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LA FRAGILIDAD DE LO ENORME: Breve análisis de sábado por la tarde sobre la obra artística de Santo Miguelito

Por Lechedevirgen Trimegisto

Santo Miguelito o Miguel Peréz, es un artista de San Pedro Cholula, Puebla, quien ha dedicado su obra a la reflexión social desde su propio cuerpo. Se trata de exploraciones en torno a la carga monumental, nunca mejor dicho, de tener un cuerpo distinto y defenderlo de la normalización, las dietas y la aceptación de un corpus social obsesionado con las básculas y las cintas métricas. Miguel ha convivido con la palabra –gordo- en un día a día que cansa y enloquece. En sus series fotográficas como Sufrí lo que sufren muchas, Corpóreo o I’m Wating For You encarna el fenotipo de lo enorme en toda su vulnerabilidad expuesta: aparece cubierto por chocolate líquido sobre un fondo blanco, mostrando su cuerpo en tonos cobre que recuerdan las esculturas de barro fresco o los elefantes blancos bañados en su propia sangre tras el saqueo del mármol. Imágenes violentas y comestibles al mismo tiempo que incitan al espectador a un acto de canibalismo visual, en contra-respuesta a los numerosos anuncios en el mass media de cuerpos esbeltos o bien tonificados.

     Aparece también en una serie de retratos donde su rostro permanece estoico mientras su cabello convulsiona en estilismos de peluquería avantgard, desde las clásicas coletas de colegiala, hasta el corte punk de la chica banda de la que te enamoras por sus pelos parados como un penacho. Logra encarar a quien le mira desde la indefinición genérica de lo ambiguo, el mismo cuerpo gordo posando en distintos paisajes de señalamiento. En resumen, la obra de Santo Miguelito cuestiona a través de los medios visuales y corporales los estándares preconcebidos de la belleza y los ideales canónicos del cuerpo, mostrando aquella fragilidad que se encuentra hasta en las construcciones más anchas y gruesas de nuestros tiempos.

Puedes ver más de su obra aquí: http://miguelperezart.blogspot.mx/

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Sobre el autor:

LECHEDEVIRGEN TRIMEGISTO (Querétaro, México 1991) Pornoalquimista & Criptozoologo de Género.leche

performans cuir extremo / escatología y abyección / posporno y pornoterror/ artivismo disidente / magia y política

https://www.facebook.com/lechedevirgen
 http://lechedevirgen.com/

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Manfloras en Flor

acciones por La Bala Rodríguez y Raúl Morales

fotografía por Pablo Hernández

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Fitting Room – un performance por Lorena Lo Peña

Performance Duracional

Sábado 07 Diciembre 2013 // 2-4pm

Deptford High Street, Londres, Reino Unido.

«Fitting Room» o “Probador”, acción para espacio publico, nace de la experiencia personal de la artista, quien desde muy joven a tenido problemas para encontrar ropa de su talla en las tiendas, sobretodo en las de moda.

Esta acción fue parte del Festival “If On a Winter’s Day” organizado por el colectivo curatorial “Something Human” en Deptford Market, Londres. Durante este festival se realizaron diversas acciones en espacio abierto. La acción de Lorena se realizo en la calle principal del mercado un sábado por la tarde, justo en el rango de horas donde había muchas familias haciendo sus compras navideñas.

En esta performance, ella utiliza la vitrina de una boutique como un ‘probador’, y es ahí donde se enfrenta con una realidad que muchas personas comparten en los probadores: su cuerpo no cabe en el vestido. Ella intenta encajar, entrar. Jala el vestido. Intenta subir la cremallera. Lo estira nuevamente. Toma aire. Lo contiene. Sume la barriga. Fuerza  el vestido una y otra vez. Fuerza su cuerpo una y otra vez. En un arranque de frustración rompe el vestido. Durante toda esta lucha, ella  ha ‘moldeado’ su cuerpo lo más que ha podido. Se ha puesto cinta adhesiva en la barriga, los brazos, las piernas, el pecho y el culo. Todo para intentar entrar en los vestidos. Casi no puede moverse ni respirar. Es en ese momento que surge en ella el reconocimiento de su cuerpo violentado, reprimido y manipulado. Ella se observa.  reconoce su propio cuerpo.

El público, mientras tanto, es testigo de toda esta experiencia. Por lo tanto, es cómplice al momento de su reconciliación. El público se convierte en actor, el cual es invitado a liberar a la accionista de su asfixiante cinta adhesiva. Ella les ofrece unas tijeras. Ellos cortan la cinta. Ella despega la cinta. Ellos también ayudan a arrancársela de la piel. Otros simplemente observan.

Lorena Peña, a través de esta acción, reflexiona críticamente sobre los estándares de belleza en nuestra sociedad actual, cuestionando el «ideal» del cuerpo femenino. Al mismo tiempo, pone en cuestionamiento nuestra cotidiana (re)acción (in)conciente colectiva ante las fuerzas del mercado consumista, que junto con los medios masivos de comunicación y la industria de la moda, intentan modelarnos el cuerpo, moldearnos la mente y controlarnos la vida.

Concepto y Acción: Lorena Lo Peña

Texto: Lorena Lo Peña y Liliana Albornoz

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Lorena Peña. Artista peruana radicada en el Reino Unido. En su obra performática explora temas de idantidad, género y políticas corporales desde un acercamiento autobiográfico.

Web: http://www.lorenalopena.com/

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El cuerpo lesbiano gordo

 Constanza Álvarez

“Cuando soy consciente de mi gordura no puede usarse en mi contra”. Nomy Lamm.

“El cuerpo lesbiano La ciprina La baba La saliva El moco El sudor. Las lágrimas El cerumen La orina Las nalgas Los excrementos La sangre La linfa La gelatina El agua El quilo El quimo Los humores Las secreciones La pus Las sanies Las supuraciones La bilis Los jugos Los ácidos Los fluidos Los zumos Las emanaciones La espuma El azufre La urea La leche La albúmina El oxígeno Las flatulencias Las bolsas Las paredes Las membranas El peritoneo el epiplón, La pleura La vagina Las venas Las arterias Los vasos Los nervios Los plexos Las glándulas Los ganglios Los lóbulos Las mucosas Los tejidos Las callosidades Los huesos El cartílago La oseína Las caries (…) ” Monique Wittig.

“el cuerpo lesbiano no tiene sus límites en la envoltura carnal delimitada por la piel”. valeria flores

¿Desde dónde se evoca la necesidad de construir un cuerpo lesbiano gordo? ¿Cómo hacer un cuerpo lesbiano? ¿Cómo hacer un cuerpo gordo? ¿Cómo hemos sido configuradas? ¿Cuál es la ficción heterosexual en nuestros cuerpos? ¿Cómo la desaprendemos?

   El ejercicio de nombrarse como lesbiana, tortillera, fleta, se vuelve ya un acto de visibilización política vital y, en nuestro caso, como gordas, se vuelve también una praxis de reconocimiento y politización naciente, ardiente, escandalosa, visible, sobretodo en América Latina. Me interesa, en primera instancia, tratar una unión de lo lésbico y lo gordo desde el acto de visibilización, enunciación, de aparecer y estar como sujetas políticas conscientes y no víctimas de un sistema misógino, lesbofóbico, racista, clasista, especista y gordofóbico. En segundo lugar, voy a recalcar cómo la formación de un cuerpo heterosexual hegemónico imperante se ha hecho carne en nuestras cuerpas y de qué forma somos capaces de desaprender, de devenir en algo distinto: en un cuerpo lesbiano gordo.

   valeria flores, describe la vista como un aparato de producción corporal, plantea que existen ciertos modos de mirar que fabrican cuerpos. Cuerpos heterosexuales, cuerpos agradables, cuerpos delgados. Veo un cuerpo lesbiano que debe hacerse visible mediante una acción que lo evidencie, cuerpos que existen pero que permanecen ocultos por la heterosexualidad. Por ejemplo, percibo la estrategia de la masculinización de algunas camionas/chongas/butch como un ejercicio a este propósito, “para las chongas que queremos que se nos note, lo torta, lo marimacha (…)”. No quiero decir que todas las camionas son así porque quieren parecer lesbianas, hay muchas que simplemente es la estética que les acomoda, sin otra razón. Hay otras medias trans*, otras que ni siquiera son tortas pero se calzan el buzo deportivo como uso cotidiano.

¿Cómo hacer un cuerpo que es de por sí, visible? La gordura es imposible de ocultar. Si soy torta y quiero pasar desapercibida puedo heterosexualizarme y vivir de cierta forma en el mundo que no sea molesta, puedo ahora incluso casarme y ser una chica de bien siendo lesbiana, siempre y cuando atienda a la heteronorma. Pero, ¿si soy gorda y quiero ocultarme? No es posible, somos un cuerpo expuesto siempre a la vista del otrx, se me nota la grasa por muchas fajas que me ponga, no hay posibilidad de desaparecer, así como lo es también para las negras, para las que andan en silla de ruedas o para las que no tienen plata para prótesis, las travestis y trans* pobres, nuestro cuerpo herido nos deja en evidencia y también en vulnerabilidad. Parafraseando a laura, del gorda zine, existe una paradoja: nuestro exceso de visibilidad nos invisibiliza a la vez. Ejemplifico: me veo en todas partes, pero cuando quiero hablar sobre ciertas decisiones sobre mi cuerpo, no se escucha lo que digo, se ve mi gordura antes que mi opinión, porque se asume que no estoy sana, que tengo problemas. Así mismo, vuelve el ejercicio donde nos unimos con las tortas, ahora tenemos que visibilizar la gordura de otra forma que no sea la de víctima o de patologización y ese es un modo de acción política, de hacernos presentes y de hablar por nosotras mismas.

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   Entramos en este doble (y también múltiple, porque existen las diferencias de clase, raza, etc.) entramado, en donde las tres enunciaciones cuerpo lesbiano gordo toman vida propia, tanto por separado como en comunión. Cuerpo, hablando desde el feminismo como ética de vida, lo personal es político, escribiéndonos y viviéndonos desde la carne, nuestra sangre, nuestra historia, las cicatrices que abundan en la piel, la experiencia personal y colectiva retratada, los deslindes, los encuentros con otros cuerpos, los desbordes, los amores, el cotidiano. Como un sentir corpóreo, turbulento, visceral, que no puede no estar ligado al sentir, la pasión, el goce. Lesbiano, al construirnos desde el placer y no desde la lesbofobia, como me decía una amante. Comprendí las distintas formas de construir un cuerpo lésbico, la heterosexualidad lo construye solamente desde la falta, la carencia, como si algo necesitara completarse y las que políticamente nos apoyan (me refiero a las que se nombran como lesbianas políticas) no conocen el deseo al cuerpo lesbiano como construcción de un nuevo placer contra-normativo, definirse lesbiana desde la lesbofobia, desde el odio, desde solamente la violencia recibida por un cuerpo es restarle importancia a nuestra alegría y motor de energía lésbico. El placer de ser torta y disfrutar con otras tortas, su cuerpo, sus fluidos, sus letras, sus palabras, sus gestos, sus formas, sus intereses. El placer de ser con otras lesbianas, de dejar el cuerpo. Lesbianas al dejar de mirarnos entre nosotras con ojos patriarcales, como un varón, por tratar de crear desde una ética feminista relaciones no heterosexuales, posesivas, egoístas, propietarias. Lesbiana como no mujer heterosexual, “las lesbianas no somos mujeres”, nuestras experiencias corpóreas, subjetivas, son diferentes, escapan a la norma, fugan, se incrustan entre la basura hetero. Lesbianas desobedeciendo a lo que se esperaba de nosotras: mujeres, heterosexuales, madres, blancas, profesionales, delgadas, jóvenes. Lesbianas explotando de placer con otras, convertirnos en amantes, no habitar el desierto ni estar perdidas. Habitar el cuerpo y el deseo como lesbianas. Gordo, excediendo a la norma del trazado corpóreo heterosexual medio, deseable, asequible, privilegiado. Desdibujando las líneas de la heterosexualidad y su belleza manifestada en 90-60-90 centímetros de deseo varonil. Desprogramación del deseo ajeno y personal, sabotaje sexual, hackeo del cuerpo, prácticas no-reproductivas, deseos saboteados, un cuerpo poético, sin sentido. Gorda, como un cuerpo rebelándose frente a un montón de imposibilidades impuestas (no poder ser bellas, no poder ser saludable, no poder ser atlética, etc.) molestando, irrumpiendo, alterando. Cuerpo lesbiano gordo, desdibujando los límites del régimen heterosexual, calando un hueco en el imaginario, fugando y creando nuevas formas de poder habitarnos, compartirnos. Transmutar los cuerpos, mezclarlos, cuerpos agredidos, con cicatrices, alegres, “mi cuerpo es mio y a veces también es tuyo”, de otras, desdibujarnos con otras pieles lésbicas, otros cuerpos lesbianos haciendo fusiones temporales, un virus, contagio. Ni delgadas ni gordas, ni mujeres ni trans*, cuerpos lesbianos en el deleite de (no) ser, de los fluidos corporales, brebajes lesbo-afrodisíacos que emanan de nuestras pieles, de la energía, la vitalidad. Dejar de ser yo, perderse en el cuerpo, desorganizar el cuerpo sin fraccionarlo a lugares de privilegio.

  El cuerpo gordo es un cuerpo segmentado, fragmentado, partido. Como plantea beatriz preciado en el manifiesto contrasexual, el cuerpo humano es heterosexualizado –heteropartición-, creando ciertas partes como las sexuales/reproductivas y las que no lo son (si estas se vuelven sexuales, el discurso científico psiquiátrico y su industria, la clasifica como una parafilia, en enfermedad o fenómeno anormal). Hombre, pene, mujer, tetas, vagina y culo; siempre uno en jerarquía por sobre el otrx. El pene como máximo órgano dentro del acto sexual, la penetración como fin único, como trazador de un real acto sexual frente a uno falso, como la heterosexualidad llama a cualquier tipo de experiencia sexual con el cuerpo no penetrativa. Así también, podemos realizar un paralelo con el cuerpo gordo, que se segmenta en partes separadas: papada, abdomen abultado, entrepiernas, muslos, celulitis, grasa y el cuerpo como un todo holístico es omitido, ocultado. Ciertas partes estratégicas para la heterosexualidad se exacerban para mantener el control sobre nosotras, avergonzarnos, temerle a la cultura de la violación, quedarse en casa, usar fajas, taparse, tener miedo.

   Me pregunto, ¿cómo hacer de un cuerpo lésbico un aparato contrasexual? ¿Cómo hace un cuerpo gordo lesbiano al romper con la heterosexualidad obligatoria? En primer lugar, este cuerpo quiebra la heterosexualidad al romper los límites occidentales de belleza y la talla 38, las medidas perfectas, la cintura delgada y el abdomen plano; más que romperlos, los desborda… Volviendo a llamar al deseo a aquellas partes ocultas, omitidas, ridiculizadas: un bulto, un rollo, un peso, un cuerpo con vida, ardor, deseo. Llamar a la piel como el centro erógeno universal y a su vez sobrepasarla, porque el cuerpo lesbiano no sólo se limita por la carne, sino que es una red altercada de afectos, redes, subjetividades, que sobrepasan lo corporal sin dejarlo, okupando el cuerpo de las otras, rompiendo la individualidad del yo, de mi propia pertenencia, perderse en las sensaciones, desjerarquizar el cuerpo, lo genital, lo deseable, lo bonito. Cuerpo gordo lesbiano, en donde el pene no tiene importancia, no existe, nadie lo quiere ni necesita, la reproducción es nula. No reproducimos heterosexualidad, ni tampoco hijxs para el kapital. También se puede leer al cuerpo gordo como un cuerpo contrasexual, al escapar de la belleza normativa heterosexual, al ser un aparente fetiche, oculto, ridiculizado y avergonzado por romper con las limitaciones corporales impuestas del “tú no puedes por ser gorda”, tú no puedes ser ágil, tu no puedes ser una chica que le guste el sexo hard porque no te da el cuerpo, tampoco puedes ser vainilla porque tu cuerpo es tan tosco, grande y bruto, que la sutileza no te acompaña. Atravesar los límites, romper estándares. Sensualizar las partes de mi cuerpo que más me atemorizaban. Volver a traernos al deseo, a aquel espacio que nos fue robado, expropiado, al mantener nuestros cuerpos en las escalas bajas de la jerarquía del deseo heterosexual. Una historia de violencia y vergüenza, porque un cuerpo gordo es visto como asqueroso, odiado socialmente en la cultura occidental, feo, enfermo, trágico. Nos calamos entre los percolados de la basura heterosexual, nadando entre el fango, revolcándonos, para salir airosas, no quiero más tu heterosexualidad, no quiero que me vuelvan a mirar desde ese lugar, no quiero más. Gorda lesbiana cuerpo, porque la única realidad existente posible en este mundo es la heterosexual y ya no queremos más habitarla.

contornear un cuerpo lesbiano

crear/chupar/tocar/deleitar/diagramar

cuerpos/sentidos/afectos/movimientos

                            vaivenes sonoros

                     retumban en mi cerebro

                               como electricidad

                                        del no saber querer saberlo

cuerpos lesbianos

     (de) construyéndose desde el placer

quiebras costumbres, estallas jerarquías

     el goce de charlar/caminar/reír/jugar/conocer

           mirar/tocar/penetrar/mojar/sentir

                abrazar/pensar/escuchar

dibujar el cuerpo lesbiano

                   cartografiando el deseo, la metamorfosis

construyéndome

           tocando/armando/amasando

afinando contornos

          creando/boicoteando/desdibujando límites

cuerpos lesbianos en el deleite del (no) ser

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Missogina a.k.a. constanza a. castillo (Quilpué-Valparaíso, Chile 1991) Activista lesbiana anarko-feminista. Performera missogina por rodrigo aguilay tallerista en curso, proletaria de la feminidad, activando desde lo monstruoso, las disidencias corporales desarrollando temas como la politización de la gordura y la cuerpa, la heterosexualidad como régimen político, lucha antipatriarcal y  antiespecista, post-porno, alianzas con transytravestis, hiperfeminidad, bondage y nuevas exploraciones con el dolor, entre otros.Publicado el fanzine “Contrasexualidad y Dildotecnia” y Video-corto.fanzine “Manifiesto Gordx” junto a samuel hidalgo.
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Lascivas – por Marcia Santos

por Marcia Santos

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marciaMarcia Santos trabaja con el espacio urbano como terreno para conjugar lo público y privado mediante la experiencia del encuentro, momentos efímeros que nos describen dentro de estructuras de poder y resistencias.  Sus propuestas resultan de la exploración del cuerpo, la permeabilidad de las fronteras, y la imaginación como herramienta de subversión mediante la ficción. Su obra se proyecta en varias disciplinas: ensayo, arte objeto, fotografía, ilustración y medios digitales.
Website:
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Orgasmos

Imágenes y texto por Elizabeth Romo

Me hallo aquí, desnuda y recostada frente al espejo, mi cuerpo ha perdido aquella forma de juventud y mi rostro se ha invadido por marcas de la vida.

   Desde mí frente a la punta de mis pies, he sido acariciada y besada por amoríos. Mis senos ya colgados, alguna vez hicieron rendirse al caballero más sensato entre mis piernas, la frescura y el color de mis labios incitaba a besarlos con tal pasión que enseguida pensaban en sumergir su cuerpo en mi interior, sentir mi calidez. Dejarse llevar por las sensaciones hasta verter su simiente.

   Pero, ¿acaso estaba destinada a esgrimir los deseos masculinos negándome el propio?, me enfrento a los últimos días de mi vida negada a la oportunidad de encontrarme conmigo misma. No concilio dar fin a mi ciclo sin el reconocimiento femenino que busqué incontable veces en falos transitables.

    El recuerdo de mi madre denigrando nuestra sexualidad, “el placer déjaselo a las putas”, sus palabras atormentaron mi sexo. Repartidora de orgasmos y pasiones. Y hoy, hoy me entregaré a mí misma. Haré vivir mi coño llevándolo del invierno a la primavera, fascinando sensaciones, humedeciéndolo por el amor que me tengo, como símbolo de resurrección esta pluma de pavo real limpiará el embrujo que he cargado, un ave libre que no teme exhibirse para conseguir lo que desea.

   Comienzo el juego desde mis pezones, recorriendo un camino hacia mi ombligo, mi piel se sensibiliza más al roce, una especie de anestesia invade y relaja mi cuerpo, permitiendo a mis piernas abrir paso al lugar donde se concentran mis lujurias. Siento mi clítoris palpitar al ritmo de mi corazón. Lo siento… ¡lo estoy sintiendo!, ese calor humano que anima los pensamientos, cada poro de mi piel despide una energía que desvanece mis arrugas. Culmino y mi alma se desprende para dar paso al sosiego eterno.

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Ely Romo, diseñadora de la comunicación gráfica e ilustradora.

https://www.facebook.com/ElyRomoIlustracion

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El cuerpo gordo en el grabado, obra de Harold Duarte

por Harold Duarte

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haroldHarold Jesús Duarte Quiróz . (Costa Rica) Bachiller en Arte y Comunicación Visual con especialidad en grabado por la Universidad Nacional de Costa Rica.

Web: http://h28.blogspot.es

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9years. Fotoperformance en Second Life por Bunny Rogers

Vivir una doble vida, diseñar su cuerpo, entablar relaciones, explorar  fantasías, dejarse afectar por lxs otrxs, registrarlo todo en imágenes y dejarnos espiar en su intimidad. De esto se trata la pieza de ciberperformance titulada 9years de la artista norteamericana Bunny Rogers. Realizada en  la plataforma de realidad virtual Second Life, arroja algunas imágenes perturbadoras que recuerdan que a partir del surgimiento de Internet, las nociones convencionales de realidad y de identidad se desestabilizaron, mostrando a la vez lo que muchxs vivimos, pero que no siempre estamos dispuestxs a hablar: un despertar sexual gracias al torrente de estímulos que constituye el ciberespacio.

Puedes ver más de su trabajo aqui: http://meryn.ru/

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«Self- Portrait of A N Y O N E» – por Lucas Roger

Self- Portrait of A N Y O N E es una obra en plataforma Tumblr en la que el artista reflexiona sobre la paradoja del anonimato en la era de la hipervisibilidad.

Lucas pregunta en el encabezado de su página Do you know this person? a la vez que obsesivamente presenta fotografías de un personaje que muta entre identidades y géneros, que exhibe su cuerpo y mediatiza su intimidad sin permitirnos conocer nada de él.

 

Puedes ver la pieza completa aqui: http://lucrrrr.tumblr.com/

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