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De la enfermedad al cuerpo en potencia

Por Carlos Rivera

*Imagen tomada del sitio http://johannahedva.com de la artista Johanna Hedva

El cuerpo es un campo de batalla” escribía Bárbara Kruguer en una de sus obras más reconocidas, despertando así, sin duda alguna, toda una serie de cuestiones fundamentales a propósito del cuerpo y su lugar en el entramado social. Hace mucho tiempo que el cuerpo dejó de ser el medio, el terrenal caparazón de carne que protege al espíritu, el cuerpo es ahora un fin en sí mismo, un campo de disputa sometido a los mandatos y normas de la modernidad, y ¿cuáles son esos mandatos? Ya los conocemos con claridad de antemano, la historia de la visualidad en occidente nos ha enseñado a lo largo de los años cuáles y cómo deben ser los cuerpos que importan, y aunque estos mandatos no suelen ser fijos, su base primordial se asienta en el ideal del hombre; blanco, fuerte, heterosexual y desde luego sin ningún tipo de “discapacidad” es decir, el cuerpo debe tener dominio absoluto de todas sus capacidades para así considerarse un cuerpo en sociedad, para ser visto y escuchado.

La noción de “discapacidad” o “diversidad funcional1 puede tener muchos significados en lo que al lenguaje médico respecta, sin embargo, para este caso resulta imposible no asociarla con una suerte de marca, de señalamiento encargado de establecer una diferencia, los cuerpos con diversidad funcional son sin lugar a dudas alterizados o mejor dicho exotizados, parecen invisibles, inescrutables, son cuerpos que libran batallas ajenas, tan distintas a las de los cuerpos “normales” que parecieran perder su condición de humanidad.

     Confinada en su habitación y a su cama, mientras en la calle a fuera de su ventana un gran número de personas se movilizan por los derechos civiles de la población afroamericana, Johanna Hedva, artista feminista estadounidense reflexiona sobre su condición de enferma, sobre las posibilidades que su cuerpo (víctima de una enfermad crónica) le brinda para empoderarse. Johanna se muere de las ganas por salir, pero escasamente el único acto de respaldo del que es capaz en su situación es el de alzar el puño en señal de lucha.

Me puse a pensar sobre modos de protesta que se les permiten a la gente enferma. Me parecía que muchas personas a las cuales Black Lives Matter apunta no pueden ir a marchar por estar encarcelados por un trabajo, por el riesgo de ser despedidos, o estar literalmente encarcelados, y por supuesto por la amenaza de violencia y brutalidad por parte de la policía… pero también por enfermedad o discapacidad, o por estar cuidando de alguien con una enfermedad o discapacidad.2

Hedva desde su condición propone en su teoría una reflexión interesante citando la obra de Ana Arednt. Si para la filósofa alemana lo “Político” es entendido como cualquier acción pública, entonces las personas que por diversas razones no tienen la facultad de salir a la calle ¿serían apolíticas? (Hedva, 2015). Esta cuestión resulta determinante máxime cuando la definición de Arendt es aún muy aceptada en los círculos de la academia ¿en dónde quedan entonces los cuerpos que no pueden movilizarse por las calles, que no hacen acto de presencia porque sus condiciones físicas se los impiden o porque las condiciones del espacio público no son aptas para ellos? responder a esta pregunta solo conduce por un camino que termina poniéndonos de frente ante la realidad de un ideal de cuerpo capacitista, para el que han sido construidas las ciudades, la tecnología, los modelos de vida y hasta la teoría académica.

     La humanidad actual está plagada de cuerpos inadaptados, cuerpos que se ven obligados a regirse por el ideal fantasioso de la belleza, la moda y el consumo, por lo tanto podemos hablar de un cuerpo moderno en crisis, sometido a un sinfín de trastornos en pos de la aceptación y el reconocimiento (Piñero, 202). Lo anterior permite entonces vislumbrar una especie de efecto que “discapacita” a los cuerpos sistemática y deliberadamente, es decir, hay un interés estructural por extender una inconformidad constante con el cuerpo, por despolitizarlo: para el sistema los gordos son enfermos, pero también lo son los que están demasiado delgados, los de baja estatura, los que son muy altos, los de nariz ancha o aguileña, todo aquel que no entre dentro de unos absurdos y violentos estándares es un “discapacitado” más.

La relación entre el éxito social y un determinado parámetro corporal es un signo inequívoco de que el control sobre el cuerpo, su modificación y tratamiento para que sea el epítome de la perfección deseada es un proceso fundamental para el sistema. Ello lógicamente genera un exacerbado culto al cuerpo, a la corporalidad imaginaria que, en muchos casos, se transforma en realidad, pero que en otros no es más que una corpo/irrealidad.3

     ¿Dónde queda entonces el cuerpo enfermo y quienes están verdaderamente enfermos? En su teoría de la mujer enferma, Hedva asume una posición clara frente al concepto de enfermedad, casi asociándolo con una ficción, o en términos de Althusser, con un aparato ideológico más del estado que precariza a los cuerpos, a unos con más violencia que a otros indudablemente, pero que busca generar sujetos inconformes, inadaptados y por lo tanto prescindibles. Por ello la potencia de los planteamientos de Hedva, puesto que siendo víctima de una enfermedad crónica que la obliga a permanecer en cama por extensos periodos, se apropia de la noción de enfermedad para agrupar en ella todos los cuerpos carentes de privilegios y considerados indeseables; no hace falta tener que andar en una silla de ruedas para estar enfermo, basta con ser una mujer negra de Mali o una latina en el Harlem de Nueva York

    Sin embargo (y esto debe ser muy claro) no se puede ser un cuerpo “enfermo” sin ser consciente de lo que ello implica y sobre todo no se pueden poner a todos los cuerpos bajo las mismas condiciones porque jamás lo están. La teoría de la «mujer enferma” pretende reconocer a todos los cuerpos carentes de privilegios y precarizados por el sistema, pero a cambio les pide ser conscientes de sus privilegios, sean los que sean, porque en esta sociedad no importa quién se sea, de dónde se sea, el género que se tenga, la raza o la clase, si se es dueño de todas las facultades corporales y se goza de buena salud, siempre se estará un paso más allá que aquel que se mueve en silla de ruedas, que el esquizofrénico, que el sordo o el que no puede ver.

 La Mujer Enferma son todos aquellos cuerpos “disfuncionales”, “peligrosos” y “en peligro”, “mal comportados”, “locos”, “incurables”, “traumatizados”, “desordenados”, “enfermos”, “crónicos”, “no asegurables”, “desgraciados”, “indeseables” que le pertenecen a mujeres, personas de color, personas pobres, enfermas, neuroatípicas, de habilidades diferentes, queer, trans y genderfluid, todas aquellas personas que han sido históricamente patológizadas, hospitalizadas, institucionalizadas, brutalizadas, definidas como “inmanejables”, y así vueltas culturalmente ilegítimas y políticamente invisibles. 4

La intención es entonces convertir el concepto de “enfermedad” en un campo de lucha político, un espacio en el que se agrupen los marginales, pero ante todo un espacio en el que exista una clara conciencia de la solidaridad y el cuidado, porque el cuidado es una apuesta política que encara y cuestiona el mandato individualista del capitalismo posindustrial, posibilitando a los cuerpos reconciliarse consigo mismos y, lo que es más importante, reconociendo al otrx desde el lugar del afecto, y ello implica sin lugar a dudas el surgimiento de apuestas potentes que permitan nuevas nociones acerca del cuerpo y sus capacidades en la sociedad.

Notas:

1 Término alternativo que se comenzó a usar en Europa a partir del 2005 buscando alejarse de definiciones peyorativas como las de “minusvalía” “discapacidad” o “enfermedad”.

2 Hedva, Johanna. (2016).

3 (Piñero, 2001. Pag 200)

4 Hedva, Johanna. (2016).

BIBLIOGRAFÍA

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CarlosCarlos Rivera. Soy licenciada en ciencias sociales, artivista y escritora loca, mi cuerpo es un constante devenir que camina buscando cuestionar uno a uno sus privilegios, no me gusta decir que soy una mujer trans no binaria, feminista y revoltosa.

FACEBOOK: https://www.facebook.com/profile.php?id=745979059

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Colectiva Salud Mujeres/ 28 de Septiembre- Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe

Por Colectiva Salud Mujeres

La realidad de las mujeres que abortan en Ecuador es diversa y depende del acceso que tengan a información y de los recursos económicos con los que cuenten. El 86% de ecuatorianos y ecuatorianas dice no conocer lugares o personas que practican abortos. De quienes sí conocen, el 66% manifiestan que los sitios donde se practican abortos son inseguros (CEDATOS–FEDDSYDR 2013).

      Algunas mujeres tienen acceso a abortos seguros con proveedores de salud capacitados pagando desde $150 hasta $2000, otras mujeres abortan utilizando pastillas o medicamentos. En el año 2008, la Colectiva Salud Mujeres empieza con la línea de información sobre aborto seguro con medicamentos para brindar información a las mujeres sobre cómo poder interrumpir su embarazo de manera accesible y segura. «La información debe estar en las manos de las mujeres» ha sido la consigna con la que se ha mantenido la línea, como alternativa creada y sostenida para que las mujeres,  podamos acceder a un aborto seguro con medicamentos.

    La línea de información  no asesora, no aconseja: escucha y comparte información con bases científicas, gratuita y oportuna; somos una apuesta diferente en un sistema patriarcal, que motiva a la desinformación, es una alternativa para la construcción de una sociedad más justa. La Línea de Aborto Seguro se traduce en sí misma en una apuesta horizontal para todas. La información que compartimos es pública, verificada y segura, a través de ella dialogamos con cada una de las mujeres que llaman a la línea. Somos las propias mujeres quienes decidimos sobre nuestros proyectos de vida, nuestras ilusiones y deseos, no un estado vigilante que ha decido que la maternidad es el único mecanismo de realización de vida de cada mujer.

     Agradecemos a todas las personas que han aportado en este proceso, y a todas las que día a día se unen en nuestra lucha por las decisiones libres y seguras de las mujeres.

La canción que nos acompaña por la decisión sobre nuestros cuerpos y contra la criminalización, por un aborto libre, legal y gratuito: «Mando Yo” – Caye Cayejera

¡Frente al patriarcado, úteros liberados!

 

Colectiva Salud Mujeres Ecuador, 8 años compartiendo información que empodera y salva vidas de mujeres.
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FB: Salud Mujeres Ecuador 2.0 /  Twitter: @aborto_seguro

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Arte y VIH: Un recorrido por los activismos, publicidad y poéticas del virus

Por Benjamín J. M. Martínez Castañeda

 

Introducción

Más que un ensayo, estos son apuntes a una ponencia que tuvo lugar el 30 de noviembre de 2016 en las instalaciones de la Universidad del Valle de México Campus San Rafael. Fui invitado por parte de los estudiantes que organizaron el encuentro Rompiendo Tabús, y por una de sus profesoras: Cecilia Calderón. No me interesa emitir un juicio de valor ético o moral puesto que no es esta línea la que se debe seguir cuando se pretende que el arte tome fuerza; es de todos sabidos que La Peste Rosa es descubierta en los primeros años de la década de los ochenta en Estados Unidos de América, sabemos también del proceso de estigmatización y aislamiento que han sufrido “los infectados”. Así pues, no me motiva volver a este terreno del señalamiento, sino cómo la producción cultural, en particular las artes visuales, tomaron una gran fuerza para hacer de la crisis del VIH un potencial económico, político, educativo y social que vino a reivindicar a todos aquellos que han muerto en las manos de este Virus, así como aquellos que viven con él. De esta manera organicé la presentación: activismos, gráfica y publicidad contra el VIH, y poéticas del VIH. Por eso no hay una conclusión como tal; sólo es mostrar de forma histórica y visual lo que estos personajes tan importantes de finales del siglo XX hicieron por la humanidad.

Activismos

“Si mi discurso no os hace cagar de miedo, tenemos un auténtico problema” 

Larry Kramer (1987)

     ACT UP fue una organización fundada en marzo de 1987 después de un discurso que dio Larry Kramer para criticar a la organización Gay Men´s Health Crisis; ambas organizaciones pretendían alertar sobre la pandemia del sida, sin embargo esta última resultó insuficiente. Para Kramer, ir a los funerales de la gente muerta por la creciente pandemia del sida era inútil, ver a la comunidad gay llorar su pena no tenía fuerza política; con llorar no lograrían ser mirados por el gobierno. ¡No llores, organízate! ¡Convierte tu dolor en ira! Fueron palabras que se convirtieron en la fuerza del activismo de ACT UP. “Los activistas del VIH/SIDA y los modos de intervención adoptados fueron elementos decisivos para dotar a su lucha de un estatus de urgencia, conseguir un aumento considerable de fondos para la investigación o hacer posible la aceleración de la puesta en marcha de nuevos tratamientos”.[1]

     En este periodo, los activistas venían de comunidades gays americanas, clase media y alto nivel cultural, lo que le permitió un fuerte impacto social y político. Lo que el activismo de ACT UP ha dejado al mundo contemporáneo es que la idea de verdad queda vinculada al cuerpo enfermo: “Sin duda, este cuerpo constituye la base de prueba de importantes atestiguaciones de la verdad, de necesarios testimonios contra el poder”.[2] El cuerpo enfermo se vuelve abyecto mientras que el cadáver de éste es la abyección absoluta, es decir, todo se muere como nosotros.

“No hay revolución social, si no hay revolución sexual”

Taller de Documentación Visual

(1984-1999)

     Bajo una línea completamente marxista, Antonio Salazar crea el Taller de Documentación Visual, albergado en los viejos salones de la Academia de San Carlos. Sexualidad, diferencias de clases y religión fueron los ejes que dieron vida al taller. Los participantes del TDV vieron en el VIH un fenómeno natural y no un acontecimiento moral, y con ello estudiaron cómo se desenvuelve el virus. “Como seres sexuales y sociales que somos, el SIDA es nuestro problema personal y social”.[3] En este sentido, el arte del TDV era de carácter colectivo, sirviendo a la sociedad donde no hay artistas empoderados. Por otra parte, el TDV es pieza clave para entender que la mal llamada peste rosa nunca fue de los homosexuales, sino de la sociedad en general; me atrevo a decir esto con base a que no todos los que integraron el colectivo eran homosexuales: entre ellos había una ética del cuidado, era un proyecto que dignificaba los afectos y la memoria.

Gráfica y publicidad contra el VIH

“Silence = Death”, Gran fury, (1987)
“Silence = Death”, Gran fury, (1987)

     Gran fury fue un grupo de artistas activistas que pertenecían al grupo ACT UP, recurrieron al diseño y a la publicidad criticando principalmente la postura de la iglesia sobre el uso del condón y la homosexualidad. El silencio es la muerte, fue la primer intervención pública del colectivo en 1987. Es un proyecto que tiene doble jugada; por un lado se exigía al gobierno de Ronald Reagan a invertir en pruebas y medicamentos para los enfermos y tener así una muerte digna; por otro lado se invitaba a la sociedad a saber su estado de VIH ya que, al ser una enfermedad silenciosa, la muerte también llega de esa manera.

     Otro de los carteles más emblemáticos del colectivo es Besar no mata: la codicia y la indiferencia sí, una medida más contra el gobierno de la inacción y a la indiferencia del público. En este cartel se dejan ver una pareja heterosexual, una pareja homosexual y una pareja lésbica, todas ellas de índole interracial. Cabe mencionar la importancia de las orientaciones sexuales de las parejas así como su condición racial, pues eran los Estados Unidos de América de finales de los años ochenta: la raza negra siempre perseguida y la segunda ola de asiáticos conquistando occidente: el tabú. Además, el VIH estaba comenzando a ser detectado también en mujeres heterosexuales, mientras la iglesia pedía que no usaran condón en sus prácticas sexuales puesto que el VIH solo era «cosa de homosexuales». A un gran porcentaje de las mujeres seropositivas se les negó el acceso a la asistencia sanitaria porque se consideraba que «la mujer no contrae VIH».

“Un calendario de la enfermedad”

General Idea

(1969-1993)

General Idea es un colectivo canadiense conformado por AA Bronson, Felix Partz y Jorge Zontal; son la crítica a la sociedad de consumo y de la sociedad estandarizada por las lógicas del capitalismo. Hasta cierto punto, el colectivo no se identificó como enfermo, a pesar de que Partz y Zontal fueran portadores, sino como el virus mismo; así lo dejan ver en su proyecto Pharme©ologi, donde intervienen piezas de grandes artistas como Tom Thomoson, Piet Mondiran, Marcel Duchamp, entre otros, con tres puntos de color verde, azul y rojo de manera autorreferencial. Ellos son el virus en la obra de arte. Hay que mencionar que el trabajo de General Idea implica conciencia política queer: “(…)no busca distanciarse de las formas de articulación de significados en el lenguaje, sino que intenta infiltrar acciones que perturben la formación interna de los códigos de la lengua”.[4] Así se puede observar en la intervención titulada Imagevirus donde la repetición constante del cartel AIDS genera significados diferentes dependiendo del lugar donde se presente; el proceso creativo de esta pieza en específico es lo que William Burroughs propuso como métodos virales, donde el virus es la fuerza creativa. La intervención Imagevirus es un parásito que altera el cuerpo social, económico y político de donde se posa.

Poéticas del VIH

“Transportar y soportar lo insoportable”.

Pepe Espaliú

(1955-1993)

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Dice Pepe Espaliú que en su España , la de los años 90, lo que impera es el miedo y vio en el arte una manera de comprometerse socialmente: “Es obvio que el arte no salva vidas, pero puede contribuir a lo que te queda de vida lo vivas mejor. Vale la pena todo lo que sea una concienciación de unos y otros, hacer cosas que ayuden a esa concienciación social con respecto a la vida de los enfermos”.[5] Siguiendo este pensamiento, la obra Carrying está compuesta por diferentes piezas que van desde la escultura hasta el performance; es un trabajo que recurre a la metáfora del palanquín (portador-portado) obviando la idea del contagio. El virus está ahí y no sabemos quién es portador, o quienes somos portadores, y nos encontramos uno a uno, cara a cara, cuerpo a cuerpo todos los días. La idea original del proyecto surge de los verbos to care  y to carry, donde el cargar o transportar  implica una ética del cuidado y solidaridad entre los portados y los portadores.

“La muerte se vive”

Félix González -Torres

1957-1996

Según María Antonia González Valerio, catedrática de la UNAM, la muerte del autor se vive o experimenta. Félix González-Torres renuncia a su calidad de autor para ser un instante y un montaje, mostrando así una fuerte relación entre lo privado y lo público, lo individual y lo colectivo. La obra de González-Torres nos lleva a los límites del espacio intersubjetivo, donde la comunidad no existe y lo que importa es la experiencia humana; es de los pocos artistas a quien no le interesa la militancia homosexual ni mucho menos los valores culturales de ésta; él apuesta por lo universal. Para que esto sea posible, es necesario leer a Félix González-Torres como un artista relacional, donde las fechas, el tiempo y el lugar conceptualizan sus piezas, logrando una gran carga psicológica que genera metáforas desde lo personal. “La evolución metafórica y literal de su trabajo hace que la participación de aquellos que entran en contacto con él dote a la obra de una clase de vida que se renueva constantemente”.[6] Es en la última etapa de su trabajo cuando se involucra en la poética del sida enfocándose a lo social. En la pieza “Untitled” de 1991 vemos unas sábanas y un par de almohadas con la huella del tiempo y del cuerpo, donde la huella del cuerpo funge como fantasma de la presencia humana. Es en este sentido en que Félix González-Torres es un instante y un montaje que muere mientras la obra va avanzando.

“Este podría ser usted”

Rebecca Guberman

1971

Se ha hablado hasta ahora del cuerpo externo, ¿pero qué pasa con lo que está dentro? Es un juego de representaciones entre el yo y lo otro, y dicho juego ha dejado fuera de la representación a las mujeres artistas, como Nan Goldin, Rosalía Banet, María Jesús Fariña Busto.[7] Retomo el trabajo de Rebecca Guberman, pues ella reflexiona en cuerpo propio pero de manera interna; es un proceso de investigación que comenzó cuando tenía 17 años, fecha en la que contrajo VIH; en sus piezas incluye historiales médicos, recetarios y diferentes residuos biosanitarios. Blood work es una muestra de su sangre vista con un microscopio, lo que ha servido para problematizar cuestiones de género dentro de las investigaciones sobre VIH. Rebecca Guberman ha documentado a mujeres que viven con VIH iniciando un diálogo ético y moral entre estas otras mujeres y ella misma dentro de un programa educativo y de prevención de esta enfermedad.

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[1] Ruth Martín Hernández, El cuerpo enfermo: arte y VIH/SIDA en España. Tesis para optar al grado de Doctor. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2010, p. 177

[2] Hal Foster, Efecto real. La vanguardia a finales de siglo XX. Madrid, Akal, 2001, p. 170.

[3] Taller de Documentación Visual, “SIDA. Síndrome de Culpabilidad Adquirida”, en Taller de Documentación Visual. UNAM, México, 2004, p, 230.

[4] Francesco Scasciamacchia, “Espectros de un virus”, en AA.VV, General Idea. Tiempo Partido, Museo Jumex, 2016, p. 45.

[5] Fietta Jarque, “El arte de vivir el sida”. El País. Madrid, 16 de noviembre de 1992.

http://elpais.com/diario/1992/11/16/cultura/721868416_850215.html (Última consulta 29 de noviembre de 2016).

[6] Ruth Martín Hernández, El cuerpo enfermo: arte y VIH/SIDA en España. Tesis para optar al grado de Doctor. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2010, p. 192.

[7] Cfr. Ruth Martín Hernández, “Rompiendo el silencio. Mujeres artistas y VIH/SIDA”, en Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, No. 13. Diciembre 2010. http://www.aacadigital.com/contenido.php?idarticulo=410 (Última consulta 29 de noviembre de 2016)

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Fuentes de consulta

Catálogos

General Idea. Tiempo Partido, Museo Jumex, 2016.

Taller de Documentación Visual, Universidad Nacional autónoma de México, Escuela Nacional de Artes Plásticas, Posgrado en Artes Visuales, México, 2004.

Bibliografía.

CRIMP, Douglas, Posiciones críticas. Ensayos sobre las políticas de arte y la identidad. Madrid, Akal, 2005.

FOSTER, Hal, Efecto real. La vanguardia a finales de siglo XX. Madrid, Akal, 2001

GETSY, David (Edited), QUEER, Whitechapel Gallery, London, 2016.

MÉRIDA Jiménez, Rafael, Manifiestos gays, lesbianos y queer. Testimonios de una licha (1969-1994). Barcelona, Icaria, 2009.

MARTÍN Hernández, Ruth, El cuerpo enfermo: arte y VIH/SIDA en España. Tesis para optar al grado de Doctor. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2010, p. 177

Hemerografía

MARTÍN Hernández, Ruth, “El cuerpo enfermo. Una aproximación al arte sobre VIH/SIDA”, en Thémata. Revista de Filosofía No. 46 (2012 – Segundo semestre), pp. 693-705.

Fuentes digitales

JARQUE, Fietta, “El arte de vivir el sida”. El País. Madrid, 16 de noviembre de 1992.

http://elpais.com/diario/1992/11/16/cultura/721868416_850215.html (Última consulta 29 de noviembre de 2016).

MARTÍN Hernández, Ruth, “Rompiendo el silencio. Mujeres artistas y VIH/SIDA”, en Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, No. 13. Diciembre 2010. http://www.aacadigital.com/contenido.php?idarticulo=410 (Última consulta 29 de noviembre de 2016)

PAINE, Tamara, “Félix González-Torres”, en IDIS, Junio 1996. http://proyectoidis.org/felix-gonzalez-torres/  (Última consulta 29 de junio de 2016)

RAMOS, Ángel, “Arte contemporáneo y VIH/sida”. Cáscara amarga, 4 de diciembre de 2012. http://www.cascaraamarga.es/cultura/50-cultura/3644-arte-contemporaneo-y-vihsida.html (Última consulta 29 de noviembre de 2016)

SEARLE, Adrian, “La pérdida de Pepe Espaliú”. Acción Paralela # 1. http://www.accpar.org/numero1/searle.htm (Última consulta 29 de noviembre de 2016).

Archivos digitales

Archivo sobre arte y vih/sida

http://ciaen.com/archivo-arte-vihsida/

Artistas de estos días y otros ya pasados.

http://artedestosdias.blogspot.mx

Activismo contra el sida y más

https://www.pinterest.com/pin/360076932676693198/

The Women of Visual AIDS. HIV-Postive Women Making Art

http://www.thebody.com/content/art45919.html

Créditos fotográficos

Act Up

  1. http://www.qzap.org/v5/gallery/main.php?g2_itemId=1950
  2. https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/236x/ed/e9/b2/ede9b2c46922bb31862732a08e9191a7.jpg

Taller de Documentación Visual

  1. Todas

Taller de Documentación Visual, Universidad Nacional autónoma de México, Escuela Nacional de Artes Plásticas, Posgrado en Artes Visuales, México, 2004.

Gran Fury

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Gran_Fury
  2. http://artedestosdias.blogspot.mx/2011/12/gran-fury.html
  3. http://www.theatlantic.com/entertainment/archive/2015/10/can-posters-still-change-the-world/409078/
  4. http://cooper.edu/projects/selected-work-marlene-mccarty

General Idea

  1. Pharme©ology, 1994.

https://twitter.com/i/web/status/786227863305334784

  1. AIDS, 1987.

http://www.adamslove.org/en-d.php?id=142

  1. Imagevirus, 1989-1991

http://hero-magazine.com/article/29265/aa-bronson-the-artist-shaman-and-co-founder-of-the-legendary-general-idea-collective-on-generation-art-now/

Pepe Espaliú

  1. http://elpais.com/diario/2003/01/11/babelia/1042243582_850215.html
  2. http://www.abc.es/fotos-cultural/20120503/carrying-pepe-espaliu-vegap-1502747645059.html
  3. http://cultura.cordoba.es/es/equipamientos/centro-de-arte-pepe-espaliu-1
  4. http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/12/andalucia/1292148959.html

Félix González-Torees

  1. Untitled (The End), 1990.

http://pietmondriaan.com/tag/felix-gonzalez-torres/

  1. Untitled, 1991.

http://www.malba.org.ar/evento/felix-gonzalez-torres-somewhere-nowhere/#prettyphoto[group]/6/

Rebecca Guberman

  1. Blod work, 1997.

http://www.123watts.com/1998/skindeep/

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Parto en casa de Isabella

por Natalia Clementina Tangerina

Hacía semanas traía la angustia de dónde y cómo parir.
Primero, había sido elegido el parto en casa, fácil, la partera increíble, la casa puesta, yo animada. Luego todo empezó a moverse, la casa cambió, la partera me pareció que vivía del otro lado del mundo y yo, me asusté.
Decidimos irnos al hospital y la confianza de tener un seguro de gastos médicos que pagara todo nos relajó por un buen rato.
El día que cumplía 38 semanas y, según yo, a punto de parir, llegaron a la ciudad mi mamá y su pareja, Adriana, y de pronto me sentí segura, sentí que mi nido estaba listo para recibir a esta bebé. La fuerza y el orden que trajeron a mi casa (a la cual me acababa de mudar 3 meses atrás), me dieron un sentido de pertenencia; también ayudaron todos los proyectos DIY que trajeron y que en una semana dejaron la casa tan bonita que daba gusto entrar.
Después de muchas idas y venidas, se ajustó todo, estaba de 39 semanas y lista para parir. Asustada por el hospital, decidí que lo que mi corazón realmente quería era parir en casa, así que con su apoyo decidimos que el parto en casa podría ser la mejor opción para mi.
Decidimos no decirle a nadie, no quería comentarios negativos, no quería miedos que no eran míos, las pocas personas que supieron que iba a pasar me llamaron valiente, y yo por dentro me sentía la más cobarde. «Si paro en casa es porque me aterroriza el hospital», pensaba yo. Recordaba mi primer parto, tan intervenido, el comentario del pediatra: «que buen show nos diste» mientras soltaba la carcajada. Eso fui para ellos: un chiste, un show. Con mi segundo embarazo me preparé tanto para un parto en casa que al terminar en una cesárea completamente innecesaria y violenta me sentí rota, destruida y al final, completamente incapaz de parir.
Pensábamosque no tendríamos más hijes, estábamos tan seguros que seríamos solo cuatro, que al enterarnos de la bebé nos quedamos en shock. Pero al mismo tiempo sentí que llegaba el tiempo de reconciliarme conmigo, con mi cuerpo y con la vida/muerte que hacía tan solo un año se había llevado a mi papá.
Tenía mucho miedo del parto, tenía terror de no ser capaz de dilatar, pero sobretodo tenía terror del expulsivo, de pujar, de hacerme responsable, de mi, de mi cuerpo, de el proceso y de mi bebé. Tenía miedo pues sabía que el parto era un proceso inevitable y, como la muerte, iba más allá de mi y de toda conciencia o control. Tenía que dejarme llevar, confiar y pasar a través del miedo.
Cumplí 40 semanas, llegó mi fecha probable de parto y se fue. Pasaron los días y cada hora se hacía más larga, mi cuerpo no parecía mío. Me sentía cansada, emocional y con ganas de estar encerrada en mí 24/7 pero tenía muchas cosas que hacer, así que ni la bebé ni mi cuerpo sentían que estaba lista para parir.
Llegué a la semana 41 y no había un solo signo de parto. Desesperada y cansada de sentirme presionada por el mundo, decidí llevar a cabo todo lo que pensé podía ayudar a la bebé a nacer. Caminé, nadé, comí chocolate 90% cacao, caminé otro poco y nadé mucho más.
Amanecí el domingo 30 de junio sintiendo que algo era diferente, no quería caminar, ni moverme, no quería mas que estar a oscuras, acostada en cama, abrazando a mi ex esposo, me sentía diferente pero no creí que fuera a parir todavía.
Aproximadamente a las 8 de la noche empezaron las primeras contracciones de parto, sentía una presión más fuerte que con las contracciones de Braxton Hicks, y al ir al baño me di cuenta que estaba perdiendo por fin el tapón mucoso. No me quise emocionar porque con mi segunda hija perdí el tapón mucoso y aún así nunca entré en trabajo de parto.
Llamé a mi partera, Sabrina, y le pedí que viniera a mi casa. Con ella viviendo a tantas horas de distancia (casi 4) me preocupaba no llegara y, aunque pensé que podía ser falsa alarma, ella decidió llegar a mi casa y quedarse a dormir por si el parto progresaba.
A las 12:30 de la mañana llegó. Las contracciones se habían espaciado mucho porque estaba estresada de si llegaba o no llegaba, estaba tan nerviosa que logré distanciarlas.
Al llegar le pedí me revisara para saber si era trabajo de parto y si tantas semanas con Braxton Hicks habían servido para algo, pero en realidad tenía miedo de no estar ni borrada, ni dilatada como me había pasado en mi parto anterior, tenía mucho miedo de que mi cuerpo estuviera roto. «Tienes 3 cm y 50% de borramiento» me dijo y me decepcioné, no era nada y no significaba nada, había pedido un tacto a lo menso, me enojé conmigo misma y me prometí en secreto no pedir más tactos durante todo el parto para no decepcionarme o emocionarme de más.
Nos acostamos a dormir para tratar de descansar algo, las contracciones agarraron ritmo de nuevo y mientras dormía, sentía con total claridad cada una de ellas, estaba en un estado de conciencia que nunca había experimentado. Era muy parecido a una meditación profunda, no estaba dormida, pero no estaba despierta, y con cada contracción junto con el dolor llegaban imágenes que me hacían sentir mejor. Los sueños se mezclaban con la realidad, me sentía dentro de una oscuridad aterciopelada que se llenaba de colores con cada contracción. Fueron momentos muy profundos, intensos y aunque quiero recordar las imágenes que llegaban a mí con cada contracción, no he podido lograrlo.
Alrededor de las 4 a.m. el dolor se intensifico tanto que tuve que levantarme de la cama. Me senté en la pelota de partos y Jorge, el papá de mis hijas y quien fuera mi pareja en ese momento, se sentó frente a mi, me tomó la mano y empezó la siguiente fase del parto.
En algún momento entre las contracciones escuché a Sabrina moverse por la casa, me preparó un té, su presencia era tan suave que me sentía protegida pero además jamás sentí que mi espacio hubiera sido invadido, me sentía respetada. Cuando sentí que el dolor era mucho me pusieron el banco de partos en la regadera a sentir como el agua hirviendo aliviaba mi dolor. Lo único malo fue que empecé a sentir que se me subía la presión por el calor así que me tuve que salir.
Al momento de cerrar el agua sentí, supe, que estaba entrando en transición, la parte más dolorosa del parto.
En cuatro patas me acomodé sobre la cama y pude manejar el dolor por un rato, pero a cada momento se hacía más difícil, intentaba respirar según había leído en hypnobirthing, intentaba recordar técnicas de relajación, de meditación, de cualquier cosa que me pudiera ayudar y poco a poco las herramientas con las que contaba dejaban de ser útiles, de funcionar; nada me ayudaba. Recuerdo que en ese momento empecé a rogarle internamente a todos mis familiares que han muerto que regresaran a ayudarme, sobretodo pensaba en mi papá, le rogaba, «papá, ayúdame a tener unos minutos para descansar, no puedo manejar el dolor». Y así sentada en el banco de partos, recargada en Jorge, agarrada de la hamaca, con Sabrina sentada frente a mi fue que pasamos no sé cuanto tiempo los tres durmiendo y descansando un poco. Las contracciones no dolieron tanto, pude relajarme de verdad.
Pero no podía descansar para siempre, las contracciones regresaron a su intensidad y ritmo y pensé, «ahora si, ya no hay vuelta atrás». El tiempo no tenía sentido, con cada contracción se hacía eterno, cada segundo parecía un año, entre contracciones el tiempo se movía tan rápido que no me daba tiempo de respirar. A lo lejos escuchaba cómo la mañana empezaba para mis hijas, mi mamá y Adriana; escuchaba cómo desayunaban, se bañaban, jugaban, reían; oía como en otro mundo, sus vidas eran iguales y a la vez estaban cambiando para siempre.
De repente entraron al cuarto, se acomodaron todas y el mundo parecía que se acomodaba en su lugar. No recuerdo mucho de esa parte, veo los videos y me parece irreal, nada se ve como yo lo veía, para mí los colores eran más brillantes, los segundos más largos, las palabras mas poderosas, pero cuando llegaban las contracciones, no existía nada más que el dolor. En esos momentos sentí que me rendía, gritaba, gemía, me retorcía, quería escapar, estaba desesperada, quería que se acabara ya, sentía que faltaba mucho, no sabía si me había equivocado, ¿y si esta no es la etapa de transición y todavía faltan horas? preguntaba desesperada en cada descanso. No me dejaba revisar la dilatación, tenía terror de que me dijeran que estaba muy lejos, no quería queme desanimaran, Sabrina me contenía, Jorge me sostenía y las abuelas junto con las nietas me protegían. Aquí solo recuerdo dolor, dolor, dolor, gritos, dolor, sentía a mi cuerpo quebrarse y entre contracciones entendía que el dolor era necesario porque necesitaba romperme para vivir.
No se trataba de parir, se trataba de vivir.
Pero durante las contracciones no aguantaba nada, protestaba si me tocaban, parecía que iba a morder. ¡Cállate! … le gritaba al mundo, no soportaba un sonido, no toleraba a nadie.
¡Duele, duele! gritaba con sorpresa en cada contracción, ¡duele más que la anterior! Tomaba las manos de Jorge y me levantaba con cada una, me ponía de puntillas y levantaba la cadera del banco de parto, no sentía la cabeza de Isabella y me preocupaba que siguiera arriba y faltara mucho para que naciera. Fue la parte más difícil y aún ahí temía el momento del expulsivo, pensaba que sería peor. Pero ya no tenía miedo de pujar, sólo quería que todo terminara, no importaba cuánto doliera, ya no podía más. Veía las caras de todas mis mujeres, estaban frente a mi, Sabrina adelante, a su lado mis hijas, luego mi mamá junto a Adriana, por momentos ponían cara de que ya veían algo, tal vez la cabeza, pero por momentos ponían cara de desilusión, veía la preocupación en la cara de mi mamá, y la de curiosidad de mis hijas, me sentía rara, pronto serían sus vidas completamente distintas.
A las 10 a.m. Sabrina me hizo un tacto porque todos morían por saber como íbamos. Me dijo que se sentía todavía arriba y que parecía la detenía el estar todavía en la bolsa de líquido amniótico.
«¿Quieres pujar?» me preguntó Sabrina «No», contesté desilusionada. Sentía que faltaba mucho y con cada contracción me desesperaba más.
Las buelas y las nietas salieron del cuarto silenciosamente y sin que nadie se los pidiera, de pronto ya no las vi.
Me concentré entonces, no sé si hubo un cambio o no, no registré nada, pero de pronto la cabeza de Isabella bajó, sentí ganas de empujar y la fuente se rompió, todo al mismo tiempo.
Las ganas de pujar eran imperantes, mi cuerpo y el de Isabella se empezaron a separar, sentí su cabeza por salir y creí que se resbalaría y caería, salió su cabeza, y con ese mismo pujido salió el resto de su cuerpo. Sentí dolor, sentí que me rompía pero no fue tan difícil, fue increíble, de pronto todo había terminado, lo había logrado, me sentía como una guerrera. Había parido a mi bebé. Mientras salía había gritado para que entraran la demás mujeres de mi vida, entraron corriendo y fue maravilloso ver a las grandes conocer a la pequeña.
Mientras todo sucedía yo seguía sintiendo las contracciones, dolían casi tanto como antes y me sorprendió, en mi primer parto, fue nacer mi hija y acabarse todo el dolor, así que mientras la ponía al pecho empecé a pujar para sacar la placenta. Por fin salió y el dolor cedió. Pedí ayuda para acomodarme, tenía una bebé en el pecho, dos hijas impactadas a lado, dos madres increíbles y una partera mágica. Y yo me sentía como la persona más afortunada del mundo, la más fuerte y la más empoderada.
A las 10:20 a.m. parí una bebé de 4.100 kg, 55 cm; a las 10:27 alumbré una placenta velamentosa y grande.
Sólo me rasgué medio centímetro y no hubo ningún problema; Isabella se pegó al pecho como una campeona, siempre he tenido suerte con mis lactancias, tengo hijas sabias.
Me tomé un licuado de placenta con uvas, sabía como a uvas moradas con mucha sal…no me dio asco, pero tampoco se me antojaba, no tenía hambre ni sed, quería encerrarme de nuevo en mí misma mientras intentaba registrar qué había sucedido.
Fue un parteaguas en mi vida parir en casa, sé que nunca seré la misma. Aprendí muchísimo de mí, me enamoré más de mi familia; mi mamá me hizo sentir querida; Adriana me cuidó como nadie, me hizo sentir segura por completo; mis hijas me hicieron sentir agradecida y Sabrina me contuvo lo suficiente para dejarme actuar.
Hoy sólo me siento afortunada, agradecida y profundamente conmovida. Con el paso del tiempo sé que captaré diferentes cosas, este parto no ha terminado de enseñarme cosas.
Mientras tanto seguiré derritiendo de amor por mis hijas.

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Círculo de Terapias Naturales

Hola compañerxs , queremos platicarles de nuestras actividades en el Círculo de Terapias Naturales en el que llevamos sesionando 4 años .

     Siendo parte del equipo promotor de la Red Tlaloc, José Luis Díaz Núñez y Flor de María Granados Herrera, Cristina Lavalle junto con la doctora Lourdes Munguía, nos vimos en la necesidad de hacer gremios por especialidades, ya que varios compañeros compartíamos modos de vivir y queríamos evitar la competencia, intercambiando nuestros conocimientos para ayudarnos unos a otros. Al mismo tiempo, estábamos Flor y José Luis organizando una Expocooperativa en la Universidad Obrera de México y nos dividimos en sectores para hacer diferentes proyectos. El de salud natural era uno de esos grupos, dirigidos por Armando Dueñas. Empezamos a hacer prácticas de salud para una mejor calidad de vida. Así nació el “Círculo de Terapias Naturales” con reuniones que se llevan a cabo desde entonces, los miércoles a la 16:30 cerca del metro Rosario en el Centro Comunitario “Eterna Juventud” y simultáneamente en la Universidad Obrera de México, coordinado por Demetria Cano. En estos círculos hablamos de temas de interés común,  intercambiamos conocimientos y nos capacitamos sobre la salud natural, salud económica, salud comunitaria y aprendemos que la salud puede venir en un abrazo, en una conversación asertiva o una planta medicinal de la maceta del patio. La salud natural se puede encontrar en casi cualquier forma y lugar.

La salud y la enfermedad como equilibrio y aprendizaje de la vida

¿Qué es la salud? Nos peguntamos a menudo algunos, pero otros ni siquiera lo pensamos hasta que nos sentimos enfermos. La salud es el equilibrio permanente entre lo que necesitamos y lo que no, en sus carencias y excesos. Y la enfermedad, hay quienes  la consideran como algo que no debiera existir, pero es una manera que tenemos de reaccionar a lo que no necesitamos o a lo que nos hace falta, es decir, la reacción salud-enfermedad es un binomio en el que estos 2 aspectos son indispensables para el equilibrio. La enfermedad es también la manera en que aprendemos y evolucionamos, un mecanismo de la naturaleza de hacernos reaccionar, sobre todo cuando hemos hecho caso omiso de llamados previos y suaves. Incluso es capaz de inmovilizarnos para lograr el objetivo de que paremos y volvamos a leer sus mensajes. La enfermedad aparece cuando se necesita una madre y una maestra rigurosa, que puede enseñar de manera suave y amorosa o dura y terminante, igualmente amorosa, pues nos obliga a encontrar nuestro yo, que ante nuestra sordera  requiere a veces medidas extremas.

     La enfermedad es una reacción del organismo que nos molesta y que registramos como dolor y sufrimiento, pero también es una manera de centrarnos en nosotros mismos. El cuerpo siempre nos avisa que hay algo que no debiera estar ahí: estrés, depresión, inseguridad… o algo que falta: nutrientes, descanso, auto observación. Es decir, la enfermedad es parte de la salud o del equilibrio vital.

     Ver a la enfermedad como el enemigo a vencer, nos impide darnos cuenta que es un mecanismo que nos fuerza a ponernos atención y a escuchar al cuerpo que nos diga lo que nos pide.

     Nos hemos acostumbrado a acotar la enfermedad, a aislarla y no permitir manifestarse, obstruyendo el real camino a la salud y el equilibrio. En el Círculo de Terapias Naturales, tratamos de encontrar esos resortes que nos sanan por un mecanismo natural, del cual todos fuimos dotados y que a veces olvidamos; también nos recuerda que la responsabilidad de la salud es propia y no de las instituciones, centro hospitalarios, de los médicos o de las farmacias y laboratorios. El ser humano es un ente integral con cuerpo físico, emocional, espiritual y cósmico que debe ser atendido en todas sus partes y que si descuida en alguna de estas, se enfermará repercutiendo en toda la estructura, iniciando en  el cuerpo físico.

     En el Círculo de Terapias Naturales trabajamos de manera circular, es decir; no hay jerarquías  ni maestros y alumnos, ni médicos y pacientes; todos tenemos saberes y experiencias de vida que compartir, no se requiere un nivel educativo específico y aun cuando no son clases, el aprendizaje de nosotros mismos es profundo. La primera norma que aprendemos es que si queremos ser terapeutas, o luchadores sociales, primero tenemos que empezar por nosotros mismos y por nuestro entorno cercano, pues es más fácil ver que los “ demás están mal” y que hay que “ayudarlos”, evadiendo lo propio.

     Los sentimientos no procesados, las emociones reprimidas, los pensamientos obsesivos, la falta de valores y de auto reconocimiento nos enferma. Pero a la enfermedad la debemos ver como a una guía que nos está señalando el camino, mirar hacia nosotros mismos. Si cada uno de nosotros leyéramos lo que nuestro cuerpo maltrecho nos quiere decir y atendiéramos a esa voz, seríamos más felices y saludables. Si entendiéramos que el proceso de sanación de nuestros padecimientos viene de  nuestro interior y que haciendo cambios substanciales en nuestra  forma de vida, aceleraríamos y haríamos más fácil este proceso. Si nos percatáramos que la vida comunitaria de calidad es tan importante como el ejercicio y una buena alimentación,  estarían desiertos las clínicas y hospitales.  Un entorno más sano es nuestra responsabilidad, el movimiento, la expansión, entender los ciclos vitales, el amor, el hacer lo que nos gusta, el responsabilizarnos de nuestro actos u omisiones, ser creativos, encontrar nuestra sabiduría interna, proveernos de la energía necesaria para realizar nuestros proyectos, con prácticas de vida más naturales, son acciones que podemos realizar para mejorar nuestra salud y por ende ser mejores seres humanos.

     En el Círculo también propiciamos Clases y Talleres de Naturismo en diversos lugares como la Clínica del Dr. Joel Moreno Castro, así como la producción de remedios naturales y prácticas de Economía Solidaria, como Multitrueke Mixiuhca y Multitrueke Casa de las Sábilas. Damos consultas de terapias naturales como acupuntura, masaje, auriculoterapia, homeopatía, entre otras.

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Nuestros datos de contacto son: Cultura Norte s/n colonia Rosario CTM delegación Azcapotzalco, frente al metro Rosario (CETRAM), Centro comunitario «Eterna Juventud»

Flor de María Granados Herrera,  Facebook: Flor Granados Herrera, teléfono, 5520371042 y 36188624, José Luis Díaz Núñez,  Facebook: ídem, teléfono 5527066967 y 36188624.

Facebook: «Círculo de Terapias Naturales»

Universidad Obrera de México, San Ildefonso 72 colonia Centro Histórico,  Demetria Cano, teléfono, 5539512800

Sesiones  del Círculo de Terapias Naturales son los miércoles de 16:30  a 19:30 horas

Cooperación voluntaria

Clínica del Dr. Joel Moreno Castro, Norte 166 # 517 colonia Pensador Mexicano, Delegación  Venustiano Carranza, teléfono 57604620

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Fez y especismo

Por Diana Carabali *

Desde hace meses he venido interesándome por las teorías feministas y antiespecistas por una razón muy concreta. En sus análisis, he logrado descifrar y traducir en palabras un malestar que siempre he llevado dentro de mi desde pequeña y que se manifiesta cada que veo a un ser sufrir, en especial a un animal. Mi interés más visceral, no nace sólo por el sufrimiento de la especie humana o por el de la mujer en concreto; sino, por el sufrimiento de seres de otras especies que considero más vulnerables por, supuestamente, carecer de capacidad de habla y agencia para defender sus intereses ante la imposición del humano, razón por la que siguen siendo, hoy por hoy, lxs más esclavizados, objetivados y ninguneados en nuestra sociedad.

Empecé a entender de feminismo desde dos perspectivas: Como colombiana, desde los movimientos feministas latinoamericanos, y como migrante en Europa, desde las perspectivas feministas europeas. Mediante esta dialéctica entrelacé problemáticas que a un principio parecen dislocadas por pertenecer a contextos muy distintos, pero que al estudiarlas detenidamente, comprendí que estaban estrechamente vinculadas, dado que problemas como el extractivismo, la neo-colonización, la explotación laboral y las luchas animalistas se encuentran enmarcadas dentro de un capitalismo salvaje neoliberal, y este funge como germen y motor de todas estas tropelías que afectan a la vida y al buen vivir. Es por ello, y ya no solamente por una cuestión ética, que entendí que los planteamientos feministas debían cruzarse necesariamente con el antiespecismo y que ese entendimiento es fundamental para deconstruir esta era capitalista que ha sido decidida, orquestada y dominada por varones que han tenido la osadía de dividir a las sociedades en categorías de clases, sexos, razas (aún en pleno siglo XXI), religiones, etc. Siempre tomando como elemento central la desigualdad, que en términos prácticos se traduce en el sufrimiento y la opresión de lxs más vulnerables.

     En este proceso de acercamiento a las teorías feministas y antiespecistas que me invitaban a constantes reflexiones, realicé un viaje a la Medina de Fez en Marruecos donde las experiencias que viví me llevaron a profundizar más en dichas teorías y a encontrarme con un antes y un después de lo que representaba para mi el significado de ser feminista y antiespecista. Cuando decidí viajar a Marruecos, sabía que allí me iba a enfrentar a otro mundo, no sólo por ser la primera vez que viajaba al continente africano, sino por que vería desde una sensación de extrañamiento al especismo y al patriarcado. En esta cultura sedimentada por la objetivación de los cuerpos de otras especies y el dominio sobre la capacidad de acción de la mujer, fue inevitable darme cuenta como en el mundo occidental el patriarcado y el especismo se guardan bajo el disfraz de las sociedades estéticamente libres, igualitarias y democráticas, y sin embargo, aquí en esta ciudad amurallada en medio del desierto, se viven a pie de calle y se respiran a flor de piel.

    Otro factor que me llamó la atención en la Medina de Fez, es su modelo productivo, en el cual, el comercio entre los locales y los turistas es el motor principal de su economía. Dentro de este esquema de transacciones los bienes de uso están constituidos principalmente por los cuerpos de seres sintientes que han sido arrebatados de su capacidad de vivir. Dichos “bienes” se transportan en las espaldas de otros cuerpos sintientes sometidos y explotados por hombres, que por su misma situación de precariedad están sumergidos en su pobreza y su miseria infértil de creatividad alguna para imaginar un mundo que evite tanto dolor a los animales. No obstante, mi visión antiespecista no evita que entienda que en este sistema global donde estamos vertidos, las sociedades más pobres son víctimas de políticas que favorecen a una minoría elitista y que el peso cultural que enmarcan sus acciones, sostienen sus identidades y tradiciones; sin embargo,  en este relato como lo dije anteriormente, parto desde el sufrimiento y ello me obliga también hacer una critica a los desposeídos.Un burro llorando sin parar a causa del dolor de su agotamiento físico. La mirada insensible de los hombres, las lágrimas y el agotamiento de los burros, me obligaron a llamarle la atención a la normalidad de esta especie de prisión, donde, si bien, yo podía salir por voluntad propia, los animales tenían el único augurio de padecerla hasta fallecer.

     En mi breve estancia, realicé una intervención que consistió en regalarles a las personas una tarjeta que explicaba la definición de el concepto Especismo y una vez que leían el concepto, les pedía ser fotografiados con la tarjeta y con los animales explotados. En este recorrido me dirigí concretamente a los hombres que obtenían un beneficio económico abusando de los animales; algunos de ellos no entendían qué les estaba tratando de decir, otros directamente se ofendían y no faltaba aquel que quería dinero por fotografiarle, pero en general, todos accedieron a ser retratados con una tarjeta que les etiquetaba de especistas. Con ello lo que intentaba era incidir en su normalidad y robar por unos momentos su atención para mostrarles que aquello que ellos hacen en su vida cotidiana para obtener su sustento económico, esta generando sufrimiento a otros seres sintientes. Si bien cada cultura tiene su propia individualidad y modo especifico de relación que liga sus partes entre sí, como visitante y mujer me sentí con la necesidad de atreverme a criticarles y cuestionarles dado que es un problema global y que tanto en occidente como en el mundo árabe, las distintas sociedades no son capaces de diferenciar a un objeto de un animal.

En síntesis, con esta serie de fotografías documentales, buscaba retratar la reacción de la gente al enfrentarlas con el concepto de Especismo y su perplejidad ante que una extranjera llegue y cuestione lo que ellos consideran la experiencia real de su vida común. Buscaba hacerles ver que  lo que consideran comercio en realidad es una masacre y que en este sistema de esclavitud estamos involucrados todo el mundo.

La visita a Fez, me arrojó a la urgencia de participar de una manera activa en la construcción de mecanismos que subviertan la desigualdad establecida por el hombre sobre las demás especies y a la necesidad de hacer activismo con las herramientas y limitantes que tengamos, sin dudar en irrumpir en los espacios donde se viole y prive la libertad de vivir de otro ser, partiendo siempre desde la empatía al eterno sufrimiento y la infinita tristeza que viven día a día millones de animales en el mundo.

Con todo ello, no puedo pasar por alto, a pesar de los momentos incomodos y otros tantos tristes, los aprendizajes que me dejó la historia de estas tierras, la belleza de su riqueza cultural, sus paisajes y sobre todo su gastronomía vegana. La amabilidad de la gente imperó en mi visita a Fez desde que pisé su suelo hasta que partí. Además, fue muy impactante ver cómo la gente, aún con escaso poder adquisitivo, ayudaban con dinero a las migrantes sirias que habían llegado hasta la ciudad huyendo de la guerra. Todo ello me hace reflexionar que es posible confiar que en algún momento los seres humanos lograremos abrazar a las otras especies como nuestras semejantes y entenderemos como objetivo esencial de nuestra existencia el cuidar y proteger la vida de todos los demás seres sintientes.

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dianaDiana Carabali. Comunicadora social y estudiante de antropología involucrada en las luchas antiespecistas y feministas. Creadora de El Gorila Rojo, espacio de difusión antiespecista, feminista y decolonial.

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*Artículo publicado originalmente en http://elgorilarojo.org/

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“Feministlán» no existe

fotografía por Vanessa DeVilbiss
fotografía por Vanessa DeVilbiss

por Nat Saxosa (Feminista Incómoda)

Sé que esto decepcionará a más de una, Feministlán no existe.

No hay y nunca ha habido una isla tipo amazonas en donde se viva en el feminismo.

Se puede, como hemos visto, «Vivir del feminismo», aunque no sé que tan ético ó congruente sea eso, tampoco voy a meterme a ese análisis. Si hay quienes venden y compran feminismo, siguiendo una lógica de consumo neoliberal … seguramente les funciona.

¿Pero ”Vivir en el feminismo? ¿Es esto realmente posible?

     Para comenzar habría que revisar a profundidad la historia de los feminismos, para saber si en algún momento existió algo como eso. No, jamás. Y lo más revelador y al parecer a ratos se nos olvida es: Nunca se ha podido centralizar al feminismo.

     Claro que se ha intentado homologar al feminismo y sus luchas, primordialmente por grupos y discursos adaptables, que sirven a algún sistema de opresión o provienen de los grupos dominantes de la sociedad.

El feminismo más que un árbol parece un jardín, o mejor dicho … una selva.

     Una selva en la que hay pequeños grupos de entidades vivas, organizadas, maleza, depredadores y un sinfín de variedades de flora y fauna; una selva en la que algunas de estas entidades han encontrado el modo de permanecer, de coexistir, algunas incluso han hecho alianza para subsistir. Una donde se comparte un piso fértil del que han germinado muchas luchas, muchas ideas y discursos, muchos movimientos.

     “Feministlán« no existe ni podría existir.

     El más importante de los inconvenientes seria el hecho de que existen/existimos muchxs feministas que no están interesadxs en unirse».

     Uno de los mensajes «subliminales» que manda esta nueva oleada de discursos feministas es: «unirnos por bien del feminismo», algo así como un meta-feminismo buscando un solo objetivo … (inserte aquí signos de interrogación)

     ¿Cuando hemos buscado en los feminismos una sola cosa?

     No, no es lo mismo querer igualdad entre hombres y mujeres, primordialmente en un sistema jurídico, que dinamitar el género, ó derrocar al hetero-patriarcado capitalista y es evidente que entre todas esas búsquedas la radicalidad juega un papel primordial. Y yo iba a ser #FeministaRadical pero … (inserte aquí más signos de interrogación)

     Esta trivialización de lo radical no es casual. La radicalidad no está en las prácticas que se lleven a cabo; eso sería congruencia con un pensamiento radical (esa misma congruencia que a todas nos falta, unas más, otras menos, pero de donde siempre flaqueamos), la radicalidad está en la capacidad de hurgar en las entrañas del monstruo, de seguir/se cuestionando/se, odiar las simplezas de las dicotomías y rehusarse a los determinismos.

     Así que pensar que ser radical significa llegar a odiar a los hombres es a todas luces una idea sacada de un constructo patriarcal sobre las feministas y la radicalidad.

     Como si para odiar hombres fuera necesario ser radical, como si con ser culeros no se ganaran a pulso el odio que se les profesa. Quizás no todos sean así, quizás todxs seamos así, quizás… sea mejor dejar esa pregunta para después.

     Y entonces si #NoTodasOdiamosHombres, #NoTodasQueremosPerrear,  #NoTodasSomosLesbianas … entonces, esta no es nuestra revolución.

     Mejor dicho nunca: ESTA NO ES NUESTRA REVOLUCIÓN y el mundo no se acaba por ello. Porque las luchas, movimientos, colectividades y discursos de las feministas no tienen porque quedarnos a la medida; en todo caso, si no nos gustan, hagamos unos que si nos acomoden. Pero esa amenaza de, si tal o cual característica no me acomoda me voy, nos hace presuponer peligrosamente que somos necesarias.

     Así como hay quienes creen que los hombres son necesarios para los movimientos feministas y crean campañas como #HeForShe.

     No, no son necesarios; ni ellos, ni nosotras. Porque esas luchas y movimientos se mantienen de otras más, otras que NECESITAN DE ESOS MOVIMIENTOS, que necesitan como nombrar al mundo, como recuperar la fe en otros mundos posibles; otras que necesitan de esas luchas para sobrevivir. A esas no les importa si nos vamos o no; ya han caminado bastante sin nosotrxs, y sin nosotrxs lo seguirán haciendo.

     Esas (que también somos nosotras) son otras. Y si bien podemos ser sororas (esa tan mentada sororidad) es siempre una opción, que además no implica un vínculo, un acuerdo o una emoción… solo es una estrategia, una táctica para sobrevivir.

     Las otras y nosotras, esa delgada e indispensable línea que nos sirve de recordatorio constante de que no somos iguales, … pensaría incluso que no debemos ser iguales.

     ¿Quién nos retaría entonces a pensar en otras posturas?, ¿Quién nos confrontaría con nuestros propios discursos, ideas, acciones, posturas y creencias?, ¿Cómo colectivizar un movimiento, una lucha, si somos homólogas?.

     “Feministlán no es nada más y nada menos que una justificación que buscamos para que en pos de «ser parte» nos sea conferida una autoridad moral/ética para expresar nuestro sentir/pensar.

     Así, enunciado a “Feministlán podemos hablar de aquellas, esas que NO nos han pedido nuestras opiniones, las que no han querido hacer manada con nosotras, esas que se encuentran en el otro lado de nuestros códigos éticos. Nos permite hablarles a ellas para señalarles aquello que están haciendo mal y que evidentemente nosotras hacemos bien.

¿A qué se reduce eso? A un espacio imaginario.

     Si, imaginario, en el que existe algo como un carné feminista (que te acredita como feminista), vigilado por un “feministometro« (que nos indica que tan feministas somos y en que «nivel» estamos) y que cuenta con su micro-farándula de las mejores feministas … estupideces en todo sentido.

     Porque en los espacios cotidianos, no importa que tantos libros de feminismo tengas o no en la biblioteca, cualquier día te arrinconan entre 3 para violarte. Estupideces, porque con todo el vello púbico que tenga ó no, en este mundo sigo siendo menos que cualquiera que nazca con un pene. No van a importar mis 200 pts. en el “feministometro” a quien quiera joderme fuera de ese imaginario de feministlán”, de todos modos sigo sin importar en este mundo y nos siguen matando todos los días.

     Quizás, ésta sea la trampa de feministlán. Hacernos creer que hemos llegado al punto en el que no tenemos suficientes problemas con vivir en un sistema patriarcal, hetero-normativo, capitalista, racista, gordofobico, etc., y que tan hemos superado esas opresiones que es hora de empezar a disputarnos el poder, un poder también imaginario.

     Y no, el llamado no es a que nos unamos por el «bien» del feminismo, quizás lo que este texto intenta es reiterar que a pesar de que se pueda disentir de las posturas y apuestas de otras, que desde nuestros marcos teóricos o experiencias de vida hay cosas que no se deben hacer y otras que si, que a pesar de incluso encontrarnos tajantemente desvinculadas de las apuestas de las demás, ellas no necesitan de nuestra aprobación. Que cada quien anda por los caminos que quiere, en los procesos que puede y las consecuencias de ello son enteramente responsabilidad de ellas.

     Llamémonos pues: violentas, incongruentes, problemáticas, jerárquicas, etc. y asumamos lo que tengamos/queramos asumir y trabajar. Y superemos de una vez por todas esa falacia «ad hominem» de demeritar lo que se dice solo por quien lo dice. O que a la inversa, le demos más peso a la «personalidad» o los «modos» que a las ideas.

El feminismo yo lo conocí como una teoría emancipadora, emancipémonos entonces.

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Puedes conocer más de Nat Saxosa en su página de facebook 

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Ceremonias para la recuperación de una playa por La Bala Rodríguez

«Ceremonias para la recuperación de una playa» es el registro fotográfico de un conjuro de amor para la playa Balandra, en Baja California Sur, ejecutado en 2012 por la performancera mexicana La Bala Rodríguez en protesta por la iniciativa de privatización de esta hermosa playa pública para construir un centro turístico.

Queremos imaginar que el ritual funcionó, además de muchas otras iniciativas de la población organizada, pues el proyecto ecocida se detuvo, manteniendo a Balandra con su milenaria e imponente hermosura.

Fotoperformance
Ceremonias para la recuperación de una playa
Baja California Sur 2012

Para conocer más sobre el caso https://peninsulanaturaleza.wordpress.com/bajacalifornianos-en-contra-de-privatizacion-de-playas/

 

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Desbordes de vida y color de Oscar Jauregui

Un trazo sencillo pero bien definido reparte los espacios de color con los que Oscar Jauregui nos anima a ver esas corporalidades «otras» de forma placentera: las viejas, las gordas, las que están llenas de estrías, las que no tienen porqué -ni quieren- definirse sexualmente.

Explorando las curvaturas o las flacideces, nos entrega ilustraciones llenas de amor, de relajación y gozo. Incluso cuando los personajes se presentan serios o llorando, la naturaleza y todo su colorido estalla en el pubis o sale de los pezones,  contagia todo el lienzo para implicarnos en un mundo en donde la belleza se pone de manifiesto y salta por medio de los tonos intensos. Todo está lleno de vida.

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Oscar Jauregui. (Ciudad de México, 1993). De formación historiadorx por la 12115504_1043517775679684_5804940353451092731_n-1Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de corazón estuche de monerías. Estoy interesadx en investigar, en la práctica y la teoría, las corporalidades disidentes y las posibilidades de las relaciones afectivas. Ilustradxr de sueños y música tropical. Criatura marina de tiempo completo.

https://www.facebook.com/wheniruninthedark

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Trabajo Sexual en Primera Persona

Por Leonor Silvestri
 

Trabajo Sexual en Primera Persona es un proyecto autogestivo feminista sin fines de lucro a favor de la visibilización de las prácticas del trabajo sexual lato sensu, es decir, todo tipo de trabajo sexual autónomo, libre, escogido para derribar el estigma y dar voz a aquellas corporalidades que quieren diferenciar el Trabajo Sexual de la Trata. Somos un grupo ad hoc conformado por Mai Staunsager, Diego Tamayo Tamayo y Leonor Silvestri, que realizamos los videos, con el apoyo y el beneplácito de Ammar, sindicato de trabajadoras sexuales, que funciona en CTA, Central de Trabajadxs de Argentina, cuya secretaría general es Georgina Orellano, pero trabajando de manera independiente. Nuestra intención es realizar entrevistas a cualquier trabajador o trabajadora sexual, desde asistentes sexuales, escorts, gente que trabaja en privados, personas que trabajan en el porno, o camgirls, hasta Trabajadoras VIP, bailarinas etc. Vamos haciendo de acuerdo a quienes desean testimoniar de manera alegre acerca de las ventajas y lo bueno que tiene la profesión que eligieron con el mayor de los respetos, y desde un punto de vista descriminalizador, no punitivsta, no victimista y no patologizador contra la moral hegemónica que confunde el trabajo sexual y la trata de personas con fines de explotación sexual. Sentimos que era necesario hablar en lenguaje visual porque muchas personas escogen el trabajo sexual como salida laboral no debido a traumas, falta de opciones o de manera impuesta; sino porque lo desean, lo quieren realizar, o les da grandes beneficios. Desde ese lugar, teníamos ganas de hablar.

      Asimismo, yo, como discapacitada legal, trabajé con Mai en mi documental Games of Crohn, homónimo con mi libro recientemente. Con mi diagnóstico comencé a entender otras aristas del trabajo sexual, ya no como Dominantrix (trabajadora sexual BDSM), sino como discapacitada que requiere asistencia, que en algún momento puede llegar, por qué no, a requerir una asistencia sexual. Más que un por qué, el proyecto es un cómo, un cómo encontrarnos, cómo organizarnos, cómo hermanarnos, cómo tener espacios de contención ante tanta discriminación, estigmatización, marginalización, hostigamiento y represión que vivimos tanto las trabajadoras sexuales como quienes nos solidarizamos y trabajamos junto a ellas (investigadorxs, abogadxs, personas que respaldan su trabajo, y demás individuas que depende del trabajo sexual para tener un derecho inalienable como es el ejercicio de la sexualidad segura y placentera).

      Producto del hostigamiento, la indiferencia, la hegemonía del discurso abolicionista, muchas personas que eligen esta profesión deciden no exponerse. Esperamos poder dar la discusión con esta experiencia autogestiva de visibilización desde un lugar no idealizado sino mostrando los paralelismos con otros trabajos (y su explotación intrínseca y propia al trabajo y especialmente al capitalismo, y no a lo sexual) para que otras se atrevan a manifestarse. Lo cierto es que el abolicionismo quiere aterrorizarnos, con prácticas a veces que lindan con lo mafioso, como escraches, enunciados sacados de contexto, montajes, amenazas de muerte, linchamiento y encarcelamiento con el beneplácito de las personas que callan o no les paran el carro; pero sabemos que se trata de “decorado y cartoneo de protagonismo” al decir de la number one, Moria Casán y su humor que tanto bien nos hace a las putas y pro-putas, que no es lo mismo que putas pro, hay que aclararlo. El campo cultural está en las calles de los barrios marginalizados y menos pudientes, por donde recorren los tacos de Ammar y demás activistas feministas pro sexo, independientes y orgánicas. Oponerse al trabajo sexual es también perder la perspectiva no solo de género sino también de clase y migración dado que muchas trabajadoras sexuales llegan hasta nuestra región o no pertenecen a las clases sociales que gestan discursos abolicionistas que solo benefician la clandestinidad, la deportación, el cierre de fronteras, etc.

 

 A través de este proyecto  se busca dar voz a ese sector invisibilizado de las personas que eligen el trabajo sexual por plena elección.

 

Trabajo Sexual en Primera Persona, cuenta por el momento con varios videos liberados en youtube para uso exclusivo SIN FINES DE LUCRO, donde entrevistan a personas que deciden ejercer esta labor por elección propia y haciendo hincapié en la libertad con la que se manejan para ejercerlo.
   Si bien todas tenemos nuestras ideas, opiniones y prácticas pero no conozco ningún otro caso donde todo una facción se una para remover de las calles y abolir algo que un colectivo entero pide. ¿Acaso se armó un frente para evitar la ley de identidad de género, so pretexto de que podría derivar una reterritorialización del binomio heteronormativo o por las dudas, para evitar que algún día tengamos policía trans? ¿Acaso alguien se organizó, excepto la extrema derecha, contra el matrimonio igualitario o la unión civil, puesto que ambas podrían ser consideradas re-afirmaciones de el “legitimo organizador de la sexualidad”, al decir de Foucault, o una promoción de derechos pequeño-burgueses que solo aplican a personas con trabajos en relación de dependencia y propiedades? ¿Si se considera que el trabajo doméstico es una aberración que no debería existir, acaso alguien se le ocurrió militar para que dichas trabajadoras, usualmente todas mujeres, como se dice, erróneamente, del trabajo sexual, por ejemplo, no alcanzaran ni obtuvieran sus derechos ni tuvieran reconocimiento por parte del Estado? ¿O mejor aún, alguien, alguna vez, realizó una coalición para que las amas de casas no perciban remuneraciones ni jubilación ni aportes por su labor porque mejor les convendría obtener un trabajo fuera del hogar, como estímulo y promoción emancipatorio del ámbito privado? ¿Alguien realmente piensa que para luchar contra el narcotráfico, tomemos por caso, lo mejor es no solo prohibir, como hasta ahora, el cultivo para fines personales y/o terapéuticos, sino también la tenencia y el consumo para uso personal de cualquier psicoactivo? ¿Quién, en su sano juicio, hoy sostendría que alguien que trabaja en reducción de daños en realidad le está enseñando a drogarse a personas con consumo problemático? ¿Quién fomentó que no se impulsara una ley de reproducción asistida porque muchas de nosotras creemos, como dice Simone de Beauvoir, que la libertad empieza por el vientre, e hicimos lobby y campaña contra aquellxs que así formaron sus familias, solo porque algunas de nosotras sostenemos que la familia nuclear es opresiva? ¿Cuál de todas las socorristas de este mundo, trabaja contra la ley de aborto legal y gratuito, solo porque creemos y afirmamos que las causales para el aborto son un error y porque el socorrismo ya ha logrado que el aborto sea legal como hecho? En mi ya no tan corta vida de ideas radicalizadas no recuerdo que nadie haya esgrimido críticas, objeciones, observaciones, diferencias a lo antes mencionado que llegarán al punto tal donde está el abolicionismo hoy: obturando, eliminando, y acallando a todas aquellas que no piensan igual. Cuéntenla como quieran, ese totalitarismo es fascista.
     En fin, el feminismo en todo el mundo tiene una extensa tradición de no solo excluir sus voces más radicalizadas sino también llevarlas a la muerte en la miseria y el abandono, y de eso nos tenemos que hacer cargo si queremos seguir siendo feministas (solo por mencionar algunos casos podemos hablar de Monique Wittig, María Elena Oddone, Kate Millet o Shulamith Firestone). Muchas de nuestras divinidades feministas actuales han tenido vidas miserables ya no debido a “varones malos” sino debido a la injerencia de sus discursos en un movimiento con el cual hay que estar luchando todo el tiempo para que no reterritorialice lo más absurdo del conservadurismo: desde el insulto de “amenaza violeta” por parte de Betty Friedan, pasando por los 80 en la Argentina donde ninguna feminista hablaba ni de lesbianismo ni de aborto para que no sea “mal recibido” por la audiencia, como muchísimos libros lo constatan, hasta grandes personalidades que hoy leemos que fueron exiliadas y/o olvidadas. De seguir así por este carril punitivista, antagonizando con las sujetas involucradas en el trabajo sexual, dándole aún mas poder a los aparatos represivos, so pretexto, insisto, de ayudar, hacer el bien, echar luz sobre las que supuestamente no consiguen ver que están oprimidas, negándoles su derecho a ser y hacer lo que deseen con sus cuerpos, negando su existencia como sujetas políticas, se está suicidando. Este feminismo que se yuxtapone al abolicionismo/prohibicionismo lo único que aporta es destruir algunos de los axiomas más importantes que históricamente, como movimiento hemos producido : “lo personal es político” y “mi cuerpo es mío”. Desgraciadamente, una palabra tan cargada de contenido histórico como “abolir”, que históricamente remitía a luchas contra la esclavitud, se ha convertido en el lexema que intenta -y muchas veces lo logra- esclavizar todavía más a mujeres. Por eso, el feminismo putón, el de las putas, el nuestro, disputa la correlación de fuerzas con trabajo territorial para que un día decirse “abolicionista” sea tan absurdo como decirse racista. Hasta donde yo tengo uso de memoria, no importa qué debates y contrapesos o diferencias se hayan enarbolado en los temas anteriormente dichos es el ejercicio de la sexualidad segura y placentera).
     Entre todas las putas vamos haciéndonos un nuestro mundo feminista putón sin vergüenza que no intenta caerle bien a las carcamanas que hegemonizan la discusión y que son quienes realmente se benefician monetariamente de esta estigmatización dado que trabajan en la industria del rescate por ejemplo dictando cursos de formación para rescatistas y aparato represivo en el ministerio de justicia, entre otros trabajos que ha generado privar de trabajo a las trabajadoras sexuales. Nuestra prioridad y la de Ammar tiene que ver con la visibilización de la violencia institucional montada por la industria del rescate, que se ejerce contra el colectivo de Trabajadorxs Sexuales y quienes se acercan y empatizan con dicho empoderamiento, con el beneplácito de la buena conciencia y su reterritorialización microfascista moralista y su idea de “hacer el bien” que cree en lugares prístinos e inmaculados en el medio de esta guerra porque hay algo del orden del colonialismo imperial en negarles su lugar de enunciación o no incorporarlas al debate, no invitarlas a la toma de decisiones en proyectos de ley que las afectan de manera directa. El feminismo al cual yo adscribo desde que entendí su relevancia, cree en hacer las vidas más vivibles para aquellas que solo reciben de las privilegiadas las migajas de la condescendencia, la lástima o la piedad. Caso contrario, estamos utilizando el feminismo como un dispositivo potente para reterritorializar toda nuestra misogonia internalizada dentro de la heterosexualidad como régimen político que no puede afectarse e incrementar la propia potencia con la libertad de las demás. Si se trabaja contra las mujeres, no solo no es revolucionario, tampoco es feminista, especialmente.
     Entre todas las putas vamos haciéndonos un nuestro mundo feminista putón sin vergüenza que no intenta caerle bien a las carcamanas que hegemonizan la discusión y que son quienes realmente se benefician monetariamente de esta estigmatización dado que trabajan en la industria del rescate por ejemplo dictando cursos de formación para rescatistas y aparato represivo en el ministerio de justicia, entre otros trabajos que ha generado privar de trabajo a las trabajadoras sexuales. Nuestra prioridad tiene que ver con la visibilización de la violencia institucional montada por la industria del rescate, que se ejerce contra el colectivo de Trabajadorxs Sexuales y quienes se acercan y empatizan con dicho empoderamiento, con la complicidad de la buena conciencia y su reterritorialización microfascista moralista y su idea de “hacer el bien” que cree en lugares prístinos e inmaculados en el medio de esta guerra porque hay algo del orden del colonialismo imperial en negarles su lugar de enunciación o no incorporarlas al debate, no invitarlas a la toma de decisiones en proyectos de ley que las afectan de manera directa. El feminismo al cual yo adscribo desde que entendí su relevancia, cree en hacer las vidas más vivibles para aquellas que solo reciben de las privilegiadas las migajas de la condescendencia, la lástima o la piedad. Caso contrario, estamos utilizando el feminismo como un dispositivo potente para reterritorializar toda nuestra misogonia internalizada dentro de la heterosexualidad como régimen político que no puede afectarse e incrementar la propia potencia con la libertad de las demás. Si se trabaja contra las mujeres no solo no es revolucionario tampoco es feminista, especialmente.
** Para ver los videos:
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leoLeonor Silvestri. Poeta y traductora especializada en poesía clásica, profesora de filosofía, deportista de combate y discapacitada legal, su recorrido vital y político puede leerse como una búsqueda de la consistencia consigo misma. En este trayecto ha construido una obra que incluye performances, manifiestos, fanzines, ensayos filosóficos, activismo, hondos desencuentros, programas de radio y videos, bandas de rock, exhibicionismo y rumores: una obra en la que ella misma, como cuerpo, es la materia prima y el producto siempre in progress. Algunos de sus libros son la tetratología La guerra en curso (Nos es nada, Paris, 2016), Guerra Fría (Germinal Costa Rica 2014), El Don de Creer (Curcuma. 2010; Germinal, Costa Rica; Santa Muerte Cartonera México, 2009); el curso mitología grecolatina (libro-objeto CD-rom. Voy a salir y si me hiere un rayo. 2006); y Nugae, Teoría de la traducción 2003); Irlandesas, 14 poetas contemporáneas (de Bajo la Luna 2011); y del ensayo Catulo, Poemas. Una introducción crítica (Santiago Arcos. 2005). Con Ludditas Sexxxuales publicaron en esta editorial Ética Amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres (2012) y con Manada de Lobxs, Foucault para encapuchadas (2014). Junto Mai Staunsager, filmó el documental homónimo, Games of Crohn y Trabajo Sexual en Primera persona, entre otras piezas audivisuales.

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