Reseña de la pasada marcha en defensa de los derechos de la mujer en D.F.

Reseña de la pasada marcha en defensa de los derechos de la mujer en D.F.

Texto y foto: Alfredo López Casanova

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, cientos de mujeres y hombres se manifestaron del Monumento a la Madre al Hemiciclo a Juárez de la capital del país, para señalar que nada o muy poco a cambiado en el respeto a las mujeres, pues muchas de ellas siguen siendo violadas, asesinadas, golpeadas, despedidas de su trabajo y humilladas cotidianamente.

La marcha fue encabezada por Norma Andrade, fundadora de la organización Nuestras hijas de regreso a casa, quien desde hace trece años busca justicia por el asesinato de su hija Lilia Alejandra y por miles de mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez. Además se encontraba Yakiri Rubio, la joven que apenas el 5 de marzo salió de prisión acusada de exceso de legítima defensa en agravio de Miguel Angel Ramírez quien la violó, junto con su hermano, en un hotel de la colonia Doctores.

La marcha salió a las cinco de la tarde a paso lento. El grueso del contigente estuvo integrado por diversas organizaciones de mujeres y líderes feministas de distintas épocas: mujeres activistas sobrevivientes del 2 de octubre de 1968, madres de las y los jóvenes desaparecidos en un antro de la Zona Rosa el 26 de Mayo del 2013 – hecho conocido como el caso Heaven-, el Comité Ciudadano para la Libertad de Yakiri, la organización Pan y Rosas, el movimiento Rosas Rojas, estudianes de escuelas rurales y decenas de jóvenes, muchas de las cuales salían a la calle a marchar por sus derechos por primera vez.

De morado y rosa, pancartas y mantas mostraban mayoritariamente solidaridad con Yakiri, cuyo caso fue muy sonado en meses recientes en las redes sociales y algunos medios de comunicación. Había también las que exigían la libertad de todas y todos lo presos políticos, en especial la de Nestora Salgado, comandanta de las policía comunitaria de Guerrero, acusada de secuestro y de obstrucción a las vías de comunicación.

La marcha llegó al Hemiciclo, que estaba cercado con tiras de plástico amarillo para limitar o impedir el paso, pero integrantes de varias organizaciones las quitaron sin problemas y se dio inicio a la participación de las oradoras.

La Mamá de Yakiri señaló: “No tenemos nada que celebrar hasta que no haya ninguna mujer asesinada o violentada, – y recordó- Yaki no está complentamente libre, pues se encuentra en libertad condicional”. Cerró agradeciendo a todos los colectivos y personas que se organizaron para conseguir que su hija esté fuera de prisión.

Una de las madres de hijos desaparecidos del caso Heaven, denunció la falta de resultados creíbles en las pesquisas de las autoridades capitalinas para dar con el paradero de sus hijos e hijas y señaló que seguirán luchando hasta encontrales.

La activista Norma Andrade, en su intervención durante la concentración, manifestó que “ya son 13 años de buscar justicia para mi hija y nada (ha sucedido) ya que el asesino sigue libre, porque tenemos un gobierno de porquería. En vez de hacer justicia me han amenazado, me piden que me esconda como si fuera un delincuente, pero no tengo porqué hacerlo, pues lo único que pido es que se acabe la violencia contra las mujeres, y esto lo vamos a lograr hasta que los hombres cambien y aprendan a respetar”.

José Luis Rubio, padre de Yakiri, señaló que fue una proeza la liberación de su hija, pues “el juzgado 68 tenía un cochinero en el proceso y gracias a nuestra abogada se logró que se rectificaran los criterios de aplicar la justicia. Pero eso gracias, además, a todas y todos los que nos movimos en las redes sociales y al apoyo que recibimos tanto nacional como internacionalmente. Eso en la familia lo agradecemos mucho”.

Y reflexionó: “Tenemos que cambiar como hombres. Nos enseñaron a tratar mal a las mujeres. Tenemos que reaprender pues a veces se nos olvida que venimos de una mujer”.

Por último, Yakiri Rubio cerró: “Gracias a los que me apoyaron aún sin conocerme. Quiero que sigamos pues allá adentro (en la cárcel), siguen muchas mujeres presas injustamente igual que como estaba yo”.

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