Manifiesto por Algoritmias Hackfeministas

Manifiesto por Algoritmias Hackfeministas

Ilustraciones: Ana Cristina Joaquim

Por Lili_Anaz y Natasha Akhmatova

Nuestros cuerpos son territorios es disputa. Internet es un territorio en disputa. Los algoritmos son un territorio en disputa. Hay una tendencia de ánimos imperialistas que busca limitar las posibilidades de nuestros cuerpos, sus afectos, relaciones y tránsitos para el servicio mercantil de quienes deciden cómo se narra la historia y el mundo.

En este manifiesto –y más que intentar explicar qué es o qué no es un algoritmo– deseamos reescribir nuestras propias formas de intervención y resistencia desde una postura política hackfeminista: queremos resistir frente a toda infraestructura que permite y reproduce opresión, discriminación y misoginia, a través de nuestros cuerpos-territorios-algoritmos en cualquier espacio que habitemos dentro o fuera de Internet.

Los algoritmos no deberían ser complacientes ni arrojarnos a lo identificable o reconocible. Sus posibilidades de significar y reimaginar mundos han sido reducidas a conceptos específicos que no nos satisfacen ni mucho menos nos representan. Toda esa palabrería impostada: relevancia, eficiencia, patrones, medición, personalización… (Qué cansado, ¿verdad?) Pues la queremos fuera.

Al ‘algoritmo’ le han impuesto un caracter casi místico: sabemos que existe y que nuestros datos están gobernados por el, pero no lo conocemos: nunca lo hemos visto. Tampoco sabemos cómo funciona, cómo se relaciona ni quiénes y por qué lo diseñan, ¿a quiénes responde? No importa. Nada en ese mundo está hecho para que nuestros cuerpos elijan sobre sus territorios o sobre sus datos: es un secreto de negocios.

Este entendido de algoritmos es un tratado de cajas negras. Desarrolladas por empresas privativas junto a los los principales servicios comerciales online –decidimos no mencionarlas porque estamos hartas de leerlas por todas partes–, ¿Qué los caracteriza? Su naturelaza cerrada, extractivista y propietaria. ¿Y qué significa ésto? Que es imposible acceder. Que no podemos analizar los factores que determinan cómo priorizan y recomiendan. Que no entendemos qué criterios consideran para la creación de “patrones de consumo” y “perfiles de usuarios”. Y lo más importante: que son precisamente ellos quienes nos despojan de todo rastro de alteridad, convirtiéndonos a nosotras, a nuestros cuerpos y a nuestros afectos, en su mina abierta de datos.

Rechazamos que algoritmo sea sinónimo de aceptar la opacidad y la mística tecnológica propagandeada por corporaciones, la cual dicta que los datos son de código cerrado, perfectos, sin errores, dotados de absoluta verdad. Rechazamos la codescendencia automática: esa que limita nuestro pensamiento e imaginación sobre otras formas de acuerpar las resistencias por las que sí queremos luchar. Así que lo tenemos claro: estamos negadxs a que nos arrebaten la imaginación para actuar.

Queremos que los algoritmos sigan siendo matemáticos pero nunca más dogmáticos: vamos a extirparles todo cálculo colonialista. Todo aspecto prescripitivo. Toda ambición unificante. Vamos a castrarle de una vez por todas su asquerosa hambre misógina.

Queremos defender la curiosidad y la exploración frente al miedo. Frente a las amenazas de violencia. Frente a la censura y al empobrecimiento de interconexiones posibles. Frente a lo que se nos muestra como lo relevante por encima de lo que quizás desearíamos experimentar. Queremos algoritmias hackfeministas para romper los discursos dominantes que reproducen al sistema patriarcal a través de las tecnologías.

Queremos resistir.

Ilustraciones: Ana Cristina Joaquim


Con cuerpos que defienden sus ritmos

Que los algoritmos, como cualquier operación matemática, reconozcan los movimientos de intento, prueba y error. Que los canales de entrada y salida, así como cada uno de sus procedimientos y variables de estado o tiempo, estén en clave de código abierto.

Que la repetición de imágenes e informaciones en nuestros feeds se convierta en ritmos expresivos: no más consumo impositivo, sometimiento y force feeding. Queremos meter a nuestros cuerpos sólo lo que nos da placer.

Que pasado y presente no cedan el control de nuestra memoria a la promesa de futuros empaquetados en forma de predicciones, recomendaciones y propaganda.

Nunca más mandatos de comportamiento sobre cómo presentarse, reaccionar, responder y narrar. Queremos cuerpos que disfruten, no que se carcoman de ansiedad.

* La algoritmia hackfeminista es el pulso que programamos nosotras para sintonizar nuestros beats.

Con cuerpos mutantes hacia existencias gozosas

Los términos y condiciones los ponemos nosotrxs. No queremos tener que aceptar nada.

Nuestros nombres los eligimos nosotrxs. Nuestras muchas representaciones las elegimos nosotrxs.

To agree or not to agree: nuestro consentimiento no es binario.

Subvertimos nuestras propias versiones y construcciones de identidades, paisajes, gestos y futuros.

* La algoritmia hackfeminista comprende cómo funciona esa versión de mundo y desde ahí programa variables críticas para intervenirlo.

Con cuerpos que habitan, sostienen, desarrollan y combaten

No dejamos lugar a que tecnología sea sinónimo exclusivo de máquinas, dispositivos y plataformas de redes sociales corporativas.

Ampliamos nuestros imaginarios: construimos estrategias de cuidado, gozo y combate como tecnología.

Combatimos todo protocolo normativo desde los cuerpos preparados para pelear: conocemos nuestra fuerza, sostenemos nuestras prácticas, y estudiamos profundamente nuestros campos de batalla.

Somos la infraestructura que nos sostiene. Desarrollamos redes, servidoras, antenas, archivos y memorias.

* La algoritmia hackfeminista acompaña nuestras autodefensas: es la fuerza de nuestros cuerpos juntos y la amplificación de su potencia.

Ilustraciones originales: Ana Cristina Joaquim

Ilustraciones: Ana Cristina Joaquim


Con cuerpos como bombas de cultivo frente a las narrativas automáticas

Las máquinas de guerra convierten a la guerra en paisaje: la presentan amigable, limpia, complaciente, necesaria y en alta definición.

Bajo interfases simples, planas y funcionales que pretenden invisibilizarnos, polinizamos paisajes desde los bordes, las fallas, los errores y los glitches.

Cultivamos ecosistemas de deseo y nos contagiamos de formas caóticas entre nosotras: buscamos provocaciones comunes y acciones distribuidas, imprevisibles e interconectadas.

Estamos armadas para distinguir el código de programación del loop infinito (i = misóginocolonialracistaysexista). Vamos a intervenir en su sentencia que está programada para ser siempre verdadera. La romperemos en pedazos comprobando su falsedad hasta bloquearla con fuerza.

* La algoritmia hackfeminista es el comando corporal que frena este jodido loop.

[Este Manifiesto se escribió desde la complicidad algorítmica a cuatro manos y en portuñol-espanglish entre México y Brasil de mayo a octubre de 2017, principalmente a través de un larguísimo pad <3, chats, notas de voz, spokenword, notas en video, imágenes, desvelos, debrayes, mails, pausas, llamadas, música, y sobre todo, ganas. En una segunda etapa, desde el verano mexicano y el invierno brasileño del 2018, buscamos crear un co-relato visual en diálogo con las palabras para darle vida a la Algoritmia a través de una narrativa que también muta, se amplía y decodifica].

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Glosario

* Algoritmo: En matemáticas, lógica y computación, es un conjunto prescrito de instrucciones o reglas bien definidas, ordenadas y finitas, que permite llevar a cabo una actividad mediante pasos sucesivos que no generen dudas a quien deba hacer dicha actividad. En programación, es una secuencia de pasos lógicos que permiten solucionar un problema.

* Loop: En computación, una secuencia de instrucciones que se repite, ya sea un número específico de veces, o hasta que se cumple una condición en particular. En electricidad, un circuito cerrado.

* Beat: Significa “latido” en inglés. En música, una sucesión constante de unidades de ritmo.

* Force feeding: Derivación de la expresión del inglés ‘force-feed’: obligar a una persona o animal a comer y beber, a menudo poniendo comida en el estómago a través de una pipa en la boca.

* Glitch: Expresión en inglés proveniente de la electrónica: refiere a un error en un archivo, y se visualiza comúnmente con la pixelización de la pantalla a partir de una falla en un sistema electrónico.

Liliana Zaragoza Cano (Lili_Anaz) es comunicóloga, escritora, fotógrafa y artista hackfeminista. Sus proyectos exploran la intersección entre arte, cuerpos, redes, memoria, sexualidades, resistencias, tecnologías libres, ciberfeminismos y cuidados colectivos digitales. Es autora del proyecto artístico transmedial Mirada sostenida, co-fundadora y coordinadora del Laboratorio de Interconectividades, y cómplice del proyecto Autodefensas Hackfeministas.

https://twitter.com/lili_anaz

https://lab-interconectividades.net

https://miradasostenida.net

https://lab-interconectividades.net/autodefensas-hackfeministas

 

Natasha Akhmatova creció en IRC y aprendió en la comunidad Linux qué era hackear. Su trabajo explora la intersección entre tecnología, activismo, artes y medios y plataformas de comunicación. Es idealizadora y coautora de la guia Safer Nudes! y Chupadados.org, y trabaja con la formulación de programas para difusión científica con una perspectiva interseccional.

https://twitter.com/natashafelizi

https://www.codingrights.org/safernudes/

https://www.codingrights.org/3-2/

Ilustraciones: Ana Cristina Joaquim (Brasil) poeta, investigadora en Unicamp, Fapesp y profesora universitaria. También se arriesga en trabajos visuales con cierta frecuencia.

Edición digital de imágenes: Melissa Aguilar (México-Costa Rica),diseñadora y artista visual. Se dedica a la investigación en nuevos medios, museos, tecnologías inmersivas y abiertas. Colabora con el fablab Inventoria en CR y con Medialabmx.https://www.behance.net/meliaguilar

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