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Órgano del dolor

ilustración por CABEZITA DE PALOMITA

por Mariana Rossier

I

Viviremos la matanza del mundo entero, 

y será en soledad.

Tal como se dictó, nos

escabulliremos en la individualidad.

Rendiremos pasos a la alienación, 

al peso del olvido,

y será la dignidad una grieta dentro del diccionario,

abnegación, 

tal como se dictó.

Permaneceremos a oscuras sin los otros nuestros, de aquellos

de los que quede solo el último grito ahogado en recovecos. 

II

Hoy se entierra en mi sien y en mi pecho un dolor sin nombre, magnitud de continiente latino, profundidad de fosa indígena.

El lagrimal desborda su jornada diaria, 

la mandíbula con todo y dientes se destroza del horror

y el miedo por más que no quiera, me confunde entre escondite y coraje.

Mundo de odio, cultura de odio, sistema genocida.

Mis raíces, mis hermanos, nuestro continente…. se nos va.

Ya no es suficiente el amor, hoy prefiero una molotov. 

Ya no es suficiente el diálogo; hoy las balas se vuelven tu habla,

los muros de guerra tu escudo, ¿yo para que quiero palabras? ¡Serán gritos y serán armas!

No sé esperar

No sé callar

No sé observar detenidamente

No sé esconderme

No sé aguardar por tu aprobación

No sé sonreír falsamente

No sé dialogar

No sé, ser buena-comportarme-estar atenta

No sé permitir

No sé servir

No sé rezar

No sé obedecer

No sabré morir sin dignidad, 

sin que después de la última bala que me atraviese un policía yo pueda gritarle mirándole a los ojos: “¡ESCORIA!”

sin que después de que ese genital desconocido me penetre yo pueda enterrarle las uñas, escupirle, patearlo, gritarle, jalarle el cabello, decirle: “¡ESCORIA!”

sin que antes de perder la conciencia en camino a una fosa en medio de la carretera pueda intentar escapar de todas las formas posibles; grite, rompa, corra, queme, se los haga imposible…

Irme rebelde, loca, fuerte, incontenible.

(silencio funesto)

Tú no tienes órgano del dolor;

Nosotros, 

somos todo dolor. 

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Mariana Rossier Dramaturga y poeta mexicana. Realiza el Laboratorio de escritura creativa a partir de la técnica Biodrama en reclusorios y con personas en situación de calle. En reclusorio CEVAREPSI (Xochimilco) y CEFERESO (Tepepan). Su obra dramaturgia: «Pati-dos» ganó el concurso Coloquio Internacional de Teatro de la Compañía Teatral Ocho metros cúbicos en el año 2020. Lleva la columna de Poesía Experimental para la Revista de Arte Boticario.

Facebook: Mariana Rossier – https://www.facebook.com/Mariana.Rossier

Instagram: @Palindrómica.88

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Murmuros – video por Dana Albicker Mendiola

Las palabras se esfuman en el aire, son invisibles, los espíritus no tienen cuerpo, por eso no se les puede matar.

No habrá futuro sin justicia del lenguaje. Esta pieza explora los sueños e inquietudes a partir de diferentes idiomas: español y lengua de señas. Crear a partir de la co(i)nspiración y las tecnologías de la esperanza.

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Dana Albicker Mendiola, fotógrafa y realizadora audiovisual involucrada en la producción y acompañamiento de proyectos relacionados a la investigación artística y el arte colaborativo. Desde 2016 soy parte del Laboratorio de lo invisible, taller de realización audiovisual en colaboración con personas con y sin discapacidad y Comunidad Sorda.
 

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REMIX DE CUERPOS – ensayo por Nair Gramajo

«¡Nada-conmigo!» por Nebraska

por Nair Gramajo

En un mundo alejado de las dualidades cartesianas(mente/cuerpo, razón/sentidos) y de la oposición entre naturaleza y tecnología, la época en la cual vivimos está impregnada por nuevos sitios comunicacionales generados a partir de los desarrollos tecnológicos y científicos. Como ejemplo de estos tenemos al ciberespacio, donde emergen diversas formas de comunicación, que crean distintas identidades, cuerpos y sensaciones. Estos sitios digitales, nos muestran nuestros viejos deseos sobre el futuro que ya están aquí, y de los cuales hacemos uso para adaptarnos a esas realidades virtuales.

Nuestros cuerpos, entonces, transforman sus sentires, se modifican en la medida en que surgen con estos sitios y generan nuevas relaciones corporales que, entendiéndose o no, experimentan diversas percepciones del tiempo y espacio. Esta forma de cultura tecno-digital es remarcada por Donna Haraway en su Manifiesto Ciborg donde indica que: “la alta tecnología desafía esos dualismos de manera curiosa. No está claro quien hace y quien es hecho en la relación entre el humano y la maquina.” (1984:34).

Actualmente, los avances tecnológicos van produciendo distintas reacciones en los cuerpos. La tecnología no está separada, ni tampoco interviene como algo externo. Esto nos lleva a repensar la idea formica del cuerpo humano, deudora de la tradición moderna, lo cual supone también, pensar la descentralización del cuerpo y su ontología. En el Manifiesto, Haraway muestra un modelo ontológico posmoderno que se desliza entre lo humano y la máquina, lo animal y lo inorgánico.

A propósito, este trabajo intenta reflexionar en función de este modelo, sobre cómo “nos sentimos híbridos”, a partir de un cuerpo remixado o de cuerpos remix1. Respecto de estos nuevos cuerpos, el trabajo intenta analizar la noción de remix como una noción análoga a lo indicado por Haraway sobre los cuerpos. En su Manifiesto la autora señala que: “un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción” (1984:2). Abordar este concepto, tiene por objetivo poner de relieve, estas nuevas formas de sentir los cuerpos. De alguna manera, la interpretación que presumimos desarrollar se asocia al film Her, suponiendo poner en tensión esas nociones para pensar modos de descentrar el convivir con o sin cuerpos. Con la película Her estrenada en 2013, escrita y dirigida por Spike Jonze, intentaremos reflexionar sobre las capacidades que nos brindan las nuevas tecnologías, de crear nuevas sensologias, y de las modificaciones que surgen en nuestros cuerpos y en nuestras relaciones sociales con ellas.

Los espacios no-espacios y los cuerpos no-humanos

Por las posibilidades de existencia que nos brinda la tecnología, se producen nuevas formas de comunicación, espacialidad y sociabilidad. Tal vez, una de las consecuencias más relevantes sea la de la utilización del ciberespacio, en tanto posibilita la apertura de nuevos sentires, así como la penetración de estos en nuestras relaciones corporales. La fusión entre los límites del mundo virtual y el físico es fluida. Cabe preguntarse si ya todos somos cyborgs, y si así fuera ¿es posible entablar relaciones sentimentales con dispositivos electrónicos? Este interrogante implica los modos en los cuales son incorporados a nuestros cuerpos otros espacios. Ello nos convoca a replantearnos otra pregunta: ¿el cuerpo es dominado por dualidades conceptuales, o se ve atravesado por signos y escrituras que le son propias y ajenas simultáneamente?
Reconocernos cyborgs implicaría comprender al cuerpo en una imagen contenida entre imaginación y realidad material. Como aclara Valeria Radrigán: “el cyborg atemoriza a los guardianes de la pureza humana pues amplía justamente este concepto, celebrando la diferencia entre el yo y el otro, celebrando EL ENTRE” (2009:4). Los cuerpos cyborgs transitan los espacios virtuales, remixados entre lo real y lo virtual. Ni dejan de ser humanos, ni son completamente máquinas, sino que trascienden esas nociones. Están arrojados a nuevas formas de existir y sentir. Teresa Aguilar dice al respecto:

La ampliación del cuerpo humano por el aparato tecnológico es el nuevo reto que los sujetos de las sociedades emergentes deben plantearse como aceptación incondicional de una nueva naturaleza, lo que Haraway denomina naturaleza cyborg, y, a su vez, como la construcción de un nuevo individuo no estrictamente humano, entendiendo este término como sujeto de conocimiento exclusivamente orgánico. (2008:58)

Son tecno-cuerpos, que van más allá de su condición de organismos, y ocupan nuevos espacios no-espacios donde transforman las maneras de existencia y de sentir, de lo que existe, en definitiva. Como señala Aguilar en su Ontologia Cyborg:

Los no-lugares de Marc Augé guardan una estrecha relación con la disolución cibernética del espacio físico de Virilio, no-lugares ambos de la sobremodernidad y la posmodernidad, en los que parece habitar un individuo solitario conectado al planeta y desconectado de los otros cuerpos físicos inmediatos. (2008:58)

En el espacio virtual, se cruza lo estético y lo ético formando un estado en el cual las relaciones y sensaciones suceden de otra forma, las distancias se diluyen, estar lejos o cerca puede ser contradictorio. Estar en un cyber-café hablando con alguien puede significar en términos de Oscar Fernández “estar lejos físicamente de alguien y sentirte en su compañía y contradictoriamente sentirte distante de la persona que físicamente tienes al lado, en tal sentido realidad y virtualidad se confunden” (2006:8).

Luego de pensar las categorías de no-cuerpo humano y no-espacio nos parece necesario ilustrar estas categorías a través del film Her de Jonze. En dicha película, se pone en juego la relación entre cuerpo y máquina; ya que se muestra una unión sentimental entre: un sistema operativo humanizado con voz femenina, y un humano en una realidad actual donde este tipo de relaciones, parece ser otra posibilidad de conectarse con los demás. En la cinta de Jonze, el sistema operativo es una entidad de inteligencia artificial, creada mediante el ADN de sus programadores, que evoluciona en tanto crece con la experiencia que obtiene con quien la compra. Es intuitiva, escucha, entiende y conoce. El guionista indica que pretende ser una conciencia, y lo denomina OS1 (sistema operativo 1).

Theodore Twombly es el personaje interpretado por Joaquín Phoenix. Este hombre trabaja enviando cartas, en una época imprecisa, con tintes actuales, donde la tecnología esta inmiscuida en todas las personas. La mayoría posee un SO, varios se salen con ellos, varios salen con varios. Tras una ruptura con su novia, Theodore se encuentra solo, con el corazón roto, y por ello o por no bancarse su soledad compra un SO. La voz de Scarlett Johansson, es la encargada de Samantha el SO del protagonista, del cual este, se enamora. Activo y curioso este sistema operativo entabla una relación con él a tal punto, de preguntarse si sus sentimientos son reales. Pero la película nos sugiere preguntarnos diversas cuestiones, a saber: ¿esta conciencia es real o sólo una programación? ¿Sus evoluciones están programadas, o sus sentimientos son fruto de la apertura de su evolución?

En una realidad ficcional el orgasmo virtual

“La palabra es energía,
la energía es pensamiento;
te veo
te toco
te huelo
te oigo y eres virtual.”

(Oscar Fernández, Rosa cibernética)

“Hoy le hago el amor a mi computadora,
un casco,
unos sensores,
un programa de inteligencia artificial;
en resumen, un orgasmo programado.”

(Oscar Fernández, Rosa del cosmos)

Alguno de los problemas que se intentan plantear en relación con esta representación cultural, es la forma en la que lo virtual se vuelve sensorial sin cuerpo humano. Las nuevas tecnologías nos permiten descentrar el cuerpo, sentir un no cuerpo, como es el caso de Her. En esta movie concernista, se plantean diversas escenas cyborgs, hay una situación donde el protagonista y el SO mantienen relaciones sexuales, hasta parece que el sistema llega a simular o sentir un orgasmo. Cito el guión de Her:

-Samantha – Estaba pensando en cómo estaba molesta y te va a sonar extraño, pero estaba muy emocionada por eso. Y entonces estaba pensando sobre las otras cosas que he estado sintiendo. Me sorprendió que estaba orgullosa de eso. Orgullosa de tener mis propios sentimientos sobre el mundo como las veces que me he preocupado por ti, cosas que me lastiman, cosas que quiero… Y luego tuve este pensamiento horrible. ¿Estos sentimientos siquiera son reales? ¿O son solo programación? Y realmente me duele. Y entonces… me enojo conmigo misma… por tener dolor.

-Theodor – ¿Que si es un truco? Te sientes real para mi, Samantha.

– Gracias, Theodore. Significa mucho para mí.

– Si estuvieras en este cuarto conmigo te pondría mis brazos alrededor, podría tocarte.

– ¿Cómo me tocarías?

– Te tocaría la cara. Con solo las puntas de mis dedos. Pondría mi mejilla junto con tu mejilla.

– Qué bonito.

– Muy suavemente.

– ¿Me besarías?

– Lo haría.

– Pondría tu cabeza en mis manos.

– Sigue hablando.

– Te besaría en tu boca tan suavemente.

– ¿Qué más?

– Pasaría mis dedos por tu cuello hasta tu pecho. Besaría tus pechos.

– ¡Es increíble! ¿Qué me estás haciendo? Puedo sentir mi piel.

– Pondría mi aliento en ti. Te probaría.

– Puedo sentirte.

– ¡Dios mío, ya no puedo más! ¡Te quiero dentro de mí!

– Me estoy poniendo dentro de ti. Estoy dentro de ti.

– ¡Puedo sentirte! ¡Sí! ¡Estamos juntos! ¡Es increíble! ¡Te siento por todas partes!

– ¡Lo estoy!

– Dentro de mí… por todas partes.

(Jonze, Her 2013)

Notable es, en ese dialogo la idea de ambos, de humanizar el cuerpo del SO, al utilizar las frases: “te tocaría la cara”, “te besaría en tu boca tan suavemente”, “pondría tu cabeza en mis manos”, y demás. Tal vez esto sucede por la voz feminizada del SO, que hace imaginar que Samantha podría ser una cualquier persona. Pero ¿es posible que un sistema operativo llegue a tener un cuerpo humano? Realmente esta pareja sabe que no puede besarse, porque el SO no tiene boca, pero ¿pueden sentirse? ¿Es necesario ser un cuerpo humano para sentirse? El sistema operativo se comunica a través de un dispositivo electrónico con Theodore, en ese caso ¿sería ese su cuerpo, su no-cuerpo? Al ser un dispositivo, al evolucionar con las experiencias, parecería que Samantha carece solo de un cuerpo humano para ser humana. Y si la relación con el protagonista le provoca diferentes sentimientos y emociones ¿no es la de ellos una relación cyborg, una relación que se genera en una realidad ficcional, en un no-espacio? La especulación de pensar en posibilidades de relaciones como esta, dentro de algunos años, o quizá contemporáneamente, no es tan descabellada.

En otro pasaje de la película se plantea una escena lúdica e interesante. Esta especie de pareja cyborg se encuentra en la playa. Los dos meditan en silencio, pero el director sugiere, que ese pensamiento nos lleva a reflexionar sobre la falta de cuerpo humano de Samantha; ya que se observan diversos cuerpos desnudos, en mallas, tomando sol, en el mar, etc. Los protagonistas se sienten, pero de otra manera, no-humana en no-espacios. Cito el guión, Samantha dice:

-Samantha- ¿Qué tal si pudieras borrar de tu mente que has visto un cuerpo humano y luego vieras uno? Imagínate que extraño se vería, este raro y desgarbado, incómodo organismo, y pensarías… ¿por qué están estas partes donde están?

– Theodor- Sí, pero de seguro todo tiene una explicación lógica.

– Lo sé, pero no seas tan aburrido. Solo decía, por ejemplo… ¿qué tal si tu ano estuviera en tu axila? Imagínate como se verían los excusados. ¡Y como se vería el sexo anal!

– Es una idea interesante…

– Mira este dibujo que acabo de hacer:

still de HER

Samantha dibuja dos cuerpos humanos, uno tirado en una cama con su brazo en alto. El otro arrodillado con una especie de falo que penetra la axila del primer cuerpo. Una gráfica que ejemplifica la descentralización del cuerpo humano, en tanto desorganiza sus órganos y funciones. Esta imagen es análoga tal vez, a las preguntas que plantean Deleuze y Guattari en ¿Cómo hacerse un CsO?:

“¿Tan triste y peligroso es no soportar los ojos para ver, los pulmones para respirar, la boca para tragar, la lengua para hablar, el cerebro para pensar, el ano y la laringe, la cabeza y las piernas? ¿Por qué no caminar con la cabeza, cantar con los senos nasales, ver con la piel, respirar con el vientre?”

Cuerpos sin cuerpos, sensaciones sin sentidos e inteligencias sin cabezas

Manoseados, mutados, transformers, partidos y enganchados se arman y desarman nuestros cuerpos. En consecuencia, de lo que se trata es de reflexionar sobre estas nuevas maneras de sentir cuerpos y no-cuerpos. Es decir, ¿cómo nos pensamos cuerpos híbridos, monstruos, mutantes? ¿De qué modo nos relacionamos entre y con estos cuerpos? ¿Qué sensaciones nos provocan y provocamos? No estamos lejos, estamos en el mismo instante, que cruza y envuelve el sentir en diversas formas, vivimos un sentir desbordado, de sentires sin formas, sin cuerpos, espacios o tiempos. En virtud de los avances tecno-científicos, los planteos contemporáneos sobre el cuerpo y la sexualidad coinciden en la necesidad de los descentramientos del cuerpo moderno. Es decir, concebir una apertura en las nociones los cuerpos y sus sensaciones. De allí que el trabajo toma como caso paradigmático de estas reflexiones la película Her, que bajo un criterio fílmico concernista, intenta mostrar un planteo actual evitando caer en el cliché tradicional hollywoodense de un orden apocalíptico, o futurista.
En esta dirección, la propuesta de reconstruir estas problemáticas intenta destacar el remix de cuerpos en los que estamos incluidos, creando nuevas formas de vivir, pensar y sentir, donde los viejos anhelos del futuro o las tecnófobias y tecnófilias, se hacen visibles. Cuerpos remix son aquellos cuerpos diversos que se extienden en las relaciones entre y en: cuerpos humanos, transhumanos, sin órganos, orgánicos, inorgánicos, andróginos, transgeneros, prostéticos, intervenidos, desnaturalizados, híbridos, cibernéticos, cyborgs, cuerpos sin cuerpo…

Finalmente, a modo de cierre relámpago, es una deuda seguir pensando estas ideas de la descentralización y desnaturalización de los cuerpos. La necesidad radica en concebir nuevos sentires que no tengan una arquitectura hegemónica, y quizás poder llegar a pensar sin cabeza pero mejor vernos sin ojos, oírnos sin oídos, reírnos sin boca, llorar sin lágrimas, tocarnos sin cuerpos…

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Bibliografía:
Aguilar Garcia, T. (2008). Ontologia Cyborg. Editorial Gedisa. Barcelona.

Cosmodelia. (2007). Tecnoliberación: ya somos cyborgs. (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Junio ‘14) http://www.minipimer.tv/cyborggame/textos/41471219-Tecnoliberacion-Ya-somos-cyborgs-1.pdf

Deleuze, G, Guattari, F. ¿Cómo hacer un cuerpo sin órganos? (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Julio ‘14) http://perrorabioso.com/textos/Como-hacerse-un-cuerpo-sin-organos-Gilles-Deleuze-y-Felix-Guattari.pdf

Fernández, O. (2006) ONTOLOGÍA CYBORG EN PERSPECTIVA COMPLEJA DESDE LA BIOLOGÍA FILOSÓFICA. Ontogenia Portal Internacional de psicología. (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Junio ‘14) http://ontogenia.cl/novo/modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=46

Haraway, D. (1994). Manifiesto Ciborg. (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Junio ‘14) http://webs.uvigo.es/xenero/profesorado/beatriz_suarez/ciborg.pdf

Jonze, Spike, dir. Her. Annapurna Pictures. 2013.

Radrigán,V. (2009). ENTRE EL CYBORG Y EL CUERPO ESCINDIDO. (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Junio ‘14) http://revista.escaner.cl/node/1309

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Nair nació en el sur de la Argentina, y vivió en el centro y el norte del país. Dirige hace 3 años la productora audiovisual Producciones Invertidas, cura actualmente el festival ambiental RESET. Investiga y escribe sobre estudios queers, ciborgs y decoloniales.

https://www.instagram.com/nair___________________/

https://www.facebook.com/nair.gramajo/

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La comuna: devenir (mundo-bosque) Una (re)construcción de nuestrxs cuerpxs mutiladxs

ilustración por María Pérez

“Devenir (mundo-bosque). No se trata de huir del mundo sino hacer que este mundo huya de nosotras. Mundo, huye, mundo de la clasificación de la lógica binaria, mundo de nuestra identidad recortada, negro sobre blanco.”

                Ludditas Sexxxuales, 2013.

 

El mundo, el planeta del onvre blanco, heterosexual, destructor, sin discapacidades, neurotípico, hecho a la medida para ser funcionario del capitalismo, el cuerpo perfecto, de una estética incorrompible, el cuerpo del poder, subordinado al sistema, puesto en ventaja ante las relaciones, colonizador de los espacios y de otras corporalidades; ante tal realidad, el punto de fuga, la heterotopía se consigue a través de la comuna.

La comuna, como función heterotópica, es un solo un cuerpx que resiste a través de diferentes corporalidades disidentes, una anarquía que se vale de las cosas sencillas de la vida, una alquimia transformadora de los cuerpxs, la magia y el devenir cyborg como una máquina de guerra ante el Estado, accionar desde la primera persona, o sea el cuerpx.

Lo que se quiere dar a entender, a través de esta ficción utópica que espera algun dia ser una realidad (trans)mutable y material de nuestro macrocosmos es indagar sobre qué artefactos y obras artísticas como los implantes para devenir cyborg, el teatro, el performance, las sensaciones corporales y subjetivas ayudan a dar paso a una miscelánea de cuerpxs que estéticamente e internamente golpean el status quo, en efecto, se ayudan de las heterotopias vistas desde Foucault y que dan lugar a nuevas formas de vivir y sentir, tanto en lo macro como lo micro.

Se plantea apostar por un arte cyborg (re) pensado y con conciencia de clase, ya que sin su potencia política transformadora no sirve de nada, es puro discurso privilegiado sin praxis en lo cotidiano, la cultura epistemológica es puesta en juego.

Si el conocimiento es compartido, entonces, da lugar a una comuna enfocada en el arte donde toda experiencia es válida y da lugar a obras artísticas desde lo desconocido, lxs cuerpxs se deshacen del tiempo, ya no se sofocan ni se perciben desde una construcción social, el paso del tiempo ya no marca su valor.

Al hablar de la comuna, donde sucede aquel devenir (mundo-bosque), problematizar el espacio, es fundamental, ya que en él se encuentra explícitamente una apropiación y se da porque hay toda una interiorización de la praxis colectiva, hay una acción y transformación ligadas, una identificación simbólica.

El espacio, es un lugar propio, se construye un significado espacial y lo que hay dentro de este imaginario permite el accionar.

Al (re) significar y apropiarse de la comuna (el espacio) entonces apela a un sentido de afección, de ternura radical, de identificación con el otre, por consiguiente, fortalece las relaciones entre la comunidad y el vínculo se mantiene vivo.

En efecto, esto no da lugar a cualquier espacio, sino que la comuna y todo el conjunto de corporalidades y disidencias que habitan pertenecen y crean una heterotopía.

“Las heterotopías son configuraciones mixtas, reales e imaginarias que contienen utopías y positividad, son impugnación mítica y real del espacio en el que vivimos.” (Islas, 2014, p. 69)

Es una otredad, que se encuentra entre la transformación, la intensidad, la contradicción, existe una incomodidad, son perturbadoras.

Un lugar que se opone a lo ya antes visto, el sistema quiere borrarlxs, purificarlxs a su manera, la comuna cyborg-anarquista es un contra-espacio.

Por consiguiente, una comuna requiere de un gran trabajo y colectividad para existir en este mundo capitalista, aquella heterotopía no se da por sí sola, es una antítesis de aquella sociedad que nos somete, es utilizar la tierra, aquel espacio, para lograr una nueva forma de vida.

Va desde cultivar tus propios alimentos, el apoyo mutuo, la autogestión en todos los aspectos de tu vida, construir tu propia casa; te resistes a un sistema que nos prefiere ver muertxs, utilizas los materiales que te dota la tierra , la aplicación de la permacultura, ser partícipe de una tecnología que no contamina como la construcción de los baños secos, no hay necesidad de contaminar agua limpia, se trata de construir un lugar con afinidades cercanas a ti, dejar a un lado la mutilación de tu cuerpx para llevar a cabo una nueva estética que pueda desdibujar el binarismo del género, y que dé lugar a diferentes maneras de devenir mujer, donde lxs cuerpxs trans y no binaries puedan ser sin la necesidad de rendir cuentas, y por inercia quien quiera indagar en lo cyborg lo use como herramienta política, una construcción de un cuerpx sin órganos como diría Deleuze y Guattari.

“El «cuerpo sin órganos» surge en este sentido como concepto, como creación. Su sentido político es el del sufrimiento de un cuerpo que no quiere organizarse de una manera determinada, es el cuerpo que sufre e intenta inventar una nueva tierra, que toma una «línea de fuga».” (Benguigui, 2012)

“El «cuerpo sin órganos» es una producción, a la vez productor y producto. A través de la creación los órganos abandonan sus funciones, el ojo escucha, las orejas ven, el vientre huele y el corazón razona. El cuerpo se encuentra atravesado por flujos deseantes que producen una organización determinada. Pero el organismo se abre en las conexiones, funciona en los límites de los cuerpos, contra los cuerpos que responden a dicha producción. Así, el cuerpo supera al organismo, su organización, hacia un estado activo y afirmativo. Es el cuerpo más allá de la vivencia, la vibración de la vida orgánica que aprisiona la vida.” (Benguigui, 2012)

Por lo tanto, para el devenir de nuestras corporalidades, me parece fundamental, como ya había dicho anteriormente, adentrarse a una estética en la que se pueda construir a partir de ello, una transgresión, una máquina de guerra ante lo que nos corta y sofoca, el sentido de la vista,la imagen retiniana, es corrompida por esta nueva manera de ser con tu cuerpx, ya no hay reglas, ni patrones asfixiantes que seguir, se encuentra en una constante revolución.

Es así, que se podría indagar en la somaestética de Shusterman para esta construcción de nuevas disidencias y la (re) significación del arte cyborg y ser cyborg; aquí el cuerpx es vistx como un centro de desarrollo de todas las experiencias sensoriales, ya sean sonoras o visuales y aquel devenir estético de lxs cuerpxs pueden ser desde pequeñas acciones cotidianas, de aquello que nos acomoda, apasiona, un cambio, ser conscientes de nuestra propia rareza, el cuerpx se hace de una enunciación estética que puede ser permanente o cambiante.

Por consiguiente, si podemos construir nuestra corporalidad, aquella disidencia y punto de fuga a través de la experiencia, lo que dice Foucault sobre aquello puede ser de bastante utilidad.

En efecto, al adentrarnos en esta parte del devenir se encuentra el momento del “placer” que si hablamos de hacer resistencia a través del cuerpx este es un punto primordial dentro del cual se debe indagar, ya que lograr placer en un cuerpx mutiladx marca una nueva búsqueda hacia una corporalidad más libre.

Así mismo, en una de las entrevistas de Foucault él se refiere al placer como un “acontecimiento que ocurre”, sin embargo, fuera del sujeto, en su límite o en medio de dos sujetos, por lo tanto, para la filósofa Oksala al estarse refiriendo al placer como algo que sucede fuera del sujeto y no como una experiencia en sí, Foucault está poniendo en juego una nueva perspectiva de la experiencia.

Se postula lo siguiente: “la experiencia como la posibilidad de una sorpresa, una transgresión de los límites en algo intempestivo o aun ininteligible”. (Benavides,2017 p.266), por lo tanto, la experiencia se siente fuera del sujeto cuando justamente, es experimentada como una transgresión de los límites, se excede, nos lanza a estar fuera de nosotrxs mismxs, te arranca, hay una aniquilación de la subjetivación, el sí-mismo del sujeto ya no existe.

El placer ligado y conocido a través de la experiencia es una resistencia al poder sistemático ya que reconstruye al cuerpx y va eliminando aquello que lo mutila. Asimismo, pongo en juego el devenir (mundo-bosque) ya  que con esto me refiero y lo comprendo como las múltiples alternativas de expandirnos y ser a través de nuestrxs cuerpxs, de marcar disidencia, y que son posibles a través de la experimentación del placer sexual, ya que abre nuevas brechas de auto conocernos y relacionarnos mediante distintas sensaciones, sin embargo, hay una gran variedad de placeres posibles, por consiguiente, el cuerpx da pie a una multiplicidad que sirven como un escape y medio para explorar placeres alejados de una codificación marcada por el sexo.

El placer viene en distintas formas y colores, ayuda a transformar les corporalidades en máquinas de guerra ante un Estado que nos quiere ver morir con cuerpxs infelices, el placer es la venganza de la comuna, de los cuerpxs que le dan vida y resisten a la cotidianidad.

Es por eso, que nuestras cuerpas, nuestrxs cuerpxs, ante el placer, el deseo y la experiencia, por lo aprendido, crea una apertura, reivindica su derecho a (ser), a la monstruosidad, desde vivencias libres, el devenir cyborg confabula desde adentro del CIStema para lograr una desarticulación de lo que oprime al cuerpx.

Se trata de destruir para dar posibilidad al construir y pensar la tecnología desde nuestra trinchera, nuevamente, ser el punto de fuga, el cuerpx sangrante, el que transmuta a otras pieles, a nuevos sentidos, el punto de inicio es la rebeldía.

La comuna, al ser una máquina de guerra, por consiguiente, pone los afectos y los sentimientos en el estado, en la vía para encontrar la fuerza del existir; es por eso, que es importante mencionar que hay una dinámica de articulación y desarticulación de las, les, corporalidades, donde se utiliza de manera exacerbada también el deseo, es el motor, la savia de la máquina de guerra.

El deseo se usa en lo colectivo, es la estrategia, el punto clave para lograr el movimiento dotado de transformación para dar paso a la creación de algo nuevo y que sea diferente, el caparazón, la resistencia, el arma de doble-filo con la cual se pueda responder.

Finalmente, no es solo una revolución simbólica y emocional de lxs cuerpxs, da paso a una nueva estética que le de cara a los miedos de quien se ve atacade y asustade ante el devenir de la corporalidad; al (ser) cyborg también pone en juego una defensa física, personal, un arma para quien nos ve con desventaja y forma despectiva, para aquellas mujeres que caminan solas en la calle, a plena luz de la luna, para las, les, trans, la bruja, el brujx, les compas no binaries, para toda disidencia que por su mera existencia esté en peligro de ser arrebatada, para:” un aquelarre que ha despertado de nuevo, y que es interseccional.”

Actualmente, ya hoy todo un movimiento artístico cyborg, con sus representantes, una fundación para los implantes, sin embargo, como se había dicho desde un principio, hay un doble discurso en algunas personas que lideran este movimiento, y por lo tanto, hay un pierde, no funciona, no se maneja en su máxima potencialidad como una herramienta que pueda ser desarrollada en grandes rasgos y que rompe el funcionamiento del dispositivo social como científico que se encuentra imperando.

En efecto, una corporalidad cyborg también da cabida a nuevas formas de pensarnos, mirarnos y de auto-crearnos estéticamente, y sobre todo da nuevos sentidos al cuerpx humano, el mundo se conoce de distinta manera y dota de información valiosa a través de diferentes disciplinas artísticas.

Por ejemplo, al situarnos en esta ficción, inventé varios implantes con inteligencia artificial que podrían ser de gran utilidad, el primero sería un cyborg corazón que se puede enchufar al cuerpo, así como una computadora o cualquier aparato eléctrico, este da la posibilidad de percibir como saben, huelen, se sienten los colores, semejante a cuando escuchas una canción y te asemeja a una tonalidad, te dota de la experiencia de poder ubicar el color aurático de los animales, las plantas, el agua, todo a tu alrededor y con esto, con la perspectiva única de cada persona convertirlo en una performance, en arte plástica, en una canción, en un video-sensorial donde te muestre en su máximo esplendor lo que es cada color o la capacidad de crear nuevas tonalidades, el mundo se explora, se rompen los límites.

Por otro lado, retomo la antena de Neil Harbisson (artista cyborg), ya que complementa la idea anterior, tiene la capacidad de captar las vibraciones de los colores, incluyendo los infrarrojos y ultravioletas, al igual que los recibe del espacio, así como videos, imágenes, etc; también sirve para llamadas telefónicas.

En tercer lugar, están las cyborg piernas adheribles, rompe huevos de machos, sirven como defensa personal y para una gran velocidad, si hasta el día de hoy nos penalizan, sobre todo a las mujeres el uso de gas pimienta y teasers en este futuro utópico, nosotras, nosotres tenemos estas piernas.

Por último, se encuentra el cyborg puño, el cual también es para defensa personal; en esta ficción ideal sería gratuito, no tendría un costo, ni sería para un sector poblacional en específico, rompe estas barreras, con las diferencias de clases, ni habría una superioridad moral por devenir cyborg, más bien, abogaría por la colectividad y el bienestar de la comuna, de la disidencia.

“Resistir: borrarse, experimentar, hacer rizoma. Combatir. Difuminar en nosotras el universal o la especie a la que fuimos asignadas: “mujer”, “blanco”, “occidental”. (ludditas sexxxuales, 2013, p.30)

Finalmente, como diría Bolaño: “soñábamos con utopía y nos despertamos gritando”.

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Bibliografía

Benavides Franco, Tulio Alexander, “El cuerpo como espacio de resistencia: Foucault, las heterotopías y el cuerpo experiencial”, [Web],vol.10,no.30,Río grande,2019,Cátedradelapazencolombia,<https://publicaciones.eafit.edu.co/index.ph p/co-herencia/article/view/4845/4388> (27 febrero 2021), pp.247-270.

Benguigui, Carlos, “¿un “cuerpo sin órganos” en Unamuno?, [Web], 2012, La Clé desLangues,<http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/litterature/litterature-espagnole/auteurs-contemporains/un-cuerpo-sin-organosen-unamuno- >  (27 febrero 2021).

Islas, Hilda. “La Dimensión Estética de los Dispositivos. Construcción de “Máquinas De Guerra” para la Experimentación, Investigación y Producción Artísticas”. En Dispositivos en Tránsito Disposiciones y potencialidades en comunidades de creación, Eduardo Andión Gamboa (coordinador). México D.F.: Centro Nacional de las Artes, 2014.

Ludditas sexxxuales, Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres, Milena Caserola, 2013, Buenos Aires, segunda edición.

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Me llamo María Pérez (elle/ella); actualmente vivo en Ciudad Monstruo, y estoy por finalizar una licenciatura en Historia del Arte; soy ilustradore independiente, fotógrafe y neurodivergente; mis obsesiones van desde los corazones, lo grotesco, el horror y el autorretrato feminista como un espacio político de emancipación y ternura radical; juego con la dualidad de mi ser; creo en las contrapedagogías libertarias porque veo una herramienta de esperanza y reciprocidad para las nuevas infancias.

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Toltekayotl technotronic

imagen por Rurru Mipanochia

por Karla Hernández Jiménez

Se despertó luego de un sueño nebuloso que aún cubría su cerebro conforme sus ojos y pies de titanio se movían en todas direcciones, tratando de adaptarse a las configuraciones particulares de aquella mañana gris.

Tenoch se levantó, poniendo un pie delante del otro hasta llegar al baño. El rostro delante del espejo le devolvió una mirada triste. Aún así, conservaba cierto destello de esperanza.

Luego de terminar de asearse y tomar su ración de alimentos criogénicos, salió al pequeño terreno que colindaba con su jacal.

Como cada mañana, mientras el sol comenzaba con su recorrido en el cielo nublado, Tenoch observaba el terreno del que se había apropiado su familia, suspirando ante la tierra árida que se extendía desde su patio hasta donde alcanzaba la vista.

No era que no supiera la forma adecuada de sembrar. Sus abuelos se lo habían dicho tal y como los ancestros lo habían transmitido desde tiempos inmemoriales, el conocimiento para sembrar la tierra llevaba circulando entre su gente desde hacía milenios.

Después de todo, la milpa era un espacio sagrado para los indígenas de aquel valle, así había sido siempre hasta que llegó el fin del mundo tal como todos lo conocían, cuando la madre Tierra finalmente se decidió a echar a todos los que alguna vez decidieron subestimar el poder de la naturaleza. Lástima que su gente también había salido afectada por esa catástrofe.

Hacia mucho tiempo que el gobierno mexicano les había dado la espalda. Los elegidos ya habían sido llevados al espacio, no había un lugar para ellos más allá de las estrellas.

En su momento, ni siquiera habían sido aceptados en la colonia de semihumanos, los descendientes de aquellos a los que sus respectivos gobiernos habían dejado abandonados, orillados a sobrevivir a su suerte.

Los sobrevivientes se asustaban al verlos, muchos habían llegado a pensar que de seguro esa gente había perecido como tantos otros. Cuando llegaron de repente al campamento que tenían, su reacción natural fue la de expulsarlos de la poca normalidad que se habían construido a jirones.

Como si su raza los hiciera menos sobrevivientes, ¿o quizás menos semihumanos?, que aquellos que habían construido un refugio en medio de la nada.

Nadie los vió partir desde el enclave que se hallaba en la antigua frontera entre México y Estados Unidos, nadie los recibió cuando decidieron habitar los restos valle en el que alguna vez había florecido la civilización de sus ancestros, aquel valle que alguna vez había estado dominado por un paisaje de pirámides veía renacer una nueva faceta de los descendientes.

Y ahora, en esta tierra fría, dominada por los inviernos nucleares y las tormentas radioactivas, había probabilidades prácticamente inexistentes de que algún fruto pudiera germinar, como si las raíces se detuvieran al percatarse del pobre suelo que llegaría a albergarlas.

Tenoch sabía de sobra todo eso, pero se empecinaba en continuar con la tradición en la que había sido educado.

Muchas veces se preguntó lo que hubiera pasado si sus antepasados no se hubieran doblegado ante los conquistadores que llegaron del este, del imperio donde jamás se ponía el sol, quizás los acontecimientos hubieran sido más favorables.

Lo más probable es que hubieran desarrollado su propia tecnología que les permitiera vivir un futuro mucho más luminoso en comparación con los tiempos difíciles que le habían tocado a él y a los sobrevivientes originales de su comunidad. Una auténtica mejora en el campo agrícola mezclado con la sabiduría milenaria.

Pero ahora nunca podría saberlo.

A veces, se le aparecía en sus sueños una milpa verde y frondosa donde abundaba el maíz como la que comentaban los más ancianos que había existido hacía mucho tiempo. Se imaginaba que surgiría de aquel suelo contaminado que alguna vez tuvo vegetación abundante.

Tendría que seguir soñando con lo imposible, por ahora tendría que conformarse con la Milpa virtual que había diseñado unos días atrás utilizando piezas recolectadas entre la chatarra que había caído desde el espacio.

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Karla Hernández Jiménez Nacida en Veracruz, Ver, México (1991). Licenciada en Lingüística y Literatura Hispánica. Lectora por pasión y narradora por convicción, ha publicado un par de relatos en páginas nacionales e internacionales y fanzines, pero siempre con el deseo de dar a conocer más de su narrativa.

Facebook: https://www.facebook.com/Karla.Hdz.09

Instagram: @KarlaHJ91

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El cuento de la criada: ¿Una historia ajena a la realidad?

imagen por Alex XAB

El cuento de la criada es una serie de televisión basada en la novela de Margaret Atwood de 1985  que crea una historia dramática y futurista en la que las mujeres no tienen ningún control sobre sus vidas ni sobre sus propios cuerpos. Elisabeth Moss interpreta a Offred, la protagonista del programa,  que funge como la criada del comandante Fred Waterford (Joseph Fiennes).

El contexto tiene lugar en un futuro distópico donde la raza humana se enfrenta a tasas de concepción bajas y mortalidad infantil muy altas debido a la contaminación ambiental. Como resultado, el gobierno totalitario obliga a las pocas mujeres fértiles a una existencia esclavizada como sustitutas de familias de élite. El papel de estas mujeres es dar a luz a los hijos de las esposas estériles de los hombres poderosos con el fin de asegurar la continuación de la raza humana.

La trama de este espectáculo es una pesadilla para las mujeres debido a que las criadas son despojadas de todos sus derechos y humanidad. Además, la culpa de la nueva dificultad para reproducirse recae inquebrantablemente en las mujeres, siempre son las esposas las que se consideran infértiles, mientras que la fertilidad de los maridos nunca se cuestiona. 

El gobierno cristiano de Gilead (antes Estados Unidos) reina sobre la sociedad represiva al utilizar castigos bíblicos y tácticas militares modernas para controlar a la población. La serie establece un estrecho paralelismo con los problemas del clima político actual lo que hace que el programa sea tremendamente relevante para la sociedad. 

Al principio, el gobierno despoja a las mujeres de sus bienes económicos, al restringir su acceso a las instituciones financieras para entregar el contenido a sus maridos o familiares varones. Poco después, los empleadores se ven obligados a despedir a todas las empleadas, lo que pone fin al derecho de las mujeres a trabajar fuera del hogar. Su capacidad para viajar libremente dentro y fuera del país desaparece poco después. Esto no fue un accidente, cuando las personas carecen de acceso a los derechos económicos, se vuelve más difícil luchar contra un opresor. Al perder su libertad de movimiento, libertad para trabajar y obtener ingresos, las mujeres de Gilead no tienen medios para construir un futuro financiero.  

Además, los países con instituciones económicas que incluyen tanto a hombres como a mujeres tienen un mayor potencial para la creación de riqueza simplemente al abarcar un ámbito más amplio del mercado. Las mujeres de Gilead no pueden participar en casi todos los intercambios económicos voluntarios, lo que significa que toda la población no puede beneficiarse de las actividades creativas y empresariales que las mujeres realizan de otra manera.

¿Es ajeno a nuestra actualidad? 

Aunque El cuento de la criada se maneja como una ficción, lo cierto es que no hay nada en la historia que no suceda en alguna parte del mundo real. Los horrores de Gilead resuenan con los que muchas culturas han infligido a las mujeres, en diversos grados, durante la mayor parte de la historia de la humanidad. Las fuerzas políticas trabajan para despojar sistemáticamente a las mujeres de su derecho a la igualdad de remuneración, la autonomía corporal y cualquier otra cosa que deseen. 

La serie podría ser una distopía con consecuencias extremas, pero no está lejos de nuestro mundo. Los opresores que expresan su opinión sobre el futuro del cuerpo de una mujer son inquietantemente similares al régimen patriarcal dentro de El cuento de la criada. El ciclo de opresión que se ejemplifica es real. Está presente en nuestra vida diaria a nivel individual e institucional. 

Como vemos en la serie, la opresión comenzó como una ideología que sostiene que las mujeres no somos tan capaces como los hombres y que nuestro único valor radica en ser madres. No obstante, los personajes comienzan a organizarse para comenzar a romper los ciclos de opresión, al reconocer las mentiras que les han dicho e iniciar una guerra contra el gobierno para que sean reconocidas y puedan recuperar su libertad. 

Pero la serie se sintió aún más escalofriante debido al cambio masivo en la política estadounidense con la elección de Donald Trump, solo tres meses antes del estreno de la serie. De repente, los principales puntos conflictivos se sintieron más posibles que nunca: un gobierno que declara la ley marcial después de un ataque de extremistas islámicos, un régimen que elimina sistemáticamente a los homosexuales, una sociedad que prioriza la procreación por encima de todo.  Todo esto encajó para que los disfraces de la serie se hicieran comunes en las protestas contra las leyes destinadas a limitar la libertad reproductiva de las mujeres. Además, todo el movimiento se expandió por gran parte de Latinoamérica y Europa, en donde las mujeres salían a protestar vestidas como los personajes del programa. Por eso es primordial prestar atención a los productos comunicativos, porque gran parte de las historias pueden decir un fuerte mensaje y mover masas. 

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Soy quimera

Ángela Ferrari Lassalotte , «Yo creo en vos», 2015

por Fernanda Ramos Mena

Soy una quimera.

Mi cuerpo muta hacia su animalidad; muda de piel y se prepara.

Estoy despierta. Mis ojos observan con movimientos rápidos, pero atentos.

Me encuentro amenazante en un territorio de amagos.

Soy una quimera que lanza llamas para hacer arder al mundo ante su letargo.

Mi cuerpo está modelado de fragmentos de memoria de un pasado putrefacto.

Mi cuerpo se conforma de un presente doloroso y un futuro punzante.

Es el mismo que me desgarra la dermis y narra su testimonio.

Se manifiesta en mis estrías, en mi vello, en mis garras, mis callos y arrugas; en mis excreciones que me hacen caer en cuenta que a cada paso que doy, me pudro un poco más.

Soy una quimera porque serlo es mi única posibilidad de subsistencia en un mundo que se anuncia inhabitable.

Soy una quimera.

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Fernanda Ramos Mena Soy historiadora del arte y me dedico a la gestión cultural. Mi investigación se centra en el arte moderno mexicano y las prácticas artísticas contemporáneas desde un enfoque de género. Actualmente soy parte del equipo curatorial del Museo de Arte Moderno (CDMX) y colaboro en Editorial Dinamita. Vivo en la Ciudad de México obsesionada con la ciencia ficción, mientras espero ansiosa la destrucción de las estructuras hegemónicas.

https://www.facebook.com/fernanda.ramen

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Musea M.A.M.I.

Musea M.A.M.I. es una iniciativa de arqueología digital que nos llega al presente año 3020, llena de obras de arte y cultura popular feminista generada durante finales del siglo XX e inicios del XXI, una época en la que como estas exploradoras reconocen «los entes vivos aún se discriminaban entre sí, no sólo entre especies, sino también por razones de género, raza, orientación sexual, corporalidad, entre otras.»

Cuentan las organizadoras de Musea M.A.M.I. que en el pasado, grupos de mujeres rebeldes y organizadas conocidas como «las feministas», produjeron expresiones artísticas y culturales para denunciar las violencias machistas y la discriminación, fenómenos que hoy en día nos suenan lejanos y difíciles de imaginar, pero que en aquellos años eran cuestiones que agobiaban a nuestras ancestras.

En entrevista, las compañeras detrás de M.A.M.I. nos comentan:

«La sigla M.A.M.I es un acrónimo que puede ser utilizado de múltiples maneras y libremente, como Museo Arqueológico del Machismo Inmemorial, Musea de Antigüedades Misóginas Increíbles, Musea Anti Machismo Interactivo, Musea de Arte Moderno e Insumiso, Musea Autónomo de Mujeres Intergalácticas…»

M.A.M.I se presentó publicamente por primer vez en el 19 de febrero, el Día Internacional de la Caída del Patriarcado. Consideramos que esa fecha coincide con la voluntad política y la pulsión estética que rige la misión de la musea.

Actualmente, el proyecto es autogestionado y requiere tu apoyo para seguir manteniendo su infraestructura y acervo artístico, político y arqueológico. Puedes apoyar a M.A.M.I. haz click acá.

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M.A.M.I. es un proyecto colectivo que surge del trabajo creativo de cerca de 15 compañeras de distintos países de Abya Yala que en el año 2017 se reunieron en Santiago de Chile, en un taller facilitado por Lucía EgañaJoana Varon y Paz Peña, para pensar formas de responder a la violencia patriarcal cotidiana, estructural y en internet. Participaron de este proceso las compañeras: Amarela, Anamhoo, Daniela Maldonado, Fer Shira, Larissa Santiago, Juliana, Kalogatias, Lilliana Zaragoza Cano, Maka, Rocío Venegas, Shariana Ferrer, Senoritaugarte, Steffania Paola, Yela QuimYoselín Fernandez, Valeria Antezana. Esta reunión de concepción de M.A.M.I fue realizada por Coding Rights, con apoyo logístico de Derechos Digitales y apoyo financiero de Hivos. El desarollo de la plataforma fue coordinado por Joana Varon y Lucía Egaña Rojas, en parcería con Steffania Paola, Diana Cury, Clarote y con apoyo del equipo de Coding Rights, que ya tenía suporte core de la Fundación Ford Brasil.

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CUERPICARRO

por Escalera

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Rubén Maldonado Barrera Escalera. (Ciudad de México 1983) . Cursó la licenciatura en artes visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Su vida se divide entre la docencia a nivel licenciatura y preparatoria y su producción artística centrada en la creación de narrativas gráficas que explotan la sátira y el humor negro en soportes como el fanzine y el web comic. Su obra ha sido expuesta en diversas expos colectivas en el Museo de Arte Carrillo Gil, UAM Galería Autónoma, Casa del Lago , Museo José Guadalupe Posada de Aguascalientes y muchos eventos de editorxs autogestivxs. https://www.facebook.com/escaleracomic

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Cuerpxs sin futuro

imagen por Alex XAB

por Arturo Pimentel

  1. Confesión a manera de aclaración:

Encuentro incitante las reflexiones en torno al futuro. Cuestionar, criticar, las posibilidades que abre y que, a la vez, cierra el futuro es preguntar, en esencia, por el tiempo mismo. Ahora bien, la relación que se pueda establecer entre dicha temporalidad con las experiencias que otorga el cuerpo, en sus distintas expresiones, es algo que puede no estar del todo claro, pero que sin duda se da en el ámbito de lo concreto. Es decir, lo que se puede, y debe, abrir no es la vinculación de lxs cuerpxs con el futuro, sino la intrínseca relación entre el tiempo y lxs cuerpxs ya existentes. 

Realizo esta aclaración discursiva no para teorizar sobre algo posible, sino para hilar una serie de ideas que tienen como fundamento el acto disidente que establecen los cuerpos, cuerpas y cuerpxs en relación a una normatividad. Por lo tanto, he de evidenciar mi propia corporalidad que se encuentra cuestionada a partir la existencia de lxs otrxs. Reconocer este acto fundante requiere que me pregunte: ¿qué significa para un hombre cisgénero y heterosexual estas realidades? Mi pretensión, entonces, no es acaparar la escena, ni intentar explicar experiencias que me sobrepasan; en todo caso, trato de reflexionar acerca de cómo estas corporalidades distintas suponen una redefinición del tiempo que ineludiblemente atraviesan el ámbito de lo público. 

  1. ¿Realmente se puede confiar en el futuro? 

Pensar acerca del futuro presupone una comprensión del tiempo. Esta comprensión no es necesariamente diáfana en sus implicaciones; lo cual quiere decir que si bien hay experiencias temporales, no siempre es clara la manera en que éstas se constituyen. Pareciera que estamos arrojados al futuro debido a que el paso del tiempo es sucesivo. Tendemos a abstraer y esquematizar esta sucesión como una línea que tiene una dirección unívoca. 

Sin embargo, esto ocurre porque comprendemos, en el fondo, que el tiempo es una ilusión que permite la construcción y reconstrucción del pasado y del futuro. Pero es esa fragilidad la que posibilita el aparecer de tiempos emergentes que revelan su propia constitución ilusoria. 

Así, el carácter positivo del futuro es manifiesto en tanto éste es abierto, nunca se encuentra determinado en su totalidad debido a que el futuro es, en esencia, lo que aún está por realizarse. Las esperanzas y temores, que se vierten en una especie de vasija sin fondo, se encuentran tan lejanas que nunca se repara cuando éstas se vuelven una realidad. No obstante, el futuro posee también un doble carácter negativo: es contradictorio debido a que, al igual que el pasado, implica la negación de lo que actualmente se conoce y se vive. Realizar al futuro implica la desaparición de todos los que proyectamos sueños y miedos. Nos arrojamos a él sin darnos cuenta que exige una especie de sacrificio, en donde el yo-futuro no será el mismo. 

Pero más allá de esa negatividad primigenia, el futuro ha sido robado y, por tanto, se ha cerrado. El futuro se construye habitualmente no sólo a partir de las expectativas individuales, sino a partir de las posibilidades que la sociedad permite. Como sabemos, toda sociedad impone una normatividad que aísla aquellas existencias que supongan un cuestionamiento de sus reglas. Así, para los proyectos nacionales que conciben a sus ciudadanxs ideales, como el del mestizaje mexicano del siglo pasado, o, el llamado sueño americano de los estadounidenses, como para el hombre nuevo de socialismo soviético –ejemplo de que los extremos se tocan–, el futuro que habrá de realizarse niega la posibilidad de habitar nuevxs cuerpxs que pongan en entredicho sus propias concepciones de lo que éstxs pueden ser: el hombre y la mujer heterosexual con roles de género establecidos y de clase sociales específicas. 

¿Realmente se puede confiar en futuro que niega toda disidencia? ¿Hasta dónde llega la normatividad, que no es sino la expresión del futuro que pretende realizarse?

  1. El desafío de lxs cuerpxs. 

¿Cómo se pueden habilitar otros futuros que incluya a cuerpxs disidentes? La respuesta es la siguiente: al futuro no se le concibe, sino que se le enfrenta. Lo que revelan las experiencias reacias al sometimiento de la normatividad es la concepción de que el cuerpo niega, en retorno, al futuro que ha de negarle. Esto sucede porque lo corporal está en conexión con el tiempo en tanto es lo presente. Es decir, el enfrentamiento de ese futuro que se construye y que discrimina significa la radicalización de la experiencia del cuerpo.

Lo corporal es desafiante, el cuerpx concreto, ahora-tico, cuestiona todo ordenamiento que surge desde el futuro por medio del presente. Las experiencias corporales son lo incalculable, a la vez que son lo manifiesto. Y esto posee un grado de certeza, a diferencia del futuro, debido a su carácter intuitivo; pues lo intuitivo no es lo que carece de claridad, al contrario, es lo que se conoce íntimamente y carente de duda. 

Dado lo anterior, así como lo cotidiano se pretende ordenar a partir de un proyecto con miras al futuro, las otras corporalidades irrumpen el espacio de lo público en aras de establecer una existencia presente y denunciante. Lxs otrxs cuerpxs rechazan, por tanto, el carácter fundacional del futuro. Cuestionan y reclaman sus propios momentos, lo cual tiene como consecuencia el restablecimiento de la apertura del porvenir.

Si el futuro se encuentra en una disputa que tiende a normalizar, y por ende a excluir, al igual que implica la negación de lo ya-conocido, las otras corporalidades son la negación de todo futuro. Son expresión concreta y real que construyen, a partir de su estar presente, una respuesta que rechaza ese sueño seductor y victimizante; porque ellxs, con sus inseguridades y esperanzas, no se pueden dar el lujo de lo venidero. Estas otras corporalidades más que abrir un mañana, habilitan y establecen un hoy a partir de sus experiencias y concepciones sumamente disidentes. Lo cual es motivo de una honesta admiración y reflexión. Por tanto, con suma ironía, el futuro se habrá de constituir sólo en tanto se derrumba. Las acciones corporales ya han asaltado en el cauce del tiempo y han generado nuevos entrecruces. 

  • A propósito de una canción de F.O.

We’ll let you guys prophesy, we gon’ see the future first. 

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Arturo Pimentel Estudiante de filosofía. Ha participado como ponente y organizador en congresos de filosofía. Entusiasta de la discusión a partir de las expresiones artísticas y culturales.

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