La naturaleza del cyborg y la cyborg-cultura

Por Fabiola Hidalgo

La naturaleza del cyborg y su proyección a nivel cultural – tanto como su presencia ideática- ha evolucionado para concretarse en un avatar. La cibercultura trajo consigo el desarrollo del mundo virtual para mezclarse con el mundo orgánico. La cultura, entonces, representa el punto de encuentro entre lo orgánico y lo artificial. Cuando pensamos en cyborg, pensamos en tecnología. Vivimos en una sociedad donde la presencia tecnológica sigue ampliando su terreno; nos encontramos en un mundo en convivencia con lo tecnológico. ¿Por qué prevalece en el ser humano un gran interés por desafiar los límites de lo orgánico para involucrarse con lo artificial?

   La tecnología es una creación humana, esto significa que podemos afirmar que no es una creación de la naturaleza, por lo tanto la tecnología se sostiene básicamente de principios culturales. Incluso, si aceptamos (con Marx) que es sólo en las culturas humanas que encontramos la construcción y la invención de las máquinas ¿significa esto que la tecnología no es más que un hecho de la cultura? ¿Es únicamente una extensión de las capacidades de la cultura, o es únicamente una explotación de fenómenos físicos determinados (como la potencia del vapor que explota la combustibilidad de los minerales, la energía nuclear o la fusión de átomos)? Un poco de reflexión mostrará que la tecnología es a la vez física (como la naturaleza) y un invento (como la cultura). La tecnología no ‘pertenece’ exclusivamente a ninguna esfera.i Esto sugiere que tecnología y naturaleza no son mundos antagónicos, ya que cualquier creación tecnológica es una extensión humana y por lo tanto de la naturaleza.

   Para Katherine Hayles: “La cultura ha quedado indisolublemente ligada a sistemas tecnológicos complejos y sistemas ambientales. El mismo término cyberculture sostiene algo como lo siguiente: no una cultura separada de la tecnología sino una en que estas esferas se fusionan”.ii Generalmente se hace la distinción entre tecnología, naturaleza y cultura, sin embargo, la naturaleza ha extendido sus posibilidades a lo tecnológico y el humano es el intermediario. La confluencia entre cultura y tecnología ha alterado el sentido del lugar de la humanidad entre el orden natural y el divino. En los últimos siglos existen hipótesis y experimentos relativos a proporcionarle vida a las máquinas.iii Si la cuestión es extender las capacidades humanas, ¿hasta dónde llegará el desarrollo tecnológico? Naturaleza y tecnología no están separadas ¿Qué repercusiones tendrá en la cultura? Sin duda, aún queda mucho por presenciar

   Por mucho tiempo existió la distinción entre lo natural y lo artificial; dos mundos casi antagónicos. Cuando aparece el cyborg: “un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción”ivse comienza a visualizar un punto de encuentro entre lo orgánico y la máquina, a manera que se desarrolla el humano, se desarrolla lo tecnológico. La naturaleza del cyborg ha evolucionado desde ser imaginado en la ciencia ficción, hasta realizado en una presencia virtual. Esta no-presencia se ve representada como un avatar en el mundo de Internet. Avatar entendido como una representación digital, generalmente humana, asociada al usuario online para su identificación.

   La comunidad online interacciona con el mundo digital por medio del avatar. Las posibilidades de la no-presencia rebasan los principios tanto corporales como sociales. Según el teórico Lev Manovich:

   Hoy nos encontrarnos en medio de una nueva revolución mediática, que supone el desplazamiento de toda la cultura hacia formas de producción, distribución y comunicación mediatizadas por el ordenador. Es casi indiscutible que esta nueva revolución es más profunda que las anteriores, y que solo nos estamos empezando a dar cuenta de sus efectos iniciales.v

   Hayles nos habla del posthumano. Post apunta a cambios y el humano apunta a la naturaleza de estos cambios. En su libro “How we became posthuman” o Cómo nos convertimos en posthumanos, nos dice que:

   Los seres humanos pueden entrar en relaciones simbióticas con las máquinas inteligentes (ya es el caso, por ejemplo, en cirugías asistidas por computadoras); pueden ser desplazados por las máquinas inteligentes (ya en efecto, por ejemplo, en plantas japonesas y estadounidenses que utilizan brazos robóticos de mano de obra); pero hay un límite en como la perfección de los seres humanos puede ser articulada con máquinas inteligentes, que siguen siendo claramente diferentes de los seres humanos en sus formas corporales.vi

   Definir lo posthumano o postorgánico responde a la mutua creación de la naturaleza y seres humanos sobreviviendo en el planeta, sobrellevando el parentesco a diferentes máquinas inteligentes, con las cuales nos entrelazamos.vii El término postorgánico evoca una reconfiguración en las formas de pensamiento sobre lo que implica ser un humano situado entre la naturaleza y la tecnología, un cambio en la presencia humana o presencia orgánica que se extiende a la no presencia o presencia virtual. Se configura una dialéctica entre ambas. Estableciendo una compleja y acelerada evolución de los sistemas de lo orgánico y lo artificial.

   El cyborg establece un punto de encuentro entre lo natural y lo tecnológico para la humanidad, así como su derivación en el avatar de Internet. La relación estrecha entre hombre y máquina está presente en diferentes aspectos, desde los avances en cirugías médicas, incluyendo sustituciones corporales, hasta en las relaciones amorosas. La tecnología digital está generando muchas propuestas a nivel sensorial y de interacción para los usuarios. El impacto del avatar está reconfigurado a la cultura y a su vez a la cibercultura, la manera de comunicarnos gira en torno a lo sofisticado que son los dispositivos; incluso en las redes sociales, el llamado selfie le ha dado un giro a las relaciones humanas y a los patrones de comportamiento.

   Asimismo, la naturaleza del cyborg y el avatar van más allá de ser una fusión entre lo orgánico con lo tecnológico. El fenómeno online o el estar conectado en Internet, responde a muchas demandas de los propios usuarios, entre ellas las de extender la memoria así como la de acortar distancias geográficas. Sin embargo, los dispositivos han extendido de manera drástica y crucial las posibilidades humanas, es decir, los dispositivos con conexión potencian y modifican los límites corporales, ampliando y transformando conceptos de espacio y tiempo, todo generado por una no-presencia o presencia virtual.

   A partir de finales del siglo XX, las ambiciones de las ciencias de la tecnología o tecno-ciencias, transforman la visión del mundo, ya que forman una alianza con el mundo digital. “De hecho, las computadoras y las biotecnologías gozan de un íntimo parentesco”. Como alega el autor de El siglo de la biotecnología, Jeremy Rífkin: «las revoluciones en genética e informática están llegando juntas como una verdadera falange científica, tecnológica y comercial, una poderosa nueva realidad que tendrá profundo impacto en nuestras vidas en las próximas décadas»viii

   Pareciera que surge un ambiente de posibilidades infinitas para el humano inmerso entre lo natural, lo tecnológico y lo virtual, pero el hablar de que los humanos estemos estrechamente relacionados entre sí por medio de la tecnología a un nivel mundial, así como el haber extendido nuestras capacidades corporales, no sugiere que la sociedad se visualice más unida u organizada, ni tampoco sugiere que se hayan considerado las consecuencias en un nivel orgánico. El acortar distancias y tener una presencia virtual, de alguna manera facilita el encontrar información sobre cualquier persona en cualquier momento. Existe una sobre-exposición de datos de cualquier individuo conectado. Así como la comunicación acorta distancias, la extensión orgánica a la virtual nos ha hecho más propensos a rastreos dentro de las mismas redes informáticas. La sociedad se reduce a códigos informáticos. “Las nuevas técnicas de procesamiento de datos, incluyendo todos los gadgets tele-informáticos y las tarjetas de crédito, están reduciendo esa posibilidad de permanecer oculto, ajeno al control, fuera del alcance de las redes de poder.”ix Tal es el polémico caso de Edward Snowdenx en Estados Unidos.

   La extensión del humano a lo tecnológico es cada vez más evidente a nivel cultural. Esto significa que de manera paulatina, las máquinas han mediado y mediarán el cómo nos relacionamos entre humanos y a su vez con la naturaleza. Dicha relación ha ido transformando y transformará las nociones de lo que conocemos como lo real y lo virtual; lo privado y lo público; lo externo y lo interno; el afuera y el adentro. Existe una especie de adaptación entre tecnología y naturaleza, en donde la tecnología se acopla y forma parte de la vida de manera paulatina y progresiva. En el libro de Nuevos Medios, Martin Lister, Jon Dovey, Seth Giddings, Iain Grant y Kieran Kelly, llegan a la siguiente conclusión:

   La tecnología consiste en un reordenamiento de las piezas ya existentes, algunas de la naturaleza, algunas de la cultura, algunas de las tecnologías existentes. Lo que une a estas partes, (…) es un flujo de energía que desvía el curso de las causas y los efectos hacia las nuevas estructuras.xi

   Esto sugiere que conforme se determinen las necesidades humanas en el campo cultural, la tecnología seguirá su paso. Se ha establecido, así, el terreno de existencia para la humanidad entre lo orgánico y lo artificial. La cultura seguirá mediando a las relaciones humanas, pero de alguna manera la extensión de la presencia corporal a la virtual está marcando el rumbo de la sociedad y al mismo tiempo transformándola en una sociedad sobre-expuesta. La naturaleza del cyborg y su evolución en un avatar representa la posibilidad de que todas las experiencias y el conocimiento humano se reduzcan a códigos o datos, así como en imágenes o videos digitales. El documentar estos datos nos habla de un excesiva, tal vez incontrolable cantidad de información almacenada en las máquinas.

   La naturaleza del cyborg se ha concretado en una cultura en que las relaciones humanas están compuestas por una parte orgánica o corporal y una artificial o virtual. ¿Seguirá siendo el principio del cyborg el estandarte para futuras generaciones tecnológicas? O, ¿Acaso llegaremos a un punto en que la dicotomía de la vida corporal y la virtual generen un conflicto para la humanidad? En cualquier caso, lo orgánico y lo artificial difícilmente se podrán ver separados.

Notas:

i Martin Lister, Jon Dovey, Seth Giddings, Iain Grant & Kieran Kelly: New media. A critical introduction. Second edition. (New York: Routledge, 2009, 325-326.

ii Ibid, 324.

iii Ibid, 317-318.

iv Donna Haraway, “A cyborg manifesto. Science, technology, and socialist-feminism in the late twentieth century”, en Simians, Cyborgs and Women (New York, Routledge, 1991): 149-181.

v Lev Manovich. “El lenguaje de los nuevos medios” (Barcelona, Paidós, 2001) p. 64.

vi Katherine Hayles. “How we became posthuman” (Chicago, The university of Chicago Press, 1999) p. 284.

vii Ibid p. 281-282.

viii Paula Sibilia. “El hombre postorgánico”. Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales. (Buenos Aires: FCE, 2006) p. 91

ix Lev Manovich. “El lenguaje de los nuevos medios” (Barcelona, Paidós, 2001) p. 66.

x Edward Snowden: consultor tecnológico estadounidense ex empleado de la CIA (Agencia Central de Inteligencia). En 2013 hizo públicos a los periódicos The Guardian y The Washington Post documentos clasificados como altamente confidenciales sobre varios programas de vigilancia masiva de la NSA (Agencia Internacional de Seguridad).

xi Martin Lister, Jon Dovey, Seth Giddings, Iain Grant & Kieran Kelly: New media. A critical introduction. Second edition. (New York: Routledge, 2009), 405.

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Fabiola Hidalgo. fafille@gmail.com

México D.F. 1984. Maestra en Artes Visuales FAD UNAM 2011-14. Especialización en Investigación sobre estudios de la imagen. Residencia de investigación en la Academia de Bellas Artes: Finnish Academy of Fine Arts, Kuvataideakatemia en Helsinki, Finlandia 2013-14. Proyectos recientes: Carte Blanche/Avoin Valtakiria nov-dic. 2013 en la galería Kaiku, en Helsinki, Finlandia y “Fotocabina ambulante” mayo 2013, presentado en el corredor cultural Roma-Condesa, Cd. de México.

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La Tecnología es el Nuevo Fetiche- María Llopis

por María Llopis

 Son las 3 de la mañana. Acabo de llegar a casa. Estoy borracha y cansada, pero no tengo ganas de dormir. Esta noche no he ligado y me apetece sexo. Me meto con mi ordenador en la cama y me lo pongo entre las piernas. Tecleo en la barra del navegador chatroulette.com (una web para chatear en la que se tiene sexo on line con desconocidos) y me aparece una ventana advirtiéndome de que mi imagen puede ser grabada. Acepto.

   A mí me da igual que me graben y que utilicen mi imagen para lo que sea. Porque considero que mi dignidad va más allá de la imagen de mi cuerpo desnudo y abierto de piernas en la red. Es más, considero que esa es mi dignidad. Trabajo en torno a la sexualidad, la postpornografía y los nuevos feminismos, así que mi cuerpo es mi campo de batalla. Aunque en la sociedad en la que vivimos el hecho de mostrarme es considerado una humillación. Un hombre no tendrá muchos problemas, a no ser de que muestre prácticas tales como homosexualidad, transexualidad, fetiches y otras prácticas fuera de la heteronormatividad.

   Pero los viejos tabues en torno a la sexualidad de la mujer persisten y somos consideradas unas guarras si nos negamos a mantener nuestras piernas cerradas en el espacio público.

   Nosotras reivindicamos esa guarrería. Putas, guarras y orgullosas. Y cuando digo nosotras me refiero al movimiento postporno. Me refiero a Diana Pornoterrorista, a las Post Op, a la Quimera Rosa, a Helen la Zorra Suprema, a Itziar Ziga, a Klau Kinky y a tantas otras. Y también a todos esos hombres fuera y dentro del movimiento que se muestran penetrados por dildos imposibles, que reniegan de una masculinidad hecha de roles de género normativos. Hombres que deciden plantear una nueva masculinidad donde se alían feminidades y feminismos.

   En otras sociedades, lejanas y remotas, la exhibición de la vulva era una muestra de fuerza y de honor. Ana Suromai se llama. Mujeres que exponen sus genitales y con ello aplacan la ira de monstruos y dragones, mujeres que enseñan sus coños abiertos al mar para que este no se enfurezca y les traiga a sus maridos marineros de vuelta. “La mar es posa bona cuan veu el con d´una dona”, reza un antiguo dicho catalán. Qué lejos nos quedan ahora esos dichos, esas esculturas, esos dibujos y esas estatuas de mujeres mostrándose.

   En la sociedad en la que vivo, las mujeres exponen sus vulvas en primerísimos primeros planos en la pornografía o en la silla de la clínica ginecológica.

   Llena de orgullo contemplo mi coño abierto en la pantalla de mi mac. Tengo la máquina entre las piernas, sujeta firmemente, de modo que la web cam graba mis genitales. En chat roulette puedes chatear con cámara con desconocidos. Vas apretando la tecla de next hasta que te encuentras con alguien que te seduce y con quien te apetece pasar un rato. Es azaroso con quién te vas a encontrar, sólo puedes darle al siguiente y rara vez repites partenaire. Sobre todo, te encuentras con pollas en erección, y sí, hay pocas chicas. Con lo divertido que es. Y muy práctico. Llegas a casa tarde y cansada y sin haber ligado y tienes ahí a tu disposición a un montón de carne sólo para ti.

   Voy a por faena. Empiezo a pasar ventanas y me encuentro con un grupo de chicos. Me quedo. Hi. Hi. Me encantan los grupos, son muy divertidos. Jugamos. Haz esto, haz lo otro. De repente me preguntan si soy un hombre y la pregunta me desconcierta porque la obviedad de mi desnudo integral se muestra clara y concisa. Insisten. Me preguntan si me he operado. Si me he puesto tetas, si me he quitado la polla y me he construído un coño. La sangre fluye ahora en dirección opuesta. De mis genitales a mi cabeza. Me pongo a pensar y dejo de pajearme. ¿Por qué estos chavales me están preguntando esto? Creo que lo sé. Hoy estoy obvia, sin preliminares, directa, quiero sexo y punto. No estoy tímida ni discreta ni pasiva. Es el comportamiento que la sociedad asocia a la masculinidad, así que estos machitos heteros no pueden asumir que una persona con un coño entre las piernas pueda salirse del rol de género femenino clásico y navegar con un rol activo. Tiene que ser un hombre.

   A veces me dicen que soy muy masculina, pero quien me dice algo así sólo está mostrando sus prejuicios con respecto a lo que debe ser un hombre en contrapartida a una mujer. La feminidad versus masculinidad. Como si el género no fuera algo que fluye y que navega y que cambia y que nunca se mantiene estático. Qué cansancio ser siempre agresiva dominante. Estoy segura de que todos esos machos heteros no lo aguantan tampoco y que se mueren de ganas de jugar con su feminidad. Si todos hiciéramos un poquito más lo que nos viene en gana y un poquito menos lo que creemos que tenemos que hacer.

   Hago click en el botón de next y busco un nuevo partenaire en el chat roulette. Chicos, ahí os quedaís. Ni me despido de los chavales que están convencidos de mi transexualidad. Next. Next. Next. Me encuentro a un chaval que parece interesado en lo mismo que yo, una paja a dos para aliviar la tensión de la noche. Nos ponemos, chateamos un poco y comenzamos a masturbarnos. El teclado está pegajoso. Esto es lo que tiene el cyber sexo, que es imposible no dejar el ordenador hecho un asco, porque estás con las manos en la masa, pero la interacciones a través de tu hardware y no vas a estar limpiándote las manos ante la urgencia del deseo. A veces tengo la sensación de que me follo a mi mac, sosteniéndolo entre mis piernas que tiemblan por el orgasmo inminente, con el teclado impregnado de mi flujo. Y la verdad es que me erotiza. Mi mac, siempre ahí para mí, todo mío, una puerta abierta a un mundo infinito de deseos a través de internet. Mi herramienta de trabajo, mi herramienta de ocio, mi herramienta de placer. La tecnología convertida en fetiche.

   Me masturbo contemplando cómo se la menea el individuo que tengo en pantalla. Me excita el real time, el hecho de que esto esté sucediendo en algún lugar del mundo ahora, ni idea dónde, lo importante es que hay dos personas que quieren sexo ahora, y a las que les pone que otra persona también lo quiera en este preciso momento. Y nos da igual quién sea el otro, ni qué es el otro, lo único que importa es que nos pone vernos, ver la carne del otro, ver el deseo del otro. A penas hemos empezado, pero veo cómo el semen se derrama. Qué rápido, pienso. Me vuelco sobre el teclado para preguntarle por su rápido orgasmo pero sin más contemplaciones el chaval me pasa, es decir, ha apretado la tecla de next se ha desconectado, es decir, me ha dejado plantada y a medias.

Me enfado.

   Igualito que en la realidad no virtual, el típico o la típica que se corre y se levanta y ni se preocupa de por donde andas tú. Falta de modales y falta de educación que tiene la gente. A veces las cosas son lo mismo en todas partes, da igual que estés echando un polvo en el baño, en tu cama o en chat roulette. Yo, cuando me corro y veo que la otra persona todavía no ha llegado, me quedo abierta de piernas un rato, para que el otro pueda acabar. Tengo modales. Chat roulette es una cama más en la que meternos a follar, y el sexo es sexo en todos lados.

   Acabo mi accidentada paja con el primero que me encuentro y coloco la web cam apuntando a la pared. Dudo de si debería seguir. Son las 4 de la mañana pero sigo sin tener sueño. Me cuesta salir del chat roulette. Estoy enganchada, lo reconozco. Me conecto cada día, por la mañana, por la noche y durante el día en cada hueco que tengo. Tengo ganas de conectarme ahora mismo mientras escribo este texto. Ayer llegué tarde a la cita con mi editora porque faltaban 20 minutos para tener que salir de casa y aproveché para conectarme, y claro, me encontré con un tío encantador de Lisboa, y tuve que desnudarme con él y pajearme y correrme y volverme a vestir y lavarme la cara y quitarme la expresión de idiota que se me queda después de tener un orgasmo y salir a la calle y entrar en el mundo real. Porque estos mundos son otros mundos, aunque esas persona existen y se pajean y se corren como yo, de alguna forma pertenecen a mi fantasía, no existen más que en mi deseo y cuando mi deseo es saciado y mis normas de cortesía aplicadas, apago la pantalla de mi ordenador y estoy yo sola. Sola.

   Me da miedo este sexo higiénico y seguro que supone tener sexo on line. No hay riesgos, no me puedo quedar embarazada, no puedo coger una enfermedad de transmisión sexual, no me pueden comer la cabeza. Porque cuando yo quiero, desconecto la pantalla y se acabó, estoy en el silencio de mi cuarto, en la soledad de mi mundo, en la otra realidad, la de este lado del teclado.

   Sigo. Sigo y me encuentro con un señor mayor que me cae simpático, así que me quedo. El señor quiere un primer plano de mi coño y yo se lo doy, soy muy complaciente en el chat roulette, tengo alma de sumisa. Pero de repente la imagen se mueve, la web cam del señor está desplazándose y me pregunto donde va. “Look, I am touching your pussy”. Y veo como su dedo acaricia la imagen de mi coño abierto en la pantalla de su ordenador, porque le ha dado la vuelta a la web cam y enfoca su propia pantalla. Menuda superposición de capas de realidad, pienso. Y me río.

Next.

   El siguiente lleva puesta una máscara de una calavera. Me pone follarme de forma simbólica a la muerte. “Nice mask”, le digo. “Show me your pussy”, me contesta. Me corro alegremente y me voy a dormir, porque son las 5 de la mañana y estoy satisfecha.

Barcelona, 6 de julio de 2010.

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María Llopis (Valencia, 1975) Artista, activista, queer, postputafotofacebook-pornógrafa, autora del libro El Postporno era Eso. Actualmente se encuentra en el proceso de producir su segundo libro  Maternidades Subversivas.

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La –muy- breve historia del niñx cyborg

Imágenes y texto por Cyan

Está lloviendo sobre Tlalpan, estoy en un camión hacia Xochimilco y espero pasar la próxima hora aquí dentro pensando en escribir mi acercamiento y fetiche al imaginario cyborg (como sea que lo entiendo y lo vivo).  Se sube un niño de unos 5 años, sólo alcanzo a ver que lleva dentro de su pequeña mochila negra una patineta de madera bastante usada con llantas azules y pienso mientras sonrío “que padre que está bien morrito y ya le da a la patineta”. Entonces, lo más interesante: pasa entre la gente para encontrar un lugar para sentarse y me doy cuenta que su brazo y mano izquierda es una prótesis; a lo que sonrío mucho más y cruzo  mirada con un señor mayor que me descubre con mi expresión de fascinación (y empatía) hacia el niñx.

    Probablemente ahí empezó, a mis 6 años. Con 14 años, la primera vez que le dije a un amante que durante 6 o 7 años había tenido una relación lésbica-incestuosa-infantil, me dijo que todas las familias tenían secretos. Ya no era para mí un secreto, si no ¿cómo lidiar con mi condición cyborg cuando mi familia creía –y sigue creyendo- que me violó repetidamente una adolescente?

    Pasaron al menos 5 años para ir habitando mi cuerpo cyborg, que se construye, destruye y re(de)construye, con prótesis genitales intercambiables, un mecanismo de deconstrucción de los patrones corporales, un cuerpo que habita otros cuerpos, otras cuerpas, con implantes de extremidades masturbadoras. Un cuerpo que comparte y goza de sus transformaciones. Gozosa en el imaginario cyborg.

    Pronto me di cuenta que, al habitarlo, lo fetichizaba. ¿Por qué me calentaba tanto coger otrxs cyborgs? Lo interesante y gozoso está en la variabilidad de caracteres y transformaciónes -magníficos profilácticos orgánicos contra la heteronormatividad-. ¿Qué tanto había en la fetichización de la máscara de gas, el coger con la máquina, el ritmo repetitivo-penetrativo industrial, los cuerpos andróginos, las prótesis genitales? Quizá Haraway me estaría diciendo que no estoy entendiendo nada, que mi imaginario cyborg no se acerca nada a su manifiesto y que lo estoy viviendo y habitando como la cultura nos enseña a visualizar la ciencia ficción. En parte es muy cierto.  Mi imaginario se cuenta así como resultado de todas las experiencias que puedo recordar desde que tengo memoria.

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[El cyborg se sitúa decididamente del lado de la parcialidad, de la ironía, de la intimidad y de la perversidad. Es opositivo, utópico y en ninguna manera inocente. No está estructurado por la polaridad de lo público y lo privado. El imaginario cyborg no se identifica con raíces, culturas anteriores o identidades previas, porque no las tiene. Un cyborg es un organismo que mezcla lo orgánico y lo inorgánico en una unidad nueva, que pierde identidad sexual o de especie humana. Esa mezcla puede renovarse siempre que se desee; por lo tanto no hay una identidad estable y definida, sino una posibilidad permanente de cambio.]

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Entrevista con Shilo McCabe sobre su serie “I masturbate…”

Por Liz Misterio

Shilo McCabe es una fotógrafa de San Francisco que hace activismo retratando de forma erótica a personas de la comunidad pro-sexo de su localidad y que en su corporalidades y prácticas desafían las políticas de representación que dictan los mass media.

     Para su serie I masturbate… Shilo realizó 31 retratos de gente de su comunidad durante sus rituales masturbatorios con el objetivo de visibilizar y profundizar en la discusión de este tema que aún se considera tabú en muchos círculos. Cada fotografía va acompañada de un testimonio de la persona retratada sobre cómo vive la masturbación, ofreciendo una amplia gama de enfoques y preferencias, que van de lo político a lo poético, lo hedonista y lo lúdico.

Liz Misterio.- ¿Que te motiva a hacer este tipo de trabajo?

Shilo McCabe .-Es importante para mi que la gente contribuya a la creación de sus propias representaciones, especialmente personas que históricamente han sido privados de la oportunidad de hacerlo. Mi obra ha sido siempre realizada en colaboración con las personas frente a la cámara. Quiero que todos los involucrados en la sesión de fotos se sientan completamente cómodos con cada parte del proceso, incluyendo las imágenes finales que creamos. Quiero que ellos conserven ese poder, yo no estoy aqui para objetificar a las personas, estoy aqui para documentar y muy a menudo me toca documentar lo erótico. Podría describir mi trabajo como docurótico, un término que acuñé para describir mi enfoque único. Este es más o menos el trabajo que siempre he hecho – documentar identidades/ géneros/ sexualidades. Al principio mis sujetos fueron amigos cercanos e íntimos, se ha diversificado desde ahí, pero el objetivo ha sido siempre el mismo: documentar auténticamente una experiencia genuina, un momento que está sucediendo.

LM.- ¿De dónde viene la idea de hacer esta serie?

SM.-Obtuve la idea para el proyecto “I masturbate…” a principios del 2011, yo había estado hablando en un panel pro-sexo en el Mills College y alguien en el público me preguntó por tips para volverse más pro-sexo, a lo que yo rápidamernte respondí: ¡Mastúrbate! Todos se rieron y asintieron con la cabeza, pero nada más se dijo al respecto.

    Más tarde, me di cuenta de lo mucho más que quería decir al respecto y quise dejar que mi obra hablara por mi, me di cuenta de que el mes nacional de la masturbación estaba a la vuelta de la esquina en mayo y me pareció la oportunidad perfecta para esta discusión, asi que se me ocurrió la idea de hacer un proyecto de blog de una fotografía al día, en donde cada foto estaría compañada por un testimonio del modelo que empezara con las palabras “I masturbate…” (Yo me masturbo…). Apoyo totalmente la idea de que la masturbación es una manera natural, saludable y segura de explorar y expresar la sexualidad propia. Estoy consciente del estigma que rodea a la masturbación en muchas culturas. El tener a personas abriéndose y compartiendo sus historias personales sobre la masturbación ha hecho mucho por normalizar esta práctica y ha ayudado a crear espacios seguros en dónde discutir sobre ella.

LM.- ¿Por qué crees que es importante el hacer consciencia sobre experiencias de masturbación?

SM.- Nuestra cultura, que es negativa ante el sexo, tiende a albergar sentimientos de vergüenza alrededor del tema de la masturbación. Las religiones dominantes enseñan que es algo malo o pecado. Cunado investigas sobre masturbación en linea es imposible no encontrarte con páginas de internet que dan consejos sobre cómo dejar de masturbarse, cómo resolver tu problema de masturbación. No obstante, se espera completamente que los hombres heterosexuales se masturben, está normalizado para ellos. Hay mensajes contradictorios y confusos ahí afuera y he conocido muchas personas para quienes su relación con la masturbación es una fuente de mucho dolor y vergüenza, lo cual me hace pensar que no debería ser de esa manera.

No he venido a decir que te tienes que masturbar, o que deberías. Hacerlo o no, es una elección personal para la que no hay respuestas incorrectas, he venido a decir que la masturbación puede ser una fuerza positiva en tu vida, y que no tiene que estar unida a sentimientos de culpa.

LM.- ¿Quienes son tus modelos? Fue difícil encontrar personas dispuestas a participar en tu proyecto?

SM.- Varios de los modelos son amigos mios, pero la mayoría son amigos de amigos. También abrí una convocatoria para contactar participantes en el blog de Good Vibrations, lo cual me trajo muchas pistas. Dos amigxs míos organizan mini fiestas caseras de masturbación en donde pude hacer dos o tres sets de fotos en un día. Al final no fue tan difícil encontrar modelos como lo fue agendar las sesiones fotográficas. Una vez que tuve bien claro el proyecto, empecé a buscar modelos y sólo tuve 60 días para hacer 31 sesiones fotográficas si pretendía alcanzar mi meta de hacer una fotografía por día del mes de mayo. Fueron un par de meses muy locos.

LM.- ¿Consideras que tu trabajo es activista?

SM.- Absolutamente

LM.- Realmente aprecio observar diferentes tipos de cuerpos, razas y géneros en tus fotografías. ¿Cuáles son tus ideas sobre las políticas de representación de los cuerpos en tu obra?

SM.-Gracias. Me motiva la profunda creencia de que cuando no vemos imágenes de gente como nosotros representados en las fotografías, tendemos a internalizar el mensaje de que no somos dignos de ser representados. Es por eso que me he dedicado a la idea de la inclusión radical, considero que es una forma de activismo radical el fotografiar personas que están subrepresentadas en los medios y la erótica mainstream. Es un acto de activismo radical hacer imágenes sexuales de cuerpos gordos, el mostrar sexualidades sinceras y auténticas. Algo que hago, y considero muy importante, es que le doy a mis modelos la última palabara en cuanto a la aprobación de las fotos, de esta manera creo un ambiente seguro en donde las personas pueden abrirse y arriesgarse conmigo, es mi manera de honrar la inmensa confianza que ellos depositan en mi al acceder a ser fotografiados. Ellos saben que sólo las fotografías que ellos amen y aprueben serán parte de mi portafolio y serán compartidas.

LM.- ¿Consideras que tu trabajo es feminista, o como lo describirías?

SM.- Soy una fotógrafa feminista y mi trabajo está basado en un feminismo pro-sexo e interseccional. Las realidades de la raza, la clase social y el género están presentes en mi todo el tiempo.

LM.- Me parece que hay una comunidad pro-sexo muy activa alrededor de ti, ¿de qué maneras ese hecho te ha marcado a ti y a tu trabajo?

SM.- La comunidad pro-sexo del área de la Bahía de San Francisco realmente se ha convertido en el centro de mi trabajo. Me di cuenta, después de haber vivido y estudiado aquí, que tenía 10 años de trabajo con un común denominador: documentar a la comunidad pro sexo y kinky. Decidí abrazar ese hecho y de ahí surgió el The Sex Positive Photo Project. Es un blog de fotografías que administro junto con mi amiga y Directora Editorial Airial Clark. Ahí publicamos artículos y entrevistas con miembros de la comunidad y publicamos mis fotos. Este proyecto me dio la plataforma para mostrar la serie I masturbate…. Le debo mucho a la comunidad pro-sexo de San Francisco y trato de retribuirle cada vez que puedo. Mi lema personal es: ¡Arte! ¡Comunidad! ¡Colaboración!.

Puedes ver el resto de la serie y más del trabajo de Shilo McCabe aquí.

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Reseña de la exposicion «Petite Maman» de Louise Bourgeois

Por Mónica Galván

Hace meses, una araña gigante llegó a descansar a la explanada del Palacio de Bellas Artes. Desde su llegada, causó admiración a propios y extraños, resultaba muy llamativa porque contrastaba con este espacio que siempre se ha caracterizado por su pulcritud, transmitida por el mármol blanco de su construcción.

    Este arácnido estimulaba deseos de adentrarse al museo y ver que había ahí, ¿porqué ese gran bicho andaba tan seguro de sí fuera de uno de los edificios más importantes de México?. Se llama Maman, pero quizás su nombre es lo de menos, aunque saberlo hacía que quisieras conocer más y más sobre l y sobre la artista que la realizó.

   Petite Maman era el título de esta muestra que presentó por primera vez en México la obra de la artista Louise Bourgeois. Esta reflexiva e inquietante mujer nos invita siempre a internarnos en su propia psique, presentando de mano a sus demonios internos para al final tener un diálogo propio de la ambivalencia humana. Cada una de las setenta y cinco piezas que integraron la exposición creaban un lugar onírico único, la atmósfera generada permitía tener una experiencia íntima, era inevitable pararse y sentir escalofríos al observar lo que se presentaba.

   La sexualidad, lo femenino, la memoria y la identidad, son los ejes centrales del proceso creativo de la artista quien encuentra en el arte la catársis de su propia existencia. Por eso era tan emotivo, sensible y cercano, porque, literalmente, ella desnuda su propio ser.

   A lo largo de la exposición se disfrutaron diferentes etapas productivas, vimos sus retratos y autorretratos, la serie Celdas, impresionantes personajes, y una otra araña más que cuidaba de una celda. La gran variedad de materiales que utiliza, muestra lo versátil de sus procesos: lo sutil de las transparencias de su propia ropa, los retazos que une con puntadas cerradas o los objetos que rescata respetando su propia memoria, presentándolos con el desgaste propio del tiempo, las suaves pinceladas en gouaches además del particular manejo del bronce, con el que logra piezas soberbias y delicadas a pesar de la dureza de dicho material. Todo esto se traduce en que no es necesario mantener una constante en la técnica, el resultado material muta de acuerdo a los conceptos que preocupan a la artista.

   Todo en esta muestra fue delicado y potente, recorría de lo individual en la psique de Bourgeois a lo colectivo debido al manejo de emociones constantes del ser humano.

   Louise Bourgeois es una de las más importantes artistas del siglo XX, hay que profundizar en sus conceptos, vida y obra, sin duda se encontrarán puntos en común que resultarán en reflexiones propias y emotivas.

Por Mónica Galván

 

 

 

 

 

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Onanismos visuales

 La construcción de una DIVA y otros placeres

Por Magalli Salcon

La imagen, la imaginación y el imaginario son constitutivos del universo subjetivo en que viven los objetos presentes frente al espectador para alimentar sus sueños. El sueño de trastocar el tiempo, el sueño de experimentar lo increíble y de ser presencia mágica, el sueño de la inmortalidad.

  Dentro de canales invisibles comienza el diálogo con lo observado. Eso que se observa es traducido por los anhelos y las creencias, para convertirse en aquello que ahora pertenece al mundo interior de su espectador, y así se erige el espectáculo privado. Esas cosas que lo forman, con vida propia, se convierten en los síntomas del poder que la imagen ha ejercido sobre éste. Pero a la vez, la ficción reforzada por el universo del símbolo retrata una cualidad genética superior: la fantasía. Traducir la imaginación de lo soñado para convertirla en sensación plena que se dirige hacia el corazón de este cómplice.

  El alma de los objetos que vive en las imágenes cinematográficas está integrada en un universo meta fílmico. Morín dice que esta alma es metafórica, e involucra la vivencia contemplativa del espectador que construye para y desde el, un imaginario. La relación del espectador con su visión desde ahora es infinita.

  La Diva es el imaginario ideal de la belleza y la perfección, ha sido diseñada para cubrir aún otra necesidad: el placer como relato. A lo largo de la historia del cine ha existido una serie de micro relatos ligados a la creación de personajes atemporales que poseen una presencia extra fílmica visitada en la figura de la femme fatale.

  Apodada como La muerte Árabe: Theda Bara, protagoniza a “Cleopatra” (1917); como La demasiado Bella: Barbara La Marr, en “Romance Árabe” (1922); Las piernas perfectas: Marlene Dietrich, en El ángel azul (1930); La divina: Greta Garbo, en Mata Hari (1931); Lolita: Dolores del Río, en Flor Silvestre (1943); La Diva de divas: María Félix, en La Diosa arrodillada (1947); Miros-Mango: Miroslava, en Ensayo de un crimen (1955); La ambición rubia: Marylin Monroe, en Los caballeros las prefieren rubias (1953); La señorita profundamente helada: Kim Novak, en Vértigo (1958); La rubia de hielo: Catherine Deneuve, en Bella de Día (1967)…

  Y así una serie de iconicidades y poderosas atmósferas renuevan el placer. ¡Todo está vivo! Cada uno de esos objetos dentro del espacio del imaginario ha sido insuflado por el rayo hipereléctrico del cañón de luz sobre los cuadros de celuloide.

La figura humana es el centro de los deseos y del ataviado capricho del espejo. Revestida también por el zoom y el diálogo, desarmada y vuelta a armar. La figura, el rostro, la voz y esa melodía que son uno: fascinación. Onanismos visuales cuando cada parte ha cobrado vida: las hojas al viento, la copa al romperse en el suelo, la mención del perfume, las lágrimas y los diamantes.

Desde el cinematógrafo elementos como el humo, el viento o el gas (Sadoul) poseen esa alegoría mágica que aún nos atrae, y en combinación con la fantasmagoría humana que se desenvuelve ajena a su contemplación; el arte que radica en el cine es el del placer de la visualidad que puede hasta sentirse.

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De cuando mujeres activistas clausuraron el Hotel Alcázar de la colonia Doctores

Para Nestora Salgado. Porque la queremos libre.

Texto y foto: Alfredo López Casanova

Era 9 de marzo. Se citaron a mediodía en Eje Central y Dr. Liceaga de la Colonia Doctores. Llegaron discretas y en silencio desde muchos puntos de la ciudad de México. Se juntaron poco a poco. Eran mujeres de distintas edades y también algunos hombres.

Era domingo y andaban vestidas de negro con morado. Muchas llevaban la cara cubierta por seguridad. Iban con un tambor al que le daban un golpe a cada paso. Al inicio parecía un procesión religiosa porque llevaban algunas cruces. Adelante llevaban ramos de rosas, claveles y un pequeño anafre con brasa ardiente del cual salía humo de incienso que lo impregnaba todo.

A lo lejos, una señora las vió y preguntó si rezaban por lo de la semana santa. Pero no, no eran de ninguna la iglesia. “¡Ni Dios lo mande!” dijo una muchacha que la alcanzó a oír. Pero sí rezaban, llevan hojas con un rosario de agravios, no de ahorita, no, sino de todos los tiempos y gritaban: “¡Ni una asesinada más!” “¡Ante la violencia machista, la autodefensa feminista!” A la señora le quedó claro y despejó sus dudas con un ceño fruncido cuando escuchó que gritaban a coro: “¡Verga violadora, a la licuadora!” “¡Despídete de tu verga, violador de mierda!”. Un trío de jóvenas iban apuradas cargando hojas que denunciaban a los hermanos violadores del Hotel Alcázar. Los pegaban con engrudo en los muros, mientras otra brigada los colocaba en los parabrisas de los carros estacionados.

La marcha, llamada La ruta contra la injusticia, era una ruta de dolor y de esperanza. De dolor porque fue el camino que siguieron los hermanos Omar y Miguel Ángel Ramírez Anaya, cuando secuestraron a Yakiri Rubí Rubio Aupart, aquel 9 de diciembre de 2013, cuando amenazándola con un cuchillo la subieron a una moto y la llevaron al Hotel Alcázar y en la habitación número 27, la toruraron y violaron.

De esperanza, porque su caso logró reunir a una gran cantidad de mujeres feministas y coletivos que lograron, junto con su abogada, la libertad provisional. Y ahora se propusieron clausurar simbólicamente el hotel. Conforme van avanzando, el tambor suena fuerte y las consignas suben de tono. El sol empieza a calar un poco. Caen unas gotas, como que quiere llover pero sólo se nubla. “El tiempo está de nuestro lado” dice una muchacha que parece sonreir a través de la frazada que le cubre medio rostro.

Dos mujeres con un bote de pintura espesa color naranja y con dos sandalias en la mano, van adelante marcando la ruta. Mojan una sandalia, la mujer más grande la aplasta con su cuerpo y la presión marca “Yakiri”. Luego la segunda: “Libre” y así se van todo el camino: “Yaki” “libre” dicen los pasos. Decenas, quizás cientos de pasos.

La marcha llega a su destino: Doctor Liceaga #143. Son las dos de la tarde y el ambiente se respira denso, extraño. De sobra saben que la colonia Doctores no es una perita en dulce. Hay gente a las orillas de la calle que no se atreve a acercarse y otros de plano parecen vigilantes vestidos de civil. A dos cuadras una patrulla de la policía: la P17-07 se estaciona en media calle y cierra el paso. Otra mujer del contingente toma el micrófono y denuncia: “venimos a informar a la colonia, que en este hotel hay un nido de violadores, que antes, mucho antes de lo de Yaki, violaron a un niño y las autoridad no hace nada por atraparlos” y grita una consigna que repiten todas: “¡Vergüenza, vergüenza, justicia sinvergüenza!”. Y esta es la historia consignada en los volantes que son repartidos al paso: “En el mes de mayo de 2013, un niño de diez años desaparece después de que fue a visitar a su mamá al trabajo. Un sujeto le ofrecío dulces y le prometió de regalo una consola, videojuegos y se lo lleva. La madre, al no encontrar a su hijo en casa, lo reporta en CAPEA de la PGJDF. Al amanecer del día siguiente, el niño fue encontrado en la Plaza de Santo Domingo. Al abrirse la Averiguación Previa en la Agencia 59, el niño lleva a las autoridades y señala el Hotel Alcázar donde el hombre lo tuvo retenido. El diagnóstico médico comprueba que el niño fue violado.

La concentración sigue. Una de las más grandes mantas es puesta frente a la entrada del hotel, remite al suceso reciente que ha sido discutido por jueces, ministros,abogados, medios de comunicación, organizaciones y redes sociales. Para algunos la frase resulta polémica, pero para estas mujeres que están aquí no hay duda: ante tantas violaciones torturas y asesinatos, la legítima defensa nunca es, ni será un exceso. Más claro ni el agua. Y la actividad sigue. Brigadas de jóvenes se mueven a los extremos de la entrada del Hotel Alcázar que se encuentra cerrado. Pegan las calcomanías y tiras de plástico. En pocos minutos el hotel es clausurado en medio de aplasusos y gritos contra la violencia. El tambor repica con más fuerza, y en un dos por tres, unas bolsas de pintura roja color sangre se estrellan frente a los muros y puertas de vidrio de la entrada del hotel. Una voz al micrófono sentencia: “No nos van a silenciar porque la resolución que liberó a medias a Yakiri es injusta. Hasta que se le libere sin cargo alguno, hasta que Luis Omar Ramírez esté en la cárcel y hasta que este hotel esté clausurado, entonces podemos decir que se está aplicando la ley».

El contingente se va. Se retira compacto varias cuadras. Se agarran de las manos, se abrazan y luego desaparecen tal como llegaron con la promesa de estar vigilantes.

La calle Liceaga de la colonia Doctores se queda desierta. En el aire estas mujeres activistas y valientes dejaron tres retos inmediatos: ¿Tendrán las autoridades delegacionales valor y disposición para clausurar de manera oficial el Hotel Alcázar? ¿Las autoridades encargadas de impartir justicia girarán orden de aprehensión a Luis Omar Ramírez Anaya? ¿Y Yakiri Rubí Rubio…? Eso ya lo dijo la manta, y ya lo dijeron estas mujeres desde antes, mucho antes que saliera de prisión.

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Reseña de la pasada marcha en defensa de los derechos de la mujer en D.F.

Texto y foto: Alfredo López Casanova

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, cientos de mujeres y hombres se manifestaron del Monumento a la Madre al Hemiciclo a Juárez de la capital del país, para señalar que nada o muy poco a cambiado en el respeto a las mujeres, pues muchas de ellas siguen siendo violadas, asesinadas, golpeadas, despedidas de su trabajo y humilladas cotidianamente.

La marcha fue encabezada por Norma Andrade, fundadora de la organización Nuestras hijas de regreso a casa, quien desde hace trece años busca justicia por el asesinato de su hija Lilia Alejandra y por miles de mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez. Además se encontraba Yakiri Rubio, la joven que apenas el 5 de marzo salió de prisión acusada de exceso de legítima defensa en agravio de Miguel Angel Ramírez quien la violó, junto con su hermano, en un hotel de la colonia Doctores.

La marcha salió a las cinco de la tarde a paso lento. El grueso del contigente estuvo integrado por diversas organizaciones de mujeres y líderes feministas de distintas épocas: mujeres activistas sobrevivientes del 2 de octubre de 1968, madres de las y los jóvenes desaparecidos en un antro de la Zona Rosa el 26 de Mayo del 2013 – hecho conocido como el caso Heaven-, el Comité Ciudadano para la Libertad de Yakiri, la organización Pan y Rosas, el movimiento Rosas Rojas, estudianes de escuelas rurales y decenas de jóvenes, muchas de las cuales salían a la calle a marchar por sus derechos por primera vez.

De morado y rosa, pancartas y mantas mostraban mayoritariamente solidaridad con Yakiri, cuyo caso fue muy sonado en meses recientes en las redes sociales y algunos medios de comunicación. Había también las que exigían la libertad de todas y todos lo presos políticos, en especial la de Nestora Salgado, comandanta de las policía comunitaria de Guerrero, acusada de secuestro y de obstrucción a las vías de comunicación.

La marcha llegó al Hemiciclo, que estaba cercado con tiras de plástico amarillo para limitar o impedir el paso, pero integrantes de varias organizaciones las quitaron sin problemas y se dio inicio a la participación de las oradoras.

La Mamá de Yakiri señaló: “No tenemos nada que celebrar hasta que no haya ninguna mujer asesinada o violentada, – y recordó- Yaki no está complentamente libre, pues se encuentra en libertad condicional”. Cerró agradeciendo a todos los colectivos y personas que se organizaron para conseguir que su hija esté fuera de prisión.

Una de las madres de hijos desaparecidos del caso Heaven, denunció la falta de resultados creíbles en las pesquisas de las autoridades capitalinas para dar con el paradero de sus hijos e hijas y señaló que seguirán luchando hasta encontrales.

La activista Norma Andrade, en su intervención durante la concentración, manifestó que “ya son 13 años de buscar justicia para mi hija y nada (ha sucedido) ya que el asesino sigue libre, porque tenemos un gobierno de porquería. En vez de hacer justicia me han amenazado, me piden que me esconda como si fuera un delincuente, pero no tengo porqué hacerlo, pues lo único que pido es que se acabe la violencia contra las mujeres, y esto lo vamos a lograr hasta que los hombres cambien y aprendan a respetar”.

José Luis Rubio, padre de Yakiri, señaló que fue una proeza la liberación de su hija, pues “el juzgado 68 tenía un cochinero en el proceso y gracias a nuestra abogada se logró que se rectificaran los criterios de aplicar la justicia. Pero eso gracias, además, a todas y todos los que nos movimos en las redes sociales y al apoyo que recibimos tanto nacional como internacionalmente. Eso en la familia lo agradecemos mucho”.

Y reflexionó: “Tenemos que cambiar como hombres. Nos enseñaron a tratar mal a las mujeres. Tenemos que reaprender pues a veces se nos olvida que venimos de una mujer”.

Por último, Yakiri Rubio cerró: “Gracias a los que me apoyaron aún sin conocerme. Quiero que sigamos pues allá adentro (en la cárcel), siguen muchas mujeres presas injustamente igual que como estaba yo”.

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Selfies Hystéricos

Aquí les presentamos los hermosos y divertidos selfies que nos han mandado nuestrxs lectorxs para el concurso que hemos convocado.

No te quedes sin participar, puedes llevarte unos regalos muy lindos, cortesía de Hysteria!!!

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La Fulminante

Por Mirna Roldán

Nadia Granados, artista colombiana, utiliza como herramientas de producción artística lo performativo y los medios electrónicos. Problematiza la relación entre las imágenes de la pornografía comercial y la violencia del Estado. Uno de sus personajes la fulminante, caracterizada como una mujer prototípica del trabajo sexual (la puta, la teibolera, la perra) utiliza el poder subersivo de las sexualidades disidentes como formas de seducción para denunciar los dispositivos de represión y exclusión de los cuerpos del sistema neoliberal actual.

 

Revisa más de su trabajo aquí.

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