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FUTURIX: UNA COLECCIÓN FEMINISTA DE FICCIÓN VISIONARIA DE INVASORIX

¡INVASORIX LLAMA A LA PLANETA TIERRA!

¡INVASORIX LLAMA A LIX TERRÍCOLIX!

Queridix Terricolix, 

Orbitando en el espacio exterior y agradecidxs con Hysteria Revista por el espacio para entrar en contacto con ustedix ¡les saludamos con todix nuestrix corazonix!  

Hace ya un buen tiempo ––tiempos terricolix–– que, tras algunas experiencias sentidas en su queridx planeta, nos resultó necesario procurar coordenadas espacio-temporales para imaginar FUTURIX posibles ––estamos en ello–– preparándolix una entrega espEAcial: ¡Una libra! Que deseamos renueve las ganas terrícolix de cambiar los escenarios apocalípticos que hoy en el porvenir parecen inminentes e incitar la imaginación para mapear visiones de futurix deseables.

¿Cómo podemos atender los desafíos que enfrenta la Tierra hoy en día?

Hemos tenido noticia de que en los primeros días de agosto del 2021 la organización terrícola Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático publicó el detallado informe “Cambio Climático 2021: Bases físicas. En él pueden leer que aunque ya no es posible evitar la intensificación del calentamiento de la Tierra todavía es posible realizar modificaciones drásticas para contribuir a que en 20 o 30 años se pueda estabilizar la temperatura global.* Para lograrlo se “necesitarían transiciones rápidas y de gran alcance en los sistemas energéticos, terrestre, urbano y de infraestructuras (incluido el transporte y los edificios), e industrial”.** 

¡Terrícolix! este es un fuerte llamado para empezar inmediatamente con cambios en el día a día y presionar enérgicamente a lix responsables de políticas, industrias y transportes de hacer todo lo posible YA para que el calentamiento no sobrepase los 1,5 °C. Con 1,5°C, “se producirá un aumento de las olas de calor, se alargarán las estaciones cálidas y se acortarán las estaciones frías; mientras que con un calentamiento global de 2°C los episodios de calor extremo alcanzarían con mayor frecuencia umbrales de tolerancia críticos para la agricultura y la salud.”*

Frente a la angustia paralizante que puede provocar el corroborar lo que día con día sentipensamos y percibimos al habitar la Tierra, en FUTURIX queremos compartirles sabidurías recopiladas y traídas a ustedes desde el año 2070 para cambiar el presente. En la siguiente pruebita inspirada por “Ficciones curativas” de nuestrix amiguix real Ángela Robles Laguna podrán enterarse de algunas transformaciones que tendrán lugar en la Tierra, de prácticas vitales ante los cambios que ya se sienten. Quién nos guía ––La bruja metamorfa–– forma parte de una de las comunidades terricolix que en el colapso pandémico del 2020 se implicaron radicalmente para redirigir sus esfuerzos “hacia los caminos del autoconocimiento, el cuidado y la sanación [planetaria]”.*** 

probadita I fragment FUTURIX from INVASORIX on Vimeo.

Durante un viaje transtemporal desde el año 2070 aterrizando en el pasado de 2020, hemos reunido en la libra bilingüe (español e inglés) FUTURIX estimulantes prácticas artísticas, entrevistas, cartas de amor, escrituras creativas, dibujos, muñecxs para recortar y una lectura de tarot para explorar las conexiones entre la imaginación y los actos de cambio social. Inspiradxs por la “ficción visionaria” de adrienne maree brown y Walidah Imarisha, FUTURIX es un viaje hacia posibles futurix. ¡Depende de nosotrix qué ruta tomamos!

FUTURIX estará disponible en la Tierra el próximo invierno. ¡Manténganse al pendiente!

INVASORIX 

invasorix@gmail.com

@invasorix

* Para más, ver Comunicado de Prensa del 9 de agosto 2021: https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2021/08/IPCC_WGI-AR6-Press-Release-Final_es.pdf y el Informe https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/sites/2/2019/09/IPCC-Special-Report-1.5-SPM_es.pdf
** Para más, ver https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/sites/2/2019/09/SR15_Headline_Statements_Spanish.pdf
*** Ángela Robles Laguna, “FICCIONES CURATIVAS Arte e imaginación para tiempos de crisis,” en FUTURIX: Una colección feminista de ficción visionaria de prácticas artísticas y de escritura creativa, INVASORIX (coord.), Ciudad de México: Ediciones Nepantlerix, 2021. 

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:::: ENGLISH BELOW::::

INVASORIX CALLING PLANETESS EARTH!

INVASORIX CALLING EARTHLINGS!

Dear Earthlings, 

While we’re orbiting in outer space and thanking Hysteria Revista for providing their space to get in touch with you, with all our hearts, we greet you.

It’s been quite a long time ––in earthlings’ times–– that, after some experiences we felt on your beloved planetess, it became necessary to look round space-time coordinates to imagine possible FUTURIX ––we’re on it––, preparing a special delivery: A bookess! We wish that she will renew the earthly desire to change apocalyptic scenarios, which today seem imminent to come, and to spark imagination to map out desirable visions of futurix.

How to address the challenges that Earth faces today?

We received the news that in the first days of August 2021 the terrestrial organization Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) published the detailed report «Climate Change 2021: the Physical Science Basis». In it you can read that although it is no longer possible to reverse global warming it is still possible to make drastic modifications in order to help stabilize global temperature in 20 or 30 years.* To achieve this it “would require rapid and far-reaching transitions in energy, land, urban and infrastructure (including transport and buildings), and industrial systems”.**

Earthlings! This is a strong call to immediately start with changes in day-to-day life and to energetically put pressure on those responsible for policies, industries and transport to RIGHT WAY do everything possible so that global warming does not cross 1.5°C. For 1.5°C, “there will be increasing heat waves, longer warm seasons and shorter cold seasons. At 2°C of global warming, heat extremes would more often reach critical tolerance thresholds for agriculture and health”.*

Facing the paralyzing anguish that can be provoked when corroborating what we sentipensamos [feel-think] and perceive while inhabiting Earth, in FUTURIX we want to share wisdom gathered since 2070 to change the present. 

In the following sample inspired by «Healing Fictions» of our real friend Ángela Robles Laguna, you will be able to see some transformations that will take place on Earth, to find out about vital practices in the face of changes that are already felt. The one who guides us ––the metamorphic witch–– belongs to one of the earthlings’ communities that, in the pandemic collapse of 2020, was radically involved in redirecting their efforts “towards the paths of self-knowledge, care and [planetary] healing”.*** 

probadita I fragment FUTURIX from INVASORIX on Vimeo.

During our transtemporal journey from the year 2070, landing in the past of 2020, in the bilingual bookess (Spanish and English) FUTURIX, we bring together stimulating artistic practices, interviews, love letters, creative writing, drawings, cut out action figures and a tarot reading to explore the relations between imagination and acts of social change. Inspired by “visionary fiction” by adrienne maree brown and Walidah Imarisha, FUTURIX is a journey into possible futurix. It is up to us which route we take!

FUTURIX will be available on Earth next winter. Stay tuned!

INVASORIX 

invasorix@gmail.com

@invasorix

* For more, see https://www.ipcc.ch/report/sixth-assessment-report-working-group-i/

** For more, see https://www.ipcc.ch/sr15/resources/headline-statements/
*** Ángela Robles Laguna, “Healing Fictions – Art and Imagination for Times of Crisis,” in FUTURIX: A Feminist Collection of Visionary Fiction of Artistic Practices and Creative Writing, INVASORIX (ed.), Mexico City: Ediciones Nepantlerix, 2021. 

 

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Cambio de era

 

por Paula Irupé Salmoiraghi

Todo ha caído. Todo

lo que quisimos derribar.

 

Tenemos pachakuti

anarkofeminismo 

heroísmos utópicos.

Si te lo contaba hace un par de años

te me cagabas, forro, de risa.

 

Ya no hay más 

héroes musculosos y con espaditas. Ahora

todes somos heroínas.

No tenemos bombacha con estrellitas

ni andamos combatiendo gente. Nuestros

poderes son otros.

Atades a casa con este cordón umbilical 

de metal y silicona, pendientes

del latido materno, intentando

reiniciar, no queremos

partir al universo de la aventura. Nuestro deseo

es solamente no ser expulsades,

no abandonar, permanecer,

conservar lo bello, 

reproducir lo que amamos, lo que hemos

amado siempre y despreciado

por correr a matar monstruos y vencer enemigos, por jugar

competencias de machitos.

 

Hoy queremos fluir y engordar,

ser flácides y mutantes, girar

en ronda, abrir

el centro, ya no erguir

poder civilizatorio sobre esa mierda 

de la imagen y la semejanza,

pirámide soberbia

de la evolución.

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Paula Irupé Salmoiraghi Nací en Buenos Aires en 1969. Trabajo como profesora de Lengua y Literatura en colegios secundarios de la pcia. Investigo en grupos de Literatura Española y Proyectos feministas de UBA. He publicado: Mi tren monoplaza (Ed. Del Dock 2010), El cajón de las manzanas podridas (Baltasara Editora 2016) y El fin de la era farmacopornográfica (Ayarmanot, 2021) https://www.facebook.com/paulairupe.salmoiraghi/

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Soy la que llegó al futuro

Arte de portada de «El fin de la era farmacopornográfica»

por Paula Irupé Salmoiraghi

Soy la que

atravesó las eras,

la que

lo sufrió todo y se curó,

la que melodrama, tragedia y telenovela,

la que patada voladora y gas pimienta,

junté el atado y los cunumí

cuando se desbordó el Reconquista,

me subí a las naves del éxodo

con tres hijes y una panza

de seis meses.

 

Soy la que cremó a su madre hace diez años

y abrazó la urna de cenizas calientes,

la que heredó la biblioteca

de la abuela Celia aunque nadie

supiese siquiera que existía

confundida

entre los enciclopédicos y turísticos

libros del viejo de mierda que tuvo por marido.

 

Soy la que enseña en instituciones que odia y en el fregadero

(qué lindo

decir acá “fregadero” aunque

sea palabra que no pertenece

a mi variedad idiolectal de nacimiento)

 

Soy la que da testimonio y lo recibe,

la que gira como panóptico policial

porque tarea de madre

y porque hormigas en el culo y esta angustia.

 

Soy la que da

los boleos en el orto

a las conchudas que lloriquean

pirqui is mii difícil sin miridi.

 

Cantá conmigo:

Ya sé cayó, ya se cayó

al patriarcado

lo tiré yo.

 

Yo somos todas.

Todas soy yo.

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Paula Irupé Salmoiraghi Nací en Buenos Aires en 1969. Trabajo como profesora de Lengua y Literatura en colegios secundarios de la pcia. Investigo en grupos de Literatura Española y Proyectos feministas de UBA. He publicado: Mi tren monoplaza (Ed. Del Dock 2010), El cajón de las manzanas podridas (Baltasara Editora 2016) y El fin de la era farmacopornográfica (Ayarmanot, 2021) https://www.facebook.com/paulairupe.salmoiraghi/

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DEBÍ LEER EL MANUAL

imagen por Liz Misterio

por Víctor M. Campos

Lo perfecto es inhumano:

Fernando Pessoa

Volviste en esa caja de cartón rígido cuan larga como un ataúd. Te levantarías apenas estuvieras cargado y debidamente configurado. Parte del dinero se había ido en ti, en esa caja, en la hazaña de traer de vuelta. Hacerlo no sólo supondría recuperarte sino también recuperarme. Ser otra vez ese hombre felizmente desesperanzado que solía ser antes que saltarás desde el acantilado. Los bots te dejaron en la puerta, tomaron el registro biométrico de mi rostro y alzaron el vuelo. 

Habías vuelto.

Ahora tendría mi oportunidad de vivir esa pesadilla de la que tanto hablaban en las series de televisión: la tecnología, por más avanzada que se creyera, no mejoraría al ser humano. Ni qué decir de sustituirlo. Para afrontarla yo tenía un as bajo la manga: ni tú eras muy humano antes ni yo me identificaba con tal o cual definición de lo que supondría serlo. Si te quería de vuelta era para recuperar tu oscuro sentido del humor, esa risa despiadada y cruel, tu absoluta falta de respeto por ti y por los demás. Si tú volvías nos reiríamos juntos de esta nueva hazaña. Al levantar la tapa y reencontrarme con tu sonrisa fúnebre supe que podríamos hacerlo. Te acerqué a la toma de corriente y te conecté a internet.  Los que criticaban este gadget decían que era el colmo que a finales del siglo XXI siguiera siendo muy engorroso configurarlo como todo nuevo equipo. Debo reconocer que en eso sí tenían razón. Pero supongo que el hecho de que no todo fuera perfecto era el eslabón que mantenía nuestro vínculo con lo que quedara de humano en nosotros. ¿Y qué más humano que las patadas de frustración que te di por no poder prenderte a la primera?

Ahí estaba yo tratando de configurarte a imagen y semejanza de tu versión anterior. Elegir el timbre de voz, dar con el color y los matices de tus ojos, encontrar ese olor a café y sal tan característicamente tuyo, me tomó mucho más tiempo del que esperaba. Lo otro, tu software, se suponía que estaba ahí tal cuál tú eras y sólo había que permitirle al procesador que arrancara para comprobar que, en efecto, tú seguías siendo tú. Por supuesto que solicité algunas mejoras: una batería de más larga duración para tu buen humor y una memoria con nuevos recuerdos y mayor capacidad. Me fastidiaba que lo olvidaras todo por más que esa fuera tu estrategia para no afligirte por el daño que le habías causado a otros en el pasado. Si alguna vez salto, decías en la intimidad, será por eso. No creí que estuvieras hablando en serio. Tú nunca lo hacías. Cuando me dieron la noticia creí que era otra broma tuya. Te la mamaste.

Para evitar que eso se repitiera había intervenido tus recuerdos. No pensé que descargarte unos nuevos haría de ti ese alguien tan distinto para el que no estaba preparado. Debí leer el manual. ¡Pinches chinos! Debí comprar al nuevo tú con las marcas de confianza. Total: si ya había gastado una buena parte del dinero que habíamos estafado juntos, ¿Qué tanto podría afectarme gastar un poco más? Pendejo de mí, también. ¿Pero quién iba a saber que la tecnología cumpliría una sola de sus promesas? 

Todo empezó cuando me di cuenta, al tercer día que por fin te dio la gana prender, que algo andaba mal. Una vez que te expliqué la hazaña te sentaste a meditar por un largo rato. Esa risotada que esperaba en tu rostro afloró en forma de sonrisa dubitativa. Habíamos vencido a tu muerte y a ti te generaba más incertidumbre que otra cosa. No sé. Sin embargo, estaba feliz por tenerte de vuelta y supuse que tarde o temprano volveríamos a ser los de antes. Pero cuando te vi hablando con el vecino y riéndote con sus chistes anodinos, eso sí ya no me gustó. ¿Qué diablos estaba pasando? Solíamos reírnos de los tipos como él. No con ellos. Sus convicciones firmes y sus ridículas certezas; las camisas bien planchadas y los hábitos edificantes hacían que nos carcajeáramos hasta llorar. ¿Qué diablos estaba pasándote? No te había traído de vuelta para que te rieras con el vecino. Tus actualizaciones estaban tomando un curso muy distinto al que yo esperaba. La tecnología estaba yendo demasiado lejos con aquello de convertir al ser humano en una mejor especie. ¿Una mejor especie basados en qué? No mamen. Supe que tenía que hacer algo cuando aceptaste su invitación para ir a un taller de cocina vegana. No me quedó la menor duda cuando dejaste el alcohol y empezaron a salir de paseo en su tándem por las tardes. Si no tenía cuidado terminaríamos abrazándonos con las fieras en un edén multiétnico, libre de gluten y de energías fósiles. Seríamos la nueva portada en alguno de esos panfletos que regalan los Testigos de Jehová. ¡Qué horror! No había más tiempo que perder. Llamé directo a las oficinas del fabricante en Shanghái y les gritoneé en todos los idiomas que traía mi pulsera-traductor. Así hasta que se comprometieron a mandar un bot, a la mayor brevedad,  para revisar el funcionamiento de tu sistema operativo.  

Tú sabes lo que pasó después. 

Cuando llegué los encontré a los tres, muy felices y contentos, alrededor de sendas tazas de té con leche vegetal. ¿Té? ¿Puto té con leche y ni un chorrito de alcohol? No pude más. Puse la mesa patas arriba; el antecomedor, la cocina entera, todo lo hice volar por los aires. Quería romperte la cabeza con una silla. A ti, a ese patético vecino por el que me estabas cambiando y al maldito bot chino que se suponía que había venido a arreglarte. No pude más y me solté a llorar de desesperación. Entre los tres me abrazaron y me brindaron un consuelo de otra especie. 

¿Quién iba a saber que la tecnología cumpliría una sola de sus promesas? Debí leer el manual. Debí hacerlo pero en su lugar, cuando al fin logré desahogarme, llamé a Shanghái y me disculpé por todas las majaderías que había dicho sobre los chinos antes.

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Víctor M. Campos El autor se formó en el Taller Levreriano de Escritura Creativa, dirigido por Carmen Simón, en su capítulo Querétaro. Es licenciado en tal cosa con maestría en aquella otra. Cuentista publicado por el Fondo Editorial de Querétaro y por una docena de revistas tales como Monolito, Bitácora de Vuelos, Página Salmón, etc. Nació en la CDMX en el 76.

https://www.instagram.com/wokexican/

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#36 Futuro Nunca Ha Habido, Futuros Siempre Habrán

Las distopías imaginadas por la ciencia ficción del siglo pasado laten fuertemente en nuestro presente. En esos mundos futuristas  tan blancos y tan tecnológicos, parece no haber un lugar para nosotrxs.

¿Será que a las corporalidades disidentes se nos ha expropiado la capacidad de pensarnos cientos de años adelante, o será que nuestra manera de concebir la temporalidad no está en concordancia con esa linealidad moderna? Por eso para este número titulado «Futuro nunca ha habido, futuros siempre habrán» abrimos las preguntas:  ¿Qué futuros nos permitimos imaginar?, ¿qué otras temporalidades podemos pensar?, ¿qué nos depara el futuro?

Está última, una pregunta es la que ha rondado las mentes y los corazones de muchxs de nosotres, mientras colectivamente vivimos una crisis sanitaria y social que nos han arrojado a tratar de imaginar futuros vivibles, y gozosos, que se despeguen de la línea espacio temporal que habitamos actualmente. Imaginar el futuro nos permite proyectar miedos y deseos, trazar rutas de acción y de escape.

El futuro también es una temporalidad que hay que tomar con cierta crítica y recelo desde la perspectiva de la disidencia, ya que trae consigo una idea de progreso. Para algunos es una brisa refrescante  que parece lustrosa y prometedora. Para nosotres, ese viento es un huracán, que destruye nuestro pasado y presente, hace que se acumule nuestra ruina. Nosotrxs no formamos parte de su futuro. Para nosotrxs no hay futuro. Les invitamos a tomar una postura frente a esto, y a que reflexionemos juntxs sobre ese Futuro que nunca ha habido para las corporalidades disidentes  o sobre los potenciales futuros que siempre habrán.

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Futuro Semilla

por Escalera

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Rubén Maldonado Barrera Escalera. (Ciudad de México 1983) . Cursó la licenciatura en artes visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Su vida se divide entre la docencia a nivel licenciatura y preparatoria y su producción artística centrada en la creación de narrativas gráficas que explotan la sátira y el humor negro en soportes como el fanzine y el web comic. Su obra ha sido expuesta en diversas expos colectivas en el Museo de Arte Carrillo Gil, UAM Galería Autónoma, Casa del Lago , Museo José Guadalupe Posada de Aguascalientes y muchos eventos de editorxs autogestivxs. https://www.facebook.com/escaleracomic

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Suturar los espejos rotos de lo imposible (Sutured Broken Mirrors of the Impossible)

«Ofelia» Autora: Paulett Pando Dubot / Planetaliens
Lucía Egaña Rojas

Read the English translation here

Este texto busca contribuir al desarrollo de técnicas para la emergencia de ficciones especulativas en torno a los imaginarios feministas relacionados con la tecnología. Se trata de buscar mecanismos de intervención de las narrativas tradicionales que se enmarcan en una visión patriarcal y capitalista de lo tecnológico. Las visiones y discursos habituales en torno a las máquinas y maquinaciones, se nos aparecen como una trama agujereada por la violencia (hacia la tierra, el cuerpo, las voces). Desde una ética feminista, que no desdeña la estética y poética de la palabra, es posible trazar surcos que abran espacios más vivibles y rellenar los agujeros del tejido simbólico e imaginario. Las escrituras feministas especulativas convierten de esta forma un problema en potencial solución, invirtiendo la carga de la violencia a través del agenciamiento narrativo, para crear ejercicios de reapropiación curativa.

Mi relación con “la película”

Vestirse de negro, también es una tecnología.
Susana Pacara

Si yo viviera dentro de un texto o una película mainstream sobre máquinas y tecnología, mi mundo sería un campo de bombas de racimo, una mina de coltán en el Congo llena de trabajadores explotados, escenarios con mujeres y niñas ensamblando delicados circuitos electrónicos con sus dedos. Una película claramente digital, pero iluminada con petróleo, madera, minerales, metal y mucha agua.

La película de la tecnología y las máquinas que la industria me ha hecho conocer es una película de terror, un tejido agujereado por la violencia simbólica y material perpetrada contra el cuerpo de las mujeres, de la tierra, de los recursos compartidos. Agujeros que son violación y expolio, una película distópica, una película siempre hablando, desde el agotamiento, de lo roto de la extracción. Una película pornográfica donde el mete y saca se ejecuta a la tierra, y donde los roles protagónicos son expertos en cualquier materia insignificante. Esta película ha construido muros entre yo y las otras escenas y figuraciones posibles, ha establecido un manto envolvente del imaginario, una coartada.

A veces visito los parajes de esa película, y a veces la película invade mi espacio, un espacio contaminado e impuro, pero no por eso constantemente violentado. A veces algunas escenas de esa película me visitan entrándome por los dedos mientras tecleo, cuando escribo, cuando creo que creo mundos, pero apenas estoy copiando el eco de las perforaciones. Me entran por las puntas de los dedos al cuerpo y a mi/nuestra visión de lo que es (o podría ser) un mundo (y un cuerpo). Entonces ya no escribo yo, ni escribimos nosotras, ni escribo yo contra mí misma, sino que es la película la que escribe en contra mía, y me vuelvo carcasa de su historia, cáscara de un fruto seco y vacío. Me vuelvo un poco película también, aturdida por el ruido blanco de su guión.

Autodefensa epistémica

Alguien nos enseñó alguna vez a coser, a reparar, a tejer; aprendimos a torcer la mano del que nos dio el veneno, a mostrar los dientes y sacar a mordidas pedazos de él, rabiosas, ya nada ingenuas sino más bien exhaustas de su penetración. Se nos enseñó a dibujar cuerpo y calma, circuito y delirio, presencia y corazón. Se nos indisciplinó hackers y muy poco decorosas, costureras improvisando, nada más que eso.

Cerrar agujeros para poder ver la imagen que había (o que podría haber) impresa en ese lienzo. Parchar el tejido roto que tenemos pegado al cuerpo, que llevamos en el bolsillo, esa tela que nos tendría que proteger con su potencial imaginario, y que yace ultrajada por la ideología dominante, por el uso absurdo y extractivista de los recursos, nuestros recursos, nuestros saberes tecnológicos. En resumen, imaginar formas para la clausura creativa, voluntaria y consciente de los agujeros dejados en nuestro imaginario por el patriarcado neoliberal de la producción en serie con código cerrado, eso es práctica de hacking.

Ejemplo de técnica opositiva para tapar (temporalmente) agujeros

Siempre quise ser a la vez hombre y mujer, para incorporar a mi ser, dentro de mi ser, las partes más fuertes y más ricas de mi madre y de mi padre -para distribuir valles y montañas por mi cuerpo de la misma manera que la tierra se reparte en colinas y cumbres.
Audre Lorde

1.
La construcción de imaginarios más normativa, así como el desarrollo de tecnologías del capitalismo, se basa en el uso estandarizado de categorías y sucesiones predecibles, asociaciones que construyen los repetitivos imaginarios de la explotación. Por ejemplo la asociación: Extracción de coltán en Congo → saqueo→ ensamblaje de micro circuitos por dedos-mujer y dedos-niña → plusvalía → venta en Barcelona, en Apple Store → tarjeta de crédito → Google. Google. Google → Data brokers→ Opacidad → etc. no parece ser una secuencia narrativa que escape de lo que conocemos, es una narración habitual, normalizada e incluso, naturalizada a pesar de su artificialidad.

2.
Si seguimos la narrativa del punto 1 pero proponemos un accidente, una alteración de esta secuencia, podríamos conseguir un reordenamiento del panorama general. ¿Qué pasa si organizamos algunas alteraciones que puedan mutilar esa escena general? Panorama agujereado ya por la violencia, reordenado por la aparente confusión del desacato, vuelto a tejer con parches de sentido, ahora transgresor. Por ejemplo: Extracción de gotas del Amaranto → volteo→ ensamblo un micro circuito líquido con dedos-mujer y dedos-niña → placer → orgía en Barcelona, en un lugar secreto y luminoso → tarjeta de sonido → el circuito es transparente → los datos se inyectan→ hay un futuro en el pasado y esto escapa del tiempo lineal → etc.

3.
La técnica es:
Disponer espacio en blanco, diferenciarlo y asignarle categorías a cada espacio (pueden ser categorías que salen de las retóricas tradicionales o no).
Rellenar las categorías colectivamente con elementos aleatorios (dentro de lo más aleatorio que se pueda, si es que eso existe), y la mayor cantidad de elementos posible.
Por ejemplo: Usos; Adjetivos; Funcionalidad; Interacción; Espacio/Lugar; Material; Formas de acoplamiento; Recursos; Emociones; etc.
Asociar distintas categorías entre sí. Se trata de algo más práctico que coherente: sólo hacerlo.
Recibir una combinación de asociaciones de otra persona.
Articular las asociaciones: crear una máquina/ser/entidad a partir de ellas.
Usar la articulación para narrar su situación. Escribirlo. O dibujarlo. O darle dimensión física a través de materiales.
Posible paso siguiente: Crear interacción entre las distintas máquinas/seres/entidades.

4.
Durante todo el proceso, se recomienda vivirlo animada por el espíritu del conjuro. Producir especulaciones en torno a lo (im)posible es desafiar al registro histórico, es desafiar el poder de la palabra “tantas veces usado siempre por el mismo y único” sujeto. Producir especulaciones en torno a lo (im)posible y ver cómo esas especulaciones comienzan a relacionarse entre sí, cómo se hacen amigas y se van juntando y agrupando, congregando y repeliendo, cerrando agujeros, recomponiendo escenas y haciendo nueva escena, imposible lugar de congregación especulativa.

Escritura-potencia, escritura-amuleto, escritura-conjuro

Como las mujeres en todas partes, hablamos en código
Melanie Kaye/Kantrowitz

En realidad los cientos de agujeros que eran defecto en el telar de lo “real”, en la escena de la escritura feminista se convierten en oportunidad de relleno, de transformación y de narración de lo negado, de lo (im)posible. Sutura en la palabra rota de un lenguaje que se hace en su uso, en su invocación. Reparación de la rotura entre forma y contenido; reparación de la distancia entre prosa y poesía. “Pesadilla lingüística de ustedes, lo que les parece una aberración del habla”1 lo hacemos carne de letras y horizonte de posibilidad.

La extirpación de la lengua nos hizo expertas en signo, voz de las imágenes, cuerpo desesperado por pintar. Yo le metí los dedos al ombligo de la tierra, y me convertí en cordón umbilical por unos segundos. De mis piernas colgaba mi hermana haciendo de antena hacia el otro lado. Echábamos ondas, rayos, información cifrada. Nos ayudó una planta a indicarle el tramo adecuado al viento, no necesitábamos volar. Una bola de complejas capas: fuimos interfaz momentánea y espectral. Magnetismo inquieto, se nos fundió el alma en el intachable gesto artesanal de la escritura. Como este texto, nos fuimos desintegrando del material inerte de sentido del hombre, nos deshicimos de él, se transformó en agua, madera, en piedra petrolera, en metal, en mineral. Nuestro texto se hizo materia porque estábamos hechizadas, y esa tecnología nuestra se territorializó de repente, se hacía en la medida en que la decíamos. Era como un vómito alegre la espuma que nos brotaba, un vómito de espejos y de tejidos que daban cuerpo a la violencia de la reparación. Porque para aquellos que todo lo rompen y desintegran, la reparación es la peor desgracia que les puede suceder. Y para las que vomitamos la rabia que repara, la escritura es el conjuro y la posibilidad. Esta es la violencia de la curación.

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Bibliografía

Anzaldúa, Gloria. Borderlands. La Frontera. Traducido por Carmen Valle. Madrid: Capitán Swing (Obra original publicada en 1987), 2016: pp. 253.

Butler, Judith. «Actos performativos y constitución del género: un ensayo sobre fenomenología y teoría feminista». Traducido por Marie Lourties. Debate feminista (Obra original publicada en 1990) 18 (1998): 296–314.

flores, valeria. Deslenguada. Desbordes de una proletaria del lenguaje. Neuquén: Ají de pollo, 2010.

Haraway, Donna. «Conocimientos situados: la cuestión científica en el feminismo y el privilegio de la perspectiva parcial». En Haraway, Donna. Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvención de la naturaleza. Traducido por Manuel Talens. Madrid: Cátedra (Obra original publicada en 1991)., 313-46, 1995.

hooks, bell, Avtar Brah, Chela Sandoval, Gloria Anzaldúa, Aurora Levins Morales, Kum-Kum Bhavnani, Margaret Coulson, M. Jacqui Alexander, y Chandra Talpade Mohanty. Otras inapropiables: Feminismos desde las fronteras. Traducido por Maria Serrano Gimenez, Rocio Macho Ronco, Hugo Romero Fernández Sancho y Álvaro Salcedo Rufo. Madrid: Traficantes de Sueños, 2004.

Lorde, Audre. Zami: una biomitografía. Traducido por María Durante. Madrid: Horas y Horas (Obra original publicada en 1982), 2009.

Rivera Cusicanqui, Silvia. «Más allá del dolor y del folclor». presentado en PEI Obert, Macba, Barcelona, 22 de junio de 2017. https://www.youtube.com/watch?v=cU5ZEIEE0jw.

—CITATION—

Egaña Rojas, Lucía (2018). “Suturar los espejos rotos de lo imposible.” Ada: A Journal of Gender, New Media, and Technology, No. 13. 10.5399/uo/ada.2018.13.8

This work has been openly peer reviewed at Ada Review.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License

  1. Gloria Anzaldúa, La Frontera, trad. Carmen Valle (Madrid: Capitán Swing (Obra original publicada en 1987), 2016), 109.

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Lucía Egaña Rojas (1979 Münster [Chile]) Lucía Egaña Rojas tiene formación en arte, estética y documental, y es doctoraen Comunicación Audiovisual (UAB). Trabaja temas relacionados con feminismos, relaciones norte-sur, postpornografía,  tecnología, software libre y error. Desarrolla procesos pedagógicos en ámbitos institucionales y autogestionados que,  como su trabajo artístico, ha presentado y desarrollado en países como México, Uruguay, Chile, Alemania, España, Noruega, Ecuador, Colombia, entre otros.

https://luciaegana.net/

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Cyberbrujas y guerreras en planetas distópicos: Planetaliens

Cyberbrujas y dulces guerreras, arrancadas tanto de mitologías paganas como de la cultura pop, brotan de la pluma de la artista chilena Paulett Pando Dubott, que a través de su proyecto Planetaliens, nos invita a imaginar otros mundos posibles.

Desde escenarios distópicos y oníricos, las corporalidades cyborg que imagina Paulett se organizan en pandillas de chicas guerreras que han aprendido a resistir, a luchar y a gozar en colectividad.

Si te encuentras en Chile, en Planetaliens Tienda podrás encontrar algunas prendas que la artista ilustra y confecciona. <3

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Sigue su trabajo en redes sociales: https://www.instagram.com/planetaliens/

https://www.instagram.com/planetalienstienda/

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MAL_WARE: hackeando cuerpos con agujas y tintas

La palabra malware evoca pesadillas informáticas que se empeñan en corromper el confort de nuestros anodina intimidad cibernética, torciendo las máquinas a su voluntad, forzándolas a traicionar su eficiente programación encaminada a la producción y el progreso.

La obra de MAL_WARE se inscribe en estos imaginarios pesadillescos, en los que la distopía se ha instalado dando paso a una sociedad en donde las máquinas han desarrollado relaciones simbióticas con los humanos, no para hacerlos más eficientes sino para ayudarse a sobrevivir en un mundo en decadencia.

La artista utiliza agujas y tintas para infiltrar imágenes cyberpunk sobre la piel de cuerpos humanxs que resuenan con su obra y que desean hackear su código normativo de manera permanente.

Puedes ver más de la obra de Mal_ware en sus redes sociales, y si estás en la CDMX cotiza tu tatuaje directamente con ella 😉 .

 

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Mal_ware es una dibujante y tatuadora que vive y trabaja en la CDMX.

Sigue su trabajo en: https://www.instagram.com/_mal_ware/

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CANTOS XENOBINARIXS – Lechedevirgen Trimegisto


I

Extra.vagantes y errantes, no orbitamos ninguna estrella.

Vivimos en el límite extendido de la extinción. 

Antediluvianxs, abisales, florecemos entre ruinas y habitamos todas las profundidades.  

Autoexiliadxs del paisaje edénico nos refugiamos con rabia dentro de terra … esperando.

Nuestro pulso se ha vuelto frío y nuestros latidos lentos pero incandescentes, con el fulgor de su núcleo y con la brutalidad impredecible de sus placas chthónicas. 

Preferimos morir de frío y declararnos huérfanxs antes de aceptar el calor de un “Astro Rey” que esclaviza y oprime la vida. 

No somos humanos.

Somos unión terrible y prodigiosa de tentáculos, pezuñas, antenas, garras y aletas.   

No somos uno.

Somos multiplicidades, alteridades radicales y enjambres de verbos impronunciables.

Organogénsis en reversa hacía un mundo sin dicotomías gonadohormonocromosómicas.  

Nuestra voz es hiperesdrujula, devónica, gutural, plural y simultánea.

Nuestra conciencia colmena, y nuestros cuerpos felices receptáculos de legiones demoníacas con miles de ojos diminutos, con escleróticas negras y brillantes.

No queremos ser exorcizadxs. Aborrecemos la luz de la superficie, hemos abortado su cristianismo neoplatónico y no queremos que nadie nos “rescate” de nuestras cavernas.

No somos sus cabelleras de caza, ni sus disecciones de laboratorio, ni los sujetxs de estudio en sus descubrimientos rapaces.  

No somos Humanos.

Somos la estela de polvo plateado que han dejado todxs aquellxs vaquerxs galácticxs al desvanecerse en el aire de este país fantasmal. 

Hemos sido obligados a crecer en la Zona del Silencio, como la Opuntia Gosseliniana, pues compartimos su tez de maíz morado y sus espinas infrarrojas. 

Y en el silencio nos hacemos preguntas. 

Y nos preguntamos: ¿Qué color tendría tu odio si mi piel fuera transparente?

Nahualidad expandida, el jaguar es nuestra especie de compañía. 

II

No somos humanos. 

Somos holobioma máxima y estamos dispuestxs a generar parentescos multiespecies cada vez más extraños.

Y con ello, vamos a corromper sus asquerosas prácticas hetero-reproductivas y sus viciosas matrices sexo-genéricas. 

En nuestra estratagema onironauta nuestros cuerpos atraviesan las fronteras más salvajes.

Nunca más podrán controlar nuestras mentes porque hemos soñado con arrecifes infinitos y jardines inmensos de zooxantelas y plantas enteogénas, porque hemos celebrado eucaristía de psilocibina devorando el cadáver melificado de María Sabina y sus hongos de Yuggoth.


Probamos el amargo liquen del Symbiodinium divinorum y esnifamos el Vinum Sabbati.

Nos hemos separado las entrañas para cometer aquelarres con nosotrxs mismxs, orgías micropolíticas con nuestrxs propios tejidos y sistemas, para convertirnos en insúcubos pandroginofroditas rebisexuales de “masa oscura y putrefacta, rebosante de corrupción y horrenda podredumbre, ni líquida ni sólida, que se derrite y se transformaba ante vuestros ojos como un borboteo de grasientas burbujas aceitosas de brea hirviente.”1

Portamos orgullosxs el mal de la aurora pues “en nuestras axilas izquierdas se han instalado familias de sapos y en las derechas hay camaleones que intentan, perpetuamente, cazarlos para no morir de hambre; malignas víboras devoraron nuestras vergas y ha tomado su lugar o entrado en nuestras trompas de falopio, dos pequeños erizos han arrojado a un perro el contenido de nuestros testículos y ovarios, y se han alojado en su interior, nuestros anos han sido ocluidos por cangrejos; custodiando la entrada con sus pinzas, mientras dos medusas que han cruzado los mares y han mirado atentamente las dos partes carnosas que forman el trasero humano y, adaptándose a su convexa curva, las han aplastado de tal modo, por medio de una presión constante, que los dos pedazos de carne han desaparecido y han tomado su lugar dos monstruos, surgidos del reino de lo viscoso, iguales en color, forma y ferocidad”2

No somos humanos. 

Somos las suavasinis a la izquierda de la madre caníbal. Transformamos nuestras espinas dorsales en serpientes de fuego que guiadas por nuestras manos zurdas se adentran por los efluvios catamenidos de nuestras vaginas dentadas.

Bebimos sangre de arconte y desarrollamos la clarividencia uterina y la entrevisión ventral, y con ella anticipamos el derrocamiento del capitaloceno patriarcal, porque no morirá por combustión espontánea, le prenderemos fuego, porque no se va a caer, lo vamos a tirar. 



III

No somos Humanos.

Somos hummus, somos pantano.  

“Humanos menos que humanos”, homúnculos alquímicos creciendo como cultivo de bacterias expandiéndose por el viento.

Nos fermentaron en carbón y mercurio para convertirnos en híbridos conformados por piel y pelaje, enterradxs en estiércol de caballo durante cuarenta días hasta que nuestros embriones fueron poblando las vísceras de Kainós. 

Mira aquí este montón de huesos que antes conservaba nuestra espalda erecta. 

Mira bien porque serán la arquitectura calcificada de la gran tumba del antropoceno. 

Ahora convertidxs en seres invertebradxs sólo nos excita compostarnos. 

Hemos desarrollado el anticuerpo a la mordedura letal de la fanged noumena que nos aceleraba la vida hacía la desesperanza, y ahora somos inmunes a su futurismo apocalíptico. 

Provenimos de Terrapolis “la molécula gigante, cuerpo sin órganos primigenio, atravesado por materias inestables no formadas, flujos en todos los sentidos, intensidades libres o singularidades nómadas, partículas transitorias, desestatificadas”.3

Okupas cósmicos hasta que nos desalojen de nuestros apartamentos en Urano.4

Paul Preciado quiere que nos pongamos ropa cara
Balenciaga, Gucci, Prada
Ciencia ficción, Gucci, Gaia
Pero de eso no tenemos nada5

No somos Humanos. 

Somos cefalópodas sorprendentes, curvilíneas y elocuentes, magníficamente colosal extra.vagante y animal.6

IV

No somos Binarios.

Somos Xenobinarixs.

La xenobiosis, xeno (‘extraño’) y bio (‘vida’), implica la convivencia de múltiples elementos en un mismo organismo. En microbiología el término sirve para determinar ciertos cultivos de microbios infecciosos no identificados y que se desarrollan dentro de otros seres vivos, mientras que para la farmacología la xenobiosis implica la aparición de una sustancia química exógena que se encuentra adentro y que no se produce naturalmente o se no espera que esté presente dentro de ese organismo, a partir de factores ecoambientales como el uso de insecticidas o la utilización prolongada de fármacos.

La xenobiosis define la posibilidad de «vida extraña» dentro de un organismo considerado como «normal». Somos la suma de ecuaciones parasitarias, agentes xenobióticos que a su vez habitan en otros macro-organismos como lo es el propio planeta.

Ni Masculino, ni Femenino. 

Somos Xenobinarixs por encarnar todas esas formas de vida consideradas extrañas.

Nos aglutinamos como la mancha voraz, la cosa, la sustancia maldita.TheBlob.TheThing.The Stuff.Donaharawaynmargulisabellestengerotaviabuttlerjudithbuttlerpaulpreciadohellenhesterlaboriacuboniksmichealfoucaultfélixguattarigillesdeleuzemarkfishermattleelucianboiachelasandovalcherrymoragaglorianzaldúasquimerarosahelentorresjorgedíazarthurmachenhowardphilipslovecraftcondedelautreámontosmansparecamilonathypelusoy+

Sabemos que importa qué historias contamos para contar otras historias.

Sabemos que las decisiones deben tomarse en presencia de quienes cargan con sus consecuencias. Sabemos que no es suficiente devenir, sino devenir-con, llorar la muerte-con, vivir la vida-con. 

Chthuluceno. Inmanencia Práctica. Metrialismo Cosmopolítico. Interseccionalidad Xenofeminista. Confabulación Escepulativa. Simbiontes. Simpoises. Simbiogenética. Contaminación y Mestizaje. 

Bienvenidxs al inicio del fin del excepcionalismo humano. 

***

Lechedevirgentrimegistodonaharawaynmargulisabellestengerotaviabuttlerjudithbuttlerpaulpreciadohellenhesterlaboriacuboniksmichealfoucaultfélixguattarigillesdeleuzemarkfishermattleelucianboiachelasandovalcherrymoragaglorianzaldúasquimerarosahelentorresjorgedíazarthurmachenhowardphilipslovecraftcondedelautreámontosmansparecamilonathypelusoy+7

Primer día del primer mes lunar, 2021

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 1. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “La Novela del Polvo Blanco” de Arthur Machen.

2. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “Los Cantos de Maldoror” de Isidore Ducasse, mejor conocido bajo el pseudónimo de “Conde de Lautreámont”, al cual también hace referencia el título de este texto. 

3. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “Mil Mesetas” de Deleuze-Guattari.

4. Referencia al libro “Un Apartamento en Urano” de Paul Preciado, más adelante se hace referencia a la colaboración del filósofo transfeminista con la marca Gucci, realizada en 2020.

5. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “Ropa Cara” canción de Camilo.

6. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “Bzrp Music Sessions, Vol.36” canción de Nathy Peluso, quién ha sido criticada en múltiples ocasiones por la apropiación del acento afrocaribeño o “blackccent”

7.  Firma híbrida que aglutina a las figuras que inspiraron este texto con tal de disolver el concepto de autor como una figura unitaria e inmutable.

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Créditos de fotografías: Fotografías en colaboración de Herani Enríquez HacHe, Hellp Studios.
Idea original, dirección creativa, escenografía, props e indumentaria por Lechedevirgen Trimegisto
Bodypaint por Jerry Garrido FX. 

Biografía: Lechedevirgen Trimegisto (1991) es el seudónimo del artista mexicanx no-binarix Felipe Osornio, conocidx por desarrollar una práctica artística expandida que abarca un amplio abanico de propuestas híbridas, combinando la disidencia sexual, la cultura popular, los saberes brujos y la ciencia con el arte de performance, la creación de imágenes, el video y la escritura. Referente de la pospornografía y el arte queer/cuir latinoamericano, su trabajo contiene una fuerte carga política y se considera a sí mismx un organismo híbrido por poseer tres riñones, resultado del trasplante renal que hace 4 años le salvó de la etapa terminal derivada de insuficiencia renal crónica (IRC) que le acompañó durante una década. 

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