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De grande quiero ser delgada

Martha Elí Calatayud García

Escribí a los 7 años en mi primer diario

una libreta de espiral que compré

porque la maestra nos encargó completar la frase:

De grande quiero ser… 

El mismo día que en Ciencias Naturales

descubrimos el peso del agua

y antes de dormir puse sobre la cama unas galletas de mar

que recogí de la playa 

Me acosté sobre ellas 

quedito les dije que me chuparan el agua, toda 

Al despertar ellas estarían vivas y yo

sería 60% menos gorda 

 

Quiero ser delgada a las velas del pastel

Quiero ser delgada a las monedas en la fuente

Quiero ser delgada a las pestañas entre los pulgares

Quiero ser delgada a los tréboles

Quiero ser delgada a los dientes de león

 

Lo que se desea después de los 30

yo lo deseaba con fuerza a los 7

cuando el día después de dormir sobre galletas de mar

llegué al salón tarde 

llorando y sobre la piel aún la arenilla 

de los blancos fósiles rotos por mi peso

 

Cuando la maestra me preguntó 

qué quería ser de grande

todos rieron

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Martha Elí Calatayud García nació el 29 de julio de 2002 en Córdoba, Veracruz. Actualmente es estudiante de la licenciatura en Escritura Creativa y Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana, donde participa como editora de la revista universitaria Celdas Literarias. Su cuento «Y si tú te vas» fue publicado en la antología «Viva la risa» emitida por el Consejo Editorial Cordobés. Además de su interés por las letras, ha participado como asistente de producción en diversas obras de teatro.

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Cunilingus Limpiado de cazuela por Santo Miguelito Perez

Desculonizar el cuerpo, desgenitalizar el placer.

por Diego Silva 

Si tocas el timbre del diablo, seguro que te abre la puerta.
Solo no te asustes del espectáculo prostático.

Me quiero analizar
Para explorar la jungla de humedades desconocidas.
Por mi culo me vinculo con mi cuerpo.
Por mi culo me conecto con lxs otrxs.

Un pequeño fragmento de universo habita en cada uno de nosotrxs,
Con el culo devenimos humanxs.
No es canal de excreción, es vía de conexión.
Boca muda, cola suelta.
Excreto gemidos con mi boca, y por mi culo hablará mi desviación.

Culos interdependientes,
Sodomitas que bailan en círculo.
Pícate el culo y derrítete de placer en el proceso.

Todo sistema cerrado a sí mismo está condenado a morir,
al menos de aburrimiento.
Placer anal para deshacer la economía de la fecundidad,
Dedear al sistema para robarle sus hijos al capitalismo.

Ábrele el culo a tu masculinidad para que no se estanque la testosterona.
Transmuta tu esencia en calor para abrazarte o en humedad para disiparte.
Perderse en la frontera del cuerpo
Es reencontrarse en el umbral de la euforia.

Si la vulnerabilidad es la cuna donde nace el amor,
los besos anales son el medio para habitarlo.
Si reapropiarse del cuerpo implica desculonizarlo,
Desgenitalizar la sexualidad es la vía para lograrlo.

El tercer ojo reside en el culo,
abre las nalgas y expande tu conciencia.
Cuerpo iluminado de tecnología contrasexual,
libérate del velo del samsara y abandona las dicotomías.

Anal(izarte) es un derecho y no una obligación,
Es una invitación, jamás una imposición.
Si no encuentras placer en el culo,
Al menos úsalo para cagarte en el orden.

Cunilingus Limpiado de cazuela por Santo Miguelito Perez
«Cunilingus: Limpiado de cazuela» por Santo Miguelito Pérez

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Mi nombre es Diego Silva, soy de México y tengo 22 años. Me identifico como jotosexual y me siento inconforme con mi género, pero sigo buscando la categoría donde me sienta más cómodx. Uso cualquier pronombre, aunque estoy más habituado al masculino. Soy estudiante de psicología, artista de clóset, poeta frustrado y futuro sexólogx. Actualmente doy acompañamiento psicológico a supervivientes de violencia y familiares de desaparecidos. Creo en el poder subversivo del placer y del goce. Estoy en un viaje continuo de autoconocimiento y reaprendizaje de mi manera de habitar mi cuerpo en el mundo.

Redes: Instagram (@goudiegougou)

https://www.instagram.com/goudiegougou/

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Ilustración por Marian

La fiesta de María

Ilustración por Marian
Ilustración por Marian

¡Tócate, María! María, tócate. Mira que linda estás, María, mírate…

María abre los ojos. Está sudando y la playera se le pega a la piel. Siente duros los pezones, le molesta el roce de la tela. El calor no va a ceder, así que se levanta enojada, avienta la sábana y camina descalza hacia el baño. Se moja la cara. Está muy excitada. Sus manos están listas para tocar, pero no puede. No puede porque siempre acaba sintiendo vergüenza.

________

María estaba contenta de haber entrado a la universidad. En los primeros días de clases conoció a las chicas que se convertirían en sus mejores amigas. Algo de lo que solían hablar era de sus experiencias sexuales y cuando le preguntaron qué tan frecuentemente se masturbaba María palideció. Para ella la masturbación era cosa de hombres. Le daba asco pensar que le podrían salir pelos en las manos, aunque lo dijeran de broma.

Sus amigas no daban crédito, así que le preguntaron: “¿A poco no te excitas algunas veces cuando te bañas? ¿No te metes los dedos? ¿No te frotas las tetas?” María prefería la palabra tetas que chichis y sintió confianza de contarles cómo se sentía al respecto.

Les dijo que a los once años ya tenía los senos muy grandes. En una fiesta familiar, su primo Luis le dijo que cuando corría sus chichis rebotaban como pelotas. Se metió unos globos debajo de la camisa y movió el pecho diciendo que así se le veían. En el último año de la primaria sus compañeras le preguntaban qué se sentía tener chichis grandes y que si no le pesaban. Ella se sentía muy incómoda. Empezó a odiar con todas sus fuerzas las palabras chichis, chiches y odiaba más aún cuando en la calle le gritaban “¡Qué ricas chichotas!”

Sus amigas le dijeron que esos “melones” eran poderosos y que de ahora en adelante debía verlos así. Una de sus amigas le comentó que para esa noche le dejaba de tarea tocarse, que al día siguiente le haría examen. A María le dio risa, obviamente iba a reprobar, así que les dio el avión, pero pasó varios días pensando en aquella plática.

Un día en que no estaba nadie en casa, se encerró en el baño, se desnudó y se miró de cuerpo completo en el espejo. Casi nunca lo hacía, pero esta vez se observó detenidamente. Se contó los lunares y se apachurró la panza, pero no se atrevió a tocarse los senos. Hizo un intento otro día; tocó sus pezones, con un apretón se pusieron duros. A María le gustó la sensación. Frotó, pero le dio vergüenza sentirse excitada. ¿Cómo se iba a excitar con ella misma?

María tuvo un novio en la prepa con el que se daba besos de lengüita y fue con el primero que se hizo consciente de la humedad entre sus piernas. En la universidad salió con algunos chicos más y con el primero que tuvo relaciones sexuales fue con un muchacho que apenas conocía. Y todo porque, según ella, se parecía a Pedro Infante. Cuando estaba en la secundaria, todas sus amigas estaban enamoradas de Alejandro Sanz o de alguno de los artistas jóvenes de aquella época. Pero María sólo tenía ojos para Pedro, El Inmortal. Los sábados se sentaba con su abuela a ver las películas en blanco y negro que pasaban en la televisión y suspiraba al verlo apretando y besando a su pareja en turno.

Ese chico que conoció era el único compañero de su clase que se dejaba el bigote. María se imaginó todo el tiempo que así sería estar con El Inmortal y cuando su bigote rozó sus senos se excitó como nunca. Ese bigote también navegó por su vulva y María no daba crédito de las cosquillas que estaba sintiendo. Estuvo un par de semanas con él, aunque se le pasó la emoción cuando se quitó el bigote. Tuvo algunas parejas más, pero nada especial, hasta que conoció a Ramón y se enamoró desaforadamente. Vivió ocho años con él, durante los cuales nunca se masturbó. Ella decía que no lo necesitaba. En los días de la ruptura, María sentía que el dolor le oprimía el pecho y pasaron muchos meses para que dejara de llorar a diario.

En el siguiente verano María se fue de vacaciones con sus amigas. Ellas le dijeron que ya era hora de levantarse el velo y dejar el luto. María pensó que aún no quería conocer a nadie más, así que pensó que quizá sería una buena opción comenzar a explorarse. Se compró el succionador de clítoris más famoso del mercado y acondicionó su recámara para una noche romántica: incienso, pétalos de rosa, vino, luz tenue, música… un cliché. Mientras se desnudaba, María pensaba “¿Hacer esto de veras es tan fabuloso? ¿Tan bueno para la salud como dicen en las revistas?”. Todo estaba listo, menos María. Miraba el succionador con desconfianza. Jamás había utilizado ningún juguete sexual, así que esta sería su primera experiencia.

Se acostó e intentó tocarse los senos. Pensó en Ramón, pero si seguía se sentiría triste. Pensó en sus anteriores amantes, aunque realmente no se estaba excitando, ni cuando recordó al que se parecía a Pedro Infante. No se sentía húmeda y tenía frío. Encendió el succionador, le pareció ruidoso y pensó que tal vez sería peligroso ponerse esa cosa en el clítoris. Aun así, lo hizo. Cuando empezó a sentir cosas decidió apagarlo. ¡Al diablo la masturbación! Mejor se buscaba una pareja ocasional.

________

María cumple 40 años el próximo lunes. No tiene mucho ánimo de festejar, pero sus amigas insistieron. Sería algo muy íntimo; cada quién llevaría algo. Ella prepararía una deliciosa cochinita pibil que aprendió a hacer gracias a su abuela. Dos días antes del festejo, María fue al tianguis a comprar todo lo que necesitaba. Esa mañana se levantó muy acalorada, así que se puso un vestido. Fue de un puesto a otro y entre el bullicio se dio cuenta de que su cuerpo pedía algo que siempre satisfacía con Ramón o con los chicos que había compartido caricias. Compró lo más rápido que pudo. Se acordó de los lengüetazos del Pedro falso y del bigote rozándole los pezones y le ardía la cara nada más de pensar que alguno de los marchantes o las personas que caminaban por el tianguis se dieran cuenta de lo excitada que estaba.

Subió corriendo las escaleras, abrió temblorosa la puerta de su departamento; aventó las bolsas en la mesa y se fue directo a la recámara. Se tumbó sobre la cama. Escuchó cómo su corazón latía rapidísimo y estaba asombrada de lo caliente que se sentía. Esta vez los pezones estaban duros sin haberlos tocado. Puso sus manos sobre el vientre y empezó a bajar. En ese momento se dio cuenta de que quizá el error había sido siempre empezar por arriba. Esta vez lo haría por abajo. Cada uno de sus dedos entraría en ella y en ese momento pensó triunfante: “¡María, te estás tocando!”

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BREVE SEMBLANZA

 Me llamó Elizabeth Borges García. Nací en 1983 y desde que tengo memoria me gusta que me cuenten cuentos. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UNAM, he trabajado como telefonista, editora junior para libros de texto de bachillerato y asistente. Soy mamá de una joven adolescente, soy parte de un colectivo llamado Radio Xinaxtli y conduzco junto con mi amiga un programa llamado Culturama, que recién se está transmitiendo de 13:00 a 14 horas por Violeta Radio 106.1 FM.

Pueden encontrarme en:

https://www.instagram.com/borelisaga/

https://www.facebook.com/elizabeth.borges.56/

 

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Te amo tu pinga, mi amorcita por Anama Rojas

por Anama Rojas

Mi amorcita, pensar en tu pinga me fascina. Tu pinga, lo linda que brilla con mi saliva, su olor a orgasmo, su olor al sol.

¿Cómo puede un pene ser duro y dulcito a la vez?

¿Cómo puede un pene ser un clítoris también?

Lo explica la ciencia
y no me interesa,

tu pinga entra entera
en mi cabeza;

tu verga pensándose en todo mi cuerpo,

tu verga cogiéndome el pensamiento.

Estás tan rica, así, erecta, dejame chuparte, qué fácil amarte, amor, te amo la verga la boca la vida ¡Qué guapa sos desvestida! Qué guapa sos en el patio, trenzándote el pelito con las manos, te amo los dedos, los pelos, los brazos, te amo todos-todos los pedazos.

Quiero beberme tu semen mi amorcita

¿Me dejas amarte con mi boquita?

¿Quisieras venirte en mí, amorcita,

llenarme de semen la carita?

fotografía por Mario Patiño, modelo Nayla  Mondragón

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Anama Rojas Centroamericana con memoria, comunicadora y trabajadora del sonido. Cuando las condiciones materiales se lo permiten también es investigadora en el ámbito de filosofía política.

La gestión del trabajo digno está en el centro de su militancia política. Es sonidista, editora de audio, diseñadora sonora y mediadora de pedagogías audiovisuales.

Forma parte de la Colectiva Viajo Sola, red de artistas-amigas colegas; y ha colaborado con diversas producciones cinematográficas y sonoras de los espacios Era Verde y Palabra de Mujer de UCR-Q, La Revuelta, Tierra Púrpura, Radio Machete, Mujeres Libres Riendo, Frente Ecologista Universitario y otros.

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"Eat me good" por Keka Grant

Besar por Abigail Maritxu Aranda Márquez

por Abigail Maritxu Aranda Márquez

"Eat me good" por Keka Grant
«Eat me good» por Keka Grant

“Tú, que en un beso me diste lo que nunca te pedí???”

-José Alfredo Jiménez, Deja que salga la luna

 

Tengo 64 años y todavía no sé besar

No aprendí y si aprendí lo olvidé con fuerzas para que al momento en que me beses para enseñarme a besar, mi boca parezca la de una virgen, aunque sea una puta

Besaste mi culo y me hiciste tuya, así aprendí a ser mujer

Besaste con tal fuerza que perdí la respiración y el culo

Besar es recordar que la boca es un órgano sexual, el cerebro no ha aprendido a sentir, a besar, a ser culo

La boca besa, el culo es la otra boca, también besa

Al caer en el abismo, ¿me besarás la boca o el culo?

Tu cuerpa es el abismo, tus besos son el espacio entre la caída y el suelo

Besar es un misterio, por eso, siempre cierro los ojos y cuando siento tu lengua recorrer mi alma y mi cuerpa, ciega de pasión, acepto el abismo y caigo

Quiero aprender a besar, quiero olvidar que alguien me enseñó, bésame como si fuera mi primera vez, tal vez, aprenda o tal vez olvide cómo se besa

Todavía no sé besar

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Abigail Maritxu Aranda Márquez (Oaxaca, 1957) somos la suma de nuestros aciertos y errores. A mí no me gustaba la escuela: del kínder a la segunda vez que repetí 6º de Bachillerato me la pasé haciendo otras cosas como leer y escribir cosas que no estaban en los programas, teniendo novias y apostando… A los 15 años me di cuenta  de que era una mujer felizmenteencerrada en el cuerpo de un hombre pero el clima extremadamente liberal de mi casa me confundió muchísimo y guardé silencio y casi me costó la vida…

Entré a la Licenciatura de Letras Modernas (Inglesas) porque quería ser escritora y leer a William Shakespeare y James Joyce en sus idiomas originales…wrong… no sólo no me titulé, sino que me fui a hacer un diplomado de Historia y Crítica del Arte del cual tampoco me dieron ni un solo reconocimiento oficial… Llevo 48 años en el campo del arte y 39 años  haciendo el ridículo, dando clases… para alguien que tomó todas las decisiones equivocadas, no me ha ido mal…Y después de 30 años de vivir una vida doble, me asumí libre y soberanamente mujer y ahora ¡¡soy feliz!!

Sin estudios formales para ser artista visual, hago piezas de arte acción desde 1993, esculturas, poesía visual con luz neón, conjuros y preocuparme solamente por los próximos veinte minutos: cuando sobrevives cinco terremotos, tres desahucios, tres divorcios y una viudez y lo más difícil, un corazón que creció, literalmente, esos próximos 20 minutos son vitales. No me preocupa la fama, ya era famosa en 1993 cuando empecé a dedicarme “profesionalmente” a hacer arte, mi banda de noise jamás ensaya porque tocamos lo más crudo y salvaje posible y sí, sí nos han bajado del escenario porque el anfitrión opina que el público quiere escuchar cosas más accesibles y es un orgullo que te bajen, significa que estabas haciendo bien tu música

¿Alguna otra cosa? Cada vez que me dicen que no, termino haciendo las cosas ante un público mayor que el del evento programado porque aprendí a no aceptar un no como respuesta y eso se los enseño a mis estudiantes desde 1979…

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contra poema 12

dibujo por Verónica Torocahua

por Abril Castro Prieto 1

nos escuchamos, nos observamos, nos intrigamos
nos olfateamos, salivamos, nos deseamos,
nos presentimos, nos mojamos, nos besamos,
nos comemos los gemidos de la otra, nos restregamos, nos apretamos
nos desabotonamos, nos despojamos, nos mordemos
enceguecemos, nos guiamos, nos imploramos
nos cabalgamos, nos mecemos, nos rasguñamos
sonreímos, nos acompasamos, nos sudamos
nos anudamos, nos lamemos, nos saboreamos
nos incendiamos, nos arrebatamos, nos contemplamos
nos lactamos, nos marcamos, tijereamos
nos cadenciamos, nos babeamos, nos dedeamos
nos arrodillamos, nos abrimos, nos temblamos
nos nublamos, nos abismamos, crepitamos
nos adentramos, nos anillamos, nos succionamos
nos enganchamos, levitamos, nos arqueamos
nos hambreamos, nos penetramos, nos llenamos
nos inflamamos, enrojecemos, centellamos
nos ofrendamos, nos tragamos, nos dilatamos
nos desbordamos, explosionamos, nos saciamos
nos retorcemos, relampagueámos, nos iluminamos
nos respiramos, nos recorremos, palpitamos,
nos retozamos, nos olemos, nos arremolinamos
nos reímos, nos amanecemos, nos enculamos

quiero abrirme sobre tu cadera
cabalgarte con el sexo desbocado
mientraslatardeazulea
ser un mapa sideral
para tus manos
c i e g a s
vaciarme con estruendos
quitarle cuchillos al miedo
recordar que no hay iguales entre incendios
¿para qué ser lumbre si no es para quemar?
cuando invocamos al fuego
el verbo es
arder

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1En contrapunto del poema 12 de Oliverio Girondo

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Abril Castro Prieto @abrilcastro
Poeta, curadora y gestora cultural transfeminista. Bífida. Con un pie en CDMX y otro en Madrid. Sus textos han aparecido en Pikara Magazine y en las antologías Mucha Madre (Almadía, 2021) Meditations in an emergency (Jumex, 2021), Queer Geographies (2014) Nuestra cama es de flores. Antología de poesía erótica femenina (CECUT, 2007). En el 2020 curó y coordinó el Laboratorio de escrituras disidentes (Museo del Chopo, CDMX) Fue parte y fundadora del primer colectivo de artistas feministas en Tijuana Interdisciplinario La Línea.

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Queda mucho trabajo por hacer, así que saca la lengua y ponte a lamer

por Romina Jauregui 

Queda mucho trabajo por hacer, así que saca la lengua y ponte a lamer.

Debes describir con precisión cartográfica cada protuberancia y cada cráter, cada canal y cada estría de mi accidentada y húmeda orografía.

Me viste de lejos, y te hechizó ese color tostado uniforme con el que la distancia me bendice, mas ya de cerca, de cerquita, notaste con ojos de topógrafo que esta piel es un terreno indomable, espejo de la luna, donde lo mismo llevo cenotes de sudor en el rostro, que amenazantes malezas pilosas en las que duermen fieras que no esperabas, acurrucadas en un tacto que se te antojaba suavecito.

Abraza la contradicción del explorador sin mapa, y piérdete en esta cordillera tibia, déjate deslizar por el manantial que brota de los volcanes de hormonal temperamento, que emana de las cimas que destacan en una piel que de joven solo tiene el acné.

Solo apúrate, porque hay mucho trabajo por hacer.

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Romina Jauregui. (Ciudad de México, 1993). De formación historiadora por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de corazón estuche de monerías. Estoy interesada en investigar, en la práctica y la teoría, las corporalidades disidentes y las posibilidades de las relaciones afectivas. Ilustradora de sueños y música tropical. Criatura marina de tiempo completo.

Síguela en Ig:  romina.jauregui

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Soy Ola

por Martha E. Saint Martin

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Soy una historiadora del arte que trabaja como ilustradora. Me gustan las cosas feas, sushi con catsup, pizza con piña.

Sushi con K-tsup emerge de la necesidad de crear desde la ternura, la vulnerabilidad y absoluta sinceridad. Nací en la Ciudad de México y actualmente vivo en Montreal.

IG: @sushi.with.ktsup
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Nuestro océano inventado

por Gabriela Contreras y Alejandra La Bala Rodríguez

Yo no tengo amigos, tengo amores. La amistad es una construcción burguesa

Pedro Lemebel

Nosotras, insistimos en la porfía

en el hábito invisible de existir

contra todo pronóstico,

estamos hilvanando

nuestras lenguas

lenchas y complices

para decir con el cuerpo.

 

Sabemos de encierros

mucho antes de esta estética apocalípsis

aprendimos a preservarnos

ante el virus violencia

a la pandemia blanca, delgada y heterosexual

de la borradura

y no es victimísmo

sino, sobrevivencia

nuestras pieles de ballena y tortuga

están marcadas

por promesas rotas

de amistad eterna

que en la jerarquía de los afectos

siempre desfavorece

a quienes habitamos

este desacato corporal

¿han visto una gorda caerse?

nos levantamos lento

porque algunas

cuando caemos sembramos

no es tan fácil separarnos del suelo

a veces carecemos de ligereza

para reincorporarnos

y las amigas se cansan

desconocen nuestro origen

oceánico

de animal antiguo

que frota todas las partes de su cuerpo

con el fondo de la playa
denso aliento marino
cómo decir que aquí si hay vida sin decirlo
que compartimos la apnea y la espuma en la boca

borrachas de sol

conocemos el oleaje
la contracorriente es testigo

entonces imaginamos una inmensidad

submarina

para encontrarnos

braceando

al tiempo de nuestro adiposo latido

 

Renunciamos a la soledad de ser nosotras

para volvernos comuna

geografía marina

donde nadar anómalas

embadurnadas de líquidos fluviales

aguas que erosionan el suelo

alteran el cause

superficie

que antes

de que nos saliera agua

por la boca

era aridez

hallamos una comunidad

entre rabia y ternura

renunciamos al mandato moderno

de los sueños personales

para encontrarnos en deseos colectivos

intentando componer

un idioma

una hablada de arrecife

así, contenidas bajo el agua

conocimos el lenguaje de la ausencia
nadando en nuestro océano inventado

afiebradas de cariño salino
migramos más allá

del poderoso relato de la ganancia

tenemos la necesidad de inundarnos

nuestros cuerpos incorregibles

son revelaciones fracturadas

que perviven

bajo el agua.

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Gabriela Contreras. Melipilla 1983, escritora y editora gorda anticolonial, lesbofeminista, diplomada en género y cultura Latinoamericana, como también en feminismo, estética y crítica literaria.

Iniciadora de editorial FEA (Feminismo/ Estrías/ Autogestión). Ha publicado los poemarios Leporina (2012) Subterránea (2014) editorial Moda y Pueblo, en España es parte de las antologías “Acá soy la que se fue, relatos sudakas en la Europa fortaleza” y “Devuélvannos el oro, cosmovisiones perversas y acciones anticoloniales”.

https://www.instagram.com/feaeditorial/

 

Alejandra Rodríguez a.k.a. La Bala Rodríguez (La Paz, BCS, 1986), La Bala, es una performer activista gorda mexicana que centra su producción en el registro fotográfico y audiovisual de sus intervenciones tanto en espacio público como en centros de arte y las difunde a través de las redes sociales Facebook e Instagram como una forma de retar a la censura de los sistemas de vigilancia y autovigilancia que estas mismas redes suponen, así como producir contra-ofensivas visuales de las representaciones corporales/sexuales/étnico-raciales normativas. (perfil escrito por Sayak Valencia para e-misférica)

https://www.instagram.com/labalandra/

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Lengujes Endógenos

por Diana Gavaldón Sánchez

«La Iglesia dice: Mi cuerpo es una culpa.
La ciencia dice: el cuerpo es una máquina.
La publicidad dice: el cuerpo es un negocio.
El cuerpo dice: yo soy una fiesta.” Eduardo Galeano1

Somos cuerpo, dicen
.
Pero para mí,
Mi cuerpo habla otro lenguaje
.
Un lenguaje térmico
Químico
De frecuencia y anafase2

.
Un mensaje mítico
Homólogo3
De sustancias ancestrales
Y ritmos indescifrables
.
.
Pero somos cuerpo, dicen
.
Ignorando este desfase
Que entre su lengua y mi lengua
Franquea el soma
Y su habitante (Yo)
.

Un desfase que hace tiempo habla de carne culpable4
Que trata al cuerpo de ensable5
Que exprime siempre su imágen
No esucha angustia ni dicha
Y cambia el dinero por carne6
.
Pero somos cuerpo, insisten
.
Aunque en mi carne se sabe
Aún cuando no hable el mensaje de letra química y sangre
El cuerpo es fiesta y es vida
Y es habitar más amable
.
Es la materia que guarda un viejo ritmo innombrable

Es la locura que vibra entre pulmones y carne
.
.
Así que,
Si somos cuerpo
Me queda la duda
Pero de algo si estoy segura:
Ya me cansé de prestarle
Al clero mi alma y su “jaula”
Al médico vida y trauma
Cambiar dinero por calma
Poner siempre otra mejilla
Y no ser más que una costilla

[divider]

Notas al Pie

1 Galeano E. (2011) Los hijos de los días. Montevideo, Siglo XXI.
2 La anafase es la etapa en la que la célula se divide justo por la mitad para formar dos células idénticas. A este proceso le precede la capacidad de los cromosomas de hacer copias idénticas de sí mismas.

3 En la reproducción celular los cromosomas hacen copias homólogas de sí mismos para que le célula que reproduce tenga la misma información genética.

4 La iglesia que piensa al cuerpo como culpa.
5 La ciencia que piensa al cuerpo como máquina.
6 El cuerpo como negocio.

[divider]

Diana Gavaldón Sánchez. Recientemente me gradué de la licenciatura en filosofía en la UNAM. Fui estudianta asociada del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM en donde investigué principalmente acerca de la libertad. Hoy busco espacios donde pueda escribir más libremente, desde experiencias íntimas y problemas que me interpelen. Para mi este lugar es la poesía.No puedo evitar escribir en rima (creo que ésta está infavalorada) y ser demasiado teórica.

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