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Rocío Boliver y su pepáfono

Sonata en cuatro movimientos intensos para «reflexionar sobre el derecho a la cultura para todo tipo de público». Incluye un solo de pepa.

https://youtu.be/PsLWQLgfbsg

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Rocío Boliver, La Congelada de Uva, en los últimos diez años, ha estado activa en el circuito del arte. En 1992 comenzó su carrera como performer con la lectura de sus textos porno-eróticos , concentrando su crítica en la represión a las mujeres.

Ana de Alba es cantante de ópera, actriz y música, especializada en el jazz.

(Biografía tomada de hemisphericinstitute.org)

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Contingenta Machete contra el Acoso. #24A

Video por Magalli Salazar/SALCON

El #24A fue un día contundente para salir a movilizarnos contra las violencias Machistas que vivimos todos los días en la CDMX. Aprovechando el traslado de metro Indios Verdes a Revolución, la «Contingenta Machete» aprovechó para poner calcas, y dar kits contra el acoso en el transporte público a usuarias del metro. Acá un breve video.

#24A Acciones en el Metro contra el acoso from Hysteria Revista on Vimeo.

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Simulacro por Rosa Borrás

Por Rosa Borrás

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rosaBorrasRosa Borrás. Ciudad de México, 1963. Estudió Diseño Gráfico en la Escuela de Diseño del Instituto Nacional de Bellas Artes, EDINBA (l981-86) y artes plásticas en el Massachusetts College of Art (1989-94). Cursó el diplomado en Gestión Cultural Ibero Puebla (2008). Asistió a talleres de grabado con Leticia Ocharán (1983-85), Oscar Gutman, (1998), Leticia Tarragó, (2000) y Alejandro Pérez Cruz (2013). Cuenta con 22 exposiciones individuales y más de 43 colectivas dentro y fuera del país. Su obra se encuentra expuesta en el Museo de Mujeres Artistas Mexicanas (MUMA). Creadora y gestora de varios proyectos independientes y autogestivos, entre ellos Estudios Abiertos Puebla Cholula (2010, 2011 y 2012). Inició y coordinó la réplica de Bordando por la paz, una víctima un pañuelo en Puebla (2012 -2013). Fue curadora y coordinadora del portal de arte feminista Provocarte (2014-2015). Ha publicado obra gráfica en las revistas de la UNAM, Crítica BUAP, Elementos BUAP, y Gaceta U.V. Actualmente es colaboradora y estudiante del Universitario Bauhaus, en la ciudad de Puebla.

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Sueños y Pesadillas

por Paulina Moreno y Héctor Jardines

ROSA

Me nacen flores, me lleno de ellas.

Respiro de su esencia, alegran mi ser.

Suaves pétalos resbalan por mi cadera y dentro siento las espinas desagarrarme; tanta feminidad es abrumadora, me hace sangrar y preguntarme ¿lo bello es femenino?

Sólo me meto flores para saber cuánto puede estar dentro de mi, sentir sus texturas en mis paredes húmedas.

¿Podría engendrar una flor, una rosa roja que no muriera y me recordara la belleza de la juventud, la fragancia de mi ser y el brillo de la vida?

¡Cómo aceptar el fin de la vida!

¡ENGENDREMOS FLORES, HERMANXS!

 

 

RAÍZ

Tan profunda como la quieras encontrar,

deshagámonos de nuestra historia y memoria sin nosotros,

las raíces las tengo para beber agua.

Agua de ti.

 

CONCHA

La bella violencia de la vida, la simplificamos a la guerra, a los golpes, a oprimir, para poder sentir que somos alguien ¿cuándo vamos a poder sentir, entender y ver la verdadera esencia de las cosas, la tierra,  el aire, el mar y el fuego de las cosas?

Todo lo reducimos a palabras que toman miles de sentidos, que alborotan nuestra mente, nos toma la locura y nos deja mudos con temor a enunciar cualquier palabra.

(Es una tontería entonces escribir que la palabra nos deja mudos) Aquí la escribo, aquí donde se quedará en un romántico y estático siempre.

 

ALACRANA

AMOR…amor que nunca es siempre, que siempre es nunca y queremos ninguna certeza, pero el corazón y cuerpo del otro en nuestras manos y gritamos ¡amor libre! creyendo que es entregarse a cualquiera que nos encante y después nos escucho llorando a nuestra dignidad, herida (así como nuestros antepasados, entregamos y al final somos abandonados y saqueados) damos de beber al mezquino.

Pensemos que si vamos a dar de beber, que sea veneno para que con justa razón nos llamen:

¡PUTAS! ¡AMOR LIBRE!

Recorreremos sus cuerpos con nuestras manos, nos escurriremos en sus espaldas y cuando crean tenernos, los sorprenderemos con un pinchazo en el glande y ahora quiero escucharlos decir:

¡PUTAS! ¡ERES MIA! ¡AMOR LIBRE!

Matan en el intento de la pertenencia…

¡NUNCA SEREMOS SUYAS!

 

Espejo/regadera

Baila conmigo en ésta oscuridad que nos envuelve, quizás juntos podamos encontrar esa luz de la que todos hablan.

Si no, sólo ten tu mano, aquí junto a la mía, no me mires, sólo sostén mi mano y tratemos de encontrarnos en esta oscuridad o luz que no deja vernos a los ojos.

Mantengaos el ritmo, el que sea, el nos lleve, el que te lleve, el que me lleve, solo no sueltes tu mano, no soy sabia, no soy guía, grito, grito y floto en llanto.

¿Y si es violento? ¿y si perdemos nuestras manos?

Si yo perdiera la tuya, la buscaría, aunque sin ti puedo existir…

¡Toma mi mano y gritemos juntos!

 

EVA 

Eva, al final Lilith venció en tu ser, al fin decidiste dejarte vencer por el saber.

Saber deseoso que escurre por mis manos y se convierte en agua dulce que me humedece todo el cuerpo, siento los muslos temblar y la voz se me corta.

La forma en la que te curveas y envuelves mi cuerpo, hace que el durazno gotee, gotee, gotee, ¡quiero saber más!

Devórame fruto de placer.

 

HAZME GOTEAR

Tu serpentear no me atemoriza, mas tu mirada me hace temblar ¡que terror! ¡que placer entregarse a aquella piel suave y jugosa!

Crece en mi, placer del saber.

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Idea original de

Héctor Jardines Alavez y Paulina Moreno Gutiérrez

Con todos los derechos reservados

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«El Regreso de Ana Suromai» de Liz Misterio

"L´origine du monde" Gustave Coubert, 1866
«L´origine du monde» Gustave Coubert, 1866
"Anasyrma para asustar al demonio" (ilustración de Charles Eisen para Le Diable de Papefiguere de Jean de la Fontaine 1621 - 1695)
«Anasyrma para asustar al demonio» (ilustración de Charles Eisen para Le Diable de Papefiguere de Jean de la Fontaine 1621 – 1695)

por Ángeles Ciscar Ponce

En estas líneas me gustaría hablar del trabajo de la artista Liz Misterio tratando de hacer un breve análisis de una de sus obras. Para ello voy a utilizar una estrategia comparativa entre el famoso cuadro L’origine du monde de Gustave Coubert y la pieza de Liz titulada  El Regreso de Ana Suromai.

Ambas piezas comparten un objeto de representación, la vulva femenina, pero con intenciones muy diferentes tanto en su concepción estética y formal como en su significación y discurso. El breve análisis comparativo de estas dos obras me permitirá destacar las diferencias de concepto que encierran las dos posiciones arrojando de ese modo luz sobre algunos de los aspectos fundamentales de la obra de Liz.

    Bajo mi punto de vista, la diferencia fundamental entre la representación de Coubert y la vulva de Liz reside en que en el primero la vulva es un objeto penetrable y expulsador de vida. En el caso de Liz también es un objeto, pero aquí encarna la reafirmación del género femenino como entidad autónoma lejos de definirse a través de la mirada del otro o por su función biológica. Podríamos nombrarla «la vulva política».

Hablemos, antes que nada, del fundamento de la tradición histórica sobre el que se apoya Liz para realizar esta pieza: el gesto ritual de Anasyrma.

“Es un término griego que alude al gesto de levantarse la falda o el kilt. Se usa en relación con ciertos ritos religiosos, el erotismo y las bromas lascivas […] No tiene relación con los gestos físicos típicos del exhibicionismo, pues estos tienen el objetivo implícito de excitar sexualmente al exhibicionista, mientras el anasyrma se hace solo por su efecto sobre los espectadores.
El anasyrma puede ser una exposición deliberadamente provocativa de los genitales o las nalgas desnudas. […] En muchas tradiciones este gesto tiene también un carácter apotropaico, como una burla hacia un enemigo sobrenatural.”1

Este gesto es un gesto voluntario, un gesto ritual que, asociado a lo grotesco, queda lejos de lo erótico. Un gesto impuesto por la mujer poseedora de la vagina. Así pues, un gesto de reanimación que, aunque exige una mirada ajena para que cumpla su cometido, no tiene intención que agradar, complacer o seducir al otro, sino, justo lo contrario: ahuyentar, espantar, causar risa, invocar… en todo caso poner en jaque mate al que mira.

A L’origine du monde, desde 1866, año en que fue pintado por Gustave Coubert, le ha perseguido más de un siglo de vida vergonzante. Incluso bien avanzado el siglo XX, el cuadro seguía siendo considerado de contemplación privada. No es hasta 1988 en el marco de una retrospectiva del autor en New York cuando éste se exhibe públicamente por primera vez. Después, cuando empezó a mostrarse en el Museo de Orsay de París, con una vigilancia especial en la sala, por temor a las reacciones del público. Cabe destacar que el título El origen del mundo, le fue asignado muchos años después de su factura. No sabemos que título le dio Coubert y desde esta premisa podemos sospechar dos cosas: el título quiere destacar la función biológica de la mujer o bien funciona como un eufemismo para no nombrar lo supuestamente vergonzoso.

      Es normal que para tratar de explicarnos este fenómeno lo primero que nos venga a la cabeza sea pensar en el contexto social, político y cultural en el que nació la obra. Este periodo histórico fue un momento revolucionario. El mismo Coubert es visto así, no sólo en el area de las artes, donde se le nombra el máximo representante de realismo; sino también en el ámbito social. Coubert fue una persona comprometida, activista democrático, republicano, cercano al socialismo revolucionario. Sin embargo, a pesar de este germen revolucionario, podemos opinar que la sociedad de la época no estaba avanzada en muchos de sus aspectos como para no resultar escandalizada por una imagen como es esta obra.

     Pero ¿solo este argumento justifica tanto pudor con esta imagen? Si el cuadro produce pudor, no es sólo por un contexto histórico, social y político, sino por cómo representa la vulva, es decir, cuál es su resolución formal y lo que implícitamente arroja a nivel de ideario o creencia.

      Es importante también hablar del punto de vista adoptado por los dos artistas a la hora de componer sus imágenes. Coubert adopta un punto de vista bajo y muy cercano al objeto. Como si su cabeza, y ahora la del espectador del cuadro, estuviese casi entre las piernas de la mujer. Los labios semiabiertos y rojos de la vulva invitan a ser acariciados, incitando a la penetración. Un pastel para ser comido. Hablamos de un objeto representado para causar deseo y en concreto deseo sexual; el punto de vista ayuda a este menester.
El punto de vista en las imágenes de Liz es totalmente diferente, muy lejos de la intención de mostrar un objeto de deseo. La distancia entre el cuerpo de la mujer y el objetivo de la cámara que lo retrata es considerable: el punto de vista es frontal de forma que la vulva no queda expuesta desde abajo nunca.

     Otro de los aspectos destacables de la composición de las imágenes tiene que ver con la posición del cuerpo representado y, por ende, con la actitud corporal representada. En Coubert, la mujer está tumbada apoyando sus piernas y su espalda sobre una superficie horizontal, con las piernas abiertas. Esta posición es de reposo, es un cuerpo indefenso, vulnerable y expuesto. Nada más lejos de la imágenes planteadas por Liz en las cuales el cuerpo se pone de pie sobre sus dos piernas abiertas triangulando con el suelo en un equilibrio firme. Un cuerpo capaz de reaccionar rápidamente ante cualquier eventualidad. Hablamos de dos extremos del actitud corporal, del cuerpo inerte de Coubert al cuerpo guerrero de Liz.

     En la relación fondo-figura, Coubert nos muestra una mujer mutilada por el marco del cuadro. Brazos, cabeza y piernas no existen, dando todo el protagonismo a la vulva y en segundo lugar a los senos. Esta composición obedece al estereotipo sexual de la mujer que la tradición ha construido y que de forma evidente todavía está vigente en nuestros días. Es una imagen que pretende excitar el deseo sexual de los varones.

     En las imágenes de Liz, el cuerpo y la vulva desnuda ocupa una parte pequeña de la composición de la imagen, ni si quiera la mitad del encuadre. Es tan importante el gesto como el lugar donde se realiza pues la dota de significación al gesto y por lo tanto a la imagen. No pretende seducirnos, ofrecernos un objeto de deseo, sino mostrarnos su vulva para que comprendamos su actitud de disconformidad ante lo que representa el fondo: edificios emblemáticos de la Ciudad de México, que albergan instituciones que simbolizan el poder que gobierna, por ejemplo, el Palacio Nacional en el Zócalo capitalino.

Por último me gustaría destacar la diferencia existente entre la relación objeto/sujeto representado.
Coubert es un vouyer que nos incita a serlo también. Retrata un cuerpo inerte, pillado infraganti y nos lo ofrece para nuestro deleite. Ofrece el cuerpo de alguien sin exponer el suyo y sin tener en cuenta la voluntad de ese cuerpo retratado. No se trata del retrato del cuerpo de una mujer, sino de un objeto de deseo ofrecido a su público y a sí mismo.

     Liz retrata su propio cuerpo: lo brinda con total voluntad. Su vulva es femenina ya que está apegada a su función biológica; pero también es política en tanto que ciudadana de una sociedad que dicta normas. Nos habla de su disconformidad con estas normas que rigen desde la vida privada a la más pública. Normas que dice cuales son los roles de cada género, qué es lo admisible y lo perverso, qué es lo loable y lo vergonzoso, etc.
Liz se levanta la falda y nos enseña su pelvis como gesto grotesco de protesta. Ahora bien, esto también lo podría hacer mostrándonos las nalgas, o blandiendo una pancarta, entonces ¿por qué su vulva? Porque el aparato genital le da una identidad dentro de esta sociedad de la cual se burla para criticarla. Se burla del molde femenino impuesto, cuya máxima representación encontramos en Coubert, pero sin renunciar, aniquilar, obviar o despreciar su condición de mujer. Reafirma su vulva y muestra la interpretación que de ella hace ella misma lejos del molde conformado por la mirada ajena del otro o por la tradición impuesta.

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Ángeles Ciscar Ponce. Artista visual española residente en México. Su marco de acción artisco es el perfomance y la videoinstalación. La tecnología interactiva ha estado presente en sus últimas obras. Con ella implica al público en una experiencia vivencial y emocional a través de la cual desarrolla su discurso casi siempre referido al cuestionamiento de la realidad en términos cognitivos y socio culturales.
Sus piezas son dispositivos lúdicos, metáforas que ponen de manifiesto que la realidad es una construcción, una suma de fragmentos seleccionados desde el acondicionamiento que produce el contexto social y cultural en nuestros procesos de pensamiento.

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Retratos del #24A

Por Magalli Salazar

El  pasado 24 de abril, las mujeres salimos a las calles a sabernos juntas y protestar contra las violencias machistas. Esas que nos matan en nuestra propia casa, que nos encarcelan por abortar, que  nos pagan menos por el mismo trabajo.

     Salimos juntas para saber que, entre todas, seguiremos luchando por igualdad de oportunidades, por el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo (sobre nuestra vida), para que sepamos todas que si tocan a una, respondemos todas.

Aquí algunos bellos retratos que nos recuerdan que, desde ese día, somos más fuertes. Y resistimos juntas.

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Magalli Salazar/SALCON. Artista mexicana. Ha realizado arte público en la Ciudad de México. Actualmente trabaja en Maga150pxun proyecto de arte y educación. También ha colaborado en varias publicaciones.
www.artepublicomx.com

http://magallisalazar.wix.com/portafolio

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