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Nosotros. de Lechedevirgen Trimegisto

Nosotros. Siempre Nosotros. Los que conocemos el daño. Con el sentido del humor corrupto y el cuerpo condenado. Con el esqueleto envenenado y la voz quebrada por el llanto. Nosotros que amamos la vida, y nos toca luchar por ella. Nosotros los terminales. Nosotros sin garantía. Nosotros los que somos fuertes, porque siendo débiles nos tocó creernos fuertes. Los inevitables. Los imparables. Los invencibles. Los irremediables. Los irreversibles. Nosotros, paradojas vivientes. Nosotros los aferrados, los que van perdiendo uñas, perdiendo cabello, perdiendo órganos, perdiendo peso, perdiendo sangre. Nosotros, que nos aferramos a la vida perdiendo vida. Perdiendo vida mientras la intentamos vivir. Ganando muerte.

Nosotros que sabemos cómo acaba el mundo. Nosotros que ya sabemos la historia. Nosotros los de las malas noticias. Nosotros los que herimos sin voluntad. Nosotros los de la muerte anunciada. Nosotros los de los actos de despedida. Nosotros los del luto adelantado. Nosotros, las cenizas antes del incendio. Nosotros, los que se van a secar. Mares de sal. Los que se van a incinerar. Los que se van a pudrir. Los que se van a terminar.

Nosotros que vemos al techo constantemente, buscando un rostro en el cielo. Nosotros, reptiles sin piel que podamos mudar. Nosotros que apretamos fuerte la mandíbula conteniendo el llanto. Nosotros que convencemos al miedo de no ser nuestro dueño. Nosotros que contamos los latidos de la tierra como nuestros. Nosotros parados en medio de la estampida. Nosotros con la vida pasando delante de nuestros ojos. Nosotros con la mirada perdida en un horizonte que se disipa. Nosotros con los pies en la tierra que se abre. Nosotros los marcados, los estígmatas, los lázaros, los leprosos, los endemoniados, los deslenguados, los tristes.

Nosotros con el cuerpo minado. Nosotros con el cabello en llamas. Nosotros con la sangre vuelta polvo de tanta rabia. Nosotros con ganas de matar por estar muriendo. Nosotros que bailamos con la crueldad en el precipicio de tus ojos. Nosotros que perdimos la voz de tanto gritar al vacío. Nosotros con el coraje de lo inexplicable. Nosotros con la gracia del riesgo. Nosotros, el error en la probabilidad.

Nosotros los números negros. Nosotros los que nos rehusamos a dormir porque podríamos no despertar.

Nosotros que sentimos las suturas en la piel de la madrugada que cubre a la tierra. Nosotros los de los caminos sin salida. Nosotros los peligrosos, los que ya no tenemos nada que perder. Nosotros con el peso de la humanidad en los hombros. Atlas paralizado. Nosotros que soñamos con detener el tiempo entre nuestros dedos. Nosotros que tenemos el estómago para ver morir los astros. Nosotros, la luz que viaja desde una estrella muerta. Nosotros que tenemos el cuerpo prestado. Nosotros, la sinapsis entre la lengua y sus papilas gustativas. Nosotros, la conexión entre los sentidos y el mundo. Nosotros, el punto transparente en un plano cartesiano imposible de trazar. Nosotros los que no terminamos de terminar. Nosotros en cámara lenta. Nosotros abrazamos al olvido. Nosotros, el calor que empaña los vidrios. Nosotros, el vapor que despide el mar. Nosotros escritos en arena, borrados por mareas que no podemos parar. Nosotros, los puntos suspensivos en las cartas. Nosotros, el eco de las cuevas. Nosotros, la niebla en carretera. Nosotros, el frío que cobija los cuerpos vagabundos. Nosotros, el vacío. Nosotros tallados en la esquela de la historia. Nosotros los de las células que no se regeneran. Nosotros que nos queda vivir únicamente en la arena movediza de los recuerdos. Nosotros, la violencia de la tormenta eléctrica. Nosotros esperando un asteroide. Nosotros esperando la extinción.

Nosotros que vivimos siempre en ese momento entre el mal presentimiento y la sirena de la ambulancia. Nosotros acostumbrados a ser invadidos. Nosotros acostumbrados a ser explotados. Nosotros acostumbrados a ser conquistados. Nosotros acostumbrados a ser expropiados. Nosotros acostumbrados a ser exprimidos, vaciados, aspirados, extraídos, drenados. Nosotros acostumbrados a estar conectados a una máquina. Nosotros dispuestos a ser atravesados por sus balas, sus ganchos, sus bombas, sus pinzas, sus tijeras, sus bisturís, sus túneles, sus tubos, sus agujas, sus misiles, sus mangueras, sus escalpelos, sus tornillos, sus catéteres, sus sierras, sus venganzas, sus ambiciones, sus experimentos, sus guerras.

Nosotros con hambre. Nosotros con los puños cerrados. Nosotros caminando en línea recta sin pensar en detenernos. Nosotros con las arterias colapsadas. Nosotros con miedo. Nosotros que comemos miedo. Bilis negra. Nosotros los intentos frustrados. Nosotros incansables. Nosotros respirando el oxígeno que sobra.

Nosotros, las semillas que no germinaron. Nosotros separados de la tierra. Nosotros con el espíritu fragmentado y el alma cosechada. Nosotros los de la risa ahogada. Nosotros perdidos, confundidos y agonizantes. Nosotros huyendo con el lomo herido, salpicando metros cúbicos de nosotros mismos a nuestro paso, dejando nuestro rastro en el mismo suelo por donde avanzan tropas de metal, perseguidos por el horror de nuestra propia sombra, corriendo con el corazón en la mano agitados al ritmo de la metralla. Nosotros escapando rápido a ninguna parte para escondernos en ningún lugar.

Nosotros escuchando el canto de pájaros abandonados atorados en nidos emocionales construidos en árboles genealógicos. Nosotros inmóviles en la cama del hospital abrazando con el pensamiento a nuestras familias, a toda la humanidad.

Nosotros enmudecidos por un tubo nasofaríngeo. Nosotros vestidos por un mosaico de llagas en el cuerpo. Nosotros sin macrófagos, enzimas o linfocitos que nos defiendan de tanto horror. Nosotros sin coraza ni exosqueleto, desnudos, vulnerables, débiles, sonriendo, depositando nuestra fe en amuletos.

Nosotros, la fotosíntesis sin sol. Nosotros siguiendo la mecha prendida sin miedo a quedar sordos. Nosotros aún sin alas, pero surcando los cielos. Nosotros perdiendo la memoria, perdiendo rostros y nombres. Nosotros tratando de recordar los pasos de la coreografía del cosmos. Nosotros los desfasados, los divididos.

Nosotros acostumbrados a escuchar «cuánto lo siento». Nosotros adivinando el pensamiento. Nosotros descifrando las miradas. Nosotros sintiendo la indiferencia o la compasión. Nosotros que no esperamos misericordia. Nosotros que no queremos su lástima. Nosotros que no nos importan sus paraísos superfluos. Nosotros que si pudiéramos, les prenderíamos fuego en el alma para que ardieran como nosotros ardemos.

Nosotros listos para la demolición. Nosotros listos para el desmayo. Nosotros vestidos de negro para la ocasión. Nosotros listos para la detonación. Preparados para el mar sin saber nadar. Nosotros en la cuerda floja de tu aliento.

Nosotros inventándonos a nosotros. Nosotros imaginando otro retrato del mundo al cerrar los ojos. Nosotros los expertos en supervivencia. Nosotros buscando que al desaparecer, dejemos una marca tan profunda en la memoria del universo que sea imposible de llenar, que sea imposible de borrar, de lavar, de limpiar.

Nosotros los que sabemos que la imagen más triste puede ocurrir a plena luz del día, cuando el amarillo calienta la piel y el pasto brilla. Compartimos el silencio del cielo azul sin nubes y ese aire, el mismo aire que va a seguir moviendo mi cabello, aunque yo ya no me mueva. Compartimos este nudo en la garganta.

El tiempo, en nosotros, es siempre en singular. La humanidad aún no ha creado un reloj que contenga tanta arena.  Inundados de vida que se nos derrama.

Dolor. Tomografía, radiografía, cistograma, electrocardiograma, ultrasonido, análisis, preguntas sin respuesta. El dolor convertido en dragón marino, en anguila con escamas de luz incandescente entrando en forma de sonda por mi uretra, desgarrando hasta el fondo de la vejiga. Orinar vidrio molido. Medio de contraste, lágrimas y solución salina. El dolor de la punción venosa, el dolor de la biopsia, el dolor de ser abierto en vivo, el dolor de tener los órganos expuestos en colores brillantes y húmedos, vísceras de cristal, el dolor de los guantes revolviendo mi interior. El dolor de entrar en un síncope del que puedo no regresar.  El dolor de las luces en mis párpados naranjas. El dolor de tener nervios que puedan doler. El dolor de no poder moverme. El dolor del aislamiento. El dolor de la verdad. El dolor de la falta de tiempo. El dolor de los demás doliendo por mi dolor. El dolor de estar vivo.  El dolor de poder no estarlo. El dolor de permanecer vivo. El dolor vivo.

Irónicamente los riñones no duelen, no tienen con qué doler.

¿Voy a morir?

Todos nosotros vamos a morir.

Podría morir como muere el mundo. Mundo enfermo. Mundo enfermo de ríos secos y lagos negros, sus manantiales hirviendo, sus océanos de peces muertos. Sus pájaros en picada, sus costas agonizantes, sus cielos cargados de amenazas. Su lluvia dorada, lluvia ácida. Sus 4470 millones de años y sus árboles, sus coníferas y caducifolios, sus ramas y sus troncos, talados, incinerados, bosques enteros de humo. Sus actos de terrorismo, sus bombarderos y sus blancos, sus explosiones y sus miembros amputados. Sus campos y sus fábricas, su metástasis y su desastre nuclear, sus monos araña, sus moscas, sus autos y sus cactáceas, sus líquenes y su polvo, sus geodas y trementinas, sus estrellas y sus espinas. Sus anemonas y sus arrecifes, sus mandriles y sus ardillas, sus marsupiales, sus hipopótamos, sus calamares y cangrejos, sus gardenias, sus azucenas, sus dientes de león, margaritas, alcatraces, orquídeas y crisantemos, sus grietas, musgo, hongos, gérmenes y bacterias, sus atardeceres y sus lagunas, sus pelícanos y focas, sus estrellas de mar, escarabajos, luciérnagas, perros, camellos, antílopes, elefantes, gacelas, avestruces, ranas, bisontes, ajolotes, pelícanos, hormigas, ballenas, lobos, mantarrayas, iguanas, caballos, langostas, quetzales, jabalís, cisnes, escorpiones, canarios, camaleones, ostras, tigres, grillos, manglares, ovejas, halcones, medusas, pavorreales, anguilas, panteras, palomas y búhos… muriendo.

Fuerza, fuerza que viene desde dentro. La misma fuerza de las cascadas, del huracán, de la erupción, del relámpago, del derrumbe, de la avalancha, del meteorito, del parto, del átomo, esa misma fuerza con la que se pronuncia el nombre de los seres que amo, esa fuerza, que siempre ha vivido en nosotros, hoy, está aquí, dentro de mí.

Y estar de píe aquí, ahora en este momento, es un privilegio. Privilegio de poder hablar sobre la vida mientras la vivimos, labor insignificante pero necesaria. Privilegio de poder reflexionar sobre la vida misma, de atrapar al mundo, de crear. Privilegio de trabajar con lo vivo, con la vida. Poder hablar desde mí como hoy hablo, es un privilegio, poder hablar es un privilegio. Privilegios sobre muchos otros que no los tienen.

Y aún después de todo, aquí estoy. Estoy aquí para materializar lo “inmaterial” y volver visible lo “invisible”. Para hacerles ver esto que está pasando justo aquí y ahora pero que ellos no pueden ver. Eso que siento aquí pero que ellos no pueden sentir. Esto, que como el aire existe y que sin ello no existe lo demás.

Porque vamos juntos directo al precipicio del tiempo. Sus prioridades no son las mías, no son las nuestras. Ellos no son Nosotros. Nosotros no somos Ellos.

Y en nombre de todos Nosotros voy a brillar. Voy a brillar, aunque me cueste la vida. Nada me puede dañar más de lo que me ha dañado ya. Ningún enemigo es más fuerte que la vida misma.

No hay nada más triste y violento que la idea de un ser vivo que inevitablemente está muriendo, como le pasa a mi cuerpo, como le pasa al de todos, como le pasa al mundo.

En un mundo como éste, vivir es un acto de rebeldía.

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Lechedevirgen Trimegisto, Noviembre 2016.

http://www.lechedevirgen.com/

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2da. Marcha por los Derechos de las Personas con Discapacidad

Por SALCON | Magalli Salazar

La ciudad de México cuenta con una población de cerca de medio millón de personas con discapacidad (INEGI, 2010) que aún no han sido reconocidas como grupo social al que las autoridades respondan, ya que, por ejemplo, los lugares públicos no son accesibles, el transporte tampoco otorgan ningún servicio de calidad, e incluso, la atención médica es escasa y poco profesional. Muchas de las personas con discapacidad en México están invisibilizadas, aunque exista la Convención Internacional por los Derechos de las Personas con Discapacidad que ampara esos y otros derechos.
Con motivo del dia Día Internacional de la Personas con Discapacidad, celebrado el 3 de diciembre, el Paseo de la Reforma se llenó de ciudadanos que reunidos enunciaban sus demandas hacia las autoridades. Bajo el lema «TODOS POR IGUAL» las preguntas que sonaban a través del altavoz hacían reflexionar sobre las actividades cotidianas de las que este grupo ha sido privado: «¿Quién quiere poder ir al cine con su familia?, ¿tomar un autobús del sistema de transporte público para ir de un lugar a otro?, ¿tener educación de calidad y empleo?, ¿contar con servicio médico especializado? y, en el caso de las personas con movilidad reducida, o alguna otra condición que les impida hacer cosas por sí mismos ¿quién quiere contar con servicio de asistencia personal subsidiado por el Estado?
Todos tenemos los mismos derechos a llevar una vida plena, de recreo, empleo, libre tránsito, con educación de calidad y con servicios de salud integrales.

Todos tenemos los mismos derechos a opinar y construir desde la diversidad formas de vida donde la dignidad y el respeto sean el principio de toda interacción. Donde sea posible decidir si se quiere formar una familia, vivir en unión libre, o en soltería. El Estado mexicano tiene la obligación ante todos los mexicanos de proporcionar los medios para que toda persona pueda desarrollarse a lo largo de la vida. Todos tenemos a ser tomados en cuenta: «Nada de nosostros sin nosotros».

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SALCON

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Artista mexicana egresada de la ENAP/UNAM. Le gusta el cine —gore, noir y muy dramático—, la música electrónica y los animales. Ha colaborado en otras publicaciones con trabajos de collage digital y reseñas sobre arte público.

Blog: http://ñaquemx.blogspot.mx/

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Editorial #21 Derecho a la Salud

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Arte de portada: 

Tejidos : Tejidos Subversivos

Colaboración : Carla del Ponte flores , Doula

Registros fotograficos : Marcela Anabalón

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El derecho a la salud se enuncia en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como un derecho garantizado para todos los mexicanos Sin embargo, en la realidad, los servicios públicos son ineficientes y, en muchas ocasiones, violentos y humillantes, e inaccesibles para algunas personas por un sinfín de cuestiones; por ejemplo,  sabemos muy bien que ciertas corporalidades, prácticas e identidades, no son tomadas en cuenta al momento de diseñar los planes de salud. 
El derecho a la salud es en nuestra sociedad un capital politico, explotado hasta el hartazgo en las campañas políticas que sirven a un sistema al que no le importa nuestro bienestar sino nuestra obediencia.
El sistema de salud que tenemos oprime y regula nuestras vidas con el pretexto de preservarlas y salvarlas, patologiza nuestros deseos, nuestras prácticas, nuestros cuerpos, nos mete en frasquitos y nos etiqueta como sujetxs anómalos y peligrosxs.
La medicina occidental ha sido un arma muy útil para colonizar a los pueblos, arrancarles las posibilidades de la medicina tradicional, de jerarquizar el conocimiento, de alienar a las personas de sus cuerpos, de hacerlas incapaces de conocerse y cuidarse sin la mediación del médico experto, y ha sido especialmente util para controlar y alienar a las mujeres de sus cuerpos, de sus ciclos.
Por ello, dedicamos este número a quienes denuncian estos servicios deshumanizados e ineficientes y a quienes dan alternativas para una autogestión del cuidado, la salud, el buen vivir. Dedicamos este número a quienes, también, han recuperado las prácticas no colonizadoras de nuestros cuerpos y que disfrutan de servir y hacer comprender que la promoción de la salud es imprescindible para el conocimiento de nuestro cuerpo y de los procesos que intervienen en él… en nuestra vida cotidiana.

 

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Nacimiento de América Latina

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Tejidos : Tejidos Subversivos

Colaboración : Carla del Ponte flores , Doula

Registros fotográficos : Marcela Anabalón

He sido madre 4 veces, en todas las oportunidades fui víctima de violencia obstétricia, por ignorancia, por poco empoderar, por pobre. Tuve 4 partos normales y me hubiese encantado haber traído al mundo a alguno de mis cachorros humanos respetando mis tiempos, en mi casa, de la mano de una mujer sabia, rodeado de amor. Como no fue este mi caso y los traje al mundo en ese frío blanco de un hospital público, desde mi experiencia más intima es que nacen estas ganas de hacer un registro, un poco rescatando la tradición de los partos en casa respetados, rodeadas de mujeres y de amor. Yo no tendré más hijos, decidí esterilizarme… una decisión muy fuerte que tomé, la cual ya no puedo revertir… Me estoy educando sobre el tema porque quiero que mis nietos vengan al mundo de la manera más amorosa y respetuosa, no quiero que ninguna de mis hijas (si deciden ser madres) sufra por todo lo que yo sufrí, quiero aprender para recibir a mis nietos , si es que deciden venir al mundo.
Me hubiese encantado haber accedido a mis placentas, que no me hubiesen cortado, ni cosido, pero como no pudo ser, agradezco mi experiencia y desde ella creo …

… Nace nuestra América Latina, sin traumas, rodeadx de amor, ¡¡¡que labor más importante la de las parteras y de las madres para cambiar el sistema en que vivimos, la llegada al mundo de un cachorro humano, de nuevos seres humanes que cambiarán lo ya establecido!!! a deconstruir y criar des-patriarcalmente. 
Nace nuestra América Latina de la mano de las parteras este oficio ancestral que está presente en el linaje de la humanidad, presente en el ADN de las mujeres y en la sabiduría de los cuerpos maternos, recuperar la confianza en nuestra propia naturaleza es honrar a todas nuestras abuelas que hicieron de este oficio cuerpo y vida para traer el mundo a la humanidad, a esta humanidad que queremos sanar y volver a parir para conectarnos con nuestra naturaleza humana.
El oficio de la partera es el más antiguo del mundo, la partera moderna y la partera tradicional trabajaban en colaboración con la familia. La partera encarna la experiencia del acompañamiento ancestral a la mujer, las parteras de la edad media perseguidas por la inquisición por sus variados y vastos conocimientos que inducen al uso de hierbas, la conexión con la naturaleza, los saberes de las fases lunares y los ritmos estacionales del clima, de los fenómenos y energías internas y externas. De muchas formas lo que ahora se conoce como chamanismo. Las parteras antiguas trabajan con fuerzas invisibles, la escucha atenta, la intuición, la confianza en aquello que no es evidente, la gran sensibilidad que nos lleva a percibir lo que de otra forma podía ser intangible.
Para recibir y parir un cachorro humano naturalmente se requiere un conocimiento y una entrega de confianza en las fuerzas de la naturaleza. 
¿Podrías imaginar cuántos bebés han nacido en la tierra en manos de parteras? Este oficio está basado en la impertinencia, en el saber que esas manos están abiertas a recibir la vida aunque a ellas no pertenezca.

     La partera se convierte en una guía, protectora, amiga, acompañante incondicional resguardando la integridad física, emocional y psicoespiritual de la mujer y su familia durante los procesos de embarazo, parto y nacimiento.

La humanidad surgió sin tecnología y la partera a través de su trabajo de observación de los ciclos de la naturaleza, naturaleza que reside en nuestros cuerpos, desarrollo una técnica, a través de esta observación y práctica para levantar un cuerpo de conocimientos que vive en las mujeres.
Así de la mano de una partera, y la sabiduría uterina de las madres heredada de su matrilinaje, es que Nace nuestra América Latina.

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Arte y VIH: Un recorrido por los activismos, publicidad y poéticas del virus

Por Benjamín J. M. Martínez Castañeda

 

Introducción

Más que un ensayo, estos son apuntes a una ponencia que tuvo lugar el 30 de noviembre de 2016 en las instalaciones de la Universidad del Valle de México Campus San Rafael. Fui invitado por parte de los estudiantes que organizaron el encuentro Rompiendo Tabús, y por una de sus profesoras: Cecilia Calderón. No me interesa emitir un juicio de valor ético o moral puesto que no es esta línea la que se debe seguir cuando se pretende que el arte tome fuerza; es de todos sabidos que La Peste Rosa es descubierta en los primeros años de la década de los ochenta en Estados Unidos de América, sabemos también del proceso de estigmatización y aislamiento que han sufrido “los infectados”. Así pues, no me motiva volver a este terreno del señalamiento, sino cómo la producción cultural, en particular las artes visuales, tomaron una gran fuerza para hacer de la crisis del VIH un potencial económico, político, educativo y social que vino a reivindicar a todos aquellos que han muerto en las manos de este Virus, así como aquellos que viven con él. De esta manera organicé la presentación: activismos, gráfica y publicidad contra el VIH, y poéticas del VIH. Por eso no hay una conclusión como tal; sólo es mostrar de forma histórica y visual lo que estos personajes tan importantes de finales del siglo XX hicieron por la humanidad.

Activismos

“Si mi discurso no os hace cagar de miedo, tenemos un auténtico problema” 

Larry Kramer (1987)

     ACT UP fue una organización fundada en marzo de 1987 después de un discurso que dio Larry Kramer para criticar a la organización Gay Men´s Health Crisis; ambas organizaciones pretendían alertar sobre la pandemia del sida, sin embargo esta última resultó insuficiente. Para Kramer, ir a los funerales de la gente muerta por la creciente pandemia del sida era inútil, ver a la comunidad gay llorar su pena no tenía fuerza política; con llorar no lograrían ser mirados por el gobierno. ¡No llores, organízate! ¡Convierte tu dolor en ira! Fueron palabras que se convirtieron en la fuerza del activismo de ACT UP. “Los activistas del VIH/SIDA y los modos de intervención adoptados fueron elementos decisivos para dotar a su lucha de un estatus de urgencia, conseguir un aumento considerable de fondos para la investigación o hacer posible la aceleración de la puesta en marcha de nuevos tratamientos”.[1]

     En este periodo, los activistas venían de comunidades gays americanas, clase media y alto nivel cultural, lo que le permitió un fuerte impacto social y político. Lo que el activismo de ACT UP ha dejado al mundo contemporáneo es que la idea de verdad queda vinculada al cuerpo enfermo: “Sin duda, este cuerpo constituye la base de prueba de importantes atestiguaciones de la verdad, de necesarios testimonios contra el poder”.[2] El cuerpo enfermo se vuelve abyecto mientras que el cadáver de éste es la abyección absoluta, es decir, todo se muere como nosotros.

“No hay revolución social, si no hay revolución sexual”

Taller de Documentación Visual

(1984-1999)

     Bajo una línea completamente marxista, Antonio Salazar crea el Taller de Documentación Visual, albergado en los viejos salones de la Academia de San Carlos. Sexualidad, diferencias de clases y religión fueron los ejes que dieron vida al taller. Los participantes del TDV vieron en el VIH un fenómeno natural y no un acontecimiento moral, y con ello estudiaron cómo se desenvuelve el virus. “Como seres sexuales y sociales que somos, el SIDA es nuestro problema personal y social”.[3] En este sentido, el arte del TDV era de carácter colectivo, sirviendo a la sociedad donde no hay artistas empoderados. Por otra parte, el TDV es pieza clave para entender que la mal llamada peste rosa nunca fue de los homosexuales, sino de la sociedad en general; me atrevo a decir esto con base a que no todos los que integraron el colectivo eran homosexuales: entre ellos había una ética del cuidado, era un proyecto que dignificaba los afectos y la memoria.

Gráfica y publicidad contra el VIH

“Silence = Death”, Gran fury, (1987)
“Silence = Death”, Gran fury, (1987)

     Gran fury fue un grupo de artistas activistas que pertenecían al grupo ACT UP, recurrieron al diseño y a la publicidad criticando principalmente la postura de la iglesia sobre el uso del condón y la homosexualidad. El silencio es la muerte, fue la primer intervención pública del colectivo en 1987. Es un proyecto que tiene doble jugada; por un lado se exigía al gobierno de Ronald Reagan a invertir en pruebas y medicamentos para los enfermos y tener así una muerte digna; por otro lado se invitaba a la sociedad a saber su estado de VIH ya que, al ser una enfermedad silenciosa, la muerte también llega de esa manera.

     Otro de los carteles más emblemáticos del colectivo es Besar no mata: la codicia y la indiferencia sí, una medida más contra el gobierno de la inacción y a la indiferencia del público. En este cartel se dejan ver una pareja heterosexual, una pareja homosexual y una pareja lésbica, todas ellas de índole interracial. Cabe mencionar la importancia de las orientaciones sexuales de las parejas así como su condición racial, pues eran los Estados Unidos de América de finales de los años ochenta: la raza negra siempre perseguida y la segunda ola de asiáticos conquistando occidente: el tabú. Además, el VIH estaba comenzando a ser detectado también en mujeres heterosexuales, mientras la iglesia pedía que no usaran condón en sus prácticas sexuales puesto que el VIH solo era «cosa de homosexuales». A un gran porcentaje de las mujeres seropositivas se les negó el acceso a la asistencia sanitaria porque se consideraba que «la mujer no contrae VIH».

“Un calendario de la enfermedad”

General Idea

(1969-1993)

General Idea es un colectivo canadiense conformado por AA Bronson, Felix Partz y Jorge Zontal; son la crítica a la sociedad de consumo y de la sociedad estandarizada por las lógicas del capitalismo. Hasta cierto punto, el colectivo no se identificó como enfermo, a pesar de que Partz y Zontal fueran portadores, sino como el virus mismo; así lo dejan ver en su proyecto Pharme©ologi, donde intervienen piezas de grandes artistas como Tom Thomoson, Piet Mondiran, Marcel Duchamp, entre otros, con tres puntos de color verde, azul y rojo de manera autorreferencial. Ellos son el virus en la obra de arte. Hay que mencionar que el trabajo de General Idea implica conciencia política queer: “(…)no busca distanciarse de las formas de articulación de significados en el lenguaje, sino que intenta infiltrar acciones que perturben la formación interna de los códigos de la lengua”.[4] Así se puede observar en la intervención titulada Imagevirus donde la repetición constante del cartel AIDS genera significados diferentes dependiendo del lugar donde se presente; el proceso creativo de esta pieza en específico es lo que William Burroughs propuso como métodos virales, donde el virus es la fuerza creativa. La intervención Imagevirus es un parásito que altera el cuerpo social, económico y político de donde se posa.

Poéticas del VIH

“Transportar y soportar lo insoportable”.

Pepe Espaliú

(1955-1993)

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Dice Pepe Espaliú que en su España , la de los años 90, lo que impera es el miedo y vio en el arte una manera de comprometerse socialmente: “Es obvio que el arte no salva vidas, pero puede contribuir a lo que te queda de vida lo vivas mejor. Vale la pena todo lo que sea una concienciación de unos y otros, hacer cosas que ayuden a esa concienciación social con respecto a la vida de los enfermos”.[5] Siguiendo este pensamiento, la obra Carrying está compuesta por diferentes piezas que van desde la escultura hasta el performance; es un trabajo que recurre a la metáfora del palanquín (portador-portado) obviando la idea del contagio. El virus está ahí y no sabemos quién es portador, o quienes somos portadores, y nos encontramos uno a uno, cara a cara, cuerpo a cuerpo todos los días. La idea original del proyecto surge de los verbos to care  y to carry, donde el cargar o transportar  implica una ética del cuidado y solidaridad entre los portados y los portadores.

“La muerte se vive”

Félix González -Torres

1957-1996

Según María Antonia González Valerio, catedrática de la UNAM, la muerte del autor se vive o experimenta. Félix González-Torres renuncia a su calidad de autor para ser un instante y un montaje, mostrando así una fuerte relación entre lo privado y lo público, lo individual y lo colectivo. La obra de González-Torres nos lleva a los límites del espacio intersubjetivo, donde la comunidad no existe y lo que importa es la experiencia humana; es de los pocos artistas a quien no le interesa la militancia homosexual ni mucho menos los valores culturales de ésta; él apuesta por lo universal. Para que esto sea posible, es necesario leer a Félix González-Torres como un artista relacional, donde las fechas, el tiempo y el lugar conceptualizan sus piezas, logrando una gran carga psicológica que genera metáforas desde lo personal. “La evolución metafórica y literal de su trabajo hace que la participación de aquellos que entran en contacto con él dote a la obra de una clase de vida que se renueva constantemente”.[6] Es en la última etapa de su trabajo cuando se involucra en la poética del sida enfocándose a lo social. En la pieza “Untitled” de 1991 vemos unas sábanas y un par de almohadas con la huella del tiempo y del cuerpo, donde la huella del cuerpo funge como fantasma de la presencia humana. Es en este sentido en que Félix González-Torres es un instante y un montaje que muere mientras la obra va avanzando.

“Este podría ser usted”

Rebecca Guberman

1971

Se ha hablado hasta ahora del cuerpo externo, ¿pero qué pasa con lo que está dentro? Es un juego de representaciones entre el yo y lo otro, y dicho juego ha dejado fuera de la representación a las mujeres artistas, como Nan Goldin, Rosalía Banet, María Jesús Fariña Busto.[7] Retomo el trabajo de Rebecca Guberman, pues ella reflexiona en cuerpo propio pero de manera interna; es un proceso de investigación que comenzó cuando tenía 17 años, fecha en la que contrajo VIH; en sus piezas incluye historiales médicos, recetarios y diferentes residuos biosanitarios. Blood work es una muestra de su sangre vista con un microscopio, lo que ha servido para problematizar cuestiones de género dentro de las investigaciones sobre VIH. Rebecca Guberman ha documentado a mujeres que viven con VIH iniciando un diálogo ético y moral entre estas otras mujeres y ella misma dentro de un programa educativo y de prevención de esta enfermedad.

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[1] Ruth Martín Hernández, El cuerpo enfermo: arte y VIH/SIDA en España. Tesis para optar al grado de Doctor. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2010, p. 177

[2] Hal Foster, Efecto real. La vanguardia a finales de siglo XX. Madrid, Akal, 2001, p. 170.

[3] Taller de Documentación Visual, “SIDA. Síndrome de Culpabilidad Adquirida”, en Taller de Documentación Visual. UNAM, México, 2004, p, 230.

[4] Francesco Scasciamacchia, “Espectros de un virus”, en AA.VV, General Idea. Tiempo Partido, Museo Jumex, 2016, p. 45.

[5] Fietta Jarque, “El arte de vivir el sida”. El País. Madrid, 16 de noviembre de 1992.

http://elpais.com/diario/1992/11/16/cultura/721868416_850215.html (Última consulta 29 de noviembre de 2016).

[6] Ruth Martín Hernández, El cuerpo enfermo: arte y VIH/SIDA en España. Tesis para optar al grado de Doctor. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2010, p. 192.

[7] Cfr. Ruth Martín Hernández, “Rompiendo el silencio. Mujeres artistas y VIH/SIDA”, en Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, No. 13. Diciembre 2010. http://www.aacadigital.com/contenido.php?idarticulo=410 (Última consulta 29 de noviembre de 2016)

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Fuentes de consulta

Catálogos

General Idea. Tiempo Partido, Museo Jumex, 2016.

Taller de Documentación Visual, Universidad Nacional autónoma de México, Escuela Nacional de Artes Plásticas, Posgrado en Artes Visuales, México, 2004.

Bibliografía.

CRIMP, Douglas, Posiciones críticas. Ensayos sobre las políticas de arte y la identidad. Madrid, Akal, 2005.

FOSTER, Hal, Efecto real. La vanguardia a finales de siglo XX. Madrid, Akal, 2001

GETSY, David (Edited), QUEER, Whitechapel Gallery, London, 2016.

MÉRIDA Jiménez, Rafael, Manifiestos gays, lesbianos y queer. Testimonios de una licha (1969-1994). Barcelona, Icaria, 2009.

MARTÍN Hernández, Ruth, El cuerpo enfermo: arte y VIH/SIDA en España. Tesis para optar al grado de Doctor. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2010, p. 177

Hemerografía

MARTÍN Hernández, Ruth, “El cuerpo enfermo. Una aproximación al arte sobre VIH/SIDA”, en Thémata. Revista de Filosofía No. 46 (2012 – Segundo semestre), pp. 693-705.

Fuentes digitales

JARQUE, Fietta, “El arte de vivir el sida”. El País. Madrid, 16 de noviembre de 1992.

http://elpais.com/diario/1992/11/16/cultura/721868416_850215.html (Última consulta 29 de noviembre de 2016).

MARTÍN Hernández, Ruth, “Rompiendo el silencio. Mujeres artistas y VIH/SIDA”, en Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, No. 13. Diciembre 2010. http://www.aacadigital.com/contenido.php?idarticulo=410 (Última consulta 29 de noviembre de 2016)

PAINE, Tamara, “Félix González-Torres”, en IDIS, Junio 1996. http://proyectoidis.org/felix-gonzalez-torres/  (Última consulta 29 de junio de 2016)

RAMOS, Ángel, “Arte contemporáneo y VIH/sida”. Cáscara amarga, 4 de diciembre de 2012. http://www.cascaraamarga.es/cultura/50-cultura/3644-arte-contemporaneo-y-vihsida.html (Última consulta 29 de noviembre de 2016)

SEARLE, Adrian, “La pérdida de Pepe Espaliú”. Acción Paralela # 1. http://www.accpar.org/numero1/searle.htm (Última consulta 29 de noviembre de 2016).

Archivos digitales

Archivo sobre arte y vih/sida

http://ciaen.com/archivo-arte-vihsida/

Artistas de estos días y otros ya pasados.

http://artedestosdias.blogspot.mx

Activismo contra el sida y más

https://www.pinterest.com/pin/360076932676693198/

The Women of Visual AIDS. HIV-Postive Women Making Art

http://www.thebody.com/content/art45919.html

Créditos fotográficos

Act Up

  1. http://www.qzap.org/v5/gallery/main.php?g2_itemId=1950
  2. https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/236x/ed/e9/b2/ede9b2c46922bb31862732a08e9191a7.jpg

Taller de Documentación Visual

  1. Todas

Taller de Documentación Visual, Universidad Nacional autónoma de México, Escuela Nacional de Artes Plásticas, Posgrado en Artes Visuales, México, 2004.

Gran Fury

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Gran_Fury
  2. http://artedestosdias.blogspot.mx/2011/12/gran-fury.html
  3. http://www.theatlantic.com/entertainment/archive/2015/10/can-posters-still-change-the-world/409078/
  4. http://cooper.edu/projects/selected-work-marlene-mccarty

General Idea

  1. Pharme©ology, 1994.

https://twitter.com/i/web/status/786227863305334784

  1. AIDS, 1987.

http://www.adamslove.org/en-d.php?id=142

  1. Imagevirus, 1989-1991

http://hero-magazine.com/article/29265/aa-bronson-the-artist-shaman-and-co-founder-of-the-legendary-general-idea-collective-on-generation-art-now/

Pepe Espaliú

  1. http://elpais.com/diario/2003/01/11/babelia/1042243582_850215.html
  2. http://www.abc.es/fotos-cultural/20120503/carrying-pepe-espaliu-vegap-1502747645059.html
  3. http://cultura.cordoba.es/es/equipamientos/centro-de-arte-pepe-espaliu-1
  4. http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/12/andalucia/1292148959.html

Félix González-Torees

  1. Untitled (The End), 1990.

http://pietmondriaan.com/tag/felix-gonzalez-torres/

  1. Untitled, 1991.

http://www.malba.org.ar/evento/felix-gonzalez-torres-somewhere-nowhere/#prettyphoto[group]/6/

Rebecca Guberman

  1. Blod work, 1997.

http://www.123watts.com/1998/skindeep/

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Lo de adentro cuenta/las cuentas de adentro

por Mona McKinstry

cambios-de-humorCambios de humor

En Agosto lloré por seis horas seguidas

Estaba en Santiago, a días de devolverme

Estaba en camino a la casa después de ir a despedirme de mis amigas y cayó una lágrima

Mi cara estaba confundida porque me había reído cinco minutos antes

De repente una tormenta llegó e invadió mi cerebro y mis ojos

Corrí a mi casa porque no pude controlarme

No pude parar

Al otro día pinté un asiento con mi calzón

 

 

 

 

 

Situación peludaSituación peluda

No me depilé por tres meses

Mi hermana me dijo que no necesitaba una máquina de afeitar, si no que una

máquina de cortar pasto

Me han crecido quistes de pelos encarnados

He gastado miles de dólares en distintos métodos de depilación: máquinas de

afeitar, depiladoras, ceras, cremas de depilación, pinzas, etc.

He hecho a la heredera de Nair millonaria tratando de sacarme el pelo

 

 

 

 

 

Mi ovario-izquierdoMi ovario izquierdo

Mis ovarios parecen uvas

Mi ovario izquierdo es el más problemático

Es el más agrandado

A veces late

Tiene furia al volante

Tiene corazón y vida propia

Mi ovario izquierdo no quiere que yo sea madre

Mi ovario izquierdo es un rebelde

Mi ovario izquierdo desafía las leyes

Mi ovario izquierdo desafía al patriarcado

 

 

 

 

 

solo-un-pellizcoEs solamente un pellizco

Mi doctor me recetó una ecografía transvaginal Fui a mi cita de amor sin amor con la camarita Era la última persona del día

El técnico estaba de malas pulgas

Metió la camarita amiga y me quejé un poco

Me dijo que dejara de lloriquear, que solamente es un pellizco

No me simpatizó su comentario, pues la pastilla causa resequedad vaginal

Auch.

 

 

 

 

 

 

 

 

amenorreaAmenorrea

Tuve dolores menstruales por un mes entero Tuve cambios de ánimo por un mes entero Tuve hambre por un mes entero

Esperé mis reglas como un niño que espera la navidad

Contaba los días inútilmente, hasta que un mes se convirtió en un año

Cada vez que iba al baño revisaba mis calzones

Revisaba mis calzones inútilmente, solamente para ver la claridad de mi flujo

La claridad de la ausencia

 

 

 

 

 

Resistencia a la insulinaResistencia a la insulina

El 2010 fue una mierda Gran terremoto en mi país Gran terremoto en mi vida

Se me durmieron la cara, las manos y los dedos de los pies

Necesitaba una siesta después de comer

No tenía plata par air al doctor aquí en EE.UU., a si que fui a Chile al doctor

Mi Endocrinólogo me diagnostico con Resistencia a la Insulina y me mostró una

presentación de Power Point sobre la comida chatarra

Babeaba al ver aquellas imágenes de fritangas y me llamó pervertida

Algunas cosas nunca cambian

 

 

 

 

venusofpuggendorfmonaMi cuerpo es político,

Pero no tengo derecho a pertenecer a la política.

Soy inmigrante

Soy mujer

Tengo Síndrome del Ovario Poliquístico

No tengo acceso a la salud

No existe el cuidado

No existe el cuidado para la gente como yo

No existe el cuidado para mi condición

A nadie le importa lo de adentro

No existe el cuidado a las peludas, a las gordas

La gente ve mis arrugas oscuras

La gente ve mis arrugas oscuras y creen que me ten-

go que limpiar el piñen

Creen que me tengo que lavar como un perrito Pug

al que se le limpian todas sus arrugas

Leen mi Acantosis como suciedad

Leen mi vello se ve como suciedad

Leen mi sangre dulce como suciedad

Leen mi sangre menstrual como suciedad

Leen mi cuerpo como un adefesio

Quiero ser el adefesio más sucio que existió.

ovario-poliquistico

Ficha técnica

Lo de adentro cuenta es una instalación sobre el Síndrome del Ovario Poliquístico. La instalación final consiste en quiste-globos de vidrio, fotos enmarcadas, un par de calzones bordados. Además de imágenes, hay poemas cortos que se incluyen debajo de cada quiste-globo.

Año: 2016

Lugar: Escuela Stamps de Arte y Diseño, Universidad de Michigan, Estados Unidos

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Sobre la artista:

Mona McKinstry es una artista multidisciplinaria Chilena viviendo en Estados Unidos. Recientemente graduada de la Escuela Stamps de Arte y Diseño en la Universidad de Michigan. Su trabajo está relacionado con su condición de mujer inmigrante, además de la salud y los derechos de la mujer.

 

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Testimonios Trans-UIG: Unidad de Identidad de Género

El sistema de salud suele ser paternalista. Pretende decidir sobre nuestros cuerpos, pretende saber qué necesitamos, de qué «adolecemos» sin tomar en cuenta nuestras emociones, nuestros sentires, nuestros pensares. Patologiza lo que para él no es normal asumiendo que son las figuras médicas las expertas en nuestras necesidades sin consultarlas. Cuando muchas veces lo único que se necesita es acompañamiento y apoyo en decisiones que no incumben a nadie más que a la persona que las solicita.

¿Cómo hacer para que las personas, no sean agredidas por esos binarismos de género sobre el «deber ser» hombre, mujer?

Trans Forma la Salut nos comparte testimonios sobre el paso de distintas personas en dos instituciones que asisten en la reasignación de género: la UTIG y TRÀNSIT, y el modelo sanitario necesario para llevar a cabo un acompañamiento humanitario.

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Parto en casa de Isabella

por Natalia Clementina Tangerina

Hacía semanas traía la angustia de dónde y cómo parir.
Primero, había sido elegido el parto en casa, fácil, la partera increíble, la casa puesta, yo animada. Luego todo empezó a moverse, la casa cambió, la partera me pareció que vivía del otro lado del mundo y yo, me asusté.
Decidimos irnos al hospital y la confianza de tener un seguro de gastos médicos que pagara todo nos relajó por un buen rato.
El día que cumplía 38 semanas y, según yo, a punto de parir, llegaron a la ciudad mi mamá y su pareja, Adriana, y de pronto me sentí segura, sentí que mi nido estaba listo para recibir a esta bebé. La fuerza y el orden que trajeron a mi casa (a la cual me acababa de mudar 3 meses atrás), me dieron un sentido de pertenencia; también ayudaron todos los proyectos DIY que trajeron y que en una semana dejaron la casa tan bonita que daba gusto entrar.
Después de muchas idas y venidas, se ajustó todo, estaba de 39 semanas y lista para parir. Asustada por el hospital, decidí que lo que mi corazón realmente quería era parir en casa, así que con su apoyo decidimos que el parto en casa podría ser la mejor opción para mi.
Decidimos no decirle a nadie, no quería comentarios negativos, no quería miedos que no eran míos, las pocas personas que supieron que iba a pasar me llamaron valiente, y yo por dentro me sentía la más cobarde. «Si paro en casa es porque me aterroriza el hospital», pensaba yo. Recordaba mi primer parto, tan intervenido, el comentario del pediatra: «que buen show nos diste» mientras soltaba la carcajada. Eso fui para ellos: un chiste, un show. Con mi segundo embarazo me preparé tanto para un parto en casa que al terminar en una cesárea completamente innecesaria y violenta me sentí rota, destruida y al final, completamente incapaz de parir.
Pensábamosque no tendríamos más hijes, estábamos tan seguros que seríamos solo cuatro, que al enterarnos de la bebé nos quedamos en shock. Pero al mismo tiempo sentí que llegaba el tiempo de reconciliarme conmigo, con mi cuerpo y con la vida/muerte que hacía tan solo un año se había llevado a mi papá.
Tenía mucho miedo del parto, tenía terror de no ser capaz de dilatar, pero sobretodo tenía terror del expulsivo, de pujar, de hacerme responsable, de mi, de mi cuerpo, de el proceso y de mi bebé. Tenía miedo pues sabía que el parto era un proceso inevitable y, como la muerte, iba más allá de mi y de toda conciencia o control. Tenía que dejarme llevar, confiar y pasar a través del miedo.
Cumplí 40 semanas, llegó mi fecha probable de parto y se fue. Pasaron los días y cada hora se hacía más larga, mi cuerpo no parecía mío. Me sentía cansada, emocional y con ganas de estar encerrada en mí 24/7 pero tenía muchas cosas que hacer, así que ni la bebé ni mi cuerpo sentían que estaba lista para parir.
Llegué a la semana 41 y no había un solo signo de parto. Desesperada y cansada de sentirme presionada por el mundo, decidí llevar a cabo todo lo que pensé podía ayudar a la bebé a nacer. Caminé, nadé, comí chocolate 90% cacao, caminé otro poco y nadé mucho más.
Amanecí el domingo 30 de junio sintiendo que algo era diferente, no quería caminar, ni moverme, no quería mas que estar a oscuras, acostada en cama, abrazando a mi ex esposo, me sentía diferente pero no creí que fuera a parir todavía.
Aproximadamente a las 8 de la noche empezaron las primeras contracciones de parto, sentía una presión más fuerte que con las contracciones de Braxton Hicks, y al ir al baño me di cuenta que estaba perdiendo por fin el tapón mucoso. No me quise emocionar porque con mi segunda hija perdí el tapón mucoso y aún así nunca entré en trabajo de parto.
Llamé a mi partera, Sabrina, y le pedí que viniera a mi casa. Con ella viviendo a tantas horas de distancia (casi 4) me preocupaba no llegara y, aunque pensé que podía ser falsa alarma, ella decidió llegar a mi casa y quedarse a dormir por si el parto progresaba.
A las 12:30 de la mañana llegó. Las contracciones se habían espaciado mucho porque estaba estresada de si llegaba o no llegaba, estaba tan nerviosa que logré distanciarlas.
Al llegar le pedí me revisara para saber si era trabajo de parto y si tantas semanas con Braxton Hicks habían servido para algo, pero en realidad tenía miedo de no estar ni borrada, ni dilatada como me había pasado en mi parto anterior, tenía mucho miedo de que mi cuerpo estuviera roto. «Tienes 3 cm y 50% de borramiento» me dijo y me decepcioné, no era nada y no significaba nada, había pedido un tacto a lo menso, me enojé conmigo misma y me prometí en secreto no pedir más tactos durante todo el parto para no decepcionarme o emocionarme de más.
Nos acostamos a dormir para tratar de descansar algo, las contracciones agarraron ritmo de nuevo y mientras dormía, sentía con total claridad cada una de ellas, estaba en un estado de conciencia que nunca había experimentado. Era muy parecido a una meditación profunda, no estaba dormida, pero no estaba despierta, y con cada contracción junto con el dolor llegaban imágenes que me hacían sentir mejor. Los sueños se mezclaban con la realidad, me sentía dentro de una oscuridad aterciopelada que se llenaba de colores con cada contracción. Fueron momentos muy profundos, intensos y aunque quiero recordar las imágenes que llegaban a mí con cada contracción, no he podido lograrlo.
Alrededor de las 4 a.m. el dolor se intensifico tanto que tuve que levantarme de la cama. Me senté en la pelota de partos y Jorge, el papá de mis hijas y quien fuera mi pareja en ese momento, se sentó frente a mi, me tomó la mano y empezó la siguiente fase del parto.
En algún momento entre las contracciones escuché a Sabrina moverse por la casa, me preparó un té, su presencia era tan suave que me sentía protegida pero además jamás sentí que mi espacio hubiera sido invadido, me sentía respetada. Cuando sentí que el dolor era mucho me pusieron el banco de partos en la regadera a sentir como el agua hirviendo aliviaba mi dolor. Lo único malo fue que empecé a sentir que se me subía la presión por el calor así que me tuve que salir.
Al momento de cerrar el agua sentí, supe, que estaba entrando en transición, la parte más dolorosa del parto.
En cuatro patas me acomodé sobre la cama y pude manejar el dolor por un rato, pero a cada momento se hacía más difícil, intentaba respirar según había leído en hypnobirthing, intentaba recordar técnicas de relajación, de meditación, de cualquier cosa que me pudiera ayudar y poco a poco las herramientas con las que contaba dejaban de ser útiles, de funcionar; nada me ayudaba. Recuerdo que en ese momento empecé a rogarle internamente a todos mis familiares que han muerto que regresaran a ayudarme, sobretodo pensaba en mi papá, le rogaba, «papá, ayúdame a tener unos minutos para descansar, no puedo manejar el dolor». Y así sentada en el banco de partos, recargada en Jorge, agarrada de la hamaca, con Sabrina sentada frente a mi fue que pasamos no sé cuanto tiempo los tres durmiendo y descansando un poco. Las contracciones no dolieron tanto, pude relajarme de verdad.
Pero no podía descansar para siempre, las contracciones regresaron a su intensidad y ritmo y pensé, «ahora si, ya no hay vuelta atrás». El tiempo no tenía sentido, con cada contracción se hacía eterno, cada segundo parecía un año, entre contracciones el tiempo se movía tan rápido que no me daba tiempo de respirar. A lo lejos escuchaba cómo la mañana empezaba para mis hijas, mi mamá y Adriana; escuchaba cómo desayunaban, se bañaban, jugaban, reían; oía como en otro mundo, sus vidas eran iguales y a la vez estaban cambiando para siempre.
De repente entraron al cuarto, se acomodaron todas y el mundo parecía que se acomodaba en su lugar. No recuerdo mucho de esa parte, veo los videos y me parece irreal, nada se ve como yo lo veía, para mí los colores eran más brillantes, los segundos más largos, las palabras mas poderosas, pero cuando llegaban las contracciones, no existía nada más que el dolor. En esos momentos sentí que me rendía, gritaba, gemía, me retorcía, quería escapar, estaba desesperada, quería que se acabara ya, sentía que faltaba mucho, no sabía si me había equivocado, ¿y si esta no es la etapa de transición y todavía faltan horas? preguntaba desesperada en cada descanso. No me dejaba revisar la dilatación, tenía terror de que me dijeran que estaba muy lejos, no quería queme desanimaran, Sabrina me contenía, Jorge me sostenía y las abuelas junto con las nietas me protegían. Aquí solo recuerdo dolor, dolor, dolor, gritos, dolor, sentía a mi cuerpo quebrarse y entre contracciones entendía que el dolor era necesario porque necesitaba romperme para vivir.
No se trataba de parir, se trataba de vivir.
Pero durante las contracciones no aguantaba nada, protestaba si me tocaban, parecía que iba a morder. ¡Cállate! … le gritaba al mundo, no soportaba un sonido, no toleraba a nadie.
¡Duele, duele! gritaba con sorpresa en cada contracción, ¡duele más que la anterior! Tomaba las manos de Jorge y me levantaba con cada una, me ponía de puntillas y levantaba la cadera del banco de parto, no sentía la cabeza de Isabella y me preocupaba que siguiera arriba y faltara mucho para que naciera. Fue la parte más difícil y aún ahí temía el momento del expulsivo, pensaba que sería peor. Pero ya no tenía miedo de pujar, sólo quería que todo terminara, no importaba cuánto doliera, ya no podía más. Veía las caras de todas mis mujeres, estaban frente a mi, Sabrina adelante, a su lado mis hijas, luego mi mamá junto a Adriana, por momentos ponían cara de que ya veían algo, tal vez la cabeza, pero por momentos ponían cara de desilusión, veía la preocupación en la cara de mi mamá, y la de curiosidad de mis hijas, me sentía rara, pronto serían sus vidas completamente distintas.
A las 10 a.m. Sabrina me hizo un tacto porque todos morían por saber como íbamos. Me dijo que se sentía todavía arriba y que parecía la detenía el estar todavía en la bolsa de líquido amniótico.
«¿Quieres pujar?» me preguntó Sabrina «No», contesté desilusionada. Sentía que faltaba mucho y con cada contracción me desesperaba más.
Las buelas y las nietas salieron del cuarto silenciosamente y sin que nadie se los pidiera, de pronto ya no las vi.
Me concentré entonces, no sé si hubo un cambio o no, no registré nada, pero de pronto la cabeza de Isabella bajó, sentí ganas de empujar y la fuente se rompió, todo al mismo tiempo.
Las ganas de pujar eran imperantes, mi cuerpo y el de Isabella se empezaron a separar, sentí su cabeza por salir y creí que se resbalaría y caería, salió su cabeza, y con ese mismo pujido salió el resto de su cuerpo. Sentí dolor, sentí que me rompía pero no fue tan difícil, fue increíble, de pronto todo había terminado, lo había logrado, me sentía como una guerrera. Había parido a mi bebé. Mientras salía había gritado para que entraran la demás mujeres de mi vida, entraron corriendo y fue maravilloso ver a las grandes conocer a la pequeña.
Mientras todo sucedía yo seguía sintiendo las contracciones, dolían casi tanto como antes y me sorprendió, en mi primer parto, fue nacer mi hija y acabarse todo el dolor, así que mientras la ponía al pecho empecé a pujar para sacar la placenta. Por fin salió y el dolor cedió. Pedí ayuda para acomodarme, tenía una bebé en el pecho, dos hijas impactadas a lado, dos madres increíbles y una partera mágica. Y yo me sentía como la persona más afortunada del mundo, la más fuerte y la más empoderada.
A las 10:20 a.m. parí una bebé de 4.100 kg, 55 cm; a las 10:27 alumbré una placenta velamentosa y grande.
Sólo me rasgué medio centímetro y no hubo ningún problema; Isabella se pegó al pecho como una campeona, siempre he tenido suerte con mis lactancias, tengo hijas sabias.
Me tomé un licuado de placenta con uvas, sabía como a uvas moradas con mucha sal…no me dio asco, pero tampoco se me antojaba, no tenía hambre ni sed, quería encerrarme de nuevo en mí misma mientras intentaba registrar qué había sucedido.
Fue un parteaguas en mi vida parir en casa, sé que nunca seré la misma. Aprendí muchísimo de mí, me enamoré más de mi familia; mi mamá me hizo sentir querida; Adriana me cuidó como nadie, me hizo sentir segura por completo; mis hijas me hicieron sentir agradecida y Sabrina me contuvo lo suficiente para dejarme actuar.
Hoy sólo me siento afortunada, agradecida y profundamente conmovida. Con el paso del tiempo sé que captaré diferentes cosas, este parto no ha terminado de enseñarme cosas.
Mientras tanto seguiré derritiendo de amor por mis hijas.

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Del ano como meollo de lo contemporáneo

texto por Francisco Godoy Vega

imágenes por Mariokissme

Michel Foucault planteó, en relación a la peste, que ante ella el poder ha impuesto el orden, eliminando cualquier tipo de contaminación: “la de la enfermedad que se transmite cuando los cuerpos se mezclan; la del mal que se multiplica cuando el miedo y la muerte borran las prohibiciones. Prescribe a cada uno su lugar, a cada quien su cuerpo, a cada cual su enfermedad y su muerte”[1]. Foucault, tanto en este libro como en la Historia de la sexualidad, va a desenredar las tramas que conforman la configuración moderna de la clínica, que generaría sistemas de segregación y aislamiento disciplinar a los cuerpos señalados como enfermos. Un sistema biopolítico donde la ciencia médica se asignaría el derecho de determinar tratamientos para la preservación de la vida, o al menos de algunas de ellas.

Foucault, como tantos de su generación, falleció a causa de una de las llamadas Enfermedades de Transmisión Sexual: la pandemia del VIH que se expandió de manera anómala a lo largo y ancho del globo en la década de los 1980 de forma paralela a la expansión del neoliberalismo. Una pandemia intencionadamente discriminatoria que se definió como la enfermedad de los anormales de las 4H: homosexuales, hemofílicos, hookers y haitianos.

Sin embargo, el VIH no es la primera ni la única de estas enfermedades de transmisión sexual, existiendo muchas otras que se han propagado a lo largo de la historia: no hay más que pensar en las representaciones medievales de la sífilis. Las enfermedades venéreas –de Venus, la diosa del amor– se configurarían así desde una nomenclatura que las asocia al castigo divino ejercido como respuesta a prácticas entendidas como pervertidas y/o no normativas. Ante este panorama, la cultura visual oficial ha generado múltiples imágenes prejuiciosas y discriminatorias de estas enfermedades, mientras otros agentes independientes han construido contra-narrativas ante estas imágenes y prácticas de la exclusión. Sin duda, el trabajo de Mariokissme (Mario Páez) se inscribe dentro de esta línea de artistas, teóricos y activistas que han propuesto un contraataque a la violencia sistémica contra la enfermedad y la disidencia sexual; una genealogía que va de Pierre Molinier a Ocaña, de Quevedo a Giuseppe Campuzano, de Copi a Ron Athey. En cuanto marica y queer, Mario ha utilizado de forma recurrente al ano como lugar que, si bien en la tradición gay más normativa se representa como un espacio de placer, es también –y fundamentalmente– un espacio de dolor en el que se alberga una larga memoria de agresiones.

El ano funcionaría como el espacio de lo abyecto, la pasividad, de la expulsión de los supuestos desechos, del tabú, de la inmundicia, de lo inhumano y el insulto: la expresión de desprecio que te den por culo somatiza el temor de la modernidad heteropatriarcal al ser penetrado. No por nada, el ano fue el primer órgano ocultado y privatizado por la clínica moderna colocándolo fuera de la esfera social.  Es el alterego de la boca, como tecnología de la voz, como órgano público del sujeto hablante del saber/poder. Ante él, el ano funciona como tecnología del placer/poder y el dolor/poder como contra-texto y contra-sexo no reproductivo.

La serie fotográfica de Mariokissme De lo contemporáneo, realizada en 2008, da cuenta de estas tensiones entre lo público y lo privado, la patologización y los sistemas de control corporal, conectando directamente con los asuntos antes mencionados del ano. En la misma, de forma paródica, Mario juega con la idea del autorretrato del artista (el selfie de hoy) pero posicionado desde el espacio de la fragilidad tanto del medio (una polaroid) como de su cuerpo en el espacio hospitalario, paradójicamente llamado Hospital de l’Esperança. Desde una posición de registro de la experiencia, se trasluce la alteridad marica que asume el condicionante histórico que le ha puesto en el lugar de la inferioridad.

En la serie, que originalmente fue presentada en una exposición en la casa del artista en Barcelona en 2008 titulada Invited one day, se ve el momento tabú del ingreso hospitalario: de la Unidad del Dolor, pasando por la capilla que delata la permanente vinculación de ciencia y religión y acabando con la marca de la herida quirúrgica en su ano. Asume productivamente ese espacio privatizado del ano convirtiéndolo en público, así como lo ofensivo y lo ominoso como lugares para la reinvención de la subjetividad y los procesos de subjetivación que han sido cooptados por las lógicas más micropolíticas del capitalismo.

Mario ha continuado esta reelaboración del ano en otras acciones como  New R_age de 2008 donde ficcionalizaba los fluidos anales, sacando de su interior un líquido rosa fluorescente que luego bañaba todo su cuerpo, o la reciente acción Sodomita Sonorx (lo que me sale del culo) de 2016 realizada en la Llibrería La Caníbal para la presentación del fanzine Anales Coloniales. En ella, Mario, con las columnas de Hércules en sus nalgas y la Europa Regina en su frente, sacaba de su ano unos auriculares por los que se podía oír una serie de canciones suyas que vinculaban los procesos de conquista y colonización con la represión a las formas diversas de sexualidad en Latinoamérica, construidas a partir de relatos de colonizadores cristianos españoles, allá por el S. XVI.

En un ejercicio transhistórico recurrente en el trabajo de Mario –en el cual se reactivan figuras y procesos históricos para pensar lo contemporáneo y proponer otras relaciones temporales entre pasado, presente y futuro– su reinvención contra-sexual del ano permite imaginar cartografías dislocadas de la historia moderna de la sexualidad y conectar, entre otros, con las Gracias y desgracias del ojo del culo, publicado en el siglo XVIII por Quevedo. Si bien el culo se constituiría en ambos en ese espacio de la abyección, de la desgracia, será también un espacio de reinvención y reescritura del cuerpo y el sexo como tecnologías de dominación heterosexual.

El poder oculto del ano, su capacidad explosiva en lo contemporáneo, se configura así como un potencial protésico que puede reinventar, por un lado, nuestros placeres y dolores, mientras por otro permite construir otras formas de salud sexual, salud mental y salud social. El ano deviene el órgano parlante revulsivo que permite peer sobre la historia de las tecnologías de la modernidad para producir una revolución molecular, una revolución de heces, una revolución de los pliegues interiores.

[1] Foucault, Michel, Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2002, p. 182

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Conoce más de su trabajo en http://mariokissme.com/

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Movimiento Insurrecto por la Autonomía de Una Misma (MIAU)

El Movimiento Insurrecto por la Autonomía de Una Misma (MIAU), se reúne todas las noches, estudia y trabaja por construir la autonomía básica: la de nuestro cuerpo. Y lo hace en compañía, en solidaridad, porque nadie puede liberarse sola.
Este documental es un guiño para todas aquellas que ignoran el funcionamiento de su cuerpo y se ven sometidas a cualquier estructura machista y patriarcal, ya sea la médica, la farmacéutica, la comida veneno o cualquier persona que intente silenciarnos.
Nosotras luchamos por vivir en una sociedad libre y mientras lo hacemos, creamos lazos de confianza y compartimos el conocimiento aprendido, esperando que se entienda que ahí está la gracia, en aprender y enseñar, con generosidad, matando el ego y la usura.
Por eso este documental es un regalo, porque es conocimiento liberado.
Aquí  podrán ver la vida de una persona, que somos muchas personas, desde su nacimiento hasta la menopausia; pasando por la menarquía, el reconocimiento de las partes de nuestro cuerpo y nuestros ciclos menstruales; enfermedades del útero, de transmisión sexual y algunas de sus posibles soluciones, pero sólo aquellas que nosotras hemos probado. También entregamos nuestras experiencias de aborto, técnicas de autoexamen y detección de anomalías.
Está dedicado a todas la mujeres, brujas, gatas, que han luchado por la libertad. Y como no hay luchadora que no sea perseguida por el poder, a todas aquellas que han sido asesinadas, perseguidas, torturadas y que viven en nuestra alma de guerreras.
Que éste y todos los movimientos autónomos desde la raíz sigan floreciendo hasta destruir esta sociedad capitalista y el patriarcado que la sostiene.
¡Salud!

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