Pelos de Cola, Fanzine mexicano (1995 – 1999)

Pelos de Cola, Fanzine mexicano (1995 – 1999)

por Beatriz Garduño Mejia

 

* Pelos de Cola fanzine obsceno-pornográfico  *Proyecto autogestivo de los años noventa en la ciudad de México *Tuvieron un especial de fenómenos

 

“En Pelos de Cola no tenemos pelos en la lengua… ¡pero los tendremos!”

Pelos de Cola 2

“El tema será lo erótico-obsceno en cualquiera de sus manifestaciones (homosexual, heterosexual, zoofilia, gerontofilia, necrofilia, coprofilia y los etcéteras que tú quieras). Sólo un favor, procura que tu imagen sea fuerte y explícita, aquí no queremos sutilezas; en el caso de los textos esperamos un contenido igualmente fuerte”, así convocaba Pelos de Cola a sus colaboradores.

Pelos de Cola fue llamada fanzine, carpeta de obra gráfica e incluso revista[1], Pelos de Cola fue un proyecto realizado por Carlos Jaurena, Esteban Eroski, y David Coronilla en la ciudad de México de 1995 a 1999.

En 1995 Esteban Eroski, artista visual mexicano de ascendencia española, viajó a la tierra de sus padres y se encontró con un movimiento de fanzines que lo dejo marcado. Al llegar a México se reunió con su amigo Carlos Jaurena y le platicó la idea de hacer un fanzine erótico-obsceno. Jaurena, se entusiasmó con el proyecto y propuso que la reproducción se hiciera a manera de gráfica, seriada y firmada por los artistas. “La idea era hacer fotocopias en blanco y negro pero también alentar a los artistas a utilizar el color, la serigrafía o los collages hechos artesanalmente, la obra estaría sin engrapar y se podría enmarcar o dejar en su empaque para colección” afirma en entrevista el promotor y artista visual Carlos Jaurena.

“Si bien en esa época había ya en el mercado revistas pornográficas como Tu mejor Maestra y otras, que se vendían y se venden por miles, nosotros queríamos una edición casera, artesanal, transgresora, hecha por artistas. Las revistas comerciales estaban ilustradas sin una propuesta personal, como hechas por mercenarios, en Pelos de Cola se podía tratar cualquier temática sexual sin censura y eso jamás lo encontraríamos en circulación masiva,” sostiene Carlos Jaurena.

“cuando lanzamos la convocatoria, no había internet, no teníamos acceso a computadoras, la difusión fue por teléfono, de boca en boca y a través de volantes fotocopiados que repartíamos en exposiciones y fiestas. Cada colaborador tenía que mandar 150 copias firmadas y seriadas, con tema libre dentro de lo erótico- obsceno, el formato era de 24 x 18 cm. Así hicimos los primeros tres números. A partir del número cuatro se pidieron tirajes de cien copias y se cambió el formato a tamaño carta, facilitando el proceso de reproducción para muchos artistas”, recuerda Jaurena.

Pelos de Cola tuvo diez números, la participación de los colaboradores en cada número fue en promedio de veinte escritores y/o artistas plásticos. Del número cuatro en adelante se hicieron números monotemáticas de sadomasoquismo, lluvias doradas, zoofilia, fenómenos, autorretratos y anos. En el número diez convocaron nuevamente a tema libre.

[1]Apareció en el Catálogo de Revistas de Arte y Cultura, realizado por Wiliam Rodríguez Manzanilla y publicado por Conaculta. El propósito del Catálogo de Revistas publicado en 1999 era “Dar a conocer un panorama lo más exhaustivo posible de las revistas de arte y cultura en México”.

Sobre lo que significó Pelos de Cola, en 1996 Mónica Mayer escribió en su columna de El Universal “La colección tiende más a reivindicar el placer y la diversión que a hurgar en los lados más obscuros y destructivos de la sexualidad humana, cosa que me da mucho gusto en estos tiempos en que se ha elevado tanto nuestra conciencia sobre el incesto, la violación y en los que el SIDA ha logrado que el sexo se asocie con la enfermedad y la muerte, muchos artistas que abordan estos temas se han vuelto, y con razón, de lo más azotados”[1].

El resultado del fanzine fue una propuesta irreverente, divertida que congregó a más de un centenar de artistas de todos niveles. Algunos incluso realizaban tirajes completos con objetos dentro de sus colaboraciones como las de Luis Ángeles que incluían un clavo o un Kotex; La Congelada de Uva que lo mismo incorporaba cien congeladas (bolis) en cada número, que cassettes donde se le podía escuchar masturbándose; Melquiades Herrera engrapó una tira de pegatinas de tiburones a una hoja con el texto de Renato Leduc “…Tiburones putos de placidas maneras…”.

Algunos de esto artista, incluyendo Eroski y Jaurena, también participaban en las Jornadas de Lucha contra el Sida y en la Semana Cultural Gay que se organizaba cada año en el Museo Universitario del Chopo.

Guillermo Fadanelli escribió en el Unomasuno “en Pelos de Cola existe la necesidad de transformar el sexo en una droga fuerte, no sólo la intención de hacer de la exhibición el medio propicio de lo pornográfico, sino además – y ello probablemente porque vivimos en la ciudad de México- el deseo por hacer del sexo una droga”[2].

Sobre el financiamiento y la distribución

Jaurena comenta que “A cada participante le dábamos dos carpetas armadas por su colaboración. Las que sobraban se repartíamos entre los tres organizadores y las vendíamos en 100 pesos cada. Un precio ridículo pues a cambio recibías 20 o más obras que podías enmarcar o guardar celosamente”. Para los organizadores el precio justo debió ser de 400 pesos, pero deseaban que la revista fuera accesible para el público[3]. El proyecto era autogestivo, cada artista invertía en su tiraje, y los organizadores financiábamos el empaque, la difusión y la presentación. Pelos de Cola fue un proyecto colectivo que dependió de la voluntad de todos los artistas participantes.

Sobre el tipo de consumidores y la distribución Jaurena afirma “fue de mano en mano, en donde podíamos. Teníamos algunos clientes asiduos como un importante catedrático de la UNAM a quien le avisábamos por teléfono y mandaba a su chofer para comprar dos ejemplares. También cuates habituales que querían divertirse, pornógrafos, erotómanos cercanos a los colaboradores o coleccionistas que estaban en busca de los números específicos en los que participaron Nahúm B. Zenil o Reynaldo Velázquez.”

Amenazas a los editores

“Se dieron en el tercer número, habíamos anunciado entre los cuates la fiesta de presentación con algunos collages que hacíamos en volantes y esa noticia llego a oídos de alguien que nos llamó por teléfono a Esteban y a mí para decirnos que si seguíamos nos iban a madrear. No supimos si fue en serio o en broma, pero nos dieron un susto, porque sabíamos que había gente muy loca que podía agredirnos. Lo platicamos con algunos amigos periodistas y nos aconsejaron que lo mejor era hacer pública la amenaza y así lo hicimos” señala Jaurena. Tanto La Jornada[4], el Unomasuno[5] y El Universal[6] se solidarizaron con los artistas y dieron cuenta de estos hechos.

 

Las presentaciones

Para cada número se hacían presentación a manera de fiesta. La primera se realizó en la tienda Kinky Love Boutique, una sex-shop al sur de la ciudad, donde “para disfrute del personal se presentó un grupo de strippers de importación quienes le pusieron al acto el mejor estilo zonarrosero” [1]

Otra de las presentaciones fue en Mixcoac 266, una casa enorme venida a menos, con una piscina vacía que se utilizó como escenario para un performance de La congelada de uva. Otras de las presentaciones fueron en el bar El Taller en la Zona Rosa, un antro de Garibaldi llamado La Víbora, El Oasis en República de Cuba y en Art Deposit, una galería de autor en la Roma donde se presentó Mirna Cortés con un performance donde realizaba juegos sexuales con frutas y culminaba introduciéndose un plátano en la vagina.

Entre los participantes estuvieron Melquiades Herrera, Reynaldo Velázquez , Nahúm B. Zenil, Froylán Ruiz, Rocío Boliver La congelada de Uva, Eugenia Chellet, Julio Chico, J. A Platas, Marcomix, Frank Zamora, Uriel Parker, Mauricio Bares, Guillermo Fadanelli, Rogelio Villarreal, el Taller de Documentación Visual, Alfredo Matus, Iván Villaseñor, entre otros.

El especial de Fenómenos

El número seis del Fanzine fue un especial de fenómenos. El empaque de la carpeta era una bolsa de plástico transparente, la hoja en amarillo que sirve de portada, tiene de fondo anuncios de periódico de la sección de “masajes”, donde se anunciaban las hot line, encima un hombre caricaturizado con el pene muy largo, pies y manos deformes.Pelos-de-Cola-portada-6-Fenómenos

En este número colaboraron entre otros: Rocío Caballero con “De circo y maroma” donde retrataba a “El hombre boligoma”, “El hombre elefante”, “La mujer araña”, “La mujer barbuda”, “Los siameses” y “La Hermafrodita”. Armando Eguiza con un dibujo fotocopiado de un hombre joven, bello, sin brazos y piernas tumbado en una cama que coge con una mujer mayor. Luis Angeles con un collage de una mujer de tetas monumentales y fotografías de bebes sonrientes titulada “La hora de la comida”. También con collage José Antonio Pacheco retrata al hombre de los testículos más grandes del mundo, junto a unas chicas pin-up con sombrilla. La Congelada de Uva reprodujo un collage de su autoría en papel fotográfico y lo tituló “Ciberfreak. La puntita nada más”. Felipe Gaytán un bien logrado dibujo titulado “El nudo”, Carlos Jaurena presentó “El Jorobado Volador” y Guillermo Fadanelli el cuento “Me llamo Urbana”.

 

La exhibición que viene

Jaurena comenta que será en 2015 cuando se exhiba por primera vez toda la colección completa de Pelos de Cola en una muestra organizada por Alfredo Matus en la galería José María Velasco del INBA, Peralvillo 55, colonia Morelos, Ciudad de México.

 

 

[1] Jorge Luis Berdeja. “ Pelos de Cola, una carpeta gráfica que reivindica la porografía” El Universal 7 de febrero 1996

[1]Apareció en el Catálogo de Revistas de Arte y Cultura, realizado por Héctor Romero Lecanda y publicado por Conaculta. El propósito del Catálogo de Revistas publicado en 1999 era “Dar a conocer un panorama lo más exhaustivo posible de las revistas de arte y cultura en México”.

[2] Mónica Mayer, Pelos de Cola El Universal, 9 de mayo 1996.

[3] Guillermo J. Fadanelli. Pelos de Cola. Unomasuno. 16 de febrero 1996.

[4] Luis Montes de Oca Mitocornio entrevista a Calos Jaurena “El artista debe de trabajar, no se vale andarse quejándose”. Periódico Unomasuno, 8 de marzo 1997.

[5] Mónica Mateos. “Reciben amenazas los editores de la revista Pelos de Cola” . En el periódico La Jornada. 8 de septiembre 1996.

[6] Marisol García. “Represor plástico amenaza a creadores de Pelos de Cola”. En el periódico Unomasuno. 11 de septiembre 1996.

[7] Jorge Luis Berdeja. “Reciben amenazas telefónicas los editores de Pelos de Cola”. En el periódico El Universal.

[8] Jorge Luis Berdeja. “ Pelos de Cola, una carpeta gráfica que reivindica la porografía” El Universal 7 de febrero 1996

Beatriz Garduño Mejía. Dedicada a la gestión y difusión cultural. Es licenciada en Comunicación por la UAM Xochimilco. Actualmente estudia la maestría en historia del arte en la UNAM inscrita al Beatriz GarduñoSeminario Cultura visual y género. Contravisualidades y producciones culturales a-normales.

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