Por Sara Raca
Soñé que yo era la tela y unas manos
asían algo de mí
Todo inicio es una orilla.
En el principio fue mamá quien me tuvo gran paciencia al compartir su sabiduría, porque soy una niña distraída e inquieta que ya adulta abrazará profundamente su legado de costurera:
Cada hebra que ensarta en la aguja / atisba una pequeña sincronía en el universo
Todo comenzó aquí: intentando escribir sobre textil. Sobre-desde-junto-con, esto, que me genera ansiedad, caos, vulnerabilidad, recuperación y deseo:
Y pensar que el enredo, la bola enrollada y el tejido / son el mismo hilo
Todo fue jugando y Karsten me dio la idea: “Hazlo con tus manos”. Entonces recordé 20 años después, que yo de alguna manera -más aleatoria que dirigida- sabia coser.
Todo al principio fueron bolsas con poesía como forma de autosostén.
Si quieres amar a una costurera, ayúdale a descoser sus errores:
Toda esa Pena que sentí un día de primaria cuando tuve que decir que mi madre era costurera, se rasgó la tarde que regresé a casa y mostré a mamá mis primeras bolsas, y nos sentamos a bordar juntas poemas y yo me sentí profundamente resarcida a ella, con un amor de fibra, de fuente, de in de finida y fina gratitud:
-Y ésta bolsa ¿de qué color la bordo?, pregunta mamá.
-Ah pues lee el poema, pa ver qué color queda; respondo.
-Léela tu, yo no le hallo a eso, no soy poeta.
-A ver ¿qué dice?, le digo y lo leemos juntas:
“La casa está vacía/ yo estoy adentro”
-Me voltea a ver con desconcierto y echamos a reír:
-¡Ay Sara, no te entiendo, qué color tiene el vacío, pura pérdida de tiempo!
Todo se desbordó cuando descubrí que había tejidos en todas partes, incluso si no les veo y Santa Lucía, patrona de costureras, escritores y todas las actividades que implican la vista, comenzó a aparecérse.
Todo cuando me donaron a La Favorite, since1890. Ahí me dio por darle nombre a cada máquina, como una forma de honrar las manos que habían pasado por ellas, pues todas me han sido donadas: la Nana Verde, Abuelita Over, Tica La Cantatica y Mi Huera Sunset:
Costureras que lloran sobre sus máquinas de coser
y las abrazan y besan y cuentan sus penas
pensando en sus madres y hermanas y tías y abuelas
que también fueron costureras
y sostuvieron familias, sueños, cuerpos / semillas y guerras
Naciones enteras
Y conjuraron la existencia a través de las telas
y la salud de la propia cuerpa
Todo explotó cuando me vine a vivir al DF y en un bazar de fines de semana de la colonia Roma, me ponía a escribir sobre la vida en esas máquinas de coser:
“Se bordan poemas. Se zurcen heridas. Se tiñen perversiones disfrazadas de locura.
Se aprietan faldas. Se suturan pasiones. Se recortan recuerdos y pantalones, etc, etc.
Todos estamos rotos hasta que vamos con la costurera”
Todo se gestó retronutrida por a mi amiga Mayra Judith, quién también es psicóloga-costurera-poeta y recia. Apasionadas de la hebra nos anudamos y desanudamos hasta rasgarnos, en tejidos y marañas colaborativas al menos siete años y, seguramente, en otras vidas y planos.
Toda enloquecí cuando percibí que coser era escribir era dar forma arquitectura vestir que es decir, que texto es textura es contexto es textil, que mis manos son un médium y el tejido una forma primigenia de la existencia:
Útero de la escritura sin nombre
Todo agarro sabor cuando volteé a mirarme el cuerpo, espacio discursivo, sus revestimientos y la tela como capas de piel, donde enunciarse lo que entraña:
Todos venimos en una bolsa que toca y habla
y acumula sensaciones en palabras
Todo se rebeló cuando comprendí: hay a quienes beneficia que la memoria, cercanía y procesos textiles en la humanidad sean invisibilizados; todo para insignificar las luchas, corporizar las insatisfacciones, consumirnos como espectáculo, explotarnos como norma, violentarnos cotidianamente, hasta que la malla se rompe por lo más delicado:
¡QUE VIVAN LAS RE-EXISTENCIAS TEXTILERAS!
Todo se tensó en corto cuando me sugerían profesionalizar “mi marca”, producir más, poner una tienda en línea, pagar a otras costureras para que maquilaran mis diseños, ser emprendedora y generar mi microempresa.
A la mejor costurera se le va la hebra:
Todo se torció cuando la sudadera, el tapete, el forro del cojín, la blusa… no quedaban como La clienta solicitaba, porque echando-a-perder-se-aprendela-vida-como-experiencia… hice intentos, patrones que abandoné y hasta cursos de costura que salen más caros que lo que ganas; así que a mi forma y ritmo, decidí ser una costurera íntima, antiproductiva y malecha:.
Un solo alfiler puede sostener la mirada para luego / desujetarnos
Todo tomo resistencia cuando entendí que no solo por tradición o moda se echa a andar la tejedora y comencé a dar talleres mezclando hilos, palabras, ropa, historias, performances y poco a poco insurgía la claridad de que lo mío era el acecho de cuerpoéticas textileras:
Entre ser y no ser, yo decidí Co-Ser.
Todo asentó cuando comprendí que no hay pago posible para estas creaturas surgidas desde mi vientre de telas, que mi cuerpa pedía disfrutar más el proceso que la meta y así el textil me dio una red de amigas, cómplices, clientas y aliadas que abrazo con mis hilachas donde sea que anden:
Sigue hilando puentes, costurera, aunque no tengan forma de camino, aunque no veas puerto o destino, aunque no haya pago posible en parir hijos con cuerpos de tela. Errante es el hilo. Tú, mediadora.
Todo brotó con más rabia y fuerza cuando murió mamá. El ombligo me palpitaba como buscando su vínculo original. Desde entonces coser es honrarte gran Madre, amor total, energía vital. Y cada hilo, botón, aguja, cajoneras repletas de listones, encajes, madejas, mi infancia entera en tu habitación/taller, desfile entre cuerpos, conversaciones y telas, volición y motivos para ensoñar que lo esencial algún día sea visible a la existencia. Que el textil sea plataforma y conciencia para romper las penas, dar sentido al sinsentido, hilo negro y rueca.
La costurera es una maga
por excelencia y con experiencia / en balcones fronterizos
Todo detona cuando la bastilla, los rebordes, el interior, la trama, lo oculto y la maraña, la antiestética de mis errores, cuentan su historia, que en el horror y lo negado hay tal belleza aún que descoser.
Si algo aprendí de la tela es a
des(a)nudarme.
Toda textura habla. Todo cuando hay sentir. Sentir que es saber. Saber qué deseo. Que toda costura es / un acto de profunda rebeldía y reparación vital.
Todo por sostener un vacío comienza:
Y ésta tela ¿qué color es?
Azul.
¿Cómo es el azul? volvió a preguntar.
Azul…
es como cuando hundes tus pies en la arena frente al mar
o como el sonido de los pájaros cuando despiertas.
“Dadme un bastón y recorreré el mundo”
(a las orillas de esta oscuridad)
Un puente suave y táctil para comunicarme:
Oro en las manos de los ciegos.
Oro, que arrastrando viene la paz.
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Sara Raca / Performer Poet. Guadalajara, Jalisco (1981). Desde 2006 inicia su búsqueda poética enfatizando el uso del cuerpo. Sus exploraciones integran lenguajes vocal, textil y dramático, proponiendo una poesía intermedial, personal y única. Ganadora de diversos Slams de Poesía MX, es una representante de palabra hablada en su país. Realiza presentaciones así como talleres y obra textil, cuenta con un poemario sonoro de nombre Tejidos del Aire / @sararaca









formación cruza las ciencias sociales y humanidades y se nutre de las mudanzas y ciudades donde viví: Buenos Aires, Ciudad de México, Taxco de Alarcón y desde 2017 en Ushuaia (Tierra del Fuego, Argentina). Mi quehacer profesional combina producción artística, docencia e investigación. Actualmente trabajo como docente-investigadora en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego. Mi trabajo fue recientemente reconocido con la Beca de Creación, Categoría Artes Visuales del Fondo Nacional de las Artes- FNA (Argentina) 2019
en Ciencias Políticas y la maestría en Historia del Arte por la UNAM. Es parte del colectivo Dill Yelnbán, Grupo de transmisión y difusión de la lengua zapoteca. Las líneas de investigación que trabaja están relacionadas con el estudio de










Ana Laura Contreras Ortega. Artista visual.

































Omomachtihtzinoh Toltecayotl ipan Hueyi Caltoltecayotl FAD/UNAM noyuhqui omomachtihtzinoh ompa Tlahtoltemachtilcalli “Formación de Profesores en Lengua y Cultura Náhuatl” ipan ENALLT/ UNAM.






































Creo profundamente en la magia, en la energía y en las intenciones con las que una anda en la vida, uno de los recuerdos mágicos más potentes que tengo es de cuando por el ojo del aguja salió una voz que me decía, «ten paciencia, los mundos nuevos tardan tiempo en crearse» y voy recordándolo todos los días, varias veces al día porque a veces, las ansías son muchas. Pero la magia de mis manos también es mucha, también hago hechizos con cada bordado terminado, y también tengo que ser paciente y precisa al dejar salir de a poco lo que llena el pecho, para no pincharnos, para no estropearlo.
Pitaflorida. Proyecto individual de intervención textil y bordado que se ha convertido en un medio de expresión,descubrimiento y acción. Con la aguja y el hilo está Alejandra Vera, que ha escrito, ha bailado, ha sido mamá, y espera continuar haciéndolo.