ________ a través de su lente para que entonces tú lo mires así. Pensando en mi trabajo anterior, no miro los juguetes como personajes, tampoco veo los objetos cotidianos como algo que desborda el espacio, no veo el paisaje con relatos que le flotan encima; pero quiero que tú sí lo mires así, esa es mi intención.
De cualquier forma el espectador siempre va a interpretar de acuerdo a sí mismo, vi el trabajo de cada autor en la revista y a partir de ello retomé o contrapuse los conceptos, estilos. Cada uno mira el cuerpo como belleza a ser mostrada, pero cada uno utiliza una operación muy diferente para lograrlo. En la selección fotográfica que aparece en la revista, David Hamilton hace una oda a la juventud y al halo de ensoñación que la envuelve, te convierte en espía de atmósferas sencillas pero muy íntimas. Christian Vogt muestra fragmentos, detalles, de mujeres auto erotizadas entre agua y vapor; una declaración sin tapujos sobre la sensualidad. Jeanloup Sieff tiene la capacidad de convertir un lugar común o cotidiano en un espacio irreal colocando en perfecta armonía a la modelo en él. Duane Michals usa el cuerpo como excusa para el desconcierto, quizá incluso como crítica a la vanidad. John Thornton juega con una narrativa a medio camino entre la publicidad y lo ilustrativo. Helmut Newton es intenso, es muy fuerte la presencia del cuerpo. Por último Lewis Carroll creo que no estaba trabajando con cuerpos como tales sino con personajes, sus fotos son retratos cargados de vitalidad.
La forma en la que miré los cuerpos durante la realización de la serie fue ante todo como una presencia a dialogar con el espacio, incluso como un problema a resolver pues tenía que decidir qué haría con ellos dentro de las composiciones, ¿cómo subvertir a través de su presencia la mirada culturalmente amaestrada del espectador?
¿Cómo quería que los vieran y en qué quería convertirlos? En personajes de una historia que resulta inaccesible pero de la que tenemos un atisbo, quería convertirlos en una pregunta sobre la mirada, la belleza y el deseo.
KB: Estoy preparando el trabajo que llevaré a cabo próximamente en una residencia de dos meses en el Banff Centre en Canadá, será un cuerpo de obra que incluye arte acción, video, fotografía, instalación, objeto y un par de piezas sonoras. El tema central es el bosque y mi relación con éste a partir de la buenísima chilanga que soy. Ese proyecto me tiene absorbida, incluso aunque está en fase de apuntes-bocetos-rayones-cambios de opinión.
[box type=»shadow» ]Katnira Bello (México, 1976). Licenciada por la Escuela Nacional de Artes Plásticas, UNAM. La mayor parte de su obra se centra en procesos que culminan formalmente en arte acción, fotografía o video. A la par de su trabajo como artista ha colaborado en la gestión y desarrollo de diversos proyectos culturales; combinando labores curatoriales, organizativas, museográficas, administrativas y editoriales, entre otras. Ha presentado su obra en México, Canadá, Suecia, Venezuela, Argentina, Brasil, Colombia y Japón. Ha sido Becaria de los programas Residencias Artísticas, Jóvenes Creadores, Educación por el Arte, Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del FONCA; del Programa Artes por Todas Partes de la Secretaría de Cultura del GDF y de la Residencia Artística PAIN 2011 en Norbotten Suecia.[/box]
El beso es uno de los actos de mayor intimidad; sin embargo, es difícil encontrar imágenes en donde se muestre esa intimidad sin caer en estereotipos.
Revisando fotografías de besos, encontré desde los mas absolutos clichés de la cursilería, los montajes publicitarios donde el beso no es más que un provocador de poder económico y reforzador de discursos machistas, hasta la amplia gama de imágenes pornográficas, para todos los gustos y preferencias, con también variadas calidades técnicas. Pensando el beso como espacio de empatía sexual y complicidad temporal, me remito al trabajo de Nan Goldin registrando momentos cotidianos; algunos sumamente eróticos, en donde los besos se revelan como uno de los gestos más íntimos y privados de los retratados. Esta fotógrafa estadounidense, durante varias décadas documentó la vida privada de su círculo social inmediato, la escena contracultural en Nueva York durante los años 70 y 80, estas narraciones íntimas, algunas de ellas autorretratos, hablan de la cotidianidad de su entorno: drogadicción, plenitud y dependencia sexual, violencia, enfermedad, amor. En sus imágenes las personas no están como modelos, sino como protagonistas de sus propios momentos, ante esa cámara que se había vuelto invisible para ellos. Sin embargo, el espectador no es un intruso ni un voyerista, sino un cómplice, quien parece estar involucrado también con los retratados a partir de estos fragmentos de sus memorias.
The Hugh, NYC. 1980
Simon&Jesica in the shower, Paris 2001.
Rise and Monty kising, NYC. 1980.
Philippe H. & Suzanne kissing at Euthanasia, NYC. 1981.