Alquimia y Libertad. Pieza ritual.

ilustración por Rurru Mipanochia

por Ursula Estrada

PERSONAJES:

LA PORTADORA DE LOS HUESOS Y DEL FUEGO (PHF), hija de las hijas de las abuelas violadas.

CORO DE ABUELAS, mujeres-madres que fueron violadas.

PHF: El primer sexo me despertó

la primera pesadilla

y la rabia ignota

y al monstruo blanco,

violento y cruel

como su origen.

 

CORO: El monstruo blanco

del semen blanco

del monstruo de nombre blanco

que violó a tu abuela: Albino

 

PHF: “Eso te está pasando

porque no quieres dejarlos entrar

en tu cuerpa”,

me dijo la Shamana

la Curandera

la Bruja

la Sabia

cuando le expliqué

lo que me tenía invadida.

 

CORO: El monstruo blanco

del semen blanco

del monstruo de nombre blanco

que violó a tu abuela: Albino

 

PHF: Cándida albina.

Fue el diagnóstico

de cien doctores

y de cien tratamientos fallidos

que no fueron medicina.

 

CORO: El monstruo blanco

del semen blanco

del monstruo de nombre blanco

que violó a tu abuela,

y la obligó a un hijo

que le voltearía la matriz

de adentro hacia afuera.

 

PHF: Cándida Albina,

me habitaste la cuerpa

por más de veinte años.

Mensajera cruel e impía,

incansable en tu intención

de ser mensaje, mensajero y protección

todo a la vez.

 

CORO:

Llevabas dentro al enemigo blanco

que te protegía del semen blanco

del enemigo de nombre blanco.

 

PHF: Y la única verdadera cura:

no dejar entrar

a mi Sagrada Vulva

a mi Sagrada Vagina

a mi Sagrada Vientre

a mi Sagrada Cuerpa

la cuerpa de ningún hijo

de ningún padre

de ningún abuelo

que haya violado

la Sagrado Cuerpa

de madre alguna.

 

CORO: Los huesos

del monstruo de nombre blanco

que violó a tu abuela

te lo confesaron.

Un puñado de huesos insidiosos

te contaron

que ellos mismos fueron hijos

de padres y de abuelos

que violaron

a la Sagrada Vulva

y a la Sagrada Vagina

y a la Sagrada Vientre

y a la Sagrada Cuerpa

de cientos de mujeres,

y las obligaron a ser madres

de hijos que les voltearían

la vida

la vientre

la corazona

y las entrañas

de adentro hacia afuera.

 

(El coro y la PHF guardan silencio unos segundos).

 

CORO: Enciende el fuego, hija,

enciende el fuego,

que ya es hora.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las abuelas violadas,

enciendo este Sagrado Fuego

y en él arrojo este montón de huesos,

tus huesos albinos.

 

CORO:

Tu, hija de las hijas nuestras,

arrojas también todo lo que queda en ellos

del semen blanco

de los monstruos de semen blanco

de todos los hijos, padres y abuelos

que violaron

a las Sagradas Vulvas

y a las Sagradas Vaginas

y a las Sagradas Vientres

y a las Sagradas Cuerpas

de todas las mujeres

que fueron obligadas

a ser madres de hijos

que les voltearían

la Vida

la Vientre

la Corazona

y las Entrañas

de adentro hacia afuera.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las abuelas violadas,

arrojo a este Fuego Sagrado

estos huesos albinos

que golpearon el vientre

que engendraba a su propio hijo.

 

CORO: Tu, hija de las hijas nuestras,

arrojas a este Fuego Sagrado

esos huesos albinos que pertenecieron

a ese que también fue un hijo más del semen blanco

de otro monstruo de semen blanco

enfermo de violencia y crueldad.

 

PHF: Ahora todos los monstruos engendrados

por todos los monstruos de semen blanco

enfermos de violencia y de crueldad

arden

son consumidos por este Fuego Sagrado

y desaparecen

y no son ya ni siquiera cenizas.

 

CORO:

Han dejado de ser, monstruos de semen blanco,

ustedes y todo aquello que los engendró

ha dejado de ser.

Han sido consumidos por este Fuego Sagrado

y no son ya ni siquiera cenizas.

 

(La Portadora de los Huesos y el Fuego y el coro de abuelas danzan alrededor del fuego, una danza de dicha y liberación).

 

CORO: Arroja también, hija, a este Sagrado Fuego

al monstruo blanco del semen blanco

del monstruo de nombre blanco,

a la Cándida Albina.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las abuelas sabias,

te arrojo a este Sagrado Fuego,

Cándida Albina,

monstruo blanco del semen blanco

de los monstruos de semen blanco.

 

CORO: Toma, hija de las hijas de las mujeres guerreras,

toma estas hojas de Artemisia

para exorcizar de tu cuerpa

a todos los monstruos de semen blanco,

para desterrarlos de tu cuerpa.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las mujeres guerreras,

arrojo a este Sagrado Fuego estas hojas de Artemisia

para exorcizar de mi cuerpa

a todos los monstruos de semen blanco,

para desterrarlos de mi cuerpa.

 

CORO: Toma, hija de las hijas de las mujeres valientes,

toma estas flores de Caléndula,

para que tu cuerpa atemorice

a los monstruos de nombre blanco.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las mujeres valientes,

arrojo a este Sagrado Fuego estas flores de Caléndula,

para que mi cuerpa atemorice

a los monstruos de nombre blanco.

 

CORO: Toma, hija de las hijas de las mujeres astutas,

Toma estas hojas de tomillo,

para que tu cuerpa extienda la hambruna

entre los hijos de los hijos de los hijos

de los monstruos blancos del semen blanco.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las mujeres astutas,

Arrojo a este Sagrado Fuego estas hojas de Tomillo,

para que mi cuerpa extienda la hambruna

entre los hijos de los hijos de los hijos

de los monstruos blancos del semen blanco.

 

CORO: Toma, hija de las hijas de las mujeres fuertes,

toma estas hojas de Melaleuca

para que tu cuerpa asfixie

a todos los monstruos blancos del semen blanco.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las mujeres fuertes,

arrojo a este Sagrado Fuego estas hojas de Melaleuca,

para que mi cuerpa asfixie

a todos los monstruos blancos del semen blanco.

 

CORO: Toma, hija de las hijas de las mujeres feroces,

toma estas hojas de Orégano y estos Dientes de Ajo

para que tu cuerpa pueda matar

al monstruo blanco del semen blanco

de los monstruos de semen blanco.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las mujeres feroces,

arrojo a este Sagrado Fuego estas hojas de Orégano,

estos Dientes de Ajo,

para que mi cuerpa pueda matar

al monstruo blanco del semen blanco

de todos los monstruos de semen blanco.

 

CORO: Toma, hija de las hijas de las mujeres poderosas,

toma estas hojas de Melissa,

para que la cuerpa vuelva a ser más fuerte

que los monstruos blancos de nombre blanco

del semen blanco.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las mujeres poderosas,

arrojo estas hojas de Melissa a este Fuego Sagrado,

para que la cuerpa vuelva a ser más fuerte

que los monstruos blancos de nombre blanco

del semen blanco.

 

Así, yo, la hija de las hijas de las Mujeres Sabias,

la hija de las hijas de las Mujeres Medicina,

he expulsado de mi cuerpa para siempre

a todos los monstruos blancos del semen blanco

de los monstruos de semen blanco.

 

CORO: Así, hija de las hijas de las Mujeres sabias,

hija de las hijas de las Mujeres Medicina,

también has exorcizado de todas nuestras cuerpas

a todos los monstruos del semen blanco.

 

PHF: Ya de ellos no quedan ni siquiera las cenizas.

Ya queda sólo una nada.

Ya queda sólo la medicina.

Ya quedan sólo la dicha y el gozo

de la libertad de nuestras cuerpas.

 

CORO: Toma, hija, esta Sagrada Tierra,

y arrójala sobre este Sagrado Fuego,

y agradezcamos la Medicina.

 

PHF: Yo, hija de las hijas de las Mujeres Medicina,

arrojo sobre este lugar donde ardió el Sagrado Fuego,

esta Sagrada Tierra, para que ella

la Gran Devoradora, la Alquimista Primera,

haga desaparecer para siempre esta blanca obscuridad

dentro de su amorosa obscuridad.

 

Yo, hija de las hijas de las Mujeres de esta Tierra,

agradezco a este Sagrado Fuego

su medicina y su poder.

Agradezco a este Sagrado Aire y a la Sagrada Madera,

el sustento que le dieron para poder arder.

Agradezco a esta Sagrada Tierra, a la Sagrada Lluvia,

a la Sagrada Luna y a la Sagrada Sol,

la creación de todas estas Sagradas Plantas de Medicina.

Y agradezco a estas Sagradas Medicinas

su amor y su poder.

 

CORO: Sagrada Tierra

Gran Devoradora

Alquimista Primera

nuestras Sagradas Vulvas

nuestras Sagradas Vaginas

nuestras Sagradas Vientres

nuestras Sagradas Cuerpas

agradecen tu poderosa

tu amorosa medicina.

 

(La Portadora de los Huesos y del Fuego y el Coro de Abuelas cierran los ojos, sonríen, ríen, se abrazan, lloran, y danzan sobre la tierra, en el lugar donde ardió el fuego, una danza de gozo y placer de las cuerpas).

Ursula Estrada es escritora e ilustradora de corazón, e historiadora, gestora, archivista y pedagoga de oficios. Ama encontrar historias escondidas de cuerpas y de sus personas, para volver a contarlas. Sus títulos nobiliarios snobs dicen así: doctoranda en Historia del Arte por la UNAM, maestra por la University of British Columbia, licenciada por la Universidad del Claustro de Sor Juana (mención honorífica), becaria del FONCA y del CONACYT, y autora de varios artículos y capítulos de libros sobre historia del arte desde la teoría de género y crítica del arte feminista, así como sobre educación a través del arte.

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