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Fitting Room – un performance por Lorena Lo Peña

Performance Duracional

Sábado 07 Diciembre 2013 // 2-4pm

Deptford High Street, Londres, Reino Unido.

«Fitting Room» o “Probador”, acción para espacio publico, nace de la experiencia personal de la artista, quien desde muy joven a tenido problemas para encontrar ropa de su talla en las tiendas, sobretodo en las de moda.

Esta acción fue parte del Festival “If On a Winter’s Day” organizado por el colectivo curatorial “Something Human” en Deptford Market, Londres. Durante este festival se realizaron diversas acciones en espacio abierto. La acción de Lorena se realizo en la calle principal del mercado un sábado por la tarde, justo en el rango de horas donde había muchas familias haciendo sus compras navideñas.

En esta performance, ella utiliza la vitrina de una boutique como un ‘probador’, y es ahí donde se enfrenta con una realidad que muchas personas comparten en los probadores: su cuerpo no cabe en el vestido. Ella intenta encajar, entrar. Jala el vestido. Intenta subir la cremallera. Lo estira nuevamente. Toma aire. Lo contiene. Sume la barriga. Fuerza  el vestido una y otra vez. Fuerza su cuerpo una y otra vez. En un arranque de frustración rompe el vestido. Durante toda esta lucha, ella  ha ‘moldeado’ su cuerpo lo más que ha podido. Se ha puesto cinta adhesiva en la barriga, los brazos, las piernas, el pecho y el culo. Todo para intentar entrar en los vestidos. Casi no puede moverse ni respirar. Es en ese momento que surge en ella el reconocimiento de su cuerpo violentado, reprimido y manipulado. Ella se observa.  reconoce su propio cuerpo.

El público, mientras tanto, es testigo de toda esta experiencia. Por lo tanto, es cómplice al momento de su reconciliación. El público se convierte en actor, el cual es invitado a liberar a la accionista de su asfixiante cinta adhesiva. Ella les ofrece unas tijeras. Ellos cortan la cinta. Ella despega la cinta. Ellos también ayudan a arrancársela de la piel. Otros simplemente observan.

Lorena Peña, a través de esta acción, reflexiona críticamente sobre los estándares de belleza en nuestra sociedad actual, cuestionando el «ideal» del cuerpo femenino. Al mismo tiempo, pone en cuestionamiento nuestra cotidiana (re)acción (in)conciente colectiva ante las fuerzas del mercado consumista, que junto con los medios masivos de comunicación y la industria de la moda, intentan modelarnos el cuerpo, moldearnos la mente y controlarnos la vida.

Concepto y Acción: Lorena Lo Peña

Texto: Lorena Lo Peña y Liliana Albornoz

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Lorena Peña. Artista peruana radicada en el Reino Unido. En su obra performática explora temas de idantidad, género y políticas corporales desde un acercamiento autobiográfico.

Web: http://www.lorenalopena.com/

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El cuerpo lesbiano gordo

 Constanza Álvarez

“Cuando soy consciente de mi gordura no puede usarse en mi contra”. Nomy Lamm.

“El cuerpo lesbiano La ciprina La baba La saliva El moco El sudor. Las lágrimas El cerumen La orina Las nalgas Los excrementos La sangre La linfa La gelatina El agua El quilo El quimo Los humores Las secreciones La pus Las sanies Las supuraciones La bilis Los jugos Los ácidos Los fluidos Los zumos Las emanaciones La espuma El azufre La urea La leche La albúmina El oxígeno Las flatulencias Las bolsas Las paredes Las membranas El peritoneo el epiplón, La pleura La vagina Las venas Las arterias Los vasos Los nervios Los plexos Las glándulas Los ganglios Los lóbulos Las mucosas Los tejidos Las callosidades Los huesos El cartílago La oseína Las caries (…) ” Monique Wittig.

“el cuerpo lesbiano no tiene sus límites en la envoltura carnal delimitada por la piel”. valeria flores

¿Desde dónde se evoca la necesidad de construir un cuerpo lesbiano gordo? ¿Cómo hacer un cuerpo lesbiano? ¿Cómo hacer un cuerpo gordo? ¿Cómo hemos sido configuradas? ¿Cuál es la ficción heterosexual en nuestros cuerpos? ¿Cómo la desaprendemos?

   El ejercicio de nombrarse como lesbiana, tortillera, fleta, se vuelve ya un acto de visibilización política vital y, en nuestro caso, como gordas, se vuelve también una praxis de reconocimiento y politización naciente, ardiente, escandalosa, visible, sobretodo en América Latina. Me interesa, en primera instancia, tratar una unión de lo lésbico y lo gordo desde el acto de visibilización, enunciación, de aparecer y estar como sujetas políticas conscientes y no víctimas de un sistema misógino, lesbofóbico, racista, clasista, especista y gordofóbico. En segundo lugar, voy a recalcar cómo la formación de un cuerpo heterosexual hegemónico imperante se ha hecho carne en nuestras cuerpas y de qué forma somos capaces de desaprender, de devenir en algo distinto: en un cuerpo lesbiano gordo.

   valeria flores, describe la vista como un aparato de producción corporal, plantea que existen ciertos modos de mirar que fabrican cuerpos. Cuerpos heterosexuales, cuerpos agradables, cuerpos delgados. Veo un cuerpo lesbiano que debe hacerse visible mediante una acción que lo evidencie, cuerpos que existen pero que permanecen ocultos por la heterosexualidad. Por ejemplo, percibo la estrategia de la masculinización de algunas camionas/chongas/butch como un ejercicio a este propósito, “para las chongas que queremos que se nos note, lo torta, lo marimacha (…)”. No quiero decir que todas las camionas son así porque quieren parecer lesbianas, hay muchas que simplemente es la estética que les acomoda, sin otra razón. Hay otras medias trans*, otras que ni siquiera son tortas pero se calzan el buzo deportivo como uso cotidiano.

¿Cómo hacer un cuerpo que es de por sí, visible? La gordura es imposible de ocultar. Si soy torta y quiero pasar desapercibida puedo heterosexualizarme y vivir de cierta forma en el mundo que no sea molesta, puedo ahora incluso casarme y ser una chica de bien siendo lesbiana, siempre y cuando atienda a la heteronorma. Pero, ¿si soy gorda y quiero ocultarme? No es posible, somos un cuerpo expuesto siempre a la vista del otrx, se me nota la grasa por muchas fajas que me ponga, no hay posibilidad de desaparecer, así como lo es también para las negras, para las que andan en silla de ruedas o para las que no tienen plata para prótesis, las travestis y trans* pobres, nuestro cuerpo herido nos deja en evidencia y también en vulnerabilidad. Parafraseando a laura, del gorda zine, existe una paradoja: nuestro exceso de visibilidad nos invisibiliza a la vez. Ejemplifico: me veo en todas partes, pero cuando quiero hablar sobre ciertas decisiones sobre mi cuerpo, no se escucha lo que digo, se ve mi gordura antes que mi opinión, porque se asume que no estoy sana, que tengo problemas. Así mismo, vuelve el ejercicio donde nos unimos con las tortas, ahora tenemos que visibilizar la gordura de otra forma que no sea la de víctima o de patologización y ese es un modo de acción política, de hacernos presentes y de hablar por nosotras mismas.

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   Entramos en este doble (y también múltiple, porque existen las diferencias de clase, raza, etc.) entramado, en donde las tres enunciaciones cuerpo lesbiano gordo toman vida propia, tanto por separado como en comunión. Cuerpo, hablando desde el feminismo como ética de vida, lo personal es político, escribiéndonos y viviéndonos desde la carne, nuestra sangre, nuestra historia, las cicatrices que abundan en la piel, la experiencia personal y colectiva retratada, los deslindes, los encuentros con otros cuerpos, los desbordes, los amores, el cotidiano. Como un sentir corpóreo, turbulento, visceral, que no puede no estar ligado al sentir, la pasión, el goce. Lesbiano, al construirnos desde el placer y no desde la lesbofobia, como me decía una amante. Comprendí las distintas formas de construir un cuerpo lésbico, la heterosexualidad lo construye solamente desde la falta, la carencia, como si algo necesitara completarse y las que políticamente nos apoyan (me refiero a las que se nombran como lesbianas políticas) no conocen el deseo al cuerpo lesbiano como construcción de un nuevo placer contra-normativo, definirse lesbiana desde la lesbofobia, desde el odio, desde solamente la violencia recibida por un cuerpo es restarle importancia a nuestra alegría y motor de energía lésbico. El placer de ser torta y disfrutar con otras tortas, su cuerpo, sus fluidos, sus letras, sus palabras, sus gestos, sus formas, sus intereses. El placer de ser con otras lesbianas, de dejar el cuerpo. Lesbianas al dejar de mirarnos entre nosotras con ojos patriarcales, como un varón, por tratar de crear desde una ética feminista relaciones no heterosexuales, posesivas, egoístas, propietarias. Lesbiana como no mujer heterosexual, “las lesbianas no somos mujeres”, nuestras experiencias corpóreas, subjetivas, son diferentes, escapan a la norma, fugan, se incrustan entre la basura hetero. Lesbianas desobedeciendo a lo que se esperaba de nosotras: mujeres, heterosexuales, madres, blancas, profesionales, delgadas, jóvenes. Lesbianas explotando de placer con otras, convertirnos en amantes, no habitar el desierto ni estar perdidas. Habitar el cuerpo y el deseo como lesbianas. Gordo, excediendo a la norma del trazado corpóreo heterosexual medio, deseable, asequible, privilegiado. Desdibujando las líneas de la heterosexualidad y su belleza manifestada en 90-60-90 centímetros de deseo varonil. Desprogramación del deseo ajeno y personal, sabotaje sexual, hackeo del cuerpo, prácticas no-reproductivas, deseos saboteados, un cuerpo poético, sin sentido. Gorda, como un cuerpo rebelándose frente a un montón de imposibilidades impuestas (no poder ser bellas, no poder ser saludable, no poder ser atlética, etc.) molestando, irrumpiendo, alterando. Cuerpo lesbiano gordo, desdibujando los límites del régimen heterosexual, calando un hueco en el imaginario, fugando y creando nuevas formas de poder habitarnos, compartirnos. Transmutar los cuerpos, mezclarlos, cuerpos agredidos, con cicatrices, alegres, “mi cuerpo es mio y a veces también es tuyo”, de otras, desdibujarnos con otras pieles lésbicas, otros cuerpos lesbianos haciendo fusiones temporales, un virus, contagio. Ni delgadas ni gordas, ni mujeres ni trans*, cuerpos lesbianos en el deleite de (no) ser, de los fluidos corporales, brebajes lesbo-afrodisíacos que emanan de nuestras pieles, de la energía, la vitalidad. Dejar de ser yo, perderse en el cuerpo, desorganizar el cuerpo sin fraccionarlo a lugares de privilegio.

  El cuerpo gordo es un cuerpo segmentado, fragmentado, partido. Como plantea beatriz preciado en el manifiesto contrasexual, el cuerpo humano es heterosexualizado –heteropartición-, creando ciertas partes como las sexuales/reproductivas y las que no lo son (si estas se vuelven sexuales, el discurso científico psiquiátrico y su industria, la clasifica como una parafilia, en enfermedad o fenómeno anormal). Hombre, pene, mujer, tetas, vagina y culo; siempre uno en jerarquía por sobre el otrx. El pene como máximo órgano dentro del acto sexual, la penetración como fin único, como trazador de un real acto sexual frente a uno falso, como la heterosexualidad llama a cualquier tipo de experiencia sexual con el cuerpo no penetrativa. Así también, podemos realizar un paralelo con el cuerpo gordo, que se segmenta en partes separadas: papada, abdomen abultado, entrepiernas, muslos, celulitis, grasa y el cuerpo como un todo holístico es omitido, ocultado. Ciertas partes estratégicas para la heterosexualidad se exacerban para mantener el control sobre nosotras, avergonzarnos, temerle a la cultura de la violación, quedarse en casa, usar fajas, taparse, tener miedo.

   Me pregunto, ¿cómo hacer de un cuerpo lésbico un aparato contrasexual? ¿Cómo hace un cuerpo gordo lesbiano al romper con la heterosexualidad obligatoria? En primer lugar, este cuerpo quiebra la heterosexualidad al romper los límites occidentales de belleza y la talla 38, las medidas perfectas, la cintura delgada y el abdomen plano; más que romperlos, los desborda… Volviendo a llamar al deseo a aquellas partes ocultas, omitidas, ridiculizadas: un bulto, un rollo, un peso, un cuerpo con vida, ardor, deseo. Llamar a la piel como el centro erógeno universal y a su vez sobrepasarla, porque el cuerpo lesbiano no sólo se limita por la carne, sino que es una red altercada de afectos, redes, subjetividades, que sobrepasan lo corporal sin dejarlo, okupando el cuerpo de las otras, rompiendo la individualidad del yo, de mi propia pertenencia, perderse en las sensaciones, desjerarquizar el cuerpo, lo genital, lo deseable, lo bonito. Cuerpo gordo lesbiano, en donde el pene no tiene importancia, no existe, nadie lo quiere ni necesita, la reproducción es nula. No reproducimos heterosexualidad, ni tampoco hijxs para el kapital. También se puede leer al cuerpo gordo como un cuerpo contrasexual, al escapar de la belleza normativa heterosexual, al ser un aparente fetiche, oculto, ridiculizado y avergonzado por romper con las limitaciones corporales impuestas del “tú no puedes por ser gorda”, tú no puedes ser ágil, tu no puedes ser una chica que le guste el sexo hard porque no te da el cuerpo, tampoco puedes ser vainilla porque tu cuerpo es tan tosco, grande y bruto, que la sutileza no te acompaña. Atravesar los límites, romper estándares. Sensualizar las partes de mi cuerpo que más me atemorizaban. Volver a traernos al deseo, a aquel espacio que nos fue robado, expropiado, al mantener nuestros cuerpos en las escalas bajas de la jerarquía del deseo heterosexual. Una historia de violencia y vergüenza, porque un cuerpo gordo es visto como asqueroso, odiado socialmente en la cultura occidental, feo, enfermo, trágico. Nos calamos entre los percolados de la basura heterosexual, nadando entre el fango, revolcándonos, para salir airosas, no quiero más tu heterosexualidad, no quiero que me vuelvan a mirar desde ese lugar, no quiero más. Gorda lesbiana cuerpo, porque la única realidad existente posible en este mundo es la heterosexual y ya no queremos más habitarla.

contornear un cuerpo lesbiano

crear/chupar/tocar/deleitar/diagramar

cuerpos/sentidos/afectos/movimientos

                            vaivenes sonoros

                     retumban en mi cerebro

                               como electricidad

                                        del no saber querer saberlo

cuerpos lesbianos

     (de) construyéndose desde el placer

quiebras costumbres, estallas jerarquías

     el goce de charlar/caminar/reír/jugar/conocer

           mirar/tocar/penetrar/mojar/sentir

                abrazar/pensar/escuchar

dibujar el cuerpo lesbiano

                   cartografiando el deseo, la metamorfosis

construyéndome

           tocando/armando/amasando

afinando contornos

          creando/boicoteando/desdibujando límites

cuerpos lesbianos en el deleite del (no) ser

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Missogina a.k.a. constanza a. castillo (Quilpué-Valparaíso, Chile 1991) Activista lesbiana anarko-feminista. Performera missogina por rodrigo aguilay tallerista en curso, proletaria de la feminidad, activando desde lo monstruoso, las disidencias corporales desarrollando temas como la politización de la gordura y la cuerpa, la heterosexualidad como régimen político, lucha antipatriarcal y  antiespecista, post-porno, alianzas con transytravestis, hiperfeminidad, bondage y nuevas exploraciones con el dolor, entre otros.Publicado el fanzine “Contrasexualidad y Dildotecnia” y Video-corto.fanzine “Manifiesto Gordx” junto a samuel hidalgo.
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Lascivas – por Marcia Santos

por Marcia Santos

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marciaMarcia Santos trabaja con el espacio urbano como terreno para conjugar lo público y privado mediante la experiencia del encuentro, momentos efímeros que nos describen dentro de estructuras de poder y resistencias.  Sus propuestas resultan de la exploración del cuerpo, la permeabilidad de las fronteras, y la imaginación como herramienta de subversión mediante la ficción. Su obra se proyecta en varias disciplinas: ensayo, arte objeto, fotografía, ilustración y medios digitales.
Website:
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Orgasmos

Imágenes y texto por Elizabeth Romo

Me hallo aquí, desnuda y recostada frente al espejo, mi cuerpo ha perdido aquella forma de juventud y mi rostro se ha invadido por marcas de la vida.

   Desde mí frente a la punta de mis pies, he sido acariciada y besada por amoríos. Mis senos ya colgados, alguna vez hicieron rendirse al caballero más sensato entre mis piernas, la frescura y el color de mis labios incitaba a besarlos con tal pasión que enseguida pensaban en sumergir su cuerpo en mi interior, sentir mi calidez. Dejarse llevar por las sensaciones hasta verter su simiente.

   Pero, ¿acaso estaba destinada a esgrimir los deseos masculinos negándome el propio?, me enfrento a los últimos días de mi vida negada a la oportunidad de encontrarme conmigo misma. No concilio dar fin a mi ciclo sin el reconocimiento femenino que busqué incontable veces en falos transitables.

    El recuerdo de mi madre denigrando nuestra sexualidad, “el placer déjaselo a las putas”, sus palabras atormentaron mi sexo. Repartidora de orgasmos y pasiones. Y hoy, hoy me entregaré a mí misma. Haré vivir mi coño llevándolo del invierno a la primavera, fascinando sensaciones, humedeciéndolo por el amor que me tengo, como símbolo de resurrección esta pluma de pavo real limpiará el embrujo que he cargado, un ave libre que no teme exhibirse para conseguir lo que desea.

   Comienzo el juego desde mis pezones, recorriendo un camino hacia mi ombligo, mi piel se sensibiliza más al roce, una especie de anestesia invade y relaja mi cuerpo, permitiendo a mis piernas abrir paso al lugar donde se concentran mis lujurias. Siento mi clítoris palpitar al ritmo de mi corazón. Lo siento… ¡lo estoy sintiendo!, ese calor humano que anima los pensamientos, cada poro de mi piel despide una energía que desvanece mis arrugas. Culmino y mi alma se desprende para dar paso al sosiego eterno.

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Ely Romo, diseñadora de la comunicación gráfica e ilustradora.

https://www.facebook.com/ElyRomoIlustracion

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El cuerpo gordo en el grabado, obra de Harold Duarte

por Harold Duarte

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haroldHarold Jesús Duarte Quiróz . (Costa Rica) Bachiller en Arte y Comunicación Visual con especialidad en grabado por la Universidad Nacional de Costa Rica.

Web: http://h28.blogspot.es

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Máscaras

Ilustración por NooZ
Ilustración por NooZ

por Magda Piñeyro

Hubo un interés económico detrás de la abolición de la esclavitud en EEUU.
Hubo un interés económico en la conquista de América Latina.
Hubo un interés económico en las guerras mundiales y en la creación de la ONU.
Hubo un interés económico en las dictaduras militares de los países del Sur.

Hay un interés económico detrás del genocidio de Gaza.
Hay un interés económico detrás de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental.
Hay interés económico detrás de la difusión del odio a lxs inmigrantes.
Hay interés económico detrás de la difusión del odio a lo islámico.

Y hay un interés económico detrás de la difusión del odio x nuestros cuerpos.
La gordofobia sirve al capitalismo. Amarte es revolucionario.

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marcyMagda Piñeyro.
Licenciada en Filosofía, militante feminista y bloggera.
Administradora de la página Stop Gordofobia.
Blog personal:
ladobleefe.blogspot.com.es

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MANIFIESTO de la colectiva CUERPOS EMPODERADOS

Ilustración por María Magaña
Ilustración por María Magaña

Por Cuerpos Empoderados

Te preguntarás quiénes somos. De dónde salimos. Por qué somos así.

   Somos aquella niña que insultabas en la escuela. Sí, sí, no se te ha olvidado. Me gritabas gorda.

   Somos la mujer que observas en el metro, con cara de agobio cuando me siento a tu lado, pensando cómo sería tu vida si tuvieras mis dimensiones corporales.

   Somos ese compañero de equipo del que secretamente sientes vergüenza. No puedes dejar de preguntarte por qué no estoy más delgado con lo mucho que corro.

   Somos tu amiga, la que se ha pasado la vida en el segundo plano, esa que te acompaña mientras ligas en las fiestas. La maja, gorda y fea según tus patéticos novietes.

   Somos el que recibe, sin gracia, tus bromas sobre mi peso.

   Somos la foca, el ballenato, la morsa, la vaca. Somos cualquier animal cuya característica física sea ser gordo.

   Somos el niño que siente que nunca tendrá novia ni resultará atractivo a nadie por el tamaño de su barriga.

   Somos la universitaria a la que decidiste no dar el puesto de trabajo, pues su imagen física no estaba a la altura para tu proyecto.

   Somos el que nunca entendió porque ser gordo es considerado algo desagradable a nivel social.

   Somos la que no tiene claro que ser gorda signifique no follar. Somos a la que le apetece hacerlo todo el rato.

   Somos el que se esconde tras la toalla en la playa, cada día de cada verano. Somos la adolescente que se mira al espejo y llora, la que come y se siente mal, cada vez peor. Hasta que decide dejar de hacerlo.

   Somos el gordo virgen de quien hacen chistes sus colegas cuando se refieren al sexo. Somos la gorda que no entra en tu ropa de marca ni en tus anuncios de alimentos dietéticos.

   Somos la gorda vegana que come disfrutando de la vida y respetando la de otras (y sí, soy vegana y gorda, supéralo)

   Somos la mujer gorda que se ríe en la cara de tus patéticos cánones de belleza. La que viste una blusa, un corsé, una camisa ancha o un vestido rosa si le apetece.

   Somos los gordos trans, que odiamos tu interés por categorizarlo todo en extremos opuestos que no nos identifican.

   Somos las activistas que estamos hasta los ovarios de combatir vuestras malditas armas de publicidad masiva contra nuestros cuerpos.

   Somos tu hija, a la que recomendabas que hiciera dieta si quería gustar a los chicos y tener amigas.

   Somos el que se miró al espejo y se sintió atractivo, aunque tras su puerta hubiera una sociedad que pensara justo lo contrario.

   Somos la rabia personificada, la imposibilidad de esperar más. Somos muchas, estamos en todas partes. Vivimos aguantando las risitas y los insultos. Soportando miradas y juicios. Comentarios y silencios.

   Somos las que estamos empezando a amar a nuestro cuerpo independientemente de lo que nos obliguen a sentir hacia él. Somos las que nos juntamos y nos contamos cómo nos sentimos y por qué. Las que reconocen las causas de sus lágrimas y las combaten día a día, de la mano, con todo el corazón.

   Por eso nos declaramos feministas, anticapitalistas, y antiespecistas. Le declaramos la guerra al patriarcado, al machismo, al mercado, al mercado del cuerpo, a la publicidad asesina, a las dietas.

   Queremos ver cuerpos diferentes. Queremos querer cuerpos diferentes. Queremos comer mas de 1300 Calorías al día. A nosotras tambien nos aprieta el chocho la talla 38.

   Estamos en contra de la corrección. En contra de la opresión. De la patologización. Creemos en el empoderamiento. Creemos en tomar las calles. En gritar. En ser unas histéricas. Somos chonis. Somos sofisticadas. Nos gusta el flow. Somos negras. No creemos en la culpa. No queremos ser víctimas. Queremos gritar. Queremos bailar. Queremos que nadie nos diga lo que tenemos que hacer. Queremos ser.

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Cuerpos empoderados: Somos un grupo de futuras antropólogas con un proyecto por delante.

Empezamos este proyecto con la intención de comprender. Para encontrar y crear herramientas que nos sirvan a todos esos cuerpos que no tenemos lugar ni físico, ni mental en esta sociedad. Para encontrarlo y situarnos con dignidad. Ya que entendemos el trabajo como una plataforma para el cambio social y la extracción de potencialidades positivas.

http://cuerposempoderados.wix.com/gordas

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Soliloquio de la caníbal

ilustración por Alex Xavier Aceves Bernal
ilustración por Alex Xavier Aceves Bernal

por Dalila Castillo

Siempre fue más fuerte la necesidad de crear una historia a partir de su experiencia. Encontraba en la ficción un aliciente para subsistir. Deseaba confrontar al mundo y embestirlo con las propias armas que éste le daba.

  Su mente ágil advierte los sentimientos que impregnan cada mirada. Desde la condenación, la burla, pasando por el enternecimiento y el morbo. En el corto trayecto de su hogar a la escuela, percibe al menos un par de ojeadas hipotéticas hacia su estructura corporal.

    Todo en sus formas es digno de especulación. Desde sus piernas cilíndricas hasta su rostro de luna llena –cráteres incluidos. A la redondez le son atribuidas muchas características, entre las que destacan la candidez, la amabilidad, la pasividad, incluso una ingenuidad que raya en la estupidez. Nada que ver con ella.

    No es que sea la encarnación del mal y la perversidad en un cuerpo bonachón. Lo que pasa es que deglute cada mofa, cada palabra soez o misericordiosa y con ellas teje su propia historia. No es esta una historia de odio. Es una historia de transmutación: la ingesta de hostilidad que engendra un orgullo por ser “distinto” (¿Pero es que realmente se es distinto?). La construcción de una identidad a partir de la diferencia. El orgullo de ser calumniadx. Ha pensado noches enteras en las que se debate entre la furia hostil y la conmiseración. Pero ante tal disyuntiva, se asume como la protagonista de una gesta perpetua.

    El asiento del pupitre es un castigo anticipado: sus dimensiones son un desafío a las normas de la distribución del espacio impuestas socialmente. La condena (¿o la ventaja?): la soledad necesaria. Las horas pasan, y ante ellas desfilan las hipótesis que ha ido coleccionando sobre sí y las hila como una oda al autoescarnio: “Es linda; un poco gruesa, pero linda/Es lenta, torpe/Está llena de vida/Seguro tiene problemas en la glándula tiroides/Desea ser normal/ ¡Qué tierna!/ Alberga ira y frustración/La belleza se lleva en el interior/ Es una Venus de las eras glaciares”.

    Es en este punto cuando escucha: “Compañerita, sí, tú, la gordita, por favor pasa a presentarte”. Ella se levanta parsimoniosamente, lanza una ojeada alrededor. Se da cuenta de las risas y los murmullos que nutren su imaginación. Es entonces cuando profiere aquello que habrá de ser su consigna:

SOY D…TENGO DIEZ AÑOS…Y SOY… GORDA, NO GORDITA. ME GUSTA COMERME A OTROS NIÑOS”.

El silencio reina. No faltan los ojos desorbitados, las bocas abiertas, quien reprime una carcajada, quien por un momento lo cree verdad. Porque no es el hecho de crear un mito alrededor de ella, como todo lo que existe alrededor de la gordura, sino que fue la mejor forma como concibió definirse así misma: una colección de retazos, la asimilación del imaginario ajeno que origina uno propio.

Porque el problema no es ser gordo, sino la traducción de la gordura en vergüenza. D afirma con orgullo engullir a sus semejantes, porque se alimenta del temor de ser como ella.

Fobiófaga. Gorda. Orgullosa.

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Dalila CastilloDalila Castillo Alonso, mexicana de 23 años. Latinoamericanista de profesión. Me interesa sobre todo la literatura erótica y la representación literaria de la construcción social de los géneros.

Página personal:

https://www.facebook.com/buba.castilloalonso

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A 100 grados

Ilustración por Alex Xavier Aceves Brnal
Ilustración por Alex Xavier Aceves Bernal

Por Javier Erro

Peleas entre calorías

Y miradas,

La saliva al borde de esa boca

Que te impone una cifra

Y su código.

El cuerpo,

La guerra,

Esa eficaz combinación

De desodorante, pelo

Y sudor.

Esquivando todo trazo,

La asimetría siempre será la

Primera rebelde.

Su territorio son burbujas corporales,

Hirviendo

A 100 grados los flujos.

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Javier Erro, (Valencia, España). Llevo un humilde blog sobre crítica de arte y cine http://losextremosnosetocan.tumblr.com/ , además he publicado un par de poemarios, uno de los cuales se puede leer en la biblioteca virtual de la página web http://www.nodo50.org/mlrs/

 

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Metros cuadrados

Ilustración por María Magaña
Ilustración por María Magaña

por Diana Reséndiz

El pliegue de la carne se desborda, se voltea:

cae, te esconde el pito, te pesa.

Guárdate todo lo que puedas, no defeques.

Llena de algo sebáceo la bolsa que te contiene para hacerte sentir que vales mil

y luego date asco infinito, celulitis y demás…

Si fuéramos como hipopótamos, siempre dentro de la mierda, no importaría mucho:

flotar

esconderte

protegerte

alejar…

Molestar al otro con mi deformación.

Estoy segura que el autodesprecio será el combustible de otros tiempos; del futuro sin petróleo, sin personas que matar por un pedazo de nada.

Yo estoy reservando mi grasa, con ella encenderé mi laptop y haré girar la lavadora,

La obesidad será el cambio de moneda para quien quiera ver en la tele una serie de antaño.

Echados en su cama, los flacos morirán.

Se solicita gordo para coger y tener hijos gordos.

Se renta perro obeso de 100 watts de potencia.

Estoy chonchita pero enciendo la podadora.

Y tú que no sales de tus obsesiones.

No era así, tengo fotos de mi liviandez domesticable,

el hijo de Dios con harta masa

el pantalón de orgasmos trémulos,

el antojo y deseo por un vientre controlado.

                Mi armadura de metros cuadrados.

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Diana Eréndira Reséndiz Guerra, 1981.

Mexicana, con estudios técnicos en danza contemporánea y museografía. Egresada de la Licenciatura en Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, generación 2000-2004, con especialidad en dramaturgia.

Interesada en la transdisciplina, gestión y vinculación cultural. Con varios textos montados y publicados de manera independiente.

Fue Coordinadora del Carro de Comedias de la UNAM, ha colaborado en la producción de eventos masivos de impacto nacional, y en la docencia en artes.

https://www.facebook.com/dianaresendizguerra

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