Con esta gota
de semen
cayendo
sobre mi lengua
te pensé
y floreció en mi boca
extrañarte
me has amamantado
putito lindo
has sido mi desmadre
poeta bendito
mordida y sangrecita
para dar carmín a los labios
contradicción y acción
sobre taquito doblado
culito roto
lavando vereda
trancurrir
como trascurren
las libélulas
cantar bajo la lluvia dorada
sirena frente al mar
pensando en volver
a casa
destilado fino
de leche amarga
crocante mentón
culeada aparición
en mantos pulguientos
pañoleta de turbante
marinera de todas las guerras
guarra bella
y torerito
teterona
y vieja bruja
señorita
grito pardo
a la cordillera
puño rojo
manifiesta
y desdentada
alas rotas
bien cortadas
a cuchillo
raspón suave
liberando gruñidos
petiso pijudo
culón
y algo bestia
me has amamantado
y has sido mi desmadre
en cada acabada
a puño limpio
cada pantalón
ajustado
por atrás
por adelante
por todos
los costados
en los besos al aire
tetas al viento
conchas peludas
pluma que se cae
y vuela
desde tus alas
a mi pecho
que relleno
con tu perdida
en mis chiqueros
en mis agujeros
los de las muelas
los de todo el cuerpo
en cada pelo
en cada basurita
en limpiarse la acabada
con la remera
en ponerse una pollera
en tragar
como tragan las perras
en esta gota
donde brota
la extrañeza
de extrañarte
como se extraña
cuando se piensa
que se está
lejos
en cada una
de estas letras
salud.
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Patricio Ruiz. Director, dramaturgo, actor y poeta argentino. Ha dirigido en Uruguay, Argentina y México, siendo Potencialmente Haydée y Ceremonia sin flores, sus dramaturgias y direcciones más significativas. Entre sus libros de poesía y cuentos están Tyndall de relatos breves y el poemario Algo que crece.
Hincada en el vórtice
de tus sombras,
me declaro adicta
a tus sudores.
Origen del desengaño,
principio de las contracciones.
Amplitud de mis primeras dudas
y final de mis más sinceras culpas.
¡Me declaro culpable!
Que me condenen a morir
arrodillada frente a éstas,
tus bondades.
Y me confieso:
Racista no soy,
mucho menos existencialista.
Pero contigo lo negro,
me sabe todo distinto.
Respiro, me sumerjo
y te acaricio.
Soy diestra, voraz,
no me detengo, me ahogo y digo – ¡Quiero más!
Que rico lamerte
en lo oscurito,
sin cuestionarme ya
ni un poquito.
¡Sabroso tienes el rabito!
Rosadito, radiante
y bien bonito.
Hincada me descubren
las miradas,
y una que otra
guarrada.
Rosando con la puntilla
me vuelvo loca,
una trompetilla.
Que no es negro
dicen las diosas.
Ni un beso
a cuentagotas.
Es dulce como
un sorbete.
Y rosa como
el jamoncillo.
No soy tonta
ni romancerista.
Pero a ti, te quiero
igual que el niño a su membrillo.
Me detengo y respiro
mientras te digo:
¡En que lío me has metido!
¡Ay muchachito pinto!
De un rosa más que explosivo
se quedan las preocupaciones.
¡No hay culpa, Marica!
¡Soy tuya! Así, también rosadita.
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Eglón E. Mendoza. L.C.I. con ganas de cambiar la “i” por “d”. Teatrero, escritor y observador en constante renovación. 219,000 horas bien jugadas. Enamorado del marica, la puta, las ilusiones, la danza y las borracheras. Encabronado con el Estado de mierda, opresor y misógino. En deuda con muchxs. Ignorando aún muchos temas. ¡Vamos a bailar y a tumbarnos cuando quieras!
Se me apareció en el cerro de las carnes mientras me abría paso entre rasposas plantas negras de pelo rizado. Utilizando la lengua como machete de corte húmedo, rompí a lamidas una pepita de semilla rosa, yacía apretada con su sabor a ano y marinada en lubricado olor a mierda.
Fueron mis besos los que expandieron la trampa del oscuro agujero y estiraron sus arrugas de coral.
En hilos rojos me enredé antes de ver su rostro pastel, y envuelta en una túnica de variados magentas me dejó ciego con su estampado de venas saltonas.
Después de un sueño gélido despertó mi boca sin poder moverse en medio de un engrudo de lenguas y dientes cocidos en alcohol.
Cuando pude despegar los labios, también logré destapar un ojo que al instante se cerró a causa de una revelación solar.
Fue la valiente oscuridad que me robó la vida, disfrazando su crimen con el nombre de rosa intestinal.
Después de tallarme la boca y los ojos intenté ponerme de pie, pero me caí.
Me hacía falta una pierna, en su lugar había un muñón mal cosido lleno de vendas.
Me habían robado la pierna también:
– me siento cojo
– siento que cojo.
Otra vez los maricas de la calle estaban haciendo un vertedero de partes de cuerpo robadas en su olla de hechizos.
Las placas tectónicas se levantaron en mí para enterrarme más, y más… y más; aún así logré escapar de mi fosa en forma de higo.
Fui comido por una vestida, pero digerido por muchos culos rosados de maquillajes variados.
De mierda pasé a ser pasto, de pasto un roble, de roble un nido y de nido una ave.
Todavía recuerdo mis pláticas con Dios cuando estaba vivo: a veces sedado por la marihuana lo escuchaba en un ruiseñor, pero una vez sobrio y deprimido lo invoqué para que me sostuviera en el borde de mi suicidio.
Y apareció armónico y agudo en el pico de un pájaro cantor.
Ahora yo, siendo un ave, aún con carne de higo…me siento Dios:
“Dios nacido del tumor materno de la virgen rosa, fui cagado por labios frescos absorbiendo a mamadas vuestra luz, con colores rosas trémulos fui aplastado por vuestra bendición. Bendito por la virgen tibia, tibia y erecta, tibia y gruesa, tibia de hombre-mujer, mi tibia quimera…”
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Leones toro es un anagrama de mi nombre con el que reafirmo mi gay-teatralidad, soy artista plástico de profesión y escritor por vocación. Actualmente soy profesional independiente y emprendedor en el área de arte y diseño y escribo para coc4ine y demás publicaciones independientes.
a todas las hablas disidentes que imaginan un tiempo donde tengamos una posibilidad
NIÑAPARIA
Limeña sin hogar
o casita de trabajo
el pelo crece sobre tu folículo desierto
corta la vía del crecimiento en ti
de tus huesos, limeña
solo recuerdas la fractura
los juegos infantiles
que de tan inocentes
se te volvieron violentos
que de tan suaves
te llenaron la maldad
reflejada
y sigues joven
con barba sobre el rostro
cortándola con ritmo semanal
limeña,
ya no quieres seguir bailando
te avergüenza el baile nacional
y su correcta ejecución no son
coreografías sincrónicas las que guardas en tu pecho
en tu corazón de niñita paria
que se congeló
en las plazas de tu patria quisieras estar
para dejar de estar sola
para qué te mientes, limeña
si los domingos en tu plaza
quisieras dejar el rencor
ya no más resentimiento
si sólo quisieras
poder escribir de amor .
PENA MORENA
En la estación del metro plaza puente alto hay muchos chicos morenos. En el metro plaza de puente alto los chicos morenos usan los calzoncillos de una plástica marca gringa, porque algunos de ellos están en Hollywood. Pero en Hollywood nadie tiene impresa la pena morena. En Hollywood no hay chicos de rostros indígenas tan bellos que desconocen su lugar. En Hollywood no hay chicos con la cara angulosa, con la marca de la pobreza en sus poleras. Yo estuve en Hollywood y juro que jamás me enamoré de nadie porque no había pena en ninguno de esos rostros. No estaba ninguna herida inscrita en sus caras.
PERIFERIA
A Sofía
la periferia es una línea cicatrizando lentamente en el borde de la herida
la periferia es un pasaje con blocks todos iguales
uno pegado al lado de otro
la periferia está llena de vecinos
de bazares pobres
de mujeres haciendo aseo
con casas sin patio
llenas de perros
y resacas baratas
en la periferia nacen niños
en la periferia nacen niños todos los días
en la periferia nacen niños todos los días, nacen cientos
no paran de nacer
será que hay mucho cariño
será que en la periferia nos queremos tanto
que nuestros hijos no paran de nacer
en la periferia se conocen los afectos simulados
te los enseñan los libros estatales
en la periferia mi mamá solo quiere
una mesa de centro y pisco para el bar
en la periferia los deseos nacen y mueren al instante
en la periferia el aire seca luego las heridas
la periferia es una línea cicatrizando lentamente en el borde de la herida
SODOMITAS
ponte a vivir frente a ti
me dije
ya no escribo más hasta que encuentre
un tópico político que decir
no soy el espejo de mi ciudad
en este lugar estuve con mis amigos
desde aquí podría escribir un verso hermoso
algo que refleje las calles o lo que estos ruidos iluminados
no paran letánicos en las comunas del sur con sus micros de colores
pero no
me dije
dejaré de escribir de esta plaza y estos hombres pálidos
que me ven morir en la madrugada
hablar cuando humedeces dentro de mi oído
si, más adentro rota tu lengua
con lo que sale de
tu lengua
mirarme
y dejar de vivir frente a mí, volveré a escribir
cuando esto sea importante, esto es
que nuestro frote y tus dedos ya no tengan esa distancia
que a nadie importa pero es festivo decirlo
hacerlo caminando
lo que les digo no es más que lo que sale
frente a mi nariz, evidente de caer sin experiencias
entonces como no hay héroes ni dioses
ni grandes historias que contar dejaré de decir
que me da mucho frío en invierno, que lloro solo a veces, que me aburro
y mis amigos están siempre esperando
y eso ya lo han dicho antes.
Jorge significa campesino, tal vez sería bueno
articular alguna frase con mi nombre
campesino, tierra, trabajo
son palabras para alguien que quiera escribir
sin embargo no logro encontrar algo que decir más que
no volveré a escribir hasta que encuentre
un tópico político que decir
el estar chueco o con las muelas quebradas no importa a nadie
los grandes temas de la patria no son para alguien como yo
está bueno ya de hablar del dolor
de los muertos /del amor /de los cuerpos/ de los olvidados y sus nombres
son miles esos nombres, son miles los que me hablan en sueños
(está bueno ya de hablar de sueños, las realidades oníricas no juegan este partido)
está bueno ya decir que quiero a los sodomitas todos juntos
sorbetándose el pecho unos contra otros
el placer es ficción y lo que pueda decir
llega en caída libre donde no importa el peso
no vuelvo a escribir al menos que me enamore
o me corte algo en la plaza de armas
que me prenda fuego frente a la moneda o apague la estatua de Manuel Rodríguez
travestido en reconquista
ponte a vivir frente a ti me dije acostado
y no escribas hasta que no tengas
un tópico político que decir
DÍAS PERDIDOS
Con las horas retorcidas y los días desorientados, el tiempo es ficción. La geopolítica del lugar. Las cuerpas y su maldita primavera. Las contradicciones y la cooptación. Las fronteras son siempre lugares que sangran. Usar el texto como pre-texto. Los ácidos y las pastillas. “Crítica” también quiere decir “crisis”. My anzaldúa abortista. La dama de la voz de seda y un besito.
Que el pop nos salvará.
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Jorge Díaz. Biólogo feminista y activista de la disidencia sexual. Candidato a Doctor en Bioquímica por la Universidad de Chile. Es miembro del Colectivo Universitario de Disidencia Sexual (CUDS) desde el año 2008. Ha escrito textos sobre farmaco-política, cine, teoría y arte feminista participando en ponencias y encuentros de arte y política sexual nacional e internacional. En el área de la ciencia trabaja en la biología celular y molecular de patologías contemporáneas.
Muérdele la verga y saborea su veneno.
Mete también un dedo en su ano,
y desgárralo.
Recuerda que ha traicionado en nombre del amor.
Chúpale sus testículos, duros y negros.
Ahora siéntate,
siéntate en la verga del odio.
Deslízate sobre ese frío y áspero miembro.
Cierra los ojos y siente los espasmos.
Date la vuelta, restriégate, y restriégate más.
Deja nacer la rabia entre tus caderas.
Deja que tu vulva estalle de palpitaciones,
que sangre tu clítoris.
Y llega.
Y llora, llora,
porque el odio duele.
Y grita, grita, grita muy alto,
deja que el viento oiga que el orgasmo lo has gozado.
Se derramará su fétido semen por tu vulva.
Arde, la cobardía arde.
Déjala correr entre tus piernas.
Siente cómo palpita su verga.
Abre los ojos. Contémplalo.
Míralo jadear con desesperanza.
Es negro. Está muerto.
Liberaste tu dolor en gozo.
Límpiate y lárgate de ahí.
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«Lizbeth es escritora de clóset, pero de vez en cuando asoma el dedo gordo del pie.»
era la mañana o tu culo como el sol negro que nos abrazaba
así es esto dicen todos
tejer la sed de a poco
vendrá otro monstruo del desierto sexo cal
meneamos la risa
nuestras caderas
hablemos de ti mientras me devoras
el ritual del amor siempre acaba peor que Vietnam
en la morgue también se canta
lo saben todos, los olvidados
el niño estrella
la palidez de la duda, hay que entregarle todo a la duda
las instrucciones no sirven para nada
joderte en pequeños universos
el mar no es el mismo abismo turquesa del que te hablo
los ríos de eucalipto entre las piernas
poco a poco reconocerás el ritmo de la muerte
hay que prestarle atención al amor para explicar la masacre
porque tiene el sollozo de un toro herido y el llanto de una anciana
el amor triunfa sobre los muertos decías con el pecho hinchado.
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Ingrid Bringas (Monterrey,N.L,1985)
Poeta Bárbara del norte, escribe poesía para evitar el psiquiátrico, colabora con poesía en diversas revistas impresas y digitales, así como en el periódico La Jiribilla, de Veracruz, parte de su obra ha sido publicada en editoriales cartoneras en Sudamérica, España y Francia .
No presumo longitud
pero si de profundas dimensiones.
¡No va a entrar!
Sí, ¡ya entró!
aún cabe más
otro más
no es suficiente…
…esta historia ya se me vino entre el culo.
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Fabrizio Quemé (1990). Guatemala. Anti-artista queer, todo terreno. Ha participado en diversos festivales y muestras de colectivas. Sus textos y fotografías han sido publicados en algunos medios digitales. Su trabajo puede ser visto en baladadeunlibertino.blogspot.com y escuchado en soundcloud.com/fabrizio-xxx.
No pedí ser lo que tu mente cercena del cuadro, no lo soy aunque quieras. Los restos están ahí, la mierda huele igual aunque no quieras. No soy la mierda, tus fosas nasales apestan, tus terminales nerviosas –tan ciudadanas de este mundo como todo lo demás – fueron criadas para impulsar tu diafragma y generar la arcada del sentido sin cabeza. Frente a esas náuseas inoculadas, anquilosadas en un cuerpo que resistís reconocer como creado, yo soy el vómito de Narciso que aprendió con el Nazareno a vomitar a los tibios; porque mi vida es política, porque mi cuerpo es producto, proceso, arena e instancia de la lucha. ¿Qué puedo callar? ¿Qué puedo amordazar por el bien de una salud pública que me enseñó a ser de los residuos el más educado, el mejor peinado, el siempre dispuesto y abnegado?
Tengo que jugar a las escondidas, no como un pibe, no por jugar, sino para hacerle el juego a mayorías espeluznadas, cuando no son más que espeluznantes monstruos ciegos, que no pueden dejar de serlo – como no puedo yo porque así es el mundo – pero los monstruos pueden al menos pretender aprender a leer braille para intentar ver algo, para acercarse a esos vómitos tibios –porque aún laten – con las yemas de los dedos y descubrir en lo excretado los pedazos que faltan a sus ojos inválidos, las sinapsis que a sus neuronas les fueron ocultadas, los restos repugnados con los que se erigen en silencio – o no tanto – posibles monstruos queridos o queribles.
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Pequeni0ombre (Buenos Aires, Argentina), 25 años. Poeta por necesidad, romántico, huraño e idealista, observador, reflexivo, hasta nostálgico. Delicadamente rústico. Y bailarín. Una mente escabrosa, llena de cajoncitos. Entre otras cosas, sociólogo interesado por el posestructuralismo, las vanguardias artísticas y el pensamiento de izquierda. http://pequeni0ombre.blogspot.com.ar/