En mi obra los colores explotan y se esfuman para generar imágenes referentes al juego, la sexualidad, la decadencia, la violencia y mi identidad en constante cambio. Este acercamiento con la cotidianeidad invitan al espectador a mirar a través de un lugar íntimo sin que este sea tan evidente. Exploro de diversas formas mi sexualidad, a veces como una cuestión erótica y otras solo como una textura, o una mirada a través del caleidoscopio. Mi cuerpo aparece entonces transgredido a partir de acciones performaticas en video que van desde posturas incómodas, besos, disfraces, aludiendo a la transformación del ser y a la violencia que implica cumplir con el cuerpo correcto estipulado socialmente.
Temblor de la tierra y latido del mar. Sal llameante y quemante, sal de la destrucción y máscara de cal que consume los rostros. Fuego liberado de las aguas.
Enterrarse en sal. Dejar de respirar para respirarse el uno a la una/ la una al uno. Conversar a través de la agonía y el ahogamiento. Acompañarse, en los pequeños movimientos y sonidos para seguir encarnándose. Aguantar.
Ahogar el yo para poder respirar un cuerpo múltiple. El único tiempo es la respiración animal que deviene desde-hacia una corpopresencia alterna…
La crudeza de lo vivido contrapuesto con la dulzura de lo visual.
Su práctica artística lleva al eXtremo la mimetización de los cuerpos en un espacio específico y en un entorno determinado. Exploran sensibilidades alternas que desafían las cronologías históricas impuestas y destruyen la dicotomía hombre o/y mujer. Sus piezas se enmarcan en la necesidad de establecer una misma conexión y ritmo corporal de pura escucha. Su punto de unión, como punto de fuga, es un latir constante donde la pluripresencia del cuerpo, la destrucción fronteriza y la descolonización corpomente es acto de rebeldía y subversión.
Escribir un ensayo sobre la desnudez me parece -muy personalmente- innecesario. Es decir, ¿que cuerpo no se ha ya retratado? ¿hay algo que falte por exponer? Como dicen prácticamente todas las personas que alguna vez me he topado en la vida y que se desenvuelven, de una forma u otra, en el ambiente artístico: Ya esta todo fotografiado (y si no está fotografiado está esculpido, dibujado, pintado, escrito o expuesto de diversas maneras). La representación de la desnudez en figuras antropomorfas existe desde la edad de piedra -tanta es la necesidad de exhibir nuestras cuerpas-, según wikipedia (pagina que no dudo en consultar, en favor de dinámicas afectivas cibernéticas confiables), o sea hace más o menos 27000 años (veintisiete mil años!). Entonces ¿ya qué?
«Y las tetas aún no pueden andar sueltas en la calle» Janicke, Panamá 2016
Pienso también en el porno, ese de geometrías y volúmenes hegemónicos, industria hiper consumida que genera deseos y formas de vivir la vida -tanto dentro como fuera de la cama-. Ahí sí que podemos ver expuestos cada uno de los agujeros y centímetros de piel que componen nuestro (?) organismo, aunque no debemos olvidar que utiliza un lenguaje limitado, que se ve influenciado, y al mismo tiempo influencia, nuestros deseos, en un circulo vicioso, aburrido y acrítico . Y el porno amateur menos convencional? Ahí ya se observa que ocurren cosas fuera de la normal social; al parecer mientras menos heterosexualizado esté el deseo más posibilidades hay de exhibir aquello que deseamos desde lo animal, sin moral, sin razón (y se encuentran materiales muy cheveres en la web al respecto). Ahí, creo yo, lo interesante es que no representamos, no actuamos como si fuésemos otrxs. Somos nosotrxs haciendo lo que realmente queremos hacer -previo trabajo de deconstrucción, necesario para algunxs, para casi todxs-.
Méteme la Granada, Papi. Autorretrato, Nicaragua 2016
Y teniendo en mente ambas realidades es interesante manipularlas y mezclarlas en diversas proporciones, dejándome afectar por lxs cuerpxs que me han rodeado alguna vez y que se han
visto afectadxs por lx mío y creando una mezcla-mutante entre el personaje y la persona. Sin esta afectación, retroalimentación energética-corporal-espiritual-temporal, la serie de fotografías que acá se exponen no existirían. Hace más o menos 27000 años que nos observamos y reproducimos nuestras figuras en bolas, pero para andar en tetas aún necesitamos sentirnos en un grupo/espacio seguro, aunque sea solo un grupo de dos personas. Lxs cuerpxs expuestos en esta sección se miraron, se tocaron, se olieron, -talvez- se desearon, -talvez- se detestaron con lx fotografx, pero ninguno salió ileso de esa relación, todxs tenemos una marca.
Sólo faltó el culo por embarrar. Ramón, Chile 2014
No fue un shot-and-go publicitario -relación fría, jerárquica, tóxica la mayoría de los casos-. No se eligieron los cuerpos de acuerdo a una norma sino por afinidades, en ese sentido no
hubo una selección de unx por parte de otrx sino una mutua selección etérea. El momento no se premeditó y tampoco existía la opción de volver a repetir, no había otro día. Se sintió, se charló, se accionó.
Entonces, más que como objeto fotográfico, prefiero pensar estas imágenes como la condensación explicita de aquellos momentos en que dos cuerpxs afectaron al máximo sus
potencias. Incluso con los autorretratos me siento como dos cuerpxs, me desdoblo como fotógrafx y como accionista, me muevo, me observo, me pienso y permito que mi cuerpx se
afecté por si mismo y por su entorno. Liberar la intuición, volverse algo así como un animal cyborg, con una cámara como prótesis neuro-espiritual.
Ritual Autorretrato, Nicaragua 2016
Y esto se logró porque pudimos crear y mantener dinámicas que usualmente no existen en un sistema de relaciones tan violentas como la heterocapitalista. Sinceridad, intensidad y tiempo; talvez sean tres factores a considerar como relevantes si se desea relaciones sanas, no tóxicas. Sinceridad para con unx mismx, hacer el trabajo de observarse e intentar conectar con los deseos de lx cuerpx y sinceridad para con lx(s) otrx(s), exponerse tal cual se es -o al menos intentarlo-, no pensar que lx otrx es el enemigo, sino más bien aquella persona con la cual debes estar justamente en ese momento. Intensidad, en cuanto a dejarse afectar al máximo si se siente que esto activa las potencias, estar dispuestx a experimentar, jugar. Tiempo, no en lo cuantitativo – concepto tan utilizado y sobrevalorado por el régimen-, sino disfrutar hasta el éxtasis aquel período de máxima compenetración y desapegarse al mismo tiempo de él. Una década, un año, un día o una noche. Luego cada unx continúa su camino, más felices, más plenxs, más sabixs, más amorosxs, más preparadxs para continuar generando relaciones creativas y radicales.
Con un Coco en la cara y dos colgando entre las piernas (no soy hombre de verdad) Autorretrato, Colombia 2015
Luego de comprender e intentar poner en práctica estas ideas es muy difícil volver atrás; ya no se desea aquel estereotipo no sustentable de amor/amistad romanticx: posesivx, celosx,
violentx. En cambio, las ganas de compartir lx cuerpx haciendo manada sobrepasan otrx invento capitalista de relación -el instinto gana poco a poco terreno frente a la moral- ya no se piensa en la familia convencional ( o la pareja ) como la única opción para “no quedarse solx” -e incluso esta soledad es deseada como momentos de placer máximo con unx mismx-. Ser nómade, habitar y deshabitar, abrazar y soltar. Poner en práctica todo esto es generar resistencia.
Caribe, Mártir de la Resistencia Cochona contra la Heterosexualidad como régimen político. Nicaragua, 2016.
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Viajero Sudaka nace a finales del 2015 durante una experiencia que comienza por Colombia y que, al día de hoy, continua hasta Mexico. Interesado en la fotografía callejera, en retratos y autorretratos de desnudos. Participa, además, en exposiciones y acciones colectivas en Nicaragua para la X Bienal de Arte Centroamericana. En ese mismo país abre un bar disidente en Estelí junto a amigos maricas. Durante los últimos meses del 2016 comienza a escribir poemas-canciones con las que aún no sabe que hará. www.viajerosudaka.tk
o http://viajerosudaka.hotglue.me
“Y los años pasaron sin que todavía pueda darme una explicación de por qué nos encarcelaban, por qué fui expulsada de mi familia, por qué se me negó el acceso a la escuela.” Lohana Berkins
La normalidad nunca tuvo que explicarse. Se presenta como algo natural y obvio, a la vista de todos. La heterosexualidad y el binarismo de género configuran parte importante de esa “normalidad” que el sentido común hegemónico establece, atravesando nuestra subjetividad y nuestras prácticas. Tanta naturalidad construida alrededor de la heterosexualidad ha hecho que por mucho tiempo no haya parecido necesario ni siquiera nombrarla, “Indecible por evidente”, en palabras de Vidarte y Llamas.
Algo que no se nombra se presenta como un tema poco digno de problematizar y por ende de conocer. El velo de normalidad con el que la heterosexualidad se ha cubierto intenta ocultar su condición de construcción para presentarse de modo esencialista, como una realidad desde el principio de los tiempos. De este modo se coloca en un lugar de lo no visible, de lo que no se habla y de lo que no se pregunta.
Afortunadamente, muchxs sujetxs no se han conformado con la supuesta verdad de la heterosexualidad y han planteado interrogantes y propuestas interesantes. Como un aporte en este sentido, Britzman retoma lo que considera el gran acierto de la Teoría Queer: la posibilidad de pensar la “producción de la normalización como problema de la cultura y del pensamiento.” Se trata de poner el foco en aquellos marcos normativos que impiden conocer porque han situado una realidad en los confines de lo ignorado. Aquí es fundamental entender la relación dialéctica que hay entre conocimiento e ignorancia. Lo que se ignora no es lo opuesto a lo que se conoce sino su límite, lo que no se tolera o no hay posibilidad de conocer en los marcos epistemológicos establecidos.
¿Por qué costó y cuesta tanto problematizar la heterosexualidad? Wittig propone pensarla como norma que se impone desde un acuerdo tácito que se hace en la sociedad. Las vinculaciones entre los sexos son las que contienen y dan forma a ese acuerdo. En este sentido, tal como señala Butler, “La categoría de «sexo» es, desde el comienzo, normativa; es lo que Foucault llamó un «ideal regulatorio». (Butler, 2002)
La heterosexualidad puede pensarse entonces como un tipo de contrato social que posibilita un mandato regulador de nuestra sexualidad y subjetividad. Hablamos de un contrato heterosexual que abarca y comprende, como todo contrato social, las practicas, las relaciones, los modos de pensar y vivir1.
El contrato heterosexual ha configurado un sistema moral tradicional en el que las únicas posibilidades son las de ser hombre o mujer, según nuestros genitales, y relacionarnos amorosa y/o sexualmente con el sexo opuesto. Esto determina los límites de lo que se puede y lo que no se puede hacer en la vida social, o peor aún, de qué cuerpos pueden ser y cuáles no pueden ser en esta sociedad. En “Cuerpos que importan”, Butler sostiene que: “En este sentido pues, el «sexo» no sólo funciona como norma, sino que además es parte de una práctica reguladora que produce los cuerpos que gobierna, es decir, cuya fuerza reguladora se manifiesta como una especie de poder productivo, el poder de producir -demarcar, circunscribir, diferenciar- los cuerpos que controla.” (Butler, 2002)
El mismo sistema normativo que controla esos cuerpos es el que los constituye materialmente en el marco de un sexo determinado, es decir, materializa el sexo de cada cuerpo materializando a su vez la diferencia sexual en pos del imperativo heterosexual. Ahora bien, si convenimos en que el cuerpo no es solo la carne que palpamos sino una continua construcción sujeta a las reglas de juego que van marcándose en la vida social, “entonces los límites materiales y simbólicos del “yo” también son producciones sociales y, como tales, objeto de la hegemonía y de las luchas por la transformación” (Morgade y Alonso, 2008). Esto quiere decir que, como en toda estructura social, existen fisuras que desestabilizan las construcciones normativas, subjetividades y prácticas que no han podido “normalizarse” mediante la repetición de la norma. Y son justamente estas subjetividades y estos cuerpos que no se amoldan los que nos permiten pensar en la posibilidad de empezar a deconstruir los marcos normativos que regulan nuestra sexualidad.
Heart-Shaped Bruise,1982
2. NAN GOLDIN. Fotografías fuera de los márgenes de la normalidad.
“Hay un mito popular que dice que el fotógrafo es por naturaleza un voyeur, el último en ser invitado a una fiesta. Pero yo no me estoy “colando”, esta es mi fiesta. Esta es mi familia, mi historia” Nan Goldin
Nan Goldin nace en 1953 en el seno de una familia judía de Washington. Luego de escapar de su casa a los catorce años, parte de su vida transcurrió en varios hogares con familias adoptivas de distintas ciudades de Nueva Inglaterra. En 1978 se gradúa en Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston. En 1991 se marcha a Europa para cuidar a su amigo Alf Bold que estaba transitando los últimos momentos de su vida a causa del HIV. Desde entonces viaja desde a Europa a Yale donde es profesora. En el año 2007 recibió el Premio internacional de la fundación Hasselblad por su obra.
Con respecto al trabajo de Nan Goldin, podemos decir que es una fotógrafa que pone su mirada en las complejidades de la experiencia humana, en las distintas circunstancias y momentos que van componiendo una vida. Sus producciones fotográficas son verdaderas narraciones sobre una persona o un grupo de personas, por lo que generalmente se presentan en el formato de Portafolio, es decir, de una serie extensa de fotografías tomadas a lo largo de periodos de vida de una persona allegada, un grupo de amigxs o de ella misma.
“Mis modelos no son modelos, sino mis amigos y admiradores. A mí no me interesa la belleza estereotipada. A mí me interesan las profundidades a las que puedes llegar con alguien. Me interesa mostrar muchos aspectos de una misma persona, su íntima complejidad (por eso nunca expongo sólo una fotografía de cada persona) y persigo la historia de mi gente durante años y años”.2
Junto a las particularidades de una vida, Goldin hace foco en realidades que ponen en jaque los discursos hegemónicos. En el prefacio a su célebre libro de fotografías Balada para la Dependencia Sexual Goldin declara “Las personas y las escenas en mis fotografías son particulares y específicas, pero yo siento que los temas que trato son universales”. Esos temas universales son aquellos que las fronteras de la normalidad han marginado, los que atraviesan a aquellas personas que no se amoldaron a la matriz heterosexista: Gays, travestis, Drag Queens, lesbianas…Cuerpos discriminados y empujados a todos los límites, prohibidos en la escena social, vidas conducidas a los closets y el “underground” de las grandes ciudades.
Fue junto a estos cuerpos y estas vidas que Nan Goldin decidió construir su vida, su hogar y su familia en la vorágine contracultural de Estados Unidos. De este modo, sus fotografías se construyen a modo de un tradicional álbum familiar pero con una familia muy poco tradicional.
“Esta es la historia de una familia recreada, sin los roles tradicionales (…) En mi familia de amigos, existe un deseo hacia la intimidad de la familia de sangre, pero también existe un deseo hacia una historia con un final más abierto (…) Estamos unidos no por sangre ni por origen, sino por una moral similar, la necesidad de vivir plenamente y para el momento, una descreencia en el futuro, un respeto similar por la honestidad, una necesidad de empujar los límites y una historia común.”3
Cookie and me after I was punched, 1986
2.1 – DRAGS QUEENS.
“Y ser marica, de por sí, ya es una lucha.”
Vidarte y Llamas
Con quince años Nan Goldin entra a la escuela experimental “Satya Community School” en Boston y entabla amistad con quien fuera su mejor amigo el resto de su vida: David Armstrong. David estaba experimentando construirse como mujer y Goldin se volvió su fotógrafa de cabecera. A comienzos de los años ´70, cuando salen de la escuela, Nan, David y otras Drags Queens deciden convivir juntas. La imposibilidad de salir a la calle o trabajar durante el día los hizo llevar una vida nocturna. Pronto Nan se convirtió en la fotógrafa que narraba la vida sentimental y sexual del bar de enfrente a su casa, que es el que frecuentaban todas las noches. Cámara en mano acompañaba a sus amigxs en sus performances y actividades nocturnas. Ella quería registrar su vida y la de sus amistades desde lo más íntimo por lo que confiesa que la cámara funcionaba en gran parte como su memoria.
Nan Goldin entiende que su trabajo sobre las Drag Queens las toma como un tercer género. “Tengo muchos amigos que viven yendo entre los géneros de ida y vuelta y pienso que hay muchos tipos de género y me he obsesionado con esa idea todo el tiempo. Todo, desde Drag Queens hasta físico- culturistas, es sobre la transformación del ser y el valor de manifestarlo”. 4
Con respecto a los parámetros de la heterosexualidad y el binarismo de género, la fotógrafa tiene una visión crítica. En la introducción a Balada para la Dependencia Sexual dice: “Como niños, estamos programados dentro de las limitaciones de las distinciones de género, los niños son guerreros, y las niñas son lindas y educadas. Pero a medida que crecemos, surge una conciencia propia que entiende al género como una decisión, como algo moldeable. Uno puede jugar con las opciones tradicionales: disfrazarse, deambular en auto, la postura rígida – o jugar en contra de los roles: desplegar la ternura o la dureza para contradecir los estereotipos (…) Más que aceptar la distinción de géneros, el punto es redefinir los géneros.”
Nan goldin eligió registrar sus días en familia desde un punto de vista muy intimista, desde su mirada de compañera, de hermana y de amante de aquellas persona en la que ella encontraba belleza y fuerza. Dice Goldin “y mi trabajo era todo del tipo “homenaje” porque pensaba que era la gente más hermosas que había visto jamás en mi vida”5. Para ella los Drug Queens que retrataba no eran seres exóticos para capturar, siempre estuvieron ahí, retomando palabras de Berkins, no se trata de una cuestión posmodernista, ni de esnobismo: Drag Queens, travestis, gays y lesbianas siempre estuvieron acá, poniendo el cuerpo, aunque la heterosexualidad normativa haya querido ocultarlos.
“Las personas en estas fotos son realmente revolucionarias. Son los verdaderos ganadores
de la batalla del sexo porque se salieron del circulo”. Nan Goldin
En medio del estallido del punk y la emergencia de diversas manifestaciones contraculturales, las noches que habitaba Goldin rompían todas las líneas divisorias de la normalidad: mujer/hombre, privado/ público, personal / político… todo se desdibuja en una cruda instantánea de Nan. Poco le importaba respetar esos límites ni ponerle un rótulo a sus experiencias o las de sus amigxs. Vidarte y Llamas han sostenido que ser gay o lesbiana es romper con toda posibilidad de catalogamiento, no existen moldes ni prototipos de “maricas”. Ser homosexual es algo que no está al alcance de un heterosexual, un concepto al que no podrá arribar. “Ser marica es no cumplir, romper con las expectativas de todo el mundo: no ajustarse a ningún patrón predeterminado, a ninguna esencia ni rasgos definitorios, y mucho menos atribuidos desde el exterior.”(Vidarte y Llamas, 1999)
2.2- COOKIE, GILLES Y GOTSCHO. El amor en tiempos de HIV.
“El glamour de la auto-destrucción había crecido con la muerte real entre nosotros. Pasamos tragos amarguísimos y perdimos muchísimos amigos cercanos. Pero todavía creo en la liberación sexual, todavía creo que el sexo es una afirmación de la vida. Ese deseo de intimidad y conexión es absolutamente positivo y el SIDA no ha destruido esta creencia” Nan Goldin
Cookie Mueller fue una muy querida amiga de Goldin, razón por la cual ella la fotografiaba cotidianamente. Goldin describe a Cookie como una especie de reina y de centro de las fiestas y reuniones “familiares” que compartían. Ambas eran bisexuales, como aclara Nan “realmente lo vivíamos así, y digo no sólo en teoría, sino en el cotidiano.”6 Esto creó un fuerte vínculo entre ellas. Retomando a Adrienne Rich podemos pensar como estas vivencias suponen un acto más con el cual Goldin y su familia le hicieron frente a la heterosexualidad normativa. “La identificación femenina es una fuente de energía, un dínamo potencial del poder femenino, cercenado y contenido por la institución de la heterosexualidad. La negación de la realidad y de la visibilidad a la pasión de la mujer por la mujer y a la elección de una mujer por otra como aliada, como compañera de vida y como comunidad, el forzar tales relaciones al disimulo y a su desintegración bajo intensa presión han significado una perdida incalculable del poder de todas las mujeres para cambiar las relaciones sociales entre los sexos, para liberarnos cada una y las unas a las otras.” (RICH, 1980).
Cookie se enamoró de un artista italiano con el cual se casó, siendo ambos VIH positivos. Finalmente su esposo fallece. Su muerte devastó a Cookie cuya enfermedad ya estaba avanzada y la había dejado sin habla y con problemas al caminar. Cuenta Nan: “Cuando fui a ver a Cookie a Provincetown, después de salir de rehabilitación, había perdido la voz. Su risa y su agudeza verbal habían sido una parte importante de su personalidad. El hecho de que no pudiera hablar, el hecho de que no pudiera andar sin un bastón, era tan devastador que llamaba a cada doctor, gritando de la impotencia que sentía. En ese momento era como una niña pensando que los médicos te ayudarían, y no creía que no hubiera nada que ellos no pudieran hacer.”7
El HIV avanzaba frente a la perplejidad de Goldin y su familia que veían como esa emergente enfermedad se llevaba a sus seres más queridos. Entre ellos, el representante y entrañable amigo de Goldin, Gilles Dusein. “Gilles había enseñado el portfolio de Cookie. Él y su amante, Gotscho, creían que era importante que hiciera lo mismo con él para documentar la vida de Gilles y no se perdiera en el olvido. Yo intentaba conservar a la gente, haciendo que no desaparecieran sin dejar rastro.”8 Fue así que Nan Goldin fotografió a Gilles y Gotscho entre 1992 y 1993. Este trabajo, conocido como Gotscho + Gilles, narra una historia de amor y muestra de cerca los cambios en el cuerpo a partir del HIV. Corona la serie un beso inolvidable que Gotscho da en la frente de su amado en el momento de su muerte.
La pérdida de sus amigxs hizo que Goldin sintiera la necesidad de tomar cartas en el asunto. “Sólo era 1989, después de que Cookie muriera y montar su portfolio -15 fotos hechas a lo largo de 13 años, con un texto sobre nuestra relación-, cuando me di cuenta de que la fotografía no podía mantener a la gente con vida” 9.
En el ´86 Goldin se acerca al artista Avram Finkelstein quien había colaborado en la fundación del colectivo Silence Equals Death, que se convertiría más tarde en ACT UP – AIDS Coalition to Unleash Power (Coalición del sida para desatar el poder)-, que mediante la acción directa intenta instalar socialmente la problemática del HIV. Las acciones de Act Up tuvieron y tienen gran repercusión. “Fui a algunas reuniones y demostraciones, aunque no era un miembro activo de los que iban todas las semanas. Pero la gente del grupo me dijo que en ese momento y a lo largo de los años, yo estaba haciendo emocionalmente lo que ellos estaban haciendo políticamente.” 10
El mismo día que Cookie murió, se inauguró la exposición “Witnesses; Against Our Vanishing” en el Artist Space de Nueva York donde Nan Goldin trabajo en el comisariado artístico. La muestra creó una controversia nacional ya que el gobierno retiró la subvención para la exposición por un texto de David Wojnarowicz en contra de la postura adoptada por el gobierno y la iglesia católica y su silencio en torno al HIV.
Tiempo después Goldin se sumó a Visual AIDS, organización de arte contemporáneo. Con este grupo crearon el lazo rojo, idea del artista Frank Moore.
Además, en 1989, comenzaron con Day With(out) Art que se repite cada 1 de diciembre.
Actualmente Goldin vende parte de su obra a muy bajos precios para recaudar dinero en las organizaciones donde participa en la lucha contra el HIV. Una de sus últimos trabajos fue The Positive Grid en la que abundan fotografías de estilo renacentistas. Que en palabras de Goldin “Muestra a gente que era positiva, viviendo vidas positivas.”
“Mi fotografía, al fin y al cabo, no hizo lo suficiente. No salvó a Cookie. Pero a lo largo de los años, mis fotos, y otra fotografía sobre gente con Sida, ha ayudado. Definitivamente ha servido para dar una imagen más humana a las estadísticas. Necesitamos seguir mostrando imágenes ahí fuera.”11
2.3 – EL SEXO Y DESPUES. Balada para la dependencia sexual.
“Lo que uno sabe emocionalmente y lo que desea sexualmente puede ser salvajemente contradictorio.” Nan Goldin
La balada de la dependencia sexual comenzó presentándose en 1981 como un slideshow en uno de los bares donde Goldin trabajaba como moza. Fue en ese mismo bar donde se habían registrado la mayoría de las imágenes proyectadas, siendo así los mismos protagonistas, espectadores. Las diapositivas de 700 imágenes se proyectaron acompañadas de música Punk, Rock y Blues.
Esta serie fue uno de los primeros trabajos de Goldin en obtener relevancia pública y no tardó en comenzar a exponerse en otros bares, clubs, cafés y salas de cine de Estados Unidos y llegar a Europa. La obra se editó en 1986 en un libro, donde Goldin escribe una introducción memorable. La fotógrafa presenta el libro como un diario íntimo “Mis diarios escritos son privados (…) Mi diario visual es público. Se expande a partir de una base subjetiva con la contribución de otras personas.”12
En este trabajo Goldin dice estar “obsesionada” por la dependencia que existe en torno a la sexualidad ¿Por qué a pesar de que dos personas puedan tener un vínculo destructivo necesitan permanentemente reafirmar su dependencia a través del sexo? En ese sentido plantea que el sexo puede llegar a ser una adicción. Cámara en mano registra a sus amigxs y a ella misma teniendo sexo y las situaciones que se generan una vez que el acto ha sido concluido. Una de las series consiste en fotografías de ella y Brian, su pareja de entonces, teniendo sexo y justo después de tenerlo. Goldin usaba para esto un trípode y un cable disparador. Las fotos no eran armadas, simplemente iba disparando fotografías en distintos momentos. Cuando las vio notó lo significativo que era la distancia que había entre su mirada buscando intimidad y la actitud de Brian, dándole la espalda, fumando ensimismado. Ambos, a entender de Goldin, se ven tristes. Brian fue su pareja desde 1981 a 1984 cuando, a raíz de golpizas que le propinara a Nan, se separarían.
“He enseñado mi propia foto tomada un mes después de haber sido golpeada con la intención de no volver nunca más a aquella situación.”13
3. PARA NO OLVIDAR. Fotografías de una deriva deseante.
“Yo tenía once años cuando mi hermana se suicidó. Fue en 1965, cuando el suicidio adolescente era un tema tabú. Yo estaba muy cerca de mi hermana, y era consciente de las fuerzas que la habían llevado a elegir el suicidio. Vi el papel que la sexualidad y la represión jugaron en su destrucción. En esa época, principios de los sesenta, las mujeres que estaban enojadas y eran sexuales daban miedo; estaban fuera de los márgenes del comportamiento aceptable, fuera de control. A los dieciocho años, mi hermana se dio cuenta de que la única manera de escapar era acostarse en las vías del tren.”14
La pérdida de su hermana, ha atravesado toda la obra de Goldin. Casi podría decirse que es la razón por la que decidió ser fotógrafa. En el 2004 la artista produce una instalación llamada “Hermanas, Santas y Sibilas” en la que proyecta fotografías y videos en la Chapelle de la Salpêtrière, un renombrado hospital psiquiátrico de mujeres de París. Junto a la diseñadora Ryamonde Couvre montaron tres pantallas de cinco metros de ancho en el edificio en las que proyectaron imágenes que narraban la vida de mujeres que habían sido estigmatizadas a través de la historia, algunas conocidas, algunas anónimas. La vida de Santa Bárbara, la de Goldin y la de su hermana, el suicidio, las internaciones para rehabilitación, registros de vidas alejadas del manual de la buena esposa. A raíz de este trabajo Goldin produce su único film “Hermanas, Santas y Sibilas”.
La vida de su hermana Bárbara y la suya estaban muy ligadas: “Entendí que en muchas formas, yo era como mi hermana. Veía la historia repetirse. Su psiquiatra había profetizado que yo terminaría como mi hermana (…) Sabía que era indispensable que me fuera de casa, así que a los 14 años me escape.” 15
Nan Goldin necesitaba recuperar lo perdido, reconstruir ese rostro querido que ya no estaba. Así comenzó a “obsesionarse”, dicho en sus palabras, con registrar su vida y la de las personas que la formaban. Personas que, como ella, habían sido exiliadas de los territorios de la normalidad.
Aquí es interesante retomar lo que Néstor Perlongher plantea: Un lugar especifico, digamos Nueva York, tiene un mapa oficial, tendiente a mantener los límites que el sistema exige para la producción de sujetos normales. Afortunadamente, siempre es posible construir un mapa otro, el mapa de devenires minoritarios – Drag Queens, lesbianas, homosexuales- fruto de procesos de marginalización y minorización. Estos cuerpos recorren y agitan el cuerpo social, poniendo en tela de juicio las fronteras y las identidades creadas por la normalidad. Aquí devenir denota un proceso de deseo, no el de transformarse en otro sino el de aliarse, contagiarse de lo diferente para quebrar los sentidos hegemónicos.
Para conocer esos mapas otros es necesario tener una mirada deseante y activa, una mirada que nos permita ir construyendo otros sentidos a medida que describe los territorios que transita. “La tarea del cartógrafo deseante no consiste en captar para fijar, para anquilosar, para congelar aquello que explora, sino que se dispone a intensificar los propios flujos de vida en los que se envuelve, creando territorios a medida que se los recorre” (Perlongher,1996)
Retomando esta idea, estamos en condiciones de afirmar que Nan Goldin es una “cartógrafa deseante”. Tomó con amor fotografías que registraban y narraban vidas en los bordes -in the Otherside como se llamó uno de sus trabajos-. Vidas cercanas y queridas, conocidas y compartidas, una “diversidad de derivas deseantes” que invitan a creer que otras construcciones son posibles y que los binarismos que separan mujeres de hombres, heterosexuales de homosexuales, ´normales´ de ´anormales´ pueden romperse. Podemos pensar, siguiendo a Perlongher, que “No se trata de una pasión morbosa por lo exótico, ni de algún liberalismo romántico y extremo sino, más bien, de pensar cuál es el interés de esas minorías desde el punto de vista de la mutación de la existencia colectiva” (Perlongher, 1996) La obra de Goldin ha transgredido no sólo lo que la sociedad no soporta ver, sino también un modo academicista de hacer fotografía. En una época en la que la fotografía se esforzaba por lograr la perfección en las imágenes, Goldin sacaba fotos caseras, instantáneas, donde nada estaba montado ni había modelo alguno. Fotos fuera de foco, muy parecidas a un recuerdo. Goldin está muy lejos de la estética fotográfica habitual del documental, sus fotos parecerían no ser las de una fotógrafa. La novedad quizás sea que ella no intenta estetizar sus imágenes, las muestra crudas y tal cual son, muestra la vida en lo más complejo, en las alegrías pero también en las contradicciones y en el sufrimiento. Dice Nan: “El trabajo que siempre ha sido malentendido es el que habla de cierto ámbito de drogas y fiestas y el underground y aunque digo que mi familia sigue siendo marginal y que no queremos ser parte de la sociedad normal, no creo que mi
trabajo sea sobre eso. Creo que siempre ha sido sobre la condición del ser humano, el dolor, la capacidad de sobrevivir y lo difícil que esto es».16
Donde el contrato heterosexual y el binarismo de género expandieron su manto de invisibilidad, Nan Goldin centró su mirada para acariciar a aquellxs que escogió como su familia. Se construyó y reconstruyó en sus fotografías como quien escribe un diario intimo. Eligió narrarnos la vida de sus seres queridos en sus complejidades y profundidades y no sólo en las situaciones típicas de posar para una foto. Sus registros captaban todo, amores, desamores, encuentros, deseos, alegrías, tristezas, despedidas, muertes. Nada de ediciones ni de montajes, se trata de personas tal cual se presentan en distintos momentos de su vida. “Necesitamos seguir mostrando imágenes ahí fuera. Pero no aquellas que están manipuladas digitalmente como ahora hace la mayoría (…) Necesitamos realidad en vez de la mierda de creíble ficción que está tan de moda.” 17
¿Puede la fotografía vencer al olvido? Nan Goldin apostó a intentarlo, porque quizás sea esa la mejor promesa del arte. Ella ha repetido en varias ocasiones que la idea de olvidar la obsesiona, por eso su cámara es el bastón de su memoria.
“Durante años, estuve obsesionada con el registro diario de mi vida. Actualmente me he dado cuenta que mi obsesión tiene raíces más profundas: realmente no recuerdo a mi hermana. (…) Recuerdo mi versión de ella, de las cosas que ella decía, de las cosas que ella me decía. Pero no recuerdo el sentimiento tangible de quien era ella, se presencia, su mirada, su voz. Nunca voy a aceptar la versión de otra persona con respecto a mi historia. Nunca más voy a volver a perder el recuerdo de alguien.” 18
Barbara with a mask, 1953
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CITAS:
1 WITTIG, Monique (1987). “A propósito del contrato social” (o “El contrato heterosexual”), traducción al castellano: el bollo loco.
2 Nan Godin, citado en GUTIÉRREZ , María Laura (2008), _ Crítica de la Estética Androcéntrica. Arte y Feminismo en la cultura contemporánea.
3 GOLDIN, N. La balada de la dependencia sexual. Nueva York, Ediciones Aperture, 1999.
4 Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
5 Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
6 Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
7 Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
Cookie murió en 1989, tras ser fotografiada por su amiga durante 13 años. Esas fotografías forman parte del Portfolio Cookie Mueller 1976-1990.
8 Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
9 y 10 Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
11Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
12 GOLDIN, N. La balada de la dependencia sexual. Nueva York, Ediciones Aperture, 1999.
13 Nan Goldin‖, en http://www.librodenotas.com.
14 y 15 GOLDIN, N. La balada de la dependencia sexual. Nueva York, Ediciones Aperture, 1999.
16 Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
17 Nan Goldin en http://sientateyobserva.com/2010/12/01/nan-goldin-habla-sobre-cookie-mueller/
18 GOLDIN, N. La balada de la dependencia sexual. Nueva York, Ediciones Aperture, 1999.
BIBLIOGRAFIA
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BRITZMAN, Deborah (2002). “La pedagogía transgresora y sus extrañas técnicas” en R. Mérida Jiménez (Ed.), Sexualidades Transgresoras. Una antología de estudios queer. (pp. 229-257). Barcelona, Ed. Icaria.
Butler, Judith (2002). “Prefacio” e “Introducción” en Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Buenos Aires, Paidós.
GOLDIN, N. La balada de la dependencia sexual. (Nueva York, Ediciones Aperture, 1999).
GUTIÉRREZ , María Laura (2008), _ Crítica de la Estética Androcéntrica. Arte y Feminismo en la cultura contemporánea. Tesis de Licenciatura en Comunicación Social. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de Entre Ríos
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VIDARTE, Paco y LLAMAS, Ricardo (1999). “Armario. La vida privada del homosexual o el homosexual privado de vida” en Homografías. Ed. Espasa Calpe, Madrid.
WITTIG, Monique (1987). “A propósito del contrato social” (o “El contrato heterosexual”), traducción al castellano: el bollo loco.
WEB
http://juan314.wordpress.com/category/fotografos/nan-goldin/
http://www.7colores.tv/7c/el-patio-del-diablo-nan-goldin/
http://www.taringa.net/posts/imagenes/14708024/Nan-Goldin-Balada-de-la-dependencia-sexual.html
Nan Goldin en Contacts Vol.2 de Fotografía Contemporánea. Subtitulado por Cristóbal Barrientos en https://www.youtube.com/watch?v=o9mwoFy0r0c
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MURCIA; Marisela (2004), ―Nan Goldin‖, en http://www.librodenotas.com. Ultima con-sulta, agosto de 2008.
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Natalia Navia: Nacida y criada en la Patagonia Argentina. Licenciada en Sociología (Universidad Nacional de Cuyo). Especialista en Educación y Estudios Interculturales, Géneros y Sexualidades (Universidad Nacional del Comahue). Miembra de la Colectiva Vulvalsur (colectivavulvalsur.wordpress.com).
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***El presente escrito fue presentado como trabajo final en el Seminario “Corpo-política, heteronormatividad educativa y sus desplazamientos críticos” a cargo del Dr. Juan E. Péchin, en el año 2014.
Este es el registro de la performance ritual, realizada durante las jornadas Arepabollo 2016 en Zaragoza, España.
105 mujeres asesinadas en el español, según los informes de feminicidio.net. En México, 7 mujeres son asecinadas cada día, según investigaciones de Amnistía. 63 de cada 100 mujeres mexicanas de 15 años y más, ha experimentado al menos un acto de violencia de cualquier tipo, ya sea violencia emocional, física, sexual, económica, patrimonial, y discriminación laboral, según datos del INEGI.
Porque la violencia patriarcal y las agresiones machistas de cada día no son números de estadísticas, nos duele y nos llena de rabia porque nos faltan nombres, porque nos han arrancado vidas, porque nos quieren borrar la historia, porque si tocan a una nos joden a todas y ante eso respondemos! En un mundo que se encarga de dejarnos claro que nos quiere muertas, la ternura radical y los sortilegios colectivos son necesarios, para sanar-nos juntas, para organizar nuestra rabia y defender nuestra alegría, para gritar cuantas veces sea necesario que: vivas nos queremos!!!
Alejandra Rodríguez a.k.a. La Bala Rodríguez (La Paz, BCS, 1986), La Bala, es una performer activista gorda mexicana que centra su producción en el registro fotográfico y audiovisual de sus intervenciones tanto en espacio público como en centros de arte y las difunde a través de las redes sociales Facebook y Tumbrl como una forma de retar a la censura de los sistemas de vigilancia y autovigilancia que estas mismas redes suponen, así como producir contra-ofensivas visuales de las representaciones corporales/sexuales/étnico-raciales normativas.
Nosotros. Siempre Nosotros. Los que conocemos el daño. Con el sentido del humor corrupto y el cuerpo condenado. Con el esqueleto envenenado y la voz quebrada por el llanto. Nosotros que amamos la vida, y nos toca luchar por ella. Nosotros los terminales. Nosotros sin garantía. Nosotros los que somos fuertes, porque siendo débiles nos tocó creernos fuertes. Los inevitables. Los imparables. Los invencibles. Los irremediables. Los irreversibles. Nosotros, paradojas vivientes. Nosotros los aferrados, los que van perdiendo uñas, perdiendo cabello, perdiendo órganos, perdiendo peso, perdiendo sangre. Nosotros, que nos aferramos a la vida perdiendo vida. Perdiendo vida mientras la intentamos vivir. Ganando muerte.
Nosotros que sabemos cómo acaba el mundo. Nosotros que ya sabemos la historia. Nosotros los de las malas noticias. Nosotros los que herimos sin voluntad. Nosotros los de la muerte anunciada. Nosotros los de los actos de despedida. Nosotros los del luto adelantado. Nosotros, las cenizas antes del incendio. Nosotros, los que se van a secar. Mares de sal. Los que se van a incinerar. Los que se van a pudrir. Los que se van a terminar.
Nosotros que vemos al techo constantemente, buscando un rostro en el cielo. Nosotros, reptiles sin piel que podamos mudar. Nosotros que apretamos fuerte la mandíbula conteniendo el llanto. Nosotros que convencemos al miedo de no ser nuestro dueño. Nosotros que contamos los latidos de la tierra como nuestros. Nosotros parados en medio de la estampida. Nosotros con la vida pasando delante de nuestros ojos. Nosotros con la mirada perdida en un horizonte que se disipa. Nosotros con los pies en la tierra que se abre. Nosotros los marcados, los estígmatas, los lázaros, los leprosos, los endemoniados, los deslenguados, los tristes.
Nosotros con el cuerpo minado. Nosotros con el cabello en llamas. Nosotros con la sangre vuelta polvo de tanta rabia. Nosotros con ganas de matar por estar muriendo. Nosotros que bailamos con la crueldad en el precipicio de tus ojos. Nosotros que perdimos la voz de tanto gritar al vacío. Nosotros con el coraje de lo inexplicable. Nosotros con la gracia del riesgo. Nosotros, el error en la probabilidad.
Nosotros los números negros. Nosotros los que nos rehusamos a dormir porque podríamos no despertar.
Nosotros que sentimos las suturas en la piel de la madrugada que cubre a la tierra. Nosotros los de los caminos sin salida. Nosotros los peligrosos, los que ya no tenemos nada que perder. Nosotros con el peso de la humanidad en los hombros. Atlas paralizado. Nosotros que soñamos con detener el tiempo entre nuestros dedos. Nosotros que tenemos el estómago para ver morir los astros. Nosotros, la luz que viaja desde una estrella muerta. Nosotros que tenemos el cuerpo prestado. Nosotros, la sinapsis entre la lengua y sus papilas gustativas. Nosotros, la conexión entre los sentidos y el mundo. Nosotros, el punto transparente en un plano cartesiano imposible de trazar. Nosotros los que no terminamos de terminar. Nosotros en cámara lenta. Nosotros abrazamos al olvido. Nosotros, el calor que empaña los vidrios. Nosotros, el vapor que despide el mar. Nosotros escritos en arena, borrados por mareas que no podemos parar. Nosotros, los puntos suspensivos en las cartas. Nosotros, el eco de las cuevas. Nosotros, la niebla en carretera. Nosotros, el frío que cobija los cuerpos vagabundos. Nosotros, el vacío. Nosotros tallados en la esquela de la historia. Nosotros los de las células que no se regeneran. Nosotros que nos queda vivir únicamente en la arena movediza de los recuerdos. Nosotros, la violencia de la tormenta eléctrica. Nosotros esperando un asteroide. Nosotros esperando la extinción.
Nosotros que vivimos siempre en ese momento entre el mal presentimiento y la sirena de la ambulancia. Nosotros acostumbrados a ser invadidos. Nosotros acostumbrados a ser explotados. Nosotros acostumbrados a ser conquistados. Nosotros acostumbrados a ser expropiados. Nosotros acostumbrados a ser exprimidos, vaciados, aspirados, extraídos, drenados. Nosotros acostumbrados a estar conectados a una máquina. Nosotros dispuestos a ser atravesados por sus balas, sus ganchos, sus bombas, sus pinzas, sus tijeras, sus bisturís, sus túneles, sus tubos, sus agujas, sus misiles, sus mangueras, sus escalpelos, sus tornillos, sus catéteres, sus sierras, sus venganzas, sus ambiciones, sus experimentos, sus guerras.
Nosotros con hambre. Nosotros con los puños cerrados. Nosotros caminando en línea recta sin pensar en detenernos. Nosotros con las arterias colapsadas. Nosotros con miedo. Nosotros que comemos miedo. Bilis negra. Nosotros los intentos frustrados. Nosotros incansables. Nosotros respirando el oxígeno que sobra.
Nosotros, las semillas que no germinaron. Nosotros separados de la tierra. Nosotros con el espíritu fragmentado y el alma cosechada. Nosotros los de la risa ahogada. Nosotros perdidos, confundidos y agonizantes. Nosotros huyendo con el lomo herido, salpicando metros cúbicos de nosotros mismos a nuestro paso, dejando nuestro rastro en el mismo suelo por donde avanzan tropas de metal, perseguidos por el horror de nuestra propia sombra, corriendo con el corazón en la mano agitados al ritmo de la metralla. Nosotros escapando rápido a ninguna parte para escondernos en ningún lugar.
Nosotros escuchando el canto de pájaros abandonados atorados en nidos emocionales construidos en árboles genealógicos. Nosotros inmóviles en la cama del hospital abrazando con el pensamiento a nuestras familias, a toda la humanidad.
Nosotros enmudecidos por un tubo nasofaríngeo. Nosotros vestidos por un mosaico de llagas en el cuerpo. Nosotros sin macrófagos, enzimas o linfocitos que nos defiendan de tanto horror. Nosotros sin coraza ni exosqueleto, desnudos, vulnerables, débiles, sonriendo, depositando nuestra fe en amuletos.
Nosotros, la fotosíntesis sin sol. Nosotros siguiendo la mecha prendida sin miedo a quedar sordos. Nosotros aún sin alas, pero surcando los cielos. Nosotros perdiendo la memoria, perdiendo rostros y nombres. Nosotros tratando de recordar los pasos de la coreografía del cosmos. Nosotros los desfasados, los divididos.
Nosotros acostumbrados a escuchar «cuánto lo siento». Nosotros adivinando el pensamiento. Nosotros descifrando las miradas. Nosotros sintiendo la indiferencia o la compasión. Nosotros que no esperamos misericordia. Nosotros que no queremos su lástima. Nosotros que no nos importan sus paraísos superfluos. Nosotros que si pudiéramos, les prenderíamos fuego en el alma para que ardieran como nosotros ardemos.
Nosotros listos para la demolición. Nosotros listos para el desmayo. Nosotros vestidos de negro para la ocasión. Nosotros listos para la detonación. Preparados para el mar sin saber nadar. Nosotros en la cuerda floja de tu aliento.
Nosotros inventándonos a nosotros. Nosotros imaginando otro retrato del mundo al cerrar los ojos. Nosotros los expertos en supervivencia. Nosotros buscando que al desaparecer, dejemos una marca tan profunda en la memoria del universo que sea imposible de llenar, que sea imposible de borrar, de lavar, de limpiar.
Nosotros los que sabemos que la imagen más triste puede ocurrir a plena luz del día, cuando el amarillo calienta la piel y el pasto brilla. Compartimos el silencio del cielo azul sin nubes y ese aire, el mismo aire que va a seguir moviendo mi cabello, aunque yo ya no me mueva. Compartimos este nudo en la garganta.
El tiempo, en nosotros, es siempre en singular. La humanidad aún no ha creado un reloj que contenga tanta arena. Inundados de vida que se nos derrama.
Dolor. Tomografía, radiografía, cistograma, electrocardiograma, ultrasonido, análisis, preguntas sin respuesta. El dolor convertido en dragón marino, en anguila con escamas de luz incandescente entrando en forma de sonda por mi uretra, desgarrando hasta el fondo de la vejiga. Orinar vidrio molido. Medio de contraste, lágrimas y solución salina. El dolor de la punción venosa, el dolor de la biopsia, el dolor de ser abierto en vivo, el dolor de tener los órganos expuestos en colores brillantes y húmedos, vísceras de cristal, el dolor de los guantes revolviendo mi interior. El dolor de entrar en un síncope del que puedo no regresar. El dolor de las luces en mis párpados naranjas. El dolor de tener nervios que puedan doler. El dolor de no poder moverme. El dolor del aislamiento. El dolor de la verdad. El dolor de la falta de tiempo. El dolor de los demás doliendo por mi dolor. El dolor de estar vivo. El dolor de poder no estarlo. El dolor de permanecer vivo. El dolor vivo.
Irónicamente los riñones no duelen, no tienen con qué doler.
¿Voy a morir?
Todos nosotros vamos a morir.
Podría morir como muere el mundo. Mundo enfermo. Mundo enfermo de ríos secos y lagos negros, sus manantiales hirviendo, sus océanos de peces muertos. Sus pájaros en picada, sus costas agonizantes, sus cielos cargados de amenazas. Su lluvia dorada, lluvia ácida. Sus 4470 millones de años y sus árboles, sus coníferas y caducifolios, sus ramas y sus troncos, talados, incinerados, bosques enteros de humo. Sus actos de terrorismo, sus bombarderos y sus blancos, sus explosiones y sus miembros amputados. Sus campos y sus fábricas, su metástasis y su desastre nuclear, sus monos araña, sus moscas, sus autos y sus cactáceas, sus líquenes y su polvo, sus geodas y trementinas, sus estrellas y sus espinas. Sus anemonas y sus arrecifes, sus mandriles y sus ardillas, sus marsupiales, sus hipopótamos, sus calamares y cangrejos, sus gardenias, sus azucenas, sus dientes de león, margaritas, alcatraces, orquídeas y crisantemos, sus grietas, musgo, hongos, gérmenes y bacterias, sus atardeceres y sus lagunas, sus pelícanos y focas, sus estrellas de mar, escarabajos, luciérnagas, perros, camellos, antílopes, elefantes, gacelas, avestruces, ranas, bisontes, ajolotes, pelícanos, hormigas, ballenas, lobos, mantarrayas, iguanas, caballos, langostas, quetzales, jabalís, cisnes, escorpiones, canarios, camaleones, ostras, tigres, grillos, manglares, ovejas, halcones, medusas, pavorreales, anguilas, panteras, palomas y búhos… muriendo.
Fuerza, fuerza que viene desde dentro. La misma fuerza de las cascadas, del huracán, de la erupción, del relámpago, del derrumbe, de la avalancha, del meteorito, del parto, del átomo, esa misma fuerza con la que se pronuncia el nombre de los seres que amo, esa fuerza, que siempre ha vivido en nosotros, hoy, está aquí, dentro de mí.
Y estar de píe aquí, ahora en este momento, es un privilegio. Privilegio de poder hablar sobre la vida mientras la vivimos, labor insignificante pero necesaria. Privilegio de poder reflexionar sobre la vida misma, de atrapar al mundo, de crear. Privilegio de trabajar con lo vivo, con la vida. Poder hablar desde mí como hoy hablo, es un privilegio, poder hablar es un privilegio. Privilegios sobre muchos otros que no los tienen.
Y aún después de todo, aquí estoy. Estoy aquí para materializar lo “inmaterial” y volver visible lo “invisible”. Para hacerles ver esto que está pasando justo aquí y ahora pero que ellos no pueden ver. Eso que siento aquí pero que ellos no pueden sentir. Esto, que como el aire existe y que sin ello no existe lo demás.
Porque vamos juntos directo al precipicio del tiempo. Sus prioridades no son las mías, no son las nuestras. Ellos no son Nosotros. Nosotros no somos Ellos.
Y en nombre de todos Nosotros voy a brillar. Voy a brillar, aunque me cueste la vida. Nada me puede dañar más de lo que me ha dañado ya. Ningún enemigo es más fuerte que la vida misma.
No hay nada más triste y violento que la idea de un ser vivo que inevitablemente está muriendo, como le pasa a mi cuerpo, como le pasa al de todos, como le pasa al mundo.
En un mundo como éste, vivir es un acto de rebeldía.
He sido madre 4 veces, en todas las oportunidades fui víctima de violencia obstétricia, por ignorancia, por poco empoderar, por pobre. Tuve 4 partos normales y me hubiese encantado haber traído al mundo a alguno de mis cachorros humanos respetando mis tiempos, en mi casa, de la mano de una mujer sabia, rodeado de amor. Como no fue este mi caso y los traje al mundo en ese frío blanco de un hospital público, desde mi experiencia más intima es que nacen estas ganas de hacer un registro, un poco rescatando la tradición de los partos en casa respetados, rodeadas de mujeres y de amor. Yo no tendré más hijos, decidí esterilizarme… una decisión muy fuerte que tomé, la cual ya no puedo revertir… Me estoy educando sobre el tema porque quiero que mis nietos vengan al mundo de la manera más amorosa y respetuosa, no quiero que ninguna de mis hijas(si deciden ser madres) sufra por todo lo que yo sufrí, quiero aprender para recibir a mis nietos , si es que deciden venir al mundo.
Me hubiese encantado haber accedido a mis placentas, que no me hubiesen cortado, ni cosido, pero como no pudo ser, agradezco mi experiencia y desde ella creo …
… Nace nuestra América Latina, sin traumas, rodeadx de amor, ¡¡¡que labor más importante la de las parteras y de las madres para cambiar el sistema en que vivimos, la llegada al mundo de un cachorro humano, de nuevos seres humanes que cambiarán lo ya establecido!!! a deconstruir y criar des-patriarcalmente.
Nace nuestra América Latina de la mano de las parteras este oficio ancestral que está presente en el linaje de la humanidad, presente en el ADN de las mujeres y en la sabiduría de los cuerpos maternos, recuperar la confianza en nuestra propia naturaleza es honrar a todas nuestras abuelas que hicieron de este oficio cuerpo y vida para traer el mundo a la humanidad, a esta humanidad que queremos sanar y volver a parir para conectarnos con nuestra naturaleza humana.
El oficio de la partera es el más antiguo del mundo, la partera moderna y la partera tradicional trabajaban en colaboración con la familia. La partera encarna la experiencia del acompañamiento ancestral a la mujer, las parteras de la edad media perseguidas por la inquisición por sus variados y vastos conocimientos que inducen al uso de hierbas, la conexión con la naturaleza, los saberes de las fases lunares y los ritmos estacionales del clima, de los fenómenos y energías internas y externas. De muchas formas lo que ahora se conoce como chamanismo. Las parteras antiguas trabajan con fuerzas invisibles, la escucha atenta, la intuición, la confianza en aquello que no es evidente, la gran sensibilidad que nos lleva a percibir lo que de otra forma podía ser intangible.
Para recibir y parir un cachorro humano naturalmente se requiere un conocimiento y una entrega de confianza en las fuerzas de la naturaleza. ¿Podrías imaginar cuántos bebés han nacido en la tierra en manos de parteras? Este oficio está basado en la impertinencia, en el saber que esas manos están abiertas a recibir la vida aunque a ellas no pertenezca.
La partera se convierte en una guía, protectora, amiga, acompañante incondicional resguardando la integridad física, emocional y psicoespiritual de la mujer y su familia durante los procesos de embarazo, parto y nacimiento.
La humanidad surgió sin tecnología y la partera a través de su trabajo de observación de los ciclos de la naturaleza, naturaleza que reside en nuestros cuerpos, desarrollo una técnica, a través de esta observación y práctica para levantar un cuerpo de conocimientos que vive en las mujeres.
Así de la mano de una partera, y la sabiduría uterina de las madres heredada de su matrilinaje, es que Nace nuestra América Latina.
Estaba en camino a la casa después de ir a despedirme de mis amigas y cayó una lágrima
Mi cara estaba confundida porque me había reído cinco minutos antes
De repente una tormenta llegó e invadió mi cerebro y mis ojos
Corrí a mi casa porque no pude controlarme
No pude parar
Al otro día pinté un asiento con mi calzón
Situación peluda
No me depilé por tres meses
Mi hermana me dijo que no necesitaba una máquina de afeitar, si no que una
máquina de cortar pasto
Me han crecido quistes de pelos encarnados
He gastado miles de dólares en distintos métodos de depilación: máquinas de
afeitar, depiladoras, ceras, cremas de depilación, pinzas, etc.
He hecho a la heredera de Nair millonaria tratando de sacarme el pelo
Mi ovario izquierdo
Mis ovarios parecen uvas
Mi ovario izquierdo es el más problemático
Es el más agrandado
A veces late
Tiene furia al volante
Tiene corazón y vida propia
Mi ovario izquierdo no quiere que yo sea madre
Mi ovario izquierdo es un rebelde
Mi ovario izquierdo desafía las leyes
Mi ovario izquierdo desafía al patriarcado
Es solamente un pellizco
Mi doctor me recetó una ecografía transvaginal Fui a mi cita de amor sin amor con la camarita Era la última persona del día
El técnico estaba de malas pulgas
Metió la camarita amiga y me quejé un poco
Me dijo que dejara de lloriquear, que solamente es un pellizco
No me simpatizó su comentario, pues la pastilla causa resequedad vaginal
Auch.
Amenorrea
Tuve dolores menstruales por un mes entero Tuve cambios de ánimo por un mes entero Tuve hambre por un mes entero
Esperé mis reglas como un niño que espera la navidad
Contaba los días inútilmente, hasta que un mes se convirtió en un año
Cada vez que iba al baño revisaba mis calzones
Revisaba mis calzones inútilmente, solamente para ver la claridad de mi flujo
La claridad de la ausencia
Resistencia a la insulina
El 2010 fue una mierda Gran terremoto en mi país Gran terremoto en mi vida
Se me durmieron la cara, las manos y los dedos de los pies
Necesitaba una siesta después de comer
No tenía plata par air al doctor aquí en EE.UU., a si que fui a Chile al doctor
Mi Endocrinólogo me diagnostico con Resistencia a la Insulina y me mostró una
presentación de Power Point sobre la comida chatarra
Babeaba al ver aquellas imágenes de fritangas y me llamó pervertida
Algunas cosas nunca cambian
Mi cuerpo es político,
Pero no tengo derecho a pertenecer a la política.
Soy inmigrante
Soy mujer
Tengo Síndrome del Ovario Poliquístico
No tengo acceso a la salud
No existe el cuidado
No existe el cuidado para la gente como yo
No existe el cuidado para mi condición
A nadie le importa lo de adentro
No existe el cuidado a las peludas, a las gordas
La gente ve mis arrugas oscuras
La gente ve mis arrugas oscuras y creen que me ten-
go que limpiar el piñen
Creen que me tengo que lavar como un perrito Pug
al que se le limpian todas sus arrugas
Leen mi Acantosis como suciedad
Leen mi vello se ve como suciedad
Leen mi sangre dulce como suciedad
Leen mi sangre menstrual como suciedad
Leen mi cuerpo como un adefesio
Quiero ser el adefesio más sucio que existió.
Ficha técnica
Lo de adentro cuenta es una instalación sobre el Síndrome del Ovario Poliquístico. La instalación final consiste en quiste-globos de vidrio, fotos enmarcadas, un par de calzones bordados. Además de imágenes, hay poemas cortos que se incluyen debajo de cada quiste-globo.
Año: 2016
Lugar: Escuela Stamps de Arte y Diseño, Universidad de Michigan, Estados Unidos
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Sobre la artista:
Mona McKinstry es una artista multidisciplinaria Chilena viviendo en Estados Unidos. Recientemente graduada de la Escuela Stamps de Arte y Diseño en la Universidad de Michigan. Su trabajo está relacionado con su condición de mujer inmigrante, además de la salud y los derechos de la mujer.
Michel Foucault planteó, en relación a la peste, que ante ella el poder ha impuesto el orden, eliminando cualquier tipo de contaminación: “la de la enfermedad que se transmite cuando los cuerpos se mezclan; la del mal que se multiplica cuando el miedo y la muerte borran las prohibiciones. Prescribe a cada uno su lugar, a cada quien su cuerpo, a cada cual su enfermedad y su muerte”[1]. Foucault, tanto en este libro como en la Historia de la sexualidad, va a desenredar las tramas que conforman la configuración moderna de la clínica, que generaría sistemas de segregación y aislamiento disciplinar a los cuerpos señalados como enfermos. Un sistema biopolítico donde la ciencia médica se asignaría el derecho de determinar tratamientos para la preservación de la vida, o al menos de algunas de ellas.
Foucault, como tantos de su generación, falleció a causa de una de las llamadas Enfermedades de Transmisión Sexual: la pandemia del VIH que se expandió de manera anómala a lo largo y ancho del globo en la década de los 1980 de forma paralela a la expansión del neoliberalismo. Una pandemia intencionadamente discriminatoria que se definió como la enfermedad de los anormales de las 4H: homosexuales, hemofílicos, hookers y haitianos.
Sin embargo, el VIH no es la primera ni la única de estas enfermedades de transmisión sexual, existiendo muchas otras que se han propagado a lo largo de la historia: no hay más que pensar en las representaciones medievales de la sífilis. Las enfermedades venéreas –de Venus, la diosa del amor– se configurarían así desde una nomenclatura que las asocia al castigo divino ejercido como respuesta a prácticas entendidas como pervertidas y/o no normativas. Ante este panorama, la cultura visual oficial ha generado múltiples imágenes prejuiciosas y discriminatorias de estas enfermedades, mientras otros agentes independientes han construido contra-narrativas ante estas imágenes y prácticas de la exclusión. Sin duda, el trabajo de Mariokissme (Mario Páez) se inscribe dentro de esta línea de artistas, teóricos y activistas que han propuesto un contraataque a la violencia sistémica contra la enfermedad y la disidencia sexual; una genealogía que va de Pierre Molinier a Ocaña, de Quevedo a Giuseppe Campuzano, de Copi a Ron Athey. En cuanto marica y queer, Mario ha utilizado de forma recurrente al ano como lugar que, si bien en la tradición gay más normativa se representa como un espacio de placer, es también –y fundamentalmente– un espacio de dolor en el que se alberga una larga memoria de agresiones.
El ano funcionaría como el espacio de lo abyecto, la pasividad, de la expulsión de los supuestos desechos, del tabú, de la inmundicia, de lo inhumano y el insulto: la expresión de desprecio que te den por culo somatiza el temor de la modernidad heteropatriarcal al ser penetrado. No por nada, el ano fue el primer órgano ocultado y privatizado por la clínica moderna colocándolo fuera de la esfera social. Es el alterego de la boca, como tecnología de la voz, como órgano público del sujeto hablante del saber/poder. Ante él, el ano funciona como tecnología del placer/poder y el dolor/poder como contra-texto y contra-sexo no reproductivo.
La serie fotográfica de Mariokissme De lo contemporáneo, realizada en 2008, da cuenta de estas tensiones entre lo público y lo privado, la patologización y los sistemas de control corporal, conectando directamente con los asuntos antes mencionados del ano. En la misma, de forma paródica, Mario juega con la idea del autorretrato del artista (el selfie de hoy) pero posicionado desde el espacio de la fragilidad tanto del medio (una polaroid) como de su cuerpo en el espacio hospitalario, paradójicamente llamado Hospital de l’Esperança. Desde una posición de registro de la experiencia, se trasluce la alteridad marica que asume el condicionante histórico que le ha puesto en el lugar de la inferioridad.
Serie De lo contemporáneo
Serie De lo contemporáneo
Serie De lo contemporáneo
En la serie, que originalmente fue presentada en una exposición en la casa del artista en Barcelona en 2008 titulada Invited one day, se ve el momento tabú del ingreso hospitalario: de la Unidad del Dolor, pasando por la capilla que delata la permanente vinculación de ciencia y religión y acabando con la marca de la herida quirúrgica en su ano. Asume productivamente ese espacio privatizado del ano convirtiéndolo en público, así como lo ofensivo y lo ominoso como lugares para la reinvención de la subjetividad y los procesos de subjetivación que han sido cooptados por las lógicas más micropolíticas del capitalismo.
Mario ha continuado esta reelaboración del ano en otras acciones como New R_age de 2008 donde ficcionalizaba los fluidos anales, sacando de su interior un líquido rosa fluorescente que luego bañaba todo su cuerpo, o la reciente acción Sodomita Sonorx (lo que me sale del culo) de 2016 realizada en la Llibrería La Caníbal para la presentación del fanzine Anales Coloniales. En ella, Mario, con las columnas de Hércules en sus nalgas y la Europa Regina en su frente, sacaba de su ano unos auriculares por los que se podía oír una serie de canciones suyas que vinculaban los procesos de conquista y colonización con la represión a las formas diversas de sexualidad en Latinoamérica, construidas a partir de relatos de colonizadores cristianos españoles, allá por el S. XVI.
New R_age 2008, performance
New R_age 2008, performance
En un ejercicio transhistórico recurrente en el trabajo de Mario –en el cual se reactivan figuras y procesos históricos para pensar lo contemporáneo y proponer otras relaciones temporales entre pasado, presente y futuro– su reinvención contra-sexual del ano permite imaginar cartografías dislocadas de la historia moderna de la sexualidad y conectar, entre otros, con las Gracias y desgracias del ojo del culo, publicado en el siglo XVIII por Quevedo. Si bien el culo se constituiría en ambos en ese espacio de la abyección, de la desgracia, será también un espacio de reinvención y reescritura del cuerpo y el sexo como tecnologías de dominación heterosexual.
Sodomita Sonorx (lo que me sale del culo) 2016
Sodomita Sonorx (lo que me sale del culo) 2016
El poder oculto del ano, su capacidad explosiva en lo contemporáneo, se configura así como un potencial protésico que puede reinventar, por un lado, nuestros placeres y dolores, mientras por otro permite construir otras formas de salud sexual, salud mental y salud social. El ano deviene el órgano parlante revulsivo que permite peer sobre la historia de las tecnologías de la modernidad para producir una revolución molecular, una revolución de heces, una revolución de los pliegues interiores.
[1] Foucault, Michel, Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2002, p. 182