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Míticx desviadx

Concepto, vestuario y maquillaje: César Othón Hernández.

Fotografía: Christopher Navarro Delgado.

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Anormalopatía

Andrea Barragán

 

Para esta edición de Hysteria!, quise recopilar 4 trabajos en video que tengo sobre el tema “Los anormales” . Son ejercicios visuales que intentan reflexionar, hacer catarsis, redefinir, resistir, esquivar, dibujar, desdibujar mi experiencia en el paso por los psiquiátricos y la continua clasificación en la etiqueta anormal como lugar común, que no es tan reciente como mi diagnóstico, y me remite a esa inextricable sensación de sentir que: “No soy de aquí ni soy de allá”.

Este ejercicio de escritura, como el de la ejecución de las piezas audiovisuales, son un deseo de recuperar y empoderar la voz frente a estos sucesos que por su violencia me han reducido el aliento y la fuerza. Son además una deuda que tengo con mi locura y la de mis otros locos con los que he compartido en estos lugares, en donde miles de veces me he dicho a mi misma que un activismo de la locura es urgente.

 

Esa niña es rara, la categoría de lo inefable:

¿Qué es ser rarx? Es una categoría de alerta frente a una persona que excede la norma y deja sin palabras a quien intenta dar sentido a lo que ve, pero sobre todo busca disciplinar al/la raretx.

Para mí, no ha sido una gran proeza terminar siendo una rareza, no porque me sienta muy excéntrica, sino porque siento que la rigidez de las normas sociales es tan ridícula que lo más fácil es ser anormal y ser la excepción a la norma es de lo más convencional; de ahí el dicho popular que dice: “Normal es el ciclo de la lavadora”.

 En sí lo que resulta insoportable de devenir raretx es la regulación, segregación y formas de disciplinamiento, por lo tanto, planear la fuga y resistir el adoctrinamiento resulta necesario, para quitarle el valor negativo del señalamiento, del estigma, para convertirlo en un lugar de gozo y así celebrar la insurrección frente a la normalidad reclamando la locura tan necesaria para inventar otros mundos posibles.

 

“Sáquennos de aquí, van a hacer jabón con nosotros:”

 

La primera vez que yo llegué a un psiquiátrico o manicomio, como se les dice vulgarmente, coincidió con haber empezado a leer a Foucault juiciosamente para la tesis. No quiero decir con ello que por leer a Foucault enloquecí (risas), sino que tornó más difícil y confusa mi estancia allí.

 La visión de los psiquiátricos desde fuera son las imágenes del terror, como en “Asylum” la temporada que más me ha gustado de American horror story, en donde me gustaría preguntar ¿qué puede ser tan espeluznante de prescindir de la razón o perderla? Una paranoia estrepitosa y aterrorizante de una cultura en donde la razón como logos es uno de los pilares de este mundo occidentalizado del que hago parte.

 Pero en los psiquiátricos no hay camisas de fuerza ni aislamientos en cuartos con paredes acolchadas, más bien, como dice Marissa Wagner: “cada sociedad tiene el hospicio que se merece”, de esta manera estos lugares son un punto ciego, un no lugar de la razón, la esquina del ojo en donde lo que se ve no se entiende y como es un estado inteligible debe estudiarse con lupa y vigilarlo con estos panópticos extremos de paredes blancas y cámaras ocultas.

 

No hay camisas de fuerza, pero hay encierro y extrema vigilancia: un estudio 24 horas por una módica suma de 500 dólares al día que pagan los seguros médicos por una residencia mínima de 15 días en un hotel sin ventanas en donde se hace un sorteo de diagnósticos para dividir a los grupos de personas que allí están por actividades, y minimizar la claustrofobia y el adormecimiento de los sedantes.

 

En realidad, no he visto locos como los de las películas y series; he visto personas enredadas con sus vidas que en realidad no deberían estar encerradas, sino aguzando la vida para rehacer los pasos y seguir; los psiquiátricos son un recinto para esconder las impurezas de occidente, no porque considere que los locos somos un residuo humano que deba esconderse, eso es lo que piensan los psiquiatras, sino más bien considero que los diagnosticados locos somos uno de los nudos ciegos de los que esta sociedad no ha querido encargarse, la excepción a la regla de la razón como característica de los seres humanos.

Algo está mal planteado desde el inicio. La razón, no es la medida de los mal llamados humanos, y la medicina psiquiátrica es un fiasco como “ciencia que se encarga del estudio del alma”. Si es que existe el alma, yo prescindiría de ella si es lo que significa en términos médicos, mi alma enferma se rebosa. Según mi diagnóstico, hay una forma correcta de sentir, que a mí me excede y devengo loca en sus términos que por supuesto no son los mismos míos, porque como a cualquier paciente se le cura de manera velada, excusando la soberbia médica que impide explicar los diagnósticos a los pacientes y menos explicárselo a una loca.

 

“Sáquennos de aquí, van a hacer jabón con nosotros” gritaba don Álvaro en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) el lugar a donde llegas cuando te encierran cuando llegas allí. El señor no estaba muy equivocado con respecto a sus percepciones; era claro que no estábamos en un horno del régimen nazi, pero sí en lo más parecido a un campo de concentración, el aislamiento necesario en nombre de la normalidad.

 

Creo que una sociedad en donde existan profesionales que cobren por escuchar y estandarizar el sentir debe estar muy mal, señores con bata blanca que creen que pueden reconocer la línea invisible entre lo normal y lo que no lo es, posicionándose como intermediarios en la relación con una misma, en vez de facilitar la distancia entre el espejo y una.

No necesito a alguien que me indique o aconseje cómo vivir, que señale cómo se debe vivir de manera estándar, cuando esas no son las normas para una vida fuera de las reglas; no siento que la vida se me salga de las manos por llegar allí, considero que la vida se me sale de las manos cuando alguien decide por mí lo que considera que está bien para mi, como cuando deciden que debo estar encerrada por x tiempo, porque en teoría no soy alguien apta para estar fuera de allí, y al estar enferma mentalmente pierdo cualquier potestad sobre mi misma que me impide decidir por mi y para mi.

 

“Ya sé que estoy piantao”:

 

Ahora que estoy diagnosticada, no me siento más cuerda, siento que tengo más problemas que cuando entré y no porque yo sea un mayor desastre, sino porque siento que se me ha expropiado de mí misma, como habitáculo de disciplinamiento funciona muy bien, me recuerda a los castigos de infancia que buscan crear tanto terror como promesa de no volverlo a hacer.

Las enfermedades psiquiátricas son incurables según la medicina, lo cual garantiza una dependencia a las medicinas o drogas lícitas y un pronto regreso a los psiquiátricos; 6 años de diagnóstico y sigo sin entender mi enfermedad, porque creo que la enfermedad no existe, pues no creo que exista una forma de sentir cercada a 2 únicos polos, binarismo inevitable para occidente. Por otro lado, las pastillas complejizan la existencia y su garantía de consumo consiste en su adicción en donde su ausencia en el cuerpo implica una desestabilización total que agita la mente y clínicamente induce al paciente a la crisis.

 

De resto mis espejos se opacaron ante la incongruencia de ser algo con lo que no me identifico y me sigo resistiendo al sonambulismo dócil de la psiquiatría, en donde se me enseñó a desconfiar de mí y creer u obedecerle a la ciencia, desvirtuarme a mí misma frente a mi entorno cercano, un sujeto peligroso que necesita del aislamiento para convivir. Y sí, estoy loca, pero todxs cabemos en el DSM (el manual de los diagnósticos psiquiátricos), finalmente alguien tiene que pagar la cuota de las farmacéuticas y los sujetos dóciles siempre son más fáciles de manejar.

 

¿Por qué no eres femenina? ¿O es que quieres ser hombre?

Reconstruyendo los pasos y reflexionando sobre mi devenir anormal, lo que siempre ha sido más visible frente al deber ser ha sido mi rechazo a lo femenino, que aprovechando esta edición decidí trabajar sobre esto y explorar cómo se nos enseña a ser mujeres y cuáles son sus implicaciones socioculturales.

En resultado expongo una feminidad monstruosa que pretende su huida y animar la desobediencia, pues si enuncio las etiquetas que me excluyen de la norma, la feminidad es sólo el inicio, por lo tanto propongo la anormalidad como una resistencia activa, que en el devenir otro fuera de la norma se convierta una estrategia subversiva para imaginar y construir otras posibilidades que inviertan los límites de lo mal llamado normal.

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Andrea Barragán (Colombia) andreaBarragan

Artista visual y co-editora de la Revista Vozal. gusanandrea@gmail.com

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Pelos de Cola, Fanzine mexicano (1995 – 1999)

por Beatriz Garduño Mejia

 

* Pelos de Cola fanzine obsceno-pornográfico  *Proyecto autogestivo de los años noventa en la ciudad de México *Tuvieron un especial de fenómenos

 

“En Pelos de Cola no tenemos pelos en la lengua… ¡pero los tendremos!”

Pelos de Cola 2

“El tema será lo erótico-obsceno en cualquiera de sus manifestaciones (homosexual, heterosexual, zoofilia, gerontofilia, necrofilia, coprofilia y los etcéteras que tú quieras). Sólo un favor, procura que tu imagen sea fuerte y explícita, aquí no queremos sutilezas; en el caso de los textos esperamos un contenido igualmente fuerte”, así convocaba Pelos de Cola a sus colaboradores.

Pelos de Cola fue llamada fanzine, carpeta de obra gráfica e incluso revista[1], Pelos de Cola fue un proyecto realizado por Carlos Jaurena, Esteban Eroski, y David Coronilla en la ciudad de México de 1995 a 1999.

En 1995 Esteban Eroski, artista visual mexicano de ascendencia española, viajó a la tierra de sus padres y se encontró con un movimiento de fanzines que lo dejo marcado. Al llegar a México se reunió con su amigo Carlos Jaurena y le platicó la idea de hacer un fanzine erótico-obsceno. Jaurena, se entusiasmó con el proyecto y propuso que la reproducción se hiciera a manera de gráfica, seriada y firmada por los artistas. “La idea era hacer fotocopias en blanco y negro pero también alentar a los artistas a utilizar el color, la serigrafía o los collages hechos artesanalmente, la obra estaría sin engrapar y se podría enmarcar o dejar en su empaque para colección” afirma en entrevista el promotor y artista visual Carlos Jaurena.

“Si bien en esa época había ya en el mercado revistas pornográficas como Tu mejor Maestra y otras, que se vendían y se venden por miles, nosotros queríamos una edición casera, artesanal, transgresora, hecha por artistas. Las revistas comerciales estaban ilustradas sin una propuesta personal, como hechas por mercenarios, en Pelos de Cola se podía tratar cualquier temática sexual sin censura y eso jamás lo encontraríamos en circulación masiva,” sostiene Carlos Jaurena.

“cuando lanzamos la convocatoria, no había internet, no teníamos acceso a computadoras, la difusión fue por teléfono, de boca en boca y a través de volantes fotocopiados que repartíamos en exposiciones y fiestas. Cada colaborador tenía que mandar 150 copias firmadas y seriadas, con tema libre dentro de lo erótico- obsceno, el formato era de 24 x 18 cm. Así hicimos los primeros tres números. A partir del número cuatro se pidieron tirajes de cien copias y se cambió el formato a tamaño carta, facilitando el proceso de reproducción para muchos artistas”, recuerda Jaurena.

Pelos de Cola tuvo diez números, la participación de los colaboradores en cada número fue en promedio de veinte escritores y/o artistas plásticos. Del número cuatro en adelante se hicieron números monotemáticas de sadomasoquismo, lluvias doradas, zoofilia, fenómenos, autorretratos y anos. En el número diez convocaron nuevamente a tema libre.

[1]Apareció en el Catálogo de Revistas de Arte y Cultura, realizado por Wiliam Rodríguez Manzanilla y publicado por Conaculta. El propósito del Catálogo de Revistas publicado en 1999 era “Dar a conocer un panorama lo más exhaustivo posible de las revistas de arte y cultura en México”.

Sobre lo que significó Pelos de Cola, en 1996 Mónica Mayer escribió en su columna de El Universal “La colección tiende más a reivindicar el placer y la diversión que a hurgar en los lados más obscuros y destructivos de la sexualidad humana, cosa que me da mucho gusto en estos tiempos en que se ha elevado tanto nuestra conciencia sobre el incesto, la violación y en los que el SIDA ha logrado que el sexo se asocie con la enfermedad y la muerte, muchos artistas que abordan estos temas se han vuelto, y con razón, de lo más azotados”[1].

El resultado del fanzine fue una propuesta irreverente, divertida que congregó a más de un centenar de artistas de todos niveles. Algunos incluso realizaban tirajes completos con objetos dentro de sus colaboraciones como las de Luis Ángeles que incluían un clavo o un Kotex; La Congelada de Uva que lo mismo incorporaba cien congeladas (bolis) en cada número, que cassettes donde se le podía escuchar masturbándose; Melquiades Herrera engrapó una tira de pegatinas de tiburones a una hoja con el texto de Renato Leduc “…Tiburones putos de placidas maneras…”.

Algunos de esto artista, incluyendo Eroski y Jaurena, también participaban en las Jornadas de Lucha contra el Sida y en la Semana Cultural Gay que se organizaba cada año en el Museo Universitario del Chopo.

Guillermo Fadanelli escribió en el Unomasuno “en Pelos de Cola existe la necesidad de transformar el sexo en una droga fuerte, no sólo la intención de hacer de la exhibición el medio propicio de lo pornográfico, sino además – y ello probablemente porque vivimos en la ciudad de México- el deseo por hacer del sexo una droga”[2].

Sobre el financiamiento y la distribución

Jaurena comenta que “A cada participante le dábamos dos carpetas armadas por su colaboración. Las que sobraban se repartíamos entre los tres organizadores y las vendíamos en 100 pesos cada. Un precio ridículo pues a cambio recibías 20 o más obras que podías enmarcar o guardar celosamente”. Para los organizadores el precio justo debió ser de 400 pesos, pero deseaban que la revista fuera accesible para el público[3]. El proyecto era autogestivo, cada artista invertía en su tiraje, y los organizadores financiábamos el empaque, la difusión y la presentación. Pelos de Cola fue un proyecto colectivo que dependió de la voluntad de todos los artistas participantes.

Sobre el tipo de consumidores y la distribución Jaurena afirma “fue de mano en mano, en donde podíamos. Teníamos algunos clientes asiduos como un importante catedrático de la UNAM a quien le avisábamos por teléfono y mandaba a su chofer para comprar dos ejemplares. También cuates habituales que querían divertirse, pornógrafos, erotómanos cercanos a los colaboradores o coleccionistas que estaban en busca de los números específicos en los que participaron Nahúm B. Zenil o Reynaldo Velázquez.”

Amenazas a los editores

“Se dieron en el tercer número, habíamos anunciado entre los cuates la fiesta de presentación con algunos collages que hacíamos en volantes y esa noticia llego a oídos de alguien que nos llamó por teléfono a Esteban y a mí para decirnos que si seguíamos nos iban a madrear. No supimos si fue en serio o en broma, pero nos dieron un susto, porque sabíamos que había gente muy loca que podía agredirnos. Lo platicamos con algunos amigos periodistas y nos aconsejaron que lo mejor era hacer pública la amenaza y así lo hicimos” señala Jaurena. Tanto La Jornada[4], el Unomasuno[5] y El Universal[6] se solidarizaron con los artistas y dieron cuenta de estos hechos.

 

Las presentaciones

Para cada número se hacían presentación a manera de fiesta. La primera se realizó en la tienda Kinky Love Boutique, una sex-shop al sur de la ciudad, donde “para disfrute del personal se presentó un grupo de strippers de importación quienes le pusieron al acto el mejor estilo zonarrosero” [1]

Otra de las presentaciones fue en Mixcoac 266, una casa enorme venida a menos, con una piscina vacía que se utilizó como escenario para un performance de La congelada de uva. Otras de las presentaciones fueron en el bar El Taller en la Zona Rosa, un antro de Garibaldi llamado La Víbora, El Oasis en República de Cuba y en Art Deposit, una galería de autor en la Roma donde se presentó Mirna Cortés con un performance donde realizaba juegos sexuales con frutas y culminaba introduciéndose un plátano en la vagina.

Entre los participantes estuvieron Melquiades Herrera, Reynaldo Velázquez , Nahúm B. Zenil, Froylán Ruiz, Rocío Boliver La congelada de Uva, Eugenia Chellet, Julio Chico, J. A Platas, Marcomix, Frank Zamora, Uriel Parker, Mauricio Bares, Guillermo Fadanelli, Rogelio Villarreal, el Taller de Documentación Visual, Alfredo Matus, Iván Villaseñor, entre otros.

El especial de Fenómenos

El número seis del Fanzine fue un especial de fenómenos. El empaque de la carpeta era una bolsa de plástico transparente, la hoja en amarillo que sirve de portada, tiene de fondo anuncios de periódico de la sección de “masajes”, donde se anunciaban las hot line, encima un hombre caricaturizado con el pene muy largo, pies y manos deformes.Pelos-de-Cola-portada-6-Fenómenos

En este número colaboraron entre otros: Rocío Caballero con “De circo y maroma” donde retrataba a “El hombre boligoma”, “El hombre elefante”, “La mujer araña”, “La mujer barbuda”, “Los siameses” y “La Hermafrodita”. Armando Eguiza con un dibujo fotocopiado de un hombre joven, bello, sin brazos y piernas tumbado en una cama que coge con una mujer mayor. Luis Angeles con un collage de una mujer de tetas monumentales y fotografías de bebes sonrientes titulada “La hora de la comida”. También con collage José Antonio Pacheco retrata al hombre de los testículos más grandes del mundo, junto a unas chicas pin-up con sombrilla. La Congelada de Uva reprodujo un collage de su autoría en papel fotográfico y lo tituló “Ciberfreak. La puntita nada más”. Felipe Gaytán un bien logrado dibujo titulado “El nudo”, Carlos Jaurena presentó “El Jorobado Volador” y Guillermo Fadanelli el cuento “Me llamo Urbana”.

 

La exhibición que viene

Jaurena comenta que será en 2015 cuando se exhiba por primera vez toda la colección completa de Pelos de Cola en una muestra organizada por Alfredo Matus en la galería José María Velasco del INBA, Peralvillo 55, colonia Morelos, Ciudad de México.

 

 

[1] Jorge Luis Berdeja. “ Pelos de Cola, una carpeta gráfica que reivindica la porografía” El Universal 7 de febrero 1996

[1]Apareció en el Catálogo de Revistas de Arte y Cultura, realizado por Héctor Romero Lecanda y publicado por Conaculta. El propósito del Catálogo de Revistas publicado en 1999 era “Dar a conocer un panorama lo más exhaustivo posible de las revistas de arte y cultura en México”.

[2] Mónica Mayer, Pelos de Cola El Universal, 9 de mayo 1996.

[3] Guillermo J. Fadanelli. Pelos de Cola. Unomasuno. 16 de febrero 1996.

[4] Luis Montes de Oca Mitocornio entrevista a Calos Jaurena “El artista debe de trabajar, no se vale andarse quejándose”. Periódico Unomasuno, 8 de marzo 1997.

[5] Mónica Mateos. “Reciben amenazas los editores de la revista Pelos de Cola” . En el periódico La Jornada. 8 de septiembre 1996.

[6] Marisol García. “Represor plástico amenaza a creadores de Pelos de Cola”. En el periódico Unomasuno. 11 de septiembre 1996.

[7] Jorge Luis Berdeja. “Reciben amenazas telefónicas los editores de Pelos de Cola”. En el periódico El Universal.

[8] Jorge Luis Berdeja. “ Pelos de Cola, una carpeta gráfica que reivindica la porografía” El Universal 7 de febrero 1996

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Beatriz Garduño Mejía. Dedicada a la gestión y difusión cultural. Es licenciada en Comunicación por la UAM Xochimilco. Actualmente estudia la maestría en historia del arte en la UNAM inscrita al Beatriz GarduñoSeminario Cultura visual y género. Contravisualidades y producciones culturales a-normales.

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Enfermx. Leche de Virgen Trimegisto

La enfermedad, la decadencia del cuerpo y la muerte son los más grandes tabús en la sociedad actual obsesionada con la juventud y la belleza eterna, y son también parte del repertorio de temas con los que trabaja el  artista mexicano Lechedevirgen Trimegisto, quien es conocido por sus performances sexualmente explícitos y críticos ante los mecanismos de dominación de los cuerpos en la sociedad heteropatriarcal.

Lechedevirgen encarna en sus performances al cuerpo falible y vulnerable que se atreve a encarar a la muerte sin miedo, a reconocerse en ella y salir fortalecido del encuentro, cuando se vive con una enfermedad crónica y degenerativa el hallar una fuerte de empoderamiento en el performance, éste se torna en un acto de fe, en un ritual del que participan tanto el artista como su público.

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La expulsión prenatal. Sol Prado

Memoria descriptiva:

Instalación de 21 collages realizados a partir de un libro de enfermería materno infantil de 1974 encontrado en un contenedor de basura e imágenes de astronomía de libro adquirido en Les Encantes en Barcelona, España durante el Julio de 2012.

 

Memoria conceptual:

La expulsión prenatal es una secuencia de trabajos realizados, en principio intuitivamente durante un período de incipiente exploración sexual personal.

Cada corte, yuxtaposición y permutación tienen una carga emocional intensa de autodeterminación.

Las intervenciones sobre el libro de Enfermería Materno infantil apelan a la negación de los genitales femeninos como mero depósito de la función reproductiva, otorgándoles a través de la aparición de constelaciones y nebulosas astronómicas la dimensión del placer irracional, místico e incontrolable.

El cuerpo como espacio múltiple, como construcción, como de-formación de las formas establecidas, como materia viva que subvierte el orden dado y los mandatos de género, resiste a ser normalizado dentro de la reglamentación biopolítica de la medicina, resiste a ser manipulado y controlado por el Estado y su aparato de poder.

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sol prado 150x150Sol Prado. Diseñadora, artista visual y activista residente en Barcelona, España, nacida en Argentina. Actualmente cursa el Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona dirigido por Beatriz Preciado. Su obra se manifiesta en múltiples formatos, sin embargo la tensión entre el espacio de lo privado y lo íntimo, y la exposición pública trascienden todo su trabajo, profanando su propia memoria y cuestionando política y estéticamente los mandatos heredados/adquiridos.

-Link personal: www.solprado.com

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"Pornoterrorismo" por Chiara Schiavon

Diana Torres: una artista única

por Carlos Noyola

Diana Torres es una de esas personas que son casi indefinibles. De esas que están dispuestas a jugárselo todo por lo que creen, por eso lo que hace impacta tanto. Difícilmente alguien la olvidará después de ver una de las tantas cosas que hace. Diana es poeta, escritora, videoasta y hace performance, es, ante todo, activista. Un claro ejemplo de lo que significa liderar el cambio. Acuñó el término pornoterrorismo y en torno a eso gira su primer libro, que lleva el mismo nombre. A propósito de su publicación en México este año, a cargo de SurPlus Ediciones, sostuve una plática con Diana, de la que comparto un fragmento.

Sé que las definiciones que algunos te han dado de terrorismo, (en especial la del chavillo del País Vasco) te han influido, pero para ti, ¿qué es el terrorismo?

Para mí es lo que dicen esas definiciones: una forma de respuesta ante la imposibilidad de diálogo o negociación. Hacer nuestras las ideas de los demás es aprender.

Ya has hablado en diversas ocasiones sobre el origen del término pornoterrorismo a partir de los eventos del once de septiembre de 2001, pero, ¿por qué lo pornográfico te interesa tanto? ¿Qué es para ti lo ‘porno’? Y, ¿de qué manera afecta o complementa lo pornográfico a lo terrorista? Es decir, ¿qué impacto tiene un acto terrorista que además es pornográfico?

Lo pornográfico me interesa porque veo en el cuerpo y en la sexualidad armas muy poderosas para destruir este sistema de mierda en que vivimos, y lo pornográfico es la forma de representar ese cuerpo y esa sexualidad. Hoy en día cualquier representación pornográfica que no respete las reglas prácticas y estéticas, es terrorista. Terrorista porque incomoda al sistema en que, por ejemplo, las gordas, las peludas, los hombres con micropenes, las personas transexuales, las personas con diversidad funcional y todo el largo etcétera no tienen una representación en la pornografía comercial. Son cuerpos y prácticas que han sido silenciadas, invisibilizadas y condenadas por las sociedades que habitamos, y ahí está su poder. El sistema no prohíbe o censura nada que no sea peligroso para su estabilidad.

Para mí el terrorismo no tiene siempre por qué implicar sangre, armas de fuego y muerte. Como dije antes, se trata de una respuesta.

Has dicho también que no calificas lo que haces como arte, en especial tus performances, porque se despolitizan y entonces pierden fuerza, pero ¿no crees que toda obra tiene detrás una ideología y es, por tanto, política? ¿Qué ves en la clasificación de arte (o en tu obra) que te lleva a pensar en tus perfomances como algo más cercano a la ceremonia ritual que a lo artístico?

Sinceramente, no creo que toda obra sea política. Yo considero que el arte es político cuando la persona que lo genera antepone sus intenciones políticas a las económicas o meramente estéticas y, desafortunadamente, eso es algo que muy pocos artistas hacen. Las ideologías no tienen por qué ser política; cuando hablo de política me refiero a activismo. De hecho el concepto de ideología está muy lejos de lo que yo entiendo por política.

Por otro lado, para mí el arte no es un fin, es decir, yo no hago arte para ‘ser’ artista. Para mí es una herramienta o un arma que uso para tratar de decir lo que quiero decir, es un lenguaje que siempre me ha resultado cómodo y eficaz.

Creo que la performance es la forma más antigua de expresión de subjetividades y de usos mágicos del cuerpo y las energías de la humanidad. Lo que sucede es que por culpa de las religiones absolutistas y monoteístas que ostentan el monopolio de la ritualística, actualmente la gran mayoría de las personas que no profesan ninguna religión, no ejercen jamás su poder metafísico. Es muy triste, pero así es. Cuando digo que mis performances son rituales o actos de brujería lo que estoy proponiendo es rescatar de las hogueras todos aquellos conocimientos que nos fueron robados, todos esos poderes que tenemos. También diría que el origen del arte fue ese: el ritual, la necesidad tan primaria que tenemos los humanos de trascender la realidad, de reconectarnos con nuestra intuición.

 La regina di aghi, Roma, MarziaX
La regina di aghi, Roma, MarziaX

Existen obras polémicas, pero pocas como las tuyas. Podríamos decir que tu obra convulsiona a todo aquél que la observa, resulta prácticamente imposible enfrentarse al mundo de la misma forma en que se hacía antes de ver alguno de tus performances. ¿Qué buscas con estas obras? ¿Con qué te gustaría que saliera el espectador? Cuando llevas a las personas al límite, a un estado de crisis en el que se cuestionan toda su existencia, ¿deseas dejarlos ahí o mostrarles al final una salida, un resquicio de luz sobre el futuro?

Con la performance lo que persigo es una implicación por parte de la gente que viene, que se activen o se pongan en marcha ciertas partes de su pensamiento que creo que les pueden resultar útiles para vivir una vida mejor. Enfrentar a una persona al cuerpo y a la sexualidad es casi siempre ponerla en un límite que no se quiere cruzar porque para eso es para lo que nos ha condicionado el sistema: para no sentir más que lo que se nos dice que es correcto. Pero esa corrección es muy limitante, casi todo lo bueno, empoderante o liberador está prohibido, legal o moralmente. Con mi cuerpo quiero mostrar que cruzar ese límite puede ser una experiencia más poderosa que el miedo a no hacer las cosas como se esperaba de nosotros.

No me considero ninguna guía o gurú ni nada por el estilo, no creo tener las capacidades para ello y tampoco deseo ese tipo de rol en mi vida. Me limito a compartir mis herramientas, y luego que cada cual decida si las quiere usar en su vida y se apañe con ellas.

En tu obra es muy importante el cuerpo, es el eje rector. ¿Qué significa para ti el cuerpo? ¿Es algo sagrado, somos su instrumento, es nuestro instrumento o somos cuerpo?

El cuerpo es el lugar en el que vivo, mi único hogar sin el cual no podría existir y es un lugar con mucho poder. Viviendo en un entorno como esta sociedad, mi cuerpo deviene arma, barricada o refugio muy habitualmente. Así es como lo vivo yo, y creo que sería positivo que empezáramos a entenderlo así también, aunque por supuesto, cada cuerpo es un mundo y yo sólo puedo hablar desde el mío.

Has sido acosada por dependencias de seguridad gubernamentales y saboteada por varias organizaciones y grupos civiles que condenan totalmente todo lo que haces, ¿cómo afecta esto tu obra?

Positivamente, desde luego. No hay mejor pista para saber que voy por el buen camino en mis propósitos que tener pruebas fehacientes de que lo que hago molesta a mi enemigo. Cada censura, una medalla (risas).

No crees en la democracia como sistema de organización social, la crítica al sistema y al capitalismo está presente casi en cada uno de tus pasos. ¿Crees que de alguna forma tu obra se ha vuelto dependiente de ese sistema? Es decir, si la mayor parte de tu obra está orientada hacia la crítica o el cambio con respecto al sistema, ¿qué sería de tu obra si ese sistema desapareciera, y aquello por lo que luchas estuviera garantizado? ¿Tu obra ya no tendría futuro? ¿Cuál sería la función de obras como la tuya en esas circunstancias?

Ojalá algún día, sinceramente, mi trabajo no sea necesario y pueda dedicarme a la carpintería, que me gusta mucho también. Desgraciadamente muchas cosas tendrían que cambiar para que yo me sintiera cómoda y feliz viviendo en un mundo como el nuestro. De esa incomodidad, del instinto de supervivencia y de la rabia, es de donde nace todo lo que hago. Por otro lado, no me preocupa el futuro de mis propuestas, sólo su presente, si algún día se quedan obsoletas, seguro encontraré otras cosas que hacer.

Ahora, ¿qué sigue para Diana? ¿Qué proyectos tienes en mente? ¿Cómo te ves en diez o veinte años?

En mente y en proceso tengo dos libros más, un manual de eyaculación para coños, otro sobre cómo hacer mejor y desde una forma más ética las cosas dentro de las colectividades feministas-queer-anarquistas. Varias performances en mente también, el festival de postporno que llevo a cabo desde hace siete años y que ahora quiero extender a México (http://muestramarrana.org), talleres de eyaculación y hacker-feminismo, entre otras cosas que aún están en estados más larvarios.

En diez o veinte años me veo en una casa linda, en un lugar lindo, con la gente a la que amo cerca de mí, es decir, exactamente igual que ahora (risas). Y haciendo muebles con tarimas. Me encanta el olor de la madera cuando la sierras.

 

Para conocer más sobre Diana y su obra:

http://pornoterrorismo.com/

Nota: Algunos contenidos del link referido son explícitos, se recomienda discreción.

*Todas las imágenes fueron tomadas de la web de la artista

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(Dis)Capacidades Disidentes

por Cristal Alba

“Danza me permite explorar la amplia gama de lo que es estar en un cuerpo- de experienciar lo que es ser atlética, vulnerable, empoderada, sensual, repugnante, monstruosa, humana, y animal- y en el fondo encontrar un poco de consuelo en esto”

-Lisa Bufano

Lisa Louise Bufano fue una artista norteamericana, que igual a los héroes en los cómics, encontró un bello regalo en las secuelas de un trágico accidente que lx dejó sin dedos y piernas. Como un hermosx monstrux, equipó su nuevo cuerpo con armas de destrucción que usó para deconstruir el estándar de belleza heteropatriarcal que marca el cuerpo de una mujer discapacitada como no deseable. Usando prótesis como tecnologías de movimiento, ella reconstruyó su cuerpo convirtiéndose en objeto, en animal – en obra de arte. Resbalándose por el piso o extendiendo al aire las patas de mesa que ocupan el lugar que alguna vez tuvieron sus piernas y brazos, nos lleva a entender diferentes formas de ver los cuerpos discapacitados. En vez de ver su discapacidad como una limitación para su performance, la tomo como una oportunidad para subvertir la imagen de la discapacidad.

Caminando mórbidamente sobre sus cuatro patas de mesa estilo  Queen Anne, su cuerpo gira en una danza hipnótica. Se convierte en araña, esperando a que el espectador caiga como víctima dentro de su seducción. Su cuerpo se alarga y se sostiene sobre las cuatro patas, baja la cabeza y se la acaricia con una de ellas. Se convierte en animal con rostro de mujer. Ella desdibuja las líneas entre el sujeto y el objeto, entre lo humano y lo animal, siempre manipulando el movimiento para experimentar lo que es posible al habitar un cuerpo anormal.

Lisa tomó su propia vida en 2012, sin dejar un adiós ni un porqué. Desde un cuerpo llamado discapacitado y no sexual, decidió gritar al mundo que su cuerpo era más que capaz, que podía trascender las limitaciones que nos atan como humanos. Mandó a la verga a todxs lxs que le dijeron que su cuerpo no era capaz de continuar en la danza y el performance, al contrario, se valió de éstas disciplinas para demostrar que su cuerpo era deseable, sexual, y polimorfo al mismo tiempo que podía ser monstruoso. Por estas razones, Lisa continuará desafiando los estándares de una sociedad que margina a lxs que son diferentes, a través de su legado la recordaremos como una mujer que fue capaz de trascender los límites del cuerpo humano.

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¿Cuántas hijas de perra son necesarias para hacer estallar el mundo? Escrituras transgénicas en homenaje a Hija de Perra

Por Lucha Venegas, Cristeva Cabello y Jorge Díaz[1]

 

¿Cuántas bombas son necesarias para hacer estallar el mundo? ¿Cuántas hijas de perra somos necesarias para hacerlo estallar? Invitamos a que se tomen la palabra, que se auto-bio-grafíen. Hija de Perra insistió en una escritura biográfica donde revisó momentos de infancia en los que narraba cómo había besado a sus compañeros de curso. Fue a partir de esta escritura de investigación sexual que generaba performances donde se develaban las perversiones de la familia normal. Habitamos las escrituras perras –esas de perra malagradecida. Nos reverbera Hija de Perra como un reflujo desde nuestras entrañas, como si nos la hubiésemos comido, como si nosotras también fuésemos Hija de Perra. Y es que lo somos. Somos hijas de perra. Mal abortadas, hijas no deseadas, sin origen ni genes claros, quiltras[2] de dudosa procedencia. Somos las problemáticas, las conflictivas, las perras malas y calientes, siempre demasiado incendiarias, siempre demasiado calientes. Un desborde de escasa mesura y aniquilado respeto. Donde todo era inmundicia, donde devolvías la pobreza y el margen a este país que se ve a sí mismo blanco. Tal vez como muchas de ustedes, como la finada Perra, nos nutrimos políticamente las auto-bio-grafías con las que nos escribimos una cuerpa que sea una bomba que explote el mundo.

Hija de Perra fue una tremenda e inspiradora compañera en la militancia sexual. Una terrorista sexual que no dejaba género en pie y que al mismo tiempo agrupaba una manada de disidentes culturales. Su partida física deja un gran espacio de orfandad que seguro muchas otras cuerpas continuarán ya sea en el arte, la escritura o la política –o todo eso cruzado y más. De mujer de pantis rotas a académica de traje de dos piezas, así mutaba Hija de Perra quien nunca tuvo una identidad verdadera. ¿Qué tan difícil era cargar con ese cuerpo hermonstro, bellestio[3] y perversamente sexy? En el escenario de una fiesta under donde quizás no había luz o en un auditorio con un público desbordado de universitarixs tímidxs que por primera vez escuchaban la palabra heteronorma, así eran los espacios recorridos por Hija Perra. Como predicadora de una sexualidad indómita y nómade, Hija de Perra nos enseñó que la sexualidad podía incomodar, que podíamos enfrentar al patriarcado y burlarnos del fascismo que está en el saber, la cultura y la política.

Hija de Perra, nos cuesta narrarte en pasado y es que sigues en nuestro presente. No en nuestro futuro, porque al igual que tú, nosotras no tenemos futuro. Una activista con cientos de facetas, que aunque personificara a una dominatrix o una cualquiera, seguía siendo ese perturbador par de cejas, un subrayado a esa mirada amenazante que hacía que su rostro estuviera en un gesto indignante. Una constante mirada crítica. Un rostro crítico y monstruoso que busca “alertar las conciencias sobre lo semi-visible”[4]. Esas cejas rectas de un rostro que no mostraba cansancio frente a una cultura hetero-patriarcal, un rostro que respondía con asco a aquellos que se autonombran como normales. Nos demostraste que los enfermos no somos aquellos que la historia nos nombra como anormales, sino aquellos que viven en la opresión de los lazos sanguíneos nacional-capitalistas.

Hija de Perra fue un grito desesperado por romper los límites entre lo que se llama performance y activismo, entre lo que se entiende por pedagogía y por transgresión estética. Su inesperada partida física nos deja un importante patrimonio sexual de la postdictura y la creación de un anarcobarroco[5]-sexual: discos de música transgénica donde los orgasmos y los anos se convertían en personajes, video clips como el clásico Reggeaton venéreo donde lo popular-sexual es protagonista, diseños de vestuarios que van desde lo teatral hasta el fetichismo porno, clases de educación sexual donde se mostraban en alta calidad las enfermedades. Performances que trastocaban los límites morales de la izquierda, el feminismo y los partidos GLBT, y además un conjunto de textos que esta pensadora auto-didacta y cultivada en el activismo comenzó a escribir al ser invitada a diversas universidades del país por sus alumnos; estudiantes que desde el año 2011 exigen una nueva educación donde las palabras feminismo, pornografía o condiloma no estén prohibidas. Títulos interminables que parodiaban la seriedad de la escritura masculina del saber heterosexual, así era su escritura perra. Textos que “experimentan una política de la lengua como gesto de di/inter/ferir algunos lenguajes más ortodoxos”[6]. Uno de sus últimos escritos se publica a modo de homenaje en la Revista Punto Género del Depto. de Sociología de la U. de Chile: “Interpretaciones inmundas de cómo la Teoría Queer coloniza nuestro contexto sudaca, pobre, aspiracional y tercermundista, perturbando con nuevas construcciones genéricas a los humanos encantados con la heteronorma”.

Hija de Perra siempre se mostró incómoda frente a la categorización queer, ese concepto extranjero que parecía injusto con su cuerpa marginal y con el cual rápidamente la adscribían quienes comenzaron a realizar sus investigaciones sobre género y sexualidad en torno a su figura. Había una desconfianza, una extrañeza, una lejanía frente a este concepto foráneo ¿Acaso se parecían a ella las travestis que se imaginaba Butler al hablar y generar su teoría de la performatividad en un bar de Estados Unidos? En este escrito político de Hija de Perra se hace evidente una crítica a las prácticas colonialistas que impiden ver las particularidades de nuestro Sur y que esta artista del margen disloca con preguntas como: “¿Seré una travesti sodomita lésbica ardiente metropolitanizada? ¿Seré una bisexual afeminada en pecado con rasgos contrasexuales y delirio de trasgresión a la transexualidad? ¿Seré una tecno mujer anormal con caprichos ninfómanos multisexuales carnales?”. Exhibía la enfermedad incurable, esa que se llama transexualidad mental[7]. Aún recuerdo esa historia de amor imposible que nos dejó perplejos en la película Empaná de Pino (2008), donde una Hija de Perra al final del film se enamora de su amiga y sirviente Perdida, un amor trans-lésbico que rechaza el futurismo reproductivo[8] y que hace evidentes los límites identitarios y del deseo. ¿Dónde queda espacio para el deseo de las viejas calientes, las mujeres con hijos que se emancipan del hogar, los maricas afeminados, las mujeres que se enamoran de travestis? Hija de Perra nos hizo reconocer los límites de una política gay que insiste en ser higiénica, en esconder el sexo, en destinarlo a la reproducción y pedir matrimonio incluso para quienes no tenemos ni siquiera derecho -ni herencias- para poseer una propiedad privada. Así describía la bajada de una noticia el estreno de la película de Wincy Oyarce el año 2008:

«En un local de pollos asados de la calle Santa Rosa se llevó a cabo una de las más inmundas y cachondas fiestas de la marginalidad santiaguina maraca. Por primera vez se exhibió la película que tiene por protagonista a una de las traves mujer más promiscua: Hija de Perra. Quien antes de cortarse un pezón en el escenario y hacer unas tijeretas con la Perdida, fue presentada por la distinguida española de pelo rubio La Prohibida. Conozca sobre sexo, caca y transformismo acá»[9].

Como CUDS –y como otros colectivos artísticos y políticos con los que colaboraste- mantuvimos un fuerte lazo desde su momento de diva trash, bizarra y underground, recorriendo los espacios más sórdidos y punk del Santiago de la pos-dictadura con performances donde los excrementos, la sangre y la fiesta nos permitió establecer una suerte de espacio donde existir. Un lugar habitable dentro la ciudad. Una apropiación de lugares marginales donde era posible conocerla. Nos enseñó y nos acercó el arte de la performance que en ningún museo, liceo o universidad nuestros ojos podrían conocer. Sorprendía la capacidad de preocuparse de cada detalle en sus presentaciones, la calidad de sus acciones en lugares donde no existían los medios básicos para un espectáculo de ese tenor. Las fiestas trans de Hija de Perra fueron ese lugar donde muchos y muchas cobijamos nuestras cuerpas para habitar un rincón de Santiago que no fuera pura violencia, donde el sexo pudiera ser un espacio de risa, donde tuviéramos la posibilidad de gozar con una performance donde esta perra lamía, tragaba y manoseaba con Irina La Loca -la Bigotes- un rosario de madera tamaño XL, el mismo que tenía en su dormitorio nuestra tía, pero ahora vuelto fetiche-sexual.

Era el deseo de shock, de anarquía escénica, esa interrupción que asusta, una de las estrategias escénicas de esta artista. Una interrupción a la heteronorma que para algunas podía ser pura violencia, algo inimaginable, aberrante. Pero cuando nos enfrentamos a una política donde un presidente afirma que una niña de 11 años debe y puede ser madre, no se sabe qué pensar, qué es más aberrante, si eso o una trans vestida de novia lamiendo un dildo. Recordamos que alguna vez nos contó que en una fiesta le devolvieron una cabeza de chancho que usaba en sus performances. Ahí estaba el riesgo constante de ser Hija de Perra. En fin, para muchos las fiestas de la Perra fueron una escuela, un lugar donde reconocíamos que la sexualidad no era sólo algo romántico, sino donde el devenir perra se convertía en un llamado a la revolución de los cuerpos. En estas fiestas creo que muchos sobrevivimos, nos educamos, aprendimos lo que era una performance, algo que no es más que una investigación permanente. La recordamos vestida de escolar, de obispo, con cachos diabólicos en su cabeza, vestida de mujer de derecha con el cabello rubio. ¿Qué es lo que aprendimos con esta estética travesti? Constanzx Álvarez lo explica muy bien: “Aprendí a dejar de tenerle miedo al ridículo y tratar de ser lo que siempre soñé (…), la performance, la estrella del show, el show pobre que es nuestra vida misma. Exhibición como ejercicio político”[10].

Fuiste nuestra heroína trans. Recordamos cómo una vez un decano de Ciencias de la Universidad intentó sabotear tu espectáculo porque en el afiche aparecía una vagina peluda hecha con los materiales de un peluche. Enfrentamos a feministas anti-pornografía por ti. Tú hacías glamour desde la precariedad, entregabas un discurso fuerte e irreverente desde espacios de fiesta y sexo donde constantemente la censura como una dictadura se hacía presente. Una dictadura sexual que tenemos que continuar haciendo visible las feministas disidentes que te mantenemos en nuestra memoria.

Jamás temiste a la teoría feminista ni de disidencia sexual y fue ahí donde seguimos estableciendo una profunda amistad política y afectiva plasmada en escritos y performances que causaron mucha polémica, como cuando abortaste una cabeza de chancho en el Museo Salvador Allende frente a un cuadro Matta. Con Hija de Perra interrumpimos disidentemente marchas y academias, entramos a museos y desordenamos seminarios. Nuestro mismo recorrido como CUDS está marcado por la presencia de Hija de Perra, no podríamos entender nuestro activismo sin ella y consideramos que esto fue recíproco. La localización de lo queer y nuestra insistencia en una política post-identitaria donde el aborto ocupa un lugar central, enigmático y urgente fue lo que nos mantuvo cercanos y en alianza política.

Hija de Perra, no temiste a hablar de sexo en un país sofocado por el tradicionalismo, la homofobia, el sexismo, el racismo y el miedo a todo lo diferente. Tu discurso no quería pasar desapercibido y ser hablado en voz baja. Utilizaste la estrategia de la exageración como reflejo a un país donde todo es mesura en relación al sexo. Aplicaste una pedagogía radical en cuanto a la práctica del sexo con tus clases sobre enfermedades venéreas. Tu presencia incomodaba tanto a los conservadurismos de las derechas como de las izquierdas y al mismo tiempo nos motivaste a muchos a aprender que la sexualidad es una creación artística[11]. Con tu estética bizarra sorprendiste los ojos heteronormados de cuantos vieron tu trabajo. Quizás la palabra censura fue una de las que te recorrió como cuerpo desobediente. Tus discursos fueron grabados muchas veces para programas de televisión y jamás se emitieron al aire.

Todas las personas «tienen alma y poto[12]» decía Hija de Perra. Esta era la filosofía trans, esta era la contradicción que comunicaba y ponía en jaque esta artista, educadora, poeta, performer, diseñadora, trabajadora sexual y a veces académica. Todas estas identidades desde una dimensión estratégica, un ejercicio de parodia que realizaba Hija de Perra. La sociedad chilena no era sólo ese lugar de lo religioso y espiritual, sino que también era ese lugar del sexo. Su mirada desviada reconocía cómo la sexualidad podía aparecer en todo momento en la televisión, en la familia, en la política. Ya enunciar su nombre obligaba a traer consigo lo peor: Ese nombre maldito y ofensivo que significa ser heredera de una mujer que no alcanzó a ser humana, por suerte diríamos que Hija de Perra no era humana, sino una mutante, un indecencia transgénica.

Hija de Perra fue nuestro primer amor trans-feminista, ese de afectos galácticos que hacen de la práctica del sexo un acto radical, esa que pone en el cuerpo la lucha donde todas nuestras ficciones son posibles.

Hija de Perra fue esa bomba insolente a la institución que norma. Una bomba como Hija de Perra aceleró nuestros corazones disidentes hasta hacerlos explotar. Hija de Perra es el epitafio para nuestros corazones disidentes. Hagamos bombas para la ridícula idea de no volver a verte, Perra.

 [1] Activistas del Colectivo Utópico de Disidencia Sexual (CUDS)

[2] Sin raza, mestizo. (Nota de Redacción)

[3] La Cerda Punk. Ensayos desde un feminismo gordo, lésbiko, antikapitalista y antiespecista, Constanzx Álvarez. Trío Editorial, 2014, Valparaíso.

[4] Richard, Nelly. Crítica y Política. Editorial Palinodia, Santiago, 2013, pp. 53.

[5] Richard, Nelly “Campos de Batalla: una alegoría anarco-barroca” en Revista Papel Máquina. Año 2, Nº5, 2010.

[6] flores, valeria. Desmontar la lengua del mandato, criar la lengua del desacato. Editorial Mantis, Santiago, 2014, pp.13 (en imprenta).

[7] Presentación Dossier Revista Vozal, Nº3. Link: http://revistavozal.com

[8] Edelman, Lee. No al futuro. La teoría queer y la pulsión de muerte. Editorial Egales, Barcelona, 2014, pp.48.

[9] Revista www.cuds.cl, Enero 2008, escrito por Equipo Disidencia Sexual.

[10] Ibíd. pp.95

[11] Documental de Lucía Egaña (2011)

[12] Trasero, nalgas en mapuche. (Nota de la redacción)

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Gráfica para sexualidades anormales: Kinky

por Uve Rivera 

Tinta y acuarela sobre papel.

 

 

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Uve Rivera, artistx e ilustradorx nacidx en Barcelona y actualmente con base en Londres. El cuerpo de mi trabajo es sobre el grabado y kinkismo, casi un 90% desarrollado en una paleta en blanco y negro.

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