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Violentada por los batas blancas, una historia de violencia obstétrica

imágen por Jessie Jack
imágen por Jessie Jack

por Jessie Jack 

En lo que me dieron diferentes números, me califiqué enferma, sin síntomas. Embarazada.

El globo se puso dentro de la vagina, pero sin fiesta, sus métodos no funcionaban.

Un día, dos días, tres días, cuatro.

Píldoras en el coño. Me reventaron. Cinco días.

Una enfermera, otra enfermera, tercera enfermera, cuatro.

Solo llegaban en cambios de turnos. Nunca me he sentido tan abandonada.

 

El tiempo iba tan lento, pero cambié rápidamente mis oxitoxinas por adrenalina. Me olvidé del niño, del parto.

En mi cabeza, solo se trataba de escapar el hospital, sobrevivir, salir de esa cárcel.

 

¿Porqué estaba ahi? ¡Alerta! Siempre me respondían con miedo. ¨Dar a luz es lo más peligroso que una mujer puede hacer¨

¿Qué tal si no sale el niño? ¿Si mi cuerpo rechaza al feto? ¿Si se cae la matriz? Voluntaria se queda.

Tras 2 años estoy saliendo del trauma que me creó la hospital.

Ese hospital nunca tuvo fe en mi capacidad de sacar mi bebé sola, en mi fuerza divina femenina.

Si el a prioiri de toda filosofia es la vida, el parto ¿es lo que compartimos todos? ¿Porqué se trata al parto como una enfermedad, y un producto en vez de un acto sagrado, una bendición- lo más alto de la existencia?

Después de haber reventado mi coño pretendiendo provocar un parto con píldoras químicas, por fin me pidieron participar.

¿Quería yo ya una cesárea directamente? ¿O quería que reventaran la bolsa para provocar el parto?

Sexto día y Yo, sumamente destruida, muerta de cansancio, de temor, pedí una cesaria de una vez porque no sentí responsable exponer mi cuerpo ya más a sus métodos que no funcionan. Quería cacería.

Bueno, la doctora solo iba a averiguar el cervix antes. Pero en eso, reventó ella la bolsa con una aguja mega súper ultra larga. Sin permiso.

Ya no había vuelta atras. Empezó la carrera. Contracciones ya había tenido 5 días, pero entonces llegaron las verdaderas.

«¡A ver, 1, 2, 3; empezamos a contar. Le damos 2 horas!»

¿Parir en dos horas? ave maría bendita budda, ¿de dónde sacan estas teorías? ¡Claro que no!

Bueno entonces, 2 horas fueron y oxitocina sintética. Enchufado. Hazme lo que quieras.

Las contracciones no son nada, son casi placenteras a comparación de este exorcismo que me dieron, una fuerza diabólica que entró a mi cuerpo, algo incontrolable, una droga infernal.

Pero no, pues claro que no, luchando con la vida misma, una mujer no va a parir, ni va a cantar, ni amar, ni meditar, solo pedir, pedir, pedir al cielo y la tierra la fortuna de salir viva de ese horrible pesadilla.

Aunque no quería, al final, me pusieron epidural. Pero obviamente, y como me había imaginado, y la razón porque no la quería, los contracciones se fueron por completo. Como no, si no tienes contacto con el parto mismo- no sientes nada.

10 horas después de que me pidieron elegir, acabó en cesárea emergente. Cinco doctores encima en una luz tremenda, les pedí calmarse, respetarme, los expliqué que tenia un chingo de miedo.

«¡No, jajajaja, esto hacemos varias veces al día. jaja! ¿No les gustan los vacunas? ¡jaja, qué conviccion es esa!»

Cero respeto al paciente.

Y para cerrar todo, me sobredrogaron y durante la operación estaba temblando incontrolablemente como si tuviera un ataque, epiléptica.

Niño, nació, adiós.

A mi me llevaron a un cuarto de observación. Y no tuve a mi bebé en mis brazos hasta quién sabe cuánto tiempo después.

No sé qué sucedió en ese tiempo, nunca he estado tan drogada.

Todo fue al revés. Ese día que iba a nacer mi futuro, algo en mí murió.

No tengo nada más que decir. Este es mi testimonio.

Ya lo superé, creo, esas violaciones que tantas mujeres me hicieron al meterme sus dedos en la forma más brusca.

Ya tiene tiempo que no me da un ataque de ansiedad. Ahora puedo tener una relación sexual sin que aparezcan las caras de las enfermeras.

Mi testimonio es éste. Pero faltan los suyos, y esas voces silenciosas, que sólo obedece un sistema cruel, esas mujeres que se olvidan de su sexo, de su hermana y de su empatía.

No basta pintar de blanco la sangre. No basta acortar el tiempo para hacer vivir. No basta observarte en un monitor desde otro cuarto.

Seguramente sacamos fuerza de esto, también.

Mientras tanto, se los comparto.

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Jessie Jack Mayo, 2014

www.jessiejack.tumblr.com

 

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Sobre la representación simbólica del cuerpo y la violencia hacia lxs otrxs

Revisión al trabajo fotográfico de Luca Gaetano Pira

Por Marisol Maza

IN LAK’ECH – HALA K’IN (Yo soy otro tu – Tu eres otro yo)

En las culturas de los pueblos originarios el entorno es concebido como parte de un todo; un universo en el que animales, plantas, elementos y fenómenos naturales coexisten en una cosmovisión basada en un profundo respeto a la Naturaleza.

Mientras tanto, la filosofía occidental parte de la contraposición entre lo humano y todo el resto del género animal y remarca la supremacía del “hombre” basada en estas diferencias.

      El control sobre la naturaleza es el principio de la Modernidad y es sobre esta noción de violencia que se funda la noción de mundo. El pensamiento moderno legitima la violencia ejercida sobre otrxs velando por el dominio de la vida, es decir, el dominio occidental de la muerte.Se plantea la categoría del “otro” como alteridad, donde el conquistador establece valores de tolerancia, donde todx lx distintx debe ser sometidx.

     La noción de progreso fractura la unidad Naturaleza a partir del especismo, el racismo, etc. poniendo como centro al “hombre moderno” en contraposición a lo femenino, lo salvaje, lo no civilizado. Se construye una hegemonía del poder, y el principio del biopoder para administrar la vida de unxs en provecho de otros.

     Luca Gaetano Pira es un fotógrafo radicado en Berlín que trabaja con la noción del sufrimiento como un problema de cuerpo, común en lo animal y lo humano y hace evidente la violencia ejercida sobre estos, una violencia que esta culturalmente normalizada; que estamos acostumbradxs a ver y raramente nos incomoda.

     Su trabajo no es una critica a la depredación natural, sino a la maquinaria de industrialización de los cuerpos para satisfacción de otros; al sometimiento y la apropiación de sus condiciones de vida; en ocasiones desde su nacimiento, a la modificación de sus cuerpos, de su movilidad, de sus hábitos.

     Sus personajes son seres híbridos, que contemplan un entorno agresivo, contaminado, violento.

     Plantea lo animal/humanx no como oposición sino como una misma naturaleza, como una afinidad que no parte de las similitudes sino de la pluralidad y la multiplicidad.

     Pienso el devenir animal sugerido por Deleuze como un contagio o como un “agenciamiento”, un devenir animal que se reconoce en su entorno y desde ahí construye su territorio. Este devenir múltiple es una postura contra la opresión de otrxs porque hace objeto de reflexión a los emsamblajes de existencias conformadas por devenires animales que comúnmente se mantienen al margen, reprimidos, prohibidos…

     Volver a pensarnos en la naturaleza a partir de la afinidad y las múltiples diferencias es generar nuevas condiciones para pensar y representar al otrx y por lo tanto de poner en cuestión todo sistema de valoración jerárquica.

Mas información: http://www.luca-gaetanopira.com

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Fez y especismo

Por Diana Carabali *

Desde hace meses he venido interesándome por las teorías feministas y antiespecistas por una razón muy concreta. En sus análisis, he logrado descifrar y traducir en palabras un malestar que siempre he llevado dentro de mi desde pequeña y que se manifiesta cada que veo a un ser sufrir, en especial a un animal. Mi interés más visceral, no nace sólo por el sufrimiento de la especie humana o por el de la mujer en concreto; sino, por el sufrimiento de seres de otras especies que considero más vulnerables por, supuestamente, carecer de capacidad de habla y agencia para defender sus intereses ante la imposición del humano, razón por la que siguen siendo, hoy por hoy, lxs más esclavizados, objetivados y ninguneados en nuestra sociedad.

Empecé a entender de feminismo desde dos perspectivas: Como colombiana, desde los movimientos feministas latinoamericanos, y como migrante en Europa, desde las perspectivas feministas europeas. Mediante esta dialéctica entrelacé problemáticas que a un principio parecen dislocadas por pertenecer a contextos muy distintos, pero que al estudiarlas detenidamente, comprendí que estaban estrechamente vinculadas, dado que problemas como el extractivismo, la neo-colonización, la explotación laboral y las luchas animalistas se encuentran enmarcadas dentro de un capitalismo salvaje neoliberal, y este funge como germen y motor de todas estas tropelías que afectan a la vida y al buen vivir. Es por ello, y ya no solamente por una cuestión ética, que entendí que los planteamientos feministas debían cruzarse necesariamente con el antiespecismo y que ese entendimiento es fundamental para deconstruir esta era capitalista que ha sido decidida, orquestada y dominada por varones que han tenido la osadía de dividir a las sociedades en categorías de clases, sexos, razas (aún en pleno siglo XXI), religiones, etc. Siempre tomando como elemento central la desigualdad, que en términos prácticos se traduce en el sufrimiento y la opresión de lxs más vulnerables.

     En este proceso de acercamiento a las teorías feministas y antiespecistas que me invitaban a constantes reflexiones, realicé un viaje a la Medina de Fez en Marruecos donde las experiencias que viví me llevaron a profundizar más en dichas teorías y a encontrarme con un antes y un después de lo que representaba para mi el significado de ser feminista y antiespecista. Cuando decidí viajar a Marruecos, sabía que allí me iba a enfrentar a otro mundo, no sólo por ser la primera vez que viajaba al continente africano, sino por que vería desde una sensación de extrañamiento al especismo y al patriarcado. En esta cultura sedimentada por la objetivación de los cuerpos de otras especies y el dominio sobre la capacidad de acción de la mujer, fue inevitable darme cuenta como en el mundo occidental el patriarcado y el especismo se guardan bajo el disfraz de las sociedades estéticamente libres, igualitarias y democráticas, y sin embargo, aquí en esta ciudad amurallada en medio del desierto, se viven a pie de calle y se respiran a flor de piel.

    Otro factor que me llamó la atención en la Medina de Fez, es su modelo productivo, en el cual, el comercio entre los locales y los turistas es el motor principal de su economía. Dentro de este esquema de transacciones los bienes de uso están constituidos principalmente por los cuerpos de seres sintientes que han sido arrebatados de su capacidad de vivir. Dichos “bienes” se transportan en las espaldas de otros cuerpos sintientes sometidos y explotados por hombres, que por su misma situación de precariedad están sumergidos en su pobreza y su miseria infértil de creatividad alguna para imaginar un mundo que evite tanto dolor a los animales. No obstante, mi visión antiespecista no evita que entienda que en este sistema global donde estamos vertidos, las sociedades más pobres son víctimas de políticas que favorecen a una minoría elitista y que el peso cultural que enmarcan sus acciones, sostienen sus identidades y tradiciones; sin embargo,  en este relato como lo dije anteriormente, parto desde el sufrimiento y ello me obliga también hacer una critica a los desposeídos.Un burro llorando sin parar a causa del dolor de su agotamiento físico. La mirada insensible de los hombres, las lágrimas y el agotamiento de los burros, me obligaron a llamarle la atención a la normalidad de esta especie de prisión, donde, si bien, yo podía salir por voluntad propia, los animales tenían el único augurio de padecerla hasta fallecer.

     En mi breve estancia, realicé una intervención que consistió en regalarles a las personas una tarjeta que explicaba la definición de el concepto Especismo y una vez que leían el concepto, les pedía ser fotografiados con la tarjeta y con los animales explotados. En este recorrido me dirigí concretamente a los hombres que obtenían un beneficio económico abusando de los animales; algunos de ellos no entendían qué les estaba tratando de decir, otros directamente se ofendían y no faltaba aquel que quería dinero por fotografiarle, pero en general, todos accedieron a ser retratados con una tarjeta que les etiquetaba de especistas. Con ello lo que intentaba era incidir en su normalidad y robar por unos momentos su atención para mostrarles que aquello que ellos hacen en su vida cotidiana para obtener su sustento económico, esta generando sufrimiento a otros seres sintientes. Si bien cada cultura tiene su propia individualidad y modo especifico de relación que liga sus partes entre sí, como visitante y mujer me sentí con la necesidad de atreverme a criticarles y cuestionarles dado que es un problema global y que tanto en occidente como en el mundo árabe, las distintas sociedades no son capaces de diferenciar a un objeto de un animal.

En síntesis, con esta serie de fotografías documentales, buscaba retratar la reacción de la gente al enfrentarlas con el concepto de Especismo y su perplejidad ante que una extranjera llegue y cuestione lo que ellos consideran la experiencia real de su vida común. Buscaba hacerles ver que  lo que consideran comercio en realidad es una masacre y que en este sistema de esclavitud estamos involucrados todo el mundo.

La visita a Fez, me arrojó a la urgencia de participar de una manera activa en la construcción de mecanismos que subviertan la desigualdad establecida por el hombre sobre las demás especies y a la necesidad de hacer activismo con las herramientas y limitantes que tengamos, sin dudar en irrumpir en los espacios donde se viole y prive la libertad de vivir de otro ser, partiendo siempre desde la empatía al eterno sufrimiento y la infinita tristeza que viven día a día millones de animales en el mundo.

Con todo ello, no puedo pasar por alto, a pesar de los momentos incomodos y otros tantos tristes, los aprendizajes que me dejó la historia de estas tierras, la belleza de su riqueza cultural, sus paisajes y sobre todo su gastronomía vegana. La amabilidad de la gente imperó en mi visita a Fez desde que pisé su suelo hasta que partí. Además, fue muy impactante ver cómo la gente, aún con escaso poder adquisitivo, ayudaban con dinero a las migrantes sirias que habían llegado hasta la ciudad huyendo de la guerra. Todo ello me hace reflexionar que es posible confiar que en algún momento los seres humanos lograremos abrazar a las otras especies como nuestras semejantes y entenderemos como objetivo esencial de nuestra existencia el cuidar y proteger la vida de todos los demás seres sintientes.

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dianaDiana Carabali. Comunicadora social y estudiante de antropología involucrada en las luchas antiespecistas y feministas. Creadora de El Gorila Rojo, espacio de difusión antiespecista, feminista y decolonial.

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*Artículo publicado originalmente en http://elgorilarojo.org/

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Rapsodia por Paola Daniele

Fotografías por Paola Daniele 

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Paola Daniele Coreógrafa  y performer, vive y trabaja en París. Atraída e inspirada por el universo femenino, fascinada por el cuerpo humano y sus múltiples identidades y formas, a partir de 2013 realiza investigaciones sobre la sangre de la mujer. Fundó el colectivo Hic est Sanguis Meus – Esta es mi sangre, manifiesto feminista – Reuniendo a diversos artistas que trabajan en – e inspirados por – el tema de la sangre menstrual. Sus actos performativos son violencias de amor, escribe el crítico Massimo Schiavoni: Aspectos Específicos de la vida que, a través de la desnudez «manchada» de color rojo sangre, da a luz una empatía amorosa, apasionada, casi erótica, acentuada por el color que significa peligro , la violencia, sino también la fuerza y el valor de Marte «.

dolceredenzione.com

hicestsanguismeus.com

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Tra(n)splantar: Poéticas anales y Amor Vegetal

por  Johan Mijail

El Amor Vegetal es experimentar una pérdida en el sentido de la sexualidad reproductiva, preferir dedicar tiempo a buscar información sobre cómo las plantas terrestres y marinas se colaboran entre sí, y esto, con el fin de no pensar a su vez en la institución pareja, traicionando así el amor romántico aprendido en el seno de la familia heterosexual donde la mayoría crecimos, el seno donde también nos enseñaron a entender nuestro deseo como un desvío, como una vergüenza, un desacato patológico, una contranaturaleza.

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Es la virilidad del clítoris de las mujeres africanas y escribo África para vengarme. Porque escribir y proyectar una relación con ese continente es una respuesta a lo que me negaron. Escribo África sintiendo la potencia del tambor, de las caderas. Sin nada, como buen africano voy experimentando pérdidas, sonriendo también. Sin más que eso, invento mi propia imaginería, mi negricia dañada, travesti, corporal. Sin ajayu ayer, sin paciencia escribo también llamp’uchuymani mezclando todo, inventado una posibilidad. La conclusión es una imagen dipsómana, con un pene, con labios o más bien es el tiempo de esperar al señor esplendor todos los días porque esas son las imágenes fundamentales del amor vegetal. De mi proceso estético y artístico, de mi transidentidad.

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El amor vegetal como tecnología de hacerse en tanto consideramos el residuo como un lugar posible.  Una militancia transfeminista construida en contradicciones fundamentadas en querer ser correspondido. Es entonces, el tartamudeo cuando hablamos de los actos de habla, cuando afirmamos un resultado científico. Es poner en tensión a quien te pregunta ¿Quién eres? ¿De dónde eres? ¿Cuánto te mide el pene? en una conversación de chat. El Amor vegetal es un gif donde los sustantivos PERVERTIDO AVERGONZADO LOCO, se escriben en alta escuchando un playlist de música triste; ojalá mexicana, ojalá que latinoamericana.

*

El amor vegetal es una excusa o más bien un artefacto de distracción a una pérdida amorosa. Una concentración en las plantas que están, ahora, a mí alrededor y en todo el planeta. El amor vegetal es una interpretación del presente, una reflexión pasional de transformación semiótica y semántica. Un lugar para escribir en difícil. Un programa nuevo de rechazo a la inclusión perversa a la sociedad del consumo. Es, más bien, un regalo de signos que no tienen que ver con la producción de dinero. Un fracaso. Un ano abierto, activo, con ganas de hablar, disfrutando su fisura; un lugar de goce decolonial con mucho vino, miradas y caías sobre una mesa, caídas en la vida. Una cadena planetaria de formas y funciones dudosas. Hacer silencio: eso es el amor vegetal. Es invertir tiempo en ocio, en saber que jamás nos comprenderemos. El Amor vegetal, no es un antagonismo: ni vegetarianismo, ni veganismo.

*

El amor vegetal es un plan diferente, una experimentación donde sabemos que lo único que tenemos son los afectos para con uno, para con los demás. Quererte en tanto no seamos jamás iguales, es cuando no tienes peces, perros, gatos, aves como mascotas. SENTIR es amor vegetal. Sentarse es amor vegetal. Salir es amor vegetal. Llorar y bailar es la metodología fundamental de la desesperanza que propone el amor vegetal.  La bipolaridad es un amor vegetal, junto con la negación de la disforia de género, del déficit atencional.

Devenir muerte.

Lo que no sirve para nada es amor vegetal. El transfeminismo es el amor vegetal. La comprensión del amor vegetal está instalada en un leer paródicamente sus puntos de vista, lo que propone, lo que deviene.

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El amor vegetal no se excluyó de esa tendencia inherente a toda vida orgánica en tanto siguió siendo una pulsión emocional y contradictoriamente racional que devino muerte. Es un ritual funerario que le dice “adiós” a un científico, alcanzando así a convertirse en una metodología amorosa nueva, dispuesta a un proceso simbiótico nuevo, también, y de valoración a los sentimientos más profundos que había conocido como organismo. La falta de internet para conocerme todas las bibliotecas cercanas y la gente rara que va por ahí. Una sanación autogestionada eso es el amor vegetal.

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El amor vegetal tuvo su fin hace justamente tres semanas, cuando el aura gris de aquel organismo que fue alguna vez motivador de todo esto se hizo presente. No fue más, entonces, que un proceso creativo intenso que concluyó con imágenes como la que acompaña este texto y este fragmentado registro textual.

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Si bien el amor vegetal es un posicionamiento posible para vivir una vida más vivible, para llevar dignamente una crisis, un dolor, tiene como toda metodología desesperanzadora un “hasta aquí”. En conclusión, fue un ciclo que terminó monumentalizado en un altar de flores, ramas, hojas y arvores saliendo de un ano, de una copa de agua amarillenta, en un altar donde descansan Shangó, Yemayá, Felipe Camiroaga, Santa Martha, La Mano Poderosa y Samuel.

*

Parece que fue una falsa alarma endosimbiótica porque de no ser así, la asociación entre ese organismo de (ahora) aura -doliente, en malestar- y yo, debió de darse y habitar nuestros interiores hasta la eternidad. O sea, no hubo jamás emancipación, sino un homosexualismo heteronormado.

*

Escribo aquí el fin del amor vegetal. Pero mientras espero un correo electrónico con un archivo en vídeo que registra la potencialidad estética de este intenso proceso de reconciliación creativa conmigo. No puedo dejar pasar por alto un texto de Paul B. Preciado y cómo me hace sentido su proceso trans y lo que propone el amor vegetal. En este caso lo que tiene relación con su voz. Cuando trata de explicar que esa nueva voz, que ni siquiera sus padres llegan a reconocer a veces, no deberíamos entenderla como masculina por la suministración de testosterona que se inyecta periódicamente, sino quizás como el sonido de las ballenas o un trueno. Dice:

“Si hubiéramos dedicado tanta investigación a comunicar con los árboles como hemos dedicado a la extracción y el uso del petróleo quizás podríamos iluminar una ciudad a través de la fotosíntesis, o podríamos sentir la sabia vegetal corriendo por nuestras venas, pero nuestra civilización occidental se ha especializado en el capital y la dominación, en la taxonomía y la identificación, no en la cooperación y la mutación. En otra episteme, mi nueva voz sería la voz de la ballena o el sonido del trueno, aquí es simplemente una voz masculina”¹.

También pienso en ese sueño que tuve donde mi boca se desfiguraba, perdiendo mis dientes- Que según una información que busqué en internet- refleja “miedos e inseguridades”, pero quizás el Amor Vegetal sea mi propio proceso de transidentidad. Donde este cuerpo que me enseñaron como humano, al menos en la ficción de la escritura o en un sueño va perdiendo los privilegios que promueven el humanismo racista, colonial y el especismo. En fin, el amor vegetal sin suministración de hormonas o intervenciones quirúrgicas, es al parecer un proceso de transexualidad poética, política y estética donde yo misma construyo mi ficción, mi camino hacia enfrentar los miedos y las inseguridades que esta cultura heterosexual te hace enfrentar cuando te experimentas desde la sexualidad anormativa.

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* El texto completo puede leerse en el siguiente enlace http://johanmijailcastillo.tumblr.com/textocritico

¹ Puede leerse este artículo completo en la Revista Estado Mental en el siguiente enlace https://elestadomental.com/especiales/cambiar-de-voz/otra-voz

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Captura de Vídeo de la serie de performances Amor Vegetal de Johan Mijail. Registrado Por Leonardo Salazar, Residencia Co-Habitar 2015. Las Ventanas, localidad de Puchuncaví, Provincia de Valparaíso V Región, Chile.

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Johan Mijail Castillo Guillén (Santo Domingo, República Dominicana, 1990) Periodista, escritor y performer. Ha publicado un poemario (Metaficción, 2011).  Ha presentado exposiciones fotográficas, performances y spoken Word. Trabaja gestión cultural y colabora para medios de comunicación de su país.

http://johanmijailcastillo.tumblr.com/

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Las frutas jugosas de Stephanie Sarley

La obra de la artista californiana Stephanie Sarley se ha vuelto todo un fenómeno viral en internet: ha cautivado a miles de espectadores con sus videos de jugosas frutas siendo penetradas por un dedo.

El poder evocativo de estos videos es tan potente que las cuentas en redes sociales de Stephanie han sido censuradas en varias ocasiones por denuncias de espectadores que, al sentirse excitados por este ejercicio aparentemente inofensivo, han reportado los videos como pornográficos.

En entrevistas, la artista ha manifestado que este cuerpo de obra es una exploración sobre la sexualidad feminina y los tabús que la rodean.

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Conoce más de su obra en http://stephaniesarley.com/

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Ceremonias para la recuperación de una playa por La Bala Rodríguez

«Ceremonias para la recuperación de una playa» es el registro fotográfico de un conjuro de amor para la playa Balandra, en Baja California Sur, ejecutado en 2012 por la performancera mexicana La Bala Rodríguez en protesta por la iniciativa de privatización de esta hermosa playa pública para construir un centro turístico.

Queremos imaginar que el ritual funcionó, además de muchas otras iniciativas de la población organizada, pues el proyecto ecocida se detuvo, manteniendo a Balandra con su milenaria e imponente hermosura.

Fotoperformance
Ceremonias para la recuperación de una playa
Baja California Sur 2012

Para conocer más sobre el caso https://peninsulanaturaleza.wordpress.com/bajacalifornianos-en-contra-de-privatizacion-de-playas/

 

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Desbordes de vida y color de Oscar Jauregui

Un trazo sencillo pero bien definido reparte los espacios de color con los que Oscar Jauregui nos anima a ver esas corporalidades «otras» de forma placentera: las viejas, las gordas, las que están llenas de estrías, las que no tienen porqué -ni quieren- definirse sexualmente.

Explorando las curvaturas o las flacideces, nos entrega ilustraciones llenas de amor, de relajación y gozo. Incluso cuando los personajes se presentan serios o llorando, la naturaleza y todo su colorido estalla en el pubis o sale de los pezones,  contagia todo el lienzo para implicarnos en un mundo en donde la belleza se pone de manifiesto y salta por medio de los tonos intensos. Todo está lleno de vida.

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Oscar Jauregui. (Ciudad de México, 1993). De formación historiadorx por la 12115504_1043517775679684_5804940353451092731_n-1Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de corazón estuche de monerías. Estoy interesadx en investigar, en la práctica y la teoría, las corporalidades disidentes y las posibilidades de las relaciones afectivas. Ilustradxr de sueños y música tropical. Criatura marina de tiempo completo.

https://www.facebook.com/wheniruninthedark

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Conoce el trabajo de la ilustradora Ania Pawlik

Ania Pawlik nos brinda una refrescante mirada de la sexualidad desde la naturaleza. El mar como remanso de seducción y autoerotismo, y unas frutas vulvares que desbordan sus jugos atrayendo fálicos moscos.

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Ania Pawlik.- Dibujante e ilustradora autodidacta. Su trabajo incluye personajes imaginarios llenos de detalles, partes del cuerpo y retratos mezclados con narraciones y simbolismo. Su estilo pasa por lo melancólico y surrealista hasta las atmósferas eróticas. Trabaja con distintas técnicas tanto en cuadernos como formatos grandes.

Viaja por toda Europa con la «Gallery on Wheels», en la cual también expone su trabajo.

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Sexy Veggies por the Niñxs

por the Niñxs (Rafael Koller y Helena Hernández)

Comenzamos la realización de esta serie por un chiste recurrente: el emoji de la berenjena fue censurado de una red social por ser utilizado como referencia al pene y por el encuentro con una tienda porno en la que se vendían fotografías porno amateur y se utilizaban verduras como objetos sexuales. Esta colección reúne 16 ilustraciones en las que las verduras tienen un objetivo: satisfacer todos los “apetitos” sean los que sean.

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The Niñxs (Rafael Koller y Helena Hernández)

Comenzamos nuestras carreras en lugares distintos (México y Suiza) y estudiamos carreras diferentes. Veíamos el mundo de una forma similar y nos conocimos hace cuatro años. Nos dimos cuenta que nos apasiona la misma actividad: el dibujo colectivo. Somos juguetones, divertidos y nos sorprendemos de nuestro alrededor, por eso nos llamamos «The Niñxs».

http://www.the-ninxs.com/

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