Abrir publicación

Los cuidados de Higinia

Por Izeguanita Pitumayo

Ayer fue el cumpleaños de mi abuela y no fui a verla, ni el año pasado. No voy por varias razones: porque me duele verla, porque me duele ver la casa de mi infancia que tanto amor me dió toda desvencijada y llena del odio de todas mis tías. Es bien duro ver destruído algo que te sostuvo tanto. No solo la casa, también mi abuela, que no está destruída pero sí desconectada. Hace dos años decidió ir perdiendo la memoria paulatinamente. Estoy segura que muchas de las enfermedades mentales son enfermedades del alma. Mi abuela decidió irse poco a poco. ¿Cuándo tomas la decisión de desdibujar los recuerdos? ¿Qué tan agobiante debe ser el dolor para destruirl la percepción del tiempo y el espacio?. Y claro, también están las cosas tangibles: La vejez, el cerebro que necesita ejercicio o va perdiendo forma. Mi abuela es un roble: grande y prolija. A los 16 años se fue de su pueblo y se vino solita a la ciudad.En su primera juventud vivió en casas de varias señoras que la acunaban a cambio de su trabajo. Conocía el centro historico muy bien y tiene una astucia para los negocios que nadie en la familia ha podido emular. A los 26 años tenía su propio negocio: una cremería en la que ella era la administradora principal. Tuvo a su primera hija a los 25 años. Siempre me llamó la atención el hecho de que en relación a la época mi abuela se casó muy grande. Siempre tuvo negocios mi abuela: la cremería, vendía colchas y hasta cosméticos, luego tuvo una fonda y solía comprar terrenos para revenderlos, construir casas para venderlas o rentarlas. No le gustaba maquillarse ni era vanidosa. Odiaba las fotos o los videos. Yo la recuerdo desde niña con el cabello corto o semicorto, la cara limpia y el olor a manteca o cebolla. Mi abuela siempre olía a guisos. Sin embargo le apasionaba muchísimo todo lo que tenia que ver con la construcción: siempre andaba mandando albañiles y proyectando espacios. Le apasionaban los negocios: siempre se imaginaba lo que podía vender y como podía hacerlo. Ella administrando el dinero de mi abuelo construyó todos los bienes que disfrutaron sus hijos , hijas , nietos y nietas. También amaba la cocina, muchísimo. Tenía una sazon muy original que no he vuelto a encontrar: sabores fuertes y rotundos. Su arroz era mi favorito, pero la gente amaba su mole de olla, la cochinita pibil y su mole verde. Yo no cocino pero lo sé hacer porque ella me enseñó y me dejó el buen sazon. Me enseñó muchas cosas mi abuela: a coser, a lavar los calzones con jabon y dejarlos al sol, a medir los insumos de la cocinada y practicar el sazón. A ser fuerte y mandona, a ser «abusada» y andar en todo, a tener el control de mis «dominios. Pero creo que lo que más me transmitió fue el mandato y don de cuidar a los demás, a las demás, cuidar a mis hermanas, hermanos, amigas,madres . CUIDAR.Mi abuela me enseñó a practicar el cuidado, porque además ella me cuidó. Le marqué y me dio tristeza escucharla, no sé si me reconoció pero me dijo que estaban sufriendo , que a que hora iba a ir por ella/ ellos. Creo que no puedo rescartarla, ni siquiera devolverle los cuidados que ella me dió, pero su herencia vive en mí, y de alguna forma yo cuido a otras personas.También me ha enseñado una lección permanente de confianza en las capacidades: Si ella que no tenía nada, una mujer rural con muy poca educación pudo tener varias familias, construir bienes, viajar a distintos países y dejar un legado,aprovechando su enorme astucia y su gran inteligencia. ¿Por qué yo o cualquiera de nosotras no podría hacerlo?

[divider]

ItzeItzel Arcos. Nació en la ciudad de México en agosto de 1988, standupera, actriz y escritora, se dedica a impulsar las artes escénicas y narrativas a partir de la autobiografía.

https://www.facebook.com/mecortounachichi/

https://www.facebook.com/Guanitumayo-Producciones-569839656435223/

Abrir publicación

Te llegó el invierno

chapin_aleah_twoness
Twoness, Aleah Chapin

Por Yukii Moon

                                         Te llegó el invierno

¿Recuerdas tu estación favorita del año?

Amabas el frío, no transpirabas,

El helado clima te justificaba

Y podías usar prendas cómodas y holgadas

 

¿Por qué ahora te aflige la escarcha?

Esa que se forma a base de la experiencia,

En ese árbol maduro, la nieve

apenas se asoma en aquella bella copa

 

en el verano hiciste un pacto con Peter Pan,

a cambio de un par de sonrisas y de inmadurez

tendrías una piel tersa, y una actitud aventurera,

el tiempo se contaba de ida, nunca de vuelta

 

luego llegó el otoño, un poco renegado,

entrometiéndose en la firmeza de tus muslos,

atacando sutilmente tu ego absurdo,

el mundo es de los jóvenes decías con disimulo

 

y te llegó el invierno, en tu mejor momento,

le has recibido con una cálida taza de té

y una que otra cicatriz que no es visible,

marcas de la guerra de la primavera

las flores que te regalaron después de las traiciones

y las espinas de aquellas pobres

perdiste la cuenta de las lágrimas caídas

pero aprendiste a valorar más tus sonrisas

 

te llegó el invierno, un poco brusco,

te ha obsequiado un par de líneas

aun no lo entiendes,

por dentro eres una niña

hermosa flor de nieve,

la noche apenas comienza

y tu figura sigue tan plena,

la vida también sabe buena después de las nueve

Yukii Moon. No me considero escritora ni nada por el estilo, solo cambio las emociones por palabras que surgen en el momento. Amo cocinar, trabajo en una pizzería de mi zona, me encanta mi trabajo. Mi nombre es Leslie R. González, para los amigos Yukii, y vivo en la ciudad de Tijuana.

Página personal: https://www.facebook.com/YukiiMoonSoloasi

 

Abrir publicación

Ur , un video performance por Daya Ortiz Durán

por Daya Ortiz Durán

Creo que la manera más sincera que tengo de escribir

Es desde la incomodidad, o desde la tristeza.

Esto partió desde una incomodidad personal.

Realizando una acción, que en concreto no me incomodaba.

Lo que me perturbaba, era la elección de los espacios para realizar esta acción, ya que nuestras morfologías no son las mismas, nuestra anatomía no es la misma, por lo tanto, nuestras maneras de ejecutar una acción, y sentirla no son las mismas.

Comprendí que los lugares propicios para mí, no lo eran, en absoluto, para los hombres, o para quienes orinaron en dichos lugares.

Orinar sobre estas huellas puede que ni siquiera sea una manera de reivindicar el espacio,
pero es una manera de desdibujar las huellas inundándolas con las mías.

Al buscar huellas ya existentes en las que orinar, estoy buscando lugares donde estos hombres han decidido detenerse a hacerlo –orinar- y fue muy curioso, porque me sentí desafiada a hacerlo en lugares donde no me atrevería y donde decidí no hacerlo; justamente porque la acción se ejecuta de maneras muy distintas, en relación al tiempo, a las maneras de hacerlo, a la manera de exponerse o sentirse expuesto o expuesta –para mí-

Sin embargo, a medida que esto se convertía en una rutina de trabajo, vez tras vez las consideraciones del espacio, de los riesgos circunstanciales (policías, ladrones, moradorxs, gente que transita) cambiaron.

Porque ya no se trataba de una supuesta reivindicación falente de espacios, sino un estudio de los espacios, y como orinar funciona distinto en uno u otro espacio concretamente; incluso, porque los riesgos, como tales, significan de manera particular según el espacio.

A medida que trabajamos a diario, estudiando los lugares y la triangulación de:

Objeto                 -charco-               cámara

Luz                         reflejo

Me di cuenta que ve más allá de los riesgos

Estuvimos, estamos, enteramente expuest=s a lo circunstancial.

Una peatonal, una principal, un parterre, un callejón se diferencian uno del otro, no únicamente por la manera en la que estos están construidos, también, porque de ello deviene la manera en la que la gente transita y se relaciona en estos lugares. Esto también se trata de como yo puedo significar un riesgo, o peligro para estas personas en estos espacios, porque ell=s significan un riesgo para mí, en tanto yo lo sea para ellxs.

Creo que lo que me aterra es que nos violenten.

La única manera de visualizar los espacios, es a través de esta acción.

Mi orina funciona como una suerte de ventana, o espejo.

El chorro, la caída, es el entre, de la acción y la reflexión.

Siento que este trabajo está enteramente expuesto a lo circunstancial.

-por otra parte pienso, “¿que no lo está?”-

-lo que tiene un control absoluto, o al menos, un grado de control-

Mi control se aloja en mi vejiga, en mis piernas y mi estómago.

Yo no alojo los espacios, alojo la posibilidad de verlos, y que estos existan a través de la reflectividad (reflexión) contenida en mi cuerpo.

UR from Daya Ortiz Duran on Vimeo.

[divider]

Daya Ortiz Durán (Guayaquil, 1993) Nacida el 21 de Enero de 1993 en la Ciudad de Guayaquil – Ecuador. Actualmente estudia Artes visuales en el Instituto superior Tecnológico de Artes del Ecuador ITAE. Mención en Escultura y Video digital.

Abrir publicación

Cuerpo Contingente

por Viajero Sudaka

Conjuros de (auto)invocación

«Para aquellos momentos en los que las identidades me abruman, cuando me obligan a definirme y a responder a las preguntas ¿en qué eres experto, para que sirves, quién eres? Prefiero desdibujarme, huir, invocar la potencia del devenir»

[divider]

 Viajero Sudaka nace a finales del 2015 durante una experiencia que comienza por Colombia y que, al día de hoy, continua hasta Mexiviajeroco. Interesado en la fotografía callejera, en retratos y autorretratos de desnudos. Participa, además, en exposiciones y acciones colectivas en Nicaragua para la X Bienal de Arte Centroamericana. En ese mismo país abre un bar disidente en Estelí junto a amigos maricas. Durante los últimos meses del 2016 comienza a escribir poemas-canciones con las que aún no sabe que hará.
www.viajerosudaka.tk
o
http://viajerosudaka.hotglue.me

Abrir publicación

Epistemología rumiante

Por Lucrecia Masson/ Ilustración: Yosjuan Piña Narváez

El rumiante es para mí una vaca. Siempre digo que durante mi infancia socialicé más con vacas que con personas. Eran los ‘80 en la pampa seca argentina, una región árida muy fría en invierno y muy calurosa en verano, una zona de extremos a pesar de presentar una geografía inquietantemente aburrida. Desde mis ojos de niña todo era inmenso y todo era igual a todo. Sería por eso que se dice; que la infancia es pura espacialidad, que no hay tiempo.

Las vacas pastaban, cada día hacían lo mismo. Yo pensaba si un día me pasarían cosas, si un día tendría una vida excitante como veía que era la vida de la gente de la televisión, televisión que solo podíamos ver si había habido el viento suficiente que cargara las baterías (en la pampa seca la luz eléctrica era un lujo de algunos) mientras tanto mi tarea, cada día y siguiendo esta misma idea de repetición en la inmensidad, era ir a buscar las vacas para que se acercaran al corral y así mi padre poder ordeñarlas. El andar de las vacas se quedó muy guardado en mis retinas, andan lento, andan juntas.

También vaca es un insulto al que siempre como gorda, temí. Qué paradoja que animales que me parecían tan lindas y eran mis amigas, fuera justamente un nombre que yo jamás quisiera escuchar sobre mi cuerpo. Era la injuria gorda. Franz Fanon dice que el lenguaje colonial deshumaniza al colonizado, propiamente hablando, dice, lo animaliza. Y que en realidad el lenguaje del colono, cuando habla del colonizado, es un lenguaje zoológico, que refiere constantemente al bestiario. “…esos rostros de los que ha desaparecido toda humanidad, esos cuerpos obesos que no se parecen ya a nada, esa cohorte sin cabeza ni cola, esos niños que parecen no pertenecer a nadie, esa pereza desplegada al sol, ese ritmo vegetal, todo eso forma parte del vocabulario colonial”1.

Entiendo el cuerpo gordo como un cuerpo colonizado, un cuerpo visto como inferior para una cultura donde la delgadez se ha impuesto triunfantemente. Un cuerpo para el fracaso, para la desaparición, un cuerpo erróneo, errado. Pero, y siguiendo a Fanon, el colonizado se ríe cuando se descubre animal en palabras del colono. Entonces digo: soy la vaca.

Busco en la animalidad mi propia enunciación. Soy un rumiante y oso desafiar los límites que se han (im)puesto a mi cuerpo y mi humanidad.

lentitud / animalidad / el estigma vaca / la carne /
el no saber cómo decir pero ir rumiando

Los rumiantes, como los bovinos, tienen un complejo sistema de digestión que les permite aprovechar eficientemente los nutrientes de los alimentos, inclusive los de baja calidad nutricional. La rumia debe hacerse en un lugar cómodo, plano, con sombra, para poder echarse. El rumiante procurará contar con las condiciones necesarias para poder rumiar cómodamente. Buscará entonces las condiciones de posibilidad, es decir lugar cómodo y seguro, entre afines que lo sostengan.

Muchas veces la carne de este rumiante duele. Sabe que hay dolores que se encarnan, que se vuelven carne y tejidos, tejidos sangrantes.

El rumiante es irreverente e iconoclasta.

No cree en ideas propias, se sabe no original. Sabe que siempre
que habla, traduce.

El rumiante apuesta por un ejercicio de invención política que es colectivo, siempre. Procura darse, para sí y su comunidad, herramientas, y entiende que estas herramientas no son algo a lo que se llega, sino que están en constante construcción.

En su acción de rumiar, rinde tributo al proceso y no al producto acabado.

El rumiante es precaria, y como precaria ha desafiado al futuro.
El futuro no es nuestro. No hay futuro. No hay tiempo.
El rumiante es lento.

Una vez escuché que Tolstoi se hacía fotos durmiendo. Y dicen que lo hacía para mostrar su distancia con respecto a esa sociedad que “avanzaba”, que iba hacia, que se volvía productiva, rápida. Los que quieran trabajar, progresar, enriquecerse serán los ganadores. Pero Tolstoi prefería descansar. Esto es algo que me contó una vez un amigo. He buscado referencias y no he encontrado nada. Tal vez no es verdad, tal vez es un mito. Pero no estoy preocupada por la verdad. Pienso, junto con el movimiento antropofágico2, que la verdad es una mentira muchas veces repetida.

La epistemología rumiante no rinde tributo a la visión lineal de la historia. El rumiante se echa a rumiar, y muchas veces también a dormir. No privilegia el estado consciente. Le gusta soñar.

Se trata de devorar y devorarse, de incorporar a la otra para hacerse con ella una nuevo cuerpo.

¿Cuál es el cuerpo del feminismo? ¿Puede hablar la vaca? ¿Puede el rumiante nombrarse a sí mismo? ¿Qué cuerpos pueden nombrarse a sí mismos? ¿Quién tiene la posibilidad de hablar sobre la verdad de las cosas? Hay sujetos con la posibilidad de producir verdad, de generar un relato donde se cuenta la verdad sobre el mundo, y otros que son actores en ese relato. Quienes pueden pensar la totalidad siempre ocupan lugares hegemónicos. ¿Cómo podemos las rumiantes ser también productoras de verdad?

Necesitamos nuevos modos de nombrar, arrebatar la posibilidad del relato a quienes cuentan nuestra historia. De ahí que la epistemología rumiante apuesta por que es posible pensar y generar relatos desde otros lugares. Desde la frontera.

La epistemología rumiante todo lo traga, todo lo mastica, se lo come todo. El rumiante es poligástrico y pasa todo por sus cuatro estómagos.

sangre de vaca / el cuerpo pulverizado /el campo / la vaca y el campo / el campo de batalla / la vaca y el alambrado / el alambrado como política de cercamiento / el alambrado como primer dispositivo que da lugar a la propiedad privada / la vaca loca / el miedo / el contagio / la carne humana.

Descomponer el mapa cárnico vital es un acto de vandalismo3. Y el rumiante es un vándalo.

El rumiante piensa más en el espacio que en el tiempo. Mas en geografía que en historia, y le gustan sobre todo las geografías de la carne.

El rumiante desborda, es excesivo. Su grasa chorrea, da asco.

El rumiante es la vaca, que no la perra. No es esbelta ni de movimientos calientes, su movimiento es tal vez menos sexy, pero la vaca también sabe “ir hasta abajo”4.

En este feminismo gordo que imagino, nadie duda en ser feliz en los desbordes y las extrañezas y nadie teme a los espejos. Pienso este cuerpo gordo y rumiante como un cuerpo que excede lo humano y que va hacia la máquina y va hacia la animalidad, aunque es más animal que máquina. Es contra la idea de eficiencia que el rumiante es menos máquina y más animal.

El rumiante devora lo que afecta a su cuerpo en su potencia vital.

Hay que permitirse ser afectado lo mas físicamente posible, tragar al otro como una presencia viva, absorberlo en el cuerpo, de modo que las partículas de su admirada y deseada diferencia sean incorporadas en la alquimia del alma, y así se estimule el refinamiento, la expansión y el devenir de uno mismo5.

Es así que el rumiante tiene una concepción devorativa de la vida, es antropófago. Busca dejarse afectar lo mas físicamente posible por la otra, hasta engullirla, devorarla, para componerse con ella.

Con el comienzo del siglo XX, la eficacia y la vivacidad se redefinen. El manifiesto futurista lo deja claro. Este manifiesto, de 1908 y escrito por Marinetti, es una oda a la velocidad, a la fuerza, al ser temerarios, al ser fuertes y jóvenes. Habla de corazones que no sienten fatiga alguna, de valor, de velocidad, de vencer.

“Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza, la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo… un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia.”6

Nuestro rumiante no se apura, se resiste a la velocidad, y tampoco quiere vencer.

El método rumiante es:

lento, perezoso, poco productivo, poco sexy, grande, excesivo, de cuero muy duro, poco delicado, poco refinado, camina lento, es ocioso, dejado, abandonado en sus formas

El rumiante rechaza la concepción del tiempo y de la historia basada en el progreso. Rechaza la idea de un tiempo cronológico, unilineal y medible.

El rumiante no cree en metas.

No piensa que los finales deban ser necesariamente placenteros ni felices. No piensa en el orgasmo como consumación exitosa de un encuentro sexual, ni en una orgía como el espacio último donde los cuerpos se liberan y se entregan a los placeres.

Sabe que si el metro se está yendo, no llegará a cogerlo. Que si se trata de salvarse nadando; se ahogará. Que si hay que correr de la policía; recibirá el porrazo seguro.

El pensamiento rumiante tiene estrías que son grietas donde habitan sus contradicciones. Es la carne dividida. Las marcas quedan y las estrías surcan la piel.

Es rumiante porque rumia, porque tarda en digerir. No es segura, ni rápida, ni eficaz. Necesita mirar las condiciones para su digestión, sabe que las condiciones no le son favorables, por eso mastica y mastica.

El  rumiante  tiene  intuiciones  y  las  sigue.  Frente  a  la
grandilocuencia de una declaración de intenciones, nuestra vaca
propone una declaración de intuiciones.

Apuesta por las visiones parciales y las voces titubeantes. El rumiante puede ser también tartamudo.

La epistemología rumiante rechaza los rígidos discursos de la salvación. Y cree que hay muchos relatos posibles. Hay tantos relatos gordos como gordas hay.
El rumiante busca poner bajo sospecha el orgullo y las políticas de reconocimiento. Asumiendo el orgullo como una forma de felicidad heroica, se propone cuestionar esta idea de que toda felicidad o disfrute del cuerpo pasa necesariamente por estadíos de superación.

El rumiante no es un súper-heroe, ni podrá serlo jamás. ¿Has visto alguna vez un súper-heroe gordo?

El pensamiento rumiante activa la máquina de deglución humedeciendo la boca con saliva. Prepara la lengua y todo lo traga. El rumiante devora. El rumiante mastica. El rumiante vuelve a la boca lo que ya pasó por sus cuatro estómagos, y hoy, regurgita.

El rumiante no consume. El consumo tiene que ver con la velocidad, con como se percibe y vive el tiempo. El rumiante rompe con las lógicas de productividad y velocidad. Y aquí está su resistencia. Sabe que hay algo del placer de la lentitud que nos salva.

El rumiante no consume pero si es cruelmente consumido y el feed lot representa sus pesadillas.7

El rumiante tiene un ritmo y ritualiza su ritmo.

El rumiante curiosea. Conocer es comer y masticar. Rumiamos colectivamente. Logramos un ritmo, lento siempre, de ese rumiar.

El rumiante incorpora a su método la percepción corporal, y si la tormenta será brava sabe que solo se salvará reuniéndose con el resto de vacas, agrupándose. Las vacas afrontan la tormenta en movimiento y aguardan juntas. Mi padre que trabaja con vacas desde que tiene memoria, me contó que ellas predicen las tormentas de granizo, que son las tormentas más duras, que destruyen sembrados si están muy altos. Las vacas saben que caerá piedra y empiezan a correr por el campo, ellas generalmente no corren, pero cuando caerá piedra saben lo que hay que hacer. Corren desesperadas por el campo, de una punta a la otra, me explica mi padre. De esta manera todas están enteradas de lo que se viene. En el momento de estar casi por caer la piedra, se agrupan en círculo resguardando las cabezas, un círculo de vacas que agachan la cabeza y ponen el lomo para soportar la piedra. Así las vacas se salvan, juntas, y sus lomos curtidos soportan la piedra. Si se han encontrado, ninguna morirá. Los lomos se golpean pero resisten.

El rumiante cree en los feminismos que se abren a las posibilidades de transformar la propia vida.

El rumiante es también un herrero. Forja herramientas, éstas se forjan a fuego y machacando. Con esta técnica nuestro rumiante busca hacerse de una serie de artefactos/utensilios/ herramientas políticas y colectivas, con las que sobrevivir.

Somos rumiantes cimarronas, y nos escondemos tras los árboles, pastando y aguardando el momento, algún momento.

El rumiante,
su carne,
su cuero,
su lengua,
su grasa,
y sus cuatro estómagos,
reclaman soberanía.
________

1 Fanon, Franz, Los condenados de la tierra, p. 206

2 El movimiento antropofágico es una corriente artística que tuvo lugar en la primera mitad del sigo xx en Brasil. Este movimiento recoge como metáfora la actividad canibal desarrollada por la comunidad Tupinambá, que consistía en devorar a sus enemigos con la intención de incorporar, a través de ingerirlos, ciertas caracteristicas de éstos como la bravura, la fuerza, el corage y el conocimiento de su comunidad. Si opinaban que el enemigo capturado no contaba con estas características, pues no lo comian.

3 flores, valeria, Deslenguada, p. 65

4 El “hasta abajo” es el movimiento de mayor destreza y sensualidad del perreo en el reggaeton.

5 Rolnik, Suely, Antropofagia zombie, Pág 2 17 6 Manifiesto Futurista. Punto 4

7 El feed lot es la técnica ganadera más efectiva hasta el momento de explotación de los animales vacunos. Las vacas se encuentran en filas y van comiendo, sin posibiblidad de moverse, de unos comederos alargados del que cada una debe comer sin parar con el fin de engordar para ser vendidas al mayor peso posible. Sirva esta imagen de metáfora para señalar las técnicas de normalización a las que nuestros cuerpos son sometidos.

**Para tener el fanzine de Lucrecia Masson, con todas las ilustraciones de Yosjuan Piña Narváez, escribe a: lucreciamasson@gmail.com, o vía FB: Lucrecia Masson
[divider]
LucreLucrecia Masson. Activista feminista. Sudaka y gorda en descolonización. Pasó su infancia entre vacas y cardos rusos, un día dijo que quería ser bailarina y sus padres, que sabían sobre el mundo, le dijeron que el cuerpo no le daba. Más tarde cruzó el charco y ya en las europas se enteró que hasta las personas podían ser ilegales. Actualmente, desde Barcelona y ya con papeles en regla, dialoga y acciona en torno a corporalidades disidentes y afectos, apostando por generar alianzas desviadas y por asumir la tarea colectiva de darnos existencias más posibles y felices.
Abrir publicación

Autorretratos de Melisa Fort

El acto erótico de los sujetos procede de una afección recíproca desprendida de una profunda perturbación: el deseo de los cuerpos es solo la parte física visible de una experiencia extática muy superior al placer del orgasmo. La pasión de los sujetos lleva consigo un desorden violento que revela la significación plena del éxtasis del deseo. El sujeto se libera de todo límite en un acto de transgresión.

En el erotismo el «yo» se pierde en una experiencia íntima que no suprime el juego físico, pero lo lleva a un límite que ya no es placer sino deseo de ir más allá de sí, deseo de violar las regulaciones autoimpuestas. El hecho de que se puedan romper hasta los impedimentos más admirables conduce a un mayor placer, lo cual expresa que solo en la transgresión se encuentra el éxtasis que ya no es orgásmico sino estético, o sea, un éxtasis que remite al deseo de transgresión.

La experiencia erótica es privada en tanto que uno se juega en una apuesta de sí mismo que hace emerger el éxtasis, es decir, el deseo que se produce en el momento en que se cede a la desnudez y a la obscenidad. La transgresión pone de manifiesto que el deseo es una alteración de la subjetividad que no es satisfacción sino deseo de deseo; el erotismo es el deseo de infringir esos límites, pero para gozar del deseo de la transgresión. En el fondo, el erotismo es la experiencia interior de perderse en un movimiento que no pertenece al acto sexual, sino a un mundo de la vida que se pierde y a la conciencia de esa pérdida.

La presencia del cuerpo como registro, soporte o huella en las prácticas artísticas que abordo desde la noción de desobediencia sexual, perturba la coherente estabilidad de la relación sexo-género y sus asignaciones identitarias fijas. Los cuerpos constituyen el territorio privilegiado de producción y control biopolíticos, de inscripción y regulación de la norma social, pero a la vez operan como potencias políticas, territorios de enunciación y resistencia críticas desde donde deconstruir e insubordinar las articulaciones de dicho régimen de poder.

(fragmento del texto Manifiesto de Melisa Fort)

[divider]

Melisa Fort es una artista argentina, nacida el 2 de abril de 1986. Es profesora de Grabado y Arte Impreso, recibida de la U.N.L.P. Su trabajo se encuentra en constante mutación. Además de grabadora es fotógrafa, performer y modelo. Actualmente se encuentra trabajando en obras de formato audiovisual (video performance y video instalaciones).

Facebook: www.facebook.com/melisa.fort

Mail: melisafort@gmail.com

Instagram: www.instagram.com/melisa_fort

Vimeo: https://vimeo.com/melisafort

Abrir publicación

Procesos creativos: los cuerpos y la danza como punto de partida

Por Florència Vila

“Las primeras informaciones de un hombre llegan a mi gracias al lenguaje de su fisonomía, de su comportamiento, de su actitud, de su ritualidad, de su técnica corporal, de su acción y, finalmente, también de su lengua escrito-hablada”     Pier Paolo Pasolini, 1964.

Pasolini ya sabía en los años sesenta que el cuerpo y el movimiento de una persona revelan una información extra que es imposible de sustraer a través del lenguaje verbal. Lo sabía él y lo sabían otros, especialmente aquellos que se dedicaban al mundo de las artes del movimiento y la danza y que habían encontrado, en esta forma de expresión, una vía para conocer vacíos o enigmas de uno mismo que no hallaban respuesta desde otros lenguajes. Precisamente por esta razón se empezó a considerar la calidad (psico) terapéutica de la danza. Un planteamiento que, aunque hoy en día ya no es una novedad, aún requiere de mejor atención y aceptación en la psicoterapia o campos afines.

     Fue esta calidad (psico) terapéutica que reconocí en mi práctica de danza la razón por la cual empecé a investigar sobre ella. Quería poder explicar verbalmente la experiencia que me otorgaban ciertos estados dancísticos, en los cuales mi idea de identidad quedaba rebasada por una conciencia diferente y nueva que escapaba a mi lenguaje.

     Aun así, lo que realmente me interesaba de la danza no era tanto el hecho de que fuera terapéutica como el hecho de que, al serlo, desplegara la potencialidad de inducción al cambio y a la creatividad de uno mismo en relación con los otros y con el mundo, a partir de la percepción del cuerpo y su movimiento.

“El movimiento corporal espontáneo, originado en sensaciones kinestésicas, y que facilitó la comprensión de los pacientes, lo que a su vez les abrió las puertas al cambio”     Sharon Chaiklin.

     Por esta razón empecé a leer textos sobre danza movimiento terapia (DMT), porque su punto de partida y perspectiva de trabajo son los mismos que el de un proceso creativo a partir del cuerpo y el movimiento, el cual se basa principalmente en la conciencia corporal, la empatía kinestésica y la improvisación.

     Una obra de referencia en este campo es la de La vida es danza. El arte y la ciencia de la Danza Movimiento Terapia, de Hilda Wengrower y Sharon Chaiklin. En este libro las dos autoras coordinan textos que explican qué significa creatividad, sobre todo a través de la danza. Definen la creatividad como una búsqueda de estructuras que permiten articular lo que es difícil de expresar, basado en cualquier concepto -realista o abstracto- que es necesario comunicar.

     Para desarrollar esta idea, Wingrower y Chaicklin nos introducen al concepto de Movimiento Auténtico, que surgió del trabajo de una figura muy importante en la DMT, Mary Whitehouse (1950). Whitehouse, basándose en el concepto junguiano de “imaginación activa”, definió en un principio como “movimiento profundo”, al “movimiento espontáneo a partir de sensaciones kinestésicas, que facilitaba la comprensión de los pacientes y a su vez les abría las puertas al cambio”.

     Esta idea, basada en la espontaneidad, no parece muy distinta de las ideas sobre las cuales se basan las técnicas psicoanalíticas más conocidas como son la escritura automática, la asociación libre, etc. Sin embargo, la diferencia de la DMT es que es una disciplina que pone el acento en el cuerpo y su postura, en la forma en que ésta influye en la percepción de uno mismo y de los otros y se fija en aquellas tensiones del cuerpo que pueden inhibir movimientos o sentimientos y en la utilización sensorial del tacto:

“ Es importante comprender las relaciones que esto tiene con la forma artística de la danza, que apoya y alienta la creatividad a través de la puesta en juego del cuerpo en el tiempo y el espacio, es decir, de la implicación activa del sujeto”. Wengrower y Chaiklin

     Un pilar fundamental de la investigación en danza creativa es la improvisación. Chaklin y Wingrower argumentan que lo interesante de la improvisación es que está dirigida por uno mismo pero proviene del inconsciente o el preconsciente, convirtiendo la danza, cuando es improvisada, en un significado simbólico, un material que forma parte del proceso que lleva al cambio.

      Las autoras lamentan el hecho de que los psicoanalistas de distintas escuelas como Sigmund Freud, Silvano Arieti, Héctor Fiorini o Melanie Klein, olvidaran la danza en sus teorías sobre la creatividad sin hacer referencia, en sus escritos, a las artes en las cuales el cuerpo del artista es a la vez el mensaje y el transmisor:

“El gran ausente, el desconocido, el relegado de la enseñanza, de la vida cotidiana, de la expansión del estructuralismo, de la psicología de muchos terapeutas, fue y lo sigue siendo en gran medida el cuerpo como dimensión vital de la realidad humana, como dato global pre sexual e irreductible, como aquello en lo que las estructuras psíquicas encuentran su soporte”. Wengrower y Chaiklin

     La espontaneidad es otro de los aspectos que las autoras destacan para un fin creativo. Basándose en la técnica de asociación libre de Freud, estas autoras consideran que la expresión espontánea permite que surjan aspectos inconscientes, pero subrayan que esta característica no es suficiente para crear algo nuevo y ponen el ejemplo de las teorías del psiquiatra Silvano Arieti, las cuales se basan en la idea de que la originalidad (creación de algo nuevo) incluye la espontaneidad, aunque admite que no puede basarse simplemente en esta ligereza, sino que surge después de un trabajo intensivo.

Flore02

     Otro punto interesante en el que Chaiklin y Weingrower ponen atención es el de la motivación creativa o el afán creador: estas investigadoras consideran que el creador presenta con su obra aspectos camuflados en la forma estética. Para ello puede cambiar su identidad, la identidad de los personajes, las características, etc. Al exhibir su obra, el artista obtiene un placer inconsciente al poder dar expresión a su deseo; y compartiendo su trabajo con el público también comparte sus significados ocultos, aliviando su culpa si recibe aceptación.

     A eso mismo se refiere el filósofo Eugenio Trías con la idea del velo. Este autor que cita la antropóloga Eva Marxen en su trabajo Diálogos entre arte y terapia. Del arte psicótico al desarrollo de la arteterapia y sus aplicaciones, nos habla del velo como el efecto estético necesario para la presencia de lo siniestro, ya que como él apunta:

“lo bello, sin referencia (metonímica) a lo siniestro carece de fuerza y vitalidad para poder ser bello.”

 

Trías insiste que es necesario que lo siniestro esté oculto tras un velo, ya que su revelación total destruiría el efecto estético. Es decir, el arte no puede revelar todo el horror que se encuentra más allá de este velo.

     Siguiendo con la idea del afán creador, es necesario hacer referencia al psiquiatra Anthony Storr, quien hace una comparación entre los procesos inconscientes del artista y del científico en sus investigaciones, considerando que, la actividad creativa y la científica se asemejan en el hecho que resguardan al ser humano de sus ansiedades.

     Esta comparación entre la investigación artística y la investigación científica también fue un tema que trató la artista Dora García, que en una ponencia que tuvo lugar en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona el año 2010 con el título Más mística que racionalista alcanza verdades que la lógica no puede alcanzar, hacía un guiño a la performance que el artista John Baldessari realizó en 1972, en la que cantaba una serie de declaraciones sobre el arte y el artista y que empezaba proclamando:

“Los artistas conceptuales son místicos, más que racionalistas. Se precipitan hacia conclusiones que la lógica no logra alcanzar”.

     En su ponencia, García mostraba las similitudes entre las motivaciones de la investigación científica y la investigación artística. Su conclusión fue que esta última se diferencia de la investigación científica por “luchar contra el pragmatismo y la horrible tendencia a la consecución de fines útiles”, ser “poco eficiente (en realidad no es nada eficiente), es circular, anti-lineal, temerosa de llegar a una conclusión (…) se desboca en la búsqueda, huye del final de la búsqueda como de la peste”. Es “urgente, desordenada, de lógica aberrante, en el sentido de desviada, pero existente. La idea de urgencia es fundamental (…) tiene su eco en la hiperactividad.”

     Así que, según esta artista, aunque la investigación científica y la investigación artística comparten ansiedades humanas como punto de partida, los derroteros por los cuales las dos transitan tienen poco que ver.

     Otro autor imprescindible en cuanto al tema de la creatividad es D.W.Winnicot. En su libro Realidad y juego, el autor explica la apercepción creadora como algo que sucede a lo largo del proceso vital y que es, según sus palabras: “lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena de vivirse”.

     Winnicot explica la creación como un proceso terciario: esto significa un aspecto del desarrollo del sujeto y sus relaciones. Del mismo modo que el bebé, para paliar la ausencia de la figura cuidadora, crea un objeto significativo emocionalmente que representa y sustituye esta figura (un objeto transicional, normalmente una manta o un muñeco), el sujeto creador elabora símbolos y representaciones de la persona ausente y, por lo tanto “es uno de los hitos en el desarrollo psíquico y en la generación de cultura”. Winnicot da un importante papel al juego como una manera de introducir a la persona en el mundo de la simbolización, la sublimación o el proceso terciario.

     El trabajo de Héctor Fiorini también es indispensable en cuanto a procesos creativos. Este psicoanalista argentino nos habla del psiquismo creador como el generador de las acciones que alteran lo que nos es dado, subvierten lo codificado y lo que inmoviliza al sujeto y su narrativa. Define la creatividad como la búsqueda de nuevos modelos de simbolización que nos permitan salir de bucles de encierro en imágenes y narrativas frustrantes y delimitadoras, entendiendo la creación humana como un proceso terciario, al igual que Winnicot.

     Para llegar a este proceso terciario, en mi opinión, los puntos de partida son varios. En cuanto a la empatía kinestésica como punto de partida, debo considerar lo que dice la terapeuta Stanton Jones cuando nos habla de la experiencia en movimiento como generadora de una nueva experiencia de “estar en el mundo”, ya que con la danza nos relacionamos a través de los aspectos kinestésicos, emocionales y simbólicos del movimiento.

     La empatía kinestésica ha sido definida por Maturana como el “sexto sentido” y vendría a ser la única manera para comprender todo aquello del otro que ha quedado aun por captar. Siempre hay algo para intuir, comprender o comunicar, que implica un riesgo en la captación del otro y que se logra a través de mecanismos como la simulación, la imitación, el eco o la imaginación, a partir de experiencias similares propias o ajenas. Es por eso que la DMT opera procesando y elaborando en un nivel corporal viajes y experiencias que pudieron ser profundos desencuentros intersubjetivos” Chaiklin, Wengrower.

     Haciendo también referencia a la idea de empatía kinestésica, considero importante los territorios descubiertos a partir del trabajo hecho con la práctica del contact improvisation (CI), una forma de danzar que inició el bailarín y coreógrafo Steve Paxon en el año 1972, muy relacionada con las jams de jazz que se daban en esta época en Estados Unidos. El CI toma como punto de partida para el movimiento el contacto con el suelo y con otros cuerpos y además, se interesa por explorar el fluir del movimiento en esa interacción de fuerzas físicas y cuerpos en contacto. Una obra interesante sobre el CI es el libro de la investigadora Marina Tampini: Cuerpos e ideas en danza. Una mirada sobre el Contact ImprovisationEn su texto la autora habla, entre otros temas, de los sentidos y de la experiencia de percibir desde el tacto y el contacto con otro cuerpo y de cómo, a partir de esta utilización de lo que es sensorial, se abre todo un territorio a explorar:

“El tacto permite un tipo de experiencia con el mundo en la que se desdibujan los límites entre el uno y el otro (…) habilita la fragmentación, la percepción de intensidades, texturas, volúmenes, consistencias, flujos que se suceden a velocidades mayores que las que nuestra mente puede aprehender proyectándole forma humana”.

     Tampini empieza describiendo qué tipo de pensamiento es la danza; un pensamiento que surge a partir de la conjunción de los sentidos y la mente, para acabar hablando de la improvisación como método de desterritorialización -ponernos en relación de desorientación- para crear algo nuevo. Explica el CI como una manera de aprender a moverse a partir del contacto con otro cuerpo, perdiendo las referencias visuales habituales y teniendo como referencia la información kinestésica para empezar a desterritorializarse e improvisar, teniendo en cuenta que lo que importa de esta práctica no son tanto las pautas a seguir como el hecho de que sea capaz de ponernos en desorientación.

     Al hablar del concepto de desorientación es cuando la autora introduce las ideas de la psicoterapeuta y crítica de arte Suely Rolnik, primero habla de “vulnerabilidad” y después de “desterritorialización”. Rolnik define la vulnerabilidad como una cuestión de cuerpos, de su dimensión sensible. La autora toma de la neurociencia los conceptos de cuerpo vibrátil y capacidad subcortical para designar a “la capacidad de nuestros órganos, de los sentidos en su conjunto, de aprehender el mundo en su condición de campo de fuerzas que se hacen presentes en nuestro cuerpo bajo la forma de sensaciones”, afectando esto a la textura sensible del cuerpo, disolviendo las figuras sujeto-objeto y no encontrando referente en el mapa de representaciones actual. De esta forma, la vulnerabilidad nos abre a las sensaciones de la presencia del otro aun cuando estas señales no sean decodificables desde el lenguaje. Este “dejarse afectar” por las sensaciones producidas por el contacto deviene una experiencia de difícil categorización, que no encuentra referencia en las representaciones sociales:

 “No es espectáculo, pero es arte. No tiene un fin representacional ni narrativo; tampoco necesita de la música como estímulo, pero es danza”. Tampini

     En cuanto a la idea de “desterritorialización” de Rolnik, como la acción de ampliar el territorio sin solidificarlo, Tampini lo compara con la improvisación en el CI, que consiste en ir ampliando territorio a medida que ya se ha conseguido cierta familiaridad con la forma de movimiento, con la instantaneidad que esto conlleva: “consiste en ejercitar la acción -del pensamiento y la sensibilidad- en territorios que siempre han de tener cierta cualidad de impredecible”. De esta forma, el bailarín se ve forzado a pensar su experiencia para ir más allá, ya que una vez conocido el territorio es necesario replantear preguntas para crear dudas sobre las que empezar de nuevo:

“Los sentidos y la mente son puestos a funcionar en un tipo de relación que no pareciera implicar sujeción de una respecto a la otra, sino que más bien parecieran hacer posible un modo de pensamiento con los sentidos en que la danza es el resultado de esa conjunción”. Tampini

Para Steve Paxon el efecto de estas propuestas es desafiar el modo en que la mente sintetiza las percepciones habitualmente, iluminando la percepción y entrenando a la mente a indagar modos diversos de sensorialización, “creando en medio de la vida un nuevo juego para jugar”. Para el iniciador del contact, saber cómo relacionarse con lo desconocido significa usar lo que sabemos -consciente e inconscientemente-, pero sin ser controlados por ello. De este modo, dice, es posible la creación, la aparición de lo nuevo. Las sensaciones e imágenes que surgen del movimiento pueden ser reveladoras para el que baila y para el que mira. Puede que esa sea la naturaleza de la improvisación: lograr formular con la mayor claridad posible el interrogante que guíe la exploración. Un interrogante que varía a medida que el bailarín se desarrolla como artista.

     Tomando la idea del interrogante como cuestionamiento, debo hacer referencia a un fragmento del libro Antropología del cuerpo: género: itinerarios corporales, identidad y cambio de Mari Luz Esteban, concretamente al testimonio que recoge de Luís, un bailarín que explica la danza como una investigación personal y vital, como un proceso de creación de nuevos mundos. Luís explica la danza como la única forma de expresión en la que puede exponer todo lo que no puede verbalizar:

“Era tímido y tenía dificultades para hablar en público pero presentaba habilidades para el movimiento, para transformarse, saltar y correr”.    

     Luís llama “collages” y “mezclas” a lo que hace con la danza, mezclas en las que dice poder “nadar” y crear una reflexión en la que el público también se pregunte algo, que “sea una relación porosa en la que la pieza o la obra sólo funcione si hay un intercambio que quiera ir más allá”. Define el movimiento y la danza como una manera de pensar, indagar e investigar, como un proceso de reflexión diverso del proceso de reflexión intelectual.

     Desde esta misma perspectiva, en un libro coordinado por José A.Sanchez que recoge las conferencias y entrevistas realizadas en diferentes ediciones del festival Desviaciones, certamen pionero en danza contemporánea en España, encontramos que la danza:

“Produce y reproduce movimientos, sensaciones, estados emocionales establece vínculos, rompe conexiones con la propia memoria del cuerpo, y se constituye en procesos de reflexión e interrogación, de búsqueda, compartidos o no entre bailarín/bailarines y público, pero siempre conectados con ideologías y prácticas sociales concretas”.

Es decir, la danza es un ejercicio de “desestabilización conceptual” un “proceso de cuestionamiento de los equilibrios asumidos”. Un cuestionamiento que promueve la reflexividad individual y colectiva y, en este sentido, es cuando la danza deviene política, ya que es una creación corporal fundamentalmente colectiva, como dice Esteban, con “contradicciones y discordancias pero también con puntos de encuentro”.

     Por esta razón Luís habla del cuestionamiento de su identidad a partir de una consciencia corporal, una capacidad de puesta en desorientación que tiene la danza en tanto que apela directamente al cuerpo.

“Aunque la reflexión, la evaluación en torno a su masculinidad, no haya estado presente de una forma racional, discursiva y consciente, sí lo ha estado en lo corporal, en lo carnal: el niño al que no le gusta el futbol y nada solo (…)” Esteban

      Así que es interesante cómo el cuestionamiento de la identidad de Luis viene a partir del cuerpo y sus sensaciones. Como a partir de su cuerpo y su movimiento ha encontrado la única forma de crear algo que ha acabado edificándose como identitario. Una identidad que se ha configurado partiendo de lo sensible, desde el estar y encontrarse con su cuerpo y otros cuerpos. Por esta razón, por el hecho de que nos sitúa en el mundo desde nuevas percepciones que nos cuestionan a nosotros mismos y nuestra relación con lo otro, la danza deviene política.

     Aceptar y defender que allí dónde no se ha podido llegar verbalmente o racionalmente, sí podemos llegar de otras formas, también es político, así como defender y legitimar la existencia de mundos que sólo pueden percibirse y no categorizarse mediante el lenguaje. Mundos que nos desorientan, nos desterritorializan, nos llevan al cambio e implican un inevitable esfuerzo por encontrar nuevas definiciones.

Como dice Gabriele Klein en su obra The Performance of Worldmaking in Dance and Choregraphy:

 “En un mundo del cuerpo y de los sentidos, de los movimientos y de los sentimientos, en un mundo de metáforas, para las cuales las palabras nos fallan, la danza en la edad moderna, según el discurso de la danza moderna, constituye un mundo alternativo, es decir, un mundo más allá del lenguaje y la racionalidad” *

*La traducción es mía

[divider]

Florència Vila. (Barcelona, España) Licenciada en periodismo y practicante de danza contemporánea. Trayectoria como creadora de contenidos para diversos proyectos entorno al arte y la cultura. Forma parte del Grupo de Investigación en Arte y Antropología (GRAPA) de la Universidad de Barcelona en el que se interesa especialmente por la investigación desde la práctica del movimiento, los estudios somáticos, la improvisación, la antropología de la danza, los estudios de la performance y la antropología audiovisual.

Ajena

Por Claudia Carolina Sandoval Meza

Sacudirme cada mala palabra que ha recibido mi piel, arrastrar de ella todos los residuos de miradas juiciosas, despegar cada uno de los estereotipos que no cabe en ella y sólo lastiman, hacer un lavado entero para que quede limpia de lo que la ha deteriorado, que no ha sido ni el sol ni el viento, han sido palabras y prejuicios.

     Menear mi pelo para que crezca, para que se escapen las partículas de malos deseos que he adoptado, que dejen de esconderse mis indicios de belleza y vuelva el brillo, que mi cabello se despoje de los cortes críticos, que baile sólo con el deseo de ser libre y disfrutar el calor entre los rayos de luz.

     Sonreír para que se marquen las arrugas que no deberían existir, para que se despierten mis dientes deteriorados y disfruten la vista, para que mi cara se estire y se oculten los restos de ansiedad que dejan las construcciones obligadas, para que mis cejas se arqueen y espanten a los fantasmas que susurran reglas que nadie inventó, sonreír para que el rostro se transforme en un abanico diverso de las infinitas expresiones y matices que tiene mí vida.

     Llorar para que mis ojos se limpien de las imágenes falsas, para que las pestañas no se atoren entre las imposiciones comerciales, para que salgan todas las frustraciones por querer un cuerpo perfecto y tener, en cambio, un cuerpo vivo, para que los pulmones exhalen todo el humo de las fabricas artificiales, para que el corazón tenga oxígeno y el cuerpo exista.

     Hacerlo todo, explotar cada célula del cuerpo, sentir en los huesos el peso, estirar los músculos, acariciar la piel, jugar con cada incógnita nueva, pensar en aquello que no se ve, saltar, correr hasta cansarse, descubrir el placer en los rincones ocultos, desaparecer en un orgasmo, jugar con las ideas y mirarse, voltear a ver cada rincón de este cuerpo que se extiende a lo largo de mi existencia, hacerlo todo para descubrirlo, asumirlo, abrazarlo, dejar de simplemente aceptarlo y comenzar a amarlo, porque esto es mío, esto soy yo, porque estoy viva si mi cuerpo respira, estoy viva si mi cuerpo siente, si mi pelo se agita, si mis ojos lloran; estoy viva y existo si me encuentro el cuerpo entre la montaña de construcciones ajenas, estoy viva si comienzo a apoderarme de mi cuerpo y dejo de sentirme ajena.

[divider]

claudiaMezaClaudia C. Sandoval Meza. Originaria del sur de la ciudad de México. Al terminar sus estudios de Administración de Empresas en la Universidad del Valle de México, decidió dedicarse a una de sus pasiones más grandes: la escritura. Ha tomado cursos y talleres que la han ayudado en su formación literaria y ha ganado un concurso de la Editorial Paraíso Perdido en marzo del 2017. Actualmente se encuentra administrando su propio negocio y desarrollando dos proyectos colaborativos relacionados con la literatura y el arte visual.

Redes: facebook.com/claudiameza91

Abrir publicación

«Loma Bonita» de Erika Pérez

Toda mi vida la he transitado en Nezahualcóyotl, Estado de México.

Territorio que se ha construido a pase de clichés como son: la basura, la pobreza y la ignorancia.Crecí en el barrio de la Reforma, donde el machismo y la misoginia cohabitan de manera natural.

Bajo la viruta y los clavos de una carpintería crecí rodeada de hombres y con ello lo que dicta «ser una buena mujer».

Debido a estos sucesos mediante la fotografía decido apropiarme de mi cuerpo, para cuestionar roles, estereotipos y redescubrir mi sexualidad.

 

[divider]

Erika Pérez (Nezahualcóyotl Estado de México 1986). Instructora en Canon Academy.2017,
Graduada del Diplomado de Documental 2016 bajo la tutoría de José Luis Cuevas & Oscar Farfán en Gimnasio de Arte y Cultura, en donde también ha cursado distintos talleres. Desde 2011. Egresada del Seminario de Fotografía  Contemporánea del Centro de la Imagen y Centro de las Artes San Agustín 2015.
Técnico en Medios de la Comunicación en Colegio Americano de Fotografía “Ansel Adams“2009.
Cuenta con distintas exposiciones colectivas en la Ciudad de México.

Abrir publicación

Los autorretratos intimos y juguetones de Flor de Loto

Serie de fotografías realizada para la exposición colectiva LA OTRA, realizada por 15 jóvenes mujeres artistas en Balmaceda Arte Joven Valparaíso resultado del taller «Autoretrato y Feminismo» impartido por Paula Lopez Droguett Artista visual y feminista.

Como las flores que nacen blancas en medio de las aguas oscuras de las ciénagas y pantanos de la tierra.
Así florecí yo, pero rosada y escandalosa.

Advierto al publico que todo lo que están a punto de apreciar, no es más que la expresión viva de mi pasar por este mundo, púes mi trabajo se alimenta de la cotidianidad, de lo ordinario, de lo común (pero oculto), aquello que a varias nos sucede pero que nadie jamás cuenta -ni mucho menos nos preparan para enfrentar- y que no por eso deja de existir.

En otras palabras, todo lo que hago viene del resentimiento de lo que ha tocado a mi cuerpo, a mi corazón y a mi cabeza, tras los días y las noches que he habitado este mundo.

Donde por avatares de la vida he descubierto cosas, cosas que no puedo callarme y que me provocan crear.

Como feminista, sostengo, creo y postulo -fervientemente- que siempre será un acierto que las olvidadas y las no nombradas nos tomemos la palabra y los lugares de este mundo desigual, ya sea con la boca, con las manos o con el cuerpo, pero que lo hagamos ya.

Para todo esto, he aprendido a aprovecharme de la versatilidad que me acontece y no puedo negarle el protagonismo que merece mi cuerpo -y el sexo-, pués estos han sido los puentes que he cruzado para recorrer los pasajes ocultos de la vida, los cuales han dejado tanto huella en mi como yo en ellos, la diferencia está en qué yo lo he hecho dejando una estela fluorescente, un camino chueco y pegajoso lleno de colores, sabores, sensaciones y orgasmos y en el fondo cosas que no sucedieron como la sociedad espera.

El arte ha sido sin lugar a dudas mi medio de comunicación -mi escape, mi diario de vida-, me interesa generar postales -en diversos formatos- que hablen de lo que me pasa -a mi y a otras-; Me he propuesto generar con mis trazos e imágenes -testimoniales-, una fisura en la alta muralla que separa lo público de lo privado, sacándole grietas que dejan pasar la luz de un feminismo revoltoso, visual y algo <<kitsch>>.

[divider]

Revisa más de su trabajo en:

https://www.facebook.com/lodijounxtruek/

https://truekblog.wordpress.com/

Navegación de entradas

1 2 3 8 9 10 11 12 13 14 46 47 48
Volver arriba