Issay Rojas Velasco nace en el Estado de México un 29 de enero de 1986, Fue miembro activo del Club Fotográfico de Mexico 2008-2009, Curso el diplomado de Fotografía Digital en Laboratorio Mexicano de Imagen, un taller de Maquillaje y caracterización FX en Gimnasio de Arte. Es egresado de la ENAP, inclinandose hacia el lenguaje de la fotografía y videoarte, ha participado en mas de 15 exposiciones colectivas de varias disciplinas, videoarte, instalacion, fotografía y escultura. Actualmente participa en el proyecto “Ezquizofrenia, arte y locura” del Hospital Psiquiátrico Samuel Ramirez Moreno.
Fabián Cháirez es un artista chiapaneco que crea fantásticos cuadros a partir de la iconografia tradicional mexicana, en los que explora la sensualidad del cuerpo masculino y la construccion de una subjetividad homosexual a la vez sensual y atravesada por un desafío a los paradigmas de la masculinidad hegemónica.
Mara
Rosas
Rosa Negra
por Fabián Cháirez
Novo
Revolución
Balerina
Asunción
[divider]
Fabián Cháirez / Artista Plástico (1987). Egresado de la licenciatura en Artes Visuales de la Facultad de Artes en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (2012). Su trabajo gira en torno a la identidad de género y sus piezas, protagonizadas por hombres que proyectan feminidad, buscan visibilizar otras masculinidades, más allá de la hegemónica; en un país donde los feminicidios y los crímenes de odio por homofobia son frecuentes.
Es un placer para Hysteria! Revista, presentar el trabajo de Nicolás Marín a.k.a. Mrpoper, artista visual originario de la ciudad de Puebla, México y autor de la portada del presente número #12 «Rosa Marica».
La obra de Nicolás hace pensar en las cicatrices de risas en la espalda de las que escribió Lemebel, ya que a pesar de los colores vivos y los motivos infantiles que emplea en la obra, los personajes constantemente aparecen en actitud melancólica, portando estigmas en las manos o con la injuria PUTO escrita sobre sus cuerpos, con una sinceridad tal que el resultado son hermosas imágenes que conjuntan la disidencia sexual con la ternura radical.
Ningún amor es bonito
Bordado y acrílico sobre tela estampada
30 x 48 cm
2013
- de la serie Uróboro
Ilustración y ensamble digital
2015
Intelectual gay en Polanco
Mixta sobre papel
41 x 32 cm
2011
La culpa
acrílico sobre tela
46 x 82
2012
4ever Lolito <3 o también en primavera mueren los cisnes
Acrílico sobre papel
180 x 160 cm
2013
Medusczka es un ilustrador que vive en la Ciudad de México. Su obra consta de una interesante producción de imágenes que reflexionan en torno a las manifestaciones sexuales marginadas dentro del régimen heteronormativo utilizando elementos de la cultura pop mezclados con iconografía tradicional mexicana.
No queremos seguir llorando las desapariciones de los últimos meses, Ayotzinapa, los feminicidios, el despojo de las tierras. Estamos hartxs de tener un nuevo y hondo dolor cada día que pasa. No olvidamos, no perdonamos. Absorbemos la tragedia y la asimilamos como parte de nosotrxs. Asimilamos la rabia para que se transforme en energía renovadora. Nos ha dolido, pero no nos caemos, nos levantamos. No lloramos más, avanzamos. No tenemos intención de sólo remediar, sino de construir. No nos quedaremos en la manifestación, también vamos a accionar. No olvidamos, no nos quedamos en el luto eterno hasta esperar el nuevo golpe (siempre latente), la coyuntura.
¿Por qué no estamos tan activxs? Porque estamos reflexionando, construyendo de nuevo, reinventándonos. Cada paso que damos, es una oportunidad para cuestionarnos y cuestionar esta lucha, no vaya a ser que nuestros esfuerzos se vuelvan el nuevo romanticismo.
Por ello, practicamos el autocuidado, la supervivencia. Somos seres conscientes de nuestros privilegios, pero también de nuestras carencias. Tenemos proyectos personales y la necesidad de trabajar para seguir gestionando acciones concretas.
De todas maneras, seguimos en movimiento. Vamos de la poesía a la calle, de los libros a las acciones, de las marchas a la reflexión. Buscamos equilibrio en momentos de inestabilidad. Cada célula de este movimiento se infiltra en otros rincones. A veces, las luchas son discretas, pues lo que importa que haga eco es su impacto y no su intento.
«La revolución no será machista nunca más. La revolución será transfeminista, cuir, desde abajo, sin líderes, ROSA o no será»
¿Qué te hace ser mujer? ¿Qué te hace ser hombre? Hay muchas formas de ser mujer, de ser hombre y muchas otras de ser ninguna de las dos.
Empezar por cuestionarse el binarismo heteronormativo es acercarse a una re construcción y re significación del cuerpo para poder apropiarse de si mismos, subvirtiendo las normas estéticas, funcionales y disciplinarias que lo moldean.
Atadura, es una pequeña serie que forma parte de un ensayo fotográfico (en producción) acerca de diferentes personas Trans que están pasando por una transición indentitaria, no sólo corporal, sino a través de un diálogo constante con sus contextos culturales, biopolíticos y sociales.
1
2
3
4
5
6
7
8
9
Serie: Atadura
Año: 2014
Técnica: fotografía digital
Créditos: Fotografía-Eric Guerrero
Sumisa: Angie Rueda, propiedad de Ara Minerva Sum
Amo: Señor Carlos Summon Ark
[divider]
Eric Concha Guerrero (México, D.F. 1989). Ha realizado cursos en producción cinematográfica y una licenciatura en Comunicación y Cultura en la UACM. Experiencias que lo han llevado a construir un lenguaje visual que extiende sus pensamientos a través de la fotografía. Actualmente elabora un ensayo fotográfico sobre la apropiación del cuerpo de mujeres y hombres transgénero en la Ciudad de México.
Nos reconocemos como parte de una generación en ruinas. Como ese miembro mutilado que no deja de espantar. Ya no podemos creer en el progreso y horizontes prometedores. Abolimos la idea del paraíso cuando el fuego y las balas se volvieron himno, cuando vimos la desesperaciona como respuesta a la otra desesperación en una guerra legítima entre buenos y malitos, aquí nosotros somos los malditos. Las batallas son sobre nosotros, nuestra psique y algo más profundo aún. Somos esa de/generación que provocan incen/dios en los lugares bajos. Desplazados, heridos, sepultados, colgados, olvidados. Hoy reivindicamos nuestro derecho a la locura ilegitima e irracional ante el desastre racional de una guerra que ahora se nos oculta pero que dentro de nosotros apenas empieza. Tal como tragar vidrios y cagar cenizas.
Este ceremonial es una invitación a la locura, partiendo de la situación política y social actual del país donde lo irracional y el terror es justificado, según ese discurso que es lo oficial. Lo mejor para todos nosotros, si sus acciones son correctas justificadas y votadas a favor, pues entonces mi locura, mis actos y palabras son una obra malditamente divina. Ante esto, expreso. Otra declar/acción de guerra:
Acuso a Dios, acuso al rey y a su corte, acuso de volver esta vida un campo de exterminio, de hacer de los días una atadura ilógica, un tormento cotidiano, un estado de permanente desesperación; sufra hoy goce mañana, trabaje hoy pague a plazos mañana. Exijo hoy la abolición del Edén de Dios y de la civilización y todos sus sagrados frutos, les maldigo, me deslindo de Dios padre, soy oveja negra, soy Lucifer e Iblis expulsados del reino, soy una estrella semper descendis, soy ese otro que habla en lenguas vivas de muertes, soy los ojos espejo negro, el rostro de lo insoportable, soy sombra de tu pinche luz ciega, Soy el adversario, Satanás inmaculado, santa muerte y Fidencio Constantino, la pura maldad, la pura sabrosura. Como una mierda negra flotando en sus ríos de miel y leche, tu insoportable otro, hoy te digo a ti, ustedes Dios, Rey, lacayos y prelados, civiles espantados y otrxs dulces locos vengo a presentarme ante ustedes en firme compromiso con mi locura, atravesar límites de forma oblicua y caminar en puntos entre puntos debajo y por encima de los puentes, hoy digo no más, hoy digo: a chingar su pinche uretra.
El privilegio de ser explotado, el sublime ritual de la normalidad, la danza de los civilizados. Yo también desayuné resignación perfumada de prosperidad.
He asistido a todos mis entierros, exhumaciones y renaceres, ando cargando y cagando toneladas de desierto, de deber ser, de la exclusión por no ser, por no querer. Ahora me manifiesto como la venganza de Sísifo, de todxs lxs Sísifxs. Este es el momento de la apoteosis bastarda de este cuerpo que se presenta, pero no me representa ya que, carente de ídolos, de fe y un raciocinio por demás dudoso heme aquí ante su psique en este acto de magia trastornada. Que se revuelquen las palabras/actos/presencias y su poder para extirpar la razón del absurdo, lo puro, lo inmaculado, la templanza, la obediencia que manda Dios -ese perro divinizado-. La abolición del siempre prohibido paraíso, el rechazo de las mentiras de Dios padre, Dios capital, Dios Ley, Dios estado de progreso, Dios Moral. Esta es una invitación a la perdición, a escapar de Dios y sus dictaduras, esta es una hacha incendiada en la yugular del orden. Nuestro Dios es la locura.
**“Ceremonial Negro para Cuerpos Grises” de Carlos Peña “Ese Chamuko”, quien abrió la atmosfera a una misa negra entre una danza de la muerte y un breakdance a filo de machete, bailando desnudo al ritmo de una guitarra experimental con el cuerpo cubierto sólo por formas negras en clave de tatuaje tribal, para continuar con un azote a base de cinturonazos mientras se proyectaban sobre él imágenes crudas de la narco-violencia y los medios de comunicación, la acción terminó en una lista de pecados que el público completaba en interacción con el artista, incluyendo peticiones que iban desde darle un abrazo hasta sexo oral. Mis ojos se empañaron en lágrimas durante el transcurso de esta bella y fuerte acción”.
en Ceremonial negro para cuerpos grises, participaron:
Música: Martín Reyna
Lectura: Raúl Márquez
Bodyart: Edgar Bacalao Argaez
Performer: Carlos Peña Ese Chamuko
Registro: Ivonne Gonzáles
[divider]
*Esta perfromance se presentó como parte del evento:
(POZ)GUERRAZ, acciones para cuerpos en ruinas
realizado el 23 de noviembre del 2014
en la ciudad de Monterrey N.L., México
**Felipe Osonio Lechedevirgen Trimegisto
Con la boca llena de viboras II, crónica de un performero en el norte
Carlos Peña Hernández; A.k.a. Ese Chamuko (Monterrey N.L.) : Espécimen norestense probablemente de la tribu Coyotera. Performero, artista plástico y Errorista cultural, estudió arquitectura, diseño gráfico, arte dramático y ciencias del mal. Sus performances son el resultado de un desarrollado voyeurismo urbano de tintes ácidos y cumbia rupestre. Actualmente se perfila como un sex symbol de la época.
Parece filosa, como la punta de una flecha o una lanza, suave se desliza la punta de flecha por mis labios, rojo, todo lo que la filosa punta toca se vuelve rojo. El filo de la lanza se arrastra de abajo hacia arriba, aprieto con fuerza los labios, el color se esparce y toda la boca enrojece. La desnudez de mi rostro esconde un territorio, cicatrices que se vuelven surcos, espinillas que brotan como montañas, poros abiertos, grietas resaltan mis ojos. Con un espeso líquido que simula el color de mi piel-tierra, voy vistiendo mi cara, al frotar el líquido contra la piel desnuda el territorio se derrumba, se derriban las montañas, toda la complejidad de surcos-cicatrices, de grietas y líneas, de poros abiertos, de paisajes, se aplanan. Me miro al espejo, la desnudez de mi rostro me persigue, me parece insoportable. Golpeo con un pedazo de tela el maquillaje, el rubor en mis mejillas vuelven a mi cara más tolerable. Me tiño el cabello, coloreo mis párpados, tenso mis pestañas, así con cada uno de estos movimientos voy tapando intolerables vergüenzas, vistiendo pieles desnudas. ¿Para qué arrastrar un punta de flecha sobre mis labios, deshacer el paisaje de mi rostro, vestir mi desnuda cara? Para desear, para ser deseadx.
Colorear el rostro es una estrategia para hacer surgir al deseo. Ese maquillado deseo es un vasallo fiel, un esclavo obediente a los regímenes fascista de belleza, un servil lacayo a las aspiraciones raciales. Un deseo obturado que no nos permite explotar todas las potencias de nuestros cuerpos, un deseo maquillado de deseo. Es nuestra labor política, nuestra trabajo como soldados de deseo, crear uno diferente, uno sin colores: un deseo negro. Mario Patiño (el fotógrafo) y Momo Ulises Mondragón (modelo) a través de la fotografía buscan crearlo.
Su ejercicio fotográfico está plagado de símbolos que representan la belleza y el deseo, pero no uno colorido, un deseo negro, monstruoso, crítico, disidente; con afroditas distorsionados, macho-hembra cabríxs, con caras vestidas pero de manera enigmática, con mayahueles travestidas. Un esfuerzo artístico en comenzar a crear nuevas referencias, en hacer imágenes contravisuales, que cuestionan la norma y aquello que nos resulta atractivo.
Tensar las cuerdas vocales y serpentear la lengua, con el objetivo de retorcer las historias, de deformar los mitos, como ese reflejo manchado que vemos del nacimiento de Venus. Pero la diosa en las imágenes de Patiño, no nace cuando los testículos de Urano son tirados al mar, probablemente ella nace de algún charco del Distrito Federal. No surge de una concha marina; se entrelazan las pajas, se enmarañan las ramas, los alambres, las espinas, de eso emerge la diosa. No hay brisa marina que meza suave su pelo, hay polvo que ensucia la piel. No resplandece virginidad, ni vomita pureza. Casi imperceptible su mirada a la mirada, sus ojos cargados de sombrío misterio, de perdido éxtasis en profundos y someros infinitos. La desnudez revestida en cuero, en transparentes medias, en tacones. No hay resplandeciente rubio, hay pelucas negras. Si hay una venus que pudiera nacer es Venus Ericina, diosa del amor impuro y la prostitución. La belleza, venus, es madre del deseo, eros; en las fotografías de Mario presenciamos el nacimiento de otra belleza que parirá otros deseos. Otro mito que vemos es el macho cabrío, que pudiera ser Pan, Baphomet. Pan es representación de la sexualidad masculina que se desborda. Pero en las imágenes que vemos esa hipermasculinidad se pone en cuestión, con las faldas que porta Momo, con sus medias, con el tacón cuya punta agujerea la hombría, en esos intersticios la mariconería, la feminidad disidente, lx trans se filtran.
Se abren las comisuras de los labios, va surgiendo de ella, saliendo lentamente la lengua, devorar, engullir un falo, lamerlo con gozo, llenar de baba la punta, después descubro mi boca espinada. El dolor de un azote, la satisfacción de un golpe, regocijarse de una nalgada, el tenso cuero aprieta la carne como queriendo extirpar de ahí el deseo, exprimirlo, hacerlo brotar. Ya no escribo más dolor, ahora al ver la palabra sólo leo deseo. Susurros a la muerte, el contraste de lo industrial, de lo geométrico de las estructuras con la sinuosa carne. Las imágenes contienen todos estos juegos del dolor y el placer, de jugar con la muerte pero referirse a la vida, de lo industrial con la naturaleza, de masculinidad con la feminidad: son tensiones. Desear es ese movimiento de lo uno que busca lo otro, lo busca porque lo posee, sino, no podría querer buscarlo; al mismo tiempo no lo tiene. Desear como las fotografías de Mario Patiño es la tensión entre lo uno y lo otro, entre aquello que se tiene y al mismo tiempo no.
Pero, regresando al principio, insisto que nuestro deseo no es el del hipócrita maquillaje que dicta el deber ser de un rostro, del falso tinte que arrebata el color del cabello, es el deseo negro. Un deseo de cuerpos diferentes desproporcionados, desfigurados. Un deseo no claro, espeso, lleno de contrastes. Ese deseo desafiante de la carne, de los nervios, ese que encuentra el dolor placentero. Ese deseo que encuentra la locura de la atracción en lo repulsivo. El deseo que le susurra a la muerte y que nace de nuevo de sus escombros. El deseo de figuras confusas de machos travestidos, de diosas desfiguras, de divinidad terrena. El profundo deseo de la embriaguez en lo radicalmente otro. El deseo de desnudar la piel desnuda. De desollar la cuerpos para revestirlos cuero. No es un deseo de blanquitud, de devenir blanco, todo lo contrario de negritud, de una obscuridad que resplandece. Es querer habitar en lo denso de la noche, pero desde la iluminada luna. El deseo negro. Contrario a la norma que excluye a los cuerpos, esto los suma, va haciendo una masa de corporalidades donde una se funda con la otra, donde se pierden. El deseo que carga con la fuerza de un azote, con el impacto de una nalgada. Un deseo que nos multiplica, que nos embriaga y enloquece.
fotografía por Mario Patiño, modelo Nayla Ulises Mondragón
Soy Uve Rivera, artistx e ilustradorx nacidx en Barcelona y actualmente con base en Londres. El cuerpo de mi trabajo es sobre el grabado y kinkismo, casi un 90% desarrollado en una paleta en blanco y negro.
Las raíces de Bruno están allí, donde nacen las interrogantes, donde aprehende el tiempo y lo ordena de acuerdo no con lo que mira, sino con lo que siente y descubre ante lo que ve. Construye sus propias criaturas, objetos, escenarios y escenas unívocas para quien pueda identificarse con tales seres o espacios existenciales. Lo más íntimo adquiere sentido en la colectividad, en la identificación con los pulsos anímicos del espectador, lector, público en movimiento. José Ángel Leyva