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Reinventar las afectividades

Ilustración: Oscar jauregui
Ilustración: Oscar jauregui

Por Luan Zetterstrom

Mi experiencia al hablar de afectividades, al menos por vía escrita, ha sido muy importante para mi deconstrucción; la primera vez que lo hablé fue en un taller sobre amor romántico con el tema de “deconstrucción del amor romántico desde la neurodivergencia”. Luego, escribiendo en el blog de mi colectiva sobre el deseo colonizado. He deconstruido muchos de mis privilegios, es un trabajo en el que una deja el alma entera, también he luchado desde mis opresiones, pero este trabajo no debe estancarse jamás, siempre hay algo nuevo que aprender, desaprender y revolucionar. Mi aprendizaje en este kyriarcado fue desde la normatividad dictada por el poder, es por eso que al igual que otras personas la palabra “afectividad” estaba totalmente identificada con las relaciones románticos y/o sexuales monógamas. Cuando comprendes que la definición va mucho más allá de los socialmente construido como “único” se abre un abanico de posibilidades. Es obvio que como persona pansexual lo sexual es importante, y como demiromántica también lo son las conexiones románticas que puedo llegar a tener con otras personas, sin embargo, más allá de las aseveraciones que puedan hacerse partiendo de mi sexualidad, siempre he dado relevancia a otro tipo de afectividades que me son más satisfactorias. La amistad, los lazos de amistad que puedo crear, me hacen sentir más libre respecto a las expresiones afectivas y emocionales. Además de encontrar en ese tipo de relaciones más apoyo que en otros tipos.

     He descubierto que además existen afectividades “anormales”, por ejemplo, como estudiante y practicante de BDSM descubrí que estas pueden expresarse por medio de los azotes, las nalgadas, el bondage, las palabras humillantes consensuadas, la conexión y comunicación entre dom/sub (entre otros roles) durante la escena y el aftercare es sorprendente porque nace una confianza incomparable. Después de todo lo anterior conocí las relaciones queerománticas, que antes yo sólo interpretaba como atracción sensual y era bastante determinante en mi atracción romántica. Los múltiples tipos de afectividades que invadieron y atravesaron mi mente y mi cuerpa, revolucionaron las formas en las que yo veía y sentía, mis afectos estaban ahora libres de ataduras: podía entonces experimentar cada una con diferentes personas o todas juntas con una o varias personas. Ya no existe esa barrera impuesta por la hipersexualización e hiperomantización de las afectividades. Ninguna es menos importante que otra, por más que socialmente sean jerarquizadas, como seres humanos las vivimos de acuerdo a nuestros contextos y vivencias. El tema es amplio y complejo, pero en un tiempo donde la violencia estructural está a la orden del día las afectividades, todas las afectividades, son revolucionarias. Su importancia para la supervivencia se vuelve imprescindible, la creación de redes afectivas se vuelve un pilar de las necesidades sobre todo en las personas pertenecientes a los grupos más vulnerados por el kyriarcado. Las afectividades revolucionarias, deconstruidas, decolonizadas, no hipersexualizadas ni hiperomantizadas serán el arma definitiva en la destrucción de los sistemas.

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Luan Zetterstrom es une poeta, escritore, investigadore estudiante de psicología y herbolaríe autodidacta. Educadore sexual y de neurodiversidad. Neurodivergente TOC + TLP, INFP. Transfemmenista interseccional y muxerista. Pansexual, demiromanticx, femme no binarie, intersex y kinky switch. Paganista. México-Fronteriza y poche. Anarcho-communista decolonial. Mestize. Creadore y fundadore de Pink Nopal Collective.

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Pasiones, afectos, emociones y sentimientos como disputa ideológico-política

Ilustración de Grita Grieta (Liliana Chávez)
Ilustración de Grita Grieta (Liliana Chávez)

Por José Alejandro López Noguera (Presidente de ASSEX).

Desde Descartes (1596), la sociedad occidental ha separado lo que le es sustantivo a la mente, de lo que le es propio al cuerpo. Esta dicotomía cartesiana, ponía en evidencia, que en nosotros había dos esencias: la mente, dirigida por la razón, utilizada por el varón y; el cuerpo, movido por las emociones/pasiones, relegado a la mujer.

     La razón, era un constructo noble, usado por los hombres equilibrados. La emoción, esos irracionales deseos corporales a los que había que poner freno, reino indiscutible de las mujeres, desterradas al desprecio de la histeria (etimológicamente hystear significa útero).

     Tuvo que ser el filósofo Spinoza (1632), el que pusiera un poco de cordura ante esta sesgada separación. Este autor, afirmaba que mente y cuerpo, son partes no independientes de una misma unidad. Ambas vuelan activas al unísono. En la actualidad, el neurólogo Antonio Damasio (1944), intenta poner ciencia a la filosofía de Spinoza, pretendiendo demostrar, a través de sus investigaciones, que al filósofo no le faltaba razón. No podemos entender la razón, sin la emoción. Nuestras decisiones necesitan una mezcolanza de ambas. Investigaciones llevadas a cabo por Damasio, demuestran que personas con un daño cerebral en ciertas regiones, impide que las emociones entren en juego en la toma de decisiones, siendo está un posterior desastre, llevando al sujeto a cometer errores de bulto en sus decisiones. Este autor concluye que “necesitamos las emociones para tomar buenas decisiones”.

     Spinoza, no hablaba de emociones como tal, prefería utilizar el término: afectos. Estos podían ser pasivos o activos y con ambos podemos desembocar, o bien en la tristeza (tristitia) o, por el contrario la alegría (laetitia). Es la laetitia, la esencia que todo ser humano ha de buscar para prolongar y mejorar su supervivencia. Los afectos pasivos (pasiones para Spinoza) nos llevan a ideas equivocadas, pues su esencia es incompleta. En el amor, por ejemplo, nos lleva a la idealización del ser amado. Pensamos que es el cuerpo del amado, lo que nos produce la alegría. Lo dejaremos todo por estar cerca, desertaremos de otras actividades, nos abandonaremos al gozo placentero, pero vacio. Una postura enfermiza que nos aparta de otros alimentos necesarios para aumentar nuestro potencial. Sin embargo con los afectos activos, entendemos que hay algo más que la simple idealización. Comprendemos que, con el otro, alcanzamos un vínculo, encontramos algo que es común a ambos, una noción común y construimos la relación bajo esta senda común, donde cobra importancia el cultivo de la “amistad”. No nos abandonamos a un solo alimento, pues entendemos que podemos querer al amado/a y llevar a cabo otros proyectos, que amplíen nuestro potencial. Ante los afectos activos, somos conscientes (usamos la razón) de la causa que nos llevo a la alegría, con los pasivos, no sabemos que nos condujo a ella, nos dejamos llevar por la pasión. Comprobamos pues, que hay afectos unidos a la razón, los afectos activos y afectos que solo se basan en la pasión, afectos pasivos. Damasio, entenderá que los primeros, nos conducen a una toma de decisión adecuada, pues razón y emoción se conjugan para encontrar mejores soluciones.

     En cuanto a nuestras relaciones amorosas, Spinoza distingue entre “amor pasión” y “amor acción”. El amor pasión no nos conduce a la felicidad. Es un acto sesgado, incompleto, no determinado por la razón, que nos lleva a pensar, que la alegría que nos produce el otro, es, únicamente, debida a su cuerpo (su sola presencia) y no por la comunicación que surge entre ambos, esa noción común. Amor pasión es un afecto pasivo. El amor acción, por su parte, nos lleva a la alegría. Parte de la generosidad y la amistad. Somos conscientes de cómo hemos llegado hasta ahí. Cuanto más nos aproximemos a los afectos activos-amor acción, más cerca estaremos de gozo de la felicidad.

      Esto nos conduce a la idea de Theodore Zeldin (1933) de que, quizás, la humanidad sería más feliz si, entre las personas, alcanzáramos un conocimiento mutuo superior (nociones comunes), una aprehensión penetrante de la diversidad como inherente al ser humano: “Uno de los primeros pasos en la búsqueda de los placeres ocultos es encontrar vínculos insospechados entre individuos que no tienen nada que ver, entre opiniones en apariencia incompatibles y entre el presente y el pasado”. Propone ir más allá de la individualidad, del manido aforismo griego: “conócete a ti mismo” para pasar a preocuparnos por conocer y reconocer a los demás, como seres únicos, que nos pueden aportar nuevas ideas, visiones, conocimientos, pasiones, afectos, emociones y sentimientos. Ir más allá del propio ego, convertirnos en mediadores entre mentes. Dejarnos persuadir por las biografías de otros que han vivido antes que nosotros, de los que moran a nuestro alrededor, para, quizás, poder entender lo que nos deparará el futuro, un futuro posiblemente, más humano. Ese sentimiento que es el amor, puede que se componga, de afecto, comunicación, entendimiento, diversidad y nociones comunes.

      Hoy, a los sistemas educativos, no solo se les pide que a nuestro alumnado, se le pueble, sus cerebros, de conocimientos que enriquezcan su razonamiento. Se les empieza a solicitar, una educación emocional, hasta ahora relegada a un segundo plano, pues se le ha dado prioridad a la primera (la razón). Se ha argüido que las emociones no son dignas de estudio, que no han de adentrarse en el mundo educativo, pues de lo que se trata es de crear personas capaces de encajar en un puesto de trabajo, como si las emociones no condicionaran la calidad, la eficacia y eficiencia e incluso la productividad. Estos autores, menospreciando las emociones, alegan que lo que otros pretenden malintencionadamente, es una “feminización” de las escuelas, dando a entender que, si ponemos en primer orden, las emociones en el aula, la educación perderá calidad, pues la emoción es asunto femenino, es decir, un asunto secundario. La razón o la emoción, no pertenecen a un género, no hay tal disputa dicotómica. Ambos se alimentan de estos dos constructos, pues como acabamos de manifestar: es imposible entender la razón sin la emoción. Es imposible entender a un género sin ambas características. Las emociones, también son una disputa ideológico-política.

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Existir sin afectos: un testimonio

Ilustración de Maria Leubro
Ilustración de Maria Leubro

Para Guillermo y Ernesto

Fue a mis 21 cuando por primera vez me pregunté, ¿será que soy como mi hermanito?

     Unos años antes, me había mudado sola a un país extranjero por estudios. Allá, para los demás yo era “rara”. Podía hablar HORAS sobre la princesa Diana, me desaparecía por semanas por no quería salir de la cama, botaba la basura los jueves exactito a las 4.30am, tarareaba en la biblioteca solita y no me daba cuenta de qué hacían los otros alumnos… lo cual no era muy bueno porque trabajaba ahí. Mis compañerxs de estudios extrañaban a sus familias, exploraban la ciudad donde vivíamos, tenían novixs. Los acompañaba a fiestas; sólo luego de un año (a punta de alcohol barato y mucho merengue) es que me sentí cómoda yendo. Ellos me contaban de sus miedos, de los estudios, de sus futuros. Poco a poco, captaban chistes en el idioma local, formaban amistades, construían hogares adoptivos.

     En este ambiente, y aunque llegué a conectar mucho con un par de personas, yo paraba sola. Ante la volcadura de emociones que vienen acompañados de un momento tan liminal como el inicio de los estudios superiores, yo me mantuve estoica. No tenía nostalgia. Mi respuesta ante esto fue siempre muy racional: “no entiendo, si para venir acá estudié”. Cuando me cuestionaban si ocultaba estar triste, preguntaba el porqué. Nunca entendí.

      A los 23, tomé un examen con la doctora de mi hermano menor, quien fue diagnosticado dentro del trastorno del espectro autista desde chiquito. Presentaba rasgos de lo que se conoce como Síndrome de Asperger. Desde ese tiempo he asumido que hay muchas cosas que no comprenderé jamás. De niña debí aprender a serlo. Caminaba raro, hablaba “como robotito”. Era rápida al responder, mi lengua no lo era tanto como mi mente así que me trababa. Mi forma de hacer las tareas era otra. Toda yo, era otra. No sabía entender a los demás. Aquella misteriosa cualidad llamada empatía me resultaba ajena. Sólo lograba generar un mínimo lazo emocional si veía en alguien más algo de mí. Bueno, no algo, MUCHO de mí. Lo demás lo fingí para no hacerlos sentir mal. No me interesaban los demás. Después del examen, me cuestioné si realmente había conseguido preocuparme por alguien. Sentir afecto. ¿Qué es eso? ¿Lo he aprendido? ¿Se puede aprender?

     Muchas mujeres con TEA van acomodándose socialmente, y algo similar me pasó. Me obligué a descubrir lo que generaba afecto en mí. Quizá era que me ofrecieran cariño y cuidado sin pedir nada a cambio. O quizá era ver algo tan opuesto a mi forma de ser que me intrigaba y no quería que “eso” se fuese, para seguir estudiándolo. Estudiar a las personas. Formalmente, sólo empecé a hacerlo cuando me gradué de antropóloga. Sin embargo, siento que toda mi vida lo hecho. Para el mundo, dejé de ser “rarita”. Pasé a ser algo peor. “Crees que eres el centro del mundo”. “Pues cada uno lo es, en su propia mente”. Nunca entendieron.

     A los 31, me he mudado sola a un país extranjero por estudios. Por eso, me dicen egoísta. Que no pienso en la familia, que no quiero tener hijos. Yo, la que se pone como prioridad. Y no le veo nada de malo. Lo que me achacan es, más bien, el quiebre de obligaciones por ser hija, mujer, hembra. Haber roto relaciones de parentesco es algo imperdonable. Tú te debes a tus mayores. Callar porque los adultos hablan. No hablar mal de los muertos. Honrar el apellido. Nada de esto hago. Mi existencia será un hueco negro en el árbol genealógico, sin antes ni después.

     En parte, me alejé por no recibir ayuda cuando mi salud mental no era la mejor. Siempre estudié. Era una niña calladita y obediente. Sabía que “pasaba”. No tengo el rostro de los que salen en cine como “autistas” superdotados. No soy hombre. No soy blanca. No tengo tics evidentes. No me tratan de pobrecita como a mi hermano. Peor aún, al llegar mi pubertad tempranísimo, me volví deseable. Ser una chica con tetas, poto, con una chucha que lubrica, no encaja con la imagen social de “autismo” ni de “discapacidad”. Ante la falta de diagnóstico y con mierdas que la vida pone en el camino, mi historia psicológica contiene episodios de paranoia con alucinaciones, depresiones durísimas, desórdenes alimenticios, autoagresiones y estrés post-traumático, entre otras perlas.

     En mi cuerpo no se lee, e igual la siento cuando aplaudo fuerte si me emociono. Tira de mis párpados cuando me obligo a mirar a los ojos a los demás. Me hace reír solita al revisar mi colección de boletos de bus. Explica por qué he hecho todo lo que hice. Mi hermano y mi esposo me enseñaron la más valiosa lección. Yo pude entrar en sus mundos, y ellos en el mío. Aprendí que soy parte de la gran variedad de lo que somos en lo más primario, en lo que pensamos que nos hace humanos. Hay una lógica en lo que se presenta como indescifrable, en lo emocional. No estoy del todo sola.

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Nombre: Andrea Gómez

Bio: Soy antropóloga y peruana, actualmente estudiante de doctorado en Ciudad de México. Feminista, con experiencia activista en salud sexual y reproductiva. He realizado investigación sobre género, cuerpo y antropología urbana.

Página web: http://andreagomez.pe/

TW: @andreacarolina

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De las amistades apasionadas

Por R.

¿Y qué decir de las amistades apasionadas que se confunden con el amor y que, pese a todo, son otra cosa, fronteras del amor y la amistad, esa zona desconocida del corazón, que no pueden comprender aquellos que viven en serie?
Jean Cocteau *Opio*

‘Apasionadas’ puede tener varios sentidos. Puede ser lo contrario de ‘activas’; por tener la misma raíz etimológica de ‘pasividad’, puede significar entonces ‘dejarse vivir, devastar, dejarse desbaratar, revolver tanto la mente como el cuerpo’. Pero entonces ¿Es amor? ¿Y qué decir? ¿Qué decir y cómo hablar de esas amistades cuando no caben bajo la etiqueta del amor-de-pareja? ¿Cómo nombrarlas?

     Hace poco me encontré yo misma en esta situación y concluí, sentada en el suelo del cuarto de baño, que no sé, no sé qué nombre llevan. ¿Qué expectativas de éxito relacional genera la heteronormatividad en la que crecimos, nos educaron, nos socializaron? Y también ¿en dónde termina la amistad y en dónde empieza la pareja o ‘el amor’? ¿Hay un límite? ¿En la sexualidad está la respuesta? ¿Qué jerarquización damos a estas relaciones? ¿Cuáles son los afectos que cuentan más? ¿Junto a quién decidimos mirar hacia adelante? ¿Qué amores y que afectos son los que consideramos legítimos de ese nombre?

     Anarquía relacional, poliamor, afectividades disidentes, no-monogamias, familias-por-elección, todas estas etiquetas hablan de una necesidad imperante, urgente en nuestros tiempos: la deconstrucción de la pareja tradicional monogámica que se construye desde las expectativas heteronormativas y del amor romántico. ¿La jerarquización afectiva que ponemos en práctica es diferente al momento de tener o no pareja? En mis relaciones sigo experimentando parejas cuando en realidad mis afectos constantes son más amplios, los afectos que me acompañan desde toda la vida son las amistades, los afectos que me arrancan el corazón, las voluntades más sinceras de construir, de estar juntes, de estar para le otre, de hablar y reflexionar sin miedo son las amistades-apasionadas. ¿Cómo hacer que estas relaciones puedan ser las significativas? ¿Cómo hacer que a lo largo de nuestra vida, tanto en la juventud como en la vejez, podamos crear nuestro vínculos afectivos y que ellos estén presentes sin cargarlos de expectativas ‘normativas’ de pareja pero tampoco pensando en que todo lo podemos solxs? Solos. Individuos. Como nos quisiera el capital, instrumentos de un capitalismo neoliberal violento que impone una voluntad individualista y de autorealización frente a una voluntad de cuidado colectivo. Autosuficientes.

     Muchas investigaciones definen nuestros tiempos como liquídos, frágiles, precarios, al borde de un constante ataque de pánico. Parece que la única lectura que se pueda dar a estas prácticas de deconstrucción de una normatividad afectiva (que implíca también una deconstrucción del deseo, de la heteronormatividad, de los géneros) es una lectura de individualismo exacerbado. Sí, a nuestros afectos precarios compete deconstruir el concepto de familia mononuclear, porque en ella se identifica el organismo funcional de la reproducción del sistema capitalista y heteropatriarcal y, por lo tanto, el núcleo generador de opresiones. Pero a la vez, les compete crear otras alternativas relacionales. No necesariamente parejas, sino más bien vínculos ‘apasionados’. Sara Ahmed afirma que es necesario volver a construir desde una fenomenología queer otras narrativas que ‘acumulándose’ dibujen espectros más amplios de posibilidades, que dibujen horizontes culturales de felicidades alternativas, horizontes aspiracionales que desdibujen etapas impuestas en la vida de las personas. Es necesario narrar y visibilizar la capacidad de crear colectivamente espacios y comunidades políticas que permitan materialmente y simbólicamente ser ‘socialmente posibles’ en contra de las normas dominantes.

     Y es tanto en la deconstrucción de la normatividad afectiva cuanto en la construcción ‘material’ de otras relaciones que está la apuesta de estos afectos, vincúlos apasionados. ¿Cómo hacernos socialmente posible sin buscar un reconocimiento normativo? ¿Cómo cuidarnos también materialmente, económicamente, sin reproducir roles que nos han sido impuestos (la mujer como cuidadora afectiva y el hombre como provedor económico)? ¿Cómo reivindicarse una afección de los cuerpos, entre los cuerpos y un cuidado más allá de las imposiciones, de las normas?

En fin: ¿Cómo estar, sin atarnos, pero estando? Necesitamos compartir experiencias.

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UN DÍA ME MIRÉ POR DENTRO Y NO SÓLO HABÍA GUSANOS

camila b ruiz - flores y otros descubrimientos
camila b ruiz – flores y otros descubrimientos

por Phenomena

UN DÍA ME MIRÉ POR DENTRO Y NO SÓLO HABÍA GUSANOS

Nunca me he sentido arraigada a nada, al menos no particularmente. Los lugares, personas, situaciones u objetos pasan a menudo frente a mí como filminas o como trozos dispares de múltiples filmes que ocupan mi tiempo y pensamientos de manera transitoria. Permanecen por cortos o largos períodos pero sé que en algún instante se irán.

Con o sin despedida habremos compartido juntxs nuestro tiempo y partiremos. Algunxs se quedan, permanecen más tiempo del esperado, tal vez porque sus soledades y las mías se entienden, porque nuestras rabias conversan y nos dinamizan. No puedo decirlo con certeza, sólo sé que esxs que se quedan logran instalarse dentro rompiendo las barreras del lenguaje, del tiempo y del espacio. Con esas que se quedan creamos manada. Si bien estamos orilladas a usar palabras éstas difícilmente pueden explicar lo que ocurre cuando las emociones desbordan.

Amor es una de esas palabras sobre valoradas, que a menudo trae consigo una serie de actitudes, reacciones y comportamientos determinados, asociados todos ellos a la fidelidad, la monogamia, el control y las relaciones de propiedad sobre otras personas. Por eso hay que resignificar el “amor” desbaratarlo y expandirlo.

Será porque nunca he tenido arraigo. Porque nunca he pertenecido, que me cuesta tanto comprender que alguien elija para su vida una relación tortuosa, llena de angustia, chantajes emocionales/sexuales y dramas interminables cargados de  celos y reclamos, que bien recuerdan las novelas de Corín Tellado. No se trata de forzarse u obligarse a rechazar de tajo las relaciones monógamas, pero sí de cuestionar los vínculos que tejemos, de pactar –aun cuando sea de manera tácita, con lenguajes construidos en conjunto- las maneras en las que queremos relacionarnos e interactuar. Ni la monogamia es el pandemónium, ni las relaciones llamadas libres son la panacea. Somos quienes nos embarcamos en cualquier tipo de relación las que debemos elegir en conjunto qué trecho cruzar. Las combinaciones y posibilidades son infinitas y la idea de amor debe ser extendida y desmitificada y la del sexo reivindicada. La escisión amor/sexo recuerda a la separación tajante cuerpo/mente (alma) que tanto gusta a lxs católicxs. El sexo no debería considerarse como algo banal y el amor como algo sublime, ese es uno de los fardos que el amor romántico nos ha dejado y que pervive aún en la cabeza de muchxs.

En el sexo también pueden encontrarse y tejerse relaciones de intimidad profunda, sobre todo si hay afinidades y amistad de por medio. Para que ésta intimidad se de no es necesario que haya una relación “formal”, ni etiquetas, ni denominaciones. La sensación de experimentar verdadera intimidad, afecto y deseo hacia alguien cuando se tiene sexo, sin necesidad de que haya pactos caducos, sin las ficciones de pareja y las actitudes posesivas, es incomparable, plena y profunda.

Particularmente propendo por la amistad, por el goce consensuado e ilimitado de los cuerpos, por no encerrarse voluntariamente en jaulas de convenciones y maneras correctas de ser y reaccionar. Por la espontaneidad y el cuidado entre nosotras mismas y la exploración del placer como una manera de derribar los valores moralistas, tradicionales, y arrebatarles por todos los medios nuestras vidas.

 

CUERPO SUCULENTO

¿Y si sólo dura un segundo, dos o diez? ¿Y si se prolonga hasta tiempos insospechados?

Qué mala unidad de medida es el tiempo, que obliga a aferrase a esperanzas vanas y qué engañosa es la distancia que hace creer que nada pervive cuando ella lo atraviesa.

He corrido por los bosques y el asfalto, degustando silencios y quietudes perturbadoras, masticando horas de tranquila algarabía. Con fuerza y furia he refregado mi rostro en las flores sin estornudar y aún conservo en mi lengua el sabor acre del asfalto que me ha cobijado.

Muchos cuerpos han percibido la frecuencia de mis gemidos, pero pocos han logrado sintonizarse al unísono. ¿Y qué? Si pudiera elegir me quedaría con todo. Acojo la ausencia de recato, por eso saboreo y engullo cada instante hasta la saciedad sin pensar en las falsas promesas del por-venir.

Aspiro profundamente los humores que se escapan por los pliegues y resquicios de tu cuerpa, testeo con mi lengua las comisuras de tus labios y el contorno de tus fosas nasales. En un estertor repentino exhalo esos aromas, devuelvo esos sabores y echo a correr de nuevo por los callejones sórdidos que he habitado y por los bosques profundos en los que se encuentra mi madriguera.

Mañana llegará otro día, que con su noche, me llevará a otras praderas.

 

* Los textos hacen parte del fanzine de anarquismo relacional (A)rrebato. Que se fraguó y fue publicado en el año 2016 en Medellín, Colombia.

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Semblanza de la Autora:

Phenomena. Criatura fluctuante, biomujer, muy a menudo animalx. Anti/pseudo/semi filósofa de profesión, zurcidora de fanzines, participante de varias colectivas y proyectos editoriales con intereses -y pasiones- por el antiespecismo, los feminismos y el transfeminismo, gorda vegana -sin que ello implique una contradicción-. Actualmente parte de la editorial Disputa.

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TRANSito. Un acompañamiento digno

En una breve hojeada, Ian Bermúdez nos comparte TRANSito, una novela gráfica que se publicó en diciembre 2015 a través de Verkami, escrita por él y dibujada por David Cantero.

La novela trata el tema trans e incluye una crítica al servicio sanitario del Hospital Clínic, contrapuesta con la nueva opción de atención a las personas Trans que desde hace tres años funciona en Barcelona y se llama Trànsit. En él y otros modelos (como el de Canadá) se ha inspirado el nuevo paradigma de acompañamiento a la salud de las personas trans que se ha aceptado por la Generalitat de Catalunya, entendido como el primer espacio en el que las personas trans acceden a los servicios sanitarios sin discriminación, dejando finalmente de lado la Unidad de Género del mismo hospital, en donde eran tratadas como ciudadanas de segunda y como enfermas mentales.

Es importante reconocer que el nuevo modelo catalán se consigue por el esfuerzo y trabajo de la Plataforma Trans*Forma la Salud, de la cual el autor forma parte como activista independiente.

Si quieren saber más de TRANSito, pueden encontrarla en: http://www.ed-bellaterra.com/

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elles

Ian Bermúdez (Cunit) escritor, traductor literario y activista. Ha traducido libros como Ecoeducación de Daniel Goleman (ed.Joventud) y publicado un libro de poemas TransSer h(u)ome*(à) (ed.Bellaterra) y junto a David Cantero han creado TRANSito( Coedicion Ed.Bellaterra i Pol.len Edicions) , novela gráfica que explora el hecho de ser Trans de la manera que se quiera, con una crítica al sistema sanitario de la Unidad de Identidad de Género del Clínic en Catalunya.

David Cantero (Bélgica) ilustrador, autor de cómic, animador de dibujos animados en 2 y 3D (Maya) y artista conceptual de videojuegos. Ha publicado sus trabajos con: Class Comics, Bruno Gmünder, La Cúpula, NowEvolution y Cantero editorial. www.davidcantero.com

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De la enfermedad al cuerpo en potencia

Por Carlos Rivera

*Imagen tomada del sitio http://johannahedva.com de la artista Johanna Hedva

El cuerpo es un campo de batalla” escribía Bárbara Kruguer en una de sus obras más reconocidas, despertando así, sin duda alguna, toda una serie de cuestiones fundamentales a propósito del cuerpo y su lugar en el entramado social. Hace mucho tiempo que el cuerpo dejó de ser el medio, el terrenal caparazón de carne que protege al espíritu, el cuerpo es ahora un fin en sí mismo, un campo de disputa sometido a los mandatos y normas de la modernidad, y ¿cuáles son esos mandatos? Ya los conocemos con claridad de antemano, la historia de la visualidad en occidente nos ha enseñado a lo largo de los años cuáles y cómo deben ser los cuerpos que importan, y aunque estos mandatos no suelen ser fijos, su base primordial se asienta en el ideal del hombre; blanco, fuerte, heterosexual y desde luego sin ningún tipo de “discapacidad” es decir, el cuerpo debe tener dominio absoluto de todas sus capacidades para así considerarse un cuerpo en sociedad, para ser visto y escuchado.

La noción de “discapacidad” o “diversidad funcional1 puede tener muchos significados en lo que al lenguaje médico respecta, sin embargo, para este caso resulta imposible no asociarla con una suerte de marca, de señalamiento encargado de establecer una diferencia, los cuerpos con diversidad funcional son sin lugar a dudas alterizados o mejor dicho exotizados, parecen invisibles, inescrutables, son cuerpos que libran batallas ajenas, tan distintas a las de los cuerpos “normales” que parecieran perder su condición de humanidad.

     Confinada en su habitación y a su cama, mientras en la calle a fuera de su ventana un gran número de personas se movilizan por los derechos civiles de la población afroamericana, Johanna Hedva, artista feminista estadounidense reflexiona sobre su condición de enferma, sobre las posibilidades que su cuerpo (víctima de una enfermad crónica) le brinda para empoderarse. Johanna se muere de las ganas por salir, pero escasamente el único acto de respaldo del que es capaz en su situación es el de alzar el puño en señal de lucha.

Me puse a pensar sobre modos de protesta que se les permiten a la gente enferma. Me parecía que muchas personas a las cuales Black Lives Matter apunta no pueden ir a marchar por estar encarcelados por un trabajo, por el riesgo de ser despedidos, o estar literalmente encarcelados, y por supuesto por la amenaza de violencia y brutalidad por parte de la policía… pero también por enfermedad o discapacidad, o por estar cuidando de alguien con una enfermedad o discapacidad.2

Hedva desde su condición propone en su teoría una reflexión interesante citando la obra de Ana Arednt. Si para la filósofa alemana lo “Político” es entendido como cualquier acción pública, entonces las personas que por diversas razones no tienen la facultad de salir a la calle ¿serían apolíticas? (Hedva, 2015). Esta cuestión resulta determinante máxime cuando la definición de Arendt es aún muy aceptada en los círculos de la academia ¿en dónde quedan entonces los cuerpos que no pueden movilizarse por las calles, que no hacen acto de presencia porque sus condiciones físicas se los impiden o porque las condiciones del espacio público no son aptas para ellos? responder a esta pregunta solo conduce por un camino que termina poniéndonos de frente ante la realidad de un ideal de cuerpo capacitista, para el que han sido construidas las ciudades, la tecnología, los modelos de vida y hasta la teoría académica.

     La humanidad actual está plagada de cuerpos inadaptados, cuerpos que se ven obligados a regirse por el ideal fantasioso de la belleza, la moda y el consumo, por lo tanto podemos hablar de un cuerpo moderno en crisis, sometido a un sinfín de trastornos en pos de la aceptación y el reconocimiento (Piñero, 202). Lo anterior permite entonces vislumbrar una especie de efecto que “discapacita” a los cuerpos sistemática y deliberadamente, es decir, hay un interés estructural por extender una inconformidad constante con el cuerpo, por despolitizarlo: para el sistema los gordos son enfermos, pero también lo son los que están demasiado delgados, los de baja estatura, los que son muy altos, los de nariz ancha o aguileña, todo aquel que no entre dentro de unos absurdos y violentos estándares es un “discapacitado” más.

La relación entre el éxito social y un determinado parámetro corporal es un signo inequívoco de que el control sobre el cuerpo, su modificación y tratamiento para que sea el epítome de la perfección deseada es un proceso fundamental para el sistema. Ello lógicamente genera un exacerbado culto al cuerpo, a la corporalidad imaginaria que, en muchos casos, se transforma en realidad, pero que en otros no es más que una corpo/irrealidad.3

     ¿Dónde queda entonces el cuerpo enfermo y quienes están verdaderamente enfermos? En su teoría de la mujer enferma, Hedva asume una posición clara frente al concepto de enfermedad, casi asociándolo con una ficción, o en términos de Althusser, con un aparato ideológico más del estado que precariza a los cuerpos, a unos con más violencia que a otros indudablemente, pero que busca generar sujetos inconformes, inadaptados y por lo tanto prescindibles. Por ello la potencia de los planteamientos de Hedva, puesto que siendo víctima de una enfermedad crónica que la obliga a permanecer en cama por extensos periodos, se apropia de la noción de enfermedad para agrupar en ella todos los cuerpos carentes de privilegios y considerados indeseables; no hace falta tener que andar en una silla de ruedas para estar enfermo, basta con ser una mujer negra de Mali o una latina en el Harlem de Nueva York

    Sin embargo (y esto debe ser muy claro) no se puede ser un cuerpo “enfermo” sin ser consciente de lo que ello implica y sobre todo no se pueden poner a todos los cuerpos bajo las mismas condiciones porque jamás lo están. La teoría de la «mujer enferma” pretende reconocer a todos los cuerpos carentes de privilegios y precarizados por el sistema, pero a cambio les pide ser conscientes de sus privilegios, sean los que sean, porque en esta sociedad no importa quién se sea, de dónde se sea, el género que se tenga, la raza o la clase, si se es dueño de todas las facultades corporales y se goza de buena salud, siempre se estará un paso más allá que aquel que se mueve en silla de ruedas, que el esquizofrénico, que el sordo o el que no puede ver.

 La Mujer Enferma son todos aquellos cuerpos “disfuncionales”, “peligrosos” y “en peligro”, “mal comportados”, “locos”, “incurables”, “traumatizados”, “desordenados”, “enfermos”, “crónicos”, “no asegurables”, “desgraciados”, “indeseables” que le pertenecen a mujeres, personas de color, personas pobres, enfermas, neuroatípicas, de habilidades diferentes, queer, trans y genderfluid, todas aquellas personas que han sido históricamente patológizadas, hospitalizadas, institucionalizadas, brutalizadas, definidas como “inmanejables”, y así vueltas culturalmente ilegítimas y políticamente invisibles. 4

La intención es entonces convertir el concepto de “enfermedad” en un campo de lucha político, un espacio en el que se agrupen los marginales, pero ante todo un espacio en el que exista una clara conciencia de la solidaridad y el cuidado, porque el cuidado es una apuesta política que encara y cuestiona el mandato individualista del capitalismo posindustrial, posibilitando a los cuerpos reconciliarse consigo mismos y, lo que es más importante, reconociendo al otrx desde el lugar del afecto, y ello implica sin lugar a dudas el surgimiento de apuestas potentes que permitan nuevas nociones acerca del cuerpo y sus capacidades en la sociedad.

Notas:

1 Término alternativo que se comenzó a usar en Europa a partir del 2005 buscando alejarse de definiciones peyorativas como las de “minusvalía” “discapacidad” o “enfermedad”.

2 Hedva, Johanna. (2016).

3 (Piñero, 2001. Pag 200)

4 Hedva, Johanna. (2016).

BIBLIOGRAFÍA

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CarlosCarlos Rivera. Soy licenciada en ciencias sociales, artivista y escritora loca, mi cuerpo es un constante devenir que camina buscando cuestionar uno a uno sus privilegios, no me gusta decir que soy una mujer trans no binaria, feminista y revoltosa.

FACEBOOK: https://www.facebook.com/profile.php?id=745979059

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Assex. Educación sexual contra estereotipos

Por J. Alejandro López/ Director en ASSEX

Desde hace ya año y medio, Assex colabora de manera periódica en Hysteria! Revista aportándonos artículos de divulgación de sexualidad libre y abierta. Fue por ello que en este número quisimos hacer, a manera de agradecimiento, una mención sobre lo que esta asociación amiga hace en torno a temas de educación sexual en su contexto (España). Gracias, Assex por aceptar contestar nuestras breves preguntas y seguir compartiendo con nuestrxs amigxs su importante labor.

¿Cuándo y porqué surge Assex?

ASSEX es una asociación sin ánimo de lucro de la Región de Murcia (España) que se dedica a la educación sexual y emocional de toda la población. Abarcamos todo el ciclo vital del ser humano, desde que nace hasta que muere, pues nunca dejamos de ser seres sexuados.

     Nuestra asociación brotó de la idea inicial de dos amantes del conocimiento sexual humano. Entre charlas informales, fue surgiendo una idea básica: “había que hacer algo serio, científico y riguroso a favor de la sexualidad de nuestros ciudadanos”. Me reuní, con una idea básica de cómo podría ser este proyecto, con un grupo de personas que deseaban implicarse y así nació ASSEX, partiendo de la necesidad humana de crecer, de alcanzar el bienestar como personas completas que somos.

     ASSEX en la actualidad está formado por profesionales de la psicología, la psicopedagogía y la sexología. Todos con una profunda implicación en la visión de una sexualidad sana, abierta, diversa, científica y positiva. Lejos de dogmatismos, de mitos y revoluciones pueriles. El cambio de actitudes, hacia este tipo de sexualidad, es nuestro mayor acicate, nuestra filosofía, nuestro vinculo identificativo.

¿Qué tipo de actividades realizan?

En la actualidad, llevamos a cabo un variado tipo de actividades, que abarcan la educación formal, informal y no formal.

     En cuanto a la educación formal, estamos realizando talleres sobre “Prevención de la violencia de género a través de la educación emocional” en centros educativos, con alumnos/as de entre 12-16 años. Nuestra labor es cambiar actitudes sexistas a través de la educación emocional. Con el profesorado, también vamos a trabajar este tema con un curso destinado a darles herramientas para que puedan trabajar, en clase, este delicado e importante tema. La lucha contra la violencia de género, es uno de nuestros grandes proyectos. Deseamos contraatacar esta lacra social desde la educación.

     En febrero, llevaremos a cabo nuestras II Jornadas de Educación sexual y emocional para la convivencia juvenil, coorganizadas con la Dirección General de Juventud de nuestra Comunidad Autónoma. Este año, dichas Jornadas están dedicadas a la diversidad sexual con un enfoque científico y plural. Tendremos con nosotros ilustres científicos españoles, que trabajan en esta área, entre ellos, podemos nombrar a Félix López, Natalio Extremera y Antoni Bolinches. Serán unas Jornadas divertidas a la par que científicas.

     Por otro lado, durante el año hacemos diversos talleres de temática sexológica y de relaciones de pareja, como por ejemplo: Taller de dependencia emocional, taller de autoerotismo, charlas sobre el amor y enamoramiento, sobre mitos y creencias erróneas de las relaciones de pareja, taller de seducción… Contamos con el apoyo de entidades de nuestra Región y con colectivos, como por ejemplo, el Colectivo LGTBI, No Te Prives. Asesoramos de manera individualizada a toda persona que desee visitarnos o ponerse en contacto con nosotros. Lo pueden hacer desde nuestro mail: infoassex@gmail.com o visitando nuestra página web: http://assex.es/. Hemos habilitado, gracias a una empresa de educación online, unos talleres que pueden realizarse vía internet, desde cualquier parte del mundo, por lo que nuestrxs compañerxs de México, pueden acceder para realizar dichos talleres, entrando en: http://virtuallessonseverywhere.com/

 

¿Porqué es importante la apertura de espacios de divulgación y la realización de actividades que desestigmaticen temas de sexualidad y género?

Nuestra labor fundamental como asociación, es justo esta, romper mitos, tabúes y falsas creencias, en todos los temas relacionados con la sexualidad y el género. Divulgar conocimiento riguroso y científico es inmensamente relevante, pues hemos de quebrar las supersticiones que, como bien decía Spinoza, rodean al ser humano que se aleja de la razón. Nuestra lucha, como la que tuvo este gran filósofo, es la de romper con estas supersticiones, pues alteran las percepciones, emociones y actitudes de las personas, haciéndoles caer en la tristeza, la vergüenza y la culpa. Hemos de abrir una brecha, arrojar lux et veritas, al menos, toda cuanto esté en nuestras manos y hasta donde podamos llegar. El objetivo último es volvernos responsables y empoderarnos de nuestro cuerpo, de nuestro placer, en definitiva de nuestra propia vida.

     Muchas gracias por hacernos un hueco en su revista y esperamos seguir colaborando por largo tiempo.

Un cordial y enorme saludo del Equipo de ASSEX y de la persona que les responde, su presidente: J. Alejandro López.

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Les compartimos el tríptico de las próximas Jornadas de Educación Sexual y Emocional de ASSEX, en Murcia, España.

triptico_jornadasASSEX-02

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Colectiva Salud Mujeres/ 28 de Septiembre- Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe

Por Colectiva Salud Mujeres

La realidad de las mujeres que abortan en Ecuador es diversa y depende del acceso que tengan a información y de los recursos económicos con los que cuenten. El 86% de ecuatorianos y ecuatorianas dice no conocer lugares o personas que practican abortos. De quienes sí conocen, el 66% manifiestan que los sitios donde se practican abortos son inseguros (CEDATOS–FEDDSYDR 2013).

      Algunas mujeres tienen acceso a abortos seguros con proveedores de salud capacitados pagando desde $150 hasta $2000, otras mujeres abortan utilizando pastillas o medicamentos. En el año 2008, la Colectiva Salud Mujeres empieza con la línea de información sobre aborto seguro con medicamentos para brindar información a las mujeres sobre cómo poder interrumpir su embarazo de manera accesible y segura. «La información debe estar en las manos de las mujeres» ha sido la consigna con la que se ha mantenido la línea, como alternativa creada y sostenida para que las mujeres,  podamos acceder a un aborto seguro con medicamentos.

    La línea de información  no asesora, no aconseja: escucha y comparte información con bases científicas, gratuita y oportuna; somos una apuesta diferente en un sistema patriarcal, que motiva a la desinformación, es una alternativa para la construcción de una sociedad más justa. La Línea de Aborto Seguro se traduce en sí misma en una apuesta horizontal para todas. La información que compartimos es pública, verificada y segura, a través de ella dialogamos con cada una de las mujeres que llaman a la línea. Somos las propias mujeres quienes decidimos sobre nuestros proyectos de vida, nuestras ilusiones y deseos, no un estado vigilante que ha decido que la maternidad es el único mecanismo de realización de vida de cada mujer.

     Agradecemos a todas las personas que han aportado en este proceso, y a todas las que día a día se unen en nuestra lucha por las decisiones libres y seguras de las mujeres.

La canción que nos acompaña por la decisión sobre nuestros cuerpos y contra la criminalización, por un aborto libre, legal y gratuito: «Mando Yo” – Caye Cayejera

¡Frente al patriarcado, úteros liberados!

 

Colectiva Salud Mujeres Ecuador, 8 años compartiendo información que empodera y salva vidas de mujeres.
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FB: Salud Mujeres Ecuador 2.0 /  Twitter: @aborto_seguro

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Necesitamos hacerlo!- Salud sexual para mujeres lesbianas y bisexuales

por Sinayini Ruiz Aguilar

Negación del servicio, asunción de la heterosexualidad, falta de entendimiento de nuestras necesidades y prácticas sexuales, falta de seguridad social,  mandato de reproductividad, prejuicios lesbofóbicos  por parte del personal médico,  malos tratos, visión normativa de género. Todas estas son algunas de las manifestaciones de la discriminación  que experimentan lesbianas y mujeres bisexuales al acercarse a los servicios de salud sexual. Los factores son diversos, el efecto es grave: la afectación de su salud. Estas situaciones configuran una violación a los derechos humanos, situación que es necesario atender y revertir.

Desde el Clóset de Sor Juana, organización lésbico feminista que desde 1992 trabaja en la defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres que viven discriminación por orientación sexual y por identidad de género, trabajamos por el derecho a la salud de lesbianas, mujeres bisexuales y mujeres trans. Consideramos al sistema de salud y a quienes forman parte de él como agentes garantes de derechos y partimos de la idea de que el trato digno y respetuoso debe estar presente en todas las prácticas que involucran la atención a la salud para que  todas las mujeres podamos ejercer de manera libre el derecho a cuidar, atender y decidir sobre nuestra salud.

Tanto el derecho a la no discriminación como el derecho a la salud son necesarios para el desarrollo pleno; las personas profesionales de la salud deben brindar una atención integral, libre de discriminación y prejuicios a todas las personas que requieran sus servicios. Si una mujer es discriminada en razón de su orientación sexual durante el primer contacto con el ambiente médico hay altas posibilidades de que  ya no vuelva al lugar o suspenda el seguimiento de su revisión.

Las lesbianas y mujeres bisexuales requerimos que la atención médica sea de calidad y que esté acompañada de un trato cordial que respete nuestros derechos como usuarias y como personas. Existen algunas necesidades específicas en torno al trato para hacer de éste una situación que permita establecer un ambiente amigable.

Para lograr esto consideramos necesario hacer un trabajo en diversos niveles los cuales incluyen capacitar y sensibilizar a estudiantes de las diferentes áreas de la salud y al funcionariado público que brinda los servicios.

Otra  de las tareas pendiente es que  a pesar de las dificultades,  las lesbianas y mujeres bisexuales se acerquen y exijan los servicios de salud. La manera de ir lográndolo es vía el trabajo de sensibilización directo con ellas. Para dicho propósito hemos desarrollado la campaña Derecho a la salud, derecho de todas, la cual se compone de dos elementos. El primero es un cartel que busca incentivar la asistencia a servicios preventivos ginecológicos, ya que de acuerdo a diversas investigaciones las mujeres que tienen sexo con otras mujeres asisten con menor frecuencia a servicios de salud sexual, se perciben con menor riesgo de contraer una infección de transmisión sexual y  reportan menos índices de realización de papanicolau y mastografía. Lo anterior es grave, ya que de acuerdo a diversos datos las mujeres lesbianas somos el grupo poblacional con mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.

El segundo elemento de la campaña es el video “La cita más importante”, el cual busca poner en el centro las prácticas de autocuidado y la asistencia a consulta ginecológica como elemento vital del derecho a la salud.

Que las adversidades con las que muchas veces se nos recibe en las consultas médicas no sean un obstáculo para la atención a nuestra salud. Como ejercicio de ciudadanía sexual, señalemos malas prácticas y promovamos una cultura de asistencia a servicios ginecológicos. Necesitamos hacerlo.

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CONTACTO:

promocion@elclosetdesorjuana.org.mx

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