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Cuerpxs sin futuro

Cuerpxs sin futuro

por Arturo Pimentel

  1. Confesión a manera de aclaración:

Encuentro incitante las reflexiones en torno al futuro. Cuestionar, criticar, las posibilidades que abre y que, a la vez, cierra el futuro es preguntar, en esencia, por el tiempo mismo. Ahora bien, la relación que se pueda establecer entre dicha temporalidad con las experiencias que otorga el cuerpo, en sus distintas expresiones, es algo que puede no estar del todo claro, pero que sin duda se da en el ámbito de lo concreto. Es decir, lo que se puede, y debe, abrir no es la vinculación de lxs cuerpxs con el futuro, sino la intrínseca relación entre el tiempo y lxs cuerpxs ya existentes. 

Realizo esta aclaración discursiva no para teorizar sobre algo posible, sino para hilar una serie de ideas que tienen como fundamento el acto disidente que establecen los cuerpos, cuerpas y cuerpxs en relación a una normatividad. Por lo tanto, he de evidenciar mi propia corporalidad que se encuentra cuestionada a partir la existencia de lxs otrxs. Reconocer este acto fundante requiere que me pregunte: ¿qué significa para un hombre cisgénero y heterosexual estas realidades? Mi pretensión, entonces, no es acaparar la escena, ni intentar explicar experiencias que me sobrepasan; en todo caso, trato de reflexionar acerca de cómo estas corporalidades distintas suponen una redefinición del tiempo que ineludiblemente atraviesan el ámbito de lo público. 

  1. ¿Realmente se puede confiar en el futuro? 

Pensar acerca del futuro presupone una comprensión del tiempo. Esta comprensión no es necesariamente diáfana en sus implicaciones; lo cual quiere decir que si bien hay experiencias temporales, no siempre es clara la manera en que éstas se constituyen. Pareciera que estamos arrojados al futuro debido a que el paso del tiempo es sucesivo. Tendemos a abstraer y esquematizar esta sucesión como una línea que tiene una dirección unívoca. 

Sin embargo, esto ocurre porque comprendemos, en el fondo, que el tiempo es una ilusión que permite la construcción y reconstrucción del pasado y del futuro. Pero es esa fragilidad la que posibilita el aparecer de tiempos emergentes que revelan su propia constitución ilusoria. 

Así, el carácter positivo del futuro es manifiesto en tanto éste es abierto, nunca se encuentra determinado en su totalidad debido a que el futuro es, en esencia, lo que aún está por realizarse. Las esperanzas y temores, que se vierten en una especie de vasija sin fondo, se encuentran tan lejanas que nunca se repara cuando éstas se vuelven una realidad. No obstante, el futuro posee también un doble carácter negativo: es contradictorio debido a que, al igual que el pasado, implica la negación de lo que actualmente se conoce y se vive. Realizar al futuro implica la desaparición de todos los que proyectamos sueños y miedos. Nos arrojamos a él sin darnos cuenta que exige una especie de sacrificio, en donde el yo-futuro no será el mismo. 

Pero más allá de esa negatividad primigenia, el futuro ha sido robado y, por tanto, se ha cerrado. El futuro se construye habitualmente no sólo a partir de las expectativas individuales, sino a partir de las posibilidades que la sociedad permite. Como sabemos, toda sociedad impone una normatividad que aísla aquellas existencias que supongan un cuestionamiento de sus reglas. Así, para los proyectos nacionales que conciben a sus ciudadanxs ideales, como el del mestizaje mexicano del siglo pasado, o, el llamado sueño americano de los estadounidenses, como para el hombre nuevo de socialismo soviético –ejemplo de que los extremos se tocan–, el futuro que habrá de realizarse niega la posibilidad de habitar nuevxs cuerpxs que pongan en entredicho sus propias concepciones de lo que éstxs pueden ser: el hombre y la mujer heterosexual con roles de género establecidos y de clase sociales específicas. 

¿Realmente se puede confiar en futuro que niega toda disidencia? ¿Hasta dónde llega la normatividad, que no es sino la expresión del futuro que pretende realizarse?

  1. El desafío de lxs cuerpxs. 

¿Cómo se pueden habilitar otros futuros que incluya a cuerpxs disidentes? La respuesta es la siguiente: al futuro no se le concibe, sino que se le enfrenta. Lo que revelan las experiencias reacias al sometimiento de la normatividad es la concepción de que el cuerpo niega, en retorno, al futuro que ha de negarle. Esto sucede porque lo corporal está en conexión con el tiempo en tanto es lo presente. Es decir, el enfrentamiento de ese futuro que se construye y que discrimina significa la radicalización de la experiencia del cuerpo.

Lo corporal es desafiante, el cuerpx concreto, ahora-tico, cuestiona todo ordenamiento que surge desde el futuro por medio del presente. Las experiencias corporales son lo incalculable, a la vez que son lo manifiesto. Y esto posee un grado de certeza, a diferencia del futuro, debido a su carácter intuitivo; pues lo intuitivo no es lo que carece de claridad, al contrario, es lo que se conoce íntimamente y carente de duda. 

Dado lo anterior, así como lo cotidiano se pretende ordenar a partir de un proyecto con miras al futuro, las otras corporalidades irrumpen el espacio de lo público en aras de establecer una existencia presente y denunciante. Lxs otrxs cuerpxs rechazan, por tanto, el carácter fundacional del futuro. Cuestionan y reclaman sus propios momentos, lo cual tiene como consecuencia el restablecimiento de la apertura del porvenir.

Si el futuro se encuentra en una disputa que tiende a normalizar, y por ende a excluir, al igual que implica la negación de lo ya-conocido, las otras corporalidades son la negación de todo futuro. Son expresión concreta y real que construyen, a partir de su estar presente, una respuesta que rechaza ese sueño seductor y victimizante; porque ellxs, con sus inseguridades y esperanzas, no se pueden dar el lujo de lo venidero. Estas otras corporalidades más que abrir un mañana, habilitan y establecen un hoy a partir de sus experiencias y concepciones sumamente disidentes. Lo cual es motivo de una honesta admiración y reflexión. Por tanto, con suma ironía, el futuro se habrá de constituir sólo en tanto se derrumba. Las acciones corporales ya han asaltado en el cauce del tiempo y han generado nuevos entrecruces. 

  • A propósito de una canción de F.O.

We’ll let you guys prophesy, we gon’ see the future first. 

Arturo Pimentel Estudiante de filosofía. Ha participado como ponente y organizador en congresos de filosofía. Entusiasta de la discusión a partir de las expresiones artísticas y culturales.

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