Abrir publicación

Pelos de Cola, Fanzine mexicano (1995 – 1999)

por Beatriz Garduño Mejia

 

* Pelos de Cola fanzine obsceno-pornográfico  *Proyecto autogestivo de los años noventa en la ciudad de México *Tuvieron un especial de fenómenos

 

“En Pelos de Cola no tenemos pelos en la lengua… ¡pero los tendremos!”

Pelos de Cola 2

“El tema será lo erótico-obsceno en cualquiera de sus manifestaciones (homosexual, heterosexual, zoofilia, gerontofilia, necrofilia, coprofilia y los etcéteras que tú quieras). Sólo un favor, procura que tu imagen sea fuerte y explícita, aquí no queremos sutilezas; en el caso de los textos esperamos un contenido igualmente fuerte”, así convocaba Pelos de Cola a sus colaboradores.

Pelos de Cola fue llamada fanzine, carpeta de obra gráfica e incluso revista[1], Pelos de Cola fue un proyecto realizado por Carlos Jaurena, Esteban Eroski, y David Coronilla en la ciudad de México de 1995 a 1999.

En 1995 Esteban Eroski, artista visual mexicano de ascendencia española, viajó a la tierra de sus padres y se encontró con un movimiento de fanzines que lo dejo marcado. Al llegar a México se reunió con su amigo Carlos Jaurena y le platicó la idea de hacer un fanzine erótico-obsceno. Jaurena, se entusiasmó con el proyecto y propuso que la reproducción se hiciera a manera de gráfica, seriada y firmada por los artistas. “La idea era hacer fotocopias en blanco y negro pero también alentar a los artistas a utilizar el color, la serigrafía o los collages hechos artesanalmente, la obra estaría sin engrapar y se podría enmarcar o dejar en su empaque para colección” afirma en entrevista el promotor y artista visual Carlos Jaurena.

“Si bien en esa época había ya en el mercado revistas pornográficas como Tu mejor Maestra y otras, que se vendían y se venden por miles, nosotros queríamos una edición casera, artesanal, transgresora, hecha por artistas. Las revistas comerciales estaban ilustradas sin una propuesta personal, como hechas por mercenarios, en Pelos de Cola se podía tratar cualquier temática sexual sin censura y eso jamás lo encontraríamos en circulación masiva,” sostiene Carlos Jaurena.

“cuando lanzamos la convocatoria, no había internet, no teníamos acceso a computadoras, la difusión fue por teléfono, de boca en boca y a través de volantes fotocopiados que repartíamos en exposiciones y fiestas. Cada colaborador tenía que mandar 150 copias firmadas y seriadas, con tema libre dentro de lo erótico- obsceno, el formato era de 24 x 18 cm. Así hicimos los primeros tres números. A partir del número cuatro se pidieron tirajes de cien copias y se cambió el formato a tamaño carta, facilitando el proceso de reproducción para muchos artistas”, recuerda Jaurena.

Pelos de Cola tuvo diez números, la participación de los colaboradores en cada número fue en promedio de veinte escritores y/o artistas plásticos. Del número cuatro en adelante se hicieron números monotemáticas de sadomasoquismo, lluvias doradas, zoofilia, fenómenos, autorretratos y anos. En el número diez convocaron nuevamente a tema libre.

[1]Apareció en el Catálogo de Revistas de Arte y Cultura, realizado por Wiliam Rodríguez Manzanilla y publicado por Conaculta. El propósito del Catálogo de Revistas publicado en 1999 era “Dar a conocer un panorama lo más exhaustivo posible de las revistas de arte y cultura en México”.

Sobre lo que significó Pelos de Cola, en 1996 Mónica Mayer escribió en su columna de El Universal “La colección tiende más a reivindicar el placer y la diversión que a hurgar en los lados más obscuros y destructivos de la sexualidad humana, cosa que me da mucho gusto en estos tiempos en que se ha elevado tanto nuestra conciencia sobre el incesto, la violación y en los que el SIDA ha logrado que el sexo se asocie con la enfermedad y la muerte, muchos artistas que abordan estos temas se han vuelto, y con razón, de lo más azotados”[1].

El resultado del fanzine fue una propuesta irreverente, divertida que congregó a más de un centenar de artistas de todos niveles. Algunos incluso realizaban tirajes completos con objetos dentro de sus colaboraciones como las de Luis Ángeles que incluían un clavo o un Kotex; La Congelada de Uva que lo mismo incorporaba cien congeladas (bolis) en cada número, que cassettes donde se le podía escuchar masturbándose; Melquiades Herrera engrapó una tira de pegatinas de tiburones a una hoja con el texto de Renato Leduc “…Tiburones putos de placidas maneras…”.

Algunos de esto artista, incluyendo Eroski y Jaurena, también participaban en las Jornadas de Lucha contra el Sida y en la Semana Cultural Gay que se organizaba cada año en el Museo Universitario del Chopo.

Guillermo Fadanelli escribió en el Unomasuno “en Pelos de Cola existe la necesidad de transformar el sexo en una droga fuerte, no sólo la intención de hacer de la exhibición el medio propicio de lo pornográfico, sino además – y ello probablemente porque vivimos en la ciudad de México- el deseo por hacer del sexo una droga”[2].

Sobre el financiamiento y la distribución

Jaurena comenta que “A cada participante le dábamos dos carpetas armadas por su colaboración. Las que sobraban se repartíamos entre los tres organizadores y las vendíamos en 100 pesos cada. Un precio ridículo pues a cambio recibías 20 o más obras que podías enmarcar o guardar celosamente”. Para los organizadores el precio justo debió ser de 400 pesos, pero deseaban que la revista fuera accesible para el público[3]. El proyecto era autogestivo, cada artista invertía en su tiraje, y los organizadores financiábamos el empaque, la difusión y la presentación. Pelos de Cola fue un proyecto colectivo que dependió de la voluntad de todos los artistas participantes.

Sobre el tipo de consumidores y la distribución Jaurena afirma “fue de mano en mano, en donde podíamos. Teníamos algunos clientes asiduos como un importante catedrático de la UNAM a quien le avisábamos por teléfono y mandaba a su chofer para comprar dos ejemplares. También cuates habituales que querían divertirse, pornógrafos, erotómanos cercanos a los colaboradores o coleccionistas que estaban en busca de los números específicos en los que participaron Nahúm B. Zenil o Reynaldo Velázquez.”

Amenazas a los editores

“Se dieron en el tercer número, habíamos anunciado entre los cuates la fiesta de presentación con algunos collages que hacíamos en volantes y esa noticia llego a oídos de alguien que nos llamó por teléfono a Esteban y a mí para decirnos que si seguíamos nos iban a madrear. No supimos si fue en serio o en broma, pero nos dieron un susto, porque sabíamos que había gente muy loca que podía agredirnos. Lo platicamos con algunos amigos periodistas y nos aconsejaron que lo mejor era hacer pública la amenaza y así lo hicimos” señala Jaurena. Tanto La Jornada[4], el Unomasuno[5] y El Universal[6] se solidarizaron con los artistas y dieron cuenta de estos hechos.

 

Las presentaciones

Para cada número se hacían presentación a manera de fiesta. La primera se realizó en la tienda Kinky Love Boutique, una sex-shop al sur de la ciudad, donde “para disfrute del personal se presentó un grupo de strippers de importación quienes le pusieron al acto el mejor estilo zonarrosero” [1]

Otra de las presentaciones fue en Mixcoac 266, una casa enorme venida a menos, con una piscina vacía que se utilizó como escenario para un performance de La congelada de uva. Otras de las presentaciones fueron en el bar El Taller en la Zona Rosa, un antro de Garibaldi llamado La Víbora, El Oasis en República de Cuba y en Art Deposit, una galería de autor en la Roma donde se presentó Mirna Cortés con un performance donde realizaba juegos sexuales con frutas y culminaba introduciéndose un plátano en la vagina.

Entre los participantes estuvieron Melquiades Herrera, Reynaldo Velázquez , Nahúm B. Zenil, Froylán Ruiz, Rocío Boliver La congelada de Uva, Eugenia Chellet, Julio Chico, J. A Platas, Marcomix, Frank Zamora, Uriel Parker, Mauricio Bares, Guillermo Fadanelli, Rogelio Villarreal, el Taller de Documentación Visual, Alfredo Matus, Iván Villaseñor, entre otros.

El especial de Fenómenos

El número seis del Fanzine fue un especial de fenómenos. El empaque de la carpeta era una bolsa de plástico transparente, la hoja en amarillo que sirve de portada, tiene de fondo anuncios de periódico de la sección de “masajes”, donde se anunciaban las hot line, encima un hombre caricaturizado con el pene muy largo, pies y manos deformes.Pelos-de-Cola-portada-6-Fenómenos

En este número colaboraron entre otros: Rocío Caballero con “De circo y maroma” donde retrataba a “El hombre boligoma”, “El hombre elefante”, “La mujer araña”, “La mujer barbuda”, “Los siameses” y “La Hermafrodita”. Armando Eguiza con un dibujo fotocopiado de un hombre joven, bello, sin brazos y piernas tumbado en una cama que coge con una mujer mayor. Luis Angeles con un collage de una mujer de tetas monumentales y fotografías de bebes sonrientes titulada “La hora de la comida”. También con collage José Antonio Pacheco retrata al hombre de los testículos más grandes del mundo, junto a unas chicas pin-up con sombrilla. La Congelada de Uva reprodujo un collage de su autoría en papel fotográfico y lo tituló “Ciberfreak. La puntita nada más”. Felipe Gaytán un bien logrado dibujo titulado “El nudo”, Carlos Jaurena presentó “El Jorobado Volador” y Guillermo Fadanelli el cuento “Me llamo Urbana”.

 

La exhibición que viene

Jaurena comenta que será en 2015 cuando se exhiba por primera vez toda la colección completa de Pelos de Cola en una muestra organizada por Alfredo Matus en la galería José María Velasco del INBA, Peralvillo 55, colonia Morelos, Ciudad de México.

 

 

[1] Jorge Luis Berdeja. “ Pelos de Cola, una carpeta gráfica que reivindica la porografía” El Universal 7 de febrero 1996

[1]Apareció en el Catálogo de Revistas de Arte y Cultura, realizado por Héctor Romero Lecanda y publicado por Conaculta. El propósito del Catálogo de Revistas publicado en 1999 era “Dar a conocer un panorama lo más exhaustivo posible de las revistas de arte y cultura en México”.

[2] Mónica Mayer, Pelos de Cola El Universal, 9 de mayo 1996.

[3] Guillermo J. Fadanelli. Pelos de Cola. Unomasuno. 16 de febrero 1996.

[4] Luis Montes de Oca Mitocornio entrevista a Calos Jaurena “El artista debe de trabajar, no se vale andarse quejándose”. Periódico Unomasuno, 8 de marzo 1997.

[5] Mónica Mateos. “Reciben amenazas los editores de la revista Pelos de Cola” . En el periódico La Jornada. 8 de septiembre 1996.

[6] Marisol García. “Represor plástico amenaza a creadores de Pelos de Cola”. En el periódico Unomasuno. 11 de septiembre 1996.

[7] Jorge Luis Berdeja. “Reciben amenazas telefónicas los editores de Pelos de Cola”. En el periódico El Universal.

[8] Jorge Luis Berdeja. “ Pelos de Cola, una carpeta gráfica que reivindica la porografía” El Universal 7 de febrero 1996

[divider]

Beatriz Garduño Mejía. Dedicada a la gestión y difusión cultural. Es licenciada en Comunicación por la UAM Xochimilco. Actualmente estudia la maestría en historia del arte en la UNAM inscrita al Beatriz GarduñoSeminario Cultura visual y género. Contravisualidades y producciones culturales a-normales.

Abrir publicación

Enfermx. Leche de Virgen Trimegisto

La enfermedad, la decadencia del cuerpo y la muerte son los más grandes tabús en la sociedad actual obsesionada con la juventud y la belleza eterna, y son también parte del repertorio de temas con los que trabaja el  artista mexicano Lechedevirgen Trimegisto, quien es conocido por sus performances sexualmente explícitos y críticos ante los mecanismos de dominación de los cuerpos en la sociedad heteropatriarcal.

Lechedevirgen encarna en sus performances al cuerpo falible y vulnerable que se atreve a encarar a la muerte sin miedo, a reconocerse en ella y salir fortalecido del encuentro, cuando se vive con una enfermedad crónica y degenerativa el hallar una fuerte de empoderamiento en el performance, éste se torna en un acto de fe, en un ritual del que participan tanto el artista como su público.

[divider]

 

Abrir publicación

La expulsión prenatal. Sol Prado

Memoria descriptiva:

Instalación de 21 collages realizados a partir de un libro de enfermería materno infantil de 1974 encontrado en un contenedor de basura e imágenes de astronomía de libro adquirido en Les Encantes en Barcelona, España durante el Julio de 2012.

 

Memoria conceptual:

La expulsión prenatal es una secuencia de trabajos realizados, en principio intuitivamente durante un período de incipiente exploración sexual personal.

Cada corte, yuxtaposición y permutación tienen una carga emocional intensa de autodeterminación.

Las intervenciones sobre el libro de Enfermería Materno infantil apelan a la negación de los genitales femeninos como mero depósito de la función reproductiva, otorgándoles a través de la aparición de constelaciones y nebulosas astronómicas la dimensión del placer irracional, místico e incontrolable.

El cuerpo como espacio múltiple, como construcción, como de-formación de las formas establecidas, como materia viva que subvierte el orden dado y los mandatos de género, resiste a ser normalizado dentro de la reglamentación biopolítica de la medicina, resiste a ser manipulado y controlado por el Estado y su aparato de poder.

[divider]

sol prado 150x150Sol Prado. Diseñadora, artista visual y activista residente en Barcelona, España, nacida en Argentina. Actualmente cursa el Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona dirigido por Beatriz Preciado. Su obra se manifiesta en múltiples formatos, sin embargo la tensión entre el espacio de lo privado y lo íntimo, y la exposición pública trascienden todo su trabajo, profanando su propia memoria y cuestionando política y estéticamente los mandatos heredados/adquiridos.

-Link personal: www.solprado.com

Abrir publicación

¿Cuántas hijas de perra son necesarias para hacer estallar el mundo? Escrituras transgénicas en homenaje a Hija de Perra

Por Lucha Venegas, Cristeva Cabello y Jorge Díaz[1]

 

¿Cuántas bombas son necesarias para hacer estallar el mundo? ¿Cuántas hijas de perra somos necesarias para hacerlo estallar? Invitamos a que se tomen la palabra, que se auto-bio-grafíen. Hija de Perra insistió en una escritura biográfica donde revisó momentos de infancia en los que narraba cómo había besado a sus compañeros de curso. Fue a partir de esta escritura de investigación sexual que generaba performances donde se develaban las perversiones de la familia normal. Habitamos las escrituras perras –esas de perra malagradecida. Nos reverbera Hija de Perra como un reflujo desde nuestras entrañas, como si nos la hubiésemos comido, como si nosotras también fuésemos Hija de Perra. Y es que lo somos. Somos hijas de perra. Mal abortadas, hijas no deseadas, sin origen ni genes claros, quiltras[2] de dudosa procedencia. Somos las problemáticas, las conflictivas, las perras malas y calientes, siempre demasiado incendiarias, siempre demasiado calientes. Un desborde de escasa mesura y aniquilado respeto. Donde todo era inmundicia, donde devolvías la pobreza y el margen a este país que se ve a sí mismo blanco. Tal vez como muchas de ustedes, como la finada Perra, nos nutrimos políticamente las auto-bio-grafías con las que nos escribimos una cuerpa que sea una bomba que explote el mundo.

Hija de Perra fue una tremenda e inspiradora compañera en la militancia sexual. Una terrorista sexual que no dejaba género en pie y que al mismo tiempo agrupaba una manada de disidentes culturales. Su partida física deja un gran espacio de orfandad que seguro muchas otras cuerpas continuarán ya sea en el arte, la escritura o la política –o todo eso cruzado y más. De mujer de pantis rotas a académica de traje de dos piezas, así mutaba Hija de Perra quien nunca tuvo una identidad verdadera. ¿Qué tan difícil era cargar con ese cuerpo hermonstro, bellestio[3] y perversamente sexy? En el escenario de una fiesta under donde quizás no había luz o en un auditorio con un público desbordado de universitarixs tímidxs que por primera vez escuchaban la palabra heteronorma, así eran los espacios recorridos por Hija Perra. Como predicadora de una sexualidad indómita y nómade, Hija de Perra nos enseñó que la sexualidad podía incomodar, que podíamos enfrentar al patriarcado y burlarnos del fascismo que está en el saber, la cultura y la política.

Hija de Perra, nos cuesta narrarte en pasado y es que sigues en nuestro presente. No en nuestro futuro, porque al igual que tú, nosotras no tenemos futuro. Una activista con cientos de facetas, que aunque personificara a una dominatrix o una cualquiera, seguía siendo ese perturbador par de cejas, un subrayado a esa mirada amenazante que hacía que su rostro estuviera en un gesto indignante. Una constante mirada crítica. Un rostro crítico y monstruoso que busca “alertar las conciencias sobre lo semi-visible”[4]. Esas cejas rectas de un rostro que no mostraba cansancio frente a una cultura hetero-patriarcal, un rostro que respondía con asco a aquellos que se autonombran como normales. Nos demostraste que los enfermos no somos aquellos que la historia nos nombra como anormales, sino aquellos que viven en la opresión de los lazos sanguíneos nacional-capitalistas.

Hija de Perra fue un grito desesperado por romper los límites entre lo que se llama performance y activismo, entre lo que se entiende por pedagogía y por transgresión estética. Su inesperada partida física nos deja un importante patrimonio sexual de la postdictura y la creación de un anarcobarroco[5]-sexual: discos de música transgénica donde los orgasmos y los anos se convertían en personajes, video clips como el clásico Reggeaton venéreo donde lo popular-sexual es protagonista, diseños de vestuarios que van desde lo teatral hasta el fetichismo porno, clases de educación sexual donde se mostraban en alta calidad las enfermedades. Performances que trastocaban los límites morales de la izquierda, el feminismo y los partidos GLBT, y además un conjunto de textos que esta pensadora auto-didacta y cultivada en el activismo comenzó a escribir al ser invitada a diversas universidades del país por sus alumnos; estudiantes que desde el año 2011 exigen una nueva educación donde las palabras feminismo, pornografía o condiloma no estén prohibidas. Títulos interminables que parodiaban la seriedad de la escritura masculina del saber heterosexual, así era su escritura perra. Textos que “experimentan una política de la lengua como gesto de di/inter/ferir algunos lenguajes más ortodoxos”[6]. Uno de sus últimos escritos se publica a modo de homenaje en la Revista Punto Género del Depto. de Sociología de la U. de Chile: “Interpretaciones inmundas de cómo la Teoría Queer coloniza nuestro contexto sudaca, pobre, aspiracional y tercermundista, perturbando con nuevas construcciones genéricas a los humanos encantados con la heteronorma”.

Hija de Perra siempre se mostró incómoda frente a la categorización queer, ese concepto extranjero que parecía injusto con su cuerpa marginal y con el cual rápidamente la adscribían quienes comenzaron a realizar sus investigaciones sobre género y sexualidad en torno a su figura. Había una desconfianza, una extrañeza, una lejanía frente a este concepto foráneo ¿Acaso se parecían a ella las travestis que se imaginaba Butler al hablar y generar su teoría de la performatividad en un bar de Estados Unidos? En este escrito político de Hija de Perra se hace evidente una crítica a las prácticas colonialistas que impiden ver las particularidades de nuestro Sur y que esta artista del margen disloca con preguntas como: “¿Seré una travesti sodomita lésbica ardiente metropolitanizada? ¿Seré una bisexual afeminada en pecado con rasgos contrasexuales y delirio de trasgresión a la transexualidad? ¿Seré una tecno mujer anormal con caprichos ninfómanos multisexuales carnales?”. Exhibía la enfermedad incurable, esa que se llama transexualidad mental[7]. Aún recuerdo esa historia de amor imposible que nos dejó perplejos en la película Empaná de Pino (2008), donde una Hija de Perra al final del film se enamora de su amiga y sirviente Perdida, un amor trans-lésbico que rechaza el futurismo reproductivo[8] y que hace evidentes los límites identitarios y del deseo. ¿Dónde queda espacio para el deseo de las viejas calientes, las mujeres con hijos que se emancipan del hogar, los maricas afeminados, las mujeres que se enamoran de travestis? Hija de Perra nos hizo reconocer los límites de una política gay que insiste en ser higiénica, en esconder el sexo, en destinarlo a la reproducción y pedir matrimonio incluso para quienes no tenemos ni siquiera derecho -ni herencias- para poseer una propiedad privada. Así describía la bajada de una noticia el estreno de la película de Wincy Oyarce el año 2008:

«En un local de pollos asados de la calle Santa Rosa se llevó a cabo una de las más inmundas y cachondas fiestas de la marginalidad santiaguina maraca. Por primera vez se exhibió la película que tiene por protagonista a una de las traves mujer más promiscua: Hija de Perra. Quien antes de cortarse un pezón en el escenario y hacer unas tijeretas con la Perdida, fue presentada por la distinguida española de pelo rubio La Prohibida. Conozca sobre sexo, caca y transformismo acá»[9].

Como CUDS –y como otros colectivos artísticos y políticos con los que colaboraste- mantuvimos un fuerte lazo desde su momento de diva trash, bizarra y underground, recorriendo los espacios más sórdidos y punk del Santiago de la pos-dictadura con performances donde los excrementos, la sangre y la fiesta nos permitió establecer una suerte de espacio donde existir. Un lugar habitable dentro la ciudad. Una apropiación de lugares marginales donde era posible conocerla. Nos enseñó y nos acercó el arte de la performance que en ningún museo, liceo o universidad nuestros ojos podrían conocer. Sorprendía la capacidad de preocuparse de cada detalle en sus presentaciones, la calidad de sus acciones en lugares donde no existían los medios básicos para un espectáculo de ese tenor. Las fiestas trans de Hija de Perra fueron ese lugar donde muchos y muchas cobijamos nuestras cuerpas para habitar un rincón de Santiago que no fuera pura violencia, donde el sexo pudiera ser un espacio de risa, donde tuviéramos la posibilidad de gozar con una performance donde esta perra lamía, tragaba y manoseaba con Irina La Loca -la Bigotes- un rosario de madera tamaño XL, el mismo que tenía en su dormitorio nuestra tía, pero ahora vuelto fetiche-sexual.

Era el deseo de shock, de anarquía escénica, esa interrupción que asusta, una de las estrategias escénicas de esta artista. Una interrupción a la heteronorma que para algunas podía ser pura violencia, algo inimaginable, aberrante. Pero cuando nos enfrentamos a una política donde un presidente afirma que una niña de 11 años debe y puede ser madre, no se sabe qué pensar, qué es más aberrante, si eso o una trans vestida de novia lamiendo un dildo. Recordamos que alguna vez nos contó que en una fiesta le devolvieron una cabeza de chancho que usaba en sus performances. Ahí estaba el riesgo constante de ser Hija de Perra. En fin, para muchos las fiestas de la Perra fueron una escuela, un lugar donde reconocíamos que la sexualidad no era sólo algo romántico, sino donde el devenir perra se convertía en un llamado a la revolución de los cuerpos. En estas fiestas creo que muchos sobrevivimos, nos educamos, aprendimos lo que era una performance, algo que no es más que una investigación permanente. La recordamos vestida de escolar, de obispo, con cachos diabólicos en su cabeza, vestida de mujer de derecha con el cabello rubio. ¿Qué es lo que aprendimos con esta estética travesti? Constanzx Álvarez lo explica muy bien: “Aprendí a dejar de tenerle miedo al ridículo y tratar de ser lo que siempre soñé (…), la performance, la estrella del show, el show pobre que es nuestra vida misma. Exhibición como ejercicio político”[10].

Fuiste nuestra heroína trans. Recordamos cómo una vez un decano de Ciencias de la Universidad intentó sabotear tu espectáculo porque en el afiche aparecía una vagina peluda hecha con los materiales de un peluche. Enfrentamos a feministas anti-pornografía por ti. Tú hacías glamour desde la precariedad, entregabas un discurso fuerte e irreverente desde espacios de fiesta y sexo donde constantemente la censura como una dictadura se hacía presente. Una dictadura sexual que tenemos que continuar haciendo visible las feministas disidentes que te mantenemos en nuestra memoria.

Jamás temiste a la teoría feminista ni de disidencia sexual y fue ahí donde seguimos estableciendo una profunda amistad política y afectiva plasmada en escritos y performances que causaron mucha polémica, como cuando abortaste una cabeza de chancho en el Museo Salvador Allende frente a un cuadro Matta. Con Hija de Perra interrumpimos disidentemente marchas y academias, entramos a museos y desordenamos seminarios. Nuestro mismo recorrido como CUDS está marcado por la presencia de Hija de Perra, no podríamos entender nuestro activismo sin ella y consideramos que esto fue recíproco. La localización de lo queer y nuestra insistencia en una política post-identitaria donde el aborto ocupa un lugar central, enigmático y urgente fue lo que nos mantuvo cercanos y en alianza política.

Hija de Perra, no temiste a hablar de sexo en un país sofocado por el tradicionalismo, la homofobia, el sexismo, el racismo y el miedo a todo lo diferente. Tu discurso no quería pasar desapercibido y ser hablado en voz baja. Utilizaste la estrategia de la exageración como reflejo a un país donde todo es mesura en relación al sexo. Aplicaste una pedagogía radical en cuanto a la práctica del sexo con tus clases sobre enfermedades venéreas. Tu presencia incomodaba tanto a los conservadurismos de las derechas como de las izquierdas y al mismo tiempo nos motivaste a muchos a aprender que la sexualidad es una creación artística[11]. Con tu estética bizarra sorprendiste los ojos heteronormados de cuantos vieron tu trabajo. Quizás la palabra censura fue una de las que te recorrió como cuerpo desobediente. Tus discursos fueron grabados muchas veces para programas de televisión y jamás se emitieron al aire.

Todas las personas «tienen alma y poto[12]» decía Hija de Perra. Esta era la filosofía trans, esta era la contradicción que comunicaba y ponía en jaque esta artista, educadora, poeta, performer, diseñadora, trabajadora sexual y a veces académica. Todas estas identidades desde una dimensión estratégica, un ejercicio de parodia que realizaba Hija de Perra. La sociedad chilena no era sólo ese lugar de lo religioso y espiritual, sino que también era ese lugar del sexo. Su mirada desviada reconocía cómo la sexualidad podía aparecer en todo momento en la televisión, en la familia, en la política. Ya enunciar su nombre obligaba a traer consigo lo peor: Ese nombre maldito y ofensivo que significa ser heredera de una mujer que no alcanzó a ser humana, por suerte diríamos que Hija de Perra no era humana, sino una mutante, un indecencia transgénica.

Hija de Perra fue nuestro primer amor trans-feminista, ese de afectos galácticos que hacen de la práctica del sexo un acto radical, esa que pone en el cuerpo la lucha donde todas nuestras ficciones son posibles.

Hija de Perra fue esa bomba insolente a la institución que norma. Una bomba como Hija de Perra aceleró nuestros corazones disidentes hasta hacerlos explotar. Hija de Perra es el epitafio para nuestros corazones disidentes. Hagamos bombas para la ridícula idea de no volver a verte, Perra.

 [1] Activistas del Colectivo Utópico de Disidencia Sexual (CUDS)

[2] Sin raza, mestizo. (Nota de Redacción)

[3] La Cerda Punk. Ensayos desde un feminismo gordo, lésbiko, antikapitalista y antiespecista, Constanzx Álvarez. Trío Editorial, 2014, Valparaíso.

[4] Richard, Nelly. Crítica y Política. Editorial Palinodia, Santiago, 2013, pp. 53.

[5] Richard, Nelly “Campos de Batalla: una alegoría anarco-barroca” en Revista Papel Máquina. Año 2, Nº5, 2010.

[6] flores, valeria. Desmontar la lengua del mandato, criar la lengua del desacato. Editorial Mantis, Santiago, 2014, pp.13 (en imprenta).

[7] Presentación Dossier Revista Vozal, Nº3. Link: http://revistavozal.com

[8] Edelman, Lee. No al futuro. La teoría queer y la pulsión de muerte. Editorial Egales, Barcelona, 2014, pp.48.

[9] Revista www.cuds.cl, Enero 2008, escrito por Equipo Disidencia Sexual.

[10] Ibíd. pp.95

[11] Documental de Lucía Egaña (2011)

[12] Trasero, nalgas en mapuche. (Nota de la redacción)

[divider]

Abrir publicación

Gráfica para sexualidades anormales: Kinky

por Uve Rivera 

Tinta y acuarela sobre papel.

 

 

[divider]

Uve Rivera, artistx e ilustradorx nacidx en Barcelona y actualmente con base en Londres. El cuerpo de mi trabajo es sobre el grabado y kinkismo, casi un 90% desarrollado en una paleta en blanco y negro.

Abrir publicación

Fotoperformance Decolonial X.1: (Trans)gresiones Transfeministas desde Abya Yala, con Amor

performance por Brittany Chávez

fotografía por Cecilia Monroy

Hay veces cuando la linea entre la performance y la vida real se borra. Esto es uno de estos momentos. En este caso, la performance se convierte en método de investigación sobre mi transción a trans*.

Trans* para mi incluye: un espacio de doble espíritu (no doble de dicotomía pero doble de multiplicidad), un uso temporal del testogel, trabajo performativo en cámara lenta que archiva y celebra cambios corporales sútiles, y una reconfiguración de mi identidad de génerno hacia mi máxima potencialidad de romper con la binaria, incluso espiritualmente. Es un espacio por lo cual aún no tenemos pronombres ni palabras. Con papa Afro, Indígena y Latino y mama Europea, este espacio cita y es parte del matriz complejo de mi locus de enunciación. Trabajo hacia la descolonización de mi cuerpo al rehusar ser completamente mujer ni hombre, ni un deseado y perfecto espacio liminal. Estoy en un proceso corporal siempre por realizarse y en desarollo, sin una meta final. Hablo de una corporalidad en fluxus. Desde aquí hablo, siento, y veo el mundo.

Rechazo mis opciones en la binaria hombre y mujer. Trans* es un posicionamiento corpo-política-espiritual que tiene realidades sociales con efectos materiales en Abya Yala. Desde aquí, enraízadx en las políticas que se presentan, voy a vivir, amar, y sentir.

 

[divider]

Brittany Chávez: Artista-Intelectual Militante-Activista-Pedagoga. Estudiante de doctorado y integrante principal del colectivo La Pocha Nostra. Para más: brittanychavez.org.

Cecilia Monroy Cuevas: Estudió Artes Audiovisuales en el Centro Universitario de Medios Audiovisuales en Guadalajara. Cursó el Seminario de Fotografía Contemporánea 2010 del Centro de la Imagen. Cuenta con seis muestras individuales, entre las que destacan: Indagaciones, La humedad del inconsciente y Canto en Flora. De manera colectiva ha expuesto en México, Estados Unidos y Austria. Ha realizado más de diez producciones en video. Obtuvo la beca Jóvenes Creadores del PECDA Chiapas (2010) y un reconocimiento en la Bienal Internacional Women the Image Creators 2005. Dos años más tarde realizó una residencia en Austria con el proyecto Jardines de artistas, que exhibió de manera individual en el Instituto Cultural Mexicano de la Embajada de México en Viena. Fue miembro del comité organizador del Colectivo Fotógrafos Independientes (2002-2011). Realizó la dirección de fotografía para el documental La pequeña semilla en el asfalto (2010), que se hizo acreedor al Premio del Festival Voces contra el Silencio 2012. Actualmente trabaja en proyectos relacionados con la promoción y la formación del cine documental.

Abrir publicación

Malviaje en el Planeta de los Normales

Por ChavoAstro/César Granados

La locura vino al principio juguetona, al principio artista… luego una noche desbordó quebrando reglas que desquiciaron de a poco primero la vida de mi gente cercana, luego la vida mía. Después a correr con los batas blancas porque ellos saben, saben diagnosticar y dar tratamiento, que de todo se ocupaba menos de ayudarme a reencontrar mi lugar en el mundo.

Y como vino la locura, empezó a hacerme guiños a despertar artista adolorida encabronada, vino a recordarme que el camino iniciado seguía siendo pista. Vino diciendo “Haz tus magias, constrúyete en tus rituales”, así comenzó de nuevo solo, siguió adelante mi proceso. Transformar símbolos, crearlos y manipularlos para reactivar realidades fácticas, al menos inmediatas. Es decir, ser consciente de mis carencias, de las carencias en mi tratamiento clínico y desde ahí ir buscando cómo procurarme lo que nadie más había sabido darme: Amor con poesía. Y, siendo justos, formularlo para luego decirlo no es ni tantito fácil, mejor había que hacerlo. Así empecé a responsabilizarme de mis malestares transmutándolos en bienestares, en ritos-performance para asentar que el cambio viene en etapas; en historietas trazadas sobre textos de psiquiatría en los cuáles darme forma superheróica para afirmar que si se dibuja ya no es imposible y claro en la escucha de mis maestrxs hablando desde sus páginas impresas, desde sus charlas y compañías.

 

Ahora Astrochavo anda, quizá ya no se espera a que lo vista para Ser-Haciendo, pero es mejor porque mis magias son más efectivas cuando las reafirmo diario, cuando me acuerdo qué hace falta sin necesidad de encuerarme y pintarme.

[divider]

César Granados (México) Egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la U.N.A.M. así como del Seminario de Medios Múltiples 4 con quienes publica un libro homónimo en 2014.

 

Abrir publicación

Issay Rojas. Carne santa

 

[divider]

Issay Rojas Velasco nace en el Estado de México un 29 de enero de 1986, Fue miembro unnamedactivo del Club Fotográfico de Mexico (2008-09). Cursó el diplomado de Fotografía Digital en Laboratorio Mexicano de Imagen (2009) , un taller de Maquillaje y caracterización FX en Gimnasio de Arte (2012). Es egresado de la ENAP -(2009-13), inclinándose hacia el lenguaje de la fotografía y videoarte. Ha participado en más de 15 exposiciones colectivas de varias disciplinas, videoarte, instalación, fotografía y escultura.  Actualmente participa en el proyecto “Esquizofrenia, arte y locura” del Hospital Psiquiátrico Samuel Ramirez Moreno.

Abrir publicación

Rompiendo la línea. El cuerpo en las fotografías de Laurent Benaim

Marisol Maza

Cuerpos contenidos y desbordados, plenos, rebasados de sus formas, fragmentados, deseantes y deseados, incompletos, complacientes y complacidos, dolientes, bellos.

Cuerpos en tanto carne, vulnerables, espacios para la expresión del deseo y el placer. Cuerpos en tanto territorios de placeres compartidos.

Lo que confronta del cuerpo alterado, el que rompe las líneas, es la alteración que hay en los estereotipos e imaginarios que se tienen sobre éste. Cuando el cuerpo cambia de forma o no se adapta a las formas establecidas, se da forma a un nuevo espacio en donde se redefinen los cánones de belleza y erotismo.

Esta es la belleza en las fotografías de Laurent Benaim. La belleza de la línea curva, flexible, que rompe los moldes, para generar otras formas de erotismo basadas en la aceptación y el goce del cuerpo como tal. El cuerpo completo con su falta, pleno en su saturación, armónico en su falta de equilibrio.

Laurent Benaim (Francia, 1965) trabajó primeramente como fotógrafo profesional de moda y arquitectura. Desde hace 15 años se dedica exclusivamente a su producción artística, expuesta en numerosas ocasiones en distintos países europeos y por la cual es conocido como uno de los más famosos autores de fotografía erótica.

Ya no busca a sus modelos. No les contrata porque la intención de sus imágenes es el disfrute verdadero de los cuerpos. Ellxs han visto su trabajo y llegan a él queriendo ser fotografiadxs.

Sus imágenes son hechas en goma bicromatada, técnica fotográfica del siglo XIX, que consiste en aplicar a papel de algodón una emulsión fotosensible que permite la impresión, dando como resultado imágenes monocromáticas que remiten a los inicios de la fotografía.

Se han publicado dos libros sobre su obra: Corpus Delicti (2002) y Lunacy Things (2008).

Más información sobre Laurent Benaim:

laurentbenaim.tumblr.com

[divider]

Marisol Maza (México, D.F) Artista Visual. Trabaja con fotografía e intervenciones al espacio público. Su trabajo se ha presentado en varias ocasiones en México y el extranjero. Actualmente trabaja en el proyecto Cartografías Temporales que consiste en intervenciones a partir del mapeo de las ocupaciones temporales en espacios urbanos. 

Abrir publicación

Carne viva

Breve serie donde la fotografía como elemento de captura de imágenes reales facilita el cuerpo gordo como motivo para la sintaxis visual, proponiendo un juego gráfico donde, mediante el bordado y el color, se celebran las formas gordas generando nuevas a partir de ellas; ovacionando al bordado al despojarlo de su carácter de técnica, haciéndolo parte activa del discurso donde se celebra la feminidad y la construcción de sus imágenes actuales, no occidentales.

[divider]

Julieta Granados. Artista visual y creadora multidisciplinaria originaria de San Juan del Río, Querétaro, México (1984). Habiendo realizado estudios artísticos en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro, desarrolla desde 2009 una línea de investigación y producción dentro del terreno del arte textil, teniendo como principales influencias los bordados autóctonos de comunidades originarias en diversas regiones, el femmage y el arte popular.

www.facebook.com/JulietaGranadosArtStuff

Navegación de entradas

1 2 3 16 17 18 19 20 21 22 23
Volver arriba