«Una mujer que grita hace más ruido que mil que callan, su voz transgrede el miedo, la tradición, lo correcto; pero cuando 25 mujeres aparecen en cámara, aportando su visión particular sobre el punk, la música y la sociedad, algo tiene que pasar.
Censuradas, es un cortometraje de 30 minutos que recorre 4 ciudades de Colombia en las que se registran vivencias y opiniones de artistas y gestoras culturales que a partir del punk cuestionan el rol tradicionalmente asignado a la mujer y generan propuestas que incomodan, que cuestionan las relaciones de poder y resaltan aquellos aspectos de la sociedad que evidencian su enfermedad y desequilibrio.
Es una producción sencilla, contundente y llena de música, que invita a repensarse, a desobedecer, a no callar; siendo esta propuesta, el eje central de toda la narrativa.»1
Nos comenta María Andrea Barajas Lamprea, productora de Censuradas, y responsable de la idea original del documental:
El documental surge del deseo de visibilizar las producciones artísticas y acciones afirmativas de las mujeres en el punk y de conocer los tipos de resistencia que están ejerciendo las mujeres en distintas partes del mundo, reconociendo las diferentes experiencias que están viviendo de acuerdo a su ubicación geográfica.
Al menos en Colombia, sigue siendo un poco más complejo para las mujeres obtener un reconocimiento de sus propuestas, debido a múltiples prejuicios que asocian negativamente a lo femenino. Los imaginarios verticales persisten y aunque sea contradictorio, en una escena como la del punk que postula una inconformidad frente a las relaciones de poder, estas son replicadas.
Las principales problemáticas que enfrentan las mujeres que producen y difunden música es encontrar un reconocimiento que trascienda las representaciones tradicionales de la mujer especialemente en lo estético, puesto que por la violenta influencia de los medios de comunicación se han privilegiado algunos estereotipos de belleza que en el mainstream son un requisito infranqueable para obtener el éxito. Una mujer con una belleza no hegemónica tiene que demostrar un talento extraordinario para aparecer en el escenario musical. En el campo de la música independiente que se supone supera estos criterios comerciales, aún se presentan imaginarios asociados a la discriminación que hay que superar, pero por lo menos en estos espacios hay escenarios de cambio posibles.
Censuradas podrá ser visto en enero del próximo año en México. ¡Estén pendientes!
Protagonistas
Fértil Miseria, Sin Pudor, Polikarpa y Sus Viciosas, I.R.A., Morgue, Ali Gua Gua, Rattus Rattus, Detonadores, Rosita y Los Nefastos, Ezquisofrénicaz, Filles Rebelles, Kamila Arias, Angélika Ramírez, Camila Jara, Nastia Poliakova, Lorena Skunk Rocker.
¿Alguna vez te has preguntado cómo van a ser tú y tus compas feministas cuando sean viejxs? ¿Si seguirán en la militancia feminista, organizando toquines, asistiendo a las marchas y ejercitando el poliamor? Las Histriónicas Hermanas Hímenez nos dan respuesta a estas preguntas con un show de cabaret, mágico, místico, musical y 100% lleno de humor feminista.
Las Histriónicas Hermanas Hímenes son una banda de punk- rock que habiendo dejado atrás sus años de gloria y juventud, nos narran anécdotas sobre los momentos cúspides de su carrera, así como sobre las coyunturas políticas que sucedieron en el movimiento feminista allá por el año del 2017, con la pasión y la rebeldía que solo puede tener una pandilla de octagenarias.
Quizá se preguntarán ¿qué tanto show pueden dar unas venerables ancianas?, pero les sorprenderá saber que estas damas de la tercera edad todavía conservan la energía para tocar y cantar en vivo sus más grandes éxitos como “Tacos de machito” y “M.I.A.U.”, así que no duden en asistir a su próximo show, no vaya a ser que las reclame la tierra a su eterno descanso y se queden sin ver a las legendarias Histriónicas Hermanas Himenez.
A continuación les compartimos la entrevista que estas leyendas respondieron para Hysteria! Revista.
Hysteria! Revista: ¿Quienes son las Histriónicas Hermanas Hímenez?
Histriónicas Hermanas Hímenez: Somos una banda de punk octogenario feminista conformada por actrices lanzándonos a cantar y escribir, con chelista clásica mandando la academia a la basura y rockeando la guitarra, con virtuosa cantante aventándose a rifar en el bajo y baterista… tocando la batería.
Hermanas Hímenez somos:
Yanet Miranda- Elástica Hímenez- voz- composición letras
Ana Beatriz Martínez- Rota Hímenez- voz- violín- composición letras
Cynthia Martìnez- Conny Hímenez – Guitarra – voz – composición y dirección musical
Tania Guzmán – Picada Hímenez – bajo – voz
María Quiñones – Miz Hímenez- batería – voz
HR: ¿Cuánto tiempo llevan como grupo? ¿Cómo fue que iniciaron?
HHH: Un año. Iniciamos a partir del show de cabaret Las Histéricas Historias de las Histriónicas Hermanas Hímenez que se estrenó en el Festival Internacional de Cabaret en agosto pasado y como la música y el concepto gustó tanto y a nosotras nos mejora la salud, decidimos lanzarnos como banda.
HR: ¿Cuál es el concepto principal de su música?
HHH: La cábula feminista octogenaria. Parte del concepto de la banda es que nos caracterizamos de las ancianas que fantaseamos ser: irreverentes, feministas, lesbianotas y yonkis. Y eso mismo tratamos de transmitir con las letras y la música.
Además de un chevere eclecticismo que nos permite jugar con los ritmos que se nos cante la anciana concha.
HR: ¿Cuáles son sus influencias musicales?
HHH: Elástica: liliana felipe, Pati smith, siouxsie and the banshees, nina hagen, radio head, los electroduendes, extremoduro, albert pla, violencia rivas, pearl jam, los ramones, the cure.
HR: ¿Creen que la situación de ser hombre o mujer, “portar” determinada “identidad” o tener determinada preferencia sexual incide o ha incidido en la forma de desarrollar su carrera dentro del ámbito musical? ¿Porqué?
HHH: Claro, el ámbito musical como la vida entera está centrada en los vatos, las letras plagadas de heterosexualidad, asi que todo lo que salga de eso siempre será más criticado, el camino más dificil.
HR: ¿Cuáles son los prejuicios más agresivos o más recurrentes sobre el hecho de ser mujer y dedicarse a la música?
HHH: Se espera que las mujeres que hacemos música, seamos sensuales, deseables, que nuestras letras hablen del amor, y cosas así, que nuestra energía en el escenario sea suave, sexy, se espera que en el escenario se vean “mujeres” ese creo que es el mayor prejuicio que he notado, Mick Jagger hablaba de actuaciones bestiales, eso es lo que a mi me interesa, quiero sacar la bestia octogenaria que tenemos dentro, la energía del punk.
HR: Las anécdotas suelen ilustrar lo absurdo de esas situaciones ¿Tienen una al respecto que quieran contar?
HHH: Grabamos una rola hace poco y el vato del estudio, no el ingeniero, hizo un comentario respecto al sonido que Miss Hímenez le sacaba a la batería, dijo: “ese es un bombo de hombre” jajajajajajaja … No es porque Miss toque chingón y su sonido sea poderoso, energético, no, es porque el bombo es un vato, jajajajajaja, a eso me refiero, las actuaciones bestiales poderosas no son para nosotras… eso es de vatos.
HR: ¿Que artistas de la música mujeres, trans, lesbianas y en general, personalidades no hegemónicas nos recomendarían?
HHH: Rota: Gaelynn Lea!! Una violinista y cantante con diversidad funcional que toca el violín como a su cuerpa le dio la gana.
Elastica: liliana felipe
HR: ¿Qué le dirían a otrxs disidentxs interesadxs en incursionar en este medio? HHH: Morras: hagamos música, escupamos nuestro odio y nuestra rabia, tenemos razón de estar enojadas y querer sacarlo, los micrófonos y el escenario son nuestros!
HR: El grupo tiene canciones anti patriarcado. ¿porqué y como surgen? ¿Qué incitó a componerlas y cuál ha sido la recepción de las mismas?
HHH: Básicamente ese es nuestro motor principal y el origen de todo este proyecto. Descargar nuestras bombas y nuestros cuestionamientos feministas en un ánimo catártico y empoderante, de entrada para nosotras mismas y con la expectativa de que pueda ser liberador también para otras. Así que todas nuestras canciones son anti patriarcado. Buscando siempre hacerlo desde la hilaridad. Basten algunos títulos para corroborarlo: “Tacos de machitos” “Yo no cogí me cogieron” “El sudor de mi pucha”
La recepción ha sido muy chida, ver que quienes nos escuchan rien con las letras es prueba de que vamos por donde queremos.
HR: Para terminar, ¿tienen algun anuncio que quieran hacer?
HHH:NOS PRSENTAREMOS EN EL FORO ALICIA EL 30 DE JUN ¡VAYAN CULEBRAS! HABRA OTRAS MORRAS CHIDOTAS COMO MERY BUDA, LAS LUZ Y FUERZA Y LA TERRORISTA DEL SABOR ENTRE OTRXS.
Biophillick. Del Bio;Bios (Vida) * Philia (Amor a…) / Biophillick (Amor a la Vida / Amante de la Vida)
Biophillick (concierto-multimedia; música + cine + performance en vivo) surge en el año 2015 con su autor; el arquitecto, artista y productor musical Jhavier Loeza, mejor conocido como Biophillick. Su nombre fue influenciado por el álbum Biophilia de Björk. Sincrónico al trabajo del autor, quien se encontraba desarrollando su tesis de arquitectura, “La Ciudad del Futuro en el Cine” con una familia de prototipos conceptuales de ciudades morfogenéticas en un futuro bioarquitectónico en la Ciudad de México, donde la ficción cinematográfica del sci-fi y la realidad se hibridan en la mente del artista para imaginar un mundo en armonía con la naturaleza. El autor, decidió nombrar a una de éstas ciudades Biophilia y al arquitecto extraterrestre que la creaba le dio el nombre de Biophillick. Sería así Biophillick, un Ser de otra dimensión, como un “Yo Futurista” del autor quien se encargaría de dar vida a las estructuras arquitectónicas que cohabitarían la ciudad en unidad con el paisaje. En la búsqueda de revalorizar la Naturaleza.
Es así como los orígenes de Biophillick se gestan en el arte-conceptual con la realidad cinematográfica y el universo multimedia, un medio que gracias a los efectos especiales se da la oportunidad de transmutar la naturaleza de nuestra realidad. El cambio y la metamorfosis son parte de su ADN; un ser biológico fusionado con la tecnología y la espiritualidad. Esta naturaleza del cambio es evidente en la fusión de sus composiciones audiovisuales, donde sus sueños y emociones más profundas, así como su propia voz y el cine en vivo que presenta en sus puestas en escena, son transformados con la edición que ofrece el software de composición audiovisual.
Biophillick es un humano y un extraterrestre, su performance en vivo con sus voces zoónicas, dialectos tergiversados, frecuencias robóticas y metalenguajes mixeados son una manifestación experimental de nuestra realidad voraz de información, comunicación rizomática y múltiples cambios. Un híbrido entre lo humano-conocido y lo extraterrestre-desconocido, un vínculo con la otredad de las cosas, en todos los niveles. Sumergido y entregado a la experimentación de su labor como creativo multifacético y multidisciplinario.
Figuras mediáticas en la escena musical como David Bowie han creado alter-egos de su propia personalidad para expresar y hacer llegar al público su obra, en el caso de Biophillick es diferente, no estamos ante una alteración artificial en la creación de un personaje, nos encontramos ante la esencia del propio artista, la cual radica en la biodiversidad del mundo de la naturaleza. La vida en todo el esplendor de su ser. Vida adentro y fuera del planeta Tierra, vida en la realidad materica de nuestra dimensión física-virtual y los multiversos.
Biophillick es una esencia, un concepto que explora la corporalidad y sus emociones en relación al medio ambiente, en escenarios tangibles y ficticios. Orbitando entre lo terráqueo, lo extraterrestre, las experiencias místicas y el despertar espiritual, mezclando experiencias oníricas, con acontecimientos de su vida íntima y la crítica reflexiva ante las convulsiones político-sociales, como tal es un artista que viaja entre la realidad tortuosa del cotidiano colectivo y su imaginario subjetivo.
La música de Biophillick nos habla de su amor por la naturaleza, de rescatar los valores perdidos de la inocencia y la pureza en la humanidad, sus cantos se vuelven llantos de dolor ante la muerte de los animales, nos lleva a mundos apocalípticos para expresar el colapso de la sociedad, explora su ambivalencia sexual y su androginia espiritual; donde se da la oportunidad de ser hombre-mujer y un tercero que experimenta ambos, conecta con su animalidad donde explora la furia ancestral y las prácticas primigenias de meditación para comunicarse con el Universo y La Madre Tierra Gaia, establece un diálogo entre lo espiritual y lo terrenal, con composiciones densas y obscuras da cabida al desamor, la nostalgia, la catástrofe y el dolor. Y con arreglos ambientales sutiles provee de atmósferas de tranquilidad, armonía, luz, fiesta y diversión. Bipolaridades de recorridos a través de las emociones del ser humano. Éxtasis explosivo de introspecciones al mundo interno del artista, que por medio de sus atmósferas audiovisuales nos traslada a mundos abstractos y no lineales, rupturas en el espacio-tiempo, buscando la forma de hacer un concierto alternativo, de naturaleza metamórfica y cinestésica donde la música electrónica, el cine en vivo y el performance se hibridan.
Las facetas de la propuesta musical-multimedia abarcan un aura de amplio alcance, presentándose ya sea en una galería de arte o una sala de exhibición artística dentro de un museo con una pieza sonora, un escenario de música electrónica con un dj-set bailable, en un cine musicalizando una película en vivo, o bien en un auditorio de artes escénicas con un concierto multimedia. Las composiciones contemporáneas y abstractas del autor, se mantienen flexibles en sus formatos de presentación y abiertas a la variedad electrónica que ofrecen los instrumentos virtuales, dando como resultante una música que incorpora tanto el paisaje sonoro como el ruido y los despliegues de efectos cinematográficos, algunas veces controlados con un orden-armónico y en otras dejados al azar llegando al caos y el ruidismo.
Biophillick funge como su productor, tanto de su propia música, como de sus imágenes y puestas en escena. Sin embargo, es también el artista que permite ser producido, expandiendo su concepto y otorgando la cualidad de autor al otro, es así como han surgido colaboraciones musicales con amigos de la escena musical, quienes han elaborado la música basados en su propia reinterpretación de la esencia de Biophillick, así se han producido binomios como Bio*Mvst con ritmos experimentales en bases y baterías bailables muy tripis que rayan en lo noisero, el pop y el trip-hop . O con bases más electrónicas y psicodélicas como las de su amigo Echo Dream. Haciendo ambas de Biophillick una propuesta más digerible ante el público, en cuanto al ritmo y el baile.
Las composiciones de Biophillick surgen desde su interior, por lo tanto son abstractas y conceptuales, deben ser entendidas como producciones flexibles desde su origen. Si bien el autor no proviene de una escuela musical, ha tenido gran empatía con creadores como Aphex Twin, Brian Eno, Moby, Prince, Yoko Ono, Björk, Portishead, caracterizados por pertenecer a una escena alternativa, con vínculos al arte-conceptual, donde la música electrónica se ha combinado con el ambient experimental contemplativo y los mundos internos de los artistas, derivando en piezas que llegan a un grupo selecto de amantes de la música auténtica, arriesgada y en ocasiones incomprensible por muchos.
La obra en conjunto y puesta en escena del autor, es en síntesis; una familia de composiciones que buscan llevar al espectador a una atmósfera alternativa de su realidad. Busca generar una inmersión audiovisual, para estimular las emociones y los sentidos del público, quienes se entreguen a la experiencia, estarán inmersos en una escena subjetiva donde música electrónica con dinámicos ritmos, texturas y efectos sonoros, se suman a los visuales random del mundo de la naturaleza y el universo.
La experiencia de Mery Buda, es el proyecto solista de la artista multidisciplinaria Mery Buda en el cual combina su interés por la música, las artes visuales y de baile de tubo.
Hysteria! Revista: ¿Cuánto tiempo llevan como grupo? ¿Cómo fue que iniciaron?
Mery Buda: La idea y el nombre se gestaba desde el 2013 quizás. Consiste en crearme un escaparate para toda expresión artística que produzco en soledad. Empezó cuando me di cuenta de lo inconexas que estaban todas las actividades que yo había decidido emprender para mi vida profesional, que eran hacer música, hacer cómics, tatuar y exhibir los bailes de tubo. Sentí que debía dar un nombre que incluyera e integrara todas esas cosas, a fin de que a lo largo de toda mi vida, pudiera yo alimentar un solo proyecto grande en vez de muchos proyectos pequeñitos.
Hysteria! Revista: ¿Cuál es el concepto principal de tu música?
Mery Buda: Hasta ahorita se trata de coros pegajosos que acuden al rescate cuando en la cotidianidad se presentan sentimientos incomprensibles como celos, reclamos, dolor por la falta de algo querido, ganas de morirse o hasta extrema felicidad y energía que se desborda. Todas mis rolas han salido como solución personal a esos problemas.
El género musical no está establecido… es en realidad consecuencia del material disponible, que hasta el momento es: una guitarra, una tarola, un software con instrumentos MIDI y mi voz..
HR: ¿Cuáles son tus influencias musicales?
MB: Cualquier música que a lo largo de mis treinta años me haya hecho llorar, reír, sentirme parte de una comunidad, o bailar.
HR: ¿Creen que la situación de ser hombre o mujer, “portar” determinada “identidad” o tener determinada preferencia sexual incide o ha incidido en la forma de desarrollar su carrera dentro del ámbito musical? ¿Porqué?
MB: Sí, definitivamente incide en el hecho de que las demás mujeres se muestran muy empáticas hacia mi trabajo. Y muchas de las puertas que se ma han abierto han sido consecuencia de esa empatía.
HR: ¿Cuáles son los prejuicios más agresivos o más recurrentes sobre el hecho de ser mujer y dedicarse a la música?
MB: Creo que el más recurrente que puedo encontrar es el de negar la capacidad de autoproducción/autogestión/creación de una mujer. Es decir, muchas personas tienden a pensar que necesariamente hay un hombre detrás preparando las pistas, el audio, los letreros, componiendo las canciones o cualquier otro artificio que haga brillar a una mujer. Y hay quienes ven algo sospechoso en el hecho de que no lo haya.
Con esto no quiero decir que esté mal pedir ayuda o dejarse ayudar por hombres o por mujeres. Pero, personalmente, en este momento yo me hallo probando mis límites para sacar de mi propia cabeza el pensamiento de que no puedo crear o tocar música que salga de mi naturaleza y de mis entrañas, y que, al mismo tiempo, sea digna de compartirse.
HR: Las anécdotas suelen ilustrar lo absurdo de esas situaciones ¿Tienes una al respecto que quieras contar?
MB: Bueno, viene a mi memoria un comentario de una mujer que una vez dijo sobre mí: «pinche morra sin talento, por eso se encuera»…
Esto fue en la época que estaba con Las Izquierdas, y yo sentí que me estaba juzgando sólo por las apariencias. Creo que ella no sabía todo el trabajo que implicaba para mí dentro de la banda hacer las baterías de las canciones, crear las letras y melodías entre los tres integrantes, incluso haber aprendido a tocar; además creo que ella no entendía que encuerarme es uno de mis mayores talentos…
HR: ¿Que artistas de la música mujeres, trans, lesbianas y en general, personalidades no hegemónicas nos recomendarían?
MB: Pues me vienen a la mente personas como Zemmoa, Flor Amargo (la pianista «loca» del metro), La Bruja y sus conjuros, las Histriónicas Hermanas Hímenez, K Pasa USA, las Luz y Fuerza que son un par de hermanas que ya llevan bastante tiempo en otros proyectos de música acá en la ciudad, Ali GuaGua con su DJ set, Mágicos y Vintage 3000 ambos duetos susurrados mujer/hombre, De la diáspora, cantautor colombiano con bella guitarra y voz.
La verdad me considero una ignorante en el tema, pero justo ahora estoy deseando acercame y conocer…
Es un poco por eso que estamos fundando La terrorista del Sabor y yo (a ella se las recomiendo también) el festival de música y bailes de tubo «Tugurio de Vedettes Fest», buscando atraer el brillo de drags, trans, mujeres y hasta hombres que estén enamorados de la sensación de ser vedettes cuando están en el escenario (interprétese eso como ud. quiera).
HR: ¿Qué le dirías a otrxs disidentxs interesadxs en incursionar en este medio?
MB: Pues que lo hagan.. y que si se sienten un tanto vedettes, se comuniquen conmigo jajaja (digo, para conocernos y crecer esa tribu que yo tanto ando buscando)
Sobre la venus dormida. De la serie La Atlántida, o la utopía del cuerpo femenino (2015 – en proceso), Carol Espíndola
Por Liz Misterio
Liz Misterio: ¿Qué te llevó a trabajar con las representaciones del cuerpo femenino presentes en obras icónicas del arte universal?
Carol Espíndola: Comencé a interesarme por fotografiar el cuerpo a partir de un proyecto que inicié en el 2008, sobre la transición la infancia a la adolescencia de los niños que me rodeaban: mis hijas, sobrinos, y alumnos (soy maestra de educación básica también).
Me pareció realmente importante, el cuerpo por sí mismo como un gran contador de historias. Observar sus posturas, transformaciones, y su relación con la ropa que lo cubre.
Enfrenté un proceso de transición en ese momento, a nivel personal y en mi producción artística. Comencé varios proyectos fotográficos que no concluí, incluso pasé un par de años sin tomar una sola foto.
Me di cuenta también, que mi propio cuerpo estaba dejando de ser un cuerpo joven, comparándolo con el de mis hijas. Hice a un lado el proyecto de la transición, volteé la cámara y comencé a retratar mi propio cuerpo.
Mi intención era hablar del cuerpo femenino como un espacio donde pasa el tiempo.
Finalmente en el 2014, desarrollé la serie La corteza de Venus (que es un proyecto previo a la serie La Atlántida) y, a la par de la producción fotográfica, inicié a coleccionar imágenes de las representaciones de la mujer y del cuerpo femenino, como las Venus y Afroditas dentro de la historia del arte, principalmente en la pintura. Realizaba algunos bocetos de probables puestas en escena representando algunas de ésas imágenes, como Praxíteles desnuda a Friné ante el Areópago (1861) de Jean-Léon Gérôme; y Lady Godiva (1897) de John Collier.
De la serie La corteza de Venus (2014 - 2015), Carol Espíndola
Lady Godiva (ca. 1897), John Collier
Originalmente solo hacía collages en la computadora, como una especie de apuntes personales. Finalmente decidí que esas imágenes podrían ser las piezas finales.
El nombre proviene de búsqueda de un lugar imposible: La Atlántida, como analogía de la búsqueda de un cuerpo femenino perfecto.
Sobre Friné, De la serie La Atlántida, o la utopía del cuerpo femenino (2015 - en proceso), Carol Espíndola
LM: En algunas de las representaciones que has elegido usurpar, las mujeres aparecen como cuerpos para la docilidad y la vergüenza ¿De qué manera te afectan estas imágenes en tu subjetividad encarnada?
CE: Me interesa motivar al espectador a reflexionar sobre el cuerpo femenino y la mirada patriarcal, puesto que en México, como en casi todo el mundo, aún nos enfrentamos al machismo en la vida cotidiana, a la presión social para cumplir con un estereotipo de belleza impuesto. A la crisis emocional que muchas mujeres enfrentan al dejar de ser jóvenes y “dejar de ser bonitas”.
Me interesa manifestar mi rechazo a la culpa impuesta a la mujer y despojar la carga sexual que se atribuye al cuerpo femenino desnudo.
Para mí, mostrar el cuerpo femenino de esa forma es un símbolo de empoderamiento. Me apropio de imágenes para provocar, no es una casualidad.
De la serie La corteza de Venus (2014 - 2015), Carol Espíndola
LM: En las obras en las que retomas a la Venus y a Friné, me resulta claro que estás confrontando el paradigma de belleza occidental, pero en esta misma serie hay un par de piezas que salen de ese tema que me parecen intrigantes: Sobre rodear el mundo y Sobre New Harmony.
¿Qué me puedes decir de estas piezas?
De la serie La Atlántida, o la utopía del cuerpo femenino (2015 - en proceso), Carol Espíndola
CE: Éstas piezas responden al nombre de la serie La Atlántida, que proviene de la literatura de las ciudades utópicas como una analogía de la búsqueda de un cuerpo femenino perfecto, y cuyo origen se ubica desde Platón y Aristóteles, quienes hacen una descripción física de la mítica ciudad Atlántida y continúa por generaciones, como en la Utopía de Tomás Moro; y en los escritos de muchos otros como Francis Bacon, H. G. Wells, Aldous Huxley, y más.
Sobre rodear el mundo, proviene de una publicación en la revista francesa del siglo XIX llamada Le monde Illustré, sobre la novela de Julio Verne La vuelta al mundo en ochenta días de1872. Si bien el interés de Verne no era la construcción de utopías, estaba rodeado de ellas en su contexto histórico. Se trata de hacer del cuerpo ese mundo imposible de rodear.
Por su parte, Sobre New Harmony, es una apropiación a una ilustración de un proyecto de sociedad utópica que emprendió el empresario socialista Robert Owen en 1825, en New Harmony, Indiana (E.U.). En la ilustración original se observa a una familia que mira hacia la ciudad, listos para vivir en el mundo ideal.
De la serie La Atlántida, o la utopía del cuerpo femenino (2015 - en proceso), Carol Espíndola
LM: Las Venus y Friné aparecen desnudas en los cuadros pero cubriéndose tímidamente con las manos o apartando la mirada del espectador, sus cuerpos están dispuestos para ser mirados pero ellas no miran hacia ningún lado, sin embargo tu apareces con los ojos abiertos y enfocando la mirada, en varios casos directamente hacia el espectador.
¿De qué manera este gesto desafía la mirada masculina tan presente en la historia de la representación del cuerpo de las mujeres?
CE: Lo desafía desde el hecho de apropiarme de imágenes creadas por un hombre. No me interesa hacer réplicas sino, justo modificar el gesto original, para representar el rechazo, desafiar las cargas impuestas o imponerle cierto humor.
Encuadre de El nacimiento de Venus (1879), William-Adolphe Bouguereau
Sobre el nacimiento de Venus II. De la serie La Atlántida (2015 - en proceso), Carol Espíndola
LM: En tu obra se puede apreciar una tensión entre la colonización de la mirada y la experiencia de habitar un cuerpo mestizo ¿Qué nos puedes decir sobre esto?
CE:
Soy una mujer mestiza y creo que tengo la responsabilidad de partir de ahí para manifestarme creativamente.
LM: En estas obras eres a la vez la modelo y la fotógrafa, sin embargo los temas que abordas afectan a todo un sector de la población. ¿Dirías que estas obras reflejan el lema “lo personal es político”?
CE: SÍ, porque no se trata directamente sobre mí. Me utilizo individualmente y a mi familia para hablar de ello…
para que mujeres y hombres reflexionemos sobre estos temas que me ocupan: machismo, estereotipos de belleza, género, desnudez.
Imágenes de la exhibición Vitamina A. Nueva Generación de fotógrafas en México (24 de Marzo – 28 de Abril. Ciudad de México).
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Carol Espíndola (Tlaxcala, 1982)
Egresada del Seminario de Fotografía Contemporánea 2014 del Centro de la Imagen y el Centro de las Artes de San Agustín. Becaria en la categoría de Jóvenes Creadores de Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) 2015-2016. Obtuvo el Premio Tlaxcala de Artes Visuales en 2014 y 2005. Participó de manera colectiva en la exposición Cartografías Íntimas (Casa de América, Madrid) como parte del festival Photoespaña 2016; y también en las exposiciones Todo por ver (Foto Museo Cuatro Caminos) y De obscena belleza (Hydra+Fotografía), ambas en la Cd. de México (2015). Su obra pertenece al acervo del Museo de Arte de Tlaxcala, al Centro de Investigación y Documentación de las Artes Visuales de Tlaxcala; y de colecciones particulares. Escribe sobre fotografía en la columna PESE A TODO y para el sitio web venezolano ESPACIO GAF.
Este es un homenaje. No es por deceso alguno. No es imprescindible la muerte para celebrarnos en vida. Tampoco es para cumplir con el imperativo capitalista de la felicidad, es sólo para regodearnos en nuestra propia alegría, ya de por sí indisciplinada. Puede tomarse como un agasajo literario o como un cortejo activista. O puede olvidarse.
Este es un homenaje a las chongas, a las que vivimos, a las que sobrevivimos, en este suelo movedizo de las categorías inestables y fluidas, pero que su apropiación ayuda a respirar un poco entre tanto polvo hetero. Para las que hemos sido desterradas del canon de belleza, y “lindas” y “hermosas” son palabras sepultadas en nuestros márgenes del audio vivir. A lo sumo, un susurro las exhuma para una íntima transacción erótica o sexual.
Chongas de mandíbulas rectas, del rapado como marca capilar de lectura, de la ropa ancha y abultada, del jean apretado y remera ceñida al torso, del músculo firme y disponible, de los borcegos desteñidos y gastados, de la fuerza a flor de piel, de la seriedad como gesto de desmarcamiento de la risa, siempre mesurada, del modelo de heterofeminidad hegemónica. Para las chongas que queremos que se nos note, lo torta, lo marimacha, lo vulgar, lo rústico, lo de barrio bajo. Para las chongas de piernas arqueadas que su caminar abre un portal mágico para los géneros disidentes. Para las chongas que buscan y gustan de zapatos “de hombre”, ahí, donde una vez más, el binarismo nos descalza porque las de 38 para abajo no encontramos número del modelo elegido. Para la chonga guerrera y lacónica, la verborrágica esquizoide, la tetona y la lisa, la de aliento gélido y la de voz grave y cavernosa que te excita. Y también para las que vendrán con la gloriosa ley de identidad de género, las chongas sin tetas o sin útero, pero chongas sin más. Para las que paleamos rellenando las fosas que pretenden aislar y confiscar la masculinidad como territorio exclusivo de los hombres. Para las motoqueras y las incansables andadoras en bici. Para las que se dejan la barbita y también las que se depilan. Para las chonguitas de la primaria y la secundaria, a quienes se castiga con el aislamiento afectivo y la extorsión emocional: a mayor feminidad mayor oferta de cariño y atención. Para las chongas que nos perdemos en las entrelineas de lo lésbico mujeril y lo trans varonil, y nos encontramos en el gesto interruptus del régimen óptico del imperio heterosexual, encarnando la falla y el fracaso de la norma.
Dicen por ahí que somos desaliñadas. Un poco cierto es, nos salimos de las líneas que dibujan la belleza hetero y también la de lesbiana chic & vip. Y en parte se equivoca, porque aliñarse chonga lleva su tiempo, sus minucias, sus astucias, sus tretas. Ponerse chonga es un arte de la imitación y de la creación apasionada. Chongocopia, copia de copia reinventada sin original.
Nos acusan de pretender usurpar las prerrogativas de la masculinidad hegemónica: el poder, la fuerza y la dominación…y si fuera así, ¿cuál sería el problema? O ¿para quién se convierte en un problema? ¿por nuestro deseo de poder? ¿ porque nos enseñan que portar concha nos inhabilita socialmente para el poder? Somos okupas del género dominante porque creemos en la libre circulación de los códigos por y en los cuerpos. Algunas queremos esas licencias para transformarlas, otras ni ahí. Y en esa cadena de imágenes en la que la gente produce su propia película, nos meten de prepo en la cama, de manera unívoca, como penetradoras inalterables. Pobre imaginación sexual la de nuestra cultura. Chongas las hay de todas las formas de coger, de prácticas más fluidas, más rígidas, más salvajes, más vainillas, más hard core, más sluts. No todo se anuda tan fácilmente, por suerte.
Y en este homenaje destaco la ternura. La ternura de las chongas que se vuelve ilegible a los ojos hetero y homonormativos. Y no es para certificar que “algún rastro de mujer nos queda”, sino para desconectar de y desconcertar a, la máquina normativa que mira, piensa y siente sólo de a dos. Porque interferir la administración dicotómica de los repertorios sensibles y de afectos disponibles es parte de desprogramar nuestro aparato perceptivo heterosexual. Porque la ternura no debería ser un atributo privativo y excluyente de un género determinado, ¿no?
Un sencillo y emotivo halago para las chongas, para abrir, tan sólo, un espacio placentero en los entretelones de la vida del género donde circule la ternura sin nombre propio.
Escribir un ensayo sobre la desnudez me parece -muy personalmente- innecesario. Es decir, ¿que cuerpo no se ha ya retratado? ¿hay algo que falte por exponer? Como dicen prácticamente todas las personas que alguna vez me he topado en la vida y que se desenvuelven, de una forma u otra, en el ambiente artístico: Ya esta todo fotografiado (y si no está fotografiado está esculpido, dibujado, pintado, escrito o expuesto de diversas maneras). La representación de la desnudez en figuras antropomorfas existe desde la edad de piedra -tanta es la necesidad de exhibir nuestras cuerpas-, según wikipedia (pagina que no dudo en consultar, en favor de dinámicas afectivas cibernéticas confiables), o sea hace más o menos 27000 años (veintisiete mil años!). Entonces ¿ya qué?
«Y las tetas aún no pueden andar sueltas en la calle» Janicke, Panamá 2016
Pienso también en el porno, ese de geometrías y volúmenes hegemónicos, industria hiper consumida que genera deseos y formas de vivir la vida -tanto dentro como fuera de la cama-. Ahí sí que podemos ver expuestos cada uno de los agujeros y centímetros de piel que componen nuestro (?) organismo, aunque no debemos olvidar que utiliza un lenguaje limitado, que se ve influenciado, y al mismo tiempo influencia, nuestros deseos, en un circulo vicioso, aburrido y acrítico . Y el porno amateur menos convencional? Ahí ya se observa que ocurren cosas fuera de la normal social; al parecer mientras menos heterosexualizado esté el deseo más posibilidades hay de exhibir aquello que deseamos desde lo animal, sin moral, sin razón (y se encuentran materiales muy cheveres en la web al respecto). Ahí, creo yo, lo interesante es que no representamos, no actuamos como si fuésemos otrxs. Somos nosotrxs haciendo lo que realmente queremos hacer -previo trabajo de deconstrucción, necesario para algunxs, para casi todxs-.
Méteme la Granada, Papi. Autorretrato, Nicaragua 2016
Y teniendo en mente ambas realidades es interesante manipularlas y mezclarlas en diversas proporciones, dejándome afectar por lxs cuerpxs que me han rodeado alguna vez y que se han
visto afectadxs por lx mío y creando una mezcla-mutante entre el personaje y la persona. Sin esta afectación, retroalimentación energética-corporal-espiritual-temporal, la serie de fotografías que acá se exponen no existirían. Hace más o menos 27000 años que nos observamos y reproducimos nuestras figuras en bolas, pero para andar en tetas aún necesitamos sentirnos en un grupo/espacio seguro, aunque sea solo un grupo de dos personas. Lxs cuerpxs expuestos en esta sección se miraron, se tocaron, se olieron, -talvez- se desearon, -talvez- se detestaron con lx fotografx, pero ninguno salió ileso de esa relación, todxs tenemos una marca.
Sólo faltó el culo por embarrar. Ramón, Chile 2014
No fue un shot-and-go publicitario -relación fría, jerárquica, tóxica la mayoría de los casos-. No se eligieron los cuerpos de acuerdo a una norma sino por afinidades, en ese sentido no
hubo una selección de unx por parte de otrx sino una mutua selección etérea. El momento no se premeditó y tampoco existía la opción de volver a repetir, no había otro día. Se sintió, se charló, se accionó.
Entonces, más que como objeto fotográfico, prefiero pensar estas imágenes como la condensación explicita de aquellos momentos en que dos cuerpxs afectaron al máximo sus
potencias. Incluso con los autorretratos me siento como dos cuerpxs, me desdoblo como fotógrafx y como accionista, me muevo, me observo, me pienso y permito que mi cuerpx se
afecté por si mismo y por su entorno. Liberar la intuición, volverse algo así como un animal cyborg, con una cámara como prótesis neuro-espiritual.
Ritual Autorretrato, Nicaragua 2016
Y esto se logró porque pudimos crear y mantener dinámicas que usualmente no existen en un sistema de relaciones tan violentas como la heterocapitalista. Sinceridad, intensidad y tiempo; talvez sean tres factores a considerar como relevantes si se desea relaciones sanas, no tóxicas. Sinceridad para con unx mismx, hacer el trabajo de observarse e intentar conectar con los deseos de lx cuerpx y sinceridad para con lx(s) otrx(s), exponerse tal cual se es -o al menos intentarlo-, no pensar que lx otrx es el enemigo, sino más bien aquella persona con la cual debes estar justamente en ese momento. Intensidad, en cuanto a dejarse afectar al máximo si se siente que esto activa las potencias, estar dispuestx a experimentar, jugar. Tiempo, no en lo cuantitativo – concepto tan utilizado y sobrevalorado por el régimen-, sino disfrutar hasta el éxtasis aquel período de máxima compenetración y desapegarse al mismo tiempo de él. Una década, un año, un día o una noche. Luego cada unx continúa su camino, más felices, más plenxs, más sabixs, más amorosxs, más preparadxs para continuar generando relaciones creativas y radicales.
Con un Coco en la cara y dos colgando entre las piernas (no soy hombre de verdad) Autorretrato, Colombia 2015
Luego de comprender e intentar poner en práctica estas ideas es muy difícil volver atrás; ya no se desea aquel estereotipo no sustentable de amor/amistad romanticx: posesivx, celosx,
violentx. En cambio, las ganas de compartir lx cuerpx haciendo manada sobrepasan otrx invento capitalista de relación -el instinto gana poco a poco terreno frente a la moral- ya no se piensa en la familia convencional ( o la pareja ) como la única opción para “no quedarse solx” -e incluso esta soledad es deseada como momentos de placer máximo con unx mismx-. Ser nómade, habitar y deshabitar, abrazar y soltar. Poner en práctica todo esto es generar resistencia.
Caribe, Mártir de la Resistencia Cochona contra la Heterosexualidad como régimen político. Nicaragua, 2016.
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Viajero Sudaka nace a finales del 2015 durante una experiencia que comienza por Colombia y que, al día de hoy, continua hasta Mexico. Interesado en la fotografía callejera, en retratos y autorretratos de desnudos. Participa, además, en exposiciones y acciones colectivas en Nicaragua para la X Bienal de Arte Centroamericana. En ese mismo país abre un bar disidente en Estelí junto a amigos maricas. Durante los últimos meses del 2016 comienza a escribir poemas-canciones con las que aún no sabe que hará. www.viajerosudaka.tk
o http://viajerosudaka.hotglue.me
“Y los años pasaron sin que todavía pueda darme una explicación de por qué nos encarcelaban, por qué fui expulsada de mi familia, por qué se me negó el acceso a la escuela.” Lohana Berkins
La normalidad nunca tuvo que explicarse. Se presenta como algo natural y obvio, a la vista de todos. La heterosexualidad y el binarismo de género configuran parte importante de esa “normalidad” que el sentido común hegemónico establece, atravesando nuestra subjetividad y nuestras prácticas. Tanta naturalidad construida alrededor de la heterosexualidad ha hecho que por mucho tiempo no haya parecido necesario ni siquiera nombrarla, “Indecible por evidente”, en palabras de Vidarte y Llamas.
Algo que no se nombra se presenta como un tema poco digno de problematizar y por ende de conocer. El velo de normalidad con el que la heterosexualidad se ha cubierto intenta ocultar su condición de construcción para presentarse de modo esencialista, como una realidad desde el principio de los tiempos. De este modo se coloca en un lugar de lo no visible, de lo que no se habla y de lo que no se pregunta.
Afortunadamente, muchxs sujetxs no se han conformado con la supuesta verdad de la heterosexualidad y han planteado interrogantes y propuestas interesantes. Como un aporte en este sentido, Britzman retoma lo que considera el gran acierto de la Teoría Queer: la posibilidad de pensar la “producción de la normalización como problema de la cultura y del pensamiento.” Se trata de poner el foco en aquellos marcos normativos que impiden conocer porque han situado una realidad en los confines de lo ignorado. Aquí es fundamental entender la relación dialéctica que hay entre conocimiento e ignorancia. Lo que se ignora no es lo opuesto a lo que se conoce sino su límite, lo que no se tolera o no hay posibilidad de conocer en los marcos epistemológicos establecidos.
¿Por qué costó y cuesta tanto problematizar la heterosexualidad? Wittig propone pensarla como norma que se impone desde un acuerdo tácito que se hace en la sociedad. Las vinculaciones entre los sexos son las que contienen y dan forma a ese acuerdo. En este sentido, tal como señala Butler, “La categoría de «sexo» es, desde el comienzo, normativa; es lo que Foucault llamó un «ideal regulatorio». (Butler, 2002)
La heterosexualidad puede pensarse entonces como un tipo de contrato social que posibilita un mandato regulador de nuestra sexualidad y subjetividad. Hablamos de un contrato heterosexual que abarca y comprende, como todo contrato social, las practicas, las relaciones, los modos de pensar y vivir1.
El contrato heterosexual ha configurado un sistema moral tradicional en el que las únicas posibilidades son las de ser hombre o mujer, según nuestros genitales, y relacionarnos amorosa y/o sexualmente con el sexo opuesto. Esto determina los límites de lo que se puede y lo que no se puede hacer en la vida social, o peor aún, de qué cuerpos pueden ser y cuáles no pueden ser en esta sociedad. En “Cuerpos que importan”, Butler sostiene que: “En este sentido pues, el «sexo» no sólo funciona como norma, sino que además es parte de una práctica reguladora que produce los cuerpos que gobierna, es decir, cuya fuerza reguladora se manifiesta como una especie de poder productivo, el poder de producir -demarcar, circunscribir, diferenciar- los cuerpos que controla.” (Butler, 2002)
El mismo sistema normativo que controla esos cuerpos es el que los constituye materialmente en el marco de un sexo determinado, es decir, materializa el sexo de cada cuerpo materializando a su vez la diferencia sexual en pos del imperativo heterosexual. Ahora bien, si convenimos en que el cuerpo no es solo la carne que palpamos sino una continua construcción sujeta a las reglas de juego que van marcándose en la vida social, “entonces los límites materiales y simbólicos del “yo” también son producciones sociales y, como tales, objeto de la hegemonía y de las luchas por la transformación” (Morgade y Alonso, 2008). Esto quiere decir que, como en toda estructura social, existen fisuras que desestabilizan las construcciones normativas, subjetividades y prácticas que no han podido “normalizarse” mediante la repetición de la norma. Y son justamente estas subjetividades y estos cuerpos que no se amoldan los que nos permiten pensar en la posibilidad de empezar a deconstruir los marcos normativos que regulan nuestra sexualidad.
Heart-Shaped Bruise,1982
2. NAN GOLDIN. Fotografías fuera de los márgenes de la normalidad.
“Hay un mito popular que dice que el fotógrafo es por naturaleza un voyeur, el último en ser invitado a una fiesta. Pero yo no me estoy “colando”, esta es mi fiesta. Esta es mi familia, mi historia” Nan Goldin
Nan Goldin nace en 1953 en el seno de una familia judía de Washington. Luego de escapar de su casa a los catorce años, parte de su vida transcurrió en varios hogares con familias adoptivas de distintas ciudades de Nueva Inglaterra. En 1978 se gradúa en Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston. En 1991 se marcha a Europa para cuidar a su amigo Alf Bold que estaba transitando los últimos momentos de su vida a causa del HIV. Desde entonces viaja desde a Europa a Yale donde es profesora. En el año 2007 recibió el Premio internacional de la fundación Hasselblad por su obra.
Con respecto al trabajo de Nan Goldin, podemos decir que es una fotógrafa que pone su mirada en las complejidades de la experiencia humana, en las distintas circunstancias y momentos que van componiendo una vida. Sus producciones fotográficas son verdaderas narraciones sobre una persona o un grupo de personas, por lo que generalmente se presentan en el formato de Portafolio, es decir, de una serie extensa de fotografías tomadas a lo largo de periodos de vida de una persona allegada, un grupo de amigxs o de ella misma.
“Mis modelos no son modelos, sino mis amigos y admiradores. A mí no me interesa la belleza estereotipada. A mí me interesan las profundidades a las que puedes llegar con alguien. Me interesa mostrar muchos aspectos de una misma persona, su íntima complejidad (por eso nunca expongo sólo una fotografía de cada persona) y persigo la historia de mi gente durante años y años”.2
Junto a las particularidades de una vida, Goldin hace foco en realidades que ponen en jaque los discursos hegemónicos. En el prefacio a su célebre libro de fotografías Balada para la Dependencia Sexual Goldin declara “Las personas y las escenas en mis fotografías son particulares y específicas, pero yo siento que los temas que trato son universales”. Esos temas universales son aquellos que las fronteras de la normalidad han marginado, los que atraviesan a aquellas personas que no se amoldaron a la matriz heterosexista: Gays, travestis, Drag Queens, lesbianas…Cuerpos discriminados y empujados a todos los límites, prohibidos en la escena social, vidas conducidas a los closets y el “underground” de las grandes ciudades.
Fue junto a estos cuerpos y estas vidas que Nan Goldin decidió construir su vida, su hogar y su familia en la vorágine contracultural de Estados Unidos. De este modo, sus fotografías se construyen a modo de un tradicional álbum familiar pero con una familia muy poco tradicional.
“Esta es la historia de una familia recreada, sin los roles tradicionales (…) En mi familia de amigos, existe un deseo hacia la intimidad de la familia de sangre, pero también existe un deseo hacia una historia con un final más abierto (…) Estamos unidos no por sangre ni por origen, sino por una moral similar, la necesidad de vivir plenamente y para el momento, una descreencia en el futuro, un respeto similar por la honestidad, una necesidad de empujar los límites y una historia común.”3
Cookie and me after I was punched, 1986
2.1 – DRAGS QUEENS.
“Y ser marica, de por sí, ya es una lucha.”
Vidarte y Llamas
Con quince años Nan Goldin entra a la escuela experimental “Satya Community School” en Boston y entabla amistad con quien fuera su mejor amigo el resto de su vida: David Armstrong. David estaba experimentando construirse como mujer y Goldin se volvió su fotógrafa de cabecera. A comienzos de los años ´70, cuando salen de la escuela, Nan, David y otras Drags Queens deciden convivir juntas. La imposibilidad de salir a la calle o trabajar durante el día los hizo llevar una vida nocturna. Pronto Nan se convirtió en la fotógrafa que narraba la vida sentimental y sexual del bar de enfrente a su casa, que es el que frecuentaban todas las noches. Cámara en mano acompañaba a sus amigxs en sus performances y actividades nocturnas. Ella quería registrar su vida y la de sus amistades desde lo más íntimo por lo que confiesa que la cámara funcionaba en gran parte como su memoria.
Nan Goldin entiende que su trabajo sobre las Drag Queens las toma como un tercer género. “Tengo muchos amigos que viven yendo entre los géneros de ida y vuelta y pienso que hay muchos tipos de género y me he obsesionado con esa idea todo el tiempo. Todo, desde Drag Queens hasta físico- culturistas, es sobre la transformación del ser y el valor de manifestarlo”. 4
Con respecto a los parámetros de la heterosexualidad y el binarismo de género, la fotógrafa tiene una visión crítica. En la introducción a Balada para la Dependencia Sexual dice: “Como niños, estamos programados dentro de las limitaciones de las distinciones de género, los niños son guerreros, y las niñas son lindas y educadas. Pero a medida que crecemos, surge una conciencia propia que entiende al género como una decisión, como algo moldeable. Uno puede jugar con las opciones tradicionales: disfrazarse, deambular en auto, la postura rígida – o jugar en contra de los roles: desplegar la ternura o la dureza para contradecir los estereotipos (…) Más que aceptar la distinción de géneros, el punto es redefinir los géneros.”
Nan goldin eligió registrar sus días en familia desde un punto de vista muy intimista, desde su mirada de compañera, de hermana y de amante de aquellas persona en la que ella encontraba belleza y fuerza. Dice Goldin “y mi trabajo era todo del tipo “homenaje” porque pensaba que era la gente más hermosas que había visto jamás en mi vida”5. Para ella los Drug Queens que retrataba no eran seres exóticos para capturar, siempre estuvieron ahí, retomando palabras de Berkins, no se trata de una cuestión posmodernista, ni de esnobismo: Drag Queens, travestis, gays y lesbianas siempre estuvieron acá, poniendo el cuerpo, aunque la heterosexualidad normativa haya querido ocultarlos.
“Las personas en estas fotos son realmente revolucionarias. Son los verdaderos ganadores
de la batalla del sexo porque se salieron del circulo”. Nan Goldin
En medio del estallido del punk y la emergencia de diversas manifestaciones contraculturales, las noches que habitaba Goldin rompían todas las líneas divisorias de la normalidad: mujer/hombre, privado/ público, personal / político… todo se desdibuja en una cruda instantánea de Nan. Poco le importaba respetar esos límites ni ponerle un rótulo a sus experiencias o las de sus amigxs. Vidarte y Llamas han sostenido que ser gay o lesbiana es romper con toda posibilidad de catalogamiento, no existen moldes ni prototipos de “maricas”. Ser homosexual es algo que no está al alcance de un heterosexual, un concepto al que no podrá arribar. “Ser marica es no cumplir, romper con las expectativas de todo el mundo: no ajustarse a ningún patrón predeterminado, a ninguna esencia ni rasgos definitorios, y mucho menos atribuidos desde el exterior.”(Vidarte y Llamas, 1999)
2.2- COOKIE, GILLES Y GOTSCHO. El amor en tiempos de HIV.
“El glamour de la auto-destrucción había crecido con la muerte real entre nosotros. Pasamos tragos amarguísimos y perdimos muchísimos amigos cercanos. Pero todavía creo en la liberación sexual, todavía creo que el sexo es una afirmación de la vida. Ese deseo de intimidad y conexión es absolutamente positivo y el SIDA no ha destruido esta creencia” Nan Goldin
Cookie Mueller fue una muy querida amiga de Goldin, razón por la cual ella la fotografiaba cotidianamente. Goldin describe a Cookie como una especie de reina y de centro de las fiestas y reuniones “familiares” que compartían. Ambas eran bisexuales, como aclara Nan “realmente lo vivíamos así, y digo no sólo en teoría, sino en el cotidiano.”6 Esto creó un fuerte vínculo entre ellas. Retomando a Adrienne Rich podemos pensar como estas vivencias suponen un acto más con el cual Goldin y su familia le hicieron frente a la heterosexualidad normativa. “La identificación femenina es una fuente de energía, un dínamo potencial del poder femenino, cercenado y contenido por la institución de la heterosexualidad. La negación de la realidad y de la visibilidad a la pasión de la mujer por la mujer y a la elección de una mujer por otra como aliada, como compañera de vida y como comunidad, el forzar tales relaciones al disimulo y a su desintegración bajo intensa presión han significado una perdida incalculable del poder de todas las mujeres para cambiar las relaciones sociales entre los sexos, para liberarnos cada una y las unas a las otras.” (RICH, 1980).
Cookie se enamoró de un artista italiano con el cual se casó, siendo ambos VIH positivos. Finalmente su esposo fallece. Su muerte devastó a Cookie cuya enfermedad ya estaba avanzada y la había dejado sin habla y con problemas al caminar. Cuenta Nan: “Cuando fui a ver a Cookie a Provincetown, después de salir de rehabilitación, había perdido la voz. Su risa y su agudeza verbal habían sido una parte importante de su personalidad. El hecho de que no pudiera hablar, el hecho de que no pudiera andar sin un bastón, era tan devastador que llamaba a cada doctor, gritando de la impotencia que sentía. En ese momento era como una niña pensando que los médicos te ayudarían, y no creía que no hubiera nada que ellos no pudieran hacer.”7
El HIV avanzaba frente a la perplejidad de Goldin y su familia que veían como esa emergente enfermedad se llevaba a sus seres más queridos. Entre ellos, el representante y entrañable amigo de Goldin, Gilles Dusein. “Gilles había enseñado el portfolio de Cookie. Él y su amante, Gotscho, creían que era importante que hiciera lo mismo con él para documentar la vida de Gilles y no se perdiera en el olvido. Yo intentaba conservar a la gente, haciendo que no desaparecieran sin dejar rastro.”8 Fue así que Nan Goldin fotografió a Gilles y Gotscho entre 1992 y 1993. Este trabajo, conocido como Gotscho + Gilles, narra una historia de amor y muestra de cerca los cambios en el cuerpo a partir del HIV. Corona la serie un beso inolvidable que Gotscho da en la frente de su amado en el momento de su muerte.
La pérdida de sus amigxs hizo que Goldin sintiera la necesidad de tomar cartas en el asunto. “Sólo era 1989, después de que Cookie muriera y montar su portfolio -15 fotos hechas a lo largo de 13 años, con un texto sobre nuestra relación-, cuando me di cuenta de que la fotografía no podía mantener a la gente con vida” 9.
En el ´86 Goldin se acerca al artista Avram Finkelstein quien había colaborado en la fundación del colectivo Silence Equals Death, que se convertiría más tarde en ACT UP – AIDS Coalition to Unleash Power (Coalición del sida para desatar el poder)-, que mediante la acción directa intenta instalar socialmente la problemática del HIV. Las acciones de Act Up tuvieron y tienen gran repercusión. “Fui a algunas reuniones y demostraciones, aunque no era un miembro activo de los que iban todas las semanas. Pero la gente del grupo me dijo que en ese momento y a lo largo de los años, yo estaba haciendo emocionalmente lo que ellos estaban haciendo políticamente.” 10
El mismo día que Cookie murió, se inauguró la exposición “Witnesses; Against Our Vanishing” en el Artist Space de Nueva York donde Nan Goldin trabajo en el comisariado artístico. La muestra creó una controversia nacional ya que el gobierno retiró la subvención para la exposición por un texto de David Wojnarowicz en contra de la postura adoptada por el gobierno y la iglesia católica y su silencio en torno al HIV.
Tiempo después Goldin se sumó a Visual AIDS, organización de arte contemporáneo. Con este grupo crearon el lazo rojo, idea del artista Frank Moore.
Además, en 1989, comenzaron con Day With(out) Art que se repite cada 1 de diciembre.
Actualmente Goldin vende parte de su obra a muy bajos precios para recaudar dinero en las organizaciones donde participa en la lucha contra el HIV. Una de sus últimos trabajos fue The Positive Grid en la que abundan fotografías de estilo renacentistas. Que en palabras de Goldin “Muestra a gente que era positiva, viviendo vidas positivas.”
“Mi fotografía, al fin y al cabo, no hizo lo suficiente. No salvó a Cookie. Pero a lo largo de los años, mis fotos, y otra fotografía sobre gente con Sida, ha ayudado. Definitivamente ha servido para dar una imagen más humana a las estadísticas. Necesitamos seguir mostrando imágenes ahí fuera.”11
2.3 – EL SEXO Y DESPUES. Balada para la dependencia sexual.
“Lo que uno sabe emocionalmente y lo que desea sexualmente puede ser salvajemente contradictorio.” Nan Goldin
La balada de la dependencia sexual comenzó presentándose en 1981 como un slideshow en uno de los bares donde Goldin trabajaba como moza. Fue en ese mismo bar donde se habían registrado la mayoría de las imágenes proyectadas, siendo así los mismos protagonistas, espectadores. Las diapositivas de 700 imágenes se proyectaron acompañadas de música Punk, Rock y Blues.
Esta serie fue uno de los primeros trabajos de Goldin en obtener relevancia pública y no tardó en comenzar a exponerse en otros bares, clubs, cafés y salas de cine de Estados Unidos y llegar a Europa. La obra se editó en 1986 en un libro, donde Goldin escribe una introducción memorable. La fotógrafa presenta el libro como un diario íntimo “Mis diarios escritos son privados (…) Mi diario visual es público. Se expande a partir de una base subjetiva con la contribución de otras personas.”12
En este trabajo Goldin dice estar “obsesionada” por la dependencia que existe en torno a la sexualidad ¿Por qué a pesar de que dos personas puedan tener un vínculo destructivo necesitan permanentemente reafirmar su dependencia a través del sexo? En ese sentido plantea que el sexo puede llegar a ser una adicción. Cámara en mano registra a sus amigxs y a ella misma teniendo sexo y las situaciones que se generan una vez que el acto ha sido concluido. Una de las series consiste en fotografías de ella y Brian, su pareja de entonces, teniendo sexo y justo después de tenerlo. Goldin usaba para esto un trípode y un cable disparador. Las fotos no eran armadas, simplemente iba disparando fotografías en distintos momentos. Cuando las vio notó lo significativo que era la distancia que había entre su mirada buscando intimidad y la actitud de Brian, dándole la espalda, fumando ensimismado. Ambos, a entender de Goldin, se ven tristes. Brian fue su pareja desde 1981 a 1984 cuando, a raíz de golpizas que le propinara a Nan, se separarían.
“He enseñado mi propia foto tomada un mes después de haber sido golpeada con la intención de no volver nunca más a aquella situación.”13
3. PARA NO OLVIDAR. Fotografías de una deriva deseante.
“Yo tenía once años cuando mi hermana se suicidó. Fue en 1965, cuando el suicidio adolescente era un tema tabú. Yo estaba muy cerca de mi hermana, y era consciente de las fuerzas que la habían llevado a elegir el suicidio. Vi el papel que la sexualidad y la represión jugaron en su destrucción. En esa época, principios de los sesenta, las mujeres que estaban enojadas y eran sexuales daban miedo; estaban fuera de los márgenes del comportamiento aceptable, fuera de control. A los dieciocho años, mi hermana se dio cuenta de que la única manera de escapar era acostarse en las vías del tren.”14
La pérdida de su hermana, ha atravesado toda la obra de Goldin. Casi podría decirse que es la razón por la que decidió ser fotógrafa. En el 2004 la artista produce una instalación llamada “Hermanas, Santas y Sibilas” en la que proyecta fotografías y videos en la Chapelle de la Salpêtrière, un renombrado hospital psiquiátrico de mujeres de París. Junto a la diseñadora Ryamonde Couvre montaron tres pantallas de cinco metros de ancho en el edificio en las que proyectaron imágenes que narraban la vida de mujeres que habían sido estigmatizadas a través de la historia, algunas conocidas, algunas anónimas. La vida de Santa Bárbara, la de Goldin y la de su hermana, el suicidio, las internaciones para rehabilitación, registros de vidas alejadas del manual de la buena esposa. A raíz de este trabajo Goldin produce su único film “Hermanas, Santas y Sibilas”.
La vida de su hermana Bárbara y la suya estaban muy ligadas: “Entendí que en muchas formas, yo era como mi hermana. Veía la historia repetirse. Su psiquiatra había profetizado que yo terminaría como mi hermana (…) Sabía que era indispensable que me fuera de casa, así que a los 14 años me escape.” 15
Nan Goldin necesitaba recuperar lo perdido, reconstruir ese rostro querido que ya no estaba. Así comenzó a “obsesionarse”, dicho en sus palabras, con registrar su vida y la de las personas que la formaban. Personas que, como ella, habían sido exiliadas de los territorios de la normalidad.
Aquí es interesante retomar lo que Néstor Perlongher plantea: Un lugar especifico, digamos Nueva York, tiene un mapa oficial, tendiente a mantener los límites que el sistema exige para la producción de sujetos normales. Afortunadamente, siempre es posible construir un mapa otro, el mapa de devenires minoritarios – Drag Queens, lesbianas, homosexuales- fruto de procesos de marginalización y minorización. Estos cuerpos recorren y agitan el cuerpo social, poniendo en tela de juicio las fronteras y las identidades creadas por la normalidad. Aquí devenir denota un proceso de deseo, no el de transformarse en otro sino el de aliarse, contagiarse de lo diferente para quebrar los sentidos hegemónicos.
Para conocer esos mapas otros es necesario tener una mirada deseante y activa, una mirada que nos permita ir construyendo otros sentidos a medida que describe los territorios que transita. “La tarea del cartógrafo deseante no consiste en captar para fijar, para anquilosar, para congelar aquello que explora, sino que se dispone a intensificar los propios flujos de vida en los que se envuelve, creando territorios a medida que se los recorre” (Perlongher,1996)
Retomando esta idea, estamos en condiciones de afirmar que Nan Goldin es una “cartógrafa deseante”. Tomó con amor fotografías que registraban y narraban vidas en los bordes -in the Otherside como se llamó uno de sus trabajos-. Vidas cercanas y queridas, conocidas y compartidas, una “diversidad de derivas deseantes” que invitan a creer que otras construcciones son posibles y que los binarismos que separan mujeres de hombres, heterosexuales de homosexuales, ´normales´ de ´anormales´ pueden romperse. Podemos pensar, siguiendo a Perlongher, que “No se trata de una pasión morbosa por lo exótico, ni de algún liberalismo romántico y extremo sino, más bien, de pensar cuál es el interés de esas minorías desde el punto de vista de la mutación de la existencia colectiva” (Perlongher, 1996) La obra de Goldin ha transgredido no sólo lo que la sociedad no soporta ver, sino también un modo academicista de hacer fotografía. En una época en la que la fotografía se esforzaba por lograr la perfección en las imágenes, Goldin sacaba fotos caseras, instantáneas, donde nada estaba montado ni había modelo alguno. Fotos fuera de foco, muy parecidas a un recuerdo. Goldin está muy lejos de la estética fotográfica habitual del documental, sus fotos parecerían no ser las de una fotógrafa. La novedad quizás sea que ella no intenta estetizar sus imágenes, las muestra crudas y tal cual son, muestra la vida en lo más complejo, en las alegrías pero también en las contradicciones y en el sufrimiento. Dice Nan: “El trabajo que siempre ha sido malentendido es el que habla de cierto ámbito de drogas y fiestas y el underground y aunque digo que mi familia sigue siendo marginal y que no queremos ser parte de la sociedad normal, no creo que mi
trabajo sea sobre eso. Creo que siempre ha sido sobre la condición del ser humano, el dolor, la capacidad de sobrevivir y lo difícil que esto es».16
Donde el contrato heterosexual y el binarismo de género expandieron su manto de invisibilidad, Nan Goldin centró su mirada para acariciar a aquellxs que escogió como su familia. Se construyó y reconstruyó en sus fotografías como quien escribe un diario intimo. Eligió narrarnos la vida de sus seres queridos en sus complejidades y profundidades y no sólo en las situaciones típicas de posar para una foto. Sus registros captaban todo, amores, desamores, encuentros, deseos, alegrías, tristezas, despedidas, muertes. Nada de ediciones ni de montajes, se trata de personas tal cual se presentan en distintos momentos de su vida. “Necesitamos seguir mostrando imágenes ahí fuera. Pero no aquellas que están manipuladas digitalmente como ahora hace la mayoría (…) Necesitamos realidad en vez de la mierda de creíble ficción que está tan de moda.” 17
¿Puede la fotografía vencer al olvido? Nan Goldin apostó a intentarlo, porque quizás sea esa la mejor promesa del arte. Ella ha repetido en varias ocasiones que la idea de olvidar la obsesiona, por eso su cámara es el bastón de su memoria.
“Durante años, estuve obsesionada con el registro diario de mi vida. Actualmente me he dado cuenta que mi obsesión tiene raíces más profundas: realmente no recuerdo a mi hermana. (…) Recuerdo mi versión de ella, de las cosas que ella decía, de las cosas que ella me decía. Pero no recuerdo el sentimiento tangible de quien era ella, se presencia, su mirada, su voz. Nunca voy a aceptar la versión de otra persona con respecto a mi historia. Nunca más voy a volver a perder el recuerdo de alguien.” 18
Barbara with a mask, 1953
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CITAS:
1 WITTIG, Monique (1987). “A propósito del contrato social” (o “El contrato heterosexual”), traducción al castellano: el bollo loco.
2 Nan Godin, citado en GUTIÉRREZ , María Laura (2008), _ Crítica de la Estética Androcéntrica. Arte y Feminismo en la cultura contemporánea.
3 GOLDIN, N. La balada de la dependencia sexual. Nueva York, Ediciones Aperture, 1999.
4 Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
5 Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
6 Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
7 Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
Cookie murió en 1989, tras ser fotografiada por su amiga durante 13 años. Esas fotografías forman parte del Portfolio Cookie Mueller 1976-1990.
8 Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
9 y 10 Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
11Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
12 GOLDIN, N. La balada de la dependencia sexual. Nueva York, Ediciones Aperture, 1999.
13 Nan Goldin‖, en http://www.librodenotas.com.
14 y 15 GOLDIN, N. La balada de la dependencia sexual. Nueva York, Ediciones Aperture, 1999.
16 Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
17 Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
18 GOLDIN, N. La balada de la dependencia sexual. Nueva York, Ediciones Aperture, 1999.
BIBLIOGRAFIA
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Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
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Natalia Navia: Nacida y criada en la Patagonia Argentina. Licenciada en Sociología (Universidad Nacional de Cuyo). Especialista en Educación y Estudios Interculturales, Géneros y Sexualidades (Universidad Nacional del Comahue). Miembra de la Colectiva Vulvalsur (colectivavulvalsur.wordpress.com).
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***El presente escrito fue presentado como trabajo final en el Seminario “Corpo-política, heteronormatividad educativa y sus desplazamientos críticos” a cargo del Dr. Juan E. Péchin, en el año 2014.
Dibujo Yos Piña Narváez (@erchxs) Coloración: Oscar Hernández @SrPeek
texto por Jess&Yos
-¿Me van a dejar solx? Repliqué.
Hubo miradas de complicidad y reconocimiento de cuerpxs que viven acompañadxs por la soledad. Ella se quedó. Allí estábamos cuerpxs negrxs que bailan, twerkeaan divinamente en la frontera. Lugar difícil. Un lugar poco habitado con confortabilidad. Nuestrxs-cuerpxs liminales son lugares por donde muchxs cuerpxs-subjetividades blancan “pasan”, con pass-(h)abilidad. Dejan rastros y marcas. Pocxs se detienen co-habitar esta frontera con nosotrxs. Pocxs se atreven a quedarse por instantes, detenidxs, juntxs, en compañía en este lugar. La euforia cis-blanca, se lo impide, es esa emoción de complacencia con el cuerpo y los mandatos asignados. Esa sonrisa constante de aceptación y de miedo a quedarse en esta(s) frontera (s) delgada y frágil como cola de pantera.
Hablamos de nuestrxs cuerpxs, generificados y racializadxs. “No quiero ser un hombre negro”, le dije. Sé lo que implica ser una mujer negra y no quiero serlo”, me dijo. Vivimos en los extremos, pero no en los extremos de la comodidad binaria. Nos preguntamos cómo generamos afectos situadxs en estxs cuerpos ¿cómo cuerpxs blancos cis se relacionan con nosotrxs cuerpxs negrxs disidentes no diversxs funcionales? ¿Cómo cuerpxs disidentes, no normativxs, racializadxs o no, se relacionan con nosotrxs? ¿Cómo tejemos redes afectivas cuando los deseos blancos-coloniales ero-exotizan nuestros cuerpxs? La náusea: “Cuando se me quiere, se me dice que es a pesar de mi color. Cuando se me odia, se añade que no es por mi color… Aquí o allí soy prisioneirx.” recordamos a nuestro amigo Fanon y decidimos hablar desde nuestras subjetividades negras sobre las micro-politicas-afectivas del rechazo, sobre esas vinculaciones sexoafectivas que nos marcaron y que hicieron que dejemos marcas en otros afectos.
No estamos hablando desde el lugar de la autoridad epistémicas de las emociones. Simplemente abrimos nuestras heridas inscritas en la piel y debajo de ella. Chocamos con la parte sumergida del iceberg, con secretos sumergidos en nuestra memoria compartida. Nuestra memoria en retazos, nuestra memoria afectiva. Esto son retazos de conversaciones afroafectivas. De espacios entre negrxs, de escucha y sanación ante las micropolíticas del rechazo. También es un ejercicio de exposición de nuestras vivencias maltrechas.
Compartir el poder de los sentimientos con lxs demás no es lo mismo que emplear los
sentimientos ajenos como si fueran un pañuelo de usar y tirar. (…). Antes de utilizar los
sentimientos eróticos es necesario reconocerlos. Audre Lorde. Usos de lo erótico: lo erótico
como poder
Get into trouble,
get into trouble,
get into trouble with me love…
ABRA- Pull up
Hay que meterse/involucrarse/acceder afectarse con la fragilidad de estos cuerpxs aunque esté camuflada, protegida por la fuerza y saberes ancestrales. Activamos micropoliticas afectivas de supervivencia frente al Estado, a instituciones y aplicaciones del neoliberalismo afectivo 2.0
“Te admiro. Siento no poder corresponderte.”
zonificación de los afectos. Separación del amor-deseo. Friend-zone. El apartheid emocional. Lugar de condescendencia afectiva. La blanquitud me imposibilita acceso y gozo a/de los afectos. La blanquitud: macro burbuja de construcción de los deseos para los cuerpxs blancxs y de ero-exotización de los cuerpos negrxs/racializadas. Las micropolíticas del rechazo nos quitan el poder, la fuerza. Las micropolíticas del rechazo nos engloba en una esfera que nos convierte en el fetiche hiper-erotizadx o la medalla de honor de lxs progres blancxs que anhelan un cuerpo negrx/ etnoracializado/»de color » en su cama, como proyecto «político» o como puntaje en su trayectoria de activismo de lo políticamente correcto, para ganarse el cielo de la izquierda blanca.
Le dije: Creo que la atmósfera sexoafectiva no debe restringirse a un solo cuerpo-espacio. inmediatamente ha venido el rechazo. Siento el miedo de la gente, como si yo no sintiera miedo al manifestar afectos, atracción. La fácil salida de decir: «es que es muy difícil para mí», como si yo estuviera en la cresta de la ola de la revolución sexoafectiva y no esté igual dando pasos torpes para encontrar tranquilidad-afectos. Parece utopía, pero créeme, cada vez más siento los golpes de la normatividad: hetero-homo-trans-queer monogámica exclusivista o poliamorosamente blanca, separatista de afectos-amor-deseo. En la economía afectiva siempre quedamos con menos, aunque siempre estamos poniendo energías en la cadena productiva de afectos, producimos plusvalía y somos expropiadas de esta producción. Es la dinámica esclavista-colonial. La plantocracia afectiva mantiene vivo el capitalismo afectivo blanco. Incluso la acción de escribir este texto afectivamente entre dos cuerpxs negrsx forma parte de un trabajo -no remunerado, ni reconocido-que implica, gestión emocional y de los afectos en nuestras relaciones con cuerpx blancxs y racializadxs, normativos y/o disidentes.
“– pero tú eres palmitera, por eso estás sola”
Para degustar el palmito, el corazón blanco de la palma, hay que destrozar el cuerpo de la planta. Matar y extraer el corazón blanco. El deseo está allí en el palmito. El palmito es retirado por manos esclavizadas, el palmito es caro, es muy deseado.
“Palmitagem” es un término en boga en Brasil y designa el acto/opción/vicio/deseo de personas negras en relacionarse sexoafectivamente con o solamente personas blancas. Colonización de nuestrxs deseos.
-Tengo pareja. Es blanca. -Me dijo. Hablar de tu pareja blanca es violento. Es lanzarme a la supremacía blanca y a la hegemonía de los deseos, y no darme un lugar. Es plantear que no exista otro lugar fuera del deseo de la blanquitud. Es nadar en la hegemonía, en las cómodas aguas blancas con el privilegio de ser amadx y deseadx.
La crítica es obviamente válida y cuestiona la manera racializada y racista que nuestros sentimientos son construidos, re-producidos y vividos. Pero es también un término usado para juzgar, monitorear nuestros cuerpxs y para culpabilizar el/la individux racializadx y decir: “tus deseos no son tuyos”. Tus deseos son como los procesos coloniales de extractivismo hecho cuerpx: extraigo la planta, fragmento, consigo lo que “me genera placer”.
¿habilitamos/desabilitamos nuestros deseos hacia las personas blancas?¿En qué medida esto es efectivo y de qué manera no somos castradxs al decidir no relacionamos sexo-afectivamente con personas blancxs? ¿Cómo juegan y cuáles son los efectos entre la soledad impuesta a nuestros cuerpxs y mentes, el deseo colonial y el rechazo constante? ¿Qué pensar/sentir cuando somos el cuerpx del deseo de una persona y luego somos cuerpxs sustituidxs/sustituibles por gente blanca? ¿Cómo sentirnos cuando somos la primera relación sexo-afectiva negrx/racializada de una persona blanca, y ellxs argumentan que “tienen que hacer un esfuerzo por desconstruirse” para estar con nosotras? ¿Cuánto trabajo emocional implica esto para nosotrxs? ¿Acaso eso que no implica un doble esfuerzo, gestionar sus procesos y los nuestrxs? ¿Cómo traducir los deseos desde personas blancas que vienen cargados de eroexotización?
“Tengo que traducir
mis propios temores
Mediar
mis propias debilidades.
Tengo de ser la puente a ningún lado
más que a mi verdadero ser.
Y después seré útil”.
Kate Rushin
En el heterocapitalismo neoliberal de la supremacía blanca, los afectos son distribuidos como todas las mercancías…
Ya no me convencen las lágrimas.
Este texto te afecta, me afecta. Es reparación afectiva. Redistribución del dolor y redistribución de las lágrimas. No “poseemos el privilegio de la tranquilidad”, me dijo un amigo negro mientras intentábamos juntar dinero para comprar algo de comida. La tranquilidad está desigualmente distribuida. La persona blanca poseedora de estabilidad financiera-económica lleva inmediatamente a gozar de cierta estabilidad emocional, esta persona muchas veces es la única disponible para escucharnos, ofrecernos cariño, prestarnos dinero -que no sabemos si lograremos devolver-, ofrecer un espacio para dormir, cocinar para nosotras, más aún si hay afecto compartido y nosotrxs estamos/vivimos en condiciones de precariedad, en la diáspora negra constante, sin empleo, sin beca de estudios, sin herencia. Esto no es victimismo negro, cariño, es dejar en evidencia los privilegios de las personas blancas con quien compartimos afectos. Acá se espesa el chocolate, diría mi madre: Es (in)justamente una persona blanca la que muchas veces ofrece condiciones materiales, emocionales. ¿Y que pasa por nuestrxs cuerpxs cuando nuestrxs “amores” y afectos blancos privilegiados financeramente, académicxs, con pasabilidad green card-Schengen, no nos ofrece ayuda porque somos negrxs fuertes y “empoderadxs”, como sobreviventes? ¿Hasta cuándo durarán estas fuerzas? ¿Que implica emocionalmente tener tanta fuerza?
La disección de nuestros cuerpxs
“No quiero teorizar. Que hablen nuestros deseos.”
Lo erótico es un espacio entre la incipiente conciencia del propio ser y el caos de los sentimientos más fuertes. Es una sensación de satisfacción interior que siempre aspiramos a recuperar una vez que la hemos experimentado. Puesto que habiendo vivido la plenitud de unos sentimientos tan profundos y habiendo experimentado su poder, por honestidad y respeto a nosotras mismas, ya no podemos exigirnos menos. Audre Lorde. Usos de lo erótico: lo erótico como poder
Quitar lo erótico de nuestrxs cuerpxs es animalizarnos/ hiper erotizar nuestros cuerpxs, “bestializar nuestrxs deseos”, es animalizarnos. Esto es racismo/especismo. ¿Que pasa cuando separan nuestro cuerpo de nuestras cabezas? Cuando nos quieren solamente para sexo o cuando nos quieren como la cereza negra del pastel?¿Qué pensar/sentir cuando valoran nuestros pensamientos pero “no somos lo suficientemente atractivxs” para generar deseos? ¿Cómo relacionarnos para sentir placer mutuo sin que en algún momento seamos bestializadxs? Queremos compartir nuestrxs cuerpxs, nuestras texturas, cosas preciosas, tan preciosas como nuestros deseos: nuestros pensamientos, ideas, miedos, vulnerabilidades. Si reflexionamos sobre lo que sentimos/vivimos con nuestros afectos negrxs nos rechazan, por “blanqueadxs”, o porque somos demasiado “sensibles”, “inteligentes”, o por poco atractivas, o todas las anteriores. Cuando lo compartimos con personas blancas hay cortocircuito y poca interlocución. Siempre tenemos que demostrar que pensamos, que sentimos que no solo somos cuerpx. O siempre tenemos que demostrar que somos cuerpxs deseables, que no solo pensamos, criticamos. Siempre vivimos el vaiven de las olas para aprender a relacionarnos con otrxs cuerpxs. Siempre estamos en esta encrucijadas afectivas bastante caudalosas, nadando con las energías de Oxum.
Nosotrxs no creamos significados tanto cuanto los reproducimos.
Sharon P. Holland
Escribimos desde la constatación de que la ilógica racista todavía habita nuestros corazones/cuerpxs/deseos. Nosotras también rechazamos afectos-sexo, incluso aquellas provenientes de cuerpxs racializadxs. Este encuentro afroafectivo generó entre tantos afectos, este texto, es una energía potente que desestabiliza esta ilógica y que nos lleva a sumergirnos en la arquitectura de nuestros deseos manchados, despigmentados, pigmentados, mezclados.
¿Puede el sentir/pensar los ‘deseos’ ser una práctica antirracista? Creemos que sí, y que estas conversaciones sobre nuestras vidas eróticas y (nuestras) prácticas racistas sean un ejercicio y un camino para nadar y disfrutar(nos) (en) las aguas de la madre Oxum.
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Dibujo Yos Piña Narváez (@erchxs)
Coloración: Oscar Hernández @SrPeek
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Jess Oliveira negra en diáspora, disidente sexual y de genero, investigadora, traductora, crítica literária, DJ, estudante de árabe y perreadora.Traduce actualmente a la poeta afro-alemana May Ayim para el idioma brasileña y ha traducido textos de Grada Kilomba y June Jordan.
Yos Piña Narváez (erchxs) Migrante-nomádicx en proceso vivo de descolonización. Intensamente negrx. Sociólogx-activista- (de)formadx en Universidad Central de Venezuela (UCV) // Máster en Sociología de la(s) Ciencia(s) en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Máster en estudios críticos en el Programa de Estudios Independientes (P.E.I 2014-2015) Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) Dibujante compulsivx de garabatos. Asmáticx y scritxr noctámbulx. https://www.behance.net/TrashG
En una breve hojeada, Ian Bermúdez nos comparte TRANSito, una novela gráfica que se publicó en diciembre 2015 a través de Verkami, escrita por él y dibujada por David Cantero.
La novela trata el tema trans e incluye una crítica al servicio sanitario del Hospital Clínic, contrapuesta con la nueva opción de atención a las personas Trans que desde hace tres años funciona en Barcelona y se llama Trànsit. En él y otros modelos (como el de Canadá) se ha inspirado el nuevo paradigma de acompañamiento a la salud de las personas trans que se ha aceptado por la Generalitat de Catalunya, entendido como el primer espacio en el que las personas trans acceden a los servicios sanitarios sin discriminación, dejando finalmente de lado la Unidad de Género del mismo hospital, en donde eran tratadas como ciudadanas de segunda y como enfermas mentales.
Es importante reconocer que el nuevo modelo catalán se consigue por el esfuerzo y trabajo de la Plataforma Trans*Forma la Salud, de la cual el autor forma parte como activista independiente.
Ian Bermúdez (Cunit) escritor, traductor literario y activista. Ha traducido libros como Ecoeducación de Daniel Goleman (ed.Joventud) y publicado un libro de poemas Trans, Ser h(u)ome*(à) (ed.Bellaterra) y junto a David Cantero han creado TRANSito( Coedicion Ed.Bellaterra i Pol.len Edicions), novela gráfica que explora el hecho de ser Trans de la manera que se quiera, con una crítica al sistema sanitario de la Unidad de Identidad de Género del Clínic en Catalunya.
David Cantero (Bélgica) ilustrador, autor de cómic, animador de dibujos animados en 2 y 3D (Maya) y artista conceptual de videojuegos. Ha publicado sus trabajos con: Class Comics, Bruno Gmünder, La Cúpula, NowEvolution y Cantero editorial. www.davidcantero.com